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CORONAVIRUS: LA CURACIÓN DEL PLANETA Y LA CURACIÓN DE NUESTROS CUERPOS SON PROCESOS INTERCONECTADOS. VANDANA SHIVA

La activista, filósofa y escritora india repasa en este exhaustivo artículo las causas y consecuencias de la explotación de la biodiversidad como responsable de las enfermedades. Llama a entender la salud de manera interconectada y cree que estamos ante un cambio de paradigma, de la era mecanicista e industrial a la era de una civilización basada en la conciencia planetaria. La manipulación de animales y plantas. La lección de los seres vivos: la diversidad, la integridad y la auto-organización. Los sistemas que crean salud, y los que propagan enfermedades. Las alertas sobre el glifosato y la despreocupación de la OMS sobre este tema. El Cártel Venenoso como un conjunto de empresas que enferman (como Bayer, Dow, Syngenta, Big Pharma) y se benefician de ello. El enfoque holístico, y la agroecología: «La agricultura ecológica libre de productos químicos debe ser parte del rejuvenecimiento de la salud pública». Los costos globales de la atención médica debido a enfermedades relacionadas con el sistema alimentario. La necesidad de una ciencia independiente. Y la idea de «desglobalizar» el sistema alimentario: «La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización».

ilustración de vandana shiva

VANDANA SHIVA

Somos una familia de la Tierra en un planeta, saludable en nuestra diversidad e interconexión. La salud del planeta y nuestra salud no son separables.

Como nos recordó el Dr. King: “Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una sola prenda de destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.»

Podemos vincularnos en todo el mundo a través de la propagación de enfermedades como el coronavirus cuando invadimos los hogares de otras especies o cuando manipulamos plantas y animales para obtener ganancias comerciales y codicia y propagamos monocultivos. O podemos estar conectados a través de la salud y el bienestar para todos mediante la protección de la diversidad de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, la integridad y la autoorganización (autopoiisis) de todos los seres vivos, incluidos los humanos.

Se están creando nuevas enfermedades porque un modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud. La ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado a través de la enfermedad.

La emergencia de salud que el coronavirus nos está despertando está relacionada con la emergencia de extinción y desaparición de especies, y está relacionada con la emergencia climática. Todas las emergencias tienen su origen en una visión mundial mecanicista, militarista y antropocéntrica de los humanos como algo separado de y superior a otros seres que podemos poseer, manipular y controlar. También se basa en un modelo económico basado en la ilusión de crecimiento ilimitado y codicia ilimitada que viola sistemáticamente los límites planetarios y la integridad del ecosistema y las especies.

A medida que se destruyen los bosques, a medida que nuestras granjas se convierten en monocultivos industriales para producir productos tóxicos, nutricionalmente vacíos, y nuestras dietas se degradan a través del procesamiento industrial con productos químicos sintéticos y la ingeniería genética en los laboratorios, nos conectamos a través de enfermedades, en lugar de estar conectados a través de la biodiversidad dentro y fuera de nosotros, a través de un continuo de salud a través y en la biodiversidad.

La emergencia de salud actual requiere un enfoque sistémico basado en la interconexión

Con la emergencia de salud engendrada por el coronavirus, debemos observar los sistemas que propagan enfermedades y los sistemas que crean salud en un enfoque holístico de sistemas.

Un enfoque de sistemas para el cuidado de la salud en tiempos de la crisis de la corona abordaría no solo el virus, sino también cómo se están propagando nuevas epidemias a medida que invadimos los hogares de otros seres. También debe abordar las condiciones de co-morbilidad relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles que se están extendiendo debido a sistemas alimentarios industriales no sostenibles, anti naturaleza, insalubres.

Como escribimos en el manifiesto Food For Health de la Comisión Internacional sobre el Futuro de los Alimentos, debemos descartar “políticas y prácticas que conduzcan a la degradación física y moral del sistema alimentario mientras destruyen nuestra salud y ponen en peligro la estabilidad ecológica del planeta, poniendo en peligro la supervivencia biogenética de la vida en el planeta «.

Ahora debemos desglobalizar el sistema alimentario que está impulsando el cambio climático, la desaparición de especies y una emergencia de salud sistémica.

Los sistemas alimentarios globalizados e industrializados propagan enfermedades. Los monocultivos propagan enfermedades. La deforestación está propagando enfermedades.

La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización.

La localización de la agricultura y los sistemas alimentarios biodiversos hacen crecer la salud y reducen la huella ecológica. La localización deja espacio para que prosperen diversas especies, diversas culturas y diversas economías vivas locales.

 La riqueza de la biodiversidad en nuestros bosques, nuestras granjas, nuestros alimentos, nuestro microbioma intestinal hacen que el planeta, sus diversas especies, incluidos los humanos, sean más saludables y resistentes a las plagas y enfermedades.

La Tierra es para todos los seres, proteger los derechos de la Madre Tierra es un imperativo de salud

La invasión de los bosques y la violación de la integridad de las especies están propagando nuevas enfermedades.

En los últimos 50 años, han surgido 300 nuevos patógenos a medida que destruimos el hábitat de las especies y las manipulamos para obtener ganancias.

Según la OMS, el virus del Ébola se trasladó de animales salvajes a humanos. El virus se transmite a las personas de animales salvajes y se propaga en la población humana a través de la transmisión de persona a persona. Como informa el Nuevo Internacionalista: «Desde 2014-16, una epidemia de ébola sin precedentes mató a más de 11,000 personas en África occidental. Ahora los científicos han relacionado el brote con la rápida deforestación».

El profesor John E. Fa, de la Universidad Metropolitana de Manchester, investigador asociado senior del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), también alerta: «Las enfermedades emergentes dicen que están relacionadas con alteraciones ambientales causadas por humanos. Los humanos están en mucho más contacto con los animales cuando abres un bosque… Tienes un equilibrio de animales, virus y bacterias y lo alteras cuando abres un bosque». Seguir leyendo CORONAVIRUS: LA CURACIÓN DEL PLANETA Y LA CURACIÓN DE NUESTROS CUERPOS SON PROCESOS INTERCONECTADOS. VANDANA SHIVA

CONSEJOS PARA EL ENCIERRO Y LA CUARENTENA. FREI BETTO Y LEONARDO BOFF

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Diez consejos para enfrentar el encierroFrei Betto

FREI BSETTTOEstuve en prisión bajo la dictadura militar. Durante mis cuatro años en prisión, me encerraron en celdas solitarias en el DOPS de Porto Alegre y en la capital paulista, y también en el estado de São Paulo, en el cuartel general de la PM, en el Batallón ROTA, en la Penitenciaría del Estado en Carandiru y en la Penitenciaría Presidente Venceslau.

Por eso, comparto 10 consejos para ayudar a pasar mejor este período de encierro forzado por la pandemia:

1. Mantén el cuerpo y la cabeza juntos. Tener el cuerpo confinado en casa y la mente enfocada hacia afuera puede causar depresión.

2. Crea una rutina. No te quedes en pijama todo el día, como si estuvieras enfermo. Establece una agenda de actividades: ejercicio físico, especialmente aeróbico (para estimular el sistema respiratorio), lectura, limpieza de armarios, limpieza de habitaciones, cocina, búsqueda en internet, etc.

3. No pases todo el día delante de la televisión o del ordenador. Diversifica tus ocupaciones. No hagas como el pasajero que se queda en la estación todo el día sin la más mínima idea del horario del tren.

4. Usa el teléfono para hablar con familiares y amigos, especialmente los ancianos, los vulnerables y los que viven solos. Entretenerlos les hará bien, y a ti también.

5. Dedícate al trabajo manual: repara equipos, arma rompecabezas, cose, cocina, etc.

6. Juegos mentales. Si estás en compañía de otras personas, establece una hora del día para jugar al ajedrez, a las damas, a las cartas, etc.

7. Escribe el diario de la cuarentena. Aunque no tengas intención de que otros lo lean, hazlo para ti mismo. Poner ideas y sentimientos en el papel o en la computadora es profundamente terapéutico.

8. Si hay niños u otros adultos en casa, comparte las tareas domésticas con ellos. Organiza un programa de actividades, momentos de convivencia y momentos en que cada uno vaya a su aire.

9. Medita. Incluso si no eres religioso, aprende a meditar, ya que esto vacía tu mente, sujeta tu imaginación, evita la ansiedad y alivia la tensión. Dedica a la meditación al menos 30 minutos al día.

10. No te convenzas de que la pandemia terminará pronto o que durará tantos meses. Actúa como si el período de reclusión fuera a durar mucho tiempo. En prisión, nada peor que un abogado que asegura al cliente que recuperará su libertad en dos o tres meses. Esto desencadena una expectativa agotadora. Así que prepárate para un largo viaje dentro de tu propia casa.

***

Algunos puntos espirituales para la cuarentena. Leonardo Boff 

LEONARDO BOFF 1Dado que la cuarentena es un retiro forzado, haz como los religiosos y religiosas que deben hacer un retiro todos los años. Algunas sugerencias para la dimensión espiritual de la vida:

1. Toma tiempo para ti y haz revisión de tu vida.

2. ¿Cómo ha sido mi vida hasta ahora?

3. ¿De qué lado estoy? ¿Del de aquellos que están bien en la vida, o del lado de los que tienen alguna necesidad, de los que necesitan una palabra de consuelo, de quien es pobre y sufre?

4. ¿Cuál es mi opción fundamental? ¿Ser feliz por todos los medios? ¿Acumular bienes materiales? ¿Conseguir estatus social? ¿O ser bueno, comprensivo, dispuesto a ayudar y apoyar a quienes están en peor situación?

5. ¿Puedo tolerar los límites de los demás, a los aburridos, controlarme para no responder a las tonterías que escucho? ¿Puedo dejarlo pasar?

6. ¿Puedo perdonar de verdad, pasar página, y no ser rehén de resentimientos y malos juicios?

7. ¿Puedo encontrar las palabras correctas cuando tengo que decir algunas verdades y llamar la atención sobre los errores o equivocaciones de otros que están relacionados conmigo? ¿O van directamente, agresivamente, humillando a la persona?

8. ¿Cuando me levanto por la mañana, digo una oración con el pensamiento, no necesita ser con palabras, pidiéndole a Dios que me proteja a mí, a mi familia y a aquellos con quienes vivo y trabajo? ¿Y por la noche, antes de ir a dormir, elevo mi mente a Dios, incluso sin palabras, para agradecer el día, por todo lo que ha sucedido, y por estar vivo?

9. ¿Qué lugar ocupa Dios en tu vida? ¿Quieres intentar unos minutos de meditación pura, donde sólo Dios y tú estéis presentes, olvidando un poco el mundo? Simplemente levanta la mente y ponte en silencio ante Él. He escrito un pequeño libro: Meditación de la luz: el camino de la simplicidad, un método que une Oriente y Occidente, dejando que un rayo de luz de lo Alto penetre en todo tu cuerpo y en tus puntos de energía (chakras) y transfigure tu vida. Son suficientes unos minutos.

10. ¿Tienes el coraje de fomentar una actitud de entrega total a Dios, sabiendo que siempre estás en la palma de su mano? Todo lo que sucede proviene de su amor. La muerte es como un nacimiento y nadie ha visto su propio nacimiento. En la muerte, sin darnos cuenta, caeremos en los brazos de Dios Padre y Madre de infinita bondad y misericordia. No olvides nunca las palabras reconfortantes de la Primera Epístola de San Juan (3,20): “Si tu corazón te acusa, debes saber que Dios es más grande que tu corazón”. Entonces, parte en paz bajo el manto de la infinita misericordia divina.

Fuente: SERVICIOS KOINONIA

EL PAPEL DE LO SEMIOLÓGICO Y LO FINANCIERO EN LA ACTUAL ETAPA DE LA SOCIEDAD. RICARDO FORSTER

semiocapitalismo

RICARDO FORSTER

El semiocapitalismo

FORSTER 3“En la era de la ‘posverdad’ todo puede ser dicho y convertido en ‘verdad irrefutable’. Romper esta nueva forma de hechizo constituye el desafío más arduo y difícil de todo proyecto de liberación.”

Leo, no sin comenzar a preguntarme unas cuantas cosas que me remiten a nuestra actualidad, el último libro de Franco “Bifo” Berardi, Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva, en el que desmenuza la época de la digitalización y del predominio de la financierización del mundo no sin derramar, al menos sobre mí, una sutil dosis de pesimismo civilizatorio que conduce más hacia la melancolía que a la rebelión. No por eso deja de ser un libro valioso y agudo en su intento de cartografiar la oscura complejidad de nuestra época. Me detengo en uno de los tantos párrafos de un texto inquietante: “El punto crucial de la crítica de Baudrillard es el fin de la referencialidad y la (in)determinación del valor. En la esfera del mercado, las cosas no son consideradas desde el punto de vista de su utilidad concreta, sino desde su intercambiabilidad y su valor de intercambio. De manera similar, en la esfera de la comunicación, el lenguaje es comercializado y valorado como performance. Es la efectividad, y no el valor de verdad, la regla del lenguaje en la esfera de la comunicación. Es la pragmática, y no la hermenéutica, la metodología para comprender la comunicación social, particularmente en la era de los nuevos medios de comunicación” (pág. 175). En estas reflexiones de Berardi se pone de manifiesto el proceso que, en el interior de la modernidad burguesa, concluyó, siglos después, en lo que él denomina el “semiocapitalismo”, esa etapa en la que el signo lingüístico se ha emancipado plenamente de toda referencialidad para desplazarse por una espacialidad en la que domina la abstracción.

