En el arte, la notoriedad hay que ganársela sobre bases de calidad

La siguiente entrevista, me fue realizada a finales de febrero del año 2009 para El bisiesto, periódico que acompañaba cada edición de la Muestra de Nuevos Realizadores durante su celebración y que después convertimos en un medio permanente de comunicación de los jóvenes cineastas cubanos. Se publicó con el título “Esta Muestra será siempre anticipatoria.” A los efectos de su relectura, además de añadirle las fotos de Claudia González Machado, he preferido identificarla como:

En el arte, la notoriedad hay que ganársela sobre bases de calidad

Entrevista a Omar González, presidente del ICAIC.

Foto de Claudia González
Foto de Claudia González Machado

Hace cinco años, usted comentaba que el ICAIC, con el auspicio a la Muestra de Nuevos Realizadores, se proponía establecer un espacio permanente para el diálogo y la confrontación artística y, con ello, sentar las bases para una recuperación del cine cubano.
Ya estamos en la octava edición de este evento audiovisual, ¿qué se ha logrado y qué ha quedado pendiente hasta hoy?

La Muestra de Nuevos Realizadores es un escenario permanente; no son cinco o seis días, es un programa de trabajo con el que se aspira a que todo el año constituya un espacio de intercambio y que ahí, en esa interacción, se propicie el diálogo, el debate; en fin, que haya diversidad de criterios y diferentes formas de hacer o de ver el proceso de creación del cine. Es un escenario práctico, pero también teórico, donde diseñamos lo que debe ser –o cómo aspiramos a que sea- la institución en el futuro. A quienes se la pasan clamando por el debate, como si se tratara de una consigna, yo les recomendaría ser parte de la Muestra, de la Muestra y de otros eventos y espacios que promueve la institución.

Foto de Claudia González Machado
Foto de Claudia González Machado

Están, por ejemplo, los diálogos intergeneracionales, en los que se intercambia sin obviar las jerarquías artísticas, pero contra toda forma de paternalismo, incluido el paternalismo tardío de quienes se reciclan a sí mismos y quieren pasar ahora por exégetas de lo nuevo. Yo recuerdo que cuando creamos esta Muestra, muy pocos –poquísimos, en realidad- creían en su pertinencia. Hoy, podemos decirlo así porque ocurre todo lo contrario y esto era, precisamente, a lo que se aspiraba. Entonces, la mejor forma de con-vencer a los escépticos, a los incrédulos, es abriendo espacios, haciendo las cosas en las que creemos, defendiendo el derecho, incluso, a equivocarnos. Todo lo demás es paisaje.

La realidad actual de nuestro cine no tiene precedentes, no puede compararse con ninguna otra vivida en nuestra sociedad; de ahí que la solución a los problemas no pueda ser la de otras veces. O nos pasará como a la mujer de Lot. Hay que inventar todos los días y desconfiar de los sabelotodo. Casi nada está escrito.

No podemos aspirar a un cine modosito, que eluda el conflicto, donde todo sea color de rosa, y donde la sociedad –en el esplendor de su riqueza y de su complejidad-, no esté reflejada. Desde nuestra cultura y nuestra identidad, debemos reconocernos en la pantalla, lo que no significa que yo esté propugnando algún tipo de normativa estética o de canon excluyentes. La diversidad ha de ser nuestra virtud más responsable.

En el cine cubano necesitamos que los realizadores, que ahora son jóvenes en su mayoría, se acerquen o participen de la institución con honestidad, defendiendo sus posiciones con el argumento de su obra, que será siempre el más perdurable y el más convincente. La notoriedad hay que ganársela sobre bases de calidad y no convirtiendo a la institución en el chivo expiatorio de los fracasos personales. Necesitamos que en esa relación prevalezca la sinceridad, que no haya concesiones y que la simulación –que puede ser recíproca: de los artistas y de los funcionarios- no se convierta en un modo de ser, aún más, en un modo de vida.

El ICAIC es heredero de una larga tradición, que va más allá, incluso, de los límites geográficos y culturales de nuestro país; y ahora, cuando celebramos nuestro 50 cumpleaños, insisto en llamar la atención sobre esta visión de continuidad y de vocación universal que ha de animarnos siempre. Nuestra todavía breve historia no parte de cero, ni tiene raíces únicamente en nosotros. Esto nos salvaría de cualquier estrechez dogmática y, ojalá, del narcisismo de los aldeanos vanidosos y los ignorantes.

Foto de Claudia González Machado
Foto de Claudia González Machado

Ahora no podemos pecar por omisión con respecto a los realizadores independientes; por eso, hablamos de cine cubano, un concepto que no constituye una simplificación del problema, sino que representa un crecimiento estético, un resultado del trabajo cultural de la Revolución, y que evidencia la madurez de un fenómeno; por eso, la relación que tenemos con los realizadores es cada vez más inclusiva, más sincera, más franca y de mayor colaboración, aun cuando algunas dificultades sean mayores que hace nueve años, cuando empezamos a hablar de la Muestra, y otras se hayan atenuado considerablemente. El mejor modo de suplir las carencias actuales es haciendo de la cooperación y del rigor un estilo de trabajo. A ello dedicamos nuestros mayores esfuerzos, sin olvidar que, a veces, pasamos demasiado trabajo para trabajar, ante la indolencia de una burocracia inclemente.

La institución no debe aspirar a “relacionarse” con los creadores, sino a ser cada vez más su espacio natural de confrontación artística. Esta es una identificación que sólo se da cuando se parte del prestigio, del respeto; cuando no hay prejuicios, ni concesiones, ni favoritismos por razones extrartísticas; en fin, cuando se comprende el papel de cada uno y se refuerza el papel determinante de los creadores en la evaluación y el criterio cultural. Si la institución no tiene la verdad absoluta, es porque nadie –entiéndase bien: nadie- la tiene por sí solo. En esto, todos tenemos que aprender muchísimo, aunque parezca lo contrario.

Nuestro objetivo no debe ser sólo la recuperación del cine cubano, entendido éste en los términos de lo que fue y ya no es, sino su reinvención, porque nuestra nostalgia no mira únicamente hacia el pasado, sino, más que nada, hacia el futuro, y es en este sentido que yo creo que la Muestra será siempre anticipatoria.

Foto de Claudia González Machado
Foto de Claudia González Machado

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