REFUGIADOS EN EUROPA: IMPRESIONES DE LESBOS / CAMPO DE MORIA. ELISA PUERTO AUBEL

"La sensación que te deja convivir unos días con refugiados de Moria es de absoluta "cutrez" por parte de la UE."

"En Lesbos están viviendo como indigentes escritores/as, profesores/as, mecánicos, músicos, gerentes de empresas familiares y hasta de empresas grandes, etc."

De: Elisa Puerto Aubel*
Fecha: 29 juni 2017 16:52:47 CEST
Asunto: impresiones Lesbos / campo de Moria

Queridos, queridas.

Algunos ya saben que durante los últimos 15 días he estado en Lesbos (Grecia) grabando entrevistas a personas refugiadas con el fin de hacer un documental sobre la situación que están viviendo a día de hoy (que en mi humilde opinión no está teniendo la cobertura mediática necesaria).

Como muchos me habéis pedido información detallada sobre la situación me permito mandaros un mail masivo contando lo poco que puedo decir sobre el tema.

La información que comparto aquí no es oficial (puedo equivocarme) ni tiene más pretensión que contestar a preguntas que me han hecho algunos amigos.

A título personal resulta que ahora estoy aún más confundida que antes de viajar a Lesbos: no me ha quedado nada claro quién pone qué dinero, cómo se gestiona, y por qué la UE no tiene puesto el foco en semejante situación.

Hay mucha falta de información y de comunicación entre ONGs, voluntarios y refugiados.

No circulan nunca comunicados oficiales.

Corren un montón de rumores pero nadie sabe bien qué ley ha sido aplicada o cuántos refugiados hay en tal campo.

La sensación que te deja convivir unos días con refugiados de Moria es de absoluta “cutrez” por parte de la UE. 

Es importante decir que estando en Lesbos lo que más me ha llamado la atención es el nivel intelectual, la generosidad y la educación de la gran mayoría de refugiados. En Lesbos están viviendo como indigentes escritores/as, profesores/as, mecánicos, músicos, gerentes de empresas familiares y hasta de empresas grandes, etc. Todos hablan al menos dos idiomas y los que no manejan perfectamente el inglés se están esforzando por aprenderlo en tiempo récord. A primera vista son un ejemplo de cordialidad extrema, y más en las circunstancias en las que están malviviendo.

Todos los refugiados con los que he hablado (que no son pocos) repudian la violencia, desean paz, tener trabajo y techo.

Muchos han tenido que dejar estándares de vida “europeos” en sus países. No he conocido a ningún sirio o iraquí que dejara voluntariamente su país o la vida que llevaba antes de tener que salir corriendo.

Sobra decir que el resto escapa de la miseria y la violencia generalizada. Y mucho homosexual escapa de la persecución.

No tocaré el tema del sexismo, pero todos los refugiados con los que he convivido estos pocos días me han tratado como su igual; es decir, que con los europeos parece que muchos procuran respetar unos valores “más europeos”.

Según los informes de organismos como ACNUR, Lesbos no es el peor lugar para un refugiado en Grecia. Parece ser que las islas de Chios, Samos o Kos son un despropósito total.

En Lesbos he conocido a refugiados de Siria, Afganistán (son mayoría), Irak, Palestina, Nigeria, Eritrea, República del Congo, Marruecos, Algeria, Túnez (muchos provenientes de minorías), y hasta de Nepal (intelectuales perseguidos por su gobierno o gente que se quedó sin nada después del terremoto).

Todos los que están en las islas griegas han llegado desde Turquía. Los ferries que van de Turquía a Lesbos cuestan entre 5 y 10 euros para alguien con visado. Los refugiados tienen que pagar entre 1000 y 2000 euros por plaza en barcas superpobladas a mafias (smugglers) que por lo general son locales, aunque cada vez hay más mafiosos que tiran para Turquía desde otro país para ganar dinero a costa de los refugiados.

A todos los refugiados con los que hemos hablado les cuesta mucho contar su viaje a Grecia por mar. Todos dicen que subirse a una de esas barcas es arriesgar muy conscientemente la vida de uno y que el viaje (que suele ser de noche o al amanecer) es terrorífico. En la mayoría de casos estas barcas se llenan de agua a mitad de camino, pero los refugiados aguantan con medio cuerpo en el agua esperando alcanzar aguas griegas y poder llamar a los guardacostas griegos en vez de los guardacostas turcos: los griegos tienen la obligación de llevarlos directamente a Grecia, mientras que los guardacostas turcos los tienen que llevar de vuelta a Turquía.

