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¿VENEZUELA: NARCO ESTADO? MENTIRAS, NÚMEROS Y VERDADES. PASQUALINA CURCIO CURCIO

PASQUALINA CURCIO CURCIO

PASQUALINA 2“Yo era el director de la CIA. Mentimos, engañamos, robamos. Es como si tuviéramos cursos de entrenamiento completos.” Esta confesión la realizó ante un grupo de estudiantes de la Universidad de Texas el 15 de abril de 2019 el hoy Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

Se trata del mismo personaje abyecto quien ayer, en un acto carente de ética, incitando al delito ofreció una recompensa de 15 millones de dólares a quien le entregase al presidente constitucional y legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro. Entrenado para mentir justificó su ofrecimiento afirmando que Maduro es el responsable del “tráfico internacional de narcóticos”.

Mike Pompeo junto con el Fiscal General de EEUU, William Barr, acusaron a Maduro sin prueba alguna (como suelen hacer los voceros del imperio estadounidense) de “haber participado en una asociación criminal que involucra a una organización terrorista extremadamente violenta, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en un esfuerzo por inundar Estados Unidos de cocaína”.

Aseguraron que “los exjefes guerrilleros [de las FARC] que han retomado las armas ´obtuvieron el apoyo del régimen de Maduro´ para operar en la frontera entre Colombia y Venezuela con el objetivo de enviar al territorio estadounidense toneladas de cocaína.”(1)

Barr, al igual que Pompeo, tomó los cursos de entrenamiento para mentir, engañar y robar. Se desempeñó como funcionario de la CIA entre 1973 y 1977.

La actuación protagonizada por Barr y Pompeo es parte del guión para acabar con la Revolución Bolivariana.  En el documento titulado “Plan Maestro para derrocar a la dictadura venezolana” del 23-02-2018 suscrito por el entonces Jefe del Comando Sur, Kurt Tidd, se lee entre los objetivos y estrategias:

“Intensificar notablemente la denuncia contra el régimen de Maduro calificándolo de criminal, ilegítimo, ladrón de la riqueza del pueblo venezolano y saqueador del tesoro nacional (…) Hacer uso de la ´corrupción generalizada´ y  de las ´ganancias originadas por las operaciones de narcotráfico´ para desacreditar su imagen [la de Maduro] ante el mundo y sus seguidores.”

También está entre los planes: “Continuar el fuego en la frontera con Colombia, multiplicar el tráfico de combustible y otros bienes, el movimiento de los paramilitares, incursiones armadas y tráfico de drogas, provocando incidentes armados con las fuerzas de Seguridad de la Frontera”…Reclutar paramilitares mayormente de los campos de refugiados en Cúcuta, la Guajira y del Norte de Santander”.

Es y ha sido parte del Plan, entre otros: “Aumentar la inestabilidad interna a niveles críticos… causar víctimas y señalar como responsable al gobierno de Venezuela magnificando, frente al mundo, la ´crisis humanitaria´ a la que ha sido sometido el país…”  (2)

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HUGO MOLDIZ: SOMOS REHENES DEL GOBIERNO DE FACTO. RODOLFO ROMERO REYES

RODOLFO ROMERO REYES

RODOLFO ROMERO REYESHugo Moldiz fue de las primeras personas en percatarse de la inminencia del golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia. Desde ese triste día se encuentra asilado en la residencia de la embajada de México en La Paz. Junto a él, otras seis exautoridades del gobierno de Evo permanecen sin poder salir del país. Las fuerzas golpistas, en evidente violación de los derechos humanos, no les permiten viajar hacia la nación que les dio abrigo. Fuerzas paramilitares ya habían circulado su nombre, y el de los otros, amenazándolo de muerte. Desde allí, Hugo ha escrito un libro, un grito desesperado para que se conozca la verdad. Desde allí también conversa con la revista Contexto Latinoamericano de la editorial Ocean Sur.

—¿Desde cuándo y cómo se produce su asilo en la embajada de México en Bolivia?

El 10 de noviembre de 2019 participé en una reunión en las inmediaciones de la avenida Arce. El encuentro fue rápido, pues nos acabábamos de informar que Evo Morales salía con dirección al Chapare, previa renuncia forzada, coaccionada por las fuerzas que tienen el monopolio de la fuerza estatal. Las capas medias urbanas, cargadas de odio y racismo, salían a las calles, en automóviles o a pie, portando la bandera tricolor como si Bolivia hubiera clasificado al mundial de fútbol. El golpe de Estado se había consumado. Desde el anterior, al terminar la tarde del 9, me había dado cuenta que el derrocamiento del presidente indígena era cuestión de horas. Estuve esa tarde en plaza Murillo, a metros de Palacio Quemado y de la Casa Grande del Pueblo —con un destacado periodista argentino, Marco Teruggi, que estaba en Bolivia con motivo de las elecciones del 20 de octubre—, y ya no había pueblo resguardando Palacio.

Vuelvo al 10. No tenía quien me recogiera en ese momento de la reunión. El compañero que estaba encargado de eso tuvo un contratiempo y se iba a demorar. Tomé la decisión de caminar unas tres cuadras con dirección al departamento de otro compañero hasta que aparecieran a recogerme. La medida fue audaz pues mi carácter público representaba un anzuelo para cualquiera que me reconociera y cargara su violencia contra mí. Estaba con una gorra de cuero, que había comprado en Turquía, que cambió en algo mi apariencia. Llegué a destino, no sin correr una cuadra ante el grito de dos que me reconocieron y lanzaron insultos. Cerca de una hora después el compañero me recogió y me llevó a casa. Antes que saliera de mi refugio ocasional recibí llamadas de amenaza. En el trayecto a mi casa sucedió lo mismo. Días antes los paramilitares al servicio de Luis Fernando Camacho ya estaban haciendo circular los nombres de los enemigos del pueblo, en el que figuraba mi nombre.

Llegué a casa. En ese momento recibí una llamada de México. Era Daniel Martínez, del equipo internacional y asesor del Partido del Trabajo (PT) de México, pidiéndome que me trasladara a la residencia de la embajada mexicana, que ya no había nada más que hacer. Eso hice y desde esa noche, que llovía a cantaros, me encuentro bajo protección de México.

—El gobierno de facto prohíbe su salida y la de otras seis exautoridades bolivianas, en clara violación de los derechos humanos. ¿A qué cree que se debe esa negativa? 

En un principio es bastante comprensible que las fuerzas de la derecha, conducidas por sus fracciones más ultraderechistas, sometidas a los mandatos de Estados Unidos, hayan activado una cacería de exautoridades del gobierno de Evo Morales y dirigentes del MAS para satisfacer la sed de venganza de las capas urbanas que los estaban apoyando.

Ya constituido el gobierno de facto, también es entendible que la falta de legalidad y legitimidad del régimen sea compensada con el uso de la fuerza discursiva y material de la violencia. No sorprende que su ministro de Gobierno haya dicho, apenas fue posesionado, que iba a “cazar” a los sediciosos Juan Ramón Quintana, Raúl García Linera y a mi persona; era congruente con la construcción del enemigo interno. Seguir leyendo HUGO MOLDIZ: SOMOS REHENES DEL GOBIERNO DE FACTO. RODOLFO ROMERO REYES

CORONAVIRUS: CRISIS SISTÉMICA ESTADOUNIDENSE. PASQUALINA CURCIO CURCIO

PASQUALINA CURCIO CURCIO

PASQUALINA 2“El Sistema fracasó”, estas fueron las palabras que pronunció el 12 de marzo de este año Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU, máxima autoridad en enfermedades infecciosas de ese país. La afirmación la realizó en una audiencia a la que fue llamado por el Congreso a propósito de la pandemia del CORONAVIRUS. Se refería al sistema de salud estadounidense. Entre las causas resaltó el problema con el acceso a las pruebas de despistaje del COVID-19.

El sistema de salud de EEUU es privado tanto en su prestación como en su financiamiento, quien no tenga un seguro médico no tiene acceso a los servicios de salud. Allí, la salud no es un derecho humano, es una mercancía que se compra y se vende en los mercados aseguradores, concepción absolutamente coherente y enmarcada en el sistema capitalista, neoliberal y salvaje que rige en esa “potencia mundial”.

Dijo Fauci a los Congresistas: “La idea de que alguien pueda hacerse fácilmente las pruebas como lo hacen las personas en otros países… no estamos preparados para eso. ¿Que si creo que deberíamos estarlo? Sí. Pero no lo estamos”.

