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CONSIDERACIONES EN TORNO A LA BATALLA MEDIÁTICA EN AMÉRICA LATINA. ATILIO A. BORON

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ATILIO A. BORON

En las ciudades de La Paz y Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, los días 27 y 28 de Septiembre del corriente año tuvo lugar un seminario internacional para discutir el tema objeto de la presente nota. El evento reunió a un conjunto de analistas bolivianos e internacionales y también a dirigentes y militantes de los movimientos sociales de ese país para analizar una de las armas más virulentas de la contraofensiva lanzada por el imperio: la batalla mediática. Contó con la presencia de intelectuales bolivianos como Emilio Rodas, Hugo Moldiz y Katu Arkonada, y Gisela López, Ministra de Comunicación del Estado Plurinacional de Bolivia, en representación del gobierno boliviano. A estos se sumaron Randy Alonso Falcón (Cubadebate), Luis Hernández Navarro (La Jornada, México y TeleSUR), Érika Ortega Sanoja (corresponsal de RT en Venezuela), Otavio Antunes (Fundación Perseu Abramo de Brasil), Carlos Antonio Lozada (prensa FARC, Colombia), Juan Manuel Karg (Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad), Luis Bruschtein (Página/12), y el autor de esta nota.

Imposible reseñar la variedad de asuntos tratados a lo largo de dos días de intensos debates, estimulados además por sendas reuniones con el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera. No obstante, a la hora de señalar las principales conclusiones de este evento hubo un amplio consenso acerca de los graves riesgos que la intensificación de la contraofensiva imperialista -con su tropa de asalto mediática a la cabeza- entraña para la viabilidad misma de la democracia y la autodeterminación nacional en América Latina y el Caribe. El objetivo del desenfreno de Washington es inocultable: “restaurar las condiciones vigentes en esta región en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana” como reza el documento final firmado por los participantes del encuentro.[1]

Instrumentos de esta iniciativa son las continuas presiones desestabilizadoras –a veces francamente destituyentes- que el gobierno de Estados Unidos ha venido ejerciendo en estos años con alevosía y perversidad en comunión con sus clientes locales. Blanco preferido de la agresión ha sido la Venezuela bolivariana, pero esta política también se ha aplicado, de modo apenas más disimulado, sobre todos los gobiernos progresistas del continente sin excepción. El reciente endurecimiento del bloqueo a Cuba impulsado por Donald Trump reitera la vigencia de esta pertinaz ofensiva contra la isla rebelde. Otras herramientas de esta estrategia son los mal llamados “golpes blandos” en donde una pandilla de jueces, legisladores y medios de comunicación derrocan “legalmente” y sin apelar a la intervención de las fuerzas armadas a gobiernos desafectos: Honduras en 2009, Paraguay en 2012 y Brasil en 2016 son otros tantos hitos de esta siniestra política, aparte de las tentativas fracasadas en Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010. El asalto al poder de la derecha en Brasil en 2016 fue ejecutado por una cuadrilla de corruptos y mafiosos orquestados casualmente por la embajadora estadounidense Liliana Ayalde, la misma que dirigió el “golpe express” en contra de Fernando Lugo en Paraguay en 2012 (resuelto en menos de 24 horas) y que hoy se desempeña como jefa civil del Comando Sur. La involución democrática que padece la Argentina actual bajo el gobierno de Mauricio Macri y la intensificación de la presencia militar estadounidense en el área son otras tantas dimensiones de la guerra de reconquista lanzada por Washington con la ilusión de cerrar el desafiante paréntesis abierto con el triunfo de la Revolución Cubana el 1º de Enero de 1959.

