DE CUANDO NORMAN MAILER PROPUSO A HEMINGWAY PARA CANDIDATO DEMÓCRATA A LA PRESIDENCIA DE EE.UU.

“… la falta de una vida política anterior de Hemingway es un valor, sostendría yo, más que un defecto. La política se ha vuelto estática en Norteamérica, y los norteamericanos siempre han desconfiado de los políticos.”
norman-mailerNORMAN MAILER / FUERA DE LA LEY

Sí, puede parecer un poco fantástico a primera vista, pero el hombre que creo que los demócratas tendrían que designar como su candidato presidencial en 1956 es Ernest Hemingway.

He tenido esta idea en la mente hace ya unos meses, y he tratado de considerar sus méritos y deméritos más de una vez. Vean, estoy lejos de ser un adorador de Hemingway, pero después de muchos años de menospreciarlo siempre en mi mente llegué a decidir que, le guste o no, él es una de las fuerzas estéticas contrapuestas en la novela norteamericana de hoy —siendo la otra Faulkner, desde luego— y así su marca sobre la historia es probable que esté asegurada.
hemingway-2Ahora bien, lo que pienso de Hemingway como escritor sería de interés para muy poca gente, pero remarco que no soy un devoto religioso de su obra para enfatizar que he pensado en él como candidato presidencial sin pasión o implicación personal (o al menos así lo creo). En cuanto a los méritos y, aun más importante, las posibilidades de victoria, trataré de discutirlos con rapidez en los límites de esta columna.

Para empezar, el Partido Demócrata tiene las posibilidades más pobres contra Eisenhower, y ya sea que se trate de Stevenson, Kefauver o algún otro político de medio pelo, la personalidad del candidato sufriría por la desafortunada semejanza con un empresario de pompas fúnebres próspero. No hay forma de esquivarlo: el pueblo norteamericano tiende a votar por el candidato que dé la impresión de haber experimentado algún placer en su vida, y Eisenhower, por más pasivas que fueran sus vicisitudes, se ve como alguien que ha tenido un buen momento de vez en cuando.

Me rendiría ante el hecho de que se trata de uno de los pocos aspectos saludables de nuestro país poco saludable: es, por cierto, sabiduría popular. Un hombre que ha tenido buenos momentos invariablemente también ha sufrido (como opuesto a la desdichada cantidad de gente que ha evitado el dolor al precio de evitar también el placer), y la mezcla de dolor y placer en la experiencia de un hombre es probable que le dé la proporción, el sentido común y el encanto que un presidente necesita. Hemingway, me imagino, posee exactamente ese tipo de encanto, lo posee en mayor grado que Eisenhower, y por eso tendría cierta chance externa de ganar. Su nombre ya es más conocido en Norteamérica que el de Stevenson en 1951, y su prestigio en Europa no sería un factor menor en las mentes de los muchos medianamente cultivados que piensan en palabras tan colectivizadas como nuestro prestigio-en-Europa. Después de todo, como ejemplos al pasar, están el Premio Nobel de Hemingway y su fluidez en francés, español e italiano.

En las poblaciones pequeñas de Norteamérica, donde Eisenhower tiene raíces tan fuertes, Hemingway, por la gracia del conocimiento completo que tiene de la caza y de la pesca, ejercería un atractivo muy humano y directo para los instintos de los hombres de poblaciones pequeñas. Por otro lado, las mujeres urbanas también se verían atraídas hacia él. Mi experiencia me indica que un hombre que ha estado casado algunas veces interesa más a las mujeres que el que no lo está. Desde luego es contraproducente decir esto en voz alta, pero, por otra parte, para los demócratas no sería necesario publicitarlo, los republicanos podrían considerar prudente abstenerse de la política sucia, y la palabra correría de un living a otro.

Otra de las virtudes políticas de Hemingway es que cuenta con un historial de guerra interesante, y que logró convertirse en un hombre de mayor coraje físico que el de la mayoría, y estos no son logros fáciles o poco agotadores para un escritor importante. Le guste o no al Village Voice, a la mayoría de los norteamericanos les gustan los guerreros, de hecho tanto que han estado dispuestos a tragar la píldora amarga de un general del Ejército en el cargo. Sin embargo, creo que no están tan sumergidos en la conformidad desesperada que nos acosa como para ignorar la iniciativa independiente de un general-en-libertad como Hemingway, que en la última guerra estuvo tan cerca de tomar París con unos pocos cientos de hombres.

Una vez más, Hemingway podría verse inclinado a hablar con sencillez, y en cuanto a lo que tiene que ver con la política, con frescura, y la energía que esto despertaría en las mentes del electorado, embotado en el presente por los ampulosos latinismos de los Kefauver, los Stevenson y los Eisenhower, es algo que uno no debería subestimar, porque el electorado casi nunca tiene la oportunidad de tener estimuladas las mentes.

Por último, la falta de una vida política anterior de Hemingway es un valor, sostendría yo, más que un defecto. La política se ha vuelto estática en Norteamérica, y los norteamericanos siempre han desconfiado de los políticos. (Desconfianza que por cierto revela gran parte del atractivo original de Eisenhower). El leve brillo de esperanza en todos nuestros horizontes opacos es que la civilización puede estar llegando al punto en el que volvemos a votar por hombres individuales (o mujeres individuales) en vez de por ideas políticas, esas ideas políticas que con el tiempo se ven cimentadas en la red social de la vida como una traición de los deseos individuales que les dieron nacimiento; porque la sociedad, sostendré, el día en que consiga el ingenio, es la asesina de todos nosotros.

Lo de arriba es para la gente a la que le gusta una discusión punto por punto. A lo que se reduce, según la regla-del-Hip-rebelde, es que Hemingway es probablemente bastante más humano que Eisenhower o los otros, y de ese modo podría haber un toque más de color en nuestro Imperio Romano. Más de lo que es injusto esperar de cualquier presidente.

Ahora bien, para aquellos que creen que un discurso de nominación debe tener un poco de color, e incluso —aquí se me tensa el estómago— un poco de sentimentalismo, supongo que debería decir que Hemingway es una de las pocas personas de nuestra vida nacional que ha tratado de vivir con una cierta pasión por conseguir lo que deseaba, y creo que en verdad logró obtener cierto grado de autorrespeto por lo que siempre ha buscado, y sin embargo al mismo tiempo ha sido capaz, con los dolores de escritura que sólo otro escritor serio (bueno o no) puede conocer, de escribir también sus novelas; y por tanto, no importa cuáles sean sus defectos de carácter, y deben de ser muchos, tengo la sensación de que probablemente ha logrado una parte considerable de su sueño —que era ser más que la mayoría— y este país podría apoyar a un hombre así como presidente, dado que durante muchos años nuestras vidas han sido guiadas por hombres que eran en lo esencial mujeres, lo cual no es bueno ni para los hombres ni para las mujeres. De modo que para mí Ernest Hemingway parece la mejor posibilidad práctica a la vista, porque a pesar de todas sus vanidades tristes y tontas, y algunas de sus cobardías intelectuales, sospecho que sigue siendo más real que la mayoría, ¿saben?

mailer-norman-fuera-de-la-ley-2MAILER, NORMAN. Fuera de la ley. Emecé Editores, 2016, traducción de Elvio E. Gandolfo.

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