De los 327 millones de estadounidenses, 27, 5 millones no cuentan con seguro médico y otros 44 millones tienen seguro pero insuficiente, es decir, que no cubre los costos de atención; a lo que debemos sumar otras 10 millones de personas indocumentadas que tampoco pueden acceder al sistema. Por lo menos el 40% de la población está excluida del sistema de salud.

La garantía de la contención de la propagación de la pandemia, además del comprobado aislamiento social, es la posibilidad de diagnosticar oportunamente los casos de CORONAVIRUS para de manera inmediata aislarlos y tratarlos.

Otro riesgo que para la humanidad implica el sistema estadounidense es la posibilidad de aislamiento. La cuarta parte de los trabajadores no tiene acceso a días remunerados por razones de enfermedad. Por lo tanto, la probabilidad de que se queden en casa ante llamados de aislamiento social, es baja.

El 11 de marzo de 2020 se habían reportado 696 casos de CORONAVIRUS y 25 muertes en EEUU. Hoy, 23 de marzo de 2020, el número de casos, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es 33.337 y 415 fallecidos, registrando un incremento de 133.248% casos diagnosticados. A la fecha, y según reportes del mismo organismo, EEUU registra el 82% de los casos en la región y el 84% de los fallecidos. El virus está presente en los 50 estados del país.

Fracaso sistémico que no solo pone en riesgo al pueblo estadounidense, sino a la Región y al Mundo entero.

Escepticismo sospechoso

Las declaraciones de Donald Trump mediante las cuales busca minimizar el avance y el efecto de la pandemia, además de ser irresponsables ante los propios estadounidenses y ante la humanidad toda, deben resultarnos sospechosas. Calificarlas de “apresuradas” y desestimarlas por cuanto provienen de la “personalidad explosiva” de Trump, podría resultar ingenuo sabiendo que históricamente las acciones de todos los presidentes de turno de EEUU han seguido el libreto escrito por los grandes capitales.

La tranquilidad con la que el inquilino de la Casa Blanca, el 12 de febrero contradijo al mismísimo director del CDC y afirmó: “Llegado abril, en teoría, cuando el clima sea un poco más caliente, se irá [el CORONAVIRUS] de forma milagrosa”, genera sospechas ante la posibilidad de que disponga de la vacuna contra el virus, cobrando fuerza la tesis del CORONAVIRUS, planteada por Noam Chomsky, como un arma biológica creada en laboratorios estadounidenses. Seguir leyendo CORONAVIRUS: CRISIS SISTÉMICA ESTADOUNIDENSE. PASQUALINA CURCIO CURCIO

LA SALUD ES UN DERECHO HUMANO. ESO ES LO QUE ENTIENDE Y HACE CUBA

La campaña de descrédito del Gobierno de los Estados Unidos es inmoral en cualquier circunstancia. Es particularmente ofensiva para Cuba y el resto del mundo, en momentos  de una pandemia que nos amenaza a todos, y cuando todos deberíamos estar esforzándonos por promover la solidaridad y la ayuda a quienes la necesitan.

Desde las Naciones Unidas, y con una sola voz, la comunidad internacional,  reclama unidad y cooperación.  Reclama el fin de las guerras y conflictos. Reclama también el cese y la suspensión de los injustos bloqueos y las  medidas coercitivas unilaterales.  Apártense la mezquindad y la hostilidad.

La salud es un derecho humano. Eso es lo que entiende y hace Cuba.

Como dijera el Comandante en Jefe, Fidel Castro: “Cuba no realizaría nunca ataques preventivos o sorpresivos contra ningún oscuro rincón del mundo, en cambio nuestro país era capaz –y lo sigue siendo.- de enviar los médicos que se necesitan a los más oscuros rincones del mundo. Médicos y no bombas.”

(Información dada a conocer por Juan Antonio Fernández Palacios, subdirector de la Dirección General de Prensa, Comunicación e Imagen del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.)

26 de marzo de 2020

Fuente: CUBAMINREX

MI CASA Y MI CORAZÓN. MARCOS ANA

MARCOS ANA
Marcos Ana, en la cárcel de Ocaña en 2006. Foto: LUIS MAGÁN

MARCOS ANA

(sueño de libertad)

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

CORONAVIRUS: EL PERFECTO DESASTRE PARA EL CAPITALISMO DEL DESASTRE. LEONARDO BOFF

SEQUÍA 2

LEONARDO BOFF

LEONARDO BOFF 3La pandemia actual del coronavirus representa una oportunidad única para que repensemos nuestro modo de habitar la Casa Común, la forma como producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza. Ha llegado la hora de cuestionar las virtudes del orden capitalista: la acumulación ilimitada, la competición, el individualismo, el consumismo, el despilfarro, la indiferencia frente a la miseria de millones de personas, la reducción del Estado y la exaltación del lema de Wallstreet: “greed is good” (la avaricia es buena). Todo esto se ha puesto en jaque ahora. Aquel ya no puede continuar.

Lo que nos podrá salvar ahora no son las empresas privadas sino el Estado con sus políticas sanitarias generales, atacado siempre por el sistema del mercado “libre”, y serán las virtudes del nuevo paradigma, defendidas por muchos y por mí, el cuidado, la solidaridad social, la corresponsabilidad y la compasión.

El primero en ver la urgencia de este cambio ha sido el presidente francés, neoliberal y proveniente del mundo de las finanzas, E. Macron. Lo dijo bien claro: “Queridos compatriotas, “Mañana tendremos tiempo de sacar lecciones del momento que atravesamos, cuestionar el modelo de desarrollo que nuestro mundo escogió hace décadas y que muestra sus fallos a la luz del día, cuestionar las debilidades de nuestras democracias. Lo que revela esta pandemia es que la salud gratuita, sin condiciones de ingresos, de historia personal o de profesión, y nuestro Estado de Bienestar Social no son costes o cargas sino bienes preciosos, unos beneficios indispensables cuando el destino llama a la puerta. Lo que esta pandemia revela es que existen bienes y servicios que deben quedar fuera de las leyes del mercado”.

Aquí se muestra la plena conciencia de que una economía sólo de mercado, que mercantiliza todo, y su expresión política, el neoliberalismo, son maléficas para la sociedad y para el futuro de la vida.

Todavía más contundente fue la periodista Naomi Klein, una de las más perspicaces críticas del sistema-mundo, que sirve de título a este artículo: “El coronavirus es el perfecto desastre para el capitalismo del desastre”. Esta pandemia ha producido el colapso del mercado de valores (bolsas), el corazón de este sistema especulativo, individualista y anti-vida, como lo llama el Papa Francisco. Este sistema viola la ley más universal del cosmos, de la naturaleza y del ser humano: la interdependencia de todos con todos; que no existe ningún ser, mucho menos nosotros los humanos, como una isla desconectada de todo lo demás. Más aún: no reconoce que somos parte de la naturaleza y que la Tierra no nos pertenece para explotarla a nuestro antojo; nosotros pertenecemos a la Tierra. En la visión de los mejores cosmólogos y astronautas que ven la unidad de la Tierra y la humanidad, somos esa parte de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Sobreexplotando la naturaleza y la Tierra como se está haciendo en todo el mundo, nos perjudicamos a nosotros mismos y nos exponemos a las reacciones e incluso a los castigos que ella nos imponga. Es madre generosa, pero puede rebelarse y enviarnos un virus devastador.

Sostengo la tesis de que esta pandemia no puede combatirse solo con medios económicos y sanitarios, siempre indispensables. Exige otra relación con la naturaleza y la Tierra. Si después que la crisis haya pasado no hacemos los cambios necesarios, la próxima vez podrá ser la última, ya que nos convertiremos en enemigos acérrimos de la Tierra. Y puede que ella ya no nos quiera aquí.

