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COPÉRNICO Y LA IGLESIA CATÓLICA. ANTHONY GOTTLIEB

COPÉRNICO 2

ANTHONY GOTTLIEB

ANTHONY GOTTILIEBEn 1543, cuando Copérnico publicó su descripción de que la Tierra se mueve girando sobre su eje y dando vueltas alrededor del Sol, uno de los aspectos más revolucionarios de su obra era la afirmación de que lo que decía era efectivamente cierto. La nueva astronomía que proponía no era un mero ejercicio hipotético en cálculos planetarios, sino una descripción de cómo era realmente el sistema solar.

Algunos de sus amigos trataron de ocultar este sorprendente hecho: su De Revolutionibus apareció por vez primera con un prefacio anónimo que efectivamente afirmaba que esta no era la intención de Copérnico. Según el prefacio, escrito por un nervioso amigo que se había encargado de dar a la imprenta la obra de su moribundo autor, Copérnico no pretendía dar a entender nada acerca de la posición y los movimientos reales de los cuerpos celestes. El libro era una mera ilustración de cómo su modelo alternativo de los cielos podía proporcionar una base útil para efectuar cálculos astronómicos.

Aquel prefacio conciliador no engañó a nadie. Las ideas de Copérnico habían estado en circulación desde bastante antes de la publicación del De Revolutionibus y habían sido inmediatamente atacadas por los reformadores protestantes, que las consideraban como una desviación inaceptable de las

Escrituras. Martín Lutero (1483-1546), que insistía en una lectura estrictamente literal de la Biblia –un retorno, según él, al cristianismo original–, calificó a Copérnico de tonto y de astrónomo advenedizo.60 La Iglesia Católica no estaba tan comprometida con el fundamentalismo bíblico y tardó algo más en emitir su condena oficial. Pero a finales del siglo XVI el crecimiento de la amenaza protestante había sensibilizado a la jerarquía eclesiástica ante los retos que se estaban planteando a su autoridad intelectual. El copernicanismo se estaba convirtiendo en uno de estos retos y por consiguiente era preciso cortarle las alas. Como consecuencia, en 1610 se prohibió a los católicos leer las obras de Copérnico (en realidad la Iglesia Católica, de una forma absurda e impotente, se negó autorizar la impresión de ninguna obra copernicana hasta 1822). Seguir leyendo COPÉRNICO Y LA IGLESIA CATÓLICA. ANTHONY GOTTLIEB