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NETFLIX: LA ANTIPOLÍTICA COMO ENTRETENIMIENTO. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

REBELIÓN / INSTITUTO DE CULTURA Y COMUNICACIÓN UNLa

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FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

Ya hoy es virtualmente inabarcable la cantidad de producciones, propias o ajenas, que “vende” la empresa Netflix. Otra cosa es la calidad. Se trata de un festín audiovisual variopinto signado por altibajos e irregularidades de todo género y en donde la falencia dominante es la superficialidad de sus contenidos. Con algunas honrosas excepciones. Quizá lo único en lo que profundizan es en el discurso de la anti-política. Así, a veces, se disfrazan de “progres”. La no siempre confiable Wikipedia dice: “Netflix, Inc. es una empresa comercial estadounidense de entretenimiento que proporciona mediante tarifa plana mensual streaming (flujo) multimedia (principalmente, películas y series de televisión) bajo demanda por Internet…”

No será objeto de estudio aquí la paupérrima calidad de las “reseñas”, las traducciones ni los “doblajes”. No será parada extensa el método de clasificación de géneros ni la desorganización frecuente de títulos. No será objeto de trabajo la asimétrica calidad de las producciones ni su “fordismo audiovisual” impuesto para saciar el hambre espectacular de los usuarios. Asuntos, por cierto, que parecen no ser de interés para la masa inmensa de suscripciones que hoy disfrutan su Netflix incluso como una nueva “adicción” simpática. Importa aquí el flujo ideológico que transita impune (a veces imperceptible) gracias al “vehículo excipiente” llamado “entretenimiento”.  Paremos un poco en la anti-política.

Pocas cosas parecen más urgentes, para las burguesías, que ahuyentar a las masas de cualquier interés por participar desde las bases en “política” (y en su transformación democrático-participativa de manera radical). Ha sido histórico el beneficio que las burguesías le arrancan a la abulia, el desinterés y la alergia fabricada para que los pueblos odien a la “política” y a los “políticos”. Cuanto más se desprestigiada la “política” más contentos se ponen los oligarcas porque consiguen así que los pueblos dejen vacío un territorio (que les es propio) y que queda usurpado por los “poderosos” para reinar a sus anchas mientras la gente los odia pero con apatía. Por decir lo más suave. Se trata de un desprestigio rentable y morboso que produce dos efectos (al menos) muy jugosos: por una parte deja abierta la esperanza del “cambio” y la “libertad” (palabras que la burguesía manosea a destajo) y permite hacer del estercolero de corrupción burguesa, sus crímenes, su servilismo y su entreguismo un espectáculo y un negocio muy rentable. Y lo pasan por la “tele” y parece muy “porgre”.  Seguir leyendo NETFLIX: LA ANTIPOLÍTICA COMO ENTRETENIMIENTO. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

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FEUERBACH PREMONITORIO + DEBORD TEMPRANO

Ludwig Feuerbach

«Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… Lo que es sagrado para él no es sino la ilusión, pero aquello que es profano es la verdad. Más aún, lo sagrado se engrandece a sus ojos a medida que decrece la verdad y que la ilusión crece, tanto y tan bien que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.»

 LUDWIG FEUERBACH¨*
(Prefacio a la segunda edición
de la Esencia del cristianismo, que había sido publicado en 1841)

 

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Del libro LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO, de Guy Debord, Cap. 1, La separación consumada

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El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes.

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El espectáculo, considerado en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto de un modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real ni su decoración superpuesta. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de entretenciones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de una elección ya hecha en la producción, y su corolario consumo. La forma y el contenido del espectáculo son idénticamente la justificación total de las condiciones y de los fines del sistema existente. Es también el espectáculo la presencia permanente de esta justificación, en tanto que acaparamiento de la parte principal del tiempo vivido fuera de la producción moderna.

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La sociedad que descansa sobre la industria moderna no es fortuita o superficialmente espectacular, es una sociedad fundamentalmente espectacularista. En el espectáculo, imagen de la economía reinante, la finalidad no es nada, el desarrollo es todo. El espectáculo no quiere llegar a ninguna otra cosa que a sí mismo.

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En tanto que indispensable revestimiento de los objetos producidos ahora, en tanto que exposición general de la racionalidad del sistema, en tanto que sector económico de avanzada que conforma una  Multitud creciente de imágenes-objetos, el espectáculo es la principal producción de la sociedad actual.

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El espectáculo es el heredero de toda la debilidad del proyecto filosófico occidental, que fue una comprensión de la actividad dominada por las categorías del ver; de la misma manera que se funda sobre el incesante despliegue de la racionalidad técnica precisa que ha nacido de tal pensamiento. El espectáculo no realiza la filosofía, transforma en filosofía la realidad. Es la vida concreta de todos que se ha degradado en universo especulativo.

*Citado por Guy Debord en su libro La sociedad del espectáculo, aparecido por primera vez en París, en 1967, por la editorial Buchet-Chastel. Tanto Debord como el propio Feuerbach, deberían ser más tomados en cuenta por investigadores y analistas del impacto de los medios masivos de comunicación en la sociedad contemporánea.

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LA MUERTE DEL CENTRO IZQUIERDA Y LOS “TRUMPISTAS”. WOLFANG STREECK

WOLFANG STREECK* / REBELIÓN /  BLOG DEL AUTOR

Las personalidades extrañas surgen en medio de las grietas de las instituciones en proceso de desintegración. A menudo son extravagantes, de encendida retórica y alardean de poder sexual.

El primer Trump de la posguerra fue un rebelde tributario danés, Mogens Glistrup. Fundador del Partido del Progreso Nacional, después de haber puesto sus principios en práctica, fue a prisión por evasión de impuestos. Geert Wilders en los Países Bajos y Boris Johnson en Inglaterra son los Trumpers, rebeldes del pelo y del peinado. Pim Fortuyn y Jörg Haider eran dandies, playboys; murieron en su ley. Beppe Grillo, Nigel Farage, y Jean-Marie Le Pen, solo los tres juntos hacen un Trump completo.

Los Trumpers generan su carisma populista desafiando las convenciones. Lucen como extraordinarios para aquellos que viven intimidados por los mecanismos democráticos de control social. (1) En retrospectiva, pareciera que las democracias capitalistas han estado esperando por sus Trumpers.

La promesa de Donald Trump de volver a hacer grande a Estados Unidos es un reconocimiento que su nación es un imperio en decadencia. Los Estados Unidos han sido incapaces, desde Vietnam, de ganar, o incluso de terminar, las guerras que comenzaron. Trump, con su discurso xenófobo y sus llamados al proteccionismo económico ha cuestionado los dogmas de los internacionalistas liberales.