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TENACES PUBLICISTAS DEL IMPERIO. ATILIO A. BORÓN

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Evidentemente, las crisis enseñan. Hacen caer las máscaras de quienes aparecían ante los ojos del público como “periodistas” –serios, independientes, bien informados– y los revela como lo que son: agentes de propaganda, publicistas de los grupos dominantes para quienes este es el mejor de los mundos posibles. Un mundo en donde ocho individuos tienen más riquezas que la mitad de la población mundial y el 1% más rico tiene más que el 99% restante del planeta. Para quienes están en la cima de esa pirámide pretender cambiar este mundo es una locura y una amenaza a sus intereses y privilegios. Por eso organizan una legión de publicistas disfrazados como “periodistas” o “académicos” que se encargan de engañar a la gente sea mintiendo u ocultando lo que el común de los mortales no debe jamás saber. ¿El mensaje? El mismo que propalara Margaret Thatcher: este el el mundo que hay, no hay otro, “no hay alternativas”.

La desesperación por abortar cualquier pretensión de cambio, cualquier aspiración a construir una sociedad más justa, humana, amigable con la naturaleza es tan grande que en su edición del 8 de Agosto el periódico conservador La Nación publica las opiniones de dos de sus habituales colaboradores perpetrando sendos exabruptos que los descalifican para seguir posando como analistas políticos. Andrés Oppenheimer en la edición impresa comienza con un título que anticipa la sutileza de su escrito: “Maduro es un dictador”. Y pocas horas después, en la edición online de ese mismo diario, Loris Zanatta, un historiador italiano especializado en el estudio del nacionalismo católico y el peronismo, ganado por su ofuscación levanta la apuesta de su colega y de un plumazo Maduro ya no es un dictador sino un déspota que preside un estado totalitario.   Seguir leyendo TENACES PUBLICISTAS DEL IMPERIO. ATILIO A. BORÓN

VERDADES INCÓMODAS SOBRE VENEZUELA Y LA FURIA DE LAS OLIGARQUÍAS MEDIÁTICAS. ATILIO A. BORÓN

ATILIO A. BORÓN 

Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad
y hoy existen para impedir que la verdad se diga.” (G. K. Chesterton, 1917)

En los últimos días, en coincidencia con la decisión de Cambiemos de hacer de Venezuela uno de sus ejes de campaña, fui sometido a un ataque sin precedentes desde las ciudadelas de la oligarquía mediática argentina a propósito de mis opiniones acerca de lo que está ocurriendo en aquel país. Periodistas y académicos unieron sus fuerzas para no sólo disentir con mis ideas sino también para lanzar toda suerte de agravios sobre mi persona. No tiene sentido referirme a cada uno de sus autores por separado, y esto por dos razones. Primero, porque en el fondo su discurso es el mismo: variantes de un mismo guión dictado desde Washington, reciclado por sus acólitos neocoloniales y lanzado por ellos a través de los “medios independientes” (¿independientes de quiénes?) para hostilizar a quienes piensan distinto. Segundo, porque individualizarlos sería conferirles a los autores de tales libelos una dignidad que su estatura intelectual y moral hace totalmente inmerecida. Dicho esto, en lo que sigue, va mi respuesta.

Uno. En Venezuela la oposición está compuesta por dos sectores. Uno, que acepta al diálogo con el gobierno. Otro, totalmente opuesto a él y dispuesto a quebrar el orden constitucional y derrocar a Nicolás Maduro apelando a cualquier recurso, legal o ilegal. Desgraciadamente, esta fracción ha sido la que hasta la semana pasada ha hegemonizado la oposición amenazando al sector dialoguista con una brutal represalia si cedía a los llamados del gobierno. [1] Conversar con éste equivalía, para los violentos, a una infame traición a la patria, merecedora de los peores castigos. Este grupo extremista y fascista hasta el tuétano, venía conspirando contra la democracia desde el fallido golpe de estado del 11 de abril del 2002 y sus principales líderes: Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Julio Borges y María Corina Machado apoyaron abiertamente aquel golpe. Machado, una de las “demócratas” de hoy, fue firmante del Acta de Juramentación de la nueva junta de gobierno presidida por el empresario Pedro Carmona Estanga.  Seguir leyendo VERDADES INCÓMODAS SOBRE VENEZUELA Y LA FURIA DE LAS OLIGARQUÍAS MEDIÁTICAS. ATILIO A. BORÓN

