ALLÍ, DONDE SE REPARAN CORAZONES. ARLEEN RODRÍGUEZ DERIVET

FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA A GUILLE VILAR

 

ARLEEN RODRÍGUEZ DERIVET

Una mala pasada le volvió a jugar el destino a «El Guille”. El intenso dolor le avisó sobre el regreso de un “viejo padecimiento”. Después, un recorrido ya conocido: sala de Urgencia del Instituto Cardiovascular, ingreso, intervención quirúrgica de último momento y la posterior rehabilitación. Allí, en la sala 11 del tercer piso del prestigioso centro hospitalario, especializado en dolencias cardiovasculares, un corazón varias veces reparado se recupera. Es el Guille Vilar. A su encuentro acudió la periodista Arleen Rodríguez Derivet, con el abrazo fraterno de la amiga y esa compañera inseparable de ambos que es la música.

Casi se le para el corazón al Guille Vilar. Entrañable, ¿cómo se dice en el ambiente a esto que somos tu y yo? ¿Yuntas, entrañables?

Imagínate tú, almas gemelas.

Almas gemelas, eso me gusta mucho más. Estamos aquí en el Cardiovascular porque el Guille Vilar acaba de salir de una operación complicadita, como son todas las operaciones del corazón. La tercera ya de estas intervenciones quirúrgicas. ¿Qué pasa en el corazón de Guille Vilar?

Bueno, me lo han partido muchas veces. No, ese es el metabolismo, la gente dice, tú fumas, no fumes mucho, tú haces tal cosa… yo digo, no, no es nada de eso, es que el ser humano tiene un metabolismo y el mío produce grasa en las arterias y esa grasa provoca obstrucción, lo que hace que el corazón te duela. Entonces, vienes para acá enseguida y te lo destupen.

Es decir, ¿estás aquí porque te duele el corazón?

Me dolía, ya no.

¿Entonces es verdad que el corazón duele?

Sí, sí duele. No sé, a ti te puede doler una uña, la cabeza; pero cuando sientes que te duele la zona esa, uno se pone en guardia porque es el corazón.

¿Cuál es la zona esa?

El pecho, sobre la tetilla izquierda, da un dolor, diría yo, seco, profundo, eso se llama angina de pecho. La de esta ocasión no fue profunda; pero sí me di cuenta, porque ya uno va conociendo las señales. Ese dolor me daba cuando caminaba en la calle media cuadra. Esta vez tuve que regresar para la casa, me acosté y de repente me dolió. Me dije: yo no voy a estar aquí viendo el televisor. Eso fue el viernes y el lunes vine con mi sobrino y me dijeron, hiciste bien, estás ingresado.

Bueno Guille, todos sabemos que la prioridad es atenderte y atender a otros pacientes también. Pero este programa de radio es para que tu oído se alegre un poquito desde el hospital, ¿qué te pongo?

Imagínate tú. “Llegó Van Van

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