ORGULLO DE CUBANO. GUILLE VILAR

En el contexto universal de estos tiempos, donde los preceptos de una milenaria ética humanista pretenden ser suplantados por la utilidad amoral que propician la avaricia desmedida y la indolencia ante el destino incierto que afrontamos como especie en el planeta, el legado de Fidel es inmenso

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GUILLE VILAR

GUILLE VILARTengo muchas razones para sentirme orgulloso de ser cubano, y una de ellas es la de haber sido contemporáneo de Fidel. Por eso comprendo el origen de todas las infamias que se han querido levantar en contra de la obra a la que consagró su vida, la Revolución Cubana.

Mientras más intenso fuera el resplandor que desprendían sus acciones en favor de los demás, más profundo era y es el odio del enemigo por despreciar las motivaciones de su empeño.

En el contexto universal de estos tiempos, donde los preceptos de una milenaria ética humanista pretenden ser suplantados por la utilidad amoral que propician la avaricia desmedida y la indolencia ante el destino incierto que afrontamos como especie en el planeta, el legado de Fidel es inmenso.

A su constante preocupación por que el mundo pueda ser un mejor lugar para todos, le debemos este devenir de la nación cubana inspirado en su fidelidad a principios altruistas. Es esa voluntad compartida de entregarnos a los demás, cuyas raíces crecen desde el interior de aquellas almas donde la ética de ser prevalece por encima del egoísmo que predica el precio del tener como modo de vida.

Nombres de grandes líderes como los del escocés William Wallace, el hindú Mahatma Gandhi o el del sudafricano Nelson Mandela, juntos al de Fidel Castro Ruz, constituyen impactantes referencias de infinita lealtad de estos para con sus pueblos.

Por algo nadie recuerda el nombre de sus enemigos. Es que, como afirmó nuestro Apóstol José Martí: «La capacidad para ser héroe se mide por el respeto que se tributa a los que lo han sido».

Fuente: GRANMA

EN LA HÚMEDA Y FRESCA AMANECIDA QUE CLAREA. KATIUSKA BLANCO

Para nosotros, Fidel es el fundador de un sueño viejo, de un sueño de cien años que no fueron solitarios sino habitados por una multitud, por un pueblo entero en esta Isla grande rodeada de más de 4 000 islas
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Fidel en la Sierra Maestra

KATIUSKA BLANCO

katiuska 3Fidel para nosotros es el más fiel, espigado e insomne discípulo del Maestro. El poeta Roberto Fernández Retamar dice que para Fidel ser martiano es algo totalmente natural, «es como la respiración. Fidel no necesita citar a Martí, porque es martiano de modo orgánico, es algo totalmente natural».

Fidel viene del monte y del arroyo, viene de todas partes y hacia todas partes va, y echó, desde el comienzo de sus días, su suerte con los pobres de la tierra.

José Martí es el corazón de su vida extraordinaria. Como el Apóstol, está sin falta, rebelde, junto a los olvidados, y con una luz natural que el empeño y el esfuerzo incansables han moldeado erudita con el fervor con que el sol alumbra nuestro universo.

Fidel vive en esa dimensión especial de los solemnes y valientes, Quijote del tiempo donde no hay imposibles y cada detalle se observa y concibe como poesía, revolución, filosofía y naturaleza.

En lo inasible reconoce las cosas grandes: en los héroes, los símbolos, la historia, el recuerdo, la justicia, el saber, los ideales; pero también en lo común de todos los días, «en el mantel de la mesa y el café de ayer» —como canta Silvio—, en el decoro del abrigo humilde pero digno e ilustrado a que aspira para todos los pobladores de la Tierra. En ese afán se hermanó con quien soñaba repartir los panes y los peces, con los libertadores de todas las regiones distantes, de Nuestra América y del Archipiélago al que pertenecemos, con los ilustres del pensamiento y las luchas sociales como el Moro Marx, «el general Engels», y Lenin.

Para nosotros, Fidel es el fundador de un sueño viejo, de un sueño de cien años que no fueron solitarios sino habitados por una multitud, por un pueblo entero en esta Isla grande rodeada de más de 4 000 islas, cayos e islotes en el azul del Caribe, confluencia de vientos, corrientes y travesías, de lo profundo físico y cultural del mundo, y por eso mismo, encrucijada vital, llave de un futuro más noble, más humano para todos.

Fidel confió siempre en que era alcanzable el anhelo de un país justo y soberano y fue esa fe encendida la que le rodeó de los mejores hombres y mujeres de nuestro pueblo, acaso y por tanta decepción acumulada, descreído hasta entonces, hasta aquella madrugada de fuego sobre la ciudad dormida de Santiago, el desembarco en el manglar, el barro y los bombardeos, hasta las batallas en el firme de la Maestra.

Y cuando el triunfo fue una verdad absoluta y pasó el fugaz desconcierto al final de la guerra, emprendió lo difícil aún con más fuerza para cambiarlo todo, para ser plenos y mejores. Emprendió la tarea de Estado como un guerrillero, porque serlo es un espíritu de vida, una búsqueda de los trillos para llegar rápido, una entereza ante la adversidad, una fuerza en lo áspero, un conocimiento profundo del entorno, una vocación de hermanamiento montañoso con el otro, una agilidad de ardilla en la mente y el cuerpo, y una temeridad paciente para encarar la muerte.

Fidel fue uno al principio, pero después sobrevivieron en él sus compañeros: Abel, Renato, Boris Luis, Tassende y tantos otros jóvenes limpios y buenos que dieron su vida por una Patria como la de hoy. Ellos y los combatientes que lo siguieron a lo largo de la historia, en especial su hermano Raúl, lo poblaron para ser en sí una muchedumbre. Por eso Fidel es una espesura, una manigua. Fidel es la tierra del mambí.

Fidel se convirtió en un semillero y en un sembrador de ideas que se esparcieron por todo el continente propio y más allá, donde quiera que los pueblos luchan.

A un sueño realizado, sueña siempre uno nuevo. Fidel es raíz, tronco y follaje de la nación cubana y de la humanidad. Como los viejos hórreos, graneros de la Galicia de donde venía su padre, hoy es reserva para el invierno rudo, la guerra o el olvido, para la húmeda y fresca amanecida que clarea.

(Publicado en Juventud Rebelde el 13 de agosto de 2013)

Fuente: JUVENTUD REBELDE

UN NOMBRE EN LA PARED Y LA HISTORIA DEL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE ESPAÑOL DEL CAMPO NAZI DE MAUTHAUSEN

Una vieja construcción de Lleida fue reconvertida en hospital de campaña por el Ejército de la República durante la Batalla del Ebro, en cuyas paredes se conservan dibujos, garabatos y nombres de los militares  que por allí pasaron.
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Pintada con el nombre de Juan Romero en lo que fue un hospital de soldados republicanos en Soleràs.- MIQUEL ANDREU

ALEJANDRO TORRÚS

ALEJANDRO TORRÚS 4En el pequeño municipio de Soleràs, en la comarca de Les Garrigues, en Lleida, se ubica Casa Seró, una vieja construcción privada que durante la cruenta Batalla del Ebro fue reconvertida por el Ejército de la República en un pequeño hospital. La Guerra terminó, la II República desapareció y Casa Seró volvió a manos de sus propietarios.

Pero hubo un detalle, una habitación, que permaneció inmutable a lo largo de más de 80 años. En sus paredes se conservan dibujos, garabatos y nombres de los militares republicanos que pasaron por el improvisado hospital. Entre todas ellas se leía, escrito a lápiz, un nombre: Juan Romero.

Un nombre demasiado común que no aparecía en los registros. ¿Quién sería este Juan Romero? ¿Sería uno de los más de 140 personas que fueron enterrados en una fosa común tras fallecer en este hospital?

El periodista catalán Miquel Andreu, redactor en Som Garrigues, anotó el nombre y comenzó una búsqueda, pero no conseguía reunir información clara sobre ningún Juan Romero que hubiese pasado por el hospital de Soleràs. Pasaron varios años y Andreu volvió a introducir el nombre en Google.

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Pared en Casa Seró con dibujos realizados por soldados republicanos. Está construcción fue un Hospital del Ejército republicano durante el conflicto bélico. /Imágenes cedidas a ‘Público’ por los propietarios de la casa

Esta vez sí había información de un Juan Romero. Este diario y Cordópolis informaban de que Juan Romero, de 101 años, era el último superviviente español vivo del campo de concentración nazi de Mauthuansen (del que ahora se cumplen 80 años de la llegada del primero grupo de españoles presos). ¿Sería este el Juan Romero que pasó por el hospital de Soleràs? Su biografía, recogida en Deportados.es, señalaba que había combatido en la Batalla del Ebro y que había sido herido.

“Me puse en contacto con la familia de Juan Romero gracias a Público y pude mandarle las fotos de las paredes. Su hija Janine y su nieta me confirmaron, tras hablar con Juan, que efectivamente esa era su firma y su letra“, explica a este diario Miquel Andreu. Romero, de 101 años y residente en Francia, ya no recordaba el nombre del pueblo en el que fue atendido tras caer herido. Solo que desde allí fue trasladado a Barcelona donde iniciaría un largo camino en el exilio que le llevaría al campo nazi de Mauthausen, donde ingresaría con el número 3799.

La habitación donde se encuentran las firmas está en la segunda planta de la Casa Seró, justo en el extremo donde el sol pega en los mediodía de invierno permitiendo una temperatura más templada. Su actual dueño Sergi Seró explica a Público que durante muchos años la habitación cumplió las funciones de corral y que desde niño su abuelo le explicó que aquellas firmas y aquellos dibujos pertenecían a soldados republicanos que habían sido atendidos en aquella misma casa durante la Guerra Civil.

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Pared en Casa Seró con dibujos realizados por soldados republicanos. Está construcción fue un Hospital del Ejército republicano durante el conflicto bélico. /Imágenes cedidas a ‘Público’ por los propietarios de la casa

“Supongo que utilizarían esta habitación en invierno porque da el sol y se está mejor que en otras partes de la casa y que las pintadas y los dibujos a lápiz serían una forma de entretenerse y matar las horas muertas. Además de la firma de Juan Romero hay nombres de pueblos, dibujos y también otras firmas. Para mí era impensable que se pudiera identificar a una de las personas que estuvo aquí durante aquellos años”, prosigue Seró.

Los días o semanas que Romero pasó en este lugar, a apenas unos kilómetros de un frente de batalla que acababa de decir la suerte de la guerra, sus últimos días de relativo reposo. El soldado de la 33 brigada del XV Cuerpo de Ejército fue trasladado a Barcelona y en febrero de 1939, junto con otras decenas de miles de personas, pasó a Francia por Puigcerdà. Pero la acogida de los franceses no fue la esperada, la II Guerra Mundial estaba a punto de estallar y el joven Juan Romero no podía ni imaginar lo que vendría por delante.

Las autoridades francesas internaron a Romero en el campo de concentración de Vernet d’ Ariège. Pero no duraría mucho. La II Guerra Mundial se avecinaba y Romero se unió a la Legión Extranjera para seguir combatiendo al fascismo en Europa.

Un año más tarde la Alemania nazi invadiría Francia y Romero fue hecho prisionero y trasladado al campo de prisioneros de guerra stalag III-A, desde donde fue deportado a Mauthausen un año después tras la negativa de Franco de reconocer como españoles a los exiliados.

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Pared en Casa Seró con dibujos realizados por soldados republicanos. Está construcción fue un Hospital del Ejército republicano durante el conflicto bélico. /Imágenes cedidas a ‘Público’ por los propietarios de la casa

Este 6 de agosto se cumplen precisamente 80 años de la llegada de 398 prisioneros españoles a Mauthausen, los primeros de muchos de los que terminaron recluidos en el campo de exterminio nazi, donde fallecieron dos de cada tres españoles que estuvieron allí. Seguir leyendo UN NOMBRE EN LA PARED Y LA HISTORIA DEL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE ESPAÑOL DEL CAMPO NAZI DE MAUTHAUSEN

PRÓXIMO ESTRENO: UNA DELGADA LÍNEA PANDÉMICA. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

Crítica “cinematográfica” sobre una película que aún no se filma 

ilustración Fernando

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

buen abad 1Todo es predecible. Pronto (antes de lo que uno imagine) aparecerá en las pantallas de las salas cinematográficas (cada día más convertidas en tele-salas caseras) o en sus variantes de exhibición “bajo demanda” (on demand), el show de la pandemia en manos de la ideología dominante. No es difícil adelantarse a las productoras fílmicas.

Protagonizado por alguno de los “galanes” más taquilleros y alguna de las mujeres más objetualizadas por el mercado de la imagen audiovisual, (en ese orden) veremos el drama desgarrador de una “historia de amor” atravesada por nociones científicas de moda y la “fatalidad” de una guerra inter-imperial entre chinos, rusos y yanquis, por el control de una vacuna milagrosa y planetaria, donde “el bien y el mal” de disputan el mercado farmacéutico trasnacional. Tendrá condimentos fuertes de horror.

Habrá escenas de alcoba y desnudez al límite, tensión dramática, violencia con sangre e insultos, diálogos perversos, miradas cándidas, vestuarios de lujo y contrastes de clase. Habrá persecuciones en automóviles en las avenidas más imposibles de las capitales mundiales más saturadas. Efectos especiales a granel, impactos sonoros, música planeada para manipular emociones y gran derroche de recursos con procedencia ignota: limusinas, aviones, yates, motocicletas y mansiones infestadas de lujuria burguesa. Podría ser una coproducción triple.

Es de esperarse que la pandemia sea usada, como todo lo que el capitalismo es capaz de manosear, a su impúdico e impune antojo sempiterno. Es de esperarse que al COVID-19 termine siendo inoculado ideológicamente y que para culpar y exculpar aberraciones de toda especie, aparezca en las pantallas como un género nuevo de maldad que amenaza a “la vida feliz burguesa” agazapada ya en algunos proyectos de “nueva normalidad”.

Y, desde luego, los mercachifles de la industria cinematográfica ya deben estar adelantando propuestas para comerciar con el número de contagios, muertes y devastaciones sufridas por causa del virus y por causa del sistema económico que hizo letal. Unos pensarán en largometrajes de acción y otros ya estarán diseñado series de 5, o más, temporadas. Quizá algunos “reality shows”, obras de teatro, novelas, cuentos y “stand up”. Nadie querrá quedarse afuera de un negocio que ayude a sublimar, con tramas cursis, el drama crudo de un sistema económico putrefacto que ha exhibido sus entrañas inhumanas.

