¿CÓMO GANÓ TRUMP LA PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS? SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ

 

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SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ / GRANMA

La clave de su victoria, según todos los analistas, radicaría en su capacidad para capturar el descontento de un electorado desencantado con la política tradicional de Wa­shing­ton y que considera que las decisiones que se toman allí no son en favor del beneficio de las mayorías

Mientras el mundo comienza a sacudirse el asombro por la victoria del candidato republicano Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, una de las preguntas que queda en el ambiente es cómo este desconocido en la política logró hacerse con la Casa Blanca a contrapelo de lo que vaticinaban todas las encuestas e incluso la lógica tradicional.

Trump no solo tuvo que sortear sus constantes escándalos, incluido una grabación con comentarios ofensivos hacia las mujeres, sino la falta de respaldo de importantes figuras republicanas que se desmarcaron de su campaña y una fuerte ofensiva de los principales periódicos y canales de televisión de  Es­tados Unidos. 

Pero la clave de su victoria, según todos los analistas, radicaría en su capacidad para capturar el descontento de un electorado desencantado con la política tradicional de Wa­shing­ton y que considera que las decisiones que se toman allí no son en favor del beneficio de las mayorías.

En medio de ese escenario apareció la figura del magnate de los bienes raíces y figura de la telerrealidad, un modelo de éxito en la so­ciedad norteamericana, como fórmula efec­ti­va para movilizar a millones de ciudadanos, principalmente blancos y de zonas suburbanas, que tradicionalmente no asisten a las urnas.

Trump supo capitalizar a su favor, a pesar de ser un conocido multimillonario, la brecha cada vez más grande que existe entre la clase dirigente y los ciudadanos de Estados Unidos.

«Hemos visto que el país está más dividido de lo que pensábamos, pero siempre creeré en este país. Donald Trump será nuestro presidente y tenemos que darle la oportunidad de que lidere», dijo la excandidata demócrata Hillary Clinton este miércoles en Nueva York, donde se dirigió a una multitud para reconocer su derrota.

Para millones de electores, Clinton se convirtió en la cara visible de la política tradicional, lo cual también habría jugado en su contra. Basó su campaña en el hecho de que estaba más calificada que su rival para gobernar y enfatizó en su experiencia como primera da­ma durante la presidencia de Bill Clinton, co­mo senadora por Nueva York y luego como secretaria de Estado.

Sin embargo, Trump tuvo éxito en mostrar esa experiencia como algo negativo y muestra de que la demócrata era más de lo mismo a lo que el electorado estaba acostumbrado.

Al mismo tiempo, los especialistas no descartan el impacto que pudo tener en la derrota de Clinton el llamdo «techo de cristal», como se denomina a la barrera invisible que impide que las mujeres alcancen las mismas posiciones de poder que los hombres.

A nivel del mapa político y el complicado sistema electoral de ese país, los republicanos lograron superar la barrera de los 270 votos de colegio electoral gracias a su capacidad de romper el llamado «muro azul», una agrupación de 18 estados que tradicionalmente votan demócrata en el nordeste del país y la costa oeste, lo cual ponía a Clinton en cierta ventaja.

La campaña de la demócrata dedicó esfuerzo y dinero a estados que ella no necesitaba para ganar, como Carolina del Norte y Ohio, en lugar de centrarse en apuntalar las regiones que le vienen dando la victoria a su partido desde que su esposo Bill Clinton ganara los comicios en 1992.

Trump, con la ayuda de los votantes blancos de clase trabajadora, demolió en parte ese muro al lograr Pensilvania y Winconsin, un estado este último que no había votado por los republicanos desde 1984.

Varios de los miembros del «muro azul» conforman también el llamado rust belt o «cin­turón de óxido», una región tradicionalmente manufacturera con grandes industrias que no se ha logrado levantar de sucesivas crisis económicas desde la década de los 80 del siglo pasado.

Cientos de miles de trabajadores de clase media perdieron sus empleos cuando las em­presas comenzaron a mudar sus fábricas a naciones con fuerza de trabajo menos costosa. Ese habría sido el caldo de cultivo en el que caló el discurso proteccionista de Trump y su llamado a que las corporaciones creen puestos de trabajo en el país.

El candidato republicano sorprendió también en los llamados «estados pendulares», que son aquellos que en las últimas décadas han cambiado su color político en dependencia de los candidatos. Triunfó en Corolina del Norte y Ohio, un estado clave que algunos consideran tiene la llave de la Casa Blanca.  También ganó en la Florida a pesar de que millones de latinos e inmigrantes salieron a votar y los pronósticos indicaban que Hillary saldría beneficiada.

A pesar de los indicios del voto anticipado sobre una asistencia masiva de las minorías a las urnas a favor de la demócrata, el resultado final parece indicar que las elecciones las definió el electorado blanco de clase media, in­cluidos los de mejor formación profesional.

Estos comicios pasarán a la historia como otra prueba de la transformación en el escenario mediático y de la pérdida de hegemonía de los periódicos y canales de televisión tradicionales.

Además de la estrepitosa falta de tino de las encuestadoras y los medios a la hora de predecir el estado de opinión entre la población, el candidato republicano fue inmune a fuertes trabajos tanto informativos como de opinión contra su campaña.

Entretanto, las redes sociales se confirmaron como un vehículo directo de los políticos con sus seguidores, que logra saltarse el filtro que por siglos han constituido los medios tradicionales.

De acuerdo con una reciente encuesta del Centro de Investigación Pew, el 44 % de los adultos estadounidenses dijeron recibir información de las campañas políticas a través de las redes sociales, casi el doble de los que dijeron que lo hacían a partir de los diarios.

Trump acaparó cerca de 13 millones de seguidores en la red social Twitter y utilizó su cuenta personal más de 33 000 veces, en la mayoría de los casos con comentarios polémicos que terminaban en los titulares del mun­do entero.

Contra todos los pronósticos, Trump se convertirá en el presidente número 45 en la historia de Estados Unidos. Obama anunció este miércoles que había llamado a su sucesor y que aprovechó para invitarlo a la Casa Blanca, la que se convertirá en su nueva casa durante los próximos cuatro años.

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