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AMAURI CHAMORRO: “DIMOS MÁS CAPACIDAD DE CONSUMO QUE EDUCACIÓN PARA LA TOMA DE DECISIONES”. JORGE E. JEREZ

En las redes sociales se construyen realidades y en las calles se influencia la cultura de la gente. Debemos ocupar esas dos trincheras y defenderlas
JORGE ENRIQUE  JEREZ BELISARIO
AMAURI CHAMORRO 1
Amauri CHAMORRO

 

Carlos Amauri Venega Chamorro, conocido como Amauri Chamorro, es experto en comunicación política y ha sido asesor de varios candidatos de izquierda en la región y hasta un poco más allá…

–¿Cómo reinventar la comunicación en los escenarios políticos actuales?

–Ya no se trata de buscar otros canales ni nuevos medios, tienen que cambiar las formas de hacer política, nuestras propuestas. Nuestras formas de actuar se han distanciado de esa clase media que es resultante de las políticas económicas de nuestros gobiernos.

«Hay una asimetría, nosotros hablábamos de socialismo, de combatir la inequidad, de búsqueda de la justicia social, pero lo que hicimos fue insertar el 60 % de la población al mercado de consumo, le dimos mayor capacidad de adquirir bienes materiales que capacidad para absorber información. No le dimos a nuestros pueblos el instrumental educacional para comprender qué ha pasado y a su vez tener criterio para la toma de decisiones en su vida. No existe la gratitud, no esperes que las personas que fueron beneficiadas sean gratas a tu proyecto o a tu movimiento político, la gente se conecta o no se conecta a ti, pero no es grata a ti».

–¿Entonces, creamos burgueses?

–En los países de América Latina y el Caribe se ha generado una burguesía progresista, un grupo de personas que por estar pegados al Gobierno sacaron provecho y la sociedad lo ve como contradictorio. Hablamos tanto de socialismo, de equidad y fuimos nosotros mismos los que generamos una nueva capa de burgueses, eso te rompe el discurso y te quita el sustento de lo que estás diciendo.

«Hay que entender las dinámicas de las estructuras de los sistemas políticos, en algunos países los gobiernos progresistas fueron más de centro que de izquierda. Inevitablemente tuvieron que gobernar con los sectores más conservadores de derecha, como fue el caso de Brasil, donde gobernaron en consenso por 14 años hasta que decidieron sacar a la presidenta Dilma por la fuerza, es un retroceso, pero optaste por gobernar con la derecha. Hay que comprender que si no se radicaliza, si no se sale del ciclo, si no interiorizas que no puedes gobernar con la derecha, porque sabes que te van a tumbar, no vamos a avanzar mucho más.

–¿Y ahora qué se puede hacer?

–Ya fuimos por la vía de negociar con la derecha y vimos que no da resultados, pero ¿si vamos solo con la izquierda no tenemos la mayoría de los votos? Yo creo que estamos en un momento en que podemos reconstruir la relación con las bases, reaproximarnos a las organizaciones sociales, que de cierta forma nos distanciamos de ellas al llegar al poder, como mismo nos distanciamos de las calles, algo general en todos los procesos.

–¿Tomar las redes o tomar las calles?

–Las dos.  En las redes sociales se construyen realidades y en las calles se influencia la cultura de la gente. Debemos ocupar esas dos trincheras y defenderlas, los jóvenes conviven más dentro de las redes sociales, se interrelacionan con otras personas a través de estas plataformas, si esta gente habita las redes de esa manera, entonces yo debo estar allí para poder dialogar con ellos. Pero nos pasó que los gobiernos de izquierda ponderaron mucho más el estar en lo virtual que en las calles, y hoy ante las persecuciones judiciales a nuestros líderes las calles no se han movilizado, sin embargo en las redes continuamos ganando el relato, pero eso no cambia la realidad.

–¿La derecha regresará mucho más agresiva?

–Creo que estamos en una fase muy compleja. Ha calado en la sociedad de nuestro continente la percepción de que somos corruptos. Pasa en Argentina, pasa en Brasil, países en los que para muchos la izquierda ya no es una opción. Cada vez es más difícil hacer que la gente indecisa vote por nuestras propuestas. En tiempos como este es esencial crear en nuestra gente la capacidad de resistencia comunicacional. Se nos va a dificultar la reagrupación de los sectores populares, porque la derecha aprende también. Debemos entender la historia, el progresismo latinoamericano llega en un momento de profunda crisis económica por parte del neoliberalismo, ya ese modelo no era más una opción, pero la situación ha cambiado.

«Se va a demorar décadas para que los gobiernos progresistas vuelvan al poder, venimos de un ataque muy duro, muy bien armado y estructurado, una sociedad que ha cambiado y en este momento la gente se conecta un poco más con la derecha que con la propia izquierda. La situación económica de nuestros países es mala, pero no es el desastre que dejó el neoliberalismo, o aún no lo es, aunque países como Argentina ya estén tocando fondo, los medios todavía manejan la situación. También el discurso de la corrupción ha sido efectivo y los votantes dicen: “yo no quiero volver a eso”. El regreso de las izquierdas será difícil, pero no imposible».

