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CULTURA Y DESARROLLLO SOSTENIBLE. LILLIAN ALVAREZ

LILLIAN ALVAREZ

Síntesis de la intervención en el Foro de la sociedad civil cubana convocado por la Agencia Cubana de Naciones Unidas en el marco de la XII Convención Internacional Sobre Medio Ambiente y Desarrollo “Por la integración y cooperación para la sostenibilidad”, La Habana,  julio 2019

lillian-alvarezLa Organización de las Naciones Unidas no incluyó la cultura como un objetivo independiente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. No obstante, la Agenda resultante incluye varias referencias explícitas a los aspectos culturales, entre los que se destacan asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos necesarios para promover el desarrollo sostenible; la promoción de las políticas que apoyen la creatividad y la innovación; la necesidad de aprobar políticas para promover un turismo sostenible y la referida a la protección y salvaguarda del patrimonio.

Fue la Resolución del 20 de diciembre de 2017, de la propia Asamblea General, denominada “Cultura y desarrollo sostenible”, la que destacó especialmente la importancia de los procesos culturales para el concepto del desarrollo sostenible e instó a los gobiernos a incorporar de forma más visible y eficaz a la cultura en las políticas y estrategias de desarrollo económico, social y ambiental a todos los niveles. Es plausible que esta Resolución reconozca la necesidad de “promover y aplicar nuevos patrones de consumo y producción sostenibles que contribuyan a la utilización responsable de los recursos y contrarresten los efectos adversos del cambio climático”, pero la sociedad en su conjunto, a nivel global, no está consciente de la profundidad de los cambios que son necesarios para revertir la peligrosa y dramática situación en la que nos encontramos.

Generalmente, cuando se habla de educación y cultura asociadas al medio ambiente, se tiende a aludir al deber ciudadano de cuidar los entornos naturales, a la elección de lo que comemos, o a fomentar la sensibilidad por el reciclaje de todo lo posible. Pero la influencia cultural tiene un alcance mucho mayor, y es esencial discutirlo a fondo.

La intervención de Fidel Castro en Rio de Janeiro en 1992, debe acompañarnos en los análisis de hoy: “Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente” para luego añadir: “Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana”

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Hágase más racional la vida humana

Con el advenimiento de la radio, el cine y la televisión en el siglo XX, y el acelerado desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el XXI –y su monopolización a niveles extremos–, los estilos de vida, costumbres, aspiraciones, lenguajes y símbolos de la ideología y la cultura dominantes han permeado a todas las capas sociales en todos los rincones del planeta. La publicidad, en todas sus variantes, incita constantemente a los potenciales compradores, ya sean del Norte desarrollado o del más pobre país del Sur, a “descubrir” necesidades no percibidas y a anhelar como paradigmas de vida los “vendidos” constantemente por la industria hegemónica del entretenimiento, o sea, los de la clase media- alta de los Estados Unidos.

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EL 10% DE LA POBLACIÓN PRODUCE EL 50% DEL IMPACTO AMBIENTAL

El 10% de la población mundial produce el 50% del impacto ambiental, que son las emisiones de combustibles fósiles que dañan el clima en la Tierra, mientras que la mitad más pobre de la población mundial genera sólo el 10% de las emisiones de carbono. 

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Un informe publicado por Oxfam llamado “Extrema desigualdad de carbono” proporciona estimaciones más actuales sobre las emisiones de consumo de los ciudadanos ricos y pobres</strong en diferentes países. Los resultados arrojaron que el 10% más rico del mundoproduce alrededor de la mitad de todas las emisiones, lo que se traduce en impacto ambiental.

Cerca de 3500 millones de personas, que son la mitad más pobre de la población mundial, sufren las sequías, tormentas catastróficas y otras crisis derivadas del cambio climático.

Este análisis disipa el mito de que los ciudadanos de los países en rápido desarrolloson los principales culpables del cambio climático, pues son los negociadores o empresarios los que producen dichas emisiones en sus respectivos países.

