VOCES EN LUCHA: FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

VOCES EN LUCHA

Vídeo y transcripción de la entrevista completa al filósofo, escritor y educador popular cubano Fernando Martínez Heredia. Un recorrido histórico sobre Cuba donde hablamos de Revolución, de soberanía, de democracia, de Fidel y de dignidad.

Entrevista realizada en La Habana, en diciembre de 2016, unos días después del fallecimiento del comandante Fidel Castro.

Esta entrevista forma parte de los materiales utilizados en el largometraje documental Tras las huellas del Che. Ante la insistencia de muchas voces que nos han pedido la entrevista completa, compartimos con el mundo la voz del maestro, quien lamentablemente nos abandonó unos meses después de esta conversación, en junio de 2017.

Como dijo Julio César Guanche acerca de la obra de Fernando Martínez Heredia, más que un pensamiento político se trata de una política hecha desde el pensamiento.

En El ejercicio de pensar, Martínez Heredia afirmó: “Lo decisivo en este momento son los ideales opuestos al capitalismo, a todas las dominaciones y a la depredación del medio, y a partir de ellos reapoderarse de la obra colosal de Marx y de la historia del marxismo, de los aportes maravillosos que ella contiene y de sus errores e insuficiencias. Y con esa formidable acumulación cultural trabajar intelectualmente y hacer política, que es para lo que sirven las buenas teorías sociales, y tratar de que el marxismo participe en la formación ética y en la inspiración de las conductas”.  ¡Qué gran tarea nos dejó!

Lee algunos de sus textos aquí

Agradecemos enormemente el trabajo voluntario en la transcripción al colaborador de Vocesenlucha Alejandro Díaz, desde México, gracias a quien podemos disfrutar de esta joya del pensamiento también en formato escrito.  —

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Siempre hacemos una primera pregunta, que consiste en tocar un poco las narices, porque preguntar quién es la persona que estamos entrevistando…, no siempre es fácil responder quién es uno, ¿no?

No ya uno es…ya estoy encallecido.

¿Quién es Fernando Martínez Heredia?

Si, ahorita yo soy científico social e historiador, definición más breve. Pero como tengo muchísima edad me alcanzó la vida para haber estado en la lucha insurreccional contra Batista; participé en el movimiento del 26 julio. Y he participado pues, como es natural entonces, en una cantidad muy grande de cosas del proceso iniciado en 1959, en sus áreas digamos fundamentales, para los jóvenes tan jóvenes como yo, que eran: la defensa de la revolución, el estudio y el trabajo, las tres cosas. De eso me llevó, después de cierto tiempito, a ser sobre todo un profesor. Muy joven fui profesor de la Universidad de La Habana, director de lo que sería la Facultad de Filosofía en la actualidad; y también, me llevó a formar parte de un grupo que quería que tuviéramos una filosofía marxista de la revolución cubana, porque no nos gustaba la que venía de la Unión Soviética, y mucho menos nos gustaba el pensamiento de los capitalistas, claro.

Entonces, ahí hicimos también una revista de la que yo fui director llamada Pensamiento Crítico. Creo que fue la primera vez en el mundo que se usó la expresión pensamiento crítico; 1966, duró 5 años. Este otro trabajo duró cerca de 10. Pero como pasa siempre, las cosas cambian y yo cambié de lugar, y entonces trabajé otra vez con el Instituto de Reforma Agraria, con el que yo había colaborado al inicio mismo de la revolución. Lo que era la revolución agraria, con el Ministerio de la Industria Azucarera de Cuba también, pero siempre participando en actividades de tipo internacionalista latinoamericano durante más de 30 años, quizá 40. Entonces me dediqué otra vez a las investigaciones sociales desde mediados de los 80, en el Centro de Estudios sobre América primero, y después de los últimos 20 años aproximadamente, he estado en el Centro de Investigaciones de la Cultura Cubana, que llaman Juan Marinello, por un antiguo intelectual; del Ministerio de Cultura, que es investigación cultural, yo soy el director ahí y comparto con otras cosas de siempre, del estudio de cuestiones cubanas y latinoamericanas. Siempre he sido historiador, digamos, por vocación y por interés, y he publicado, incluso, algunos libros en ese medio… ya bastante.

Qué importante la historia, para conocer la identidad de los pueblos, ¿no? Contar lo que ha pasado.

Y los conflictos… también. Digo, porque la identidad es interesante y los conflictos también, a veces se olvidan.

¿Los conflictos de las identidades? ¿A qué se refiere?

No, los conflictos que viven los pueblos. Las identidades nunca andan solas, andan en medio de grandes conflictos, y de dominaciones, y de resistencias y, por tanto, de conflictos que a veces se vuelven luchas.

Le vamos a plantear una pregunta peculiar: ¿Quién es Cuba?

Ante una pregunta como esta, para un cubano, Cuba es demasiado; entonces, ¿cómo te va a decir qué es Cuba?, si es algo más allá de las palabras. Pero, si nos ponemos a tratar de ayudar, Cuba es como tantísimas partes del mundo, un país que le costó mucho trabajo serlo realmente, a tal punto que le llamaron Juana, no Cuba.

El primer nombre que le pusieron fue Juana, que era una señora de la familia real, del reino de España. O sea, es casi simpático si no fuera algo terrible; se llama el colonialismo. Es decir, como la mayor parte del planeta, Cuba fue víctima del colonialismo, pero durante mucho tiempo, 400 años casi. Y entonces, su historia escrita con ciudades, con instituciones como autoridades, así como las que suele haber, empezó sobre los años del 12, 13 del siglo XVI en adelante, es decir, a inicios casi del siglo XVI hasta el final del siglo XIX. Esto quiere decir, fue colonia mucho tiempo de una potencia que llegó a ser la mayor de Europa en un momento dado, España. Después empezó a decaer bastante, pero seguía siendo la metrópoli de Cuba. Cuba, decimos, una isla pequeña en términos relativos, la tierra de Cuba es la mitad de toda la tierra emergida del Caribe; todas las otras islas sumadas, sólo suman igual que Cuba. Y quizá esto nos ayudó, porque el capitalismo tuvo en el Caribe su vanguardia territorial. Las pequeñas islas fueron objeto de saqueos del medio ambiente, de terribles relaciones sociales con esclavos traídos en masa, de asesinatos masivos de la población autóctona. Y se producían allí, digamos, alimentos tropicales, por llamarles en español, que servían para completar el sistema económico de Europa, en el sentido, cada vez más, de cómo alimentar a los trabajadores de un capitalismo que era juvenil, que no siempre los alimentaba mucho. Y que los llevaba muy duramente, pero tenía que ir interesando a la gente. En ese sentido, Cuba no era tan importante, porque los medios de transporte, fuera del naval, no tenían desarrollo realmente. Al ser tan grande es en las pequeñas islas donde se da el protagonismo del capitalismo. Estas pequeñas islas fueron abandonadas alrededor de la mitad del siglo XIX, al revés pasa con Cuba; pero mientras tanto Cuba es muy importante para España, desde el punto de vista militar y de comunicaciones. Cuba es una colonia militar y de comunicaciones, pero es la más importante de todas, en ese terreno. Por eso le llamaban el antemural de las indias, que es un término militar y, la llave del nuevo mundo, que es un término del transporte naval. Entonces esto hace que todo el que producía, por ejemplo, el oro y la plata de América, para Europa sabía qué cosa era Cuba. Cuba era conocida por todos, desde el fondo de América del Sur hasta Acapulco, hasta Tampico, porque todos los años había que venir hasta acá, hasta el puerto de la Habana trayendo las riquezas y organizarse aquí como una flota de guerra y atravesar el Atlántico hasta España. Entonces, esto hace de la parte oeste del país una colonia militar importantísima, una colonia de comunicaciones importantísima. La parte centro y este no tiene ese destino, es sobre todo ganadera y esa sí se entiende con las pequeñas islas y con otros poderes. Se entiende a través del comercio, entonces le llamaban contrabando, pero eso no tiene importancia, el comercio es inevitable. Proveía de cosas necesarias para la subsistencia de esclavos para las funciones del trabajo en esas islas. Proveía de cuestiones de interés para los comerciantes ya fueran piratas o fueran comerciantes realmente, o corsarios de otras naciones de Europa.

