Archivo de la categoría: Teatro

EL LEGADO DE CARLOS MARX NO HAY SOHO QUE LO ASFIXIE. LUIS TOLEDO SANDE

Luis Toledo Sande

LUIS TOLEDO SANDE

La obra teatral Marx en el Soho, de Howard Zinn (Estados Unidos, 1922-2010), cuyo prestigio se ha basado principalmente en su producción historiográfica y sociológica, vale por sí misma, y en Cuba viene dándole vida el experimentado actor y director Michaelis Cué. Nacido en Campechuela, actual provincia de Granma, en 1945, y de familia humilde, creció con el pensamiento puesto en el reclamo cumplido por José Martí –echar la suerte con los pobres de la tierra–, y el Manifiesto comunista le ratificó esa decisión. Con ella, y con su maestría artística, asumió la pieza de Zinn sobre Marx.

Estrenó su puesta el 26 de mayo del 2004 –de entonces conserva la música de Bobby Carcassés– en la sala Adolfo Llauradó, en presencia del autor. Luego la ha llevado a las salas del Hubert de Blanck, Raquel Revuelta y del complejo cultural Bertolt Brecht, así como a numerosos escenarios cubanos no habaneros y de otros países.

Howard Zinn, también de origen humilde y de actitud política disidente del imperio, fue profesor de mérito en la Universidad de Boston. Entre sus libros se halla La otra historia de los Estados Unidos, refutación de la mitología narcisista con que esa potencia ha programado su maquinaria cultural.

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UNA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, DE TENNESSEE WILLIAMS. INTRODUCCIÓN DE EDWARD ALBEE

Tennessee Williams
La edición original (1958) de Una gata sobre el tejado de zincUn análisis perfecto hecho por un loro*, ambas de Tennessee Williams, incluía la siguiente Introducción, escrita por el también dramaturgo norteamericano Edward Albee (Quién le teme a Virginia Woolf, 1962). Entre otros aspectos, nos interesa llamar la atención acerca de las revelaciones que Albee hace del proceso de escritura de Williams y en torno al papel del cineasta Elia Kazan --tristemente célebre en el Hollywood macartista de los años cincuenta--, en la evolución de una de las obras de teatro más renombradas que jamás se haya escrito, al igual que Un tranvía llamado deseo, también de Tennessee Williams, sin dudas la más conocida. 

Edward Albee

EDWARD ALBEE 

Introducción

Cuentan una anécdota muy divertida a propósito de George Bernard Shaw. Y espero que sea cierta. Pasados los noventa, cada vez que Shaw releía una de sus obras o la veía representada le costaba seguir el argumento. La complicación de los textos le preocupaba, continúa la anécdota, porque, en su opinión, delataban una complejidad excesiva —acaso demasiado hermetismo— que dificultaba su comprensión, así que no había mejor solución que simplificarlos: y más valía hacerlo tarde que nunca.

A Shaw no se le ocurrió pensar que el problema era él y no los textos, y sus editores tuvieron que arrebatárselos antes de que los redujera a un pienso bueno sólo para niños en su primera o segunda infancia.

Alguien ha escrito que un trabajo creativo nunca queda terminado, sólo se abandona, un comentario de lo más aleccionador, por mucho que no haya sido ésa su intención. Estudiantes y periodistas me preguntan con frecuencia si me gustaría volver sobre mis obras años después de haberlas terminado (o abandonado), es decir, si me gustaría revisarlas o remodelarlas.

Yo les respondo que no, afirmando que la persona que allá por 1959 escribió El sueño americano no es exactamente la misma persona de cuarenta años después, que los errores (si los hay) de esa obra revelan el entusiasmo de la juventud y que, aunque tras una revisión sobria de sus excesos (si los hay) den ganas de que se le trague a uno la tierra, esas dos personas, aunque se llevan bien, no mantienen un contacto útil.  Seguir leyendo UNA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, DE TENNESSEE WILLIAMS. INTRODUCCIÓN DE EDWARD ALBEE

HA MUERTO MACBETH, HA MUERTO UN DIOS

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ, EL RECUERDO DE SU VOZ

NORGE ESPINOSA / LA JIRIBILLA

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Las nuevas generaciones que no tuvieron la suerte de verlo en escena, podrán recuperar un poco de su imagen a través de las películas y los dramatizados que protagonizó o en los que dejó ver su rostro, acompañado de su voz inconfundible. La muerte de José Antonio Rodríguez, Premio Nacional de Teatro 2003, nos lleva ahora de vuelta a esas escenas, a esos episodios, y a los momentos en los cuales lo vimos sobre las tablas.

Nacido en La Habana en 1935, provenía de una familia sin antecedentes artísticos. Su padre era médico, pero tocaba el violín. Lo llevó a los estudios de RHC Cadena Azul, y el mundo de la radio, junto a las películas que veía en los cines de su barrio, acabó seduciéndolo. “Lo único que me hace falta es un escenario, y claro, un público”, me dijo en la única entrevista que me atreví a hacerle, en el ya lejano 2004, cuando él se alistaba a protagonizar ¿Quién le teme a Virginia Woolf? Había interpretado ese personaje, George, a fines de los 60, junto a Verónica Lynn, bajo las órdenes de Rolando Ferrer en el Grupo La Rueda. Ella y él, dos nombres cimeros de la actuación en Cuba, volvían a ese drama intenso tras haber compartido el máximo premio de nuestras tablas.  Seguir leyendo HA MUERTO MACBETH, HA MUERTO UN DIOS