El informe del profesor Neil Ferguson del Imperial College de Londres declaró: “este es el virus más peligroso desde la gripe H1N1 de 1918. Si no hay respuesta, podría haber 3.2 millones de muertes en los Estados Unidos y 510,000 en el Reino Unido”. Bastó esta declaración para que Trump y Johnson cambiasen inmediatamente sus posiciones. Mientras, en Brasil al Presidente no le importa, lo trata como “histeria” y en las palabras de un periodista alemán de Deutsche Welle: “Actúa criminalmente. Brasil está dirigido por un psicópata y el país haría bien en eliminarlo tan pronto como sea posible. Habría muchas razones para ello”. Es lo que el Parlamento y la Suprema Corte por amor al pueblo, deberían hacer sin demora. Seguir leyendo CORONAVIRUS: EL PERFECTO DESASTRE PARA EL CAPITALISMO DEL DESASTRE. LEONARDO BOFF

BRASIL: POR SI FUERA POCO, UNA CRISIS CON CHINA. ERIC NEPOMUCENO

Desde Río de Janeiro. En un solo día, el viernes 20, Brasil vivió una formidable secuencia de turbulencias: el número de casos confirmados de coronavirus se acercó a mil, se constató que el crecimiento ocurre a una velocidad comparable al registrado en Italia al principio del surto, el ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta anunció para abril un “colapso” en el sistema público del sector, el gobierno divulgó su nueva proyección de expansión de la economía para cero por ciento y el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro afirmó que “por ahora” decretar el estado de sitio “no está en nuestro radar”.

Aprovechó para recordar, con todas las letras, que en caso de que se llegue a esa necesidad, no habría dificultades para implementarla (dependería de aprobación por parte del Congreso, pero siempre existe la salida de un autogolpe sin más demoras).

Impacta que un capitán retirado del Ejército por actos de indisciplina diga todo eso cercado por generales de variadas estrellas, algunos en actividad, la mayoría en retiro, sin que a ninguno de ellos se les ocurra la necesidad de manifestarse. Lo ideal, que sería hacer callar al despotricado presidente, no ocurrirá tan temprano. Pero el silencio es inquietante y estruendoso.

Es decir: una economía colapsada (analistas del mercado financiero hablan claramente de una recesión de hasta el 4%), sistema de salud colapsado, y la democracia, en manos de un ultraderechista desequilibrado, acercándose al colapso. Y no hay salida a la vista.

Todo eso en un solo día sirvió para ocultar otro campo de crisis: Bolsonaro intentó hablar por teléfono con el presidente chino, Xi Jinping, quien se negó a atender la llamada.

El motivo: hace unos días el diputado nacional Eduardo Bolsonaro, uno de los tres hijos hidrófobos del presidente, divulgó por tweet mensajes durísimos acusando a China de ser responsable por la pandemia del coronavirus y, de paso, pidió que se instale un régimen de libertad en el país.

De inmediato el embajador chino en Brasil, el veterano diplomático Yang Wanming, emitió una nota contundente, diciendo que Eduardo, que integró la comitiva del papá a Florida, volvió del viaje contaminado por un “virus mental”.

Se trató de una mención casi explícita al vasallaje de Bolsonaro frente a su mito Donald Trump, alineándose de manera radical con la política de Washington de confrontación con China.

Le tocó entonces al ministro de Aberraciones Exteriores (perdón: Relaciones), el patético Ernesto Araujo, entrar al ruedo. En un comunicado oficial sin nexo ni lógica, exigió que el embajador chino pidiese disculpas al gobierno brasileño. Veteranos diplomáticos en actividad se sorprendieron y se asustaron con el tono de la nota de su jefe, absurda en todos los sentidos.

Y para no dejar dudas sobre la gravedad del caso, la negativa del presidente chino a hablar por teléfono con su desequilibrado par brasileño elevó la temperatura a niveles más que preocupantes.Lo que se comenta por aquí es que mientras el diputado Eduardo Bolsonaro no pida disculpas por sus enloquecidas palabras, la tensión no hará más que subir.

Los chinos – la tan nombrada paciencia china… – sabrán esperar. El problema es si Brasil podrá esperar. Además de ser el país que ofrece al gobierno de Bolsonaro el mayor superávit comercial, China es un país clave para la economía brasileña, gracias a sus pesadísimas inversiones en Brasil. En términos de comercio exterior, basta un ejemplo: el mercado chino es el destino de 78 por ciento de las exportaciones brasileñas de soja. Perder ese mercado hundiría de manera tenebrosa la ya muy caótica economía del país presidido por ese esperpento.

¿Más? Sí, sí, hay más. Seguir leyendo BRASIL: POR SI FUERA POCO, UNA CRISIS CON CHINA. ERIC NEPOMUCENO

LA LIBERTAD DE LOS CONDICIONALES. LUIS GARCÍA MONTERO

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LUIS GARCÍA MONTERO

Si alguna vez el miedo inevitable,
te cerrara los ojos,
procura cultivar en tu conciencia
algo digno de verse.

Si alguna vez la noche te persigue,
a lo largo del día,
piensa que cada sombra es un comienzo
y amanecer tan sólo una costumbre.

Si aprendes a vivir en las palabras,
llamarás a la puerta
de lo que ha sido tuyo en el silencio:
un todavía, un no, el humo blanco.

Si la desesperanza es lluvia y es ciudad,
prefiero caminar a ser ventana.
Bajo un paraguas busco
la libertad de los condicionales.

Fuente; ABC

QUÉ SABEMOS HASTA AHORA DEL CORONAVIRUS. UNA MIRADA CIENTÍFICA DESDE ARGENTINA

BARUJ, J. CABRERA, L. DA ROLD, C. RATTO, D. ZACHARIAS ZANOTTI

Un grupo de Científicxs y Universitarixs Autoconvocadxs de Bariloche analiza los diferentes casos mundiales y regionales para aportar alternativas de acción desde el país.

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Lo que nos deja el coronavirus

Desde el 17 de noviembre, fecha estimada en la cual el paciente cero se contagió el virus, la pandemia del Coronavirus COVID-19 ha dejado al día de hoy 266.115 casos confirmados y 11.153 muertes. En apenas cuatro meses ha hecho estragos. Además del número de muertes, ha dejado a gran parte del globo en cuarentena, con sistemas sanitarios colapsados, y con Estados sin saber bien cómo contener o mitigar la crisis. Pero si miramos un poco más allá, hay varias reflexiones que podrían ser útiles para pensar los diferentes tipos de respuestas estatales, las políticas públicas adoptadas y los modelos de seguridad social bajo los cuales operan los distintos Estados. Principalmente, esta experiencia nos permite reflexionar sobre el rol de lo público. Para ello nos propusimos elaborar alguna medida que nos permita comparar la evolución de la pandemia por país, a partir del incremento del número de casos. Hemos analizado las curvas de nuevos casos diarios de coronavirus en varios países, que reflejan distintos tipos de respuestas y políticas ante la situación de crisis. Para hacerlo, tratamos de cuantificar esa respuesta[1] .

El avance de la enfermedad en cada sociedad sigue un patrón específico. Sin entrar en detalles matemáticos, buscamos cuántos días transcurren, en promedio, para que el número total de casos se multiplique por 10 en cada país. Ese factor determina la tasa con la que se propaga la enfermedad. Cuanto mayor sea el factor, más días pasan hasta que los casos se multiplican por diez. Podríamos decir que el contagio de casos va más lento y eso da posibilidades a los sistemas de salud para actuar de manera efectiva. Esto es lo que en otras notas se describió como “achatar la curva de la epidemia”. Una pequeña diferencia en ese factor se traduce en una diferencia enorme en el número de casos a diagnosticar y atender. Por ejemplo, si ese número es 15, el día 1 tendremos un caso, el día 15 tendremos 10 casos acumulados, el día 30 tendremos 100 y el día 45 se habrán acumulado 1.000 casos. Ahora, si el factor fuese 10 en lugar de 5 (solo 5 de diferencia), tendremos 10 casos el día 10, 100 el día 20, 1.000 el día 30 y 10.000 el día 40. La diferencia entre una y otra situación es la que puede hacer que el sistema de salud colapse.

Buscamos ese factor para varios países y nos preguntamos si era posible encontrar correlaciones entre ese número y las políticas de respuesta a la pandemia aplicadas en cada país.

El caso de China

China fue el primer país donde se detectó la epidemia. La respuesta inicial del gobierno central y los gobiernos provinciales fue laxa. Para cuando fue declarada la emergencia, las personas enfermas llevaban un tiempo largo moviéndose sin restricciones. Durante ese período, los nuevos casos se multiplicaron por 10 cada 6,5 días. Hacia fines de enero, los contagios pasaron de cerca de 400 a 6.000 en una semana. Luego de ese período se observa una disminución marcada en la velocidad de contagios, con un tiempo de multiplicación por 10 del número de casos de 13 días durante los días siguientes y, finalmente, una caída abrupta de la velocidad de contagios (saliendo del régimen exponencial). Este comportamiento puede correlacionarse con la respuesta estatal, que se hizo efectiva entre el 30 de enero y el 2 de febrero: cierre de zonas y ciudades, declaración de aislamiento obligatorio, suspensión de las clases presenciales y refuerzo del sistema sanitario local a un ritmo extraordinario. Dos semanas después de la intervención estatal, la cantidad de casos nuevos cayó día a día hasta que ayer, 19 de marzo, la cantidad de nuevos casos en Wuhan fue nula, por primera vez desde el inicio de la crisis.

