Archivo de la categoría: LA BUENA MEMORIA

¡CREO EN ALICIA! POR EARLE HERRERA

El Kiosco de Earle
Resultado de imagen para alicia alonso imagenes
earle herrera
Los poetas, cuando no se convierten ellos mismos en creadores de mundos, se copian de Dios. Si Aquiles Nazoa hizo esto sin rubor y se apropió del Credo para entregarnos su íntima geografía física y espiritual, yo no tengo por qué avergonzarme para plagiarlo y robarle el verso que le dedicó a Isadora Duncan, a la que entrevió _“abatiéndose  como una purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo”_ , pero yo colocaría esa paloma bajo el cielo del Caribe y allí, donde dice Isadora,  escribiría Alicia Alonso, como decir mariposa, como decir éter, como decir aire:  vida. Ayer, la crónica dijo que Alicia murió a los 98 años. ¡Bah, la crónica no sabe lo que dice!
Fuente: CORREO DEL ORINOCO / 19 octubre, 2019

POR ALICIA

OMAR GONZÁLEZ

Nadie como ella hizo del gesto y el vuelo la insuperable parábola de la belleza; nadie puso tan alto el intenso drama de Giselle. Alicia en este y otros mundos para siempre. La celebro en el recuerdo, la vivo y lloro en este instante. Hay un abismo en la danza. Cuba contigo.

No por sabido deja de ser muy justo recordar que Alicia Alonso figura entre quienes fundaron la Red en Defensa de la Humanidad en 2003 y que su firma y su colaboración no faltaron nunca en los documentos más importantes emitidos por este movimiento en su historia.

La recordamos no sólo adhiriéndose a las convocatorias y denuncias ante cualquier injusticia, sino aportando ideas y exigiendo que no faltara nunca su firma en los pronunciamientos que se emitían. Pedro Simón, su compañero de muchos años, puede dar fe de ello. Alicia fue una de las artistas cubanas más genuinamente leales a la Patria y a la Revolución que he conocido. Bailó para los campesinos,  obreros, soldados, niños y niñas y no vaciló en vestirse de miliciana cuando las circunstancias lo exigieron.

Fidel la admiraba muchísimo (esto era recíproco) y no ocultaba en nada su respeto por ella ni su preocupación porque sus criterios fueran escuchados y atendidos en el Ministerio de Cultura, donde el compañero Matías Maragoto actuaba como enlace permanente con ella, y en otras dependencias del Gobierno y del Estado. Raúl, Almeida, Diaz-Canel y otros compañeros la arropaban con especial sensibilidad y afecto. Era venerada porque lo merecía, no porque lo procuraba.

Fue una criatura divina, excepcional, irrepetible, adorada por su pueblo y el mundo en la dimensión humana de los dioses. Será eterna y será para siempre nuestra.

 

LA MUERTE DEL CHE GUEVARA. EDUARDO GALEANO

CHE 6

EDUARDO GALEANO

GALEANO 4Diecisiete hombres caminan hacia la aniquilación. El cardenal Maurer llega a Bolivia desde Roma. Trae las bendiciones del Papa y la noticia de que Dios apoya decididamente al general Barrientos contra las guerrillas.

Mientras tanto, acosados por el hambre, abrumados por la geografía, los guerrilleros dan vueltas por los matorrales del río Ñancahuazú. Pocos campesinos hay en estas inmensas soledades; y ni uno, ni uno solo, se ha incorporado a la pequeña tropa del Che Guevara. Sus fuerzas van disminuyendo de emboscada en emboscada.

El Che no flaquea, no se deja flaquear, aunque siente que su propio cuerpo es una piedra entre las piedras, pesada piedra que él arrastra avanzando a la cabeza de todos; y tampoco se deja tentar por la idea de salvar al grupo abandonando a los heridos.

Por orden del Che, caminan todos al ritmo de los que menos pueden: juntos serán todos salvados o perdidos. Mil ochocientos soldados, dirigidos por los rangers norteamericanos, les pisan la sombra. El cerco se estrecha más y más. Por fin delatan la ubicación exacta un par de campesinos soplones y los radares electrónicos de la National Security Agency, de los Estados Unidos. La metralla le rompe las piernas.

Sentado, sigue peleando, hasta que le vuelan el fusil de las manos. Los soldados disputan a manotazos el reloj, la cantimplora, el cinturón, la pipa. Varios oficiales lo interrogan, uno tras otro. El Che calla y mana sangre. El contralmirante Ugarteche, osado lobo de tierra, jefe de la Marina de un país sin mar, lo insulta y lo amenaza.

El Che le escupe la cara. Desde La Paz, llega la orden de liquidar al prisionero. Una ráfaga lo acribilla. El Che muere de bala, muere a traición, poco antes de cumplir cuarenta años, exactamente a la misma edad a la que murieron, también de bala, también a traición, Zapata y Sandino.

En el pueblito de Higueras, el general Barrientos exhibe su trofeo a los periodistas. El Che yace sobre una pileta de lavar ropa. Después de las balas, lo acribillan los flashes. Esta última cara tiene ojos que acusan y una sonrisa melancólica. Creía que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la guardia.

Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca. Vivir es darse, creía; y se dio.

Fuente: GRANMA

‘POR ESO QUEREMOS TANTO A JULIO’. JUAN RULFO Y AUGUSTO MONTERROSO

CORTÁZAR
Julio Cortázar

JUAN RULFOLo queremos porque es bondadoso. Es bondadoso como ser humano y muy bueno como escritor. Tiene un corazón tan grande que Dios necesitó fabricar un cuerpo también grande para acomodar ese corazón suyo. Luego mezcló los sentimientos con el espíritu de Julio. De allí resultó que Julio no solo fuera un hombre bueno, sino justo. Todos sabemos cuanto se ha sacrificado por la justicia. Por las causas justas y porque haya concordia entre todos los seres humanos.

Así que Julio es triplemente bueno. Por eso lo queremos. Lo queremos tanto sus amigos, sus admiradores y sus hermanos. En realidad, él es nuestro hermano mayor. Nos ha enseñado con sus consejos y a través de los libros que escribió para nosotros lo hermoso de la vida, a pesar del sufrimiento, a pesar del agobio y la desesperanza. Él no desea esas calamidades para nadie. Menos para quienes sabe que, más que sus prójimos, somos sus hermanos. Por eso queremos tanto a Julio.

Juan Rulfo
Por eso queremos tanto a Julio

***

MONTERROSO 3Queremos tanto a Julio: buen plural. Efectivamente, mi mujer Bárbara Jacobs y yo queremos mucho a Julio, tanto que consideramos inútil (el corazón tiene razones que la razón desconoce) explicar el por qué. Ahora bien, si este libro llevara por título Admiramos tanto a Julio, o Leemos tanto a Julio, el número de páginas que me tomaría serían tantas que no terminaría de decirlo en un año. Y seguro que en el caso de la admiración a Julio la razón tiene también innumerables razones que el corazón siempre comparte.

Augusto Monterroso
Innumerables razones

Fuente: CALLE DEL ORCO

SANTIAGO DE CHILE. SILVIO RODRÍGUEZ

SILVIO RODRÍGUEZ

Esta canción la hice una mañana como esta, en 1973 (sacar cuenta).

Allí amé a una mujer terrible,
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.

Allí aprendí a quitar con piel el frío
y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,
en manos de la niebla dura y blanca,
en calles del enigma.

Eso no está muerto:
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Allí, entre los cerros, tuve amigos
que entre bombas de humo eran hermanos.
Allí yo tuve más de cuatro cosas
que siempre he deseado.

Allí nuestra canción se hizo pequeña
entre la multitud desesperada:
un poderoso canto de la tierra
era quien más cantaba.

Eso no está muerto:
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,
el rostro del que ya no se veía.
Y en el oído me susurró la muerte
que ya aparecería.

Allí yo tuve un odio, una vergüenza,
niños mendigos de la madrugada.
Y el deseo de cambiar cada cuerda
por un saco de balas.

Eso no está muerto:
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Fuente: SEGUNDA CITA

UN PAPALOTE PARA FRANCISCO TOLEDO. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

IMG-TOLEDO, LA JORNADA

Oaxaca, 15 diciembre de 2014. El artista plástico Francisco Toledo elaboró 43 papalotes con los rostros de los estudiantes de la Escuela Normal Rural, Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Foto: La Jornada

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

luis hernández navarro 3Con dificultades, el papalote se eleva hacia el cielo del andador turístico de Oaxaca, hasta que una ráfaga de aire le permite tomar altura y volar por los aires sin obstáculo alguno. No es el único. Lo acompañan 42 cometas más. Cada uno de ellos lleva el rostro de uno de los normalistas rurales de Ayotzinapa desaparecidos.

