Archivo de la categoría: LA BUENA MEMORIA

PALABRAS PARA INAUGURAR EL PREMIO CASA DE LAS AMÉRICAS 2018. SILVIO RODRÍGUEZ

SILVIO RODRÍGUEZ / SEGUNDA CITA

La Habana, 15 de enero de 2018.

Hermanos que convoca esta Casa:

Si a un siglo de su nacimiento José Martí fue identificado como responsable de los hechos revolucionarios que inauguraron nuestra etapa libertaria de 1953, también pudiera decirse que esta Casa de las Américas fue fundada por nuestro Apóstol, por su compromiso con los próceres que empezaron las guerras de emancipación continental contra el colonialismo. Para colmo, una joven de la generación del centenario del nacimiento de Martí, protagonista de aquella jornada terrible y simbólicamente hermosa fue, a su vez, quien fundó y animó a esta institución, que ha reunido escritores como haciendo un ensayo hogareño de aquel ideal llamado Nuestra América.

Otro imprescindible de esta Casa, mi amigo poeta y pensador Roberto Fernández Retamar, el año pasado me pidió estas palabras de inauguración al Premio número nº 59. Y es que Roberto sabe que, aunque este entrañable evento aún no ha incluido la modalidad de canción, es incuestionable que aquí se ha cantado mucho, tanto con lírica como con guitárrica.

Por ejemplo, el mes que viene hará medio siglo de que varios trovadores de mi generación estuvimos por primera vez en este mismo salón. Aún no se llamaba Che Guevara, aunque ese fue un nombre que nos sobrevoló aquella noche. Lo que era yo, estaba bastante azorado, casi no me lo creía, porque en febrero de 1968 Casa de las Américas era ya un lugar honroso y querido, liderado por una heroína y respaldado por brillantes artistas y escritores.

Faltaban por llegar muchas novelas, narraciones, piezas de teatro; faltaban inolvidables libros de poesía. Y faltaban por ausentarse, o por sernos arrebatados, varios hermanos queridos. Porque esta Casa y este Premio siempre tuvieron la virtud de reunir a mujeres y a hombres más interesados en la suerte de sus pueblos que en la de sus palabras; gente entregada en el ingenio, pero mucho también en carne y hueso. Así que faltaban por ocurrir sorpresas en muchos escenarios, noticias esperadas o inconcebibles, esperanzas y angustias de diversas honduras.

También faltaban iluminaciones, torpezas, aprendizajes; faltaba tiempo, partícula a partícula, haciendo lo que la brisa y el agua cuando corren. Faltaba, después de la espuma, el sedimento revelador que nos hace reconocer y desafiar, entre las miserias del mundo, lo triste de nuestra propia naturaleza.

A algunos incluso nos faltaba más de la mitad de nuestras vidas, aunque no lo sabíamos. Y todos éramos aprendices de todo: de la historia escrita, de la que pensábamos que faltaba por hacer y escribir y, por supuesto, la de la hormiga cotidiana: la historia real que, entre acorralado y desafiante, ha escrito este pequeño país, capaz de proyectar las enormes luces de sus sueños.

Algunos sueños acaso no los llegaremos a tocar, al menos del todo, porque el acoso constante sin dudas nos limita. Estamos donde una larga, compleja y desigual batalla nos permite. Esto nos ha hecho desarrollar un arte de defensa que nos sostiene. Y aunque el que se defiende bien a veces logra sobrevivir, verse obligado a basar la existencia bajo esa premisa no es lo más saludable.  Seguir leyendo PALABRAS PARA INAUGURAR EL PREMIO CASA DE LAS AMÉRICAS 2018. SILVIO RODRÍGUEZ

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RAÚL MARTÍNEZ, EL PRIVILEGIO DE LO ETERNO*. OMAR GONZÁLEZ

*Palabras pronunciadas en la entrega del PREMIO NACIONAL DE ARTES PLÁSTICAS 1994 a RAÚL MARTÍNEZ, en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Iniciando una tradición

OMAR GONZÁLEZ / LA JIRIBILLA

No es obra de la casualidad que, en la primera edición del Premio Nacional de Artes Plásticas, el jurado haya decidido, por unanimidad, conferirle a Raúl Martínez la más alta distinción que, a partir de ahora, se instituye en el seno de esta manifestación artística.

Si bien las deliberaciones de cualquier tribunal suelen permanecer en secreto, los integrantes del jurado me perdonarán que revele, desde mi estricta posición de convidado de piedra, lo que para nosotros resultó, si no sorprendente —dada la admiración que sentimos por Raúl y su obra—  sí muy revelador y simbólico. Y es que, al reconocerlo, reconocían también el aporte de la plástica cubana al proceso histórico de nuestra cultura. Porque el artista que se distingue hoy con este premio es mucho más que una figura destacada en el ejercicio de su profesión; es todo un símbolo, la síntesis en que se ven reconocidos el resto de los nominados y muchos otros colegas suyos que han hecho del arte una pasión y un modo cabal de expresar la dignidad, la belleza y la espiritualidad de nuestro pueblo.

Raúl Martínez, Premio Nacional de Artes Plásticas 1994

Decidir, entonces, fue un acto difícil, si tomamos en cuenta el esplendor alcanzado por esta manifestación artística en Cuba durante los últimos 36 años, la vigencia y el vigor de sus antecedentes fundacionales y de sus maestros contemporáneos; pero fue, al mismo tiempo, una determinación rápida, justa, inobjetable. Porque nadie en nuestro país puede negar que en Raúl Martínez, tan reacio a los elogios como a las formalidades de las ceremonias prefabricadas, se dan las mejores cualidades del ser humano dedicado al arte: su sencillez, su permanente indagación creadora, su cubanía, su vocación universal, su audacia y valentía en el tratamiento de cualquier tema o asunto, su honestidad y, siempre como quien habla con el corazón, su inclaudicable lealtad a la Patria, a la Revolución y a Fidel.