Por ser el primer país afectado, la situación particular de China nos da una imagen de lo que sucede cuando no se toman políticas activas en contra de la propagación del virus, y luego, de lo que ocurre con una fuerte y efectiva intervención estatal.

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CORONAVIRUS: PANDEMIAS Y EL JUEGO DE LA GUERRA. STELLA CALLONI

Mientras la Cancillería china sostiene que el Ejército de Estados Unidos podría haber llevado el coronavirus a la ciudad de Wuhan en octubre de 2019, Washington y sus socios de la OTAN rompen las medidas de control y contención de la pandemia y movilizan 37.000 soldados para los ejercicios militares "Defender Europa 20".

 STELLA CALLONI

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El coronavirus, nueva cepa del ya existente, cuya mutación está siendo investigada, puso al mundo entre las dignidades solidarias y la miserabilidad de un sistema que agoniza, capaz de utilizar los efectos de una pandemia para imponer un estado de terror a nivel global y justificar una crisis de las bolsas tanto en Estados Unidos, Japón, Europa y otros, mientras contradictoriamente concentran 37.000 soldados para desarrollar una maniobra en territorio europeo, violentando cuarentenas y toda medida de control de la pandemia reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además de las severas acusaciones sobre la posibilidad de que este virus se haya producido en laboratorios y diseminado en el centro preciso de China -para irradiar hacia todo el país-, en Irán o Italia, por estas horas están llegando a varios países europeos 20.000 soldados estadounidenses, que se unirán a los 10.000 estacionados en las bases militares norteamericanas en Europa y otros 7.000 que aporta esa región para una gran maniobra destinada a «mostrar músculos» a Rusia y China.

Esta llegada de tropas para las maniobras «Defender Europa 20» pone en duda la efectividad de la cuarentena mundial y sorprende que no hayan cancelado estos ejercicios que suponen el traslado de soldados hacia el frente europeo en semejante circunstancias.

A esto se añade una campaña mediática tan terrorífica como la que se desarrolló en los días posteriores a los atentados contra las Torres Gemelas (2001), sobre los que permanecen serias dudas tanto con respecto a los presuntos responsables del hecho como sobre el efecto implosión que desplomó tan rápidamente las poderosas construcciones con bases de acero.

Desde un punto de vista de la utilización de la guerra biológica, a lo que ha recurrido varias veces Estados Unidos -no olvidar el dengue hemorrágico, la fiebre porcina y otros utilizados contra Cuba- y que apoya su socio israelí, esto podría ser el perfecto ensayo de cómo reaccionaría el gigante chino que obsesiona al poder imperial y de cómo actuaría el mundo frente a esta situación, que se caracteriza por un virus «incontrolable» pero menos letal que las comunes epidemias de gripes y neumonías.

Por lo pronto, los poderosos acusan a la pandemia de sus males económicos, pero «la economía ya estaba enferma. El coronavirus es una prueba más de que sólo se mantiene a base de un dopaje continuo», sostiene Eric Toussaint, cientista político, profesor de las universidades de Lieja y de París, quien está al frente del Comité para la Abolición de la Deuda Ilegítima (CADTM).

Toussaint analizó puntillosamente todo lo sucedido en las caídas de las bolsas de esos grandes países, especialmente desde la última semana de febrero de 2020, la peor desde la crisis de octubre de 2008. «Todos los factores para una nueva crisis financiera estaban y están presentes y juntos desde hace varios años, al menos desde 2017-2018. Cuando la atmósfera está saturada de materias inflamables, en cualquier momento, una chispa puede provocar una explosión financiera. Es difícil prever dónde puede producirse la chispa. La chispa es como si fuera un detonador pero no es la causa profunda de la crisis. Todavía no sabemos si la fuerte caída bursátil de fines de febrero de 2020 ‘degenerará’ en una enorme crisis financiera. Pero es una posibilidad real», sostiene Toussaint.

Advierte asimismo que «es importante ver de dónde proviene realmente la crisis y no dejarse engañar por las explicaciones que constituyen una cortina de humo ante las causas reales».

En tanto, lo que se está viendo en Europa es nada más y nada menos que el desenmascaramiento de la destrucción del sistema de bienestar que, con sus bajas y sus altas, se había logrado instalar en esos países. Había una certidumbre -que no existió nunca en nuestra región- de que esto había sido adquirido para siempre.

Nadie comenta el enorme desfalco que significaron para cada uno de los países europeos los gastos en las guerras coloniales de este siglo. Desde un principio, Estados Unidos fue claro con sus asociados en la Organización del Atlántico Norte (OTAN): «Nosotros tenemos el armamento necesario, pero ustedes deben pagarlo».

Cuánto sacrificó Europa para hacerse cargo de una guerra con invasiones y ocupación de países con los que podía negociar y obtener productos como el petróleo pagados en euros, conveniente para unos y otros y en paz.

Las guerras de ocupación colonial contra Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen (ambas aún en curso), y otras en preparación, no solo han destruido países con la pérdida de millones de vidas, desastres humanitarios, destruyendo además sitios, ciudades que eran patrimonios de la humanidad, cunas de la civilización, violando todos los derechos de las naciones victimizadas y las leyes internacionales, amparados por una escandalosa impunidad.

Estas guerras coloniales unilaterales han significado una tragedia para los pueblos de Europa, víctimas además de las imposiciones neoliberales. Para pagar las armas y equipos sofisticados de última tecnología es posible que hayan utilizado, los gobiernos europeos, los casi 290.000 millones de euros que robaron al Estado libio como chacales, ya que estaban colocados a recaudo en bancos europeos ante el bloqueo de Estados Unidos.

Los mayores «beneficiados» en estas guerras coloniales de alta criminalidad son los fabricantes de armas y equipos en Estados Unidos e Israel.

Incluso economistas norteamericanos habían advertido que estas guerras, cuyas estrategias fueron trazadas en grandes mapas en los salones del Pentágono, estaban también destinadas a acabar con el bloque capitalista competitivo que podía ser la Unión Europea. Además de significar también una «guerra contra el euro», defendido a capa y espada por la alemana Ángela Merkel, la gobernante capitalista más política de Europa.

Al final del desastre humanitario que significaron las invasiones y ocupaciones, estas guerras dejaron a las puertas de Europa millones de inmigrantes, desesperados, hambrientos sin hogar, sin país, sin patria. Solo basta con mirar las cifras de organismos internacionales antes de estas invasiones brutales para entender que en Libia o Siria la población tenía un nivel de vida a veces más alto que la de un ciudadano europeo común. Seguir leyendo CORONAVIRUS: PANDEMIAS Y EL JUEGO DE LA GUERRA. STELLA CALLONI

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA. CÉSAR VALLEJO

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París en tiempos de coronavirus

CÉSAR VALLEJO

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

LA CRISIS SE ANUNCIABA ANTES DEL CORONAVIRUS. ALEJANDRO NADAL

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ALEJANDRO NADAL*

Los ciclos y crisis en el capitalismo pueden suceder de manera irregular. Esto es parte del movimiento anómalo de una economía que es intrínsecamente inestable. La gran crisis de 2008 fue resultado de ese tipo de procesos. Y para sacar a flote a una economía que ha caído en el desequilibrio se necesita inyectarle liquidez en buenas cantidades. Por ejemplo, las medidas de política de flexibilidad monetaria aplicadas por la Reserva Federal se hicieron sentir antes de la crisis y sus efectos especulativos comenzaron a difundirse por toda la economía desde 2009-2010. Cantidades astronómicas pasaron a fondos de pensión y departamentos de tesorería de grandes corporaciones, en donde sirvieron para aceitar la especulación a escala mundial. Pero lo que sí no hicieron fue promover la inversión y el empleo.

El proceso de recuperación ha sido muy publicitado, pero la realidad es que si por recuperación se entiende un periodo más o menos prolongado de crecimiento, pues eso sí se ha manifestado. Pero, otro lado, si ese crecimiento ha sido muy lento y la creación de empleos ha sido débil, entonces la recuperación puede caracterizarse como una larga recesión. Aun antes de que se desatara esta gran recesión, era evidente que los esquemas de flexibilidad cuantitativa en materia de política monetaria no estaban funcionando como fomento de la economía real. Lo único que habían logrado era promover la recompra de acciones, las operaciones de carry trade, en la que las grandes corporaciones llevaron la especulación a todos los confines de la tierra, en territorios en los que prevalecían menores rendimientos.

