TODO CALIBAN, ESPERANZADOR. JOHN SAXE-FERNÁNDEZ

JOHN SAXE-FERNÁNDEZ

El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para transformarla. Con esta honda noción de Bertolt Brecht, los editores de Cooperativa Editorial Viandante presentan la edición mexicana de Todo Caliban (2019), un libro en el que Roberto Fernández Retamar (RFR), cubano de profunda conciencia universal, incorpora la mayor parte de sus ensayos “relacionados con el ‘concepto-metáfora’ o el ‘personaje conceptual’ de Caliban”, ensayo cuya aparición en 1971 fue de hondo impacto en el mundo sin límite del arte: la poesía, la literatura, el teatro con vínculos a la lucha de clases y el ejercicio del poder colonial e imperial alrededor de Caliban, personaje hecho sirviente pobre y esclavo, despojado y maltratado, que se rebela ante su antagónico, Próspero, en la pieza teatral La tempestad, de William Shakespeare (Inglaterra, 1564-1616), en escena en el Londres de 1611.

En la Noticia actualizada para la edición mexicana, RFR se refiere a un libro de 2017 en torno al nazismo profundo en Estados Unidos. Es un tema presente en el primer ensayo Caliban, de 1971, en cuya segunda página se lee: “…la población blanca de Estados Unidos (diversa pero de común origen europeo) exterminó a la población aborigen y echó a un lado a la población negra, para darse por encima de divergencias en homogeneidad, ofreciendo así el modelo coherente que sus discípulos los nazis pretendieron ampliar a conglomerados europeos…” Me importa que Fernández Retamar en esta edición mexicana advierta sobre la arriesgada mención de los discípulos de Estados Unidos, los nazis. Dice que la mención se la oyó “de viva voz al gran intelectual argentino Ezequiel Martínez Estrada… al principio de los años 60 del siglo pasado, pero sólo hace poco he encontrado una fundamentación impresa suficiente. Se trata del libro de James Q. Whitman, Hitler’s American Model. The United States and the Making of Nazi Race Law (New Jersey, Princeton University Press, 2017)”, y agrega: No quiero dejar de llamar la atención sobre el hecho de que tal libro fue publicado por una de las más prestigiosas universidades de los Estados Unidos y es una muestra de la compleja vida intelectual de ese país, la cual incluye posiciones críticas muy valiosas, incluso muy valientes ( Ibid, 14, 15). Por esos días llegó a mi oficina en la UNAM una copia del libro de Whitman enviada por RFR, para una reseña, basado en los registros taquigráficos de las sesiones de juristas en el Ministerio de Justicia del Tercer Reich para elaborar las leyes raciales que desembocarían en millones de muertos; me impactó la crueldad anti-migrante nazi de Trump. Poco después, don Roberto nos dejó.

Para él lo valioso es la zona de la realidad iluminada por Caliban, quien durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va del actual ha estado encarnando en el mundo de la literatura y en el de las ideas al colonial trabajador. Para referirse a lo que considera esencial a esta edición recuerda la caída del muro de Berlín, agregando que fue una imagen (textual): “…para disfrute exclusivo de Próspero, quien ahora está entregado a levantar otros muros de feroz xenofobia (por ejemplo, entre Estados Unidos y México), esta vez no para separar al este del oeste, sino al norte del sur, que es la gran polaridad de estos tiempos y lo que explica la vigencia del presente libro. Las inmensas tragedias de los centenares de millares de emigrantes procedentes del sur”, sean del Medio Oriente y África, o los intentos migratorios de muchos habitantes de nuestra América, que viven miserablemente en países que ha esquilmado el imperialismo, por atravesar la vasta frontera entre México y Estados Unidos e ingresar a esta última nación, el norte por excelencia, son ejemplos de la conducta criminal de los gobernantes estadunidenses en relación con los inmigrantes. Cierra concluyendo que (N)ada hace pensar que la imagen de Caliban tienda a ser innecesaria, porque se hubiese desvanecido la temible imagen de Próspero. Por el contrario, hoy, a más de medio milenio de 1492, cuando se inició el actual reparto de la Tierra, la imagen de Caliban tiene más vigencia que nunca. Es deber nuestro insistir en que si la humanidad no es otro experimento fallido de la naturaleza, como el de los dinosaurios, sólo podrá salir a flote, en caso de hacerlo, con la rosa náutica toda en las comunes manos constructoras ( ibid). Hoy, en momentos en que México rechaza lo que Eric Toussaint llama el sistema deuda fondomonetarista, eje del coloniaje de Estados Unidos al sur del Bravo, y cuando la población boliviana retoma con voto pacífico y abrumador el control de su destino y de su vasta riqueza, esencial para la construcción social alternativa, empezando con el litio vital al urgente abandono de los mortales combustibles fósiles, abriendo espacios y esperanzas de vida planetaria, es muy bienvenida la edición mexicana del Todo Caliban de Roberto Fernández Retamar, un compañero universal de fraterna humanidad.

Fuente: La Jornada

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