Archivo de la categoría: Crónicas

ELOGIOS A LA ABUELA. IVÁN PADILLA BRAVO

KUEKA, LA PIEDDRA SAGRADA

IVÁN PADILLA BRAVO

IVAN PADILLANada de extraño tiene encontrar a un nieto piropeando a su abuela. Después de tantos arrumacos recibidos, la nieta o el nieto van a devolver con gratitud los amores, dádivas y protecciones de los abuelos.

Yo voy a referirme aquí a una abuela hecha memoria ancestral, petrificada en jaspe y cargada de la poderosa energía del pueblo Pelón, la cual lleva por nombre Kueka.

La abuela Kueka es noticia por estos días debido a su regreso, luego de un largo secuestro de 21 años, por parte de un traficante de bienes culturales que la «compró» y trasladó hasta Alemania para integrar la caprichosa colección que él mismo exhibe en un parque al aire libre, de Berlín.

La abuela Kueka «desapareció» de su espacio natural en La Gran Sabana venezolana, en 1998. Una negociación absolutamente ilegítima y corrupta tapó la boca de los últimos gobernantes del llamado «puntofijismo», durante la IV República.

Con un franco desprecio hacia la memoria cultural de nuestros pueblos indígenas, se pretendió reducir a la Abuela Kueka a simple piedra vistosa y mercadeable, como suele ocurrir con toda cosificación en capitalismo, con fines exclusivamente lucrativos o de acumulación de capital.

Resulta que la Abuela Kueka es memoria y no mercancía. La memoria auténtica es inalienable, incanjeable, incomprable e invendible. La memoria es valor cultural y, en el caso de la Abuela Kueka valor cultural de uso por el pueblo Pemón, según su sistema de creencias y tradiciones.

Solamente un Estado de nuevo tipo, con principios socialistas, del socialismo del siglo XXI, y un gobierno revolucionario, Bolivariano y Chavista, como el que el Pueblo se dio al elegir al Comandante Hugo Chávez como su Presidente Constitucional, podía dedicarse inmediatamente a investigar y trabajar para sancionar el delito de tráfico de bienes culturales y la defensa de la memoria de los pueblos indígenas, en este caso del Pemón.

Con firme decisión decolonizadora y antiimperialista, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, emprendieron la digna tarea de defender nuestras raíces, patrimonio e identidad cultural, en el caso presente referidos al rescate y repatriación de la Abuela Kueka.

La abuela ancestral nos asume pemones a todos y todas las patriotas de hoy, Bolivarianos y Chavistas también, y su reencuentro directo con estos nietos, se hace compañía, protección, rebeldía y dignidad de originarios de Abyayala, que nos reivindicamos en un socialismo genuino, indigenista, mestizo y, sobre todo, proletario, en estos tiempos cuando la lucha de clases es y será -sin dudas- derrota definitiva del capitalismo.

Ilustración: Iván Lira

Fuente: DESDE LA PLAZA

LA MARRANA DE ARMILLA. LUIS GARCÍA MONTERO

VERSO LIBRE

ARMILLA

LUIS GARCÍA MONTERO

LUIS GARACÍA MONTERO 5Muy cerca de Granada, a la salida de la carretera que va hacia la costa, está Armilla. Es un pueblo al que le tengo especial afecto desde niño, porque pasar entre sus calles y por delante de su base aérea, siempre vigilada por soldados vestidos de azul, suponía empezar el camino hacia el mar. El coche de mis padres iba cargado de cestos y niños, soportaba la orquesta veraniega de las chicharras y cruzaba por pueblos, canciones, curvas, caracolillos, mareos, adivinanzas, aplausos, túneles, pantanos, churrerías y abucheos, hasta llegar al puerto de Motril y a la playa de las Azucenas. Las distancias cambian con el tiempo; 70 kilómetros eran entonces algo parecido al infinito.

La alegría con la que identifico el nombre de Armilla ha cambiado también. La autovía que une Madrid con Granada acaba para mí en un cruce marcado ahora por la salida a este pueblo. Doblando hacia el río Genil, mi coche, cargado de ausencias, noticias radiofónicas, recuerdos y necesidad de abrazos, se dirige a casa de mis padres. Así que la palabra Armilla ocupa un lugar en mi vida.

Por eso recuerdo una escena de finales de los años 80 que también identifico con la alegría. Rafael Alberti habitaba un piso en la calle Juan Gris, en el que, con la ayuda de su sobrina Teresa, terminaba de recuperarse de un accidente de tráfico. Una mañana coincidí allí con el pintor granadino Manolo Rivera, uno de los componentes del grupo El Paso, y con Mari, su mujer. Llevaba conmigo a mi hija Irene, a la que Rafael acabó llamando con mucho cariño La Guerrillera por las batallas que nos daba mientras intentábamos hablar de política o de poesía. Aquella mañana, entre Manolo y Rafael, de mano a mano, la niña dio sus primeros pasos. Ahora que lo escribo me parece que, sin saberlo nadie, se estaba marcando su destino: una profesora de historia del arte dedicada a estudiar las relaciones entre los poetas del 27 y los pintores de vanguardia.

La vida es una mezcla de curvas, orillas, sonrisas y lágrimas, y con todo eso la memoria conforma nuestra personalidad. Después de jugar con La Guerrillera, empezamos a discutir sobre la actuación de cierto personaje poco fiable en sus reacciones y sus argumentos. Manolo Rivera dijo entonces: “Mira, Rafael, ese es como la marrana de Armilla, que si se la meten llora y si se la sacan chilla”. A lo largo de mi vida he recordado en muchas oportunidades ese refrán, dicho, proverbio o sentencia. Hay gente que necesita llevar la contraria no por rebeldía ante alguna injusticia o por disidencia doctrinal, sino por la necesidad imperiosa de escenificar su poder, ocultando su vacío. Protestan al mismo tiempo por lo uno y por lo otro, por una decisión y por su contraria. El grito se convierte en el negocio.

Cuando no se tiene programa verdadero o cuando se quieren ocultar los errores propios, la política se parece mucho a la marrana de Armilla. Vamos a cerrar esto, pues a llorar, llorar, llorar; que vamos a abrir, pues a chillar, chillar, chillar. Vamos a aprobar tal cosa, pues a chillar, chillar, chillar; bueno, pues no la aprobamos, ¿cómo?, a llorar, llorar, llorar. Del mismo modo que Cádiz levantó un monumento a la Constitución de 1812 para homenajear la lucha de los liberales españoles contra el absolutismo, creo que a mi querido pueblo de Armilla le asiste todo el derecho del mundo para hacer un gran monumento a su marrana, símbolo de una política enfangada, turbia y peligrosa. Es una manera de entender la política a la que no le importa degradar los espacios públicos, porque suele estar al servicio de los que no quieren un Estado fuerte y prefieren tener las manos libres para sus negocios. Todo lo que sea ensuciar y gritar, da beneficios para los suyos, aunque se acabe preparando un San Martín.

Menos gritos, menos llantos, y a ver qué podemos hacer para ayudarnos. A mantener en alto las energías cívicas, ayuda la costumbre de cultivar con decencia las alegrías personales. Yo, por ejemplo, me dedico a recordar los buenos momentos vividos con mis hermanos en el coche de mis padres, con mis hijos en mi coche y con mis amigos en cualquier esquina de la vida. Me dedico también a disfrutar con los poemas de Rafael Alberti y con los alambres resueltos en vida de Manolo Rivera.

Luis García Montero@lgm_com

Fuente: INFOLIBRE

 

CRÓNICA DE VIDA EN PALERMO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. FRANCESCO FORGIONE

CORONAVIRUS ITALIA
Por redes sociales, los italianos se convocaron para cantar el himno nacional desde ventanas y balcones. Foto Ap

FRANCESCO FORGIONE

Francesco Forgione
 Forgione en visita a México en 2010, para presentar su libro Mafia export. Foto José A.López

Palermo. La palabra que en estos días puede definir mejor la vida de Italia es silencio. El silencio no es una característica de la vida de los italianos, sobre todo de la gente del sur, donde las voces en las calles, los gritos en los mercados, las risas mientras beben y comen con amigos en restaurantes y pizzerías y la música que se oye en las calles desde balcones y ventanas, se convierten en la banda sonora de la identidad mediterránea, la que caracteriza las relaciones humanas y sociales en esta región del país. Desde hace una semana eso ya no así: el silencio domina sobre las palabras, las relaciones humanas y nuestra vida social. Y no sólo es la preocupación por un virus difícil de combatir y derrotar.

Mi casa está en el centro histórico de Palermo: el corazón de la ruta árabe-normanda constituida por una zona arquitectónica y monumental de la ciudad proclamada por la Unesco patrimonio de la humanidad. Es el camino obligado del paseo turístico de la ciudad: se extiende desde el Palacio Real –construido con una parte arabesca y otra española– a la catedral, una combinaciónn de iglesia y mezquita; el sendero principal –que los árabes llamaban Al Qusr y que significa vía de mármol– lleno de edificios de la época del dominio español y cerca de los dos mercados históricos: Ballarò y Capo, similares a dos grandes mercados árabes.

Normalmente en esta zona de la ciudad hay una multitud de turistas de todo el mundo, jóvenes y viejos que visitan Palermo. La ciudad es la capital del Mediterráneo, encuentro de culturas, razas, religiones, que sobreviven al tiempo y también a las guerras que siempre caracterizaron la historia de este lugar. Es una ciudad abierta, acogedora, sin racismo. Esto la distingue en un país como Italia que en años recientes se ha caracterizado por una cultura de la seguridad, que a partir del tema de los migrantes ha dado lugar a un populismo fascista como nunca se había visto en nuestra historia republicana.

Por esta razón, Palermo es un destino para los turistas de toda Europa y del mundo. Después de 25 años de las matanzas de la mafia, hoy los jóvenes llegan aquí para disfrutar de la noche, hacer fiesta en las calles, bailar y tomar sin problemas de seguridad ni violencia.

Desde hace una semana Palermo es un desierto, como Milán, Roma, Nápoles, Venecia y toda Italia. Esto lo decidió el gobierno al ampliar la zona roja de riesgo por la expansión del coronavirus desde Milán y Lombardía a todo el país.

Nuestra vida cambió en unos cuantos días. Todo está cerrado: escuelas, universidades, hoteles, restaurantes, tiendas, teatros, cines, oficinas. Se puede salir de la casa sólo por un tiempo rápido para comprar comida y fármacos, y con mascarilla de protección.

La vida social fue suspendida hasta el 3 de abril, pero se habla de una posible ampliación. Es un periodo largo. Nunca habíamos vivido una situación similar, nunca imaginamos vivirlo.

Vivo solo en mi casa de Palermo, mi novia está con sus hijas en Roma. Está prohibido el movimiento de una ciudad a otra, de pueblo a pueblo, y también en la misma ciudad sin autorización. La policía controla las calles.

Las redes sociales y el Whatsapp se convirtieron en el principal medio de comunicación, incluso entre departamentos del mismo edificio, porque está prohibida la comunicación directa. En estos días dejaron de ser herramientas de individualismo y aislamiento: por las redes se convocó el viernes en todo el país a una cita para cantar el himno nacional, cada uno desde el balcón o la ventana de su casa y de norte a sur fue un único canto solidario y de esperanza, como los jóvenes de un barrio que cantaban la canción de los partisanos, Bella ciao, o los de los balcones de Nápoles que interpretaban O sole mio y Volare. Una prueba de que la identidad de un pueblo se puede transformar pero no perder.

Es una situación que cambia nuestros hábitos de vida. Vamos a cambiar nuestra relación entre la vida y el tiempo: no es el trabajo o el ritmo impuesto por la organización productiva, laboral y pública que determinan nuestra relación con el tiempo, es la decisión del gobierno y, sobre todo, el miedo, siempre más difundido que el virus.

Lentamente el miedo se va a transformar en conciencia y lentamente –más o menos después de tres semanas– se está convirtiendo en conducta social y de responsabilidad propia. Seguir leyendo CRÓNICA DE VIDA EN PALERMO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. FRANCESCO FORGIONE

CIVILIZACIÓN Y BARBARIE. GRAZIELLA POGOLOTTI

roberto-fernandez-retamar

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2El último número de la revista Casa de las Américas rinde homenaje a Roberto Fernández Retamar, quien fue su director durante muchos años. Contiene, entre otras cosas, una excelente selección de su poesía y de sus ensayos.

Volver a esas páginas, conocidas ayer, recién salidas del horno, me ha quemado los dedos y me ha sumergido en la tormenta de ideas que involucró a nuestra generación, a la vez que me confirmaba la vigencia de ese pensamiento en la hora actual.