Frente a este panorama de fragilidad, con una economía estadunidense perezosa, creadora de empleos de mala calidad, una Europa reticente y unas economías china e india cayendo en recesión, el fantasma de una guerra comercial con todas sus implicaciones, unos desequilibrios muy marcados en toda la economía mundial y el espectro de una crisis mundial, se manifiesta con mayor claridad. Y frente a la amenaza generalizada de una recesión que se cierne sobre la economía mundial, las cosas se confunden. Y lo primero que hay que observar con claridad es el prospecto de una crisis que se intensifica. El nuevo coronavirus promueve que la gente permanezca en sus hogares y evite viajar, recortando la demanda de transporte aéreo y servicios de hotelería de manera significativa. Los recortes de producción en China y otros lugares han perturbado las cadenas de valor. Este proceso, a su vez, ha detonado un flujo constante de avisos de alarma sobre cómo afectará el ya tristemente célebre virus al resto de la economía.

Por el lado de la economía estadunidense, entre más dure la pandemia y más intensos sean los esfuerzos para contrarrestarla –aunque por el momento la situación sigue siendo muy incierta porque hay muchos sitios afectados y gran cantidad de gente ha sido perjudicada–, la gravedad de la situación no ha podido ser evaluada con precisión.

Para una economía que ya se encontraba en fase de semiestancamiento, la situación se ha complicado mucho. Para comenzar, con China todo depende de la velocidad con que se pueda controlar la epidemia mundial, las perspectivas para frenarla y el proceso de restricciones masivas y cuarentenas nunca vistas. Ese país está sufriendo su primera contracción económica desde 1971 y las consecuencias se dejarán sentir en toda la economía global. Si estos procedimientos no funcionan, la recesión será inevitable.

Varios analistas predicen caídas de 2 y hasta 3 por ciento en el PIB mundial si la recesión se declara y se extiende más tiempo. Pero que nadie se deje engañar en este contexto. Los temblores que se vienen pronosticando están presentes desde hace meses y los remedios que supuestamente estaban diseñados para aplacar el dolor los han intensificado. Las contradicciones del capitalismo se han dejado sentir desde la crisis de 2008 y los remedios no constituyen la superación de estos problemas. De todos modos, los más vulnerables frente a la crisis de la pandemia siguen siendo los más pobres y explotados por el sistema capitalista. Bajo el capitalismo, ésta seguirá siendo la historia y el signo de los explotados de la tierra.

Fuente: LA JORNADA

*Relevante economista, investigador, profesor y articulista mexicano de La Jornada, fallecido el 17 de marzo de 2020.  Esta fue su última colaboración publicada en ese diario.

EN CASA Y SIN TOCAR A LOS OTROS: CORONAVIRUS O REINGENIERÍA SOCIAL A ESCALA PLANETARIA. LUIS BONILLA-MOLINA

LUIS BONILLA-MOLINA

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Preámbulo

LUIS BONILLA-MOLINANuestro modelo societal capitalista se estructuró alrededor de la producción de mercancías y el consumo, con una epistemología derivada de la primera y segunda revolución industrial. Lo que llamamos pensamiento moderno adquirió forma cotidiana a partir del uso del desarrollo científico y tecnológico para nuestra realidad inmediata, así como con los requerimientos para el impulso de una aceleración de la innovación de esta ciencia y tecnología.

La escuela y la universidad adquirieron especial relevancia como potenciales generadores del conocimiento y la formación profesional indispensables para la gobernanza (ciudadanía, consumo, hegemonía ideológica), pero esencialmente para la dinamización de esta aceleración de la innovación. La escuela y la universidad jugaban un papel adicional de contención de los más chicos y jóvenes, mientras, el padre primero, y luego también las madres se incorporaban al mundo del trabajo. Los salarios usados para el consumo, cada vez más precario, cerraban el círculo de la sociedad capitalista de la primera y segunda revolución industrial.

El encuentro humano articulaba y expresaba el consumo, sus modalidades y nuevas expectativas. Basta ver toda la publicidad del siglo XX para darnos cuenta que encuentro humano, mercancías y consumo formaban la triada cotidiana de la sociedad capitalista.

La escuela y la universidad contribuyeron a la aceleración de la innovación científica y tecnológica que demandaba el capitalismo, hasta que en los sesenta del siglo XX ocurrió el desembarco de la tercera revolución industrial. Este nuevo periodo generó una nueva fase de concentración del esfuerzo orientado a la aceleración de la innovación, ahora relocalizados en laboratorios privados. Esto se debió a dos grandes agendas, la primera elevar la eficacia entre costos y resultados y segundo, soslayar los controles éticos pues mucho del esfuerzo investigativo estaba orientado al complejo industrial militar (guerra bacteriológica, genoma humano, armamento con soporte informático, biología digital, conocimiento profundo y control de la mente humana, entre otros). Con la llegada de la globalización económica y la mundialización cultural de los ochenta, pero muy especialmente en los noventa, una parte importante de los(as) científicos universitarios pasan a trabajar en laboratorios privados o bajo la tutela y juramento de secreto impuesto por las grandes corporaciones.

La escuela y la universidad no lograron captar la nueva dinámica a pesar que surgieron múltiples voces que alertaron sobre algunas de las expresiones de esta nueva realidad. Era mucho lo que el capitalismo informático de la tercera revolución industrial requería cambiar; pasar del modelo disciplinar a un enfoque transdisciplinario resultaba un giro de ciento ochenta grados en las rutinas, performances y estructuras institucionales y, las instituciones educativas lejos de movilizarse se paralizaron. Hablaron mucho de transdisciplinariedad, pero siguieron operando sobre una lógica disciplinar ya obsoleta para el gran capital.

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ELECCIONES, SANDERS Y CORONAVIRUS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl martes 17 de marzo se consolidó firmemente la tendencia ganadora de Joseph Biden sobre Bernie Sanders por la candidatura presidencial demócrata.  El primero arrasó en las primarias de Florida, Illinois y Arizona y alcanzó 315 delegados más que su rival. Otro dato muy gráfico: el senador por Vermont solo ha ganado 7 de 28 estados.

Pero, ¿cómo ha sido posible este brusco giro en las preferencias, esta caída notable de Sanders, respecto a encuestas que en febrero lo colocaban, o en posición aproximadamente pareja, o de ligera ventaja, en relación con el ex vicepresidente Biden? Hagamos un poco de historia.

Cuando se vio en la tercera semana de febrero que Sanders partía como favorito a la nominación y el empuje ascendente que podía tomar  ante un Biden que parecía un zombie, fue iniciada a todo tren la demolición de su candidatura. Para lograrlo, se coaligaron la maquinaria mediática del establishment, conjuntamente con la electoral del Partido Demócrata desde los días previos al supermartes del 3 de marzo. Aprovecharon un discretísimo reconocimiento de Sanders a la extraordinariamente exitosa campaña de alfabetización de Cuba de 1961 para despedazarlo con el aun poderoso recurso del anticomunismo. Notas periodísticas, entrevistas y participaciones en talk shows arremetieron contra la  supuesta simpatía del candidato independiente por lo que la derecha  llama cínicamente dictadura castrista (Permítaseme un breve paréntesis para reiterar que si hay algo muy democrático en este mundo es esa “dictadura”; mucho más, claro, que la de multimillonarios gobernante en Estados Unidos).   Está claro que los jerarcas demócratas preferirían, en última instancia, continuar con Trump en la Casa Blanca antes que dejar que las llaves de ésta paren en el bolsillo del senador independiente.  Pero si las aspiraciones presidenciales de Sanders sufrieron un duro golpe el martes pasado, él no pareció arredrarse. Esa noche, sin hacer ninguna alusión al resultado de las primarias, presentó un abarcador plan contra el nuevo coronavirus, mucho más ambicioso que el acordado por los diputados demócratas con el equipo de Trump. Incluso si en el Senado se le añadieran las enmiendas que varios legisladores demócratas han propuesto para subsanar insuficiencias  fundamentales que aprecian, como que no garantiza pago por enfermedad a los trabajadores de empresas mayores de 500 trabajadores.

Después de haber subestimado la epidemia irresponsablemente durante semanas, Trump cayó en la  cuenta de la gravedad de la amenaza y, sobre todo, del peligro de no ser relegido como anhela si, en una situación de severa crisis nacional y mundial, no proyecta la imagen de estadista preocupado por sus conciudadanos. Esto ha hecho que no solo llegue rápidamente a acuerdos  con los legisladores demócratas, sino incluso a apelar a una ley de la época de la guerra de Corea que otorga poder al Ejecutivo para ordenar sobre la producción del sector privado. De inicio para obligarlo a producir mascarillas y respiradores artificiales.

Pero la de Sanders es una propuesta a mediano y largo plazo que él mismo califica como el plan de estímulo económico más importante  en Estados Unidos desde el célebre New Deal de Franklin Roosevelt y los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. El plan ascendería a dos billones (trillions) de dólares y entregaría a todo estadounidense 2000 dólares mensuales, no solo mientras dure la contingencia del coronavirus, sino hasta que el país se haya repuesto de ésta y de la crisis económica que la acompaña. Es sabido que esta crisis financiera y económica hunde sus raíces en la codicia de los banqueros y especuladores, quienes, después de 2008, utilizaron los ríos de dinero del “rescate” entregado por los bancos centrales para continuar con las mismas viciosas prácticas que condujeron a la crisis de entonces.

Como era de esperar, el plan de Sanders incluye su central propuesta de un sistema de salud gratuito y universal y, además, impedir que el 1 por ciento se aproveche de la crisis a costa de los trabajadores.  Conceptos que nunca aceptarán los políticos de derecha por más demagogia y politiquería que se les ve dispuestos a desplegar ante la crisis actual. Al exponer su plan en un mensaje a la nación, el rival de Biden ha dicho: Debemos garantizar que cada uno que necesite cuidado (de salud) pueda recibirlo gratuitamente, asegurar que todos los trabajadores reciben sus cheques de nómina de modo que puedan llegar a fin de mes e impedir que las corporaciones gigantes y Wall Street se beneficien de la epidemia.  Sanders de pies a cabeza. Por eso nunca será aceptado por el establishment.

Pero quién sabe si esta crisis podría llevar al surgimiento de una fuerza política nueva, popular e independiente en  Estados Unidos. Sanders expresa una enorme inconformidad social y lo acompañan cientos de activistas jóvenes como las cuatro mujeres diputadas que hacen el famoso squad.

Twitter: @aguerraguerra

                                                                                          A Alejandro Nadal

“CORONAVIRUS: TODO LO SÓLIDO SE DESVANECE EN EL AIRE.” BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

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boaventura 3Existe un debate en las ciencias sociales sobre si la verdad y la calidad de las instituciones de una determinada sociedad se conocen mejor en situaciones de normalidad, de funcionamiento corriente, o en situaciones excepcionales, de crisis. Tal vez ambos tipos de situación induzcan igualmente al conocimiento, pero sin duda nos permiten conocer o revelar cosas diferentes. ¿Qué conocimientos potenciales se derivan de la pandemia del coronavirus?

La normalidad de la excepción

La pandemia actual no es una situación de crisis claramente opuesta a una situación de normalidad. Desde la década de 1980 (a medida que el neoliberalismo se fue imponiendo como la versión dominante del capitalismo y este se fue sometiendo cada vez más y más a la lógica del sector financiero), el mundo ha vivido en un estado permanente de crisis. Una situación doblemente anómala. Por un lado, la idea de crisis permanente es un oxímoron, ya que, en el sentido etimológico, la crisis es por naturaleza excepcional y pasajera y constituye una oportunidad para superarla y dar lugar a un estado de cosas mejor. Por otro lado, cuando la crisis es transitoria, debe ser explicada por los factores que la provocan. Sin embargo, cuando se vuelve permanente, la crisis se convierte en la causa que explica todo lo demás. Por ejemplo, la crisis financiera permanente se utiliza para explicar los recortes en las políticas sociales (salud, educación, bienestar social) o el deterioro de las condiciones salariales. Se impide, así, preguntar por las verdaderas causas de la crisis. El objetivo de la crisis permanente es que ésta no se resuelva. Ahora bien, ¿cuál es el objetivo de este objetivo? Básicamente, hay dos objetivos: legitimar la escandalosa concentración de riqueza e impedir que se tomen medidas eficaces para evitar la inminente catástrofe ecológica. Así hemos vivido durante los últimos cuarenta años. Por esta razón, la pandemia solo está empeorando una situación de crisis a la que la población mundial ha estado sometida. De ahí su peligrosidad específica. En muchos países, los servicios de salud pública estaban hace diez o veinte años mejor preparados para hacer frente a la pandemia que en la actualidad.

La elasticidad de lo social

En cada época histórica, las formas dominantes de vida (trabajo, consumo, ocio, convivencia) y de anticipación o postergación de la muerte son relativamente rígidas y parecen derivar de reglas escritas en la piedra de la naturaleza humana. Es cierto que cambian gradualmente, pero las alteraciones casi siempre pasan inadvertidas. La erupción de una pandemia no se compagina con este tipo de cambios. Exige cambios drásticos. Y de repente, estos se vuelven posibles, como si siempre lo hubiesen sido. Vuelve a ser posible quedarse en casa y disponer de tiempo para leer un libro y pasar más tiempo con la familia, consumir menos, prescindir de la adicción de pasar el tiempo en los centros comerciales, mirando lo que está en venta y olvidando todo lo que se quiera, pero solo se puede obtener por medios que no sean la compra. La idea conservadora de que no hay alternativa al modo de vida impuesto por el hipercapitalismo en el que vivimos se desmorona. Se hace evidente que no hay alternativas porque el sistema político democrático se vio obligado a dejar de discutir las alternativas. Como fueron expulsadas del sistema político, las alternativas entrarán en la vida de los ciudadanos cada vez más por la puerta trasera de las crisis pandémicas, de los desastres ambientales y los colapsos financieros. Es decir, las alternativas volverán de la peor manera posible.

La fragilidad de lo humano

La aparente rigidez de las soluciones sociales crea en las clases que más se aprovechan de ellas una extraña sensación de seguridad. Es cierto que siempre hay cierta inseguridad, pero hay medios y recursos para minimizarla, ya sean atención médica, pólizas de seguros, servicios de empresas de seguridad, terapia psicológica, gimnasios. Este sentimiento de seguridad se combina con el de arrogancia e incluso de condena respecto de todos aquellos que se sienten victimizados por las mismas soluciones sociales. El brote viral interrumpe este sentido común y evapora la seguridad de la noche a la mañana. Sabemos que la pandemia no es ciega y tiene objetivos privilegiados, pero aun así crea una conciencia de comunión planetaria, de alguna forma democrática. La etimología del término pandemia dice exactamente eso: el pueblo entero. La tragedia es que, en este caso, la mejor manera de mostrar solidaridad es aislarnos unos de otros y ni siquiera tocarnos. Es una extraña comunión de destinos. ¿No serán posibles otros?

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CORONAVIRUS: ¿REACCIÓN Y REPRESALIA DE GAIA? LEONARDO BOFF

LEONARDO BOFF

Gai

BOFFTodo está relacionado con todo: es hoy un dato de la conciencia colectiva de los que cultivan una ecología integral, como Brian Swimme y tantos otros científicos y el Papa Francisco en su encíclica “Sobre el cuidado de la Casa Común”. Todos los seres del universo y de la Tierra, también nosotros, los seres humanos, estamos envueltos en intrincadas redes de relaciones en todas las direcciones, de suerte que no existe nada fuera de la relación. Esta es también la tesis básica de la física cuántica de Werner Heisenberg y de Niels Bohr.

Eso lo sabían los pueblos originarios, como lo expresan las sabias palabras del cacique Seattle en 1856: “De una cosa estamos seguros: la Tierra no pertenece al hombre. Es el hombre quien pertenece a la Tierra. Todas las cosas están interligadas como la sangre que une a una familia; todo está relacionado entre sí. Lo que hiere a la Tierra hiere también a los hijos e hijas de la Tierra. No fue el hombre quien tejió la trama de la vida: él es meramente un hilo de la misma. Todo lo que haga a la trama, se lo hará a sí mismo”. Es decir, hay una íntima conexión entre la Tierra y el ser humano. Si agredimos a la Tierra, nos agredimos también a nosotros mismos y viceversa.

Es la misma percepción que tuvieron los astronautas desde sus naves espaciales y desde la Luna: Tierra y humanidad son una misma y única entidad. Bien lo declaró Isaac Asimov en 1982 cuando, a petición del New York Times, hizo un balance de los 25 años de la era espacial: “El legado es la constatación de que, en la perspectiva de las naves espaciales, la Tierra y la humanidad forman una única entidad (New York Times, 9 de octubre de 1982)”. Nosotros somos Tierra. Hombre viene de húmus, tierra fértil, el Adán bíblico significa hijo e hija de la Tierra fecunda. Después de esta constatación, nunca más ha apartado de nuestra conciencia que el destino de la Tierra y el de la humanidad están indisociablemente unidos.

Desafortunadamente ocurre aquello que el Papa lamenta en su encíclica ecológica: “nunca maltratamos y herimos a nuestra Casa Común como en los dos últimos siglos” (n.53). La voracidad del modo de acumulación de la riqueza es tan devastadora que hemos inaugurado, dicen algunos científicos, una nueva era geológica: la del antropoceno. Es decir, quien amenaza la vida y acelera la sexta extinción masiva, dentro de la cual estamos ya, es el mismo ser humano. La agresión es tan violenta que más de mil especies de seres vivos desaparecen cada año, dando paso a algo peor que el antropoceno, el necroceno: la era de la producción en masa de la muerte. Como la Tierra y la humanidad están interconectadas, la muerte se produce masivamente no solo en la naturaleza sino también en la humanidad misma. Millones de personas mueren de hambre, de sed, víctimas de la guerra o de la violencia social en todas partes del mundo. E insensibles, no hacemos nada.

No sin razón James Lovelock, el formulador de la teoría de la Tierra como un superorganismo vivo que se autorregula, Gaia, escribió un libro titulado La venganza de Gaia (Planeta 2006). Calculo que las enfermedades actuales como el dengue, el chikungunya, el virus zica, el sars, el ébola, el sarampión, el coronavirus actual y la degradación generalizada en las relaciones humanas, marcadas por una profunda desigualdad/injusticia social y la falta de una solidaridad mínima, son una reaacción, hasta una represalia de Gaia por las ofensas que le infligimos continuamente. No diría como J. Lovelock que es “la venganza de Gaia”, ya que ella, como Gran Madre que es, no se venga, sino que nos da graves señales de que está enferma (tifones, derretimiento de casquetes polares, sequías e inundaciones, etc.) y, al límite, porque no aprendemos la lección, toma represalias como las enfermedades mencionadas.

Recuerdo el libro-testamento de Théodore Monod, tal vez el único gran naturalista contemporáneo, Y si la aventura humana fallase (París, Grasset 2000): «somos capaces de una conducta insensata y demente; a partir de ahora se puede temer todo, realmente todo, inclusive la aniquilación de la raza humana; sería el precio justo de nuestras locuras y crueldades» (p.246).

Esto no significa que los gobiernos de todo el mundo, resignados, dejen de combatir el coronavirus y de proteger a las poblaciones ni de buscar urgentemente una vacuna para combatirlo, a pesar de sus constantes mutaciones. Además de un desastre económico-financiero puede significar una tragedia humana, con un número incalculable de víctimas. Pero la Tierra no se contentará con estas pequeñas contrapartidas. Suplica una actitud diferente hacia ella: de respeto a sus ritmos y límites, de cuidado a su sostenibilidad y de sentirnos, más que hijos e hijas de la Madre Tierra, la Tierra misma que siente, piensa, ama, venera y cuida. Así como nos cuidamos, debemos cuidar de ella. La Tierra no nos necesita. Nosotros la necesitamos. Puede que ya no nos quiera sobre su faz y siga girando por el espacio sideral pero sin nosotros porque fuimos ecocidas y geocidas.

Como somos seres de inteligencia y amantes de la vida podemos cambiar el rumbo de nuestro destino. Que el Espíritu Creador nos fortalezca en este propósito.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Fuente: Blog del autor

APOTEOSIS DE LA MALDAD. ATILIO A. BORON

ATILIO A. BORON

ATILIO 3La historia de la humanidad está signada por infinidad de episodios que desnudan la omnipresencia del mal. Caín ultimando a su hermano Abel da comienzo a esta historia desde los albores míticos de la especie humana. A lo largo de siglos y milenios los ejemplos abundan, en todas las latitudes. Ninguna sociedad se libró del mal y los sufrimientos que ocasiona. Pero la situación de los últimos días nos ofrece un ejemplo de una perversidad pocas veces vista: en medio de una pandemia global la mayor superpotencia del planeta persiste en la aplicación de una política de bloqueo y sanciones económicas  contra terceros países que impiden, o dificultan enormemente, acceder a los medicamentos necesarios para defenderse de la mortal amenaza del coronavirus.

Entre nosotros, Cuba y Venezuela han sido víctimas principales de esa política criminal. Cuba viene soportando con dignidad y estoicismo ejemplares el bloqueo integral más largo de la historia: ningún imperio, ningún déspota, ningún tirano por cruel o bárbaro que haya sido hizo lo que sucesivos gobiernos de Estados Unidos hicieron en contra de la isla rebelde. A lo largo de seis décadas perpetraron en su contra, sin pausa alguna, crímenes de lesa humanidad. Bajo Donald Trump éstos se agravaron hasta llegar a extremos desconocidos por la amplitud y variedad de sus intervenciones y su sistemática vocación de hacer el mal al pueblo cubano. Políticas genocidas encaminadas a exterminar o infligir graves daños a un colectivo, en este caso la nación cubana, que los autoproclamados líderes del mundo pretenden justificar aduciendo que con ellas la democracia, los derechos humanos y la justicia florecerán en Cuba. Detrás de tan altisonantes declaraciones se oculta un propósito inconfesable, perseguido por Estados Unidos desde 1783 según lo dejara sentado por escrito John Adams desde Londres. En efecto, en una célebre carta dijo que la isla era una “extensión natural” del territorio continental de Estados Unidos y que su anexión era necesaria para su seguridad nacional que podía ser nuevamente amenazada por el Reino Unido y que, por lo tanto, su independencia jamás debería ser tolerada. O sea, hay una obsesión de casi dos siglos y medio para apoderarse de la isla, misma que se exacerbó de modo extraordinario en fechas recientes.

Venezuela ha sufrido también la brutal agresión del imperio. Las “sanciones” económicas aplicadas el estado bolivariano y a sus principales dirigentes no tuvieron otro efecto que provocar crueles sufrimientos a la población y causar muertes por la imposibilidad de importar medicamentos y alimentos que o bien ya habían sido pagados o estaba el dinero depositado en bancos europeos para financiar su compra pero que la Casa Blanca ordenó inmovilizar. Otro genocidio de manual, unido al robo descarado de los patrimonios de la República Bolivariana de Venezuela en el exterior –caso CITGO, por ejemplo- y los continuos sabotajes y hostilidades vehiculizados a través de algunos asesinos seriales como Iván Duque  y de bufones corruptos como el “autoproclamado” Juan Guaidó, estúpido de marca mayor que cree que los drones y los misiles de una invasión estadounidense, en caso de producirse, afectarían tan sólo a los chavistas dejando indemnes a sus escasos y cada vez más desmoralizados partidarios.

Washington, que ya inició ya su inexorable declinación como centro imperial, actúa  como un hampón desenfrenado que impone su ley gracias a la mortífera eficacia de sus armas y, también, a la cobardía de gobiernos como los de Europa y Japón que consienten sus tropelías y admiten ovejunamente la “extraterritorialidad” de las leyes de Estados Unidos. Creen que el Calígula neoyorquino en ningún momento se volverá también contra ellos. La pandemia está demostrando lo contrario y también ratifica que la maldad que encarna Donald Trump y la dirigencia política y corporativa de Estados Unidos es incomparable. Nadie, absolutamente nadie, arrojó bombas atómicas sobre dos ciudades indefensas en Japón. Nadie sometió a otro pueblo a un bloqueo de sesenta años o a sanciones económicas destinadas a infligir el mal a una comunidad. En el marco de una pandemia como la actual un mínimo resto de sentimientos humanitarios debería haber impulsado a la dirigencia de Estados Unidos –y no sólo a Trump- a declarar la temporaria suspensión del bloqueo y las sanciones en contra de Cuba y Venezuela. No lo han hecho, ni lo harán. Tenía razón Oscar Wilde cuando, hace poco más de un siglo, dijera que “Estados Unidos es el único país que pasó de la barbarie a la decadencia sin pasar por la civilización”.

