EL VIAJERO. SÁNDOR GONZÁLEZ VILAR

Lluvia de estrellas

“…en ocasiones creo que he vivido tanto que podría ceder mi espacio.

La vida siempre se las agencia para sorprendernos, o quizás somos nosotros los que erramos creyéndonos capaces de planificar nuestro día. Hace unos minutos me enteré de que el Güey (Emilio Solórzano Lescale), mi hermano de vida desde hace más de 20 años, tuvo un accidente y sufrió muerte cerebral. Mientras escribo, lo están desconectando de los equipos que lo mantienen oxigenado.

Me siento en el deber de escribir ya que no puedo gritar, no quiero llorar y menos temblar.

Hay quienes no pueden ser olvidados. Al Güey yo siempre lo estaba regañando, era como un hermano menor. En pocas ocasiones le pude decir lo orgulloso que estaba y estoy de ser su hermano, todos cometemos errores, pero cuando la virtud nace del corazón y no de la mente o de las manos, entonces se puede decir que estamos bendecidos. Emilio estaba bendecido, todo lo que emergía de su mente, su cuerpo y sus manos, le venía del corazón. Fíjense si es así que la vida le premio con la oportunidad de tener un hijo varón.

Dicen los ancianos que uno debe antes de partir al otro mundo tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro. Él no solo nos dejó su legado, también sembró un bosque, dictó al viento más de una novela con sus disimiles experiencias, construyó una casa de madera en la Ciénaga de Zapata y lo más importante: vivió plenamente.

Murió de manera sorpresiva. Típico de él. Se fue como mismo llegó…. repentinamente, sin pedir nada y entregando lo mucho o lo poco que tenía. Se fue en libertad, en paz. Me dice Alejandra (su compañera y la madre de su hijo Bruno) que anoche él pasó más de 4 horas viendo una lluvia de estrellas, que estaba muy feliz, y lo describió como a uno de los días más felices de su vida. Emilio siempre estaba feliz, más bien yo creo que estaba listo para seguir su viaje, para ceder su espacio…

Muchos de los que lean estas palabras quizás no me entiendan, pues no saben quién fue; también sé de los que me leerán y dirán: “No es para tanto.” Quienes me conocen saben que eso no me importa. YO conocí a Emilio muy bien, vivimos mucho juntos y YO si tengo motivos para agradecerle por haberme acompañado incondicionalmente en cada paso que di en mi vida, sin importar lo que hubiese que hacer. Emilio siempre me dijo: “Bloque, cuenta conmigo.”

A él le digo: “Gracias, mi hermano. Gracias siempre, mi hermano. Dondequiera que estés debes saber que cuento contigo. Un fuerte abrazo, lindo viaje y mucha magia para ti.”

Sil
23 de Enero de 2017

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s