No han tenido pudor para usar los muertos de Hiroshima y Nagasaki, los campos de exterminio financiados por los nazis, los golpes de estado y el asesinato de lideres y movimientos sociales… no hay límite para la voracidad de los mercachifles del espectáculo y sus patrocinadores. Y no hay sanción imaginable contra el abuso desaforado que somete las desgracias humanas al negocio de unos cuantos empresarios de la farándula.

La obscenidad no está sólo en el oportunismo (predecible), no está sólo en el hecho de comerciar con las tragedias humanas, tampoco está sólo en la desfachatez de acusar, en los “otros”, los defectos propios, ni en buscar compulsivamente, a quién echar la culpa de las canalladas vernáculas. La barbarie se expresa, con toda su amplitud, en el empeño desmesurado por inundar las cabezas de los pueblos con ideología chatarra basada en anestesiar conciencias con sobredosis de entretenimiento burgués. Y hacer de eso un negocio.

La obscenidad es despilfarrar dinero para fabricar historias cuyo “glamour” de mercado tiene por objeto aniquilar la crítica y suplantarla con solidaridad de clase. Empatías con el verdugo para mejorar sus ganancias. Muy mal. Pero con todo y lo obsceno, no se trata sólo de un problema moral. Se trata de una guerra semiótica, se trata del despojo y de la usurpación simbólica orquestada por los latifundistas de los “mass media” contra una población mundial ensimismada en sus miedos y en las fragilidades que se nos han multiplicado a raíz de la pandemia declarada sin consulta.

Toda esa parafernalia mediática, amasada por los monopolios de la información y las mafias de las farmacéuticas, militares y bancarias… tendrá, tarde o temprano, expresión en una y varias películas o “series” cargadas con el recetario nauseabundo del éxito mediático burgués. Repetirán su cursilería melosa, sus re-manidos  gestos de dolor, alegría y éxtasis; sus trabucadas frases, de corte psicótico y supremacista, con ambición de “slogan”. Harán lo imposible por comprimir una pandemia de magnitudes inmensas en una cápsula ideológica “pay per view”.

Todo eso ya lo sabemos, todo eso es predecible y adivinable. Quizá nos sorprendan con algún hallazgo tecnológico o algún efecto “3D”. Por lo demás será más de los mismo. Ya lo sabemos antes de que lo filmen. El gran desafío radica en estar, nosotros, preparados para dar la batalla semiótica. Estar alertas y en guardia intelectual y creativa, con el pensamiento crítico afilado y las precauciones indispensables para no quedar contaminados por una ideología tóxica y paralizante, como es la ideología de clase dominante. Otra pandemia para la cual aún no contamos con vacunas suficientes y al alcance de las luchas sociales. Preparémonos.

IGNACIO RAMONET: “LA PANDEMIA ESTÁ ESTABLECIENDO LA CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL”. MIGUEL MUÑOZ

ENTREVISTA CON EL PERIODISTA Y DIRECTOR DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA DE LE MONDE DIPLOMATIQUE
Evidentemente hay una manera de afrontar esta cuestión desde el punto de vista sanitario que demuestra lo que se sabía ya, que Cuba es una gran potencia médica. Pero que es una gran potencia con una generosidad y solidaridad espectaculares...
RAMONET
El periodista Ignacio Ramonet, en una imagen de archivo. / Efe

MIGUEL MUÑOZ*

miguel muñoz ramonetSu nombre está asociado desde hace décadas a la publicación periodística Le Monde Diplomatique tanto en Francia como nuestro país. Este periodista y catedrático de teoría de la comunicación fue también el impulsor del movimiento ATTAC, protagonistas en el movimiento antiglobalización con eventos tan destacados como el Foro Social de Porto Alegre y las sucesivas ediciones. Prolífico autor de libros, premiado en diferentes ocasiones y Doctor Honoris Causa por varias universidades. Durante el inicio del confinamiento estuvo en Cuba. Desde allí, Ignacio Ramonet (Redondela, Galicia, 1943) escribió un extenso ensayo con sus reflexiones sobre el mundo actual y futuro en medio de una pandemia sin precedentes. De esos pensamientos, y ya desde París donde reside habitualmente, tenemos el placer de hablar con él en cuartopoder.

-Ha definido la pandemia como un “hecho social total”. ¿Qué significa?

Es una expresión que algunos sociólogos utilizan. En particular, un sociólogo de gran referencia como Norbert Elias. ¿Qué es un hecho social total? Pues a veces en la historia se producen acontecimientos, por ejemplo una guerra, que tienen repercusiones en todos los ámbitos de la sociedad. Primero en la organización misma de la sociedad, en la economía, en la cultura, en la política, en la organización de la vida de la gente. La pandemia, tal y como nos ha sorprendido, ha funcionado y está funcionando como un hecho social total. Realmente hay pocos espacios en nuestra vida cotidiana y en la de las sociedades que no se hayan visto afectadas de manera particularmente impactante por la pandemia.

-Ha señalado, al igual que otras muchas personas, que el mundo y la vida no va a ser igual cuando acabe todo. Parece que lo tenemos todos claro

-Yo creo que sí. Bueno, todos no, ha habido una serie de intelectuales que han dicho que todo sería exactamente igual. Por ejemplo, aquí en Francia, Michel Houellebecq escribió un texto diciendo que después de la pandemia todo será igual. ¿En qué sentido todo seguirá igual? Bueno, seguiremos en una sociedad vertical, el capitalismo no se habrá derrumbado, las grandes empresas seguirán teniendo un rol determinante… En ese aspecto no cabe duda de que la estructuración, el esqueleto portador de la sociedad, probablemente no se va a mover, al menos en un primer tiempo. Pero sí que muchas cosas ya se están moviendo. Y podemos decir quizás que muchas han cambiado ya. Por ejemplo, la cuestión del teletrabajo. Hoy día es conocido que, en particular en nuestras sociedades desarrolladas, cantidad de gente piensa que ir a la oficina cada día tiene cada vez menos sentido. Y que durante estos meses se ha demostrado que se puede trabajar perfectamente igual desde casa.

“Vamos a ver muchos Gobiernos cambiar de color por los efectos de la pandemia”

Por otro lado, una parte del consumo virtual se ha podido hacer de manera virtual. Globalmente, la aceleración de toda la virtualidad, de todo el universo de internet, no cabe duda de que aunque ya estaba bien anclada en nuestras sociedades, ha conocido una aceleración muy notable. No es una casualidad que precisamente las empresas del GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) sean las que más han ganado y las que menos han sufrido con esta pandemia. Así podríamos decir que muchas cosas se han modificado. Probablemente también, aunque decía antes que el capitalismo se va a mantener, el neoliberalismo como lo habíamos conocido hasta ahora probablemente no va a ser posible. Porque esta pandemia tiene tres tiempos. Estamos viviendo el tiempo sanitario, que es el más importante en esta fase. Pero ya está viniendo el tiempo económico, y la pandemia económica va a ser de una brutalidad desconocida. Las cifras últimas publicadas sobre las expectativas de la economía española, la situación de los bancos en España… Todo esto da una idea de la colosal tempestad que están viviendo las economías. Y el tercer tiempo va a ser el social. No cabe duda de que si las economías sufren, quienes van a sufrir van a ser los trabajadores a todo nivel. Por consiguiente, eso va a producir aquí y allá protestas o revueltas. Y sea electoralmente o por otras vías, vamos a ver muchos gobiernos cambiar de color por los efectos de la pandemia.

-Se está haciendo también mucho hincapié, especialmente a nivel europeo, en que la crisis no la paguen los de siempre como ocurrió en 2008. ¿Debemos ser algo optimistas con esto?

-Por ejemplo, un país del Sur cualquiera. ¿De qué vive? La mayoría viven de tres cosas. La mayoría de los países de África, América Latina, de gran parte de Asia, viven de tres cosas. O bien de las exportaciones de los productos del suelo o subsuelo, la minería o la agricultura. Segundo, de las remesas que envían sus trabajadores emigrados. Y tercero, en algunos de ellos, del turismo. Estas fuentes de recursos hoy día están muy impactadas por la pandemia. El turismo está con un encefalograma plano. Las remesas, como la mayoría de estos trabajadores está en los países desarrollados, que, evidentemente, van a entrar en una crisis colosal, van a disminuir masivamente. Como por otra parte la economía está medio paralizada, las exportaciones también están de capa caída. Entonces, imagina, cuando en un país se caen estos tres recursos, obviamente el número de quiebras va a ser colosal. Cuando quiebran las empresas, quienes sufren son los bancos. Porque han dado créditos para que las empresas funciones. Por tanto, el propio sistema bancario se puede derrumbar en muchos países.

“En Europa va a haber una gran sufrimiento social aunque haya mucho capital para ayudar”

Esto es lo que normalmente podría haber ocurrido en Europa. No va a ocurrir por el acuerdo que se logró. Porque la UE, que ve venir esta situación, está dispuesta a endeudarse sin límite para que precisamente todo el sistema bancario, que es un poco el sistema de riego sanguíneo de la economía europea, no dé quiebra y colapse. En Europa va a haber un gran sufrimiento social aunque haya mucho capital para ayudar. Pero eso no va a cambiar el hecho de que mucha gente vaya a perder su empleo. En Francia, por ejemplo, el propio presidente anunció hace dos semanas que se espera en otoño próximo la pérdida de un millón de puestos de trabajo. Es enorme, si piensas que cada puesto de trabajo hace vivir a dos o tres persona.

-Cambiando de tema, hay muchas referencias, y también las describía usted en el artículo, sobre la irrupción de la vigilancia masiva digital. Supongo que en este tipo de situaciones hay riesgos y beneficios dentro de una crisis sanitaria

-La era digital, en la que ya estábamos desde hace unos 30 años, ahora ha alcanzado una normalidad. El mundo actual es el mundo de la virtualidad. Para los que aún dudaban de si estábamos en una prolongación de la era industrial, pues ahora estamos en la era virtual y de la ciberactividad. Por consiguiente, eso significa que cada vez que toco una tecla en mi computadora, teléfono o Ipad, estoy dejando una huella de lo que hago. Por consiguiente, no cabe duda de que ahora sí que se confirma algo que algunos ya habíamos predicho desde hace bastante tiempo. Y es que los datos que cada uno damos de nosotros pasan a ser una materia prima de alto valor y que probablemente pueden transformarse en la materia prima de la era digital. Eso va a tener un valor económico en la medida en la que en el mundo del 5G y Big Data, se va a trabajar exclusivamente con datos. En el mejor de los casos para conocer mejor desde el punto de vista comercial o publicitario todas las simpatías y deseos de los individuos. Pero, además, eso va a permitir a las grandes empresas digitales y a los gobiernos e institutos de inteligencia tener un conocimiento muy fino de cada uno de nosotros.

Entonces, la idea de que precisamente haya una especie de Big Brother que conozca a cada uno de los 7.000 millones de habitantes del planeta, o los 5.000 que usan constantemente internet, eso, que era ciencia ficción cuando Orwell escribió 1984, está siendo cada día más real. Yo escribí hace poco un libro llamado El imperio de la vigilancia y creo que me quedé corto. Porque con la pandemia esto se ha confirmado completamente. Antes podían decir que era un poco paranoico y cosas así pero ahora es la realidad. Seguir leyendo IGNACIO RAMONET: “LA PANDEMIA ESTÁ ESTABLECIENDO LA CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL”. MIGUEL MUÑOZ

FIDEL Y LA PAZ. KATIUSKA BLANCO

FIDEL HIROSHIMA
En marzo de 2003, Fidel visitó el Memorial de la Paz, en Hiroshima. En el libro de homenaje, escribió: “Que jamás vuelva a ocurrir semejante barbarie”.

KATIUSKA BLANCO

katiuska 3El lanzamiento de la bomba atómica sobre las ciudades inermes de Hiroshima y Nagasaki, los días 6 y 9 de agosto de 1945, conmovieron dramática e inolvidablemente a Fidel. Reconoció como sobrecogedores los relatos de la explosión y sus terribles consecuencias. Apenas unas semanas atrás había concluido sus estudios de bachillerato en el Colegio de Belén y, durante las semanas de regreso al espacio entrañable de la casona grande en Birán, se alistaba para comenzar la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana en septiembre de aquel año. En el momento que se dio la noticia del bombardeo a Hiroshima, Fidel se encontraba de visita en Santiago de Cuba. Nadie tenía entonces ni la menor idea de la existencia de un arma de tal naturaleza. Tres días después bombardearon Nagasaki. Experimentó un sentimiento de repulsa y un rechazo total a aquel acto criminal, una opinión que se mantuvo invariable a lo largo de toda su vida.

En Birán, desde 1936, cuando contaba diez años de edad, había comenzado a inquietarse con cuanto sucedía en el mundo, al leer en voz alta al cocinero Manuel García, las noticias de la Guerra Civil Española que, con mayor o menor fortuna para el bando republicano, reportaban los diarios llegados de la capital. Incluso, desde mediados del año anterior -1935- y durante los meses que duró, siguió con mucho interés la Guerra en Abisinia. Así, había tenido, por primera vez, la noción de que el mundo era un lugar estremecido e injusto, donde aún se dirimían grandes batallas. Los héroes y antihéroes no eran algo del pasado o la Antigüedad remota. Mientras estudiaba en los colegios sintió fascinación tremenda por las personalidades descollantes de la historia, como Alejandro Magno, Aníbal o Napoleón, pero luego, respeto y admiración profunda por los que no eran conquistadores, sino libertadores de los pueblos: Miranda, Simón Bolívar, Sucre, San Martín, y casi de inmediato admiración y orgullo por los más próximos y entrañables para los habitantes del archipiélago cubano: el Apóstol José Martí, el Generalísimo Máximo Gómez y el Titán de Bronce Antonio Maceo.