Los papalotes fueron creados por el artista plástico Francisco Toledo con la ayuda de trabajadores del Taller Arte y Papel de San Agustín Etla. Fueron su forma de exigir justicia por los estudiantes desaparecidos en Iguala y de abrazar en la distancia a sus familiares. Si se les busca bajo tierra, también hay que buscarlos en los aires. Confío en que sigan con vida, explicó sobre el sentido de su creación.

Su solidaridad con Ayotzinapa no fue un hecho aislado, sino parte de la misión que se propuso para su vida. Fue el mejor defensor de los pueblos de su estado natal. De la lucha contra la instalación de un McDonald’s en el centro histórico de Oaxaca a su oposición al maíz transgénico, de su rechazo al Tren Maya a la comprensión y el apoyo a los pueblos de Los Loxichas salvajemente reprimidos, de su acompañamiento a las protestas de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), a su resistencia a la construcción del centro de la antigua Antequera, en su biografía se cruzan arte y defensa de las mejores causas de la humanidad.

Más allá del relieve de su obra, Toledo fue un extraordinario promotor cultural. Fundó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), dotándola de una formidable biblioteca de libros sobre arte. Promovió el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (Maco). Dio vida a la biblioteca para ciegos Jorge Luis Borges, de libros en Braille. Creó la Fototeca Manuel Álvarez Bravo.

Orgullosamente zapoteco, se sumergió a fondo en la preservación de las lenguas autóctonas, la educación de los pueblos indígenas y la recuperación de los saberes originales. Le abrió espacios inimaginables a artistas jóvenes. Organizó (y financió) encuentros educativos de todo tipo. Su labor dejó huella. Como dice el maestro istmeño Rogelio Vargas Garfias, invadido por la tristeza de la pérdida del pintor: Nos protegió, nos ayudó, nos enseñó.

Creador singular reconocido mundialmente, fue a un tiempo impresor, dibujante, pintor, grabador, escultor y ceramista. Su estética reinventó y refinó la de su pueblo. Sacó del esnobismo cultural y la pedantería a las artes plásticas. Puso fin al divorcio existente entre pintura moderna mexicana y causas sociales. Llevó la gráfica a las comunidades, fuera de galerías y museos, para ponerlas en contacto directo con la gente sencilla, a nivel de sus ojos y sus manos. Artista altruista y comprometido, Toledo patrocinó con su obra (y con el llamado a que otros pintores se sumaran a la causa) la fundación de La Jornada. Su generosidad y compromiso hizo posible que este diario viera la luz y que sorteara algunas de las más enconadas tormentas que ha debido enfrentar.

En Juchitán, la tierra donde el artista plástico nació y de la que siempre estuvo cerca, se vuelan papalotes en las festividades para enaltecer a los muertos y traer las almas de las personas fallecidas. Para honrar la memoria del artista, hoy en la noche, en la azotea del edificio que alberga las oficinas de este diario, surca el firmamento un imaginario cometa con el rostro del maestro. Es que al espíritu libre y creativo de Francisco Toledo hay que buscarlo como él recomendaba hacerle con los desaparecidos de Ayotzinapa: por los cielos.

Twitter: @lhan55

Fuente: LA JORNADA

WALLERSTEIN SIN ANESTESIA. ATILIO A. BORÓN

“Marx es el erudito más interesante de los siglos XIX y XX. No hay dudas al respecto. Nadie es comparable en términos de la cantidad de cosas que escribió, ni por la calidad de sus análisis. Por lo tanto, mi mensaje a la nueva generación es que vale mucho la pena descubrir a Marx, pero hay que leerle, leerle y leerle. ¡Leer a Karl Marx!” Immanuel Wallerstein

IMMANUEL 8.jpg

ATILIO A. BORÓN

ATILIO 3La muerte de Immanuel Wallerstein nos priva de una mente excepcional y de un refinado crítico de la sociedad capitalista.[1] Una pérdida doblemente lamentable en un momento tan crítico como el actual, cuando el sistema internacional cruje ante las presiones combinadas de las tensiones provocadas por la declinación del imperialismo norteamericano y la crisis sistémica del capitalismo. Wallerstein fue un académico de dilatada trayectoria que se extendió a lo largo de poco más de medio siglo. Comenzó con sus investigaciones sobre los países del África poscolonial para luego dar inicio a la construcción de una gran síntesis teórica acerca del capitalismo como sistema histórico, tarea a la que se abocó desde finales de la década de los ochentas y que culminó con la producción de una gran cantidad de libros, artículos para revistas especializadas y notas dirigidas a la opinión pública internacional. Wallerstein no sólo cumplió a cabalidad con el principio ético que exige que un académico se convierta en un intelectual público para que sus ideas nutran el debate que toda sociedad debe darse sobre sí misma y su futuro sino que, además, siguió una trayectoria poco común en el medio universitario. Partió desde una postura teórica inscripta en el paradigma dominante de las ciencias sociales de su país y con el paso del tiempo se fue acercando al marxismo hasta terminar, en sus últimos años, con una coincidencia fundamental con teóricos como Samir Amin, Giovanni Arrighi, Andre Gunder Frank,  Beverly Silver y Elmar Altvater entre tantos otros, acerca de la naturaleza del sistema capitalista y sus irresolubles contradicciones. Su trayectoria es inversa a la de tantos colegas que, críticos del capitalismo en su juventud o en las etapas iniciales de su vida universitaria acabaron como publicistas de la derecha: Daniel Bell y Seymour Lipset, profetas de la reacción neoconservadora de Ronald Reagan en los años ochentas; o Max Horkheimer y Theodor Adorno que culminaron su descenso intelectual y político iniciado en la Escuela de Frankfurt absteniéndose de condenar la guerra de Vietnam. O a la de escritores o pensadores que surgidos en el campo de la izquierda –como Octavio Paz,  Mario Vargas Llosa y Regis Debray–  convertidos en portavoces del imperio y la reacción.

Wallerstein fue distinto a todos ellos no sólo en el plano sustantivo de la teoría social y política sino también por su activa inserción en las luchas sociales por un mundo mejor –asiduo participante en sucesivas reuniones del Foro Social Mundial de Porto Alegre, conversaciones con el Subcomandante Marcos y otros líderes populares en distintas partes del mundo, participación en eventos organizados por movimientos sociales – y, ciertamente, por sus aportes la discusión epistemológica como lo revela su magnífica obra de 1998: Abrir las ciencias sociales. En este texto propone una crítica radical al paradigma metodológico dominante en las ciencias sociales, cuyo núcleo duro positivista condena a éstas a una incurable incapacidad para comprender la enmarañada dialéctica y la historicidad de la vida social.

En línea con esta perspectiva de análisis sus previsiones sobre el curso de la dominación imperialista no podrían haber sido más acertadas. En uno de sus artículos del año 2011 advertía que “la visión de que Estados Unidos está en decadencia, en seria decadencia, es una banalidad. Todo el mundo lo dice, excepto algunos políticos estadounidenses que temen ser culpados por las malas noticias de la decadencia si la discuten.” [2] En Latinoamérica, en cambio, entre las clases dominantes, los políticos del establecimiento y el mandarinato intelectual predomina aún una visión hollyvoodense sobre la salud del imperio, misma que se penetra en buena parte de la población. Según esta perspectiva, lo que Donald Trump representa es el renovado vigor del imperio y no los desesperados pataleos de quienes se resisten a admitir su lento pero inexorable ocaso.

No obstante, no había un gramo de infantil triunfalismo en ese diagnóstico cuando advertía que si bien “hay muchos, muchos aspectos positivos para muchos países a causa de la decadencia estadounidense, no hay certeza de que en el loco bamboleo del barco mundial, otros países puedan de hecho beneficiarse como esperan de esta nueva situación.”  O, podríamos agregar, podrán sacar ventajas los países cuyos gobiernos adopten una política de autodeterminación nacional que les permitan maximizar sus márgenes de autonomía en la economía y la política mundiales. Quienes en cambio sigan sumisos a los dictados del imperio lo acompañaran en su lenta declinación. El criminal belicismo de la Administración Trump en respuesta al irreparable derrumbe del orden mundial de posguerra que tenía su eje en EEUU confirma las previsiones formuladas por Wallerstein. Seguir leyendo WALLERSTEIN SIN ANESTESIA. ATILIO A. BORÓN

CENTENARIO DEL BENNY. SILVIO RODRÍGUEZ

SILVIO RODRÍGUEZ

BENNY SILVIO

SILVIO 3Lo vi en persona, al frente de su “banda gigante”, en dos o en tres ocasiones, en mi pueblo natal, San Antonio de los Baños, donde todos los fines de semana había bailes con las mejores orquestas de Cuba.

