¡FIDEL POR SIEMPRE! UN CLAMOR DE MULTITUDES, CON UNA NOTA PERSONAL. FARRUCO SESTO

FARRUCO SESTO/BLOG DEL AUTORdsc_0390-copia

Amanecimos con la dura noticia de la muerte de Fidel. ¡Que tristeza!

El ser humano que fue la referencia principal para mí desde la primera juventud. Digo, referencia de vida.

Hace pocos días, escribiendo unas notas relacionadas con la memoria y tratando de reflexionar sobre el camino andado, yo lo recordaba.

Transcribo el texto de esas notas muy personales que comienzan aludiendo a la época de mis quince o dieciséis años.

En un momento dado, comenzaron a llegar resonancias de lo que por aquellos años, 1957 y 58, ocurría en Cuba. Me refiero a los guerrilleros de Sierra Maestra. Allí había una narración romántica, por decirlo de alguna manera, que me interesó. Las figuras de Fidel y el Che, comienzan a hacérseme familiares. Y sobre todo, a partir de enero de 1959, cuando los guerrilleros entre a La Habana, toman el poder y se hacen gobierno. Tal vez la prensa española de aquellos tiempos, que los demonizaba fuertemente, (y para mí la lectura del periódico era un ritual obligado) contribuía a hacerlos más interesantes para mi en la búsqueda de referencias de algo distinto. Intuía, seguramente, que todo aquello cargaba una fuerza de transformación que no se parecía nada a lo vivíamos nosotros bajo la dictadura.

Recuerdo que en el primer año de la Revolución, recibíamos las revistas Bohemia editadas en Cuba. Llegaban a través de la concesionaria de una compañía marítima, con uno de cuyos socios había una relación de amistad. Leía él las revistas en su casa y luego nos las pasaba a nosotros.

Discutía con mis amigos que comenzaron a verme como un ser extravagante. Pero el Che es un comunista, está demostrado, me decía alguien. Y el peor es Raúl Castro, que también es comunista.

¿Comunista? Y a mí que me importa, pensaba yo.

Y así, poco a poco, me hice internacionalista, me hice espiritualmente cubano por afinidad, y fui comprendiendo las tensiones y contradicciones de que está hecha la política en sus distintas escalas.

Hace unos pocos años, creo que en 2010, estando como ministro en una reunión de trabajo sobre los planes colaboración cultural que llevamos conjuntamente, en la Embajada de Cuba en Caracas, el Embajador Rogelio Polanco tuvo una llamada y se levantó para atenderla, saliendo del salón. Al cabo, después de unos minutos, regresó con el celular en la mano y me dijo: es el Comandante en Jefe que quiere saludarte. Así hablé con Fidel durante lo que estimo debe haber durado unos quince minutos. O mejor dicho, sobre todo habló él haciendo un buen análisis de lo que estaba ocurriendo en ese momento en Venezuela. Cariñoso, alentándonos. En un momento dado, aproveché para decirle:

-¿Sabe? Comandante. Yo me hice revolucionario cuando era adolescente, principalmente gracias a su ejemplo que he tratado de seguir toda mi vida.

Me respondió: – todavía somos unos adolescentes.

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG.

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