LA CANALLA MEDIÁTICA Y LA VIOLENCIA. ATILIO A. BORON

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ATILIO A. BORON

carabineros y el garrote
Carabineros y el garrote

¿Qué son estas imágenes? ¿Denuncian la feroz represión del “tirano” Maduro? No. Es la que se ejerce en el Chile democrático –aquella tan publicitada “feliz copia” del Pacto de la Moncloa– contra manifestantes pacíficos que no levantan barricadas o guarimbas, no queman vivas a personas rociándolas con gasolina y prendiéndoles fuego, no arrojan bombas incendiarias contra jardines infantiles y hospitales, no destruyen autobuses por centenares, no saquean comercios ni depósitos de alimentos ni fabrican obuses caseros para atacar a las fuerzas del orden, ni disponen de francotiradores para escarmentar a quien intente atravesar la guarimba u oponerse a sus tropelías. Son gentes que salen a la calle a protestar, sin ningún tipo de armamento; en muchos casos niños mapuche y en otros estudiantes y mujeres reprimidos –con la brutalidad que demuestran las imágenes que acompañan esta nota– por los Carabineros que, a diferencia de la Policía Nacional Bolivariana, no tienen prohibición para llevar armas de fuego. Son imágenes estremecedoras que hablan de los límites a que llega la violencia represiva en un país cuyo gobierno se permite dar lecciones de democracia y derechos humanos a Caracas. Seguir leyendo LA CANALLA MEDIÁTICA Y LA VIOLENCIA. ATILIO A. BORON

TEMER, EL ABISMO Y DESPUÉS. ATILIO A. BORON

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ATILIO A. BORON / REDH-CUBA

Una visita a Río de Janeiro me dio la oportunidad de conversar con numerosos amigos, militantes sociales y colegas que participaron en el estupendo seminario internacional que organizara la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) junto con otras instituciones académicas, en conmemoración del primer centenario de la Revolución Rusa. De esos fructíferos intercambios con mis interlocutores brota el siguiente diagnóstico sobre la situación brasileña, que me permito compartir con mis lectores.

A fines de agosto de 2016 una gavilla de bandidos del Congreso brasileño –varios de los cuales ya están en la cárcel condenados por delitos de corrupción-perpetró con la complicidad de la prensa canalla –con la Red Globo a la cabeza- y con el auspicio de la clase dominante y de “la embajada” un golpe de estado que presentaron a la opinión pública como si fuera el resultado de un “juicio político” y depusieron de su cargo a la presidenta Dilma Rousseff.[1] Esta había derrotado al candidato de la “derecha dura” en el balotaje de Noviembre del 2014, Aécio Neves, pero lo hizo en nombre de un gobierno que -en un acto que sólo puede calificarse como suicida- había desmovilizado y desorganizado al instrumento político que lo había instalado en el Palacio del Planalto, el PT. Privada de ese apoyo Dilma no tuvo fuerzas para resistir el chantaje de los mercados y del partido derrotado en las urnas y a la semana de asumir su segundo turno presidencial tuvo que designar un gabinete en el cual los cinco principales cargos quedaron en manos de integrantes del equipo de Neves, lo cual no podía sino terminar por desmoralizar y desarmar ideológica y políticamente quienes un par de meses antes habían ratificado su confianza en ella. La designación del cavernícola economista neoliberal de la Universidad de Chicago Joaquín Levy como Ministro de Hacienda marcó la total y definitiva sumisión de su gobierno ante el capital financiero. Por eso, cuando la asociación ilícita que se había apoderado del Congreso brasileño decidió eyectarla de su cargo nadie acudió en su auxilio y las calles y plazas de Brasil quedaron vacías. Un gobierno que había sido electo por más de 54 millones de brasileños fue incapaz de movilizar a unos pocos miles de sus partidarios para detener la conspiración de los mafiosos sentados en las bancas parlamentarias. Conclusión: la alianza político electoral que el PT sellara con los enemigos de clase, representados sobre todo por el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, surgido en los años de la dictadura y partido del por entonces Vicepresidente Michel Temer) y con  otras fuerzas políticas de la derecha representantes del agronegocio y los evangélicos más reaccionarios;  el continuismo (si bien con algunos atenuantes en materia de política social) del paradigma macroeconómico neoliberal instalado durante el gobierno de Fernando H. Cardoso y la ingenua ilusión de creer que por llegar al gobierno una fuerza política conquista el poder tuvieron el lamentable remate que era de esperar, y Dilma fue su víctima. Una verdadera desgracia, para el pueblo brasileño y para todos los de Nuestra América. Desgracia que no fue el inexorable veredicto del destino sino producto de una acumulación de gruesos errores y extravíos políticos que arrancan desde el primer turno presidencial de Lula. Temas, por otra parte, archiconocidos, por lo que no viene al caso referirlos una vez más en esta breve nota. Seguir leyendo TEMER, EL ABISMO Y DESPUÉS. ATILIO A. BORON

