El mundo de la música llora la partida del Rey del Blues

na31fo01El intérprete de “The Thrill Is Gone” patentó con su guitarra Lucille un estilo inconfundible y fue uno de los músicos que más trajinaron escenarios de todo el planeta. Con la Argentina estableció un vínculo especial, fundamentalmente con Pappo.

Por Cristian Vitale

Fuente Página 12

Murió B. B. King. Ya había amagado varias veces, el viejo. La última fue hace poco más de un mes, cuando la maldita deshidratación –socia de la diabetes tipo II, que al final se salió con las suyas– había depositado su generoso cuerpo en un hospital de Las Vegas. Venía luchando contra ella hacía veinte años, el B. B., pero medio que le esquivaba. Jugaba a ver qué pasaba, tal como hacía con su guitarra en “Make Love to Me” o en la gran “Guess Who”. Sí, cancelaba conciertos –ocho, aquella vez, por Chicago y alrededores– pero no las sonrisas cuando el que se salía con las suyas era él, atravesando las puertas de los hospitales hacia fuera. Pero el último de los partidos revancha –axioma humano– siempre lo gana ella. Fue ayer. Estaba durmiendo y tenía 89 años, el viejo. Y el mundo, pero el mundo en serio, se rindió a sus pies una vez más. Enseguida salió uno de sus más dignos émulos (Eric Clapton) a lamentar el hecho y subir, de paso, un video a su Facebook. También salió Lenny Kravitz a refrendar una verdad relativa pero poco (“Cualquiera podía tocar mil notas y no llegar a decir lo que vos decías en una”); varios músicos argentinos (ver aparte) o el mismo Obama, que de esto sí debe saber algo: “Habrá una zapada de blues asesina hoy, en el cielo”, escribió el presidente, con un sentimiento que no le sale cuando aprueba invadir algún polvorín en Medio Oriente. Estaba, el B. B., complicado desde hacía tiempo, y fue su hija Patty King la encargada de revelarlo ante el mundo. Ante el mundo “en serio”.

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Lo grande en lo insignificante

Por Guille Vilar

Lo que es ley en el curso de un astro por el espacio, es ley en el desenvolvimiento de una idea por el cerebro. Todo es idéntico.

José Martí(1)

Equilibrio
Equilibrio

El espacio que la Galería Génesis tiene en el Centro de Negocios Miramar, es tan inusualmente pequeño, que quizás basten menos de diez minutos para recorrer la exposición Re/Cuerda del artista de la plástica Sándor González Vilar. Pero obviamente, para aquellos que gustan descubrir los fundamentos de las esencias, estos se tomaran el tiempo que les haga falta en el análisis discursivo procedente de los pequeños objetos expuestos.

Cuando el poeta Walt Whitman asume que lo insignificante es tan grande para mí como lo más grande (2), nos convierte en creyentes de un insólito misticismo que pervive entre todas las cosas:

Creo que una hoja de hierba es tan perfecta como la jornada sideral de las estrellas,
y una hormiga,
un grano de arena
y los huevos del abadejo
son perfectos también.(3)

ADN
ADN

Quienes han visto el concierto ofrecido en 1990 por el músico francés Jean Michell Jarre en la ciudad de Paris ante dos millones de personas, todavía conservan las emociones provocadas por un espectáculo donde el verdadero escenario son los edificios del barrio La Défense, al proyectarse en sus paredes, gigantescas imágenes graficas de escogidas obras de arte. Sin embargo, el ingenio y la amplitud del talento de Jarre, quien también se ha presentado en las pirámides de Egipto o en la Acrópolis de Atenas, no son necesariamente correlativos a la monumentalidad de su propuesta. El concepto de lo autentico brota del pensamiento creador con la misma urgencia de todas las plantas cuando estas deciden echar raíces sin tener en cuenta dimensiones como el espacio y el tiempo que puedan comprometer su voluntad de existir.

En tal sentido, detenerse ante la obra Relojero de Sándor, es reflexionar en torno a la singular belleza del micro universo que integran los componentes del mecanismo de un reloj, pero en este caso independientes entre si y a la vez colgando en el aire como parte de un movimiento giratorio proporcionado por la cuerda de otro reloj.

Homenaje
Homenaje

Algo tan aparentemente elemental que es la atracción ejercida por un imán sobre la pequeña bolita de metal que en la pieza Homenaje, se mantiene como flotando, semejante experiencia nos remonta al recuento de siglos atrás donde como fenómeno físico inexplicable por aquel entonces, constituía y lo es todavía hoy en día, por lo menos visualmente, un sugerente acto de magia.

21
Contratiempo
Contratiempo (Dibujo a punta seca sobre metal  y lente)
Contratiempo (Dibujo a punta seca sobre metal y lente)

Si los afables y cálidos relojes del cu-cu, de por si siempre son bien recibidos, Sándor se ha encargado de transformar su presencia tradicional con tantos aditamentos añadidos que se les ha otorgado la oportunidad de renacer como obras de arte en las piezas 21 y Contratiempo respectivamente.

Por si la libertad de su imaginación y la frescura del aliento inspirador que lo conmueve no fueran suficientes, esta exposición Re/Cuerda, aparece velada por un franco sentimiento de amor hacia esas pequeñas cosas que forman parte de nuestra complicada vida cotidiana y entonces tiene que surgir alguien como Sándor González para re/cordarnos la maravilla en que estamos sumergidos.