Con él pasaba algo especial: a pesar de tener una de las orquestas que interpretaba la música cubana con más sabor y originalidad, el público, al menos al principio de sus presentaciones, no atinaba a bailar, fascinado por su fuerte personalidad escénica. Es que el Benny se ponía a dirigir la banda con todo su cuerpo y era un espectáculo que ni los bailadores querían perderse. Después, poco a poco, la gente iba “entrando en caja” y moviendo los pies, hasta que todo el salón o la calle –donde fuera el baile– se incorporaba al rito.

Es un privilegio haber coincidido con él en tiempo y espacio. Una de las gracias que merece dársele a la vida. Benny Moré, sin duda alguna, es uno de los músicos más geniales que ha dado esta tierra de excelentes músicos. Hoy cumpliría 100 años. No hace falta pedirle gloria eterna. Siempre la ha tenido y la tendrá.

Fuente: SEGUNDA CITA

LA HISTORIA OLVIDADA DEL ACCIDENTE DE GOIANIA, “EL PEQUEÑO CHERNÓBIL”. RAÚL A. CAPOTE

Fidel cargó a mi hija Natasha y le dio un beso, me di cuenta de cuánta bondad había en su mirada… y confié más que nunca

PEQUEÑO CHERNÓBIL
Terezhina Nunes Fabriano y su hija Natasha, víctimas del accidente radiológico de Goiânia. Foto: Felicia Hondal

RAÚL ANTONIO CAPOTE

CAPOTE 1El 13 septiembre de 1987 ocurrió en la ciudad brasileña de Goiânia, capital del estado de Goiás, en Brasil, lo que fue considerado el peor accidente radiactivo de la historia fuera de una instalación nuclear.

Dos recolectores de basura, en busca de chatarra para vender, entraron a un hospital abandonado y encontraron lo que les pareció una extraña máquina, la desmontaron y la subieron a una carretilla. Una vez en la casa, utilizando destornilladores, abrieron la tapa de plomo que sellaba el aparato, en realidad un equipo de radiografía, y extrajeron un cilindro del interior, luego fueron a un desguace con el ánimo de venderlo.

El dueño del desguace se quedó con el artefacto, días más tarde, entró al local donde había guardado el cilindro y vio que un «hermoso brillo azul» brotaba de la cápsula, pensó que se trataba de algo sobrenatural y la llevó para su casa.
El hombre repartió entre familiares y amigos fragmentos del material que se encontraba en el interior del objeto, un material fácil de desmenuzar, que se convertía en polvo, un polvo brillante. Se trataba de cloruro de cesio enriquecido con isótopo radiactivo, cesio 137.

Pronto, muchas personas enfermaron. Alrededor de una docena fueron trasladados a uno de los hospitales de Goiânia. En total, más de 110 000 personas fueron examinadas, de ellas 249 tenían niveles significativos de material radiactivo en sus cuerpos, cientos de personas presentaban contaminaciones leves y tuvieron que permanecer en refugios especiales.

CUBA RESPONDE

Cinco años después del accidente, en una de las actividades colaterales de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, ECO-92, en Río de Janeiro, –más conocida como Cumbre de la Tierra–, Terezinha Nunes Fabiano, presidenta de la Asociación de Damnificados, recibió la propuesta de Fidel de atender a los afectados por la contaminación radiactiva.

«Conocíamos de la experiencia cubana atendiendo a los niños de Chernóbil, mucha gente dudaba porque había sufrido tantas decepciones, pero cuando en Brasil Fidel cargó a mi hija Natasha y le dio un beso, me di cuenta de cuánta bondad había en su mirada…y confié más que nunca», dijo entonces Terezinha Nunes.

Fue en la histórica Cumbre de la Tierra donde el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, pronunció aquellas proféticas palabras:

«Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre».

Decenas de afectados por la radiactividad recibieron atención médica gratuita en cumplimiento del protocolo de colaboración científica con Brasil, firmado por Fidel durante ECO-92; las víctimas del accidente compartieron el Campamento de Pioneros José Martí de Tarará con 116 niños ucranianos que sufrían las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil, con un grupo de infantes ecuatorianos y con unos 200 cubanos asmáticos y diabéticos bajo tratamiento para esos padecimientos.

En octubre de 1992 regresaron a Brasil los pacientes una vez concluido el programa de atención y tratamiento recibido en la Isla, viajaron acompañados de una delegación de especialistas cubanos que informaron a las autoridades sanitarias brasileñas, de las conclusiones diagnósticas y recomendaciones, resultado de las siete semanas de exámenes a que habían sido sometidos.

El personal cubano de la salud demostró una vez más su profesionalidad, que fue altamente apreciada por los especialistas del gigante sudamericano, pero, sobre todo, demostraron el gran valor humano, la entrega y el espíritu solidario que les caracteriza, fruto de su formación revolucionaria y del ejemplo de Fidel.

Terezinha Nunes, quien viajó a Cuba con sus tres hijas, para recibir diagnóstico y tratamiento, expresó al marcharse: «Me voy con el corazón dividido, porque ahora tengo dos patrias, Cuba y Brasil».

EPÍLOGO DE UNA TRAGEDIA

  • Cuatro personas fallecieron y 249 personas recibieron altos índices de radiación y hoy padecen de múltiples enfermedades, sobre todo cáncer.
  • Las personas afectadas por la radiación en el incidente, hasta el día de hoy sufren de discriminación.

Fuente: GRANMA

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR: POESÍA COMO UN HIMNO. LUIS ROGELIO NOGUERAS

ROBERTO Y SILVIO
Roberto y Silvio

LUIS ROGELIO NOGUERAS

wichy 1Cuentan que, en su lecho de muerte, cierto escritor español le hizo señas de que se acercara a uno de los amigos literatos que lo rodeaban. «Voy a hacerte una confesión» —le susurró con voz apagada; emocionado, el amigo contuvo la respiración y aproximó una oreja a los pálidos labios del moribundo: «Me aburre el Dante.»

No voy a esperar a mi (ojalá lejana) hora postrera para decir cuánto me ha gustado siempre la poesía de Fernández Retamar, esa poesía que desde los gallardos y juveniles endecasílabos de Elegía como un himno (1950) a los maduros versos de Juana y otros poemas… (1980) ha recorrido ya treinta intensos años. Una de las principales virtudes que tiene cualquier antología literaria personal es la de ofrecer —desplegados, por decirlo así, en abanico sincrónico— los avances, estremecimientos y transformaciones de un modo de escribir — en este caso concreto, de un modo de escribir poesía—; pero también —lo cual es, al fin y al cabo, lo más importante— los avances, estremecimientos y transformaciones de un hombre. Es por eso que en Palabras de mi pueblo (selección de poemas de Fernández Retamar publicada recientemente por la editorial Letras Cubanas en su colección Giraldilla) hay algo más que versos: hay tres décadas de una vida, miles de nocturnas y diurnas horas de apasionada fidelidad a la poesía.

Palabras de mi pueblo reúne fragmentos de Elegía como un himno y 131 poemas de otros nueve libros: Patria (1949-1951), Alabanzas, conversaciones (1951-1955), Aquellas poesías (1955-1958), Sí a la Revolución (1958-1952), Buena suerte viviendo (1962-1965), Que veremos arder (1966-1969), Cuaderno paralelo (1970), Circunstancia de poesía (1971-1974) y Juana y otros poemas personales(1980). La selección ilustra magníficamente el porqué del reconocido prestigio de que goza la poesía de Roberto hoy en el mundo de habla hispana.