Citando a Jean Baudrillard –al que no se suele citar últimamente más allá del valor anticipatorio de muchos de sus análisis–, nos dice que el filósofo francés “propuso una semiología general de la simulación basada en la premisa del fin de la referencialidad tanto en la economía como en el campo lingüístico. En El espejo de la producción escribe: ‘[…] la necesidad, el valor de uso, el referente, `no existen´: no son sino conceptos producidos y proyectados en una dimensión genérica por el propio desarrollo del sistema del valor de cambio’. El proceso de autonomización del dinero, que es la principal característica del capitalismo financiero, puede inscribirse en el marco general de la emancipación de la semiosis de la referencialidad” (págs.. 172-173). El capital financiero no sólo constituye el punto más avanzado de la “abstracción” ya señalado por Marx, sino que, en la perspectiva de la comunicación, introduce, de forma radical, la autonomización del signo y de su impacto en la producción artificial de contenidos inmateriales que, sin embargo, definen el vínculo con la realidad determinando la busca de rentabilidad por parte de un capital que ha abandonado la esfera de la producción para centrarse en la esfera financiera. Al evaporarse la referencialidad lo que también se termina es la vinculación argumentativa abriendo paso a la fabricación de sujetos impulsados por signos vacíos y abstractos que impactan de lleno en la dimensión afectiva y sensible.

“Todos los signos –escribe Baudrillard en El intercambio simbólico y la muerte– se intercambian entre sí en lo sucesivo sin cambiarse por algo real (y no se intercambian bien, no se intercambian perfectamente entre sí sino a condición de no cambiarse por algo real)”. Pensar las estrategias comunicacionales es adentrarse en esta hipérbole del signo en la que la operación de desplazamiento se ha consumado de forma definitiva impactando de lleno en la subjetivación de individuos que establecen vínculos con “la realidad” a través de esta “emancipación del signo de su función referencial”. En la era de la “posverdad” todo puede ser dicho y convertido en “verdad irrefutable”. Romper esta nueva forma de hechizo constituye el desafío más arduo y difícil de todo proyecto de liberación.

El peligro es que la dimensión real e imaginaria de este trastrocamiento de la materialidad en abstracción acabe por ser aceptada por los sujetos como la efectiva “realidad” sin chances de sustraerse a esta colonización cada vez más profunda. “La virtualización financiera –dice Berardi– es el último paso en la transición hacia la forma del semiocapital. En esta esfera, aparecen dos nuevos niveles de abstracción, como fruto de la abstracción del trabajo sobre la que escribió Marx (…). La abstracción digital suma una segunda capa a la abstracción capitalista. La transformación y la producción ya no acontecen en el campo de los cuerpos, de la manipulación material, sino en el de la pura interacción autorreferencial entre máquinas informáticas. La información toma el lugar de las cosas y el cuerpo queda eliminado del terreno de la comunicación (…). Luego, hay un tercer nivel de abstracción, que es el de la abstracción financiera. Las finanzas (…) se han desvinculado de la necesidad de la producción. El proceso de valorización del capital, es decir, aquel que incrementa el dinero invertido, ya no pasa por la instancia de la producción del valor de uso o, incluso, por la producción física o semiótica de bienes” (págs.. 176-177). De todas formas, ya Giovanni Arrighi en su  libro El largo siglo XX había destacado que en cada una de las etapas o ciclos atravesados por el capitalismo desde su primera estación genovesa se podía constatar un rasgo común a todas: que en sus períodos de declive se producía, en el centro hegemónico de cada época, un desplazamiento del capital comercial y productivo hacia el capital financiero (eso sucedió con Génova, Holanda, Gran Bretaña y, actualmente, con Estado Unidos que, según Arrighi, constituyen los cuatro ciclos de acumulación que definen el recorrido histórico de la economía-mundo capitalista). Rasgo más que interesante –aquella condición de hegemonía financiera en las épocas de decadencia de cada etapa del capital– que nos permite anticipar la crisis, quizás terminal, del ciclo dominado por Estados Unidos. Cómo si en el cuerpo inmaterial del capitalismo ya estuviese escrito, desde sus comienzos en el siglo XVI, la significación decisiva de la financierización como núcleo último de su despliegue histórico y como marca de su condición crepuscular. Seguir leyendo EL PAPEL DE LO SEMIOLÓGICO Y LO FINANCIERO EN LA ACTUAL ETAPA DE LA SOCIEDAD. RICARDO FORSTER

CONTRA LA BANALIZACIÓN Y EL HEDONISMO. CINTIO VITIER

Fragmento de la Conferencia Magistral ofrecida el 27 de diciembre de 2006 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

CINTIO VITIER

MARTÍ Y BOLÍVAR

Tanto Bolívar como nuestro Héroe Nacional persiguieron los sueños de unidad entre los pueblos de Latinoamérica. 

CINTIO 3A los 48 años del triunfo y en el perenne aniversario del nacimiento de nuestro Maestro mayor, hijo a su vez del «hombre águila y rayo», ¿podemos, sin embargo, en conciencia, sentirnos satisfechos de nuestra educación revolucionaria, entendiendo por tal no solo la que se imparte en las aulas, sino también la que se manifiesta y vive en las calles y los campos de la patria?

Detrás del texto de Nuestra América hay mucho sufrimiento, pero también mucha fe, dos instancias que Martí aprendió a unir vivencialmente desde el infierno histórico del presidio político, y que fueron los dos polos generadores de su inteligencia del mundo.

Sufrimiento, fe, inteligencia: esta dialéctica no estaba prevista por los ideólogos del eurocentrismo ni podrán jamás entenderla los tecnócratas yanquis. Martí, sin desconocer ni desaprovechar la filosofía universal, halló las fuentes de su pensamiento en el bocabajo del Hanábana, en el grillete del presidio, en los pliegues épicos del Monte Ávila, en Quetzalcóatl, en Viracocha, en la mitología de los tamanacos y en el Evangelio que dijo llevar en su corazón. Y de ellos, como del dolor de «los pobres de la tierra» y del salto alegre y libre del «arroyo de la sierra», sacó sus imágenes cognoscitivas, la lengua propia de su conocimiento.

Por eso Nuestra América –documento pedagógico de suprema precisión política– está escrito en imágenes, porque precisamente él descubrió que hay una «política superior escrita en la Naturaleza», y nuestra naturaleza es inseparable de nuestra imaginación. Y de la imaginación dijo Martí: «Toda ciencia empieza en la imaginación, y no hay sabio sin el arte de imaginar, que es el de componer, y la verdadera y única poesía». Y dijo también: «Preservad la imaginación, hermana del corazón, fuente amplia y dichosa. Los pueblos que perduran en la historia son los pueblos imaginativos».

Y dijo más: «La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que esta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo». Y a María Mantilla escribió: «Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas, y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del día».

Tornando siempre al imaginístico texto de Nuestra América, complementario de la pedagogía en estado de gracia de La Edad de Oro, creemos y nos hacemos fuertes en la trinidad de propósitos que formula como pilares de la misión educacional iberoamericana y caribeña: en la necesidad de nuestra «marcha unida»; en la conjugación de lo autóctono y lo universal; en el imperativo de hacer causa común con los oprimidos y explotados.

Es a la luz de esa voluntariosa esperanza bolivariana y martiana que tiene que encaminarse definitivamente nuestra educación revolucionaria, hundiendo sus raíces en la historia, de tal modo que no haya ciudadano que, por alejadas que sus ocupaciones parezcan de la indagación histórica, desconozca el proceso, el desarrollo y el tejido de la nacionalidad; desconozca los valores en que se sustenta y lo que ha costado generar o conquistar esos valores; desconozca el fatum geopolítico, las gestas populares y las doctrinas y acciones de los hombres fundadores; desconozca, en fin, la poesía, la leyenda y la novela de la patria, sin que por ello se le oculten las caídas, los vicios y las lacras. Seguir leyendo CONTRA LA BANALIZACIÓN Y EL HEDONISMO. CINTIO VITIER

ALPIDIO ALONSO, MINISTRO DE CULTURA DE CUBA: “NECESITAMOS PROMOVER UNA CULTURA DEL HUMANISMO DE LA SOLIDARIDAD”

Intervención del Ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso Grau, en el panel LA CULTURA EN EL ESPACIO PÚBLICO, UN MOTOR PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y URBANA, desarrollado en el Foro de Ministros de Cultura que sesiona en la 40 Conferencia General de la UNESCO.

LENIN ACERCA DEL OPORTUNISMO

BERTSTEIN
Eduard Bernstein

VLADIMIR ILICH LENINn

LENIN 3Y ahora preguntamos: ¿qué aportaron de nuevo a esta teoría aquellos bulliciosos “renovadores”, que tanto ruido han levantado en nuestros días, agrupándose en torno al socialista alemán Bernstein? Absolutamente nada: no impulsaron ni un paso la ciencia que nos legaron, con la indicación de desarrollarla, Marx y Engels; no enseñaron al proletariado ningún nuevo método de lucha; no hicieron más que replegarse, recogiendo fragmentos de teorías atrasadas y predicando al proletariado, en lugar de la doctrina de la lucha, la de las concesiones a los enemigos más encarnizados del proletariado, a los gobiernos y partidos burgueses, que no se cansan de inventar nuevos métodos de persecución contra los socialistas. (…)

Sabemos que estas palabras provocarán un montón de acusaciones, que se nos echarán encima: gritarán que queremos convertir el partido socialista en una orden de “ortodoxos”, que persiguen a los “herejes” por su apostasía del “dogma”, por toda opinión independiente, etc. Conocemos todas estas frases cáusticas tan en boga. Pero ellas no contienen ni un grano de verdad, ni un ápice de sentido común. No puede haber un fuerte partido socialista sin una teoría revolucionaria que agrupe a todos los socialistas, de la que éstos extraigan todas sus convicciones y la apliquen en sus procedimientos de lucha y métodos de acción. Defender esta teoría que según su más profundo convencimiento es la verdadera, contra los ataques infundados y contra los intentos de alterarla, no significa, en modo alguno, ser enemigo de toda crítica. No consideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo acabado e intangible: estamos convencidos, por el contrario, de que esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares de la ciencia que los socialistas deben impulsar en todas las direcciones, si es que no quieren quedar rezagados de la vida.

Fuente: Nuestro programa, 1899

PENSANDO COMO PAÍS SIN MIEDO A LA COYUNTURA. MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

DÍAZ CANEL 2

MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

“Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Y la pelea del mundo viene a ser la de la dualidad hindú: bien contra mal”.

¿Quién no ha recordado esa frase de Martí en estos días desafiantes en que el adversario aprieta el cerco con renovadas esperanzas de rendirnos y lo mejor de Cuba se levanta para enfrentarlo, mientras otros trafican con el malestar y las carencias?

Los primeros, perceptible y poderosa mayoría, elevan la autoestima nacional y energizan más que cien barcos de combustible.

Los he visto en nuestros recorridos por el país. Hombres y mujeres, jóvenes, niños o ancianos, que siguen las noticias, analizan contextos, condenan el abuso y ofrecen sus ideas, esfuerzos y hasta chistes, para enfrentar el indiscutible mal rato que la nueva vuelta de tuerca del imperio prepotente y abusador nos impone.

Ellos están en el bando de los que aman y fundan. Pesando en ellos hemos convocado a pensar como país, con la convicción de que es inagotable la fuente de la inteligencia colectiva.

Hemos convocado a pensar distinto, a ser proactivos, a distinguir las potencialidades del tiempo que vivimos, cualitativamente diferentes, como también lo son los seres humanos, en comparación con otras etapas, no solo porque han pasado los años, sino porque en su transcurso se transformaron el mundo, el país y los cubanos con ellos.

Cuando llamamos a rescatar experiencias de los años más difíciles, a desempolvar prácticas de ahorro y eficiencia del Periodo Especial, lo hacemos pensando en todo lo que entonces aportó la inteligencia colectiva y que erróneamente desechamos en cuanto pasó el peor momento.

Estamos convencidos de que esa búsqueda tiene que tomar en cuenta los nuevos contextos, los avances tecnológicos, los aportes del conocimiento en unos de los periodos más dinámicos de la civilización humana, y no solo en cuanto a lo que hemos avanzado como especie, también en cuanto a lo que hemos perdido bajo el empuje consumista y depredador del sistema capitalista.

