Archivo de la categoría: Opinión

BAJO BOLSONARIO, EL ROCK ES PURO ABORTO, OBRA DE SATANÁS. ERIC NEPOMUCENO

Dante Mantovani, nuevo presidente de la Fundación Nacional de las Artes. 
ERIC NEPOMUCENO

 

ERIC 2‘El rock activa la droga del sexo, que activa la industria del aborto. Y la industria del aborto alimenta una cosa mucho más pesada, que es el satanismo”.

‘En la esfera de la música popular vinieron los Beatles, para combatir el capitalismo e implantar la maravillosa sociedad comunista’.

‘Agentes soviéticos que se infiltraron en la industria fonográfica norteamericana han insertado ciertos elementos en la música para realizar experimentos e ingeniaría social con niños y adolescentes’.

‘La Unesco es una máquina de propaganda en favor de la pedofilia’.

Son conceptos de un director de orquesta llamado Dante Mantovani, quien hasta ahora ostentaba como punto máximo en su carrera haber sido presentador de un programa musical en la emisora ‘Mano de Dios’, en el sur de Brasil. Es también ‘alumno’ del astrólogo auto-nombrado filósofo Olavo de Carvalho, gurú de la familia presidencial.

Bueno: a partir de hoy semejante figura preside la Fundación Nacional de las Artes (Funarte) de la secretaría Especial de Cultura.

‘Libros didácticos (adoptados en las escuelas) están llenos de versos de Caetano Veloso. Y luego no saben por qué hay tantos analfabetos…’.

La frase es una, entre tantas perlas semejantes, de Rafael Nogueira, quien fue nombrado para presidir la Biblioteca Nacional brasileña, una de las siete mayores del mundo.

También ‘alumno’ del inevitable Olavo de Carvalho, Nogueira no tuvo jamás ningún tipo de vínculo con instituciones culturales, y nadie sabe decir qué piensa de literatura, libros o lo que sea.

Al frente de la secretaría de Fomento e Incentivo a la Cultura está Camilo Calandreli, otro discípulo del astrólogo Carvalho, ícono y mentor de parte substancial de la más extrema derecha brasileña que florece bajo el clan Bolsonaro. Será el responsable por fomentar las directrices generales de las leyes de incentivo cultural.

A propósito, él ya declaró en las redes sociales que tales leyes no hacen más que fomentar el ‘marxismo cultural’.

Janicia Silva asume la secretaría de Diversidad Cultural. Conocida como ‘reverenda Jane’, se ignora cualquier trayectoria de semejante figura en medios artísticos y culturales.

¿A los lectores argentinos tales nombres –excepto, por supuesto, Los Beatles y Caetano Veloso  les suenan a nada?

Ningún problema: a los brasileños, también.

Pero fueron cuidadosamente elegidos para liquidar de una vez por todas a un sector de peligrosísimos enemigos de Bolsonaro, por él y su clan fervorosamente odiados: las artes y la cultura de Brasil.

Fuente: PÁGINA 12

COLOMBIA: EL MILAGRO DEL PUEBLO. FERNANDO RENDÓN

marcha colombia

 

fernando rendón (1)
Atravesamos calles y avenidas deteniendo el denso tráfico con nuestros pasos firmes.
Una multitud con tambores, trompetas, pitos y megáfonos corea y canta consignas rítmicas, baila y enfrenta las aturdidoras, los gaseadores, las recalzadas, el monstruo de la represión a punto del infarto con su corazón de piedra.
De repente veo un ciego, en sus harapos, sentado en una banca, sonriendo, apoyado en su bastón.
Aunque hace muchos años no ve, ha visto la marcha!
Hace muchos años  esperaba escuchar la marcha que ahora ve, todos podemos ver el milagro, el pueblo avanza, no es el sordo que escucha y el ciego que ve, pero ha hecho el milagro.

EN EL CORAZÓN DE LA UNIDAD LATINOAMERICANA. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

UBIETA 4.jpgNuestra América vive días intensos. No hay motivo, ni tiempo, para el de­saliento. Los pueblos del continente han abierto las grandes alamedas de su emancipación, y el imperialismo no puede cerrarlas. Bolívar, Martí, Sandino, señalaron el camino de la unidad. «¿Hasta cuándo vamos a permanecer en el letargo? –preguntaba Fidel en 1959, durante su visita a Caracas– ¿Hasta cuándo vamos a ser piezas indefensas de un continente a quien su libertador lo concibió como algo más digno, más grande? ¿Hasta cuándo los latinoamericanos vamos a estar viviendo en esta atmósfera mezquina y ridícula? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer divididos?».

Desde su etapa de formación, en los años 40, Fidel se había involucrado en los reclamos de justicia más ­apremiantes de la región: la independencia de Puerto Rico y el derrocamiento del dictador Trujillo en República Dominicana, entre otros, y viviría junto al pueblo colombiano los sucesos que hoy la historia recoge como el Bo­gotazo.

Su visita a Venezuela, apenas unos meses después del triunfo revolucionario, resultaría premonitoria. Allí diría, a propósito de la necesaria unidad de nuestros pueblos: «¿Y quiénes deben ser los propugnadores de esa idea? Los venezolanos, porque los venezolanos la lanzaron al continente americano, porque Bolívar es hijo de Venezuela y Bolívar es el padre de la idea de la unión de los pueblos de América».

Pero no se refería Fidel solo a la unidad interna de los pueblos, ­indispensable para el triunfo de la justicia, sino a la unidad entre naciones del continente, aunque sabía que habría gobiernos «sietemesinos» sin fe en su tierra, dispuestos a entregar las riquezas colectivas y los anhelos populares en espera de indignas recompensas personales. Por eso en muchas ocasiones trató de mostrar las ventajas de la unión, desde el respeto a la diversidad de modelos socio-económicos, y de identidades. «¿Cuál es el destino, además, de los países balcanizados de nuestra América? ¿Qué lugar van a ocupar en el siglo xxi? ¿Qué lugar les van a dejar, cuál va a ser su papel si no se unen, si no se integran?», insistía en 1990.

Los médicos cubanos brindan salud, bienestar y esperanza en las regiones más humildes y olvidadas de América Latina y el Caribe. Foto: Araquém Alcántara

En los años finales de esa década de renuncias y desesperanzas, Fidel relanzaría el internacionalismo médico cubano (que había nacido en Argelia, en 1963), para los pueblos de Centroamérica y Haití –donde no existían Gobiernos ideológicamente afines–, a raíz del paso de dos huracanes devastadores: centenares de trabajadores de la Salud acudieron a los rincones más apartados y atendieron desde entonces a las poblaciones más desamparadas. El ­pueblo cubano se encontraba cara a cara, sin intermediarios, con sus hermanos del continente.

Fidel se reunía siempre con cada brigada antes de su partida, conversaba con sus integrantes como un padre. El 25 de noviembre de 1998 diría: «Quiero desde ya recalcar bien esto: nuestros médicos no se mezclarán en lo más mínimo en asuntos de política interna. Serán absolutamente respetuosos de las leyes, tradiciones y costumbres de los países donde laboren. No tienen por misión propagar ideologías. (…) Van a Centroamérica como médicos, como abnegados portadores de salud humana, a trabajar en los lugares y en las condiciones más difíciles, para salvar vidas, preservar o devolver el bienestar de la salud, y enaltecer y prestigiar la noble profesión del médico; nada más».

Chávez y Fidel aunaron voluntades y empeño para que cientos de miles de latinoamericanos tuvieran salud, educación y recuperaran la dignidad. Foto: Jorge Luis González

Ese año, un discípulo de Bolívar llegaría a la presidencia de Venezuela. Dos soñadores, dos locos cuerdos, Fidel y Chávez, se encontrarían, en el empeño de contribuir a la unidad necesaria. Y nació el alba, el proyecto de unidad más avanzado que ha existido en nuestro continente, un acuerdo cuya base radicaba en el pueblo, en su infinita capacidad solidaria. Cientos de miles de latinoamericanos tuvieron salud, educación, recuperaron la vista, la dignidad. Nuestra América, concepto martiano que también incluye a las islas del Caribe, fue entonces más grande, porque supo mirarse por dentro y unirse, complementarse, en proyectos comunes. El imperialismo trata hoy de desarticular esas conquistas, a las que tanto teme. Es bueno recordarlo, en vísperas del tercer aniversario de la partida física del Comandante en Jefe Fidel Castro, el hombre que dedicó su vida a la defensa de la unidad de los pueblos y las naciones de América Latina.

Fuente: GRANMA

EL PECADO ORIGINAL DEL COMUNISMO MEXICANO. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

REVOLUCIÓN MEXICANA
Grabado del libro ‘Estampas de la Revolución Mexicana. 85 grabados de los artistas del taller de gráfica popular, 1947

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LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

luis hernández navarro 3Diego Rivera bautizó el mural que pintó en 1934 en el Palacio de Bellas Artes con un nombre tan largo como el de una novela breve: ‘El hombre en la encrucijada mirando con incertidumbre pero con esperanza y una visión alta en la elección de un curso que le guíe a un nuevo y mejor futuro’.

Diego Rivera bautizó el mural que pintó en 1934 en el Palacio de Bellas Artes con un nombre tan largo como el de una novela breve: El hombre en la encrucijada mirando con incertidumbre pero con esperanza y una visión alta en la elección de un curso que le guíe a un nuevo y mejor futuro. En el centro del fresco colocó a un obrero poseedor de la energía eléctrica-biológica. A su izquierda representó al capitalismo y la lucha de clases. Y a la derecha mostró al mundo socialista. Allí, Lenin aparece llamando a la cohesión del proletariado mundial unificado, acompañado de Marx, Engels, Bertram Wolfe y Trostky.

