OTRA MANIFESTACIÓN DE LA DICTADURA MEDIÁTICA EN LATINOAMÉRICA. ALFONSO ALONSO

LA PUPILA INSOMNE

“En el Imperialismo no se puede confiar

                                         ni un tantito así. ¡Nada!”

                                                            Che Guevara

 

Acabamos de presenciar una nueva jornada electoral, esta vez le correspondió a las elecciones parlamentarias en Argentina. Los candidatos de diferentes partidos lidiaron por escaños en el senado argentino.

Este domingo 22 de octubre se puso de manifiesto, una vez más, la articulación estratégica existente entre los componentes del oficialismo de derecha y los grandes medios de comunicación privados que llevaron al partido por el cambio y a Mauricio Macri al poder en Argentina.

A lo largo de todo el 2016 hemos venido denunciando las medidas neoliberales del programa de gobierno del macrismo. Ello ha valido para que fuera desmontado, en breves meses, el grueso principal de las políticas económicas impulsadas, durante una década, por Kirchner y Cristina Fernández.

La nueva apertura al mercado y al poder transnacional; el pago de deudas infladas por los especuladores financieros –los llamados Fondos Buitres- y los nuevos endeudamientos acuñados a través de onerosos préstamos del FMI y el Banco Mundial han ido revelando la naturaleza entreguista y proimperialista del actual gobierno macrista.

A todo lo anterior se unen las protestas masivas del pueblo ante el deterioro creciente de la capacidad adquisitiva del salario, el creciente proceso inflacionario acompañante, el descenso de las fuentes de empleo, precarias condiciones de trabajo y la incertidumbre generalizada de nuevos paquetes de leyes, ninguna para bien de los trabajadores argentinos.

Bajo este panorama se fue vertebrando, a lo largo del 2016, el movimiento popular antimacrismo y un despertar de la lucha por revertir tal situación. A lo cual se ha unido la batalla histórica del pueblo Mapuche por sus derechos ancestrales. Siendo muchas las manifestaciones de protestas, paros, denuncias, etc… para contrarrestar lo anterior el gobierno no ha escatimado el uso de las fuerzas represivas.

El encarcelamiento injusto de Milagros Salas y el reciente asesinato del joven Santiago Maldonado revelan el odio visceral de los sectores más retrógrados del escenario político argentino contra los pueblos originarios que lo cohabitan.

Lo que no estaba en los cálculos de la derecha argentina era que –luego de sufrir injustificados acosos judiciales y calumnias políticas de toda índole- la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner lanzara su candidatura a senadora de la República Argentina en los presentes comicios.

Los resultados del sufragio muestran un mapa político abigarrado y que concita varias lecturas. La primera de ellas consiste en revelar las divisiones internas que muestran una izquierda peronista dividida y no apta para presentar batalla electoral en un bloque común. Lo segundo que se refleja en la sociedad argentina es que la expresidenta Cristina Fernández se afianzó como la más votada, del lado de las fuerzas populares, a pesar de las campañas orquestadas en su contra, y ello es un buen síntoma de cara a las elecciones presidenciales del 2019. Y el tercer elemento de juicio lo constituye la paradoja política gestada por los votos obtenidos por el partido oficialista (Por el cambio) a pesar de la repulsa popular a su actuación de gobierno.

¿Tienen explicación semejantes resultados electorales a favor de la derecha argentina? ¿Cómo podemos explicar semejante paradoja? Sí tiene explicación y de ella trata el título de este ensayo crítico.

Mucho se ha hablado y escrito sobre la Globalización Neoliberal, acerca de la recomposición de poderes hegemónicos a escala global, las nuevas alianzas y concertaciones entre potencias imperialistas, las batallas diplomáticas, las guerras frías y calientes, la concertación de nuevos bloques de integración –donde las nuevas potencias emergentes están jugando un dinámico y creciente papel- tanto en el terreno económico como en el militar y la gestación de una correlación de fuerzas globales y regionales que están prefigurando un mundo multipolar, multicéntrico y curtidamente interrelacionado.

Y tal contexto ha generado un complejo escenario para el desarrollo de la vida sociopolítica en el planeta. Y donde el desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología, junto a los irracionales y depredadores ritmos de agotamiento de los recursos naturales no renovables y la ruptura del equilibrio del ecosistema ¨vida terrestre¨ (extinciones de especies, mutaciones de otras y nuevos virus y bacterias por citar algunos ejemplos) condicionan alteraciones climáticas, cambios en los modos de vida y grandes cataclismos.

Se impone otra pregunta en el contexto de la respuesta de las anteriores: Si sabemos que el causante de tales males (y aquí solo mencionamos un exiguo botón de muestra) es el Capitalismo como Formación Económico Social generadora de tales males que en pleno siglo XXI aquejan a la humanidad toda ¿Por qué pudiéramos hacernos eco de la afirmación de que América Latina vive una ola de restauración de la derecha Neoliberal Proimperialista?

Nuestra convicción científico-investigativa basada en nuestra formación marxista nos conduce a dejar los trillados caminos fenoménicos de la actuación de grupos, organizaciones y partidos, para así adentrarnos en revelar  dinámicas que traspasan el umbral subcutáneo del tejido social.

A niveles, nunca antes vistos, encontramos un sujeto que –no por viejo (porque data de los tiempos de la escritura, en los albores de la humanidad, y luego con el advenimiento de la imprenta y otras tecnologías de las comunicaciones) no dejan hoy de tener un singular protagonismo. Los medios de comunicación han pasado –de representar el 4to poder, en la escala de competencias decisorias del Capitalismo- al rol de inefable sujeto decisor cuyo papel de armador de matrices de opinión lo erigen en columna vertebral de cualquier estrategia de poder político.

Así las cosas, el caso argentino es parte fiel de ese nuevo rol de los medios de comunicación y ante el cual sucumben las agrupaciones tradicionales y nuevas de la izquierda. La concentración de medios tecnológicos y sus actuales posibilidades, casi ilimitadas, de ¨fabricar¨ edulcorados modos de actuación de la derecha; de ¨sembrar¨ falsos culpables de sus males en el imaginario popular y seducirlos con sueños de una sociedad acrítica, ajena a conflictos de clases tal como expresara Macri en su campaña presidencia: ¨Construyamos juntos el futuro de la Argentina que todos soñamos¨. Habría que preguntarle sobre su sueño y las distancias que este tomaba de los sueños de las mayorías explotadas, por el gran capital, al cual la familia de Mauricio Macri pertenece.

Resumiendo la respuesta, a las interrogantes anteriores, tenemos que los Medios de Comunicación vuelven a la carga –tal como hicieron en Venezuela en abril 2002, en Honduras en el 2013, en Brasil en el 2015, en la Guerra Mediática contra el gobierno de Nicolás Maduro y ahora en estas elecciones parlamentarias por solo citar algunos casos y no salirnos de nuestra región.

Estamos en presencia de una dictadura mediática aupada por la derecha neoliberal latinoamericana y el apoyo incondicional del imperialismo yanqui. Se impone entonces, que los revolucionarios estudiemos profundamente toda la concatenación causal que condiciona la existencia de esta eficaz forma de poder, que el capitalismo ha gestado a favor de prolongar su existencia y subvertir la justa lucha de nuestros pueblos.

Habrá que continuar dando la batalla por la unidad de las fuerzas populares  (los movimientos sociales, partidos políticos, agrupaciones de los pueblos originarios, etc) y la concertación de nuevas alianzas, contraponer programas que sostengan soluciones a los problemas de las grandes mayorías, que desmonten las falaces campañas enemigas y forjen matrices de opinión que actúen como escudo frente al Por: Alfonso Alonso.   No es un propósito fácil pero los pueblos latinoamericanos y sus vanguardias políticas lo lograrán.

 

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