Por eso Raúl, en quien también se da la virtud del que predica más con los actos que con las palabras, es una figura emblemática. Un paradigma a los ojos de sus contemporáneos y principalmente de los jóvenes creadores, que lo asumieron como maestro y modelo de honestidad intelectual. Todos, entonces, nos identificamos con la decisión que adoptaron los 15 artistas, críticos y profesores que integraron el jurado. Un jurado en el que están representados esos mismos jóvenes discípulos de Raúl y aquellos a quienes el propio artista reconoce también como sus otros hermanos de fila y magisterio. Seguir leyendo RAÚL MARTÍNEZ, EL PRIVILEGIO DE LO ETERNO*. OMAR GONZÁLEZ

CHAPLIN: MÁS PODEROSO QUE LA MUERTE

CHAPLIN

EFE / REPÚBLICA

En la mañana de Navidad de hace cuarenta años, Charles Chaplin (1889-1977), el gran genio del cine mudo, murió mientras dormía en su residencia de Suiza, donde había vivido el último cuarto de siglo y que ha sido convertida en un museo que hoy recuerda de forma muy especial su vida y su prolífica obra.

Sus películas, con sus singulares personajes e historias, han superado barreras geográficas, culturales y al gran verdugo del tiempo, gracias a que los mensajes que contenían son ahora tan actuales como lo eran entre los años veinte y cincuenta del siglo pasado.

Las redes sociales no cesan de multiplicar esos mensajes y gracias a internet el discurso de El Dictador o las escenas de engranajes de Tiempos Modernos son más difundidas que nunca antes, comentó la jefa de comunicación de “Universo Chaplin “, Annick Barbezat-Perrin.

Las estadísticas que lleva este museo indican que ese discurso ha sido visto 30 millones de veces en Youtube -una cifra inimaginable para una película de 1940, cuando este filme fue estrenado- y que la escena en la que el pequeño barbero judío afeita a un cliente al ritmo del Baile Húngaro Nº 5 de Brahms ha sido reproducida en la misma plataforma 8 millones de veces.

Lo explica el hecho de que los ideales de “Charlot“, centrados en un humanismo que pregona la paz y la tolerancia mutua, resultan de gran actualidad en un mundo sacudido por la violencia y con políticos que promueven la división e incitan a la discriminación y a la xenofobia.

Consciente de que la figura de Charles Chaplin es imperecedera, el museo pone este lunes punto final a una serie de actos conmemorativos que han incluido la puesta en funcionamiento de un globo aerostático desde el cual los visitantes pueden realizar un vuelo de diez minutos sobre la residencia en la que vivía el actor con su familia, en la localidad suiza de Vevey.

Los responsables del museo han asumido esta propuesta como un “símbolo de libertad e inspiración”, por lo que el balón con la figura de “Charlot” viajará en los próximos meses a distintos festivales de globos en Suiza.  Seguir leyendo CHAPLIN: MÁS PODEROSO QUE LA MUERTE

HAMMETT: NOCHES DE SAN FRANCISCO. HIGINIO POLO

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HIGINIO POLO / EL VIEJO TOPO

POLO 6Hace unos pocos días llegó a las librerías el último libro de Higinio Polo, dedicado a la figura de Dashiell Hammett. Mejor dicho: a la figura de Dashiell Hammet y su época: la de la caza de brujas maccarthyana y la persecución arbitraria de los comunistas en EEUU, en los inicios de la Guerra Fría. Aquí, Polo nos narra una serie de extrañas coincidencias que le acontecieron en cuanto acabó su libro.

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Humphrey Bogart y el halcón.

Cuando, en el otoño de 2006, abrí una carpeta (a la que puse el título provisional de Hammett: noches de San Francisco) con el propósito de reunir en ella todos los materiales que tenía dispersos sobre Dashiell Hammett para escribir un libro sobre su vida, dedicando especial atención a los años infames de la caza de brujas y de la doctrina Truman de contención del comunismo, no imaginaba que tendría insospechadas repercusiones, al menos para mí. Es probable que eligiera ese título, primero, porque no tenía ningún otro y fue el que se me ocurrió en ese momento, y, segundo, porque cuando consideraba la posibilidad de empezar a trabajar en el asunto estuve pensando en esa peculiar urbe norteamericana del océano Pacífico que, antes de que se construyese su actual leyenda de tolerante ciudad de la dorada California, estuvo ligada a todos los abusos de la burguesía, adquirió carácter de tierra de frontera y se transformó con su colonia de chinos —que llegaron allí a miles como mano de obra barata y a quienes el capitalismo norteamericano casi esclavizó—. Pensé también, claro, en El Halcón Maltés, en sus historias de contrabandistas, en los años de la ley seca cuando los gánsters controlaban la vida y las haciendas de media California, en su fama de ciudad corrupta, la más corrupta de los Estados Unidos (que ya es decir). Y, era inevitable, pensé en el personaje de Sam Spade, en sus idas y venidas en las noches de San Francisco; y en la vida del propio Hammett, que vivió allí sus primeros años de escritor de historias para los pulp, y donde trabajó para la Agencia Pinkerton, celebró su matrimonio, y vio el nacimiento de sus hijas.