ECUADOR: VÍSPERAS DE LA BATALLA. ATILIO A. BORÓN

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El politólogo argentino Atilio A. Borón.

El próximo domingo se develará una incógnita crucial para Ecuador y América Latina y el Caribe. Será el “test ácido” cuyo resultado indicará si se revierte la tendencia regresiva puesta de manifiesto por el triunfo de Mauricio Macri en la Argentina y la ilegal deposición de Dilma Rousseff en Brasil o si, por el contrario, los procesos que desde fines del siglo pasado alteraron para bien el mapa sociopolítico de la región transitan hacia su ocaso definitivo. Un triunfo de la fórmula Lenin Moreno-Jorge Glas, derrotando a la poderosa derecha ecuatoriana apoyada a través de mil tentáculos por el imperio, sería la alentadora expresión de lo primero; su derrota bien podría ser el “canto del cisne” del ciclo progresista y de izquierda y la antesala de un salvaje retroceso económico, una marcada involución autoritaria y un proceso de restablecimiento del orden neocolonial en el Ecuador, con profundas repercusiones también en el plano internacional.

     Consultadas las encuestas de las más diversas fuentes, tanto las encargadas por el oficialismo como por la oposición, lo que hasta ahora se sabe es que en todas ellas Lenin Moreno aparece superando el umbral crítico del 40 % de los votos válidos emitidos, es decir, excluyendo los nulos y en blanco. No obstante, para acceder a la presidencia necesita ganar por más de diez puntos de diferencia a su más inmediato perseguidor, hasta ahora el banquero Guillermo Lasso que en todas las mediciones se sitúa unos quince puntos por debajo del candidato oficial. Si  bien hay una proporción todavía muy elevada de “indecisos”  -un 25 %- no hay razones para pensar que el grueso de los mismos vaya a otorgar su voto al principal accionista del Banco de Guayaquil. Más bien lo que algunos expertos indican es que entre aquellos se oculta una parte significativa de votantes por la Alianza País, que ante la brutal campaña de terrorismo mediático lanzada en contra de Rafael Correa y la Alianza País  opta por ocultar su intención de voto por temor a la intimidación o el escarnio público. En conclusión: las incógnitas son muchas y lo único sólido es que en todas las encuestas Moreno muestra una ventaja considerable sobre sus adversarios. Predominio también confirmado cuando se comparan las multitudinarias concentraciones del candidato de Alianza País con las de sus rivales, inferiores en número y en entusiasmo.  Seguir leyendo ECUADOR: VÍSPERAS DE LA BATALLA. ATILIO A. BORÓN

