SIGAMOS EN CASA. SILVIO RODRÍGUEZ

LIBRO ABIERTO

SILVIO RODRÍGUEZ

SILVIO 3Cierto, como dijo L. E. Aute, que “el pensamiento no puede tomar asiento”. Por eso siempre doy bienvenida a la inconformidad, que es una puerta hacia el aprendizaje. Aunque me reservo, como derecho humano particular, el principio de ser crítico incluso con ideas aceptadas comúnmente como “buenas”. Por eso disculpen si no me fío de voces que aparentan rebeldía, porque me parece que también expresan la enajenación que provoca lo inédito de esta situación que, para salvarnos, nos limita.

El coronavirus empezó como un pegador insólitamente fuerte. Por eso ante su violencia el instinto fue cubrirse, sin chistar. Ahora, tras varias semanas de confinamiento, empiezan a aparecer voces que cuestionan la precaución, incluso vinculando la cautela con retrocesos en conquistas sociales como la libertad. Como si el principal inconveniente de la pandemia fueran las medidas de los gobiernos para mantener a la gente en sus casas. Como si un virus tiránico se hubiera adueñado de las voluntades dirigentes de todo el mundo. A esta tendencia del pensamiento actual no sé si llamarle épica, temeraria o delirante.

Señalan mucho de donde vino el virus, y con él las medidas de enclaustro para combatirlo, medidas que vulneran una suerte de “sentido de libertad occidental”. Y el virus, aunque aún no está claro su verdadero origen, casualmente vino del país al que los más ricos del mundo declararon una guerra comercial no hace mucho.

Los ricos son los que menos soportan el confinamiento, porque son los que más tienen que perder. Los pobres ahora mismo están dando guerra para no carecer de lo poco que tenían.

Por eso no puedo evitar conectar las aparentemente elevadas ideas sobre las libertades que ahora surgen con el deseo de los ricos. Y como los ricos saben bien el beneficio que les espera si se cuidan, dudo mucho que ahora mismo se atrevan a ejercer esa libertad que lloran.

Dios (la sensatez, el espíritu de supervivencia o lo que sea) nos libre de ideas que inciten a la especie –no la plaga– a un suicidio masivo.

Los que no seamos imprescindibles afuera, sigamos en casa.

Y que vivan los médicos, el personal de la salud, y todos los que trabajan ahora mismo para sostener la vida.

Fuente: SEGUNDA CITA

CORONAVIRUS Y PIRATERÍA IMPERIAL. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

BARCO PIRATA 1
luis hernández navarro 3La crisis del coronavirus ha visibilizado el papel que el saqueo desempeña en la reproducción del capitalismo actual. Como si fueran modernos bucaneros, los gobiernos de países poderosos como Estados Unidos o Francia se han dedicado a confiscar, sin recato alguno, pruebas médicas, respiradores y mascarillas que otras naciones han adquirido para combatir la pandemia.

Si en otras épocas los corsarios sirvieron para controlar los mares y las rutas comerciales, ahora, no conformes con el pillaje, los nuevos filibusteros impiden la exportación a otras latitudes de medicamentos y equipos sanitarios, y realizan compras masivas por las que pagan precios tres o cuatro veces por arriba de su valor.

No se trata tan sólo de la gran cantidad de empresarios inescrupulosos o avorazados que utilizan la tragedia para hacer grandes negocios. Tampoco de vivales que venden productos en mal estado, falsificados o caducos o que defraudan a compradores. Aunque todos se han multiplicado como hongos en temporada de lluvias, el asunto va más allá. Se trata de gobiernos imperiales que saquean bienes claves para combatir la enfermedad, o que, defendiendo teóricamente el libre comercio, cierran sus fronteras.

No hay en esta relación entre despojo, nuevos corsarios y capitalismo nada sorprendente. Este modo de producción –explica el antropólogo e historiador Antonio García de León– fue un sistema hecho por piratas y mantenido por piratas. “Piratas en inglés se dice privateers, que es casi como decir privados o iniciativa privada. Fueron incluso parte de la iniciativa privada de la época. Así que la iniciativa privada actual tiene entre sus antepasados más gloriosos a los piratas.”

El material sanitario y de protección disponible en el mercado mundial para hacer frente al Covid-19 es insuficiente y los gobiernos imperiales no dudan en disponer de él de cualquier manera. Todo les está permitido en la guerra de los cubrebocas.

Las acciones de rapiña imperial se suceden vertiginosamente. El nuevo bucanero Emmanuel Macron, presidente de Francia, anunció: Estamos en guerra y emitió un decreto que autoriza confiscar todo material de protección que esté en su país. De manera que, el 5 de marzo, un cargamento de 4 millones de tapabocas de la empresa sueca Mölnlycke, con destino final a España e Italia, que había ingresado al puerto de Marsella y tenía como destino su centro logístico en Lyon, fue incautado. Finalmente, dos semanas más tarde, después de múltiples presiones diplomáticas, el gobierno galo se quedó con 2 millones de mascarillas y aceptó que salieran otras tantas.

Según el diario L’Express https://bit.ly/3dXbQGg ), después del amargo trago, la compañía sueca decidió no llevar sus cargamentos de China a Francia, para evitar las confiscaciones arbitrarias. Un alto funcionario le dijo a ese diario: Tenemos instrucciones de no requisar toda la producción con el fin de dejar un poco a los amigos.

Del otro lado del Atlántico, el magnate Donald Trump, que apenas el pasado sábado 4 de abril reconoció la magnitud del desastre sanitario en su país provocado por la pandemia, sigue siendo el mismo pirata de siempre. Entre otras medidas arbitrarias, pidió a la empresa 3M que no exporte cubrebocas de uso médico. Adicionalmente, le ordenó a la compañía fabricar tantas mascarillas N95 como las autoridades consideraran necesarias para Estados Unidos.

No es el único caso. Según el diario español El Independiente, abastecedores de material sanitario avisaron a comunidades autónomas que no podrán garantizar los pedidos ante las compras masivas que estaría realizando Estados Unidos a fabricantes chinos. Un suministrador con el que trabajamos habitualmente nos ha dicho que van a tener problemas para hacer pedidos porque Estados Unidos ha bloqueado la producción de China y la ha comprado entera. Está pagando la mascarilla a 80 céntimos de euro, cuando nosotros nos hemos hecho con las últimas a 0.45. Y hace 20 días a 29 céntimos.

En el aeropuerto de Bangkok, 200 mil máscaras de protección para la policía de Berlín fueron incautadas. Las autoridades alemanas asumieron que Estados Unidos estaba detrás de la confiscación. El senador Andreas Geise denunció la medida como acto de piratería ­moderna.

La lista de actos de pillaje es interminable. Involucra a Italia contra Grecia, la República Checa contra Italia, Turquía contra España y un largo etcétera. Pero va más allá de los tapabocas. Esta guerra también se ha extendido para los respiradores. Según el Mossad, los países se han visto envueltos en una feroz batalla encubierta para hacerse a toda costa con el limitado número de respiradores que hay en el mercado. Se están vendiendo los respiradores a través de grietas del sistema (https://bit.ly/2wTW5iY).

El contraste no podría ser mayor. Mientras países como Cuba mandan desinteresadamente brigadas médicas a multitud de países para combatir la pandemia, los gobiernos imperiales reproducen la vieja piratería capitalista. Así la ética y la defensa de la humanidad de unos y de otros.

Twitter: @lhan55

Fuente: LA JORNADA

EN RESPUESTA A LA CARTA QUE EL PRESIDENTE MADURO DIRIGIERA AL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS

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La Red en Defensa de la Humanidad – Capítulo de EE.UU. expresa su más sincera solidaridad con el pueblo de Venezuela y su único presidente legítimo, Nicolás Maduro Moros, en esta hora de peligro.

La administración de EE.UU. crea más conflictos y agresiones contra Venezuela, mientras personas de todo el mundo luchan contra una peligrosa pandemia.

Hace dos semanas, el gobierno de Trump presentó cargos criminales falsos contra el presidente y otros trece funcionarios venezolanos, incluido el presidente de su Tribunal Supremo. Y hace apenas unos días, el 2 de abril, los EE.UU. desplegaron buques de guerra frente a las costas de Venezuela, en el que constituye el mayor despliegue militar de EE.UU. desde la invasión de Panamá en 1989. Esto se suma a las cada vez más numerosas sanciones económicas con el fin de aumentar el sufrimiento del pueblo y estrangular la economía venezolana.

Es indignante que la administración de los Estados Unidos esté destinando recursos contra Venezuela para la guerra mientras se nos muestra desorganizada e inepta para conseguir equipos de salvamento como ventiladores, camas e, incluso, mascarillas, para su propia población y los profesionales de la salud que están al frente de esta lucha.

El Presidente Maduro habló de los intereses comunes de los ciudadanos de ambos países. “Los pueblos de Estados Unidos y Venezuela no son tan diferentes como las mentiras tratan de hacernos creer.” El Presidente habló, incluso, de los sueños comunes de una “sociedad más justa, libre y compasiva”.

El Presidente Maduro imploró a los ciudadanos de EE.UU. “que no permitan que su país sea arrastrado una vez más a otro conflicto interminable, otro Vietnam, otro Irak, pero esta vez más cerca de casa”.

Mientras otros países, como Cuba, Rusia y China, envían especialistas y equipos médicos para ayudar internacionalmente en la lucha común contra el COVID-19, la administración Trump ha optado por generar un nuevo conflicto y por amenazar con desatar una guerra.

Exigimos el fin de la política de amenazas, sanciones y agresiones de los Estados Unidos.

Nos solidarizamos con el pueblo de Venezuela y el mundo.

Red en Defensa de la Humanidad, Capítulo de EE.UU., 6 de abril, 2020

 

EL VIRUS NO DISCRIMINA, PERO LA DESIGUALDAD SOCIAL Y ECONÓMICA ASEGURARÁ QUE ELLO OCURRA. JUDITH BUTLER

La filósofa y feminista Judith Butler* escribe sobre la pandemia de COVID-19 y sus crecientes efectos políticos y sociales en Estados Unidos

ilustración Judith Butler

JUDITH BUTLER

Judith ButlerEl aislamiento obligatorio coincide con un nuevo reconocimiento de nuestra interdependencia global durante el nuevo tiempo y espacio que impone la pandemia. Por un lado, se nos pide secuestrarnos en unidades familiares, espacios de vivienda compartidos o domicilios individuales, privados de contacto social y relegados a esferas de relativo aislamiento; por otro lado, nos enfrentamos a un virus que cruza rápidamente las fronteras, ajeno a la idea misma del territorio nacional.