Cuestionando la política de las últimas décadas los Trumpistas se preguntan: ¿Los acuerdos de libre comercio son realmente beneficiosos para todos? ¿Entonces, por qué el gobierno de Estados Unidos dejó que su país se desindustrializa? ¿Por qué si tenemos una política de inmigración legalmente establecida el país tiene once millones de inmigrantes ilegales? Los trumpers de otros países dicen que esto hay que cambiarlo, y los Trumpistas, en otras partes del mundo, están de acuerdo con el cambio.
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LA UNIVERSIDAD POPULAR. ANTONIO GRAMSCI

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ANTONIO GRAMSCI / EL VIEJO TOPO

Tenemos aquí delante el programa de la Universidad popular para el primer período 1916-1917. Cinco cursos: tres dedicados a las ciencias naturales, uno de literatura italiana, uno de filosofía. Seis conferencias sobre diversos temas: de ellas, sólo dos dan, por el título, alguna certeza de seriedad. Nos preguntamos, a veces, por qué en Turín no ha sido posible asegurar un organismo para la divulgación de la cultura, por qué la Universidad popular sigue siendo la mísera cosa que es, y no ha logrado imponerse a la atención, al respeto, al amor del público; por qué no ha conseguido formarse un público. La respuesta no es fácil, o es demasiado fácil. Problema de organización, sin duda, y de criterios informativos. La mejor respuesta debería consistir en hacer algo mejor, en la demostración concreta de que se puede hacer mejor y de que es posible reunir un público en torno a un foco de cultura, con tal de que ese foco sea vivo y caliente de verdad. En Turín, la Universidad popular es una llama fría. No es ni universidad, ni popular.

Sus dirigentes son unos aficionados en el asunto de la organización de la cultura. Lo que les hace actuar es un blando y pálido espíritu de beneficencia, no un deseo vivo y fecundo de contribuir a la elevación espiritual de la multitud a través de la enseñanza. Como en los institutos de beneficencia vulgar, ellos en la escuela distribuyen bolsas de víveres que llenan el estómago, producen tal vez indigestiones, pero no dejan rastro, pero no van seguidos de una vida nueva, de una vida distinta. Los dirigentes de la Universidad popular saben que la institución que dirigen debe servir para una determinada categoría de personas, que no ha podido seguir los estudios regulares en las escuelas. Y esto es todo.

No se preocupan de cómo esta categoría de personas pueda ser acercada al mundo del conocimiento del modo más eficaz. Encuentran un modelo en los institutos de cultura ya existentes: lo copian, lo empeoran. Hacen más o menos este razonamiento: quien frecuenta los cursos de la Universidad popular tiene la edad y la formación general de quien frecuenta las universidades públicas, por tanto, démosle un sucedáneo de éstas. Y desatienden a todo el resto. No piensan que la universidad es la desembocadura natural de todo un trabajo precedente: no piensan que el estudiante, cuando llega a la universidad, ha pasado por las experiencias de las escuelas medias y éstas han disciplinado su espíritu de investigación, han refrenado con el método sus impulsos de aficionado, en suma, ha llegado a ser, y se ha espabilado lenta, tranquilamente, cayendo en errores y levantándose, titubeando y volviendo a tomar el camino recto. No comprenden estos dirigentes que las nociones, arrancadas por todo este trabajo individual de investigación, no son si más ni menos que dogmas, que verdades absolutas. No comprenden que la Universidad popular, así como ellos la dirigen, se reduce a una enseñanza teológica, a una renovación de la escuela jesuítica, en la cual el conocimiento se presenta como algo definitivo, apodícticamente indiscutible. Eso no se hace ni siquiera en las universidades públicas.

La enseñanza, desarrollada de ese modo, se convierte en un acto de liberación. Posee la fascinación de todas las cosas vitales. Ese modo de enseñanza, debe afirmar especialmente su eficacia en las Universidades populares, cuyos asistentes carecen precisamente de la formación intelectual que es necesaria para poder encuadrar en un todo organizado cada uno de los datos de la investigación. Para ellos, especialmente, lo que es más eficaz e interesante es la historia de la investigación, la historia de esa enorme epopeya del espíritu humano, que lenta, paciente, tenazmente toma posesión de la verdad, conquista la verdad. Cómo desde el error se llega a la certeza científica. Es el camino que todos deben recorrer. Mostrar cómo lo han recorrido los demás es la enseñanza más fecunda en resultados. Es, entre otras cosas, una lección de modestia, que evita que se forme la muy fastidiosa caterva de sabelotodos, de esos que creen haber llegado al fondo del universo cuando su memoria feliz ha conseguido encasillar en sus repertorios un cierto número de fechas y de nociones particulares.Ahora estamos persuadidos de que una verdad es fecunda sólo cuando se ha hecho un esfuerzo para conquistarla. Que no existe en sí y por sí, sino que ha sido una conquista del espíritu; que en cada individuo es necesario que se reproduzca aquel estado de ansia que ha atravesado el estudioso antes de alcanzarla. Y, por tanto, los enseñantes que son maestros dan en la enseñanza una gran importancia a la historia de su materia. Esta representación en acto para los oyentes de la serie de esfuerzos, de los errores y las victorias a través de los cuales los seres humanos han pasado para alcanzar el actual conocimiento, es mucho más educativa que la exposición esquemática de este mismo conocimiento. Forma al estudioso, da a su espíritu la elasticidad de la duda metódica que convierte al aficionado en una persona seria, que purifica la curiosidad, vulgarmente entendida, y la hace convertirse en estímulo sano y fecundo de un conocimiento cada vez mayor y más perfecto. Quien escribe estas notas habla un poco también por experiencia personal. De su aprendizaje universitario, recuerda con más intensidad aquellos cursos en los que el enseñante le hizo sentir el trabajo de investigación a través de los siglos para conducir a su perfección el método de investigación. Para las ciencias naturales, por ejemplo, todo el esfuerzo que ha costado liberar el espíritu de los seres humanos de los prejuicios y de los apriorismos divinos o filosóficos para llegar a la conclusión de que las fuentes de agua tienen su origen en la precipitación atmosférica y no en el mar. Para la filología, cómo se ha llegado al método histórico a través de las tentativas y los errores del empirismo tradicional, y cómo, por ejemplo, los criterios y las convicciones que guiaban a Francesco de Sanctis al escribir su historia de la literatura italiana no eran más que verdades que venían afirmándose a través de fatigosas experiencias e investigaciones, que liberaron a los espíritus de las escorias sentimentales y retóricas que habían contaminado en el pasado los estudios de literatura. Y así para las otras materias. Esta era la parte más vital del estudio: este espíritu recreador, que hacía asimilar los datos enciclopédicos, que los fundía en una llama ardiente de nueva vida individual.