Juntos recorrimos un largo camino, adquirimos conciencia generacional, compartimos peleas e instantes de angustia, perplejidad y regocijo, tanto como días de inmensa plenitud. Maestros ambos, pudimos observar el paso de las generaciones que sucedieron a la nuestra, sabedores de que ninguna es homogénea, que están definidas por el cabal entendimiento de los referentes de una época, que en cada una coexisten los indiferentes, los conformistas y los portadores de una fecunda inconformidad, volcada hacia el batallar por el mejoramiento humano.

Los jóvenes que van emergiendo son hijos de un espíritu epocal, pero también son nuestros hijos, comprometidos como estamos en contribuir a su formación y en abrir las puertas a su integración participativa en la sociedad y a la realización de sus proyectos de vida.

Estábamos a punto de licenciarnos en la Universidad cuando Fulgencio Batista perpetró el Golpe del 10 de marzo. En esa madrugada el mundo pareció derrumbarse. Por eso, en el amanecer de enero del 59, Roberto dio a conocer su poemario Vuelta de la antigua esperanza.

En las aulas, en el ámbito extracurricular de la Galería de los Mártires, en la entonces llamada Plaza Cadenas —ahora Agramonte— habíamos descubierto afinidades y diferencias, sentamos las bases de una concepción del mundo que nos situaba del lado de las ideas de izquierda, el lado del corazón. Seguir leyendo CIVILIZACIÓN Y BARBARIE. GRAZIELLA POGOLOTTI

LA MIRADA SOCIOLÓGICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

favela1--490x578
“El jefe de la playa”, niño de la favela Rocinha, en Brasil. (Foto: Iris Della Roca)

GRAZKIELLA 2Afianzada en la Revolución Industrial con la invención de la máquina de vapor, la producción en serie y el consiguiente afán competitivo por garantizar el dominio del mercado mundial tuvieron sus efectos, a ritmo acelerado, sobre la vida de la sociedad. El hollín lo fue invadiendo todo. Las ciudades empezaron a crecer de manera acelerada.  El proletariado se constituyó como clase social. El cambio vertiginoso repercutió en el auge de las ciencias sociales.  La historia modificó su perspectiva, la economía devino referente indispensable, la sicología, la antropología y la sociología adquirieron autonomía. Esta última permeó con su influjo otras disciplinas.

Abaratado el costo del papel, la prensa captó un nuevo público lector. Introdujo el folletín en sus páginas. Era el antecedente de la actual telenovela. Con la aparición de gigantes de la creación literaria, la narrativa alcanzó un auge sin precedentes. El romanticismo social primero y la proliferación del costumbrismo más tarde, difundido este último a través de la novela, aguzaron la mirada sociológica. Los personajes se movían en un contexto específico.

La perspectiva histórica dejó atrás el pasado para modelar el enfoque del presente. Afloraron las contradicciones vigentes en el hacer cotidiano y la exacerbación del individualismo en la lucha por sobrevivir, por acumular poder y fortuna y por ascender en la escala social. Poco leído en la actualidad, Dickens se convirtió en best seller de la época al mostrar el drama de la infancia desamparada en el entorno de la ciudad, captada por la delincuencia y víctima de la prisión por deudas que los castigaba junto a sus padres. Balzac advirtió sobre el dominio del mundo financiero, enriquecido mediante la usura y la consecuente desaparición del pequeño comerciante. Muy seguido otrora por los lectores de tabaquería, Emilio Zola quiso sistematizar el análisis. Articuló la secuencia de sus novelas a una genealogía familiar que le permitía centrar cada una de ellas en un sector específico de la realidad.

En una de sus novelas, Zola examina la seducción ejercida sobre las mujeres por el surgimiento de las primeras tiendas por departamento. Encargadas, según la tradicional división del trabajo, de atender las tareas domésticas, ellas asumen también la responsabilidad de adquirir lo necesario para el hogar. Apremiadas por una necesidad concreta, acuden a la vitrina deslumbrante que ofrece toda clase de tentaciones. A la compra de lo indispensable, se añade lo prescindible, con la aparente ventaja de disponer de una tarjeta de crédito.  Al no tener que extraer dinero del bolso, pierden la noción de lo gastado. Caen en el despeñadero de la deuda que, al cabo, resultará impagable. Era la célula originaria de la política de incentivar el consumismo, desencadenada más de medio siglo después, modo de soslayar las crisis de superproducción características del capitalismo mediante el acrecentamiento constante de la demanda, con sus efectos depredatorios de los bienes del planeta.

Como la historia y la sicología, la sociología se constituyó en ciencia. Abrió perspectivas que desbordaron el campo de los especialistas, influyeron en el llamado periodismo de investigación y pueden contribuir a modelar la mirada de los ciudadanos mejor informados. Ese acercamiento a la realidad replanteaba la compleja naturaleza del vínculo entre el individuo y la sociedad.  Considerado sujeto de la historia, el ser humano edifica sus expectativas de vida a partir de un conjunto de condicionantes, entre las que se cuentan la raigambre clasista, el ambiente familiar y el sistema de enseñanza.

Sobre la conciencia de cada cual actúan otros factores, entre los que se destacan los medios de comunicación, el entretenimiento, la utilización del tiempo libre y la formación de paradigmas. Tiempo atrás, en las favelas misérrimas, donde se carecía de lo esencial, apuntaban las antenas de la televisión. Ahora, en similar contexto, pululan los celulares. Ofrecen vías de escape, proyectadas hacia un mundo ilusorio que no es el propio. La propuesta de modelos de carreras hacia el éxito individual sustituye la imagen de un vivir virtuoso en la lucha por transformar la realidad en beneficio de todos.

Se olvida con frecuencia que entre los fundadores de la ciencia histórica se encontraban Marx y Engels, quienes pusieron el saber al servicio de la revolución emancipadora. El poder hegemónico comprendió el alcance de ese modo de explorar la realidad y encontrar las fórmulas  para intervenir en ella operando sobre la subjetividad humana. La política tiene que potenciar la esencial condición revolucionaria de las ciencias consagradas al estudio de la sociedad, fenómeno viviente y, por tanto, mutante. Es una demanda urgente para calibrar en su justa medida la concreción de los hechos, sin diluirlos en vagas generalizaciones. En las reivindicaciones de los «condenados de la tierra» reside la preservación del futuro de la humanidad. Porque una vez agotadas las reservas de la minúscula Tierra no dispondrá de otro planeta donde habitar.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

CUBANIDADES. ATILIO A. BORÓN

tocororo 4
Tocororo, ave nacional de Cuba

ATILIO A. BORÓN

ATILIO 3¿Qué es Cuba? ¿Cuál es el misterio de la isla rebelde? Trataré de decirlo en pocas palabras, como lo hacía el gran Eduardo Galeano aunque no tengo sus dones.

Cuba es música y más música. Música por doquier: al comienzo de una ceremonia, cuando se termina, en el intervalo. Con músicos viejos o jóvenes, o inclusive niños. En un teatro, en la calle o puertas adentro en una casa o una institución. Música popular, música clásica, Mozart y Bethoven mezclados con Ernesto Lecuona y el Buena Vista Social Club. Es Chucho Valdés y Daniel Barenboim. Es Omara Portuondo, Polo Montañéz y Benny Moré junto a Pavarotti, Plácido Domingo o John Lennon y Los Beatles. Es Alicia Alonso bailando con Nureyev; es la “Colmenita” y los “Van Van”.  Cuba es son, es salsa, es Compay Segundo, la Nueva Trova; es Silvio, es reguetón, es cumbia, es jazz, es guaguancó, es rumba, es bolero. Todo, absolutamente todo, en Cuba se vuelve música, se hace con música, se celebra con música, se conmemora con música. Con pianos de cola, saxos, violines, guitarras, oboes y flautas traversas hasta el güiro, el chequeré, el bongó y las tumbadoras. Y a toda hora: a la mañana, a la tarde, a la noche. Cuba es música y es parejas bailando en la calle, en el malecón, en los jardines del excelso Hotel Nacional, en las casas, donde y a la hora que sea. Su gente lleva la música en la sangre y no se cansa de demostrarlo. Y la Revolución se encargó de potenciar como nadie ese gen magnífico de cubanas y cubanos multiplicando a lo largo de la isla infinidad de escuelas y conservatorios en donde, de forma gratuita, el pueblo aprende a tocar los más variados instrumentos y a cantar profesionalmente.

Pero  Cuba también es literatura, poesía, novelas, cuentos, historias, revistas, libros, tertulias, mesas redondas. Cuba es ciencia y conciencia, es humanismo y pensamiento crítico. Es Carpentier, Guillén, Lezama Lima, Vitier y también Cortázar, Walsh y el Gabo; y Retamar que hace poco nos abandonó para reunirse con ellos. Es sus dos excepcionales e imprescindibles contribuciones a la cultura y la identidad latinocaribeñas: Casa de las Américas y el ICAIC. También su  multitudinaria Feria del Libro, no por casualidad escenificada en el primer territorio libre de analfabetismo en las Américas. Y es La Habana,  uno de los principales centros culturales del mundo, y no sólo de Latinoamérica y el Caribe. Su oferta en materia de teatro y espectáculos de todo tipo es increíble, comparable a la de las más grandes ciudades del continente como Buenos Aires, México o San Pablo.

Cuba es resistencia heroica a un criminal bloqueo sin perder el finísimo y mordaz sentido del humor, la capacidad de reírse de sí mismos y de burlarse de la tosquedad de sus descerebrados verdugos. Y también solidaridad militante, práctica, concreta. El país más solidario del mundo, sin duda. Reparte lo que tiene y lo que no tiene también, sin esperar nada a cambio. Mientras el imperio y sus vasallos saquean al resto de los países y mandan al exterior tropas, espías, torturadores y sicarios Cuba envía médicos, alfabetizadores, profesores de música y danza y entrenadores deportivos. La diferencia moral es aplastante.

Cuba es Martí, Mella, Guiteras, el Che, Camilo, Vilma; es Frank País, Armando Hart,  Abel y Haydée Santamaría. Y por supuesto Fidel, que está en todas partes aunque no haya una sola plaza, calle, avenida, estadio, hospital, edificio público, puente, puerto o camino que lleve su nombre, cosa que el Comandante prohibió expresamente y se cumple a rajatabla. No hace falta nombrarlo porque su espíritu y su legado impregnan toda la isla. Murió y se convirtió en millones. Hoy todas y todos son Fidel.

Cuba es La Habana y Santiago; Guanabacoa y Trinidad; es Cienfuegos y Holguín; es Birán y Sancti Spiritus; es el Moncada y la Sierra Maestra; Girón y el Segundo Frente; es Santa Clara y el Granma. Es, por increíble que parezca, los siete fusiles con los que Fidel empuñándolos con firmeza le dijo a un atónito Raúl “ya ganamos la guerra”,  pocos días después del caótico desembarco del Granma y con la mayoría de los expedicionarios dispersos por el monte procurando no ser ametrallados desde el aire por la aviación de Batista. La voluntad revolucionaria en su máxima expresión se combinó, en Fidel, con un formidable realismo a la hora de realizar una correcta lectura de la coyuntura político-militar.

Cuba es una buena mesa con moros y cristianos, frijoles y tostones,  cerdo en lonjas, cordero asado, langostas y pescados rellenos de camarones. También tamales en cazuela y la yuca con mojo de ajo, chicharrón y limón. Además, sopas que te vuelven a la vida, helados riquísimos, postres a cual más dulce y un elixir llamado café. Cuba es mojitos, piñas coladas y para rematar el banquete y deleitarse hasta el infinito rones exquisitos y tabacos incomparables, únicos en el mundo.

Cuba es también sus innumerables cayos, sus cientos de kilómetros de playas de blancas arenas y aguas turquesas. Y el mar estrellándose contra ese extenso y magnífico malecón habanero, con sus olas elevándose a los cielos y dibujando por un instante figuras bellísimas y de un blanco inmaculado que hipnotizan al paseante.

Cuba es los hermosos edificios de la Habana Vieja, que un gobierno acosado y bloqueado por décadas se empeña en restaurar y devolverles su esplendor y belleza originales de la mano del historiador de la ciudad, un genial humanista del Renacimiento llamado Eusebio que los rezos de la santería cubana hicieron que renaciera en La Habana con la misión de reconstruirla. Y lo está haciendo. A pesar del bloqueo.