Notas:

1. José Martí. Obras Completas. Tomo 10. Pág. 197

2. Walt Whitman. Canto a mi mismo y otros poemas. Consejo Nacional de Cultura. 1966. Poema XXX. Pág. 74.

3. Walt Whitman. Op. Cit. Poema XXXI. Pág. 75.

Re-Cuerda, un regreso a la identidad.

Por Lianet Hernández

Fuente Cuba contemporanea

RecuerdaSolo la indiferencia es intolerable para el artista. Su arte puede gustar o no, pero jamás debe pasar desapercibido. Quizás por eso la pauta fundamental en la obra de Sándor González sea el ser humano. Partiendo de un dibujo fuerte, agresivo muchas veces, y tomando como asideros sus acciones individuales para llevarlas a planos sociales, Sándor nos acostumbró a ver en sus piezas la relación explícita entre el hombre y la ciudad de la cual es protagonista, así como los diálogos y relaciones que se establecen entre ellos. Todo esto de manera cruda, sin muchos adornos estéticos, pero con una sensibilidad a la medida.

La ciudad una y mil veces representada es la temática y el contexto ideal para este artista, quien inmediatamente después de graduarse de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, hace ya unos 15 años, hizo de las dinámicas sociales del ser humano un criterio diferenciador en su proceso creativo.

Solo si se mira de manera rápida y superficial, su más reciente exposición en el Miramar Trade Center pudiera plantear algún falso conflicto con aquellas bases conceptuales. En una mirada rápida, Re-Cuerda no muestra al espectador ningún cuadro exorbitante con edificios angostos, suspendidos sobre árboles, combinados con otros detalles citadinos, o rodeados de pequeños hombrecitos negros portando escaleras. Esta vez no se divisan los claroscuros ni las líneas gruesas en el dibujo. Es una exposición predominantemente instalativa y en lugar de lienzos recibimos relojes, proyectores y otras piezas antiguas.

Sándor González. Nostalgia. Proyector de 8mm, acrílico, acero, madera, cinta de celuloide de 8mm, 2015.
Nostalgia. Proyector de 8mm, acrílico, acero, madera, cinta de celuloide de 8mm, 2015

Se trata de una mirada mucho más conceptual y contemporánea a las nociones del tiempo y la memoria, un ejercicio de rescate de las tradiciones, una vuelta a la identidad primera de cada persona a partir de los recuerdos -y acaso añoranzas- del propio artista. Un descubrimiento transversal, no solo de las sensaciones más carnales, sino incluso una alusión a lo más primario de la tecnología que hoy disfrutamos y palpamos. Un camino de regreso en la vida, una recuperación de la memoria acumulada.

Sin embargo, y respondiendo a la inquietud de Cuba Contemporánea sobre una posible ruptura temática en su obra, el propio artista aseguró: “Nunca me alejo de mis ciudades. Una ciudad lo incluye todo. Esta expo es un close up de mi ciudad, un acercamiento a su historia -que es también la mía, la imagen desde el visor del microscopio. Una muestra de mis entrañas, donde develo parte significativa de mi intimidad y mis tesoros más preciados”.

Nos dice también que en Re-Cuerda pretende criticar el facilismo del arte contemporáneo actual, donde el artista muchas veces ni toca la obra a no ser para firmarla. “Imagínate un artista que no sepa dibujar, o un músico que no sea capaz de sacarle ritmo a una lata o un cajón… Desgraciadamente hoy en día cualquiera con un poco de recursos y una computadora puede ser artista. Cuba no se libra de ello. No rechazo la tecnología, para mí es un color, una herramienta más, pero prefiero ir al fondo del asunto, a sus raíces, solo así puedo comprender realmente lo que me propongo”, destaca.

Sándor González. Mi flor. Maquinaria de caja de música, rosa, gota de oro, acrílico, espejo, madera, 2015.
Mi flor. Maquinaria de caja de música, rosa, gota de oro, acrílico, espejo, madera, 201

Las piezas que componen la muestra constituyen verdaderos objetos museables y fueron coleccionadas y restauradas por Sándor desde hace varios años. Los relojes cucú resaltan en la exposición, así como los proyectores de ocho y 16 milímetros, a los cuales el artista incorpora otros elementos de acuerdo con la intencionalidad que pretenda mostrar. Es así que vemos lentes de cámaras fotográficas, maquinarias de relojes de bolsillo, pinzas, espejos, balines, papel, acrílico y hasta cascabeles. “Son piezas que ni siquiera en un museo se podrían ver funcionando. Aquí tenemos el lujo de apreciarlas en vivo y trabajando con sus mecanismos originales”, recalca Sándor.

Le comento que las piezas “Abuelo” y “Mi flor” pudieran ser de las más sinceras de la muestra, e incluso las que mejor traducen la poética de la exposición.

