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FEDERICO, EL POETA QUE REVERDECE. MADELEINE SAUTIÉ

Federico García Lorca. Foto: Tomada de cervantes.es
MADELEINE SAUTIÉ / GRANMA

MADELEINE SAUTIE.jpgPara decirlo de manera poética, el crimen fue en Granada. Con esa aseveración nombraría Antonio Machado el poema que escribió al saber asesinado a una de las más altas voces de la poesía y el teatro de todos los tiempos en lengua hispana.

Se le vio, caminando entre fusiles / por una calle larga, / salir al campo frío, / aún con estrellas, de la madrugada. / Mataron a Federico / cuando la luz asomaba. / El pelotón de verdugos /no osó mirarle a la cara. / Todos cerraron los ojos; / rezaron: ¡ni Dios te salva! / Muerto cayó Federico / —sangre en la frente y plomo en las entrañas—. /… Que fue en Granada el crimen /sabed — ¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!…

En la misma tierra que lo vio nacer un 5 de junio de 1898 dejó de existir, con solo 38 años, hace 81 años, el poeta español Federico García Lorca, cuya vida arrebató el fascismo sin más razones que su odio monstruoso a aquellos que marcan la diferencia cuando se disponen a hacer el bien y a tomar partido cuando el mundo se pinta como una larga estera de injusticias.

Una sacudida vehemente e intelectual, con nombres y apellidos de proyectos entre los que se encontraban giras con grupos teatrales, lecturas y creación de poesía y teatro del bueno, conferencias impartidas en disímiles escenarios e impulsos vigorosos marcaron los últimos años del autor de La casa de Bernarda Alba cuando se suponía que el azar deslizara la alfombra para el paso de un hombre que sabía hacia dónde iba.

Los primeros se remontan al campo en Fuente Vaqueros. Con 11 años cumplidos la familia se mudará a la ciudad de Granada, la que será escenario perfecto para que la sensibilidad adolescente de Federico halle trigo con que cebar su famélico apetito artístico, que tuvo sus primicias en la música, al fascinarse con Beethoven, Chopin y Debussy, por solo dar fe de algunos. Matricula en la Universidad de Granada Filosofía y Letras y Derecho.  Seguir leyendo FEDERICO, EL POETA QUE REVERDECE. MADELEINE SAUTIÉ

DE “POETA EN NUEVA YORK”, TRES POEMAS. FEDERICO GARCÍA LORCA

LORCA 5

VUELTA DE PASEO

Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

1910

(INTERMEDIO)

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar.

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,
el hocico del toro, la seta venenosa
y una luna incomprensible que iluminaba por los rincones
los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.

Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,
en el seno traspasado de Santa Rosa dormida,
en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,
en un jardín donde los gatos se comían a las ranas.

Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos,
cajas que guardan silencio de cangrejos devorados
en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.
Allí mis pequeños ojos.

No preguntarme nada. He visto que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!
Nueva York, agosto 1929

IGLESIA ABANDONADA
(BALADA DE LA GRAN GUERRA)

Yo tenía un hijo que se llamaba Juan.
Yo tenía un hijo.
Se perdió por los arcos un viernes de todos los muertos.
Lo vi jugar en las últimas escaleras de la misa
y echaba un cubito de hojalata en el corazón del sacerdote.
He golpeado los ataúdes. ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¡Mi hijo!
Saqué una pata de gallina por detrás de la luna y luego
comprendí que mi niña era un pez
por donde se alejan las carretas.
Yo tenía una niña.
Yo tenía un pez muerto bajo la ceniza de los incensarios.
Yo tenía un mar. ¿De qué? ¡Dios mío! ¡Un mar!
Subí a tocar las campanas, pero las frutas tenían gusanos
y las cerillas apagadas
se comían los trigos de la primavera.
Yo vi la transparente cigüeña de alcohol
mondar las negras cabezas de los soldados agonizantes
y vi las cabañas de goma
donde giraban las copas llenas de lágrimas.
En las anémonas del ofertorio te encontraré, ¡corazón mío!,
cuando el sacerdote levante la mula y el buey con sus fuertes brazos
para espantar los sapos nocturnos que rondan los helados paisajes del cáliz.
Yo tenía un hijo que era un gigante,
pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo.
Si mi niño hubiera sido un oso,
yo no temería el siglo de los caimanes,
ni hubiese visto el mar amarrado a los árboles
para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos.
¡Si mi niño hubiera sido un oso!
Me envolveré sobre esta lona dura para no sentir el frío de los musgos.
Sé muy bien que me darán una manga o la corbata;
pero en el centro de la misa yo rompere el timón y entonces
vendrá a la piedra la locura de pingüinos y gaviotas
que harán decir a los que duermen y a los que cantan por las esquinas:
él tenía un hijo.
¡Un hijo! ¡Un hijo! ¡Un hijo
que no era más que suyo. porque era su hijo!
¡Su hijo! ¡Su hijo! ¡Su híjo!

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AMANTE SIN REPOSO. FRANCISCO DE QUEVEDO

FRANCISCO DE QUEVEDO

Está el ave en el aire con sosiego,
en la agua el pez, la salamandra en fuego,
y el hombre, en cuyo ser todo se encierra,
está en la sola tierra.
Yo solo, que nací para tormentos,
la boca tengo en aire suspirando,
el cuerpo en tierra está peregrinando,
los ojos tengo en agua noche y día,
y en fuego el corazón y el alma mía.

INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR. ÁNGEL GONZÁLEZ

ÁNGEL GONZÁLEZ 2

ÁNGEL GONZÁLEZ / POESÍA UNIVERSAL

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

INTIMIDAD DEL CIERVO

El ciervo siente que lo rodean sospechas.
Mira en su entorno y sabe
que quien lo observa no puede ser su padre.

El ciervo quiere escapar del acoso
y termina escondido en su propia mirada.

Ahora es noche
y es caricia que recibió en su infancia.
Sólo él y su padre en una noche fría.

(La gente ignora que un ciervo
no se resigna al llanto.)

Mientras escucha el agua
y un cazador lo busca,
levanta el vuelo y es curva tierna
en el aire más cálido.

El ciervo siente que lo rodean sospechas
mientras la gente cree que ha salido a volar.

OMAR GONZÁLEZ

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 10). RAINER MARIA RILKE

Rainer Maria Rilke, 1906 /George Bernard Shaw /sc
RAINER MARIA RILKE
Carta Número 10

París, día siguiente de Navidad, 1908 

Usted ha de saber, querido señor Kappus, cuánto me alegró su hermosa carta. Las noticias que me daba, muy reales y precisas, me parecen buenas y cuanto más las medito más las percibo como objetivamente auténticas. En realidad, quería escribirle esto la víspera de Navidad. Pero a causa del ininterrumpido y múltiple trabajo en que vivo este invierno, la antigua fiesta transcurrió tan deprisa que apenas he tenido tiempo de realizar las tareas más urgentes y mucho menos para escribir.

Pero he pensado con frecuencia en usted estos días y me he imaginado qué tranquilo debe de sentirse en su solitario fortín en medio de desiertas montañas sobre las que se precipitan los grandes vientos del sur como si quisieran engullirlas a grandes bocados.

El silencio que acoge tales sonidos y movimientos debe de ser inmenso y si a todo esto se añade la lejana presencia del mar, que resuena en todo, tal vez, como el tono más íntimo de esta armonía más vieja que la historia, sólo le puedo desear que, lleno de confianza y de paciencia, deje obrar en usted esta grandiosa soledad que jamás se borrará de su vida y que, en todo lo que está a punto de vivir y de hacer, actuará como un influjo anónimo, constante, decisivo e imperceptible, de la misma forma, que, incansable, fluye en nosotros la sangre de nuestros antepasados, combinándose con lo que es nuestro para formar en cada recodo de nuestras vidas esa cualidad única e irrepetible que nos constituye.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 10). RAINER MARIA RILKE

SOY MI CUERPO. JAIME SABINES

 

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JAIME SABINES

Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.

Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.

Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.

Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.

Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.

SOY. JORGE LUIS BORGES

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JORGE LUIS BORGES

Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.

Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.

Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,

del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.

TÁCTICA Y ESTRATEGIA. MARIO BENEDETTI

BENEDETTI 1

MARIO BENEDETTI

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 9). RAINER MARIA RILKE

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RAINER MARIA RILKE

Carta Número 9

Furuborg, Jonsered, en Suecia.
4 de noviembre de 1904

Mi querido señor Kappus:

Todo este tiempo en que usted no ha recibido ninguna carta mía, he estado de viaje o tan ocupado que no le he podido escribir. Incluso hoy me resulta difícil hacerlo, porque he tenido que redactar muchas cartas y mi mano está cansada. Si pudiera dictar, le diría muchas cosas, pero como no es así, tome, se lo ruego, estas pocas palabras como si fueran una larga carta.

Suelo pensar en usted, querido señor Kappus, con tan concentrados deseos que, de alguna forma, estoy convencido de que, así, le puedo ayudar. En cambio, que mis cartas, en verdad, puedan servirle de ayuda… lo dudo muchas veces. No me diga: «sí, me ayudan». Tómelas con sencillez y sin excesivo agradecimiento y esperemos lo que quiera venir.

Quizá no sea provechoso que ahora trate con pormenor sus palabras, pues ¿qué le podría decir sobre su tendencia a la duda o sobre su incapacidad para armonizar la vida interior con la exterior?, ¿o también acerca de todo lo que le  oprime, que no le haya dicho ya? Deseo que encuentre la paciencia suficiente para soportar y la simplicidad necesaria para creer a fin de adquirir más confianza en lo que es difícil y en la soledad que de pronto le rodea por sorpresa en medio de la gente.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 9). RAINER MARIA RILKE

DIÁLOGO SORDO CON UN GATO SIN NOMBRE

Diles que vengan que esta ciudad me mata,
Que nací allá y ahora escucho el océano,
Que aquí la bruma es honda y el sol demora un siglo.

Diles que estoy tan solo que nadie me conoce;
Cuéntales que envejezco y que nada me asombra.
Hazles saber que lloro mientras tiendo la mano.

Diles que estoy en Lebu, donde se acaba el mundo;
Que aquí la gente es noble y me arropa y me cuida,
Pero que vivo lejos y he olvidado quién soy.

Foto: Claudia González Machado

MI CORAZÓN ES PATIO. MARCOS ANA

Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín

MARCOS ANA nació en Aleonada, una pequeña aldea de Salamanca, en 1920, en el seno de una familia pobre de jornaleros del campo. Su vida ha estado marcada por una pasión constante en defensa de los oprimidos y desheredados y una entrega absoluta a su ideal comunista. Desde su primera juventud, luchó del lado republicano, durante la guerra civil española. Al terminar ésta, en 1939, fue detenido, junto a millares de demócratas, y condenado a muerte. Permaneció encarcelado durante 23 años ininterrumpidos: toda su juventud y la mitad de su vida. En esa Universidad dolorosa escribió los poemas que traspasaron las cárceles y llevaron su nombre a través del mundo, contribuyendo a desencadenar una campaña de solidaridad en su favor. Fue uno de los primeros presos políticos españoles defendidos por Amnistía Internacional. Al ser liberado en 1961, Marcos Ana recorrió Europa y gran parte de América, siendo recibido en Parlamentos, Universidades y centenares de concentraciones populares, promoviendo y organizando la solidaridad con los presos políticos y sus familias y denunciando las prácticas fascistas que, por entonces, se realizaban en España. Fundó y dirigió en París, hasta el final de la dictadura franquista, el Centro de Información y solidaridad con España (CISE), que presidió Picasso. Apoyado por personalidades de la cultura y la política europeas, este Centro organizó la defensa de los derechos humano, la acción por la Amnistía general y la ayuda moral y material a todas las víctimas de la represión política. Marcos Ana leyó sus poemas en desarrollo del XVIII Festival Internacional de Poesía que anualmente se celebra en Medellín.

MI CORAZÓN ES PATIO

A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.

Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio)

A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
y entonces, digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.

Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.

“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…

Pero soñar es despierto
(mi reja es el costado
de un sueño
que da al campo)

Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio:
un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!

Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.
(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos).

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo,
-hasta en el sueño- es patio.

Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin descanso)

ARCHIVO JUVENTUDES

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 7). RAINER MARIA RILKE

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RAINER MARIA RILKE

 

Carta Número 7

Roma, 14 de mayo de 1904

Mi querido señor Kappus:

Ha transcurrido mucho tiempo desde que recibí su última carta. No me lo tenga en cuenta: el trabajo, los trastornos y finalmente la salud delicada, repetidamente me mantuvieron apartado de esa respuesta que (así lo quería yo) debía llegarle de días buenos y tranquilos. Ahora, vuelvo a sentirme algo mejor (el comienzo de la primavera con sus variaciones dañinas y caprichosas, duras de soportar, también se hizo sentir aquí) y le saludo, querido señor Kappus, y paso a comentarle (cosa que sinceramente hago de buena gana) su carta, lo mejor que sé.

Vea usted, he copiado su soneto, porque lo encontré hermoso y sencillo y nacido con gracia serena. Son los mejores versos que he leído de usted. Y ahora le envío una copia porque sé que es una experiencia importante y plena reencontrar un trabajo propio escrito con letra ajena. Lea los versos como si no fueran suyos y sentirá en su interior con qué fuerza le son propios.

Ha sido una alegría para mí leer repetidamente ese soneto y su carta; le doy las gracias por ambas cosas.

No se deje extraviar en su soledad porque haya algo en usted que desee salirse de ella. Precisamente este deseo, si lo utiliza tranquila y reflexivamente como una herramienta, le ayudará a ampliar su soledad por un vasto territorio. La gente (con la ayuda de los convencionalismos) lo tiene todo resuelto de la forma más fácil, siguiendo el aspecto más fácil de lo fácil; pero está claro que nosotros debemos mantenernos en lo difícil y pesado: todo lo vivo se sujeta a ello, todo en la naturaleza crece y se defiende según su índole propia y se convierte en un ser particular, intenta serlo a cualquier precio y contra toda oposición. Poco sabemos, pero que debamos mantenernos en lo difícil y grávido es una seguridad que no nos abandonará; es bueno estar solo, pues la soledad es difícil; que algo sea difícil ha de ser para nosotros una razón de más para hacerlo.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 7). RAINER MARIA RILKE

QUÉ ES PARA USTED LA POESÍA… / POEMA POEMA. FAYAD JAMIS


FAYAD JAMIS / SEGUNDA CITA

¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada por el sol y la lluvia,

Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú,

Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen eternos círculos de humo,

Además de una anciana que sonríe cuando le hablan de una receta nueva para hacer frituras de sesos

(A la anciana, entretanto, le están contando las maravillas de la electrónica, la cibernética y la cosmonáutica),

Además de un revólver llameante, de un puño cerrado, de una hoja de yagruma, de una muchacha triste o alegre,

Además de un río que parte el corazón de un monte?

¿Qué es para usted la poesía además de una fábrica de juguetes,

Además de un libro abierto como las piernas de una mujer,

Además de las manos callosas del obrero,

Además de las sorpresas del lenguaje -ese océano sin fin totalmente creado por el hombre-,

Además de la despedida de los enamorados en la noche asaltada por las bombas enemigas,

Además de las pequeñas cosas sin nombre y sin historia

(un plato, una silla, una tuerca, un pañuelo, un poco de música en el viento de la tarde)?

¿Qué es para usted la poesía además de un vaso de agua en la garganta del sediento,

Además de una montaña de escombros (las ruinas de un viejo mundo abolido por la libertad),

Además de una película de Charles Chaplin,

Además de un pueblo que encuentra a su guía

y de un guía que encuentra a su pueblo

en la encrucijada de la gran batalla,

Además de una ceiba derramando sus flores en el aire

mientras el campesino se sienta a almorzar,

Además de un perro ladrándole a su propia muerte,

Además del retumbar de los aviones al romper la barrera

del sonido (Pienso especialmente en nuestro cielo y

nuestros héroes)?

¿Qué es para usted la poesía además de una lámpara encendida,

Además de una gallina cacareando porque acaba de poner,

Además de un niño que saca una cuenta y compra un helado de mamey,

Además del verdadero amor, compartido como el pan de cada día,

Además del camino que va de la oscuridad a la luz (y no a la inversa),

Además de la cólera de los que son torturados porque

luchan por la equidad y el pan sobre la tierra,

Además del que resbala en la acera mojada y lo están viendo,

Además del cuerpo de una muchacha desnuda bajo la lluvia,

Además de los camiones que pasan repletos de mercancías,

Además de las herramientas que nos recuerdan una araña o un lagarto,

Además de la victoria de los débiles,

Además de los días y las noches,

Además de los sueños del astrónomo,

Además de lo que empuja hacia adelante a la inmensa humanidad?

¿Qué es para usted la poesía?

Conteste con letra muy legible, preferiblemente de imprenta.

Fayad Jamís
(1930 – 1988)

En ECURED encontrará más datos acerca de Fayad .

FUEGO AMIGO. OMAR GONZÁLEZ

Hoy le dieron el último balazo,
El más duro de todos, el que le pudre el pecho.
Sus hermanos lo matan para verlo caer.

Y nada quedará del remanso del río,
Ni del refugio de tanta soledad.
Apestarán las sombras. 

Perviven la tristeza y aquellos golpes bajos.
Con las puertas abiertas, y en el faro otra vez.

El futuro se acaba cuando muera este día.
Ni una estrella en el cielo,
Sólo grietas del templo. Y asomarás descalza.

Y ladrarán los perros… Es tu abismo en la noche.
Y volverán los muertos… Es mi vida en el fondo.

Se irá secando el alba, y allá en el horizonte,
tenue como una lumbre ciega, se apagará la tarde
y morirán las olas que bañaban tus pies,
y morirá la hierba que pisaban los míos. 

PENITENCIAS DE EUROPA. OMAR GONZÁLEZ

Yo sufro a Europa como dos penitencias: 
Una de agua mientras muero de sed, 
Otra de aire que me seca la boca. 
De la primera salgo cuando brota la hierba, 
De la segunda escapo pero me quema el rostro.

Ni en Roma ni en Madrid amanece temprano; 
Los trenes se atropellan y su extravío me alcanza. 
Cuando salgo a la calle se me olvida quién soy: 
Cargo sobre los hombros las ciudades visibles, 
Y la gente me pesa como un fardo de arroz.
Me aplasta el rascacielos, me atraviesa el museo. 

Europa es tan antigua que su fervor me agota;
En cambio, su tristeza me convoca a estos versos.

En Estambul, la ternura me pareció un cordero; 
Mas en Ankara la piedra fue el hombre, 
Y a ese hombre, dormido, le regalé otra piedra. 
Asia iba y venía, y en la fuente el neón. 
El neón testarudo. Como un pozo en el cielo. 
Ni Turquía se salva de ser copia del mundo. 
Adiós Constantinopla. Bienvenido el autista.

A mitad del abismo, otro abismo me llama; 
Es el templo del frío, es el valle sin agua. 
Granada está esperándome y Sevilla, tal vez. 
Me queda la esperanza de encontrar tierra ignota, 
Pero todo ha cambiado y un radar me persigue, 
Y me asechan las cámaras, y en la foto sonrío. 
He pasado a la historia. Quién no sabe mi nombre.

En este largo viaje una cama es un día, 
Una noche es el sueño.
La pesadilla, siempre.

Qué diría Carlos V si volviera Boabdil, 
Y Colón qué diría si Isabel lo mirara; 
Aunque no lo desprecie, aunque nadie los vea.

Los cañones al viento y los barrios sin trigo, 
Y la vela y la torre, y un enano que sube.

Cómo me duele Europa, cómo me angustia España.
Penitencias sin gloria. Un calvario en los pies. 
De las primeras salgo, pero nadie me escucha; 
Del segundo me escapo, pero quedo en la cruz.

Y mis hijos cruzando otro abismo en la noche,
Y mi vida quemándose a la sombra del mar.

ÚLTIMA VOLUNTAD. OMAR GONZÁLEZ

Las capitales jamás serán su patria.
 
Fue a Nueva York y regresó aterido,
Viajó a París y fumó como si fuera un náufrago.
Sin prohibición ni gloria.
Y en Madrid no dormía:
Esperaba el retorno,
Tocar la primavera
 
En Roma estuvo ausente,
Y en Berlín sufrió tanto que nunca volverá.
Ya desistió de México, y no recuerda Kingston.
Quisiera renacer, pero sólo es llovizna.
 
Cada vez que padece,
Añora la humedad de la sombra y el río.
Si de querer se trata,
Ha pedido a los amos de su posteridad
Que su cuerpo repose donde nació con vida;
No en algún cementerio,
No al amparo de extraños,
Sino vuelto cenizas
Y entre la hierba, libre.

FIN DE LA HISTORIA. OMAR GONZÁLEZ

Después de tu calvario, con los ojos culpables,
Bajo un almendro triste, él te vio tan extraña
Que no supo quién eras. ¿Meditabas, mujer?

Quién sabe si pensabas en tus idus de marzo,
En aquello que hiciste y no podías callar:
Tu venganza en la noche, entre un día y el otro,
A la espera del aire, en caída y sin fin.

Él nunca imaginó que volaras tan hondo,
A la luz de una tarde, a las puertas de abril,
Ni que apagaras fuego consumiéndote en él.

Es el fin de una historia.
Poco queda en el aire, casi nada en la tierra:
Una brizna de ayer, un pedazo de ti.

 

La Habana, a finales de marzo de 2014

Ilustración: Dibujo de Sándor González Vilar