¿Cuáles son las consecuencias de esta pandemia al pensar en la igualdad, la interdependencia global y nuestras obligaciones mutuas?

El virus no discrimina. Podríamos decir que nos trata por igual, nos pone igualmente en riesgo de enfermar, perder a alguien cercano y vivir en un mundo de inminente amenaza. Por cierto, se mueve y ataca, el virus demuestra que la comunidad humana es igualmente frágil. Al mismo tiempo, sin embargo, la incapacidad de algunos estados o regiones para prepararse con anticipación (Estados Unidos es quizás el miembro más notorio de ese club), el refuerzo de las políticas nacionales y el cierre de las fronteras (a menudo acompañado de racismo temeroso) y la llegada de empresarios ansiosos por capitalizar el sufrimiento global, todos dan testimonio de la rapidez con la que la desigualdad radical, que incluye el nacionalismo, la supremacía blanca, la violencia contra las mujeres, las personas queer y trans, y la explotación capitalista encuentran formas de reproducir y fortalecer su poderes dentro de las zonas pandémicas. Esto no debería sorprendernos.

La política de atención médica en los Estados Unidos pone esto en relieve de una manera singular. Un escenario que ya podemos imaginar es la producción y comercialización de una vacuna efectiva contra el COVID-19. Claramente desesperado por anotarse los puntos políticos que aseguren su reelección, Trump ya ha tratado de comprar (con efectivo) los derechos exclusivos de los Estados Unidos sobre una vacuna de la compañía alemana, CureVac, financiada por el gobierno alemán. El Ministro de Salud alemán, con desagrado, confirmó a la prensa alemana que la oferta existió. Un político alemán, Karl Lauterbach, comentó: «La venta exclusiva de una posible vacuna a los Estados Unidos debe evitarse por todos los medios. El capitalismo tiene límites». Supongo que se opuso a la disposición de «uso exclusivo» y que este rechazo se aplicará también para los alemanes. Esperemos que sí, porque podemos imaginar un mundo en el que las vidas europeas son valoradas por encima de todas las demás: vemos esa valoración desarrollarse violentamente en las fronteras de la UE.

No tiene sentido preguntar de nuevo, ¿En qué estaba pensando Trump? La pregunta se ha planteado tantas veces en un estado de exasperación absoluta que no podemos sorprendernos. Eso no significa que nuestra indignación disminuya con cada nueva instancia de autoengrandecimiento inmoral o criminal. Pero de tener éxito en su empresa y lograr comprar la potencial vacuna restringiendo su uso solo a ciudadanos estadounidenses, ¿cree que esos ciudadanos estadounidenses aplaudirán sus esfuerzos, felices de ser liberados de una amenaza mortal cuando otros pueblos no lo estarán? ¿Realmente amarán este tipo de desigualdad social radical, el excepcionalismo estadounidense, y valorarían, como él mismo definió, un acuerdo brillante? ¿Imagina que la mayoría de la gente piensa que es el mercado quién debería decidir cómo se desarrolla y distribuye la vacuna? ¿Es incluso posible dentro de su mundo insistir en un problema de salud mundial que debería trascender en este momento la racionalidad del mercado? ¿Tiene razón al suponer que también vivimos dentro de los parámetros de esa manera de ver al mundo? Seguir leyendo EL VIRUS NO DISCRIMINA, PERO LA DESIGUALDAD SOCIAL Y ECONÓMICA ASEGURARÁ QUE ELLO OCURRA. JUDITH BUTLER

HUMANIDAD O BARBARIE. REDH ARGENTINA

Intelectuales, representantes de organismos de derechos humanos, artistas, académicos y mujeres de la cultura llaman a una reflexión ineludible sobre las premisas que deberán abandonarse tras el colapso de la pandemia y cómo el desafío será construir otro pacto social sustentado en la solidaridad, el respeto a la legalidad internacional y a la vida humana.

1. La producción eficiente de miseria social

La sociedad de mercado que organiza el derroche de minorías poderosas, es impotente e inservible para afrontar los dramas humanos fundamentales. Se despedaza y desordena frente al coronavirus y sus consecuencias. Las economías exprimidas por la ola neoliberal exhiben sistemas de salud debilitados por su mercantilización, tabicados, organizados por la lógica de la ganancia y por una “disciplina” fiscal que solo se aplica a los bienes públicos, al estado y su acción social y se olvida cuando se trata de favorecer negocios. La desigualdad obscena se exhibe sin tapujos, hasta lo insoportable. Las diferencias entre clases sociales, entre el pueblo y los poderosos, entre distintas fracciones de la sociedad, entre las masas vulnerables carentes de todo y las castas que desbordan en consumos, están a la vista de cualquiera. La crisis humanitaria de la pandemia expresa la decadencia de esta Humanidad, sometida al despotismo del capitalismo real del presente. El reino del “Dios mercado” despoja de derechos al pueblo. La salud, la educación, la vivienda son ofrecidas a un universo de “consumidores clientes”, mientras que miles de millones de excluidos son desprovistos de esos bienes, violando sus derechos, recibiéndolos sólo en condiciones de deterioro indignos de la condición de personas, o privados directamente de ellos.

¿La época de la democracia liberal llegó a su fin? La invocación de derechos civiles, al amparo de los cuales se edifica la imponencia de un sistema de inhumanidad flagrante, permite hundir en el despojo a las mayorías a las que incluye formalmente, para transformarlas en rebaño de una fenomenal concentración económica. El capitalismo de la financiarización es un régimen de ciudadanía política vacío de democracia. Un sistema de producción eficiente de miseria social. Un modo de expropiación moral que surge ahora ante un universo absorto que contempla como muchas corporaciones y algunas insólitas políticas estatales se embarcan en un nuevo darwinismo social. Y en nombre de la escasez, que ellos solos determinan cuando se hace presente, deciden cuántos y quiénes van a morir.

2. Las vidas desnudas

Del mismo modo, en relación a la escasez ya no de insumos médicos, sino de lo que juzgan las grandes empresas que sería la baja de sus ganancias y el deseo de golpear a una decisión estatal basada en el último eslabón de lo que, si no se protegiera nada de lo demás, es lo que sobre todo importaría -la vida-, despiden miles de trabajadores. Un signo funesto, una advertencia al gobierno, un rechazo a la cuestión moral -el sentimiento último de solicitud, rescate y altruismo sin el cual la sociedad no existiría-, que dejan de lado con una brutalidad propia de sociedades sacrificiales, las que inmolan al trabajador, la trabajadora o a las y los longevos, a los que consideran un detritus. El señor Rocca será muy culto, tendrá pinacoteca, pero su mirada de desprecio a las vidas desnudas, traduce el ultraje acostumbrado a todo lo que ponga en peligro la racionalidad vacía del beneficio corporativo. Queremos una razón vitalista en una economía social de patrimonialismo público, con un peso decisivo de la intervención del estado, también en la disposición de sus recursos y empresas estratégicas. Que en ella se inserten las empresas del porte que sean y con directorios que tengan respeto a la condición humana. Pues esas serían empresas de otro carácter. No las dirigirían “muchachos” a los que alguna vez se los debería intentar convencer tocándoles el corazón. Y si esto no resultara para devolverlos a la generosidad perdida, hablándoles de antiguas hidalguías que hubieran podido tener antes del momento en que flaquearon ante la banca de Luxemburgo. Por eso resulta correcto el rumbo elegido por el gobierno al disponer la suspensión de los despidos por 60 días para los trabajadores y trabajadoras de todo el país.

Frente a los esfuerzos para conjurar la expansión mundial del virus, el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández ha elegido la salud pública como prioridad. Se la abordó con la decisión de defensa de un bien comunitario. Se decidió su preeminencia frente al objetivo del crecimiento económico. La vida precede a la ganancia.  La “soberanía del consumidor” no preside la política, sino la solidaridad social. Mientras la oferta de productos esenciales sigue la lógica de la decisión estatal, también se subsidia a la población cuyos ingresos han sido afectados por la cuarentena. Ningún plan de ajuste, ni compromiso de deuda han constituido una restricción frente a la evidencia del riesgo sanitario.  “Primero la salud”, es una consigna para esta emergencia, pero debe transformarse en la meta para la Argentina futura. Leamos estas líneas “Esa salud que, en tiempos de pandemias con ribetes bíblicos, vuelve a ser un bien comunitario que exige de todos y todas, solidaridad, humanismo y, sobre todo, compromiso social”. Las escribió Cristina antes de su regreso de Cuba.

La salud es importantísima en sí misma, pero también puede ser la síntesis de múltiples determinaciones, es decir de todos los derechos sociales, a la educación, a la cultura, a la vivienda, a la alimentación. Derechos que para cumplirse exigirán cambios de fondo. Los recursos para ello también deberán salir de una necesaria condonación de deudas soberanas, ya que el poder financiero y los países donde residen quienes lo detentan, deberán resignar sus acreencias frente a las calamidades sociales que la pandemia dejará en los países periféricos, siempre deudores. Así lo han comenzado a reclamar diversos actores de nuestra América Latina y nosotros sumamos nuestra voluntad y acción a la iniciativa.  La crisis civilizatoria que se ha puesto de manifiesto con el coronavirus nos acerca la posibilidad de una ruptura definitiva con el proyecto de “miseria planificada” que denunció Rodolfo Walsh como objetivo de la dictadura, y cuya herencia cultural y de estructura económica todavía marcan el presente argentino. La miseria puede ser planificada por los que eligen quienes tienen que morir, quienes tienen que vivir con limitados recursos, quienes en condiciones habitacionales degradadas, quienes haciendo de la colecta de desechos urbanos una forma de trabajo, lo cual muchos hacen con más dignidad que los señores que deciden el Toma y daca en los directorios, como si estuviesen sentados sobre una indiferente Rocca.

