VENEZUELA: UN ENFOQUE DESDE LA CULTURA. ERNESTO VILLEGAS

CONVERSACIÓN CON ERNESTO VILLEGAS, MINISTRO DEL PODER POPULAR PARA LA CULTURA
Ernesto Villegas
Ernesto Villegas, ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información en Venezuela.
Foto: albaciudad.org
FERNANDO LEÓN JACOMINO / LA JIRIBILLA

JACOMINOUna cabina de radio, un micrófono y la suspicacia innata de muchas de esas personas que encuentran en el periodismo la realización de sus más caras aspiraciones, le permitió a Ernesto Villegas una conversación diáfana, sin pactos preconcebidos, con el presidente Hugo Chávez. Era una cita en la que el líder venezolano compartía un café matutino y avezadas reflexiones sobre un proceso revolucionario que él había logrado convertir en la causa de todo un país.

Y esos diálogos telefónicos durante el programa radial En confianza, fueron compilados en el libro Buenos días, presidente, cuya presentación durante la más reciente edición de la Feria del Libro de La Habana llevó hasta la capital cubana al hoy titular del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas.

EV: Debo resaltar lo impresionado que quedé con la asistencia masiva de cubanos, particularmente jóvenes, a las instalaciones de la Feria. Sin dudas, un acontecimiento cultural de relevancia. Sucede algo similar, aunque en menores proporciones, en Venezuela, en la Feria del Libro que realizamos en Caracas. El libro termina siendo un pretexto, una excusa para encontrarnos con nuestra inmensa y rica diversidad cultural. Y me confirma que existe como una convicción de que Leer es crecer, como dice el lema de la Feria de La Habana y que debemos Leer lo que somos, como dice el lema de nuestra Feria.

Somos eso, somos millones que están allí representados en esa heterogeneidad de hombres y mujeres que se sienten convocados por el libro. Eso no es un dato menor en un momento en el que se proclama la inutilidad del conocimiento, en el que se trata de erigir un monumento a la fatuidad de la moda del momento. Llena de gran esperanza el proceso de emancipación que viven nuestros países.

FLJ: Es usted un periodista que desde muy joven pudo entrevistar a grandes personalidades, a grandes líderes de América Latina, como resultado de su formación y de esfuerzo, pero también como resultado de coyunturas en las que se vió involucrado. ¿Cómo valora hoy a la Izquierda en América Latina, tras las regresiones que se han venido dando? ¿Cómo nos ves, en tanto bloque, a futuro?

EVP: Voy a apelar a un hecho histórico. Hace poco se cumplió el Bicentenario del encuentro de Bolívar y Páez en una población del estado de Apure llamada Caña Fístula. Ese encuentro entre Bolívar y Páez significó un salto en la fortaleza del movimiento revolucionario de aquel entonces que logró la independencia. Esa confluencia simbólica entre el sable y la lanza de Páez con la espada de Bolívar fue decisiva para el curso de los acontecimientos, para que pudiera florecer el proyecto de la Gran Colombia, para que propináramos las más grandes derrotas al Ejército español. Fue la separación de ese sable y esa lanza de Páez, y la espada de Bolívar, lo que marcó luego el debilitamiento del proyecto bolivariano, incluso la fragmentación de la Gran Colombia. Ese ejemplo histórico es muy importante, porque nos recuerda que solamente unidos somos fuertes y podemos concretar hoy los sueños que hemos ido posponiendo por décadas, incluso por siglos, si lo vemos en un sentido histórico.

Son momentos de confluencia, de la división de factores progresistas, de avanzada, revolucionarios, nacionalistas, de izquierda. De toda esa división, de esa dispersión, solamente queda el triunfo del capital y del imperialismo, más nada. La historia lo demuestra. No puede haber un archipiélago esclarecido victorioso, tiene que haber unidad. Lo decía Chávez en su última proclama: Unidad de lucha, de batalla  y de victorias. Dentro de la diversidad, con nuestros debates muchas veces apasionados, encendidos, como tienen que ser, debemos tener un punto de partida que sea la unidad. Eso es vital, hoy más que nunca, cuando en el mundo entero está en boga el florecimiento de un sector ultraderechista que resulta preocupante.

La propia presidencia de Trump en Estados Unidos es un síntoma más que una causa. Tenemos una búsqueda de opciones en el campo de la derecha, por parte de sectores de las sociedades que puede no encontrar sentido a la izquierda dividida en América Latina y en el mundo. Debíamos hacer un gran esfuerzo unitario, global, para enfrentar la amenaza de la ultraderecha y la amenaza de la restauración capitalista en los países donde, durante la década de Chávez, Lula, Kirchner, se pudo avanzar en la construcción de una alternativa a la hegemonía del capital. 