POLO 2
Dashiell Hammett

Como era previsible, la sencilla carpeta de cartón desbordó pronto su escasa capacidad y se convirtió en un montón de recortes de periódico, revistas, libros, hojas con anotaciones y con ideas inservibles, etcétera: ya conocen ustedes los procedimientos. Con el inicio del año nuevo, empecé a pensar en el índice del libro, en posibles capítulos, en el contenido y extensión de cada una de las partes; y mantuve el título de Hammett: noches de San Francisco. Incluso lo incorporé en la carpeta informática que abrí al empezar a escribir las primeras líneas, a la espera de que se me ocurriese un título definitivo más adecuado. (Creo que lo conseguí. Es el siguiente: Dashiell Hammett. Novela negra y caza de brujas en Hollywood. Pueden ir ustedes a adquirir su ejemplar a la librería más próxima).  Seguir leyendo HAMMETT: NOCHES DE SAN FRANCISCO. HIGINIO POLO

A LOS OCHENTA AÑOS DE ROGELIO MARTÍNEZ FURÉ. MIGUEL BARNET

Rogelio Martínez Furé. Foto: Juvenal Balán

Me parece mentira que aquel joven espigado, de estirpe matancera y tez aceitunada hasta la quinta esencia de la mulatez, acabe de cumplir este agosto ya 80 años. El Seminario de Etnología y Folclore del año 60 lo atrajo como un imán. Su solicitud contenía, lo recuerdo bien, un expediente muy nutrido, que entre otras cosas, reseñaba una novela sobre Haití que acababa de escribir y nunca publicó. Había matriculado Derecho en la Universidad de La Habana pero abandonó los estudios jurídicos para dedicarse por entero a la investigación folclórica y a la selección de lo mejor de la poesía africana.

De aquel seminario fue él de los pocos que permaneció sin vacilación a pesar de las estadísticas y las áridas asignaturas de bibliotecología y economía política. En todo sobresalió, pero fueron las noches de juergas bohemias y los estudios sobre los cabildos y las ceremonias funerarias de la Regla de Ocha a lo que más tiempo dedicó, dedicamos mejor, en esos años de formación académica.

Tanto Argeliers León como el resto de los muy talentosos profesores que tuvimos, lo señalaron como el más dotado. Yo siempre admiré su devoción por los valores permanentes de la cultura popular cubana porque su visión no era localista sino universal y proteica como la del maestro que ambos veneramos: Don Fernando Ortiz.

Me incitó a escribir los primeros orikis de la poesía cubana contemporánea. Visitamos innumerables sitios del país donde resonaban los tambores batá evocando a la variedad de culturas yorubas y congas que habían arribado en los barcos negreros a las costas cubanas.  Seguir leyendo A LOS OCHENTA AÑOS DE ROGELIO MARTÍNEZ FURÉ. MIGUEL BARNET

CELEBRACIÓN DE LOS PREMIO CERVANTES A ALEJO CARPENTIER Y DULCE MARÍA LOYNAZ. MIREYA CASTAÑEDA

Al novelista cubano Alejo Carpentier le otorgaron el Premio Cervantes en 1977, luego que en la primera edición el año antes lo recibiera el español Jorge Guillén. Foto: Archivo

EL azar concurrente que tan bien enunciara José Lezama Lima propició este año que un amoroso regalo filial por un aniversario de quien escribe le permitiera llegar a Alcalá de Henares, donde hace ahora 40 y 25 años, respectivamente, fueran acogidos en homenaje literario dos cubanos insignes, Alejo Carpentier y Dulce Maria Loynaz.

Conocer  la urbe cervantina, no obstante, es mas una parada obligatoria que una casualidad, pues estando a solo 30 kilómetros de Madrid hubiera sido impensable no apreciar una ciudad declarada en 1998 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) Patrimonio de la Humanidad.

En la madrileña estación de Atocha se toma el tren que rápidamente lo llevará hasta la milenaria Alcalá de Henares. A la llegada, luego de un café en un bar humorísticamente llamado La oficina, usted indefectiblemente va en busca de calles y monumentos, va en busca de historia y cultura, va en busca del recuerdo del gran novelista y la excelsa poeta.

LA UNIVERSIDAD, EL PARANINFO, EL PREMIO CERVANTES

La famosa Universidad fue construida en 1499 por el cardenal Cisneros y por sus aulas pasaron importantes personalidades. Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Gaspar Melchor de Jovellanos, Lope de Vega, San Ignacio de Loyola, San Juan de la Cruz, Tirso de Molina. Y no, la Universidad no puede vanagloriarse del inmortal Cervantes.

Integrada por varios edificios, uno de los históricos es el Colegio Mayor de San Ildefonso, sede hoy del rectorado, con su  bellísima fachada renacentista, la Capilla y  el espectacular Paraninfo.

Al traspasar el pórtico usted ve directamente uno de sus famosos tres patios, ese primero el de Santo Tomás de Villanueva, uno de los más notados alumnos complutenses, y a través de él se llega al legendario Paraninfo, donde se entrega desde 1976, cada 23 de abril en conmemoración de la muerte de Miguel de Cervantes (Madrid, 1616), el Premio de Literatura más importantes en Lengua Castellana.

Hace 25 años la poeta cubana Dulce María Loynaz fue la segunda mujer y la primera latinoamericana en recibir el Premio Cervantes. La primera en 1988 fue la española María Zambrano. Foto: Juvenal Balán

ALEJO CARPENTIER Y DULCE MARÍA LOYNAZ RECIBEN EL CERVANTES  

En el muro entre el Paraninfo mismo y la Sala de Togas se han colocado las efigies en bronce de los galardonados con el Premio y allí vimos, con orgullo y emoción, la del novelista cubano Alejo Carpentier, el segundo Cervantes, de 1977, y la de la también cubana Dulce María Loynaz, la segunda mujer en recibirlo, en 1992.

Ya en el Paraninfo, ese el lugar mágico y estremecedor por excelencia, sorprende en primer lugar la techumbre de la sala, y luego, en uno de los laterales, la Cátedra o tribuna de los oradores.

