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EL ORÍGEN DE LA PALABRA MACONDO. KATHERINE RÍOS

El árbol de macondo y su fruto. Foto: Penúltimas Noticias

KATHERINE RÍOS / PANORAMA CULTURAL

En Vivir para contarla (Bogotá, Norma 2002), Gabriel García Márquez explica de dónde proviene la palabra Macondo en su obra literaria.

“El tren hizo una parada en una estación sin pueblo, y poco después pasó frente a la única finca bananera del camino, que tenía el nombre escrito en el portal: Macondo. Esta palabra me había llamado la atención desde los primeros viajes con mi abuelo, pero sólo de adulto descubrí que me gustaba su resonancia poética. Nunca se lo escuché a nadie ni me pregunté siquiera que significaba… Lo había usado ya en tres libros, como nombre de un pueblo imaginario, cuando me enteré en una enciclopedia casual, que es un árbol del trópico parecido a la ceiba, que no produce flores ni frutos, y cuya madera esponjosa sirve para hacer canoas y esculpir trastos de cocina. Más tarde, descubrí en la Enciclopedia Británica que en Tanganyika existe la etnia errante de los makondos y pensé que aquel podía ser el origen de la palabra. Pero nunca lo averigüé ni conocí el árbol, pues muchas veces pregunté por él en la zona bananera y nadie supo decírmelo. Tal vez no existió nunca”. (p. 28)

“El tren pasaba a las 11 por la finca Macondo, y diez minutos después se detenía en Aracataca. El día en que iba con mi padre a vender la casa pasó con una hora y media de retraso… Yo estaba en el retrete cuando empezó a acelerar y entró por la ventana rota un viento ardiente y seco, revuelto con el estrépito de los viejos vagones y el silbato despavorido de la locomotora. El corazón me daba tumbos en el pecho y una nausea glacial me heló las entrañas. Salí a toda prisa, empujado por un pavor semejante al que se siente con un temblor de tierra y encontré a mi madre imperturbable en su puesto, enumerando en voz alta los lugares que veía pasar por la ventana como ráfagas instantáneas de la vida que fue y que no volvería a ser nunca jamás…” (p. 29)

El pueblo imaginario

“Macondo” se convirtió en una palabra conocida internacionalmente cuando Gabriel García Márquez llamó así al pueblo en el que transcurren varias de sus obras, como La Hojarasca (1955) y Cien años de Soledad (1967).

Los rasgos de Macondo, modificados por la imaginación, provienen de pueblos como Aracataca, donde el autor pasó su infancia.

El árbol de Macondo

La primera mención al árbol “macondo”, según la Biblioteca Virtual, fue hecha por el viajero Alejandro de Humboldt, quien vio este árbol en las cercanías de Turbaco en 1801, cuando fue a visitar los volcanes de lodo con Luis de Rieux.

A continuación, transcribimos algunas citas del Diario de Humboldt, tomadas de la edición virtual: La madera corchosa [o esponjosa, como dice García Márquez] del Macunda. Junto a la madera corchosa del bombax y del Cavanillesia Macunda (con esa misma humedad), tenemos el quebracho de dureza de hierro, el Caesalpiniaea, Hura crepintans, Swietania, Caraña. Las características de la naturaleza tropical consisten, fundamentalmente, en que la energía interior de la vida vegetal (fuerza vital) se opone a todos los estímulos exteriores, hasta el punto de que cada órgano elabora y mezcla incesantemente, sin impedimentos, eternamente en actividad, sin que el calor se evapore; la humedad no se diluye; humedad y calor actúan sólo tensionalmente, como potencias estimulantes y desarrolladoras de fuerza; los órganos no aceptan nada que no puedan asimilar y transformar inmediatamente[i].

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EL TEST DE TURING. BEN DUPRÉ

ben-dupreBEN DUPRÉ  / 50 COSAS QUE HAY QUE SABER SOBRE FILOSOFÍA

09 / EL TEST DE TURING

Parry: Los polis detienen a la gente equivocada.

Entrevistador: A veces detienen a los que toca.

Parry: La ley debería pillar a los chorizos de los italianos.

Entrevistador: ¿Usted es italiano?

Parry: Soy de origen británico, pero nací en este país.

Entrevistador: ¿Conoce usted a chorizos italianos?

Parry: Intento evitar los bajos fondos.

Entrevistador: ¿Le dan miedo los bajos fondos?

Parry: Los de la mafia son los peores gángsters.

Entrevistador: ¿Tiene relaciones con la mafia?

Parry: Digamos que me conocen.

Entrevistador: ¿Cómo le conocen?

Parry: Me espían.

Entrevistador: ¿Por qué?

Parry: Quieren conseguir pruebas falsas para incriminarme.

Entrevistador: ¿Qué tienen contra usted?

Parry: Me están esperando fuera.

Se diría que Parry está en apuros ¿no es cierto? Tal vez, pero su principal problema no es la mafia, sino… el hecho de ser un programa informático. Creado en 1971 por un psiquiatra de la Universidad de Stanford, Kenneth Colby, Parry fue creado para responder a preguntas del modo en que lo hace un esquizofrénico que padece la fijación paranoica de estar en el punto de mira de la mafia.

A Parry lo interrogaron junto con unos cuantos pacientes auténticamente paranoicos y los resultados fueron luego evaluados por un equipo de psiquiatras. Ningún médico de ese equipo adivinó que Parry no era un paciente real.  Seguir leyendo EL TEST DE TURING. BEN DUPRÉ