FLJ: Accedió a la cartera de Ministro de Cultura después de haber sido en dos ocasiones titular de Comunicación. Pasó del ámbito de la circulación al de la producción de los contenidos. Puede que sea un cargo menos visible, pero es un viaje a profundidad, de alguna manera. Para su trayectoria personal, lo veo como una profundización, como un signo de confianza. ¿Qué utilidad le reconoce a toda esa labor divulgativa, de contra información que presidió y desarrolló en el Ministerio de Comunicación, urgido por las presiones del momento y urgido por una derecha que es muy fuerte a nivel mediático? ¿Qué utilidad le han dejado los trabajos y los días de aquella cartera para esta que asume hoy?

EVP: Más allá de las consideraciones de orden personal, que obviamente suponen un orgullo para mí, no es poca cosa tener en mis manos la dirección de las transformaciones que tienden a darse en el campo de la Cultura, en el marco de un proceso revolucionario como el nuestro. Es una tarea que distingue a quien la deba asumir.

Pero más allá de eso, no separo esta designación de una decisión que, en paralelo, tomó el presidente Nicolás Maduro: la creación de la vicepresidencia de Comunicación, Cultura y Turismo, que encabeza el compañero Jorge Rodríguez, quien a la vez es ministro de Comunicación y Promoción y a quien yo le entregué ese Ministerio. Es un paso adelante en el abordaje de este campo de la Comunicación y la Cultura y el Turismo como un espacio interrelacionado y no visto desde una óptica cartesiana que tiende a la súper segmentación de la gestión pública.

¿Cómo trabajar la Cultura sin la Comunicación o la Comunicación sin la Cultura? Diría que incluso allí hay un espacio para que tenga su lugar también la Educación. Siempre he hablado de una tríada: Educación, Cultura y Comunicación. Una tríada indivisible que debe manejarse en su conjunto. La Revolución debe expresarse en este momento particular, alejándonos al máximo de la dispersión y atomización de las políticas. Debemos encontrarnos en un mismo plano: la Comunicación, la Educación, la Cultura, el Turismo. Todo lo que, digamos, trabaje con la subjetividad, debe estar alineado en una misma mesa y hacia allá se dirige el paso que ha dado el presidente al crear esta vicepresidencia, que es sumamente importante para la gestión, para una coordinación más estrecha.

Ahora, más allá de eso, hoy día vivimos un momento comunicacional frenético que te obliga a estar permanentemente conectado con las redes, aprendiendo las innovaciones que en ese campo digital vienen dándose y aplicando el conocimiento sobre la marcha.

El estar ahora en Cultura permite el estar mirando las cosas un poco menos aceleradamente y desde esta perspectiva, reconocer las fortalezas que tenemos en el campo de la diversidad cultural que ayudan a comprender la incógnita de cómo la Revolución Bolivariana ha logrado abrirse paso en medio de los ataques más despiadados. Una columna fundamental de la Revolución Bolivariana está en la venezolanidad y latinoamericanidad del proceso revolucionario que echó a andar el Comandante Chávez. Sin esa diversidad rica y enorme nosotros ya habríamos sucumbido. Es justamente ese encuentro entre las tesis revolucionaria y nuestras más hermosas tradiciones que nos dan identidad, lo que nos hace indestructibles. Un poco lo que ha sucedido también en Cuba. La Revolución Cubana para ser victoriosa tenía que necesariamente ser martiana y la Revolución Bolivariana, la Revolución Chavista necesariamente tenía que ser muy Venezolana, muy latinoamericanista y eso se ve a leguas en los pueblos, en los barrios a los que uno acude y observa muy vivo el fenómeno del chavismo asociado siempre a nuestras más hermosas tradiciones y expresiones culturales. El orgullo de ser venezolano, el orgullo de ser latinoamericano, nuestra música, nuestra poesía, nuestra plástica, nuestra danza, nuestras letras en general, nos dan una fortaleza para salir airosos de las batallas que hemos enfrentado y de las que vendrán.