No le tememos a las palabras, como no le tememos al desafío. Todo cambia, excepto los principios. En primerísimo lugar la decisión de preservar la soberanía y la independencia nacional y de defender el socialismo, la justicia social, la solidaridad y el internacionalismo al que debemos nuestra propia existencia como nación.

Algo más no cambia: la obsesión del imperio por castigar “el mal ejemplo de Cuba”.

Quizás por eso algunos han cuestionado el término coyuntural con el que hemos descrito la situación energética. En las inciertas condiciones en que opera el mercado internacional de los combustibles y bajo la enfermiza persecución financiera del bloqueo que padece Cuba, lo coyuntural puede sugerir optimismo excesivo, pero no fijar límites a esa situación habría sido innecesariamente pesimista e irresponsable.

Lo que no podíamos hacer de ninguna manera era callar frente a un escenario impuesto por una escalada en la hostilidad del imperio hacia Cuba por nuestra solidaridad con Venezuela.

Lo que debíamos y podíamos hacer era informar de modo amplio y transparente, nuestro plan contra el plan del enemigo. Un Gobierno serio y responsable tiene ese deber con su pueblo.

La situación se ha ido remontando hasta hoy sin tener que recurrir a los apagones. El bando de los que aman y construyen lo ha hecho posible.

En el bando contrario, los del odio tratan de deshacer lo que hacemos, llenos de rabia ante la respuesta popular claman porque los barcos no lleguen, porque las luces se apaguen, porque el cerco se cierre, porque la Cuba independiente y digna se rinda o se muera. Se alegran de cada nueva medida dirigida a reforzar el Bloqueo. Sueñan con la invasión a Cuba.

Como el Caín bíblico, hay quienes escriben, hablan y hasta chillan en las redes sociales, por unas monedas del millonario botín destinado a la subversión contra Cuba. Cada minuto de nuestra resistencia les permite venderse.

No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón, ni derecho, te agrede, escribió Fidel (1) . ¡Qué vigente su frase! Tanto como la de Almeida, con la que arrancamos y sostenemos esta pelea. Coyuntural o permanente el ataque: “Aquí no se rinde nadie…” La última palabra la pone el pueblo.

(1) Fidel Castro: “Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre” 31/08/2014. Cubadebate

Fuente: SITIO WEB DE LA PRESIDENCIA

TEORÍA DE LA DESMORALIZACIÓN INDUCIDA: LA METÁSTASIS DEL INDIVIDUALISMO SÍ SERÁ TELEVISADA. FERNANDO BUEN ABAD

BUEN ABAD 10

LA SUERTE DEL LIBRO NUNCA ESTUVO EN IGUAL DECADENCIA. SUSAN SONTAG

CARTA DE SUSAN SONTAG (1933-2004) A JORGE LUIS BORGES (1899-1986),  DIEZ AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE

12 de junio de 1996

Querido Borges:

Dado que siempre colocaron a su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. (Borges, son diez años.) Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ese era usted. Usted era en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, sabía cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que resulta bastante mágico. Esto tenía algo que ver con la apertura y la generosidad de su atención. Era el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores… así como el más artístico. También tenía algo que ver con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo bastante prolongado, perfeccionó las prácticas de fastidio e indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental hacia otras eras. Tenía un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían banales bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como “el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado”. Eso, por supuesto, formaba parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.

Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia. Usted era un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no necesitaba ser indignante. Más bien, tenía que ser inventivo… y usted era, por sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia del ser que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró de qué manera no es necesario ser infeliz, aunque uno pueda ser completamente perspicaz y esclarecido sobre lo terrible que es todo. En alguna parte usted dijo que un escritor –delicadamente agregó: todas las personas– debe pensar que cualquier cosa que le suceda es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)

Usted fue un gran recurso para otros escritores. En 1982 –es decir, cuatro años antes de morir (Borges, son diez años)– dije en una entrevista: “Hoy no existe ningún otro escritor viviente que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el más grande escritor viviente… Muy pocos escritores de hoy no aprendieron de él o lo imitaron”. Eso sigue siendo así. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al mismo tiempo que proclamaba, una y otra vez, nuestra deuda con el pasado, por sobre todo con la literatura. Usted dijo que le debemos a la literatura prácticamente todo lo que somos y lo que fuimos. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos dan el modelo de la autotrascendencia. Algunos piensan que la lectura es sólo una manera de escapar: un escape del mundo diario “real” a uno imaginario, el mundo de los libros. Los libros son mucho más.

Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible, de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos en “pantallas-libros” cualquier “texto” a pedido, y se podrá cambiar su apariencia, formular preguntas, “interactuar” con ese texto. Cuando los libros se conviertan en “textos” con los que “interactuaremos” según los criterios de utilidad, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisiva regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando –y que nos prometen– como algo más “democrático”. Por supuesto, usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección… y del libro.

Por esos tiempos no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca.

Querido Borges, por favor, entienda que no me da placer quejarme. Pero, ¿a quién podrían estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros –de la lectura en sí– que a usted? (Borges, son diez años.)

Todo lo que quiero decir es que lo extrañamos. Yo lo extraño. Usted sigue marcando una diferencia. Estamos entrando en una era extraña, el siglo XXI. Pondrá a prueba el alma de maneras inéditas. Pero, le prometo, algunos de nosotros no vamos a abandonar la Gran Biblioteca. Y usted seguirá siendo nuestro modelo y nuestro héroe.

Traducción: Claudia Martínez

Fuente: DIGO.PALABRA.TXT

UN MINUTO DE POESÍA POR LA PAZ. MIGUEL BARNET

Ser poeta es encarar responsabilidades éticas y un compromiso con la cultura de resistencia que nos caracteriza y la cultura de paz que defendemos

GUERNICA, DE PICASSO
Guernica, de Pablo Picasso

MIGUEL BARNET

Un minuto de poesía vale más que todas las armas del mundo. Un verso firme, poderoso, evocador, tiene la capacidad, si no de desarmar a los enemigos de la paz, al menos de alentar la esperanza en un  mundo cada vez más peligroso para la especie humana.

Hablo no solo de la poesía escrita o cantada, sino  de todo  acto de creación, de pensamiento original, de comunicación espiritual entre los hombres, de signo contrario a esa realidad que se nos quiere imponer desde la pesadilla hegemónica imperial.

Todos los días nos llegan noticias aterradoras. La actual administración norteamericana dice haber sometido a revisión –palabra engañosa, pues de lo que se trata es de regresión- la doctrina nuclear. Rompe acuerdos con Rusia e Irán, y no deja de calentar el ambiente bélico en la península coreana.

Ha vuelto a dar pasos para reanimar la Guerra de las Galaxias. El ocupante de la Casa  Blanca ordenó al Pentágono comenzar el proceso para la creación de  la fuerza espacial que sería la sexta división de las fuerzas armadas. «Cuando se trata de defender a Estados Unidos –ha dicho el Presidente de esa nación- no basta con nuestra presencia en el espacio, tiene que haber un dominio estadounidense del espacio». Otra palabra engañosa aparece en el discurso: en lugar de defender, debe leerse agredir o someter.

Con sus declaraciones, tuitazos, desplantes, arranques histriónicos y un inveterado desprecio hacia países y personas, el presidente Donald Trump se presenta como el enemigo número uno de la paz en el planeta. Algunos llegan a hablar de él como un enfermo mental. Una psiquiatra lo diagnosticó como un narcisista paranoico.  El general retirado  Barry McCaffrey habló abiertamente para el diario The Washington Post sobre el estado mental del presidente Trump: «Creo que el presidente está empezando a tambalearse en su estabilidad emocional y esto no va a terminar bien. El juicio de Trump es fundamentalmente defectuoso, y cuanto más presión ejercen sobre él y más aislado se vuelve, creo su capacidad para hacer daño va a aumentar».

Puede que la psiquiatra y el militar tengan razón. Son  muchos los que afirman que las riendas de Estados Unidos están en manos peligrosas. Sin negar mérito a tal percepción, prefiero mirar más a fondo, pues las decisiones políticas en ese país responden a intereses corporativos muy poderosos.

Es el caso de las ganancias que obtienen por su participación en la carrera armamentista empresas como Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman Innovation Systems, Raytheon y Aerojet Rocketdyne. O la participación en el desarrollo de tecnología digital en función de los intereses bélicos por parte de las empresas de Silicon Valley.

Recordemos que para el año fiscal 2020 el presupuesto militar de Estados Unidos asciende a 738 000 millones de dólares. ¿A dónde va a parar ese dinero? ¿Quiénes se benefician con esa suma delirante?

Nosotros, los cubanos que hemos decidido tomar las  riendas de nuestro destino, somos los villanos. Históricamente ha existido un gran diferendo entre Estados Unidos y Cuba, una relación difícil, de mucha tensión. El bloqueo norteamericano contra la isla se mantiene y recrudece, de modo que la distensión que hubo durante el periodo presidencial de Barack Obama se revirtió y todo se vino abajo como un castillo de naipes.

La administración de Trump resucita legislaciones que no tienen vigencia, pero las vuelve a poner en acción, como el Título III de la Ley Helms-Burton, algo absurdo e ilegal y, además, criminal. No tiene sentido ninguno que después de 60 años, Washington pida que se le entreguen compañías, propiedades, casas, que no podamos hacer negociaciones con empresas norteamericanas. Es una pena porque Estados Unidos es un país con una gran cultura, nosotros le debemos mucho a esa cultura y ellos nos deben a nosotros mucho, desde la música, la literatura, las artes plásticas. Por la cercanía, deberíamos vivir como países hermanos, pero no quieren dar su brazo a torcer, piensan que son los dueños del mundo, los gendarmes del mundo, los policías del mundo, y les irrita que la Venezuela  bolivariana siga ahí, enhiesta, y que la Revolución cubana avance, y no dejemos de ser martianos, socialistas y fidelistas.

Estas convicciones las expresó de modo muy meridiano el Presidente Miguel Díaz-Canel en el acto por el aniversario 66 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Allí dijo: «Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas. No se esconden para hacerlo. Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo. En el colmo del cinismo, apelan al chantaje. Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución Cubana nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo, ahora como antes.  Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad. (…) Cuba, que conoce las distancias éticas y políticas entre esta administración estadounidense y los más nobles ciudadanos de ese país, no ha renunciado a su declarada voluntad de construir una relación civilizada con Estados Unidos, pero tiene que basarse en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias. Cualquier propuesta que se aparte del respeto entre iguales, ¡no nos interesa!».

¿Qué contribución se espera de los artistas e intelectuales en estas batallas por la dignidad y el triunfo de la sensatez? Seguir leyendo UN MINUTO DE POESÍA POR LA PAZ. MIGUEL BARNET

AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

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Hay seres —como Edmundo Aray (1936)– que la muerte no podrá arrebatarnos jamás de la memoria. Perviven en nosotros de la manera más sencilla, que suele ser la más honda e indeleble: como una sonrisa o una palabra que se eleva y, apasionada (siempre apasionada en su caso), silencia al más enardecido de los auditorios. Como si toda la razón y la bondad del mundo hablaran en su voz. Como si un duende paseara por la casa y cada una de sus ocurrencias comportara un desafío. Fiel como el más fiel, cercano siempre, tanto que ya Edmundito es cubano.
Así fue, así lo veo y es para mí este hermano escritor y cineasta venezolano, de quien me dijeron hace unos días, así de golpe, que ahora estaba muerto. Como si fuera posible matar lo que él hacía, la vida misma. 
Edmundo y yo solíamos intercambiar textos y mensajes sobre los más diversos temas, incluidos el cine, la poesía y, por supuesto, la salud y la muerte, a quien jamás llegamos a tomar en serio. Compartimos amigos, dolencias, congojas y un planeta de sueños que él insistía en llamar “Esta alegría”. 
En un signo de confianza y humildad, Edmundito tenía por costumbre pedir opiniones a algunos de sus amigos sobre los textos que llevaba en proceso de escritura. Fue así que a la altura de febrero y marzo de este año, intercambiamos pareceres acerca de su enjundioso ensayo “Ayer y hoy: resistencia y libertad”, el cual probablemente permanezca inédito, al menos en la versión que aquí se ofrece.  Y sobre el Llamamiento que le sirve de colofón, cuya fecha al pie el autor fijara en “febrero del 2021” para burlar el tiempo.
Pero aquel diálogo, como siempre sucede cuando la Muerte asecha y nos acecha, quedó pospuesto por razones mundanas y algún que otro agobio inevitable. Ambos lo vamos a lamentar todo el futuro, entre otros motivos porque estábamos hablando también de poesía. Y Edmundo era un torrente que pensaba en versos, o mejor: el verso torrencial con que pensaba el mundo.
A pesar de que todavía me debe la versión definitiva de su ensayo, aquí les va la que recibí de él la penúltima vez, porque la última, como ya dije, no me ha llegado aún. Quien sabe si –venezolano al fin–, toda esta angustia sea obra de la impuntualidad. También les dejo su mensaje de entonces.
A ver si vuelves, poeta; hoy hay reunión en la Fundación y en la Escuela la mesa está servida. No estaré yo pero estarán los otros.

