FAO ASISTIRÁ EN CUBA REHABILITACIÓN DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA Y PESQUERA

LISANDRA FARIÑAS ACOSTA / GRANMA

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) anunció que ha activado su Fondo Especial para Actividades de Emergencia y Rehabilitación-Capacidad de Respuesta a Insumos Agrícolas (SFERA-AIRC), con la contribución de 300000 dólares del gobierno de Bélgica, para asistir la rehabilitación de la producción agrícola y pesquera ante los daños ocasionados por el Huracán Irma en el Caribe.

De acuerdo con el comunicado, esta es la primera contribución que recibe la FAO para un plan cuya meta es alcanzar los 7 millones de dólares, y cuyo propósito es rehabilitar los ecosistemas productivos en los sectores agrícola, ganadero y pesquero, a partir de un buen manejo de los recursos suelo y agua.

Con vistas a coordinar este proceso, viajará a La Habana un oficial técnico de la Oficina Subregional de la FAO en los próximos días, anunció la nota emitida por esta agencia de Naciones Unidas.

Respecto a Cuba, uno de los países del Caribe más golpeados por el intenso fenómeno meteorológico, el comunicado explicó que «entre las acciones de la respuesta inmediata a las afectaciones que ha traído el huracán Irma al archipiélago cubano, y además como parte de la acción integrada del Sistema de Naciones Unidas en el sector de seguridad alimentaria y nutricional, la FAO tributará insumos y equipos para reponer los techos y cubiertas de unidades productoras de huevo, carne de cerdo y de cultivos de ciclo corto, y acelerar así la producción de alimentos».

«Igualmente aportará equipos, partes y repuestos de sistemas de riego, fertilizantes y herbicidas, motosierras y pertrechos para poder realizar limpieza y agilizar el acceso a unidades productivas y cultivos, así como insumos para la reparación de embarcaciones pesqueras acuícolas y artes de pesca», sostuvo el anuncio.

Reponer a los productores los medios de los que dependen estos para sustentar a sus familias y rehabilitar las producciones de alimentos en las comunidades afectadas por el huracán, para garantizar el consumo local y recuperar su exportación a otras provincias del país, incluida la capital, son los objetivos fundamentales de FAO, refiere el texto.

Si alguna lección nos deja Irma, reflexionó Theodor Friedrich, representante en Cuba de la FAO, es que es tiempo de actuar en lo que se llama «adaptación al cambio climático», expresó a Granma.

«Irma fue uno de los más potentes huracanes de la historia, y dejó destrucción y desesperación por donde pasó. Después del huracán Matthew, con su impronta destructora en el oriente de Cuba, este es el segundo meteoro de categoría 5, que visita el país en el lapso de menos de un año. Y en la región fue acompañado por otros huracanes fuertes, como Harvey y José. Frente a estos hechos, nadie puede negar que el cambio climático sea una realidad, pues cada vez tenemos eventos climáticos extremos más frecuentes y más intensos. Hace muy poco tiempo Cuba entera estaba preocupada por la sequía que había mantenido el país en suspenso por los últimos años; ahora las mismas zonas están luchando con inundaciones y deslaves de tierras», comentó Friedrich.

Tenemos que aceptar que estos eventos nos amenazan, y tenemosque preparar nuestras vidas a estas realidades nuevas, manifestó.

Uno de los retos y principales reflexiones que dejan estos eventos, dijo, es ¿cómo podemos proteger nuestros cultivos, la base de nuestra alimentación y sobrevivencia en esta tierra?

Si bien es cierto que será difícil garantizar que los cultivos resistan a las fuerzas del viento de un huracán categoría 5, los daños a la vegetación sí se pueden recuperar en muy poco tiempo en caso de cultivos de ciclo corto, y en un tiempo un poco más largo en cultivos permanentes, como café, cacao y coco, subrayó.

«Lo que resulta más difícil y costoso, para no decir imposible de reponer, son los daños a nuestro capital fundamental de la agricultura: el suelo».

En ese sentido destacó el trabajo conjunto que realiza la FAO con los ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria y la Pesca, en una hoja de ruta que permita implementar la agricultura de conservación, también conocida como agricultura climáticamente inteligente, es decir, que funciona igual en cualquier evento climático extremo, ya sea sequía o lluvia en exceso, frío o calor, garantizando una verdadera adaptación al cambio climático.

«Tal agricultura no es un sueño inalcanzable, constituye ya realidad en muchas partes del mundo y resultaría perfectamente factible para Cuba», dijo.

Luego de Irma, la lección podría ser entonces aprovechar este llamado de atención para aumentar los esfuerzos y acelerar la implementación de la Agricultura de Conservación el país.

 

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