Pero las Universidades populares, como la de Turín, prefieren tener más bien los cursos inútiles y fastidiosos sobre “El alma italiana en el arte literario de la últimas generaciones”, o lecciones sobre “la conflagración europea juzgada por Vico”, en las cuales se atiene más al lustre que a la eficacia, y la personita pretenciosa del conferenciante aplasta la obra modesta del maestro, que también sabe hablar a los incultos.

FASCISMO. LUIS BRITTO GARCÍA

LUIS BRITTO GARCÍA

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Hollywood representa el fascismo como pandilla de malencarados en uniforme que agitan estandartes  y gritan órdenes. La realidad es más perversa. Según Franz Leopold Neuman en Behemoth: The Structure & Practice of National Socialism, 1933-1944 el fascismo es la complicidad absoluta entre el gran capital y el Estado. Donde los intereses del gran capital pasan a ser los de la política, anda cerca el fascismo. No es casual que surja  como respuesta a la Revolución comunista de la Unión Soviética.

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El fascismo niega la lucha de clases, pero es el brazo armado del capital en ella. Aterroriza a la baja clase media y la marginalidad  con el pavor a la crisis económica,  a la izquierda  y la  proletarización y  las enrola como paramilitares para reducir por la fuerza bruta a socialistas, sindicalistas, obreros y movimientos sociales.  Mussolini fue subvencionado por la fábrica de armas Ansaldo y el Servicio Secreto inglés; Hitler financiado por las industrias armamentistas del Ruhr; Franco, apoyado por terratenientes e industriales, Pinochet por Estados Unidos y la oligarquía chilena.

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La crisis económica, hija del capitalismo, es a su vez la madre del fascismo. A pesar de estar en el bando vencedor en la Primera Guerra Mundial, Italia sale de ella tan destruida que la clase media se arruina y participa masivamente en la Marcha sobre Roma de Mussolini. En la elección de mayo de 1924, Hitler obtuvo sólo el 6,5% de los votos. En las de diciembre de ese año, sólo el 3,0%. Pero en las de 1928, cuando revienta la gran crisis capitalista, obtiene 2,6%, en 1930 gana 18,3%, y en 1932, 37,2%, con lo cual accede al poder y lo utiliza para anular a los restantes partidos. Pero el fascismo no remedia la crisis: la empeora. Durante Mussolini el costo de la vida se triplicó sin ninguna compensación salarial ni social. Hitler empleó a los parados en fabricar armamentos que condujeron a la Segunda Guerra Mundial, la cual devastó Europa y causó sesenta millones de muertos. Franco inicia una Guerra Civil que cuesta más de un millón de muertos y varias décadas de ruina; los fascistas argentinos eliminan unos treinta mil compatriotas, Pinochet asesina unos tres mil chilenos. Tan malo es el remedio como la enfermedad.

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El fascismo convoca a las masas, pero  es elitista. Corteja y sirve a las aristocracias, sus dirigencias vienen de las clases altas e instauran sistemas jerárquicos y autoritarios. Charles Maier, historiador, recalca que hacia 1927,  el 75% de los miembros del partido fascista italiano venía de la clase media y media baja; sólo 15% era obrero, y un 10% procedía de las élites, los cuales sin embargo ocupaban las altas posiciones y eran quienes en definitiva  fijaban  sus objetivos y políticas.  Hitler establece el “Fuhrer-Prinzip”: cada funcionario usa a sus subordinados como le parece para alcanzar la meta, y rinde cuentas sólo al superior. El Caudillo falangista responde sólo ante Dios y la Historia, vale decir, ante nadie.

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El fascismo es racista. Hitler postuló la superioridad de la “raza” aria, Mussolini arrasó con libios y abisinios, y  planeó el sacrificio de medio millón de eslavos “bárbaros e inferiores” a favor de 50.000 italianos superiores. El fascismo sacrifica a sus fines a los pueblos o culturas que desprecia. Los falangistas tomaron España con tropas moras de Melilla. Alber Speer, el ministro de Industrias de Hitler, alargó la Segunda Guerra Mundial de dos a tres años más con la  producción armamentista activada por tres millones de esclavos de razas “inferiores”.

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Fascismo y  capitalismo tienen rostros  aborrecibles que necesitan máscaras. Los fascistas copian  consignas y programas revolucionarios. Mussolini se decía socialista, el nazismo usurpó el nombre de socialismo y se proclamaba partido obrero (Arbeite); en su programa sostenía que no se debía tolerar otra renta que la del trabajo.  Por su falta de creatividad, roban  los símbolos de movimientos de signo opuesto. Los estandartes rojos comunistas y la cruz gamada, símbolo solar que en Oriente representa la vida y la buena fortuna, fueron confiscados por los nazis para su culto  de la muerte.

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El fascismo es beato. Los curas apoyaron a los falangistas que salían a matar prójimos y fusilar poetas. El Papa bendijo las tropas que Mussolini mandó a la guerra; nunca denunció las tropelías de Hitler.  Franco y Pinochet fueron idolatrados por la Iglesia.

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El fascismo es misógino. La misión de las mujeres se resume en  Kirche, Kuchen, Kinder, vale decir, iglesia, cocina, niños. Nunca figuró públicamente una compañera al lado de sus líderes; quienes las tuvieron, las escondieron o relegaron minuciosamente. Nunca aceptaron que una mujer ascendiera por propio mérito o iniciativa.  Hitler las encerró en granjas de crianza para parir arios; Mussolini les asignó el papel de vientres para incrementar la demografía italiana, Franco y Pinochet las confinaron en la iglesia y la sala de partos.

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El fascismo es anti intelectual. Todas las vanguardias del siglo pasado fueron progresistas: la relatividad, el expresionismo, el  dadaísmo, el surrealismo, el constructivismo, el cubismo, el existencialismo, la nueva figuración. A todas, salvo al futurismo,  las trató como “Arte Degenerado”. El fascismo no inventa,  recicla. Sólo cree en el ayer, un ayer imaginario que nunca existió. El fascismo asesinó a Matteotti, encarceló a Gramsci,  fusiló a García Lorca e hizo morir en la cárcel a José Hernández. Pinochet asesinó a Víctor Jara. Cuando oigo hablar de cultura, saco mi pistola, decía Goering.  Cuando oigamos hablar de fascismo, saquemos nuestra cultura.