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Querido Hermano:
Te imagino en plena defensa, claro, ante la arremetida del tunante de Washington y su pandilla. En la misma estamos nosotros, como has observado, con el alma en vilo.
Te anexo el texto que revisara en estos días, diagramado de otra manera para enfatizar aún más, y con algunos ajustes.
Un fuerte abrazo.
Edmundo.

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EDMUNDO ARAY

EDMUNDITO 1Vivimos tiempos nuevos, dijimos al despuntar el siglo XXI. (Siempre vivimos tiempos nuevos). Hay cambios en América Latina. Cambios serios, perturbadores del camino emprendido en busca de un futuro digno para nuestros pueblos. El ejercicio socialdemócrata progresista ha sido gravemente golpeado por los triunfos de la derecha reaccionaria en Paraguay, Ecuador, Argentina, Colombia, Brasil. Ni qué decir de las acciones de contenido fascista del grupo de Lima y de los gobernantes pantalleros de la Unión Europea sometidos a la orientación de Washington. La derecha reaccionaria no ceja en sus esfuerzos anti-nacionales por abortar, estimulada por el Imperio, el proceso democrático, ampliamente participativo de Venezuela y las notables y ejemplares conquistas de las clases populares a lo largo del proceso revolucionario iniciado por Hugo Chávez, así como a las contribuciones a la unidad latinoamericana a través del Alba, Celac,  Unasur, Caricom, Petrocaribe.

¿Y el cine? ¿Y los cineastas? ¿Mantenemos los cimientos hacedores de estos años? ¿Somos meros observadores de los acontecimientos? ¿Enajenamos el oficio creador por el oficio de vivir? ¿Somos ciudadanos al margen de las coyunturas de la sociedad? ¿El cine documental testimonia de manera consecuente cuanto acontece en nuestros días de asedio imperial y desafueros fascistas? ¿Acaso los cineastas latinoamericanos no han sido dentro del movimiento cultural del continente y del Caribe, abanderados del proyecto bolivariano-martiano: la Patria es América.

Son interrogantes que permanentemente nos formulamos en el seno de nuestras agrupaciones, en los más diversos encuentros, en la confrontación de las películas con el público, en las aulas de formación, incluyendo las debidas revisiones curriculares, en los foros organizativos, en los organismos de fomento cinematográfico erigidos por los propios cineastas.  Al día de ayer el balance es positivo, no solo por el desarrollo de la producción, sino también por la calidad, la cual se expresa en el abordaje de nuevos temas, en el fortalecimiento argumental y dramatúrgico y en las ambiciosas propuestas estéticas. También es cierto que el espectro pudiera oscurecerse si el fervor popular es avasallado por las ambiciones del capital transnacional, dígase el neo imperialismo rapaz.

Necesario es irrumpir de nuevo, invocar la unidad de acción de los cineastas, defender sus atributos y valores, mantener su inquebrantable fidelidad a la irrevocable aventura del espíritu. Cuando la imagen es combustión ilumina las esencias más profundas de la libertad creadora. Nunca pongamos a media asta la bandera de la imaginación.

Recordemos las exigencias de Glauber Rocha: Para el cineasta su estética es una ética, es una política. ¿Cómo puede –se preguntó– forjar una organización del caos en que vive el mundo capitalista, negando la dialéctica y sistematizando su proceso creador con los mismos elementos formativos de los lugares comunes y mentirosos y entorpecedores? “El cine es un cuerpo vivo, objeto y perspectiva. El cine no es un instrumento, el cine es una ontología”. 

Es de hervores la memoria. ¡Cuántas contiendas en el curso! Se nos fueron unos, nos llevaron a otros con saña mortal, y una y otra vez abrimos y nos cerraron puertas. Pero con enconado fervor se hicieron películas, se discutieron entre compañeros, nos las pusieron entre rejas, pero también florecieron en paredes y pantallas del continente hasta alzarse altivas en los grandes festivales del mundo.

Las relaciones de dependencia y el poder que las mantiene, si bien avasalla, domina y extiende su régimen de agravios, no sepulta los viejos antagonismos, por el contrario, los recrudece, al tiempo que origina nuevas contradicciones No escapa a la lucidez de los cineastas la observación certera de este estadio del desarrollo del capital. Ni tampoco que el neo imperialismo rapaz socave su propio “orden” alimentado por una voracidad que ha conducido a una nueva relación de dependencia: la dependencia financiera, fuente de una crisis sin salida, no sólo porque opone al capital internacional contra los pueblos nacionales, como fuerza opresora, anárquica, incontrolable, sino también porque transparenta sus turbulencias: crisis espiritual, política, ideológica y moral.

La voracidad del capital financiero conduce a una crisis estructural crónica, que afecta directamente a la humanidad toda. Las aberraciones del sector financiero se traducen en una estafa a escala planetaria. Desaparecieron los parámetros. La Casa Blanca es una oscura casa protectora y benefactora de capitalistas delincuentes, de banqueros forajidos. El sistema es un gigantesco basurero. Seguir leyendo AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

HACIA UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA CULTURA Y LA COMUNICACIÓN. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

POLÍTICAS DE CULTURA Y COMUNICACIÓN

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

buen abad 1Toda organización política (y, por lo tanto, toda organización) debe tener en su “agenda” la problemática histórica actual en materia de Cultura y Comunicación. No es mucho pedir y no hay escapatorias. Ya tuvimos tiempo de sobra para aprender que, entre todas las batallas que la humanidad libra hacia su emancipación, los “territorios” de la Cultura y la Comunicación han sido especialmente colonizados y mayormente plagados con derrotas muy severas.

Pero no se trata de priorizar a la Cultura y a la Comunicación en una “agenda” donde se las entienda exclusivamente como “espectáculo”, “entretenimiento” o “curiosidad”… como suele hacer cierto sector de las oligarquías y sus burocracias. No se trata de fingir, con discursos, que nos ocupa o preocupa la “diversidad” expresiva de los pueblos. No se trata de repetir la mueca clientelista que reparte becas, o subsidios, a los amigos y a los amigos de los amigos. No se trata de convencernos con sesudas disquisiciones academicistas ni convenciones internacionales plagadas con naderías en la práctica. De lo que sí se trata es de habilitar, profundizar y ensanchar el ejercicio de derechos humanos inalienables como son el Derecho a la Cultura y el Derecho a la Comunicación, no sólo en igualdad de “oportunidades” sino, principalmente, en igualdad de condiciones.

Una “agenda” de Cultura y Comunicación para nuestro tiempo, debe interesarse por la democratización de las herramientas de producción, distribución e interlocución del “sentido”. Debe interesarse por el ascenso de una corriente semántica renovada por el fragor de las luchas sociales que en todos los ámbitos (ciencias, artes, filosofías, tecnologías…) viene librando la especie humana para garantizarse un lugar digno en su propio desarrollo y no un lugar de “espectador” sometido por un sector social acaparador e históricamente opresor de las mayorías. Tal “agenda” debe interesarse, (inter, multi y transdisciplinariamente) por erradicar los medios y los modos con que los pueblos han sido infiltrados con “valores” o “antivalores” que sólo convienen al statu quo y que han inoculado núcleos de “falsa conciencia” redituables a la ignorancia funcional, al mundo de la mentira como verdad, al sometimiento de consciencias y al mercantilismo desaforado infectado de individualismo y consumismo.

De las fuerzas políticas actuales (que dicen ser emanación de la voluntad popular o de las clases trabajadoras) no podemos espera menos que un modelo comprensivo y dinámico que, en materia de Cultura y Comunicación, se disponga a corregir las asimetrías en el campo de la disputa por el sentido. Que sepa desarrollar un arsenal de herramientas para la crítica (en todos los “sentidos”) ante la hegemonía de la “Iniciativa Privada”; contra el burocratismo clientelista y contra el silenciamiento de las comunidades semánticas más variadas que, además de diversas, son mayoría abrumadora. Que, además de las herramientas para la crítica ponga al alcance de todos los cuerpos legales, las fuentes metodológicas, los espacios de formación, las herramientas de producción, las infraestructuras de transmisión, los modelos de evaluación y la dinámica de la retroalimentación. Abiertas, participativas, autogestionadas, autónomas y de revocabilidad consensuada desde las bases. Para empezar.

No es posible aceptar políticas de Cultura y Comunicación sin consultas desde las bases y desde la historia. No es aceptable abandonarse a los caprichos del mecenazgo, no es recomendable aspirar al mundo feliz de las “industrias culturales” reproductoras de la lógica de la mercancía en el campo de las ideas y las emociones sociales. Cultura y Comunicación no son mercancías, son Derechos Humanos Fundamentales y al Estado compete su desarrollo, ensanchamiento y profundización. O será nada. Seguir leyendo HACIA UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA CULTURA Y LA COMUNICACIÓN. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

UNA FRASE QUE NO DIJO EL QUIJOTE. ABEL PRIETO

CULTURA Y RESISTENCIA

En el Congreso de la Uneac, efectuado recientemente en La Habana, se presentó un documento que afirma: «La batalla de nuestro tiempo es eminentemente cultural, entre la imposición hegemónica y los paradigmas emancipatorios, entre la estulticia y la libertad»

STALLONE

ABEL PRIETO

ABELEl texto «Ballenas y tiburones» provocó el repudio de nuestros enemigos o –más bien– de los empleados de nuestros enemigos. No encontré sin embargo, ninguna tentativa seria de refutarlo; sino insultos y descalificaciones soeces, es decir, lo habitual. La única impugnación de cierto peso, llamémosle así, pretendió ridiculizar el hecho mismo de hablar sobre «cine de tiburones» en un país con tantas dificultades económicas.

Los que sueñan con la restauración capitalista no quieren que se debata en torno a la guerra cultural. Aspiran a que nuestra gente haga suyos los patrones y lentejuelas de la Maquinaria, que se sumerja alegremente en el limbo de la frivolidad y vea estos procesos como algo «divertido». En suma, que se aparte del camino martiano y fidelista de alcanzar la libertad a través de la auténtica cultura.

En el Congreso de la Uneac se presentó un documento que afirma: «La batalla de nuestro tiempo es eminentemente cultural, entre la imposición hegemónica y los paradigmas emancipatorios, entre la estulticia y la libertad».

Graziella Pogolotti se refirió a su vez a la necesidad de contribuir desde la experiencia cubana a enriquecer «un pensamiento de izquierda descolonizador».

Los escritores Víctor Fowler y Alberto Marrero abordaron el intento de absorbernos espiritualmente. El primero explicó que la Maquinaria instala en la mayoría oprimida la idea de que son seres inferiores. El segundo recordó los planes contra la URSS de Allen Dulles, director de la CIA. «Antes que los portaaviones y los misiles», dijo Dulles, enviaremos nuestros símbolos, «universales, glamurosos, modernos», para lograr que «las víctimas lleguen a compartir la lógica de sus verdugos».

En su discurso de clausura, Díaz-Canel citó el mensaje de Raúl a la Uneac en su aniversario 55: «Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y por la oleada colonizadora global». Y añadió Díaz-Canel: «Esta plataforma colonizadora promueve los paradigmas más neoliberales… atentos a los que ponen por delante mercado y no cultura; egoísmo y vanidad personal y no compromiso social de la cultura».

Resuenan ahora los ladridos de la empleomanía anexionista, inquieta ante los aportes al pensamiento cultural revolucionario que hizo en el evento la vanguardia intelectual. Les resulta intolerable que ganemos espacio en la gestación de una mirada penetrante, redimida, lúcida.

«Ladran, Sancho, señal que cabalgamos», es una frase que se atribuye por error al Quijote. Aparece, sin la referencia a Sancho, por supuesto, en un poema de Goethe; y hay quien ha sugerido que el autor de Fausto la tomó de un antiguo proverbio turco. Sea de Goethe o de algún turco remoto y anónimo, nos viene como anillo al dedo para entender las reacciones de la jauría.

En los años 90 del siglo pasado, en la Uneac de entonces, evocábamos a los «antimperialistas diurnos», en horario laboral, que pronto se convertían en «proimperialistas nocturnos», cuando se atiborraban antes de dormir con las más infames películas yanquis. Sufrían un padecimiento similar quizás al estudiado por los siquiatras como «trastorno de identidad disociativo». Nótese que hablábamos de adultos. Y es que la convivencia «disociativa» de antimperialismo político y colonización cultural puede presentarse de un modo u otro en cualquier generación. Seguir leyendo UNA FRASE QUE NO DIJO EL QUIJOTE. ABEL PRIETO

MARTA HARNECKER, LA EDUCADORA POPULAR. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

MARTA 1

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

luis hernández navarro 3Desde comienzos de la década de 1960, la chilena Marta Harnecker fue una autora clave en la difusión del marxismo en América Latina. Su obra fue esencial en la formación de sucesivas generaciones de militantes de izquierda en el continente. Sus trabajos fueron parte sustancial y alimentaron el boom del marxismo en la región.