“Son piezas hechas con objetos personales de mis abuelos. El reloj de ‘Abuelo’ lo compraron entre todos sus trabajadores para regalárselo el día que se retiró, mientras que la cajita de música y la dormilona de oro de ‘Mi Flor’ son algunos de los humildes tesoros que heredé de mi abuela. Esto le aporta mucha fuerza a las obras, pues cada objeto tiene una historia muy personal que consigue transmitirse al espectador. Ambas constituyen un homenaje a mis abuelos y a sus generaciones, así como al propio desarrollo de la humanidad. Y es algo que se extiende a toda la exposición, porque esos equipos voluminosos hoy día los tenemos sintetizados y sincronizados en un celular de apenas 10 cm, pero tuvieron que existir primero para lograr lo que hoy tenemos. Eso mismo sucede con las generaciones, las actuales son frutos de las pasadas y estas formarán las venideras. Mis abuelos fueron muy importantes, sus enseñanzas y el ejemplo están presentes en mi cotidianeidad. Son parte de mí”.

Sándor González. Contratiempo. Reloj cucú, lentes, madera, acrílico, llaves de metal, tuercas de diferentes tamaños y reloj de bolsillo, 2015.
Contratiempo. Reloj cucú, lentes, madera, acrílico, llaves de metal, tuercas de diferentes tamaños y reloj de bolsillo, 2015.

Esa sensibilidad que apreciamos con facilidad en muchas de las piezas hace que Sándor posea una perspectiva particular en torno al arte y sus destinos. “Hago lo que tengo ganas de hacer sin pensar en el mercado”, subraya quien nunca ha conseguido desligarse del dibujo, aun en una exposición plenamente instalativa como Re-Cuerda, donde coloca cuatro dibujos realizados en varios soportes y vuelve a recurrir a la línea básica, que es ya forma de expresión inexcusable.

Más allá de la crudeza con que se nos muestren otras de las manifestaciones creadas por él, ya sean los propios dibujos o la intensidad de sus últimos videoartes, Re-Cuerda muestra una faceta del artista eminentemente afectuosa, interactiva, capaz de ahondar en sensaciones fuertes sin rozar los lugares comunes y, sobre todo, consciente de que “somos fruto del pasado, nos guste o no”.

La manera en la cual esta obra se inserta en el panorama actual del arte contemporáneo cubano, Sándor González prefiere dejarla en manos de los críticos. Es un hombre de 38 años con mucho por aprender -afirma-, y por el momento prefiere quedarse con la sinceridad, la defensa del oficio y la constancia hacia él.

PARA ENCONTRAR A KCHO DE LA MANO DE MARTHA

Por Omar González

Si los hijos son siempre una pregunta que hacemos al futuro, la existencia de Kcho sería una respuesta para seguir queriéndolos; su grandeza de espíritu, su talante de ángel. A tal punto llega su inmanencia, que si un viajero arribara hoy a La Habana e indagara por Alexis Leyva Machado, lo más probable es que se fuera como vino, sin saber quién es; en cambio, si preguntara por Kcho, se llevaría la sorpresa de que muchos lo conocen e incluso lo protegen, lo que no significa que puedan encontrarlo cuando más lo precisan: él tiene el raro privilegio de estar aquí y hacerse esperar allá, de estar allá y hacerse esperar aquí. Si la ubicuidad fuera posible, tendría que llevar su nombre. Si lo sabremos todos, que de tanto aguardarlo, siempre lo perdonamos.

Ahora bien, si nuestro viajero despistado desembarcara en Nueva Gerona e hiciera sus mismas preguntas habaneras, vería que todos –sin excepción y aún hoy cuando ella no está–, le espetarían: —Ah, sí, ese es el hijo de Martha, y a partir de entonces la energía y el misterio de aquella mujer realmente excepcional serían, en buena medida, la explicación a este Kcho que nos revisita y convoca a vivir todos los días. Por supuesto, en un periplo tan íntimo y necesariamente breve como el que nos ocupa, habría que hablar de Leyva, el “viejo”, el padre, el trashumante, el ingenioso, el carpintero, con sus sillones multicolores, a lo Mondrian, y sus andanzas festivas. Él es un trotamundos, navega a toda hora y no deja constancia. Su mejor invento fue, sin lugar a dudas, aquel pequeño trasmisor de televisión, capaz de provocar en el vecindario de la calle 22 la misma pregunta cada tarde: –Leyva, dinos qué vas a poner esta noche. Y él, con la ingenuidad de un alquimista, seguramente habría respondido: –El padrino, primera parte, que sigue siendo hasta hoy su película favorita. Seguir leyendo PARA ENCONTRAR A KCHO DE LA MANO DE MARTHA

LILIA

Por Omar González

Lilia Esteban
Lilia Esteban

Imaginemos que Lilia está observándonos atenta y severamente, como solía hacer cuando se hablaba de ella, y no de Cuba y Alejo, que eran sus patrias. Imaginemos que nos escucha y que tendrá la posibilidad de decirnos, con el vigor de su franqueza: “¡Qué manera de perder el tiempo; por qué no hablaste de otra cosa!” Imaginemos lo que parece más probable, o sea, que Lilia, efectivamente, no estará entre nosotros del mismo modo como siempre estuvo: atenta como una madre, amiga como una hermana. Imaginemos que jamás va a escucharnos cuando acudamos a ella a hablarle de la familia y del trabajo que, al fin y al cabo, son la vida; así sea durante la inmerecida agonía de sus últimas horas. Imaginemos que no volveremos a visitarla ni a oírla hablar de Alejo y los depredadores de su obra, ni de su método de escritura, y que no tendremos más la posibilidad de que nos envíe la última edición de sus libros; ella, que lo quiso y defendió tanto, y a quien se debe en buena medida que los casi 40 años que vivieran juntos, pasaran a la historia como los más fecundos y determinantes en la obra de Carpentier; imaginemos, en fin, que Caracas, Paris, México o La Habana, serán el recuerdo de cada uno de nosotros, y que Lilia no estará en el sofá de su casa para decirnos lo que ella pensaba y sabía de esas ciudades y de sus muchos hijos ilustres, casi todos los de su época conocidos por ella y por Alejo.