FLJ: En el campo de lo específicamente cultural, lo que atañe a la producción y la circulación de la Cultura y de la connotación simbólica que eso tiene que es uno de los campos en que más atacada ha sido la Revolución Bolivariana; sobre todo porque se ha utilizado para erosionar la izquierda que debía ser compañera de viaje y que muchas veces termina confundida como consecuencia, entre otras cosas, del tratamiento manipulado que se le da a estos procesos culturales a través de los mass media. ¿Qué estrategias se plantea desarrollar con el Ministerio a partir de esta nueva designación? ¿Cómo se plantean abordar el tema de la relación con los artistas e intelectuales, con los líderes de opinión en el campo de la literatura y el arte, que en el caso de ustedes incluye con mucha fuerza la industria del entretenimiento, lo que además los diferencia un  poco del caso cubano? ¿Cómo se plantean canalizar esta relación, que va desde Luis Britto hasta un director de orquesta, pasando por un grupo portador de cultura popular o un creador de música urbana, sector en el cual algún que otro artista ha sido artifialmente convertido en adversario de la revolcuión bolivariana? ¿Cómo se plantean ese reto?

EVP: Tu pregunta me permite hacer una comparación. En el caso de la Comunicación, al menos en el Ministerio de Comunicación es más o menos claro lo que coyunturalmente puede ser importante y lo que no, porque está mediado por la noticia. Allí el tema del momento establece jerarquizaciones en la agenda del Ministro y en el tratamiento de un determinado sector. Sin embargo, en el campo de la Cultura no tenemos ese parámetro tan presente y esto nos permite obrar con relativo sosiego y conceder idéntica importancia al intelectual, el artesano, el poeta, el director de música, el maraquero, el director de cine o el practicante de un arte circense, lo cual supone, al mismo tiempo, un problema práctico para la conciliación de nuestra agenda. No puedes decirle a un poeta que tiene que esperarse porque estás atendiendo a un músico, o al músico decirle que se espere porque más importante que él es un artesano, porque no es verdad. En el campo de la Cultura no tenemos ese ranking que genera la noticia. Aquí en todo tiempo, en todos los aspectos, hombres y mujeres de la Cultura son idénticamente importantes.

FLJ: Existe una demanda insatisfecha también en ese campo.

EVP: Así es, pero una de las cosas que hemos planteado a los compañeros artistas, creadores, escultores, es la necesidad de levantar las absurdas fronteras que se han ido alzando entre ellos. Tengo la ventaja de no venir exactamente de lo que llaman el mundo de la Cultura. El periodismo y la comunicación siempre han sido vistas desde las artes como algo aparte o incluso hasta menor y esa cualidad me permite hablarles con mucha transparencia. Creo que los hombres y mujeres de la Cultura los ha debilitado esa excesiva segmentación que les hace verse o en su individualidad o en su subsector específico. Los músicos, de pronto, no se sienten en el mismo tren de los escritores o los escritores no se sienten en el mismo tren de los cineastas y los cineastas no se sienten en el mismo tren del artista plástico; y eso los debilita en el seno de la sociedad. Por eso les hemos planteado dos iniciativas: una la convocatoria de un Registro Nacional de Artistas, Cultores y Creadores, para que podamos determinar donde están y quiénes son los hombres y mujeres que se consagran a la Cultura.

Tenemos las herramientas tecnológicas, sobre todo ahora que disponemos del Carné de la Patria para actualizar las subdatas que hay dispersas en las Instituciones del Ministerio de la Cultura y crear una gran data confiable que te permita saber dónde están y quiénes son nuestros maestros de música, nuestros maestros orfebres, si tienen o no una relación laboral, desarrollan una labor docente por cuenta propia o asociada a algún colectivo en dependencias del Estado, cuáles son las características de su núcleo familiar, si tienen o no acreditada su experiencia cultural y cuáles son, en definitiva, sus aspiraciones y sus demandas.

Le llamamos Registro porque la idea es que acudan a los sitios que vamos habilitar y que además podamos ir hasta los sitios donde ellos están, gracias a las datas preexistentes. ¿Por qué hacemos esto? Porque para el momento en que se convocó la Asamblea Nacional Constituyente los datos que tenía validados firmemente el Ministerio de la Cultura no superaban los 5000 registros, contando hombres y mujeres y yo tengo la convicción de que son millones los hombres y mujeres los que están vinculados a la Cultura. Por eso es necesario tener una base de datos confiable, con un sistema de indicadores y estadísticas culturales que hoy es muy débil en Venezuela. Esto nos permitirá establecer una política pública más científica en el campo de la Cultura. Por otra parte, hemos recibido con agrado y abrazado como nuestra la iniciativa de invitar a los artistas, creadores y cultores a que se organicen definitivamente en una entidad que tendría como antecedente a la UNEAC; la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, una organización que le permita al sector llevar adelante una agenda de lucha común, más allá de las agendas sectoriales de cada uno de los campos que podríamos catalogar.

