Archivo de la categoría: Crónicas

ENVEJECER. MADELEINE SAUTIÉ

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MADELEINE SAUTIÉ / GRANMA

Ya lo sabes. Desde que naces estás envejeciendo. Solo que de esa perogrullada vendrás a tomar conciencia cuando las primeras opacidades sombreen tu brillo juvenil con las primeras canas o con esos incipientes surcos que te escribirán en la piel un tiempo cada vez más hondo que no ocultará el más perfecto de tus maquillajes.

Mientras eres niño, los viejos —entre quienes con buena suerte un día estarás— son los otros, y con esa lenta destreza con que te salvan de todos los apuros, se archivan en tus recuerdos como si así hubieran nacido, como si ellos no hubieran sido niños también. Como si en ese ciclo irreversible que es la vida, les hubiera tocado desde siempre el invierno de la edad.

Pronto el mito de la eterna juventud se desvanece y de ello se encarga la propia composición familiar y algún que otro concepto biológico recibido en la escuela, sin embargo, todavía, la ancianidad seguirá siendo en tu conciencia algo tan lejano como temido, muchas veces vista con más prejuicios que con objetiva observación.

El divino tesoro que es sin dudas la juventud no entraña, aunque muchos asuman la actitud holgazana de la cigarra del cuento, una etapa vana que solo sirve para presumir la lisura de la tez. Cada ciclo vital, incluso la niñez, tiene su responsabilidad y la juventud es el terreno propicio para sembrar lo que después necesariamente tendremos que recoger. Hacerte de un oficio o profesión, independizarte económicamente, escoger el terreno, construir el nido, parir la descendencia. Cuando el cultivo se dé y los retoños asomen verdecidos sentirás que tocas el cielo, y podrá seguir pareciéndote que el tiempo se congela y que el camino para el declive no ha empezado aún a recorrerse. No en el acto, pero más rápido de lo que se espera, verás que no sucedió así.  Seguir leyendo ENVEJECER. MADELEINE SAUTIÉ

LOS SIERVOS DEL APLAUSO. MADELEINE SAUTIÉ

Las palabras tienen sus vínculos. Los diccionarios etimológicos guardan con celo los «lazos» lingüísticos indisolubles entre ellas, pero más allá de sus orígenes hay otros parentescos. A veces ni siquiera cercanas son, y sin embargo, distando sus conceptos, se les antojan al que habla y se cuelan en la conversación.

No era precisamente de ella que estábamos hablando cuando se nos «atravesó» en la charla que ahora escribo una que no suena bien y luce peor: la adulonería. Fue suficiente para que quedara a un lado el tema sostenido y con la fusta de quien no la puede admitir le hicimos a cuatro manos un retrato «personalísimo», que cada lector desde su experiencia podrá incrementar.

Teme siempre quien elogia, que es acto sano y cortés, que se le tenga por lisonjero.

Teme porque no es lo mismo, y porque estando tan de moda el «arte» de adular –o mejor dicho, habiéndose ejercido desde siempre–, nadie que sabe bien de sus «simas» quiere para sí tal etiqueta. Apena saber que para unos cuantos la adulonería es un ejercicio cotidiano del que si se tomara conciencia  no pasaría de ser un remoto fósil y  basta asomarnos al mundo para ver que no es así.

La adulonería es una vergüenza de la conducta humana que no sabe de inocencia, calcula cada sílaba exhalada y sabe perfectamente a dónde quiere llegar aunque para ello se vista de fantoche.  Seguir leyendo LOS SIERVOS DEL APLAUSO. MADELEINE SAUTIÉ

CHE. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Los visitantes acuden al monumento que guarda sus restos. Su imagen recorre el mundo. Es leyenda y paradigma. Su figura está aureolada por la acción heroica, por el sacrificio sin límites, por la consecuencia entre la acción y la palabra. Cruza fronteras porque, en tiempos difíciles, la humanidad necesita soñar con un mundo mejor, presidido por principios de justicia, rotos los abismos entre los poderosos y aquellos otros (una gran mayoría) despojados de todo, aun de la esperanza.

La fuerza de la imagen es tanta que deja en la sombra su contribución al desarrollo de un pensamiento crítico y creador, merecedor de una relectura inscrita en los problemas de la actualidad. Fidel había llamado a su rescate en 1986 en ocasión del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. Pero el desafío impuesto por las consecuencias del derrumbe del campo socialista y la necesidad de concertar los esfuerzos en la batalla por la supervivencia dejaron poco espacio para debates de orden conceptual. Sin embargo, las ideas del Che se habían forjado en estrecho diálogo entre teoría y práctica. Su largo peregrinar juvenil por la América Latina distó mucho del cómodo andar de un turista. Hecho en condiciones precarias, le impuso la cercanía con los de abajo. Fueron experiencias compartidas en su compleja realidad contradictoria, un aprendizaje de vida, todavía ajeno a generalizaciones librescas más abstractas. Sufrió en Guatemala el impacto de la agresión imperial contra un Gobierno que intentó cambios de carácter más reformista que radical. Sus lecturas de entonces empezaron a nutrir la base de un cuerpo de ideas.  Seguir leyendo CHE. GRAZIELLA POGOLOTTI