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EL REFORMISMO EN CUBA (1898-1902): CARTAS REVELADORAS. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

  Este texto es un fragmento del libro “Cuba ¿revolución o reforma?” (2012).
ENRIQUE UBIETA GÓMEZ / DIALOGAR, DIALOGAR / CUBADEBATE

En septiembre de 2001, asistí como ponente a uno de los maratónicos congresos de la Latin American Studies Association (LASA) en Washington. Permanecí en la ciudad otros dos meses, en una fructífera revisión de la papelería manuscrita de José Ignacio Rodríguez, que se conserva en la Biblioteca del Congreso. Se comprenderá por las fechas de mi estancia, que viví el estupor que causó en todos los hombres y mujeres honestos del mundo el desvío de los aviones civiles y el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, y el ataque al Pentágono, en la capital estadounidense.

Viví la histeria belicista que preparó los ánimos para la invasión a Afganistán e Iraq, y el renacimiento del movimiento civil norteamericano contra la guerra.

La pesada puerta de la Biblioteca del Congreso en Washington separaba dos mundos lejanos pero semejantes: afuera, manifestaciones populares que denunciaban la guerra y el terrorismo de Estado, mientras algunos congresistas y políticos cubano-americanos cabildeaban para hacerle más dura la vida a quienes en la Isla de sus orígenes se atrevieron a enarbolar el ideal de independencia absoluta. Adentro, en disímiles caligrafías que transparentaban el temperamento de los autores y en ocasiones, el humor del día, aparecían, desnudos ante mis ojos, personajes y personajillos decimonónicos que conspiraban en Washington y en La Habana para evitar que se produjera la independencia cubana. Las cartas tienen un destinatario: José Ignacio Rodríguez. Y un contexto histórico preciso: los años de la primera ocupación militar norteamericana (1898-1902), después de la derrota de España en la guerra hispano-cubano-americana, aunque algunas misivas son de fechas anteriores y otras de fechas posteriores. El diálogo epistolar se produce entre autonomistas y anexionistas, las dos tendencias políticas del reformismo insular decimonónico.

Cabe una aclaración: en la historiografía cubana se acepta sin dificultad que el autonomismo es una corriente reformista, pero algunos autores dudan al calificar el anexionismo. Dos razones parecen interponerse: la creencia de que toda solución violenta es revolucionaria y la errada suposición de que la anexión es una solución radical. Ni lo uno ni lo otro. Se puede ser violento y reformista (y viceversa), y ninguna solución que apostara por la anexión podía solucionar los problemas de la nación desde su raíz. Creo que el anexionismo, por su dependencia de un poder externo que garantice los límites del cambio al que aspira, es esencialmente reformista. Las décadas que transcurren entre el fin y el inicio de los siglos XIX y XX, ofrecen suficientes evidencias de esta confluencia de propósitos e intereses.  Seguir leyendo EL REFORMISMO EN CUBA (1898-1902): CARTAS REVELADORAS. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

“MIGUEL BARCELÓ”. RAMÓN CHAO

RAMÓN CHAO / BLOG DEL AUTOR

 Miquel Barceló

“Triunfar tarde no es triunfar; es alcanzar a la vez la inmortalidad y la muerte”, solía decir Disraeli, según su biógrafo André Maurois. Me lo repitió más o menos igual Juan Carlos Onetti, cuando le pregunté si un día le darían el premio Nobel : “A mí que me devuelvan la juventud; la cambio por todas las recompensas”, respondió. Barceló no tendrá que esperar la muerte para ser inmortal; lo era a sus cuarenta y cinco años, cuando se encontraba en el camino medio de su vida: era, a mi entender, el primer pintor vivo que exponía en el Louvre.

El día de la inauguración – Ilustraciones para la Divina Comedia – evocábamos una de sus primeras exposiciones, hace más de veinte años, en Son Servera de Mallorca. Allí nos llevó Marietta Llorens Artigas; a su guarida (eso parecía) vecina a la iglesia de Santa Eulalia de Palma. Eran las doce de la mañana y aún no se había levantado. Nos recibió cargado de amabilidad y de sueño. Y repasamos su vida. De niño era rico de calles y plazas, de amigos, de iniciativas, de peleas y de algunas atrocidades con los animales, a los que perseguía y capturaba para plasmar en los cuadernos escolares el proceso de putrefacción. “Creo que pinto desde que nací, por lo menos desde el comienzo de mis recuerdos”.  Hacía de todo y a la vez, como los adolescentes inquietos. Un día director de cine, a la siguiente guitarra electrónica y por la noche escritor. “Incluso soñé con ser explorador, y de una forma más confusa, aventurero, lo que tal vez que haya logrado hoy. Con el tiempo la cosa se fue solidificando de forma natural. Como mi madre pintaba, en casa había óleos, pinceles, telas y libros de arte.” Era una casa tan grande que las tres cuartas partes de ella estaban abandonadas, lo que permitía dedicar varios cuartos a los animales: cerdos, conejos, gallinas y otro para Miquel. Tenía mucha facilidad para inventar imágenes. “Mis amigos de la escuela y desde muy pequeñito me las pedían. Y seguí pintando hasta hoy, de modo que no tuve ni que plantearme el futuro.”

El barco que nos llevaría a Francia a mi mujer y a mí saldría a las dos de la tarde, de modo que tuvimos que marcharnos en plena conversación. Pintor reflexivo, pero con un sistema de ejecución brutal. ( intento siempre encontrar el gesto definitivo), Barceló relaciona el uso de los recursos pictóricos posibles con una concepción del arte como terreno de la extrema libertad. “Siempre detesté las estrategias. Todos los reduccionismos y lo pudiéramos llamar posmoderno para mí está liquidado. Estoy harto de todas esas ideas posmodernas norteamericanas que se intentan trasladar aquí y me parecen un gran error. Hay que inventar nuevos lenguajes. Y esto siempre se logra cuando parece que nada es posible, que llegamos al límite de todo, cuando no se puede creer en nada, cuando se agotaron las ideologías.”

