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AGNÉS VARDA, LOS DESEOS DE SEGUIR FILMANDO. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Muere la cineasta Agnès Varda a los 90 años
Foto: La Vanguardia

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Empeñada hasta el último momento en reinventar artísticamente la realidad, murió la cineasta Agnés Varda a los 90 años de edad.

Le decían la abuela de la Nueva Ola francesa, pero de abuela aquietada por los años no tenía nada, ni en la manera luminosa de asumir el cine, ni en la articulación vibrante de su verbo, a toda hora en defensa de las ideas de izquierda y en pro de la liberación de las mujeres («El prototipo de maniquí continúa. Tengo la impresión de que no hemos avanzado tanto. Las portadas de las revistas siguen llenas de mujeres cosificadas. Siempre será un asunto de ricos contra pobres, de capital contra trabajo»).

Habría que recordar a una Habana cinéfila conmovida con aquel filme suyo del año 1962, Cleo de 5 a 7, realizado con aire vanguardista y en tiempo real. En ese mismo año había estado en Cuba, visita de la cual  saldría el documental Saludos, cubanos, y un testimonio fotográfico del pueblo y sus dirigentes de gran impacto artístico y social.

La experimentación predominó en ella a lo largo de una carrera de más de 40 filmes, entre documentales y ficción. La felicidad, de 1965, historia de una infidelidad con escenas eróticas «subidas de tono» para la época, es bien recordado por todos aquellos que desbordaron los cines del país para no perdérsela y luego, irremediablemente, discutirla en interminables polémicas.

Sin techo ni ley, de 1985, con una joven Sandrine Bonnaire, es uno de los mejores exponentes de algo que no se cansó de repetir la cineasta: «Nunca he rodado historias burguesas; he preferido dedicarme a retratar a estibadores, a vagabundos, a la gente que no tiene poder. Es eso lo que me interesa».

Su último documental, Agnés por Varda, presentado en el Festival de Berlín del pasado año, habla de ella misma y es un recuento tan sincero como emotivo de su manera de asumir el cine. Hoy es difícil referirse a él sin pensar que fue realizado a manera de despedida.

Pero todavía entonces seguía dando batalla y la artista ganadora de muchos premios se quejaba de ellos: «no paran de agasajarme, pero no tengo dinero para hacer mis películas. Hay un desequilibrio entre mi vitrina de trofeos y el rendimiento económico. Tengo leopardos, osos, perros, un león dorado… Incluso recibí un premio que era un poquito de tierra de todos los países de Europa. Muy bonito, pero inútil».

Por supuesto que a los noventa años, batallando contra el cáncer, Agnés Varda se murió con deseos de seguir filmando.

Fuente: GRANMA

MEMORIA CUBANA DE AGNES VARDA. PEDRO DE LA HOZ

/ GRANMA

Del 29 de abril hasta el 10 de junio próximos, un centenar de imágenes de Agnes Varda podrán ser vistas por los cubanos en el Museo Nacional de Bellas Artes en una exposición que acompaña el 20mo. Festival del Cine Francés en Cuba.

Benny Moré captado por Agnes Varda

Agnes Varda llegó a La Habana en las últimas semanas de 1962. No se arredró ante los recientes acontecimientos que habían mantenido al mundo en vilo, con la Isla en el centro de uno de los episodios más críticos de la Guerra Fría, la crisis de los misiles y el peligro de la guerra nuclear.

Poco antes se casaba con Jacques Demy, en segundas nupcias. A este le faltaban dos años para convertirse en un cineasta famoso con el musical Los paraguas de Cherburgo. Ella, belga de origen pero francesa por adopción, había debutado en la gran pantalla con la película La Pointe Courte en 1954, que abordaba las relaciones de una pareja en un villorrio de pescadores de donde tomó el nombre de la obra, y figuraba como una de las personalidades más inquietantes de la llamada nouvelle vague (nueva ola) desde el estreno en 1961 de Cleo de 5 a 7, sensible reflexión sobre los límites entre la vida y la muerte. Seguir leyendo MEMORIA CUBANA DE AGNES VARDA. PEDRO DE LA HOZ

DE AGNÈS VARDA

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Agnès Varda

El director y productor de cine argentino Aníbal Garisto, circuló recientemente entre los integrantes de la Red de Documentalistas de América Latina y el Caribe (EnDocXXI) la nota que Iván Zgaib escribiera a propósito del diálogo que acaban de sostener la legendaria directora francesa Agnès Varda y el crítico y programador Roger Koza en el Talents Buenos Aires, efectuado entre el 15 y el 19 de abril de 2016 en la capital argentina.

La lectura del detallado reporte que hace Zgaib y la gentileza de Garisto, me llevaron a revisitar la película SIN TECHO NI LEY, de Varda,  y al recuerdo de otra nota, reproducida en noviembre de 2015 en el periódico digital CUBADEBATE, en la que se daba cuenta de la exposición  de fotos que Agnès Varda tomara en Cuba durante la visita que hiciera a la Isla a finales de 1962 y comienzos de 1963, a la sazón inaugurada en el Centro Pompidou, obviamente en París. O sea, estamos hablando de las postrimerías del año de la Crisis de Octubre (o de los Misiles, como también se la conoce); de ahí la extraordinaria importancia que tiene el corto documental que la cineasta francesa realizara entonces en Cuba, titulado SALUT LES CUBAINS, al cual se puede acceder al final de la nota de CUBADEBATE.

Los dejo entonces con este laberíntico y placentero recorrido por la memoria.

Omar González
Fotos: AGNÈS VARDA

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