ECUADOR ANTE EL ESPEJO ARGENTINO. ATILIO A. BORON

atilio-1ATILIO A. BORON

Sería difícil exagerar la trascendencia nacional e internacional de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Ecuador el próximo domingo. En una nota anterior nos referimos a ellas hablando de una nueva “batalla de Stalingrado” en donde se juega el futuro de los tan hostigados procesos progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe. Una derrota de la Alianza País significaría poco menos que la clausura del ciclo iniciado a fines del siglo pasado. Caída la fortaleza ecuatoriana el cerco se cerraría sobre Bolivia y Venezuela, acosadas por el recrudecimiento de la virulencia de la oposición y, en el caso de la segunda, también por los tremendos efectos de la crisis económica desatada por una perversa combinación de factores locales e internacionales. Y Cuba perdería un gobierno amigo, cosa que no es una cuestión menor para la isla en un escenario internacional como el actual. Por el contrario, una ratificación general del curso político seguido por Ecuador desde la elección del presidente Rafael Correa sería un valioso y oportuno reaseguro para esos países y un significativo aliento para los partidos y movimientos sociales que resisten a la restauración conservadora ocurrida en Argentina y Brasil y para los pueblos que luchan en contra de gobiernos de inequívoco signo neoliberal desde México hasta Chile, pasando por Colombia, Perú y otros países de la región. Sería una muy positiva señal que el tan pregonado “fin de ciclo progresista” esté lejos de haberse consumado y que es, antes que nada, un ardid de la derecha cuyo propósito es muy claro: convencer a los sujetos de la rebeldía ante el orden neoliberal que la batalla ya se ha perdido y que no tiene sentido seguir luchando. Es bien sabido que la victoria en el terreno de las ideas y las conciencias es prerrequisito de la victoria política. Así, la muletilla del “fin de ciclo” es una sibilina forma de promover una rendición incondicional de las fuerzas del campo popular.

Una eventual victoria de la derecha en Ecuador precipitaría un retroceso espectacular de los avances registrados en los últimos diez años, con independencia de su caracterización y valoración. Por eso el electorado ecuatoriano haría bien en mirarse en el espejo argentino. En el país sureño, la derecha llegó al gobierno en un ajustado ballotage prometiendo que los logros del período kirchnerista no sólo serían respetados sino también profundizados a partir de una supuesta mejor administración de la cosa pública. Mentiras todas que se transparentaron desde las primeras horas del gobierno de Mauricio Macri, cuando se puso en evidencia que la demagogia de la campaña nada tenía que ver con las políticas que efectivamente fueron llevadas a la práctica. El espejo brasileño no es menos aleccionador que el argentino, y arroja las mismas o peores enseñanzas. Pensar que en Ecuador la derecha se comportará de otro modo, que será fiel a sus edulcoradas promesas de campaña y que, en caso de prevalecer, se abstendrá de descargar un furioso escarmiento sobre la masa plebeya que instaló a Rafael Correa en el Palacio de Carondelet es un acto de imperdonable ingenuidad e irresponsabilidad políticas, sobre todo cuando quienes albergan tan inocentes expectativas son fuerzas partidarias o corrientes de izquierda. Seguir leyendo ECUADOR ANTE EL ESPEJO ARGENTINO. ATILIO A. BORON

