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LA HISTORIA OLVIDADA DEL ACCIDENTE DE GOIANIA, “EL PEQUEÑO CHERNÓBIL”. RAÚL A. CAPOTE

Fidel cargó a mi hija Natasha y le dio un beso, me di cuenta de cuánta bondad había en su mirada… y confié más que nunca

PEQUEÑO CHERNÓBIL
Terezhina Nunes Fabriano y su hija Natasha, víctimas del accidente radiológico de Goiânia. Foto: Felicia Hondal

RAÚL ANTONIO CAPOTE

CAPOTE 1El 13 septiembre de 1987 ocurrió en la ciudad brasileña de Goiânia, capital del estado de Goiás, en Brasil, lo que fue considerado el peor accidente radiactivo de la historia fuera de una instalación nuclear.

Dos recolectores de basura, en busca de chatarra para vender, entraron a un hospital abandonado y encontraron lo que les pareció una extraña máquina, la desmontaron y la subieron a una carretilla. Una vez en la casa, utilizando destornilladores, abrieron la tapa de plomo que sellaba el aparato, en realidad un equipo de radiografía, y extrajeron un cilindro del interior, luego fueron a un desguace con el ánimo de venderlo.

El dueño del desguace se quedó con el artefacto, días más tarde, entró al local donde había guardado el cilindro y vio que un «hermoso brillo azul» brotaba de la cápsula, pensó que se trataba de algo sobrenatural y la llevó para su casa.
El hombre repartió entre familiares y amigos fragmentos del material que se encontraba en el interior del objeto, un material fácil de desmenuzar, que se convertía en polvo, un polvo brillante. Se trataba de cloruro de cesio enriquecido con isótopo radiactivo, cesio 137.

Pronto, muchas personas enfermaron. Alrededor de una docena fueron trasladados a uno de los hospitales de Goiânia. En total, más de 110 000 personas fueron examinadas, de ellas 249 tenían niveles significativos de material radiactivo en sus cuerpos, cientos de personas presentaban contaminaciones leves y tuvieron que permanecer en refugios especiales.

CUBA RESPONDE

Cinco años después del accidente, en una de las actividades colaterales de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, ECO-92, en Río de Janeiro, –más conocida como Cumbre de la Tierra–, Terezinha Nunes Fabiano, presidenta de la Asociación de Damnificados, recibió la propuesta de Fidel de atender a los afectados por la contaminación radiactiva.

«Conocíamos de la experiencia cubana atendiendo a los niños de Chernóbil, mucha gente dudaba porque había sufrido tantas decepciones, pero cuando en Brasil Fidel cargó a mi hija Natasha y le dio un beso, me di cuenta de cuánta bondad había en su mirada…y confié más que nunca», dijo entonces Terezinha Nunes.

Fue en la histórica Cumbre de la Tierra donde el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, pronunció aquellas proféticas palabras:

«Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre».

Decenas de afectados por la radiactividad recibieron atención médica gratuita en cumplimiento del protocolo de colaboración científica con Brasil, firmado por Fidel durante ECO-92; las víctimas del accidente compartieron el Campamento de Pioneros José Martí de Tarará con 116 niños ucranianos que sufrían las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil, con un grupo de infantes ecuatorianos y con unos 200 cubanos asmáticos y diabéticos bajo tratamiento para esos padecimientos.

En octubre de 1992 regresaron a Brasil los pacientes una vez concluido el programa de atención y tratamiento recibido en la Isla, viajaron acompañados de una delegación de especialistas cubanos que informaron a las autoridades sanitarias brasileñas, de las conclusiones diagnósticas y recomendaciones, resultado de las siete semanas de exámenes a que habían sido sometidos.

El personal cubano de la salud demostró una vez más su profesionalidad, que fue altamente apreciada por los especialistas del gigante sudamericano, pero, sobre todo, demostraron el gran valor humano, la entrega y el espíritu solidario que les caracteriza, fruto de su formación revolucionaria y del ejemplo de Fidel.

Terezinha Nunes, quien viajó a Cuba con sus tres hijas, para recibir diagnóstico y tratamiento, expresó al marcharse: «Me voy con el corazón dividido, porque ahora tengo dos patrias, Cuba y Brasil».

EPÍLOGO DE UNA TRAGEDIA

  • Cuatro personas fallecieron y 249 personas recibieron altos índices de radiación y hoy padecen de múltiples enfermedades, sobre todo cáncer.
  • Las personas afectadas por la radiación en el incidente, hasta el día de hoy sufren de discriminación.

Fuente: GRANMA

CARTA ABIERTA DE LULA AL PUEBLO CUBANO

lula 4

Queridos amigos de Cuba,

La salud no es un bien, no es propiedad privada. La salud es vida, primera condición para poder hacer cualquier cosa en este mundo. Los servicios de salud no pueden ser tratados como un negocio cualquiera. El oficio de aquel que vela por la salud de los demás siempre será de los más bellos, siempre será una misión, un acto de generosidad y cariño por el prójimo.

En Brasil los médicos cubanos llegaron a los lugares donde no había médicos brasileños. A muchas comunidades pobres, distantes, algunas de ellas indígenas, que jamás habían sido atendidas por un profesional de la salud.

Muchos criticaron al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff por traerlos. ¡Qué bueno sería poder prescindir de ellos! Que Brasil tuviera suficientes médicos con los cuales pudieran ser cubiertas todas las plazas del interior y de las periferias pobres de Brasil. ¡Qué bueno sería que tuviéramos, al igual que Cuba, suficientes médicos hasta para exportar a otros países! Es muy bonito ver como una isla latinoamericana exporta médicos a todo el mundo. Mucho mejor de lo que hacen los países ricos, que exportan soldados, lanzan bombas a las comunidades pobres. Cuba por su parte exporta vida, cariño, salud.

Sucede que no tenemos tantos médicos. Brasil fue el último país de América del Sur en tener una universidad, inaugurada en 1922. ¡Y eso porque tenían que crearla para poder otorgar el título de Doctor al Rey de Bélgica! Brasil y Cuba vivieron siglos de esclavitud y de explotación colonial. Pero de los dos solo Cuba tiene suficientes médicos para exportar al mundo.

Antes que el Partido de los Trabajadores tomara el poder, en Brasil la medicina era una carrera exclusiva para el hijo del rico. Antes de la llegada al poder del PT, el hijo del pobre no tenía ni siquiera el derecho de SOÑAR en ser médico. Creamos cupos para negros y estudiantes de las escuelas públicas en las universidades federales, ampliamos los mecanismos para que los jóvenes pudieran estudiar gratis en las escuelas privadas, o en su lugar pagando bajos intereses una vez finalizados los estudios. Abrimos nuevas universidades, incluso cursos de medicina, en el interior del país. Aumentamos la matrícula de jóvenes pobres y negros en la enseñanza superior. Cuando en 2016 tuvo lugar el golpe de Estado a la democracia, con el objetivo de sacar al PT del Gobierno, una de las primeras medidas adoptadas fue impedir la creación de nuevos cursos de medicina en el país. Prohibir la formación de más profesionales de la salud. Un absurdo.

Pero el propio Gobierno de Michel Temer, a solicitud de los alcaldes de las ciudades, conocedores de lo difícil que era encontrar médicos para las unidades de salud, mantuvo el programa Más Médicos desde 2016 hasta 2018.

Cuando los médicos cubanos llegaron a Brasil, intentaron desacreditarlos de cualquier forma. Pero ellos vencieron debido a la calidad del servicio prestado al pueblo brasileño. Por su dedicación, por la atención médica, por sus conocimientos y profesionalidad, por la medicina humana y preventiva que ponen en práctica. Se ganaron el cariño y la gratitud de millones de brasileños que ahora temen perder nuevamente la atención médica que tantas vidas salvó en Brasil.

Lamento que el prejuicio del nuevo Gobierno contra los cubanos haya sido más importante que la salud de los brasileños que viven en las comunidades más distantes y necesitadas.

Agradezco a los médicos cubanos que supieron sobreponerse a las críticas y prejuicios, y nos enseñaron que una medicina más humana no solo es posible, también es más eficiente para mejorar los indicadores de salud de nuestras comunidades. Finalmente los médicos intercambiaron experiencias y conocimientos con muchos médicos brasileños y alertaron a todos sobre la importancia de la medicina preventiva y la atención médica a las familias.

Es por eso que deseo expresar al pueblo cubano: que puede sentirse muy orgulloso de sus médicos y de sus escuelas de Medicina. En Brasil ustedes ganaron millones de admiradores, el agradecimiento de millones de personas.

El distrito de Batinga, en la ciudad de Itanhém, en Bahía, organizó una marcha con la participación de toda la comunidad para despedir al doctor Ramón Reyes, quien durante años le brindó atención médica y supo ganarse la simpatía de todos. Salieron con carteles donde agradecían todo lo bueno que hizo ese médico y esperanzados con la posibilidad de que él regrese algún día. Un homenaje simple y sincero de un pueblo que recibió los atentos cuidados de un hijo de una lejana isla del Caribe, durante décadas cercada por un feroz bloqueo impuesto por el país más poderoso del planeta, y que, aun así, logra exportar médicos y conocimientos.

Los lazos de fraternidad existentes entre los pueblos son más fuertes que el odio irracional de algunos representantes de la élite.

Es la lección dada por los médicos cubanos en tantos países del mundo y también aquí en Brasil.

Muchas gracias

Luis Inácio Lula da Silva

Fuente: JUVENTUD REBELDE