Bertram Wolfe fue un revolucionario estadounidense amigo y biógrafo del pintor que jugó un papel fundamental en la formación del Partido Comunista en México y que, en 1924, fue como su delegado al v Congreso de la Internacional Comunista en Moscú. En su autobiografía escribió una anécdota, que le platicó Robert Haberman, otro estadounidense, asesor de Felipe Carrillo Puerto, el mítico gobernador de Yucatán, dirigente del Partido Socialista del Sureste asesinado por la contrarrevolución. Según Haberman, él le hablaba tanto y con tanta frecuencia a Carrillo Puerto sobre Carlos Marx y Federico Engels, que un día el mandatario le ordenó: “¿Y dónde están esos jóvenes? Dígales que se vengan para acá y les daré un puesto como asesores…”

Entre pintores, intelectuales, anarcosindicalistas y gandules

La presencia de Wolfe en el mural de Rivera no es un hecho casual. En la formación del Partido Comunista fueron fundamentales los slackers (gandules, en inglés) estadunideneses, que llegaron al país huyendo de la primera guerra mundial, y un indio: Manabendra Nath Roy. En los equipos dirigentes del comunismo mexicano abundaban los cuadros internacionales. A finales de la década de los años veinte del siglo pasado, el ucraniano Iulii Rosovsky fue secretario de organización; el venezolano Salvador de la Plaza, secretario de finanzas; Julio Antonio Mella, secretario de prensa y propaganda; el canario Rosendo Gómez Montero, editor de El Machete; el italiano Vittorio Vidali encabezaba el Socorro Rojo, y el estadunidense Russell Blackwell la Juventud Comunista.

La fundación del Partido Comunista en México camina de la mano del tiempo con la Revolución bolchevique. La constitución de ese partido en México es impensable sin la labor de los distintos enviados del partido de la iii Internacional, fundada en la Unión Soviética en 1919: Mijaíl Borodin, Sen Katayama, Louis Fraina y Charles Phillps.

Sin embargo, su surgimiento no puede explicarse por la sola acción de la Internacional. Según José Revueltas, el movimiento comunista en México se desprende de dos corrientes: el movimiento sindical, proveniente de las filas del anarcosindicalismo, germen de la independencia política de la clase obrera, y el de pintores e intelectuales de izquierda, entre los que estaba el mismo Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Xavier Guerrero.

El naciente Partido Comunista se topó de frente con el enigma de la Revolución Mexicana. ¿Qué podían hacer los marxistas mexicanos para impulsar su propio proyecto de transformación política, si tenían frente a sí a personajes como Plutarco Elías Calles, que declaraba que él moriría envuelto en la bandera roja del proletariado? En los hechos, la relación entre la revolución bolchevique y la mexicana le resultó a los marxistas aztecas un acertijo muy difícil de descifrar.

Durante sus primeros años de vida, el partido volcó a casi todos sus militantes en el movimiento campesino, acompañando al agrarismo radical. Esto -según el autor de Ensayo de un proletariado sin cabeza– marcó su destino: ser el sector de izquierda de la revolución democrático-burguesa. Su pérdida de independencia con respecto al Estado fue, a partir de ese entonces (junto a su aislamiento del movimiento popular), su pecado original.

Pasarían muchos años antes de que los instrumentos del materialismo histórico le permitieran a los comunistas desentrañar la verdadera naturaleza de la Revolución Mexicana. El vendaval, la complejidad y la vitalidad del levantamiento armado de 1910-17 le dejó a los integrantes del PCM muy poco espacio de acción en las primeras tres décadas del siglo xx, no obstante que Alejandra Kollontái, embajadora de la Unión Soviética en México, haya dicho después de desembarcar en Veracruz, en diciembre de 1926, que “no hay dos países en el mundo de hoy que sean tan parecidos como México y la URSS”. Seguir leyendo EL PECADO ORIGINAL DEL COMUNISMO MEXICANO. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

BOLIVIA: LA OEA CON EVO, COMO PINOCHET CON ALLENDE. ALEJANDRO PEDREGAL

EVO

 

ALEJANDRO PEDREGAL*

ALEJANDRO PEDREGALComo ha narrado el jurista valenciano Joan Garcés, asesor personal y amigo de Salvador Allende, el domingo 9 de septiembre de 1973 el presidente chileno se reunió con el comandante en jefe del Ejército chileno, Augusto Pinochet, y el general Orlando Urbina en su residencia de Tomás Moro. Ahí, les anunció que en las próximas horas convocaría a la ciudadanía a un plebiscito para resolver el conflicto entre el poder ejecutivo y el legislativo, con el fin también de apaciguar las tensiones que vivía el país y los rumores de golpe de Estado; golpe que llevaban promoviendo los Estados Unidos de Nixon y Kissinger desde la victoria electoral de Allende, como lo demuestra el asesinato del general René Schneider en 1970. En aquella reunión, Pinochet le confesó a Allende que confiaba en que aquel gesto resolviera la situación y se comprometió a mantener el orden constitucional y atajar cualquier atisbo de insurrección en el Ejército. Apenas unas horas más tarde, de regreso en su casa para el cumpleaños de su hija, Pinochet se comprometía con el golpe que se daría dos días más tarde y sellaba con su firma su participación en él; golpe al que se dice que aún no estaba ligado. Sin embargo, otras versiones han mantenido que en la misma reunión con Allende, y al conocer los planes de la convocatoria para el plebiscito, Pinochet le pidió al presidente que retrasara el anuncio hasta el martes, ya que el lunes tenía otros compromisos en su agenda que no podía cambiar, a lo que Allende no puso inconveniente. Por supuesto, como es conocido, el plebiscito, que debía anunciarse en un acto público en la Universidad Técnica del Estado, no llegó a ser convocado: el martes era 11 de septiembre y esa mañana temprano había comenzado el golpe militar que bombardearía La Moneda y conduciría a Allende a la muerte.

La sucesión de aquellos episodios de la tragedia chilena parecen reflejarse hoy, con extraña similitud, en el golpe que sufre Bolivia. Y es que, como Pinochet hiciera con Allende, el presidente Evo Morales, exiliado en México, ha señalado la traición de la OEA para marcar los tiempos del golpe. Así, en rueda de prensa el miércoles 13 de noviembre, indicó que “la Cancillería [boliviana] acordó con la OEA entregar el informe oficial [de la auditoría sobre las elecciones] el día 12 y ellos pidieron que fuera el 13. Sorpresivamente, el domingo nos informó el personal de Luis Almagro que iban a publicarlo”. El domingo 10 de noviembre, sorprendido por el movimiento de la OEA, Evo convocaba nuevas elecciones, sin percatarse de que aquel informe era sólo una etapa más para desencadenar la intervención del Ejército, con el fin de obligarle a dimitir a cambio de frenar un baño de sangre. Así, el presidente Evo concluía desde México que “la OEA tomó una decisión política y no técnica ni jurídica”.

Sin embargo, ahí no concluyen las sospechas que se ciernen sobre el papel que ha jugado la OEA en este golpe. Como ha señalado el periodista mexicano Luis Hernández Navarro en La Jornada:

“La OEA desempeñó un papel clave en la preparación y legitimación del golpe. Envió a Bolivia como jefe de la misión al mexicano Arturo Espinosa, un furibundo enemigo de Evo Morales. El funcionario se vio obligado a renunciar ante su absoluta falta de imparcialidad. Finalmente, el organismo presentó un informe preliminar sobre los comicios, basado en una muestra de tan sólo 333 actas, de un total de 34.555. Allí señala que encontró irregularidades (que van desde una tachadura hasta una firma) en 23 por ciento de esas actas. Sin embargo, no se tentó el corazón para llamar a realizar nuevas elecciones.”

(Algo que, cabría añadir, sí hizo el presidente Evo.)

Pero no se acaban ahí las suspicacias sobre el propio contenido del informe de la OEA y sus conclusiones. El lunes 11, el bioinformático, docente e investigador argentino Rodrigo Quiroga publica un elaborado estudio donde detalla una serie de análisis sobre la posibilidad de manipulación de los resultados electorales y, por tanto, sobre el presunto fraude en los comicios del pasado 20 de octubre en Bolivia; fraude sobre el que supuestamente se fundamentan las protestas detrás del golpe de Estado. Entre la minuciosa información que reune, Quiroga destaca que, a partir de su propia investigación, al “mirar la distribución de votos a cada partido, por mesa, según el porcentaje de participación”:

  1. “Los votos del MAS (el partido del presidente Evo) [ofrecen] una distribución normal, [que] denota la polarización regional de la elección”.
  2. Es cierto que “hay posibles irregularidades con algunas mesas”, siendo éstas “al menos 588”, correspondiendo a un total de 95.955 votos, las que habría que revisar. Sin embargo, reemplazando “esas mesas por promedios para cada provincia” se pone en evidencia que “no hay ningún indicio de fraude masivo”.
  3. Quiroga concluye así que “la victoria de Evo es incuestionable”, pero que “la diferencia de 10 sí está en duda”.

El mismo 11 de noviembre aparece otro informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR) aún más revelador, cuya publicación fue acompañada por diversas entrevistas a uno de sus autores en diferentes medios. En el documento se destaca que:

  1. Tanto las averiguaciones como  las conclusiones del informe preliminar de OEA son de dudoso valor, y se explica que la misma OEA recomendó el uso del sistema rápido de recuento (TREP) y acordó con el gobierno boliviano detenerlo para informar de nuevo una vez las actas escrutadas estuviera alrededor del 80%, como así se hizo, lo que desmonta toda sospecha sobre el cacareado “apagón informático” durante el recuento. Del mismo modo, se señala que de nuevo la OEA exigió reanudar el TREP, algo que también se hizo.
  2. Además, el informe indica que, a pesar de que el TREP no tiene validez legal, el informe de OEA dedica el 90% de su contenido a la fragilidad del sistema informático del TREP.
  3. Se subraya también que el informe de la OEA, además de no mostrar irregularidades masivas, expresa que es “difícil de explicar” que en los últimos 5% de los votos contabilizados Morales sacara un 60%”, mientras para el CEPR ese dato es razonable, ya que estos votos proceden de regiones con un fuerte apoyo histórico hacia el MAS.
  4. El documento destaca entre sus conclusiones que “la politización de un proceso normalmente independiente parece inevitable cuando la OEA saca conclusiones infundadas sobre la validez de un acto electoral”, y que esto supone “una grave violación a la confianza pública, algo incluso más peligroso en el contexto de una polarización política aguda y con la violencia política postelectoral que ha ocurrido en Bolivia”. Por ello, el CEPR sugiere a la OEA que retire “sus insostenibles alegaciones” y que tome “medidas para asegurar la neutralidad en procesos de observación electoral por parte de la OEA en el futuro”.

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BOLIVIA: EL GOLPE DENTRO DEL GOLPE. KATU ARKONADA

TUTO QUIROGA 4
Jorge “Tuto” Quiroga,  principal articulador del golpe de Estado en Bolivia y avieso representante de los intereses de EE.UU.
KATU 1¡Yo no soy cualquiera, soy artesano, carajo!

