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ARMANDO HART EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FREI BETTO

 

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FREI BETTO*

Buenos días a todas y a todos.  Quiero agradecer a Eloísa y a la Asociación (Hermanos Saíz, N. del E.) por esta invitación de estar aquí con ustedes, agradecer a tantos amigos de aquí de Cuba y Brasil, gente con quienes yo tengo una larga historia.  No voy a citar nombres porque si olvido alguno es una tragedia.

Y yo también agradezco a Eloísa, que me ha pasado su ponencia por escrito, que la voy a leer después de precederla en esta intervención.  Yo decía de explotación porque, como me voy mañana, a cada rato hay gente que marca una agenda, una cita, y que si tú puedes, no sé qué cosa, cómo volver a irme, y entonces quiero atender también otras solicitudes.

Por la tarde voy a estar en la Feria presentando dos libros, un libro que se llama Lo que la vida me enseñó, ese libro son trece relatos autobiográficos, y otro libro, que es una novela, que se llama  Alucinado son de tuba.  Es una novela sobre el mundo marginalizado de Brasil, sobre todo niños de la calle, gente que vive en un mundo de la exclusión social.

Bueno, vamos a hablar de nuestro querido Armando Hart.  Yo tenía una amistad muy fraternal, muy íntima, con Armando, por muchas razones, porque yo en la vida no hablo de coincidencias, sino de Cristoincidencias, como incidencias así que tienen la mano de Dios en esas cosas.  Primero porque yo entré en Cuba por primera vez en 1981 por las manos de Armando Hart, que era Ministro de Cultura.  Yo había conocido en el año anterior a Fidel en Managua,  y fue cuando Fidel me preguntó si yo estaría dispuesto a venir a Cuba.

Hay que recordar que en aquel momento todavía estaba la dictadura militar en Brasil, que terminó solamente en el 1985, no había ninguna relación entre Brasil y Cuba, ya yo de hecho había pasado dos veces por la cárcel, y entonces era un riesgo venir a Cuba, tenía que venir vía Lima o Panamá para sacar una visa que no estuviera grabada en el pasaporte.  Pero yo asumí el riesgo a partir del momento en que el Comandante me propuso ayudar al gobierno de Cuba en un acercamiento con la Iglesia católica.  Yo le dije a él: de mi parte, sí, estoy dispuesto al riesgo, pero depende de los Obispos; para un diálogo, un acercamiento, las dos partes tienen que estar dispuestas.  Entonces vine aquí a hablar con los Obispos, incluso en aquel momento los Obispos entre ellos no llegaron inmediatamente a un acuerdo, tenían muchas incertidumbres, y me pidieron salir de la sala, afuera, yo estaba allí afuera.  Una hora después me llamaron porque algunos decían que yo iba a ser manipulado por el Partido y la conspiración comunista y no sé qué cosa y todo eso.  Ah, antes de salir de la sala, yo dije una frase que fue importante y creo que tuvo un peso.  Digo: Bueno, ustedes saben que yo vengo aquí a prestar un servicio.  El gobierno quiere que yo haga este puente entre la Iglesia católica y él; parece que ustedes no quieren, yo no voy a venir más; ahora, la responsabilidad a delante de la historia y delante de Dios es de ustedes. Y salí de la sala y después ellos dijeron: “No, tú tienes que venir”.

Entonces seguí entre comillas haciendo ese trabajo solamente hasta 1991, y esto está todo retratado en dos libros que ustedes conocen: Fidel y la religión y Paraíso Perdido, que salió hace poco. Un detalle es que Fidel revisó completo Paraíso Perdido (hizo una revisión completa), porque como libro trata de los treinta y tres años de mi trabajo en los países socialistas y como la Unión Soviética desapareció, los países del Este europeo también, ya no son socialistas, y una tercera parte del libro trata de Cuba.  Y por eso fue muy importante esta revisión que Fidel hizo del libro porque él apuntó varios equívocos de información que yo tenía, nombres de personas, fechas de algunos episodios.