Fuente: GRANMA

AMAURI CHAMORRO: RELATOS DESDE LA IZQUIERDA. MARYLÍN LUIS GRILLO

Entre law fare, fake news y otras tantas agresiones en América Latina, el comunicador ecuatoriano Amauri Chamorro nos habla de nuevos códigos y de una juventud comprometida con causas justas a la que hay que emocionar.
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Amauri Chamorro. Foto: Roberto Suárez

MARYLÍN LUIS GRILLO

MARILYN JRUn día antes había inundado el aula del Instituto Internacional de Periodismo José Martí con lecciones sobre América Latina.

Habló del progresismo y de las revoluciones. Dijo también que las izquierdas de la región habían creado una burguesía y destacó el error comunicacional en los reveses de las campañas políticas, pero —afirmó— no fue el único.

Amauri Chamorro se define a sí mismo en Twitter, donde tiene casi 15 000 seguidores, como un «soldado de la segunda independencia de América Latina. Ms. en Comunicación política, estratega, consultor, analista, escribo en “portuñol”».

Lo último se entiende por los tantos años que ha vivido en Brasil (allí incluso se formó profesionalmente y trabaja ahora) y por su origen ecuatoriano. Fue, durante muchos años, parte del equipo de trabajo del expresidente Rafael Correa.

Cuando lo entrevisto en La Habana viste informal, escribe en su laptop mientras toma café y fuma un tabaco, recibe numerosas llamadas y usa un pulóver de «Zapata vive».

—¿Cómo se entiende que la izquierda latinoamericana haya reafirmado el capitalismo?

—Económicamente lo que hizo el progresismo latinoamericano a través de la llegada de estos presidentes fue insertar a la gente a la sociedad de consumo. El primer paso fue entregarle a la ciudadanía más capacidad de endeudarse: tuvieron más acceso a los bancos, a comprar a crédito su casa, aumentaron su sueldo, comenzaron a tener más trabajo, mejores condiciones laborales. También llegaron, obviamente, los procesos de justicia social, los derechos al acceso a más educación, salud, a la vivienda… Pero el gran avance fue material.

«Eso permitió que a lo largo de diez años, cuando surge una nueva generación que no pudo ser acompañada con una transformación cultural de la percepción de su sujeto histórico sobre los factores que posibilitaron que tuviera una mejor calidad de vida, no le permitieron entender que había mucho que avanzar y que su avance material era apenas uno de los pasos a lograr.

«Si vemos eso desde un punto de vista sociológico, filosófico, económico, lo que hicimos fue reafirmar el capitalismo. Si las personas no tuvieron una condición de percibir que el progresismo les había dado muchas más cosas que apenas una mayor capacidad de consumo, entonces reafirmamos ese capitalismo, esos valores capitalistas en el que yo construyo la percepción de lo que soy, de mi entorno y de mi familia a partir de la capacidad que tengo de comprar cosas».

ASIMETRÍAS Y NUEVAS GUERRAS

El 6 de diciembre de 1998, Hugo Rafael Chávez Frías gana las elecciones presidenciales de Venezuela con el 56,2 por ciento de los votos. Ese fue un punto neurálgico en el cambio que Latinoamérica viviría en los 2000.

Luego llegaría Lula en BrasilNéstor y Cristina Kirchner en ArgentinaEvo Morales en BoliviaRafael Correa en EcuadorDaniel Ortega vuelve en Nicaragua y Pepe Mujica en Uruguay.

«Cuando el progresismo llegó a las presidencias, cuando se convirtió en una opción política real de sustituir por vías democráticas el neoliberalismo que se instauró en América Latina durante los años 90 del pasado siglo, en aquel entonces dialogaba con un gran grupo de electores pero que en su mayoría eran pobres, eran los que no tenían acceso a ese consumo, no tenían acceso a los hospitales, a la educación», prosigue Chamorro.

«Al llegar el progresismo hablaba de la conquista de esos derechos, sobre un mundo mejor, sobre una mejor vida, sobre superar esa pobreza; solo que cuando eso cambia la gente ya no está preocupada por si iba a tener trabajo o no.

El progresismo continuó hablando a esas mismas personas como les hablaba anteriormente; no renovó sus códigos, no habló más sobre el futuro, hablaba sobre el pasado: “Mira lo que yo he logrado, mira los hospitales, mira lo que yo he hecho”, y en un país que tiene una sociedad capitalista, como la nuestra, tienes que, continuamente estarles hablando sobre el futuro, sobre las nuevas conquistas. Seguir leyendo AMAURI CHAMORRO: RELATOS DESDE LA IZQUIERDA. MARYLÍN LUIS GRILLO