Fuente: Blog del autor

LILIANE BLASER, “LA FUNCIÓN DEL ARTE ES COMO MÍNIMO MEJORAR AL SER HUMANO”

Liliane Blaser

Liliane Blaser es una artista con letras mayúsculas. Su obra documental ha inmortalizado la historia reciente de las luchas de las y los humildes en Venezuela, América Latina y el Caribe y el resto del mundo pobre. Con su calidez habitual nos recibe en Caracas y dedica parte de su tiempo para compartirlo con Correo del AlbaIndagamos en sus gustos artísticos y nos remontamos a los orígenes y evolución de su filmografía.

¿Qué es el cine para usted y cuáles son sus preferencias?

Como contemplación, me gusta que el cine sea fuente de placer estético, de experiencia transformante, que te ponga a pensar, sentir, reflexionar, que enriquezca tu experiencia propia con otras, que no te deje salir de la sala tal como entraste. Igual me interesa el cine político, filosófico, psicológico, la crítica social, si se pudieran dividir estas categorías. En ficción soy espectadora, me gusta compartir las vidas y recorridos que se ofrecen y su incidencia en mi subjetividad.

Pero en el hacer, es el documental el que me entusiasma, lo que llamaba John Grierson “el tratamiento creativo de la realidad”. Se me han dado más ideas en documental que en ficción, aunque algunas planean en la pista de aterrizaje, pero voy dando prioridad a las que vienen en forma de documentales.

Me gusta trabajar con la realidad directamente, y me parece, además, que hay que metabolizarla y entregarla, como punto de vista y punto de análisis, para la reflexión colectiva, que forme parte de tantos insumos que se están produciendo, también en forma de artículos, reflexiones, y que se están discutiendo, en esta búsqueda de caminos en que andamos.

¿Cómo se originan esas ideas?

A veces sin saberlo, como en el caso del primer trabajo sobre el 27 de febrero, la cinta “Venezuela, febrero 27: De la concertación al desconcierto”.  Cuando después de semanas y meses grabando hechos y secuelas, me planteé la necesidad de devolver esa parte dolorosa de nuestra historia a quienes la vivieron, la pensaron y nos la contaron, fue complejo, sobre todo recoger tantas cosas en 28 minutos. Hubo tres versiones, con modificaciones pequeñas pero sustanciales, surgidas de comentarios de compañeras y compañeros. Como práctica, pocas veces pasamos los trabajos sin foro posterior; a veces los comentarios aconsejan hacer modificaciones.

Otros documentales han surgido de manera muy distinta, por ejemplo, “La otra mirada (de cómo vivimos el 27F)” surgió de las intervenciones de unos niños de 9 a 13 años, en un videoforo sobre aquellos hechos, después de la proyección de “Venezuela…” Los comentarios de estos niños sirvieron de base para otro documental.

¿Recuerdas cómo nació “1992: El descubrimiento (Jugar o ser jugados)”?

Provino de un intento de organizar el relato de dos años de luchas populares, después del 4 de febrero, grabadas día tras día, y  establecer los ríos profundos, las concatenaciones, los sentimientos que motivaron al pueblo a continuar el camino de ese proceso aún con los protagonistas del 4F presos: marchas cotidianas por la liberación de los presos, de Chávez y sus compañeros, y la del país. Mientras la mediática quería colocar esa lucha como de destrucción de la democracia, en contraposición, el borrador primero, de urgencia y para el exterior, se llamó “Venezuela, Febrero 4: en busca de la democracia” y la versión definitiva, que es la que mencionas, señala en su título la apertura de la mirada del pueblo sobre la política y los políticos –ya esbozada en el trabajo sobre el 27F– y el comienzo de la participación protagónica de esa parte del pueblo que vio en el 4F la oportunidad de su liberación que, ojo, aún estamos construyendo.

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CRÓNICA DE VIDA EN PALERMO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. FRANCESCO FORGIONE

CORONAVIRUS ITALIA
Por redes sociales, los italianos se convocaron para cantar el himno nacional desde ventanas y balcones. Foto Ap

FRANCESCO FORGIONE

Francesco Forgione
 Forgione en visita a México en 2010, para presentar su libro Mafia export. Foto José A.López

Palermo. La palabra que en estos días puede definir mejor la vida de Italia es silencio. El silencio no es una característica de la vida de los italianos, sobre todo de la gente del sur, donde las voces en las calles, los gritos en los mercados, las risas mientras beben y comen con amigos en restaurantes y pizzerías y la música que se oye en las calles desde balcones y ventanas, se convierten en la banda sonora de la identidad mediterránea, la que caracteriza las relaciones humanas y sociales en esta región del país. Desde hace una semana eso ya no así: el silencio domina sobre las palabras, las relaciones humanas y nuestra vida social. Y no sólo es la preocupación por un virus difícil de combatir y derrotar.

Mi casa está en el centro histórico de Palermo: el corazón de la ruta árabe-normanda constituida por una zona arquitectónica y monumental de la ciudad proclamada por la Unesco patrimonio de la humanidad. Es el camino obligado del paseo turístico de la ciudad: se extiende desde el Palacio Real –construido con una parte arabesca y otra española– a la catedral, una combinaciónn de iglesia y mezquita; el sendero principal –que los árabes llamaban Al Qusr y que significa vía de mármol– lleno de edificios de la época del dominio español y cerca de los dos mercados históricos: Ballarò y Capo, similares a dos grandes mercados árabes.

Normalmente en esta zona de la ciudad hay una multitud de turistas de todo el mundo, jóvenes y viejos que visitan Palermo. La ciudad es la capital del Mediterráneo, encuentro de culturas, razas, religiones, que sobreviven al tiempo y también a las guerras que siempre caracterizaron la historia de este lugar. Es una ciudad abierta, acogedora, sin racismo. Esto la distingue en un país como Italia que en años recientes se ha caracterizado por una cultura de la seguridad, que a partir del tema de los migrantes ha dado lugar a un populismo fascista como nunca se había visto en nuestra historia republicana.

Por esta razón, Palermo es un destino para los turistas de toda Europa y del mundo. Después de 25 años de las matanzas de la mafia, hoy los jóvenes llegan aquí para disfrutar de la noche, hacer fiesta en las calles, bailar y tomar sin problemas de seguridad ni violencia.

Desde hace una semana Palermo es un desierto, como Milán, Roma, Nápoles, Venecia y toda Italia. Esto lo decidió el gobierno al ampliar la zona roja de riesgo por la expansión del coronavirus desde Milán y Lombardía a todo el país.

Nuestra vida cambió en unos cuantos días. Todo está cerrado: escuelas, universidades, hoteles, restaurantes, tiendas, teatros, cines, oficinas. Se puede salir de la casa sólo por un tiempo rápido para comprar comida y fármacos, y con mascarilla de protección.

La vida social fue suspendida hasta el 3 de abril, pero se habla de una posible ampliación. Es un periodo largo. Nunca habíamos vivido una situación similar, nunca imaginamos vivirlo.

Vivo solo en mi casa de Palermo, mi novia está con sus hijas en Roma. Está prohibido el movimiento de una ciudad a otra, de pueblo a pueblo, y también en la misma ciudad sin autorización. La policía controla las calles.

Las redes sociales y el Whatsapp se convirtieron en el principal medio de comunicación, incluso entre departamentos del mismo edificio, porque está prohibida la comunicación directa. En estos días dejaron de ser herramientas de individualismo y aislamiento: por las redes se convocó el viernes en todo el país a una cita para cantar el himno nacional, cada uno desde el balcón o la ventana de su casa y de norte a sur fue un único canto solidario y de esperanza, como los jóvenes de un barrio que cantaban la canción de los partisanos, Bella ciao, o los de los balcones de Nápoles que interpretaban O sole mio y Volare. Una prueba de que la identidad de un pueblo se puede transformar pero no perder.

Es una situación que cambia nuestros hábitos de vida. Vamos a cambiar nuestra relación entre la vida y el tiempo: no es el trabajo o el ritmo impuesto por la organización productiva, laboral y pública que determinan nuestra relación con el tiempo, es la decisión del gobierno y, sobre todo, el miedo, siempre más difundido que el virus.

Lentamente el miedo se va a transformar en conciencia y lentamente –más o menos después de tres semanas– se está convirtiendo en conducta social y de responsabilidad propia. Seguir leyendo CRÓNICA DE VIDA EN PALERMO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. FRANCESCO FORGIONE

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