Desde su aparición en 1969, su libro Los conceptos elementales del materialismo histórico, editado por Siglo XXI, de Arnaldo Orfila, y Cuadernos de Educación Popular, se convirtieron en herramientas teóricas fundamentales en escuelas de cuadros y círculos de estudio. En 1982, se habían publicado 47 ediciones y más de medio millón de copias del primero, además de múltiples ediciones piratas.

Ambos textos, sustituyeron como materiales de estudio a libros como El ABC del comunismo Teoría del materialismo histórico, de Nicolás Bujarin; el Manual de economía política, de P. Nikitin; Los fundamentos de filosofía marxista, de F. V. Konstantinov, o el Manual de marxismo-leninismo, de la Academia de Ciencias de la URSS.

Los conceptos elementales fue escrito por Harnecker en París, al convertir en pequeño manual, el texto sobre materialismo histórico que había preparado para impartir clases a un círculo de estudiantes latinoamericanos. Sin embargo, pueden rastrearse huellas de este trabajo en la revista chilena Punto Final. Buscó así, acercar a nuevos lectores, el redescubrimiento del marxismo realizado por su mentor Louis Althusser. Le apasionaba su enfoque del marxismo como ins­trumento de transformación social.

A pesar de la aparente accesibilidad del libro, Harnecker se topó con la realidad de que su manual de teoría de la historia no era lo suficientemente comprensible. Redactó entonces Cuadernos de educación popular para explicar de la manera más sencilla la teoría marxista y sus conceptos a personas sin instrucción académica.

Católica militante, marcada por el tema de la pobreza, la sicóloga Marta Harnecker había llegado a Francia con una beca en 1963. El libro del filósofo católico francés Jacques Maritain sobre humanismo cristiano era para ella, en ese momento, una especie de Biblia. Se acercó al marxismo. Leyó a George Politzer y a Charles Bettelheim. En 1964 conoció al filósofo Louis Althusser, con quien cultivó una estrecha amistad. Participó en el seminario Para leer El capital (https://vimeo.com/105407390).

De regreso a Chile, militó en la organización revolucionaria Ranquil y luego se incorporó al Partido Socialista. Aprendió periodismo en la práctica, realizó reportajes y, en pleno periodo presidencial de Salvador Allende, dirigió la revista Chile Hoy. Como periodista se dedicó a recoger la voz de los de abajo.

Exilada en Cuba tras el golpe de Estado en su país, comenzó a sistematizar las experiencias de las izquierdas de América Latina, entrevistando a sus principales dirigentes. Reconstruyó así procesos tan diversos, como el de las guerrillas centroamericanas o colombiana, el Frente Amplio de Uruguay, el Movimiento Sin Tierra y el PT de Brasil, y los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. En La izquierda en el umbral del siglo XXI, libro publicado en 1999, al comienzo del ciclo de los gobiernos progresistas en el continente, señalaba que había entrevistado a 38 figuras de izquierda de máximo nivel, y a casi 100 de cuadros dirigentes de segundo nivel.

Como señala Jaime Ortega, entre sus primeros trabajos de educación popular y los posteriores de largo aliento hay una bisagra: las entrevistas a Mario Payeras y Cayetano Carpio. En ellas aborda la elaboración del andamiaje conceptual para comprender la importancia de las luchas centroamericanas.

En uno de sus últimos trabajos, Un mundo a construir, Harnecker sostuvo que la izquierda convertida en gobierno puede usar el aparato de Estado heredado para construir la nueva sociedad. Lo puede hacer, si cumple tres condiciones: que las instituciones estatales estén dirigi­das por cuadros revolucionarios dis­puestos a transformarlas; que el pueblo organizado sea capaz de controlar su quehacer y presionar por transformarse, y que se cambien las reglas del juego ­institucional.

Autora de casi 90 libros, Harne­cker nunca trabajó en una universidad. Su obra es una bitácora de las luchas de liberación latinoamericana. Más que otra cosa, fue una educadora popular. Escribió para dotar a los trabajadores de herramientas para luchar, para reflexionar, documentar su optimismo y construir otro sentido común.

En México, Marta fue más conocida por sus trabajos iniciales sobre materialismo histórico que por su cartografía de las luchas latinoamericanas. Aunque tuvo interlocutores permanentes de enorme altura intelectual como Pablo González Casanova, sus críticos quisieron reducir su obra a una expresión de marxismo de manual. Sin embargo, su legado va mucho más allá de este señalamiento. El marxismo está vivo en el país, en parte, porque encarnó en una generación de dirigentes magisteriales, urbano-populares y campesinos, que se formaron con los libros de Harnecker. Su obra facilitó que herramientas teóricas, antes reservadas a los especialistas, sedimentaran en la práctica política y en la visión del mundo de estos activistas.

Fuente: La Jornada

MARTA HARNECKER: 1937-2019. ATILIO BORON

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ATILIO A. BORON

Atilio-BorónPartió Marta Harnecker.  Soltó amarras y salió a navegar por nuevos mundos llevando intacta su vocación revolucionaria. Nos deja un ejemplo luminoso, para mi generación -que es la de ella-y para la de quienes nos vienen siguiendo. Marta fue una bellísima persona: íntegra, valiente, rebelde, estudiosa profunda y comprometida. Una intelectual marxista en el más estricto sentido del término. Rigurosa en sus análisis, firme en sus convicciones, pero siempre abierta al diálogo y la deliberación colectiva. Tuve la suerte de conocerla en Chile y dialogar en torno a su visión del marxismo, exponerle mis reparos con relación a la lectura que Louis Althusser  (su tutor de estudios en Francia) hacía de Marx, así como examinar las peculiaridades de la coyuntura chilena en esos años finales de la década del sesenta. En los momentos en que al calor del debate las discrepancias se acentuaban siempre afloraba su sonrisa y con su afinado sentido del humor disipaba cualquier duda y ratificaba, de ese modo, que ambos compartíamos la misma trinchera en la lucha de clases.

Su pensamiento era abierto, profundamente antidogmático, y su capacidad de aprender -sobre todo aprender desde las experiencias de luchas de las clases y capas populares y no sólo de los libros- me atrevería a decir que era inigualable. Como si lo anterior fuera poco, con su libro Conceptos Elementales del Materialismo Histórico Siglo XXI, 1968) realizó un aporte de primer orden a una izquierda latinoamericana que en esos años había sido ganada por una cierta subestimación por la reflexión teórica, postergada en aras de un activismo inmediatista que no cesaba de cosechar derrotas. Como lo explica en las palabras introductorias de ese libro el objetivo para el cual lo escribió fue “procurar (a los militantes revolucionarios) instrumentos de trabajo intelectual, es decir, los conceptos teóricos necesarios para el conocimiento científico de su realidad concreta, ya que sabemos que sólo un conocimiento científico de ella permitirá transformarla.” ¡Y vaya que logró su objetivo! Su libro fue re-editado en innumerables oportunidades y permitió que centenares de miles de activistas accedieran –y fuera educados por Marta- al conocimiento de las principales tesis del pensamiento marxista, combinando una reflexión teórica sobre la estructura y funcionamiento del capitalismo con aportaciones relativas a los instrumentos necesarios para un correcto análisis de las coyunturas y las correlaciones de fuerza, sin lo cual nada puede ser cambiado.  En su obra Marx, Engels, Lenin, Gramsci, el Che y Fidel se entrelazan en una síntesis brillante y didácticamente expuesta. Tarea que cuando el Chile de Salvador Allende iniciaba su travesía fue reforzada con la publicación de sus Cuadernos de Educación Popular en donde con un lenguaje claro y despojado de todo academicismo y con ilustraciones muy pertinentes el análisis marxista era puesto al alcance del campesino, del poblador, de la mujer proletaria, de los jóvenes desahuciados  por el sistema. Porque Marta siempre supo que el marxismo sólo sería históricamente productivo si se encarnaba en el alma popular y que para eso había que exponer sus principales conceptos y teorías con un lenguaje accesible para el pueblo. Sin ese arsenal teórico mal podría librarse la batalla contra el imperialismo y sus agentes locales. De ahí nacía su incansable tarea pedagógica. Por rescató al marxismo de los claustros y los debates entre los iniciados y bregó por convertirlo en un saber popular, inspirada en una empresa similar que casi un siglo antes había sido realizada por Friedrich Engels con la publicación del Anti-Duhring.

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CONTRA EL REBAÑO DIGITAL (FRAGMENTOS) (II). JARON LANIER

LANIER LIBRO

JARON LANIER

jaron lanier 2Cada causa que pretende salvar al mundo posee una lista de propuestas con «cosas que cada uno de nosotros puede hacer»: ir al trabajo en bici, reciclar, etc.

Yo propongo una lista parecida relacionada con los problemas de los que estoy hablando:

  • No postees comentarios anónimos a menos que realmente puedas correr algún peligro.
  • Si te esfuerzas por colaborar en las entradas de Wikipedia, esfuérzate todavía más en usar tu propia voz y tu expresión personal fuera de wiki para atraer a personas a las que pueden interesarles los temas a los que has contribuido.
  • Crea un sitio web que exprese algo sobre ti que no encaje en el molde disponible de una red social.
  • Cuelga de vez en cuando un vídeo cuya creación te haya exigido cien veces más tiempo que el necesario para verlo.
  • Escribe una entrada de blog que te haya exigido semanas de reflexión hasta que has oído la vocecilla interior que necesitaba salir.
  • Si twitteas, trata de innovar buscando una forma de describir tu estado interior en lugar de recurrir a sucesos externos, para evitar el peligro de creer que los sucesos descritos objetivamente te definen, de la misma manera que definirían a una máquina.

Estas son algunas de las cosas que puedes hacer para ser una persona y no una fuente de fragmentos de los que otros se aprovechan.

Todos los diseños de software aludidos tienen aspectos que se podrían tratar de forma más humanista. Un diseño que comparte la capacidad de Twitter de ofrecer un contacto continuo entre personas quizá pudiera renunciar al entusiasmo de Twitter por los fragmentos. Es algo que desconocemos, pues se trata de un espacio de diseño que todavía no ha sido explorado.

Mientras el software no te defina, estás contribuyendo a ampliar la identidad de las ideas que se anclarán para las generaciones futuras. En la mayoría de las áreas de la expresión humana, está bien que una persona ame el medio con el que trabaja. Ama la pintura si eres pintor; ama el clarinete si eres músico. Ama la lengua (u ódiala). El amor por estas cosas es el amor por el misterio.

Pero, en el caso de los materiales creativos digitales, como MIDI, UNIX o incluso la red global, conviene ser escéptico. Estos proyectos han tomado forma hace muy poco, y poseen un elemento fortuito y accidental. Resiste a las rutinas fáciles que te imponen. Si amas un medio construido con software, corres el peligro de quedar atrapado en las ideas simplistas de otra persona. ¡Lucha contra ello!

Fuente: CONTRA EL REBAÑO DIGITAL. UN MANIFIESTO, Jaron Lanier. Editorial DEBATE, 2011. Traducción: Ignacio Gómez Calvo. Título original: You Are Not a Gadget.

Ver también:

CONTRA EL REBAÑO DIGITAL (FRAGMENTOS) (I). JARON LANIER

ANTONIO GRAMSCI: AMOR Y REVOLUCIÓN (IV). FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

"A decir verdad no soy muy sentimental y no son las cuestiones sentimentales las que me atormentan. No es que yo sea insensible (ni quiero hacer pose de cínico o de blasé). Mas bien lo que ocurre es que las cuestiones sentimentales se me presentan, y las vivo, en combinación con otros elementos (ideológicos, filosóficos, políticos, etc.), en forma tal que no sabría decir hasta dónde llega el sentimiento y donde empieza cada uno de los otros elementos

(IV)

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FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

El preso 7047

fernc3a1ndez-buey-1.jpgEl proceso contra los dirigentes del Partido Comunista tuvo lugar en Roma entre finales de mayo y comienzos de junio de 1928. Gramsci fue condenado a 20 años, 4 meses y 5 días de reclusión. Él había calculado que sería condenado a un máximo de 14 o 17 años. A pesar de que tuvo la oportunidad de hablar sobre la carta de Ruggero Grieco con otros compañeros mientras permaneció en la cárcel de Roma durante el proceso, es posible que la diferencia de años entre este cálculo y lo que fue la condena haya hecho aumentar en su cerebro la sospecha que le sugirió el juez instructor. O que Gramsci haya pensado que aquella carta desbarataba gestiones diplomáticas en curso que podían haber favorecido su situación. Pero no hay confirmación de estas conjeturas para esa fecha. Es notorio, en cambio, que con la condena y el traslado a la casa penal de Turi empieza una nueva fase de la vida de Gramsci. En la cárcel de Turi estuvo desde julio de 1928 hasta noviembre de 1933. Allí le matricularon con el número 7047.

En la cárcel de Turi Gramsci trató de organizarse siguiendo los mismos criterios resistenciales que le habían sostenido desde su detención en 1926. El fiscal fascista había puesto énfasis en que el régimen quería impedir que aquel cerebro siguiera pensando. Él hizo todo lo que pudo para que aquel designio no se cumpliera: elaboró un nuevo plan de estudios, se organizó para ganar tiempo que dedicar a la lectura, pidió y obtuvo libros que consideraba indispensables, siguió con su trabajo de aprendizaje de distintas lenguas y empezó a traducir textos del alemán, del inglés y del ruso, consiguió permiso para escribir en la celda, entabló un interesante diálogo intelectual con Piero Sraffa y redactó lo esencial de lo que conocemos con el nombre de cuadernos de la cárcel.

Pero hay al menos tres factores que en la cárcel de Turi determinaron un cambio notable en su manera de entender la relación entre las razones de la razón y las razones del corazón, entre lo público y lo privado, entre el compromiso político-moral y el mundo de los sentimientos. El primero de estos factores fue el constante empeoramiento de su salud. El segundo, el deterioro de su relación afectiva y sentimental con Julia Schucht. Y el tercero, el distanciamiento político respecto de sus compañeros más próximos. Las tres cosas juntas producirían en Gramsci una considerable inestabilidad emocional: cambios de humor muy acentuados, tendencia al aislamiento, irritabilidad en el trato con los más próximos, dificultad temporal para la concentración intelectual, desconfianzas que a veces se le convirtieron en obsesiones, oscilación entre la ironía todavía alegre y distanciada y el sarcasmo amargo, acentuación de la acribia de filólogo en la correspondencia íntima, progresivo sentimiento de derrota personal hasta llegar al sentimiento de muerte.

Lo más notable es que de todo esto, y del sufrimiento que tuvo que conllevar, apenas hay huellas en los cuadernos que simultáneamente estaba escribiendo en la cárcel. Se diría que en las horas, muchísimas horas, que Gramsci dedicó a redactar los cuadernos hizo abstracción casi absoluta de su dolor, de su sufrimiento, de sus cambios de humor, de sus irritaciones, de sus sospechas y de sus obsesiones. Logró imponer ahí un distanciamiento intelectual y una fuerza moral cuya expresión más alta está en un paso de una carta a la madre, en la que dice: “Yo no hablo nunca del aspecto negativo de mi vida, ante todo porque no quiero ser compadecido. He sido un combatiente que no ha tenido suerte en la lucha inmediata y los combatientes no pueden ni deben ser compadecidos cuando han luchado sin ser obligados a ello si no porque así lo han querido conscientemente”. En esas palabras y en lo que deja entrever en algunas de las cartas a Tatiana escritas desde Turi en los peores momentos de la enfermedad, donde solicita ayuda (pero sólo y exclusivamente la ayuda que él quiere en ese momento y en la forma precisa que su voluntad le dicta), está la clave para entender el carácter de este Gramsci resistencial.

Ya durante la conducción desde la cárcel de Milán a la cárcel de Roma para el proceso y desde Roma a Bari, una vez concluido éste, su salud ha empeorado. En junio de 1928 se le diagnosticó una uricemia crónica. Como consecuencia de ello, ha tenido periodontitis expulsiva. Simultáneamente ha pasado por varios momentos de agotamiento nervioso. En julio sufre un herpes que le produce una inflamación muy dolorosa y pasa varios días de dolores infernales, “retorciéndome como un gusano”, dice. En diciembre de ese mismo año, ya en Turi, tuvo un ataque de ácido úrico que le dejó medio inválido durante tres meses. En noviembre de 1930, el insomnio prolongado se le hace insoportable, duerme una media de dos horas diarias y tiene problemas de concentración. Desde mediados de agosto de 1932 tiene serios problemas intestinales, no atribuibles sólo a la mala alimentación, siente que las fuerzas empiezan a abandonarle, vuelve a sufrir de insomnio y cree que su capacidad de resistencia está quebrándose, que está perdiendo el control de los impulsos y de los instintos elementales del temperamento. En septiembre entra en una fase de exaltación nerviosa. Describe entonces su situación como “un frenesí neurasténico, una obsesión continua y espasmódica que no me deja un momento de quietud”. En diciembre de 1932 vuelve a tener insomnio y pide consejo médico a Tatiana para tomar un somnífero. En marzo de 1933 tiene una crisis grave, desfallece, cae al suelo, no puede valerse por sus propios medios y, durante semanas, tiene que ser asistido en la celda por otros compañeros.

Sólo entonces, después de cinco años de cárcel, ha tenido Gramsci un diagnóstico relativamente preciso de sus males, cuando el doctor Umberto Arcangeli le visita en Turi de Bari. Hasta entonces los médicos que le vieron actuaron de oficio, le recetaron lenitivos o placebos o, en algún caso, le trataron como a un enemigo político. El doctor Arcangeli le diagnostica lesiones tuberculosas en el lóbulo superior del pulmón derecho con emotisis, arterioesclerosis con hipertensión arterial e insomnio permanente, pero, sobre todo, sugiere que tiene el mal de Pott, es decir, una tuberculosis de la columna vertebral que afecta a las vértebras y que suele producir dolor espontáneo por irritación de las raíces de los nervios raquídeos y, cuando se tiene desde de la infancia, cifosis. Es posible que Gramsci haya tenido desde niño el mal descrito por el cirujano británico Percival Pott. Eso explicaría la deformación de su columna y, al no haber sido tratado el mal, la reiteración de los estados de irritabilidad desde su adolescencia. En tales condiciones, ante una enfermedad descubierta muy tardíamente y cuyo tratamiento requiere, para empezar, inmovilización y reposo, se comprende que el doctor Arcangeli concluyera que Gramsci no podría sobrevivir mucho tiempo en las condiciones carcelarias. A pesar de lo cual esta situación se prolongó todavía siete meses, hasta noviembre de 1933, fecha en la que, finalmente, fue trasladado a una clínica en Formia. Gramsci ya no mejorará más que esporádicamente en los años siguientes.

Elección racional y sensibilidad

La relación sentimental de Gramsci con Julia Schucht, que ya había sido difícil en los años anteriores, se fue complicando en los años que pasó en Turi de Bari hasta hacer crisis entre 1932 y 1933. Es difícil decir qué contribuyó más a esta crisis: si la falta de noticias de ella durante meses enteros, los silencios y malentendidos sobre su verdadero estado de salud, las presiones familiares para que ella no viajara a Italia en un momento en el que obviamente el preso lo necesitaba, los equívocos de una comunicación que no llega a ser correspondencia auténtica, la inestabilidad emocional del propio Gramsci, su concepto de la relación entre sentimientos y vida política, o las obsesiones que acabaron carcomiendo al preso 7047.

Poco después de llegar a la cárcel de Turi de Bari, en 1928, Gramsci ha ratificado una decisión que seguramente tuvo una importancia decisiva en la complicación de su relación con Julia. El reglamento carcelario limitaba el número de cartas que podía escribir y decidió elegir como corresponsal principal a Tatiana, no a Julia. Era ésta una elección racional puesto que Tatiana estaba en Italia, podía visitarle y de esta forma se facilitaba una comunicación con el centro exterior del partido (en París y Moscú) a través de Piero Sraffa (que podía viajar, legalmente y con frecuencia, a Italia desde Inglaterra). Por aquellas fechas Tatiana tenía que haber regresado a Moscú para reunirse con su familia, pero unió su decisión a la decisión del otro: se sacrificó por Gramsci contra el deseo de sus padres.

Esta elección racional, que en condiciones de normalidad habría sido una ayuda positiva sin más, se convirtió en otra cosa, tuvo un efecto inesperado. No sólo por la anormalidad que representaba la situación de un preso en una cárcel fascista, sino también por las enfermedades que sufrían uno y otra, y por la complicación psicológica de la pareja a la que Tatiana tenía que ayudar. Tatiana se convirtió así en la Antígona de esta tragedia moderna, pero mediatizó la relación de Antonio y Julia al no enviar a ella las cartas de él que consideraba que podrían molestarla o deprimirla y al no comunicar a él, por razones parecidas, la gravedad de la enfermedad psíquica de ella. Con su bondad, y sin quererlo, contribuyó a disolver uno de los hilos que más había unido sentimentalmente a la pareja desde que se conocieron: la conciencia del sufrimiento que produce el peso desequilibrante del cerebro, la conciencia recíproca de la debilidad que acompaña a la fortaleza moral, esa conciencia que, en situaciones excepcionales, como era el caso, lleva a la ayuda mutua. Es sintomático, en este sentido, el que la relación sentimental entre Antonio y Julia mejorara y se equilibrara eventualmente siempre a partir del reconocimiento de la gravedad de las enfermedades mutuas, esto es, del reconocimiento de las propias debilidades a través de la debilidad del otro.

A pesar de las quejas de Gramsci sobre los silencios de Julia Schucht, de su contención sentimental ahora obligada, de sus discrepancias sobre la educación de los hijos (él pensaba que ella y su familia eran en esto demasiado “románticos”) y de su repetida observación de que se estaba produciendo un distanciamiento sentimental, comprensible dadas las circunstancias, el tono y la forma de las cartas escritas hasta la primera mitad de 1930 no hacían presagiar, ni de lejos, lo que vino después. Pero ya en mayo de ese mismo año Gramsci empieza a sentir que la razón de que Julia no le escriba es que se le estaba ocultando algo. Una semana después, en carta a Tatiana, afirmaba que el aislamiento en que él se encuentra no es sólo consecuencia de la inquina política de los adversarios, cosa esperable, sino también del abandono de los próximos, con lo que no podía contar. Dice entonces sentirse sometido a varios regímenes carcelarios y alude, por primera vez en el epistolario, a “la otra cárcel”, al hecho de que le han echado fuera de la vida familiar: “Los golpes me llegan de donde menos podía esperar”. Enseguida se da cuenta de que está escribiendo precisamente a la persona que más le ha ayudado desde el encarcelamiento, pero, a pesar de ello, quiere que quede claro que en este asunto, bondad aparte, no vale la sustitución de persona.

Al llegar a ese punto de la comunicación de sus impresiones, Gramsci ha escrito algo, entre la confesión y la declaración de principios, que ayuda a entender su concepto de la relación entre razón y sensibilidad:

A decir verdad no soy muy sentimental y no son las cuestiones sentimentales las que me atormentan. No es que yo sea insensible (ni quiero hacer pose de cínico o de blasé). Mas bien lo que ocurre es que las cuestiones sentimentales se me presentan, y las vivo, en combinación con otros elementos (ideológicos, filosóficos, políticos, etc.), en forma tal que no sabría decir hasta dónde llega el sentimiento y donde empieza cada uno de los otros elementos, ni siquiera sabría decir de cuál de todos estos elementos se trata, de tan unificados que están en un todo inescindible y en una vida única. Es posible que esto sea una fuerza, o quizá una debilidad porque lleva a analizar a los otros del mismo modo y, por tanto, a sacar conclusiones tal vez equivocadas.  Seguir leyendo ANTONIO GRAMSCI: AMOR Y REVOLUCIÓN (IV). FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

ANTONIO GRAMSCI: AMOR Y REVOLUCIÓN (III). FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

Gramsci declara odiar todo lo que es convencional. No quiere verse reducido a una correspondencia convencional. Así era ya en Viena, cuando empezaba a escribir a Julia. Solo que esta sensación se le agudiza ante un carteo que sabe que será, además, convencionalmente carcelario.

(III)

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«Omaggio a Gramsci» (2011), de Gabriele Cancedda.

FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

Amor y camaradería, una colaboración de quehaceres

fernández buey 1La declaración más explícita en ese sentido la hace Gramsci justo el mismo día en que aparecía su artículo contra el pesimismo: “Te aseguro que si sólo se hubiera tratado de nuestro amor yo no habría insistido como lo he hecho. Pero nuestro amor es y debe ser algo más: una colaboración de quehaceres, una unión de energías para la lucha, además de búsqueda de nuestra propia felicidad. Hasta es posible que la “felicidad consista precisamente en eso”. Lo que más conmueve en esta solicitud de “colaboración de quehaceres” es que el hombre que la hace ha asumido ya una responsabilidad política peligrosa, y lo sabe; se siente viejo como el chino Lao-tsé, nacido a los ochenta años, y sabe, además, que continúa su lucha con el propio “cerebro”, con “las cucarachas se le pasean” por él, con “la araña que le chupa el cerebro”, con los fantasmas, las sombras y “las gotas de metal fundido en la carne”.