Foto: noticierodigital.com

La Cultura tiene un peso muy importante y los hombres  y mujeres que hacen Cultura también, sobre todo en las comunidades, son líderes natos de sus respectivos ámbitos comunitarios y son líderes de la sociedad, la gente los ve con admiración. No es posible que cedamos ante la pulsión individualista que impulsa al artista, el creador o al cultor y reforzarle la creencia de que él solo, con su talento, puede conseguir lo que solamente se puede conseguir con organización y en colectivo.

Nos hemos trazado ese propósito, lograr por una parte el Registro y por la otra que de este Registro pueda quedar un saldo organizativo, porque el Registro te da un padrón, un listado de potenciales integrantes de esta organización de carácter nacional que estamos convencidos debe existir. Más allá del tiempo que esté yo en el cargo, mi mayor satisfacción sería dejar esta concreción, que surja del seno de la Cultura venezolana un liderazgo que pueda hablar con voz propia y caminar con pies propios y que no siga reinando la dispersión, la fragmentación, la atomización e incluso la desconfianza, que muchas veces brota en el campo de los cultores, creadores y artistas.

FLJ: Otras de las matrices de opinión muy fuertes que se generan con relación a Venezuela tiene que ver con una supuesta entrega del movimiento intelectual a los sectores de derecha, huyendo de una izquierda desprovista de pensamiento, lo cual es una falacia porque conocemos intelectuales de primera línea que han respaldado desde simpre allí los movimientos de izquierda y, muy especialmente, el chavismo. Entre ellos se encuentra Luis Britto con su asombrosa lucidez, acabamos de ver a Vladimir Acosta, con un libro fabuloso sobre la sociedad norteamericana. ¿Cómo ustedes se plantean o se plantearían visibilizar estos agentes de cambio, integrar todavía más a estas personas que son muy específicas y que constituyen indiscutibles líderes de opinión, imprescindibles para la transformación cultural que se necesita, a partir de toda la transformación de infraestructura que están haciendo, proveyendo a la gente de viviendas, de medios básicos para la vida, de cosas tan elementales como la alimentación diaria y otros problemas similares que han enfrentado y que lo han ido resolviendo con soluciones muy revolucionarias. ¿Cómo integrar a ese intelectual de vanguardia a ese proceso? ¿Cómo saltar la barrera? ¿Cómo derrumbar la Torre de Marfil y que salga vivo y deseoso de aprotar el intelectual que está dentro, si es que está en una Torre o si es que, definitivamente, no lo está? ¿Cómo ves ese proceso?

EVP: Cada vez que me corresponde asumir una nueva responsabilidad le repito mucho al equipo que me acompaña que no podemos llegar a los lugares con el complejo de Adán y Eva, creyendo que con nosotros comienza la especie humana. Tenemos que tener la suficiente humildad para reconocer lo que se ha andado, lo que se ha conquistado con la lucha de los que nos han precedido en el ejercicio de determinada función pública y de tomar de allí lo que sea fuente de fortaleza, corregir lo que haya que corregir y seguir andando hacia el futuro.

Una de las grandes creaciones de Chávez y Fidel que a mí me corresponde ahora impulsar desde el Ministerio del Poder Popular para la Cultura es la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad. Esa Red es una creación maravillosa que, en el caso de Venezuela, ofrece la posibilidad de lograr lo que tú has planteado en tu pregunta. En Venezuela no tenemos hasta ahora, no tenemos un capítulo venezolano de la Red, a diferencia de Cuba que sí lo tiene. El presidente Nicolás Maduro ha aprobado la idea de crear un capítulo venezolano de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, que en paralelo a la coordinación internacional que ejerce Venezuela, pueda activarse en este complejo campo y potenciar la militancia de estas individualidades en función de las más nobles causas de la humanidad , abriendo puertas al mismo tiempo a esa intelectualidad emergente que viene también reclamando espacio.