Íntima y cotidiana. ¿Podrían acomodársele estos adjetivos a la obra poética de Retamar? ¡Y por qué no! Creo —estoy seguro él mismo lo reconocería— es en esos versos suyos, nacidos de experiencias acaso o casi siempre comunes (la Revolución, el amor, la amistad, la muerte), pero que han sido vividas en el papel de una manera íntima e intransferible, donde está lo mejor de su poesía. Los momentos más felices de Alabanzas, conversaciones, de la memorable compilación Con las mismas manos, del intenso cuadernillo Historia antigua, o de Buena suerte viviendo; los grandes poemas de Circunstancia de poesía («Para una torcaza», por ejemplo, o «Aniversario») son aquellos que reconocemos como muy próximos a nuestras más caras y cotidianas experiencias —esos «latidos humanos» del día a día, que van desde la política hasta el amor. No importa si el acercamiento formal a un tema se produce a través de la gravedad o del suave humor (Roberto Fernández Retamar es un maestro del tono, el detalle, la palabra justa). Lo que importa, en este caso, es la convincente, conversadora intimidad que en sus mejores poemas logra trasmitir. Cuando sentimos que un poeta habla por nosotros (el poeta habla por todos, decía Lope); cuando nos reconocemos en sus versos; cuando decimos, después de leerlo, «en efecto: así me fue a mí en este o aquel minuto de mi vida», entonces, se ha producido ese mágico contacto entre el que escribe y el que lee, esa fraternal e invencible relación entre el que habla y el que escucha sin los cuales no vale la pena siquiera hablar de poesía.

Algunos poetas tienen el don tronante de la épica pero no saben susurrar. Poquísimos —como Neruda— truenan y susurran, y en ambos casos el idioma sale enriquecido y ganando el lector.

Roberto Fernández Retamar —el mejor Roberto Fernández Retamar— canta en voz baja. No estoy hablando de esa estúpida y falsa diferenciación entre poetas mayores y menores (¿Garcilaso un poeta menor? ¿Quintana un poeta mayor?) que algunos críticos miopes asocian con el coro y el aria. En voz baja también dijeron lo suyo en su hora Boscán y Machado. ¿Y quién niega que en voz baja no puedan cantarse también himnos?

De esos treinta años de poesía, mi generación ha aprendido mucho. A veces pienso que debe ser una inmensa alegría descubrir (como habrá hecho, en complacido silencio, Retamar) algunas de sus huellas en los poetas que vinieron después. Debe de ser una experiencia estremecedora sobrevivir en la obra de otros, saber que nuestras palabras no cayeron en el vacío, que no escribimos en vano.

———————————-

*Artículo de Luis Rogelio Nogueras publicado en Granma [La Habana], 4 de noviembre de 1980, p. 6. (Enviado a Segunda Cita por nuestra querida Kitty)


Fuente: SEGUNDA CITA

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR, 1930-2019. ATILIO A. BORÓN

bob 6

ATILIO A. BORÓN

Atilio-BorónEn el día de ayer, sábado 20, a últimas horas de la tarde llegaba Buenos Aires la triste noticia del deceso de Roberto Fernández Retamar. Se consumaba así una pérdida de verdad que irreparable, aunque esto parezca una frase trillada o un lugar común. Roberto deja un hueco en la cultura emancipatoria imposible de llenar, sin que esto signifique menosprecio alguno para tantas y tantos intelectuales revolucionarios de Nuestra América. Pero Retamar era claramente un fuera de serie: un hombre de convicciones firmes y de exquisita cortesía, poseedor de un castellano límpido y preciso, siempre armonioso al oído de su lectora o su lector. Una pluma elegante, que deleitaba con su lectura y a la vez punzante para con los siervos del imperio, los enemigos de la revolución y también para la legión de eclécticos que en momentos como éstos vacilan en condenar categóricamente al imperialismo por la interminable sucesión de crímenes de lesa humanidad que comete a diario. No sólo con sus bombardeos, sus drones, sus guerras sino también con sus bloqueos, como el que padece Cuba desde hace 60 años, o el más reciente perpetrado con saña feroz en contra de la Venezuela bolivariana.

Retamar fue el prototipo del intelectual comprometido, que actuó sin desmayos a lo largo de toda su larga y fecunda vida. Organizador cultural, lector incansable, crítico incisivo pero siempre amigable. Su labor en Casa de las Américas ha sido extraordinaria, en línea con lo que hiciera su predecesora, la gran Haydée Santamaría. No hay palabras suficientes para trasuntar el dolor por su pérdida y la relativa orfandad en que a muchos de nosotros nos deja su partida. Guardo muchos recuerdos de tantos encuentros y conversaciones con él, en La Habana y en Buenos Aires, y muy especialmente las dos últimas cuando en su oficina de Casa de las Américas mientras dialogábamos sobre uno de sus temas favoritos, los intelectuales y la deserción de la academia, le conté al pasar de mi indignación ante las mentiras y tergiversaciones que poblaban un reciente libro de Mario Vargas Llosa (La Llamada de la Tribu) y mi intención de escribir algo al respecto. Pensaba en un artículo que, tal vez, pudiera publicarse en la Revista Casa, le dije con cierta timidez. Quedé paralizado cuanto noté que su cuerpo entero se puso en tensión, abandonó la charla sobre los intelectuales, y me dijo que eso, una simple nota, no sería suficiente y que el personaje de marras merecía algo más que una nota. Un libro, me dijo, “escribe un libro donde expongas todas sus patrañas y traiciones”.

Eduardo Galeano y Roberto Fernández Retamar

Me sorprendió la fuerza con que se expresó y debo reconocer que ese fue el origen de El Hechicero de la Tribu . Sentí que lo que me transmitía con tanto énfasis no era un consejo sino un mandato para realizar un ajuste de cuentas que percibía como urgente y necesario y que tal vez él sabía que ya no tendría tiempo para hacer. Salí de Casa de las Américas confundido y dubitativo. Pero pocas horas después caí en la cuenta de que tenía que hacer lo que Retamar me había dicho. Ni bien regresado a Buenos Aires puse manos a la obra y a lo largo de toda la fase de búsqueda de documentación y por supuesto durante la redacción del libro el intercambio de correos con Retamar era frecuente, casi semanal. Y no eran uno o dos, sino varios cada vez, con sus comentarios, aclaraciones, precisiones y datos de contexto que estaban en su memoria alojados en un enojoso anaquel reservado desde hacía décadas a Vargas Llosa y su relación con la Revolución Cubana. Sus observaciones eran de una precisión quirúrgica e invariablemente acertadas. Estando sumido en toda clase de dudas acerca de cuándo darle el toque final a mi manuscrito pude visitarlo una vez más en La Habana y mantener otra larga conversación con él y con Juan Fornet, otro gran escritor cubano. Allí sentí que Roberto me dio el impulso final para resolver un problema que suele ser muy serio para muchos escritores: poner punto final a la obra, decidir que ya está terminada y que sólo resta entregarla a la imprenta. Me fui de esa reunión preocupado porque si bien Retamar conservaba una lucidez asombrosa su físico se había debilitado considerablemente. Pero me marché aliviado porque me había resuelto el permanente desafío de saber cuándo poner el punto final a mi escrito. Tuve la inmensa satisfacción de que en Febrero del 2019, con ocasión de la Feria del Libro de La Habana, pude entregarle una copia de mi libro impreso por el Instituto Cubano del Libro. Un brillo relampagueó en sus ojos y creo que para sus adentros se habrá dicho: “misión cumplida”.

En su despacho de Casa de las Américas

Concluyo diciendo que no me alcanzará lo que me queda de vida para agradecer la oportunidad única de haber sido agraciado con su amistad, con la de su amada esposa, Adelaida de Juan, y haber sido educado con su magisterio. No tengo palabras para expresar todo lo que siento, y me disculpo ante quienes leen estas líneas y en especial con Laidi, su hija. Ocurrirá con Roberto lo que pasa con las estrellas: aún muertas siguen emitiendo luz. En su caso, sus poemas, ensayos, notas de todo tipo seguirán iluminando la conciencia de los revolucionarios de Nuestra América. Sólo me resta decir que cuando bien pronto regrese a su amada Habana arrojaré una flor al mar, justo enfrente de donde se encuentra Casa de las Américas, para honrar sus cenizas y su memoria y gritar con toda la fuerza de mi alma “¡Hasta la victoria siempre, Roberto. Venceremos!”

Fuente: Blog del autor

ROBERTO Y LA CASA DE TODOS NOSOTROS. FERNANDO BUEN ABAD

bob 11

FERNANDO BUEN ABAD

“Casa de las Américas. La fortaleza moral en la batalla de las ideas”

BUEN ABAD 1Por sí sola Casa de las Américas ha logrado construir la experiencia cultural que muchos gobiernos (u organizaciones internacionales) ni imaginan (ni lograrán). No somos pocos los endeudados con Cuba por el regalo, y legado, continentales que implica Casa de las Américas. Hay que decir a los jóvenes de todo el mundo que se trata de una realidad floreciente y posible porque un pueblo en revolución ha impulsado Casa de las Américas y que Cuba –pese al bloqueo, las injusticias y las calumnias- la ha hecho posible. “Fundada en 1959 por Haydee Santamaría, y actualmente presidida por Roberto Fernández Retamar, la Casa de las Américas divulga, investiga, auspicia, premia y publica la labor de escritores, artistas plásticos, músicos, teatristas y estudiosos de la literatura y las artes; cuya comunicación fomenta el intercambio con instituciones y personas de todo el mundo.”1

Casa de las Américas es una de esas obras revolucionarias con la que el pueblo cubano revela su carácter internacionalista y sus mejores ideas socialistas. Casa de las Américas es una realidad de importancia primordial y ejemplo para todo proyecto cultural revolucionario. Eso no quiere decir que sea “perfecta” ni quiere decir que no ejerza (por lógica propia) sus autocríticas. Casa de las Américas es una realidad floreciente que destila las esencias de fraternidad inteligente, es decir, el alma de Martí. Casa de las Américas es un bastión y un “Alma Mater” contra el individualismo y la vanidad de ciertas “inteligencias” (reaccionarias por definición) en un mundo agobiado por el imperialismo que fabrica (a mansalva y rentablemente) miseria e ignorancia. Casa de las Américas en una fuerza de inteligencias y creatividades que impulsa (incluso para la revolución) la nada sencilla tarea de consolidar vínculos, solidarios e internacionalistas, entre los artistas, los escritores, los intelectuales y los científicos latinoamericanos y caribeños. Y es una realidad, y un honor, modelo de combate.

Contra la devastación cultural perpetrada por el capitalismo, Casa de las Américas ha sido ejemplo de praxis en clave de lucha, a gran escala, por el defender el patrimonio cultural de los pueblos y para contribuir a desarrollar, en plena transición hacia el socialismo, una cultura revolucionaria para la emancipación. No son pocos los intelectuales “exquisitos” que “valoran” los premios de Casa de las América, “valoran” sus publicaciones y también sus investigaciones… pero no todos son intelectuales de combate dispuestos a entender que la lucha de Casa de las Américas es la lucha de un pueblo antiimperialista y anticapitalista. No sólo anti-yanquis.

Casa de las Américas ha sido un combatiente ejemplar contra el aislamiento impuesto a Cuba. Gracias a sus actividades (publicaciones, concursos, premios, festivales, exposiciones y encuentros de literatura, teatro, plástica y música) se ha cumplido la tarea de liberar los caudales expresivos (libertad de expresión) para vincular a la Revolución Cubana son los pensadores y creadores más progresistas. Semejante tarea, cálida y fraterna, es el verdadero sustento de este centro cultural tan prestigioso que un pueblo en revolución ha impulsado y sostenido ejemplarmente.

Desde sus ejes temáticos diversos y puntuales, desde sus tareas en disciplinas artísticas variadas y necesarias… el trabajo de Casa de las Américas ha hecho profesión de ejemplo al poner su pasión por la calidad como valor revolucionario fundamental. Desde ese parámetro uno puede hacerle balances y entender por qué proyecta sus tareas como las proyecta. Por qué su espíritu de trabajo es, en lo esencial, un espíritu de servicio revolucionario. Semejante responsabilidad de ser útil debe vincular la política socialista y la emancipación como expresión orgánica que exige verdad y calidad (no sólo artísticas) sintetizadas firmemente en un compromiso de combate sobre el escenario contemporáneo. Casa de las Américas ha probado la importancia de luchar para preservar lo mejor de nuestras tradiciones sin convertirlas en anécdota muerta y, al contrario, hacerlas visibles como fuerza viva que informa y anima al presente y al futuro en plena lucha dialéctica. Tal dinámica de los valores culturales, es conciencia de trabajo de una Casa de las Américas que ha sabido evitar el vicio burocrático de inducir, sugerir o señalar pautas al arte, a la creación o a los idearios de la inteligencia internacional. Eso es un mérito que uno además de reconocer… aplaude y divulga. La variedad y la búsqueda permanente le son consustanciales.

Casa de las Américas ha logrado vivir heroica y ejemplarmente en contra, incluso, de todas las calamidades producto del bloqueo, la ofensiva mediática inclemente contra Cuba, y las hordas de intelectuales (algunos de ellos traidores) que se han servido de Casa de las Américas para lustre individual como francotiradores.

Casa de las Américas, ante el panorama complejo y dramático de nuestros países, ha sostenido su rechazo al imperialismo y ha combatido cuantas maniobras se han urdido contra la vida intelectual emancipadora. Ha impulsado, por eso, valores jóvenes y los ha sumado a la lista de “cabezas” llamadas a configurar una fuerza imaginativa y revolucionaria nueva con respuestas pertinentes (combatientes) en las circunstancias actuales. Su lucha contra fragmentación de nuestras culturas, financiada por el imperialismo, representa un centro vital para la irradiación cultural desde su nacimiento, es un triunfo de la sensibilidad responsable y símbolo de un poder de la revolución y de la creación revolucionarios. Sin igual. Todo esto, sin pedir ni dar cuartel, casi sin recursos y con mucho en contra. Todo esto con la voluntad revolucionaria del pueblo cubano, con la certeza de que la batalla de las ideas deberá impulsar, permanentemente, a la imaginación como herramienta (también) de la revolución permanente. Casa Nuestra.

EN LA MUERTE DE ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR. BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

bob 12

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

boaventura 3Acabo de saber que Roberto Fernández Retamar murió en la tarde ayer, 20 de Julio. Es una pérdida irreparable para la cultura cubana, latinoamericana y mundial. Lo admiré durante toda mi vida profesional y fuimos amigos desde que hace quince años me invitó como jurado del Premio Casa de las Américas. Hace poco más de dos meses, durante la reciente XIII Bienal de Arte de La Habana tuve el privilegio inmenso de compartir con mi querido compañero Jorge Fornet, de la Casa de las Américas, más de dos horas de charla maravillosa con Roberto. Hablamos de todo, de su gran pasión, José Marti, del imperialismo, de sus tiempos en Europa y en los EUA, de la revolución cubana, del rol del intelectual en nuestros días, de poesía, de la cultura latinoamericana.

Roberto fue uno de los más brillantes intelectuales del mundo de los últimos cien años. Lo digo sin ninguna hesitación porque reconocí en él una rarísima calidad en los intelectuales del último siglo: la capacidad de conocer profundamente la cultura  europea sin ser eurocéntrico,  y de conocer profundamente la cultura del “Caliban” latinoamericano sin ser trivialmente decolonial. Si los siglos que los separan no nos criaran tanta confusión, yo diría que Roberto es un ensayista tan notable cuanto Montaigne y solo comparable a él.  Y además de ensayista, era un gran poeta.

Coimbra, 21 de Julio de 2019

RETAMAR HIZO DE CASA DE LAS AMÉRICAS UN FARO DE DIGNIDAD Y EMANCIPACIÓN ANTIMPERIALISTA. GILBERTO LÓPEZ Y RIVAS

bob 14

GILBERTO LÓPEZ Y RIVAS

Gilberto López y RivasDesde México, mandamos nuestras sentidas condolencias a los familiares, amigos y camaradas de nuestro entrañable compañero Retamar, quien hizo de Casa de las Américas un faro de la dignidad y la emancipación antiimperialista de Nuestra América.

Uno de los más connotados intelectuales y pensadores revolucionarios que ha dado Cuba.

Un abrazo fraterno,

Gilberto López y Rivas

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR, SIEMPRE EN NOSOTROS. RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

bob2

El Capítulo Cubano de la Red “En defensa de la humanidad” hace públicas sus condolencias por el fallecimiento de uno de sus miembros fundadores, el gran poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar.

Fue una de las figuras más lúcidas de la vanguardia intelectual que acompañó con su obra y entrega personal la realización de la utopía emancipadora de la Revolución. Contribuyó de manera relevante, desde la Casa de las Américas, a promover en toda nuestra región lazos e intercambios perdurables, basados en fomentar en una auténtica cultura de la resistencia y en el reconocimiento de nuestras comunes raíces
históricas y espirituales.

Caliban, uno de sus ensayos más trascendentes, constituye un referente obligado en la construcción del pensamiento descolonizador, hoy más necesario que nunca.

A su extensa labor investigativa y ensayística, se añade su extraordinaria obra poética, crónica apasionada de los años más difíciles y hermosos de la épica revolucionaria.

A Roberto, ejemplo de lealtad, sencillez y disciplina revolucionarias, no lo vamos a olvidar nunca. Esta es también su Casa.

REDH-Cuba

La Habana, 20 de julio de 2019

LA DERROTA DE LA IGNORANCIA. FÉLIX POBLACIÓN

camps, capa, guerra civil española

FÉLIX POBLACIÓN

félix poblaciónEl lector recordará quizá la noticia por lo fortuito de las circunstancias que la estamparon en los periódicos. Un memorioso ciudadano residente en Barcelona se reencontró con su imagen de adolescente en una de las 3.000 fotografías inéditas de Robert Capa que sobre la Guerra de España se descubrieron en México en enero de 2008. Solo tenía Xavier Camps 15 años cuando se encaramó a la carlinga de un avión alemán abatido en los Jardinets de Gràcia. Le acompañan en la foto sus amigos de aquel mes de enero de 1939, cuando la capital catalana vivía los dramáticos estertores del conflicto.

Xavier Camps

El rescate de esa imagen perdida en la que se identificó su protagonista me recordó la imposibilidad de rememoración que tuvieron los abuelos y padres republicanos durante el franquismo. Entonces solo cabía la versión única del bando vencedor y con esa falsa perspectiva histórica crecieron y fueron adoctrinadas varias generaciones de españoles, hasta que, con la agonía de la dictadura primero y durante la transición democrática después, pudimos elegir otras interpretaciones, unas más objetivas que otras, que permitieron un mayor y mejor conocimiento del conflicto, así como de la Segunda República y el régimen de Franco.

Es sabido que la llamada Guerra Civil española configura uno de los episodios que más bibliografía ha reportado como materia de estudio de cuantos se han sucedido a lo largo de la Historia. En los últimos años, además de una permanente continuidad en la elaboración de libros por parte de nuevos y meritorios autores, hemos asistido en nuestro país a una floración de seudo-historiadores revisionistas, apegados a una derecha mediática revanchista, que pretenden rescatar y hacer valer las razones del Movimiento Nacional para auspiciar el Golpe de Estado fascista que acabó con la Segunda República, llegando al punto de sostener como la más delirante impostura que aquel periodo histórico fue justo y necesario para desembocar en la actual monarquía constitucional y democrática.

Sin embargo, por profusa y creciente que sea la bibliografía en torno a nuestros años treinta del pasado siglo, su calado didáctico efectivo en nuestros planes de enseñanza es precario, con todo lo que implica eso de inconsciencia e irresponsabilidad, pues al pasar por alto ese pasado se corre más riesgo de que sus trágicas y traumáticas consecuencias puedan repetirse en el futuro. Es muy revelador en sentido contrario lo que comentaba en un artículo el escritor Jordi Soler a propósito de una gira por los liceos franceses para hablar de alguna de sus novelas sobre el exilio republicano en México. En lugar de un desconocimiento distante por parte de los escolares, propio del que se da en el país que fue escenario del conflicto, a Soler le sorprendieron el avisado discernimiento e interés de los alumnos, fruto sin duda de la dedicación que sus profesores han concedido a un hecho histórico clave para el entendimiento histórico del siglo XX en Europa. Seguir leyendo LA DERROTA DE LA IGNORANCIA. FÉLIX POBLACIÓN

AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

edmundo 1

Hay seres —como Edmundo Aray (1936)– que la muerte no podrá arrebatarnos jamás de la memoria. Perviven en nosotros de la manera más sencilla, que suele ser la más honda e indeleble: como una sonrisa o una palabra que se eleva y, apasionada (siempre apasionada en su caso), silencia al más enardecido de los auditorios. Como si toda la razón y la bondad del mundo hablaran en su voz. Como si un duende paseara por la casa y cada una de sus ocurrencias comportara un desafío. Fiel como el más fiel, cercano siempre, tanto que ya Edmundito es cubano.
Así fue, así lo veo y es para mí este hermano escritor y cineasta venezolano, de quien me dijeron hace unos días, así de golpe, que ahora estaba muerto. Como si fuera posible matar lo que él hacía, la vida misma. 
Edmundo y yo solíamos intercambiar textos y mensajes sobre los más diversos temas, incluidos el cine, la poesía y, por supuesto, la salud y la muerte, a quien jamás llegamos a tomar en serio. Compartimos amigos, dolencias, congojas y un planeta de sueños que él insistía en llamar “Esta alegría”. 
En un signo de confianza y humildad, Edmundito tenía por costumbre pedir opiniones a algunos de sus amigos sobre los textos que llevaba en proceso de escritura. Fue así que a la altura de febrero y marzo de este año, intercambiamos pareceres acerca de su enjundioso ensayo “Ayer y hoy: resistencia y libertad”, el cual probablemente permanezca inédito, al menos en la versión que aquí se ofrece.  Y sobre el Llamamiento que le sirve de colofón, cuya fecha al pie el autor fijara en “febrero del 2021” para burlar el tiempo.
Pero aquel diálogo, como siempre sucede cuando la Muerte asecha y nos acecha, quedó pospuesto por razones mundanas y algún que otro agobio inevitable. Ambos lo vamos a lamentar todo el futuro, entre otros motivos porque estábamos hablando también de poesía. Y Edmundo era un torrente que pensaba en versos, o mejor: el verso torrencial con que pensaba el mundo.
A pesar de que todavía me debe la versión definitiva de su ensayo, aquí les va la que recibí de él la penúltima vez, porque la última, como ya dije, no me ha llegado aún. Quien sabe si –venezolano al fin–, toda esta angustia sea obra de la impuntualidad. También les dejo su mensaje de entonces.
A ver si vuelves, poeta; hoy hay reunión en la Fundación y en la Escuela la mesa está servida. No estaré yo pero estarán los otros.

——————–

Querido Hermano:
Te imagino en plena defensa, claro, ante la arremetida del tunante de Washington y su pandilla. En la misma estamos nosotros, como has observado, con el alma en vilo.
Te anexo el texto que revisara en estos días, diagramado de otra manera para enfatizar aún más, y con algunos ajustes.
Un fuerte abrazo.
Edmundo.

——————-

EDMUNDO ARAY

EDMUNDITO 1Vivimos tiempos nuevos, dijimos al despuntar el siglo XXI. (Siempre vivimos tiempos nuevos). Hay cambios en América Latina. Cambios serios, perturbadores del camino emprendido en busca de un futuro digno para nuestros pueblos. El ejercicio socialdemócrata progresista ha sido gravemente golpeado por los triunfos de la derecha reaccionaria en Paraguay, Ecuador, Argentina, Colombia, Brasil. Ni qué decir de las acciones de contenido fascista del grupo de Lima y de los gobernantes pantalleros de la Unión Europea sometidos a la orientación de Washington. La derecha reaccionaria no ceja en sus esfuerzos anti-nacionales por abortar, estimulada por el Imperio, el proceso democrático, ampliamente participativo de Venezuela y las notables y ejemplares conquistas de las clases populares a lo largo del proceso revolucionario iniciado por Hugo Chávez, así como a las contribuciones a la unidad latinoamericana a través del Alba, Celac,  Unasur, Caricom, Petrocaribe.

¿Y el cine? ¿Y los cineastas? ¿Mantenemos los cimientos hacedores de estos años? ¿Somos meros observadores de los acontecimientos? ¿Enajenamos el oficio creador por el oficio de vivir? ¿Somos ciudadanos al margen de las coyunturas de la sociedad? ¿El cine documental testimonia de manera consecuente cuanto acontece en nuestros días de asedio imperial y desafueros fascistas? ¿Acaso los cineastas latinoamericanos no han sido dentro del movimiento cultural del continente y del Caribe, abanderados del proyecto bolivariano-martiano: la Patria es América.

Son interrogantes que permanentemente nos formulamos en el seno de nuestras agrupaciones, en los más diversos encuentros, en la confrontación de las películas con el público, en las aulas de formación, incluyendo las debidas revisiones curriculares, en los foros organizativos, en los organismos de fomento cinematográfico erigidos por los propios cineastas.  Al día de ayer el balance es positivo, no solo por el desarrollo de la producción, sino también por la calidad, la cual se expresa en el abordaje de nuevos temas, en el fortalecimiento argumental y dramatúrgico y en las ambiciosas propuestas estéticas. También es cierto que el espectro pudiera oscurecerse si el fervor popular es avasallado por las ambiciones del capital transnacional, dígase el neo imperialismo rapaz.

Necesario es irrumpir de nuevo, invocar la unidad de acción de los cineastas, defender sus atributos y valores, mantener su inquebrantable fidelidad a la irrevocable aventura del espíritu. Cuando la imagen es combustión ilumina las esencias más profundas de la libertad creadora. Nunca pongamos a media asta la bandera de la imaginación.

Recordemos las exigencias de Glauber Rocha: Para el cineasta su estética es una ética, es una política. ¿Cómo puede –se preguntó– forjar una organización del caos en que vive el mundo capitalista, negando la dialéctica y sistematizando su proceso creador con los mismos elementos formativos de los lugares comunes y mentirosos y entorpecedores? “El cine es un cuerpo vivo, objeto y perspectiva. El cine no es un instrumento, el cine es una ontología”. 

Es de hervores la memoria. ¡Cuántas contiendas en el curso! Se nos fueron unos, nos llevaron a otros con saña mortal, y una y otra vez abrimos y nos cerraron puertas. Pero con enconado fervor se hicieron películas, se discutieron entre compañeros, nos las pusieron entre rejas, pero también florecieron en paredes y pantallas del continente hasta alzarse altivas en los grandes festivales del mundo.

Las relaciones de dependencia y el poder que las mantiene, si bien avasalla, domina y extiende su régimen de agravios, no sepulta los viejos antagonismos, por el contrario, los recrudece, al tiempo que origina nuevas contradicciones No escapa a la lucidez de los cineastas la observación certera de este estadio del desarrollo del capital. Ni tampoco que el neo imperialismo rapaz socave su propio “orden” alimentado por una voracidad que ha conducido a una nueva relación de dependencia: la dependencia financiera, fuente de una crisis sin salida, no sólo porque opone al capital internacional contra los pueblos nacionales, como fuerza opresora, anárquica, incontrolable, sino también porque transparenta sus turbulencias: crisis espiritual, política, ideológica y moral.

La voracidad del capital financiero conduce a una crisis estructural crónica, que afecta directamente a la humanidad toda. Las aberraciones del sector financiero se traducen en una estafa a escala planetaria. Desaparecieron los parámetros. La Casa Blanca es una oscura casa protectora y benefactora de capitalistas delincuentes, de banqueros forajidos. El sistema es un gigantesco basurero. Seguir leyendo AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

KARL MARX VIVE, DOS SIGLOS Y UN AÑO DESPUÉS DE SU NACIMIENTO. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

Después de la desaparición del llamado socialismo «real» –una formulación irónica concebida por sus enemigos para contraponerlo al ideal, porque había sido reducido de río a charco de aguas estancadas–, los burócratas y los positivistas del marxismo renunciaron a Carlos Marx (1818-1883). Los «viejos» tomos de Marx, Engels y Lenin fueron expulsados de sus bibliotecas personales. «Aquellos que no tenían un compromiso con los pobres –me dijo Frei Betto en una entrevista realizada en 1995–, y tenían la liberación como mera ideología teórica, se quedaron muy desorientados».

Paradójicamente, fueron los capitalistas, ajenos a cualquier conflicto de conciencia, quienes empezaron a reivindicar el legado del mayor estudioso del capitalismo, no para subvertirlo, sino para maximizar sus ganancias. En el artículo El regreso de Carlos Marx, de octubre de 1997, que publicara The New Yorker, por ejemplo, el periodista reproducía las palabras de un amigo cuya exitosa carrera de economista lo había llevado a un importante banco neoyorquino: «Mientras más tiempo paso en Walt Street, más me convenzo de que Marx tenía razón. (…) Hay un premio Nobel esperando por el economista que resucite a Marx y componga todo en un modelo coherente. Estoy absolutamente convencido de que el enfoque de Marx es la mejor forma de analizar el capitalismo».

El modelo coherente que reclamaba el banquero no aspiraba desde luego a redimir a los pobres, sino a recomponer el capitalismo, a salvarlo de sí mismo. Pero no podrá: un sistema que amenaza a la Humanidad (a ricos y a pobres por igual) con su destrucción, no puede salvarse, tiene que ser superado. La Revolución Cubana, en cambio, se salvó, porque no renunció a su esencia martiana y marxista, porque contó con el liderazgo de un hombre que unía esas tradiciones: Fidel Castro.

Armando Hart apuntaba en un comentario al artículo citado, escrito también en 1997: «El profeta del socialismo no nos habló solo de economía, sus descubrimientos se refieren a la economía política, tienen fundamentos filosóficos y nacen de una cultura ética fundamentada en la redención universal del hombre». La tradición patriótica cubana, anticolonial y antineocolonial, es y será necesariamente anticapitalista y antimperialista. Los pobres del mundo, en lucha por sus derechos fragmentados –lo que los hace inalcanzables, aunque esa fragmentación ilumine injusticias hasta entonces invisibilizadas–, han reincorporado el marxismo como una necesidad de signo inverso a la de sus explotadores. Hoy pocos dudan de su vigencia, aunque enfrentemos retos y circunstancias desconocidas por el Gigante de Tréveris.

Los problemas globales se agudizan: la pobreza y las desigualdades sociales, la brecha entre ricos y pobres, las discriminaciones de género, raciales, de credo, entre otras, y las desventajas sociales que de ellas se derivan, las migraciones al Norte, las guerras (a veces disfrazadas o revestidas de conflictos étnicos o religiosos, a veces descaradamente enunciadas como actos de fuerza imperial), el deterioro del medioambiente, la explotación de los países pobres por los países ricos… Mientras, nos envuelve una burbuja gigante: falsas noticias, construcción de modelos únicos de pensamiento, ilusionismo hollywoodense. Frente a todo ello, el marxismo es un arma insustituible, porque nos dota de pensamiento crítico y nos llama a la acción.

CARTA DE ANTONIO GRAMSCI AL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA SOVIÉTICO

Hoy hace 82 años que el luchador revolucionario y comunista italiano Antonio Gramsci, falleció en Roma, y hace 93 años que escribiera esta carta dirigida al Comité Central del Partido Comunista soviético, enfrascado entonces en la más aguda y desgarradora de sus pugnas internas.  
Como quien quiere evitar lo inevitable, Gramsci defiende a toda costa la unidad, al tiempo que vislumbra las terribles consecuencias que tal escisión, de concretarse aún más,  pudiera tener para el movimiento obrero y comunista internacional.  
Lo demás, en el caso de una u otra fracción, es historia no sólo conocida, sino padecida. Y lo que es peor, todo indica que la lección aún no ha sido aprendida. 

gramsci 1

Queridos camaradas:

Los comunistas italianos y todos los trabajadores conscientes de nuestro país han seguido siempre con la mayor atención vuestras discusiones. En vísperas de cada congreso y de cada conferencia del P.C.R. hemos estado siempre seguros de que, a pesar de la aspereza de las polémicas, la unidad del Partido no se hallaba en peligro; aún más, estábamos seguros de que al alcanzar una superior homogeneidad ideológica y orgánica, a través de tales discusiones, el Partido estaría mejor preparado y dotado para superar las múltiples dificultades inherentes al ejercicio del poder en un Estado obrero. Hoy, en vísperas de vuestra XV Conferencia no tenemos la misma seguridad que en el pasado; nos sentimos irresistiblemente angustiados; nos parece que la actual postura del bloque de las oposiciones y la dureza de las polémicas en el P.C. de la URSS exigen la intervención de los partidos hermanos. Es precisamente esta profunda convicción la que nos impulsa a dirigiros esta carta. Podría suceder que el aislamiento en que nuestro Partido se ve forzado a vivir nos haya llevado a exagerar los peligros que se refieren a la situación interna del Partido Comunista de la URSS; en todo caso no son exagerados nuestros juicios sobre las repercusiones internacionales de esta situación y, como internacionalistas, queremos cumplir con nuestro deber.

La situación interna de nuestro partido hermano de la URSS nos parece diferente y mucho más grave que en las precedentes discusiones, porque hoy vemos producirse y verificarse una escisión en el grupo central leninista que ha sido siempre el núcleo dirigente del Partido y de la Internacional. Una escisión de este género, independientemente de los resultados numéricos en las votaciones del Congreso, puede tener las más graves repercusiones, no sólo si la minoría de oposición no acepta con la máxima lealtad los principios fundamentales de la disciplina revolucionaria del Partido, pero también si sobrepasa, en el curso de su lucha, ciertos límites que son superiores a toda la democracia formal.

Una de las más preciosas enseñanzas de Lenin ha sido la de que debemos estudiar mucho los juicios de nuestros enemigos de clase. Pues bien, queridos camaradas, lo cierto es que los periódicos y los hombres de Estado más notables de la burguesía internacional contemplan atentamente este carácter orgánico del conflicto existente en el núcleo fundamental del Partido Comunista de la URSS, cuentan con la escisión de nuestro partido hermano y están convencidos de que la misma llevará a la disgregación y a la lenta agonía de la dictadura proletaria, que esa escisión determinará esa catástrofe de la revolución que no lograron las invasiones y las insurrecciones de los guardias blancos. La misma fría circunspección con que hoy la prensa burguesa trata de analizar los acontecimientos rusos, el hecho de que procure evitar, en lo que le es posible, la violenta demagogia que le caracterizaba en el pasado, son síntomas que deben hacer reflexionar a los camaradas rusos, hacerles más conscientes de su responsabilidad. Hay aún otro motivo por el que la burguesía internacional cuenta con la posible escisión, o con la agravación de la crisis interna del Partido Comunista de la URSS. El Estado obrero existe en Rusia ya desde hace nueve años. Es cierto que sólo una pequeña minoría de las clases trabajadoras, e incluso de los mismos partidos comunistas en los otros países, está en condiciones de reconstituir en su conjunto todo el desarrollo de la revolución y de encontrar, incluso en los detalles que constituyen la vida cotidiana del Estado de los Soviets, la continuidad del hilo rojo que conduce hasta la perspectiva general de la construcción del socialismo. Y esto no exclusivamente en aquellos países en que no existe la libertad de reunión y la libertad de prensa ha sido completamente suprimida o está sometida a limitaciones inauditas, como en Italia (donde los tribunales han secuestrado y prohibido la impresión de los libros de Trotsky, Lenin, Stalin, Zinoviev y, últimamente hasta del Manifiesto Comunista), sino también en los países en que aún nuestros partidos tienen la libertad de proporcionar a sus militantes y a la masa en general una documentación suficiente. En esos países, las grandes masas no pueden comprender las discusiones que tienen lugar en el Partido Comunista de la URSS, particularmente cuando alcanzan la violencia actual y afectan no a un aspecto de detalle, sino a todo el conjunto de la línea política del Partido. No sólo las masas trabajadoras en general, sino la misma masa de nuestros partidos ven y quieren ver en la República de los Soviets, y en el Partido que está en el gobierno, una única unidad de combate que actúa en la perspectiva general del socialismo. Y sólo en cuanto las masas occidentales europeas ven a Rusia y al partido ruso desde este punto de vista, aceptan voluntariamente, y como un hecho históricamente necesario, que el Partido Comunista de la URSS sea el partido dirigente de la Internacional, sólo por eso hoy la República de los Soviets y el Partido Comunista de la URSS constituyen un formidable elemento de organización y de propulsión revolucionaria.

Los partidos burgueses y socialdemócratas, por la misma razón, explotan las polémicas internas y los conflictos existentes en el Partido Comunista de la URSS; quieren luchar contra la influencia de la Revolución rusa, contra la unidad revolucionaria que en todo el mundo se está forjando en torno al Partido Comunista de la URSS. Queridos camaradas, es sumamente significativo que en un país como Italia, donde las organizaciones estatales y del partido del fascismo logran aplastar toda manifestación importante de vida autónoma de las grandes masas obreras y campesinas, es significativo que los periódicos fascistas, especialmente en las provincias, estén llenos de artículos, técnicamente bien elaborados para la propaganda, con un mínimo de demagogia y expresiones injuriosas, en los que se busca demostrar, con evidente esfuerzo de objetividad, que en la actualidad, según las mismas manifestaciones de los líderes más conocidos del bloque de la oposición del Partido Comunista de la URSS, el Estado de los Soviets está transformándose, de toda evidencia, en un puro Estado capitalista, y que, por tanto, en el duelo mundial entre fascismo y bolchevismo, el fascismo prevalecerá. Esta campaña, si bien muestra cuán enorme es la simpatía de que goza la República de los Soviets en las grandes masas del pueblo italiano, que en algunas regiones no recibe desde hace seis años más que escasa literatura ilegal del Partido, también muestra que el fascismo, que conoce muy bien la real situación interna italiana, ha aprendido a trabajar con las masas y procura utilizar la postura política del bloque de las oposiciones para romper definitivamente la firme hostilidad de los trabajadores al gobierno de Mussolini y para conseguir, al menos, un estado de ánimo en el que el fascismo aparezca como una ineluctable necesidad histórica, no obstante la crueldad y las calamidades que le son inherentes. Seguir leyendo CARTA DE ANTONIO GRAMSCI AL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA SOVIÉTICO

HAYDÉE Y NUESTRA AMÉRICA. ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

Además de cubanos, Haydée mantuvo relaciones estrechas con muchísimos intelectuales latinoamericanos.
Además de cubanos, Haydée mantuvo relaciones estrechas con muchísimos intelectuales latinoamericanos.Foto: Fernando Lezcano

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

RETAMAR 2Heroína del Moncada, la Sierra y la lucha clandestina, Haydée Santamaría era ya una leyenda viva cuando se le encomendó crear, a raíz del triunfo revolucionario en 1959, la Casa de las Américas. Y lo hizo con la misma capacidad y la misma pasión con que hizo todo.

Llevó a la nueva tarea su valor, su carisma, su excepcional inteligencia, su intuición, su bondad, su don para dirigir, su lealtad a Fidel. Martiana de raíz, se volcó en lo que el Maestro había llamado «Nuestra América». Atrajo a grandes figuras del área, como el argentino Ezequiel Martínez Estrada, el guatemalteco Manuel Galich, quien fundó la dirección de Teatro, el uruguayo Mario Benedetti, quien hizo nacer el Centro de Investigaciones Literarias, los cubanos Mariano Rodríguez y Harold Gramatges, fundadores, respectivamente, de las direcciones de Artes Plásticas y Música. (Sobrevivimos en la Casa, del Consejo de Dirección del tiempo de Haydée, las compañeras Marcia Leiseca, Silvia Gil y Chiki Salsamendi y quien esto escribe).

Además de cubanos, Haydée mantuvo relaciones estrechas con muchísimos intelectuales latinoamericanos, como los argentinos Arnaldo Orfila, Julio Cortázar, David Viñas y Haroldo Conti, los uruguayos Idea Vilariño, Ángel Rama y Eduardo Galeano, los colombianos Gabriel García Márquez y Alejandro Obregón, los dominicanos Camila Henríquez Ureña y Juan Bosch, el venezolano Aquiles Nazoa, el mexicano Efraín Huerta, el peruano José María Arguedas, los salvadoreños Claribel Alegría y Roque Dalton, los chilenos Roberto Matta y Víctor Jara, el brasileño Thiago de Mello, el nicaragüense Ernesto Cardenal, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el puertorriqueño Manolín Maldonado Denis, para solo mencionar a algunos. He contado en otras ocasiones lo aleccionador que era, por ejemplo, ver a un escritor como Cortázar o a un pintor como Matta escuchar a Haydée con inmensa admiración, reconociendo la sabiduría de aquella mujer autodidacta y genial.

Se sabe lo decisiva que fue la defensa que Haydée hiciera de jóvenes músicos cubanos como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola. En ocasión memorable, Silvio dijo que el útero de la Nueva Trova había sido la Casa de las Américas: se refería, en verdad, a Haydée. Igual sentido de justicia la llevó a ella a intensificar su presencia en la Casa durante lo que Ambrosio Fornet llamó «el Quinquenio Gris».

Con la conducción de Haydée la Casa, a semejanza de lo que hizo el Icaic dirigido por Alfredo Guevara, logró que Cuba conservara vínculos con los demás países de nuestra América cuando los gobiernos de estos, salvo la honrosa excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con Cuba cumpliendo órdenes imperiales. La conducta inquebrantablemente revolucionaria de Haydée la llevó a presidir, a mediados de 1967, la conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Al inaugurarse dicha conferencia, un telón de fondo ostentaba el rostro de Simón Bolívar; y al clausurarse, el rostro era el del Che, quien peleaba entonces en Bolivia. Su asesinato, meses más tarde, hizo que Haydée le escribiera una conmovedora carta, publicada al frente de la entrega que dedicó al héroe la revista que es órgano de la Casa.

La Casa de las Américas sigue y seguirá siendo la Casa de Haydée. Los que tuvimos el privilegio de trabajar junto a ella, y los nuevos que nos acompañan, sabemos todos que la Casa es su hechura, y que están vivas sus claras orientaciones.

Fuente: GRANMA