Mas el ejemplo de Lilia, su consagración a la cultura y su dignidad de mujer que renunció a todas las facilidades de una vida cómoda para dedicarse no sólo a cuidar del trabajo y la memoria de Alejo, sino para asirse a los destinos de su patria, trascienden la intimidad de mi nostalgia. Sus servicios a Cuba, su integridad y su admiración por Fidel, estarían por conocerse. Quienes frecuentaban su casa, jamás escucharon de su boca otra palabra que no ilustrara su fidelidad a la Revolución y al propio Comandante, y sus actos se correspondían plenamente con sus ideas.

Lilia y Alejo
Lilia y Alejo

Recuerdo que en una ocasión me confesó que iba a donar todas las obras de arte de valor patrimonial que ella y Alejo habían conservado durante décadas, tanto en Cuba como en otros países. Y así lo hizo; hoy están, junto a La silla, de Wifredo Lam, en el Museo Nacional. Algo similar ocurrió con la papelería de Alejo. Previamente, ambos habían iniciado esta práctica, y hoy la Biblioteca Nacional atesora los manuscritos u originales de toda su obra, al igual que lo hacen varias dependencias de la Oficina del Historiador con no pocos objetos familiares. Quiero decir con esto, que si Lilia fue la heredera de Alejo, era porque ambos sabían que, siéndolo ella, el destino final de cada objeto, bien cultural o documento de valor, iban a ser Cuba y su pueblo. Y habría que hablar no sólo de cosas tangibles, como las descritas, sino del legado, absolutamente todo, de Carpentier y de la propia Lilia.

No es de extrañar, entonces, que FIDEL, en carta que le dirigiera el 26 de diciembre de 2004, le expresara:

“Al arribar hoy al centenario de Alejo Carpentier, quisiera testimoniarle la gratitud, el cariño y la admiración que continúan despertando entre nosotros la creación y la conducta de quien fuera su inolvidable compañero, autor de una obra monumental a cuya preservación y cuidado se ha consagrado usted con ejemplar lealtad”. Seguir leyendo LILIA

Impactantes imágenes de los estragos del volcán Calbuco en Chile

Este volcán, que desde agosto de 1972 no registraba emisión de ceniza, entró en erupción y tuvo 140 eventos en un período de dos horas. Durante la madrugada del jueves realizó una nueva erupción, junto a una espectacular lluvia de rayos.

Así fue la erupción del volcán Calbuco en Chile, que afecta parte de Argentina. Foto: Daily Mail

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Imágenes del Volcán desde el espacio. Foto: NASA

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Tomado de Cubadebate

Diseñan edificio de última generación contra desastres naturales (+Fotos)

La empresa rusa Remistudio diseñó el proyecto de un hotel flotante llamado El Arca, que serviría como refugio frente a desastres naturales, informa RT.46315-fotografia-m

Los autores aseguran que este edificio de última generación podría ser construido en cualquier parte del mundo, incluyendo la Antártida, aunque el principal objetivo de la empresa es poder construir estos edificios para su uso como viviendas residenciales.

El hotel está diseñado para soportar inundaciones y tsunamis, además de terremotos y otros desastres naturales. Además, incorporaría elementos capaces de asegurar la supervivencia de sus huéspedes, durante un tiempo prolongado. Seguir leyendo Diseñan edificio de última generación contra desastres naturales (+Fotos)

GIBARA ES UN PAÍS. OMAR GONZÁLEZ

Ante la proximidad de una nueva edición del festival de Gibara –ahora Festival Internacional de Cine de Gibara–, retomo estas palabras dichas en aquel municipio holguinero y publicadas, si mal no recuerdo, en el Diario del propio festival. Cabe desearles muchos éxitos a los organizadores de esta nueva edición, encabezados por el actor cubano Jorge Perugorría.(OG)

Foto de Claudia González Machado

Foto de Claudia González Machado

El Festival Internacional de Cine Pobre es un laboratorio, un foro interactivo que suscita renovado interés entre quienes asumen las nuevas tecnologías y los bajos presupuestos financieros como la opción no sólo más viable, sino imprescindible para que el audiovisual contemporáneo no sucumba definitivamente ante la hegemonía de la trivialidad corporativa. Es un espacio privilegiado para la confrontación artística, un escenario que no soslaya el compromiso social ni los rigores definitorios de la calidad. Desde la perspectiva de quienes trabajamos en una institución como el ICAIC –abocada a un cambio que la sitúe en otra dimensión organizativa, tecnológica e, incluso, estética–, este evento se corresponde con nuestras expectativas, ocupaciones y desafíos más apremiantes y estratégicos. Aún más, los complementa.

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Pese al diálogo, las cosas entre Cuba y EU no se resolverán a corto plazo

El diálogo entre Estados Unidos y Cuba es un proceso indetenible que tiene su propio camino y no se verá afectado por el conflicto entre el poderoso país del norte y Venezuela.
Sin título
Así lo afirma el escritor Omar González, intelectual que, en su calidad de coordinador del capítulo cubano de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad (Redh), cuenta con información de primera mano sobre la realidad latinoamericana.