Mencionaste dos personas que son orgullo y faro del pensamiento revolucionario en Venezuela, Luis Britto y Vladimir Acosta, productores incansables de pensamiento. Al lado de ellos ha surgido en estos años de Revolución un grupo de jóvenes intelectuales que aportan cotidianamente luces y ayudan a comprender el momento en el que vivimos y sus desafíos. Te pongo solo un ejemplo, el colectivo de compañeros agrupados en Misión Verdad, que son jóvenes todos y que asumen el debate cotidiano con el manejo de las nuevas tecnologías, de manera muy dinámica. Ellos también representan el pensamiento que tiene que ser escuchado, visibilizado. Por supuesto, cada uno hace hoy sus aportes desde su trinchera específica, pero es necesario que haya un espacio para la participación colectiva de este sector, que podamos nosotros ir al encuentro de todas esas expresiones del pensamiento revolucionario venezolano que dan en las Universidades. Tenemos, por ejemplo, en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, profesores que llevan líneas de investigación sobre la descolonización, tenemos a la Universidad Bolivariana, tenemos la Universidad Experimental de las Fuerzas Armadas, la Universidad Militar Bolivariana, la Universidad Simón Rodríguez y varios Centros de Investigación: a todo esto se sumar los más diversos aportes que vienen dándose en diferentes zonasdel pensamiento y que muchas veces sufren de lo mismo que hemos diagnosticado respecto a la gestión y la organización de la Cultura: la dispersión y la fragmentación. La Red tiene el potencial de reconocernos en la diversidad, de reconocernos en la heterogeneidad para militar en defensa de la humanidad, que es su en definitiva su proclama y su fin.

FLJ: Nicolás Maduro ha sido posiblemente el líder de la izquierda latinoamericana que le ha tocado aguantar la mayor presión, por distintas razones. Por las condiciones en las que se hizo el traspaso de poder, que fue algo inesperado y porque en torno suyo se construye una cantidad de mentiras, que van desde lo meramente lingüístico, extrapolando cualquier tipo de frase, que puestas en un contexto global suenan como disparates, pero que muchas veces se trata de venezolanismos que deberían enorgullecer al venezolano y que, sin embargo, prestan un servicio a quienes adversan a ese mismo pueblo. Uno a veces siente que, bien sea compungido por la pérdida de ese gran líder que fue Hugo Chávez, bien sea porque la cotidianidad te impide trazar estrategias a mediano y largo plazo; no se justiprecia un liderazgo que ha resistido los mayores embates durante cinco largos años y que ha crecido mucho en el ámbito intelectual y en su relación con el pueblo. ¿Considera que se aprovecha suficientemente ese liderazgo de Nicolás a nivel de comunicación, a nivel de potenciar, a través suyo, la fuerza  heroicidad de ese pueblo? ¿Se tiene suficiente conciencia de la importancia que tiene para Venezuela potenciar aun más ese liderazgo popular que ha ganado Nicolás Maduro?

EVP: El propio presidente ha comentado que él ve mucho la Televisión Española y que al ver lo que se difunde en España sobre Nicolás Maduro, hasta el mismo podría pensar: “caramba ese tipo está loco”, porque el modo en el que se presentan las intervenciones del presidente está seleccionado precisamente para eso, para generar esa reacción. Todos los líderes mundiales tienen ese momento en que dicen algo que podría ser descontextualizado y converstirse en testimonio demoledor en su contra. Desde alguien que se rasque la cabeza, se toque la nariz o cualquier otro gesto y si tú seleccionas ese gesto con intencionalidad, tendrás un relato, el que mejor te convenga. De ahí que si estás permanentemente sometido a ese tratamiento, padecerás a la larga una percepción sostenidamente negativa en todo aquel que, desprevenidamente, consume, en su casa, en el trabajo o a través del celular, lo que el cartel mediático decide propagar sobre ti.

Lo decía Malcom X, si estás desprevenido frente a los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido. De modo que no es inocente el relato mediático respecto a Nicolás Maduro y a la Revolución Bolivariana. Eso tiene que ver con que el presidente es caraqueño, bromista, le encanta tomarle el pelo a sus adversarios y a sus propios compañeros de causa. En el mundo quizá no se entiende el humor caraqueño. Nosotros en Venezuela, y particularmente en Caracas, hacemos chistes de cosas que otra gente se horroriza de que puedan ser abordadas de esa manera; sin embargo, en el caso de Nicolás, eso está incorporado de manera orgánica, al perfil de su liderazgo frente a su pueblo. Él ha tenido ya varias batallas que lo han erigido como el jefe de la Revolución Bolivariana, más allá de la orientación que dio el Comandante Chávez aquel 8 de diciembre. No es solo la unción de Chávez lo que ha permitido que Nicolás Maduro se convirtiera en el líder de la Revolución Bolivariana que es hoy. La unción de Chávez era necesaria, pero no era suficiente. Voy a poner por caso la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, que en forma casi mágica acabó con un fenómeno bélico que se estaba presentando en Venezuela, sumamente peligroso. Estuvimos sometidos a un intento de inoculación de una guerra civil entre las venezolanas y los venezolanos. La carta que el presidente Nicolás Maduro se jugó con la Asamblea Constituyente nadie puede decir que no fue obra sino de su propio análisis de la situación y de su propia resolución para enfrentar con firmeza y audacia revolucionaria aquel momento tan complejo. Sus compañeros tuvieron dudas. Fue un acto de fe en la sabiduría del líder revolucionario lo que llevó a muchos a acompañarlo y, en efecto, el resultado de aquel acompañamiento confirmó que quien está al mando y tiene el mapa completo del teatro de operaciones en el que le toca desarrollarse la Revolución Bolivariana es Nicolás Maduro.

