Metástasis en la Segunda Enmienda

Elson Concepción Pérez
Fuente: Granma

f0063981La muerte de personas —negros en su mayoría— que son baleadas por policías blancos, es como un quiste maligno que ataca la vida de la sociedad norteamericana afectada por el racismo.

A su vez, un mal mayor hace me­tástasis hasta en la médula de ese país: la tenencia masiva de armas; he­cho incontrolable que suma cientos de muertos y heridos cada año, por ataques dentro de escuelas, ci­nes, clubes nocturnos y otros.

No son pocas las acciones violentas donde participan exmilitares de las guerras de Iraq o Afganistán, enajenados una vez concluida su misión y que acuden al suicidio o a los actos irracionales de matar y matar.

Cada vez que ocurren hechos co­mo los actuales que costaron la vida a cinco policías; y otros donde por lo general personas de la raza negra son ultimadas e, incluso, los que facilitan que adolescentes porten armas y acu­dan con ellas a las escuelas, sacuden el entramado social y político norteamericano.

Un falso compromiso con una Se­gunda Enmienda constitucional que aboga por el derecho ciudadano a portar armas, constituye una bandera enlutada con la sangre de miles de ciudadanos, la que se mantiene iza­da, no importan cuántos más tengan que morir abatidos por armas incontrolables.

La sed de dinero de quienes fabrican y comercian los más sofisticados artefactos letales, es la verdadera Co­ns­titución a la que se arguye cada vez que surge una voz discordante en al­gún nivel decisorio dentro de ese gran país.

En estos días no ha bastado con que el Presidente preocupado por el tema, haya limitado su gira por Eu­ropa donde, además, acudió a una cumbre bélica de la OTAN y aseguró seguir aportando armas y hombres para la causa —¿cuál causa?— de una Europa amenazada ¿por quién?

Tampoco han resultado las ideas del mandatario para que exista un control mayor en la venta y uso de las armas en Estados Unidos. Iniciativas todas bloqueadas por quienes mandan en ese país: los que responden al Complejo Militar o a la Asociación Na­cional del Rifle, principales contribuyentes económicos en muchas campañas electorales de uno u otro partido.

En el caso de los negros baleados por policías blancos, no es ocioso acudir a algunos ejemplos como bo­tones de muestra de la verdadera discriminación contra ese sector po­blacional.

Resulta hasta paradójico que en un país donde un negro ha llegado a ser presidente, no se pueda poner freno a una xenofobia institucionalizada: los negros tienen menos riquezas y me­nos ingresos que los blancos, más probabilidad de ser encarcelados y menos oportunidad de alcanzar un grado universitario.

Hay datos —más que suficientes— que muestran estas verdades. Según reportes de BBC Mundo, un estudio elaborado por el Urban Ins­titute, una institución de análisis económico en Washington, concluyó que los blancos tienen en promedio seis veces más riquezas que los n­egros y los hispanos.

De igual forma, según la Co­mi­sión de Sentencias de Estados Uni­dos, una agencia independiente en la rama judicial, los hombres negros recibieron fallos 19,5 veces mayores que sus pares blancos en situaciones similares.

A su vez, mientras los afroamericanos son el 12 % de la población del país, ellos representan el 40 % de las personas encarceladas en Estados Unidos, según informó la Universidad de Stan­ford, en California.

Además, los hombres negros tienen seis veces más probabilidades de ir a la cárcel que los blancos y 2,5 veces más que los hispanos, de acuerdo con un informe de The Sentencing Project, una institución que aboga por un sistema criminal justo.

El propio reporte refiere que la Ofi­cina de Derechos Civiles del De­par­tamento de Educación norteamericano encontró que los estudiantes ne­gros son suspendidos y expulsados tres veces más que sus pares blancos (16 % versus 5 %) en los colegios.

Una encuesta reciente refleja que el 68 % de los negros cree que son tratados de manera más injusta en las cortes, el 54 % en el trabajo y el 51 % en los colegios públicos.

Refiere el propio documento que la pobreza es más pronunciada en­tre los negros (27,2 % o 10,9 millones de personas), hispanos (25,6 % o 13,6 mi­llones) y asiáticos (11,7 % o 1,9 millones) que en los blancos no hispanos (9,7 %).

En cuanto a la educación, un in­for­me preparado para el De­par­ta­men­to del ramo en ese país, fue contundente: “Ninguna otra nación desarrollada tiene desigualdades tan profundas o sistémicas; ninguna otra nación de­sa­rrollada ha generado, a pesar de al­gunos esfuerzos, tantas condiciones desfavorables para muchos de sus niños”.

El argumento se refiere al sistema colegial y resalta las disparidades educativas que existen entre los distintos grupos sociales, reporta BBC.

Por estos días en que negros y blancos han sido presas de esa enfermedad sistémica que vive ese país, se recuerdan hechos como la muerte por un oficial de la policía blanco, del joven negro de 18 años, Michael Brown, en Missouri.

No puede olvidarse cuando en Baltimore el joven afroamericano Fred­die Gray sufrió una fractura en la co­lumna vertebral, provocada cuando estaba detenido o en el momento de su arresto. El hecho dio lugar a una protesta multitudinaria en la ciudad, que luego degeneró en actos de violencia.

En cuanto al tema de la tenencia de armas por parte de la población, un ejemplo muy reciente evidencia el grado de impunidad con que se produce. La agencia AP ha divulgado un despacho insólito en el que se da a co­nocer que el candidato republicano al Congreso en representación de la Flo­rida, Greg Evers, lanzó en su pá­gina de Facebook una rifa en la que al ga­nador le será obsequiado un mo­derno rifle semiautomático.

Resulta más incomprensible aún que este personaje con aspiraciones congresionales haga el anuncio apenas una semana después del tiroteo que dejó 49 muertos y más de 50 heridos en un centro nocturno de la ciudad de Orlando, área de la Flo­rida.

Parece una gran ironía que lejos de condenarse el uso indiscriminado de las armas de fuego que cada año provocan cientos de muertos y heridos en Estados Unidos, se acuda a esta vía tan impúdica, que solo estimula el fanatismo entre los millones de norteamericanos que usan armas de fuego adquiridas en cualquier tienda de ese país, sin que medie control alguno.

Para que tengamos una idea del personaje en cuestión, vale señalar que, según AP, Evers, que ha prestado servicios en la Legislatura de la Florida desde el 2001, incluyendo el Senado en los últimos seis años, ha recibido la calificación de A+ por la Asociación Nacional del Rifle durante los últimos 15 años.

Esta organización afirma que la Segunda Enmienda de la Cons­titución da a los estadounidenses am­plio derecho a portar armas.

Se recuerda que en el 2014, rifles AR-15 fueron parte de las rifas hechas en por lo menos tres campañas a la Cá­mara o el Senado federales, asegura el despacho noticioso de AP.

En ese dilema vive una sociedad en la que el poder económico y financiero usa una Enmienda constitucional para hacer de las armas una necesidad de cada ciudadano.

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG, LO QUE SIGUE ES DE WORDPRESS.COM

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s