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CABALLO BAYO. HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE

Los caballos se cansan
De galopar
Sobre tierra sombría.
De comer manzanas, azúcarraza19
Y alguna rala ración
De hojas de hierba.
Los caballos se cansan
De volar
Por valles oxidados,
Páramos inhóspitos, paisajes
Montaraces. Secretamente
Anhelan
Algún derby glamoroso,
Tal vez una pasarela victoriosa,
Y no fiambre y no fiebre y no fuete.
Ah, los caballos. Los solitarios,
Los buenos para nada. Esas
Mulas insufribles.
De rato en rato
Beben en abrevaderos
Amables, extraviados
En tardes para el olvido.
Beben para calmar sus ansias
Y apagar la sed
Que les quema el pellejo
Cuarteado
Por el sol
Y alguna mano bruta.
Sólo
Las yeguas
Descifran los relinchos y los golpes
Que al aire sueltan
Para aplacar
Sus furias y sus penas.
Sólo
Las caballinas, las cavillacas.
Ay, mi torpe lenguaje
Caballuno. Sólo
Ellas les regalan
La dicha
Infinita de caracolear
Bajo las ramas
De aquellos huarangos marchitos,
Que sin preguntarles sus nombres
Ni dónde vienen ni para dónde van,
Les abren las puertas
De la eternidad
Que dura apenas más que un relincho
Espumoso,
Como las olas de la mar. Fieles
A su doctrina
No son corceles divinos,
Ni bereberes criollos. Pero
Sí, amantes incurables.

Inútil
Trote, compañero, inútil
Tu cantar. Tarde
O Temprano,
La muerte
Acabará
Contigo
A caballazo limpio.
A quema hueso.
A mata sueño.

¡A caballar! ¡A caballar! ¡A caballar!

Hildebrando Pérez Grande nació en Lima, Perú, en 1941. Premio de HildebrandoPoesía Casa de las Américas, 1978, por su libro Aguardiente y otros cantares.

Profesor Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. -Actualmente Director de la Escuela de Literatura de San Marcos y Codirector del Taller de Poesía de San Marcos. Director Académico de la revista de Arte y Literatura MARTIN, dedicada a poetas y narradores peruanos contemporáneos. Ha sido director de la revista de poesía PIÉLAGO, codirector de la revista de poesía HIPOCRITA LECTOR, y Sub-Director de la revista de Cultura PUENTE-NIPPI. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, alemán y portugués. Como lo afirma Raúl Hernández Novás: “…Hallamos en sus versos la conciencia milenaria del hombre de los Andes, tal como ha vivido en las formas poéticas folklóricas: sentido de la tierra y del paisaje, sensibilidad que se expresa a través de delicadas menciones a elementos de la naturaleza, honda solidaridad humana, comunal. Elementos naturales de tradición folklórica como la paloma, el agua, el trigo, las retamas, etc., se integraban en fragmentos que no constituían un calco, sino una recreación de formas populares como el huayno… Hildebrando Pérez Grande ya muestra una voz propia que se nutre, no de una sola tendencia determinada, sino de muchos afluentes… Uno de los valores fundamentales del poemario radica en la capacidad de imaginación. Él no es un conceptista, es un poeta que se expresa por imágenes, y estas se encuentran nítidamente recortadas. Sus imágenes no son símbolos convencionales que poco a poco van apagando su brillo, lexicalizándose; son referencias directas al mundo circundante…”.

El dolorido sentir: Apuntes para una conversación con mis nietos

 Ambrosio Fornet
Ambrosio Fornet

Ambrosio Fornet

El otro día un joven escritor a quien aprecio por su discreta franqueza me preguntó si yo no sentía que para nosotros, los viejos, este difícil momento de transición había empezado demasiado tarde. Le dije que sí, pero aclarándole que la mayoría de nosotros seguimos teniendo tareas y hasta planes –planes a corto plazo, se entiende–y que eso no iba a cambiar porque haya una sola moneda o el reconocimiento de las leyes del mercado o de ciertos rasgos de la naturaleza humana. Si vamos a seguir siendo escritores y artistas comprometidos de algún modo con un proyecto de desarrollo social y cultural, tendremos que seguir escribiendo, componiendo, pintando, actuando y, por supuesto, haciendo planes. Con la única diferencia de que ahora tendremos que ser más cautelosos –valga la paradoja–, porque ahora sabemos, dando por descontado el oficio, que con la buena fe y el entusiasmo no basta. Ahora es necesario dudar. Dudar de todo –diría yo, cartesianamente–, menos de la justicia de nuestra causa. Y por tanto es necesario estar abiertos a la crítica, para poder exigir el derecho a criticar.

Hemos tenido que renunciar a muchas ilusiones –que ahora muchos llaman utopías—pero no podemos renunciar a la idea de que un mundo mejor es posible sin negarnos a nosotros mismos. En el vocabulario insular se ha reinstalado con mucha fuerza el adjetivo “pragmático” –un anglicismo, ¿no?–, y me parece muy bien que empecemos a considerarlo una virtud; pero no –para predicar con el ejemplo– sin someterlo antes a prueba. Porque los pragmáticos se equivocan también, y más cuando pretenden asomarse a un medio como el nuestro, donde la simple fórmula de dos más dos no siempre da cuatro.