Este grito desesperado del padre de Pedro Quisbert Mamani, asesinado por la represión gubernamental en la masacre de Senkata, sintetiza un proceso de cambio boliviano que los golpistas no terminan de entender. Si algo hicieron Evo Morales y el MAS, por encima incluso de la nacionalización de los recursos naturales o la convocatoria de una Asamblea Constituyente, fue devolver la dignidad a las y los condenados de la tierra, a los nadies, a las clases populares de una Bolivia convertida en Estado Plurinacional.

Mientras tanto, como ha escrito Álvaro García Linera, en el lenguaje político de la clase media tradicional se impone el odio racial. El odio al indio. Se constata que Evo Morales siempre fue la cristalización de los sueños e imaginarios de las mayorías sociales, y por eso el odio focalizado contra él, que es el odio contra todo un pueblo. Pero, además, esa clase media está unida en su odio, y por eso permiten los asesinatos con bala y justifican un gobierno demencial en el que un señor misógino y maltratador de mujeres es puesto a la cabeza de la cacería contra el MAS.

En cambio, lo popular es por definición fragmentado. Pero en esa debilidad está su potencia, y por eso la insurrección popular al golpe, como la del año 2003 en El Alto, está conformada por una red de microliderazgos regionales que ni siquiera el mismísimo Evo Morales puede controlar, mucho menos el gobierno golpista.

Las movilizaciones regionales piden en primer lugar la renuncia de la autoproclamada presidenta, Jeanine Áñez, identificación de los autores materiales e intelectuales del golpe de Estado y las masacres posteriores en Sacaba o Senkata, y el retorno de la democracia y el estado de derecho a Bolivia.

Entre todas estas demandas, quizás la más importante para entender lo sucedido en Bolivia es la de esclarecer quiénes son los responsables intelectuales del golpe de Estado.

No lo es ciertamente Jeanine Áñez, un títere desechable como en su momento lo fue Michel Temer en Brasil. Tampoco Carlos Mesa, que nunca tuvo ningún liderazgo en los días posteriores a las elecciones presidenciales del 20 de octubre, y quien de hecho ni siquiera se puede atribuir el 36 por ciento de los votos obtenidos, pues sabe perfectamente que él sólo concentró el voto anti-Evo, sin que eso implicara ninguna adhesión a su proyecto. Y a pesar de su proyección mediática, tampoco el actor principal de este golpe es Luis Fernando Macho Camacho, a quien le tocó justamente interpretar ese papel, el de un toro que embiste y concentra los focos para que otros puedan moverse en las sombras pasando inadvertidos. Ni siquiera Vladimir Yuri o Kaliman, comandantes en jefe de la Policía y Fuerzas Armadas, detonadores de un golpe cívico, político, policial y militar, se pueden otorgar la responsabilidad principal.

El golpe dentro del golpe de Estado se ha ejecutado de manera impecable, de modo que los anteriores líderes opositores, policiales y militares, creen que son los responsables de haber forzado el asilo político de Evo Morales. Pero las responsabilidades trascienden Bolivia y apuntan directamente a Estados Unidos.

Es sabido que Yuri Calderón fue agregado militar en la embajada de Bolivia en Washington hasta diciembre 2018, y Kaliman fue agregado militar entre 2013 y 2016. También es de sobra conocido en círculos políticos la relación de la Fundación Nueva Democracia, de Óscar Ortiz, con la Fundación Atlas, el IRI del Partido Republicano y la NED.

Sin embargo, el principal articulador del golpe se llama Jorge Quiroga. Tuto Quiroga fue vicepresidente del dictador Banzer, y presidente de Bolivia entre 2001 y 2002. Desde entonces sus vínculos con las diferentes agencias del Departamento de Estado no han dejado de crecer, así como con la OEA, siendo el responsable de la misión de observación electoral que avaló el fraude cometido por Juan Orlando Hernández en Honduras.

Ahora mismo, las principales instrucciones del Departamento de Estado respecto de Bolivia llegan por medio de Tuto Quiroga, quien ha sido no sólo el principal articulador del golpe, sino también el responsable de la autoproclamación de Áñez por medio del ex diputado de Podemos (partido de Tuto) Luis Vásquez Villamor, jurista que encuentra un fallo del Tribunal Constitucional de 2001 (basado a su vez en la Constitución de 1967, sin validez desde la aprobación de la CPE en 2009) que permite a la derecha justificar legalmente el golpe de Estado.

La principal misión de Tuto Quiroga ahora es operar el retorno de la DEA y la Usaid a Bolivia, expulsadas durante el gobierno de Evo, para poder deshacer la situación de poder dual que se vive, donde los golpistas controlan el ejecutivo, pero si siguen manteniendo la represión pronto van a comenzar las fisuras en la policía, y, sobre todo, en el ejército. Del lado del proceso de cambio la situación no es fácil tampoco, pues, aunque hay un control de una parte del territorio y de dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la polarización se ha transformado en odio y la amenaza de represión gubernamental, también contra diputados y senadores, es un hecho.

Si la contrarrevolución ha triunfado, al menos momentáneamente, por un exceso de democracia, entendida esta como igualación y distribución de la riqueza, como afirma García Linera, la respuesta sólo puede ser una radicalización de las posiciones democráticas. Una radicalización que implique no sólo la rebelión contra la dictadura, sino también el regreso de Evo Morales para pacificar el país.

El factor Evo es decisivo en esta ecuación, si no regresa y se pierde la cohesión en el movimiento popular, lo que ahora es un factor de pacificación, puede ser en el futuro de desestabilización.

Ahora es cuando, toca cuidar a Evo, pero también garantizar su regreso a Bolivia con el debido acompañamiento de la comunidad internacional. El futuro del proceso de cambio boliviano depende de ello.

*Politólogo especialista en América Latina

Fuente: LA JORNADA

ELECCIONES ENTRE CACERÍAS, EL PLAN DEL GOLPE EN BOLIVIA. MARCO TERUGGI

Imagen: AFP

MARCO TERUGGI

Me escribe una compañera que tuvo que irse de Bolivia. Es perseguida junto a su compañero a quien, le dijeron, lo buscan para “liquidarlo”. Desde antes que Evo Morales fuera forzado a renunciar comenzó a circular una lista de nombres; su aplicación se aceleró una a partir de ese momento. Fue Arturo Murillo, ministro del gobierno de facto, quien se encargó de ponerlo negro sobre blanco: habló de “cazar” a tres dirigentes, luego de perseguir parlamentarios acusados de “sedición” y “subversión”. La ministra de comunicación Roxana Lizárraga señaló a “periodistas y pseudoperiodistas”, y el jueves el canal Telesur fue sacado de los televisores bolivianos.

La estrategia de descabezamiento y persecución es parte de la arquitectura del golpe de Estado que se mueve según una serie de pasos previstos. El primero, fue forzar la renuncia de Evo y Álvaro García Linera. El segundo, construir un gobierno de facto, materializado a partir de la autoproclamación de Jeanine Añez. El tercero, iniciado desde antes y profundizado en estos días, es el de la persecución de dirigentes, junto con el inicio de las represiones militarizadas. Esto último fue anunciado con el decreto para eximir de responsabilidad penal a las Fuerzas Armadas y una partida adicional de cuatro mil ochocientos millones de dólares.

El cuarto paso es el que está en desarrollo sin haberse concretado aún, la convocatoria a elecciones generales, para lo cual se deben nombrar nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral y de los Tribunales Electorales Departamentales. Este es el punto de mayor complejidad para quienes están al frente del golpe de Estado. El nombramiento de autoridades del TSE debe pasar por el poder legislativo, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) tiene los dos tercios. El gobierno de facto y los poderes reales tras el golpe buscan forzar el acuerdo con el MAS para que acepten la convocatoria electoral según sus condiciones. Eso significa lograr que el MAS reconozca a Añez como presidenta, imponer las autoridades electorales, y, en simultáneo proscribir a Evo. Esto último ya comenzó con el “inicio del proceso de investigación” que anunció el Fiscal General Juan Lanchipa.

El quinto y último paso será la elección como tal. No existe aún acuerdo dentro del bloque golpista acerca de la fecha. Fernando Camacho afirmó que el plazo para la contienda es hasta el 19 de enero –el 20 culminaría el mandato de Evo– mientras que otras voces ya han planteado que no existen.

condiciones para lograr la elección en enero. Este punto es central en la estructura del golpe de Estado que desde el inicio se presentó como democrático y así fue respaldado por el presidente Donald Trump y su administración, por el secretario de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro y por la Unión Europea.

Pero la ficción democrática que encubre el golpe requiere la convocatoria a elecciones. Añez se presentó desde el primer momento como presidenta interina y la misma OEA, que niega que haya existido un “quebrantamiento institucional” -como sí pidió, por ejemplo, Uruguay que sea incorporado en la última resolución- urge al gobierno de facto y a los actores políticos que logren esa convocatoria. Lo que debaten los golpistas, sin acuerdo interno hasta el momento, es sobre los tiempos y condiciones para esas elecciones. Buscan garantizar la proscripción de Evo Morales, algunos sostienen realizar lo mismo con el MAS, y, a su vez, tener un TSE bajo control.

Mientras eso sucede, la persecución se profundiza, las represiones policiales y militares han asesinado a más de treinta personas, el dolor y la rabia crecen. Ante eso existen resistencias en las calles y en el poder legislativo que avanzan de conjunto, aunque no necesariamente de forma coordinada. El MAS, ya lo ha anunciado, trabaja para lograr la salida electoral en las condiciones menos desfavorables. ¿Podrá? Varios parlamentarios están bajo amenaza en un contexto de impunidad golpista absoluta que ha llegado, como se vio, a autoproclamar sin quorum y perseguir hasta a los muertos.

Fuente: PÁGINA 12

GRUPOS EVANGÉLICOS, NUEVA ARMA DE ESTADOS UNIDOS

El filósofo y teólogo Enrique Dussel sostiene que Estados Unidos propicia una “guerra santa” para provocar derrocamientos en la región. «Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista buguesa», reflexionó

evangelicos

No hay herramientas intelectuales suficientes para analizar la guerra santa que está utilizando Estados Unidos para sustentar golpes de Estado en países de Latinoamérica. Así puede resumirse la tesis de Enrique Dussel, académico, filósofo, historiador y teólogo, al analizar el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia y el panorama político regional.

Entrevistado por la periodista mexicana Carmen Aristegui y replicado por el portal Explícito, Dussel recordó que “Bolivia era el país más pobre junto con Haití, y ha aumentado su porcentaje de riqueza como ningún otro. Nadie podía esperar una reacción ahí.

