TRIUNFOS. DAVID BROOKS

American curios

Un día antes del asalto al Capitolio, los demócratas ganaron los dos escaños del Senado federal por Georgia, antes bastión republicano, y recuperaron el control de la cámara alta. En la imagen, partidarios de los dos candidatos, el pasado día 4.Foto Afp

DAVID BROOKS

Lo que se ha perdido de vista durante los últimos días desde el insólito asalto al Capitolio el 6 de enero en una intentona de golpe por fuerzas ultraderechistas instigadas por el propio presidente y sus secuelas es el hecho de que ese mandatario y su Partido Republicano fueron derrotados en el ámbito electoral por fuerzas progresistas de todo el país.

En los cuatro años de Trump, los demócratas reconquistaron el control de la cámara baja en 2018, retomaron la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2020, y hace 12 días también el control del Senado.

Vale repetir: la elección presidencial no fue definida por un voto pro-Biden, sino por una lucha de resistencia contra la derecha y su proyecto neofascista encabezado por Trump.

Estos triunfos se deben a movilizaciones y organización encabezadas por afroestadunidenses, latinos, indígenas y otras minorías en varios estados claves, una nueva generación joven progresista (gran parte de la cual dice favorecer el socialismo) y nuevas coaliciones de defensores de derechos civiles, inmigrantes, ambientalistas de base, movimientos contra la violencia sistémica. Varios han sido parte de lo que es el movimiento de protesta social más grande en la historia de Estados Unidos detonado por la injusticia racial y por las vidas negras, el cual se expresó en cientos de ciudades con la participación de más de 26 millones de personas.

Hoy día, el llamado Caucus Progresista del Congreso federal es más grande que nunca con casi 100 legisladores (incluyendo entre su liderazgo a Raul Grijalva y Jesus Chuy Garcia, ambos de origen mexicano). Entre ellos hay un número creciente de los que se definen como socialistas, al igual que en gobiernos municipales y estatales.

Un día antes del asalto al Capitolio encabezado por supremacistas blancos, neonazis, antimigrantes y combatientes contra la izquierda radical (como acusa Trump a los movimientos de resistencia progresistas), los demócratas ganaron los dos escaños del Senado federal en disputa en una segunda vuelta en el antes bastión republicano de Georgia; y eso con dos políticos novatos. Uno de los ganadores fue nada menos que el reverendo progresista Raphael Warnock, encargado de la iglesia bautista donde se formó el reverendo Martin Luther King Jr (cuyo día oficial se festeja este lunes, y cuyo llamado a una revolución moral en este país sigue retumbando) y quien ahora será el primer senador negro enviado por ese estado a la cámara alta en su historia.

El otro ganador es el documentalista Jon Ossoff, el hombre más joven en ser electo al Senado en varias décadas, y para horror de los neonazis y antisemitas, de origen judío.

El destacado historiador Eric Foner, de la Universidad de Columbia, comentó esta semana que lo ocurrido en el Capitolio “refleja una ideología con raíces profundas en la sociedad estadunidense –el nacionalismo blanco… Se requiere de una constante lucha para enfrentar al neoklanismo, los grupos de supremacía blanca armados” que se han expresado a lo largo de la historia estadunidense. Eso implica, afirma, poner fin a la criminalización de la gente pobre y superar las profundas desigualdades de este país.

La historia oculta de Estados Unidos sigue siendo la de estas luchas democratizadoras, rebeldes y disidentes a lo largo de su existencia (aunque Howard Zinn y otros la rescatan). Las nuevas generaciones rebeldes, como en otros países, surgen de una lucha común y presente contra cuatro décadas de neoliberalismo.

Son estos movimientos democratizadores los que deberían ser reconocidos por sus contrapartes en México y otros países (tal vez hasta invitarlos a dialogar y chance bailar en lugar de perder tanto tiempo fijándose sólo en el ámbito oficial estadunidense) y festejar sus triunfos –son también los de nuestras diásporas en el norte–, ya que son al fin triunfos de todos los que luchan contra la derecha y el neoliberalismo, y por la justicia y la dignidad, en todas partes.

Taj Mahal. Things are Getting Crazy Up Here. https://open.spotify.com/track/ 4OmduSVUMJ3PgC09UqzrZT?si= r5JE8M_FS4SwL4iFYESnUA

Bruce Springsteen. This Little Light of Mine.  https://open.spotify.com/track/ 63g7Z2JC9t4zUBykMvJcm9?si= Eh3P8O1FSo-ISjeLKdk1wA

Fuente: LA JORNADA

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