ECUADOR, CON LENÍN HACIA EL FUTURO. SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ

Lenín Moreno y Jorge Glas celebran el triunfo electoral en Ecuador. foto: El Telégrafo
Lenín Moreno y Jorge Glas celebran el triunfo electoral en Ecuador. Foto: El Telégrafo

Despejado el camino tras la primera vuelta de los comicios presidenciales en febrero, los ecuatorianos estaban llamados este domingo a las urnas para decidir en segunda vuelta entre dos opciones contrapuestas: el futuro o el pasado.

Por un lado, el candidato de Alianza País, Lenín Moreno, representaba la continuidad de la Revolución Ciudadana que sacó a millones de personas de la pobreza en la última década y puso los recursos del Estado a disposición del bienestar de los ciudadanos. Por el otro, el banquero multimillonario Guillermo Lasso, de la alianza derechista Creando Oportunidades (CREO), encarnaba el regreso al neoliberalismo que dejó a Ecuador al borde de la bancarrota al final del siglo pasado.

Esa contraposición saturó el ambiente político ecuatoriano durante los últimos meses, al tiempo que la derecha desarrollaba campaña de simulación para venderse como la opción del «cambio».

Pero los resultados de este domingo demuestran que la mayoría de los ecuatorianos no se dejó engañar por cortinas de humo, sino que valoraron los cambios objetivos que ha vivido el país durante la última década de gobierno del presidente Rafael Correa. 

CON EL LASSO AL CUELLO

La biografía del candidato derechista resulta una colección de las peores prácticas de las élites latinoamericanas fieles a la doctrina neoliberal, en la que se mezclan intereses particulares y familiares, junto con ambiciones empresariales, bancarias y políticas.

Se trata de la principal figura del neoliberalismo en Ecuador y de uno de los conocidos representantes de la partidocracia que se vino abajo a comienzos de este siglo, cuando ningún presidente lograba terminar su mandato.
Lasso fue ministro de Economía del gobierno demócrata-cristiano de Jamil Mahuad y —si bien salió del gobierno antes que explotara la burbuja financiera— es uno de los responsables de la crisis que sobrevino en el país al final de su mandato.

En 1994, fue uno de los líderes de la aprobación de la Ley General de Instituciones Financieras que permitió la liberalización de los mercados financieros y dejó sentadas las bases para lo que se conoce en Ecuador como el «Feriado Bancario».

Después de años de desregulación, el sistema bancario fue a la quiebra en 1999 y el Estado organizó un paquete de rescate a costa de los ingresos de la población y el cierre de los servicios sociales.

Las investigaciones realizadas a raíz de los llamados «Papeles de Panamá» develaron recientemente que Lasso tiene buena parte de sus ahorros en paraísos fiscales.

Curiosamente, una de sus banderas de campaña fue que los multimillonarios invirtieran sus fortunas en el país.

EL FUTURO CON LENÍN

Moreno, de 63 años, es hijo de maestros en la región fronteriza de Nuevo Rocafuerte y con su propio esfuerzo llegó a graduarse de Administración Pública por la Universidad Central de Ecuador.

En 1998 perdió la movilidad en sus piernas al recibir un disparo en la espalda durante un asalto. Desde entonces, su labor se ha enfocado en visibilizar y reinvindicar a quienes sufren algún tipo de discapacidad.

Durante su gestión como vicepresidente lideró la misión solidaria Manuela Espejo, una institución encargada de ofrecer el primer diagnóstico sobre la situación de las personas con discapacidad en Ecuador. Desde el 2014 al 2016 se desempeñó como enviado especial del secretario de la ONU sobre Discapacidad y Accesibilidad.

Su campaña presidencial se basó en la continuidad de la obra de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa, pero marcando en cada momento su propio estilo y cualidades personales.

Tras conocer la victoria de este domingo, Moreno resaltó que entre sus prioridades estaría la unidad de las fuerzas revolucionarias.

«Vamos a acercar a aquellos hermanos que se fueron. Grupos indígenas, ecologistas y jóvenes tienen que volver. Todos aquellos que se fueron tendrán que volver», señaló respecto a algunas escisiones y conflictos de los últimos años.  «Escucharemos, entenderemos y hasta decodificaremos qué es lo que quieren los hermanos ecuatorianos».

ELECCIONES EN CALMA

Según las autoridades del Consejo Nacional Electoral ecuatoriano y los observadores internacionales, las elecciones de este domingo se dieron con total normalidad, a pesar de las inclemencias del tiempo en varias provincias costeras.

Sin embargo, la jornada estuvo signada por las encuestas a boca de urna que arrojaron resultados contradictorios. La consultora Cedatos, ligada a Lasso, dio como ganador al candidato de CREO; mientras Perfiles de Opinión se decantaba por Moreno.

Varias figuras políticas, incluido el presidente, llamaron a esperar por los resultados oficiales y evitar la polarización.

Lenín Moreno señaló frente a sus seguidores en Quito que era una irresponsabilidad ofrecer datos falsos por parte de una empresa que está pagada por el candidato derechista. Llamó a la calma y pidió respetar los resultados.

UNA VICTORIA DE LA PATRIA GRANDE

«Gran noticia para la Patria Grande: la Revolución volvió a triunfar en Ecuador», dijo el presidente saliente en la red social Twitter cuando se publicaron los primeros resultados de la segunda vuelta.

Correa es sin duda una de las figuras centrales de la ola progresista que dejó atrás la «larga noche neoliberal» que se había apoderado de América Latina.

La victoria de este domingo significa que la obra trascenderá su figura, si bien todos los analistas esperan que se mantenga como uno de los políticos más influyentes de su país.

El triunfo llega en momentos en que se vive un repunte de la derecha a nivel regional y el panorama internacional está signado por el avance de las ideas xenófobas y extremistas en grandes potencias internacionales.

Ecuador, durante el gobierno de Rafael Correa, también fue uno de los países que promovió los mecanismos de integración con que cuenta hoy la región, de ahí la importancia de que el nuevo gobierno esté en disposición de asumir el bastón.

En cualquier caso, la decisión de los ecuatorianos este domingo en las urnas envía un mensaje claro al mundo de que la ola progresista en América Latina está lejos de desaparecer.

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