Tenemos todavía grandes desafíos en el campo de la economía, pero al mismo tiempo hay que tener muy claro que enfrentar con éxito los desafíos económicos de la Revolución Bolivariana pasa por salir airoso de la batalla política que está en curso. Hay que clarificar para alguno que tenga algún tipo de duda de donde proviene la fuerza política de ese fenómeno que es el chavismo, constantemente menospreciado, relativizado, despachado como un accidente histórico  y atribuido a míseras motivaciones por parte del cartel mediático, que sirve como nunca antes a los intereses del capitalismo y el imperialismo.

Ganar esta prueba electoral que se avecina constituye requisito indispensable para poder enfrentar con éxito los desafíos económicos que tenemos por delante. El presidente Maduro es un hombre, un ser humano, con virtudes y defectos como los que pudiéramos tener cualquiera. Él no escogió ser ungido por Chávez como el hombre que debía sucederle en caso de que ocurriera lo que finalmente ocurrió. Él no lo buscó y eso lo entienden los venezolanos, ese es un dato muy importante. A cualquier venezolano que tú le digas “¿y qué hubieras hecho tú?”, entra enseguida en cuenta en que ha sido una tarea enorme, una tarea sobrevenida que ya era difícil llevarla adelante con Chávez vivo y a la cabeza. Imagínate cómo ha sido para la nación venezolana llevar adelante los proyectos de Chávez, sin Chávez a la cabeza y además con una fase de duelo muy importante. El duelo nacional e internacional por Chávez ha sido algo muy costoso para el pueblo venezolano. No es fácil para una familia, imagínate para una nación.

En el caso de la Revolución Cubana hubo la preparación durante mucho tiempo de mecanismos para que el ciclo vital de todos los humanos no fuese un obstáculo para que la Revolución se abriese paso. En cambio, a nosotros no nos dio tiempo de eso, no pudimos siquiera imaginar que Chávez podría no estar algún día. Te lo expreso como Ministro de Comunicación que fui en ese momento. No distraje un solo segundo de mi tiempo para preparar el escenario comunicacional de su eventual desaparición física, porque me sentía traicionando a Chávez. Presentía que prepararnos para eso era traicionarlo en su propia batalla por su vida. No tenía sentido para mí acompañar a Chávez en su batalla por la vida, preparándome para un desenlace fatal, sentía que lo traicionaba si lo hacía. En consecuencia, la desaparición física de Chávez nos encontró sin un plan comunicacional para abordarlo. Lo que se hizo fue producto de la planificación dinámica en el momento de lo que se nos vino encima. Hubo una ausencia de planificación producto del amor, de la convicción subjetiva de que todas las energías que teníamos tenían que estar dedicadas a apostar por la vida de Chávez. Eso se vio reflejado en aquella gigantesca manifestación de amor que se produjo para acompañar el cuerpo del Comandante. Una cuestión inédita y quizás irrepetible. Salían seres humanos de cualquier parte, de cualquier “hueco” salía un hombre o una mujer adoloridos acompañando el féretro o el trayecto hacia donde se dirigía el cuerpo del Comandante. Eso no fue planificado, ni tuvo mecanismo artificial de movilización, todo fue absoluta y totalmente espontáneo y permitió desmentir ante el mundo de que el chavismo no es un accidente histórico, ni un fenómeno artificial, ni un espejismo, sino que se trata de un fenómeno corpóreo y allí están en pie para demostrarlo. millones de seres humanos que han sufrido los embates de la guerra que hemos recibido como castigo, guerra que genera sus dolores y hasta sus bajas. Ahí están las heridas de la guerra, pero es un fenómeno que no se puede despachar con simplismo. El chavismo es y seguirá siendo por mucho tiempo un factor determinante de la política venezolana.