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ASOCIACIÓN DE ESTADOS DEL CARIBE, “ESA FUERZA QUE SÓLO SOSTIENE LA UNIÓN”

Foto: Estudios Revolución

MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

Compañero Comandante Daniel Ortega Saavedra, Presidente de la hermana República de Nicaragua y del VIII Encuentro de la Asociación de Estados del Caribe;

Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República de Nicaragua;

Distinguidos Jefes de Estado y Gobierno y Jefes de Delegaciones;

Excma. Señora Embajadora June Soomer, Secretaria General de la Asociación;

Estimados delegados e invitados:

Nuestro Poeta Nacional, Nicolás Guillén, voz singular entre las grandes voces de esta región, dedicó al mar que nos une un poema breve con el que me gustaría saludarlos. Se titula El Caribe y dice:

En el acuario del Gran Zoo,
nada el Caribe.
Este animal
marítimo y enigmático
tiene una cresta de cristal,
el lomo azul, la cola verde,
vientre de compacto coral,
grises aletas de ciclón.
En el acuario, esta inscripción:
«Cuidado: muerde».

De la “cresta de cristal” que hace frágil a nuestro Caribe nos hablan estos versos de Guillén. Y también de la fiera que nos habita. Fragilidad y fiereza nos distinguen. Fragilidad y fiereza nos unen. Y en la unión, ya lo sabemos, está  nuestra fuerza.

De esa fuerza que solo sostiene la unión, ha nacido la muy oportuna Declaración de Managua que adoptará este Encuentro, con el título:  “Uniendo esfuerzos en el Caribe para enfrentar el cambio climático”, un tema que ha generado preocupaciones crecientes en las últimas décadas.

Como nos advirtió hace casi 30 años, en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, en 1992, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

El Caribe lo sabe bien porque sufre con frecuencia sus impactos. Seguramente por eso, desde su II Cumbre, en Santo Domingo, en 1999, la Asociación de Estados del Caribe incluyó entre sus líneas de trabajo la concertación y cooperación en cuanto al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres.

Las causas del cambio climático han sido claramente identificadas por la comunidad científica y reconocidas por prácticamente todos los gobiernos.

Pero, ni los esfuerzos desplegados ni los compromisos internacionales en materia medioambiental resultan suficientes para detener el alarmante aumento de la temperatura global y para estabilizarla en el entorno de 1.5 ºC, como es el reclamo de los países en desarrollo.

Los más desarrollados, principales responsables de la situación insostenible de hoy, deben honrar el compromiso de aportar 100 000 millones de dólares anuales como mínimo en apoyo a las acciones de los países en desarrollo.

Debe prevalecer el compromiso global para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con base en el principio de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y un marco de cooperación internacional que asegure los recursos y la transferencia de tecnologías necesaria a los países en desarrollo.

Se precisa la modificación de los patrones de producción y consumo que nos han impuesto, y la promoción de un orden económico internacional justo, democrático y equitativo para enfrentar el cambio climático y alcanzar el desarrollo sostenible.

Señor Presidente:

Cada uno de nosotros entiende de qué se está hablando. La intensidad y persistencia de fenómenos naturales de diversa índole en el Gran Caribe, nos castiga constantemente con los efectos adversos del cambio climático, en particular a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Vivir entre ciclones ha condicionado nuestras vidas; ha modificado nuestras geografías y dinamizado nuestras migraciones.  Y también nos ha educado en la necesidad de estudiar más los fenómenos que nos acechan y trabajar por revertir sus daños. La Revolución Cubana tuvo que aprender muy pronto y muy duramente esas lecciones, desde el ciclón Flora, que en 1963 dejó bajo las aguas a la antigua provincia de Oriente y sepultó a más de mil personas.

La historia más reciente nos dice que en los peores momentos nos ha salvado actuar unidos. Creemos firmemente que solo nuestra unidad y cooperación mancomunada nos permitirán enfrentar los peligros y afectaciones de los eventos meteorológicos y asumir la recuperación posterior. Seguir leyendo ASOCIACIÓN DE ESTADOS DEL CARIBE, “ESA FUERZA QUE SÓLO SOSTIENE LA UNIÓN”

CIENTÍFICOS: ADVERTENCIA A LA HUMANIDAD. SEGUNDO AVISO

COMUNIDAD CIENTÍFICA / EL VIEJO TOPO / BIO-SCIENCE

La advertencia de la Humanidad a los gobiernos del mundo, y a las corporaciones que la asolan, exige una respuesta mucho más responsable que la conocida hasta ahora. (ECH)

Advertencia de la Comunidad Científica Mundial a la Humanidad: Segundo Aviso

William J. Ripple, Christopher Wolf, Mauro Galetti, Thomas M Newsome, Mohammed Alamgir, Eileen Crist, Mahmoud I. Mahmoud, William F. Laurance y 15,364 co-signatarios de 184 países (la lista completa de co-signatarios puede consultarse en los materiales suplementarios.)

