PARA DECIR MENTIRAS Y COMER PESCADO… ALFONSO NACIANCENO

El presidente Donald Trump ha puesto en órbita terrestre más de 11 000 noticias falsas, incompletas, o afirmaciones engañosas en sus dos primeros años como inquilino de la Casa Blanca, haciendo gala de no precisar de una preparación previa para mentir

TRUMP GLOBO
En sus momentos de esplendor, al mandatario le han contado 20 mentiras en un solo día. Foto: La Vanguardia

ALFONSO NACIANCENO

NACIANCENOEl mentiroso hilvana sus mentiras en un discurso al que pretende impregnar de credibilidad, calzado por una gestualidad concebida para embaucar al auditorio.

Acoplar el lenguaje a los gestos lleva tiempo y estudio. Pero, existen excepciones en el aprendizaje, como la del presidente Donald Trump, quien ha puesto en órbita terrestre más de 11 000 noticias falsas, incompletas, o afirmaciones engañosas en sus dos primeros años como inquilino de la Casa Blanca, haciendo gala de no precisar de una preparación previa para mentir.

En el corretaje que le propició ese récord de falacias lanzadas al voleo (sumaba más de 10 000 en sus primeros 800 días de mandato), el magnate inmobiliario ha dejado al descubierto su dificultad para definir conceptos esenciales. Para él, todo lo que se comente de manera negativa sobre su desempeño, es noticia falsa. Esta razón lo ha llevado a enfrentar a medios de prensa de su país como The New York Times y The Washington Post y asegurar que «los malos son ellos».

En sus momentos de esplendor, al mandatario le han contado 20 mentiras en un solo día, la mayoría empaquetadas en un trato ofensivo-despectivo hacia otras personas, esencialmente políticos o, incluso, contra destacados deportistas como los baloncestistas LeBron James y Stephen Curry, quienes entre otros atletas lo han enfrentado en defensa de la igualdad racial y se han negado a aceptar su invitación para visitar la Casa Blanca.

Esa «sonrisa de deleite engañoso» que Trump reitera y que exhibió durante toda la entrevista concedida semanas atrás a Telemundo, fue su estrategia para intentar sonar convincente a los oídos del entrevistador y los televidentes pero, por mucho que repitió una misma frase, sus gestos dubitativos delataron su bluf. Una de sus falsedades quedó al desnudo cuando en la entrevista dijo una y otra vez: «Yo uní a las familias emigrantes», frase en la que cada vez elevó el tono de su voz buscando credibilidad, mientras se corría hasta la punta del asiento y apuntaba con el índice como si fuera a disparar un misil.

Usuario empedernido de Twitter, no debe haberle causado ninguna gracia la decisión de que, «los tweets que se consideren de interés público y violen las normas de ese servicio, serán tapados por una advertencia que explicará cómo se han violado las normas y las razones para publicarlo».

Tan pronto vio la luz el anuncio, hubo voces que propusieron la expulsión de Trump de ese servicio. El mandatario se queja con frecuencia del tratamiento que le dan en las redes sociales, sin ofrecer pruebas de una parcialización en su contra, además de que utiliza esa vía para expresar una conducta ofensiva e insultante hacia adversarios y periodistas. No en balde surgieron tantos abogando por excluirlo.

El Presidente no discrimina, miente sobre cualquier asunto, especialmente acerca de la situación de los emigrantes indocumentados. Contra ellos abrió fuego en su discurso en Orlando, Florida, donde inició su campaña hacia la reelección, ataque que se le ha convertido en una obsesión, cuando según las cifras publicadas el pasado 17 de junio por el Centro de Investigación Pew, respetado grupo no partidista, en 2017 había en Estados Unidos 10,5 millones de indocumentados, muy por debajo de los 12,2 millones existentes en 2007. No obstante, su auditorio floridano aplaudió al escuchar otra de sus diatribas: «estas personas (los indocumentados) únicamente están trayendo el crimen al país y quitándoles los empleos a los estadounidenses».

Trump tiene días de «mejores promedios al bate» y otros más bajos en los que le han contado 12 pifias. Sin embargo, para decir mentiras y comer pescado, hay que tener mucho cuidado, no vaya a ser que se le atraviese alguna en la garganta.

Fuente: GRANMA

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