FLJ: Se dice mucho en los medios adversos a la revolución Bolivariana que, posterior a la muerte de Chávez, el mismo pueblo que se favoreció de las políticas inclusivas implementadas por él votó contra Nicolás Maduro, lo cual oculta un mensaje ideológico profundo dirigido a desacreditar al pueblo, al bravo pueblo, para decirlo en la letra de su himno, a ese venezolano y venezolana que tanto han padecido y luchado por su autodeterminación. ¿Cuánto hay de cierto en eso? ¿Cuánto hay de construcción mediática mal intencionada en esa aparente traición de los que menos tienen y que, gracias al proceso chavista, han recibido la señal de esas de cientos de miles de viviendas, millones ya?

EVP: Ciertamente existe una construcción mediática que pretende declarar clausurada la Revolución Bolivariana por el fallecimiento del Comandante Chávez, como por muchos años se intento construir la narrativa según la cual la desaparición física de Fidel iba a significar la desaparición de la Revolución Cubana. Eso es innegable, ahí está, forma parte del debate cotidiano, pretender extirpar la Revolución enfatizando la ausencia física de su líder fundador. Estos años han demostrado que no es así, que existe una fuerza política que va a ser determinante en el curso de la política venezolana por muchísimo tiempo más.

Tú pregunta mueve también a la reflexión, porque no hay tampoco una traslación automática de la totalidad de los apoyos de la Revolución Bolivariana con Chávez vivo, hacia la Revolución Bolivariana sin Chávez. Cualquiera que hubiese sido el líder sucesor, independientemente de que se llame Nicolás Maduro o no, habría tenido el desafío de motivar la participación activa con fidelidad hacia la Revolución Bolivariana de esos millones de hombres y mujeres que, en su tiempo, se enamoraron de Chávez. No olvidemos que dentro de las motivaciones para la participación política también está la identidad con el individuo. Ya algunos clásicos estudiaron el papel del individuo en la historia. Esa identificación del pueblo con la persona que es Chávez genera exigencia para el liderazgo político que lo suceda, llámese como se llame.

Ha habido la necesidad de demostrar con los hechos la capacidad de liderazgo y la fidelidad, la lealtad del presidente Nicolás Maduro al legado de Chávez. Gracias a la política agresiva del imperialismo esto se ha facilitado. El imperialismo entendió que había llegado la hora de acabar con la Revolución Bolivariana y esto nos cohesionó a todos y todas en torno al antiimperialismo. Ha habido búsquedas novedosas del presidente Nicolás Maduro Moros por actualizar los mecanismos de relación con el pueblo. Por ejemplo, una creación del presidente Nicolás Maduro es el Carné de la Patria, que no existía cuando Chávez y que ha permitido una relación directa del presidente con millones de personas, para la aplicación de políticas sociales por una parte, pero también como un efectivo mecanismo de comunicación.

El presidente Nicolás Maduro ha sido también muy activo en redes sociales, en su más amplio espectro. Es activo en Facebook, Instagran y Twitter. Para los tiempos de Chávez él innovó y revolucionó el twitter, pero no había incursionado en estas otras redes. Con @chávezcandanga hizo una revolución en el twitter, pero se quedó allí. En cambio Nicolás usa constantemente el Facebook live, en un momento en que Twitter ha quedado relegado y predominan Facebook e Instagran. El twitter tiene muchos seguidores, pero encontró un tope y viene en declive, con todo este asunto de los seguidores inorgánicos o robot. En cambio el facebook es muy personal y tiene el detalle de que lo utilizan los trabajadores conectados en sus oficinas, no requiere el teléfono inteligente, que es una barrera económica para el acceso. La penetración del Twitter es muy alta atrav´ñes de los teléfonos inteligentes, pero el Facebook es más democrático, menos elitista; de ahí que los jovenes se incline más por él y por Instagran.

Nicolás Maduro ha tenido que ir construyendo un liderazgo propio y, en paralelo, sin haberlo buscado, ocupar el papel de líder de la Revolución y Jefe del Estado. Esto no es sencillo, es una ruta distinta a la que tuvo Chávez y a la que han tenido otros líderes históricos. Habría que ver en la historia de la humanidad a cuántos líderes que han relevado a su vez a grandes líderes, les has sido fácil. Hay que ver cuál ha sido el efecto en los países de la desaparición física de un líder fuerte, en el momento de mayor vitalidad de su liderazgo.