CONVERSACIÓN CON JUAN GOYTISOLO. FERNANDO FERNÁNDEZ

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FERNANDO FERNANDEZ* / SIGLO EN LA BRISA
viernes, 13 de enero de 2017

La foto es del momento de la despedida. El lugar: la ciudad norafricana de Marrakech. La fecha: 24 de octubre del año pasado. La hora: las siete de la noche con quince minutos. Como podemos darnos cuenta por el fondo de la imagen, acaba de caer la noche sobre la famosa plaza de Xemáa El Fná. Entre nuestras figuras, sobre la mesa, puede verse la pequeña taza de café que debí apurar sin placer –entregado a intentar entender cada una de las palabras de Goytisolo, invariablemente pronunciadas en un tono parejo y murmurante, y rescatarlas así para esta crónica del vocerío de la intensa y multitudinaria plaza que asoma a la terraza del Café Les Premices.

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Café Les Premices, Marrakech.

A los 85 años, el autor de Reivindicación del conde don Julián tiene los rasgos singulares que lo caracterizan más acusados que nunca: la nariz, que describe una pronunciada parábola sobre la boca y la barbilla; las puntas de las orejas puntiagudas y erguidas; el dibujo melancólico de los ojos, que son de un hermoso color verde oliva. Hace unos meses Goytisolo sufrió una caída de la que no se ha recuperado, y por eso anda en silla de ruedas.

Dos o tres horas antes, el aparato telefónico desde el que le llamé, colocado a la puerta del riad en el que yo me hospedaba, funcionaba deficientemente, por lo que a cada momento se perdía la comunicación con “Huan” –como es conocido el novelista en la ciudad marroquí, con una hache aspirada–. Los esfuerzos por hacernos entender tenían un solo objetivo: que fuera yo, efectivamente, quien lo visitó aquel mismo día en su casa. “¿Es usted el mexicano que estuvo aquí esta mañana?” Cuando le confirmé, dos o tres veces, que sí, que era yo, me pidió que nos viéramos en ese café, del que me había adelantado el nombre (para que le entendiera me explicó que significa “las primicias”), pero no a las cinco, como me dijo primero, sino a las seis en punto de la tarde.

Cartel promocional de la temporada de La Celestina en la versión de José Luis Gómez y Brenda Escobedo.

Tal y como conté en una entrega anterior de este blog (ellink, al calce), había buscado a Goytisolo la tercera mañana de mi estancia en Marrakech porque llevaba el encargo de entregarle el programa de lujo de la puesta en escena que hicieron José Luis Gómez y Brenda Escobedo de La Celestina, en el teatro madrileño de La Abadía, para la cual la dramaturga mexicana, querida amiga mía, y el famoso actor español lo habían entrevistado unos meses antes, cuando el novelista estuvo de paso unos días en la península.  Seguir leyendo CONVERSACIÓN CON JUAN GOYTISOLO. FERNANDO FERNÁNDEZ

EL HERMOSO RELATO DE LA HISTORIA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Soñé que, solitaria en una gran ciudad, buscaba inútilmente las placas indicativas de los nombres de las calles. No podía encontrar tampoco el número de las casas alineadas a lo largo de avenidas rectilíneas. La falta de referencias me producía una extraña sensación de desasosiego. Sin embargo, no sentía la angustia propia de quien anda perdido. De algún modo, el ordenamiento de la urbe, similar a tantas otras, me ayudaba a percibir su horizonte y me auxiliaba al descifrar la orientación que presidía el trazado de sus grandes avenidas. A pesar de la falta de ciertas indicaciones precisas, libre de angustia, seguí durmiendo plácidamente, segura de no perder el rumbo.

Tan singular sueño regresa a mi memoria motivada por los temas recurrentes en las conversaciones de estos días de fin de curso y de exámenes de ingreso a la Universidad. Pendientes de los resultados, todos comentan acerca de las preguntas formuladas en las pruebas concentradas en tres asignaturas de carácter formativo: Matemática, Español e Historia. En estas se practica el ejercicio del pensar y se contribuye a la maduración de la conciencia. La matemática entrena en la capacidad de estructurar un pensamiento lógico. La lengua materna es factor decisivo en la adecuada comunicación entre las personas, permite el acceso al conocimiento y viabiliza el disfrute de la literatura, determinante en el indispensable aguzamiento de la sensibilidad. La función de la historia consiste en ayudarnos a entender el mundo que nos rodea y nos ofrece las coordenadas que explican el origen y la razón de las cosas y también nos ofrece claves para transitar de modo adecuado desde el presente hacia el porvenir.  Seguir leyendo EL HERMOSO RELATO DE LA HISTORIA. GRAZIELLA POGOLOTTI

