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LA CONSTRUCCIÓN DE LO POSIBLE. PLATAFORMA TEÓRICA DE LA 13 BIENAL DE LA HABANA

Art gallery Wilfredo Lam in Old Havana, pink building © Cuba Absolutely, 2014 

CENTRO DE ARTE CONTEMPORÁNEO WIFREDO LAM

La Bienal de La Habana, reconocida entre los eventos más prestigiosos de Latinoamérica, el Caribe, y el mundo, ha hecho visibles no solo el pensamiento y la práctica artística cubanos, sino la creación artística contemporánea del Sur Global y otras regiones del orbe. Desde su surgimiento en 1984, ha sido una plataforma en favor de la justicia y la igualdad. Ha estimulado el trabajo sociocultural, la reflexión teórica y el papel transformador de las artes visuales en un mundo polarizado, segregado culturalmente y dominado por la supremacía del mercado. El evento pretende dar continuidad a sus proyecciones fundacionales teniendo en cuenta las condiciones de un mundo en el que se han intensificado las amenazas nucleares y belicistas, la xenofobia, el racismo, los desplazamientos forzados, las tendencias fascistas, la violencia contra el que es diferente, los conflictos étnico-culturales, la desigualdad, el terrorismo, el uso sistemático de la mentira y una crisis medioambiental que amenaza la supervivencia de la propia especie humana.

Margarita González Lorente, Subdirectora del Centro Wifredo Lam, y Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas,

Esta crisis nos afecta a todos y en particular a los países insulares del Caribe. El culto al consumismo y la promoción de un derroche irresponsable de los recursos naturales del planeta, hacen imprescindible movilizar a amplios sectores en la labor de preservar el equilibrio  sociedad – cultura – naturaleza. La ciencia ha entendido la necesidad de enfocar esta cuestión de manera multidisciplinaria y sistémica, y el arte no ha estado ajeno a ello.

Ante la persistencia de los hegemonismos militares, económicos, políticos y culturales, se reconfiguran modelos de existencia en un intento por hacer surgir nuevos proyectos emancipatorios y por dignificar la convivencia entre los seres humanos en medio de tantas contradicciones. Entre ellos, el rescate de formas de vida comunitaria, la lucha por la preservación de la memoria y la validación de otros saberes y sistemas de conocimiento; la búsqueda de mayores correspondencias entre la creación y las prácticas de vida; o de puntos de convergencia, nodos y redes que propongan espacios para futuros modelos de comprensión y solidaridad entre los seres humanos.

La 13ª Bienal de La Habana, a celebrarse del 12 de abril al 12 de mayo del 2019, propone incentivar la interacción entre creadores, curadores, expertos e instituciones, en toda una variedad de procederes que aporten variantes de sostenibilidad, sin alejarse del carácter propositivo que toda obra o proyecto artístico representa. Aspiramos a que el arte señale nuevos caminos de razonamiento colectivo y que sus realizaciones ofrezcan, a partir de la confrontación de diferentes modelos creativos y de circulación, un mayor acercamiento entre públicos, localidades y niveles de experiencia. Junto a la idea de responder al presente, estas prácticas esbozarían posibles nociones de futuro que, al menos en el nivel poético o simbólico, se correspondan con algunas necesidades de transformación social.

¿Puede lo artístico implicar una nueva dimensión social y servir de modelo para el encuentro con nuevas estructuras de sostenibilidad? ¿En qué medida las prácticas emergentes de sobrevivencia, emancipación y desarrollo social inspiran y pueden generar nuevas narrativas y metodologías artísticas? ¿Qué tipo de relaciones podemos establecer entre curadores, artistas, proyectos, grupos y prácticas emergentes, instituciones nacionales e internacionales, o incluso entre diferentes esquemas de circulación del arte?

La próxima edición asume la Bienal como espacio para aquellas tipologías artísticas que entiendan la creación como acontecimiento vivo o experiencia en curso. Nos interesan aquellas estrategias que resulten de múltiples confluencias o propicien la existencia en redes de intercambio más allá de la autonomía estética y la noción tradicional de autoría, con vocación transformadora y de reconocimiento de la diversidad.  Asimismo, potenciar la conformación de nuevas relaciones sociales y simbólicas generadas por diferentes modos de interacción con el arte al asumir los enfoques de transversalidad en la perspectiva cultural y multidisciplinar.

Aspiramos a la creación de circuitos entre los cuales se ensayen modalidades de coexistencia y respeto. Bienales internacionales que han permanecido casi ajenas entre sí, encontrarían aquí un diálogo cercano de hermanamiento; artistas y artistas devenidos gestores se evidenciarían como una unidad posible; proyectos de desarrollo e iniciativas que tributan a intereses locales y comunitarios confluirían en un mismo plano. Asimismo, curadores, mediadores de la actividad artística y gestores culturales emergentes, junto a otros ya establecidos, acompañarían estos procesos desde el entendimiento colegiado y marcarían una pauta de diferencia entre los mecanismos habituales de circulación propios de las bienales.

De ese modo la institución, en consonancia con el arte y su permanente ejercicio transformador, mantendría la energía necesaria para contribuir al mejoramiento humano en medio de cualquier complejidad. La Habana acogerá nuevamente su más trascendente evento internacional de las artes visuales y deja abierta, desde ahora, una plataforma de intercambio y análisis de las ideas que habrán de conformarlo.

Equipo de Curadores, 13ª Bienal de La Habana, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam

#Cuba #CubaEsCultura #CNAP #13BienaldeLaHabana

“MIGUEL BARCELÓ”. RAMÓN CHAO

RAMÓN CHAO / BLOG DEL AUTOR

 Miquel Barceló

“Triunfar tarde no es triunfar; es alcanzar a la vez la inmortalidad y la muerte”, solía decir Disraeli, según su biógrafo André Maurois. Me lo repitió más o menos igual Juan Carlos Onetti, cuando le pregunté si un día le darían el premio Nobel : “A mí que me devuelvan la juventud; la cambio por todas las recompensas”, respondió. Barceló no tendrá que esperar la muerte para ser inmortal; lo era a sus cuarenta y cinco años, cuando se encontraba en el camino medio de su vida: era, a mi entender, el primer pintor vivo que exponía en el Louvre.

El día de la inauguración – Ilustraciones para la Divina Comedia – evocábamos una de sus primeras exposiciones, hace más de veinte años, en Son Servera de Mallorca. Allí nos llevó Marietta Llorens Artigas; a su guarida (eso parecía) vecina a la iglesia de Santa Eulalia de Palma. Eran las doce de la mañana y aún no se había levantado. Nos recibió cargado de amabilidad y de sueño. Y repasamos su vida. De niño era rico de calles y plazas, de amigos, de iniciativas, de peleas y de algunas atrocidades con los animales, a los que perseguía y capturaba para plasmar en los cuadernos escolares el proceso de putrefacción. “Creo que pinto desde que nací, por lo menos desde el comienzo de mis recuerdos”.  Hacía de todo y a la vez, como los adolescentes inquietos. Un día director de cine, a la siguiente guitarra electrónica y por la noche escritor. “Incluso soñé con ser explorador, y de una forma más confusa, aventurero, lo que tal vez que haya logrado hoy. Con el tiempo la cosa se fue solidificando de forma natural. Como mi madre pintaba, en casa había óleos, pinceles, telas y libros de arte.” Era una casa tan grande que las tres cuartas partes de ella estaban abandonadas, lo que permitía dedicar varios cuartos a los animales: cerdos, conejos, gallinas y otro para Miquel. Tenía mucha facilidad para inventar imágenes. “Mis amigos de la escuela y desde muy pequeñito me las pedían. Y seguí pintando hasta hoy, de modo que no tuve ni que plantearme el futuro.”

El barco que nos llevaría a Francia a mi mujer y a mí saldría a las dos de la tarde, de modo que tuvimos que marcharnos en plena conversación. Pintor reflexivo, pero con un sistema de ejecución brutal. ( intento siempre encontrar el gesto definitivo), Barceló relaciona el uso de los recursos pictóricos posibles con una concepción del arte como terreno de la extrema libertad. “Siempre detesté las estrategias. Todos los reduccionismos y lo pudiéramos llamar posmoderno para mí está liquidado. Estoy harto de todas esas ideas posmodernas norteamericanas que se intentan trasladar aquí y me parecen un gran error. Hay que inventar nuevos lenguajes. Y esto siempre se logra cuando parece que nada es posible, que llegamos al límite de todo, cuando no se puede creer en nada, cuando se agotaron las ideologías.”

Desde muy joven inicia un inacabable ataque contra las convenciones pictóricas tradicionales y se enfrenta a los dogmas teóricos de la vanguardia más reaccionaria. Cortó pronto con la formación tradicional que tuvo de joven para emprender otra vía. “Empecé a ver pintura académica y luego el Arte bruto y Pollock. “Me gustaba la forma de pintar de éste, que terminó pareciéndose a su pintura. Me fascina esta transformación de un pintor, o de un futbolista, cuyo cuerpo se va adecuando a un objetivo. El Pollock de los últimos años, cuando parecía buscar la figuración a partir de sus campos de energía abstractos”.  Seguir leyendo “MIGUEL BARCELÓ”. RAMÓN CHAO

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