Creo que a los intelectuales y artistas, tanto viejos como nuevos, la crisis nos da una oportunidad de crecer y demostrar una vez más lo que somos. Después de todo, utopía es –según el diccionario de la RAE– un proyecto optimista “que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”, así que lo que cometimos, al creer que ya aquello estaba a nuestro alcance, fue también un error semántico. Error costoso, sin duda –lo estamos viendo–, pero reparable, lo que nos abre la alternativa de reorientarnos sin sobresaltos hacia lo que Sánchez Vázquez se atrevió a llamar la utopía posible. El papel que en esa alternativa debe desempeñar la Economía es decisivo. Decisivo, sí, pero insuficiente. Porque falta ahí un ingrediente básico, que es la Cultura. Varona decía que la moral no se enseña, sino que se inocula. De la cultura que no sea simple instrucción o pedantería podría decirse algo semejante. Así que a nosotros nos toca, en gran medida, darle a esa acción profiláctica un carácter orgánico, lo que sólo se logrará completando la fórmula incompleta del pragmatismo. Que la Economía permita desarrollar al máximo las fuerzas productivas del país, pero que ese imprescindible y ansiado desarrollo no vaya a borrar la memoria del pasado ni a distorsionar la visión del futuro, porque ese marco es el único en el que puede insertarse orgánicamente nuestro rostro, el rostro colectivo.  Seguir leyendo El dolorido sentir: Apuntes para una conversación con mis nietos

De José Martí: Carta publicada en el diario La Opinión Nacional. Caracas

“Acá es frenesí este amor al gladiador. Se tiene en él una gran vanidad, como si se encarnara y representase al país en lo que más se estima. Ahora mismo agita el papel en que esto se escribe, el aire que entra por la ventana, lleno de la música ruidosa con que van a saludar unos mozos al púgil Sullivan, rey de los puñetazos, que tiene ya cinco años de vida de triunfo, adorado y mimado por su fuerza. De un golpe abate a un hombre: de dos lo mata. Lleva una vida brutal. El día es para él Champagne; de noche cerveza; un puñetazo, el cielo. Le deleita quebrar labios y leyes. No tiene una bondad ni arranque de hombre. A su mujer la tunde. A su hijito de ojos azules, lo echa escalera abajo, Goza en magullar. Tiene el gusto burdo, y va todo él colgado de brillantes: lleva un puño de ellos en la pechera de la camisa: un anillo le relampaguea en la mano derecha: otro en la izquierda. Usa un sombrero blanco como la leche. Pero toda esta grosería y brutalidad se le perdona. La policía lo escuda y lo trata tiernamente. Los tribunales no le son hostiles. Se ve en él todo eso como ornamento y gracia de su majestad. Un cariño real acompaña y protege por todas partes a esta bestia.

“Aquí está en un hotel que abre sus balcones sobre el aire aromado del Parque Central, preparándose para la pelea enorme con que va a celebrarse el 4 de julio, ¡el día santo de la independencia patria!

“Diez días faltan y ya no habla New York de otra cosa. Se olvidan las carreras de caballos, los desafíos de pelota, las noticias de que la hermana del presidente publica una novela de amores; las sentencias recaídas sobre los obreros coaligados que amenazan a los dueños, la demanda de un representante para que el Congreso impida que el gobierno francés tome sobre sí la obra del canal de Panamá. Todo eso se lee como de pasada. De nada de eso se trata en las convenciones. La primera ojeada de los que leen diarios es para los párrafos de Sullivan. Los diarios informan al público de que sus ojos están claros, vivos, buenos para la pelea. Tiene un cuidador que le amasa la piel dos veces al día, que le lleva al levantarse un vaso de agua, con cuatro yemas de huevo. Todo el día está en el hotel rodeado de gente. El campeón sale dos veces a tomar el aire, en su carruaje pomposo, que él quiere que sea muy grande, y de dos caballos. Si está almorzando adentro, la multitud cuchichea afuera: “Le han servido cuatro costillas”: “no toma más que té y yemas de huevos”: “ya pesa cinco libras menos”. Si se acerca a la puerta para tomar el suntuoso coche, la multitud se arremolina, se siente como una unción, los policías halagüeños limpian el paso para el héroe el héroe sale, acogido por un clamor de victoria y cuando vuelve, pleno el pulmón de aire de flores, la gente es más, de la plazoleta del hotel, que es toda una cabeza, surge un vítor robusto que corean los chicuelos amontonados de todas partes de la ciudad para respirar siquiera el polvo del carruaje del campeón a quien admiran. Da frío ver criarse a un pueblo entero en el culto a la fiera”

La Opinión Nacional. Caracas, 4 de marzo de 1882. Tomo 9. Obras Completas de José Martí. 1975

De José Martí: Carta a su esposa Carmen Zayas Bazán

Carmen Zayas Bazán
Carmen Zayas Bazán
Borrador incompleto, aparentemente de 1881, antes de reunirse Carmen Zayas Bazán con Martí en Nueva York.

…si estallan las persecuciones que el partido español, asustado en la Habana de los autonomistas inician sin esbozo; y, quién devolverá a mí … vida o la libertad que puedo perder? quién amparará a mi hijo y a mis padres … ¿quién, si salgo en salvo, me reparará de los años empleados en una tarea sin fruto, quebrada al comenzar? ¿quién habrá de negarme que esas cosas pueden suceder? ¿quién librarme de los males que me vengan a suceder? ¿quién podrá garantizarme que no sucederá? No hay garantía posible, y yo no debo sin ella emprender viaje semejante. ¿No es más probable que suceda eso, que deje de suceder?