En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial. Con 13, 14 años, se mantenía al tanto de las novedades en el frente bélico. Los acontecimientos de la época dejaron una profunda huella en él. Aún no podía vislumbrar que para defender causas nobles, habría de librar una lucha guerrillera en las montañas y después en la arena internacional como un gladiador de la paz, la solidaridad y la justicia en defensa de los pueblos, los humildes, la humanidad toda, contra la hegemónica dominación imperial y el capitalismo globalizado.  En ese camino, inexorablemente, estaría el recuerdo de la devastación y el sufrimiento causados por el inhumano y criminal bombardeo atómico norteamericano a los pobladores de Hiroshima y Nagasaki, una tragedia que puso ante sus ojos el poder devastador de otro tipo de guerra.

Fidel era un convencido del principio martiano: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra” y siempre consideró que para la guerra de carácter popular, los imperios no tenían fórmula eficaz, que para la guerra convencional, para una guerra contra un pueblo, no valía toda la fuerza militar y tecnológica del mundo. Ponía un ejemplo histórico, el de Napoleón, que según sus palabras: “era general victorioso en toda Europa, invadió España y el pueblo español lo derrotó. No sirvió de nada toda la capacidad estratégica de Napoleón, todas las maniobras, luchando contra campesinos, trabajadores del pueblo; lo derrotaron con otro tipo de lucha. Quizás Napoleón, contra un ejército español de 100 000 hombres lo derrota, igual que en Austerlitz y en tantos lugares. A él mismo lo derrotaron en Waterloo, una batalla que tenía ganada; pero una tropa enemiga que él creía que estaba distante, se apareció de repente y lo derrotó. Ese tipo de batalla se puede ganar o perder; en la guerra contra el pueblo, es difícil”.

Pero, lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki planteaba otra situación, radicalmente diferente, desbordaba cuanto había leído en los diarios o en La Guerra y la Paz, de León Tolstoi, una novela que aborda una encrucijada crucial y donde el autor reflexiona sobre lo que significa en pérdidas y dolor un conflicto. Fidel, tuvo a partir del criminal bombardeo atómico de Estados Unidos a Japón la nítida convicción de que en nuestro tiempo, existía otro tipo de guerra, una guerra de dimensiones apocalípticas, devastadoras incluso para la existencia de la especie humana en el planeta: la guerra nuclear, al borde de la cual, Cuba estuvo durante la Crisis de Octubre en 1962. Una amenaza que perduró a lo largo del tiempo y se mantuvo latente en su pensamiento como una preocupación y un motivo de lucha por la paz para todos los pueblos.

En el criterio de Fidel los problemas que plantea la guerra nuclear son insolubles y por eso sostuvo siempre que lo mejor sería que todas las armas nucleares fueran destruidas. Abogó incansablemente por el desarme total para que la Tierra no se viera obligada a vivir con el perenne peligro que implica la posibilidad de que se desate  una guerra de dicha magnitud, un verdadero cataclismo. Alertaba que hasta por error, podía desatarse una tragedia así, porque desgraciadamente, las colosales energías que los científicos fueron capaces de poner en manos del hombre, habían servido entre otras cosas para crear un instrumento autodestructivo y cruel como el arma nuclear.

En marzo del año 2003, tras un intenso recorrido que lo llevó a China, Vietnam y Malasia, donde asistió a la Décimo Tercera Reunión Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, durante una visita de tránsito por tierra nipona, el histórico líder de la Revolución Cubana llegó hasta la ciudad de Hiroshima. Denunció que, desgraciadamente, lo ocurrido no sirvió de lección al mundo. Recordó que después de lo terrible acontecido allí, el orbe se encaminó hacia una increíble carrera armamentista. Visitó el Memorial de la Paz, donde el silencio sobrecoge y cada año se recuerda a las víctimas del holocausto nuclear. En el libro de homenaje, Fidel escribió: “Que jamás vuelva a ocurrir semejante barbarie”. Hiere en lo más profundo pensar que un acto así tuvo lugar para intimidar a la Unión Soviética y a todos los pueblos del mundo, y asegurar la superioridad geopolítica entonces, y no como se narra en alguna historiografía, para ganar la guerra al Imperio Japonés, aliado a la Alemania e Italia fascistas. Seguir leyendo FIDEL Y LA PAZ. KATIUSKA BLANCO

PENSAMIENTO DE FIDEL CASTRO RUZ SOBRE EL DESARME NUCLEAR. LEYDE E. RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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Dr. LEYDE E. RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ 

LEYDE 1La idea del desarme nuclear es de larga data en el pensamiento político de Fidel Castro Ruz. La dimensión de su humanismo universalista radica en la prédica incansable por la salvación del planeta y todo lo creado por el hombre: una maravillosa y única especie capaz de “pensar la paz y el desarme”.

Las concepciones expuestas por Fidel relacionadas con el desarme nuclear, constituyen un amplio acervo político que nos introduce en la compresión de la compleja realidad política y económica internacional, conscientes de los graves peligros y amenazas que acechan la supervivencia de la especie humana.

Es importante enmarcar los enfoques de Fidel, sobre la paz y el desarme nuclear, en la tradición de la cultura política cubana, que tiene en el ideario martiano el principal sostén de la justicia social, la cultura de paz -con dignidad-y una vocación en la que “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer.”[1]

Y por ser en la que nos tocó nacer hay para con ella un deber más inmediato. Es, además, la que conocemos mejor y por la que podemos trabajar con mayor efectividad, pero siempre con la conciencia de que es solamente una parte del todo. Es lícito y necesario que se ayude a levantar una parte del todo como contribución a la obra mayor de alzar a la humanidad. En la búsqueda de la integración y el equilibrio en la política regional e internacional frente a la creciente codicia, prepotencia y agresividad del imperialismo norteamericano, que – como un aldeano vanidoso-  desestima que las armas del juicio vencen a las otras muy poderosas proporcionadas por las nuevas tecnologías aplicadas a los destructivos armamentos de los tiempos modernos.

La Revolución cubana, de Martí a Fidel, ha demostrado que trincheras de ideas, valen más que trincheras de piedras.[2] El contenido ético-humanista del pensamiento político de Fidel, como forjador de la Revolución cubana, es expresión de continuidad del ideario martiano, y se nos muestra en sus múltiples discursos, artículos, entrevistas, mensajes y declaraciones publicadas en la prensa escrita durante décadas de bregar revolucionario por Cuba y la humanidad.

El paradigma[3] Marxista–Leninista está presente en la obra de Fidel concerniente a la paz, contra la carrera armamentista y el desarme nuclear. Los principios teóricos y metodológicos marxistas aparecen en cada uno de los análisis que realiza; ya sea de manera explícita sobre las causas históricas, políticas, económicas, tecnológicas y científicas del surgimiento y desarrollo de las armas nucleares, de las guerras actuales, así como de manera implícita, en sus estudios sobre los problemas globales que amenazan la perpetuación y el avance de la civilización.

Ese conjunto de principios conforman la base teórica de sus proyecciones políticas sobre la paz y el desarme nuclear, resultando de utilidad para la formación de las nuevas generaciones de cubanos, los estudios académicos y la orientación de la opinión pública internacional, en cuanto al curso de las acciones para  alcanzar el desarme nuclear.

Las valoraciones de Fidel referidas al desarme nuclear son identificables en los múltiples discursos pronunciados desde 1959, en Cuba y en el extranjero, y en una serie de recientes reflexiones publicadas bajo el rótulo del “compañero Fidel”, que arrojan un acumulado de propuestas paradigmáticas que nutren los objetivos de la política exterior cubana en un período histórico en que la política ha tomado un extraordinario alcance global, con sus consecuencias para todas las naciones e individuos, al margen del tipo de régimen socio-económico de sus respectivas sociedades y de la posición geográfica en que se encuentren.

Como  planteamientos a favor del desarme y en su crítica a los monopolios que controlan la industria armamentista y a los peligros de una guerra nuclear, Fidel, en el discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960, expresó: “ahora, ¿cuáles son las dificultades del desarme? ¿Quiénes son los interesados en estar armados? Los interesados en estar armados hasta los dientes son los que quieren mantener las colonias, los que quieren mantener sus monopolios, los que quieren conservar en sus manos el petróleo del Medio Oriente, los recursos naturales de América Latina, de Asia, de África; y que, para defenderlos, necesitan la fuerza. Y ustedes saben perfectamente que en virtud del derecho de la fuerza se ocuparon esos territorios y fueron colonizados; en virtud del derecho de la fuerza se esclavizó a millones de hombres. Y es la fuerza la que mantiene esa explotación en el mundo. Luego, los primeros interesados en que no haya desarme son los interesados en mantener la fuerza, para mantener el control de los recursos naturales y de las riquezas de los pueblos, y de la mano de obra barata de los países subdesarrollados. (…)

Luego, los colonialistas son enemigos del desarme. Hay que luchar con la opinión pública del mundo para imponerles el desarme, como hay que imponerles, luchando con la opinión pública del mundo, el derecho de los pueblos a su liberación política y económica.

Son enemigos del desarme los monopolios, porque además de que con las armas defienden a esos intereses, la carrera armamentista siempre ha sido un gran negocio para los monopolios. Y, por ejemplo, es de todos sabido que los grandes monopolios en este país duplicaron sus capitales a raíz de la Segunda Guerra. Como los cuervos, los monopolios se nutren de los cadáveres que nos traen las guerras.

Y la guerra es un negocio. Hay que desenmascarar a los que negocian con la guerra, a los que se enriquecen con la guerra. Hay que abrirle los ojos al mundo, y enseñarle quiénes son los que negocian con el destino de la humanidad, los que negocian con el peligro de la guerra, sobre todo cuando la guerra puede ser tan espantosa que no queden esperanzas de liberación, de salvarse, al mundo”[4]

Como hemos visto, el pensamiento de Fidel es expresión de una ética progresista y revolucionaria, que se propone no solo interpretar la problemática internacional, sino transformarla con una profunda inspiración emancipadora. Pero esta visión redentora choca directamente con la posibilidad de la autodestrucción del planeta, por el estallido de una devastadora guerra nuclear o el paulatino daño que produce al ecosistema el acelerado cambio climático mundial.

La amenaza de una guerra nuclear y el cambio climático global son el resultado directo de un inusitado e irracional modo de producción capitalista que en el siglo XX, y hasta hoy, exacerbó un armamentismo que tomó su mayor auge en el contexto de un Complejo Militar-Industrial estadounidense cada vez más y más imponente, después de 1945, arrastrando en esa lógica suicida a sus principales aliados europeos, pero también a la Unión Soviética (Rusia), China, India, y a otros actores de menor dimensión territorial o protagonismo internacional, ubicados en Asia, Medio Oriente y África.

Al respecto, el líder histórico de la Revolución cubana esbozó que “se inició la Guerra Fría y la fabricación de miles de armas termonucleares, cada vez más destructivas y precisas, capaces de aniquilar varias veces la población del planeta. El enfrentamiento nuclear sin embargo continuó; las armas se hicieron cada vez más precisas y destructivas. Rusia no se resigna al mundo unipolar que pretende imponer Washington. Otras naciones como China, India y Brasil emergen con inusitada fuerza económica. Por primera vez, la especie humana en un mundo globalizado y repleto de contradicciones ha creado la capacidad de destruirse a sí misma”[5]

El pensamiento de Fidel coincide con el de V. I. Lenin, cuando este último legó a la teoría marxista, a principios del siglo XX, ya en la época del imperialismo,[6] que “el militarismo es el resultado del capitalismo. Es en sus dos formas, una manifestación vital” del capitalismo: como fuerza militar utilizada por los Estados capitalistas en sus choques externos y como instrumento en manos de las clases dominantes.[7]

Fidel, en la segunda década del siglo XXI, explicó a un grupo de periodistas que “el imperialismo y sus aliados han convertido la industria militar en el sector más próspero y privilegiado de su economía. Cada día se publica alguna noticia sobre los más increíbles artefactos para destruir y matar; se elaboran códigos para su empleo; los derechos de la persona, elaborados durante siglos, han sido barridos. Matar y destruir, sin límite alguno, es su filosofía. Como es lógico, tal actitud provoca la reacción de los países adversarios con suficiente desarrollo técnico y científico para fabricar las armas capaces de contrarrestar, e incluso superar tales armas.[8]

Para Fidel, “cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?[9]

Todo lo que significó de negativo la desintegración de la URSS y del campo socialista, para la causa de la paz y el desarme nuclear quedó expuesto por Fidel de la manera siguiente: “(…) Al socialismo había que perfeccionarlo, no destruirlo, los únicos que salieron gananciosos con la destrucción del socialismo fueron los países imperialistas. (…) Creo que sí había que luchar por la paz, habría que luchar por el desarme, y pienso que un mundo más sabio habría luchado por alcanzar a través de negociaciones lo que pudo conseguirse sin la disolución y sin la desintegración de la Unión Soviética. (…) Seguir leyendo PENSAMIENTO DE FIDEL CASTRO RUZ SOBRE EL DESARME NUCLEAR. LEYDE E. RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

LA CARRERA POR LA VACUNA. PASQUALINA CURCIO

 

COVID 19 VACUNA

PASQUALINA CURCIO

PASQUALINA 1Es esperanzador saber que más de 160 proyectos de investigación compiten aceleradamente por hallar la vacuna contra el COVID-19, exactamente 164 según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dicen los expertos que es impresionante el ritmo de desarrollo y avance en los ensayos clínicos. Afirman que lo que en otros casos hubiese llevado años, ahora solo ha requerido meses. Hay quienes dicen que a finales de 2020 la humanidad dispondrá de la tan anhelada vacuna.

Los proyectos de investigación de cualquier tipo de medicamento deben cumplir, por protocolo, tres fases de ensayos clínicos. Según el último informe de la OMS publicado el 31 de julio, de los 164 proyectos, 26 se encuentran en fase clínica. De éstos, 6 van de primeros en esta carrera, ya están en la fase 3. Son 1) el de la Universidad de Oxford conjuntamente con la empresa farmacéutica AstraZeneca; 2) la empresa China Sinovac; 3) el Instituto de Estudios Biológicos de Wuhan con Sinopharm (Grupo farmacéutico nacional de China); 4) el Instituto de Productos Biológicos de Beijing también con el Grupo Sinopharm;  5) la empresa estadounidense Moderna conjuntamente con el Instituto de Enfermedades Alérgicas e Infecciosas de EEUU; 6) la empresa farmacéutica estadounidense Pfizer con la alemana BioNTech y la china Fosun Pharma.