PARA UN DIÁLOGO PRODUCTIVO ENTRE LO ABSTRACTO Y LO CONCRETO. GRAZIELLA POGOLOTTI

Luego se manifiesta en nuestros historiadores tempranos que, en el siglo XVIII, empiezan a interrogarse acerca del qué somos y del cómo somos. En dirección similar apunta la crítica formulada por el padre José Agustín Caballero a la escolástica dogmatizante. Los criollos comenzaban a marcar su diferencia. A partir de entonces, con conciencia creciente de nuestra condición colonial, fue cristalizando, en el reconocimiento de nuestro entorno, una rica obra de imaginación y pensamiento. En los 80 del pasado siglo, el Ministerio de Cultura auspició una investigación que abordaba el asunto desde la perspectiva de las ciencias sociales. El muy reconocido texto de Carolina de la Torre constituye uno de los resultados de aquel proyecto.

La globalización neoliberal, con sus repercusiones en todos los planos de la vida, coloca el tema en una dimensión más amplia. Se han emprendido numerosas investigaciones al respecto, orientadas casi siempre al estudio de los sectores juveniles. Sin conocer las premisas de estos trabajos, sus enfoques me llevan al planteo de varias interrogantes. Algunas giran en torno a la conveniencia de establecer un corte generacional prescindiendo de un contexto más complejo. Por otra parte, me pregunto acerca de las herramientas empleadas para abordar un delicadísimo problema en el cual confluyen factores intelectuales y afectivos.  Seguir leyendo PARA UN DIÁLOGO PRODUCTIVO ENTRE LO ABSTRACTO Y LO CONCRETO. GRAZIELLA POGOLOTTI

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES. MADELEINE SAUTIÉ RODRÍGUEZ

 

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MADELEINE SAUTIÉ RODRÍGUEZ

Aunque así se titula un fabuloso cuento de Cortázar, no es de literatura que hablarán estas líneas. Profundamente entristecida contemplo la realidad actual del parque de mis amores y no encuentro consuelo para tanta destrucción.

Como una joya, por lo cuidado que siempre estuvo, y por el valor que para sus vecinos llegó a tener, podía considerarse el parque de mi comunidad, el que conocí desde niña, ubicado en la barriada de Lawton y llamado comúnmente el parque de la Asunción.

Paso por su lado y no lo reconozco. ¿Dónde está el parque de mi infancia, tan inmenso y colorido, al que como premio por las buenas conductas cotidianas nos llevaban el domingo a jugar? ¿Por qué no hallo la belleza que fue fondo de tantísimas emociones ubicadas no por azar en ese lugar?

Poco o nada queda de lo que fue aquel recinto con “aparatos” que regalaron horas de insuperable gozo a todos los niños del barrio. Poco o nada, no solo por el destrozo visible de columpios y canales, sino por el destino fatal de sus áreas exteriores, de hermosísimos árboles y bancos de madera, entre los que apenas unos pocos sobreviven.

El parque en más de una ocasión ha sido reparado. La vecindad es testigo de restauraciones que han tenido que llevarse a cabo más que por desperfectos propios del uso o el tiempo, por maltratos (que duele llamar simplemente indisciplinas sociales) a sus áreas. Para destruir un banco no siempre el malhechor se esconde. Acciones de lesa indolencia tienen lugar a veces a los ojos de los demás sin que el mal encuentre necesaria resistencia.  Seguir leyendo CONTINUIDAD DE LOS PARQUES. MADELEINE SAUTIÉ RODRÍGUEZ

CORRUPCIÓN, TERRORISMO, POLÍTICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

En plena guerra civil española, Guernica era un pequeño pueblo vasco, carente de valor militar y de peso político. Devino símbolo del rostro más implacable de la guerra. El bombardeo de ciudades abiertas y el ensañamiento con civiles no involucrados en el conflicto era un modo de sembrar el terror con propósitos ilícitos, método utilizado ampliamente por el fascismo en su primera expansión.

El miedo y la incertidumbre favorecen las posiciones conservadoras. A cambio de una seguridad pasajera, se renuncia al ejercicio de los derechos ciudadanos y a la defensa de los espacios conquistados. La memoria de la guerra civil española regresa a la actualidad cuando el panorama se ensombrece ante la derechización galopante. Por primera vez en la historia, se aproximan las coordenadas de Europa y de la América Latina. La crisis de las estrategias diseñadas por las izquierdas repercute en la conducta del electorado, inhibido en ocasiones, vacilante otras veces. No creo en la contemplación pasiva de ciclos históricos que se mueven como péndulos. Considero que la perspectiva a mediano plazo impone un análisis global.

Práctica efectiva, la presencia avasallante del miedo induce al desarme de las fuerzas políticas de resistencia.