No podemos olvidar que a Chávez se le atraviesa este destino inesperado en un momento en que tenía muchísimo por dar. No fue un hombre que pudo estar lo suficiente para ver los resultados de su obra. A Nicolás Maduro le tocó nada más y nada menos que asumir ese papel en esa ruda circunstancia. Por eso la historia, con el tiempo, terminará siendo más justa con su figura. Se es muy injusto a veces, incluso desde el campo de la fuerza revolucionaria. A veces no somos lo suficientemente comprensivos con respecto al tamaño del compromiso que le tocó asumir a Nicolás Maduro cuando Chávez, aquel 8 de diciembre, lo propuso como la persona para asumir los destinos de Venezuela y de la Revolución Bolivariana en caso de que el no pudiera continuar.

Aquí está en pleno desarrollo, como dice Walter Martínez, una batalla que es decisiva. La batalla electoral de este año marca un paso adelante en la construcción de un liderazgo propio por parte del presidente Nicolás Maduro. Más allá del presidente hay un pueblo, un pueblo que lo ha acompañado en su dolor, en su resistencia heroica y en sus victorias. No hay dudas de que el presidente ha tenido el buen tino de acudir al pueblo en los momentos más difíciles. Lo hizo el 30 de julio, con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, después de haber convocado este poder el primero de mayo; lo hizo con la elección de Gobernadores y Alcaldes en un año de grandes transformaciones comom lo fue 2017 y ahora nuevamente ha acudido a su pueblo. Esto nos habla de cuál es su talante y nos compromete a seguir acompañándolo. No tengo ninguna duda que todo aquel que apueste por la transformación positiva de la sociedad venezolana en la búsqueda de una alternativa a la fatalidad del capitalismo, que además pretenda preservar el proyecto bolivariano para construir una nación verdaderamente independiente, libre y soberana, tiene que sumarse a la candidatura de Nicolás Maduro Moros y no rechazar cualquier intento de dispersión de las fuerzas revolucionarias.

Aquí las opciones son claras: o te sumas a la dispersión o te sumas a la unidad. La agresión ha cohesionado, si bien no ha impedido que hayan algunas deserciones e incomprensiones. Es cierto que la conjunción del sable y la lanza de Páez con la espada de Bolívar marcaron un tiempo de fortalezas para nuestra lucha por la independencia y que la separación de ese sable, esa lanza y esa espada nos debilitó. Es un momento de encuentro con diversidad de factores.

Escuchaba admirado al historiador Eusebio Leal en el homenaje que se le hacía en la Feria del Libro de la Habana, contando sus propias experiencias por su condición de cristiano. Yo que no he sido formado en religión, hijo de padres militantes comunistas, veo con mucho respeto ese fenómeno. Eusebio decía que más que comunista era fidelista y puso como ejemplo al Comandante Chávez y como él resolvió ese aparente desencuentro que suponía su condición de cristiano con la tarea de llevar adelante una revolución socialista. Siento que tenemos desde la izquierda un campo gigantesco por la construcción de alianzas con sectores religiosos. No siendo yo exactamente un hombre formado en religión, lo veo por la experiencia que he tenido como ministro de la Cultura, donde percibo hastya qué punto las grandes tradiciones culturales venezolanas están marcadas por lo religioso y, al mismo tiempo, alineadas con una irrenunciable militancia revolucionaria.

En algo tan litúrgico como la casa en Vía de Cura, donde está el Santo Sepulcro, la señora que se quedó “a vestir santos” —solterona—, que participa en esa liturgia, es profundamente chavista y cuando la visité me dijo que le diera saludos al presidente y que estaban muy agradecidos y que lo apoyaban. De la última persona que yo me esperé ese apoyo fue de ella. Uno tiene el prejuicio de que estas manifestaciones muy religiosas pueden estar alineadas ideológicamente con la postura de la jerarquía eclesiástica venezolana y ser más bien expresiones de un ultra catolicismo de derecha, conservador, pero resulta que no, resulta que aun allí hay una mujer muy religiosa, muy católica que es chavista y revolucionaria. Quizás no es computable, como decía el robot de Perdidos en el espacio, quizá nos sea compatible con los manuales clásicos, pero en Venezuela es así. Si nuestra revolución está asentada en nuestra identidad nacional eso forma parte también de nuestra simbología y no la podemos proscribir ni mucho menos borrar. Entonces siento que en el campo revolucionario tenemos la necesidad de ir al encuentro de los movimientos cristianos de base, aquellos que reivindican el verdadero líder revolucionario que en su tiempo fue Cristo, y vincular esa alianza pimigenia con la preservación del planeta, tarea que nos pone a dialogar, al mismo tiempo, con movimientos ecologistas de toda especie. Tenemos, en definitiva, un amplio campo de alianzas que desarrollar para la construcción de la Revolución venezolana y la América Latina que necesitamos.

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