DOS POEMAS DE CINTIO VITIER*

cintio-en-la-filh
LA VOZ ARRASADORA

Esta es la voz de un contemplativo, no de un hombre de acción.

Ambas razas, las únicas que realmente existen, se miran con recelo.

Es verdad que ha habido gloriosas excepciones, aunque bien mirados los rostros, bien oídas las voces,

la sagrada diferencia se mantiene, y aún se torna trágica.

Pero el contemplativo entiende y muchas veces ama el rayo de la acción. Casi nunca lo contrario ocurre.

Esta es la voz absorta de un oscuro, de un oculto, que ha tenido peregrinas ambiciones.

Enumerarlas sería realizar un inventario del delirio.

Baste decir que ha querido romper los límites del fuego en las palabras

y ha vuelto al círculo del hogar con un puñado de cenizas.

No, sin duda no lo comprenderéis, salvo los que sois del indecible oficio.

Se entiende a un pescador, a un viajante, a un maestro, a un asesino.

Estos hombres se alimentan de lo que hacen; hasta sus sueños y sus fantasmagorías son quehaceres, hechos.

¿Cómo entender a uno que no ha poseído nunca nada; que no ha tocado una cosa desnuda de alusión;

que sólo vive y muere en el mundo de lo otro, en el inalcanzable reino de las transposiciones:

a uno que, de pronto, necesita escribir, como se necesita la comida o la mujer?

Su suerte es dura, extraña, también irrenunciable. Y sin embargo, o por lo mismo, ya no me preguntéis,

cada vez que oye la voz arrasadora de la vida, arroja su fantástico tesoro

y sale cantando y llorando y resplandeciendo, y va silencioso a ocupar el puesto que le asignan.

(Marzo de 1960)

TRABAJO

Esto hicieron otros

mejores que tú

durante siglos.

De ellos dependía

tu sensación de libertad

tu camisa limpia

y el ocio de tus lecturas y escrituras.

De ellos depende

todo

lo que te parecía natural

como ir al cine

o estar triste, levemente.

Lo natural, sin embargo, es el fango,

el sudor, el excremento.

A partir de ahí, comienza

la epopeya, que no es sólo

un asunto de héroes deslumbrantes,

sino también

de oscuros héroes, suelo de tus pisadas,

página donde se escriben las palabras.

Deja las palabras, prueba

un poco

lo que ellos hicieron, hacen,

seguirán haciendo

para que seas:

ellos,

los sumidos en la necesidad

y la gravitación,

los molidos por los soles implacables

para que tu pan siempre esté fresco,

los atados

al poste férreo de la monotonía

para que puedas barajar todos los temas,

los mutilados

por un mecánico gesto infinitamente repetido

para que puedas hacer

lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo.

Redúcete como ellos.

Paladea el horno,

come fatiga.

Entra un poco, siquiera sea clandestinamente,

en el terrible reino de los sustentadores

de la vida.

 

cintio-1*Cintio Vitier nació el 25 de septiembre de 1921 en Florida, Estados Unidos. Narrador, ensayista, poeta y crítico cubano. Hasta su fallecimiento en La Habana, el 1 de octubre de 2009, fungió como presidente honorario del Centro de Estudios Martianos.

cintio-y-fina-2

Cintio Vitier y su esposa, la escritora cubana Fina García Marruz.

 

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s