Es el país donde no ves niños de la calle, mendigando descalzos y en harapos, revolviendo en la basura para encontrar algo que comer. Sus niños todos, absolutamente todos, están en la escuela y bien vestidos y calzados. Un país donde no hay hombres y mujeres, o familias enteras, durmiendo en las calles como en tantas ciudades de Nuestra América e inclusive de Estados Unidos. Donde la alimentación está garantizada, como la salud pública para todas y todos. Cuba es educación universal, gratuita y de calidad desde el jardín de infantes hasta el posgrado. Cuba es la seguridad ciudadana, el transitar por sus ciudades sin los temores que atribulan a los citadinos de tantísimos países en todo el mundo. Seguir leyendo CUBANIDADES. ATILIO A. BORÓN

FERIA TENEMOS. GRAZIELLA POGOLOTTI

fil cuba 2020 2

GRAZIELLA POGOLOTTI

A pesar de las dificultades interpuestas por el cerco económico, regresa en febrero la Feria del Libro, señal inequívoca de la voluntad  de conceder atención prioritaria a la educación y la cultura. El calendario se eslabona a través de hitos que convocan sucesivamente la atención mediática en torno al cine, el teatro, el jazz o el libro. Es de lamentar, sin embargo, que una vez transcurrido el acontecimiento, el interés por el tema de la lectura pase a un segundo plano. Se trata de un asunto primordial en este inicio de milenio, cuando la comunicación humana se empobrece, con graves consecuencias en el desarrollo de la conciencia ciudadana.

No soy una voz solitaria. Desde hace buen tiempo, el debate está abierto en muchas zonas del planeta. Los profesores advierten las progresivas limitantes, muy acusadas entre los estudiantes universitarios, en cuanto a la expresión escrita de sus ideas. La rápida expansión del libro digital pareció poner al alcance de todos la posibilidad de leer y conservar libros, costosos en su tradicional formato de papeles e invasivos de espacios domésticos cada vez más reducidos. La experiencia ha demostrado que ambos soportes coexisten. Respaldados por poderosos intereses transnacionales, millares de títulos aparecen cada año. Ambiente adecuado para las transacciones comerciales, las ferias se multiplican en todos los continentes. El problema tiene, por tanto, raíces más profundas.

eliseo diego 1
El poeta Eliseo Diego

Vale la pena recordar, en el año de su centenario, que el poeta Eliseo Diego dedicó buena parte  de sus esfuerzos a estimular en los más pequeños la necesidad de leer con el propósito de incentivar desde esas edades decisivas, el libre crecimiento de la imaginación creadora. Con el característico «había una vez» de los cuentos tradicionales, los niños cobraban conciencia de estar entrando en el mundo de la ficción, presidido por un lugar  y un tiempo indeterminados. En la quietud de la penumbra, la voz humana, a través de la narración oral, conducía al pleno disfrute de la palabra, portadora de ideas y de imágenes. Despierta la curiosidad, se acercarían luego al libro.

No obstante, las reformas introducidas a escala internacional en los sistemas educacionales conducen por caminos bien distintos. Los criterios utilitaristas, al servicio de las demandas de los empresarios, subordinan  los objetivos de formación integral a los requerimientos, a los requisitos de un entrenamiento para las exigencias de una práctica inmediata. El ser humano se prepara para convertirse en herramienta, pronto descartable, según el ritmo de los avances tecnológicos, destinados a producir bienes y servicios.  Los exámenes computarizados frenan la expresión de la creatividad y simplifican el uso del lenguaje.

La acelerada expansión de las nuevas tecnologías contribuye también a la pérdida de los hábitos de la lectura como disfrute y apertura al universo de la espiritualidad. Quizá el acceso a internet acreciente cuantitativamente el consumo de mensajes escritos. Desde el punto de vista cualitativo, lo esencial consiste en definir cómo, por qué y para qué se lee. En ese espacio volátil e inapresable, se mezclan materiales valiosos con la frivolidad y las informaciones mendaces. Hipnotiza a los incautos y manipula conciencias. Con la astucia del gato con botas, capaz de convertir al misérrimo hijo de molinero en poderoso marqués de Carabás, con la seducción ejercida por el flautista de Hamelin, hace del espejismo una verdad. Es una realidad que ha entrado en nuestras vidas.  Para afrontarla, hay que formar un lector crítico, preparado para descubrir la esencia del fruto  en medio de la densidad del follaje.

con celulares 3

Las nuevas generaciones están creciendo bajo ese signo. También entre nosotros el fenómeno está presente.  Disponemos de un idioma universal presente en Europa, África y la América Latina, que se extiende a otras tierras por vía de la emigración, portador de una riquísima literatura, tesoro compartido por los hispanohablantes, puente de diálogo entre el acá y el allá del Atlántico. Su deterioro es palpable en la pobreza del léxico, privado del dominio de los matices reveladores de la riqueza de la realidad. Su extrema precariedad limita el pensar, enturbia la comunicación entre las personas, al punto de exacerbar las manifestaciones de violencia. El empobrecimiento alcanza el habla cotidiana, escasamente articulada, en la que las consonantes desaparecen tras una vocalización gaseosa.

La situación merece rápida atención por parte de todos los factores concernidos. La escuela habrá de proveer las medidas para el rescate del idioma, para lo cual no es suficiente, el manejo de la gramática. Desde los primeros pasos, hay que incorporar la fluidez en la lectura mediante su práctica en alta voz y el énfasis en la interpretación de textos. Corresponde a los medios de comunicación cuidar del empleo correcto del español y contribuir con eficacia a la  promoción del libro. No caigamos en tentaciones utilitaristas. Abramos ventanas a la gran literatura. Nos ofrece disfrute y recreación. Es un valladar ante la corrupción del idioma, ese instrumento del pensar, fundamento de nuestro proyecto humano y de nuestro reconocimiento identitario.

Bienvenida la Feria, siempre y cuando no resulte celebración pasajera sino acción impulsora de un debate imprescindible e incitación a mantener viva la lectura creativa, para que no sigamos encontrando, en el abandono  de los basurales, obras de valía.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

PATRIMONIO Y MEMORIA HISTÓRICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

BIBLIOTECA NACIONAL JM

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2Recuerdo los tiempos en que un erróneo concepto de modernidad, junto con la codicia derivada de la especulación en torno al valor del suelo, causó la desaparición de valiosos monumentos arquitectónicos preservados en nuestras ciudades. A la Revolución se debió, en gran medida, la implantación de políticas orientadas al reconocimiento de la importancia de este legado y el diseño de acciones concretas para su rescate y restauración. Nuestros centros históricos cobraron nueva vida y se expandió la conciencia de su importancia.

Con el paso de los tiempos, generaciones sucesivas han seguido entregando construcciones que constituyen aportes indiscutibles a nuestra cultura, obras relevantes y conjuntos urbanos notables. Nosotros también lo hemos hecho. El patrimonio no subsiste en un ayer congelado. Es testimonio tangible del recorrido de la historia.

Durante algunos años trabajé en la Biblioteca Nacional, centro rector del patrimonio documental. Después de mucho tiempo de estancia penosa en el Castillo de la Fuerza, se acababa de trasladar al edificio que hoy ocupa en la Plaza de la Revolución. Como suele ocurrir en una mudanza de tales dimensiones, libros, periódicos, grabados, mapas antiguos descansaban en los almacenes carentes de registro y de organización. Cada exploración ofrecía un hallazgo feliz. Sin reparar en el calor y en el polvo, intelectuales de primer rango, como Juan Pérez de la Riva, Cintio Vitier y Fina García Marruz, subordinaban las tareas propias de su oficio para sumergirse en aquellos depósitos, al rescate de tesoros escondidos.

La posesión de un significativo patrimonio documental no es solo privilegio capitalino. Existe en todo el país, allí donde hubo periódicos de amplia o escasa circulación, donde escritores y artistas dejaron manuscritos, partituras, apuntes que testimonian su proceso creador, correspondencia reveladora de angustias personales y de redes de relaciones; allí donde hubo teatros y fueron quedando los textos de las obras representadas, allí donde se construyó y subsisten los planos originales, allí donde los registros notariales guardan el entramado secreto de la historia económica.

Aquí y allá, el transcurso de la Revolución también ha ido haciendo historia. Sustrato de los grandes acontecimientos, la marca de los cambios en el pensar y el hacer está en los numerosos documentos que hemos ido dejando, en la evolución de la prensa, en las revistas culturales y científicas, en publicaciones especializadas de organismos gubernamentales. Impresos en papel de pobre calidad, los periódicos de ayer subsisten en condiciones de suma fragilidad. Preservar y restaurar la enorme papelería acumulada es imprescindible, requerida de recursos y de la atención de expertos.

El desarrollo de nuevas técnicas acrecentó el ámbito de los registros patrimoniales. A su valor artístico intrínseco, la fotografía añade la capacidad de captar para la eternidad el paso de lo efímero. Sus imágenes recogen el modo de vestir y de comportarse en otro tiempo, la visión de los edificios hoy desaparecidos, la constancia de lo frívolo y de lo trágico, del batallar de las manifestaciones estudiantiles y de las grandes concentraciones masivas en nuestra Plaza de la Revolución. Más tarde llegó el cine, con desafíos renovadores en el campo del arte y de la comunicación y posibilidad sin precedentes de preservar la vida en movimiento. En el celuloide volvemos a encontrar los días de Girón y aquellos otros, también dramáticos, del ciclón Flora, que modificó, con su sacudida, la geografía del territorio oriental. Hecha al ritmo apretado de los acontecimientos, la obra de Santiago Álvarez ha entrado en la memoria del mundo.

La invención del disco ofreció otro modo de detener lo efímero. Nada sabemos de los areítos que, según los conquistadores, convocaban a los primitivos habitantes de la Isla. De ellos apenas han quedado las expresiones dejadas en algunas cuevas, la mención del bohío y del huracán, términos incorporados a nuestro vocabulario, y los nombres de algunos lugares que no pudieron ser suplantados por los nuevos ocupantes de Cuba. Ahora, en cambio, podemos escuchar las voces de la trova tradicional, de Rita Montaner, de Esther Borja, de Benny Moré. Las matrices originales de aquellas grabaciones forman parte de un patrimonio irrenunciable. Seguir leyendo PATRIMONIO Y MEMORIA HISTÓRICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL ‘MARICHIWEU’ ZAPATISTA. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

El-Marichiweu-zapatista_full

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

luis hernández navarro 3Un camino simbólico hermana la resistencia mapuche y la zapatista. Nace en un enorme auditorio de madera con una estrella roja y cupo para mil personas, en el nuevo caracol de Tulan Kaw. Un recinto que es una ballena en el sureste mexicano, construido en plena montaña, en la tierra recuperada a un cacique local de Amatenango del Valle. Y que fue bautizado por los rebeldes del sureste mexicano como Marichiweu, en honor al pueblo mapuche. Una palabra que significa cien veces venceremos en idioma mapudungun.

El auditorio Marichiweu fue la sede de dos de las cinco actividades político-culturales con las que el EZLN cerró el año, a las que denominó Combo por la vida: diciembre de resistencia y rebeldía. Una iniciativa político-cultural para defender su proyecto de vida de la ofensiva devastadora de los macroproyectos de la 4T. El primero, realizado del 7 al 14 de diciembre, consistió en la segunda edición del Festival de Cine Puy Ta Cuxlejalic. El primer CompArte de Danza Báilate otro mundo, efectuado entre el 15 y el 20 de ese mismo mes, fue el segundo.

Durante la fiesta fílmica se proyectaron más de 50 películas, muchas documentales que difícilmente llegan a salas de cine comercial. El acto fue un espacio de reunión y diálogo entre artistas, realizadores, bases de apoyo y responsables de la comunicación zapatistas conocidos como Tercios Compas. Según el actor Daniel Giménez Cacho, participante en el encuentro, “aquí el cine se vive como una experiencia de hacer comunidad, de hacer colectividad […] esta es una experiencia que enriquece mucho, que anima mucho, que da mucha esperanza. Aquí se ve más allá de rollos, se ve en la realidad concretamente qué se puede hacer cuando la gente está organizada para compartir. Cuando se piensa en el bien común florece este lugar de encuentro, de respeto” (https://bit.ly/2sBH9nr).

Al CompArte Báilate otro mundo asistieron más de mil bailarines y bailarinas de géneros distintos. Según Argelia Guerrero, “la pluralidad de estilos, lenguajes y contenidos sorprendió a neófitos y expertos: danza clásica, neoclásica, contemporánea, butoh, árabe, acrobacia, bailables zapatistas, circo, aérea, performance, participativa, belly dance, hip hop, manipulación de fuego y hula hula. Talleres de danza contemporánea, expresión corporal, salsa antirracista, malabar, danza árabe y danza africana” (https://bit.ly/2SQAyQB ).