¿Por qué una vacuna, por qué la carrera?

No debe sorprendernos esta carrera de velocidad para hallar la vacuna. El COVID-19 a diferencia de otras enfermedades presenta unas particularidades que son grandes incentivos para que el complejo farmacéutico industrial y financiero invierta importantes recursos en la investigación y desarrollo de una vacuna.

En primer lugar, y a diferencia por ejemplo de la diabetes, el COVID-19 es contagioso. A pesar de que la diabetes es la séptima causa de muerte en el mundo, alrededor de 422 millones de personas la padecen anualmente y mueren por causa directa 1,6 millones al año, aún no contamos con una cura ni tratamiento preventivo.

La tasa de contagio del COVID-19, según los recientes estudios, se ubica en 5,7. Una persona con la enfermedad puede contagiar hasta 6 personas más. Enfermedades como por ejemplo el sarampión, altamente contagiosa (de 12 a 18) cuenta con su vacuna preventiva, igualmente la viruela, ya erradicada por la vacuna, cuya tasa de contagio era de 3 a 6. En cuanto a la influenza, que también dispone de vacuna, la tasa es 2,8.

En segundo lugar, el COVID-19 es una enfermedad relativamente letal, la tasa asciende a 3,83%, es decir, por cada 100 personas contagiadas, fallecen 4 en promedio a nivel mundial. La letalidad de la influenza es 0,01% y del sarampión 1,1%. En el caso de la viruela, la letalidad llegó a ser del 30% y en los casos hemorrágicos el 95%.

Hay un tercer factor que para los velocistas de la industria farmacéutica tiene mayor peso en esta carrera por la vacuna y es que el COVID-19 no se puede cronificar. La investigación está orientada a una vacuna para prevenir el contagio y no un tratamiento paliativo para mantener a la persona dependiente del medicamento por el resto de su vida como ha sido el caso de la diabetes o del VIH/SIDA. En estos dos casos, la industria invierte en la investigación de medicamentos no para curar, mucho menos para prevenir, sino solo para paliar los síntomas de la enfermedad.

La OMS estima que 38 millones de personas padecen de VIH/SIDA, 33 millones han fallecido por esta enfermedad. Solo en 2019 murieron 690.000 personas y se enfermaron 1,7 millones. La enfermedad ha sido cronificada y de hallarse la vacuna, la industria farmacéutica dejaría de ganar por lo menos US$ 250.000 millones de aquí al 2050. Es un asunto de negocios.

En el caso del COVID-19 se suma un cuarto factor y es la afectación de la economía mundial debido al confinamiento. Según estimaciones del Banco Mundial, la economía se contraerá 5,2% en 2020, la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, el comercio mundial entre 13% y 32% y el turismo podría disminuir entre 60% y 80%. Esta situación también afecta el bolsillo de los capitales (bueno de algunos, porque otros como por ejemplo Bezos, están haciendo su agosto con la pandemia) situación que repercute sobre los negocios.

El negocio de la vacuna

Para impulsar el desarrollo de la vacuna contra el Covid-19 y financiar la investigación, tanto la CEPI (Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias) como GAVI (La Alianza para la Vacunación) y la OMS crearon la iniciativa COVAX. Casualidad o no, la CEPI se creó en 2017 en el Foro Económico Mundial en Davos, el de los grandes empresarios del mundo. La fuente de financiamiento son fondos públicos y privados filantrópicos, incluyendo los del Banco Mundial. Lo que mueve a este grupo es lo que se lee en su portal web “la introducción de una vacuna evitará la pérdida de US$ 375 mil millones a la economía global cada mes”.

Para que todo quede en casa, la CEPI es la que está financiando a la empresa estadounidense Moderna, la misma que listamos antes que se encuentra en la fase 3. Le dio US$ 2.000 millones de dólares para cubrir el proyecto. No solo eso, esta empresa forma para del Instituto Nacional de Enfermedades Alérgicas e Infecciosas de EEUU dirigido por Anthony Fauci. Además, a pesar de que ha adelantado la investigación con donaciones, ya anunció que una vez desarrollada la vacuna, esta tendrá un precio de 30US$ cada dosis, son dos dosis, o sea, 60US$.

La Universidad de Oxford y AstraZeneca, también en fase 3, han informado que el precio de su vacuna solo cubrirá los costos, alrededor de 2,5 euros cada dosis, solo proponen 1 dosis. Saquemos cuentas de las ganancias de Moderna/EEUU en este negocio de la vacuna. ¿Dónde habrá quedado la filantropía de CEPI, GAVI y COVAX?

Los chinos, con 2 proyectos en fase 3 de evaluación clínica, han anunciado que, una vez desarrollada la vacuna, esta será de acceso universal y gratuito. Lo propio han dicho los rusos. Al respecto, de acuerdo con el último informe de la OMS, el proyecto del Instituto de Investigaciones Gamaleya de Rusia aún se encuentra en la fase 1 de ensayos clínicos.

En todo caso, la vacuna debe ser de acceso universal y gratuito. No hay derecho de propiedad intelectual ni patente que valga en este caso.

En la reunión de la OMC realizada en Doha en 2001 se acordó “afirmamos que dicho Acuerdo (el de las patentes) puede y deberá ser interpretado y aplicado de una manera que apoye el derecho de proteger la salud pública y, en particular, de promover el acceso a los medicamentos para todos. A este respecto, reafirmamos el derecho de los Miembros de la OMC de utilizar, al máximo, las disposiciones del Acuerdo sobre los ADPIC, que prevén flexibilidad a este efecto”.

Qué mayor necesidad de proteger la salud pública y garantizar el acceso de medicamentos para todos, que esta emergencia sanitaria mundial declarada oficialmente por la OMS desde enero de este año y ya convertida en pandemia.

Fuente: ÚLTIMAS NOTICIAS

JUAN CARLOS DE BORBÓN, ES TU TURNO, ¿POR QUÉ NO HABLAS? MARCOS ROITMAN

JUAN CARLOS GAFAS 2

 
MARCOS ROITMAN ROSENMANN

MARCOS 2Las casas reales europeas y árabes se apresuran a mostrar su apoyo a los Borbones. Representan un anacronismo histórico y político. No es de extrañar, excesos y escándalos los unen. Democracia y monarquía no son compatibles, aunque la maquillen de constitucional y parlamentaria. Así, mientras en palacio enmudecen, el actual presidente de Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, ha declarado que la monarquía no corre peligro. Para justificarlo, subraya que Juan Carlos I ha tenido un comportamiento personal reprochable, pero, en tanto jefe de Estado, una conducta ejemplar. El propio Juan Carlos de Borbón distingue tal circunstancia, al comentar entre amigos: los menores de 40 años me recordarán por ser el de Corina, el del elefante y el del maletín. Igualmente, en misiva a su hijo, Felipe VI, dice abandonar España por la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada. El Partido Popular, Ciudadanos, PSOE y VOX se suman al argumentario. Asimismo, Felipe González muestra su apoyo al emérito, destacando su legado. Se busca salvar la manipulación histórica construida en torno a Juan Carlos I y blindar a Felipe VI. En otras palabras, el ciudadano Juan Carlos ha cometido ilícitos no imputables en tanto rey. Resulta esquizofrénico, separar su condición de jefe de Estado de la malversación de fondos, evasión de capitales y enriquecimiento ilícito. Si Juan Carlos I, en su juventud, dicen, pedía dinero para sobrevivir, hoy su patrimonio se estima en mil 700 millones de euros. ¿Cómo se explica? Fue en su condición de rey que amasó dicha fortuna, atesoró poder y actuó sin cortapisas, a sabiendas de ser intocable.

Apodado Campechano, políticos, gente de la cultura, las artes y el deporte, intelectuales, empresarios y periodistas de la prensa rosa y no tan rosa, han sido cómplices de sus devaneos por cobardía, servidumbre o conveniencia. Hasta hace dos días, le han festejado sus gracias y desplantes (infidelidades) a la reina Sofía. Igualmente, silenciado sus juergas, cobro de comisiones y despotismo político. Nunca ha sido un demócrata, tal vez, en ocasiones, por oportunismo. Sin embargo, la farsa ha sido consensuada a partir de su nombramiento, por el dictador Francisco Franco, como legítimo sucesor al trono y continuador del régimen, en 1969. Recordemos su discurso de coronación en 1975: “Juro por Dios y los santos evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del reino y guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional… Una figura excepcional entra en la historia. El nombre de Francisco Franco será un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado. Su recuerdo constituirá para mí una exigencia de comportamiento y lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la patria. Es de pueblos nobles y grandes saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda la exigencia a su servicio.” Y no hay dudas, siguió sus pasos. Usurpó el poder y se mantuvo gracias a un séquito fiel. Se deshizo de todos cuanto le pusieron límites. Comenzó pronto, en 1956 mató a su hermano menor de un accidental disparo. Ya como rey forzó la renuncia de Adolfo Suárez. En su trayectoria como jefe de las fuerzas armadas patrocinó el frustrado golpe de Estado del 23 febrero de 1981, y se apoyó en políticos corruptos e inmorales, tan responsables como él de sus indecencias. (Rebeca Quintans publicó la mejor historia de sus andanzas, en: Juan Carlos Borbón: una biografía sin silencios, Akal, 2016).

En esta dinámica, la derecha y la socialdemocracia aplaudieron su exabrupto en la Cumbre Iberoamericana al mandar callar al presidente Hugo Chávez con su famoso ¡¡Por qué no te callas!! En España lo celebraron. No es momento de hacer la historia de las casas reales. Pero están salpicadas de escándalos sexuales, asesinatos, corrupción, pederastia, enriquecimiento ilícito, trata de esclavos, traiciones, incesto. Por algo son reyes. Hoy, sus acólitos, defienden a Juan Carlos de Borbón como impulsor de la democracia en España. La historia al revés. Se regatea al pueblo ser el verdadero artífice, con su resistencia y lucha, el motor del cambio social. Lo pagaron con la represión, la tortura, el exilio, y algunos con su vida. Pero seamos realistas, la izquierda republicana, la derecha nacionalista y antimonárquica no han ganado las elecciones, ni tienen fuerza para imponer un pacto como en 1931. No habrá referéndum monarquía o república. Los partidos monárquicos y las fuerzas armadas, poder fáctico, no están por la labor. No está enjuiciado ni imputado en España. Lo está en Suiza. El resto del debate es parte de la sociedad del espectáculo. Huida, exilioescapadavacaciones, o indagar su paradero es fútil. Lo relevante es la mentira que se construyó en torno a su figura y reinado para restablecer, en pleno siglo XX, una institución decrépita, la cual perdura gracias a un acuerdo de canallas. Ahora, Juan Carlos de Borbón, es tu turno, ¿Por qué no hablas?

LA MEMORIA CONTRA EL TERRORISMO. ATILIO BORÓN Y ALEJO BRIGNOLE

9 de agosto: Día Internacional de los crímenes estadounidenses contra la humanidad

ilustración Atilio 9 de agosto

ATILIO BORÓN Y ALEJO BRIGNOLE

Este 9 de agosto es un día especialísimo. Se cumplen 75 años de un enorme atentado terrorista. No fue el mayor de la historia, que se perpetró unos pocos días antes, el 6 de agosto, en Hiroshima. El ataque con una bomba atómica a la ciudad de Nagasaki tiene algo más que el triste mérito de ser el segundo peor de la historia. Según estimaciones conservadoras unas 80.000 personas perdieron la vida en una fracción de segundo. Con el correr de los años fueron varias decenas de miles más los que murieron a causa de las heridas, los efectos de la radiación, el cáncer. En total, por lo menos 250.000 personas fueron aniquiladas en un instante. Hiroshima es el lúgubre hito que marca el inicio de una nueva era en la historia de la humanidad, que encontró un arma que le permite suicidarse y desaparecer como especie. Nagasaki refleja la contumacia del imperialismo norteamericano, su empecinamiento en hacer el mal y descargar los más horrendos sufrimientos sobre quienes tengan el atrevimiento de oponerse a sus designios. Conocidos los tremendos efectos de la primera bomba la dirigencia de Estados Unidos no vaciló en reincidir en su conducta criminal y arrojó una segunda sobre Nagasaki. Es el caso del terrorista que, en la apoteosis de su crueldad, se enorgullece y solaza contemplando como su víctima se retuerce de dolor.

Como lo enseña la heroica historia de las madres de Plaza de Mayo, las Abuelas y los diversos organismos de Derechos Humanos de la Argentina no puede haber ni olvido ni perdón para el Terrorismo de Estado. Especialmente cuando quien incurre en ese crimen nada menos que le primera superpotencia del planeta que, además, se arroga el derecho de juzgar a personas, partidos, movimientos sociales y gobiernos extranjeros y de pretender dar lecciones de derechos humanos, justicia, libertad y democracia al resto del planeta. El gobierno y la clase dominante de Estados Unidos, acompañados por una academia y una intelectualidad complacientes y por medios de comunicación cómplices de cuanta fechoría perpetre Washington en el mundo se empeñaron desde el mismo momento del ataque a Hiroshima en justificar lo injustificable. La complicidad de los grandes medios de comunicación con las atrocidades de la dictadura genocida en la Argentina tiene un funesto antecedente en la forma como nada menos que el New York Times mintió sobre lo ocurrido en las ciudades japonesas. Su enviado a la zona, William L. Laurence despachó un infame artículo (publicado el 13.9.1945) en el cual aseguraba que “no había rastros de radioactividad en las ruinas de Hiroshima.” Su nota tuvo enorme repercusión y poco después le abrió las puertas para obtener el Premio Pulitzer.

No sorprende que recién en 2016 un presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hubiera decidido visitar Hiroshima. Pero se trató de un acto protocolar en donde las palabras más importante que tenía que pronunciar: perdón, disculpas, no salieron de su boca. Y esto no fue una distracción sino que obedece a una decisión adoptada por la Casa Blanca y el Congreso desde el momento mismo en que se cometieron las atrocidades de 1945. Estados Unidos jamás pediría perdón por sus actos, por ninguno, y no sólo por un bombardeo atómico. Sin llegar al extremo de lo ocurrido en Japón el gobierno de Estados Unidos tampoco pidió perdón por la destrucción de Irak y Libia en tiempos recientes, o por su responsabilidad en las tragedias ocurridas en Siria, Afganistán y Palestina; o por los efectos de su política genocida de sesenta años de bloqueo a Cuba, más los bloqueos y sanciones económicas actuales en contra de Venezuela, Irán y Corea del Norte, para no olvidarnos la responsabilidad directa de Washington en el golpe de estado que acabó con la democracia en Chile y la vida de Salvador Allende.