“La gran revolución haitiana, a partir de 1791, fue la más grande, la más profunda de las revoluciones de América”

A fines del siglo XVIII es que viene el cambio grande, grande, grande, el del desarrollo ahora sí, de una industria en Cuba, de algo productivo que es la producción de azúcar. La producción de azúcar en los últimos 20 años del siglo XVIII, empieza a dispararse primero por factores que son demasiado largos para contarlos acá, pero, a continuación, por la gran revolución haitiana, a partir de 1791. La más grande, la más profunda de las revoluciones de América, sin duda. Y acabó, a la vez, con el mayor productor de azúcar del mundo, que era Saint-Domingue, como se llamaba aquella posesión haitiana para Francia, que era la metrópoli.

Entonces ya Cuba era Cuba. Se me olvidó decirlo, pero Cuba es un nombre arbaco o arahuaco, es decir, de autóctonos, que quiere decir tierra alta y se impuso porque eso de Juana era demasiado, pero Saint-Domingue se volvió Haití, que también es un nombre arahuaco, cuando los negros de Haití la liberaron, aunque en su mayoría habían nacido en África, prefirieron llamarse indígenas y ponerle este nombre. Fueron un ejemplo peligrosísimo para el país de al lado, de todos los países del mundo era el más cercano a Cuba, geográficamente. Sin embargo, acá, se estaba desarrollando algo tan importante que tuvo un respaldo militar demasiado grande. Entonces se trajeron 300.000 esclavos de África en 30 años nada más, de 1790 a 1820. Se trajeron aproximadamente un millón, en los 85 años que duró esto. O sea, la esclavitud de Cuba no es un atraso antiguo, arcaico; es algo moderno, modernísimo, es del siglo de la gran industria, del siglo de la revolución francesa, de todas esas cosas bonitas en la constitución, por eso es tan monstruosa.

Los dueños de los esclavos de Cuba, que una gran parte eran criollos de Cuba, no españoles, leían a Rousseau, sabían quienes eran Goethe y Hegel, sabían demasiado. Se daban hasta el gusto de ser liberales en algunas cosas, excepto en cuestiones políticas. Porque ellos eran los dueños de Cuba, los dueños de los esclavos de Cuba, los dueños de un negocio sensacionalmente amplio, que se amplió una y otra vez, durante décadas, y para eso lo mejor es seguir siendo súbdito de España.

De esta manera la burguesía de Cuba, que así le puedo llamar ya, aunque se sentía muy moderna, aunque se sentía superior a los jovencitos pobres que venían de España, de tal modo que le llamaban blanco sucio. ¿Por qué?, porque era blanco, venía de España pero no tenía dinero. No estaba limpio, no tenía dinero, el dinero era el equivalente general de las mercancías. Y entonces, así se formó, por primera vez, la moderna Cuba, con una población que pasó de un cuarto de millón a fines del siglo XVIII, a un millón, cincuenta años después; y, a un millón y medio otros cincuenta años después más. ¿Qué quiere esto decir?Se compuso incluso étnicamente, esa cantidad de coloridos de piel y de otras cosas del pelo, etcétera, que tenemos los cubanos, viene de ahí.

”La esclavitud de Cuba no es un atraso antiguo, arcaico; es algo moderno, modernísimo, es del siglo de la gran industria, del siglo de la revolución francesa, de todas esas cosas bonitas en la constitución, por eso es tan monstruosa”.

Ciento veinticinco mil chinos completaron la expedición, los trajeron para trabajar también como sirvientes contratados. Una cantidad de miles procedentes del Estado español, pero menor, muchísimo menor, también formaron parte; así se hizo un país monstruoso repito porque estaba en la punta de la tecnología mundial. Aquí se trajo la primera máquina de vapor en 1799, Cuba tuvo el ferrocarril antes que España. Fue el primer país de América Latina que tuvo ferrocarril. El primer país de América Latina que tuvo teléfono, telégrafo, cables submarinos también. Se usó el vacío en la fábrica como método, dos años después que se inventó en Francia. Es decir, la contabilidad y la demografía eran tan buenas como Europa, en la primera mitad del siglo XIX. Es decir, estaba en la punta de la tecnología mundial pero no por razones propias, era porque formaba parte del negocio del capitalismo mundial. Eso es lo que yo llamo los turnos de los países, en el sistema mundial del capitalismo. Ese largo turno de Cuba, la cambió completamente, claro, ya le hizo ser de un modo que pesó para siempre. No fue eterno, sin embargo, tenía que seguir moviéndose. Porque en la segunda mitad del siglo XIX, los países de Europa que habían empezado con las guerras napoleónicas a proteger el azúcar de remolacha, ya lo protegieron del todo, el negocio europeo, prácticamente después de una gran corrida con Inglaterra en la sexta década. Inglaterra nos ayudó muchísimo a traer más esclavos, a pesar de todo lo que los ingleses dicen, que ellos estaban contra la esclavitud, porque era un negocio para Inglaterra, hasta los años 50 del siglo XIX. Pero después, ya no había mercado para el azúcar de Cuba en Europa, y entonces el mercado principal de América, era único prácticamente, era Estados Unidos; y pronto se convirtió en el mercado fundamental del azúcar de Cuba. Así empezó Cuba a ser, desde el punto de vista económico, una neocolonia de Estados Unidos. Pero si esa fuera la historia, sería una historia de economía, una historia de razas, una historia de componentes más o menos puestos uno junto al otro, o uno encima de otro. Pero el asunto cambió mucho por un problema de otro tipo, que es las representaciones de la población de Cuba, de que ellos eran un pueblo, y que eran diferente a los demás.

Es decir, la aparición de una identidad propia en la isla, que fue desarrollándose primero, como pasa siempre, muy lentamente. Y apegada a costumbres, a formas de hablar el idioma, a comidas, a todas esas cosas. Y después, empezó a hacer reclamaciones, resistencias, maneras de entender que uno no era español. Ni era ninguna otra cosa que no fuera cubano, ni iba a ser norteamericano tampoco. Entonces, de ahí sale lo que fue el primer movimiento insurreccional, porque tenía que ser insurreccional, en 1868. Que es lo que resultó la primera revolución en Cuba por la independencia del país. A diferencia de otras, tuvo que ser abolicionista. Quisieran o no los participantes; muchos sí querían, como el jefe Carlos Manuel de Céspedes, otros no tanto. Pero tenía que serlo, porque sólo podía lograr lo que quería si había una gran movilización popular. Y sólo la hay, si la gente tiene demandas entrañables suyas, aquello por lo que va a pelear hasta dar la vida. Imagínese, entonces, cientos de miles de personas que eran esclavos, otros que eran demasiado pobres. Entonces una guerra popular que duró 10 años fue la primera revolución cubana. Ahí empezaron a ser cubanos los cubanos, hasta ahí no había. Había mucha gente, y unas culturas diferentes. Y entonces los cubanos no lograron ganar esa primera revolución, pero ya quedó una acumulación cultural, por la que empezaron a reconocerse no leales, no fieles de la corona española, sino cubanos. Ya tenían, inclusive, símbolos propios, como el himno nacional, aunque no se llamaba así. El que ahora es el himno nacional, es de 1868, como la bandera que llamamos nacional, que ya se enarboló en 1868. Es decir, había elementos, las narraciones de la guerra, etcétera.