El baile tiene una enorme importancia en las comunidades rebeldes. A finales de noviembre de 1996, en un evento cultural en la antigua Ciudad Real, el comandante Zebedeo detuvo las canciones y la lectura improvisada de diarios y poemas y contó la historia de cómo, cuando estaban enmontañados y las bases de apoyo les llevaban el arroz y los totopos, aprendían a organizar bailando. Cada uno de los insurgentes debía sacar a otro más a danzar y aprender con él o con ella los pasos, porque si no, se tropezaban. Y, ya que le habían hallado el modo, se separaban para meter a alguien más al baile. Explicó cómo la lucha era justo como el baile. No había que parar de moverse, necesitaban encontrar el ritmo, no podían perder el paso, tenían que ser cada vez más. Y, nada más terminar su historia, pidió música, y con los primeros compases de la guitarra escogió a su pareja y se dispuso a poner en práctica su decir. La fiesta dio inicio. Marichiweu

Eso de danzar se da mucho en aquellas tierras. La primera vez que Cuauhtémoc Cárdenas llegó por Guadalupe Tepeyac en 1994, rápido lo sacaron a bailar y hasta alternó una pieza con doña Rosario Ibarra. Al salir la comandante Ramona rumbo a la ciudad de México, la comunidad de San José del Río la detuvo con música y baile para despedirla. Cuando los mil 111 regresaron a dar cuentas de los avatares de su marcha sobre la Ciudad de México, La Realidad era puro baile. La marimba no falta cuando se necesita, y eso que se necesita a cada rato. Bailan de día y de noche, con secas y con lluvias, hip hop, rap, cumbias y rancheras. Durante años bailaron sin parar La del moño colorado.

Como parte del Combo por la vida, se efectuó el 21 y 22 el Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra, con la participación de 921 personas de 24 países y 25 estados. También, del 26 al 29, el segundo Encuentro Internacional de Mujeres que luchan, al que asistieron alrededor de 5 mil participantes, entre ellas la cantante Mon Laferte.

El 31 de diciembre y 1° de enero de 2020, se celebró el 26 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido. El acto tuvo dos momentos. En la tarde, el subcomandante Moisés leyó un duro pronunciamiento político ante 2 mil milicianos zapatistas. En la medianoche, las comandantas Elizabeth Dalia y los comandantes Zebedeo y Tacho hablaron de la necesidad de mantener la organización y la lucha y defender la tierra y la autonomía. No les tenemos miedo, dijeron (https://bit.ly/2QoRpZ1).

El EZLN es una realidad del México profundo. No desapareció por las elecciones presidenciales de 2018. El mensaje que envió este fin de año es claro: en su lucha por la vida contra la maquinaria de muerte que se llama sistema capitalista y de los megaproyectos que buscan destruir todo en nombre del progreso, están dispuestos a ser golpeados, encarcelados, desaparecidos, asesinados como individuos e individuas zapatistas.

Cuando el subcomandante Moisés preguntó a los milicianos en lengua tzeltal –en la que pronunció todo su discurso– si estaban dispuestos, ellos le respondieron: ¡sí! El marichiweu mapuche está en su horizonte.

Twitter: @lhan55

Fuente: LA JORNADA

CLAVES DE CONTINUIDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

sándor, bandera, expo Mi Habana
Imagen: obra de Sándor González Vilar

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA 1En el criollo surgió la conciencia de la cubanía cuando inició los primeros sueños de hacer un país. Los aires de la independencia se manifestaron en América Latina y el influjo del Iluminismo había llegado a nuestras costas. El dominio de la metrópoli española extraía los bienes de la Isla. A diferencia de sus mayores, el criollo se abrió a los más anchos horizontes del mundo. Había accedido a la información y a la cultura. Se sentía dotado de la capacidad para dirigir nuestros destinos. Fracasados los esfuerzos por obtener ventajas a través de los «lobbies» que operaban en la corte, para traducir los sueños en realidades concretas resultaba indispensable formular una plataforma de ideas.

El primer paso reclamaba el socavamiento de las ataduras del dogmatismo, el tránsito se produjo con los empeños del padre José Agustín Caballero y, sobre todo, con la visión precursora de Félix Varela, desde su acción en la cátedra, sus planteamientos radicales como representante de la colonia en el breve período constitucional en la península y se mantuvo en tanto prédica ininterrumpida hasta su muerte en el exilio. Al mismo tiempo, las voces de los escritores y la obra de los artistas iban forjando las imágenes de nuestra identidad y de nuestro universo simbólico. Agotados los empeños reformistas, se impuso la necesidad de la insurgencia. La Guerra de los Diez Años dio continuidad a la lucha por la independencia política y económica. Dotó a la noción de soberanía de nuevos contenidos. Para configurar el perfil de la nación había que proceder a liquidar la infame institución de la esclavitud. La verdadera liberación nacional incluía la justicia social. Libertos y antiguos esclavos se incorporaron al combate y alcanzaron altos grados en el Ejército Libertador.

Privilegio singular, con visión de futuro, el organizador de la Guerra Necesaria fue un poeta. Los sueños de José Martí surgieron en las aulas de su maestro Mendive, quien tuvo la perspicacia de advertir las cualidades excepcionales de su discípulo. La atroz experiencia del presidio político llevó al adolescente a descubrir en carne propia los «horrores del mundo moral» del coloniaje, según el decir de otro poeta, José María Heredia, y a conocer de cerca lo más soterrado de la sociedad de la época. El exilio fue un largo proceso de aprendizaje. Supo de la España profunda y de las artimañas de la política en la península. Su trabajo cotidiano en varios países de América Latina lo condujo a detectar los males que pesaban sobre las nuevas repúblicas, pendientes todavía de una segunda y definitiva independencia, aherrojadas por tanto a un destino común. Radicado en Estados Unidos, se despojó de la mirada ingenua que dominaba entonces el pensamiento político. Detectó con perspectiva precursora los peligros que anidaban en el imperialismo naciente. Con esa experiencia acumulada, pensó en el diseño de la Cuba futura mientras batallaba por hacerla. Analizó las causas de la derrota de la Guerra de los Diez Años. Se entregó a la tarea de consolidar la unidad con paciencia infinita, apeló a los combatientes de ayer. Venció reservas y resquemores. Comprendió que había que trabajar también con los de abajo, con la base popular, que habría de ser el más sólido sostén de la nación. Mediante la prédica y la acción personal directa, se    vinculó a los obreros de Tampa y Cayo Hueso que le ofrecieron hospedaje y apoyo solidario en las horas difíciles. Para soslayar tentaciones de caudillismo, fundó el Partido Revolucionario Cubano. El concepto de soberanía había adquirido mayor dimensión y densidad. Había que conquistar la independencia política y económica en un empeño justiciero por la plena emancipación humana. Para garantizar el sostén de una república independiente en lo político y en lo económico, había que conjurar las amenazas del imperio naciente y asumir el ligamen con el destino de Nuestra América. Por eso, José Martí incluyó, en un mismo proyecto, la independencia de Cuba y Puerto Rico.

Convertida en el primer laboratorio de un experimento neocolonial a partir de la intervención norteamericana en la guerra, marginada de las negociaciones para el tratado de paz entre el vecino del norte y el Gobierno de España, Cuba preservó el sueño de conquistar plena soberanía. Lo reivindicó por distintos medios, en lucha frontal contra las dictaduras de Machado y Batista, en el rescate de una memoria histórica, en la investigación de los valores de una cultura nacional integradora de sus distintas fuentes, incluida la afrocubana, en el repensar la nación y en el significativo aporte de la creación artístico-literaria en diálogo fecundo entre lo culto y lo popular, todo ello atenido a los contextos de la contemporaneidad. Era la argamasa sobre la cual, de manera orgánica, habría de construirse el radical proceso transformador de la Revolución. Bajo la conducción de Fidel, una vez más, el concepto de soberanía gana en profundidad. Del antinjerencismo, se pasaba al antimperialismo. El vínculo con el destino de Nuestra América se extendía a un Tercer Mundo lastrado por el coloniaje y el subdesarrollo. De modo consecuente, la noción abstracta de solidaridad internacional se traducía en acciones concretas. El concepto de soberanía se expandió al reconocimiento del imperativo de analizar con cabeza propia nuestra realidad y la del mundo que nos rodea, de impulsar un desarrollo científico en beneficio del crecimiento económico. Cuando todavía se combatía el analfabetismo se renovaba la enseñanza universitaria y se fundaban los primeros centros de investigación. En medio de la precariedad del período especial, se impulsó el trabajo en el campo de la biotecnología. No podíamos renunciar a apoderarnos del saber más avanzado.

Siempre hemos articulado el mirar hacia fuera con el mirar hacia dentro. En un planeta cada vez más interdependiente, las prácticas de dominación apelan a un variado espectro de recursos. No descartan el empleo de las armas. Organizan la subversión mediante el uso de distintas formas de golpes de Estado, por la vía tradicional de ejércitos entrenados a su servicio, por la vía de parlamentos doblegados a sus intereses, por el control de los medios de información a escala universal, por la utilización de fundamentalismos religiosos, por la demonización de las corrientes progresistas y mediante la inoculación sutil de falsas expectativas de vida. Construyen ilusorias aspiraciones de futuro que inducen a los incautos a votar contra sus intereses más legítimos. En el mirar hacia dentro, hay que hurgar en lo profundo de una sociedad compleja que ha mostrado, sin embargo, una admirable capacidad de resistencia en medio de las dificultades del vivir cotidiano. Se impone eliminar el lastre de la mentalidad burocrática, enfermedad que se reproduce a pesar de los reiterados esfuerzos por desterrarla desde la década del sesenta. En ello se refugia el apego a la rutina, el ocultamiento de la verdad en informes complacientes y triunfalistas, el cumplimiento formal de las tareas. Es inminente priorizar la sistemática capacitación y superación de los recursos humanos existentes. Pensar y hacer un país seguirá siendo tarea de todos mientras exista el imperialismo con su implacable voluntad de revancha.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

UNA MIRADA HACIA AMÉRICA LATINA. GRAZIELLA POGOLOTTI

AMÉRICA LATINA 3

GRAZIELLA 1Algo, quizá insuficiente, nos enseñaron los programas escolares acerca de América Latina. De manera superficial, supimos de la conquista y la colonización y de los héroes de la guerra de independencia. A pesar de la advertencia martiana no entendimos las razones esenciales de nuestra americanidad. Nos faltó comprender la sustancia concreta y las complejidades del tejido social de países construidos desde la violencia que castró el desarrollo orgánico de sus habitantes originarios y los convirtió en marginados. Proveer brazos para la extracción de materias primas introdujo la brutal esclavitud africana. En ese contexto, distintas culturas entrechocaban, se contaminaban en cierto grado, aunque sobre todo se ejerciera el dominio de unas por encima de las otras con el sustento, en el plano objetivo, de la opresión económica y, en el plano subjetivo, de un racismo que caló en la conciencia de muchos y subsistió en términos de mala memoria, lesivo a la unidad de nuestros pueblos. Sin embargo, los marginados y olvidados han demostrado una enorme capacidad de resistencia. Empiezan a emerger en situaciones muy adversas. Sus voces y sus valores comienzan a hacerse reconocibles. Contra sus proyectos de renovación, el neoliberalismo desata el poder económico y su instrumento de acción sobre las subjetividades, el monopolio de los medios de comunicación, incluido el trabajo personalizado a través del sofisticado empleo de las redes sociales.

Los acontecimientos ocurridos tras el triunfo de la Revolución nos entregaron un aprendizaje de las realidades profundas de América, ocultas tras las vitrinas esplendorosas de algunas de sus grandes ciudades. Después de la victoria de enero de 1959, muchos vinieron a compartir nuestro trabajo, a intercambiar ideas, a ofrecer conocimientos. Algunos permanecieron para siempre con nosotros. Otros encontraron aquí refugio en días aciagos de exilio. Descubrimos el cine y la música del Brasil. Nos tocó de cerca el drama de las dictaduras que cercenaron vidas y produjeron millares de desaparecidos. Nos familiarizamos con la imagen de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo. Vivimos con intensidad la oleada transformadora que invadió el continente.

El vuelco progresista que se extendió desde Venezuela hasta el sur acrecentó nuestra proximidad. América Latina asumía un nuevo lenguaje, afirmaba simultáneamente sus valores identitarios y proponía, según las circunstancias de cada cual, modelos de desarrollo que mejoraban las condiciones de existencia de millones de ciudadanos en contraposición a las fórmulas establecidas por el neoliberalismo. Por primera vez, se escuchaba la voz de nuestros pueblos originarios.