Desde muy joven inicia un inacabable ataque contra las convenciones pictóricas tradicionales y se enfrenta a los dogmas teóricos de la vanguardia más reaccionaria. Cortó pronto con la formación tradicional que tuvo de joven para emprender otra vía. “Empecé a ver pintura académica y luego el Arte bruto y Pollock. “Me gustaba la forma de pintar de éste, que terminó pareciéndose a su pintura. Me fascina esta transformación de un pintor, o de un futbolista, cuyo cuerpo se va adecuando a un objetivo. El Pollock de los últimos años, cuando parecía buscar la figuración a partir de sus campos de energía abstractos”.  Seguir leyendo “MIGUEL BARCELÓ”. RAMÓN CHAO

CORCUERA: POESÍA  DE  CLASE. HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE

HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE / UARM
Conocí a Arturo Corcuera (Salaverry, 1935 – Lima 2017) en la vieja Casona de San Marcos, entre poemas y canciones que la comunidad sanmarquina celebraba entre fulgurantes  mítines y marchas estudiantiles.Y nuestra amistad se afianzó en las esquinas y parques de Lince. Eran los años 60′. Años con aromas del triunfante verde olivo y de su inolvidable y aguerrido “Platero”. Y fuimos compañeros en innumerables festivales de poesía tanto en nuestro país como en el extranjero.
Hoy lo despedimos entre mítines y marchas y escuchando las resonancias de las arengas del magisterio nacional. Pareciera que no hubiese cambiado nada en 50 años de la historia de nuestro país.¡Pero ha cambiado! Hoy somos otros, sin dejar de ser los mismos.
Poesía de clase la de Arturo Corcuera. Él era un artesano de la palabra. Un orfebre que amorosamente pulía las palabras para que deslumbren y conmuevan eternamente. Su discurso poético está lleno de magia, fantasía, sabiduría y humor. La retórica clásica no tenía secretos para él. Mucho menos las formas discursivas contemporáneas. Su “Noé delirante”, por la gracia y sabiduría de sus versos es una obra maestra de nuestro idioma.
El rigor y creatividad con que se inclinó sobre la página en blanco, hacen de su obra lírica un ejemplo de las bondades líricas de la poesía hispanoamericana y la consecuencia de su militancia social un abanderado de nuestras luchas por la belleza, la paz y la libertad.

JULIO BORGES: “TÚ NO SABES QUIÉN SOY YO”. CAROLA CHÁVEZ

CAROLA CHÁVEZ / COMO TE IBA CONTANDO


CAROLA CHÁVEZYo recuerdo, allá en los años 80 y 90, que era normal ver, en el este del Este, soldados rasos haciendo de choferes, jardineros, mayordomos y conserjes en casas de “ gente importante con contactos”. Era normal ver a un soldado en el estacionamiento del supermercado cargándoles las bolsas a una señora encopetada. Los soldados eran personal del servicio privado, “cachifos” pagados por el Estado. Así como pasaba con los soldados rasos, muchos oficiales también servían de carga bolsas a primeras damas y a primeras barraganas. Entonces la dignidad se pagaba con traslados a zonas hurriblis como Pto. Ayacucho o Guasdualito, donde pululan los zancudos y el restaurant de lujo más cercano queda en Caracas.

Con esa imagen de las Fuerzas Armadas crecimos en el Este, pero llegó Chávez y mandó a parar. De ahí la rabieta de tipos como Julio Borges, como Capriles, de adecos como Ramos Allup, y ni hablar de la de María Corina, una Ma-cha-do, que ahora se tienen que calar que un negro uniformado les hable de tú a tú y, peor, que se niegue a hacerles el mandado. Y el mandado es tumbar a Maduro, coño, y esos bichos no entienden.

Por eso los ataques, los insultos, las molotov, los morteros, las balas, los frascos llenos de pupú, porque en la mente de un sifrino es inconcebible que un negrito se le alebreste sin que tenga que pagar por ello. Por eso las amenazas, que si La Haya, que si la DEA, que si “dónde te vas a meter”. Todo esto, y con la torpeza que los caracteriza, mientras tratan de convencer a esos mismos soldados que bañan en mierda, de que “se unan a su lucha”, sí, esa lucha que de lograr sus objetivos promete desaparecer a los soldados bolivarianos de la faz de la tierra.

Cuán complicado es todo en estos días. Antes, cuando un pendejo cualquiera no quería obedecer, no tenían sino que decirle las palabras mágicas: “Tú no sabes quién soy yo”. Aquello bastaba. El “tú no sabes quién soy” yo se filtró en el tejido del sifrinaje de tal modo, que hasta los niños lo usaban como comodín cuando eran pillados en haciendo alguna trastada. Maestras, porteros del colegio, entrenadores, sometidos a la tiranía de los niños de la gente cree más gente. Del “tú no sabes quién” soy yo no se salvaba ni siquiera los que también se suponía que éramos alguien”. Yo recuerdo una tarde, estábamos en el Club Puerto Azul pescando, y había un niño, un gordito con cara de mala leche, pegándole palazos a unos cangrejitos que ya no encontraban en dónde meterse. Yo, que no puedo ver sufrir a una criaturita, le dije al niño: “Mi amor, no dañes al cangrejito, mira que él tiene su familia y…” El carajito, clavándome una mirada llena de desprecio, me contestó: “Yo en este club hago lo que me da la gana, porque mi tío es de la directiva”. Dicho esto, le acertó el palazo al cangrejo que quedó en el muelle hecho puré. En fin, que es toda una cultura.

