SOLEDADES DE SOLANGE. HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE

HILDEBRANDO 8

HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE*

                                                                    Si vieras
                                        cómo escarbo en el aire
                                                             de las calles
                                            buscando inútilmente
                                                             tu presencia
JUAN  OJEDA


PERRO SUELTO

Hay poemas que muerden,
Que arañan sin piedad. Bestias
Insaciables que destrozan
Los fundillos, tus mundillos.
Hay otros que ciegan con su resplandor,
Y cierta gracia que le dicen. Fluyen
Sin tropiezo, hasta el nicho
De una antología preciosista.
No faltan los que han sufrido
Algún accidente gramatical
O los que heredaron
La maldición de un padre borracho.
Hay poemas que son un terremoto,
Un tsunami que te arranca el pellejo,
Las vísceras, tus oscuras duplicidades.
Y qué decir de los perros muertos,
Poemas sueltos
Como este. Perros
Que marchan a la deriva,
Canoas que hacen agua.
Poemas errantes, balas
Perdidas que buscan tus ojos,
Tus abrazos,
Tu perdón. Perros
Querendones como la muerte.
Poemas que labran su resurrección:
Aullidos que se apagan
En algún cuaderno olvidado.

POEMANGO                                  

                                        Este poema es de PM, malgré elle.

El mango es pulposo, jugoso, sabroso. Hay
Que comerlo al natural, de preferencia. Así
No perderá su frenesí divino,
ni  su amable paisaje.
Dicen que hay mangos aéreos, mangos
Marinos. Todos son bienvenidos:
Vienen de geografías santas y llaneras.
El sol, la lluvia, la tierra
y la mano del labriego
Hacen este milagro delicioso que alivia
Tu hambre, amengua mi soledad, enmiela tus delirios.
Mis poemas, en cambio, son ácidos, torpes, imperdonables.
No tienen ni glamour ni editor ni aprueban
El casting que demandan el mercado
impío y el fácil manoseo.
Qué resplandor, qué gracia tiene esta escritura?
Pregunta la muchacha seducida
Por un mango marqueteado. Ella
Prefiere el artificio, el poemango
Bien peinado,
el cutis limpio
De espantos y lunares viejos.
No el poema
Añejo que no sabe  ser ni aéreo
Ni marino,
ni nocturno vicio eterno.

MALARIAS 

                       huelo tu olor / te busco / te estrujo
                                                            Elqui Burgos

La escritura
Es un ozono que se abre
En tu pecho
Golondrino, en tu soñar
Despierto:
Un cataclismo
Que deja al descubierto
La vieja astilla de la soledad.
Rosa que roza lo perfecto.
La escritura es una piel sedosa
Por donde resbalan tus dedos
Congelados, huérfanos
De ternura o de alcohol. A ratos
Es un cuero tosco, papeles
Que nadie lee. Oleajes del desamor.
Una suerte de malaria que no tiene cura,
Unas fiebres que dejan sus huellas
En tu cuerpo desnudo, en la página en blanco.

VERSO APALEADO POR LA LLUVIA

Galopando llega tu escritura
Con encono,
Dardos sombríos que luego alcanzarán
Halagos,
Y uno que otro galardón para el olvido.
En el silencio cenizo que te envuelve
No sabes qué hacer
Con la imagen fugitiva
Que se escapa de tus manos,
Verso apaleado por la lluvia.
Ni con la metáfora que creíste deslumbrante
En un momento pero que ahora borras
Con rabia mal disimulada. Y no sabes aliviar
El azufre que impone ese punto
Y aparte que te saca de la rítmica al uso,
Ese su aletear de tiburón en celo.
En la intemperie está la belleza, dices
Golpeándote la frente
En el abismo
Donde las sierpes gobiernan tu pulso,
Tu lengua descarriada, la vida continúa.

MORIRÁS

Morirás, ¿por qué te sorprendes? Morirás.
Y nadie reconocerá tu aroma.
¿No disfrutaste acaso hasta el delirio
El uso infame del materialismo ratonero?
¿Dó está el polvo enamorado
Con la que engatusabas
A las muchachas desprevenidas?
Morirás, tu película
Gris y sin argumento llega a su fin.
Sólo te queda
Cantar en alguna peña distrital
“Yo te pido guardián que cuando muera,
Borres las huellas de mi humilde fosa”.
Morirás, hipócrita lector. Morirás
Ardiente sombra,
Morirás pájaro pinto,
Morirás caballo bayo,
Morirás tortuga ecuestre,
Morirás mosca azul,
Morirás cuaderno verde de poesía.
Tú también morirás forever.
Y tendrás
Como consuelo un mañana
Cosmopolita, sin hueso ni aguacero.
Y una tristeza renovada
Que te espera con las piernas abiertas,
El corazón cerrado.

————————————————-

*Hildebrando Pérez Grande es un reconocido poeta peruano nacido en Lima en 1941. Considerado como una de los principales representantes de la Generación del 60’ en la poesía peruana junto a Marco Martos, Javier Heraud y Antonio Cisneros. Ganador del Premio Casa de las Américas 1978, con su poemario Aguardiente y otros cantares. Director de la revista Piélago, co-director de Hipócrita Lector y actualmente de Martín, Pérez Grande es uno de los valores más representativos de la poesía andina, pero además, de la poesía peruana en general.

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