 3. Los movimientos populares argentinos

Los responsables y sus asociados locales de estas desgracias hacen anuncios que refieren a impedir que “un problema médico, se convierta en un problema financiero de larga duración”. Se trata de personas que se sienten amenazadas porque creen que si se opta por la vida se desoyen los reclamos de las fuerzas económicas. Al contrario, es en estos momentos en que se debe pensar una economía al servicio de la sociedad, como tantas veces proclamaron los movimientos populares argentinos. Solo basta con revisar los orígenes formativos del peronismo, del yrigoyenismo, del socialismo. De lo contrario solo expresarían la degradación democrática, de quienes defienden intereses de los poderes que creen solo suyos, sin comprender la cuestión más profunda, porque aún el modo exclusivista de la propiedad es un juego social complejo, y movedizo el que lo otorga. Y las más valiosas formas de propiedad son las que surgen de las más sensibles consideraciones de la condición humana. Y esta se revela en el trabajo y el habla, en la creación artística, la vitalidad del existir y la libertad en toda relación comunitaria. Lo contrario significaría salir a cualquier costo de la emergencia, restaurando la lógica de la financiarización y haciendo un pase mágico con el teletrabajo provocando que millones de personas olviden preciosos legados culturales, y de vida urbana y social. Seguir leyendo HUMANIDAD O BARBARIE. REDH ARGENTINA

CORONAVIRUS: LA CURACIÓN DEL PLANETA Y LA CURACIÓN DE NUESTROS CUERPOS SON PROCESOS INTERCONECTADOS. VANDANA SHIVA

La activista, filósofa y escritora india repasa en este exhaustivo artículo las causas y consecuencias de la explotación de la biodiversidad como responsable de las enfermedades. Llama a entender la salud de manera interconectada y cree que estamos ante un cambio de paradigma, de la era mecanicista e industrial a la era de una civilización basada en la conciencia planetaria. La manipulación de animales y plantas. La lección de los seres vivos: la diversidad, la integridad y la auto-organización. Los sistemas que crean salud, y los que propagan enfermedades. Las alertas sobre el glifosato y la despreocupación de la OMS sobre este tema. El Cártel Venenoso como un conjunto de empresas que enferman (como Bayer, Dow, Syngenta, Big Pharma) y se benefician de ello. El enfoque holístico, y la agroecología: «La agricultura ecológica libre de productos químicos debe ser parte del rejuvenecimiento de la salud pública». Los costos globales de la atención médica debido a enfermedades relacionadas con el sistema alimentario. La necesidad de una ciencia independiente. Y la idea de «desglobalizar» el sistema alimentario: «La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización».

ilustración de vandana shiva

VANDANA SHIVA

Somos una familia de la Tierra en un planeta, saludable en nuestra diversidad e interconexión. La salud del planeta y nuestra salud no son separables.

Como nos recordó el Dr. King: “Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una sola prenda de destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.»

Podemos vincularnos en todo el mundo a través de la propagación de enfermedades como el coronavirus cuando invadimos los hogares de otras especies o cuando manipulamos plantas y animales para obtener ganancias comerciales y codicia y propagamos monocultivos. O podemos estar conectados a través de la salud y el bienestar para todos mediante la protección de la diversidad de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, la integridad y la autoorganización (autopoiisis) de todos los seres vivos, incluidos los humanos.

Se están creando nuevas enfermedades porque un modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud. La ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado a través de la enfermedad.

La emergencia de salud que el coronavirus nos está despertando está relacionada con la emergencia de extinción y desaparición de especies, y está relacionada con la emergencia climática. Todas las emergencias tienen su origen en una visión mundial mecanicista, militarista y antropocéntrica de los humanos como algo separado de y superior a otros seres que podemos poseer, manipular y controlar. También se basa en un modelo económico basado en la ilusión de crecimiento ilimitado y codicia ilimitada que viola sistemáticamente los límites planetarios y la integridad del ecosistema y las especies.

A medida que se destruyen los bosques, a medida que nuestras granjas se convierten en monocultivos industriales para producir productos tóxicos, nutricionalmente vacíos, y nuestras dietas se degradan a través del procesamiento industrial con productos químicos sintéticos y la ingeniería genética en los laboratorios, nos conectamos a través de enfermedades, en lugar de estar conectados a través de la biodiversidad dentro y fuera de nosotros, a través de un continuo de salud a través y en la biodiversidad.

La emergencia de salud actual requiere un enfoque sistémico basado en la interconexión

Con la emergencia de salud engendrada por el coronavirus, debemos observar los sistemas que propagan enfermedades y los sistemas que crean salud en un enfoque holístico de sistemas.

Un enfoque de sistemas para el cuidado de la salud en tiempos de la crisis de la corona abordaría no solo el virus, sino también cómo se están propagando nuevas epidemias a medida que invadimos los hogares de otros seres. También debe abordar las condiciones de co-morbilidad relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles que se están extendiendo debido a sistemas alimentarios industriales no sostenibles, anti naturaleza, insalubres.

Como escribimos en el manifiesto Food For Health de la Comisión Internacional sobre el Futuro de los Alimentos, debemos descartar “políticas y prácticas que conduzcan a la degradación física y moral del sistema alimentario mientras destruyen nuestra salud y ponen en peligro la estabilidad ecológica del planeta, poniendo en peligro la supervivencia biogenética de la vida en el planeta «.

Ahora debemos desglobalizar el sistema alimentario que está impulsando el cambio climático, la desaparición de especies y una emergencia de salud sistémica.

Los sistemas alimentarios globalizados e industrializados propagan enfermedades. Los monocultivos propagan enfermedades. La deforestación está propagando enfermedades.

La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización.

La localización de la agricultura y los sistemas alimentarios biodiversos hacen crecer la salud y reducen la huella ecológica. La localización deja espacio para que prosperen diversas especies, diversas culturas y diversas economías vivas locales.

 La riqueza de la biodiversidad en nuestros bosques, nuestras granjas, nuestros alimentos, nuestro microbioma intestinal hacen que el planeta, sus diversas especies, incluidos los humanos, sean más saludables y resistentes a las plagas y enfermedades.

La Tierra es para todos los seres, proteger los derechos de la Madre Tierra es un imperativo de salud

La invasión de los bosques y la violación de la integridad de las especies están propagando nuevas enfermedades.

En los últimos 50 años, han surgido 300 nuevos patógenos a medida que destruimos el hábitat de las especies y las manipulamos para obtener ganancias.

Según la OMS, el virus del Ébola se trasladó de animales salvajes a humanos. El virus se transmite a las personas de animales salvajes y se propaga en la población humana a través de la transmisión de persona a persona. Como informa el Nuevo Internacionalista: «Desde 2014-16, una epidemia de ébola sin precedentes mató a más de 11,000 personas en África occidental. Ahora los científicos han relacionado el brote con la rápida deforestación».

El profesor John E. Fa, de la Universidad Metropolitana de Manchester, investigador asociado senior del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), también alerta: «Las enfermedades emergentes dicen que están relacionadas con alteraciones ambientales causadas por humanos. Los humanos están en mucho más contacto con los animales cuando abres un bosque… Tienes un equilibrio de animales, virus y bacterias y lo alteras cuando abres un bosque». Seguir leyendo CORONAVIRUS: LA CURACIÓN DEL PLANETA Y LA CURACIÓN DE NUESTROS CUERPOS SON PROCESOS INTERCONECTADOS. VANDANA SHIVA

EN EL SILENCIO DE LA CASA, TÚ… CARLOS PELLICER

PELLICER 1

CARLOS PELLICER

En el silencio de la casa, tú,
y en mi voz la presencia de tu nombre
besado entre la nube de la ausencia
manzana aérea de las soledades.

Todo a puertas cerradas, la quietud
de esperarte es vanguardia de heroísmo,
vigilando el ejército de abrazos
y el gran plan de la dicha.

Yo no sé caminar sino hacia ti,
por el camino suave de mirarte
poner mis labios junto a mis preguntas
–sencilla, eterna flor de preguntarte–
y escucharte así en mí ¡y a sangre y fuego
rechazar, luminoso, las penumbras…!

Manzana aérea de las soledades,
bocado silencioso de la ausencia,
palabra en viaje, ropa del invierno
que hará la desnudez de las praderas.

Tú en el silencio de la casa. Yo
en tus labios de ausencia, aquí tan cerca
que entre los dos la ronda de palabras
se funde en la mejor que da el poema.

Fuente:POESÍA UNIVERSAL

LAWFARE Y GUERRA ASIMÉTRICA VS. VENEZUELA. CARLOS FAZIO

ELLIOT ABRAMS
Elliot Abrams, representante especial para temas relacionados con Venezuela, del Departamento de Estado de Estados Unidos. Foto Afp

CARLOS FAZIO

FAZIO 1En la coyuntura de la llamada “epidemia del siglo”, la diplomacia de guerra de Estados Unidos ha decidido profundizar su guerra no convencional, asimétrica, contra Venezuela. Con una serie de acciones sucesivas que pretenden generar miedo y pavor (shock and awe) en filas “enemigas”, la administración Trump activó el 26 de marzo pasado el miserable plan diseñado por el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el representante especial para Venezuela, Elliott Abrams, cuyo objetivo final es intentar producir un “cambio de régimen” en el país que tienen la reservas probadas de hidrocarburos más grandes del mundo.

Ese día, en lo que parece marcar un nuevo punto de no retorno ahora bajo la pantalla judicial del golpismo (Lawfare), el fiscal general de EEUU, William Barr, anunció cargos criminales por narcoterrorismo, tráfico de cocaína, lavado de dinero y corrupción contra el presidente constitucional y legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro; una docena de altos funcionarios civiles y militares así como dirigentes del proceso bolivariano –e, incluso, un par de generales prófugos de la justicia venezolana–, bajo la grotesca argumentación de “haber participado en una asociación delictiva” que involucraría a una “organización terrorista extremadamente violenta” –las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC–, así como de “conspirar” para utilizar la venta de drogas como un “arma” contra Estados Unidos.

El 31 de marzo, en otra inadmisible intromisión –que viola  el Derecho internacional y los principios de la Organización de las Naciones Unidas, entre ellos, el de no intervención, la libre determinación de los pueblos y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales−, Pompeo y Abrams hicieron público su “plan” denominado eufemísticamente “Marco para la transición democrática en Venezuela” (cuyo único fin es el derrocamiento de Maduro), lo que fue seguido, el 1 de abril, por el anuncio de Donald Trump del lanzamiento de un nuevo operativo militar naval antidrogas en aguas del Caribe y el Pacífico.

Trump, quien apareció flanqueado en la Oficina Oval por el secretario de Defensa, Mike Esper, y el jefe del estado mayor, general Mark Milley, dijo que las operaciones marítimas antinarcóticos estarán dirigidas contra lo que, afirmó, es una “creciente amenaza” de “narcotraficantes y terroristas” que buscarán “aprovecharse” de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus para introducir drogas en EEUU y afectar a la ciudadanía.

A su vez, el secretario Esper identificó a Venezuela como una amenaza en particular, al acusar al “régimen ilegítimo de Maduro” de depender de las ganancias del narcotráfico para mantenerse en el poder. Con lo cual, se cumplirían los propósitos encubiertos denunciados a mediados de marzo por el canciller venezolano, Jorge Arreaza, de que en el marco de una nueva fase de agresiones unilaterales estadounidenses contra su país, el Pentágono y el jefe del Comando Sur, Craig Faller, estaban contemplando un “bloqueo naval” a Venezuela, acción reconocida por la ONU como “uso de la fuerza”; medida que podría ser reforzada en la coyuntura con acciones coercitivas bajo el paraguas de la Organización de Estados Americanos (OEA), vía el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), ambos, viejos instrumentos de la guerra fría al servicio de Washington.

Pino Arlacchi y los bulos de la CIA y el Pentágono

En el marco de la nueva fase de guerra híbrida de EU contra el proceso bolivariano de Venezuela, cabe recordar que el 15 de abril de 2019, durante una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas, el secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó entre risas y aplausos: “Yo era director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia). Mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”. (Aunque la transcripción oficial del Departamento de Estado no incluyó esas aseveraciones, sí quedaron registradas en video).

La confesión de Pompeo vino a confirmar lo que es público y notorio y está registrado en cientos de documentos oficiales y literatura sobre la CIA de los últimos 60 años. Pero no deja de ser grave que el jefe de la diplomacia estadounidense se refiera a sí mismo como mentiroso y ladrón. Máxime, en la actual coyuntura, cuando expertos comunicacionales del Pentágono y la CIA han echado a andar una nueva etapa de la guerra no convencional contra Venezuela, diseñada en base a operaciones de guerra psicológica, propaganda encubierta y mensajes indirectos a través de los medios de difusión masiva (radio, televisión, prensa escrita, Internet), direccionadas a conseguir el control y la manipulación de la llamada opinión pública mediante distorsiones informativas (noticias intoxicadas). Seguir leyendo LAWFARE Y GUERRA ASIMÉTRICA VS. VENEZUELA. CARLOS FAZIO

LOS EE.UU. DEBEN PONER FIN A LAS SANCIONES CONTRA IRÁN Y VENEZUELA. DANIEL KOVALIK Y OLIVER STONE

Acciones como la de Cuba con el crucero británico representan una muestra de humanidad y el tipo de solidaridad internacional que el mundo necesita en este momento
Two people tested for coronavirus in New York City following ...
Johannes Eisele/Getty Images

DANIEL KOVALIK Y OLIVER STONE

Con seguridad, algunos de ustedes pueden haber leído acerca de la conmovedora historia de Cuba al permitir que un crucero, rechazado por otros países, atracara en uno de sus puertos, aun cuando llevaba a bordo varios viajeros que habían dado positivo a la COVID-19. Este barco estaba lleno de ciudadanos, en su mayoría británicos, a los que se les permitió volar de vuelta a casa desde La Habana. Además, Cuba, junto con China, está enviando médicos y suministros a diversos países del mundo para ayudarles a combatir la pandemia.

Estas acciones representan una muestra de humanidad y el tipo de solidaridad internacional que el mundo necesita en este momento. Lamentablemente, el gobierno federal de Washington está demostrando lo contrario, al retirar a su personal de los Cuerpos de Paz de todo el mundo y, lo que es peor, al incrementar las sanciones contra países como Cuba, Irán, Venezuela y Nicaragua precisamente en el punto más álgido del brote de COVID-19. Entonces, es correcto decir que los EE.UU. están utilizando el virus contra estos países.

En cuanto a Irán, NPR (Radio Pública Nacional de Estados Unidos) informa que “el gran número de infecciones que atraviesa Irán preocupa a los expertos internacionales de la salud. Las sanciones de los Estados Unidos han estrangulado la economía del país y han dañado su sistema de atención médica”, y su capacidad para enfrentar la pandemia. El Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, tweeteó que el país necesitaba urgentemente mascarillas, ventiladores y batas quirúrgicas y culpó a los Estados Unidos de lo que llamó “terrorismo económico”. Según se informa, debido a las sanciones, Irán es el único país del mundo que no puede comprar los medicamentos necesarios para luchar contra la pandemia.

Mientras tanto, Irán informa de que un iraní muere cada 10 minutos a causa de la COVID-19, y advierte de que “millones” de iraníes podrían morir como consecuencia del virus. ¡Millones! Si esto ocurriera, el gobierno de los Estados Unidos tendría una gran responsabilidad moral y legal, ya que estaría contribuyendo a la propagación de la pandemia en Irán.

En cuanto a Venezuela, las actuales sanciones contra ese país son un factor que lo priva de los medicamentos y suministros necesarios para combatir el virus. Y precisamente en medio de la pandemia, el Presidente Trump incrementa las sanciones contra ese país. Y lo hace con el pretexto de que el Presidente Nicolás Maduro está supuestamente traficando  drogas, aunque los propios datos del gobierno de EE.UU. desmientan esta afirmación. Pero el sufrimiento que causará el aumento de las sanciones de Trump será absolutamente real.

El último ejemplo, y bastante cruel, del aumento de la presión contra el país sudamericano, es la decisión del Fondo Monetario Internacional –plegándose a la coerción de EE.UU.–, de negarse a la solicitud de emergencia formulada por Venezuela de un préstamo –bastante modesto, por cierto– de apenas 5.000 millones de dólares para hacer frente a la pandemia del coronavirus.

Mientras sanciona a los países mencionados, Estados Unidos intenta con dificultad hacer frente a la pandemia en su propia casa. Sin embargo, encuentra los recursos y los medios necesarios para continuar sus guerras en Iraq y Afganistán y para apoyar la matanza saudí en Yemen que, entre muchas otras atrocidades, ha provocado el “mayor brote de cólera de la historia moderna, con más de un millón de casos”.

Como han advertido algunas personalidades religiosas, “las plagas exponen los cimientos de la injusticia” en nuestras sociedades. La pandemia actual está exponiendo no sólo las fallas totales de nuestro gobierno para proteger a sus ciudadanos, sino también su profunda falta de decencia en el trato con otras naciones. Es hora de una seria auto-reflexión moral sobre esta realidad tan triste, y de un cambio de rumbo inmediato antes de que se pierdan más vidas debido a la locura de nuestra nación.

Stone es un cineasta y autor premiado por la Academia. Kovalik enseña derechos humanos internacionales en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pittsburgh y es autor de No más guerra: cómo Occidente viola el derecho internacional al utilizar la intervención “humanitaria” para promover sus intereses económicos estratégicos.

  Fuente: NY DAILY NEWS

Traducción: AJ

TORMENTA. MARIO BENEDETTI

BENEDETTI 5

Un perro ladra en la tormenta
y su aullido me alcanza entre relámpagos
y al son de los postigos en la lluvia

yo sé lo que convoca noche adentro
esa clamante voz en la casona
tal vez deshabitada

dice sumariamente el desconcierto
la soledad sin vueltas
un miedo irracional que no se aviene
a enmudecer en paz

y tanto lo comprendo
a oscuras / sin mi sombra
incrustado en mi pánico
pobre anfitrión sin huéspedes

que me pongo a ladrar en la tormenta.

¿DW o WC? EARLE HERRERA

El Kiosco de Earle
DW2
EARLE 2
El canal alemán DW debería cambiar sus siglas por  WC, en  correspondencia con lo que se denominó “periodismo de albañal” en los Estados Unidos de finales del  XIX. Tiempos gloriosos de una prensa sin gloria que engendró el sensacionalismo y el amarillismo. El 23 de marzo el canal de marras lo dedicó a la expansión del coronavirus en  Latinoamérica. El país al que dedicó más tiempo es el que tiene menos casos gracias a la acción preventiva de su gobierno: Venezuela. Pero DW o WC destacaba que a Guaidó lo reconocen 53 países, sin explicar qué tiene que ver el corona…virus  con las pestañas. El fantasma de  Goebbels dirige este medio teutón cuando se emperra con Venezuela.
Correo del Orinoco / 3 de abril, 2020

REDH CONTRA LAS RECIENTES AMENAZAS Y ACUSACIONES INFUNDADAS POR PARTE DE EE.UU. CONTRA EL GOBIERNO Y EL PUEBLO DE VENEZUELA

Logo REDH

La Red en Defensa de la Humanidad rechaza categóricamente las intenciones del gobierno de EEUU de agredir nuevamente al pueblo de Venezuela con amenazas e infundadas acusaciones tratando de vincular al presidente legítimo Nicolás Maduro y autoridades del Estado venezolano con el narcotráfico.

De manera desesperada, luego de 20 años de intentos para derrocar la Revolución democrática y pacífica bolivariana, buscan justificar la invasión de territorio venezolano violando, como siempre lo han hecho, la normativa del derecho internacional. Trump anunció operaciones antidroga y el despliegue de barcos en el Caribe y el Pacífico Oriental centrándose particularmente en Venezuela, cuyo gobierno, según el Secretario de Defensa Mark Esper, depende de las ganancias derivadas de la venta de narcóticos.

El mundo entero sabe que Venezuela no figura entre los países que producen, trafican ni consumen drogas. No aparece en las estadísticas de los recientes informes de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito correspondientes al año 2019. Sólo figura como el país con mayores incautaciones de narcóticos.

Es Colombia, y no Venezuela, el mayor productor de cocaína del planeta. De las 245.400 hectáreas de cocaína que fueron cultivadas el año 2017, el 69,68%, es decir, 171.000 estaban en territorio colombiano. Es también Colombia el mayor productor de cocaína 100% pura: de las 1.970 toneladas que se produjeron en 2017, en ese país se fabricaron 1.379 toneladas. Es por el Pacífico y por Centroamérica por donde se registra el mayor tráfico de cocaína hacia EEUU, según el mencionado informe.