Las derrotas electorales en algunos países nos desconcertaron y nos plantearon numerosas interrogantes. Para algunos, los recién salidos de la pobreza comienzan a pensar de otro modo. Hacen suyas las aspiraciones de la pequeña burguesía. Sin tener en cuenta lo ganado, olvidan que el regreso del neoliberalismo los privará de sus conquistas. El argumento no me resulta del todo satisfactorio. Los cambios en la conciencia no se producen con tanta rapidez, sobre todo cuando los beneficios materiales se suman a un trabajo sistemático de educación ciudadana. El asunto merece un estudio en profundidad, porque los fenómenos sociales responden a causas multifactoriales.

La vicepresidenta electa de la Argentina, Cristina Fernández, ha narrado la infame campaña difamatoria a que fue sometida por la gran prensa y por los canales privados de la televisión. Contraviniendo todo principio ético, la infamia transgredió los límites de su vida personal, llegando a poner en dudas su salud mental. Acusada sin pruebas de toda clase de delitos, sufrió el deterioro de su imagen pública y pagó un alto costo en el plano familiar con el quebranto del estado físico de su hija. El barraje propagandístico socavó lo esencial de un proyecto gubernamental de rescate de la nación, ampliación de oportunidades para los más desvalidos, impulso a la ciencia y amparo a la cultura.

El panorama actual evidencia una profunda perversión de las instituciones democráticas. Los golpes de Estado se llevan a cabo con el empleo de otros métodos. La transparencia informativa implica conocimiento y constituye una vía de ejercicio del poder mediante el acceso a la realidad en su complejidad y en las contradicciones propias de la dialéctica de todo devenir histórico. Los sucesos ocurridos en Brasil son reveladores al respecto. La feroz campaña mediática se complementó con el golpe de Estado parlamentario perpetrado contra la presidenta Dilma Rousseff, a pesar de no habérsele imputado delito alguno. Con la complicidad activa del Poder Judicial, en nombre de una causa justa, la lucha contra la corrupción, las condenas se concentran en los personeros del PT. Para conjurar su gran respaldo popular y marginarlo del proceso electoral, sin contar con pruebas y vulnerando principios constitucionales, Luis Inácio Lula da Silva es encarcelado y, por ende, privado de sus derechos políticos con el propósito de ceder el terreno a la extrema derecha.

Es lo que se denomina judicialización de la política. En verdad, la operación responde a las enormes reservas de petróleo existentes en los mares del Brasil y a las materias primas —agua incluida— conservadas en el inmenso territorio del país. Las fórmulas pueden ser aún más extremas. En el caso de Bolivia, se organizan grupos violentos con la intención de desestabilizar la nación en términos de guerra civil. En un trasfondo todavía más siniestro, en un territorio plurinacional, donde han sido reivindicadas las demandas históricas de los pueblos originarios, se recurre al racismo latente.

En todos los casos, el papel tradicional de los tres poderes ha sido anulado. En nombre de la libertad de prensa, se coartan las posibilidades de tomar medidas contra el uso sistemático de la calumnia y la difamación. Meticulosamente preparado, el golpe de Estado fascista se consumó, como trágico vuelco del desarrollo de un proyecto nacional, de rescate de la soberanía, de los riquísimos recursos mineros y de reivindicación de los plenos derechos de nuestros pueblos originarios.

Es una lección que tenemos que aprender. Nuestro conocimiento en profundidad de la América Latina sigue siendo una asignatura pendiente. De la mano del imperio, la derecha oligárquica actúa de manera cohesionada y articula el uso de la violencia con el sistemático empleo de los medios de comunicación y las redes sociales. Paliando diferencias de matices, la izquierda y los movimientos progresistas tienen que forjar, en la teoría y en la práctica, una plataforma común contra el capitalismo salvaje representado por el neoliberalismo. Lo que está en juego en este momento decisivo es mucho. Es nuestro derecho a la vida y el porvenir de nuestros hijos.

IMÁGENES DE CHILE, DESCARGA DESDE EL ALMA. OMAR GONZÁLEZ

OMAR GONZÁLEZ

Marcha 1 millón en Chile

omar gonzalez_coordinador del capitulo cubano de la Red de Redes_foto Ladyrene Perez_Cubadebate 2 [50%]Estuve en Chile en las postrimerías del último gobierno físico de Augusto Pinochet, y también cuando Estados Unidos y la oligarquía criolla no le permitían gobernar a Salvador Allende. Lo que más me llamó la atención tras el golpe de Estado, fue la muerte de la alegría. La gente se resguardaba en sus casas a las 10:00 pm. No había vida nocturna, ni se escuchaban carcajadas sonoras, ni cuecas multitudinarias con pañuelos rojos. Doy fe que nunca más oí la risa, una risa estridente, democrática, como solía decir el gran poeta cubano Nicolás Guillén.

En Valparaíso, la clase media hacía pasarela en los festivales, banalizaba sus lecturas y renunciaba, incluso, a los imprescindibles autores chilenos. Varios  adolescentes no supieron responderme un par de preguntas elementales sobre Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Los cineastas aún desconfiaban y tenían los negativos de sus obras a buen recaudo en los archivos del ICAIC, en La Habana.

Santiago estaba muerta y Concepción muy oscura y desolada, como los pueblos de Rulfo, pero con ínfulas de Múnich.

Varios años después retorné una vez más: Chile estaba norteamericanizándose de tal modo que me fue difícil reconocer algunos lugares otrora frecuentados por mí. Una pitonisa me dijo, así de pronto, que mi aura estaba oscura y que debía evitar los aviones y a los señores viejos y calvos. Algo de razón tenía la pobre mujer.

No olvidaré jamás que aquella visita coincidió con los dos conciertos que iba a ofrecer Michael Jackson en Santiago, de los cuales sólo uno se efectuó, pues los carabineros se negaron olímpicamente a garantizar la seguridad del estadio en la segunda ocasión, y, como es de suponer, hubo que suspenderlo. Pero aquel hecho, no obstante la caprichosa conducta del “rey del pop”, sirvió para probarme que los carabineros eran quienes mandaban realmente en Chile. Pinochet seguía siendo el único, el supremo, el verdadero rey.

Esta vez me fui a Lebu, un pequeño y hospitalario pueblo minero del Sur, a un festival de cine que quizás fuese entonces el más original y humano del mundo, y aproveché la ocasión para saber del poeta Gonzalo Rojas, otro grande pero desconocido amigo a pesar de sus lauros. Los adultos de Lebu y de Chile continuaban tristes, pero los niños no. Los ancianos vivían  un interminable toque de queda. Igual que en Berlín (occidental y oriental) cuando lo visité 30 años después de la derrota del fascismo. Qué raro y corrosivo era el humor entonces, y aún en Chile.

En Lebu escribí estos versos, cuya primera versión fue publicada aquí hace algún tiempo:

 DIÁLOGO SORDO CON UN GATO SIN NOMBRE 

Diles que vengan que esta ciudad me mata,
Que nací allá y ahora vivo la que será mi muerte,
Que aquí la bruma es honda y el sol demora un siglo. 

Diles que estoy tan solo que nadie me conoce;
Cuéntales que envejezco y que nada me asombra.
Hazles saber que lloro mientras tiendo la mano. 

Diles que estoy en Lebu, donde se acaba el mundo;
Que aquí la gente es noble y me arropa y me cuida,
Pero que vivo lejos y he olvidado quién soy. 

Diles que el agua quema y que el fuego es el hielo.

Hoy he vuelto a Chile, y a pesar de mis años salto en la Plaza Italia como el joven que soy. Veo pasar a Víctor con sus manos intactas. Hay esperanzas que nunca mueren.

En fin, sin idealizar la circunstancia actual, este Santiago de hoy me parece sencillamente otro, único en su historia. Ojalá no haya engaños que lo petrifiquen en la que sería mi alma renacida. Ojalá se abran para siempre las grandes alamedas. Ojalá sigan las calles llenas de pueblo. Ojalá Chile logré sepultar el dolor y la tristeza para toda la vida y sea, en alegría universal, como el Chile que los chilenos se merecen y sueñan. Piñera ya es pasado, lo enterró este pueblo, lo borró la historia.

25-26 de octubre de 2019, en La Habana.

MACONDO. GRAZIELLA POGOLOTTI

RICOS Y POBRES 3

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2Desde su aparición, Cien años de soledad obtuvo un éxito sensacional y alcanzó una notable diversidad de públicos. Nacido de las vivencias de la primera infancia de Gabriel García Márquez, Macondo devino un no lugar mítico en la representación metafórica del subdesarrollo, de un vivir en el estancamiento progresivo, en la desmemoria y en el desamparo por falta de conciencia de un destino propio, de un sentido de la vida. Progresivamente, los Buendía se iban hundiendo en el pantano. El  subdesarrollo es la resultante concreta del colonialismo y del neocolonialismo.

En procura de riquezas, Marco Polo emprendió una extraordinaria aventura que lo llevó a los confines del Oriente, los portugueses bordearon el África y Cristóbal Colón desembarcó en América impulsado por la codicia del oro que animaba a sus patrocinadores. Por medio de la violencia, sus seguidores, hipnotizados por la leyenda de El Dorado, se impusieron sobre las culturas autóctonas del continente, asentadas en el respeto por la Madre Tierra. Empezó el gran despojo de los metales preciosos que  impulsarían el desarrollo del capitalismo. En intercambio  desigual, las flotas se llevaban los miríficos bienes y las materias primas producidas por mano de obra esclava, y distribuían las mercancías más elaboradas para satisfacer los nuevos hábitos de consumo. La Colonia había sentado las bases del subdesarrollo.

Durante casi dos siglos, los pueblos lucharon por su independencia, desde los albores del XIX, hasta bien avanzado el siguiente, con las batallas de Argelia, de Vietnam y de buena parte del África subsahariana. Sin embargo, se habían elaborado nuevas formas de dominación. Cuba fue, al parecer, el primer experimento neocolonial. A la Enmienda Platt, que establecía prerrogativas de intervención directa en los asuntos internos de la Isla, se añadió el Tratado de Reciprocidad que aherrojaba la economía a Estados Unidos, principal importador de azúcar crudo con destino a sus refinerías, y aseguraba ventajas arancelarias para la exportación de mercancías desde el vecino del Norte y colocaba en desventaja a los competidores tradicionales. Llegados en ferris, junto al puerto de La Habana se estacionaban vagones de ferrocarril procedentes de lugares tan distantes como Portland, Oregón. Cargaban cemento y alimentos de todo tipo. En la zona colindante, se almacenaban las papas y cebollas que, por los efectos del clima, despedían un olor agrio. De esa manera, se desestimulaba la diversificación de la producción nacional, mientras se cerraba el paso al crecimiento de una industria propia. En tales circunstancias, tras la vitrina engañosa de la cara de algunas ciudades, se abría la brecha creciente de la pobreza en su entorno y la miseria infinita de las zonas rurales. Bajo el barniz cosmopolita de una élite reducidísima, se escondían el analfabetismo y el bajísimo nivel de escolarización.

Fidel comprendió que el subdesarrollo expresaba, de manera tangible, el legado neocolonial. Anidaba en el centro del reclamo profundo de una transformación revolucionaria. Sus efectos se cernían sobre gran parte del planeta. Los cubanos tenían que conocer la realidad profunda de su propio país. El 26 de julio de 1959, medio millón de campesinos conmemoraba en la capital el aniversario del asalto al cuartel Moncada. Fueron acogidos en casas de vecinos solidarios y en espacios públicos acondicionados al efecto. Muchos no habían visto el mar. Buena parte de ellos no sabía prender la luz eléctrica. Los jóvenes mostraban rostros sin edad, presa de toda clase de enfermedades curables. El impacto fue estremecedor. Pero el subdesarrollo tarda mucho en cicatrizar. Años más tarde, realizadas ya la Campaña de Alfabetización y la Reforma Universitaria, extendida la atención médica a zonas remotas, enviados los cines móviles a lugares donde nadie hubiera visto antes un filme, por iniciativa de Fidel, estudiantes y profesores marcharon a distintos puntos para llevar a cabo tareas de desarrollo social. Más que a enseñar, iban a aprender. Encontraron en todas partes rastros de aquella monstruosa deformación estructural.

Ahítos de tanta guerra sanguinaria, los pueblos aspiraron a crear un sistema jurídico que garantizara el respeto a la autodeterminación y a la no injerencia en el actuar de los Estados soberanos. Como lo había intentado antes la Liga de las Naciones, la ONU nació como un espacio de entendimiento entre los países con igualdad de derechos al margen de su dimensión y de su poderío económico-militar. Allí acudieron los que recién habían conquistado gobierno propio. El imperio no pudo resignarse a la pérdida de sus antiguos dominios. Abandonó el patrón oro y, sin esa garantía, hizo del dólar la divisa para el comercio mundial. Abandonó las regulaciones que pretendían controlar la hipertrofia de los monopolios. Las corporaciones se transnacionalizaron, prescindieron de intermediarios y se hicieron cargo de los mandos políticos. Las concepciones neoliberales se convirtieron en doctrina y en ideología. Asociado con frecuencia a la noción de modernidad, su vocabulario se va naturalizando en todas partes.

En la ofensiva neocolonial, el imperio se arroga la potestad de determinar la legitimidad de la línea política de las naciones, de certificar la buena conducta mientras instaura nuevas formas de violencia. La amenaza de la guerra bordea simultáneamente en varias zonas del planeta. Las represalias económicas violatorias de la libertad de comercio con sus implicaciones extraterritoriales se multiplican, a todo lo cual se añaden sofisticadas formas de manipulación de las conciencias. El contrataque se vuelve no solo contra los movimientos revolucionarios. Incluye también las medidas reformistas que no pretenden subvertir las bases del sistema. Mientras esto sucede, la depredación de la Tierra se acelera.

De ahí que la salvación del planeta, la lucha contra el subdesarrollo y la defensa de un sistema de valores solidarios se encuentren estrechamente mancomunados.

ADIÓS DE LOS MARISCALES. EARLE HERRERA

A military member uses his phone near the Generalisimo Francisco de Miranda Airbase in Caracas

 

EARLE HERRERA

EARLE 2

Tres mariscales de campo (o de puente) regresaron sin gloria de Tienditas, frontera caliente de Venezuela y Colombia. Ese 23 de febrero sería la batalla final y, mediante la entrada -sí o sí- de la “ayuda humanitaria”, la liberación definitiva del país. Los presidentes de Paraguay, Chile y Colombia estuvieron allí, pero hubieron de regresar sin combatir, que es lo peor que le puede pasar a un mariscal de campo, trocha o rastrojos, que también los hay.

Desde entonces, Piñera (Chile) y Abdo (Paraguay) se hundieron  en el silencio de su vergonzoso fiasco, mientras a Duque (Colombia) se le desató una verborrea contra Venezuela para ocultar la epopeya de su ridículo bélico. El otro mariscal de campo, Macri (Argentina), se felicitó por no haber estado presente, pero por comprometer su honor en el  derrocamiento de Maduro, el fracaso le develó que el derrocado sin disparar un tiro sería él. La Casa Rosada lo desbordó.
Los ejércitos de estos mariscales estuvieron monitoreados por el halcón John Bolton, quien había informado a Trump que el autoproclamado le prometió la mitad de la FANB para el glorioso día del sí o sí. Todo terminó en nada nada. Bolton rodaría meses después por engañar a su comandante, pero antes respaldó el golpe definitivo del 30 de abril. Nunca se había visto a un veterano de guerra del US Army apoyando un golpe perpetrado desde un distribuidor, con guacales de plátanos verdes apostados estratégicamente, con un objetivo misterioso que todavía intriga a la Nasa y al Pentágono.
Los mariscales de los guacales, debelada la insurrección, huyeron hacia las embajadas más cercanas, en vehículos previamente ubicados por si acaso una vaina, como en efecto ocurrió. Yo aprendí a escribir crónicas de guerra leyendo a Ernest Hemingway, cuando  este genial novelista era corresponsal en la guerra civil española. El me enseñó que la bala más peligrosa es la que no se oye. Pero nunca me reveló la utilidad de los plátanos en algo tan serio como tumbar gobiernos constitucionales.
El humillado adiós de todos aquellos mariscales de puentes, trochas y rastrojos, me recordó la sentencia de mi abuelo: “El plátano alcanza su mayor dignidad en el pabellón con baranda”. De haber tenido ellos un antepasado tan sabio, nunca hubieran confundido la guerra con el fogón.
PLÁTANOS GUAIDÓ 3

EL SUBSUELO DE LA CIUDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

LA HABANA
GRAZKIELLA 2El crecimiento desmesurado de las ciudades atenta contra su sostenibilidad. A lo largo del siglo XX, algunas urbes de América Latina alcanzaron una expansión demográfica que llevó a la concentración de millones de habitantes y sobrepasaron el número de pobladores de países como el nuestro.

Conocí la Ciudad de México cuando todavía era la región más transparente del aire. En pocos años se convirtió en una macrourbe, con gravísimos problemas de contaminación ambiental y serias dificultades para el movimiento de las personas. Los nuevos habitantes procedían de las zonas rurales empobrecidas y se lanzaban en busca de empleo en la servidumbre y en el sector informal de la economía.

Aprendí mucho acerca de la historia de la arquitectura y del desarrollo del urbanismo, una ciencia eminentemente interdisciplinaria destinada a sentar las bases conceptuales de un desarrollo armónico que tenga en cuenta tanto factores técnicos como sociales, con el propósito de procurar un hábitat hecho a la medida de las necesidades materiales y espirituales del ser humano.

Sin embargo, una lectura mucho más remota me había conducido a intuir dónde se encuentra el corazón que asegura la vitalidad de las ciudades. En Los Miserables de Víctor Hugo uno de los pasajes más emocionantes se produce en la persecución del protagonista por su enemigo inveterado, a través de las alcantarillas de París. Por esa extensa red subterránea se elimina buena parte de los desechos generados por la humanidad en su existir natural, junto con todos aquellos derivados del acrecentamiento de los hábitos de consumo. Son las aguas negras que, de no encontrar vías de salida, brotan a la superficie con la consiguiente pestilencia añadida a la aún más grave amenaza contra la salud. Los más acogedores conjuntos urbanos están amenazados por el socavamiento de la higiene que procede del subsuelo.

Por ese territorio invisible se produce el suministro del agua, del gas y, en muchas zonas, de la electricidad; contribuciones del progreso humano para sustentar la vida que conocemos, a partir del desarrollo de la modernidad. Sin ellos, el vivir en concentraciones urbanas resultaría imposible.

A pesar de no haber llegado a las dimensiones de las macrociudades, La Habana creció de manera indetenible en el siglo XX. En la capital del país se concentraba la administración del Gobierno, sostén de una burocracia hipertrofiada durante la República neocolonial por el clientelismo político, las llamadas botellas que compensaban a los electores de los partidos políticos.

Por su situación geográfica, seguía concentrando el acceso a la importación y exportación de mercancías, a la vez que mantenía en su seno el mundo de los negocios. A pesar del desempleo existente, ante la miseria de los campos la inmigración interna fue constante. Así se fue expandiendo horizontalmente. Apareció El Vedado, un conjunto urbano diseñado integralmente, según las tendencias más avanzadas de la época.

Los tentáculos de la ciudad se apoderaron de los municipios colindantes, como Marianao y Santa María del Rosario, mediante urbanizaciones de distinta calidad. Hubo barriadas de lujo, zonas modestas, repartos improvisados por la especulación financiera sobre el valor de los suelos, a veces concebidos con escasa atención a la adecuada infraestructura del subsuelo. También se urbanizaron espacios rurales, como sucedió en el municipio de Arroyo Naranjo.

La construcción del túnel bajo la bahía y el triunfo de la Revolución ampliaron la edificación de viviendas en sentido inverso al tradicional de la ciudad. Se llevó a cabo una marcha hacia el este. En esa dirección se produjeron dos etapas, una de ellas al crearse en 1959 el Instituto de Ahorro y Vivienda, que impulsó una encomiable labor constructiva en esa zona y en otros lugares.

Bajo la presión apremiante del crecimiento demográfico, el movimiento de microbrigadas edificó aceleradamente el barrio de Alamar, donde se concentra en la actualidad un considerable número de pobladores. Las sucesivas coyunturas de precariedad económica, la acción del bloqueo y el posterior derrumbe del campo socialista, unidos a la exigencia de prioridades para otras inversiones, contribuyeron a la falta de mantenimiento del subsuelo y de todo aquello que emerge a la mirada del paseante.

Por lo demás, aparecieron numerosas viviendas improvisadas, con frecuencia desprovistas de las adecuadas redes. Las distancias entre la casa y el centro de trabajo se acentuaron. La urbe que apenas en el siglo XIX derrumbaba las murallas que otrora la protegieron de los ataques piratas, se ha convertido en la gran Habana.

La conmemoración del medio milenio de su nacimiento incita a un necesario análisis interdisciplinario orientado a formular estrategias a corto, mediano y largo plazos, teniendo en cuenta la realidad concreta del presente y las perspectivas que depara el futuro.

Todo parece indicar que el tiempo de las macrociudades está llegando a su fin. Las tecnologías de la comunicación facilitan el trabajo a distancia. El aumento de la automatización de los procesos y la anunciada incorporación de la inteligencia artificial plantearán problemas prácticos y sociales en torno a la distribución del empleo, conjugados con la exigencia de poner coto a la depredación de la naturaleza.

Nuestras debilidades actuales pueden convertirse en fortalezas porque, a pesar de todo, nuestras ciudades conservan la dimensión humana, con el respiradero de sus parques y de sus espacios para la convivencia.

Disponemos de un panorama arquitectónico que, sin desconocer las tendencias de cada época, no se conformó con constituirse en copia mimética. Se ajustó a las características de los materiales disponibles y a las demandas del clima. En el litoral habanero no se levantaron altas barreras que interfirieran el movimiento natural de la brisa.

El encanto de La Habana reside en el carácter de su gente y en la preservación de la narrativa histórica de su paisaje arquitectónico. Favorecer el bienestar de sus moradores, convertir en conciencia activa el amor a su entorno edificado e impulsar un turismo cada vez más cualificado son factores interdependientes que actúan en favor del desarrollo al que aspiramos.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. GRAZIELLA POGOLOTTI

mimetismo 3
Mimetismo

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2El incendio de la Amazonia y el inicio de la desaparición de los glaciares debían constituir señales de alerta que estremecieran al mundo. El planeta en que vivimos, en el que habrán de crecer nuestros hijos y nuestros nietos, está amenazado de muerte. Sin embargo, la tónica dominante de la información noticiosa acentúa las contradicciones entre los presidentes de Brasil y de Francia y distrae, con su bombardeo anecdótico, de un análisis profundo de las realidades del planeta, de la posibilidad de concertar una movilización popular contra los rejuegos engañosos de la política.

Todo empezó con la primera Revolución Industrial. La máquina de vapor multiplicó la producción de bienes, impulsada por una filosofía optimista que centraba la fe en las ventajas materiales derivadas del progreso de la técnica. Las ciudades atrajeron a millares de campesinos que sobrevivían en la miseria. El polvo de carbón, fuente principal de energía, fue ennegreciendo el panorama. Los nuevos emigrantes, faltos de vivienda, se mantenían hacinados, carentes de protección ante las amenazas del despido y sometidos a extenuantes horarios de trabajo.

La literatura fue revelando ese otro rostro de la realidad. Charles Dickens, un novelista que nutrió nuestra infancia y primera juventud, bastante olvidado hoy, conmovió a millones de lectores con la visión de la niñez desvalida y de la prisión por deudas que llevaba a la cárcel a familias enteras. La extracción del carbón abría túneles cada vez más profundos, donde la atmósfera irrespirable y la contaminación del polvo acortaban la vida de los trabajadores.

El novelista Honorato de Balzac nunca supo de la existencia de Carlos Marx. En cambio, este último, conocedor profundo de la literatura, descubrió en el narrador francés ángulos de la realidad social que escapaban a la apreciación de los economistas. Por vía del arte, se reseñaban factores latentes en la subjetividad humana que contribuían a configurar lo subyacente en una época de brutal emergencia del capitalismo. En el complejo entramado de personajes, se manifestaba el poder creciente de las finanzas, la desaparición del pequeño comerciante bajo el embate de las empresas de mayor envergadura. Había, sobre todo, un radical cambio en la escala de valores. El mundo se dividía entre triunfadores y vencidos. La filosofía del éxito se imponía sobre los más elementales principios éticos. Era el germen de un modo de pensar que constituye un componente esencial de la ideología neoliberal contemporánea.