Con esa cultura llega el sifrinaje, por fin en mayoría, y con mayor sed de venganza, a la Asamblea Nacional. Llegaron a patear culos, que es lo único que saben hacer. Llegaron, desde el primer día a patotear al chavismo y al comando de la Guardia Nacional Bolivariana que hay en el Palacio legislativo. Llegaron a poner en su sitio a esta cuerda de negros que no sé qué se han creído.   Seguir leyendo JULIO BORGES: “TÚ NO SABES QUIÉN SOY YO”. CAROLA CHÁVEZ

FEDERICO, EL POETA QUE REVERDECE. MADELEINE SAUTIÉ

Federico García Lorca. Foto: Tomada de cervantes.es
MADELEINE SAUTIÉ / GRANMA

MADELEINE SAUTIE.jpgPara decirlo de manera poética, el crimen fue en Granada. Con esa aseveración nombraría Antonio Machado el poema que escribió al saber asesinado a una de las más altas voces de la poesía y el teatro de todos los tiempos en lengua hispana.

Se le vio, caminando entre fusiles / por una calle larga, / salir al campo frío, / aún con estrellas, de la madrugada. / Mataron a Federico / cuando la luz asomaba. / El pelotón de verdugos /no osó mirarle a la cara. / Todos cerraron los ojos; / rezaron: ¡ni Dios te salva! / Muerto cayó Federico / —sangre en la frente y plomo en las entrañas—. /… Que fue en Granada el crimen /sabed — ¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!…

En la misma tierra que lo vio nacer un 5 de junio de 1898 dejó de existir, con solo 38 años, hace 81 años, el poeta español Federico García Lorca, cuya vida arrebató el fascismo sin más razones que su odio monstruoso a aquellos que marcan la diferencia cuando se disponen a hacer el bien y a tomar partido cuando el mundo se pinta como una larga estera de injusticias.

Una sacudida vehemente e intelectual, con nombres y apellidos de proyectos entre los que se encontraban giras con grupos teatrales, lecturas y creación de poesía y teatro del bueno, conferencias impartidas en disímiles escenarios e impulsos vigorosos marcaron los últimos años del autor de La casa de Bernarda Alba cuando se suponía que el azar deslizara la alfombra para el paso de un hombre que sabía hacia dónde iba.

Los primeros se remontan al campo en Fuente Vaqueros. Con 11 años cumplidos la familia se mudará a la ciudad de Granada, la que será escenario perfecto para que la sensibilidad adolescente de Federico halle trigo con que cebar su famélico apetito artístico, que tuvo sus primicias en la música, al fascinarse con Beethoven, Chopin y Debussy, por solo dar fe de algunos. Matricula en la Universidad de Granada Filosofía y Letras y Derecho.  Seguir leyendo FEDERICO, EL POETA QUE REVERDECE. MADELEINE SAUTIÉ

DE “POETA EN NUEVA YORK”, TRES POEMAS. FEDERICO GARCÍA LORCA

LORCA 5

VUELTA DE PASEO

Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

1910

(INTERMEDIO)

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar.

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,
el hocico del toro, la seta venenosa
y una luna incomprensible que iluminaba por los rincones
los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.

Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,
en el seno traspasado de Santa Rosa dormida,
en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,
en un jardín donde los gatos se comían a las ranas.

Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos,
cajas que guardan silencio de cangrejos devorados
en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.
Allí mis pequeños ojos.

No preguntarme nada. He visto que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!

Nueva York, agosto 1929

IGLESIA ABANDONADA
(BALADA DE LA GRAN GUERRA)

Yo tenía un hijo que se llamaba Juan.
Yo tenía un hijo.
Se perdió por los arcos un viernes de todos los muertos.
Lo vi jugar en las últimas escaleras de la misa
y echaba un cubito de hojalata en el corazón del sacerdote.
He golpeado los ataúdes. ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¡Mi hijo!
Saqué una pata de gallina por detrás de la luna y luego
comprendí que mi niña era un pez
por donde se alejan las carretas.
Yo tenía una niña.
Yo tenía un pez muerto bajo la ceniza de los incensarios.
Yo tenía un mar. ¿De qué? ¡Dios mío! ¡Un mar!
Subí a tocar las campanas, pero las frutas tenían gusanos
y las cerillas apagadas
se comían los trigos de la primavera.
Yo vi la transparente cigüeña de alcohol
mondar las negras cabezas de los soldados agonizantes
y vi las cabañas de goma
donde giraban las copas llenas de lágrimas.
En las anémonas del ofertorio te encontraré, ¡corazón mío!,
cuando el sacerdote levante la mula y el buey con sus fuertes brazos
para espantar los sapos nocturnos que rondan los helados paisajes del cáliz.
Yo tenía un hijo que era un gigante,
pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo.
Si mi niño hubiera sido un oso,
yo no temería el siglo de los caimanes,
ni hubiese visto el mar amarrado a los árboles
para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos.
¡Si mi niño hubiera sido un oso!
Me envolveré sobre esta lona dura para no sentir el frío de los musgos.
Sé muy bien que me darán una manga o la corbata;
pero en el centro de la misa yo rompere el timón y entonces
vendrá a la piedra la locura de pingüinos y gaviotas
que harán decir a los que duermen y a los que cantan por las esquinas:
él tenía un hijo.
¡Un hijo! ¡Un hijo! ¡Un hijo
que no era más que suyo. porque era su hijo!
¡Su hijo! ¡Su hijo! ¡Su híjo!