Pues siendo mayor, o siendo igual, o siendo simplemente alguna la posibilidad de que suceda, yo no debo exponerme a males que no tienen remedio. Contra la posibilidad de que no sucedan, dejando una situación cuyos males todos remediables.-No hay en mí una duda, un solo instante de vacilación. Amo a mi tierra intensamente. Si fuera dueño de mi fortuna, lo intentaría todo por su beneficio: lo intentaría todo. Más, no soy dueño, y apago todo sol, y quiebro el ala a toda águila. Cuando te miro y me miro, y veo que terribles penas ahogo, y qué vivas penas sufres, me da tristeza. Hoy, sobre el dolor de ver perdida para siempre la almohada en que pensé que podría reclinar mi cabeza, tengo el dolor inmenso de amar con locura a una tierra a la que no puedo ya volver. “Me dices que vaya; ¡si por morir al llegar, daría la vida! No tengo, pues, que violentarme para ir; sino para no ir. Si lo entiendes, está bien. Si no, ¿qué he de hacer yo? Que no lo estimas, ya lo sé. Pero no he de cometer la injusticia de pedirte que estimes una grandeza meramente espiritual, secreta e improductiva”.

El papel está roto en varios lugares que se señalan aquí con puntos suspensivos
 

 

Cumbre Mundial de la Poesía por la Paz y la Reconciliación en Colombia

En dirección a la vigorización del clima de paz y de reconciliación del pueblo colombiano y de la expansión del espíritu dialogante y visionario de la poesía, en una ciudad muy afectada y segmentada por complejos problemas sociales, se celebrarán entre el 11 y el 18 de julio, los primeros 25 años de existencia del Festival Internacional de Poesía de Medellín, uno de los grandes íconos de la lucha por la superación de los profundos odios suscitados por el prolongado conflicto, y por la materialización de la utopía en Colombia.

Paralelamente al Festival, Premio Nobel Alternativo en 2006 y patrimonio cultural de la nación, se desarrollarán eventos centrales, como la 2° Cumbre Mundial de Poesía por la Paz de Colombia, la 19° Escuela Internacional de Poesía de Medellín, el Encuentro Internacional de Directores de Escuelas y Talleres de Poesía, el Encuentro de coordinadores nacionales del Movimiento Poético Mundial en diversos continentes y países, el Encuentro de Jóvenes Poetas del Mundo y un Encuentro Internacional de Traductores de Poesía.

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De José Martí: Carta a Rafael María de Mendive

Rafael María de Mendive
Rafael María de Mendive

15  enero  1871

Sr.  Mendive:

De  aquí  a  2 horas embarco desterrado para España. Mucho he sufrido, pero tengo la convicción de que he sabido sufrir. Y si he tenido fuerzas para tanto y si me siento con fuerzas para ser verdaderamente hombre, sólo a Vd. lo debo y de Vd. y sólo de Vd. en cuanto bueno y cariñoso tengo.

José Martí en 1871
José Martí en 1871

Diga Vd. a Micaela que si he tenido muchas imprudencias, la bondad con que las disculpa me hace quererla más.

Y a Paulina y a Pepe y a Alfredo y a todos, todo mi afecto.

Muchísimos abrazos a Mario, y de Vd. toda el alma de su hijo y discípulo

MARTí

De José Martí: Carta publicada en el diario La Opinión Nacional. Caracas

autoretrato-de-marti

Nueva York, Febrero 17 de 1882

Señor Director de La Opinión Nacional:

Vuela la pluma, como ala, cuando ha de narrar cosas grandiosas; y va pesadamente, como ahora, cuando ha de dar cuenta de cosas brutales, vacías de hermosura y de nobleza. La pluma debiera ser inmaculada como las vírgenes. Se retuerce como esclava, se alza del papel como prófuga y desmaya en las manos que la sustentan, como si fuera culpa contar la culpa. Aquí los hombres se embisten como toros, apuestan a la fuerza de su testuz, se muerden y se desgarran en la pelea, y van cubiertos de sangre, despobladas las encías, magulladas las frentes, descarnados los nudos de las manos, bamboleando y cayendo, a recibir entre la turba que vocea y echa al aire los sombreros, y se abalanza a su torno, y les aclama, el saco de moneda que acaban de ganar en el combate. En tanto el competidor, rotas las vértebras, yace exánime en brazos de sus guardas, y manos de mujer tejen ramos de flores que van a perfumar la alcoba concurrida de los ruines rufianes.

Y es fiesta nacional, y mueve a ferrocarriles y a telégrafos, y detiene durante horas los negocios, y saca en grupos a las plazas a trabajadores y a banqueros; y se cambian al choque de los vasos sendas sumas, y narran los periódicos, que en líneas breves condenan lo que cuentan en líneas copiosísimas, el ir, el venir, el hablar, el reposar, el ensayar, el querellar, el combatir, el caer de los seres rivales. Se cuentan, como las pulsaciones de un mártir, las pulsaciones de estos viles. Se describen sus formas. Se habla menudamente del blancor y lustre de su piel. Se miden sus músculos de golpear. Se cuentan sus hábitos, sus comidas, sus frases, su peso. Se pintan sus colores de batalla. Se dibujan sus zapatos de pelea.

Jhon Sullivan, mozo de Boston
Jhon Sullivan, mozo de Boston

Así es una pelea de premio. Así acaban de luchar el gigante de Troya y el mozo de Boston.. Así ha rodado por tierra, ante dos mil espectadores, el gigante, inerte y ensangrentado. Así ha estado de gorja Nueva Orleáns, y suspensos los pueblos de la Unión, y conmovido visiblemente Boston, Nueva York y Filadelfia. Aun veo, prendidos como colmena alborotada a las ruedas y ventanas del carro donde les venden los periódicos, a esas criaturillas de ciudad, que son como frutas nuevas podridas en el árbol.

Paddy Ryan, el gigante de Troya
Paddy Ryan, el gigante de Troya

Los compradores, en montón, aguardan en torno al carro, que ya anda, arrebatado por el grueso caballo a que va uncido, en tanto que ruedan por tierra, revueltos con paquetes de periódicos, míseras niñas cubiertas de harapos, o pequeñuelas bien vestidas, que ya desnudan el alma, o irlandesillos avarientos, que alzan del lodo blasfemando el sombrero agujereado que perdieron en la lucha. Y vienen carros nuevos, y luchas nuevas. Y los que alcanzan periódicos, no saben cómo darlos a tiempo a los compradores ansiosos que los asedian. Y la muchedumbre, temblando en la lluvia, busca en los lienzos de noticias que clavan en sus paredes los diarios famosos, las nuevas del combate. Y lee el hijo, en el diario que trae a casa el padre, a qué ojo fue aquel golpe, y cuán bueno fue aquel otro que dio con el puño en la nariz del adversario, y con éste en tierra, y cómo se puede matar empujando gentilmente hacia atrás el rostro del enemigo, y dándole con la otra mano junto al cerebro, por el cuello. Y publican los periódicos los retratos de los peleadores, y sus banderas de combate, y diseños de los golpes. Y se cuenta en la mesa de comer de la familia, que este amigo perdió unos cien duros y aquél ganó un millar, y otro otros mil, porque apostaron a que ganaría el gigante, y sucedió que ganó el mozo. Eso era Nueva York la tarde de la lucha. Seguir leyendo De José Martí: Carta publicada en el diario La Opinión Nacional. Caracas

El fin de la televisión de masas. Por Ignacio Ramonet

cementerio de televisoresLa televisión sigue cambiando rápidamente. Esencialmente por las nuevas prácticas de acceso a los contenidos audiovisuales que observamos sobre todo entre las jóvenes generaciones. Todos los estudios realizados sobre las nuevas prácticas de uso de la televisión en Estados Unidos y en Europa indican un cambio acelerado. Los jóvenes televidentes pasan del consumo “lineal” de TV hacia un consumo en “diferido” y “a la carta” en una “segunda pantalla” (ordenador, tablet, smartphone). De receptores pasivos, los ciudadanos están pasando a ser, mediante el uso masivo de las redes sociales, “productores-difusores”, o productores-consumidores (prosumers).

En los primeros años de la televisión, el comportamiento tradicional del telespectador era mirar los programas directamente en la pantalla de su televisor de salón, manteniéndose a menudo fiel a una misma (y casi única) cadena. Con el tiempo todo eso cambió. Y llegó la era digital. En la televisión analógica ya no cabían más cadenas y no existía posibilidad física para añadir nuevos canales, porque un bloque de frecuencia de seis megahercios equivale a una sola señal, un solo canal. Pero con la digitalización, el espectro radioeléctrico se fracciona y se optimiza. Por cada frecuencia de 6 MHz, en vez de una sola cadena, se pueden ahora transmitir hasta seis u ocho señales, y se multiplica de ese modo la cantidad de canales. Donde antes, en una zona había siete, ocho o diez canales, ahora hay cincuenta, sesenta, setenta o centenares de canales digitales… Seguir leyendo El fin de la televisión de masas. Por Ignacio Ramonet

Pequeños cambios a la altura del mar

Ayer llovió en la Sierra

Y ríos de lodo llegaron a la playa.

Los visitantes se fueron cuando el olor a monte

Y a tierra humedecida inundaba las casas.

Dejaron tras de sí una mezcla de arcadas y suspiros,

De música y desvelos, de ancestrales pasiones ahora redimidas.

María dijo en la tarde que echáramos al mar lo que nos sojuzgaba,

Pero nadie fue capaz de elegir su propio maleficio.

Yo me perdí en los míos.

 

¿Cuál es la causa de tales mutaciones?

Dicen que Adela bailó en el escenario,

Y que Nubia durmió con más de dos turistas.

 

¿Qué fue lo que pasó?

¿Acaso los prodigios, acaso el descontrol?

 

Los dos tristes mancebos se cotizaron alto,

Y los que ya ven pasar su lozanía,

Remediaron el morbo con el sexo de las desconocidas.

Perdieron el pudor, entregaron su rabia a las mozas del valle.

 

El santo y el vidente, quizás salieron limpios,

Aburridos igual.

Pudo más el deber.

 

Lo cierto es que ayer llovió en la Sierra

Y ahora no queda ni siquiera el recuerdo.

 

Playa de Siboney, Santiago de Cuba, mayo de 1996.
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