CONSTANTINO EN LA ROMA AMERICANA. ATILIO A. BORON

atilio-fotoATILIO A. BORON / BLOG DEL AUTOR

Entre el 7 y 8 de Julio próximos tendrá lugar en Hamburgo una nueva cumbre de jefes y jefas de estado y del G-20, entre los cuales se encuentra la Argentina. El cónclave será presidido por Angela Merkel, y muchos participantes seguramente recordarán que en numerosas cumbres previas Cristina Fernández de Kirchner advertía sobre el rumbo equivocado de la economía mundial, los estragos del neoliberalismo, las trampas del libre cambio y los malhadados tratados de libre comercio. Cuando decía esas cosas los plumíferos de la derecha, dentro y fuera de la Argentina –en realidad, una impresentable colección de relacionadores públicos de las grandes transnacionales disfrazados de “economistas serios” o de “periodistas independientes”- se burlaban de lo atrasado de sus concepciones económicas, la acusaban estúpidamente de “setentista” y no cejaban de reprocharle por el “anacronismo” de sus críticas al orden económico internacional, responsable de que la Argentina se encontrase “aislada del mundo.” Quisiera ver qué dirán en ese momento los secuaces de Washington y sus paniaguados en los medios cuando escuchen a Trump pronunciar un discurso muy semejante al de Cristina, porque los desastres que el Consenso de Washington hizo en todo el mundo no exceptuaron a Estados Unidos. ¿Qué van a decir? Trump, para nada santo de mi devoción (como cualquier otro presidente de los Estados Unidos) comprendió que para reconstruir a su país tenía que arrojar por la borda las ideas que habían presidido las políticas económicas de la Casa Blanca desde comienzos de los ochentas. En su iconoclástico discurso inaugural proclamó el regreso al proteccionismo de los padres fundadores de la sociedad norteamericana (Alexander Hamilton, primer Secretario del Tesoro fue un contumaz proteccionista), denunció a la clase política tradicional –apañada y financiada por los agentes empresariales del neoliberalismo- de enriquecerse mientras la gran mayoría del país se empobrecía y las empresas y los empleos emigraban a otras latitudes y el “Sueño Americano” se convertía en una intolerable pesadilla. Trump pretende dispararle el tiro de gracia al neoliberalismo porque su virus –para usar la expresión de Samir Amin- contagió a la potencia integradora del sistema imperialista y sus efectos son letales. Habrá que ver si lo que en una nota anterior llamábamos “estado profundo”, o el “gobierno invisible” de EEUU le permite concretar su propósito. En todo caso, el discurso de Washington giró ciento ochenta grados y lo que antes era virtud ahora es un vicio a combatir sin cuartel. Ante este giro casi todos los gobiernos de América Latina, comenzando por el de Argentina, se quedaron pedaleando en el aire.


Al hablar de EEUU José Martí solía usar la expresión “Roma Americana.” Siguiendo con esa sugerente analogía podría decirse que el viraje antineoliberal de Trump guarda semejanza con lo ocurrido cuando el emperador Constantino, acosado por rebeliones que conmovían la inmensidad del imperio romano y en las cuales los cristianos eran la punta de lanza, dio a conocer, en el año 313, el Edicto de Milán que convertía al cristianismo en la religión oficial del imperio y declaraba heréticas las demás religiones. No hay que exagerar demasiado esta analogía pero, como se dice en italiano, “se non é vero é ben trovato”. Va de suyo que este giro hacia el “populismo económico” no lo hace Trump por simpatías con el socialismo del siglo veintiuno o las luchas emancipatorias de los países de la periferia. Menos todavía, como piensan algunos, para ensayar un “peronismo a la americana” porque al magnate neoyorquino ni remotamente se le pasa por la cabeza nacionalizar el comercio exterior, los depósitos bancarios, la Reserva Federal (un ente privado) o los medios de transporte, como hiciera Perón en la Argentina de la posguerra. Lo hace porque cayó en la cuenta de que el neoliberalismo está silenciosamente destruyendo a Estados Unidos. Como sea, los que antes, en el G20 apostrofaban a Cristina, ahora escucharán un discurso casi idéntico de labios del nuevo Constantino. Seguramente antes de lo que ella hubiera pensado la ex presidenta experimentará el íntimo regocijo de la reivindicación de sus justas críticas al (des)orden económico internacional. ¡Y nada menos que de labios del nuevo emperador!

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG.

ECUADOR DEBE MIRAR AL SUR. ATILIO BORÓN

“Por el Ecuador y su futuro; por América Latina y su futuro es imprescindible asegurar la victoria de Alianza País el próximo 19 de Febrero. Sería, tengo esa esperanza, el inicio de una contraofensiva popular destinada a erigir un dique a la “restauración conservadora” del imperio.”

UNA REFLEXIÓN A PROPÓSITO DE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES

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El próximo domingo 19 de Febrero se celebrarán en Ecuador elecciones presidenciales. Será una nueva y decisiva prueba de fuego para los procesos progresistas y de izquierda que se abrieron en América Latina desde finales del siglo pasado. En el último año aquellos sufrieron varias derrotas a partir del aciago momento en que poco más de la mitad del electorado argentino decidió que era necesario cambiar  -sin preguntarse en qué dirección y bajo cual liderazgo- y darle una oportunidad a una alianza de derecha que, en la campaña electoral, había jurado que mantendría “todo lo bueno” hecho por el kirchnerismo y corregir lo que estaba mal. Lo ocurrido después desnudó el carácter absolutamente demagógico de esas promesas porque una vez en la Casa Rosada el gobierno de Mauricio Macri puso en marcha un programa encaminado a desandar el camino transitado los doce años anteriores. La bien conocida “restauración conservadora”, que hoy abruma y oprime al pueblo argentino.