ODIO EL AÑO NUEVO. ANTONIO GRAMSCI

gramsciCada mañana, al despertarme bajo la bóveda celeste, siento que es para mí el año nuevo. Es la razón por la que odio esos años nuevos con fecha fija que hacen de la vida y del espíritu humano una empresa comercial con sus entradas y salidas en el respeto de las normas, con su balance y su presupuesto para el ejercicio anual por venir. Hacen perder el sentido de la continuidad de la vida y del espíritu. Se termina por creer seriamente que de un año a otro existe una solución de continuidad y que comienza una nueva historia, se hacen resoluciones, se lamentan los errores etc. etc. Es un defecto de las fechas en general. Se dice que la cronología es el esqueleto de la historia, lo que es posible admitir. Pero es necesario admitir también que hay cuatro o cinco fechas fundamentales que toda persona bien educada conserva archivada en un rincón de su cerebro y que han jugado malas pasadas a la Historia. Ellas también son años nuevos. El año nuevo de la Historia romana, o de la Edad Media, o de la Época moderna. Y ellas se han vuelto tan invasoras y fosilizantes que nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia comenzó en 752, y que 1490 o 1492 son como montañas que la humanidad ha atravesado de un solo impulso encontrándose en un nuevo mundo, entrando en una nueva vida. Así la fecha se convierte en un obstáculo, un parapeto que impide ver que la historia continúa de desarrollarse con la misma línea fundamental e incambiada, sin detenciones bruscas, como cuando en el cine la película de desgarra y deja lugar a un intervalo de luz encandilante. Es por qué detesto el año nuevo. Yo quiero que cada mañana sea para mí un año nuevo. Cada día quiero arreglar las cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previsto para el reposo. Las pausas las elijo yo mismo, cuando me siento ebrio de vida intensa y que quiero zambullirme en la animalidad para extraer un nuevo vigor. Nada de burócratas del espíritu. Cada hora de mi vida la quisiera nueva, aunque sea incorporándola a las ya recorridas. Nada de día de euforia con rimas colectivas obligatorias, a compartir con extraños que no me interesan. Porque lo han festejado los abuelos de nuestros abuelos etc. deberíamos, nosotros también, sentir la necesidad del festejo. Todo eso es nauseabundo.

Antonio Gramsci, 1 enero 1916 en Avanti!, edición de Turín, rúbrica “Sotto la Mole”.
Traducción: Fernando Orellana. Seguir leyendo ODIO EL AÑO NUEVO. ANTONIO GRAMSCI

SPECTRUM. De la derecha a la izquierda en el mundo de las ideas. PERRY ANDERSON

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PERRY ANDERSON* 

Prefacio

Este libro es un ejercicio sobre la historia de las ideas contemporáneas. Puede considerarse una toma panorámica, de derecha a izquierda, de un paisaje intelectual determinado. Los pensadores y los escritores a los que observa pertenecen a un mundo político en el que las categorías de derecha, centro e izquierda conservan aún visiblemente su significado, aun cuando —ésta es una de las cuestiones que se plantean a lo largo del libro— las localizaciones y los límites de cada uno distan mucho de estar fijados. Se trata del espectro al que alude el título. La existencia de tal gama de concepciones y convicciones es suficientemente conocida. Pero un recorrido por ellas sigue siendo una empresa analítica relativamente rara, por dos buenas razones. La primera es la tendencia natural de cada familia política a interesarse más por su propia especie que por extraños o adversarios. El celo polémico puede provocar una fijación con la otra orilla, u orillas, de intención puramente hostil. La Guerra Fría estaba llena de este tipo de bibliografía, tan efímera como instrumental. Pero en un plano intelectual más serio, las mentes tienden a dividirse de acuerdo con simpatías, una versión erudita de la atracción hacia los similares. El impulso de estudiar, ante todo, las fuentes —próximas o remotas— de las lealtades de uno mismo es perfectamente adecuado y productivo. Pero evidentemente también puede provocar un estrechamiento del horizonte. Las ideas raramente son valores absolutos: su valor siempre está en relación con cualesquiera otras nociones en juego al otro lado del campo, y cuyo conocimiento es el único que permite medirlas. La absorción intramural nunca puede proporcionar esto.

La segunda razón para la escasez de trabajos comparativos en este campo está relacionada con la naturaleza del ámbito en sí. La política no es una actividad encerrada en sí misma, que genere orgánicamente un conjunto de conceptos internos. El conjunto de ideas que se considera que influyen en el conflicto político de un tiempo varía de acuerdo con la época y la región. Hoy se extiende mucho más allá del alcance de la ciencia política, tradicionalmente concebida. La filosofía, la economía, la historia, la sociología, la psicología, por no hablar de las ciencias de la tierra y de la vida, y las artes, todas se entrecruzan en diferentes puntos con el terreno de la política en su definición clásica.

Aunque dista mucho de haberse extinguido, la teoría política formal ocupa sólo una parte del espacio resultante. Ésta es una expansión, sin embargo, sometida a las leyes férreas de la especialización. Cuanto más amplio sea el conjunto de disciplinas con potencial interés por las perspectivas políticas de un momento determinado, más difícil resulta hacerse una idea precisa de la gama de ideas sobre el poder y la sociedad —el ámbito de la política propiamente dicha— que compone el inventario de ese tiempo. La restricción especialista refuerza la introspección partidista, al inhibir la exploración del campo en su totalidad.  Seguir leyendo SPECTRUM. De la derecha a la izquierda en el mundo de las ideas. PERRY ANDERSON

¿A QUIÉN LE INTERESA LA MORAL? FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

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FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ / REBELIÓN / INSTITUTO DE CULTURA Y COMUNICACIÓN UNLa

Su Moral y la nuestra

Cuando se trata de “desmoralizar” a los pueblos en lucha no faltan los moralistas de coyuntura siempre entrenados para asestar golpes simultáneos a las golpizas económicas y las golpizas policiales. “Kit” completo. Las grandes vertientes moralistas (clericales y legalistas) lanzan sus denuedos axiológicos contra quienes rompen el “orden”. Porque se trata de bajarles la guardia, demolerles las convicciones y los entusiasmos… hacerlos sentir enemigos del “bien”. Fuerzas del mal. La culpa serial.

No se privan de tentación alguna para maldecir y ensuciar hasta las más incipiente luz de rebeldía social. Por un milagro de resurrección cívica los moralistas del “establishment”, no importa si son choferes de taxi, “amas de casa”, burócratas o vendedores de enciclopedias… lanzan (por ejemplo) denuestos y maledicencias a los cuatro vientos cuando un grupo organizado políticamente hace conocer su malestar y sus denuncias con huelgas, paros o cortes de calles.

Los moralistas se encrespan y repiten al unísono un tendal de frases u oraciones huecas sacadas del noticiero más cercano o de sus pares también moralistas de pacotilla. Miran a la clase trabajadora como seres de otra dimensión, como enemigos del “orden”, del “respeto” y del “bien común” urbano o rural. Las luchas sociales son “engendros del demonio”, perversiones del averno, amenaza contra la “paz” y las “buenas costumbres” burguesas  y, sobre todo, enemigas del “orden establecido”. La sacrosanta (inexistente) civilidad entre hermanos citadinos es amenazada por la barbarie de la lucha proletaria y eso indigna a los “ciudadanos” guardianes de la moral burguesa. Seguir leyendo ¿A QUIÉN LE INTERESA LA MORAL? FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

UNA INTERPRETACIÓN DESDE LA DESCOLONIZACIÓN EPISTEMOLÓGICA. ENRIQUE DUSSEL

A 500 años de la Revolución de Lutero
En 2014 fui invitado a la Universidad de Heidelberg a una reunión del grupo inicial de profesores universitarios luteranos que preparaban los festejos del 500 aniversario de la presentación de las 95 tesis de Lutero en Wittenberg. Había unos 40 profesores alemanes, algunos norteamericanos y brasileños (ya que en Brasil hay una comunidad importante de la Iglesia luterana). El argumento que expuse en ese encuentro deseo resumirlo en esta corta contribución.