En abril de 1924 Gramsci fue elegido diputado por el Véneto en las listas del partido comunista. Comunica a Julia la noticia y al mes siguiente regresa a Italia. Han pasado dos años desde su viaje a Moscú y aquel viaje le ha cambiado la vida. El retorno lo hace sabiendo que Julia tendrá un hijo a los pocos meses y teniendo que renunciar, sin embargo, tanto a su propuesta de encontrarse en Viena para trabajar juntos como a la posibilidad de viajar él mismo, de nuevo, a Moscú.

A pesar de ello, no hay duda de que el sentimiento de la próxima paternidad y la vuelta a Italia, a un ambiente políticamente adverso pero que conoce, han tranquilizado psicológicamente a Gramsci. En las cartas escritas desde Italia entre mayo y agosto de 1924 Gramsci no deja de mencionar la persistencia de los dolores de cabeza y la tristeza que le produce la encrucijada en que están: él querría ir Moscú para encontrarla pero no puede; propone insistentemente que ella vaya a Italia pero no obtiene respuesta. Siente que “una inmensa muralla de espacio y tiempo les separa”. Pero, aun así, cuando aborda la relación sentimental, es más paciente e incluso las bromas domésticas que hay en estas cartas (sobre la discusión familiar acerca del nombre que habrían de poner al niño, sobre la reconocida limitación de su propio papel en esto y sobre la decantación del amor) no son inquietantes; son bromas cariñosas y revelan un estado de ánimo mucho más equilibrado que durante los meses de Viena.

En una de estas primeras cartas enviadas a Julia desde Italia, mientras sufre de insomnio y se siente débil en una tórrida noche veraniega romana, Gramsci vuelve al tema de la relación entre actividad política y vida sentimental para establecer una generalización que afecta a su personalidad: “No podemos dividirnos y dedicarnos a una actividad única, puesto que la vida es unitaria y cada actividad sale reforzada con la otra”. Se pregunta entonces si el amor no refuerza toda la vida al crear un equilibrio y dar una intensidad mayor a las otras pasiones y a los otros sentimientos, aunque, paradójicamente, enseguida añade que no quiere ponerse doctrinario.

En estas cartas que Gramsci escribe desde Roma a Julia Schucht hasta marzo de 1925, fecha en la que volverían a encontrarse en Moscú y en la que él conocería a su primer hijo, predomina el tema político. Es natural que un hombre que está dedicando gran parte de las horas de su vida al trabajo de organización antifascista haya buscado en las cartas que escribe a la persona amada la complicidad política. Pero la solicitud de colaboración de quehaceres pasa a segundo plano por razones obvias: Julia está ya en avanzado estado de gestación y la situación en Italia, sobre todo después del asesinato de Mateotti, tampoco permite seguir insistiendo en el trabajo intelectual compartido.

Política y paternidad

En agosto de 1924 nació el primer hijo de Julia y Antonio. Después de discutir entre bromas sobre varios nombres simbólicos (Ninel, Lev) le pusieron Delio a propuesta de Antonio. Éste tuvo que renunciar a estar presente en Moscú en el momento del nacimiento. Su actividad política en Italia se había hecho desbordante. El nacimiento del hijo coincidió con el momento en que Gramsci empieza a actuar como secretario general del Partido Comunista. Quiso, en cambio, ayudar materialmente a los suyos enviando algún dinero a Moscú través de amigos italianos, aunque tampoco acertó con la forma adecuada, lo cual provocó un malentendido con Julia, que se sintió ofendida, y una disculpa inmediata de Antonio que contiene una reflexión notable:

Creo que es un recuerdo de mi vida infantil, ligada a las penurias materiales y a las estrecheces… que crea vínculos de solidaridad y afecto que nadie podrá destruir. ¿Crees tú que la mejor de las sociedades comunistas podrá modificar de manera fundamental estos condicionamientos de las relaciones individuales? Yo creo que, al menos por algún tiempo, seguro que no. Y me parece que tales sentimientos son propios de las clases explotadas, no de la burguesía.

Durante los meses que siguieron, Gramsci, además de mostrar a Julia su alegría por el nacimiento del hijo, del que asegura que va a unirles mucho más, y de expresar su malestar por no poder ayudar como querría, confiesa cierta confusión a la hora de hacerse una idea concreta de lo que significa la paternidad reciente: “Pienso en los niños en general, en su peso, en su debilidad, en los peligros que les amenazan a cada momento, pero no consigo pensar en nuestro niño vivo como individuo concreto”. Pide fotografías pero sabe que “la objetividad no es la vida, sino una fría caricatura fotográfica de la vida”; escribe pero sabe que las cartas no pueden sustituir la presencia. Sigue habiendo entonces algunas dificultades en la comunicación con Julia, pero éstas son mayormente externas: retrasos en la correspondencia, esperadas cartas que no llegan, desconfianza en el funcionamiento de los correos y sensación de que estos motivos externos deterioran a veces la relación sentimental. El 18 de septiembre de 1924 Gramsci escribe a Julia: “Hay un montón de cosas que no puedo escribirte porque no me fío del correo”. Dos semanas después confiesa que no es sólo la desconfianza en el correo: “Siento pena cuando no puedo enviarte una carta y tengo que superar un montón de obstáculos psicológicos cuando me pongo a escribirte. Me parece —y creo que tú has tenido la misma impresión— que el papel empobrece todos nuestros sentimientos y se convierte en un filtro a la inversa, o sea, en algo que enturbia lo que es limpio y claro”.

En lo sentimental, Gramsci oscila ahora entre la manifestación de la ternura que le produce la maternidad de Julia, la expresión de la preocupación por su salud, la contención de sus ironías privadas para no hacer daño, cierta perplejidad ante una paternidad para la que no parece sentirse particularmente preparado y la mala conciencia que le produce el estar ausente y lejos en un momento decisivo: “No soy capaz de estimar mi amor por ti: me parece distinto de lo que era hace un año. Tampoco sé imaginar la impresión que tendré al ver al niño vivo y real en lugar de la leve impresión de la cartulina fotográfica”. Narra a Julia sus actividades, sus viajes por Italia y sus impresiones sobre la situación política y social del momento. Pasa constantemente de la anécdota (una conversación escuchada, las impresiones de un viaje, la estancia en una ciudad) a la categoría, al análisis de lo que entonces hay socialmente en Italia y de lo que puede llegar a haber en el próximo futuro.

Algunos pasos de estas cartas son interesantísimos desde el punto de vista del diagnóstico psicosocial de lo que estaba siendo el fascismo, tanto más de apreciar cuanto que apenas se han conservado otras cartas políticas de Gramsci escritas desde el retorno a Italia hasta abril de 1925. Los pasajes políticos de estas comunicaciones a Julia Schucht destacan por la veracidad y la lucidez con que describen ciertos rasgos (el atraso, la ignorancia, la intolerancia, el semibandidismo, la corrupción, el clientelismo) que contribuyen a la consolidación del régimen de Mussolini: “Los niños y los idiotas están convirtiéndose en la expresión política de la situación, y lloran y hacen tonterías bajo el peso de una responsabilidad histórica con la que de repente han tenido que cargar sus espaldas de aprendices ambiciosos e irresponsables. La tragedia y la farsa se suceden en escena sin conexión alguna. El desorden está alcanzando un grado que ni la fantasía más desenfrenada podía imaginar”. Gramsci rectifica ahí sus ilusiones de meses anteriores sobre un próximo fin del fascismo. Absorto en la batalla antifascista y en la reorganización del partido comunista, incluso su juicio sobre las personas más próximas quedará mediatizado por consideraciones políticas. Es lo que ocurre cuando, después de varios intentos fallidos, en febrero de 1925, Gramsci conoce en Roma a Tatiana Schucht, la hermana de Julia, con la que simpatiza en seguida. La opinión que comunica a Julia es que, a pesar de las apariencias y de los rumores, su hermana puede llegar a estar más cerca de los bolcheviques que de los socialistas revolucionarios rusos, entonces muy críticos con el leninismo. Seguir leyendo ANTONIO GRAMSCI: AMOR Y REVOLUCIÓN (III). FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

TEORÍA DEL CANSANCIO. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

fastiga 1

La “fatiga” es uno de esos medios burgueses para escamotearnos la vida.

buen-abadNada nos tiene más “cansados” que el peso del capitalismo sobre nuestros hombros. En cantidad y en calidad, minuto a minuto, el capitalismo es una máquina trituradora de seres humanos exhaustos. Virtualmente ninguna de las definiciones “oficiales” del “cansancio” -o la “fatiga”- (“agotado”, “quemado” o síndrome burnout) alcanza para expresar la repercusión física y psicológica que tiene, en la clase trabajadora, el modelo despiadado de explotación perfeccionado por el capitalismo, sistemáticamente, como tortura de clase convertida en gran negocio. Pero “fatiga” no es sinónimo de derrota. “La acumulación de la riqueza en un polo –escribió Marx sesenta años antes que Sombart- es, en consecuencia, al mismo tiempo de acumulación de miseria, sufrimiento en el trabajo, esclavitud, ignorancia, brutalidad, degradación mental en el polo opuesto, es decir, en el lado de la clase que produce su producto en la forma de capital”. León Trotsky[1]

No pocas veces el cansancio se expresa con impotencia y con desesperación. No pocas veces se entra en desánimos y no son pocas las oportunidades en que, extenuados por las jornadas de trabajo irracionales, sucumbimos en abulia e indiferencia escapistas. En todos los casos los signos del cansancio constituyen un relato contradictorio que el capitalismo redacta feliz de la vida, viéndonos sin potencia para golpearlo donde debe de ser golpeado. La fatiga que inocula el capitalismo es también un arma de guerra ideológica y es, por eso, un dispositivo criminal que incurre en delitos de lesa humanidad, de todo tipo, no tipificados. Es, precisamente, la fatiga una de las formas delincuenciales de limitar a la mente.

No se trata de cualquier “cansancio” común o de coyuntura. No se arregla con “reposo”, con “descanso” ni con “vacaciones”. No se trata de “eso” que se arregla con diversiones o con entretenimientos de farándula. No se repara con sedantes, con masajes ni con membresías de “spa” o “fitness laboral”. Es una depredación física y psíquica que enferma y mata. Es una degeneración que aturde, que enajena y que embrutece a seres humanos que debieran, por su trabajo, esclarecerse, emanciparse y desarrollarse felizmente. Es una enfermedad progresiva y mortal de cuerpo y del alma.

Una definición insuficiente dice: “-¿Qué se entiende por fatiga? En la terminología médica es la aparición precoz de cansancio una vez iniciada una actividad. Es una sensación de agotamiento o dificultad para realizar una actividad física o intelectual, que no se recupera tras un período de descanso.”[2] No pocas fuentes dan cuenta de un embrollo diagnóstico y terapéutico -entre palabrería médica- sin resolver y, para peor, no se conocen tratamientos. Hacen malabares con el concepto “fatiga crónica” sólo para concluir que nada se sabe… hasta hoy. No obstante, de la “fatiga” causada por el capitalismo, que no está en la mira de cierta “medicina” reduccionista empantanada en individualismo y ahistoricidad aguda, los trabajadores sí saben mucho. Son los que más saben… a veces sin entenderlo. Ni “fatiga crónica”, ni burnout, ni otro eufemismo, incluso con sus virtudes diagnósticas, sirven para resolver un problema social e histórico que se invisibiliza con capas gruesas de indiferencia e indolencia bajo el peso demencial de la explotación a los seres humanos, en lo individual y en lo colectivo.

Democratizar el descanso no enajenante

La burguesía, con su concepto del “descanso” exhibe, obscenamente, sus antídotos contra la “fatiga” que operan como sistemas de exclusión y maltrato psicológico a la vista de los trabajadores. Sólo unos cuantos pueden pagarlo y el paquete de valores que contiene son acumulación de decadencia en clave de “placer” burgués. Tienen hoteles en playas usurpadas, en montañas secuestradas y en todo lugar o paisaje donde las jornadas extenuantes se “olvidan”. Tienen mano de obra esclavizada para masajearse, alimentarse y embriagarse. Tienen, para sí y los de su clase, transportes ricos en comodidades y tienen dinero para procurarse “vacaciones” y “relax” que sólo pueden tener gracias a la “fatiga” de miles de trabajadores que, extenuados, jamás podrán disfrutar de descanso real. “…Lo que el obrero vende no es directamente su trabajo, sino su fuerza de trabajo, cediendo temporalmente al capitalista el derecho a disponer de ella… Tomás Hobbes, uno de los más viejos economistas y de los filósofos más originales de Inglaterra, vio ya, en su Leviathan, instintivamente, este punto, que todos sus sucesores han pasado por alto. Dice Hobbes: “Lo que un hombre vale o en lo que se estima es, como en las demás cosas, su precio, es decir, lo que se daría por el uso de su fuerza. ” K. Marx[3]

Están fatigadas nuestras fuerzas de producción. Está fatigada nuestra paciencia y está fatigada la razón, la lógica y la sensatez ante un sistema absurdo, criminal y genocida. Ese fardo de absurdos y aberraciones que el capitalismo deyecta diariamente nos tiene extenuados e irascibles. Pero no estamos derrotados porque la fuerza del proletariado mundial está organizándose progresivamente. El problema es que, además, la lucha contra los lastres y estragos de la “fatiga” nos hace perder tiempo y nos desesperan con frecuencia.

La principal causa de la “fatiga” generada por el capitalismo es el trabajo alienado y alienante. ¿Es esto obvio? Quizá. Algunos datos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) dicen que un 29% de los trabajadores en el mundo está durmiendo menos de lo que quisiera para cumplir con todos sus compromisos. La “fatiga” ocasiona envejecimiento prematuro, agotamiento emocional, despersonalización y baja autoestima. El trabajo extenuante y alienante está relacionado con “stress” y con enfermedades cardíacas, dolores de cabeza, problemas del sueño, desórdenes gastrointestinales y recrudecimiento de desórdenes médicos preexistentes. Además, una persona extenuada experimenta, sin control, insatisfacción sobre la duración o la calidad de la vida misma e incluso angustia diaria para conciliar el sueño. Suelen despertar a la mitad de la noche o despertar con sobresaltos. Estos signos se presentan también con secuelas diurnas que acarrean más “cansancio”, “fatiga”, somnolencia, bajo rendimiento, cambios de humor y malestar social, mientras el reloj de patrón sigue corriendo y amenazante. Y los sueldos cada día alcanzan para menos.

Sólo hay que ver a las masas de trabajadores que diariamente arrastran su “fatiga” desde las madrugadas. Hay que verlos retacados en los “transportes” miserables que acarrean sus cuerpos extenuados hasta las mazmorras “productivas” donde el sistema los exprime cada día y cada noche. Hay que verlos, con el cansancio enredado en los pies, caminar las calles y avenidas donde se hacina la fatiga hecha mugre hedionda entre paisajes de basura y abandono. Hay que ver esos millones y millones de rostros somnolientos abofeteados por el amanecer, hijos de la explotación y huérfanos de justicia. Hay que ver cómo la fatiga derrumba voluntades y amansa vidas aturdiéndolas con resignación rutinaria.

Quien sufre la “fatiga” responde, ante estímulos menores, con actitudes y sentimientos antipáticos hacia sí y hacia su trabajo. La OIT definió en 1999 el concepto de “trabajo decente” como aquel que “resume las aspiraciones de la gente durante su vida laboral. Significa contar con oportunidades de un trabajo que sea productivo y que produzca un ingreso digno, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres”.[4] ¡Muy lejos estamos! Seguir leyendo TEORÍA DEL CANSANCIO. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

ANTONIO GRAMSCI: AMOR Y REVOLUCIÓN (II). FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

“Es verdad que desde hace muchos, muchos años me he acostumbrado a pensar que existe una imposibilidad absoluta, casi fatal, para que yo pueda ser amado”.
“No puedo estar sin ti. Eres una parte de mí mismo y siento que no puedo estar lejos de mí mismo. Estoy como suspendido en el aire, como alejado de la realidad. Pienso siempre, con infinita emoción, en el tiempo que hemos pasado juntos, en aquella intimidad, en aquella tan grande expansión de nosotros mismos”.

(II)

FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

El peso desequilibrante del cerebro

fernández buey 1Los acontecimientos en curso en Italia (las consecuencias de la marcha fascista sobre Roma que se produjo en octubre) retrasaron el regreso de Gramsci. Pudo entonces asistir al IV Congreso de la III Internacional (noviembre-diciembre) en el que tuvo la oportunidad de escuchar a un Lenin muy pesimista sobre el futuro de la revolución. Aquel discurso se le quedó grabado y está en el origen de su reflexión sociopolítica posterior, en los Quaderni, sobre la revolución en occidente. Muy probablemente Gramsci fue el dirigente comunista occidental que mejor entendió el mensaje del viejo Lenin. Pero por entonces, a finales de 1922, su corazón estaba en otra parte. Mientras espera en Moscú el desarrollo de los acontecimientos en Italia y se entera de la agresión que ha sufrido su hermano Gennaro, herido por los fascistas en Turín, la relación sentimental con Julia progresa hacia el amor entre enero y febrero de 1923. En enero todavía mantiene el tratamiento de respeto y aún sigue jugando con la excusa de visitar a Eugenia para propiciar un nuevo encuentro con Julia y consolidar los lazos, pero Antonio ha pasado ya al “queridísima” y la siguiente carta, que escribe el 13 de febrero, es una declaración de amor.

La primera declaración de amor de Gramsci, al menos por escrito, es complicada y preludia otras muchas complicaciones que habían de venir. Dice a Julia varias veces en esa carta que la quiere y que tiene la certeza de que ella le quiere a él, pero en seguida se enreda en una discusión sobre lo “sencillos” que son ambos, y en particular él mismo, contra las apariencias. Con el amor, Antonio empieza una batalla por dejar de ser el que sentimentalmente fue: “Es verdad que desde hace muchos, muchos años me he acostumbrado a pensar que existe una imposibilidad absoluta, casi fatal, para que yo pueda ser amado”. Gramsci alude aquí a su deformidad física (que, según todos los testimonios, acomplejaba ya en Turín su vida sentimental) y recuerda seguramente las huellas de una infancia y de una adolescencia de sufrimientos, sacrificios y debilidad física; pero se extraña, o dice que se extraña, a su vez, de que Julia note en él “contracciones nerviosas”, tics y “pequeños arrebatos marginales”. E inmediatamente después, en la misma carta, aparece el Gramsci volitivo y persuasivo. Nada de “demasiado pronto” para consolidar la relación, como dice ella, nada de enredos, ni de intrigas psicológicas almibaradas: “Yo no soy un místico ni usted es una virgen bizantina”.

Gramsci no era, desde luego, un místico. Julia Schucht tenía entonces veintiséis años, cinco menos que él. Había nacido en Ginebra, donde sus padres estaban exiliados, en 1896. Su padre, de origen finlandés, antizarista, había conocido la deportación en Siberia; tuvo que salir de Rusia en 1890 y vivió con la familia en Francia, Suiza e Italia. En Roma, Julia se había diplomado como violinista en 1915 y en el otoño de ese año salió hacia Rusia para encontrarse con los suyos que ya vivían en Moscú. Empezó a trabajar como profesora en un liceo musical a cien kilómetros de la capital. Su familia tenía cierta relación con Lenin y ella misma estaba afiliada al partido bolchevique desde 1917. Cuando Gramsci la conoció trabajaba en la sección local del partido en Ivanovo Vosnessiensk, un centro textil al que llamaban “el Manchester de Rusia”. Por su formación y por su trabajo Julia era, en 1922, una mujer de carácter, independiente pero a la vez muy sensible y ligada a la familia, a los padres y a las hermanas.

Se conserva un paso de una carta de Julia Schucht, escrita cuando tenía veinte años, que hace pensar en lo que pudo acercarla sentimentalmente a Gramsci, en sus afinidades y diferencias. Dice así: “Hay algo extraño en mi vida que me impide vivir como yo querría. No me gusta hablar de esta vida que no es como yo quiero. Me pregunto cuál de las dos personas que hay en mí será la auténtica, si la que quiero ser o la que soy. Y ese pensamiento me impide ser yo misma. Hay algo que me molesta, algo que es parte de mí, y ese algo es mi cerebro. No sé ‘ser’; se ver, pensar, alguna veces sentir…”.

Así, pues, la casualidad quiso que se hayan encontrado en Moscú dos adultos, ideológicamente afines, comunistas y revolucionarios, que en su juventud han sentido el peso desequilibrante de lo que llamaban “el cerebro” y la angustia de no llegar a saber ser: él, en Turín, profundamente afectado por persistentes dolores de cabeza, o por lo que dice ser “anemia cerebral”, se refugia primero en el estudio y salta luego a la vorágine de la actividad política huyendo de la soledad; ella, primero en Roma y luego en Moscú, se siente dividida, tiene una profesión, podría ser independiente, pero sabe que hay algo en su “cerebro” que se la impone también como un dolor, aunque no sólo físico, y se siente como perdida al observar introspectivamente que lo que sabe (ver, sentir, pensar) es una constricción que la impide llegar a lo que querría ser. Ambos, él y ella, querrían ser “simples”, pero hay algo en su interior que les dice que no lo son. Están tratando de superar “complicaciones psicológicas” que seguramente, desde el punto de vista clínico, son algo más que las triviales complicaciones ordinarias del normópata cotidiano. Buscan ahora en el amor lo que no acaban de encontrar en la actividad profesional ni en la vida política. No todo es azar, pues, en este primer encuentro: Serebriani bor, el bosque de plata, sería para ellos, con el tiempo, algo más que un nombre, muchas veces recordado y otras muchas aludido precisamente en relación con las depresiones, el malestar y las complicaciones psicológicas.

Mientras tanto, la situación en Italia se ha ido agravado por la detención de varios de los principales dirigentes comunistas y socialistas del momento. Eso es tema del intercambio epistolar de Gramsci con Julia en los meses siguientes: por lo que representaba desde el punto de vista político (Gramsci era entonces uno de los tres miembros comunistas en la comisión formada para una eventual fusión con los socialistas revolucionarios) y porque, evidentemente, el aplazamiento que aquella situación suponía para su regreso significaba, por otra parte, la ocasión para multiplicar los encuentros en Moscú y anudar la relación sentimental. En una de las cartas de Moscú, sin fecha pero muy probablemente de finales de febrero de 1923, aquella misma en que se alude genéricamente a algún otro contacto erótico, Antonio Gramsci insiste autobiográficamente en el tema del “antes” y el “después” del amor. Quiere salir del “erial”, del “frío páramo”, que ha sido su vida hasta entonces y declara estar convencido, sin comedia, de que precisamente eso es lo que le está ocurriendo después de haber conocido a Julia. Que el propósito no era fácil lo prueba el tono con el que, después de otro encuentro, escapándose a escondidas del hotel Lux, en el que residía, reconoce haber sido “un bruto”, haber hecho daño a Julia “demasiado brutalmente”, y que aún necesita quemar muchas cosas de sí mismo.

No se han conservado (o no se han publicado) las cartas de Julia Schucht en Moscú, a las que alude el epistolario de Gramsci, ni tampoco las escritas por éste, si es que las hubo, desde marzo a finales de noviembre de 1923, fecha esta última en que Gramsci partió para Viena. Lo más probable, a juzgar por el contenido y el tono de las escritas ya desde Viena (en las que destaca el dolor por la ausencia de la amada y el reiterado deseo de volver a estar juntos) es que entre marzo y noviembre de 1923 no haya habido cartas justamente porque la relación amorosa se había consolidado y no hacía falta escribir lo que se podía decir con la presencia. Queda el testimonio de Vincenzo Bianco, encargado por Gramsci de ayudar a Julia en Moscú después de su partida, que, con algún lapso de memoria, confirma esta suposición.

Viena: el mundo grande y terrible

Antonio Gramsci vivió en Viena desde principios de diciembre de 1923 hasta mediados de mayo de 1924, apenas un invierno y media primavera. Los recuerdos que nos ha dejado, en las cartas a Julia, de aquel “mundo grande y terrible, y encima en manos de los burgueses”, son, por lo general, melancólicos, muy mediatizados por el sentimiento de la ausencia. Durante aquellos meses su actividad político-organizativa fue muy intensa, pero no llegó a congeniar ni con los propietarios de las casas en que allí vivió ni con sus colaboradores más próximos, como el argentino Mario Codevilla. En Viena le visitaron, con encargos políticos varios, camaradas italianos; y desde Viena escribió Gramsci muchas cartas, algunas de ellas interesantísimas para entender el ambiente político de los revolucionarios sin revolución: a Urberto Terracini, PalmiroTogliatti, Ruggero Grieco, Alfonso Leonetti y otros destacados comunistas italianos.

En Viena tuvo Gramsci la oportunidad de conocer de cerca no sólo las dificultades del trabajo organizativo y periodístico realizado lejos de los lugares en que uno tiene puestos el corazón y la cabeza, sino también de reconocer las debilidades y miserias del sectarismo de algunos de los próximos. Refiriéndose a la mujer de Joseph Frey, secretario general entonces del partido comunista austríaco, en cuya casa vivía, escribe poco después de llegar a Viena: “Maldice continuamente al partido que la obliga a tener en casa a personas tan molestas y antipáticas como yo… pero conserva el carnet del partido porque, si no, la fracción dirigida por su marido en este desgraciadísimo partido perdería el uno por ciento de sus afiliados. También este ‘fenómeno’ me ha puesto bruscamente ante viejas cosas conocidas que se me habían olvidado un poco al cabo de año y medio de alejamiento”.  Seguir leyendo ANTONIO GRAMSCI: AMOR Y REVOLUCIÓN (II). FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY