Archivo de la categoría: Poesía

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 10). RAINER MARIA RILKE

Rainer Maria Rilke, 1906 /George Bernard Shaw /sc
RAINER MARIA RILKE
Carta Número 10

París, día siguiente de Navidad, 1908 

Usted ha de saber, querido señor Kappus, cuánto me alegró su hermosa carta. Las noticias que me daba, muy reales y precisas, me parecen buenas y cuanto más las medito más las percibo como objetivamente auténticas. En realidad, quería escribirle esto la víspera de Navidad. Pero a causa del ininterrumpido y múltiple trabajo en que vivo este invierno, la antigua fiesta transcurrió tan deprisa que apenas he tenido tiempo de realizar las tareas más urgentes y mucho menos para escribir.

Pero he pensado con frecuencia en usted estos días y me he imaginado qué tranquilo debe de sentirse en su solitario fortín en medio de desiertas montañas sobre las que se precipitan los grandes vientos del sur como si quisieran engullirlas a grandes bocados.

El silencio que acoge tales sonidos y movimientos debe de ser inmenso y si a todo esto se añade la lejana presencia del mar, que resuena en todo, tal vez, como el tono más íntimo de esta armonía más vieja que la historia, sólo le puedo desear que, lleno de confianza y de paciencia, deje obrar en usted esta grandiosa soledad que jamás se borrará de su vida y que, en todo lo que está a punto de vivir y de hacer, actuará como un influjo anónimo, constante, decisivo e imperceptible, de la misma forma, que, incansable, fluye en nosotros la sangre de nuestros antepasados, combinándose con lo que es nuestro para formar en cada recodo de nuestras vidas esa cualidad única e irrepetible que nos constituye.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 10). RAINER MARIA RILKE

SOY MI CUERPO. JAIME SABINES

 

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JAIME SABINES

Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.

Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.

Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.

Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.

Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.

SOY. JORGE LUIS BORGES

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JORGE LUIS BORGES

Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.

Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.

Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,

del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.

TÁCTICA Y ESTRATEGIA. MARIO BENEDETTI

BENEDETTI 1

MARIO BENEDETTI

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 9). RAINER MARIA RILKE

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RAINER MARIA RILKE

Carta Número 9

Furuborg, Jonsered, en Suecia.
4 de noviembre de 1904

Mi querido señor Kappus:

Todo este tiempo en que usted no ha recibido ninguna carta mía, he estado de viaje o tan ocupado que no le he podido escribir. Incluso hoy me resulta difícil hacerlo, porque he tenido que redactar muchas cartas y mi mano está cansada. Si pudiera dictar, le diría muchas cosas, pero como no es así, tome, se lo ruego, estas pocas palabras como si fueran una larga carta.

Suelo pensar en usted, querido señor Kappus, con tan concentrados deseos que, de alguna forma, estoy convencido de que, así, le puedo ayudar. En cambio, que mis cartas, en verdad, puedan servirle de ayuda… lo dudo muchas veces. No me diga: «sí, me ayudan». Tómelas con sencillez y sin excesivo agradecimiento y esperemos lo que quiera venir.

Quizá no sea provechoso que ahora trate con pormenor sus palabras, pues ¿qué le podría decir sobre su tendencia a la duda o sobre su incapacidad para armonizar la vida interior con la exterior?, ¿o también acerca de todo lo que le  oprime, que no le haya dicho ya? Deseo que encuentre la paciencia suficiente para soportar y la simplicidad necesaria para creer a fin de adquirir más confianza en lo que es difícil y en la soledad que de pronto le rodea por sorpresa en medio de la gente.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 9). RAINER MARIA RILKE

DIÁLOGO SORDO CON UN GATO SIN NOMBRE

Diles que vengan que esta ciudad me mata,
Que nací allá y ahora escucho el océano,
Que aquí la bruma es honda y el sol demora un siglo.

Diles que estoy tan solo que nadie me conoce;
Cuéntales que envejezco y que nada me asombra.
Hazles saber que lloro mientras tiendo la mano.

Diles que estoy en Lebu, donde se acaba el mundo;
Que aquí la gente es noble y me arropa y me cuida,
Pero que vivo lejos y he olvidado quién soy.

Foto: Claudia González Machado

MI CORAZÓN ES PATIO. MARCOS ANA

Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín

MARCOS ANA nació en Aleonada, una pequeña aldea de Salamanca, en 1920, en el seno de una familia pobre de jornaleros del campo. Su vida ha estado marcada por una pasión constante en defensa de los oprimidos y desheredados y una entrega absoluta a su ideal comunista. Desde su primera juventud, luchó del lado republicano, durante la guerra civil española. Al terminar ésta, en 1939, fue detenido, junto a millares de demócratas, y condenado a muerte. Permaneció encarcelado durante 23 años ininterrumpidos: toda su juventud y la mitad de su vida. En esa Universidad dolorosa escribió los poemas que traspasaron las cárceles y llevaron su nombre a través del mundo, contribuyendo a desencadenar una campaña de solidaridad en su favor. Fue uno de los primeros presos políticos españoles defendidos por Amnistía Internacional. Al ser liberado en 1961, Marcos Ana recorrió Europa y gran parte de América, siendo recibido en Parlamentos, Universidades y centenares de concentraciones populares, promoviendo y organizando la solidaridad con los presos políticos y sus familias y denunciando las prácticas fascistas que, por entonces, se realizaban en España. Fundó y dirigió en París, hasta el final de la dictadura franquista, el Centro de Información y solidaridad con España (CISE), que presidió Picasso. Apoyado por personalidades de la cultura y la política europeas, este Centro organizó la defensa de los derechos humano, la acción por la Amnistía general y la ayuda moral y material a todas las víctimas de la represión política. Marcos Ana leyó sus poemas en desarrollo del XVIII Festival Internacional de Poesía que anualmente se celebra en Medellín.

MI CORAZÓN ES PATIO

A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.

Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio)

A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
y entonces, digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.

Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.

“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…

Pero soñar es despierto
(mi reja es el costado
de un sueño
que da al campo)

Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio:
un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!

Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.
(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos).

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo,
-hasta en el sueño- es patio.

Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin descanso)

ARCHIVO JUVENTUDES

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 7). RAINER MARIA RILKE

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RAINER MARIA RILKE

 

Carta Número 7

Roma, 14 de mayo de 1904

Mi querido señor Kappus:

Ha transcurrido mucho tiempo desde que recibí su última carta. No me lo tenga en cuenta: el trabajo, los trastornos y finalmente la salud delicada, repetidamente me mantuvieron apartado de esa respuesta que (así lo quería yo) debía llegarle de días buenos y tranquilos. Ahora, vuelvo a sentirme algo mejor (el comienzo de la primavera con sus variaciones dañinas y caprichosas, duras de soportar, también se hizo sentir aquí) y le saludo, querido señor Kappus, y paso a comentarle (cosa que sinceramente hago de buena gana) su carta, lo mejor que sé.

Vea usted, he copiado su soneto, porque lo encontré hermoso y sencillo y nacido con gracia serena. Son los mejores versos que he leído de usted. Y ahora le envío una copia porque sé que es una experiencia importante y plena reencontrar un trabajo propio escrito con letra ajena. Lea los versos como si no fueran suyos y sentirá en su interior con qué fuerza le son propios.

Ha sido una alegría para mí leer repetidamente ese soneto y su carta; le doy las gracias por ambas cosas.

No se deje extraviar en su soledad porque haya algo en usted que desee salirse de ella. Precisamente este deseo, si lo utiliza tranquila y reflexivamente como una herramienta, le ayudará a ampliar su soledad por un vasto territorio. La gente (con la ayuda de los convencionalismos) lo tiene todo resuelto de la forma más fácil, siguiendo el aspecto más fácil de lo fácil; pero está claro que nosotros debemos mantenernos en lo difícil y pesado: todo lo vivo se sujeta a ello, todo en la naturaleza crece y se defiende según su índole propia y se convierte en un ser particular, intenta serlo a cualquier precio y contra toda oposición. Poco sabemos, pero que debamos mantenernos en lo difícil y grávido es una seguridad que no nos abandonará; es bueno estar solo, pues la soledad es difícil; que algo sea difícil ha de ser para nosotros una razón de más para hacerlo.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 7). RAINER MARIA RILKE

QUÉ ES PARA USTED LA POESÍA… / POEMA POEMA. FAYAD JAMIS


FAYAD JAMIS / SEGUNDA CITA

¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada por el sol y la lluvia,

Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú,

Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen eternos círculos de humo,

Además de una anciana que sonríe cuando le hablan de una receta nueva para hacer frituras de sesos

(A la anciana, entretanto, le están contando las maravillas de la electrónica, la cibernética y la cosmonáutica),

Además de un revólver llameante, de un puño cerrado, de una hoja de yagruma, de una muchacha triste o alegre,

Además de un río que parte el corazón de un monte?

¿Qué es para usted la poesía además de una fábrica de juguetes,

Además de un libro abierto como las piernas de una mujer,

Además de las manos callosas del obrero,

Además de las sorpresas del lenguaje -ese océano sin fin totalmente creado por el hombre-,

Además de la despedida de los enamorados en la noche asaltada por las bombas enemigas,

Además de las pequeñas cosas sin nombre y sin historia

(un plato, una silla, una tuerca, un pañuelo, un poco de música en el viento de la tarde)?

¿Qué es para usted la poesía además de un vaso de agua en la garganta del sediento,

Además de una montaña de escombros (las ruinas de un viejo mundo abolido por la libertad),

Además de una película de Charles Chaplin,

Además de un pueblo que encuentra a su guía

y de un guía que encuentra a su pueblo

en la encrucijada de la gran batalla,

Además de una ceiba derramando sus flores en el aire

mientras el campesino se sienta a almorzar,

Además de un perro ladrándole a su propia muerte,

Además del retumbar de los aviones al romper la barrera

del sonido (Pienso especialmente en nuestro cielo y

nuestros héroes)?

¿Qué es para usted la poesía además de una lámpara encendida,

Además de una gallina cacareando porque acaba de poner,

Además de un niño que saca una cuenta y compra un helado de mamey,

Además del verdadero amor, compartido como el pan de cada día,

Además del camino que va de la oscuridad a la luz (y no a la inversa),

Además de la cólera de los que son torturados porque

luchan por la equidad y el pan sobre la tierra,

Además del que resbala en la acera mojada y lo están viendo,

Además del cuerpo de una muchacha desnuda bajo la lluvia,

Además de los camiones que pasan repletos de mercancías,

Además de las herramientas que nos recuerdan una araña o un lagarto,

Además de la victoria de los débiles,

Además de los días y las noches,

Además de los sueños del astrónomo,

Además de lo que empuja hacia adelante a la inmensa humanidad?

¿Qué es para usted la poesía?

Conteste con letra muy legible, preferiblemente de imprenta.

Fayad Jamís
(1930 – 1988)

En ECURED encontrará más datos acerca de Fayad .

FUEGO AMIGO. OMAR GONZÁLEZ

Hoy le dieron el último balazo,
El más duro de todos, el que le pudre el pecho.
Sus hermanos lo matan para verlo caer.

Y nada quedará del remanso del río,
Ni del refugio de tanta soledad.
Apestarán las sombras. 

Perviven la tristeza y aquellos golpes bajos.
Con las puertas abiertas, y en el faro otra vez.

El futuro se acaba cuando muera este día.
Ni una estrella en el cielo,
Sólo grietas del templo. Y asomarás descalza.

Y ladrarán los perros… Es tu abismo en la noche.
Y volverán los muertos… Es mi vida en el fondo.

Se irá secando el alba, y allá en el horizonte,
tenue como una lumbre ciega, se apagará la tarde
y morirán las olas que bañaban tus pies,
y morirá la hierba que pisaban los míos. 

PENITENCIAS DE EUROPA. OMAR GONZÁLEZ

Yo sufro a Europa como dos penitencias: 
Una de agua mientras muero de sed, 
Otra de aire que me seca la boca. 
De la primera salgo cuando brota la hierba, 
De la segunda escapo pero me quema el rostro.

Ni en Roma ni en Madrid amanece temprano; 
Los trenes se atropellan y su extravío me alcanza. 
Cuando salgo a la calle se me olvida quién soy: 
Cargo sobre los hombros las ciudades visibles, 
Y la gente me pesa como un fardo de arroz.
Me aplasta el rascacielos, me atraviesa el museo. 

Europa es tan antigua que su fervor me agota;
En cambio, su tristeza me convoca a estos versos.

En Estambul, la ternura me pareció un cordero; 
Mas en Ankara la piedra fue el hombre, 
Y a ese hombre, dormido, le regalé otra piedra. 
Asia iba y venía, y en la fuente el neón. 
El neón testarudo. Como un pozo en el cielo. 
Ni Turquía se salva de ser copia del mundo. 
Adiós Constantinopla. Bienvenido el autista.

A mitad del abismo, otro abismo me llama; 
Es el templo del frío, es el valle sin agua. 
Granada está esperándome y Sevilla, tal vez. 
Me queda la esperanza de encontrar tierra ignota, 
Pero todo ha cambiado y un radar me persigue, 
Y me asechan las cámaras, y en la foto sonrío. 
He pasado a la historia. Quién no sabe mi nombre.

En este largo viaje una cama es un día, 
Una noche es el sueño.
La pesadilla, siempre.

Qué diría Carlos V si volviera Boabdil, 
Y Colón qué diría si Isabel lo mirara; 
Aunque no lo desprecie, aunque nadie los vea.

Los cañones al viento y los barrios sin trigo, 
Y la vela y la torre, y un enano que sube.

Cómo me duele Europa, cómo me angustia España.
Penitencias sin gloria. Un calvario en los pies. 
De las primeras salgo, pero nadie me escucha; 
Del segundo me escapo, pero quedo en la cruz.

Y mis hijos cruzando otro abismo en la noche,
Y mi vida quemándose a la sombra del mar.

ÚLTIMA VOLUNTAD. OMAR GONZÁLEZ

Las capitales jamás serán su patria.
 
Fue a Nueva York y regresó aterido,
Viajó a París y fumó como si fuera un náufrago.
Sin prohibición ni gloria.
Y en Madrid no dormía:
Esperaba el retorno,
Tocar la primavera
 
En Roma estuvo ausente,
Y en Berlín sufrió tanto que nunca volverá.
Ya desistió de México, y no recuerda Kingston.
Quisiera renacer, pero sólo es llovizna.
 
Cada vez que padece,
Añora la humedad de la sombra y el río.
Si de querer se trata,
Ha pedido a los amos de su posteridad
Que su cuerpo repose donde nació con vida;
No en algún cementerio,
No al amparo de extraños,
Sino vuelto cenizas
Y entre la hierba, libre.

FIN DE LA HISTORIA. OMAR GONZÁLEZ

Después de tu calvario, con los ojos culpables,
Bajo un almendro triste, él te vio tan extraña
Que no supo quién eras. ¿Meditabas, mujer?

Quién sabe si pensabas en tus idus de marzo,
En aquello que hiciste y no podías callar:
Tu venganza en la noche, entre un día y el otro,
A la espera del aire, en caída y sin fin.

Él nunca imaginó que volaras tan hondo,
A la luz de una tarde, a las puertas de abril,
Ni que apagaras fuego consumiéndote en él.

Es el fin de una historia.
Poco queda en el aire, casi nada en la tierra:
Una brizna de ayer, un pedazo de ti.

 

La Habana, a finales de marzo de 2014

Ilustración: Dibujo de Sándor González Vilar

PIENSO EN TU SEXO… / CÉSAR VALLEJO

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CÉSAR VALLEJO / POESÍA UNIVERSAL

 

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la sombra,
aunque la muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, si, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!

EL OLVIDADO. Un poema de JOSÉ HIERRO

Ya se ha parado tu tiempo,
pobre criatura.

A qué corazón irás
a derrumbarte, qué tumba
pudrirá tus pobres huesos
cuando tu tiempo se pudra…

Y quién pasará y dirá:
‹‹aquí fue un hombre››, qué música
será tu nombre, qué llama
tu memoria, qué penumbra
se iluminará, de pronto,
con tu luz oscura
(tu sombría luna…).

Ya se ha parado tu tiempo,
pobre criatura.
Y qué serás tú, sin tiempo,
piedra temporal, columna
del granito de la muerte,
rompeolas que retumba
cuando le hienden las olas
con hachas-espumas…

Qué serás, libre en la noche
total, pobre criatura,
qué memoria, estela, huella
dejó tu planta desnuda
–madera del sueño–,
tu planta desnuda.

Y quién pasará y dirá:
‹‹aquí fue un hombre››, qué música
será tu vestigio, quién
pondrá flores en tu tumba.
Qué descolorida hazaña
tuya pudrirá la lluvia.

Pobre criatura, leño
de sueño. Brote que acuna,
florece, moja, despoja
el tiempo (el sueño)… qué brusca
tu madrugada sin tiempo,
tu eternidad, ya madura,
piedra temporal, tallada
por el tiempo, carne dura
de tiempo, nacido para
el tiempo (el sueño), escultura
de tiempo, errante planeta,
pobre criatura,
descuajada ya del tiempo,
libre en la noche absoluta.

Tomado de POESÍA UNIVERSAL, blog de RICARDO FERNÁNDEZ

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 5). RAINER MARIA RILKE

Llegué a Roma hace aproximadamente seis semanas, en un tiempo en el que la ciudad era todavía la Roma vacía, calurosa, desconcertada por la fiebre...

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RAINER MARIA RILKE

CARTA NÚMERO 5

Roma, 29 de octubre de 1903

Querido y apreciado señor:

Su carta del 29 de agosto la recibí en Florencia y ahora, dos meses después, le hablo de ella. Excúseme este retraso, pero no me gusta escribir cartas cuando estoy de viaje, porque para mi correspondencia necesito algo más que el instrumental imprescindible. Requiero algo de silencio y soledad y un momento que no me sea completamente extraño.

Llegué a Roma hace aproximadamente seis semanas, en un tiempo en el que la ciudad era todavía la Roma vacía, calurosa, desconcertada por la fiebre, y esta circunstancia, junto con otras dificultades de instalación de tipo práctico, provocaron que la intranquilidad en torno nuestro no quisiera llegar a su fin: el país extranjero se extendía sobre nosotros con todo el peso de la expatriación.

A esto hay que añadir que Roma (cuando no se la conoce todavía) en los primeros días produce una agobiante tristeza por el ambiente de museo turbio y falto de vida que exhala, por la opulencia de sus pasados sacados a la luz y trabajosamente conservados, de los que se alimenta un mediocre presente; por la falsa sobrevaloración, fomentada por estudiosos y filólogos e imitada por los habitualmente numerosos viajeros de Italia, por todas estas cosas desfiguradas y corruptas que, en el fondo, no son más que restos casuales de otro tiempo y de otra vida que no es la nuestra ni debe serlo. Finalmente, tras semanas de resistencia diaria, uno se encuentra de nuevo, aunque todavía un tanto confuso, consigo mismo y se dice: no, no existe aquí más belleza que en cualquier otro lugar, y todos estos objetos siempre repetidamente admirados por generaciones, que manos de peón de albañil han restaurado y reparado, no significan nada, no son nada, no tienen corazón ni valor; pero aquí hay mucha belleza, porque en todas partes abunda la belleza. Aguas inagotables, infinitamente llenas de vida, van por antiguos acueductos hacia la gran ciudad, y danzan en muchas plazas sobre conchas blancas de piedra y se extienden en amplios y espaciosos cuencos, y murmuran de día y realzan su murmullo de noche, que aquí es grande, estrellada y dulce a causa de los vientos. Y hay jardines, inolvidables alamedas y escalinatas, escaleras de piedra concebidas por Miguel Ángel, escaleras construidas imitando las aguas que caen en declive ancho, surgiendo peldaño a peldaño como de ola en ola.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 5). RAINER MARIA RILKE

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 4). RAINER MARIA RILKE

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Rainer Maria Rilke
CARTA NÚMERO 4                                                                                          

Temporalmente en Worpswede, cerca de Bremen 16 de julio de 1903

He dejado París hace unos días, cansado y padeciendo mucho, para dirigirme a una gran llanura del norte, cuya amplitud, calma y cielo han de devolverme la salud. Pero me he adentrado en una lluvia interminable que hoy, por primera vez, quiere aclararse un poco sobre esta inquieta y dolida tierra. Y aprovecho este primer rayo de luz para saludarle, querido señor.

Muy querido señor Kappus, he dejado una carta suya largo tiempo sin respuesta. No la he olvidado, al contrario. Es una de aquellas cartas que siempre se releen cuando se la encuentra entre otras, y en ella le he reconocido de cerca, como alguien muy próximo. Era la carta del dos de mayo. Seguro que la recuerda. Cuando la releo, como hago ahora, en medio del gran sosiego de esta lejanía, me llega al alma su hermosa preocupación por la vida, aún más de lo que ya me había conmovido en París, donde todo resuena y retumba de otro modo, a causa del excesivo ruido que hace temblar las cosas.

Aquí, donde me rodea una tierra poderosa, sobre la que soplan los vientos arrastrados desde el mar, siento que ningún ser humano puede responder a ninguna de las preguntas y sensaciones que, en su profundidad, tienen vida propia. Porque incluso los mejores se equivocan con las palabras cuando quieren nombrar lo más sutil e indecible. Pero creo también que no deben quedar sin solución si se ciñe a cosas que se parecen a las que ahora dan descanso a mis ojos; si atiende a la naturaleza, a lo sencillo que hay en ella, a lo pequeño, a lo que casi nadie ve y que tan súbitamente puede transformarse en algo grande y sin medida; si usted ama lo menudo, y con toda sencillez busca como un servidor ganarse la confianza de lo que parece pobre, todo se le volverá más fácil, más unificado, tal vez no en el entendimiento, que siempre retrocede sorprendido, pero sí en su más íntima conciencia, en su estar despierto y atento, en su íntimo saber de la vida.

Usted es tan joven, está tan lejos de toda iniciación, que quisiera pedirle, lo mejor que sé, querido señor, que tenga paciencia con lo que no está aún resuelto en su corazón y que intente amar las preguntas por sí mismas, como habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua muy extraña. No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo. Viva ahora las preguntas. Quizá después, poco a poco, un día lejano, sin advertirlo, se adentrará en la respuesta. Quizá lleve usted en sí mismo la posibilidad de formar y crear como una manera de vivir especialmente feliz y auténtica. Prepárese para ella, pero acepte todo lo que venga con absoluta confianza. Y siempre que algo surja de su propia voluntad, de alguna honda necesidad, acéptelo como tal y no lo odie.

El sexo es difícil, sí. Pero todo lo que nos ha sido encomendado es difícil[1], casi todo lo serio es difícil y todo es serio. Si usted lo reconoce y desde sí mismo, desde su propia posición y forma de ser, desde su propia experiencia, infancia y fuerza, consigue encontrar una relación con lo sexual que le sea absolutamente propia, no influida por los convencionalismos ni por las modas, no ha de temer perderse ni hacerse indigno de su mayor bien. Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 4). RAINER MARIA RILKE

ADIÓS A DEREK WALCOTT, UN PRÍNCIPE DE LAS LETRAS CARIBEÑAS. TRES POEMAS

Derek Walcott. Foto: Getty Images

A los 87 años de edad falleció este viernes el escritor santaluceño Derek Walcott. Ninguno de los obituarios puestos a circular inmediatamente por las agencias de prensa omitió, obviamente, el aval que mereció en 1992, el Premio Nobel de Literatura. Pero más allá de la jerarquía de ese codiciado lauro, hay que entender entre nosotros a Walcott como una de las más deslumbrantes y raigales criaturas de nuestro Caribe.

Le dio la vuelta al mundo, pero nació y murió en Santa Lucía. Inicialmente se hizo sentir como poeta, con el cuaderno 25 Poems, de 1948, y el volumen de 1962,In a Green Night (En una noche verde),

Luego vinieron los poemarios Otra vida (1973), Uvas de mar (1976), El reino de la manzana estrellada (1979), El viajero afortunado (1981), Verano (1984), y El testamento de Arkansas (1987).  Seguir leyendo ADIÓS A DEREK WALCOTT, UN PRÍNCIPE DE LAS LETRAS CARIBEÑAS. TRES POEMAS

CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 3). RAINER MARIA RILKE

rilke leyendo

Viareggio, cerca de Pisa (Italia) 23 de abril de 1903

Me ha dado, querido y apreciado señor, una gran alegría con su carta de Pascua, pues decía cosas muy buenas de usted, y la forma en que me hablaba del amado y grandioso arte de Jacobsen me ha mostrado que no me equivoqué cuando conduje su vida y sus muchas preguntas a esa plenitud.

Ahora se le abrirá Niels Lyhne, un libro de delicias y profundidades; cuanto más se lee, tanto más parece que todo está en él, desde el más leve aroma de la vida hasta el rotundo y recio sabor de sus frutos más graves. Allí no hay nada que no haya sido comprendido, concebido, experimentado y reconocido en la resonancia vibrante del recuerdo; ninguna experiencia ha sido demasiado pequeña, y el más diminuto acontecimiento se revela como un destino, y el destino mismo es como un maravilloso y amplio tapiz en el que cada hilo es llevado por una mano cariñosa e infinita, puesto junto a otros y soportado por otros cien. Usted experimentará la gran dicha de leer este libro por primera vez e irá, de asombro en asombro, como por un sueño nuevo. No obstante, le puedo decir que más tarde se continúa yendo con el mismo embeleso a través de estos libros, que no pierden nada de su maravilloso poder y que no se desprenden de la magia con la que colman ya al lector primerizo.

Cuanto más se releen más se saborean y hacen que uno se sienta más agradecido y de alguna manera mejor y más sencillo en la percepción, más profundo en la fe en la vida y, ya en la vida misma, más dichoso y grande.

Y más tarde tiene usted que leer el maravilloso libro sobre el destino y el anhelo de Maria Grubbe, las cartas, diarios y fragmentos de Jacobsen, y finalmente sus versos, que (aunque traducidos mediocremente) viven con interminable resonancia. De paso, le aconsejaría que comprara la hermosa edición de las obras completas de Jacobsen. Aparecieron en tres tomos y están bien traducidas por Eugen Diederich en Leipzig y cada tomo cuesta, creo, sólo cinco o seis marcos.  Seguir leyendo CARTAS A UN JOVEN POETA (CARTA # 3). RAINER MARIA RILKE