Marx pasó años de miseria extrema inmerso en archivos. Sabía que las claves del sistema podían descubrirse mediante el entendimiento del proceso histórico en que se asentaron sus bases. Para el análisis económico, escogió como campo de estudio a la Gran Bretaña, punto de partida de la Revolución Industrial. Para el examen del acontecer político, se detuvo en el caso francés, cuna de la Revolución, donde intentos sucesivos de rebelión se habían producido a lo largo del siglo XIX, en el año 30, en el 48 y finalmente en la Comuna de París, primer intento de tomar el cielo por asalto. El enfoque crítico de cada uno de esos fenómenos se convirtió en herramienta teórica para el análisis de la realidad. Comprendió que las crisis de superproducción que sacudían regularmente la estabilidad del capitalismo no destruirían por sí solas el sistema. La batalla se libraba ante todo en el terreno de las ideas, a través de la sistemática concientización de las masas. La divulgación simplista de su tiempo condujo a una lectura mecanicista, fuente de muchos errores. Seguir leyendo LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. GRAZIELLA POGOLOTTI

LA POLÍTICA COMO ESPECTÁCULO. GRAZIELLA POGOLOTTI

AMAZONIA INCENDIO 3
La negligencia política y social del gobierno de Jair Bolsonaro ante el incendio en la Amazonia, ha provocado incontables imágenes como esta y la destrucción de decenas de comunidades . Se trata de un crimen contra la Humanidad. Foto: Telesur

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2La globalización neoliberal tiene apellido. Se difunde a través de un cuerpo doctrinario elaborado íntegra y coherentemente por los tanques pensantes del capitalismo. Para sostener la preponderancia del mercado por encima de los principios reguladores del Estado, asocian a la modernidad un conjunto de concepciones que invaden todos los territorios de la sociedad. Incluyen las reformas educacionales, propagan verdades absolutas a través de la academia, anulan y fragmentan el conocimiento de la historia y socavan el papel de la política, conformado de modo parcial por el rápido tránsito de la democracia burguesa.

El dominio de los medios de comunicación, mediante la propagación de la mentira, sustituye el papel otrora desempeñado por los programas de los partidos políticos tradicionales. La conducta aparentemente excéntrica del Presidente de Estados Unidos responde a este modelo. En un tiroteo constante, se entretiene a la opinión pública con la multiplicación de focos de tensión y de áreas de conflicto que amenazan, como espada de Damocles, con una guerra inminente.

La realidad de los intereses del gran capital transnacionalizado se enmascara tras un espectáculo en el que el suceso de hoy borra el acontecimiento de ayer. La manipulación de la opinión pública se dirige al descrédito de la política en una circunstancia en que el drama de «los condenados de la Tierra» se multiplica y el neocolonialismo adopta nuevas fórmulas. Para consumo de los países que cargan con la herencia del subdesarrollo, se establece la idea de que la globalización nos hace ciudadanos de un mundo donde la reivindicación de la identidad no ha lugar.

contra trump 2

Mientras tanto, la consigna de America first convoca a los sectores más retrasados de la sociedad norteamericana, con fuerte componente xenófobo, racista, misógino y homófobo. En el trasfondo de ese pensamiento hay un renacer acelerado de un fascismo que creíamos liquidado con el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Lamentablemente, Europa, que padeció en carne propia los horrores de aquel conflicto, que vivió holocaustos de diversa naturaleza y conoció cámaras de gas en los campos de concentración, atraviesa similar crisis de las ideologías. En ambos lados del Atlántico se levantan muros contra la emigración. El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio marino. Por otra parte, se quebrantan los lazos que hubieran podido reafirmar a la Unión Europea como voz alternativa en un diálogo multilateral.

El eco caricaturesco de esta doctrina se produce en Brasil, donde el Presidente reivindica la dictadura militar, donde se predica el ejemplo de Pinochet, todo ello absolutamente innombrable hace pocos años. El antecedente inmediato es un golpe de Estado parlamentario y la politización de la justicia, así como el empleo de fundamentalismos religiosos en la manipulación primaria de las conciencias.

Las declaraciones públicas y las acciones inmediatas se vuelven contra la educación y la cultura, a la vez que entregan los recursos nacionales al mejor postor y autorizan la expansión del agronegocio en la Amazonía. Los peligros que se ciernen con esta ofensiva incluyen la instauración y naturalización de ideas fascistas, la supresión de conquistas populares resultantes de años de batallar y la amenaza a la supervivencia de la especie en el planeta con la aceleración del cambio climático, a partir de la ruptura de los compromisos reguladores de la contaminación, internacionalmente aceptados.

Para contrarrestar esta ofensiva se impone una rearticulación del pensamiento de izquierda con la relectura de sus fuentes primigenias, el análisis crítico de las experiencias socialistas y reformistas y el rescate de una tradición latinoamericana del pensar.

«El respeto al derecho ajeno es la paz», había dicho el Benemérito de las Américas, Benito Juárez, aquel indio de Oaxaca que aprendió el español por esfuerzo propio, creció en un hacer y un saber en un país que había sufrido la extirpación de gran parte de su territorio por el imperio en expansión y la imposición del emperador Maximiliano de Austria.

México está atrapado entre el chantaje arancelario que amenaza sus exportaciones y el compromiso de afrontar, por ambas fronteras, la del norte y la del sur, la invasión incontenible de los emigrantes. La solución planteada por el presidente López Obrador, dirigida a paliar la presión migratoria mediante políticas de estímulo al desarrollo, ha caído en el vacío. Son problemas de fondo que amenazan el destino de todos, enmascarados por la política convertida en espectáculo, con su consecuente descrédito. Bajo la influencia de esos vaivenes, los pueblos votan contra sus intereses esenciales, aunque tardíamente tomen conciencia del error cometido.

Nuestra América es portadora de un pensamiento emancipador, arraigado en el conocimiento de los males de la Tierra y en la valoración del dramático legado colonial. Las ideas que animaron la Revolución Cubana se inscriben, a la luz de la contemporaneidad, en esa tradición, con su centro de gravitación en la búsqueda de la plenitud humana. Insisto en que la relectura productiva de ese saber acumulado debe traducirse en la rearticulación coherente de una plataforma de izquierda.

Desde esa perspectiva, es indispensable refundar un pensamiento pedagógico con el propósito de entrenar a las generaciones que están naciendo para que descifren la realidad que los rodea y descubran la verdad tras los fuegos artificiales de lo ilusorio. Abandonar los caminos trillados y las fórmulas probadas por la rutina constituye un desafío gigantesco. Pero los grandes desafíos han condicionado el crecimiento de la especie y, en el plano individual, han cargado de sentido el vivir cotidiano.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

HABANERIDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

PEÑA POBRE.jpg
Calle Peña Pobre en la actualidad

 

GRAZKIELLA 2Estaba a punto de cumplir ocho años cuando llegué a la Isla sin saber una palabra de español. Desde entonces, vivimos 12 años en una callejuela de tres cuadras, nombrada Peña Pobre. El nombre tenía prosapia. Venía del Amadís de Gaula, una de las novelas de caballería que alimentó la mente afiebrada del Quijote. Formaba parte del coto fundador de la ciudad, aunque sus modestas construcciones poco tenían que ver con el ambiente colonial, destruido por el tiempo, por los ataques piratas y por los frecuentes incendios.

Allí, en el barrio, me hice cubana y aprendí a descifrar algunos componentes de nuestra sociedad. Conocía a los vecinos uno por uno. El carpintero del frente, que sin pretensiones de ebanista, hizo una repisa que conserva, 80 años después, su brillo original; los vecinos inmediatos, dependientes de la sastrería J. Vallés y de la droguería Johnson. Las de abajo, una de ellas sargento política, con la que descubrí los secretos de la «paloma mensajera», mediante la entrega de una boleta marcada y, al regreso, el pago de los diez pesos a cambio de una boleta virgen. Las otras, prostitutas por cuenta propia, protagonizaban escándalos cada vez que la paga era insatisfactoria.

La situación me obligaba a emigrar a la Biblioteca Nacional, en el Castillo de la Fuerza, para disponer de alguna tranquilidad. Tenía mi asiento reservado y desde la ventana contemplaba los barcos que entraban, salían y cargaban combustible. Mi madre consideraba a la prostituta de marras víctima de la sociedad, hasta que pude descubrir una maravillosa palabra: lumpen proletario. Así fue, en efecto. Por una denuncia de ella, colaboradora de los esbirros de Ventura, mi madre fue sometida a un interrogatorio en el BRAC. Acosados, tuvimos que abandonar el barrio.

Con la República neocolonial, La Habana Vieja se había convertido en el pequeño Wall Street cubano. Era el centro bancario, de los bufetes de las grandes empresas, de importantes ministerios, del trasiego de mercancías al puerto. Las calles estrechas la hacían intransitable.

La especulación sobre el valor del suelo es uno de los rasgos característicos del capitalismo. La Habana Vieja se contaminaba por la presencia de una población empobrecida y por el entorno prostibulario que, por lo demás, tendía redes en toda la ciudad. En un lugar que resultaba tentador con vistas a la expansión, en el entorno bien comunicado de anchas avenidas, existía una zona relativamente desatendida.

La construcción del actual cine Yara y de los estudios de radio y televisión contribuyó a la veloz subida del valor de los terrenos. La arquitectura cubana había alcanzado la plenitud del movimiento moderno que tendía a la integración de las artes desde los inicios de los proyectos de diseño. Más de un edificio de la época lleva esa marca.

Los clásicos de la vanguardia pictórica se vinculaban con un momento de particular madurez creativa en la arquitectura. Estaba naciendo La Rampa con la representación de agencias de automóviles, filiales de bancos, edificios concebidos para combinar boutiques y parqueos, un cine que se complementaba con una galería de arte y un estanquillo de venta de libros y revistas. Poco peso tenía en aquella atmósfera de refinada modernidad, la tonalidad fúnebre de la más lujosa funeraria habanera. Para    cerrar el ciclo, cuando la década estaba terminando, se edificaba el hotel Habana Hilton, pronto convertido con el ya inminente triunfo de la Revolución en Habana Libre. El cambio de nombre era la representación simbólica del nuevo poder, caracterizado para siempre por las imágenes de los barbudos.

MURAL AMELIA
En la fachada del Hotel Habana Libre, en la calle L, “se desplegaban los inconfundibles colores de Amelia Peláez”

El hotel ostentaba obras de indiscutible valor patrimonial. Lamentablemente perdido, un mural de Cundo Bermúdez aparecía en el costado de la calle 23. En el interior, existe una obra de René Portocarrero. Definitivamente integrado al perfil de la ciudad, en la fachada de la calle L, se desplegaban los inconfundibles colores de Amelia Peláez, una de las reputadas autoras clásicas de nuestra primera vanguardia. La pintora había descubierto el valor artístico de la cerámica en el modestísimo taller de Rodríguez de la Cruz, en Santiago de las Vegas, un verdadero chinchal donde se producían porrones y ceniceros con carácter comercial. Ese sitio olvidado forma parte de la historia de las artes visuales. Sobre el tema existen dos trabajos importantes de María Elena Jubrías. Uno de ellos recoge la historia del taller, donde también se iniciaron artistas de primera línea de la vanguardia, y otro de la propia autora sobre la cerámica de Amelia Peláez. La pintora trabajaba sobre objetos artesanales. Decoraba la pieza que, una vez sometida a la cocción, quedaba definitivamente integrada al barro.

Un accidente lamentable exigió hace algunos años una primera restauración. Dirigía entonces el Consejo de Patrimonio Marta Arjona, destacadísima ceramista que estudió en París las técnicas más modernas. Renunció al arte en favor del servicio público. Se rescataron cuidadosamente las piezas originales del mural de Amelia. El problema radicaba en la diferencia de calentamiento entre el concreto y la cerámica. Colocar una malla protectora que atemperara ese contraste fue la solución más eficaz encontrada para salvar un símbolo asociado a la imagen de la ciudad, de valor patrimonial incontrovertible.

Se comenta que no ha sobrevivido ninguna pieza original. Se dice también que se tratará de recuperar el colorido de la artista sobre material de granito y que, posiblemente, no se vuelva a cubrir la totalidad de la fachada. Aunque mutilada, la Victoria de Samotracia sigue emprendiendo vuelo desde lo alto de la escalera del Museo del Louvre.

En el barrio, me hice cubana. Con el triunfo de la Revolución, La Rampa se hizo de todos nosotros. La presencia de los barbudos simbolizaba una nueva era. Las losas de granito con reproducciones de obras de artistas cubanos entregaban al pueblo lo que había estado confinado en los museos. Los valores patrimoniales no se reducen a lo heredado de tiempos remotos. La Revolución también ha fundado patrimonio. Hay que identificarlo, reconocerlo y defenderlo.

Sobre la historia de la capital hay una extensa bibliografía. Hay investigadores modestos, entregados al trabajo, como Carlos Venegas, que van dejando obras fundamentales. Sobre la arquitectura y el urbanismo, Joaquín Weiss dejó una obra precursora, todavía válida. Lilian Llánez ha abordado el tema de los maestros de obra y de la formación de los arquitectos. El Presidente Díaz-Canel insiste en el vínculo con las universidades. A ellas podríamos añadir los centros de investigación y todas las fuentes de saber útiles para pensar integralmente.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

EL FULGOR DE MIL SOLES. LUIS BRITTO GARCÍA

BOMBA ATÓMICA

LUIS BRITTO GARCÍA

Luis-Britto-Garcia

1

El viejo físico juega con un revólver cargado. Recuerda el día luminoso cuando descubrió la equivalencia entre materia y energía. La una puede ser convertida en la otra con un fulgor inimaginable. Tan inimaginable que quizá la materia no deje nunca de volverse energía y haga desaparecer todo lo creado. Por momentos apoya el arma en su sien, por momentos hace girar el tambor repleto de balas, por momentos apunta a los niños que juegan en el lejano parque de la Universidad de Princeton. No se atreve a apretar el gatillo, tampoco a dejar de hacerlo. Sabe que otros podrían también convertir un trozo de metal en un arma mortífera o una masa crítica de uranio en el Apocalipsis. Albert Einstein vuelve a su casita y escribe al Presidente de Estados Unidos Franklyn Roosevelt: “Dos de agosto de 1939. Recientes trabajos realizados por Enrico Fermi y Leo Szilard, cuya versión manuscrita ha llegado a mi conocimiento, me hacen suponer que el elemento uranio puede convertirse en una nueva e importante fuente de energía en un futuro inmediato[…] se ha abierto la posibilidad de realizar una reacción nuclear en cadena en una amplia masa de uranio mediante la cual se generaría una gran cantidad de energía[…] Este nuevo fenómeno podría conducir a la fabricación de bombas y, aunque con menos certeza, es probable que con este procedimiento se puedan construir bombas de nuevo tipo y extremadamente potentes.”

Albert Einstein sale de nuevo al parque, entrega a un niño el revólver cargado, y se encierra en la pequeña casa, esperando oír el disparo.

2

En 1941 en la Estocolmo ocupada por los nazis se reúnen casi clandestinamente el físico alemán Werner Heisenberg y el danés Niels Bohr para departir sobre deportes invernales y la aniquilación del mundo. Ambos son comisionados desde bandos opuestos para crear un arma nuclear; ambos se comprometen a no producir tal abominación. Heisenberg cumplirá su palabra, obstaculizando y desviando el proyecto alemán. Bohr faltará a la suya, y colaborará en el proyecto de los Aliados. Ese encuentro decide el destino y quizá el fin del mundo.

3

Los Messershmitt, Heinkel y Stukas de la Luftwaffe acribillan eficazmente estaciones de radar y aeropuertos de la Real Fuerza Aérea. De seguir así, pronto dejarán a Inglaterra indefensa y ganarán la guerra. El Comando Estratégico de los Aliados se reúne para decidir convertir las ciudades alemanas en piras funerarias de civiles indefensos, saturándolas con bombas incendiarias en la llamada “Tormenta de Fuego”. La idea es que por cada civil herido cinco deberán dedicarse a cuidarlo, y que así se incitará a Hitler a desperdiciar su Luftwaffe bombardeando a su vez ciudades inglesas. Así son incineradas Dresden, Hamburgo, Bremen, centros sin objetivos militares, con unos 75.000 civiles incinerados por ataque. Lo mismo se realiza contra las ciudades japonesas: Tokio, Nagoya, Kobe. Al final del conflicto, Curtis Le May se jacta de haber cremado un millón de japoneses. “Si hubiéramos perdido, nos habrían juzgado como criminales de guerra”, añadirá Robert McNamara. Hitler se enfurece, desperdicia sus bombarderos contra Londres, Liverpool y Coventry, y comienza a perder la guerra. Posteriormente, Kenneth Galbraith demostrará que la destrucción de ciudades indefensas, lejos de debilitar el esfuerzo bélico, no dejaba a los sobrevivientes más opción que trabajar en industrias militares, prolongando así el conflicto.

4

Albert Oppenheimer avanza con reluctancia el dedo hacia el tablero que hará reventar Little Boy, como llaman confianzudamente al rechoncho artefacto armado en Los Álamos, una ciudadela provisional construida en el desierto para acuartelar millares de científicos, técnicos y policías con el único propósito de armar la primera bomba atómica. Los cuerpos de seguridad acosan al director del Proyecto Manhattan. Oppenheimer es izquierdista; su ex amante Jean Tatlock es militante, y se ha suicidado al sentirse abandonada por Albert. El físico se cala los lentes de filtro oscuros, disipa sus dudas musitando: “El científico sólo debe responder ante la ciencia”, y aprieta el botón que desencadena el fulgor de mil soles. Sabe lo que ha hecho: atrapado entre la conciencia y el remordimiento recita un versículo del Baghava Ghita: “Me he convertido en la muerte, que avanza destruyendo mundos”. El padre de la bomba atómica será investigado por la Comisión de Actividades Antinorteamericanas y despojado en 1954 de toda participación en investigaciones nucleares.

5

 El 6 de agosto de 1945 se preparaba un free beer party para las 2 pm en la base aérea de la isla de Tinian. No se requerirían cartas de racionamiento. Habría limonada para los abstemios. Para los cinéfilos, se proyectaría Ha sido un placer, con Sonja Henie y Michael O´Shea. “Use ropas viejas” suplicaban los cartelones: se debía estar cómodo. Las pancartas anunciaban el WELCOME PARTY FOR RETURN OF ENOLA GAY FROM HIROSHIMA MISSION. No estaba previsto cronista social. Nunca sabremos de las expresiones de los muchachos que bajaron tambaleándose del pesado B-29, encandilados por un fulgor que no ha cesado de arder. Ya no importa tanto distinguir entre Tidbits, que se enorgullecíó de haber aniquilado 90.000 prójimos en una fracción de segundo, Beser, que lamentó no haber arrojado la bomba en Berlín, y Eatherly, que enloqueció de remordimiento. A la larga, en los bancos de esa melancólica fiesta nos hemos ido sentando todos, gozosos o reluctantes, rusos o europeos, chinos e israelíes, sobrevivientes de Hiroshima o de los otros. Porque, hasta nueva orden, nuestra condición oficial es la de sobrevivientes.

6

El ex presidente Jimmy Carter afirma que “Estados Unidos es la nación más beligerante en la historia del mundo por haber disfrutado de tan solo 16 años de paz en sus 242 años de historia”. Cada día de esos 236 años de agresión está signado por crímenes de lesa humanidad. Conmemoremos con justicia el 6 de agosto como el Día de los Crímenes contra la Humanidad de Estados Unidos.

Fuente: ÚLTIMAS NOTICIAS

 

EL PARTO DE LAS IDEAS. GRAZIELLA POGOLOTTI

FIDEL EN LA TV, CRISIS DE OCTUBRE

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2Término ambiguo como casi todos, la palabra improvisación tiene muchos sentidos. Existen los intérpretes del punto cubano. Hubo, tradicionalmente, los oficiantes de despedidas de duelo, sobre los cuales el fallecido manzanillero Julio Girona, Premio Nacional de Artes Plásticas, ha dejado una deliciosa estampa. Con abundancia de adjetivos y retórica vacía se aprestaban a despedir a cualquier desconocido. Aunque descarten el uso de apuntes, hay otros que no son improvisadores en el sentido cabal del término. Preguntado en una entrevista sobre por qué improvisaba, Fidel respondió, con sabiduría política: «Porque a la gente le gusta asistir al parto de las ideas».

Sin haber estudiado comunicología, sin valerse de generalizaciones abstractas, su aguda percepción de la política, su permanente vínculo con las masas, su atinada visión de las realidades concretas nacionales, lo llevaron a transformar la oratoria en diálogo activo. Logró mantener en vilo a la Asamblea General de Naciones Unidas durante el discurso más prolongado que se haya escuchado en ese lugar. Comprendió como nadie las transformaciones producidas por el paso del dominio de la radio al de la televisión.

Con anterioridad, la radio había sido el medio idóneo para transmitir orientaciones a un pueblo altamente politizado. En un horario estelar de los domingos, las mayorías se conectaban, luego del Himno Invasor, a la voz de Eduardo Chibás. Su poder de convocatoria no se basaba en el desarrollo de conceptos programáticos. En realidad, las bases ideológicas del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) fueron elaboradas en gran medida, atemperadas al panorama de la época, por Leonardo Fernández Sánchez, cercano compañero de lucha de Julio Antonio Mella y distanciado del Partido Comunista a partir de la alianza de este con Batista, asesino de su hermano Ivo.

No muy favorecido por la voz, Chibás diseñaba con cuidado la estructura dramatúrgica de sus discursos. Su palabra sacaba a la luz verdades que otros silenciaban. Su tono y su énfasis evidenciaban autenticidad. Por un fallo técnico no salió al aire el disparo mortal que ratificaba su último aldabonazo. Su capacidad movilizadora se fundaba en la denuncia y la exhortación.

Los tiempos eran otros y Fidel cambió las reglas del juego. En circunstancias señaladas, convocaba a las masas a la Plaza de la Revolución. La distancia física y la presencia multitudinaria imponían sus leyes, que Fidel trataba de modificar al formular, a través de preguntas, esbozos de diálogo.

Sobre todo en la primera etapa, en los días en que los cambios se precipitaban en una escalada de golpes y contragolpes, cuando se imponían las respuestas rápidas a las agresiones del enemigo, Fidel concurría a la televisión. Entraba en los hogares en una conversación para todos y, simultáneamente, individualizada. Tanta era la naturalidad del diálogo que, desde la penumbra de sus butacas, muchos asentían y formulaban preguntas.

La palabra se había convertido en arte y en esta materia intervienen el oficio y un largo proceso de aprendizaje. La facundia es un don. La tienen los oficiantes de despedida de duelo que con similar palabrería visten a cualquier santo. Tras la soltura en el uso del verbo, tiene que latir la convicción profunda, la transmisión de la autenticidad, el conocimiento del tema y la percepción clara de las expectativas del destinatario, además de la valoración de las particularidades del contexto en que se produce el discurso.

Una buena amiga, Maruja Iglesias, miembro activo del Frente Cívico de Mujeres Martianas, compartió en sus años estudiantiles la misma casa de huéspedes que Fidel. Contaba dos anécdotas reveladoras. Por lo general, en todas las carreras universitarias, algunas asignaturas inspiran terror. En la Facultad de Derecho, era Economía Política, basada en un texto del liberal Charles Yeats. Mientras preparaba el examen, Fidel leía despaciosamente las páginas con extrema concentración activa, hasta el punto de entablar debate con algunas de ellas. Rasgaba las hojas en la medida que las repasaba. Eran aquellas páginas malamente reproducidas en un mimeógrafo para uso de los universitarios de entonces. Dirigente estudiantil, alguna vez tenía que pronunciar un discurso conmemorativo. Entonces, sentaba a nuestra amiga en el comedor solitario para utilizarla como espectadora de su ejercicio oratorio. El talento nace, pero si no se cultiva, muere por inanición.

Las anécdotas referidas ilustran dos aspectos esenciales. Uno de ellos: el poder de concentración. En sus discursos, Fidel tenía una enorme facilidad para manejar cifras y datos precisos. No eran el resultado de una práctica memorística sino de su esencial interrelación con un profundo análisis que tenía en cuenta multiplicidad de aspectos. Dicen los poetas que el primer verso nace de una inspiración. Tendríamos que preguntarnos entonces cuánto tiempo de meditación inconsciente, de libertad de asociación, de razonamiento entreverado en el quehacer de cada día, se oculta, como lava acumulada, tras el brote volcánico de la oratoria.

Por esas razones, no me gusta escuchar aquí y allá, a veces con pretextos baladíes, citas aisladas, situadas fuera de contexto. En el acumulado infinito de sus discursos, muchos de ellos coyunturales, hay un pensamiento construido sobre sólidos cimientos, en debate con pensadores a lo Gide, en lecturas apasionadas de los testimonios de nuestra historia, en el bombardeo de interrogantes a los que sometía a sus interlocutores. Seguir leyendo EL PARTO DE LAS IDEAS. GRAZIELLA POGOLOTTI

A %d blogueros les gusta esto: