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UN MINUTO DE POESÍA POR LA PAZ. MIGUEL BARNET

Ser poeta es encarar responsabilidades éticas y un compromiso con la cultura de resistencia que nos caracteriza y la cultura de paz que defendemos

GUERNICA, DE PICASSO
Guernica, de Pablo Picasso

MIGUEL BARNET

Un minuto de poesía vale más que todas las armas del mundo. Un verso firme, poderoso, evocador, tiene la capacidad, si no de desarmar a los enemigos de la paz, al menos de alentar la esperanza en un  mundo cada vez más peligroso para la especie humana.

Hablo no solo de la poesía escrita o cantada, sino  de todo  acto de creación, de pensamiento original, de comunicación espiritual entre los hombres, de signo contrario a esa realidad que se nos quiere imponer desde la pesadilla hegemónica imperial.

Todos los días nos llegan noticias aterradoras. La actual administración norteamericana dice haber sometido a revisión –palabra engañosa, pues de lo que se trata es de regresión- la doctrina nuclear. Rompe acuerdos con Rusia e Irán, y no deja de calentar el ambiente bélico en la península coreana.

Ha vuelto a dar pasos para reanimar la Guerra de las Galaxias. El ocupante de la Casa  Blanca ordenó al Pentágono comenzar el proceso para la creación de  la fuerza espacial que sería la sexta división de las fuerzas armadas. «Cuando se trata de defender a Estados Unidos –ha dicho el Presidente de esa nación- no basta con nuestra presencia en el espacio, tiene que haber un dominio estadounidense del espacio». Otra palabra engañosa aparece en el discurso: en lugar de defender, debe leerse agredir o someter.

Con sus declaraciones, tuitazos, desplantes, arranques histriónicos y un inveterado desprecio hacia países y personas, el presidente Donald Trump se presenta como el enemigo número uno de la paz en el planeta. Algunos llegan a hablar de él como un enfermo mental. Una psiquiatra lo diagnosticó como un narcisista paranoico.  El general retirado  Barry McCaffrey habló abiertamente para el diario The Washington Post sobre el estado mental del presidente Trump: «Creo que el presidente está empezando a tambalearse en su estabilidad emocional y esto no va a terminar bien. El juicio de Trump es fundamentalmente defectuoso, y cuanto más presión ejercen sobre él y más aislado se vuelve, creo su capacidad para hacer daño va a aumentar».

Puede que la psiquiatra y el militar tengan razón. Son  muchos los que afirman que las riendas de Estados Unidos están en manos peligrosas. Sin negar mérito a tal percepción, prefiero mirar más a fondo, pues las decisiones políticas en ese país responden a intereses corporativos muy poderosos.

Es el caso de las ganancias que obtienen por su participación en la carrera armamentista empresas como Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman Innovation Systems, Raytheon y Aerojet Rocketdyne. O la participación en el desarrollo de tecnología digital en función de los intereses bélicos por parte de las empresas de Silicon Valley.

Recordemos que para el año fiscal 2020 el presupuesto militar de Estados Unidos asciende a 738 000 millones de dólares. ¿A dónde va a parar ese dinero? ¿Quiénes se benefician con esa suma delirante?

Nosotros, los cubanos que hemos decidido tomar las  riendas de nuestro destino, somos los villanos. Históricamente ha existido un gran diferendo entre Estados Unidos y Cuba, una relación difícil, de mucha tensión. El bloqueo norteamericano contra la isla se mantiene y recrudece, de modo que la distensión que hubo durante el periodo presidencial de Barack Obama se revirtió y todo se vino abajo como un castillo de naipes.

La administración de Trump resucita legislaciones que no tienen vigencia, pero las vuelve a poner en acción, como el Título III de la Ley Helms-Burton, algo absurdo e ilegal y, además, criminal. No tiene sentido ninguno que después de 60 años, Washington pida que se le entreguen compañías, propiedades, casas, que no podamos hacer negociaciones con empresas norteamericanas. Es una pena porque Estados Unidos es un país con una gran cultura, nosotros le debemos mucho a esa cultura y ellos nos deben a nosotros mucho, desde la música, la literatura, las artes plásticas. Por la cercanía, deberíamos vivir como países hermanos, pero no quieren dar su brazo a torcer, piensan que son los dueños del mundo, los gendarmes del mundo, los policías del mundo, y les irrita que la Venezuela  bolivariana siga ahí, enhiesta, y que la Revolución cubana avance, y no dejemos de ser martianos, socialistas y fidelistas.

Estas convicciones las expresó de modo muy meridiano el Presidente Miguel Díaz-Canel en el acto por el aniversario 66 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Allí dijo: «Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas. No se esconden para hacerlo. Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo. En el colmo del cinismo, apelan al chantaje. Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución Cubana nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo, ahora como antes.  Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad. (…) Cuba, que conoce las distancias éticas y políticas entre esta administración estadounidense y los más nobles ciudadanos de ese país, no ha renunciado a su declarada voluntad de construir una relación civilizada con Estados Unidos, pero tiene que basarse en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias. Cualquier propuesta que se aparte del respeto entre iguales, ¡no nos interesa!».

¿Qué contribución se espera de los artistas e intelectuales en estas batallas por la dignidad y el triunfo de la sensatez? Seguir leyendo UN MINUTO DE POESÍA POR LA PAZ. MIGUEL BARNET

MUERTE A LOS NORMIES: LAS GUERRAS CULTURALES DE INTERNET. EKAITZ ORTEGA

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EKAITZ ORTEGA 

EKAITZ ORTEGA 1Algunos partidos políticos españoles todavía tratan de ponerse al día con las redes sociales y las posibilidades que ofrecen para llegar a un electorado que vive ajeno a los grandes medios de comunicación, en los que se detiene -como mucho- al compartir titulares de artículos que rara vez lee.

En las últimas elecciones IU montó un efectivo equipo en la cueva dedicado a crear memes, hashtags y otras fórmulas enfocadas a redes. Otros partidos, como pueden ser VOX o Ciudadanos, también cuentan con una fuerza de usuarios que no pertenecen a la nómina del partido pero que son muy activos para difundir mensajes de partido o ataques. Cualquier noticia que pueda ser utilizada como arma arrojadiza es fábrica de mensajes virales y burlas que vuelan por WhatsApp, Twitter o Facebook. Lo mismo da la visita de Mariano Rajoy al restaurante tras saber perdida la moción de censura que el chalé de Pablo Iglesias.

A partir de esa realidad nacional podemos leer Muerte a los normies, una suerte de ensayo escrito por Angela Nagle que ha publicado Orciny Press y disecciona una realidad estadounidense que ya asoma por aquí. Como resume el subtítulo del libro, trata de “Las guerras culturales en internet que han dado lugar al ascenso de Trump y la Alt-Right”. Se analiza lo ocurrido en la red desde la campaña de Barack Obama en la que surgió el famoso cartel Hope hasta la victoria de Donald Trump y cómo se han apoderado de gran parte de las redes los usuarios más violentos y agresivos.

En el libro se hace hincapié en la cantidad de blogueros blancos supremacistas, videos de Youtube, hilos en 4chan, memes de Tumblr y demás elementos virales que surgieron durante las legislaturas de Obama y la influencia que tuvieron en el apoyo a la campaña de Trump. Nagle comenta cómo los síntomas ya existían anteriormente y el aumento de la crueldad en la red surgió como efecto rebote a la corrección política y por las posibilidades que ofrece internet en cuanto a organización y posibilidad de encontrar a sus pares.

La clave del libro la ofrece  Andrew Breitbart en forma de cita: la política siempre se encuentra río abajo respecto a la cultura. Y el terreno de la cultura se encuentra ante todo en las redes, podríamos añadir. Ha caído la influencia de los grandes medios de comunicación o las tertulias radiofónicas de media mañana, el clickbait y el meme son mucho más efectivos. Un tuit falaz puede desembocar en un linchamiento en cuestión de minutos sin que los participantes lo mediten.

El lenguaje utilizado por las tribus analizadas en Muerte a los normies ataca a la derecha conservadora por rancia y la equipara a una izquierda carente de transgresión. Desde una percepción supuestamente desclasada pasan a posiciones que rodean el totalitarismo ultraliberal con toques nazis y gran violencia dialéctica. Como ejemplo cercano, esto nos puede sonar en nuestra realidad nacional a la ira con la que linchan a mujeres algunos jóvenes radicalizados y adultos que temen una supuesta caída de la (su) cultura occidental por culpa del feminismo. Todos ellos se mantienen apartados de partidos políticos que, según afirman, son incapaces de afrontar el problema por temor a la corrección política. Seguir leyendo MUERTE A LOS NORMIES: LAS GUERRAS CULTURALES DE INTERNET. EKAITZ ORTEGA

ARGENTINA: AJUSTE, MILITARIZACIÓN Y ALINEAMIENTO CON EE.UU. CELAG

CELAG

Argentina: ajuste, militarización y alineamiento con EE.UU.

Desde su llegada a la Presidencia argentina, Mauricio Macri ha impulsado un viraje del país hacia el neoliberalismo puro y duro: medidas de ajuste y austeridad que están teniendo fuerte impacto negativo en la vida cotidiana de la clase media y clases populares. Este giro ha sido acompañado por una serie de lineamientos orientados a “garantizar la seguridad”, que se traducen en un aumento de la presencia de las fuerzas policiales en las calles y en un cambio en el rol de las fuerzas armadas, con un rol activo en la “seguridad interna”[1].

Todos estos aspectos marcan un quiebre respecto de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, caracterizados por una política de Derechos Humanos sumamente crítica respecto del rol jugado por las FF.AA. en la seguridad interna durante los gobiernos cívico-militares. A su vez, ello se tradujo en un apuntalamiento de la noción de “defensa” frente a la de “seguridad” y por ello entró en tensión con algunos parámetros de la guerra contra las drogas impulsada desde EE.UU.

El actual Gobierno no sólo está predispuesto a propiciar la militarización de la seguridad adscribiendo a los lineamientos de la guerra antinarcóticos, con las consecuencias que esto puede tener considerando el saldo que esta guerra está dejando en Colombia, México y América Central. El alineamiento con EE.UU. en materia de seguridad permite visualizar la injerencia en asuntos internos, como la agenda de seguridad, que es otra de las dimensiones que ha quedado a disposición de intereses de las grandes corporaciones, instituciones internacionales y gobiernos de países centrales. La geopolítica y las necesidades de “seguridad” vienen asociadas a intereses geoeconómicos, léase: recursos estratégicos (hidrocarburos) e inversiones en determinados sectores, incluido el negocio de la seguridad (venta de armas, software, cursos de entrenamiento, asesoramiento, etc.).

EE.UU. y el negocio de la seguridad

En el marco de esta decisión de otorgar un rol más protagónico a las FF.AA. en la seguridad interna, llegaron en julio a la Argentina la mitad de los doce aviones Beenchcraft T-6C Texan II que compró el Gobierno de Macri a EE.UU. Se afirma que con la llegada de estos aviones, los Embraer EMB-312 Tucano que eran utilizados para entrenamiento, serían enviados al norte del país para formar a efectivos en tareas de vigilancia y control aeroespacial en las fronteras con Paraguay y Bolivia.[2] Estas acciones pueden ser justificadas en el marco de la guerra antinarcóticos, pero contribuyen a la militarización de la frontera con países de donde proviene la migración concebida como “indeseada” por la gestión del PRO, si consideramos las medidas implementadas por el actual Gobierno para controlar la migración limítrofe[3].

En nota del Departamento de Defensa de EE.UU. (2016) que autorizaba la venta de los aviones se plantea que el Ejército argentino se embarcó en un ambicioso camino hacia la modernización de su material militar, y que esta transacción contribuirá a la política exterior y la seguridad nacional de EE.UU., al mejorar la seguridad de un “importante aliado no perteneciente a la OTAN”.[4]

La compra de armas a EE.UU. y el alineamiento sin tensiones a su política de seguridad hemisférica se hizo visible desde los primeros días del Gobierno de Macri y durante las visitas del ex-presidente Obama y del vicepresidente Kerry (2016), cuando se firmaron una serie de acuerdos de cooperación que incluyeron temas como: apertura comercial, intercambios educativos, sector energético, asistencia en la Triple Frontera, coordinación de misiones militares en África, creación de Centros de Fusión de Inteligencia, cooperación entre fuerzas de seguridad, la lucha contra el narcotráfico y terrorismo, entre otros[5] (ver tabla 1).  Seguir leyendo ARGENTINA: AJUSTE, MILITARIZACIÓN Y ALINEAMIENTO CON EE.UU. CELAG

LAS LIMITACIONES DEL SIMBOLISMO. BENOIT BRÉVILLE y SERGE HALIMI

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BENOIT BRÉVILLE y SERGE HALIMI / LE MONDE DIPLOMATIQUE

En julio de 2016, durante la convención demócrata de Filadelfia, Barack Obama designó como sucesora a quien fuera durante cuatro años su Secretaria de Estado. Un símbolo tanto más importante cuanto que era el primer presidente afroamericano de Estados Unidos quien elegía a la mujer, Hillary Clinton, que podría convertirse en la primera presidenta del país. Al igual que hoy la población negra de Estados Unidos, las feministas descubrirán quizás, llegado el momento, que hay que desconfiar de los símbolos, menos determinantes que las estructuras que prometen transformar en profundidad y que apenas tratan de forma superficial.

En junio de 2008, apoyado por una multitud feliz y confiada, Obama exclamaba: “Podremos acordarnos de este día y decirles a nuestros hijos que fue entonces cuando empezamos a ofrecer tratamientos a los enfermos y buenos trabajos a los desempleados; que fue entonces cuando la subida del nivel de los océanos empezó a reducir su velocidad y el planeta comenzó a sanar; que fue entonces cuando le pusimos fin a una guerra, garantizamos la seguridad de nuestra nación y restauramos nuestra imagen de última esperanza sobre la Tierra”.  Seguir leyendo LAS LIMITACIONES DEL SIMBOLISMO. BENOIT BRÉVILLE y SERGE HALIMI

El hermano Obama

Fuente: Granma

Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:

“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

Fidel Castro Ruz

Marzo 27 de 2016

10 y 25 p.m.

 

 

ANTE EL DISCURSO DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA EN SU ENCUENTRO CON LA SOCIEDAD CIVIL CUBANA

Omar González

Una versión de estas palabras apareció en Cubadebate, el 22 de marzo de 2016.

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Esperaba que el Presidente de los Estados Unidos, en una visita histórica en 90 años, y la primera durante la Revolución, emitiera un juicio de valor o una disculpa, por mesurada que fuera, por tanta afrenta de los gobiernos que lo antecedieron. En cambio, lo que escuché fue un sermón bastante trivial donde se banalizaban la política y el capitalismo, al punto de que definió el sistema que impera en EEUU como de libre mercado, con lo que eludió llamar las cosas por su nombre. Creer que únicamente la conectividad y no el acceso a los mercados, al capital, las inversiones, el conocimiento y la justicia social, es lo que va a resolver los problemas del desarrollo, es parte de esa banalización. Conozco de primera mano a muchas personas para quienes conectividad significa también consumismo, incomunicación, soledad.

Su lectura de nuestra historia –la que conoce, según él–, es de una simplificación asombrosa. Se olvidó del imperialismo norteamericano, tempranamente revelado por Martí y, por supuesto, del antiimperialismo de los cubanos. Se olvidó del bloqueo, de Girón, de los actos terroristas, de las plagas y epidemias introducidas en Cuba, del acoso incesante por parte del gobierno de los Estados Unidos. Se olvidó de Antonio Maceo y del Martí total. Se olvidó de Fidel. En lo esencial, se olvidó de nosotros, pues desconoció la parte más importante de nuestra Historia. Pero los cubanos no olvidamos tan fácilmente. Sabemos pensar. Tenemos buena memoria; si la perdiéramos, dejaríamos de ser lo que hemos ido.

Fue muy manifiesta su intención de insistir en la fragmentación, en la división de la  sociedad cubana en Estado y pueblo, empresa privada y estatal, jóvenes y viejos. Esa visión light e interesada, apelando a trucos para resultar agradable, apoyándose en frases hechas, fue fácilmente perceptible en los que estábamos allí. Tengo la impresión de que él se percató de que sus chistes no calaban, al menos en ese auditorio.

En fin, esperábamos un discurso más serio de alguien que maneja muy bien la retórica y el marketing político, lo cual lo distanció mucho más de la generación de revolucionarios que ha conducido este país, la que es y ha sido siempre honesta, sincera, legítima e inobjetablemente heroica. La intensidad de los aplausos devino un símbolo inequívoco de la identificación de la sociedad civil cubana con lo que Raúl representa.

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Llegó Barack Obama a la tierra de Martí y de Fidel

Fuente: Cubadebate 

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El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí, a las 16:19 horas locales en una tarde nublada y lluviosa en La Habana, después de dos horas y media de vuelo desde Washington.

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