Los refugiados son “refugiados” porque a su llegada a territorio europeo son registrados como tal. A partir de su registro, para pedir asilo en Europa tienen que esperar a pasar una entrevista con EASO (UE) para evaluar su caso. Esta primera entrevista suele tener lugar a lo largo de los dos primeros meses siguientes a su llegada. En el caso de los sirios, que debido a la guerra tienen prioridad, suele darse durante el primer mes.

Para esta primera entrevista la UE les provee un abogado. Pero en la mayoría de los casos parece ser que hace falta más de una entrevista con EASO, y se dan muchos casos en que la UE no provee abogado para más que la primera entrevista. Es decir, que muchos refugiados tienen que pagar por su representante legal, cuando lógicamente no tienen recursos. Por esto hay una ONG griega de abogados que se ofrecen voluntarios para cubrir casos de refugiados gratuitamente, pero evidentemente no son suficientes.

Los sirios tienen prioridad a la hora de recibir asilo, pero aún así hay sirios que llevan un año estancados en Lesbos. Los refugiados que han escapado de la guerra de Afganistán o del ISIS en Irak no tienen esta prioridad, y los hay que lleva hasta 16 meses en Moria.

Los afganos e iraquíes (muchos chavales encantadores que se comunican contigo en perfecto inglés) te cuentan con tranquilidad que si son deportados probablemente morirán (en Afganistán a manos de Talibanes o porque el gobierno no perdona la deserción, y en el caso de Irak a manos del ISIS que tienen a familias amenazadas). Una fiesta.

Al registrarse, los refugiados tienen acceso a 90 euros al mes (menos de lo que el gobierno turco le da a los sirios al mes). El transporte público tiene parada cerca de Moria o de Kara Tepe (el campo destinado a las familias) y cuesta 1,60 euros por viaje, o sea 3,20 euros ida y vuelta. Parece ser que no tienen derecho al abono transporte (o eso me han dicho ellos), así que solo con transporte diario ya se habrían gastado su dinero mensual.

Ahora mismo Médicos sin fronteras está a la disposición de los refugiados de Moria 3 días por semana. En algunos casos críticos de salud o de estados de ansiedad logran proporcionar suficientes pastillas para cubrir un tratamiento. He visto muchas cajas de Xanax.

Por lo demás, desde hace una semana en el aula destinada a medicamentos de Moria solo tienen Paracetamol.

Si se da una urgencia evidentemente los refugiados pueden ir a urgencias de cualquier hospital, pero se suelen dar problemas de comunicación porque no hay traductores oficiales más que en los campos y de ahí no se mueven. Si alguien necesita un tratamiento caro, se lo tiene que pagar de su bolsillo.

La mayoría de problemas de salud son consecuencia de la guerra o consecuencia de la ansiedad. La ansiedad es lo que más padecen. Todos los días llegan refugiados a urgencias por ataques de pánico o desmayos sin justificar.

No hay psicólogos a su disposición, solo los voluntarios que vienen a pasar un tiempo a la isla por su cuenta o a través de asociaciones que existen a base de donativos. La mayoría de voluntarios se paga el viaje y la estancia en Lesbos, y los que quieren trabajar en los campos tienen que pagar por hacerlo (el llamado “turismo solidario”). Por ser profesor en el campo de Kara Tepe una semana hay que pagar 100 euros. Estos voluntarios (que tienen que registrarse, porque en 2015 hubo casos de voluntarios en Lesbos que más que ayudar complicaron mucho el asunto) hacen un trabajo excepcional, pero la falta de constancia entre tantas idas y venidas de profesores y cuidadores se resiente.

La mayoría de niños refugiados puede asistir al sistema educativo griego, pero claro, no saben griego, y hasta ahora nadie les ha proporcionado traductores o tutores. Parece ser que en muchos casos les hace bien mezclarse con niños griegos y tener una rutina escolar, pero que no logran aprender gran cosa.

Todos los refugiados pueden asistir a clases de inglés y de griego en los campos, pero cada uno habla un idioma distinto y muchos dejan de ir porque no hay traductores que faciliten estas clases y por mucho que lo intenten no se enteran de nada.