“Martí se planteó: Cuba tiene que ser la primera que inaugure la Segunda Independencia”.

Y entonces vino de una manera muy moderna, tenía que ser muy moderna si no, no hubiera podido ser, la organización de una segunda revolución a través de un partido político. Partido político ilegal pero democrático, que lo organizó un joven de la ciudad de La Habana. Que había comenzado a los 15 años a ser revolucionario, a pesar de que el papá era valenciano y la mamá era de Canarias; él se sentía muy cubano, y como tal procedió, lo quisieron condenar a muerte por escribir una carta. Lo condenaron a seis años de presidio con trabajos forzados, y ahí empezó su formación revolucionaria. Él se llamaba José Martí. Además fue un extraordinario poeta, uno de los fundadores de un movimiento poético de la lengua española; y un extraordinario orador y un periodista, todas las cosas como intelectual van a ser ciertas en su caso. Pero, sobre todo fue un político, y como político revolucionario entendió que en Cuba había que hacer una revolución sumamente radical. Pero tan radical que pretendiera la justicia social, y que en América Latina eso no había sucedido. Él tenía varias experiencias de América Latina. Que había que hacer, lo que él llamó, una segunda independencia de América Latina, porque las repúblicas se parecían demasiado en el orden social real, a las colonias. Y entonces él se planteó: Cuba tiene que ser la primera que inaugure la segunda independencia. Bueno eso está muy bien, pero es pequeñita, por esto él hablaba de la necesaria unidad de los países de la América Latina detrás de esa nueva tarea, que tendría que llegar a ser histórica. Y a la vez se planteaba, bueno, pero tampoco va a poder ser la independencia de la metrópoli solamente, porque no va a lograr serlo. Cuba tiene que ser libre de España y de los Estados Unidos a la vez, porque ya el poder de los Estados Unidos es demasiado grande.  Entonces, por esto él es también capaz de tratar de entender y escribir sobre el imperialismo desde 1883-84, cuando Lenin tenía trece años de edad. ¿Por qué? Porque se encuentra en este lugar del mundo frente a sucesos que 30 años después Antonio Gramsci va a hablar de americanismo. Él se lo encuentra, él vive en Estados Unidos exiliado. Y entonces es el primero, pienso yo, que en América comprende el mundo desde una posición anticolonialista, y no sólo a su país. Y a la vez, comprende que su país tiene que hacer una revolución de este tipo que decía, porque menos no va a alcanzar y esa es la revolución de 1895 al 98.

La pretensión de él en gran medida se cumplió al inicio. Un partido, el Partido Revolucionario Cubano, fue el que la organizó. Una conspiración que no era de blancos con dinero, sino de gente de todos los colores y sin dinero también, fue la que la preparó. Así fueron los que participaron en la insurrección de inicio, y gente muy pobre y negros también, llegaron a tener los cargos más altos a veces en el ejército libertador. Incluso, un antiguo combatiente del 68 fue el más famoso, con mucho, de todos, Antonio Macedo. Que era también un dirigente político, pero procedía, porque era casi negro, y era del campesinado del este de Cuba, procedía de sectores bajos de la población. Ahí comenzó y se desarrolló una revolución que fue capaz de llevar las luchas en Cuba a un grado difícilmente igualado en toda la historia latinoamericana; y enfrente España también estuvo a una altura increíble. A una altura de tozudez prácticamente inexplicable. Se planteó que no podía ceder, que tenía que pelear como dijo el jefe del gobierno: “hasta el último hombre, y la última peseta”, dijo él. Así mandaron para acá un poco más de 200 mil soldados, jóvenes pobres de España. Los que no tenían dinero para redimirse. Murieron 85 mil en la guerra, fue horroroso, por eso en España un siglo después, todavía cuando a alguien se le rompe en la casa algo se decía: “más se perdió en la guerra de Cuba”. Porque se perdió una parte de la juventud, se perdió todo el tesoro nacional que gastaron en eso, y además se hicieron reos de un genocidio, horroroso. Murieron cientos de miles de personas en campos de concentración. Aquí se inventaron los campos de concentración, no en Alemania. Fue algo terrible, pero el pueblo cubano fue capaz de enfrentar ese desafío. Formó un ejército de 54 mil soldados, con algunos cientos de miles de personas, que se llamaban ciudadanos. Muchos estaban inscritos como tales en los campos, la república en armas era su estructura política. Y así, prácticamente, vencieron al ejército de España. En realidad, España se vio obligada a darle la autonomía a Cuba, el 1° de enero de 1898, y la reina regente le dijo al primer ministro, cuando él le dio a firmar el decreto: “…pero a mí me han dicho que con ese decreto Cuba se pierde”, le dijo ella. Y el primer ministro le dijo: “pero no, señora, ¿más perdida de lo que está ya?”. Pero esto que era, digamos el pataleo final, fue interrumpido por los Estados Unidos, que siempre aspiraron, desde su constitución como país, a quedarse con Cuba. Y yo no hago la historia, porque ya es demasiado larga, pero cualquiera puede, estudiando, encontrárselo fácilmente. Encontraron que este sí era el momento porque ya Inglaterra, no era capaz, en el caso del Caribe, de imponerles a ellos que no. Y España ya era incapaz de enfrentarlos militarmente. Entonces, le declararon la guerra a España, e hicieron lo que… el que después iba a ser presidente de Estados Unidos dijo: “una pequeña guerrita”. Perfecta, derrotaron a España rápidamente e invadieron y ocuparon a Cuba, y le impusieron a Cuba una relación neocolonial. Es decir, ahora sí, hubo un neocolonialismo completo, porque sólo pudo ser Cuba un país independiente y soberano, dejando una parte de su soberanía y su independencia en manos de una nueva metrópoli neocolonial. Ya era imposible quedarse, como pensaron ellos desde antes, con Cuba como un estado, porque ya la cultura política y los sacrificios en masa de una población –murió la quinta parte de la población de Cuba en esa revolución–, ya no hacía posible que Cuba no fuera un estado, que su pueblo no constituyera una nación. Que no tuviera una cultura nacional. Por esto fue hija del poder de los Estados Unidos y el acumulado cultural de Cuba. Esa neocolonia duró 60 años, hasta 1959. Bueno, es quizá un poco largo, pero es difícil hacer la historia del país de uno tan… demasiado corta.

Justamente ha parado en un punto crucial, en 1959. A partir de ahí, ¿qué se construye?, ¿y cómo se llega?

Está muy bien la pregunta, porque se llega allí ante todo por lo que ya hablé. O sea, había algo acumulado que no era poco, pero de muchas tradiciones. De patriotismo, de nacionalismo, de democracia, de antiimperialismo, y de socialismo también. Desde los años 30, que hubo una tercera revolución que no pudo triunfar, pero que significó una modificación profunda de muchos aspectos, de la república burguesa neocolonial, que es como yo le llamo a la república cubana. La mayoría de mis paisanos no la llama así, pero yo sí. Les gusta llamarle neocolonial y se les olvida que era burguesa. Y sí era una república, no era una seudorrepública. En 1908, ya tenía una de las leyes electorales más modernas del mundo entero. Y tenía un sistema político, una hegemonía política, que había que jugar con ella, sin duda. Era complejo ser hegemónico. Pero en las condiciones de 1952, en que Estados Unidos empezó a ser ya, sin duda ninguna, el jefe prácticamente más que el líder, de todos los capitalistas del mundo, después de la segunda guerra mundial; y en América Latina, pensaba que tenía un dominio sin restricción ninguna; un grupo de aventureros en Cuba, rompió el orden institucional, que era uno de los elementos importantísimos, el más importante.

A veces se dice: “no, porque son países que vivían siempre en dictadura”. Eso es mentira. Unos quizá sí, y aun los que sí, hay que investigarlo. Otros no. Y no era nuestro caso. Esto deslegitimó el sistema político. Al ser una dictadura militar, a pesar de que el dictador jamás se vistió de militar, nunca puso ningún militar de ministro, ni siquiera de las fuerzas armadas, o del interior. Hizo todo lo que pudo para no parecerlo, pero no tenía posibilidad ninguna de ser respetado, y de ese repudio no tienen por qué salir las revoluciones. A veces los repudios más grandes no dan lugar a revoluciones. Pero son factores. Ahí aparece el factor de un grupo de jóvenes que pretenden conquistarlo todo. Y son los que van al asalto al Moncada. El asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, es lo que hace que este grupo de jóvenes, que se sacrificaron, más de 70 murieron, dirigidos por el joven Fidel Castro, aparezcan en la historia de Cuba. Cuando aparecen, no parecen creíbles, parecen muy heroicos pero no creíbles. Y ningún partido político los apoyó. Muchos de los que pensaban más avanzadamente porque eran marxistas, tampoco los apoyaron. Bueno está bien, son heroicos, pero son ilusos. De ahí salió, sin embargo, la posibilidad de una nueva promesa, que el pueblo pudiera creer, que era: no queremos volver a la democracia corrompida. En la cual los niños pueden morir de diarrea en masa y los adultos de tuberculosis, aunque puedan ir a votar el día de las elecciones. En la cual el 40% de la población no sabe leer ni escribir realmente. En la cual los servicios elementales los reciben sólo minorías, etcétera. Aparece entonces una promesa, que se vuelve realidad cuando el movimiento político que obliga a una amnistía, en mayo de 1955, permite a Fidel Castro y a algunos de sus seguidores, y otros jóvenes que venían de otro… pero también querían lo mismo, organizar un movimiento político revolucionario llamado Movimiento 26 de julio, por la fecha que es. Éste pretende hacer una revolución en Cuba que, como primera tarea, obviamente tiene que derrocar a la dictadura, pero de inmediato tiene que cambiar el país. Tiene que haber una nueva Cuba. Incluso, se decía de manera coloquial: “no vamos a volver al 9 de marzo”, que es el último día antes de la dictadura.

Ahí viene una historia que empieza a ser más conocida. La insurrección, quizá no del todo, pero vamos a darla por conocida. La insurrección logró establecerse más firmemente, después que llegó una expedición desde México con un grupo de más de 80 de los revolucionaros dirigidos por Fidel Castro, y se estableció en una región montañosa de oriente, que llamamos la Sierra Maestra, y también, porque estaba organizado en ese momento, en todos los municipios del país, el movimiento insurreccional. Que apeló a lo que serían, por una parte, las formas de lucha armada a su alcance; y por otra, a la propaganda; a recoger dinero para no pedirle a ningún político, sino sólo el dinero del pueblo; a organizar obreros en alguna medida; y, cuando se pudo, ya en zonas de lucha, organizar los campesinos de una forma mayor. Eso es lo que llamamos la guerra revolucionaria de diciembre del 56 al 1° de enero del 59. Ahí se fue formando una conciencia política más dada a la acción, y no sólo a la simpatía. Se fueron formando a la vez los combatientes, y los que serían los cuadros. A veces se dice: ¿y entonces cómo hicieron cosas?  Sí, pero, ¿y cómo se prepararon para hacerlas?

“Nuevos imposibles se volvían posibles, se hacían realidades. Y entonces, aparecían cosas extraordinarias de pronto, que nadie había soñado, incluso los que se sentían socialistas tuvieron que aprender a hacerlo”.

Cuando triunfó la revolución al menos había un conjunto de miles de personas, aunque no fuera grande, que ya tenían experiencias militares, experiencias políticas, entrega, problemas que habían tenido que ser decididos, los que habían tenido que ser sacrificados. Había muchas decenas de miles de personas que habían participado o colaborado; y cientos de miles de personas, que tenían una esperanza inmensa. En poco tiempo se volvieron millones, y los otros empezaron a crecer también. Por eso, hay un conjunto grande de acciones, en los primeros dos años, que a veces parecen demasiadas. ¿Cómo es posible tanto? Incluso, en el tercer año, se produjo la transformación de las capacidades defensivas de la revolución, la victoria de playa Girón sobre el intento de Estados Unidos de liquidarnos militarmente, en la formación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el desarrollo de las milicias a gran escala. Y sin embargo se llama Año de la Alfabetización. Y se llama así con razón, porque ese mismo año, 1961, más de 100 mil muchachas y muchachos se fueron por todos los campos de Cuba y lograron alfabetizar (ahora se va a cumplir en estos días, un aniversario más), alfabetizar a toda aquella gente que ya mencioné, a todos los adultos del país. Y no sólo eso, aprendieron al mismo tiempo de los adultos, ¿qué cosa era su país?, y no el barrio en que vivían, la escuela donde iban, las compañeritas y compañeritos; si no, el mundo de extrema pobreza, de sensibilidades desde sus mismos paisanos, desde el modo de trabajar muy duramente todo el día. Los alfabetizadores trabajaban durante el día con los alfabetizados, daban clases por la noche. Entonces, esa ampliación cultural tremenda, fue la que garantizó el desarrollo de la revolución. Convirtió en actores a una cantidad enorme de personas, porque ya sabían leer y escribir, podían canalizar su avance político de una manera incomparablemente superior. Convirtió en actores también a varios cientos de miles de personas, que no habían participado en la fase insurreccional por su edad; y ahora participaban también y tenían el orgullo. Sí, tú estuviste en la Sierra Maestra, pero yo fui alfabetizador. No, yo no soy inferior a ti. Y entonces, al mismo tiempo, vencimos al imperialismo norteamericano. Es muy fácil después que suceden las cosas, calificarlas, incluso decir que así se cumplieron las leyes de la historia y algunas tonterías por el estilo. En realidad todo lo que es importante, es extraordinariamente difícil, y muchísimas veces parece imposible. Así, del mismo modo en que los asaltantes al Moncada pareció que tenían una tarea imposible, hasta que empezó a demostrarse que lo imposible era posible. Y después, que lo posible podía ser realidad. Nuevos imposibles se volvían posibles, se hacían realidades. Y entonces, aparecían cosas extraordinarias de pronto, que nadie había soñado, incluso los que se sentían socialistas tuvieron que aprender a hacerlo. Porque lo que ellos habían pensado que era, o no era o era de otro modo, o era muy superior a lo que habían pensado. Y, sin duda, sí era diferente.

Allí se formó la Cuba que existe hasta hoy, es decir, un país que ya no es tan pequeño, no sólo porque siendo pequeño ha hecho tantas cosas, sino porque cree que puede hacerlo todo. El Che Guevara se dio cuenta en una carta que le hacía a un gran intelectual argentino, Ernesto Sábato, hombre conservador, en enero, febrero del 60, en donde el Che le escribe: “el pueblo cubano ha vencido y está muy consciente de su victoria”. Ahora sí… el hombre del campo creía que él podía ser víctima fácilmente, aprendió que si tenía un fusil en la mano ya no era más una víctima, ahora es un pueblo entero.

Esto quiere decir, se formaron las condiciones para seguir avanzando, y a la vez aparecieron, como pasa siempre, muchísimos nuevos problemas. Las personas que eran explotadas, que no tenían trabajo, que eran analfabetos, que se les moría un niño o una niña muy fácilmente, entendían que todo eso era algo natural. Junto con sus actividades, entendieron que esas eran cosas todas criminales, ninguna natural. Al cambiar así, ya no querían admitir nada que se pareciera a eso. Sus pretensiones políticas ya eran incomparablemente superiores a las que habían tenido ellos mismos hacía cinco años. Y los nuevecitos, ya partían… los niños, los adolescentes, los nuevos, partían de esas nuevas, y de la idea que se iba diciendo. Inclusive, ya se decía: “Vamos a vivir en el comunismo, yo no lo voy a ver, pero vamos a vivir. Lo van a ver otros”. Es decir, los tiempos cambiaron también. Los tiempos de la mayoría de las personas eran una semana, cuatro días, cuando más quince días; relacionado con el trabajo que pudieran conseguir; con el problema de la niña que está enferma, pero dicen que en una semana se va a curar. Todo era corto. Los tiempos se alargaron tremendamente. Empezó a haber una trascendencia como parte de la vida de cada uno en su casa. Es decir, somos una familia, queremos hacer el amor, criar a los niños y todo…pero también, queremos una sociedad que va a tardar sesenta, ochenta años en ser, al mismo tiempo. Esto es lo que, o uno lo entiende, o no entiende a Cuba.

“En Cuba el dengue no existía, y lo introdujeron los Estados Unidos en Cuba, y mató 107 niños en poco tiempo. ¿Cuánto vale un niño?

Yo te decía que los problemas son muchísimos y tampoco puedo…, porque es demasiado extenso. Pero, digamos, por ejemplo, cuando ya usted sabe leer y escribir y además tiene trabajo, no tiene que rogar que se lo den tres meses al año. Tiene trabajo todo el año. Y además la ley laboral le garantiza un salario, y tiene un procedimiento laboral que le permite reivindicar su derecho en ocho días, cuando más. Y a la vez hay médicos y maestros para niños y adultos que no cobran un centavo. Ah, pues ya tiene usted muchísimas cosas, ya no quiere más. No, eso es falso, ahora quiere más. Todo eso hace aumentar las expectativas, diría un sociólogo. Ya el que sabe leer y escribir, quiere leer buenas novelas; el que tiene un trabajo, quiere un trabajo mejor; al que se le ocurren algunas cosas después de esto, ya se le ocurren muchísimas cosas. Eso es un problema. Afortunadamente es un problema, pero no es poco problema. Por otra parte, usted dice: Y ahora todos somos felices porque ahora manda el pueblo. ¿Y cómo manda el pueblo? No, porque manda el poder revolucionario. ¿El poder revolucionario es igual al pueblo?, ¿O representa al pueblo? Bueno, ahí vienen nuevos problemas, porque no había ningún libro que explicara cómo era esto. Porque en el capitalismo, como bien decía… por cierto, el año que viene se cumplen cien años de la gran Revolución de Octubre. Nosotros nos leíamos a los bolcheviques todo lo que podíamos, para ver esta gente, ¿qué habían empezado? Y que después les fue tan mal. ¿Cómo fue que hicieron? Y Lenin decía: “El parlamento es el lugar donde el pueblo elige los que lo van a aplastar los siguientes cuatro años”. ¡Ah, qué tipo más agudo! ¿Entonces no es el parlamento lo que tenemos que hacer? ¡No! ¿Pero entonces, qué hacemos? Porque no puede mandar toda la población a la vez. ¿Cómo va a ser la representación política nuestra? Nosotros no somos tan ingenuos, nos planteamos todo eso de un principio. Lo que teníamos que hacer, cosas urgentes siempre. Y entonces, además, teníamos un problema gravísimo, los Estados Unidos. A mí me disgusta a veces, cuando veo que se explica: ¿Cuánto le costó a Cuba en miles, y miles, y miles de dólares, cada cosa del bloqueo? Es verdad. Cerca de un millón de millones. ¡Qué barbaridad, son unos números increíbles! Se puede, y se ha cuantificado, sí pero… es sólo una parte de la verdad. Cuando se hace eso, uno reduce una parte verdadera del costo. Porque, digamos, se mueren niños que no se debieron haber muerto. ¿Cuánto vale un niño? Ya eso va fuera de todo precio. Inclusive, hacer una epidemia en Cuba como el dengue, que no existía, y que la introdujeron los Estados Unidos en Cuba, que mató 107 niños en poco tiempo. ¿Cuánto vale un niño que murió de dengue? Porque lo asesinaron.

Cuando se formó esto, que había esa cantidad enorme de analfabetos; que una parte de las clases medias, se marcharon por miedo; que había menos alumnos en la Universidad de La Habana que antes… En 1956 había 15 mil alumnos. Sólo volvió a haber 15 mil hasta 1967. Y que, al mismo tiempo, la mitad de los niños de 1959 no habían ido nunca a una escuela. La otra mitad llegaba a dos o tres grados casi todos, la mayoría. Sólo trece años después, todos los niños de doce años terminaron el sexto grado de primaria. Trece años después. Bien, desde los primeros años sesenta hubo que emplear a una gran parte de la juventud en la defensa. E inclusive, había que ver a los que tenían no sólo mayor disposición personal, sino más inteligencia –que la inteligencia no está distribuida como creen los físicos– para que fueran defensores de la patria en cuestiones concretas. Y esos no podían ayudar al desarrollo económico del país. Ni técnico, ni pedagógico, ni científico. Tenían que estar en una cosa que no da ganancia ninguna, excepto mantener la revolución y la soberanía nacional. Y Cuba llegó a tener el ejército más grande, largamente, de la América Latina, y muy bien preparado. Eso es un costo del bloqueo, de la política de agresión de Estados Unidos, porque pudimos no haber tenido ninguno, y habernos dedicado todos a otra cosa. Y entonces, ¿cómo hacer para tener un régimen político, por ejemplo, en que todos discutan de todo, con el enemigo a la puerta siempre? Eso crea hasta prejuicios, y malas conductas que no hubiera habido. Y creer que un compañero que lo que dice es su opinión, es porque en el fondo está al servicio del enemigo. O incluso, creer algo tan estúpido como que: “él no lo sabe, pero está al servicio del enemigo”. Él es tonto, no es malvado, pero es tonto. Todo eso yo se lo achaco también a los Estados Unidos, por eso no me gusta decir el bloqueo, porque es mucho más que el bloqueo. Pero ese enemigo ha estado ahí, y sigue ahí; y Obama se dedicó a tratar de liquidar a la revolución cubana todo el tiempo que fue presidente. Porque él podía ser de un modo u otro, eso es secundario, lo importante es que a él le tocaba desempeñar, en una etapa como la última, y como todas las anteriores, y como la que viene ahora después de enero, del intento de los Estados Unidos sistemático, con todos los medios criminales e inmorales necesarios, para liquidar a la Revolución cubana. La prueba por ejemplo es que, bajo el gobierno de Obama, se dieron más multas a bancos que antes. Incluso países tan serios, supuestamente que no se les puede hacer eso, como Francia y Alemania, fueron multados, y tuvieron que aceptarlo. O sea, que la soberanía sólo en esos dos países, en ese momento, no valió nada tampoco. Entonces, imagínese, ¿cómo hace uno…? A mí cuando me dicen: ¿cómo anda la libertad de expresión en Cuba? Yo les obligo a escucharme lo que acabo de decir. Y después les digo: ¡Ah, además, la libertad de expresión en Estados Unidos no existe!  Pero bueno, yo no estoy analizando los Estados Unidos.

Se utiliza mucho el concepto de democracia. ¿Qué es la democracia?

Por lo que yo he dicho, te das cuenta de algunas opiniones que tengo sobre ello. La democracia sin apellido no existe, la democracia es de alguien. Es una de las formas de gobierno. Aristóteles no era tonto. Incluso, se llegó a plantear que en la democracia era donde todos tenían posibilidades de decir, pero sólo muy pocos tenían dinero. Con lo cual me reveló que era un tipo bastante brillante. Y entonces, en las condiciones del mundo del capitalismo, por ejemplo, los liberales de Europa del siglo XIX, ninguno era demócrata, sólo en la última parte, en el último cuarto del siglo XIX, empezaron en Europa a ver qué interesante era la democracia para lograr una nueva forma de hegemonía. Hasta ese momento, tanto los príncipes como los nuevos burgueses, eran bastante antidemocráticos y lo demostraban de las maneras… por ejemplo, asesinando a 20 mil franceses al terminar la Comuna de París. Sin rubor ninguno, asesinándolos simplemente, en 1871. Sin embargo, hay que reconocer que esta fue una forma de mayor desarrollo para lograr que la dominación pueda cumplir con un requisito de la hegemonía. Que el consenso tiene que ser lo fundamental, nunca la represión. Bueno, interesante. Pero solamente interesante, a nosotros no nos servía de nada. En Cuba, por esto hay que… en algún momento hace rato yo decía que había una ley electoral en 1908 que era una de las más desarrolladas del mundo. Eso no dio de comer a nadie, ni impidió los asesinatos políticos. Ni nada, hasta 1959. Por eso Fidel, un poco después de un año del triunfo, cuando empezaron a acusar a Cuba de que era antidemocrática. Él dijo: “Democracia es esta, que le da un fusil a un obrero. Democracia es esta, que le da un fusil a un negro. Democracia es esta que le da un fusil a una mujer. Democracia es esta que le da un fusil a un campesino”. Y retó a los que lo acusaban a que hicieran lo mismo en sus países. Pero nadie lo podía escuchar porque hubieran desaparecido la mayoría de los gobiernos que hubieran hecho eso [risas].

“El poder tiene que ser enorme, pero tiene que estar al servicio del proyecto”.

En ese momento estaba sucediendo eso, físicamente, en Cuba. O sea, no estaba hablando de algo hipotético, sino de una realidad. Pero no cabe duda de que la sociedad que yo llamo de transición socialista, que es como yo la llamo, que es la sociedad que tiene un poder revolucionario de tipo anticapitalista y un propósito de lograr una sociedad de solidaridad entre todos; de predominio de los valores de revoluciones culturales sucesivas; de una economía al servicio de la gente… Porque el producto interno bruto puede tener movimientos, pero si no tiene que ver con la vida de las familias, nada más que le interesa a algunos interesados. Esa sociedad tiene que tener un régimen político que le corresponda a dos problemas a mi juicio fundamentales. Uno, que el poder tiene que estar al servicio del proyecto, y eso no es una frase. El poder no puede ser pequeño, en un país que fue colonial y que tiene enfrente a Estados Unidos, el poder tiene que ser enorme, pero tiene que estar al servicio del proyecto. Dos, hay que arbitrar formas concretas para que esto no sea una frase, y tiene que ser haciendo que cada vez más el poder resida en más gente, y no sólo porque lo piensen, porque lo crean, sino porque estén informados, porque tengan formas concretas de participar en las decisiones. Porque cada vez más las tengan, no de un día para otro. A mí, por ejemplo, la libertad a toda costa de los anarquistas, siempre me pareció, cuando era muy joven, una cosa preciosa, maravillosa. Ser libre del todo, y mañana por la mañana. Lo que pasa que políticamente, me di cuenta que era imposible. Y por eso me di cuenta después que el joven Carlos Marx, que no era nada tonto, cuando tenía 25 años, escribió: “El concepto de capitalismo puede ser fácilmente derrotado por el concepto de comunismo, pero para pasar de uno al otro, la humanidad tendrá que recorrer una prolongada y angustiosa época”. Me gustan mucho los dos calificativos, prolongada y angustiosa. Como tengo vivencias de ambas cosas, me gustan más. Pero, bueno, no es algo que uno deba dejar de lado, diciendo que los burgueses son malos, porque se trata de creaciones. La revolución no puede consistir solamente en acabar con lo que es necesario acabar, tiene que tener, sobre todo, creaciones. Y en ese sentido, es la creación de cultura política a un grado tal que, incluso, no se diga que los políticos atienden a la cultura, sino que la política es una forma cultural. Y de eso todavía no estamos tan cerca.

Hay que construir hacia allá. ¿Qué es la dignidad para usted?

Mira la dignidad… todas esas palabras que son muy generales, en una calificación general, a mí me suenan huecas. A mí me dijo una vez un mexicano, a quien yo no sólo quiero mucho, sino que admiro mucho, un hombre que ha sido toda la vida un ejemplo, él me dijo: “En México, la palabra honestidad no se usa casi, porque en la política casi nadie es honestoEn México prefieren utilizar la palabra dignidad, porque entonces todos pueden decir yo no seré honesto, pero soy digno”. ¿Ves qué fácil es, una palabra que parece insuperable convertirla en algo que no vale la pena? Porque ese político es un hipócrita. Bueno, pero yo de todas maneras no me valgo de la anécdota para no contestarte. Creo que la dignidad, por ejemplo: en el que no tenía nada cuando yo era un muchacho, y el varón tenía que trabajar por cincuenta centavos al día recogiendo arroz; y las muchachas hermanas de él y la mamá no sabían leer ni escribir; y él venía contento a la casa porque mientras estuvo recogiendo arroz le dieron algunas viandas para comer, y así no tenían que darle comida a él en su casa. ¿Cuál es el sentido de la dignidad para él? Que él lograba trabajar un número de días al año, no más. Cuando vino la revolución y él fue combatiente rebelde, y llegó a participar en la liberación de su patria, ¿cuál fue ya entonces el sentido de la dignidad para él? ¡Ah, que él era un ser humano completo! Que eso no tenía que ver con si comía o no. Que toda la familia comía todos los días. Y entonces la dignidad se había trasladado completamente de lugar. Ahora dignidad era que él era respetado, vestido de verde olivo, y tenía el deber de darlo todo por la revolución. Pero darlo todo, no menos que todo. ¿Ves cómo cambió para él la dignidad? Y después, cuando le enseñaron a leer y a escribir, porque era analfabeto, a lo mejor ya pensó: “bueno ahora la dignidad tiene que pasar por… yo tengo que casarme con una muchacha que no sólo me quiera, sino que sepa leer y escribir también; y vamos a tener entonces muchachos que van a llegar a donde yo ni soñé llegar”, que es la universidad. Y ya tenía entonces, una idea diferente. Lo bueno que a mí me parece, es cuando en los pueblos hay cambios tan extraordinarios que hasta la dignidad puede cambiar, en el curso de la vida de una persona.

Hay un momento en que Cuba se plantea cambiar el modelo y hacer algo parlamentario y crear elecciones. Porque mucha gente dice que esto es una dictadura, reduciendo la democracia a lo electoral, pero muchos ni conocen que aquí hay elecciones. Me gustaría que hablaras de esa democracia cubana.

Sí, bueno, está claro por lo que yo dije antes, que yo no me voy a meter en tratar de explicarme, en tratar de justificar absolutamente nada, en absoluto.

Es, cómo funciona el sistema electoral.

Exactamente, es decir, no es que nosotros en un momento dado nos dimos cuenta que ya lo que teníamos que hacer eran elecciones. Así, no me conseguirán nunca. Yo pienso que, simplemente, hubo que tener el poder por el medio más violento del mundo, que es la guerra, para que aquí pudiera haber una política del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Incluso, la primera definición que se hizo de la política que se pretendía, que la hizo por cierto Fidel Castro, cuando fundó el movimiento insurreccional, fue: “Esta es la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes”. Es decir, ¡de ellos, hecha por ellos y para ellos! No es tampoco ni siquiera una donación que gente muy buena le hace a los humildes, lo cual no estaría mal, pero siempre la filantropía es de la gente que tiene demasiado y da un poquito. Entonces, cuando eso se fue desarrollando, le tocó al propio Fidel aquí en la esquina frente al cementerio, una tarde en que se enterraban compañeros, decir: “Hemos hecho una revolución en las narices de los Estados Unidos, una revolución socialista, esta es la revolución socialista democrática de los humildes, por los humildes y para los humildes”. Eso, en ningún libro de socialismo está, ni marxista ni de otros. Eso fue de aquí, democrática-socialista, y de los humildes, no una alianza obrero-campesina. Bueno, resultó entonces que tenía que ser intelectualmente una creación, políticamente una creación, si no, no iba a salir y sólo por eso salió. De ahí que por ejemplo lo que podría llamar alguien formas de democracia directa, eran habituales.

Fidel se ponía a hablar… y de ahí vienen los discursos tan largos de él, porque le hablaba a los analfabetos, no a los doctores. Y les decía cosas y ellos le contestaban. “¿Y ustedes quieren tal cosa?”, y le gritaban: “¡Sí!”, “¿o esta otra?”, y le gritaban: “¡No!” ¿Pero qué cosa? Y entonces, cuando todo eso se tomaba… una persona le grita: “Comandante tal cosa”; y entonces le responde. No es perfecta, pero teniendo en cuenta lo detestables que son la mayoría de los parlamentos, me gusta más. Y eso fue una fórmula de democracia que pudiera alguien llamar directa. Se usó mucho, se siguió usando de un modo diferente ya, que es la discusión de proyectos de ley importantes con toda la población. Y, por ejemplo, la constitución que rige en Cuba de 1976, no tuvo una convención constituyente, sino que se hicieron, durante varios años, trabajos preparatorios, al fin se hizo un modelo que se presentó, y la población lo discutió en miles y miles y miles de reuniones, por sus organizaciones. Había veces que tú las discutías en tres, porque eras miembro de un sindicato, y a la vez, de un comité de defensa y de la Federación de Mujeres Cubanas; o, de la Federación de Mujeres Cubanas y el Partido Comunista, y un sindicato, de la Federación de Estudiantes de Enseñanza Media y del comité de defensa, y así,… El caso es que la constitución salió, como muchos proyectos de ley, de este tipo de actividad, que a mí me parece muy sana.

“Que la población goce, por un lado, de la soberanía nacional, y por otro de servicios gratuitos universales. Y no del que tenga algo sí tiene, y el que no, no”.

El año de 1990, había una situación dificilísima. La economía comenzaba a dar señales de lo que sucedió en los dos o tres años siguientes, fue que prácticamente desapareció, junto con las relaciones que nos habíamos visto precisados a tener con las URSS. Y el socialismo estaba en una situación de desprestigio muy grande con ayuda de los sistemas de formación de opinión pública, que son bastante totalitarios… la caída del muro de Berlín en noviembre del 89, en fin… Y entonces, en ese momento, en marzo de 1990, el Partido Comunista de Cuba hizo documentos para su IV Congreso, para toda la población, no para sus militantes. Un planteo que es el más autocrítico, el más autocrítico que se había hecho en toda la historia del partido hasta entonces. Ese documento se llevó a la discusión con todos. Comenzaba la computación, se recogieron 1.200.000 opiniones, y se organizaron en 60.000 grupos, por afinidad. Bueno, ¡se manejaron 1.200.000 opiniones, en 60.000 grupos! Más de veinte años después, se hizo una reforma económica que está tratando de avanzar. Y que comenzó en el 2011, y se lanzó, los documentos de ese proyecto, a este mismo tipo de discusión. Se recogieron también más de 1 millón de opiniones. Pero se cambiaron el 67% de los textos originales. Dos tercios, como resultado de esto. Son formas… también existen otras formas menos convencionales. La más importante de las convencionales es el Parlamento, que se llama Asamblea Nacional del Poder Popular. Ésta, que tiene una cantidad enorme de miembros, como 500, un poco más. Yo pienso que es muy representativa de personas valiosísimas. Por cierto, casi la mitad son mujeres. Y, son valiosísimos, pero no son los que de verdad llevan las riendas de toda la producción de leyes. La mayoría de leyes las hace el Poder Ejecutivo. ¡Ah, eso sí!, tienen una docena de comisiones que cada una de ellas ve una parte de las realidades nacionales de manera que aquí están muy distribuidas… y esas comisiones trabajan muy duramente y son muy capaces de citar a los que tienen responsabilidades, que estén obligados a brindar la información que se discuta para el parlamento. Yo creo, desempeñan una función sumamente interesante, que no es la producción de leyes, pero sí es una fiscalización por parte de los elegidos por la población, de lo que sucede en el terreno de la administración del país. ¡Ah, y además no cobran dinero por ser diputados! No cobran un centavo, por lo cual ser diputado no es la manera de dejar de trabajar, porque hay que seguir trabajando. No cobran un centavo. Bueno, el régimen municipal es a mi juicio, muy… comenzó en 1976, es decir, acaba de cumplir cuarenta años. Es de los más democráticos del mundo, realmente. Y tiene defectos, que a mi juicio el más importante es que no tiene suficientes recursos materiales para respaldar su actividad. Debería haber mayor atribución, aunque en estos últimos tiempos se le ha dado la atribución de cobrar impuestos, de tener más cosas materiales a su cargo, pero todavía no son suficientes. O sea, implicaría una descentralización mayor de los recursos. Y entonces, a lo mejor otra persona, que no está sentada aquí, si me oye me dice: “¡Ay Fernando! ¿Pero y cómo nos defendemos entonces de los americanos, si yo descentralizo todos los recursos? Tengo que pedirle al municipio que me emplee algo para defenderme”. Y, además, tú no te das cuenta que para tener la base esta del Mariel, que pretende un negocio a gran escala, que le permita a Cuba tener soluciones económicas fuertes. ¿Ustedes saben lo que es lo del Mariel? El Mariel es un puerto del occidente, en el norte de Cuba, que se está habilitando para que reciba los buques de más alto porte del mundo, que haga allí trasvases de mercancía, en esta misma entrada, que siempre fue sumamente geoestratégica que tiene Cuba, por eso es la llave del Golfo. En la misma llave del Golfo, desempeña unos papeles económicos que no son del canal de Panamá. Que nos haga a nosotros obtener ganancias muy pero muy grandes, y eso es centralizado, eso es absolutamente estatal. Toda la banca es estatal, toda la industria es estatal, toda la infraestructura es estatal, todas las telecomunicaciones son estatales. A mí no me disgusta para nada, porque me garantiza la realidad de que nosotros podamos seguir siendo lo que somos. Que la población goce, por un lado, de la soberanía nacional, y por otro de servicios gratuitos universales. Gratuitos y universales, y no del que tenga algo sí tiene, y el que no, no. Cada cosa tiene su virtud y suele estar acompañada por algún defecto. Incluso aquel señor al principio del pensamiento europeo, que llaman Moderno, Maquiavelo, escribió una vez que: “La solución de todo problema importante trae consigo un nuevo problema importante”.

Hay una cosa que se maneja mucho aquí, el concepto de Patria. No sé qué opinión le merece porque Ulises volvió a su patria, y nosotros estamos terminando un recorrido de dos años por América Latina. Y yo no considero que vuelva a patria ninguna. Pero aquí es distinto.

Sí, para nosotros Patria no fue un regalo de nadie. Es decir, no es algo que viene de los estudios medios o universitarios, de los estudios de teoría política, de leer a autores famosos, de contraponerlos, no viene de ahí. Para nosotros Patria tuvo que ser el que una cosa que no se creía que pudiera existir se convirtiera en realidad, y fuera la esperanza de todos. Me explico. Se suponía, que todos los habitantes de la isla de Cuba eran buenos españoles. La expresión “buen español”, se usaba políticamente. Quiere decir que tenía que ser leal… si lo atropellaban de todas las maneras no importa, porque era leal de todas maneras. Y quería al monarca de España, y punto. O sea, tener patria, fue un ejercicio de una dificultad tan grande… ¿Se imaginan ustedes a miles y miles de personas sin libertad personal que, sin embargo, se planteen que ellos van a pelear y morir por la patria, y no por la libertad personal? O sea, ¡qué clase de desarrollo político hay que adquirir para eso!  Por último, lo que yo hago es fugarme, si tengo que conseguir un arma yo me la consigo, pero cuando esté bien lejos ya, ya soy libre. No, no, entrar en el ejército libertador, darlo todo allí, seguir la disciplina, estar dispuesto todos los días a morir para tener patria. Por eso es que en Cuba el himno nacional… yo les decía que surgió en 1868. En ese primer año de la revolución, cuando una parte de los que comenzaron no tenía claro lo que había que hacer, ni siquiera la libertad de los esclavos. Y sin embargo, el himno ya decía: “No temáis una muerte gloriosa, que morir por la patria es vivir”. Es decir, despídete de la vida… la vida puede ser morir por la patria, Es una vida eterna. Casi 100 años después, los jovencitos que estudiaban en Matanzas, salieron por la mañana en los camiones que ocupaban en la carretera, a pelear en Girón, y ya les faltaban dos semanas para graduarse; y un poco más de 20 de ellos murieron, 180 fueron heridos esa madrugada, tratando de tomar Playa Larga. Y Fidel habló en la graduación, dijo: “Aquí faltan los que no están, pero los que no están ya se graduaron. Se graduaron de héroes eternos de la patria”. Es decir, fíjate que te lleva a una sucesión en el tiempo –yo me mudé casi un siglo–, pero de una gran emoción. Desde aquel que decía: “Morir por la patria es vivir”, hasta este que decía: “Se graduaron de héroes eternos de la patria”. Y todo el mundo, sin embargo, entiende… y cuando se canta la canción de Silvio sobre esa misma batalla de Girón, que dice, acerca de la patria también lo que dice, no viene siendo lo mismo porque seguramente los que van a ver esto no la han oído, pero en Cuba es famosísima, pero termina diciendo: “Que el canto de la Patria es nuestro canto”. Es decir, hay lo personal y una cosa intangible, enorme, que andan juntos. Y esa cosa intangible, incluso te lo puede pedir todo. ¿Por qué? Porque tú estás acostumbrado a que ella te lo dé todo a ti también. Ella te lo tiene que dar todo a ti también, se lo dan el uno al otro. Esto, claro que es muy difícil. Ha sido también una construcción, a lo largo de mucho tiempo. Hoy es de una fortaleza tan grande, que por eso les resultó tan incomprensible a los que no comprenden nada, que los jovencitos…, que dicen: “No pero los jóvenes sí que no son revolucionarios en Cuba, no qué va, si ellos están en otra cosa”. Y sin que nadie se lo orientara, los jóvenes inventaron una expresión que parece de un tweet de esos con un signo, que dice: “Yo soy Fidel”. Y todos gritaban: “Yo soy Fidel”, y los viejos se pusieron a gritar también, aprendieron de los jóvenes a gritar “Yo soy Fidel”. Esa es una de las dimensiones de la Patria. Claro, para nosotros significa: justicia social, libertad, soberanía nacional… muchas cosas. Pero era Patria. Y por eso, cuando Raúl habló en Santiago, quizás ustedes estaban, y se refirió a Maceo, que está ahí en el monumento tremendo ese de él, y dijo: “Aquel que intente apoderarse de Cuba, sólo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha”. Todo el mundo lo aplaudió tan extraordinariamente… Todo el mundo estaba pensando en lo mismo. “Que se le ocurra a los norteamericanos, ni aunque tengan un energúmeno de presidente, a nosotros nos da igualLo mismo si es un tipo simpático, que si es un energúmeno. Los dos nos dan igual”. Bueno, esa es la Patria.

Yo sí les digo a ustedes, regrésense. Y no se sientan tan mal. Acuérdense que a Margarita Pineda la mataron por estar bordando la bandera de la libertad, hace 200 años. Acuérdense que Simón Bolívar una vez se le apareció a un individuo en la puerta del 5° Regimiento, que había sido un convento en Madrid, y le dijeron: -¿Qué haces tú aquí, Maestro?Yo vengo cada vez que despierta el pueblo. Yo resucito cada vez que despierta el pueblo. Y los pueblos parece, incluso, a veces, que están muy mal, y que son apolíticos, y que es increíble que… ¿cómo pueden votar por los que votan? ¡Eh, espera! Si se produce… sobre todo si se actúa, sobre todo si se actúa, resucitan también. Y ponen la Patria incomparablemente hermosa.

Nos llevamos esas palabras, Fernando, porque allí necesitamos construir Patria. Fidel, quién es Fidel, ¿Quién ha sido Fidel para Cuba?

Fidel es todas esas cosas que ustedes vieron. Y es mucho más que eso. Yo creo que además es mucho más que eso, porque es uno de los grandes pensadores del siglo XX que todavía siguió pensando en el siglo XXI. Porque es un hombre que le encantaba el pensamiento profundo y leía a Hobbes y a Locke y todo eso, y dejo eso a un lado para convertirse en un educador popular. Y porque tenía la idea de que había que hacer una Cuba nueva desde una cantidad de estudios… Él era abogado., pero buen abogado, buen estudiante. Y se planteó que había que tener un poder inmenso, sin un poder inmenso no se podía hacer. Y sin embargo, había que estar al servicio del pueblo, todas las horas de todos los días. Si no, el poder se pudría… se pudre. Y entonces, es muchísimas más cosas, pero ya eso sería incomparable. Pero, además de esto, se dedicó toda la vida a tener unas relaciones humanísimas con el pueblo de su Patria. Pero humanísimas. Fíjate, quizá ustedes vieron una cantidad de anécdotas tremenda.

“Fidel ha sido el padre del internacionalismo, y lo ha sostenido”.

Pero, eso no nos puede tampoco dejar a un lado de su pensamiento político y su pensamiento social. Por ejemplo, el internacionalismo, que es algo que desarrolla muchísimo más a la persona que lo brinda que a la persona que lo recibe, que le da cualidades que no sospechó tener. Él ha sido el padre del internacionalismo, y lo ha sostenido. Y la idea de que la educación es fundamental para que el ser humano no sea un animalito inerme… él se abandonó a esa idea desde un inicio, hasta el último día de su vida. Logró que en Cuba, la educación fuera eso mismo, una humanización tremenda de la gente, como yo un poco les decía, después una multiplicación de capacidades, pero al mismo tiempo también un factor de desarrollo de la economía nacional. Por ejemplo, hace más de 45 años él planteo que había que dedicar, fijo, un 1% del producto nacional bruto a la investigación científica. Y aquí lo que había eran tres grados de primaria de promedio nacional en escolaridad. Ahora lo dicen las Naciones Unidas, que sí, que hay que dedicar eso, pero que no es lo mismo hace 45 años que ahora. Cuando sucedió esto de que todos los niños de 12 años terminaron el 6° grado, se les planteó que todos los niños fueran becados a la secundaria, y cambiaron sus vidas. Y sobre todo las niñas, la mitad de la infancia, no es lo mismo decir que las niñas y los niños son iguales, y es mentira, a que sean iguales de verdad, y que las niñas saquen, como ha pasado, mejores notas que los demás, y que llegue a ser, como es (desde) hace años, que 2/3 partes de los empleos técnicos del país lo desempeñan mujeres, y por tanto ganan más y tienen mayor representación social, porque la educación les dio la posibilidad de mostrar su capacidad.

Y eso lo hemos comprobado… Muchísimas gracias, maestro.

Fuente: VOCES EN LUCHA

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