En Europa, las consecuencias de la apertura de la caja de Pandora a partir de la guerra de Iraq se reflejan en un crecimiento del terrorismo que no conoce fronteras ni refugios, que amenaza los festejos y celebraciones colectivas y no se detiene al vulnerar los espacios simbólicos jerarquizados de las instituciones gubernamentales. La intromisión de la violencia en el Mediterráneo determina la también incontenible oleada de emigrantes. Por no estar involucrados en el conflicto, del lado de acá hemos escapado de ese flagelo. Pero por primera vez desde que se produjo el encontronazo entre dos culturas con la llegada de Colón, unos y otros padecemos, en igualdad de condiciones, las repercusiones de un mal planetario. Se trata de la crisis de legitimidad de una política, por olvido de principios víctima de la omnipresencia del neoliberalismo que permea la sociedad en su conjunto.  Seguir leyendo CORRUPCIÓN, TERRORISMO, POLÍTICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

VIEJAS FOTOS. MADELEINE SAUTIÉ

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MADELEINE SAUTIÉ / GRANMA 

La vida nos obliga a veces a tomarnos un descanso. No hablo de las vacaciones, necesarias y merecidas, en las que, aun cuando nos proponemos pasear y realmente distraernos, hallamos también el modo de acomodar un poco más que de costumbre los rincones del hogar. Me refiero a otro alto, cuando la salud nos avisa que debemos resolver algo pendiente o imprevisto, y la casa nos acoge por un tiempo mayor al que le podemos dedicar.

Un reposo inflexible tiene lugar los primeros días. Pero cuando comenzamos a sentirnos mejor, sin descuidar prescripciones, nos disponemos a re­visar gavetas, leer papeles —algunos ya amarillos—  o deshacernos de ob­jetos que dejaron de tener para no­sotros el valor que tuvieron cuando decidimos conservarlos. Entre las co­sas que con más celo guardamos es­tán las fotos, esos pequeños recuadros donde floreció una etapa lejana, o donde tendrán vida eterna algunos que ya no están.

Juntas en un álbum o en algún cajón, se hermanan en su condición de instantáneas de un tiempo distante, para decirnos que todo lo que ellas revelan fue tal como lo estamos viendo. Años, lustros y décadas “salpican” con efecto de cascada el presente y no pueden menos que llenarnos de nostálgica emoción.

Por nada del mundo volveremos a hacernos aquel peinado que vemos hoy tan desentonado, ni nos vestiremos, sin justificarnos con la moda común de entonces, con aquellas pren­das que ya no se usan. Ni hablar de repetir desacertados modismos pa­ra hacernos un retrato al estilo en que lo hicimos en nuestros quince o hasta más entrados en edad.  Seguir leyendo VIEJAS FOTOS. MADELEINE SAUTIÉ

DOS CRÓNICAS DE CAROLA CHÁVEZ

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CAROLA CHÁVEZ

De cómo Trump ahora es bueno

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“Estemos preparados, hay un pequeño chance de que nuestros líderes horrendos puedan, sin saberlo, llevarnos a la tercera guerra mundial. ¿Qué lograríamos en Siria aparte de más endeudamiento y un posible conflicto de larga duración? Obama necesita la aprobación del Congreso (para poder atacar militarmente a Siria). Repito, a nuestro muy estúpido líder, NO ATAQUES A SIRIA, si lo haces muchas cosas malas pasarán y los Estados Unidos no ganará nada”. Así se expresaba Donald Trump en 2013, poco antes de lanzar su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. Así se expresó durante su campaña, denunciando el gasto enorme en guerras y proponiendo usar ese dineral en beneficio de la gente. Entonces para los medios, Trump ya no fue más el taquillero millonario excéntrico, y se convirtió en un peligro para la humanidad. Así lo titularon y bajo las alarmantes letrotas negras, siempre una foto del la amenaza inusual y extraordinaria con bisoñé en medio de una estúpida morisqueta. Las letrotas negras se tornaron rojas cuando el misógino, xenófobo, tarado, psicópata, amigo de Putin ganó la presidencia.

Fue tan intensa la campaña mediática contra este loco, que hasta Venezuela, protagonista del cotidiano titular horrendo de primera plana de los últimos años, fue olvidada. El mundo pasó más de un mes sin saber de Venezuela, pero empapándose en los detalles del bisoñé de Trump, del sufrimiento silente de Melania, del negro futuro que Trump supone. Convertido en la burla del periodismo mundial, nunca vimos nada así contra un presidente gringo. Los medios corporativos lo destrozaban en cayapa como los hemos visto hacer contra mandatarios de otros países que a la Casa Blanca, le han parecido incómodos. Ahora la incomodidad estaba adentro de la Casa Blanca.  Seguir leyendo DOS CRÓNICAS DE CAROLA CHÁVEZ