La derrota del kirchnerismo, en Noviembre del 2015, fue el preludio de un perverso “efecto dominó” cuyos principales hitos fueron el revés sufrido por el gobierno bolivariano de Venezuela en las elecciones de la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015; el que experimentara el presidente Evo Morales en el referendo de Febrero del 2016 y el inesperado –y lamentable- resultado del convocado por el presidente Juan M. Santos por la paz en Colombia, en Octubre del año pasado. Esta sucesión de tropiezos adquiere una dimensión desoladora cuando a ellos se le suma el “golpe institucional”, o “golpe blando”, propinado al gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, apelando a diversos dispositivos de carácter pseudo-legal y francamente inconstitucionales los cuales, sin embargo, no impidieron la destitución de la presidenta brasileña sumiendo a ese país en una crisis política y moral que potencia la ya de por sí gravísima crisis económica.  Seguir leyendo ECUADOR DEBE MIRAR AL SUR. ATILIO BORÓN

EL ESPURIO ATAQUE A LA VENEZUELA BOLIVARIANA. ATILIO A. BORON

ATILIO A. BORON / BLOG DEL AUTOR

MERCOSUR-VenezuelaLa iniciativa de expulsar, o suspender, a Venezuela del Mercosur viola la normativa de esa institución. No hay nada en el Tratado Constitutivo del Mercosur ni en los Protocolos de Ushuaia y de Montevideo (Ushuaia II) que contienen la así llamada “cláusula democrática” que justifique semejante medida. Seguir leyendo EL ESPURIO ATAQUE A LA VENEZUELA BOLIVARIANA. ATILIO A. BORON

TRUMP: EL OTRO FIN DE CICLO. ATILIO A. BORÓN

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ATILIO BORÓN

En el último año hablar del “fin del ciclo progresista” se había convertido en una moda en América Latina. Uno de los supuestos de tan temeraria como infundada tesis, cuyos contenidos hemos discutido en otra parte, era la continuidad de las políticas de libre cambio y de globalización comercial impulsadas por Washington desde los tiempos de Bill Clinton y que sus cultores pensaban serían continuadas por su esposa Hillary para otorgar sustento a las tentativas de recomposición neoliberal en curso en Argentina y Brasil.[1] Pero enfrentados al tsunami Donald Trump se miran desconcertados y muy pocos, tanto aquí como en Estados Unidos, logran comprender lo sucedido. Cayeron en las trampas de las encuestas que fracasaron en Inglaterra con el Brexit, en Colombia con el No, en España con Podemos y ahora en Estados Unidos al pronosticar unánimemente el triunfo de la candidata del partido Demócrata. También fueron víctimas del microclima que suele acompañar a ciertos políticos, y confundieron las opiniones prevalecientes entre los asesores y consejeros de campaña con el sentimiento y la opinión pública del conjunto de la población estadounidense, esa sin educación universitaria, con altas tasas de desempleo, económicamente arruinada y frustrada por el lento pero inexorable desvanecimiento del sueño americano, convertido en una interminable pesadilla. Por eso hablan de la “sorpresa” de ayer a la madrugada, pero como observara con astucia Omar Torrijos, en política no hay sorpresas sino sorprendidos. Veamos algunas de las razones por las que Trump se impuso en las elecciones.

