UNA ESTACIÓN SIN LÍMITES

(escaleta para una telenovela cubana)

Capítulo Uno

La gloria es una estación sin límites.
Una tarde cualquiera la sorprenden mis ojos,
Y tras el tímido gesto de una mujer que sufre,
Aparece su voz negándote el amor.

Que difícil quererte sin poderte tocar,
Qué fácil tocarte sin poderte querer.

Pasa un barco pequeño,
atestado de obreros que retornan de Regla.
Cruza un griego y atrás su jinetera.
No hay amor en sus pasos.
El puerto huele a otros puertos sombríos.

La mujer se levanta y el hombre la contempla.
Ella dice mañana y él quisiera morir.
Tristes se marchan ambos, no quieren consolarse.
La sed los aprisiona, la duda los envuelve.

¿Qué pasará después?
El jueves lo sabremos.

 

Capitulo Dos

Todo tiempo pasado fue pasado.
Ni él ni ella son los mismos del martes,
Cuando aquello era enigma y solo ambos sabían
Lo que podía pasar.

El velo de la carne se abrió por un instante
Y salieron a flote las heridas del viento.
Hubo un beso fugaz, una brizna de amor.

Ella sigue venado, ajena, incorruptible;
Más pura ni siquiera las hojas.

Pero hablaron y hablaron, se lo dijeron todo,
Y la arena cedió al paso de los hombres.
Quedó una huella impresa donde nada se olvida.

Por qué sigues tan triste, preguntó el persistente.
Demasiadas razones para tan poco tiempo, arguyó la muchacha.

Bebieron a escondidas. Solo pequeños sorbos
Por temor al instinto y a nuevas tentaciones.
Un perro los miraba y los dientes de otro
Los cercaban de miedo.
Afuera oscurecía. En silencio, se quedaron los dos.

Está claro que todo ha comenzado.
El sábado continuará la historia.

 

Capítulo Tres

Hoy es sábado y pudiera ser el fin.
Los dos están desnudos sobre un lecho enemigo.
Ella abre las piernas y es Brasil en La Habana.

Después hablan de un niño que no ha nacido nunca,
Y se hace el silencio para no despertar.
Hay tragedias pequeñas que no dejan dormir.

En tres horas el mundo resulta un simple roce,
Un detalle, un café. Y el sexo es un abismo.

A partir de esta tarde, la realidad no existe;
La fantasía pervive mientras el agua corre
Sobre el cuerpo inocente de una mujer herida.

Comienzan a encontrase. Faltan dos mil capítulos.

La gloria ha vuelto a ser una estación sin límites.

Omar González
Foto: Claudia González Machado

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG, LO QUE SIGUE ES DE WORDPRESS.COM

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s