Europa, en la así llamada Edad Media, era una cultura aislada, periférica y subdesarrollada sitiada por el Imperio otomano, por la civilización islámica que no siendo feudal sino urbana y mercantil se extendía desde el Atlántico con Marruecos, atravesando los reinos de Túnez, el sultanato fatimita de El Cairo (y al sur conectando con los reinos sud-saharianos en África), el Kalifato de Bagdad (en manos del Imperio otomano), hacia Irán, Afganistán, los mongoles en el norte de la India, los sultanatos del sudeste asiático en torno a Malaka, y llegando al Pacífico por la isla de Mindanao en Filipinas. Además, por sus caravanas, unían Bagdad con Constantinopla en el occidente, al norte con la Kiev eslava, con El Cairo al sur, con Kabul y la India hacia el oriente, y por los desiertos al norte del Himalaya llegan hasta la China. Es decir, el mundo arabo-musulmán tenía un horizonte continental universal desde el Atlántico al Pacífico, y Europa era una pequeña península provinciana occidental secundaria (desde el siglo VII hasta fines del siglo XV) con unos 70 millones de habitantes (la mitad de sólo China).

El norte de Europa (germánica, tierra de Lutero) debía conectarse a las altas civilizaciones del continente Euroasiático a través del sur, es decir gracias a Italia (con sus grandes puertos tales como Venecia, Génova, Nápoles, Amalfi, etcétera), cuyas naves llegaban a las costas occidentales del Mediterráneo y de allí el Medio Oriente, accediendo a la civilización mercantil por excelencia: el mundo musulmán ya descrito. Es decir, el norte de Europa feudal debía inevitablemente estar unida a la Roma italiana para no quedarse aislada del sistema económico, político y cultural euroasiático. El Mediterráneo (pequeño mar periférico en comparación con el Índico y el Pacífico, que eran llamados el ‘‘Mar de los árabes’’ y el ‘‘Mar de China’’) era el camino obligado hacia el centro de todo el sistema: que estaba situado entre la China y la India (la región más desarrollada en grandes descubrimientos matemáticos, astronómicos, tecnológicos, económicos, políticos, etcétera). ¡Europa dormía la siesta feudal!  Seguir leyendo UNA INTERPRETACIÓN DESDE LA DESCOLONIZACIÓN EPISTEMOLÓGICA. ENRIQUE DUSSEL

ACERCA DE PALABRAS A LOS INTELECTUALES. FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

 

FERNANDO

FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA / DIALOGAR, DIALOGAR

"Como todos saben, el imperialismo norteamericano ha sido el protagonista principal de la contrarrevolución, desde el inicio hasta hoy, con saña criminal y con método, combinados. Lo ha hecho contra la más elemental decencia, y a veces también contra su propia eficiencia. El pueblo de Cuba lo sabe y no lo olvida, porque ha vivido y sufrido todo este proceso." 

Me preocupa mucho que la circunstancia de la cual es hija Palabras a los intelectuales haya sido olvidada. Fue el 30 de junio, en pleno verano de aquel 1961, cuando salieron legalmente por el aeropuerto hacia Estados Unidos casi sesenta mil personas en tres meses. Es decir, un sector que podía viajar en avión se marchó, horrorizado ante la victoria de los revolucionarios en Girón. El desfile de las unidades de milicianos y rebeldes del 1º de Mayo –con artillería y tanques– duró desde el amanecer hasta la noche. Una semana después, fue nacionalizada toda la educación en el país. La fiebre producida por los hechos recientes se alimentaba de dos años y medio de acontecimientos trascendentes casi diarios. Por ejemplo, la administración de las grandes rotativas había pasado a la Imprenta Nacional de Cuba desde marzo de 1960; entre mayo de ese año y los inicios de 1961 desapareció o fue nacionalizada la mayoría de los medios de comunicación, que eran de propiedad privada.

La prensa de la ciudad de La Habana poseía una riqueza y una diversidad extraordinarias. Empresas privadas publicaban más de una docena de diarios nacionales, varios de ellos con decenas de páginas y secciones en rotograbado, y otros más pequeños pero muy ágiles. Estaban llenos de informaciones, reportajes, crónicas, secciones, comics. En las ciudades y pueblos de la isla había un gran número de diarios. Entre las revistas, la semanal Bohemia tenía una gran calidad, era la más leída e influyente y la más importante de su tipo; circulaba de México a Venezuela, y llegaba a Buenos Aires. Bohemia había sido sistemática opositora a la dictadura. No debemos olvidar que el consumo de esos medios era, con mucho, la actividad intelectual más extendida e importante de la mayoría de la población, de escolaridad precaria y muy poco consumidora de libros.

Aquel medio de tanta amplitud y alcance tenía a su cargo tareas principales de socialización de la palabra escrita y hablada, esta última a través de un formidable conjunto de emisoras radiales, nacionales y regionales, que gozaba de una audiencia y una influencia descomunales. La novedosa televisión, pionera en América Latina, abría otra fuente de consumo cultural con imágenes en uno de los países del mundo con mayor asistencia de la población al cine. Llegaba a todo el país y avanzaba en numerosos terrenos a una velocidad impresionante. Los medios cumplían funciones de la mayor importancia para el equilibrio tan complejo que implicó la reformulación de la hegemonía de la dominación después de 1935, durante la segunda república. La libertad de expresión tan amplia que existía era, a la vez, una gran conquista ciudadana y un instrumento delicado de manipulación de la opinión y de desmontaje de resistencias y rebeldías.

Pero desde enero de 1959 estaban cambiando los sentimientos y las ideas, las motivaciones y los actos, en todas las esferas públicas, cada vez con más fuerza, extensión y profundidad. El universo de los medios –como le llamaríamos ahora– tenía que transformarse a fondo, como tantos otros campos de la sociedad. Durante su vertiginoso proceso de eventos y cambios, la Revolución trabajó con los medios que existían y con los que ella misma fue creando, en el curso de contradicciones y conflictos crecientes. La intensificación de los enfrentamientos apresuró la crisis y el final de aquel sistema, mediante la expropiación de casi todas las empresas privadas de medios de comunicación. El Estado cubano se hizo cargo de ellas.

¿Cómo ilustrar la trascendencia de esos hechos? En los días de “Palabras a los intelectuales” habían desaparecido, al mismo tiempo, el mundo empresarial en una actividad especializada que en Cuba contaba con más de siglo y medio de existencia, y un proceso de libertades de expresión de tipo capitalista que había comenzado ochenta años antes, en la última etapa del régimen colonial. El periodismo de las dos últimas décadas del siglo XIX contó con un mar de publicaciones, que creció mucho en la primera república. Desde 1922 se incorporó un nuevo medio, la radio.  Seguir leyendo ACERCA DE PALABRAS A LOS INTELECTUALES. FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

LA CRISIS CIVILIZATORIA Y EL PAPEL DE LA ÉTICA. FREI BETTO

En griego, ethos significa casa en el sentido amplio de hábitat del ser humano, tanto en lo relativo a la naturaleza como a la vida social. Ethos es una casa en construcción, y en ella el ser humano se pregunta por el sentido de sí mismo, por el rumbo y el objetivo del proyecto que asume. La ética es, pues, un proceso mediante el cual conquistamos nuestra humanidad y construimos nuestra casa, o sea, nuestra identidad como persona (ser político) y como clase social, pueblo y nación.
La humanización de sí, de los otros y del mundo es un permanente “llegar a ser”, según el punto de vista apuntado por Teilhard de Chardin: cuanto más nos espiritualizamos, más nos humanizamos. Y nuestra espiritualización es una cuestión ética antes que una opción religiosa.

El ser humano tiene dos actitudes posibles ante la vida: vivir de la tradición o de la innovación. Vive de la tradición quien se somete al mundo en el que se inserta sin cuestionarlo ni cuestionarse en él. Es la tendencia predominante en este mundo globocolonizado en el que vivimos hoy.  El modo de la tradición es propio de los animales, incapaces de innovar su hábitat.  Son atávicamente presos de la naturaleza.

Al ser humano le es dado el poder de innovar, de distanciarse de la naturaleza y de sí mismo, de preguntarse por el sentido de la vida y los valores  a asumir ante el abanico de opciones que se abre a su libertad. Porque somos esencialmente seres históricos llamados a hacer historia.

La libertad no es dar rienda suelta a los deseos. Añádase que, con frecuencia, nuestros deseos no son propiamente nuestros. Son deseos de otros infundidos en nosotros por la publicidad y la trivialidad.  Libre es quien se distancia de la tradición, de las presiones circundantes y, al indagar por el sentido, actúa de acuerdo con la inteligencia.  La modernidad prefiere decir: actúa de acuerdo con la razón. Pero “la razón es la imperfección de la inteligencia”, alertó Santo Tomás de Aquino. El conocimiento no se adquiere solo mediante la razón; involucra la intuición, los sentimientos, las emociones, el sentido estético, etc. Así, la ética no nace del logos, sino del pathos, allí donde reside la emoción. Nace de la tierra fértil de la subjetividad, en la que se fortalecen las raíces de nuestros valores y principios.  Seguir leyendo LA CRISIS CIVILIZATORIA Y EL PAPEL DE LA ÉTICA. FREI BETTO

EL KITSCH EN LOS SUEÑOS. UNA GLOSA SOBRE EL SURREALISMO. WALTER BENJAMIN

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WALTER BENJAMIN

Ya nadie sueña con la flor azul. Si alguien hoy se despierta siendo Enrique de Ofterdingen, ha de ser sin duda porque quedó dormido hace mucho tiempo. Todavía está por escribir la historia del sueño, e inaugurar su conocimiento significaría golpear decisivamente, con la iluminación histórica, la superstición que lo encadena a lo meramente natural. El sueño participa de la historia, y una estadística del sueño avanzaría, más allá del encanto del paisaje anecdótico, hacia el desierto de un campo de batalla. Así, los sueños han ordenado guerras, y en tiempos ahora inmemoriales las guerras establecían lo justo y lo injusto e, incluso, los límites del sueño.

El sueño ya no abre una azul lejanía. Es que se ha vuelto gris. La capa de gris polvo que hay sobre las cosas es su mejor parte. Los sueños son ahora, estrictamente, un atajo hacia lo banal. Pues la técnica anula eso que es la imagen exterior de las cosas tal como si fueran billetes de banco que han de dejar ya de circular. La mano penetra nuevamente en el sueño y palpa unos contornos conocidos para así despedirse. Atrapa los objetos en el lugar más gastado. No siempre es el lugar más adecuado: de ese modo, los niños no cogen un vaso, sino que se meten dentro de él. ¿Y qué lado presenta la cosa a los sueños? ¿Cuál es aquí el lugar más desgastado? El que ha desgastado la costumbre, que aparece adornado con sentencias simplistas. Pues, en efecto, el lado que la cosa le presenta al sueño es ahora el kitsch.

Ruidosamente caen en el suelo las imágenes fantásticas de las cosas, como si fueran hojas de un libro ilustrado que se titula El sueño. En la parte inferior de cada hoja hay una sentencia. «Ma plus belle maîtresse c’est la paresse»; «Une médaille vernie pour le plusgrandennui»; «Dans le corridor ilj a quelqu’un qui me veut à la mort». Los surrealistas redactaron estos versos, y unos artistas que eran sus amigos han dibujado las ilustraciones. Répétitions llama Paul Eluard a uno de estos libros, uno en cuya portada el pintor Max Ernst ha representado a cuatro niños. Estos le están dando la espalda al lector, al profesor y a la cátedra, y miran por encima de una balaustrada en dirección a un globo que flota en el aire. La punta de un lápiz gigantesco se está meciendo sobre la barandilla. La repetición de la experiencia infantil nos obliga así a reflexionar: cuando éramos pequeños, aún no existía la protesta angustiosa contra el mundo propio de nuestros padres. Nos mostrábamos superiores en medio de él, como niños. Con lo banal, cuando lo captamos, captamos lo bueno, que se hallaba muy cerca.  Seguir leyendo EL KITSCH EN LOS SUEÑOS. UNA GLOSA SOBRE EL SURREALISMO. WALTER BENJAMIN

HACER Y PENSAR LA NACIÓN. GRAZIELLA POGOLOTTI

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/ GRANMA

Tan activa y trabajadora era Francisca que la muerte salió a buscarla y terminó su jornada, exhausta, sin haberla  encontrado. Así transcurre un conocidísimo cuento de Onelio Jorge Cardoso. Pero hay temporadas en que la señora de las sombras, a pesar de todo, logra buena cosecha. Acabamos de transitar por una de ellas. La siega ha afectado de manera particular los ámbitos del pensamiento y la cultura.

Durante muchos años, Beatriz Maggi fue profesora de literatura. Dejó su impronta en generaciones de graduados universitarios. Su propósito era ante todo, enseñar a leer,  descubrir, tras la palabra, las intenciones soterradas del texto. Acababa de fallecer cuando salió de la imprenta Las palabras y los días, recopilación de ensayos con el sello de Ediciones Unión, un texto útil para quienes se interesan por conocer su método de trabajo. También dedicado a las letras, Guillermo Rodríguez Rivera, poeta, narrador y ensayista, se proyectó hacia el espacio público como activo partícipe en el debate de ideas, acicateado siempre por definir el contorno de la nación.

La nación se construye con las manos de todos, en el bregar de una cotidianidad compleja, a veces turbulenta y siempre desafiante, porque en ella, a cada momento, se bifurcan caminos y hay que seleccionar la senda mejor. La hacen quienes extraen los frutos de la tierra, quienes se afanan entre el cemento y las cabillas, quienes trabajan en las aulas y quienes prestan asistencia médica. La hacen también los que analizan los conflictos del presente, los sitúan en sus contextos y exploran los antecedentes en la permanente relectura del pasado. Así lo hicieron quienes trabajaron cuesta arriba en los tiempos de la colonia y se lanzaron a la batalla por la independencia. Tuvieron continuadores durante la República Neocolonial, y de ese legado hemos sido seguidores todos cuantos asumimos con lucidez, desde cualquier función, este medio siglo de vivir revolucionario. Por eso, cada pérdida estremece y convida a la reflexión.

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EL SURREALISMO. LA ÚLTIMA INSTANTÁNEA DE LA INTELIGENCIA EUROPEA. WALTER BENJAMIN

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WALTER BENJAMIN

[…] En qué singular sustancia estaba oculto al principio ese núcleo dialéctico que se ha desplegado en el surrealismo nos lo mostró Aragon en su Vague de rêves de 1924, es decir, en una época en la cual aún era imposible saber adónde llevaría el desarrollo. Pero ahora sí que lo sabemos. Porque no cabe duda de que ha llegado ya a su fin el estadio heroico cuyo catálogo de héroes nos expone Aragon en ese texto. En los movimientos de este tipo siempre hay un instante en que la tensión original de la alianza secreta tiene finalmente que explotar en la lucha profana y objetiva por el poder y el dominio, o decaer como manifestación pública y transformarse. El surrealismo se encuentra pues, ahora, en esa fase de transformación. Pero por entonces, cuando irrumpió sobre sus fundadores en forma de una ola inspiradora de sueños, el surrealismo parecía serlo más integral, lo absoluto y definitivo, dado que absorbía todo aquello con que entraba en contacto. La vida solamente parecía digna de vivirse allí donde el umbral que abre y separa la vigilia del sueño había quedado del todo destruido por pisadas de imágenes que ahora, de repente, fluían en masa, y a su vez el lenguaje ya sólo parecía ser el mismo donde palabra e imagen se entrelazaban tan plena y felizmente, con una exactitud tan automática, que no dejaba resquicio ya para el «sentido». La imagen y el lenguaje como tales tienen preferencia. Saint-Pol Roux, al irse a dormir por la mañana, pone en su puerta un letrero que nos dice: «El poeta trabaja». Y Breton anota: «¡Silencio! Mi intención es alcanzar donde nadie ha llegado todavía. ¡Silencio! Tras usted, mi querido lenguaje». Pues el lenguaje tiene preferencia.

Pero esto no sólo sobre el sentido. También sobre el yo. En el ensamble del mundo, el sueño afloja la individualidad como un diente hueco. Y este aflojamiento del yo en la embriaguez es, al mismo tiempo, la experiencia viva y tan fecunda que hizo salir a estas personas del hechizo de la embriaguez en cuanto tal.

L…J En el centro de todo ese mundo de cosas se encuentra el más soñado de sus objetos, la ciudad de Paris. Y así la revuelta saca a la luz por completo la imagen de su rostro surrealista. (Calles desiertas donde silbidos y disparos dictan ya sin más la decisión.) Pues ningún rostro es tan surrealista como el verdadero de una ciudad. Ningún cuadro de Chirico o de Max Ernst podría nunca medirse frente a los agudos y afilados contornos de sus fortificaciones interiores, que hay que conquistar y que ocupar para, de ese modo, dominar su destino; y en él, en el destino de sus masas, dominar el destino de uno mismo.  Seguir leyendo EL SURREALISMO. LA ÚLTIMA INSTANTÁNEA DE LA INTELIGENCIA EUROPEA. WALTER BENJAMIN

VENEZUELA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

Enrique Ubieta

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ 

“¡Defiéndannos, ustedes que saben escribir!”, le pedía una anciana a Carpentier y a los intelectuales que lo acompañaban, en julio de 1937, a su paso por un pequeño pueblo castellano, muy cerca de la asediada capital española. El escritor cubano recogería la anécdota en las crónicas sobre el II Congreso Internacional en Defensa de la Cultura que publicaría en la revista Carteles [1]. La exigencia tenía un fundamento: el pueblo español nos defendía a todos con las armas en las manos.

Alejo Carpentier. Crónicas publicadas en la revista Carteles:
 “!Defiéndannos, ustedes que saben escribir!”. Imágenes: Internet.

No hay cultura sin hombres y mujeres concretos. Bertolt Brecht lo había dicho durante el I Congreso, celebrado dos años antes en París: “Compadezcámonos de la cultura, ¡pero compadezcámonos primero de los hombres! La cultura estará salvada si los hombres se salvan”. Aquel primer encuentro atisbaba el peligro: el nazifascismo amenazaba con desbordarse, mientras las burguesías “democráticas” de Europa apostaban a que el golpe fuese en dirección a la entonces joven Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Ser de izquierdas, para los intelectuales del 30 —como en los 60 o en la primera década del siglo XXI, tras la esperanza de la revolución bolivariana—, era una toma de partido por la cultura, por los seres humanos, que se aferraba a proyectos concretos. Pero en el París de 1935 todavía un segmento de la izquierda intelectual divagaba en reclamos abstractos y oponía o al menos incomunicaba, la libertad de los seres humanos y la de los creadores. Seguir leyendo VENEZUELA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

ESTADOS UNIDOS Y BRASIL: LO QUE OCULTA EL LAVA JATO. SILVINA M. ROMANO

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SILVINA M. ROMANO / CELAG

Brasil transita hoy por una de las crisis institucionales y políticas más contundentes de las últimas décadas. Lo que transmiten los medios hegemónicos es que la corrupción constituye el meollo de esta crisis. Sin embargo, considerando la dimensión que está adquiriendo el Lava Jato, parecería ser que la judicialización de la política tiene un claro propósito (no siempre evidente a la opinión pública): condenar la “ineficiencia” de “lo público”, la incapacidad del Estado y la corrupción (inevitable) de los políticos, para así justificar el retorno a la senda neoliberal, retorno que ya se está experimentando y a gran velocidad.

Algunas suspicacias sobre el modo en que se presenta el Lava Jato obedecen a la opinión de los “expertos” de la prensa y think tanks de Estados Unidos, que abundan en análisis sustentados en una suerte de moral liberal. Sostienen, por ejemplo, que el caso Lava Jato está ayudando a cambiar la “cultura de la impunidad” que caracterizó a Brasil. Según ellos “la presión popular es muy fuerte en Brasil y la gente ya no puede soportar la corrupción”. Lo sospechoso es que no se le da el mismo peso a la presión de la gente en las calles en contra de las medidas de ajuste neoliberal que viene implementando del gobierno de Temer. Estas medidas “anti populares”, son nada menos que necesarias y “gracias” a la baja popularidad de la que goza Temer, es el único capaz de llevar a cabo estas reformas “fundamentales” para que funcione la economía brasileña [1].

A su vez, lo que desde una perspectiva ceñida estrictamente a los atributos de estatidad sería considerado como injerencia, es retrucado desde un discurso en el que Estados Unidos aparece como salvador o como parte de la salvación de Brasil, porque todo el proceso de Lava Jato se hace en coordinación con (y  asesoría previa de) el Departamento de Justicia de este país –situación que debe enmarcarse en el proceso de reformas judiciales en toda América Latina financiadas e impulsadas en plena era neoliberal por BID, USAID y el Banco Mundial [2]-. Un dato reciente es que uno de los testigos,  el que insistió en la ligazón de Lula con el caso, tuvo que declarar directamente y sin motivo específico ante el Departamento de Justicia estadounidense, dando clara cuenta del control que ejerce el gobierno estadounidense sobre los procesos en Brasil [3]. Seguir leyendo ESTADOS UNIDOS Y BRASIL: LO QUE OCULTA EL LAVA JATO. SILVINA M. ROMANO

TEORÍA DE LA RISA FALSA. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

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FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ / ALAI

Pocas expresiones humanas son más desagradables (dicho con cautela) que las risas falsas. Y sin embargo abundan. Allá donde uno va encuentra, sin atenuantes, alguien dispuesto a sonreír, reír o carcajearse de manera falsa y, no pocas veces, estruendosa. Bajo el supuesto –estereotipado- de que “con una sonrisa se logra todo” tenemos a granel aventureros de la antipatía dispuestos a echarnos en cara una risotada sonora y falaz para auto-complacerse, convencido de que eso es “simpático”. Y uno quisiera salir huyendo.

 Convertidas en muecas huecas, para una convivencia de fachada, las sonrisas falsas provienen de fuentes diversas. Unos piensan que es cortés (y de buena educación) interactuar, con todo mundo, muñido de algún estiramiento de labios más o menos creíble. Que eso ayuda a vender o a convencer a otros de que se es persona “segura”, “sincera” y “divertida”.  En no pocos manuales de “relaciones públicas” se exige y se entrena a los trabajadores para que logren “naturalidad” en su sonreír falso y, no pocas veces, buscan y buscan en las revistas “del corazón” por ejemplo, una sonrisa imitable bien ensayada por alguna “estrella” del glamour político, empresarial o de la farándula. Formas de la extorsionar a la simpatía. Seguir leyendo TEORÍA DE LA RISA FALSA. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

KARL-OTTO APEL, 2a GENERACIÓN DE LA ESCUELA DE FRÁNCFORT. ENRIQUE DUSSEL

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ENRIQUE DUSSEL / LA JORNADA

El lunes 15 de mayo partió a sus 95 años el amigo Karl-Otto Apel, gran filósofo alemán. Karl-Otto, como lo llamaba su esposa, ha vivido su casi siglo desde su juventud de soldado en el frente de San Petersburgo, donde fueron aniquiladas las fuerzas militares germanas, hasta la reconstrucción de posguerra, su ejercicio profesoral en Kiel, Saabrücken y culminando su carrera desde 1972 de Fráncfort. Apel es una síntesis superadora de la filosofía de M. Heidegger, L. Wittgenstein y Ch. Peirce, un puente entre la filosofía continental europea y el pensamiento analítico estadunidense.

Nuestro encuentro en Friburgo en noviembre de 1989, organizado por el profesor Raúl Fornet-Betancourt de Bremen, es una de las experiencias más apasionantes de mi vida. En una sala de profesores, estar frente a frente el profesor Apel y un servidor ante un grupo escogido de unos cuarenta filósofos fue una experiencia límite. Apel leyó un trabajo sobre la Ética del discurso como ética de la responsabilidad. Yo expuse ciertas sospechas críticas de la Introducción a La transformación de la filosofía (1973). De allí en adelante, año tras año, unas veces en Europa y otras en México y América Latina, nos reunimos hasta 2004. Fue un diálogo apasionante.  Seguir leyendo KARL-OTTO APEL, 2a GENERACIÓN DE LA ESCUELA DE FRÁNCFORT. ENRIQUE DUSSEL

YO VENGO A CANTAR, PARA COMBATIR. GUILLE VILAR

Guille Vilar

GUILLE VILAR

Para nada es casual que la celebración del Evento de Cubadisco 2017, dedicado a la Nueva Trova, coincida con el Aniversario 150 del natalicio de Sindo Garay. Por lo tanto, desde una explicita complicidad, el nombre de esta ponencia ha sido tomado de un verso de la canción de Sindo titulada Rayos de Oro porque desde siempre en las canciones de la trova se ha amado y defiende a la patria, nuestro principal objetivo a resaltar en esta charla compartida.

Según Alejo Carpentier, toda la historia de Cuba está escrita en sus canciones políticas (1), al hacer referencia a aquellas piezas, que por lo general a partir de la rumba, se satirizaba al gobierno de turno durante las primeras décadas de la República como es el caso de la popular pieza La Chambelona. Mucho más acá en el tiempo, agrupaciones como NG La Banda, en una pieza como Picadillo de Soya, se refleja desde una simpática perspectiva, la incidencia de la soya en nuestra dieta alimenticia en el llamado Periodo Especial. Sin embargo, no es nuestra intención recorrer el universo de la música popular cubana donde en cualquier género podemos encontrar referencias a la evolución de nuestra sociedad desde ángulos diversos sino que nos acercaremos específicamente a las canciones que están enmarcadas dentro de la trova y de estas solamente a aquellas piezas caracterizadas por un inobjetable aliento patriótico.

Para el extranjero y también para no pocos de nosotros, cuando se habla de la música cubana, lo primero que se piensa es en un movido y cadencioso ritmo que ha hecho y hace bailar a medio mundo, pero simultáneamente en nuestro enriquecedor patrimonio musical, encontramos la invitación a una de honda reflexión ética en canciones de la Nueva Trova. Seguir leyendo YO VENGO A CANTAR, PARA COMBATIR. GUILLE VILAR