LAS NARIZOTAS DE PINOCHO. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Algún ingrediente particular tuvo la leche que me suministraron desde mis primeros meses de vida. Odié la mentira desde que tuve uso de conciencia propia. De regreso al parque, niña todavía, había que calmar mis accesos de ira por las trampas de mis compañeritos. La experiencia de la vida me fue enseñando más tarde que el ocultamiento de la verdad es fuente de conflictos de toda índole, aunque, claro está, ingenuo sería olvidar que hay cosas que han de andar ocultas para garantizar el éxito de estrategias de largo alcance. Son secretos que atañen al destino de una colectividad y descansan en los estadistas que son sus representantes. Otros silencios resultan inútiles, cuando se multiplican las vías de acceso a la información y perduran como termómetros de los estados de opinión, la fábrica de bolas y la subrepticia táctica de la propagación de rumores. A pesar de que la nariz de Pinocho crece con cada mentira, suele decirse que estas últimas tienen las piernas cortas y, sin embargo, dejan huellas en las sombras de desconfianza.

El amor a la verdad no es un ingrediente que se suministra con la leche. Forma parte del proceso de construcción de la personalidad, que comienza en el hogar y en la escuela. Debe proseguir en el complejo entramado de relaciones del individuo con las instituciones. La diferencia no está en la dimensión de la mentira, grande o pequeña, sino en el hecho de transgredir la confianza mutua entre personas, así como las de estas con la comunidad mayor. Afrontar la verdad puede resultar ocasionalmente doloroso, pero el aprendizaje de la vida consiste en disfrutar la alegría y sobreponerse al sufrimiento en lo físico y en lo moral. Cuando padecemos la pérdida de alguien cercano, cuando observamos desprenderse máscaras que ocultaban la aparente realidad de un rostro, cuando falla la mano tendida al amigo, cuando sentimos el peso de los años y de la enfermedad: en todos los casos, la única salvaguarda posible está en la capacidad de mirarnos al espejo y devolver a la vida la riqueza de su color verdadero. Seguir leyendo LAS NARIZOTAS DE PINOCHO. GRAZIELLA POGOLOTTI

LAS LECTURAS DEL JOVEN FIDEL. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

A veces, escuchando sus discursos se me escapaba una sonrisa cómplice. Reconocía, en alguna cita, las lecturas compartidas en nuestros estudios de bachillerato. Nos separaban pocos años de edad, y el plan de estudios seguía siendo el mismo, con su buena dosis de literatura española del Siglo de Oro, ese maravilloso grito paralelo a un país empobrecido, obligado a entregar a sus acreedores la plata que le venía de las colonias, atrapado por una implacable deuda externa, fuente nutricia del capital originario de los países que emergían en el norte de Europa. Un librito, aparentemente periclitado en el tiempo, nos seguía ofreciendo las cien mejores poesías de la lengua española, desde la simpática y pícara vaquera de la Finojosa, hasta la severa Epístola Moral a Fabio, tan previsora respecto a los peligros que entrañan las ambiciones cortesanas.

Fidel fue desde siempre un lector omnívoro. Tenía que someterse, en razón de trabajo, a aburridísimos informes. Abordó textos científicos relacionados con la naturaleza. Con las prácticas agrícolas, con el origen del universo, con el cambio climático y con el devenir de la historia. Lo hacía de manera eficiente y provechosa. Tal y como ocurría en sus frecuentes diálogos personales, sometía el texto a infinidad de interrogantes. Organizaba la información e interconectaba los hechos, clave de la verdadera cultura, según Alejo Carpentier, porque no se trata de sumar referencias en una acumulación cuantitativa sin término, sino de aventurarse en la búsqueda del sentido de las cosas. Por eso, supo mirar más allá del horizonte y advertir a tiempo los peligros que se cernían sobre el destino de la Isla, tan inevitablemente ligado al de la humanidad toda. Leer es un modo de escuchar voces del ayer, que iluminan los caminos del hoy y del mañana.  Seguir leyendo LAS LECTURAS DEL JOVEN FIDEL. GRAZIELLA POGOLOTTI

AUTOCRÍTICA PERSONAL. GRAZIELLA POGOLOTTI

Rubén Darío

Generaciones enteras memorizaron los versos del poeta nicaragüense, tomados de Cantos de vida y esperanza. Con frecuencia, algún amigo los anotaba en los libritos de autógrafos que las adolescentes ofrecían a su firma.

El poema, sin embargo, es lamento nostálgico de quien, llegado a la edad madura, evoca un tiempo pasado desde una memoria en la que ya se han limado las aristas más dolorosas.

En verdad, la juventud es una de las etapas más difíciles de la vida. En ella, la sensación de tránsito se acelera. En un abrir y cerrar de ojos, aparecen las inquietudes propias de la pubertad. Hay que superar tanteos y timideces, vencer la suspicacia de los mayores que no entienden inquietudes, cambios de humor, tanto como señales de rebeldía nacidas de la búsqueda de autoafirmación, de la necesaria ruptura del cordón umbilical. Se imponen, en rápida sucesión, las exigencias de la sociedad. Hay que definir caminos, decidir las vías de continuidad de estudios. De lo contrario, se abre la vía del trabajo que implica caer como novicios en un espacio desconocido, intergeneracional, donde no resulta fácil formar grupo, atrapados entre la condescendencia, el ninguneo, el tropiezo con dificultades imprevistas que caen de golpe, sin entrenamiento previo. Muy pronto, llegan los reclamos de la pareja y el empeño por formar hogar propio, acompañado de la exigencia imperiosa de un lugar para la privacidad.  Seguir leyendo AUTOCRÍTICA PERSONAL. GRAZIELLA POGOLOTTI

LENIN Y TZARA, DADAÍSMO Y REVOLUCIÓN. PEDRO DE LA HOZ

Vladimir I. Lenin. Foto: Cortesía del autor

Antes de partir raudo hacia Petrogrado en la primavera de 1917, Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, vivió alrededor de un año junto a su esposa Nadezhda Krúpskaia en un modesto apartamento de la calle Spiegelgasse, en la ciudad suiza de Zurich.

En la fachada del número 14 una placa recuerda esa estancia a viandantes y turistas.

Al líder bolchevique, para quien nada humano fue ajeno, debió picarle la curiosidad el ajetreo que en febrero de 1916, por los mismos días en que la pareja se instalaba procedente de Berna, animaba un local ubicado justo al frente, en el número 1 de la Spiegelgasse.

Hugo Ball redactó la nota que anunció en la prensa de la ciudad la apertura de la taberna y supervisó personalmente la ubicación del rótulo sobre la puerta: Cabaret Voltaire. Aunque Ball, poeta alemán que por entonces pretendía reducir la versificación al puro sonido de los fonemas, figuraba como propietario, varios amigos ayudaron a sustentar el proyecto y darle vida. Por ahí andaba el pintor rumano y estudiante de arquitectura en el Instituto Politécnico de Zurich, Marcel Janco; el poeta y psicoanalista alemán Richard  Huelsenbeck, recién llegado a la urbe; el escultor, pintor y poeta francoalemán Jean Arp, quien se haría célebre con los años y había escapado del servicio militar germano haciéndose pasar por loco, y su novia, luego esposa, la suiza Sophie Taeuber, cuya notoriedad como diseñadora ha sido reconocida oficialmente por la Confederación Helvética al estampar su efigie en el billete de 50 francos suizos.

Pronto se hizo sentir el más dinámico y joven de todos, Tristan Tzara. Nacido rumano en una familia hebrea —parece haberse llamado realmente Samuel Rosenstock, algo que negó siempre—, se hizo francés en ciudadanía y expresión. Antes de de­sembarcar en Zurich publicó en esa lengua un primer e inquietante libro de poemas, La primera aventura celeste de Monsieur Antypirine, y Tzara se convirtió en el parroquiano más alborotador del Cabaret Voltaire.  Seguir leyendo LENIN Y TZARA, DADAÍSMO Y REVOLUCIÓN. PEDRO DE LA HOZ

PENSAR PARA HACER. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

A veces, el pensamiento se lanza por la pradera fértil como caballo desbocado. La casualidad propone encuentros inesperados y favorece la lectura, coincidente en el tiempo, de distintas fuentes de conocimiento.

Entonces, del fondo de la memoria emergen recuerdos y se establecen asociaciones libres entre las vivencias personales y las lecturas recientes.

Acaba de llegar a mis manos, motivado por una reseña publicada en Juventud Rebelde, un libro póstumo de Juan Nuiry, Tradición y combate, una década en la memoria, recopilación de textos que, a pesar de su carácter heterogéneo, asegura coherencia a través de hilos conductores fundamentales.

Hay un muchachón, nacido en Santiago de Cuba, que cuenta en primera persona su iniciación en la vida. Es el principio de una historia que hubiera podido coincidir con la de tantos otros: el juego de pelota, la adaptación a la ciudad capital, el tránsito escolar, hasta el ingreso en la Universidad. El madrugonazo de Batista le cambiará la vida. Una llamada telefónica lo conduce a la Colina, desde ese momento se sumerge en la lucha mayor por la patria. Dirigente de la FEU, estará junto a José Antonio Echeverría. Protagonizará la audaz acción de quienes se lanzaron en pleno juego de pelota al terreno para desafiar ante las cámaras al tirano. Estará luego entre los conjurados de Radio Reloj un 13 de marzo de 1957. Obligado a exiliarse, regresa en una avioneta cargada de armas para incorporarse al Ejército Rebelde. Integra la Caravana de la Victoria y, en el histórico acto de Columbia, toma la palabra para ratificar, en nombre de la FEU, la indestructible unidad de la Revolución.  Seguir leyendo PENSAR PARA HACER. GRAZIELLA POGOLOTTI