El autoproclamado líder del mundo libre no es otra cosa que un terrorista serial. La actual pandemia puso en evidencia esa insana vocación de lesa humanidad estadounidense. Lejos de renunciar a sus ataques a países extenuados que aun así son más exitosos que Estados Unidos en su combate al Covid-19 (como Cuba y Venezuela), la maquinaria financiera y el complejo militar-industrial norteamericano han continuado, e incluso redoblado, su política de sanciones económicas y agresiones de todo tipo. Va de suyo que el terrorismo de estado practicado por Washington requiere de la complicidad de una parte del mundo igualmente seducida por vocaciones de lesa humanidad. Francia, Israel o Inglaterra, sin mencionar a naciones menores como Holanda o Bélgica, no son más que expresiones en miniatura del espíritu igualmente brutal y violento que ha cultivado Occidente desde hace siglos. La complicidad de los países europeos con los crímenes de Estados Unidos es tan insoslayable como su cobardía al aceptar en sus propios países la extraterritorialidad de las leyes de aquel país.

Estados Unidos tiene el dudoso honor de haber sido el país que codificó y legalizó la tortura. Fue también pionero en técnicas de aniquilación de opositores en escenarios urbanos y de represión transnacionalizada. El Programa Phoenix en el sudeste asiático iniciado en 1965 para desaparecer y torturar opositores, y su sucedáneo, que fue el Plan Cóndor en América Latina en la década de 1970, son pruebas irrefutables de este demencial vanguardismo de Washington. La superpotencia, hoy enfrentada a una lenta pero irreversible declinación, fue además pionera en el uso de armas terribles: napalm, gases, toxinas, dioxinas, superbombarderos, drones, misiles balísticos, aviones invisibles, satélites militares, municiones de uranio empobrecido, y, cómo no, armas atómicas debidamente probadas sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki, o en islas remotas previamente despojadas de sus ocupantes ancestrales, como en el atolón Rongerik, en la Islas Marshall del Pacífico sur.

Es a causa de todo lo anterior que se ha instituido el Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses Contra la Humanidad que se conmemora cada 9 de agosto. Es un deber de quienquiera que se declare defensor de la dignidad humana honrar esta fecha. Cada crimen que Estados Unidos comete a diario contra pueblos y personas inocentes sometidas a su descomunal poder resulta un paso adelante en el peligroso sendero de un hegemonismo decadente cuyos genocidios y opresiones fascistas pretenden ser encubiertos por la densa maraña de los medios de “desinformación” de masas, como lo recordara Noam Chomsky. Recordar este día, traer a la memoria el gigantesco atentado terrorista perpetrado, por segunda vez, sobre una ciudad japonesa, es una de las cosas prácticas que podemos hacer poner fin a esa loca carrera de un imperialismo cada vez más necrófilo, como afirmaba el psicoanalista freudo-marxista alemán, Erich Fromm. Para que “nunca más” nación alguna sea una nueva víctima del terrorismo de estado de la Roma americana, como la denominara José Martí.

Fuente: PÁGINA 12

SEIS DE AGOSTO. SANKICHI TŌGE

9 de agosto, Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad 

SANKICHI TŌGE*

Hiroshima

SEIS DE AGOSTO

¿podemos olvidar ese destello?
súbitamente 30,000 desaparecieron en las calles
en las profundidades despedazadas de la oscuridad
los alaridos de 50,000 se desvanecieron

Cuando los remolinos de humo amarillo se dispersaron
edificios se quebraron, puentes colapsaron
trenes repletos se detuvieron calcinados
y una interminable acumulación de escombros y brasas – Hiroshima
poco después, una línea de cuerpos desnudos caminando en grupos, llorando
con la piel colgando como harapos
manos en pechos
pisando materia cerebral desmoronada
ropa quemada cubriendo caderas

cuerpos yacen en el suelo de la procesión como estatuas de piedra de Jizō, dispersos por doquier
en las orillas del rio, tirados uno encima de otro, un grupo que se había arrastrado hacia una balsa atada
que también poco a poco se transformaron en cadáveres bajo los abrasadores rayos del sol
y bajo la luz de las llamas que atravesaron el cielo del atardecer
el lugar donde madre y hermano menor fueron prensados vivos
también fue envuelto en llamas
y cuando el sol matutino brilló sobre un grupo de colegialas
que habían huido y estaban tiradas
en el piso de la armería, sobre excrementos
sus vientres hinchados, un ojo aplastado, la mitad de sus cuerpos en
carne viva con la piel desollada, sin pelo, sin poder decir quién era quién
todo había dejado de moverse
en un estancado, ofensivo olor
el único sonido las alas de las moscas zumbando alrededor de las
bacinicas metálicas

ciudad de 300,000
¿podemos olvidar ese silencio?
en esa quietud
la poderosa atracción
de las cuencas vacías de las esposas y niños que no regresaron a casa
que nos desgarró el corazón
¿¡puede ser olvidado!?

sankichi-tge*SANKICHI TŌGE. Poeta japonés que se dio a conocer a partir de la bomba atómica de Hiroshima. Aunque escribía poesía desde los 18 años, sobrevivió a la explosión para ofrecer un testimonio invaluable de lo ocurrido, dándose a conocer en el panorama literario y humanitario. Falleció a los 36 años a consecuencia de la radiación a la que estuvo expuesto cuando estalló la bomba.
En el Parque Conmemorativo de Hiroshima existe un monumento en su honor, donde está grabado su más famoso poema; un llamado a la paz, a la fraternidad y a reencontrarse con la raza humana.

NO CODICIAMOS LA MUERTE, DEFENDEMOS LA VIDA

CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LOS CRÍMENES ESTADOUNIDENSES CONTRA LA HUMANIDAD

redh-logo-1 (1)

La Red en Defensa de la Humanidad (REDH) conmemora nuevamente la fecha en la que los crímenes de Estados Unidos son condenados por la sociedad global, afectada en grado sumo y diverso por las agresiones unilaterales, hegemónicas e indiscriminadas de una clase dominante con vocación y conducta imperialistas, la que resulta, a fin de cuentas, tóxica para la convivencia universal.

Hoy, 9 de agosto de 2020, se cumplen 75 años del lanzamiento, por parte de Estados Unidos, de sendas bombas atómicas sobre las poblaciones civiles japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en momentos en que ya había finalizado la Segunda Guerra Mundial, lo que refuerza el carácter alevoso del crimen.

En las actuales circunstancias que asolan el mundo, con una pandemia de incierto porvenir y el genocidio cotidiano de la administración de Donald Trump y varios de sus aliados contra sus propios pueblos, la Red en Defensa de la Humanidad no puede dejar de denunciar el deterioro ascendente de las condiciones civilizatorias como consecuencia de la práctica sistémica de los gobiernos estadounidenses desde hace más de un siglo. Las guerras continuas, eufemísticamente llamadas preventivas y –peor aún– ya privatizadas para beneficiar a las élites armamentistas de la mayor potencia global, no han hecho sino llevar muerte, degradación social y penurias de muy diversa naturaleza a infinidad de pueblos pacíficos del orbe. La imposición belicista que Estados Unidos practica como primera potencia armamentista, económica y financiera desde hace décadas, ha crecido hasta convertirse en un peligro para la continuidad de la vida en el planeta y para la existencia de relaciones constructivas entre lxs seres humanos, sometidxs a múltiples desafíos.

El mundo reclama el cese de las agresiones genocidas contra naciones que exigen paz y un tránsito histórico sin injerencias odiosas, violentas y doctrinalmente inaceptables. Ni Cuba, ni Venezuela, ni Irán aman la guerra o la confrontación, y aun así son sometidas a presiones diplomáticas, militaristas y económicas sin precedentes, ajenas por completo a toda forma de derecho internacional. La persecución que Estados Unidos perpetra contra aquel que se oponga a su avasallamiento criminal y opresivo –incluidos lxs jueces del Tribunal Penal Internacional con sede en La Haya– es prueba elocuente del carácter demencial e ideológicamente extremo de esa potencia imperialista. Se trata de un Estado bárbaro y fundamentalista, con un Gobierno y una clase política dominantes que han decidido convertirse en enemigxs de la Humanidad y de toda visión esperanzada de convivencia planetaria.

La REDH condena las nuevas formas delictivas de lesa humanidad con que Estados Unidos ha inaugurado este siglo XXI: el encierro y segregación de niñas y niños inmigrantes, los asesinatos selectivos con armas sofisticadas de última generación, especialmente con drones o aviones no tripulados, los buques-cárceles en aguas internacionales, y los centros de torturas diseminados extraterritorialmente en todo el mundo, para así eludir hipócritas leyes en su propio país. Tales conductas criminales, no son sino una nueva manifestación –entre otras– de la ideología antihumanista y nazificada de la clase dominante norteamericana. Que Washington no utilice hornos crematorios o no recurra a cámaras de gas, como lo hiciera en su tiempo la Alemania nazi para exterminar opositores y toda persona considerada “inferior”, es una cuestión de orden técnico, no moral. También la implicación de encumbradas corporaciones que saquean sociedades y recursos allí donde posan su mirada, resulta parte del repertorio de muerte y calamidades que Estados Unidos despliega por el mundo.

La Red en Defensa de la Humanidad convoca a las fuerzas progresistas del planeta y a toda persona digna y amante sencillamente de la verdad, a no olvidar lo sucedido hace 75 años en Hiroshima y Nagasaki, a no soslayar el inocultable rol imperial estadounidense –como expresión del estado mayor conjunto de los intereses del capital más concentrado– en la arquitectura global, pues sus viles acciones, continuas masacres y prepotencia unilateral han terminado por socavar sensiblemente la construcción de cualquier forma de convivencia política y humana a escala global. Las minorías de la plutocracia estadounidense han demostrado ser fanáticas de la muerte, de la degradación humana y medioambiental planetaria y, por si no bastara para convencer a lxs todavía incrédulos, planificadoras del brutal sometimiento de las mayorías y de su exclusión cotidiana, que encuentra en el auge del racismo su expresión más perversa y obcecada. No perdamos de vista, en este día, que el mundo se encuentra al borde de un colapso surgido del sistema capitalista-imperialista precisamente porque Estados Unidos ha elegido, en el colmo de su esclerosis política, esa vía autodestructiva de la Humanidad como paradójica solución a su irreversible decadencia.

No codiciamos la muerte, defendemos la vida.

Nuestra América, 9 de agosto de 2020

ESTA NO ES LA FIESTA FINAL. ALEX PAUSIDES

9 de agosto, Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad

En el poema “Esta no es la fiesta final”, Alex Pausides levanta su voz contra la eventual autodestrucción del mundo, como consdcuencia de una guerra nuclear.

 “No podrá ser / No adivino mi casa destruida, mi hija hecha memoria de nadie / No concibo morir pulverizado por el viento nuclear / Yo no puedo creer que el hombre matará la fiesta final de la belleza”.

Alex PausidesAlex Pausides nació en Manzanillo, Cuba, en 1950. Poeta y editor. Fue director de El Caimán Barbudo. Vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, Coordinador General del Festival de Poesía de La Habana. Dirige la Colección Sur Editores. Ha publicado más de quince libros. Entre sus títulos más recientes se encuentran Pequeña gloria, Canción de Orfeo, Ensenada de mora, La extensión de la inocencia y Caligrafías.

Obtuvo los Premios Gaceta de Cuba y de la Crítica, entre otros. Sus poemas han sido traducidos al portugués, francés, italiano, inglés, rumano, ruso y alemán e integran numerosas antologías.

CONTINGENCIAS DE NOVIEMBRE. RAFAEL DE ÁGUILA

“Podría disparar a la gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”.
Donald Trump

Sioux Center, Iowa. Enero de 2016

RAFAEL DEHace ya trece años el hoy presidente norteamericano escribió un libro. Ha escrito varios, o coescrito. La obra a la que aludo lleva por título Think Big and kick ass in Bussiness and Life. El coautor esta vez fue Bill Zanker. Confieso no haberla leído, confieso que aun de tenerla a mano no la leería. Hay algo, sin embargo, de lo que estoy absolutamente convencido: al autor le agrada esa acción, la aludida en esa idiomatic phrase tan norteamericana, kick ass (patear traseros). Existen seres así, casi todos hemos conocido alguna vez a alguno. Se trata de personalidad, carácter, psiquis, maneras de ser, como decimos los cubanos. Solo que en este caso se trata del presidente de los Estados Unidos de América, la nación más poderosa del planeta. No pretendo pergeñar una diatriba ideológica u ofensiva, no es mi estilo. Donald Trump es presidente de la mano del voto de su pueblo, con arreglo a sus leyes y a su Constitución. Respeto eso.

Las causas —politológicas, sociológicas, económicas— que llevaron a Donald Trump a la Presidencia exceden el marco de este exiguo texto. A mi modo de ver todo se relaciona con el auge populista que, desde la desesperanza y la incertidumbre de los últimos años, se ha lanzado sobre el mundo, asociado a la capitis deminutio que sufre del ciudadano actual para juzgar y elegir. Porque Trump, a todas luces, es un populista. Solo procederé a analizar lo que como intelectual —como mero ciudadano del planeta, ciudadano de un país del III Mundo— me genera, he de confesarlo, cierto desvelo. Todos hemos sido testigos de las declaraciones y acciones de Donald Trump a lo largo de estos casi cuatro años. No adjetivaré, cada lector colocará el adjetivo que decida. Convengamos que —he asegurado que me mantendré lejos de toda diatriba— ha resultado un presidente sui generis —único en su género, para los no versados en latinajos—, impredecible, no convencional, nada ortodoxo y políticamente incorrecto según muchos, no lo digo yo. Y parece lógico: se trata de un magnate inmobiliario. Los de su tipo no resultan justo ejemplos de diplomacia o versados en las artes politológicas distintivas de un estadista. No es un político, no lo fue nunca; como no lo ha sido Kanye West, por ejemplo, que ahora runs for president: ¡A saber cuáles serían los dichos y hechos del rapero de Georgia en el hipotético caso —líbrennos de ello los Padres Fundadores— en que alcanzara a acomodarse (razonar o irrazonar) detrás del mítico escritorio Resolute en el no menos mítico Despacho Oval!

Volvamos a Trump: Han sido cuatro años impredecibles, asombrosos. Si nos lo hubieran contado nos habríamos negado a creerlo. Hemos constatado poses, discursos y acciones, sin olvidar el muy peculiar estilo de Twitter. Han sido, sin dudas, años peligrosos. Muy pocos en el mundo, sin importar filiación ideológica —me arriesgo a decirlo—, han valorado de manera positiva al mandatario; ni siquiera sus aliados europeos, con los que ha desarrollado no precisamente una relación íntima u óptima, al contrario. Una vez más me aventuro: quizá sea el presidente norteamericano peor valorado en el mundo desde el fin de la II Guerra Mundial, a las antípodas del respetado Roosevelt o del admirado y desdichado Kennedy. Ello ocurre cuando, quizás también, resulte el Presidente norteamericano cuyo círculo de partidarios en USA —ochenta millones de seguidores exhibe en Twitter—, lo que pudiéramos llamar su “núcleo duro” (su base) resulta en extremo fervoroso, militante y muy fiel, para desterrar epítetos que alguno pudiera tomar por inadecuados. En enero de 2020, hace tan solo un semestre, Donald Trump habría ganado, según opinión de la mayoría de los analistas —con facilidad— las próximas elecciones de noviembre. Una vez derrotado el intento de impeachment, la economía USA marchaba a todo gas, no se avizoraban nubes o vientos fuertes, todo era calma chicha y buenos augurios; pero… en la ciudad china de Wuhan asomó un virus…

…Y TORNAS VELEIDOSAS LAS DEL VIENTO…

…un virus que en muy poco tiempo devino pandemia, y en muy reducido lapso USA lideró al mundo —tristemente— en dramáticas cifras de contagios y luctuosos fallecimientos. Si millones han sufrido la enfermedad y más de ciento cincuenta mil han muerto, la economía —la principal de las fortalezas que exhibía el presidente en virtud de la reelección— ha recibido un golpe brutal: se reporta caída récord en materia de PIB (32,9 % en el segundo trimestre del año) y una pérdida significativa de empleos. El panorama es hoy otro, muy diferente, diametralmente opuesto. Muchos analistas sostienen que la conducta del presidente —declaraciones y acciones— ha resultado errática en materia de conducción y contención de la epidemia en USA. Según encuestas solo el 38 % cree que el presidente lo ha hecho bien. A ello se han sumado las protestas en el marco del movimiento Black Lives Matter, generadas a partir de la muerte, a manos de los cuerpos policiales de Minneapolis, del ciudadano afroamericano George Floyd —millones de seres en el mundo alcanzamos a presenciar las terribles imágenes—. Huelga decir que en modo alguno se trata de un hecho aislado: vicisitudes de ese talante han tenido lugar —de formas reiterada y angustiosa— por años en esa nación. Y tales vientos, agalerados y furibundos, han hecho mutar el panorama electoral: giro total, vuelta en U.

“El contrincante parece ser hoy un virus. Es Donald Trump versus Sarcov-2: un presidente lucha por su reelección frente a un virus envuelto en su genoma de ARN (…)”. Fotos: Tomada de Internet

Todas las encuestas, algunas de ellas ofreciendo ventaja al candidato demócrata por más de diez puntos, están hoy de acuerdo: a poco más de tres meses de las elecciones, Donald Trump tiene grandes probabilidades de perderlas. Y tres meses, convengamos, es poco tiempo; poco para revertir la situación al menos; poco cuando del otro lado no se mueve precisamente un contrincante político —desde enero no vemos una campaña a la usanza tradicional: el candidato demócrata, Joe Biden, se ha mantenido aislado en función de protegerse de la enfermedad—. El contrincante parece ser hoy un virus. Es Donald Trump versus Sarcov-2: un presidente lucha por su reelección frente a un virus envuelto en su genoma de ARN; un agente infeccioso acelular que, urge decirlo por raro que pueda resultar, se erige como mucho más impredecible que el magnate. Se vaticina improbable que en apenas tres meses se logre controlar la epidemia en territorio norteamericano. En apenas noventa días habría que, pongamos por caso, lograr una vacuna; improbable cuando los candidatos vacunales en apariencia más exitosos (como la anunciada por el consorcio biotecnológico Moderna Inc., con sede en Cambridge) de seguro excederán ese tiempo en función de ser aprobados y empleados. Resulta todavía más improbable que se adopten medidas de alta rigurosidad —al estilo de naciones asiáticas— que coadyuven al control de la epidemia. Virólogos y epidemiólogos, como el mismísimo Anthony Fauci, auguran que tal vez peores días puedan estar por llegar. El empleo de un medicamento antiviral que minimice fallecimientos tampoco está —al menos hasta hoy— muy a la vista. Y se precisa detener al virus como requisito indispensable que permita regenerar la economía, los negocios, los empleos, el consumo interno, el PIB. Y, desde luego, poner a salvo vidas. En los tres meses que se avecinan algunos fantasmas pueden incluso asomar su feo rostro: ahora mismo acontece un vendaval desde el sobredimensionamiento del precio del oro y la bitcoin. Seguir leyendo CONTINGENCIAS DE NOVIEMBRE. RAFAEL DE ÁGUILA

LOS HIJOS DE LA VIOLENCIA. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

9 de agosto, Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad 

ilustración tx buen abad
¡Hay niños encerrados en jaulas!

buen abad 3¿Hay un plan para encubrir los crímenes contra la Humanidad? Sí, se llama Capitalismo.

Quedarse quieto es hacerse cómplice. Ésta no es una denuncia cómoda para tranquilizar conciencias pequeño-burguesas. Es denuncia y es autocrítica. Mientras Trump y sus jaurías criminales reprimen, humillan y encarcelan a familias de “inmigrantes”; todos los Crímenes Estadounidenses se coagulan en las injusticias fronterizas, la inmensa mayoría de nosotros aporta su cuota de ignorancia, indolencia e inutilidad funcionales. Algunos claman aL cielo y oran, otros se subliman mentando madres, algunos hacen donativos, limosnas y gestos compungidos. Otros más, alzan los hombros y siguen viendo su noticiero favorito.

La única solidaridad concreta ocurre desde abajo, de la mano del pueblo que mira en el que sufre sus propios sufrimientos. Para no importunar al magnate de la Casa Blanca, cientos de funcionarios se cosen la boca con hilos de burocracia y silencian lo que les queda de consciencia para que el horror no les quite el sueño. Algunos abogados fabricaron trincheras de “jurisprudencia” a prueba de toda vergüenza, desde ahí pontifican deyecciones leguleyas expelidas por el “Estado de derecho” y los “tratados internacionales”.

Se exhiben muy pulcros para el tecnicismo y muy puntuales para la cobranza. Van y vienen de congreso en congreso, de conferencia en conferencia, de burocracia en burocracia… mientras los niños aprenden, tras las rejas, que viven en un mundo donde ser pobre se castiga, no importa de dónde vengas ni qué edad tengas. Castigo inclemente sin delito, sin juicio, sin defensa. “La única forma de salvar la vida de las personas detenidas es su liberación”, dice el periodista Jacob Soboroff, que ingresó a estas cárceles del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) donde, ya en 2008, vio niñas y niños encerrados en jaulas. Soboroff lo relata en su nuevo libro Separated: Inside an American Tragedy (Separados: una tragedia estadounidense).

Es uno más de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad, convertido en mercancía “mediática”. Mercancía del horror prefabricado por intereses de clase a cuyo servicio está el Estado, para venderla en el mercado de la dominación de una clase sobre otra. Esta vez usando a los niños, sin clemencia, sin defensa, sin piedad. En el alma de esa violencia la complacencia de gobiernos reformistas y oportunistas escupiendo a mansalva discursos legalistas. Se descargan, minuto a minuto, ráfagas de violencia ideológica para esconder la tortura a que son sometidos los más indefensos en el imperio oligarca de la indefensión social. No importa el horario, no importa el tema y no importa el impacto… siempre hay violencia a destajo contra niñas y niños victimados tras las rejas del imperio. Y parece tan “natural”. “Según diferentes cables, en mayo ICE tenía a unos 184 menores, pero los activistas creen que pueden ser más, después de trascender que el gobierno federal está deteniendo a los niños en hoteles de Texas y Arizona antes de deportarlos a sus países de origen.”

Esto no es una arenga contra la solidaridad genuina, es una reflexión contra esa violencia infiltrada en las cabezas de los pueblos para naturalizar todo lo que  el capitalismo impone como modelo para mentalidades dóciles, cómplices de las aberraciones del saqueo y la explotación que reinan planetariamente. “Casi 2.000 niños han sido separados de sus padres desde que el fiscal general, Jeff Sessions, anunció la política que determina que los funcionarios de seguridad interna deriven todos los casos de ingreso ilegal a los EE.UU. para procesamiento.

Esto es un llamado de atención no sólo sobre el papel que cumple el aparato de Estado y gobiernos gerenciadores de esclavitudes a diestra y siniestra, sino también contra las jaurías de burócratas que, con toda impunidad, violan los derechos humanos. El plan de exterminio contra las “familias de inmigrantes”, desatado por Trump, es una declaración de guerra a la que debemos presentar frentes de lucha de todo tipo y a toda costa. Los niños y las niñas enjaulados no pueden defenderse y menos si encuentran otra forma de violencia agazapada en la indiferencia, la ignorancia y la apatía nuestras.

EL ARTISTA DEL HAMBRE. FRANZ KAFKA

KAFKA

FRANZ KAFKA

En los últimos decenios, el interés por los ayunadores ha disminuido muchísimo. Antes era un buen negocio organizar grandes exhibiciones de este género como espectáculo independiente, cosa que hoy, en cambio, es imposible del todo. Eran otros los tiempos. Entonces, todo la ciudad se ocupaba del ayunador; aumentaba su interés a cada día de ayuno: todos querían verle siquiera una vez al día; en los últimos del ayuno no faltaba quien se estuviera días enteros sentado ante la pequeña jaula del ayunador; había, además, exhibiciones nocturnas, cuyo efecto era realzado por medio de antorchas; en los días buenos, se sacaba la jaula al aire libre, y era entonces cuando les mostraban el ayunador a los niños. Para los adultos aquello solía no ser más que una broma en la que tomaban parte medio por moda, pero los niños, cogidos de las manos por prudencia, miraban asombrados y boquiabiertos a aquel hombre pálido. con camiseta oscura, de costillas salientes, que, desdeñando un asiento, permanecía tendido en la paja esparcida por el suelo, y saludaba, a veces, cortamente o respondía con forzada sonrisa a las preguntas que se le dirigían o sacaba, quizá, un brazo por entre los hierros para hacer notar su delgadez, volviendo después a sumirse en su propio interior, sin preocuparse de nadie ni de nada, ni siquiera de la marcha del reloj, para él tan importante, única pieza de mobiliario que se veía en su jaula. Entonces se quedaba mirando al vacío, delante de sí, con ojos semicerrados, y sólo de cuando en cuando bebía en un diminuto vaso un sorbito de agua para humedecerse los labios.

Aparte de los espectadores que sin cesar se renovaban, había allí vigilantes permanentes, designados por el público (los cuales, y no deja de ser curioso, solían ser carniceros); siempre debían estar tres al mismo tiempo, y tenían la misión de observar día y noche al ayunador para evitar que, por cualquier recóndito método, pudiera tomar alimento. Pero esto era sólo una formalidad introducida para tranquilidad de las masas, pues los iniciados sabían muy bien que el ayunador, durante el tiempo del ayuno, bajo ninguna circunstancia, ni aun a la fuerza, tomaría la más mínima porción de alimento; el honor de su profesión se lo prohibía.

A la verdad, no todos los vigilantes eran capaces de comprender tal cosa; muchas veces había grupos de vigilantes nocturnos que ejercían su vigilancia muy débilmente, se juntaban adrede en cualquier rincón y allí se sumían en los lances de un juego de cartas con la manifiesta intención de otorgar al ayunador un pequeño respiro, durante el cual, a su modo de ver, podría sacar secretas provisiones, no se sabía de dónde. Nada atormentaba tanto al ayunador como tales vigilantes; le atribulaban; le hacían espantosamente difícil su ayuno. A veces, sobreponíase a su debilidad y cantaba durante todo el tiempo que duraba aquella guardia, mientras le quedaba aliento, para mostrar a aquellas gentes la injusticia de sus sospechas. Pero de poco le servía, porque entonces se admiraban de su habilidad que hasta le permitía comer mientras cantaba.

Muy preferibles eran, para él, los vigilantes que se pegaban a las rejas, y que, no contentándose con la turbia iluminación nocturna de la sala, le lanzaban a cada momento el rayo de las lámparas eléctricas de bolsillo que ponía a su disposición el empresario. La luz cruda no le molestaba; en general no llegaba a dormir, pero quedar transpuesto un poco podía hacerlo con cualquier luz, a cualquier hora y hasta con la sala llena de una estrepitosa muchedumbre. Estaba siembre dispuesto a pasar toda la noche en vela con tales vigilantes; estaba dispuesto a bromear con ellos, a contarles historias de su vida vagabunda y a oír, a cambio, las suyas, sólo para mantenerse despierto, para poder mostrarles de nuevo que no tenía en la jaula nada comestible y que soportaba el hambre como no podría hacerlo ninguno de ellos.

Pero cuando se sentía más dichoso era al llegar la mañana, y, por su cuenta, les era servido a los vigilantes un abundante desayuno, sobre el cual se arrojaban con el apetito de hombres robustos que han pasado una noche de trabajosa vigilia. Cierto que no faltaban quienes quisieran ver en este desayuno un grosero soborno de los vigilantes, pero la cosa seguía haciéndose, y si se les preguntaba si querían tomar a su cargo, sin desayuno, la guardia nocturna, no renunciaban a él, pero conservaban siempre sus sospechas.

Pero éstas pertenecían ya a las sospechas inherentes a la profesión del ayunador. Nadie estaba en situación de poder pasar, ininterrumpidamente, días y noches como vigilante junto al ayunador; nadie, por tanto, podía saber por experiencia propia si realmente había ayunado sin interrupción y sin falta; sólo el ayunador podía saberlo, ya que él era, al mismo tiempo, un espectador de su hambre completamente satisfecho. Aunque, por otro motivo, tampoco lo estaba nunca. Acaso no era el ayuno la causa de su enflaquecimiento, tan atroz, que muchos, con gran pena suya, tenían que abstenerse de frecuentar las exhibiciones por no poder sufrir su vista: tal vez su esquelética delgadez procedía de su descontento consigo mismo. Sólo él sabía –sólo él y ninguno de sus adeptos– qué fácil cosa era el ayuno. Era la cosa más fácil del mundo. Verdad que no lo ocultaba, pero no le creían; en el caso más favorable, le tomaban por modesto, pero, en general, le juzgaban un reclamista, o un vil farsante para quien el ayuno era cosa fácil porque sabía la manera de hacerlo fácil y que tenía, además, el cinismo de dejarlo entrever. Había que aguantar todo esto y, con el curso de los años, ya se había acostumbrado a ello; pero, en su interior, siempre le recomía ese descontento y ni una sola vez, al final de su ayuno –esta justicia había que hacérsela– había abandonado su jaula voluntariamente.

El empresario había fijado cuarenta días como el plazo máximo de ayuno, más allá del cual no le permitía ayunar ni siquiera en las capitales de primer orden. Y no dejaba de tener sus buenas razones para ello. Según le había señalado su experiencia, durante cuarenta días, valiéndose de toda suerte de anuncios que fueran concentrando el interés, podía quizá aguijonearse progresivamente la curiosidad de un pueblo; mas pasado este plazo, el público se negaba a visitarle, disminuía el crédito de que gozaba el artista del hambre. Claro que en este punto podían observarse pequeñas diferencias según las ciudades y las naciones; pero, por regla general, los cuarenta días eran el período de ayuno más dilatado posible. Por esta razón, a los cuarenta días era abierta la puerta de la jaula, ornada con una guirnalda de flores; un público entusiasmado llenaba el anfiteatro; sonaban los acordes de una banda militar; dos médicos entraban en la jaula para medir al ayunador, según normas científicas; y el resultado de la medición se anunciaba a la sala por medio de un altavoz; Por último, dos señoritas, felices de haber sido elegidas para desempeñar aquel papel mediante sorteo, llegaban a la jaula y pretendían sacar de ella al ayunador y hacerle bajar un par de peldaños para conducirle ante una mesilla en la que estaba servida una comidita de enfermo cuidadosamente escogida. Y en este momento, el ayunador siempre se resistía.

Cierto que colocaba voluntariamente sus huesudos brazos en las manos que las dos damas, inclinadas sobre él, le tendían dispuestas a auxiliarle, pero no quería levantarse. ¿Por qué suspender el ayuno precisamente entonces, a los cuarenta días? Podía resistir aún mucho tiempo más, un tiempo ilimitado; ¿por qué cesar entonces, cuando estaba en lo mejor del ayuno? ¿Por qué arrebatarle la gloria de seguir ayunando, y no sólo la de llegar a ser el mayor ayunador de todos los tiempos, cosa que probablemente ya lo era, sino también la de sobrepujarse a sí mismo hasta lo inconcebible, pues no sentía límite alguno a su capacidad de ayunar? ¿Por qué aquella gente que fingía admirarlo tenía tan poca paciencia con él? Si aún podía seguir ayunando, ¿por qué no querían permitírselo? Además, estaba cansado; se hallaba muy a gusto tendido en la paja, y ahora tenía que ponerse de pie cuan largo era, y acercarse a una comida, cuando con sólo pensar en ella sentía náuseas que contenía difícilmente por respeto a las damas.

Y alzaba la vista para mirar los ojos de las señoritas, en apariencia tan amables, en realidad tan crueles, y movía después negativamente, sobre su débil cuello, la cabeza, que le pesaba como si fuese de plomo. Pero entonces ocurría lo de siempre; ocurría que se acercaba el empresario silenciosamente –con la música no se podía hablar–, alzaba los brazos sobre el ayunador, como si invitara al cielo a contemplar el estado en que se encontraba, sobre el montón de paja, aquel mártir digno de compasión, cosa que el pobre hombre, aunque en otro sentido, lo era; agarraba al ayunador por la sutil cintura, tomando al hacerlo exageradas precauciones, como si quisiera hacer creer que tenía entre las manos algo tan quebradizo como el vidrio; y, no sin darle una disimulada sacudida, en forma que al ayunador sin poderlo remediar, se le iban a un lado y otro las piernas y el tronco, se lo entregaba a las damas, que se habían puesto entretanto mortalmente pálidas.

Entonces el ayunador sufría todos sus males: la cabeza le caía sobre el pecho, como si le diera vueltas y, sin saber cómo, hubiera quedado en aquella postura; el cuerpo estaba como vacío; las piernas, en su afán de mantenerse en pie, apretaban sus rodillas una contra otra; los pies rascaban el suelo como si no fuera el verdadero y buscaran a éste bajo aquél; y todo el peso del cuerpo, por lo demás muy leve, caía sobre una de las damas, la cual, buscando auxilio, con cortado aliento –jamás se hubiera imaginado de este modo aquella misión honorífica–, alargaba todo lo posible su cuello para librar siquiera su rostro del contacto con el ayunador. Pero después, como lo lograba, y su compañera, más feliz que ella, no venía en su ayuda, sino que se limitaba a llevar entre las suyas, temblorosas, el pequeño haz de huesos de la mano del ayunador, la portadora, en medio de las divertidas carcajadas de toda la sala, rompía a llorar y tenía que ser librada de su carga por un criado, desde largo tiempo atrás preparado para ello.

Después venía la comida, en la cual el empresario, en el semisueño del desenjaulado, más parecido a un desmayo que a un sueño, le hacía tragar alguna cosa, en medio de una divertida charla con la que apartaba la atención de los espectadores del estado en que se hallaba el ayunador. Después venía un brindis dirigido al público, que el empresario fingía dictado por el ayunador; la orquesta recalcaba todo con un gran trompeteo, marchábase el público y nadie quedaba descontento de lo que había visto; nadie, salvo el ayunador, el artista del hambre; nadie, excepto él. Seguir leyendo EL ARTISTA DEL HAMBRE. FRANZ KAFKA

JAIR BOLSONARO: AUTORRETRATO DE UN FASCISTA. RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ

BOLSONARO FASCISTA

RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ*  

RAFAELITODesde que emergió como candidato presidencial con opciones de triunfo, Jair Messias Bolsonaro fue objeto de los más diversos  calificativos: xenófobo, racista, misógino y fascista, entre otros.

No eran adjetivos nuevos para aludir al polémico excapitán del ejército devenido diputado federal en 1991, pero sí más enfáticos y cargados de fundados temores.

En esta ocasión, el término fascista no será empleado como adjetivo, ni como recurso para identificar los rasgos del proceso político brasileño que lo condujo a la presidencia y que luego lo ha mantenido en ella. En el plano  histórico, la realidad político social del país sudamericano no es equiparable con aquella que en Italia y Alemania generó, durante  los años 20 del pasado siglo, el fascismo y el nazismo.

El término será usado como sustantivo que retrata  de “cuerpo y alma” al personaje que se impuso, como candidato populista de ultra-derecha, en la trama político electoral de la nación sudamericana, nada más y nada menos que proclamando con desenfado ideas primitivas de violencia, odio, intolerancia, militarismo a ultranza, autoritarismo y un personalismo extremo, al mejor estilo de los líderes históricos del fascismo.

De personalidad impulsiva, cultura mediocre y talento discutible, Bolsonaro sí no puede ser cuestionado por estos dos rasgos definitorios de su personalidad: defiende con terquedad sus ideas retrógradas y es, de forma verificable, obstinado a la hora de llevarlas a la práctica. Así lo está demostrando como presidente de la nación más poblada y extensa de América Latina.

Para Bolsonaro, como para la figura política que es su modelo, Donald Trump, las reglas de la política la imponen ellos, ¡y basta, lo que puedan pensar los demás no cuenta!

Ante esta realidad, lo más oportuno y creíble es que sea él mismo quien se presente, que hable y deje explícita su verdadera y dañina naturaleza psicológica y política.

En 1993, en medio de los esfuerzos de los sectores democráticos brasileños por liberar al país de las secuelas de una dictadura militar de más de 20 años, estas fueron sus palabras ante la Cámara Federal: “!Sí, estoy a favor de una dictadura!. ¡Nunca resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable!”

Seis años después, el 23 de mayo de 1999, dijo: “A través del voto de ustedes no van a cambiar nada en este país, nada, absolutamente nada. Solo va a cambiar, infelizmente, cuando, un día, nosotros partamos para una guerra civil aquí adentro, y haciendo el trabajo que el régimen militar no hizo. Matando unos 30 mil, comenzando por FHC (el expresidente Fernando Henrique Cardoso), no dejar por fuera, no, matando!. Si van a morir algunos inocentes, todo bien, todo cuanto es guerra mueren inocentes” (la sintaxis precaria es retrato de su nivel cultural).

En la misma intervención, añadió: “No hay la menor duda (de que cerraría el Congreso). ¡Daría un golpe el mismo día!. No funciona!. Y tengo la certeza de que por lo menos 90% de la población iba a hacer fiesta, iría a aplaudir, porque no funciona. El congreso hoy en día no sirve para nada… solo vota lo que el presidente quiere. Si él es la persona que decide, que tripudia (equivalente a pisar la cabeza del adversario) encima del Congreso, dé ahora el golpe, parte ahora para la dictadura”.

El 11 de febrero de 2016, expresó tajante su peculiar “sentido democrático”: “Mayoría es una cosa, minoría es otra…la minoría tiene que callarse, que curvarse a la mayoría, acabó…”. 

Su visión de la “tolerancia” democrática la dejó lapidariamente explícita cuando advirtió a los militantes del Partido de los Trabajadores –los conocidos petistas– el primero de septiembre de 2017: “Vamos fusilar a toda la petralha (despectivo de petista) de aquí de Acre…ya que ellos gustan tanto de Venezuela, ese grupo debe irse para allá”.  Seguir leyendo JAIR BOLSONARO: AUTORRETRATO DE UN FASCISTA. RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ

EUSEBIO LEAL, HASTA SIEMPRE. ÁNGEL GUERRA CABRERA

EUSEBIO 3

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITALa partida de Eusebio Leal deja una enorme pérdida para la cultura y la Revolución cubanas. Hombre de corazón noble, abierto a lo diferente, capaz de apreciar los matices y el valor de la unidad en la diversidad, con cualidades creativas verdaderamente excepcionales, no dio tregua a los enemigos de Cuba. Fue un combatiente decisivo en la defensa, no solo del patrimonio cultural tangible de La Habana y de todo el país, sino de la identidad nacional. Íntimo conocedor del pensamiento de Martí y de Fidel, supo extraer de ellos el método para volcar las más valiosas esencias de la historia nacional y latinocaribeña en los nuevos valores e ideas que hoy sustentan la construcción cubana del socialismo.

Activo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, todavía resuenan en los oídos de muchos cubanos y cubanas la apasionada defensa de la ley de los símbolos patrios que hizo ante ella. De esos raros hombres de elaborado pensamiento y gran capacidad de acción, unidos a una extraordinaria sensibilidad al dolor del prójimo, Eusebio nació en un hogar muy humilde del proletario municipio de Centro Habana. De niño sufrió severas privaciones materiales. Años después recordaría, todavía con dolor, cómo esperaba con añoranza unos soldaditos de plomo los días de Reyes que su querida madre no podía proporcionarle.  En medio de aquellas estrecheces tampoco consiguió terminar la educación básica. De modo que solo a fuerza de un gran sacrificio personal y gracias la Revolución pudo ingresar a los nuevos cursos nocturnos para trabajadores de la Universidad de La Habana, donde más tarde concluiría estudios doctorales en ciencias históricas.  Trabajador incansable, ya en esa época había transitado de recaudador de impuestos del gobierno de la ciudad a defensor ardoroso del patrimonio cultural y discípulo del venerable historiador Emilio Roig de Leuchsenring, director de la Oficina del Historiador de La Habana.  Él sería el sustituto de Roig en esa responsabilidad y con su desbordante imaginación y, a veces, sus propias manos, restauró el Palacio de los Capitanes Generales, para convertirlo en Museo de la Ciudad en 1968.   Una tarde de 1971 tuve el privilegio enorme de que me diera un recorrido por las salas del museo, donde pude apreciar sus concepciones sobre la identidad como fenómeno dialéctico, cuyo corazón, en aquellas instalaciones, lo formaban los espacios dedicados a las luchas independentistas contra el colonialismo español pero también los simbólicos restos del águila imperialista derribados del monumento a las víctimas del acorazado Maine, cuya explosión y hundimiento en el puerto de La Habana fueron tomadas como pretexto por el gobierno de Estados Unidos para su intervención militar en Cuba de 1898. A partir de allí nos unió la amistad y la fecunda cooperación entre el museo y la revista Bohemia, que yo dirigía.