A parte de estas clases de idiomas, los refugiados de Moria o Kara Tepe no tienen absolutamente nada que hacer con sus meses y meses de espera.

Los refugiados de Moria tienen dos opciones para hacer algo con su tiempo: ir al centro comunitario “One happy family” (el nombre es desafortunado pero es una maravilla de centro), un espacio a su entera disposición donde armar actividades y combatir la depresión, o ir a Mosaik, un centro en Mitilini que se centra en la enseñanza de idiomas y actividades en conjunto.

Hay más centros, pero están lejos y les cuesta tiempo y energía ir hasta allí.

Por lo demás, lo que los está hundiendo es eso: el nada que hacer, la total falta de cuidado y de apoyo.

Nuestro permiso de filmación solo abarcaba zonas no restringidas. Las zonas restringidas son las que están siendo guardadas por militares, en su mayoría griegos.

El campo de Moria, donde a día de hoy hay alrededor de 2300 refugiados (van variando según los días: ahora que es verano tanto Moria como Kara Tepe están superpoblados, y la cosa va a más), está totalmente cerrado a la prensa y cualquier foto que se tome en su interior puede ser sancionada.

Hasta hace poco el campo estaba cerrado: los refugiados tenían que pedir un permiso especial para salir del campo. Por eso todos lo llaman “la prisión”.

Ahora el campo está abierto y los refugiados pueden entrar y salir cuando quieran, mostrando su tarjeta de refugiado y su pulsera con su número de caso a la entrada.

Moria es el campo al que llegan las personas solteras, en su mayoría hombres, con una zona también destinada a mujeres y una tercera zona cerrada al resto, que es la cárcel del centro. El campo está poblado por contenedores donde duermen una media de 30 personas por contenedor. Sobra decir que no hay aire acondicionado, que hay agua caliente a veces sí y a veces no, y absolutamente todos se quejan de 1) los baños, que están limpiando ellos mismos sin productos de higiene proveídos, y 2) la comida, que consiste en 1 zumo y un cruasán por la mañana, y una cajita con arroz y poco más por la noche. El resto corre por su propia cuenta fuera del campo.

En las últimas actas de ACNUR no figura nada relacionado con la higiene o la comida a las que los habitantes de Moria tienen derecho.

Los policías que ponen orden en el campo suelen ser muy respetuosos pero no son supervisados por nadie in situ (los superiores están establecidos en Atenas y visitan Moria cada cierto tiempo).

En los contenedores tienen que convivir hombres de países, idiomas, religiones y rangos de edad distintos. Si se le suma la incertidumbre, la precariedad, el estrés, los traumas de guerra, etc, el interior de Moria es una bomba y todos los días hay peleas. Ha habido muchos suicidios. En la sección de las mujeres hay menos tensiones pero se es igual de infeliz.

Por eso muchos refugiados se buscan la vida en squats (casas abandonadas), que son basureros sin agua corriente y sin electricidad: al menos evitan la violencia diaria.

En definitiva, que el problema sigue siendo igual de grave que el año pasado, solo que este año ya no hay cobertura mediática que exponga el asunto.

La semana pasado llegaron 400 refugiados a Lesbos, entre ellos un montón de niños, y quedan meses de verano.

Se ve despliegue de medios en todo lo relacionado con seguridad (militares) pero prácticamente nada en lo que se refiere a lo humanitario.

La semana pasada corría un rumor sobre cambios en la gestión del dinero por parte de la UE a partir del 31 de julio que supondrían aún más precariedad, pero nadie me lo pudo corroborar oficialmente.

Si alguno quisiera información más puntual, no dudeis en pedírmela. También puedo poneros en contacto con mucha gente.

Puedo dar un par de datos sobre la situación de los refugiados en Atenas también.

Si alguno quisiera echar una mano, por lo que he podido ver la mejor donación que se puede hacer es a “One happy family” (Swisscross) https://ohf-lesvos.org/en/welcome/ y el campo de Pikpa http://www.lesvossolidarity.org/index.php/en/

Un abrazo grande,

Elisa.–

*Elisa Puerto Aubel
Screenwriter & Script doctor
https://www.elisapuertoaubel.com/
Skype: elisapuertoaubel

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