CÓMO APRENDÍ A TRABAJAR. GRAZIELLA POGOLOTTI

La aparición de Corín Tellado, en aquel lejano entonces, me colocó al borde de la quiebra. Ganaba mis centavos traduciendo media revista Vanidades. A los consejos médicos, las noticias de la moda y temas de maquillaje, se añadía lo más jugoso: las versiones de novelas rosa publicadas por revistas francesas dirigidas a las mujeres. Trabajaba por cuenta propia. Solo debía entregar la tarea en tiempo y forma. Utilizaba el horario que mejor se aviniera a mis restantes compromisos intelectuales. Con el triunfo de la Revolución, me inicié en la disciplina impuesta por la vida institucional. Marcaba el reloj a las ocho de la mañana en la Biblioteca Nacional y terminaba mi jornada en la Universidad, ya bien entrada la noche.

De ese modo, junto a Vicentina Antuña, directora de la Escuela de Letras y Arte, y María Teresa Freyre de Andrade, directora de la Biblioteca Nacional, fui aprendiendo a trabajar. Eran personalidades diferentes. Coincidían en rectitud, ética y sentido de la responsabilidad. La profesora de latín, nuestra magistra, parecía disponer de todo el tiempo imaginable. María Teresa, en cambio, estaba acosada por la impaciencia. Ambas coincidían, sin embargo, en el hábito de iniciar cada jornada con el despacho sistemático de los asuntos pendientes. Revisaban la correspondencia. Respondían de inmediato, anotaban las observaciones pertinentes en los informes, distribuían las tareas, firmaban documentos. De Vicentina aprendí una palabra de uso poco frecuente: procrastinación. Equivale, en un lenguaje más familiar, a no dejar para mañana lo que puede hacerse hoy. Una y otra contaban con un equipo de dirección. En la Universidad, la Reforma había creado las comisiones de docencia, encargadas de dar seguimiento a la implantación de los planes de estudio. El caso de María Teresa merece párrafo aparte.

La Directora de la Biblioteca se apoyaba en los especialistas situados al frente de cada departamento. El consejo de dirección incluía también a un singular conglomerado de figuras prominentes de la cultura cubana. Allí estaban el polígrafo Juan Pérez de la Riva, el compositor y etnógrafo Argeliers León, los poetas y ensayistas Eliseo Diego, Cintio Vitier y Fina García Marruz. Algunas principiantes se incorporaban al grupo en igualdad de condiciones.  Seguir leyendo CÓMO APRENDÍ A TRABAJAR. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL NUEVO PERIODISMO. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Entrevistada poco antes de ser asesinada, Indira Gandhi respondió a una pregunta sobre el miedo que inspira la idea de la muerte. Apelando al legado de su cultura milenaria, afirmó, se empieza a morir desde el momento en que se nace. En un sentido más amplio, el concepto alude a que en la historia y en el existir personal, atravesamos procesos de ininterrumpida transición. Modelado por la publicidad, el mundo contemporáneo se nutre de la incesante multiplicación de un recetario simplón, orientado a crear la fascinación por lo novedoso.

De esa manera, en un ámbito abstracto, el nuevo periodismo tiende a identificarse con los trabajos inspirados en prácticas investigativas, sin tener en cuenta el talento de su hacedor, el medio utilizado y el destinatario del mensaje.

Medio siglo antes, el amarillismo al estilo Hearst encarnaba un nuevo periodismo. Frente al estilo conservador de una prensa caracterizada por largas disquisiciones, la brevedad de la noticia y su repercusión escandalosa entretenían a un destinatario poco instruido, víctima propiciatoria de campañas de manipulaciones demagógicas. Los historiadores han demostrado que en el proceso de la intervención de Estados Unidos en la guerra de Cuba, el sensacionalismo melodramático y la configuración de estereotipos ejercieron un papel decisivo en la conformación de una opinión pública favorable a la participación en el conflicto bélico.

La confrontación entre lo nuevo y lo viejo no se define en términos abstractos. El diseño de la prensa sufrió una evolución histórica modelada por los cambios tecnológicos que abarataron costos y auspiciaron la aparición de un destinatario múltiple, con demandas forjadas en la dialéctica entre el mensaje y el receptor.  Seguir leyendo EL NUEVO PERIODISMO. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL RUIDO Y LOS DOMINGOS. JULIO MARTÍNEZ MOLINA

Se trata de una agresión fratricida, nacida de una triste combinación de irrespeto, incivilidad e ignorancia.

Los domingos son jornadas especialmente difíciles en tal sentido, mucho más que lo habitual. En 1931, el húngaro Rezsô Seress compuso una canción que hasta hoy se considera entre las piezas artísticas más amargas dedicadas al séptimo día: Gloomy Sunday.

Popularizada en los 40 del pasado siglo por Billie Holliday y conocida en la historia como «la canción del suicidio» (sobre todo a causa de sus características y el destino general de sus autores/intérpretes), Gloomy Sunday representa un réquiem a –¡vaya paradoja!–, una jornada bella, de unión familiar y solaz.

Pero en el epicentro barrial de algunas ciudades cubanas a veces da ganas de escuchar la canción del magyar cuando ese punto de encuentro –el exiguo rato semanal destinado al descanso, a la necesaria paz doméstica para que el equilibrio síquico del individuo no sufra alteración–, se ve afectado impunemente por quienes asaltan en solitario, o también en grupo, con su ruido.  Seguir leyendo EL RUIDO Y LOS DOMINGOS. JULIO MARTÍNEZ MOLINA

DÍAS DE MARZO. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Era todavía noche cerrada. Insolente y apremiante, sonó el teléfono. Respondí de inmediato, inquieta por lo insólito de la hora. Muy alterada, la voz de una compañera de estudios anunció. Batista acababa de entrar en Columbia. El ruido despertó a mis padres y a los vecinos inmediatos. Pendientes del suceso, ya no volveríamos a acostarnos. Por eso, no nos sorprendió el breve tiroteo que se produjo algo más tarde en el entonces Palacio Presidencial, situado a una cuadra de Peña Pobre donde vivíamos en esa época.

El brutal acontecimiento irrumpía en medio de un proceso electoral que debía desembocar el casi inminente primero de junio. La mayoría apostaba por el triunfo de Roberto Agramonte, candidato del Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), heredero de la popularidad de Eddy Chibás y de su consigna «Vergüenza contra dinero», representada simbólicamente por una escoba destinada a barrer los males de la República. Ante el desafío de la oposición, el gobernante Partido Revolucionario Cubano (auténtico), ofrecía, con Carlos Hevia, la imagen de una persona decente, no contaminada con la corruptela dominante.

En último lugar, Fulgencio Batista resultaba una figura descartable en la práctica. Al estrenarse como votantes, mis coetáneos tendrían dónde escoger. Ahora se tendía ante nosotros un futuro incierto teñido de sangre.  Estábamos a punto de graduarnos en la Universidad y aspirábamos a desarrollar  en la isla nuestra práctica profesional. Ante la sorpresa del golpe, los partidos políticos permanecieron paralizados. A lo largo del día, poco a poco, los mandos militares de las provincias se fueron uniendo al golpe. El presidente Carlos Prío Socarrás no aceptó la propuesta de los estudiantes decididos a convertir la colina universitaria en reducto de resistencia armada. Buscó  amparo en la Embajada de México y salió al exilio.   Seguir leyendo DÍAS DE MARZO. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL REINO DEL LENGUAJE. EDMUNDO ARAY

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Ramón Palomares

Tiempo de estallidos apocalípticos, y, al mismo tiempo, tiempo de génesis. Los  Sardianos, que buscaron su piedra en el discurso de San Juan,  izaron los años de 1957 y 1958 con el trabajo de calle contra la dictadura, y en el trabajo con la palabra, deslumbrados por ella, por sus infinitas posibilidades de revelación. Algunos salieron de la cárcel para juntarse con el pueblo en el festejo, como para celebrar luego la publicación de Las hogueras más altas, libro de cuentos de Adriano González León,   El Reino, de Ramón Palomares, y la novela Los pequeños seres, de Salvador Garmendia. Todos  –poetas, narradores, críticos y ensayistas en ciernes, pintores– en un solo haz, en una sola banda, en un movimiento de alto vuelo y muchos bares. Volcados, ciertamente, a una revisión de valores, a superar, sin dar cuartel, a los espantajos políticos, culturales, humanísticos y sociales. Sardio, sí, conformó “una generación cuya afinidad de ideas e intereses intelectuales, propició un espacio cultural insistentemente polémico y cuestionador”.

No eran estrechos los navíos, menos para Ramón Palomares, quien llegaba de la “tierra de nubes” y un magnífico  avío en los que asomaban el verso provenzal, la poesía precolombina, la voz andina, la palabra de  silbido interior, parecida a la neblina, a las incandescencia  de los poetas del Siglo de Oro como de la palabra que es verso en la voz de Escuque. Sobre todo con su propio, sorprendente modo del decir, audaz, único, deslumbrante. Ya Palomares se había anunciado con  poemas en la página literaria de El Nacional, estimulado por Mariano Picón Salas y el incontenible Adriano. Y he aquí un acontecimiento soberano: El Reino. Son muy altos los elogios, de encarnadura la crítica. Metido en la grandeza del mundo –escribirá Guillermo Sucre, en agosto de 1958 –, atento a los más puros hallazgos del hombre en la tierra, surge con un ímpetu embriagador y saludable en medio de las monsergas líricas y los remedos épicos de gran parte de la poesía venezolana.  Su idioma poético juega con las más variadas posibilidades, elíptico y directo al mismo tiempo, real y místico; renueva los giros más prosaicos y los prestigia con una gracia y una ternura inusitadas.  Seguir leyendo EL REINO DEL LENGUAJE. EDMUNDO ARAY