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BLOQUEOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

TRUMP PARAGUAS 3

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAA mediados de marzo, el multimillonario chino Jack Ma y su fundación anunciaron que donarían a Estados Unidos 500 mil kits de detección rápida de Covid-19 y un millón de mascarillas, no obstante la ostensible actitud racista y xenófoba de su presidente, que no paraba de hablar del virus “chino”. Esos recursos eran desesperadamente necesitadas en la gran potencia, cuyo gobierno, en una actitud indudablemente criminal, no tomó entre los meses de enero y marzo las más elementales  medidas para proteger a su población, como lo evidencia el avance acelerado  allí de la pandemia.

El fundador de Alibaba había hecho también importantes donaciones a Corea del Sur, Japón, Italia, Irán y España. Acciones que extendió luego a naciones de América Latina y el Caribe. Sin embargo, la ayuda de Ma no ha podido llegar a Cuba. La compañía estadounidense contratada para fletar los envíos, decidió no hacerlo a La Habana con el argumento de que el bloqueo se lo impedía. Jack Ma, que ha despachado donaciones a más de un centenar de países bajo las etiquetas #Estevirusloparamosentretodos y #Oneworldonefight, no ha renunciado a enviar la ayuda y seguramente encontrará finalmente algún trasportista presto a desafiar el castigo genocida de Washington al pueblo cubano.

No obstante lo significativo de este hecho, que pone de relieve la crueldad por parte de Trump y su grupo al mantener la guerra económica contra Cuba en medio de una situación mundial de pandemia, no hace más que recordar lo que es una penalidad cotidiana en la isla desde hace casi 60 años. Eso sí, reforzada progresivamente, hasta extremos inimaginables, desde que el magnate inmobiliario llegó a la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, aunque la isla caribeña sufre el cerco más largo de la historia contemporánea, existen otros países sometidos a severos castigos económicos por Washington. Venezuela es un caso muy grave de ensañamiento. Pero también son objeto de cruentas, ilegales e inmorales medidas punitivas Irán, Corea del Norte, Siria e incluso Rusia y China. Cabe resaltar que con motivo de la pandemia, tanto el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, como la jefa de la  Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de ese organismo, Michell Bachelet, han llamado a levantar o flexibilizar los bloqueos, particularmente en el caso de Cuba y Venezuela, sin que el promotor número uno de las guerras económicas y de la violación de los derechos humanos en el mundo se haya dado por enterado.

La pandemia ha permitido apreciar en toda su crudeza características que ya conocíamos del capitalismo neoliberal y su sistema político, muy particularmente del que existe en la potencia del norte, pero vistas ahora en su conjunto nos confirman que se trata de un sistema en profunda crisis, genéticamente incapaz de cautelar los intereses y las necesidades de las mayorías, incompatible con la vida. Al punto de que medidas como los planes de apoyo a sus poblaciones aprobados ante la emergencia pandémica en Estados Unidos, España, Italia, El Salvador y otros países han tenido que romper frontalmente con la lógica neoliberal, toda vez que se basan en fuerte intervencionismo estatal en las economías, pero casi siempre con marcado sentido social. Insólito en gobiernos regidos por el mercado, cientos de miles de millones han sido destinados, sin retorno, al bolsillo de los ciudadanos.

 Quiero detenerme en dos puntos muy importantes no solo para América Latina y el Caribe sino para la humanidad, que subrayan la crisis de hegemonía que aqueja a Estados Unidos y la desesperación en que están sumidos Trump y su equipo. Uno es la frenética campaña que desde el año pasado adelanta Estados Unidos contra los médicos y personal de salud cubano, así como la política de solidaria de Cuba. En medio, Washington consiguió hacer salir la cooperación médica isleña de Brasil, Ecuador y Bolivia debido a la existencia en esos países de gobiernos serviles como los de Bolsonaro, Moreno y Áñez, que mueren por congraciarse con la potencia del norte, aunque sea al precio de la mayor abyección. Sin embargo, pese a sus presiones, chantajes y a la charlatanería de sus poderosos medios de difamación mundial no ha podido impedir que decenas de países conserven la muy apreciada colaboración médica cubana ni que un número creciente de Estados caribeños y europeos soliciten la presencia de brigadas médicas y de medicamentos cubanos para combatir el COVID-19. Ello, no obstante el febril activismo contra los galenos cubanos de funcionarios del departamento de Estado, del subsecretario Kozak y del propio secretario Pompeo.

El otro tema mundialmente candente hoy, más allá del criminal bloqueo, es la redoblada belicosidad de la administración Trump contra Venezuela. Les duele que Maduro y el chavismo hayan hecho de Guaidó un cartucho quemado y la derrota de todos los intentos del nuevo ciclo de golpes de Estado iniciado en 2019. Les duele la inquebrantable unidad cívico militar. De eso hablaremos en la próxima entrega.

Twitter:@aguerraguerra

LA PANDEMIA Y EL FIN DE LA ERA NEOLIBERAL. ATILIO A. BORÓN

ILUSTRACIÓN ATILIO 3

ATILIO A. BORÓN

ATILIO 3El coronavirus ha desatado un torrente de reflexiones y análisis que tienen como común denominador la intención de dibujar los (difusos) contornos del tipo de sociedad y economía que resurgirán una vez que el flagelo haya sido controlado. Sobran las razones para incursionar en esa clase de especulaciones, ojalá que bien informadas y controladas, porque si de algo estamos completamente seguros es que la primera víctima fatal que se cobró la pandemia fue la versión neoliberal del capitalismo.  Y digo la “versión” porque tengo serias dudas acerca de que el virus en cuestión haya obrado el milagro de acabar no sólo con el neoliberalismo sino también como la estructura que lo sustenta: el capitalismo como modo de producción y como sistema internacional. Pero la era neoliberal es un cadáver aún insepulto pero imposible de resucitar. ¿Qué ocurrirá con el capitalismo? Bien, de eso trata esta columna.

Simpatizo mucho con la obra y la persona de Slavoj Zizek pero esto no me alcanza para otorgarle la razón cuando sentencia que la pandemia le propinó “un golpe a lo Kill Bill al sistema capitalista” luego de lo cual, siguiendo la metáfora cinematográfica, éste debería caer muerto a los cinco segundos. No ha ocurrido y no ocurrirá porque, como lo recordara Lenin en más de una ocasión, “el capitalismo no caerá si no existen las fuerzas sociales y políticas que lo hagan caer.” El capitalismo sobrevivió a la mal llamada “gripe española”, que ahora sabemos vio la luz en Kansas, en marzo de 1918, en la base militar Fort Riley, y que luego las tropas estadounidenses que marcharon a combatir en la Primera Guerra Mundial diseminaron el virus de forma incontrolada. Los muy imprecisos cálculos de su letalidad oscilan entre 20, 50 y 100 millones de personas, por lo cual no es necesario ser un obsesivo de las estadísticas para desconfiar del rigor de esas estimaciones difundidas ampliamente por muchas organizaciones, entre ellas la National Geographical Magazine . El capitalismo sobrevivió también al tremendo derrumbe global  producido por la Gran Depresión, demostrando una inusual resiliencia –ya advertida por los clásicos del marxismo- para procesar las crisis e inclusive y salir fortalecido de ellas. Pensar que en ausencia de aquellas fuerzas sociales y políticas señaladas por el revolucionario ruso (que de momento no se perciben ni en Estados Unidos ni en los países europeos) ahora se producirá el tan anhelado deceso de un sistema inmoral, injusto y predatorio, enemigo mortal de la humanidad y la naturaleza, es más una expresión de deseos que producto de un análisis concreto. Zizek confía en que a consecuencia de esta crisis para salvarse la humanidad tendrá la posibilidad de recurrir a “alguna forma de comunismo reinventado”. Es posible y deseable, sin dudas. Pero, como casi todo en la vida social, dependerá del resultado de la lucha de clases; más concretamente de si, volviendo a Lenin, “los de abajo no quieren  y los de arriba no pueden seguir viviendo como antes”, cosa que hasta el momento no sabemos. Pero la bifurcación de la salida de esta coyuntura presenta otro posible desenlace, que Zizek identifica muy claramente: “la barbarie”.  O sea, la reafirmación de la dominación del capital recurriendo a las formas más brutales de explotación económica, coerción político-estatal y manipulación de conciencias y corazones a través de su hasta ahora intacta dictadura mediática. “Barbarie”, István Mészarós solía decir  con una dosis de amarga ironía, “si tenemos suerte.”

Pero, ¿por qué no pensar en alguna salida intermedia, ni la tan temida “barbarie” (de la cual hace tiempo se nos vienen administrando crecientes dosis en los capitalismos realmente existentes”) ni la igualmente tan anhelada opción de un “comunismo reinventado”? ¿Por qué no pensar que una transición hacia el postcapitalismo será inevitablemente “desigual y combinada”, con avances profundos en algunos terrenos: la desfinanciarización de la economía, la desmercantilización de la sanidad y la seguridad social, por ejemplo y otros más vacilantes, tropezando con mayores resistencias de la burguesía, en áreas tales como el riguroso control del casino financiero mundial, la estatización de la industria farmacéutica (para que los medicamentos dejen de ser una mercancía producida en función de su rentabilidad), las industrias estratégicas y los medios de comunicación, amén de  la recuperación pública de los llamados “recursos naturales” (bienes comunes, en realidad)? ¿Por qué no pensar en “esos muchos socialismos” de los que premonitoriamente hablaba el gran marxista inglés Raymond Williams a mediados de los años ochenta del siglo pasado? Seguir leyendo LA PANDEMIA Y EL FIN DE LA ERA NEOLIBERAL. ATILIO A. BORÓN

CUBA Y EL CORONAVIRUS. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

MÉDICOS CUBANOS EN LOMBARDÍA
Llegada de los médicos cubanos a Lombardía, Italia.
luis hernández navarro 3En la región de Lombardía, en el norte de Italia, médicos y enfermeros cubanos combaten incansablemente la epidemia del coronavirus en condiciones de campaña. Pertenecen a la Brigada Médica Internacional Henry Reeve, creada en 2005 por Fidel Castro para ofrecer asistencia a Estados Unidos, después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans.

La misión isleña está integrada por un jefe de logística y 35 doctores: 23 médicos generales, neumólogos, especialistas en cuidados intensivos y en enfermedades infecciosas, además de 15 enfermeros. Varios son veteranos en estas lides, que lucharon en 2015 contra el ébola en África Occidental. Su abnegación y profesionalismo son ampliamente reconocidos. En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) les otorgó el premio de Salud Pública Lee Jong-Wook.

Al llegar a Italia, Carlos Ricardo Pérez Díaz, jefe de la brigada cubana de batas blancas, declaró: Vamos a estar firme y todo el tiempo que sea necesario para ayudar a combatir esta epidemia. Y, en entrevista a la Cadena SER, explicó: Tenemos una formación humanista, basada en el principio de la solidaridad, del compromiso con la profesión y de la medicina.

Ese principio –de acuerdo con el doctor Pérez Díaz– se basa en que no podemos dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos. Tenemos que compartir con los demás todo lo que podamos. Ese es el reto. Ese es el real principio de solidaridad.

La solidaridad sanitaria de Cuba en Lombardía no es una excepción, sino la regla. En 2015, 37 mil galenos cubanos cooperaban en 77 países. El apoyo médico a otras naciones comenzó en 1960, con el envío de doctores a Argelia. Y, como bien lo saben muchas naciones africanas y americanas (como Haití), a pesar del inhumano e ilegal bloqueo económico de Estados Unidos en su contra por más de 60 años, el respaldo isleño en momento de grandes desastres ha sido crucial para derrotar plagas y enfermedades.

Cuba es el país con mayor demanda de turismo médico en el planeta. Su gobierno ha formado, en 13 escuelas de ciencias médicas y 25 facultades, doctores y personal sanitario, altamente calificados. Actualmente estudian la carrera de medicina más de 63 mil jóvenes. Pero esa experiencia en la formación de profesionales no se circunscribe a las barreras nacionales. La Escuela Latinoamericana de Medicina acoge estudiantes de 122 países. Cada año se matriculan allí mil 500 estudiantes becados.

Esta nación caribeña está muy lejos de ser candil de la calle y oscuridad de su casa. Por el contrario, su modelo sanitario cubano brilla en todo el mundo. Al destinar los recursos no adonde más precio tienen, ni adonde más demanda hay, sino a partir de las prioridades populares y soberanas, la salud ocupa un lugar clave en el presupuesto estatal. Impulsada desde un primer momento por Fidel Castro, la experiencia sanitaria caribeña, orientada a garantizar el derecho a la salud de sus habitantes y alejada del lucro y la mercantilización, ha cosechado logros trascendentales, como los programas de vacunación a recién nacidos y niños pequeños, el sistema de atención materno-infantil, con el control estricto a los indicadores desde el embarazo, que han posibilitado tasa de mortalidad infantil baja y el aumento de la esperanza de vida.

Y, más allá de su experiencia pedagógica o de atención sanitaria, esta nación ha desarrollado a profundidad la investigación de biotecnología y concretado a contracorriente una industria farmacéutica que ha producido una sorprendente cantidad de medicamentos y vacunas de punta, claves para atender diversas enfermedades.

Pocos países han desplegado ante la crisis del coronavirus la solidaridad que Cuba ha otorgado. Desde el primer momento, sus doctores brindaron ayuda sanitaria en Wuhan, China. Las autoridades chinas utilizaron como herramienta para tratar la enfermedad, junto con otros 30 medicamentos, el interferón alfa 2B, fármaco elaborado en la isla.

Cuando diversas naciones le cerraron las puertas al crucero británico MS Brarmar, porque cinco pasajeros a bordo estaban enfermos de Covid-19, La Habana le permitió embarcar. Como recuerda Abel Prieto (https://bit.ly/2QNJZP1), en menos de dos semanas, como apoyo a la estrategia de contención de la pandemia, 11 brigadas médicas cubanas se han trasladado a Venezuela, Nicaragua, Surinam, Italia, Granada, Jamaica, Belice, Antigua y Barbuda, San Vicente y Las Granadinas, Dominica y Santa Lucía, y pronto, a Angola.

Ante el Covid-19 ha emergido lo peor y lo mejor de la humanidad. De un lado, grandes corporaciones de la industria farmacéutica han encontrado en la crisis una ventana de oportunidad para hacer grandes negocios, mientras acaparadores carroñeros lucran con la tragedia sin escrúpulo alguno. Del otro, con un profundo humanismo, gobiernos, pueblos y comunidades ponen por delante la cooperación, la dignidad, la ética, el apoyo mutuo y la solidaridad para enfrentar el mal. Sin duda, el coloso sanitario que es la pequeña Cuba socialista ocupa un lugar privilegiado entre los segundos. Urge poner fin al criminal castigo que sufre.

Twitter: @lhan55

Fuente: LA JORNADA

NAOMI KLEIN: EL CORONAVIRUS Y EL “CAPITALISMO DEL DESASTRE”. MARIE SOLIS

Si no nos cuidamos los unos a los otros, ninguno de nosotros estará seguro

NAOMI

MARIE SOLIS

MARIE SOLISNaomi Klein es una periodista, escritora y activista canadiense. Con su obra “La doctrina del shock“, publicada en 2007 explica la naturaleza de la táctica neoliberal, que busca provocar o aprovechar las situaciones de catástrofes naturales, conflictos bélicos, golpes de estado y situaciones de gran impacto social, como tratamientos masivos de shock, para introducir políticas económicas de libre mercado, que favorezcan a las distintas expresiones monopólicas y oligopólicas del gran capital.

En esta entrevista realizada por Marie Solis para el portal VICE, Klein aterriza su teoría a la actualidad y la enmarca en el contexto provocado por la pandemia del COVID-19. Para ella “El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección.”

De lo declarado por Klein, salta a la vista. además, cómo el establishment norteamericano en particular, maneja este tipo de situaciones: “En La Doctrina del Shock hablo de cómo sucedió esto después del huracán Katrina. Grupos de expertos de Washington, como la Fundación Heritage, se reunieron y crearon una lista de soluciones «pro mercado libre» para el Katrina. Podemos estar seguros de que exactamente el mismo tipo de reuniones ocurrirán ahora; de hecho, la persona que presidió el grupo de Katrina fue Mike Pence”, quien, sospechosamente, preside el tema del Coronavirus.

VICE: Empecemos con lo básico. ¿Qué es el capitalismo del desastre? ¿Cuál es su relación con la «doctrina del shock»?

La forma en que defino el «capitalismo de desastre» es muy sencilla: describe la forma en que las industrias privadas surgen para beneficiarse directamente de las crisis a gran escala. La especulación de los desastres y de la guerra no es un concepto nuevo, pero realmente se profundizó bajo la administración Bush después del 11 de septiembre, cuando la Administración declaró este tipo de crisis de seguridad interminable, y simultáneamente la privatizó y la externalizó –esto incluyó el estado de seguridad nacional y privatizado, así como la invasión y ocupación [privatizada] de Irak y Afganistán.

La «doctrina del shock» es la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que sistemáticamente profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en las emergencias diarias de sobrevivir a esa crisis, sea cual sea, y tiende a confiar demasiado en los que están en el poder. Quitamos un poco los ojos de la pelota en momentos de crisis.

VICE: ¿De dónde viene esa estrategia política? ¿Cómo rastrea su historia en la política americana?

La estrategia de la doctrina del shock fue una respuesta al programa del New Deal por parte de Milton Friedman. Este economista neoliberal pensaba que todo había salido mal en USA bajo el New Deal: como respuesta a la Gran Depresión y al Dust Bowl, un gobierno mucho más activo surgió en el país, que hizo su misión resolver directamente la crisis económica de la época creando empleo en el gobierno y ofreciendo ayuda directa.

Si usted es un economista de libre mercado, entiende que cuando los mercados fallan se presta a un cambio progresivo mucho más orgánico que el tipo de políticas desreguladoras que favorecen a las grandes corporaciones. Así que la doctrina del shock fue desarrollada como una forma de prevenir que las crisis den paso a momentos orgánicos en los que las políticas progresistas emergen. Las elites políticas y económicas entienden que los momentos de crisis son su oportunidad para impulsar su lista de deseos de políticas impopulares que polarizan aún más la riqueza en este país y en todo el mundo.

VICE: En este momento tenemos múltiples crisis en curso: una pandemia, la falta de infraestructura para manejarla y el colapso del mercado de valores. ¿Puede esbozar cómo encaja cada uno de estos componentes en el esquema que esboza en La Doctrina del Shock?

El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección. No creo que eso sea una conspiración, es sólo la forma en que el gobierno de los EE.UU. y Trump han manejado -completamente mal- esta crisis. Trump hasta ahora ha tratado esto no como una crisis de salud pública, sino como una crisis de percepción, y un problema potencial para su reelección.

Es el peor de los casos, especialmente combinado con el hecho de que los EE.UU. no tienen un programa nacional de salud y sus protecciones para los trabajadores son muy malas (N.T: por ej. la ley no instituye el pago por enfermedad). Esta combinación de fuerzas ha provocado un shock máximo. Va a ser explotado para rescatar a las industrias que están en el corazón de las crisis más extremas que enfrentamos, como la crisis climática: la industria de las aerolíneas, la industria del gas y el petróleo, la industria de los cruceros, quieren apuntalar todo esto.

VICE: ¿Cómo hemos visto esto antes?

En La Doctrina del Shock hablo de cómo sucedió esto después del huracán Katrina. Grupos de expertos de Washington, como la Fundación Heritage, se reunieron y crearon una lista de soluciones «pro mercado libre» para el Katrina. Podemos estar seguros de que exactamente el mismo tipo de reuniones ocurrirán ahora; de hecho, la persona que presidió el grupo de Katrina fue Mike Pence (N.T: el que ahora preside el tema del Coronavirus). En 2008, se vio esta jugada en el rescate de los bancos, donde los países les dieron cheques en blanco, que finalmente sumaron muchos billones de dólares. Pero el costo real de eso vino finalmente en la forma de programas extensivos de austeridad económica [más tarde recortes a los servicios sociales]. Así que no se trata sólo de lo que está sucediendo ahora, sino de cómo lo van a pagar en el futuro cuando se venza la factura de todo esto.

VICE: ¿Hay algo que la gente pueda hacer para mitigar el daño del capitalismo de desastre que ya estamos viendo en la respuesta al coronavirus? ¿Estamos en mejor o peor posición que durante el huracán Katrina o la última recesión mundial?  Seguir leyendo NAOMI KLEIN: EL CORONAVIRUS Y EL “CAPITALISMO DEL DESASTRE”. MARIE SOLIS

SEMIÓTICA DE LA PANDEMIA. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

buen abad 1Una lista larga de palabras, gestos, tecnicismos y decisiones proferidas por “autoridades”, de extracción muy diversa, abrió en campo semántico “nuevo” en el que reina la ignorancia -o la confusión- de las mayorías y no poca petulancia de algunas minorías especialmente repletas de burócratas en su peor acepción. Con sus honrosas excepciones. Sabiendo, muy relativamente, todo lo inédito del episodio que nos impone el “coronavirus”, (y en general las amenazas a la salud púbica) habríamos de exigirnos dosis generosas de humildad opuestas radicalmente al tonito doctoral de algunos “expertos” oportunistas con micrófonos o con títulos. Eso no implica suspender “lo categórico” de las recomendaciones más útiles para la defensa de la vida. Aunque existan muchos que confundan humildad con debilidad. Nos envuelve un miedo y una ignorancia enorme que estamos resolviendo planetariamente con ayuda de algunos talentos científicos no serviles al sistema. Y algunos “vivos” se aprovechan de eso.

Tal como fue declarada la pandemia del “coronavirus” (11-03-20) generó un paquete se “sentido” complejo, de dudas y certezas, para un escenario global en el que la salud de los pueblos ha sido mayormente abandonada a las aventuras mercantiles del capitalismo. Se trata de una red de “sentido” en la que transitan interrogaciones, y recomendaciones, tamizadas por el miedo (genuino o inducido) y la desconfianza generalizada. En plena crisis de credibilidad mundial nos piden confianza en su capacidad para manejar una crisis. Ahí donde el neoliberalismo pervirtió más rabiosamente el derecho humano a la salud, ahí se han multiplicado las muertes de manera desbordada. Aguardan con obscenidad la multiplicación de los muertos para dar rienda suelta a su circo macabro, interrumpido por avisos publicitarios. Algunos subieron el “rating”. Exacerban el individualismo, deslizan su xenofobia y aplauden soterradamente la lógica del sálvense quien pueda (o más tenga) pero con tono filantrópico burgués… o sea falso. Los “noticieros”, fabricados por los monopolios de medios, han exhibido toda su estulticia y su epistemología fascista de la información. Aunque la maquillen con sonrisas amables, medicuchos conservadores y caras de compungidos.

Demagogia de números. Nuevamente el sistema, mudo casi siempre de realidad, vuelve a relatarla casi exclusivamente con estadísticas. Cifras, porcentajes, comparaciones… y frases “ingeniosas” para hacer creer que se sienten “muy seguros” con las decisiones que asumen sin consultar a los pueblos. Opera una especie de “aristocracia académica” que, con el pretexto de que los pueblos “no saben”, dictan normas y decretos a granel para conducir la crisis por los senderos que, para ellos, son más seguros. En la lógica del combate al “coronavirus” reinan los silogismos del “estado presente” pero con pueblos desmovilizados a punta de pánico o de verdades a medias. “Todos a su casa” a fungir como espectadores de las cifras y de las acciones asumidas por quienes dicen saber qué hacer ante una amenaza de la que saben poco o nada. Nadie se imaginó una movilización de pueblos que, desde sus casas, desarrolle una experiencia de crítica política frente a los vacíos de sentido o contra el relleno semántico impuesto por el capitalismo para salir ganando a pesar de la pandemia. O por eso mismo.

Experimentamos la barbarie de una ocupación ideológica cuyo relato ha desfigurado –profundamente- el tejido social y ha forzado el sometimiento de comunidades enteras. Tal ocupación tiene por objeto establecer las hegemonías políticas y militares de la opresión y acceder a los territorios de la impunidad absoluta frente al saqueo y la explotación. La “guerra mediática” es también una estrategia para la apropiación y explotación de la memoria histórica, de la diversidad cultural y de la identidad de género. Consumimos el palabrerío hegemónico como si se tratase de la verdad.

Pero el “sentido” más importante que se produce, en el escenario de la pandemia, es esa solidaridad humana de la que se habla poco. Esa solidaridad que prospera en el caldo de cultivo que son las contradicciones de un sistema económico, político e ideológico destructor de fuerzas productivas (identidades y patrimonios culturales) a mansalva y ahora se disfraza de “salvador de la humanidad” vestido con “cubrebocas” y batas de salubridad. Nada de lo que hablan los técnicos, los científicos, los políticos, empresarios y farándula informativa del sistema, tiene importancia alguna si no mencionan la base económica y fraterna que aportan los pueblos a pesar del dolor, las incertidumbres, las contradicciones y los errores que (incluso lógicamente) se han cometido y cometerán en medio de una situación de “crisis” cuya dinámica no se reduce a la aparición del virus. Hemos vivido la crisis del capitalismo por demasiadas décadas.

El relato del poder sigue esperando que un “genio individual”, en un laboratorio privado, con dinero y poder suficiente, descubra la “vacuna milagrosa”, la salvación de coyuntura que traerá unos años más de respiro a un capitalismo en corrupción acelerada. Esperanzas del individualismo para un relato que, con su moraleja, nos adiestra para la resignación una vez más. Salvo excepciones, como la cubana, se construye un imaginario burgués que, de antemano, deja en manos de empresas trasnacionales de la salud el negocio inmenso de hacer, distribuir y vender las vacunas y sus adláteres. Ni una sola concepción comunitaria de las soluciones, los tratamientos, la responsabilidad colectiva. “Hay que confiar en los expertos”. Como si no supiésemos que todo el negocio oligarca de la salud, tan desastroso, costoso y mercenario como es, lo han construido y dirigido sus “expertos”. No se puede tapar la lucha de clases con un virus.

Una cosa es segura dentro de toda la parafernalia semiótico-mediática que envuelve y maquilla a la pandemia de estos días: los pueblos están entendiendo una dimensión de la barbarie capitalista que va quedando al desnudo según pasan las horas. El sistema tiembla por todas partes y para esconder sus temores habla en tono “científico” y derrama dinero que antes juraba no tener. Construye un sentido mesiánico de sí mismo. Descubre recursos donde dijo que no existían y reinventa soluciones que juró eran imposibles. Quieren demorar, con dinero, el despertar del los pueblos.

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Diez consejos para enfrentar el encierroFrei Betto

FREI BSETTTOEstuve en prisión bajo la dictadura militar. Durante mis cuatro años en prisión, me encerraron en celdas solitarias en el DOPS de Porto Alegre y en la capital paulista, y también en el estado de São Paulo, en el cuartel general de la PM, en el Batallón ROTA, en la Penitenciaría del Estado en Carandiru y en la Penitenciaría Presidente Venceslau.

Por eso, comparto 10 consejos para ayudar a pasar mejor este período de encierro forzado por la pandemia:

1. Mantén el cuerpo y la cabeza juntos. Tener el cuerpo confinado en casa y la mente enfocada hacia afuera puede causar depresión.

2. Crea una rutina. No te quedes en pijama todo el día, como si estuvieras enfermo. Establece una agenda de actividades: ejercicio físico, especialmente aeróbico (para estimular el sistema respiratorio), lectura, limpieza de armarios, limpieza de habitaciones, cocina, búsqueda en internet, etc.

3. No pases todo el día delante de la televisión o del ordenador. Diversifica tus ocupaciones. No hagas como el pasajero que se queda en la estación todo el día sin la más mínima idea del horario del tren.

4. Usa el teléfono para hablar con familiares y amigos, especialmente los ancianos, los vulnerables y los que viven solos. Entretenerlos les hará bien, y a ti también.

5. Dedícate al trabajo manual: repara equipos, arma rompecabezas, cose, cocina, etc.

6. Juegos mentales. Si estás en compañía de otras personas, establece una hora del día para jugar al ajedrez, a las damas, a las cartas, etc.

7. Escribe el diario de la cuarentena. Aunque no tengas intención de que otros lo lean, hazlo para ti mismo. Poner ideas y sentimientos en el papel o en la computadora es profundamente terapéutico.

8. Si hay niños u otros adultos en casa, comparte las tareas domésticas con ellos. Organiza un programa de actividades, momentos de convivencia y momentos en que cada uno vaya a su aire.

9. Medita. Incluso si no eres religioso, aprende a meditar, ya que esto vacía tu mente, sujeta tu imaginación, evita la ansiedad y alivia la tensión. Dedica a la meditación al menos 30 minutos al día.

10. No te convenzas de que la pandemia terminará pronto o que durará tantos meses. Actúa como si el período de reclusión fuera a durar mucho tiempo. En prisión, nada peor que un abogado que asegura al cliente que recuperará su libertad en dos o tres meses. Esto desencadena una expectativa agotadora. Así que prepárate para un largo viaje dentro de tu propia casa.

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Algunos puntos espirituales para la cuarentena. Leonardo Boff 

LEONARDO BOFF 1Dado que la cuarentena es un retiro forzado, haz como los religiosos y religiosas que deben hacer un retiro todos los años. Algunas sugerencias para la dimensión espiritual de la vida:

1. Toma tiempo para ti y haz revisión de tu vida.

2. ¿Cómo ha sido mi vida hasta ahora?

3. ¿De qué lado estoy? ¿Del de aquellos que están bien en la vida, o del lado de los que tienen alguna necesidad, de los que necesitan una palabra de consuelo, de quien es pobre y sufre?

4. ¿Cuál es mi opción fundamental? ¿Ser feliz por todos los medios? ¿Acumular bienes materiales? ¿Conseguir estatus social? ¿O ser bueno, comprensivo, dispuesto a ayudar y apoyar a quienes están en peor situación?

5. ¿Puedo tolerar los límites de los demás, a los aburridos, controlarme para no responder a las tonterías que escucho? ¿Puedo dejarlo pasar?

6. ¿Puedo perdonar de verdad, pasar página, y no ser rehén de resentimientos y malos juicios?

7. ¿Puedo encontrar las palabras correctas cuando tengo que decir algunas verdades y llamar la atención sobre los errores o equivocaciones de otros que están relacionados conmigo? ¿O van directamente, agresivamente, humillando a la persona?

8. ¿Cuando me levanto por la mañana, digo una oración con el pensamiento, no necesita ser con palabras, pidiéndole a Dios que me proteja a mí, a mi familia y a aquellos con quienes vivo y trabajo? ¿Y por la noche, antes de ir a dormir, elevo mi mente a Dios, incluso sin palabras, para agradecer el día, por todo lo que ha sucedido, y por estar vivo?

9. ¿Qué lugar ocupa Dios en tu vida? ¿Quieres intentar unos minutos de meditación pura, donde sólo Dios y tú estéis presentes, olvidando un poco el mundo? Simplemente levanta la mente y ponte en silencio ante Él. He escrito un pequeño libro: Meditación de la luz: el camino de la simplicidad, un método que une Oriente y Occidente, dejando que un rayo de luz de lo Alto penetre en todo tu cuerpo y en tus puntos de energía (chakras) y transfigure tu vida. Son suficientes unos minutos.

10. ¿Tienes el coraje de fomentar una actitud de entrega total a Dios, sabiendo que siempre estás en la palma de su mano? Todo lo que sucede proviene de su amor. La muerte es como un nacimiento y nadie ha visto su propio nacimiento. En la muerte, sin darnos cuenta, caeremos en los brazos de Dios Padre y Madre de infinita bondad y misericordia. No olvides nunca las palabras reconfortantes de la Primera Epístola de San Juan (3,20): “Si tu corazón te acusa, debes saber que Dios es más grande que tu corazón”. Entonces, parte en paz bajo el manto de la infinita misericordia divina.

Fuente: SERVICIOS KOINONIA

LA GEOPOLÍTICA EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. KATU ARKONADA

geopolítica tablero de ajedrez mini
KATU 1
Doce años después de la crisis financiera de 2008 la historia se repite, no sabemos aún si como tragedia más profunda o directamente como farsa. Tres mil millones de personas en el mundo confinadas por un coronavirus, llamado SARS CoV-2, que ha pateado el tablero mundial, pero también ha logrado lo que el socialismo no pudo: que se asuma la imperiosa necesidad del Estado como herramienta para garantizar la reproducción de la vida ante al avance depredador del capital.

La pandemia que arrasa al mundo, deja al descubierto cómo el neoliberalismo fue desmantelando el Estado y su sistema de salud, privatizando y entregando el control a farmacéuticas privadas donde pudo. Y donde aún quedaba Estado del bienestar, como en España e Italia, el sistema de salud ha colapsado.

El maremoto geopolítico ha obligado a Estados Unidos, y a pesar de Trump, a aprobar un rescate en forma de inversión pública de 2 billones de dólares, mientras el número de contagios supera ya los cerca de 82 mil de una China que mediante un Estado autoritario y eficiente con control sobre los medios de producción y alta tecnología, ha podido neutralizar los contagios locales del Covid-19. Camiones rusos entran en Roma, al mismo tiempo que en Alemania y Francia se habla de nacionalizar empresas, mientras Japón posterga los Juegos Olímpicos hasta 2021 e India confina a mil 300 millones de personas. En América Latina los médicos cubanos retornan a Brasil, tras haber sido expulsados por Bolsonaro, a quien se le rebelan unos gobernadores que impulsan una renta básica lulista como medida para afrontar la crisis. Mientras tanto en Chile siendo éste el Israel de Sudamérica, Piñera decreta el estado de excepción constitucional de catástrofe.

Pero todos los anteriores son países del G20 u OCDE. Debe ser por eso que hablamos tanto del coronavirus y no mucho de la malaria, que tan solo en 2019 mató a 400 mil personas en África. Perdón, donde dije personas quise escribir 400 mil pobres y negros. Porque ese es el debate subyacente en México hoy y en muchos otros países. El aislamiento puede ser necesario en muchos lugares para contener la pandemia, pero sólo puede ser sostenible si no condena al hambre a los más vulnerables, quienes no cuentan con redes de protección social ni son parte de la economía formal.

Y es que después de la crisis sanitaria viene la crisis económica y social, una vez que se interrumpa la oferta por la interrupción de las cadenas de suministros y haya un shock de demanda interna y externa.

Sin ir más lejos, en Estados Unidos subsisten 27 millones de personas sin seguro médico y 11 millones más sin documentos. El coronavirus ya ha disparado las peticiones de prestaciones por desempleo hasta el récord histórico de 3.28 millones. Esto sólo en Estados Unidos, porque a escala mundial la OIT calcula un crecimiento del desempleo de 5.3 millones de personas en su hipóte-sis más prudente, y de 24.7 millones en la más extrema. Por comparar, la crisis de 2008-2009 dejó 22 millones de nuevos desempleados. En América Latina la crisis del Covid-19 podría hacer pasar el número de personas en situación de pobreza y extrema pobreza de los 250 millones actuales a 310, la mitad de los 620 millones de personas que habitamos en el subcontinente.

En el plano estrictamente económico, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo calcula perdidas globales por 2 billones de dólares, pero otros estudios hablan de hasta 9 millones, lo que significaría 10 por ciento del PIB global en un mundo en crisis donde la deuda global ya supera los 250 billones de dólares.

Estamos ante una bifurcación con dos posibles salidas: una es el camino que vislumbra Slavoj Zizek, una sociedad alternativa de cooperación y solidaridad, basada en la confianza en las personas y en la ciencia; el otro camino lo define Byug Chul Han como un mayor aislamiento e individualización de la sociedad, terreno fértil para que el capitalismo regrese con más fuerza. 

Pero antes de la bifurcación ya estamos en un momento donde como bien define Carlos Fernández Liria, nos preocupa más que el coronavirus infecte a los mercados que a las personas. Todo ello en un escenario definido por Boaventura de Sousa Santos con el aparente oxímoron de la crisis permanente, donde hemos normalizado la excepción que permite justificar el despojo, la acumulación por desposesión y la doctrina del shock permanente contra nuestros pueblos.

Lo que está claro es que la reproducción del capital, dificultada por la crisis de un capitalismo en fase de descomposición, puede encontrar una ventana de oportunidad en la medida en que desaparece una parte de la población mundial y se crean nuevos mercados.

La salida ante esta nueva crisis debe ser en un primer momento keynesiana, (re)construyendo estados fuertes que rescaten a las personas y no a los bancos ni a las trasnacionales, estados que aprovechen el momentum para transitar hacia otras energías no basadas en combustibles fósiles, mientras se siguen profundizando todas las alternativas posibles posneoliberales.

O quizá no hacen falta tantos malabares teóricos y debemos guiarnos por Britney Spears citando a la escritora Mimi Zhu: Nos alimentaremos mutuamente, redistribuiremos la riqueza, haremos huelga. Comprenderemos nuestra propia importancia desde los lugares donde debemos permanecer. La comunión va más allá de los muros. Todavía podemos estar juntos.

Fuente: LA JORNADA

CORONAVIRUS: AUTODEFENSA DE LA PROPIA TIERRA. LEONARDO BOFF

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LEONARDO BOFF

LEONARDO BOFF 3La pandemia del coronavirus nos revela que el modo como habitamos la Casa Común es pernicioso para su naturaleza. La lección que nos transmite reza así: es imperativo reformatear nuestro estilo de vida en ella, como un planeta vivo que es. Ella nos viene avisando de que, así como nos estamos comportando, no podemos continuar. En caso contrario, la propia Tierra se tendrá que librar de nosotros, seres excesivamente agresivos y maléficos para el conjunto del sistema-vida.

En este momento, ante el hecho de estar en medio de una guerra mundial, es importante que seamos conscientes de nuestra relación hacia ella y de la responsabilidad que tenemos en el destino común Tierra viva-humanidad.

Acompáñenme en este razonamiento, veamos: El Universo existe desde hace ya 13,7 mil millones de años, desde que ocurrió el big bang. La Tierra, hace 4,4 mil millones. La Vida, hace 3,8 mil millones. El ser humano hace 7-8 millones. Nosotros, el homo sapiens/demens actual, hace 100 mil años. Todos, el Universo, la Tierra y nosotros mismos, estamos formados con los mismos elementos físico-químicos (cerca de 100) que se forjaron, como en un horno, en el interior de las grandes estrellas rojas durante 2-3 mil millones de años (por lo tanto hace 10-12 mil millones años).

La Vida, probablemente, comenzó a partir de una bacteria originaria, madre de todos los vivientes. La acompañaron un número inimaginable de microorganismos. Nos dice Edward O. Wilson, tal vez el mayor biólogo vivo: sólo en un gramo de tierra viven cerca de 10 mil millones de bacterias de hasta 6mil especies diferentes (La creación: cómo salvar la vida en la Tierra, 2008, p. 26). Imaginemos la cantidad incontable de esos microorganismos en toda la Tierra, siendo que solamente el 5% de la vida es visible, y el 95%, invisible: el reino de las bacterias, de los hongos, y de los virus…

Sigan acompañándome en mi razonamiento: hoy es considerado un dato científico, desde 2002, cuando James Lovelock y su equipo demostraron ante una comunidad científica de miles de especialistas en Holanda que la Tierra no sólo tiene vida sobre ella, ella misma está viva. Emerge como un «ente vivo»; no como un animal, sino como un sistema que regula los elementos físico-químicos y ecológicos, como hacen los demás organismos vivos, de tal forma que se mantiene vivo y continúa produciendo una miríada de formas de vida. La llamaron Gaia.

Otro dato que cambia nuestra percepción de la realidad: En la perspectiva de los astronautas, ya sea desde la Luna o desde las naves espaciales, así lo testimoniaron muchos de ellos: no existe distinción entre Tierra y Humanidad… Ambas forman una entidad única y compleja. Se consiguió hacer una foto de la Tierra antes de penetrar en el espacio sideral, fuera del sistema solar: en ella aparece, en palabras del cosmólogo Carl Sagan, como “un pálido punto azul”. Nosotros estamos, pues, dentro de ese pálido punto azul, como aquella porción de la Tierra que, en un momento de alta complejidad, empezó a sentir, a pensar, a amar y a percibirse a sí misma como parte de un Todo mayor. Por lo tanto, nosotros, hombres y mujeres, somos Tierra, que se deriva de humus (tierra fértil), o del Adam bíblico (tierra arable). Seguir leyendo CORONAVIRUS: AUTODEFENSA DE LA PROPIA TIERRA. LEONARDO BOFF

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