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FIDEL ENTRE DOS INFANCIAS. SILVIO RODRÍGUEZ

SILVIO RODRÍGUEZ / SEGUNDA CITA

Escuché hablar de Fidel por primera vez en mi infancia, bastante antes del 1º de enero de 1959. Por entonces su nombre se decía en voz baja y a veces se percibía en los murmullos de los mayores. Una noche lo escuché mencionar en la radio, también a bajo volumen, en casa de unos parientes que tenían onda corta. Allí escuchábamos una emisora clandestina que trasmitía desde las montañas de la Sierra Maestra, donde aquel nombre prohibido y sus amigos se peleaban a tiros con el ejército.

Así que lo primero que aprendí de Fidel es que a veces había que ser discreto: no se podía decir su nombre, no se podía decir que escuchábamos aquella emisora, como tampoco se podía decir que en la panadería de enfrente se vendían bonos del 26 de julio. Por lo mismo también fue secreto que, de mis soldaditos de juguete, mis afines eran los rebeldes, y que sus enemigos eran los mismos enemigos de los rebeldes de la realidad.

Apenas dos años después del triunfo revolucionario, Fidel, para mi, fue aquel hombre joven, enérgico y barbudo que a unos metros por encima de mi cabeza, en la playa de Varadero, despedía a un ejército de la enseñanza que al amanecer partiría a los campos y montañas de Cuba, armados de faroles y cartillas de alfabetización.

Aquel fue el primer discurso en directo que le escuché, y se me quedó el gusto, porque desde entonces muchas veces volví a estar cerca de donde Fidel se paraba a hacer historia. Incluso cuando mi servicio militar, si alguno de mis escasos permisos coincidía con un acto público, ahí estaba yo, lo más cerca posible de la tribuna. Puedo contar que estuve en el estadio en que aquel joven colombiano, armado de su acordeón, nos dio a conocer “Cuba sí, yanquis no”. Y también aquella vez de la escalinata universitaria, cuando alguien omitió la palabra Dios de un escrito de José Antonio Echeverría, y Fidel se indignó e hizo el memorable discurso donde nombró a los estrechos de miras como “mancos mentales”.  Seguir leyendo FIDEL ENTRE DOS INFANCIAS. SILVIO RODRÍGUEZ

“ANTONIO”. ALINA PERERA ROBBIO

Antonio Moltó Martorell, periodista cubano.

ALINA PERERA ROBBIO / JUVENTUD REBELDE

«Vamos a ver qué opina Antonio…», solíamos decir mi otro gran maestro, José Alejandro Rodríguez, y yo, cuando conversábamos cualquier asunto concerniente a Hablando Claro, programa de Radio Rebelde que adoro y en el cual he vivido infinidad de emociones, siendo voz femenina, durante ocho años.

Ese Antonio es Moltó Martorell. A veces lo llamaba por su primer apellido. Pero otras muchas decía su nombre, incluso cuando conversaba con él, porque ese es el tratamiento que se le da a un padre, a un maestro que abordaba con igual magia lo mismo un tema alusivo a la Revolución Cubana y al papel digno y amoroso de un periodista dentro de ella, que sobre un objeto bien hecho un escenario timbrado por el sol.

Un día el tema escogido para el debate en el espacio radial fue el de las frazadas de piso, a las cuales, misteriosamente, se les abrían huecos tras dos pobres jornadas de limpieza. Cuando le tocó el turno a Antonio, timonel equilibrado del espacio, cuya voz parecía reinar con sus pausas y arrestos frente a los micrófonos, él explicó que cuando una pieza textil no lleva «dos vueltas» de costura, queda endeble. Minutos después recordó sus días de trabajo en una fábrica de medias. Él sabía de lo que estaba hablando, y así era con todos los asuntos. Fui feliz con aquella sorpresa y exclamé desde un auténtico asombro: «Hay que ver que usted ha vivido…».  Seguir leyendo “ANTONIO”. ALINA PERERA ROBBIO

EN CUBA: TRIBUTO DE NICOLÁS MADURO EN SANTA IFIGENIA

GRANMA

Hasta el cementerio Santa Ifigenia llegó en la tarde de este martes el Presidente venezolano Nicolás Maduro Moros, acompañado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, para rendir tributo al Héroe Nacional José Martí y al Comandante en Jefe de la Revolución cubana, en el 91 aniversario de su natalicio.

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Ambos mandatarios, junto a la Primera Combatiente Cilia Flores y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, presenciaron el cambio de las guardias de honor que custodian las tumbas donde descansan los restos mortales de Martí y Fidel.

El primer homenaje fue para el Maestro. En el Mausoleo, junto a la bandera de la estrella solitaria que lo acompaña, depositaron rosas blancas.

Frente a la piedra de granito que guarda las cenizas de Fidel también colocaron flores; y es que en el cumpleaños 91 del Comandante en Jefe no podía faltar el tributo del Presidente de Venezuela a quien siempre estuvo al lado de la Revolución Bolivariana.

Foto: Estudios Revolución

Igualmente, rindieron homenaje a los mártires del 26 de Julio y a los caídos por el internacionalismo después del triunfo de Enero de 1959.

En un breve recorrido por Santa Ifigenia, Raúl habló a Maduro sobre nuestra historia; le explicó por qué Carlos Manuel de Céspedes es considerado el Padre de la Patria; recordó a Mariana Grajales y María Cabrales, madre y viuda del General Antonio Maceo, respectivamente; y le contó acerca de algunos oficiales de la Guerra de Independencia.

Al detenerse ante la tumba de Frank País García también depositaron flores; y entonces el General de Ejército evocó a este valeroso joven, asesinado al igual que su hermano Josué por la dictadura de Batista.

UN MAGNATE PETROLERO, AMIGO DE DICTADORES. ALBERTO PIRIS

Adam Hochschild es un intelectual estadounidense, profesor de periodismo en la universidad de Berkeley y autor de varios libros ya publicados en España, como “El fantasma del rey Leopoldo”, sobre la colonización belga del Congo, “Enterrad las cadenas”, sobre la lucha contra la esclavitud en el Imperio Británico y “Para acabar con todas las guerras”, unas reflexiones sobre la 1ª Guerra Mundial.

Ahora ha publicado “España en nuestros corazones” (Spain in Our Hearts: Americans in the Spanish Civil War, 1936-1939), sobre los ciudadanos estadounidenses que, como parte de una lucha universal contra el fascismo, participaron como voluntarios en la Guerra Civil española.

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En la página web de TomDispatch, el autor extracta una parte de su trabajo bajo el título “El petrolero que amaba a los dictadores”, para describir cómo la multinacional petrolera Texaco colaboró con las dictaduras europeas.

Para Hochschild, las “grandes empresas multinacionales, a veces con ingresos superiores a la suma de los productos nacionales brutos de varias docenas de países pobres, a menudo son más fuertes que los Gobiernos de los Estados y sus presidentes ejercen más poder político que el que pudieran soñar muchos presidentes de Gobierno o jefes de Estado”.  Seguir leyendo UN MAGNATE PETROLERO, AMIGO DE DICTADORES. ALBERTO PIRIS

USAIN BOLT: ADIÓS AL MEJOR

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Fecha de nacimiento: 21 de agosto de 1986 (edad 30 años), Sherwood Content, Jamaica

Estatura: 1.95 metros
Peso: 94 kilogramos
Marca 100 metros planos: 9,58 segundos (Récord Mundial)

Marca 200 metros planos: 19,19 segundos (Récord Mundial)

MARX Y LA LITERATURA. PAUL LAFARGUE

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PAUL LAGARGUE / EL CARTOBLEPAS

Cuenta Paul Lafargue, según comentario que Miguel Vedda inserta en su acabada e interesante introducción a los Escritos sobre literatura de Marx y Engels, editados bajo su cuidado por Ediciones Colihue de Buenos Aires en 2003, que Carlos Marx

«Conocía de memoria obras de Heine y Goethe, que citaba a menudo en la conversación; leía continuamente a poetas que escogía de todas las literaturas europeas; todos los años leía en el original griego a Esquilo; reverenciaba a este y a Shakespeare como los dos más grandes genios dramáticos que haya producido la humanidad… A William Cobbet lo tenía en gran estima. Dante y Burns se encontraban entre sus poetas predilectos… Como Darwin, era un gran lector de novelas. Marx amaba especialmente las del siglo XVIII, y en particular Tom Jones, de Fielding; los escritores modernos que más lo entretenían eran Paul de Kock, Charles Lever, Alejando Dumas padre y Walter Scott… Mostraba una expresa predilección por las narraciones de aventuras y humorísticas. Colocaba por encima de todos los novelistas a Cervantes y Balzac. Don Quijote era, para él, la épica de la caballería agonizante, cuyas virtudes se tornaron hábitos ridículos y grotescos en el mundo burgués naciente. Era tan grande su admiración por Balzac, que planteaba escribir una crítica de… La comedia humana tan pronto como concluyera su obra económica.»

Tomado del artículo “¿Marx poeta?”, de Ismael Carvallo Robledo, a propósito de la reedición del texto de 1976 de S. S. Prawer, Karl Marx and World Literature, a cargo del sello Verso Books de Londres, 2011.

LA NUEVA TROVA ES UN MOVIMIENTO MUSICAL E IDEOLÓGICO. SILVIO RODRÍGUEZ

SILVIO 1.jpgEL PAÍS, 6 JUL 1978

«Yo soy un joven cubano como hay 100.000, que en el año 61 cambiamos la comodidad de nuestra casa por irnos al monte a alfabetizar campesinos, y que luego, como otros cien o 200.000 jóvenes más, viví los embates de la lucha de clases en la década de los sesenta. No soy todo lo revolucionario que podría ser y trato de acercarme a la imagen que querría de mí. Pero si se me pregunta si soy antes revolucionario o compositor, me inclinaría por lo primero, porque si no, no podría componer canciones revolucionarias», dijo el martes Silvio Rodríguez, miembro de la Nueva Trova Cubana, que ha venido a España para presentar su último disco. Silvio Rodríguez definió la Nueva Trova Cubana como un movimiento no sólo musical y artístico, sino también ideológico, que plantea una actitud concreta ante la vida, y dijo que antes de que surgiera el grupo sus componentes tenían ya unos criterios sobre el papel del arte en una revolución y sabían que «si no tienes una actitud revolucionaria ante la vida, es demagógico hacer canción revolucionaria».

La Nueva Trova Cubana surgió como un frente de jóvenes compositores de distintos puntos del país que pretendían luchar por unas mismas concepciones de la política y la estética, el arte y la vida. En 1972 la Unión de Jóvenes Comunistas propuso oficializar el movimiento, cosa que aceptaron sus componentes. No obstante, a juicio de Silvio Rodríguez, «nuestra institucionalización no supuso que nos convirtiéramos en asalariados del pensamiento oficial, como decía el Che».

« La labor de la Nueva Trova hacia el exterior -sigue el compositor cubano- contribuye a romper el bloqueo económico y cultural de nuestro país. En la medida en que colaboramos en divulgar los sentimientos de la revolución cubano colaboramos a extenderla. En cuanto a nuestra labor en el interior, somos trabajadores de la cultura que tenemos como trinchera la guitarra y nos sumamos a la construcción del socialismo.»  Seguir leyendo LA NUEVA TROVA ES UN MOVIMIENTO MUSICAL E IDEOLÓGICO. SILVIO RODRÍGUEZ