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SOBRE EL “POST-PROGRESISMO” EN AMÉRICA LATINA: APORTES PARA UN DEBATE

ATILIO A. BORON* Y PAULA KLACHKO**

amalt-jpg_1718483346Días pasados llegó a nuestras manos un artículo de Massimo Modonesi y Maristella Svampa en el que se proponen pensar al post-progresismo en América Latina [1] . Según estos autores la tarea se ha vuelto urgente e imperativa “a la luz de la sorpresiva aceleración del fin del ciclo que viene aconteciendo desde 2015”. Síntomas claros de este ocaso serían la imposibilidad de que dos de los líderes fundacionales de esta nueva etapa puedan ser re-electos como presidentes (Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador), o la derrota del oficialismo kirchnerista en la Argentina a manos de una heteróclita coalición de derecha, mientras que en Brasil Dilma Rousseff fue desplazada de su cargo -“legal pero ilegítimamente”, según nuestro autores [2] – y Nicolás Maduro está sitiado por una Asamblea Nacional controlada por la oposición y su gobierno desgastado por una grave crisis económica, cuya génesis debería ser explicada a los lectores, cosa que los autores no hacen.

Llama poderosamente la atención que al analizar un tema como este se pase por alto, como si fuera un detalle sin importancia, la vigencia de los tres gobiernos de los países que conforman el núcleo duro del cambio de época progresista en Nuestra América -Venezuela, Bolivia y Ecuador-, gobiernos que han realizado profundas reformas sociales, económicas y políticas y, además, se han planteado un horizonte poscapitalista a largo plazo. Pese a todos los obstáculos y dificultades que atraviesan –en buena medida atribuibles al permanente hostigamiento del imperialismo- esas coaliciones de izquierda aún retienen los gobiernos. Lo mismo vale en los casos de El Salvador y Nicaragua, todo lo cual exige un estudio más detallado de esta problemática.

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¿Donald o Hillary, Hillary o Donald?

Atilio Boron
Fuente: ALAI

Estos días, después de la nominación de Donald Trump como candidato por el partido republicano, varios medios me preguntaron quién sería más conveniente para América Latina, si él o Hillary Clinton.

los-dosMi respuesta: ninguno de los dos, porque lo que importan no son tanto las personas como la alianza social a quien ellos representan. Y esta alianza es la “burguesía imperial” o el “complejo militar-industrial-financiero”, al cual ambos responden si bien con características idiosincráticas propias. Seguir leyendo ¿Donald o Hillary, Hillary o Donald?

No fue el 9 sino el 19 de Julio. Una visión alternativa de la declaración de la independencia de la Argentina

Atilio A. Boron

Atilio Boron
Atilio Boron

El proceso emancipatorio que se desataría con fuerza en el Río de la Plata luego de la derrota de las dos invasiones inglesas a Buenos Aires, en 1806 y 1807, enfrentó desde su nacimiento a dos formaciones sociopolíticas muy claramente definidas. Por un lado, un bloque oligárquico-colonial que a través de sucesivas mutaciones llega hasta la actualidad y que hoy se encarna en el macrismo como su expresión sociopolítica; enfrentándolo había un sector de inspiración jacobina que concebía a la emancipación como un paso hacia la construcción de un nuevo tipo de sociedad, liberada de las lacras del viejo orden colonial. Seguir leyendo No fue el 9 sino el 19 de Julio. Una visión alternativa de la declaración de la independencia de la Argentina

Chávez, tres años después

Atilio A. Boron
Fuente: Blog del autor

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Hoy se cumplen tres años de la desaparición física de Hugo Chávez Frías, venezolano y latinoamericano como su numen político Simón Bolívar. Con su muerte, cada vez más sospechada de haber sido un homicidio biotecnológicamente planificado y ejecutado, se apagó el principal motor de los procesos de unidad e integración de los pueblos y estados que constituyen Nuestra América. Y como es sabido, si hay una constante en la política del imperio hacia estas zonas al Sur del Río Bravo es que todo intento de unión o integración debe ser combatido con total intransigencia. Washington ha sido invariablemente fiel a esta máxima desde los tiempos del Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar en 1826 en la ciudad de Panamá, por entonces parte de la Gran Colombia creada por inspiración de aquél en el Congreso de Angostura en 1819. La Casa Blanca ha aplicado ese principio geopolítico desde entonces, independientemente del color político (o el de la epidermis) del ocupante de turno en la mansión presidencial. Lo estamos viendo ante nuestros propios ojos en estos días.

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