Pero, ¿volvemos a Hart?  Había aquí un Encuentro de Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos; si me equivoco en alguna cosa, Eloísa me ayuda, porque yo me he puesto viejo, la memoria ya no está tan fresca de muchas cosas y no he preparado nada por escrito; mi empatía con Hart era de corazón a corazón, y yo prefiero hablar desde el corazón.

Entonces yo me recuerdo que en este vuelo, que estaban Fernando Morais y otros de Brasil, había un físico brasileño, el más viejo de toda la delegación, llamado Mario Schenberg, un gran físico, fundador del Partido Comunista Brasileño, que él creó un lío cuando el avión salió de Panamá hacia La Habana.  Llamó a Fernando, que era un poco nuestro jefe, porque era quien tenía más relaciones con el gobierno de Cuba, y dijo: “Yo no voy a bajar de este avión en La Habana, ¿por qué?  Porque yo soy fundador del Partido Comunista Brasileño, y ahora me he dado cuenta de que estoy invitado por una entidad cultural y no por el Comité Central” (RISAS).  Mira, ese es el problema. “Quieres conocer a Juanito, dale un carguito” (RISAS).  Ese es un tema que nosotros tenemos que profundizar a cada rato: el ser humano y su relación con el poder, es muy complicado.  Y eso vale para todo: para el Partido, para la Iglesia, para un centro deportivo.  Válido en cualquier parte.  Y Mario dijo: No voy a bajar en La Habana porque ahora me he dado cuenta de que, por la importancia histórica que tengo en Brasil, debió ser el Comité Central o el Buró Político, el que debió invitarme, no una institución ahí cultural.  Claro, primero, que él no tenía la dimensión de Casa de las Américas, porque hablar de instituciones culturales desde Brasil en tiempos de dictadura, mira, no hay comparación con Casa de las Américas.  Seguir leyendo ARMANDO HART EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FREI BETTO

RECUERDOS EN TIEMPO PRESENTE. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI

Descansaba Armando Hart en el Centro de Estudios Martianos fundado por él desde la primera hora de su designación al frente del Ministerio de Cultura. El sitio era demasiado pequeño para acoger a todos aquellos que aspiraban a rendir homenaje a un indispensable de la historia de la Revolución Cubana. Tenía, sin embargo, un indiscutible valor simbólico. Representaba la línea de continuidad entre la tradición martiana, el áspero presente de la contemporaneidad y el trazado de un mañana proyectado hacia la irrenunciable construcción del país, frágil en su  condición insular y sólidamente afincado en el misterio que lo protege.

Bajo el estremecimiento  del duelo, son muchos los que han evocado la trayectoria del joven que, desde sus años  estudiantiles, se entregó sin reservas al empeño de transformar la nación, arriesgó la vida en medio de la clandestinidad, luchó junto a Frank País en las hornadas del 30 de noviembre y recibió el triunfo de enero en la prisión de Isla de Pinos. Ajeno a mezquindades sectarias, fue el ministro de la Campaña de Alfabetización y el llamado a reparar los daños causados por los errores en la aplicación de las políticas culturales durante los 70 del pasado siglo.

En el silencio de la despedida, me asaltaban las voces del recuerdo, de su hacer y pensar cotidiano en la solución de los grandes y pequeños problemas, ninguno insignificante, porque unos y otros se intercalan e interceptan como la piedra en el zapato que entorpece el andar del caminante. Conocí de cerca las cualidades del trabajador infatigable que sostenía el andamiaje de la figura pública. Su capacidad convocante residía en el reconocimiento de su insobornable trayectoria política alentada por la fidelidad a un ideal y por la decencia, virtud primordial que abría cauce a la confianza mutua, fuente de todo diálogo productivo, libre de reservas, prejuicios y mezquindades.

Sus colaboradores más cercanos distaban mucho de ser dóciles ejecutores de decisiones prefijadas. De formación heterogénea, a través de su experiencia de vida forjaron criterios arraigados sobre muchos asuntos.

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UN GRAN REVOLUCIONARIO CUBANO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

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ÁNGEL GUERRA CABRERA

Ha muerto en La Habana Armando Hart Dávalos, uno de los más notables integrantes de la Generación del Centenario encabezada por Fidel Castro. Lo conocí cuando era ministro de Educación, en una pequeña reunión en la ciudad de Ciego de Ávila a la que citó a un grupo de estudiantes revolucionarios de preuniversitario. Acababa de producirse la traición de Hubert Matos, jefe militar de la entonces provincia de Camagüey, y Hart centró sus planteamientos en el imperativo de la unidad del movimiento estudiantil y de todos los revolucionarios ante los embates de la contrarrevolución y el imperialismo, así como en la importancia de trabajar con y respetar a los profesores que no hubiesen tenido complicidad probada con el régimen batistiano. No imaginaba que pocos años después tendría el privilegio de colaborar de cerca con el dirigente revolucionario que me había impresionado tanto por su agudeza y lucidez en aquel primer encuentro. Su defensa de la necesidad de la unidad de los revolucionarios cubanos y latino-caribeños sería una constante a lo largo de su actividad política y teórica. Hart insistía en que al clásico proverbio de divide y vencerás había que oponer el martiano y fidelista unir para vencer.

Desde sus años universitarios combatió infatigablemente contra el golpe de Estado proimperialista de Fulgencio Batista y el corrupto y sanguinario régimen dictatorial que instauró. Posteriormente a conocer a Fidel, fue fundador y miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y uno de los organizadores junto a Frank País y Vilma Espín del heroico alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba en apoyo al desembarco del Granma. Más tarde ascendería a la Sierra Maestra para coordinar con Fidel el apoyo de la organización desde el llano a la joven y hostigada guerrilla al tiempo que conducía al periodista Herbert Mathews a realizar una entrevista al jefe de la revolución, que echó por tierra la mentira de que había muerto, difundida por la dictadura. Siempre dijo que su vida se dividía en dos partes: antes y después de conocer a Fidel.

Brillante pensador marxista de profundas raíces en el pensamiento de Martí, ajeno a los dogmas y al sectarismo, hizo importantes contribuciones a la teoría y la práctica revolucionarias en los campos de la educación, la cultura y la lucha de ideas. Como primer ministro de Educación de la revolución (1959-1965) y artífice de la Campaña Nacional de Alfabetización, sentó junto a Fidel las bases filosóficas, pedagógicas y organizativas del sistema de educación sustentado en la amplia participación popular organizada, que tanto prestigio ha dado a Cuba. Dirigente del Partido Comunista de Cuba desde su fundación y de las organizaciones unitarias que lo precedieron, a su construcción y labor ideológica realizó importantes aportes. Capítulo aparte merecen sus relaciones con los jóvenes, las organizaciones estudiantiles y la Unión de Jóvenes Comunistas, a los que siempre escuchó y hacia quienes ejerció un fecundo magisterio.

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ARMANDO HART, DISCÍPULO Y HERMANO DE FIDEL. PEDRO DE LA HOZ

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PEDRO DE LA HOZ

«Con certeza puedo afirmar que mi vida está dividida en dos etapas fundamentales: antes y después de conocer a Fidel Castro». Fue el 26 de noviembre del 2016 cuando Armando Hart encabezó con esas palabras, en medio del dolor, su evocación personal del líder de la Revolución Cubana.

Hart y a Fidel
Una profunda amistad, forjada en el calor de la lucha, unió a Armando Hart y a Fidel. Foto: roberto salas

Un año después de aquel testimonio –es decir, un año y un día después de la partida de Fidel–, Hart se despide. Era uno de los más leales y aventajados discípulos del Comandante en Jefe y, a la vez, uno de sus más entrañables hermanos de lucha y esperanza.

Se descubrieron mutuamente en el fragor del combate contra la tiranía; luego del asalto al Moncada, Hart supo que Fidel era «el líder y el movimiento a que aspirábamos, el que Cuba necesitaba y dentro del cual valdrían la pena los mayores sacrificios, incluidos el de entregar la vida misma a la causa de la libertad y la justicia para el pueblo cubano»; y Fidel supo que en Hart tenía a un luchador creativo, tenaz y decidido, al que le unían ideas, proyectos y la firme vocación para llevarlos a vías de hecho aun en las más difíciles y complejas circunstancias. Ambos coincidieron, por supuesto, en el amor y conocimiento de la obra martiana, en el estudio, comprensión y aplicación a las condiciones concretas de Cuba del legado de Marx, Engels y Lenin, y en una irreductible militancia antimperialista. Seguir leyendo ARMANDO HART, DISCÍPULO Y HERMANO DE FIDEL. PEDRO DE LA HOZ

EL JOVEN HART COMANDA UN EJÉRCITO SINGULAR. MARTA ROJAS

Armando Hart, ministro de Educación, en compañía de Camilo Cienfuegos, recibe de las manos de Raúl Castro, las llaves simbólicas del campamento de Columbia, convertido en Ciudad Escolar Libertad. FOTO: Archivo

Cupo al joven Armando Hart Dávalos, en su condición de ministro de Educación del Gobierno Revolucionario, recibir el campamento militar de Columbia (sede del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de tierra, mar y aire de la República, antes del triunfo de la Revolución) para convertirlo en un establecimiento educacional modelo, que en lo adelante se llamaría Ciudad Libertad. La ceremonia, concebida como un sencillo acto de masas, se convirtió aquel día —14 de septiembre de 1959— en uno de los acontecimientos más trascendentales de ese año, repleto de hechos memorables.

En el polígono de la antigua Columbia, el comandante Raúl Castro, como jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, le entregaba al titular de Educación aquel cuartel. Fue una clara mañana de verano y con ese acto comenzaba oficialmente el primer curso escolar en Cuba revolucionaria. Fidel estaba presente, entonces era Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, y con él, el presidente Osvaldo Dorticós Torrado. Sería aún más significativa aquella entrega porque contó con la presencia protagónica —como Jefe del Ejército Rebelde y héroe invasor al frente de la columna Antonio Maceo Grajales— de Camilo Cienfuegos, quien apenas un mes después desaparecería trágicamente.

Hart y Camilo charlaron animadamente. Camilo bromeaba con Hart sobre el campamento que debía «mandar» y uno de cuyos muros el propio Camilo derrumbó simbólicamente con una mandarria.  Seguir leyendo EL JOVEN HART COMANDA UN EJÉRCITO SINGULAR. MARTA ROJAS

CARTA DE ERNESTO CHE GUEVARA A ARMANDO HART DÁVALOS

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Ernesto Che Guevara
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Armando Hart Dávalos

Dar-Es-Salaam

(4/XII/1965)

Mi querido Secretario:

Te felicito por la oportunidad que te han dado de ser Dios; tie­nes 6 días para ello. Antes de que acabes y te sientes a descansar como hizo tu predecesor, quiero exponerte algunas ideíllas sobre la cultura de nuestra vanguardia y de nuestro pueblo en general.

En este largo período de va­caciones le metí la nariz a la fi­losofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pen­sar; ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero, además, suelen ser muy malos, la segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filo­sófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por ello hice un plan de estudio para mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar. El plan mío es de lecturas, naturalmente, pero puede adaptarse a publicaciones serias de la editora política.

Si le das un vistazo a sus pu­blicaciones podrás ver la pro­fusión de autores soviéticos y franceses que tiene.

Esto se debe a la comodidad en la obtención de traducciones y seguidismo ideológico. Así no se da cultura marxista al pueblo, a lo más, divulgación marxista, lo que es necesario, si la divulgación es buena (no es este el caso), pero insuficiente.

 Mi plan es este:   Seguir leyendo CARTA DE ERNESTO CHE GUEVARA A ARMANDO HART DÁVALOS

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