De aquel museo fue irradiando una febril actividad para crear conciencia sobre los valores arquitectónicos de la capital pero también sobre los hechos y figuras imprescindibles de la historia patria: Varela, Martí, Maceo, Céspedes. Es la época en que conduce el magnífico programa “Andar La Habana”, de las conferencias multitudinarias en el Anfiteatro de La Habana.  En 1981 Eusebio recibe de Fidel la encomienda del rescate del centro histórico de La Habana. Muy pronto comienzan los trabajos de restauración de las Plazas de Armas, de la Catedral y de la Plaza Vieja, así como de calles de gran valor histórico como San Ignacio, Mercaderes y Obrapía y el Convento de San Francisco. En la actualidad deben añadirse el Teatro Martí y el gigantesco rescate del Capitolio Nacional.   En 1982 el centro histórico y el sistema de fortificaciones son inscriptos por la UNESCO en el registro del Patrimonio Mundial. Restaurar todo este magno conjunto arquitectónico será tarea de Eusebio hasta el día de su muerte, obra en la que dejó un avance muy notable y formó un conjunto de cuadros técnicos capacitados y compenetrados con sus concepciones y estilo de trabajo. También miles de obreros calificados en oficios antes perdidos. Realizó en la zona una labor social de gran envergadura pues para él la restauración no era solo de las piedras sino de las almas. Instaura allí valiosos programas para proteger a las personas de la tercera edad, a los niños con discapacidad, a las mujeres embarazadas, para dotar de vivienda digna -un gran reto me dijo en una ocasión- a los residentes, que ha supuesto hasta ahora la rehabilitación de 4 mil y la edificación de 2 mil viviendas nuevas.  Eusebio gozó de la amistad y del apoyo de Fidel y de Raúl. Silvio Rodríguez ha dicho de él y de otros que ya no están: “Conforman una estirpe de la que todas las ortodoxias desconfían. Son vidas que no están signadas por el afán de supremacía sino por el ecumenismo y la inclusión”. Personas así necesita mucho la Revolución. El pueblo colgó sábanas blancas en las calles habaneras para honrar al muerto. Tal vez nada lo defina tan exactamente como esta dedicatoria de Fidel: Al más leal de los leales.

Twitter:@aguerraguerra

Fuente: LA HABANA

 

JOSÉ VICENTE ANAYA, SU DOMICILIO EXACTO SON LOS SUEÑOS. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

JOSÉ VICENTE ANAYA 2
Foto Rael Salvador

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

luis hernández navarro 3Obrero de la palabra, esforzado artesano del lenguaje, José Vicente Anaya llegaba los mediodías de 1979 a las oficinas de Insurgentes a la altura de Barranca del Muerto, a corregir el estilo de la revista Información Científica y Tecnológica, del Conacyt. Herencia de su cuna y travesía norteña, vestía, como si fuera uniforme de trabajo, pantalón de mezclilla y camisa vaquera.

Nacido el 22 de enero de 1947 en Villa Coronado, Chihuahua, tenía entonces poco más de 30 años cumplidos. Hacía 10 que vivía en la Ciudad de México. Ya ha­bía publicado, sin mucha fortuna, Aván­daro (1971) y Los valles solitarios nemorosos. Conversaba con compañeros de la revista como Antonio Gritón sobre los poetas beat.

Su experiencia en Tijuana y California, en plena ebullición de la cultura underground, lo troquelaron para siempre en la cultura subterránea. Lector de Oracle, marcado por la teología de la liberación, el movimiento chicano y el rock contestario, participó de lleno en el movimiento estudiantil popular de 1968, como parte de la brigada Marilyn Monroe de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al lado de Eligio Calderón, René Cabrera y Jaime Goded, volanteando en fábricas, mercados y barrios populares. Inició su politización con la formación religiosa infantil, en una época en que se podía ser católico y radical sin que hubiera contradicción en ello.

Cuando la represión estatal se cebó sobre los jóvenes insumisos, tuvo capacitación guerrillera y acarició la idea de incorporarse a una organización político-militar. Fue aprehendido con otros amigos y los llevaron a tocar piano, es decir, a tomarles las huellas dactilares de todos los dedos. Pese a eso y de las defecciones de antiguos compañeros, hasta el final de sus días se reivindicó con orgullo como parte de la generación del 68.

Acólito a los 11 años, acarició la fantasía de ser cura. Aprendió latín para contestar la misa, sabiendo lo que él y el sacerdote decían. A diferencia de otros monaguillos, no lo repetía como perico. Su gran amigo y confesor, el padre Cheng, hijo de chinos, nacido en California, lo acompañó en sus estudios por los vericuetos de esta lengua. Con esa base machacó italiano, francés y rumano.

También en la infancia, la poesía lo encontró. Según sus palabras, se le presentó y le pidió que la escribiera. Su primer poema brotó de su pluma a sus 11 años de edad. Se sorprendió al ver el resultado final. Se dio cuenta de que no lo había hecho racionalmente, sino que era la poesía la que lo arrastraba a darle forma. Así, descubrió cómo ordenar y dar sentido y musicalidad a las palabras. Desde ese momento, eso mismo le volvió a suceder una y otra vez a lo largo de su vida.

Lejos, muy lejos de ser un escritor racionalista, él se permitió que su voz interna fluyera y que aflorara la voz colectiva, la voz anónima, la que vivimos permanentemente, donde se gesta la poesía.

Su camino se trazó a una enorme distancia de las formaciones e instituciones académicas. Consistió en un largo rodeo por muchas brechas, atajos y sitios, que incluyeron prácticas raras, esotéricas y místicas. En ellos encontró la fuente de su escritura.

Aunque es autor de culto de las nuevas generaciones e Híkuri, su poemario más conocido, tiene 12 ediciones y está siendo traducido al francés y al inglés, durante muchos momentos de su vida, la academia y la crítica literaria consideraron que su obra no era poesía. Su libro fue ninguneado, múltiples editoriales lo rechazaron y perdió como 20 concursos literarios. Curiosa ironía, Híkuri tiene hoy vida propia y es reverenciado por los jóvenes lectores.

Escrito fuera de los esquemas tradicionales, con una estructura no típica, en ruptura con las tradiciones literarias del momento, José Vicente Anaya siempre estuvo seguro del camino que siguió para escribir su obra. Sus textos abren horizontes tan extensos y vastos como los que anidan en la idea de hacer un cambio radical de la sociedad.

Para Anaya, el haikú es un breve destello intenso, es la grandeza en lo pequeño igual que nos muestra lo pequeño de la grandeza. Sus traducciones de haikús son de una belleza sublime.

Integrante del movimiento infrarrealista con Roberto Bolaño y Santiago Papasquiaro fue, como ellos, crítico despiadado del autor de El laberinto de la soledad. “Por eso, y en principio –escribió–, no creo que la influencia de Octavio Paz sea ‘decisiva’; considero que su aplastante presencia se debe principalmente a un efecto de la manipulación a través del poder y la publicidad. No podemos ser adivinos del futuro, suponiendo que ‘por mucho tiempo’ será una ‘figura emblemática’ (emblemático fue Amado Nervo en el siglo XIX y ahora vemos a otros de sus contemporáneos con más importancia que él). No fue Paz quien aporta una crítica ‘clave y pionera’, si leemos sustanciosas críticas anteriores, como las de Jorge Cuesta y Samuel Ramos”. El desdén hacia la obra de Anaya por la República de las Letras no es ajeno a este filo crítico a un hombre tan poderoso como Paz.

Fuera de lugar en el mundo de la literatura establecida, poeta subterráneo de la estirpe de los que tradujo y divulgó en nuestro país, asiduo parroquiano de la cafetería Gandhi (donde lo conocí y platiqué con él extensamente), José Vicente era un formidable y generoso conversador. Escribió para todos aquellos que por sus ideas o alucinaciones han sido condenados: paranoicos/esquizofrénicos/visionarios/malpensantes/rebeldes. Este domingo, viajó a esa otra oscuridad, que es la misma. Su poesía nos ilumina.

Twitter: @lhan55

Fuente: LA JORNADA

EL ADVENIMIENTO DE UNA “INDUSTRIA DE LA VIDA”. ÉRIC SADIN

ALPHABET GOOGLE

ÉRIC SADIN

(Fragmento)

ERIC SADIN 3El liberalismo de fines del siglo XX, igual que la naturaleza, sentía horror al vacío y se acomodaba a ello bien o mal, esforzándose, pese a todo, por colmarlo. El tecnolibertarismo anula ese vacío, suprimiendo todo espacio vacante y haciendo realidad el sueño último del capitalismo histórico: lanzarse al asalto de la vida, de toda la vida. La recolección permanente de datos relativos a nuestros gestos amenaza a largo plazo la actividad del marketing, que da testimonio de la distancia entre el productor y el consumidor, que pronto dejará lugar a la formulación de ofertas que se traerán, en tiempo real, a los flujos de la existencia.

La industria de la vida procede de una continua adecuación robotizada entre la oferta y la demanda. Por ejemplo: una infinidad de aplicaciones que integran Google Maps hacen concordar cada perfil de usuario con una multitud de servicios disponibles en la zona del entorno. Las pulseras conectadas miden los flujos fisiológicos aconsejando, en función de los resultados, ir a un restaurante dietético, beneficiarse de una sesión de yoga, encargar complementos alimenticios o programar sin esperas una cita en una clínica. Los campos médicos y para médicos son objeto de una repentina y masiva conquista por parte de la economía de los datos que, gracias al rastreo de los comportamientos, a la sofisticación de los algoritmos interpretativos y a la geolocalización, pretenden ocupar el terreno de la salud llamada “móvil” [Mobile Health].

Apple, que en su origen creaba microcomputadoras, se transformó en parte en un actor de la salud a través de su plataforma HealthKit. Del mismo modo, Google, cuya actividad inicialmente estaba centrada únicamente en el motor de búsqueda, propone hoy un tipo de plataforma similar, Google Fit, que también desarrolla búsquedas que se ocupan de la “salud de los datos” en el seno de su departamento Calico. ibm, que en otros tiempos fabricaba calculadoras, elaboró también un sistema de inteligencia artificial de experticia médica y de establecimiento de diagnósticos, Watson. Son otras tantas evoluciones que dan fe del pasaje de la era del acceso a la era de la “medición de la vida”, o al pasaje de una economía que hasta ese momento había buscado prioritariamente explotar la atención de los internautas a una economía de ahora en más abocada a “capturar lo viviente” o de orientar la vida de las personas.

La industria de la vida no se conforma con hacer cuerpo con cada uno de nosotros, pretende derribar otro obstáculo que hace más lento su ritmo vital: la decisión de compra. Busca sustituirla por una automatización personalizada de la gestión de nuestras necesidades, del mismo modo que el dispositivo concebido por Amazon, Dash, que pone en venta impresoras, lavarropas o monitores que miden la tasa de glucosa y que son capaces de solicitar por sí mismos sus insumos en la tienda online. El responsable del proyecto, Daniel Rausch, desea “hacer la vida de los consumidores más fácil evitándoles quedarse sin jabón en polvo, alimento para las mascotas o tinta para la impresora”.[i] El drama de la separación entre las empresas y los individuos se termina porque se establece ahora un lazo casi umbilical que resulta de una experticia automatizada tendencialmente anticipatoria, garantizada por un sistema destinado a detectar nuestras necesidades sin que siquiera tengamos conciencia de ello, y a liberarnos entonces del peso de tener que mantener nosotros mismos nuestros objetos, así como del acto de compra. Hay muchos otros aparatos que están destinados a cumplir la misma función especialmente gracias a la puesta a disposición, para los fabricantes, de la interfaz de programación (API) necesaria para la integración del servicio. Las plataformas siliconianas administran las necesidades consumando el sueño de una economía “sin costuras” [Seamless Economy], que nos permite ver cómo se acoplan robots digitales a la vida de las personas y su entorno, y que se ocupan incansablemente de alivianar su vida cotidiana.

El movimiento que supuestamente atrae al consumidor “hacia el producto” se invierte. Ahora es el producto el que va hacia el consumidor, se infiltra discretamente en su existencia. Esta inversión representa la fantasía, hasta aquí no realizable, de toda agencia de marketing. La economía de los datos puede de ahora en adelante hacerla realidad. Hay que detenerse en la neutralización de la libre elección en juego que, incluso si estuviera orientada por toda una serie de técnicas, depende a fin de cuentas solamente de la prerrogativa de cada cual. Aquí lo que prevalece en cambio es una estimación automatizada que se impone como si fuera una evidencia, haciendo más fluida la vida y aplazando la hipótesis de la latencia, de un cambio de proveedor, o simplemente la de la interrupción de la compra. Por ejemplo, podemos suponer que el automóvil autónomo va a garantizar por sí mismo su mantenimiento, y que por lo tanto una amplia parte de este mantenimiento será realizado a distancia por programadores dedicados a ello, y el automóvil entonces decidirá “por sí mismo” la renovación de algunos de sus componentes, yendo a tal taller o a tal concesionaria que participan de discretas pujas. La figura histórica del consumidor se desvanece para abrir paso a un individuo continuamente conducido por sistemas encargados no solo de estimar sus necesidades y deseos, sino también de satisfacerlos sin apelar a su voluntad.

Hacer más fluido y automático el acto de compra es también, de algún modo, hacer desaparecer el dinero. Mastercard lanzó un programa que apunta a transformar todo objeto, smartphones, pulseras o relojes conectados, hasta las vestimentas, en medios de pago sin contacto. O bien el cuerpo, insensiblemente y en todo instante, puede ser transformado en tarjeta de crédito. El designio de la empresa consiste en que, “en un futuro cercano, sea posible pagar sin darse cuenta de ello”.[ii] No se trata solo de intensificar indefinidamente nuestra relación con el comercio, sino de hacer como si el gasto se borrara, se convirtiera en evanescente, liberándonos de su culpabilidad inherente y delegando la conducta de esas fastidiosas operaciones a sistemas destinados a responder del mejor modo posible y en silencio.

El mundo mercantil, que suponía hasta entonces una relación frontal entre marcas e individuos, parece relacionarse con una época perimida. Se transforma en una “economía del ambiente”, en un tipo de compañerismo afable, que se encarga, bajo el régimen de una eficacia ideal, pero dentro de la mayor discreción, de la perfecta gestión de nuestras necesidades o aspiraciones más o menos conscientes. Reed Hastings, cofundador de la plataforma de videos online Netflix, asegura estar analizando proponer a sus abonados “la película o la serie correctas en función de su humor del momento”.[iii]

La industria de la vida tiene la ambición de liberarse de todo límite, lanzándose de aquí en más al asalto de la psique humana, con ayuda de programas de interpretación emocional a través del análisis de las frecuencias vocales y de la expresión de los rostros. Así sucede con el “espejo inteligente”[iv] de Microsoft, que “comprende” nuestra condición fisiológica o psicológica y formula a cambio, bajo la forma de letras incrustadas en su superficie, consejos, o sugiere la compra de productos que pueden ser solicitados por medio de la pantalla táctil. Seguir leyendo EL ADVENIMIENTO DE UNA “INDUSTRIA DE LA VIDA”. ÉRIC SADIN

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