Un primer tema es cómo reacciona un sector de clase que habiendo estado en la pobreza y gracias a los gobiernos progresistas ingresan a una clase media. Tienen otras aspiraciones que no son salir de la pobreza. Hay un cambio en la subjetividad. Se pasa a la subjetividad consumista que cree que ciertos proyectos de derecha pudiesen solucionar sus nuevas aspiraciones”.

“Católicos vs. evangélicos”

Agregó el teólogo que “quienes salieron de la pobreza en Bolivia son sujetos que en el fondo aspiran a ser un consumista neoliberal.

Y ahí entra un factor: en un golpe de Estado como el de (el militar chileno Augusto) Pinochet, los que dirigieron ese proceso, lo mismo con los militares argentinos, decían que tenían que afirmar una civilización occidental cristiana católica de derecha contra el comunismo”.

“Un nuevo fenómeno son las iglesias evangélicas que están apoyando el proceso brasileño y en Bolivia, con un hombre desaforado como (Luis Fernando) Camacho, que dice algo esencial: «Vamos a sacar de los lugares públicos la Pachamama y vamos a imponer la Biblia». Pero esa biblia no es la católica, es la de los grupos evangélicos. Toma la cultura popular de los pueblos originarios como un horrible paganismo que el cristianismo debe reemplazar a rajatabla.

Es una biblia evangélica que viene de las sectas norteamericanas que cambia la subjetividad. Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales, deje las borracheras y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista burguesa”, señaló Dussel. Seguir leyendo GRUPOS EVANGÉLICOS, NUEVA ARMA DE ESTADOS UNIDOS

MÁS DE 200 MANIFESTANTES EN CHILE HAN PERDIDO LOS OJOS. ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

En Chile, país «modelo» de neoliberalismo, más de 200 personas –jóvenes en su mayoría–, han perdido un ojo o ambos, a causa de las balas de goma con casquillos de metal, empleadas por los carabineros para reprimir las manifestaciones

chile ojos

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ 

Aunque ni la OEA ni la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se pronuncien contra tan terribles hechos, el pueblo chileno sigue en las calles y plazas. Foto: El Tiempo

En Chile, país «modelo» de neoliberalismo, más de 200 personas –jóvenes en su mayoría–, han perdido un ojo o ambos, a causa de las balas de goma con casquillos de metal, empleadas por los carabineros para reprimir las manifestaciones.

Aunque ni la OEA ni la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se pronuncien contra tan terribles hechos, el pueblo chileno sigue en las calles y plazas, y mientras, su presidente Sebastián Piñera trata de aplicar medidas cosméticas sin afectar las bases del modelo imperante.

En Ecuador, la nación del «centro del mundo», donde gracias a la solidaridad cubana fueron operados de los ojos 189 000 personas, a las que o se les devolvió la visión o se les mejoró, ahora miles de ciudadanos quedan desamparados al no poder recibir esos servicios médicos, pues su Gobierno ha apostado por el neoliberalismo ciego.

Los últimos 382 profesionales de la salud que trabajaban en 23 de las 24 provincias de Ecuador, ya regresaron a la Isla de la resistencia y la solidaridad.

Han sido 27 años de apoyo concretados en 6,8 millones de consultas realizadas por 3 565 profesionales de la salud cubanos, que han realizado 212 360 cirugías, 3 548 partos y han aplicado 100 084 dosis de vacunas.

Un hecho que evidenció cuán humana es la atención médica brindada por nuestro país fue la Misión Solidaria Manuela Espejo, que se encargó de realizar un estudio sicosocial, pedagógico y clínico-genético de personas con discapacidad en todo Ecuador, donde fueron atendidos 825 576 ecuatorianos. Se realizaron 35 257 pesquisas por especialistas en Neurofisiología y Otorrinolaringología, y a 21 062 pacientes se les realizaron estudios de genética clínica.

Son verdades que el neoliberalismo trata de ocultar, pero que los pueblos se encargarán de hacer visibles.

En el caso de Bolivia, los disparos contra la población por parte de la policía y los militares no han sido con perdigones, sino con balas de tiro real y una represión extrema similar a la chilena.

En esa tierra, luego de consumado el golpe de estado contra Evo Morales, se ha implantado un gobierno con autoridades salidas a la luz gracias al apoyo militar y el total respaldo de instituciones como la oea –partícipe activo del golpe– y el siempre presente Gobierno de Estados Unidos.

Contra nuestro personal médico que allí brindaba salud y amor se emprendieron actos de violencia, detenciones ilegales y una campaña de infamias para tratar de desacreditar tan noble misión.

Nuestros médicos, enfermeras y demás personal de salud obligados a abandonar Bolivia, alegres de estar en su Patria, se sienten a la vez tristes por los miles de bolivianos que quedaron esperando por su atención, en una consulta ya pactada, o para una operación planificada, quizá hasta para devolverle la vista a quienes el capitalismo y el neoliberalismo ciega.

Fuente: GRANMA

URUGUAY: UN BALOTAJE DE MÚSICA LIGERA. ATILIO A. BORÓN

URUGUAY ELECCIONES

ATILIO A. BORÓN

ATILIO 2Complicadas perspectivas para el Frente Amplio en el balotaje del próximo domingo. Las encuestas, en su totalidad, anticipan el triunfo de la alianza de la derecha liderada por Luis Lacalle Pou sobre Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio. Los guarismos varían según los encuestadores: en un caso vaticinan una ventaja que oscila entre 4 y 8 puntos porcentuales. A Martínez la va bien con la población joven (18-29 años) en donde obtiene una ventaja de 10 puntos sobre su rival. La situación se empareja, aún con una leve ventaja para el frentamplista, en la cohorte de 30 a 44 años pero luego pierde por 12 puntos en el grupo de 45-49 años y por 20 entre los mayores de 60. Dado que la pirámide demográfica del Uruguay revela un fuerte envejecimiento estas diferencias pueden ser decisivas a la hora del comicio. Pero sería un error asegurar hoy jueves que la elección del domingo ya está cerrada.

Quien haya visitado el Uruguay en estos días difícilmente percibiría en las calles la excitación que supuestamente produciría la inminencia de un balotaje trascendental. Esto porque lo que está en juego, a diferencia de las anteriores elecciones bajo el gobierno del Frente Amplio, es no sólo un recambio del jefe de estado sino una radical reorientación del rumbo económico y social que seguirá el país en los próximos cinco años. La insatisfacción con el oficialismo ha sido muy eficazmente estimulada por el coro mediático que entona una sóla melodía condenatoria de la gestión frenteamplista y que oculta impúdicamente los logros de la gestión. Que hay problemas y que han quedado asignaturas pendientes es indudable y era previsible, pero que a lo largo de quince años esos  gobiernos dieron pasos importantes en la construcción de una sociedad más justa, empoderada e inclusiva es un hecho indiscutible. Pero eso ahora no cuenta para amplias franjas de la población que se ven inermes ante el bombardeo mediático y dan muestras de una suicida credulidad ante la artillería propagandística de la derecha. Algo asombroso para quien viene de la Argentina: los medios instalaron en uno de los países más seguros y tranquilos del mundo a la “inseguridad” como uno de los temas fundamentales de la campaña, fogoneando las quejas en contra del gobierno por ese supuesto flagelo que hoy atribula al Uruguay. Sorprende también constatar como el desconocimiento o la desaprensión ante holocausto social provocado por las mismas políticas que propicia Lacalle Pou en el vecindario: lo ocurrido en Argentina, Brasil y Chile no parece conmover a la opinión pública oriental.

El resentimiento en contra del Frente Amplio tiene como uno de sus manantiales la necesidad de dar lugar a una alternancia en el poder.  ¡Lleva demasiado tiempo gobernando, es hora de “cambiar” me dicen algunos! Con esa misma fórmula la Argentina se sumió en el marasmo en que se encuentra, pero poca gente aprende en cuerpo ajena.  Este argumento, el de las virtudes insuperables de la alternancia, jamás lo hemos escuchado de labios de Vargas Llosa y su troupe de repetidores para hostigar a Ángela Merkel canciller de Alemania desde el 22 de noviembre del 2005 (dos meses exactos antes de que Evo asumiera la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia) y que probablemente culmine, si no es reelecta, en el 2021, cumpliendo 16 años de ejercicio continuado del poder; o para fustigar a Benjamín Netanyahu por  sus 10 años como Primer Ministro de Israel y con miras a seguir un buen tiempo más. O los 14 años de Felipe González en la presidencia del Gobierno de España, o los 11 años como Primera Ministra de Margaret Thatcher. Pero lo que es aceptable y bueno en la “civilizada” Europa es malo y reprochable en la bárbara Latinoamérica, sobre todo cuando gobiernan fuerzas de izquierda.

Termino con una conjetura: si las encuestas han venido fallando en sus pronósticos en todos los países, y a veces con diferencias de hasta 8 o 9 puntos, ¿por qué pensar que las que anuncian la inexorable victoria de la derecha en Uruguay esta vez darán en el clavo? Puede ser, pero también podría haber una rotunda desmentida ciudadana. Porque a nadie se le escapa tampoco en este clima de apatía electoral que la coalición de la derecha es una verdadera “armada Brancaleone” unida más por las perspectivas de apoderarse del botín estatal que por un proyecto coherente y beneficioso para ese país. Conviven allí sectores que se odian a muerte, que se repelen furiosamente, y que van desde militares fascistas como Manini Ríos hasta liberales trasnochados, que todavía no aprendieron las lecciones de Chile, como el inefable Julio Sanguinetti. Como decía un poeta y cuentista que amaba el Uruguay, Jorge Luis Borges, a esa coalición no la une el amor sino el espanto. Y tal vez, en el momento en que uruguayas y uruguayos vayan a votar este domingo se den cuenta que no pueden entregar el país a un rejunte como ese y que, para colmo, los va a hacer transitar por un camino que termina en el desastre chileno, elogiado por décadas por Sanguinetti. Desastre que, huelga comentarlo, adquiriría en una economía mucho más frágil que la chilena, proporciones descomunales.  Por eso, tal vez, el domingo a la noche podría haber una sorpresa en Uruguay.

Fuente: ATILIO BORÓN

GOLPE ‘MADE IN USA’ EN BOLIVIA. CARLOS FAZIO

REPRESIÓN BOLIVIA 2

CARLOS FAZIO

FAZIO 1El golpe de Estado cívico-policial-militar-mediático en Bolivia fue planificado desde la embajada de Estados Unidos en La Paz (como reconoció en entrevista con La Jornada el derrocado presidente constitucional y legítimo Evo Morales Ayma), y reúne todas las características de la guerra irregular o híbrida.

Esta forma de guerra no convencional se basó en Bolivia en la combinación de operaciones psicológicas y otras técnicas clandestinas de desestabilización social, con actividades paramilitares de tipo insurreccional de hordas urbanas que generaron un caótico desorden criminal–lo que incluyó fanáticos crímenes de odio clasista y de supremacismo racial contra personas identificadas con el “evismo”−, apoyadas por el terrorismo mediático y en las redes digitales  (Twitter, Facebook) para generar una viciada “unanimidad antigubernamental”(la construcción de un narrativa  propagandística golpista disfrazada de democrática como arma de disuasión masiva, desinformación, fake  news, trolls, bots,) y el accionar político-diplomático de Washington, con Donald Trump a la cabeza de un grupo de perritos falderos regionales, que coordinados desde la Organización de Estados Americanos (OEA) por el inefable Luis Almagro, se sumaron al coro de la contrarrevolución, en particular, el brasileño Jair Bolsonaro, el colombiano Iván Duque y su mentor, el ex presidente del narco-paramilitarismo Álvaro Uribe Vélez.

La secuencia sediciosa avalada públicamente desde Washington por los senadores ultraderechistas estadunidenses Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, que contó con el apoyo in situ de grupos católicos ultraconservadores y agentes encubiertos del Pentágono y la CIA (Agencia Central de Inteligencia) bajo la fachada de los Cuerpos de Paz, tuvo como plataforma de lanzamiento convocatorias de la revanchista clase medio urbana tradicional en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, que a través de grupos de choque paramilitares armados salieron a “cazar”, “escarmentar” y  “matar collas” (indígenas de los barrios marginales) e infundir terror mediante la quema de sedes gubernamentales y casas privadas, y llamadas atemorizantes a ministros, parlamentarios y autoridades comunales   del MAS (Movimiento al Socialismo) y dirigentes sindicales e indígenas, muchas de ellas mujeres, operaciones que dada su extensión y magnitud, necesitó para su coordinación datos de inteligencia y coordinación militar.

Como suele ocurrir en las distintas modalidades golpistas, el asalto al poder es precedido por el accionar terrorista de escuadrones de la muerte y grupos paramilitares, mientras aguardan en las sombras los factores reales de la asonada putchista: las fuerzas militares y policiales. El actual caso boliviano no fue la excepción. Primero apareció en escena el comandante general de la policía boliviana, Vladimir Yuri Calderón Mariscal, quien llevó a gran parte de la fuerza policial a la rebelión el 9 de noviembre, justo un día antes de la renuncia de Evo Morales. En 2018, Calderón Mariscal se desempeñó como presidente  de Agregados Policiales de América Latina en Estados Unidos de América (APALA), con sede en Washington DC, que mantiene reuniones de forma permanente con las agencias federales más importantes de EU (INTERPOL, DEA, ICE y FBI) y está integrada de facto a las redes de la llamada “comunidad de inteligencia”.

El otro funcionario clave que ayudó a consumar el golpe del 10 de noviembre fue el general William Kaliman, juramentado como comandante en jefe de las fuerzas armadas de Bolivia en diciembre 2018, quien sirvió como agregado militar en la embajada de su país en Washington DC en 2013.  Él fue quien “sugirió” a  Evo Morales que renunciara, quebrando el orden constitucional. Una década atrás, Kaliman −el hombre que apareció en algunas fotos de la coyuntura con gafas negras al lado del presidente Evo Morales, en una emulación trágica del general Augusto Pinochet−, participó en los cursos la escuela de entrenamiento militar en Fort Benning, Georgia, conocida en el pasado como la Escuela de las Américas   (SOA por sus siglas en inglés). El propio Kaliman asistió a un curso llamado “Comando y Estado Mayor” en la SOA, en 2003. Seguir leyendo GOLPE ‘MADE IN USA’ EN BOLIVIA. CARLOS FAZIO

¡BASTA DE MENTIRAS! ENCUENTRO CON EVO Y ÁLVARO. Por ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA

Los medios de difusión dominantes, capitaneados por Estados Unidos, intentan imponer un relato absolutamente falso sobre el golpe de Estado en Bolivia. Respecto a este peligro y la urgente necesidad de contrarrestarlo coincidíamos un grupo de compañeras y compañeros el martes 10 en un inolvidable y productivo encuentro con Evo Morales y Álvaro García Linera, presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, al que también asistió el siempre propositivo Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Nos acogen la amable hospitalidad del embajador de Venezuela en México, Francisco Arias Cárdenas y su esposa, así como del embajador de Bolivia José Crespo.

Debe quedar claro: en Bolivia no hubo nada parecido a un fraude electoral, mucho menos el “descomunal fraude” de que hablan sin pruebas medios como El País de Madrid, Clarín de Buenos Aires o CNN en español, que algunas personas todavía tienen por serios, cuando no son más que bocinas del ministerio de propaganda del imperio. Ni siquiera el sesgado informe “preliminar” de la OEA se atreve a afirmar que haya existido fraude en las elecciones generales del 20 de octubre y solo se refiere a irregularidades en relación con una muestra de actas cuya selección despierta muchas sospechas ya señaladas por el análisis que hizo el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas, prestigioso grupo de estudios con sede en Washington. El análisis(http://cepr.net/), un exhaustivo trabajo estadístico sobre los datos reales de las elecciones bolivianas “no encuentra evidencia de que hubo irregularidades o fraude que afecten el resultado oficial que le dio al presidente Evo Morales una victoria en primera vuelta.”

Lo que sí ha sido fraudulenta y traicionera es la actuación en las elecciones bolivianas de la OEA y, sobre todo, de su secretario general Luis Almagro. Primero, la OEA ofrece un informe el 21 de octubre en el que sin presentar pruebas de irregularidades que lo ameritaran y tomándose atribuciones de las que carece, recomienda ir a una segunda vuelta electoral en una grosera intervención en los asuntos internos de Bolivia. Esto envalentonó al ladrón y genocida candidato opositor Carlos Mesa.  Propició que se abriera cause al racismo y al fascismo anidados en importantes sectores de las clases medias tradicionales y que ya venían desatándose anteriormente. Mesa llamó a sus partidarios a protestar contra el “fraude”. De manera extraña, quien acusaba de fraude hizo que sus huestes quemaran cuatro Tribunales Electorales con papelería incluida. Raro, pues se supone que nadie más interesado en disponer de las pruebas del fraude que quien aduce ser víctima de este. Pero no para ahí. Cientos de indígenas y seguidores del oficialista MAS, entre ellos muchas mujeres, fueron vejados, apaleados o quemadas sus casas, particularmente en Santa Cruz, por los grupos de choque fascistas cruceños y más tarde los de Cochabamba y La Paz. Es escandaloso el caso de la alcaldesa masista a quien le cortaron el cabello, golpearon, empujaron por la calle, orinaron y vertieron pintura encima.

En medio de esta ferocidad derechista, Evo Morales, con el fin de relajar tensiones y pacificar el país llamó el 25 de octubre a la OEA a realizar una auditoría de la elección y se comprometió a acatar sus resultados.  Cuando se dio a conocer el informe preliminar de la auditoría que recomendaba convocar a nuevas elecciones, toda una canallada de Almagro, Evo, consciente de que el documento equivalía a una tea incendiaria, lo aceptó en el mismo ánimo de paz y anuncio la elección de nuevas autoridades electorales.

Pero ya en ese momento las turbas fascistas quemaban o amenazaban con quemar las casas de ministros del gobierno, líderes del MAS, gobernadores y legisladores con las familias adentro o eran amenazados de muerte sus familiares más cercanos si no renunciaban a sus cargos. En eso estalló el motín policial, cuya característica principal es que los efectivos policiales se encerraron en los cuarteles y negaron a controlar el orden público. Era también justo el momento en que las movilizaciones convocadas por el MAS parecían capaces de inclinar la correlación de fuerzas del lado del gobierno. Entonces vino el llamado del comandante de las fuerzas armadas en un discurso televisado a que el presidente renunciara, lo que hizo girar nuevamente hacia la derecha el balance de fuerzas. Ello obligó a Evo a presentar la renuncia (aun hoy no aceptada por la Asamblea Nacional), a esconderse y a acogerse al asilo en México, en una sucesión de hechos que pusieron en grave peligro su vida, incluyendo un frustrado intento de emboscada por el ejército en el aeropuerto de Chimoré, ya a bordo del avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo conduciría a este país, frustrado por miles de sus simpatizantes que se interpusieron entre los militares bolivianos y la aeronave.

Encima de todo esto, aprovechando el vacío de poder, la derecha animó la autoproclamación de una perfecta desconocida  como presidenta interina, siempre con el total apoyo de Washington y la activa participación de su antiguo hombre de confianza en Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, que ha hecho correr ríos de dinero para comprar desde jefes militares hasta marchistas. Pero la autoproclamación viola toda la línea sucesoria establecida por la Constitución. ¿Qué es todo lo que vengo relatando sino un golpe de Estado clásico? Frente a una tormenta de balas y mucha sangre la heroica resistencia indígena y popular continúa. El asimétrico enfrentamiento entre ejército y fuerzas de seguridad, de un lado, y masas desarmadas del otro, es de alta tensión y, creo, de incierto pronóstico su desenlace.

Twitter:@aguerraguerra

LAS LECCIONES DEL SUR. CÉSAR HILDEBRANDT

LECTURAS INTERESANTES Nº 926

CHILE 1

A la derecha le encantó el 5 de febrero de 1975, cuando los descontentos, con los apris­tas a la cabeza, quemaron el diario “Correo”, saquearon tiendas y se expusieron a las balas salvajes de la policía.

-El pueblo se ha expresado -decían.

-El pueblo está harto, carajo -grita­ban en los cafés.

Gobernaba Velasco y ha­bía que decirle vela verde al régimen que había acholado al Perú.

A la derecha le fascina el pueblo que sale a las calles y derriba gobiernos, siempre y cuando eso pase en Túnez o en Libia o en Egipto.

-La gente ha demostrado su poder -dicen entonces.

La derecha se excita casi sexualmente cuando un Con­greso de comadrejas conser­vadoras y mañosas se tumba, con un banal pretexto esta­dístico, a Dilma Rousseff y encumbra a un sinvergüenza como Michel Temer.

-Bien sacada estaba la Rousseff, que era la manda­da de Lula -comentaban sus escribas.

-La democracia ha vuelto a Brasil -reflexionaban.

La derecha ama al pueblo que dio vivas a Manuel Pra­do, que reconoció el orden sanguinario impuesto por Odría y que, antes, guardó silencio por la caída de Billinghurst y fue comparsa de Benavides y Sánchez Cerro y nuevamente Benavides. Eso sí que era pueblo: los Olaechea de todas las generaciones sa­bían domarlo. Y cuando había indoma­bles, allí estaban los jueces, los catas­tros, los otrosíes, las minúsculas para hacer su trabajo. Y si los indomables insistían, los muy estúpidos, pues allí estaba la muerte con cara de capitán y las balas con cara de cabo y el entierro clandestino con cara de soldado raso. Era un mundo feliz.

Cuando Chile intentó dejar de ser el país secuestrado por la vieja oligarquía heredera de los pelucones -el proyec­to ancestral de Diego Portales-, un día llegó el ejército que se había meado en­tre los escombros humeantes de Cho­rrillos y empezó a matar gente como si fueran los cholos de San Juan, los cho­los de Miraflores, los cholos de Huamachuco y hasta los cholos burlados de aquella Arica jamás devuelta.

Fueron años de caravanas de la muerte, de picana en los huevos, de palos en la vagina, de interrogadores que no querían respuestas sino ago­nías, de chacales que el mismo chacal habría rechazado (Neruda dixit). Miles de muertos, miles de desaparecidos, miles de exiliados: una generación su­mergida en sangre.

-Qué macho Pinochet, carajo -decían en Lima en los clubes donde las cholas seguían prohibidas de bañarse en la playa.

-Cómo no tenemos uno así igual -suspiraban limeñamente.

-Chile siempre nos llevará la delan­tera -reconocían placenteramente.

CHILE HILDEBRAND 2
Piñera y su guerra

La plutocracia chilena, la que le hizo la guerra a Balmaceda y obtuvo su sui­cidio en el siglo XIX, la que le hizo la guerra a Allende y obtuvo su suicidio en el siglo XX, no quería esta vez que se cometieran los errores del pasado. Esta vez sí que sería para siempre. Chile sería un país inmóvil, atado eter­namente a la dictadura de la élite. La profecía de Fukuyama se cumpliría en el Chile de Pinochet: la historia habría terminado. Para eso estaban las Fuerzas Armadas, aquel ejér­cito invencible que había matado civiles tomados como “pri­sioneros de guerra” tras el golpe, aque­lla Fuerza Aérea que había misileado La Moneda, aquella Armada que había prestado algunos de sus buques glo­riosos como centros de reclusión y de tortura. La vieja oligarquía chilena cre­yó mineralizar el país con la Constitu­ción pinochetista, el ancla que dejaría al país en el único embarcadero de la felicidad: el liberalismo impuesto por las bayonetas.

De modo que los ricos, que habían olido el peligro de las chusmas de Allen­de, financiaron el paisaje que pintó Milton Friedman, que bendijo el puerco de Escrivá de Balaguer y que suscribió, pe­nosamente, Jorge Luis Borges.

Los ricos se hacían cada vez más ri­cos. Y los pobres aguantaban mientras las clases medias trataban de entrar al porche de la fiesta. Todo estaba bien atado en el Chile de Pinochet y todo estuvo atadísimo cuando Pinochet me­joró el mundo con su muerte. Franco creyó que dejaba todo bajo arreglo y se equivocó. Pinochet no cometió ese error. Chile no sería la España anarquizada por la democracia puebleri­na que llegó después de la muerte del Caudillo.

Y así fueron llegando los gobiernos de la Concertación y ni Lagos ni Bachelet se atrevieron a meterse con la Constitución de Pino­chet y con el orden de cosas impuesto por la dictadura y respaldado por los uniformados. Un Baquedano espec­tral, tan invisible como poderoso, lo controlaba todo.

Chile era el ejem­plo de las derechas reunidas de Améri­ca Latina. Todos los Bolsonaro de este subcontinente lo tenían como ejemplo de sensatez, or­den y éxito.

La derecha peruana adoraba a Pi­nochet. Le habría regalado Tacna si la hubiese pedido y si de ella habría de­pendido entregarla.

-El liberalismo ha demostrado que es el modelo insuperable -decían.

Pero algo se cocinaba en Chile. La desigualdad era de las más inicuas del mundo, la sociedad de consumo ofrecía sus manjares, sus viajes y sus máqui­nas en la tele pero los sueldos estaban por debajo de los sueños, la educación privada era muchas veces inaccesible y la pública fe sacaba la vuelta a la ofi­cial gratuidad, las AFP ganaban como nunca y los medicamentos costaban como siempre, las pensiones eran de hambre. Y mientras los barrios altos se convertían en guetos de la abundancia y exhibición de la demasía, el rencor acumulado zumbaba como abeja por las calles comunes.

Hasta que el segundo Piñera, más bruto que nunca, más oligarca y ajeno que ja­más, dijo otra vez “que se jodan” y mandó subir el precio del metro de Santiago.

Abrió el corcho este hom­brecito indigno, siete leguas por debajo de Jorge Alessandri, y lo que olió no fue un carmenere de la región cen­tral sino el antiguo olor de la explosión social, el mismo y arduo aroma a desconten­to que todos percibieron en Iquique, el año 1907, cuando el general Silva Renard ma­sacró a 300 salitreros que protestaban por las duras condiciones de trabajo y los salarios de hambre.

A este hombre, entonces, a Piñera, ante las manifes­taciones y saqueos -la vio­lencia anecdótica y fatal que responde al despojo brutal de la esperanza-, no se le ocurrió mejor idea que vol­ver a llamar a los generales a ver si al­gún Silva Renard lo sacaba del apuro.

No funcionó. Porque el miedo ha huido de Chile.

CHILE HILDEBRAND 3

SI NO HAY SOLUCIÓN

CHILE HILDEBRAND 4

LA LUCHA CONTINÚA

Rugen los chilenos reclamando lo que les pertenece. Lo que les quitaron a la fuerza desde 1973. Lo que les si­guieron quitando todos estos años.

Y a este pueblo digno que ha des­pertado, la podre derechista del Perú le llama “peón del castro-chavismo”.

Cuando Pinochet se rodeaba de masas acarreadas en buses públicos y salía a leer lo que los Chicago Boys le preparaban, entonces “el pueblo sabía quién era su líder”.

Ahora que Chile ha dicho basta, entonces es que los comunistas inter­nacionalistas deben estar metiendo su cuchara.

En esta columna dijimos desde hace mucho tiempo y hasta el cansancio que el modelo liberal, en modo bestia, fue impuesto en Chile y en Perú por sendas dictaduras. El trolismo nos respondió con sus desmanes y los comentaristas oficiales prefirieron no tocar el tema.

Ahora sí que se abre el debate. La ira de los pueblos es la que hace la histo­ria. Es la ira que liberó a Norteamérica del imperio británico, la que indepen­dizó América, la que descolonizó Asia y parte de África. La que nos habrá de librar de la dictadura liberal que nos castiga con su monotonía y su infalibi­lidad plagada de mentiras.

Fuente: PUNO CULTURA Y DESARROLLO

LA MARCHA DE CHILE 1

GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA: DEBATES PENDIENTES Y SILENCIOS CÓMPLICES. NÉSTOR KOHAN

ilustración néstor bolivia

NÉSTOR KOHAN

NÉSTORNuestra época, posterior a la crisis del 2008, es la del neocolonialismo imperialista. Las cadenas de formación de valor se desglosan, tercerizan y globalizan mientras la producción capitalista -manteniendo el control de las empresas y estados centrales-  se relocaliza en sus unidades productivas desplazándose y amplificándose hacia el Sur Global. Se intensifica la superexplotación de la fuerza de trabajo (mayormente feminizada y precarizada). La búsqueda voraz y desbordada de los recursos naturales del Tercer Mundo se torna fundamental y vital para disminuir el valor del capital constante y contrarrestar la caída de la tasa de ganancia en plena crisis capitalista mundial. Un proceso que en tiempos de catástrofes ambientales, cambios climáticos y escasez de recursos no renovables supera el viejo colonialismo del reparto del mundo en «zonas de influencia». Las asimetrías entre distintas formaciones sociales alientan una nueva división internacional del trabajo, reproduciendo jerarquías, dependencias, dominaciones y profundizando el desarrollo desigual del capitalismo a escala mundial.

En ese contexto, nuestra América está atravesada por múltiples contradicciones. Pero la principal y determinante es la puja entre: a) la dominación geopolítica, económica y cultural del imperialismo norteamericano (principalmente las firmas multinacionales y el aparato político-militar de Estados Unidos que las protege); y b) el bloque latinoamericano de las clases subalternas (clase obrera, campesinos sin tierra, segmentos laborales precarizados sometidos a la superexplotación del capital) y los movimientos rebeldes en lucha (de los cuales los pueblos originarios constituyen la gran mayoría a escala continental, acompañados de otros cada vez más movilizados como el de las mujeres antiimperialistas y los ambientalistas, entre varios más).  En suma: múltiples contradicciones y diversas formas de lucha, incluyendo desde los movimientos sociales que han llegado al Estado hasta espacios de resistencia extrainstitucional, legales, semilegales y clandestinos.

En ese horizonte social, epocal y geográfico, Bolivia constituye una sociedad abigarrada en la cual durante las últimas cuatro décadas (desde el decreto privatizador 21060 del 29-8-1985 en adelante) en el campo popular han convergido dos movimientos históricos: la tradición indígena y comunitaria, y la tradición obrera minera. Dos corrientes heterogéneas cuyas rebeldías y demandas a veces se encontraron y otras no. Evo Morales y el MAS como movimiento político lograron articular y entrecruzar ambas tradiciones (no a partir de un supuesto «significante vacío», según la jerga de Ernesto Laclau, sino proponiendo un proyecto histórico-político integrador y descolonizador, nítidamente definido en sus determinaciones de hegemonía popular sobre la vieja «república» colonial, dependiente y racista). Los resultados, a la vista.

De ser el segundo país más pobre de América Latina, Bolivia pasó a tener el mayor crecimiento del PBI, mayor disminución de la pobreza, más radical reparto de la renta y una notable disminución de la inflación, contrastando con la crisis económica de todos sus vecinos de la región. No inició (todavía) la transición al socialismo, pero el siglo XX demostró que el socialismo no se puede construir en un país aislado.

Hasta ahora sí logró una sociedad muchísimo más igualitaria en un contexto de crisis capitalista mundial, aguda y sistémica, donde el capital subsumió formal y realmente la mayoría de los intentos de iniciar la transición al socialismo. Todo esto lo logró colectivamente y con la dirección política, por primera vez en la historia, de un presidente indígena. ¡Un ejemplo para todo el «alter-mundismo» (no solo latinoamericano) que había que extirpar de raíz, como antes había sucedido con el amigo de Evo, Hugo Chávez!

Por eso el aparato político-militar de los Estados Unidos (país cuyo embajador había sido expulsado de Bolivia, así como también la USAID, la NED y otras agencias de espionaje estadounidense) planificó, organizó y orientó la modalidad del golpe de Estado contra Evo Morales, quien ganó legalmente las últimas elecciones por una diferencia de 648.439 votos, es decir, por 10,5 puntos, sin ningún tipo de «fraude»1. Para conocer nombres y apellidos concretos de funcionarios norteamericanos involucrados, cantidades de dinero, tipos de armas, vías de introducción de las mismas en Bolivia, fundaciones e iglesias evangélicas involucradas y otros detalles de «la cocina» del golpe de Estado sugerimos consultar el artículo de Alfredo Jalife Rahme2.

¿Por qué esta vez Estados Unidos no puso a la cabeza del golpe boliviano a un dictador militar clásico, como Barrientos, Banzer, García Meza o Videla, Pinochet, Stroessner? Porque el complejo militar-industrial estadounidense (Eisenhower dixit) y la Casa Blanca decidieron reconvertir a las Fuerzas Armadas latinoamericanas en una mucho más dócil y manejable policía interna antinarcóticos (sin abandonar las doctrinas contrainsurgentes), que ya no se ocupe de ejercer su control, incluso despótico, sobre el mercado interno y el Estado-nación. Las viejas Fuerzas Armadas adoctrinadas y entrenadas en Panamá, Escuela de las Américas y West Point podían desencadenar, sin dejar de ser fascistas, genocidas ni dependientes, una inesperada guerra de Malvinas o producir un Noriega que se saliera de control. Seguir leyendo GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA: DEBATES PENDIENTES Y SILENCIOS CÓMPLICES. NÉSTOR KOHAN

EVO, EL GOLPE Y MÉXICO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

EVO LLEGA A MÉXICO 2

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl recibimiento de Evo Morales como refugiado político por el gobierno de AMLO hace resplandecer la política exterior mexicana de soberanía, autodeterminación y asilo a los perseguidos políticos en proceso de rescate por el tabasqueño. Fue emotivo escuchar a Evo expresar “López Obrador me salvó la vida”. Y es que en realidad, su vida pendió de un hilo desde que los principales jefes militares y policiales golpistas de Bolivia le “sugirieron” renunciar hasta que pudo abordar el avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo trajo al Anáhuac.  Durante las décadas neoliberales la diplomacia de México fue gradualmente perdiendo independencia y se subordinó a los designios de Washington.  Sobresalen en aquella época las desleales actitudes   del presidente Ernesto Zedillo en relación con Cuba, antes y durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana (1999); el grotesco “comes y te vas” del presidente Vicente Fox a Fidel Castro, que puso en el más absoluto ridículo al guanajuatense (2002). Luego vendría el triste papel, otra vez de Fox, de enfrentarse junto a Bush a la mayoría de América Latina y el Caribe en un desafortunado intento de defender el neoliberal Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), derrotado ignominiosamente en Mar del Plata (2005) por una insubordinación de los presidentes progresistas dentro de la Cumbre de las Américas, principalmente Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Lula da Silva y Tabaré Vázquez.  Mientras, en las calles, protestaba contra el intento bushista una gran movilización convocada por los movimientos populares, cuyo líder más notable era Evo Morales, entonces por llegar a la presidencia de Bolivia. Pero tal vez nada colocó al Estado mexicano en una tesitura tan bochornosa y obsequiosa hacia Washington   como su ingreso al Grupo de Lima (2017) y el haber asumido una actitud de abierta hostilidad hacia Venezuela bolivariana durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El golpe de Estado contra Evo va dirigido a liquidar un proyecto social extraordinariamente exitoso en nuestra región por sus logros de participación política democrática, cuya expresión más elevada es la creación del Estado Plurinacional de Bolivia, el que acogió en su seno a todos los pueblos originarios de Bolivia. Añádase el fin del analfabetismo, la igualdad de derechos para las mujeres, que ocupan la mitad de los cargos de elección popular, incluyendo entre ellas un 63 por ciento de mujeres indígenas. Sorprendente, en los 14 años de Evo, Bolivia, de ser el país más pobre de América del sur pasó a lograr la mayor taza de crecimiento económico de toda América, aunada a una inigualable reducción de la desigualdad, la pobreza extrema y la pobreza.  El gran desempeño económico, social y de estabilidad de este modelo, a contramano del neoliberal, ha sido una pesadilla para Estados unidos y las derechas locales. Ello explica que el golpe se haya planeado con más de un año de antelación y puestas en marcha sus distintas fases desde entonces. Evo expulsó de Bolivia a la DEA, a la AID y al embajador Phillip Golberg, pero el personal de la CIA estacionado en la embajada continuó atando los hilos de una conspiración muy abarcadora, que va desde políticos genocidas y ladrones como Carlos Mesa y Jorge Quiroga(exiliado en Estados Unidos para escapar a la justicia boliviana), hasta los ricos empresarios fascistas, separatistas y racistas de Santa Cruz de la Sierra, herederos ideológicos de los líderes que en su departamento intentaron una asonada golpista contra Evo en 2008.  Estos fascistas iniciaron en Santa Cruz una espiral de atropellos a indígenas y militantes del MAS, partido de Evo, que en casos llegó al asesinato, y que en los días previos al golpe trasladaron a La Paz. Allí, además de repetir las agresiones racistas contra indígenas profanaron y quemaron banderas wiphalas, que representan a los pueblos indígenas y constituyen un símbolo nacional reconocido por la Constitución.

Estos hechos han enfurecido a la población originaria y a muchos mestizos, algunos de los cuales comienzan a darse cuenta de lo que significa la ausencia de Evo y un eventual desmantelamiento del proceso de cambios como los vistos en Ecuador y Argentina, que les arrebataría todos los derechos adquiridos con la Asamblea Constituyente y el Estado Plurinacional.  Esa es la intención que se aprecia de los golpistas. Ya comienzan a llamar al país república en lugar de Estado Plurinacional. Con la ilegal autoproclamación como “presidenta constitucional” de la senadora opositora Janine Áñez esta situación no puede más que agravarse. La autoproclamada ya ha sido reconocida por los mismos gobiernos que reconocen al títere Guaidó, incluidos los de la obsecuente Unión Europea. Se trata de una persona con profundos prejuicios racistas, que por eso mismo, por la clase social a la que pertenece y sus antecedentes sumamente conservadores complace a la oligarquía y a Estados Unidos pero nada a los indígenas y al pueblo boliviano, sean simpatizantes o no de Evo.  La resistencia ya comenzó.

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¿QUÉ PASÓ EN BOLIVIA? APUNTES SOBRE GUERRA SIMBÓLICA. JOSÉ NEGRÓN VALERA

JOSÉ NEGRÓN VALERA

José Negrón Valera“La gente no vota por realidades sino por expectativas”… es una ley del márquetin electoral. Usualmente se les paga muy bien a los consultores solo para decir esa frase en conferencias. Lo dramático es que tienen razón. Aunque casi nunca explican el por qué ocurre esto.

Bolivia lo vuelve a confirmar

Durante la presidencia de Evo Morales Bolivia logró reducir la pobreza a la mitad. Fue el país que más creció en Latinoamérica en los últimos años, logró una redistribución de la pobreza y el respeto a las identidades locales de poblaciones históricamente excluidas. No le sirvió de nada. ¿Por qué? Porque se subestima el poder del imaginario colectivo.

Con Chávez ocurrió algo similar. Nunca antes en Venezuela se vivió tal nivel de bienestar como el que se alcanzó en el periodo entre 2006 y 2012. Miles de venezolanos, la mayoría de ellos opositores a la revolución bolivariana, viajaron por el mundo con dólares preferenciales producto de la bonanza petrolera de esos años.

Mejoraron su posición económica, adquiriendo viviendas y automóviles, producto de las políticas de créditos sociales y del enorme poder adquisitivo del bolívar. Aun así, nunca cambiaron su opinión adversa al presidente venezolano.

¿Qué pasó? Por qué las realidades de bienestar concreto, real, vivido, no permiten a las personas cambiar sus percepciones. Por qué, por ejemplo, son capaces de seguir atadas al discurso ‘antisocialismo’, aun cuando tiene en sus manos pruebas concretas de la eficacia de dicho sistema.

La clave está en lo inmaterial

En la novela Reyes y dinosaurios se describe la manera en que se diseñan los programas de ingeniería social disfrazados de programas gubernamentales, tendencias filosóficas y movimientos artísticos. En un fragmento de dicha obra uno de los agentes encargados de pensar cómo los símbolos pueden ser usados para derrocar Gobiernos comenta sus hallazgos:

“Había dado con el entendimiento cierto sobre la dimensión omnipresente del poder. Aquel cuya imposición no es visible. Aquel que actúa sin la figura del represor, sino a través de su sospecha, por intermedio de la intuición, de lo que sobrevendrá. (…) Usa el miedo para cohesionar su legión, pero no a través del miedo a perder, sino a dejar de-ser-eso-que-se-les-ha-prometido. Perfeccionó e hizo herramienta útil la muy patrocinada necesidad de pertenecer a la élite. La gente gusta de estar en grupos, pero no en cualquier grupo, sino en aquel que es más manada que el resto, aquel que come el pasto verde mientras los otros se conforman con la sal y la melaza. Hizo suyo el mito colonial, la segregación de las castas y los linajes, institucionalizó la subordinación e hizo del eurocentrismo su núcleo, su meca a la cual voltean y doblan sus rodillas el resto de ansiosos aspirantes. Los que desean adorar, los que temen no embarcarse en el tren que los conducirá hacia otra clase de existencia, los que temen que el mundo siga su marcha y los deje atrás. (…) Crea una élite, un estamento que obedece y que olvida su pasado, su origen, el vientre materno, los juegos triviales; les borra el rastro de vuelta y los convierte en esclavos, en los edulcorados y muy eunucos ciudadanos del mundo, donde no hay patria y el arraigo avergüenza, donde la tradición huele a derrota y los ancestros saben a metal, a oxidado metal, a pesados grilletes”.

Los dos símbolos más potentes que se utilizaron para modelar las sociedades latinoamericanas fueron el discurso religioso y el mito del progreso. Perder “eso-que-se-les-ha-prometido” se concreta, literalmente, en el miedo a no alcanzar el American Way of Life, de la maquinaria propagandística, pero también a evitar la castradora culpa del ‘pecado original’ católico.

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EL GOLPE EN BOLIVIA: CINCO LECCIONES. ATILIO A. BORÓN

ATILIO A. BORON

ATILIO 3La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro.  Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.

Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante. Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasi monopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.

Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”. Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo. Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.

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LA MUTILACIÓN DE LOS OJOS COMO POLÍTICA DE ESTADO. PEDRO SANTANDER

MUTILACIÓN, CHILE

PEDRO SANTANDER

PEDRO SANTANDER 1Hoy no son las orejas ni las narices, son los ojos de cientos de chilenos y chilenas el blanco elegido para castigar a quienes desafían el orden establecido, el orden neoliberal. No son esta vez los conquistadores españoles ni su metal, son policías chilenos quienes escopeta en mano se encargan del trabajo sucio, miserable, de desfigurar las caras de los/las compatriotas. No es el siglo 17, pero el modus operandi sigue siendo el mismo: la mutilación física como discurso del poder.

Hay muchas formas de comunicar y hacer llegar a otros los mensajes que interesan. Puede ser hablando, escribiendo, gritando, publicando una columna, mandando mails…o mutilando cuerpos. Por ejemplo, comunicar el terror como mensaje a la nación… reventando ojos.

Cuentan historiadores que a finales del siglo 17 era común en nuestro territorio cruzarse por los campos con indios e indias mutilados por los españoles. La modalidad era marca ibérica: faltaba un pedazo de nariz o una oreja. Los rostros de cientos de mapuche, aymara y diaguita fueron mutilados por el acero español, y luego liberados para que sus cuerpos desfigurados transmitieran el mensaje: acá mandamos nosotros, y este es el castigo que les espera a quienes desafíen nuestro orden.

Hoy no son las orejas ni las narices, son los ojos de cientos de chilenos y chilenas el blanco elegido para castigar a quienes desafían el orden establecido, el orden neoliberal. No son esta vez los conquistadores españoles ni su metal, son policías chilenos quienes escopeta en mano se encargan del trabajo sucio, miserable, de desfigurar las caras de los/las compatriotas. No es el siglo 17, pero el modus operandi sigue siendo el mismo: la mutilación física como discurso del poder.

“Lideramos tristemente esta cifra a nivel internacional”, advirtió el Dr. Dennis Cortés, presidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología, cuando ya se contaban 180 casos, y lo calificó como una “emergencia sanitaria”. Es una “marca de época” decimos nosotros, una “huella generacional” de estos y estas jóvenes que salieron a desafiar el orden establecido y cuyas caras fueron marcadas a fuego. Será ahora, inevitablemente, parte de nuestra cotidianeidad encontrarnos con ellos y ellas en las calles de nuestro país, en el metro, en las micros, en los almacenes, en las salas de clases. Abracémoslos, abracémoslas, gracias a ellos/ellas hoy todos vemos mejor.  

Vemos que 500 años después la conquista continua, vemos una continuidad de la conquista mutiladora de cuerpos. La lógica colonial colonizaba territorios y cuerpos, subordinando ambos a su orden y dominio. La lógica neoliberal sigue expoliando a los seres humanos para el beneficio de pocos.

Ambas lógicas necesitan y promueven que unos sean considerados naturalmente superiores y otros inferiores. A estos últimos se les declara la guerra, se les revientan los ojos, se le mutilan los rostros.

Hoy hay menos ojos en Chile que antes del 18 de octubre. Pero hoy, gracias a la Rebelión de Octubre, como nunca, los y las chilenas hemos abierto los ojos.

Fuente: EL DESCONCIERTO

El Desconcierto

LULA: EL VALOR DE LA DIGNIDAD. RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ

RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ

Lula libre

No se cambia dignidad por estatus, ni siquiera por el de la libertad que todo ser humano necesita, defiende y desea. Honrar en la práctica este principio multiplica el decoro y la autoridad de quien lo hace. Luiz Inácio Lula da Silva, con mucha firmeza y naturalidad, lo está demostrando. ¡Todo el respeto del mundo para él!

Admira verlo y escucharlo afirmar, el pasado 27 de abril, en su primera entrevista pública luego de más de un año de injusta prisión: “Podré seguir preso 100 años, pero no cambiaré mi dignidad por mi libertad”. Esta posición la ha mantenido constante en todas sus declaraciones posteriores.

El pernambucano de humildísimo origen social que el 27 de octubre cumplió 74 años, simboliza el tipo de líder cuya sensibilidad humanista y social es tan grande como su moral. Ello explica por qué la derecha brasileña y la internacional lo necesitan preso.

Lula revela la fuerza aglutinadora y movilizadora del factor moral en la política; identifica con precisión el papel simbólico del sacrificio – del suyo – para abonar otro modo de hacer política en el país y particularmente en la izquierda; y percibe, con la fina sensibilidad del maestro, que no se puede hacer buena política a partir del odio irracional, como el que hoy corroe todos los segmentos de la sociedad brasileña, al son de los tambores de guerra de Jair Bolsonaro.

Así lo confirma cuando alude a que él lucha contra el odio a sus victimarios, porque sentirlo acelera, a su edad, la muerte. Lo dice así, en su peculiar estilo de abordar el asunto más serio del mundo con un toque de humor.

Pero el mensaje, en este caso, queda grabado como un valor referencial para hacer política con mayúscula, en Brasil y en toda la izquierda continental: lo importante es defender con firmeza las ideas y las causas que se juzgan necesarias y justas, con pasión y sentido constructivo.

La naturaleza generosa de su personalidad, esa que siempre mostró con una mezcla de alegría, picardía y buen gusto en sus relaciones inter-personales, y en su desempeño como dirigente político y estadista, ahora en la cárcel se mostró de manera plena y adquiere por ello un simbolismo ético que será en el futuro, sin la menor duda, más duradero e influyente en la cultura política de la izquierda brasileña e internacional.

En resumen, el líder brasileño no solo está dando una lección práctica de lo que es la coherencia ética y la dignidad como valor supremo, sino que coloca en la política de su país un desafío simultáneo a la derecha psudo moralista que lo juzga, estructural y esencialmente corrupta, y al amplio espectro de izquierda, de centro-izquierda y progresista que le sigue.

A este último le lanza el desafío de mirar mucho más allá de las contiendas electorales y de las disputas de espacios políticos coyunturales. Al respecto alude en otra entrevista a la necesidad de resolver el tema de la unidad mediante la identificación de un programa de lucha que tenga como centro la defensa de la soberanía nacional, dentro de lo que concibe como un gran frente anti-neoliberal.

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LOS PUEBLOS DECIDIRÁN EL DESENLACE. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAUna potente contraofensiva popular recorre nuestra América y más allá. En tierras latinocaribeñas podría decirse que comenzó por Haití en enero de este año, se reavivó la llama de la lucha en Honduras, que en octubre logró una importante demostración a escala nacional, mientras en Ecuador estallaba en octubre una sublevación indígena y popular contra un paquetazo del Fondo Monetario Internacional(FMI), seguida a fines de ese mes de una gran rebelión con votos en Argentina, en rechazo al gobierno de Mauricio Macri, sus políticas de hambre y desempleo neoliberales y al arrasamiento de la economía y las condiciones sociales de vida por los condicionamientos, igualmente, de un préstamo del FMI. Casi a la par que en Ecuador, en Chile se producía una insurrección antineoliberal pacífica que ha crecido impetuosamente, al abarcar desde sectores muy desfavorecidos a clase media alta y extenderse sin pausa a todo el territorio nacional hasta la actualidad, cuando continúa desafiando diariamente en las calles una ola represiva Piñerapinochetista.

No podía haber otro momento mejor para la celebración en La Habana del 1 al 3 de noviembre del Encuentro Antimperialista de Solidaridad en Defensa de la Democracia y contra el Neoliberalismo al que asistieron 1332 delegados de 789 organizaciones sociales y populares, de solidaridad, de articulaciones regionales y globales, de partidos políticos e intelectuales, de 86 países. Dicha reunión, contó con una activa y relevante participación de jóvenes de ambos sexos y mujeres, con una composición de personas informadas, formadas y dispuestas para la lucha. Tras tres intensísimos días de trabajo en paneles y comisiones, este formidable colectivo produjo una Declaración Final en la que puede leerse este diagnóstico y reflexión:

Llegamos desde todos los rincones del mundo, con una larga historia de ejercicio de la solidaridad frente a la agresividad imperialista contra la Revolución Cubana, comprometidos con todas las causas justas y como parte de los esfuerzos de unidad en la acción y de las articulaciones de lucha, para reunirnos en La Habana en el Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, del 1 al 3 de noviembre de 2019.

Vivimos un nuevo momento en la historia. Los pueblos en las urnas, en las calles y en las redes sociales demuestran con su voto y sus protestas, el agotamiento de la ofensiva imperial conservadora y restauradora neoliberal de la derecha oligárquica, en alianza con el fundamentalismo religioso, el poder mediático, el capital y las empresas trasnacionales que, de la mano del imperialismo norteamericano, en su naturaleza depredadora, excluye a amplios sectores de la población, destruye el trabajo digno, la vida en armonía con la naturaleza y pone en peligro a la especie humana.

Los pueblos están demostrando que es posible derrotar la ofensiva imperial, que en sus propósitos acude a la criminalización de la protesta social, el confinamiento y desplazamiento de poblaciones, el asesinato de líderes sociales y políticos, el feminicidio, la persecución a líderes de gobiernos progresistas y a la judicialización de la política.

Se abren tiempos de esperanza. La unidad es vital y constituye un deber; la movilización, un grito de orden; la organización popular, una tarea inminente; y la integración, una estrategia que nos llevará a la victoria.

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