Hace 25 años, la asociación norteamericana Union of Concerned Scientists y más de 1500 científicos independientes, incluyendo la mayoría de los Premios Nobel en Ciencias que vivían entonces, escribieron “La Advertencia de los Científicos del Mundo a la Humanidad”, 1992 (ver material suplementario en la versión en Inglés). Estos profesionales preocupados, reclamaron a la humanidad que frenase la destrucción ambiental y avisaron de “sería necesario un gran cambio en nuestra forma de cuidar la Tierra y la vida sobre ella, si quería evitarse una enorme miseria humana…”. En su manifiesto, mostraban que los seres humanos estaban en rumbo de colisión con el mundo natural. Expresaron preocupación acerca de daños actuales, inminentes y potenciales sobre el planeta Tierra por: La destrucción de la capa de ozono, la disponibilidad de agua dulce, el colapso de la pesca marina, el incremento de zonas muertas en los océanos, la pérdida de masa forestal, la destrucción de biodiversidad, el cambio climático y el crecimiento continuado de la población. Proclamaron que cambios fundamentales eran urgentes y necesarios para evitar las consecuencias que nuestro actual rumbo podrían acarrearnos.

Los autores de la declaración de 1992 temían que la humanidad estaba empujando a los ecosistemas de la Tierra más allá de su capacidad de soportar la red de la vida. Describieron cuán rápido nos estábamos aproximando a muchos de los límites de lo que el planeta puede tolerar sin daños serios e irreversibles. Los científicos alegaron que deberíamos estabilizar la población, describiendo como la enorme cifra – que ha crecido en 2000 millones desde 1992, un incremento del 35% – ejerce una presión sobre la Tierra que puede aplastar otros esfuerzos para conseguir un futuro sostenible (Crist et al. 2017). Imploraron que redujéramos las emisiones de gases efecto invernadero (en adelante, GEI) y eliminásemos los combustibles fósiles, redujéramos la deforestación y revirtiéramos la tendencia de extinción de la biodiversidad.

En el 25º aniversario de su llamada de atención, miramos hacia atrás a su alarma y evaluamos la respuesta humana, analizando la evolución en el tiempo de los indicadores disponibles. Desde 1992, con la excepción de que se ha estabilizado la capa de ozono, la humanidad ha fracasado en hacer suficientes progresos para resolver esos retos ambientales previstos y, de manera muy alarmante, en la mayoría de ellos, estamos mucho peor que entonces (figura 1, tabla suplementaria S1). Especialmente preocupante es la trayectoria actual del catastrófico cambio climático de origen humano debido a las crecientes emisiones de GEI procedentes de la quema de combustibles fósiles (Hansen et al. 2013), la deforestación (Keenan et al. 2015) y la producción agrícola – principalmente por la ganadería de rumiantes y el consumo de carne (Ripple et al. 2014). Además, hemos desatado un evento de extinción masiva de especies, la sexta en unos 540 millones de años, mediante la cual muchas de las actuales formas de vida podrían ser aniquiladas o, como poco, comprometidas a la extinción hacia el final de este siglo.

Por la presente, damos un Segundo Aviso a la Humanidad, ilustrado por la alarmante tendencia de variables mostradas en la figura 1. Estamos poniendo en peligro nuestro futuro por nuestro desproporcionado consumo material y por no darnos cuenta de que el alocado crecimiento de la población mundial es el principal impulsor detrás de la mayoría de amenazas ecológicas e, incluso, societales (Crist et al. 2017). Con su fracaso en limitar adecuadamente el crecimiento de la población, en reevaluar el papel de una economía enraizada en el crecimiento permanente, en reducir la emisión de GEI, en incentivar la energía renovable, en proteger el hábitat, en restaurar los ecosistemas, en parar la extinción de fauna, en frenar las especies invasivas, la humanidad no está tomando los pasos urgentes que necesitamos para salvaguardar nuestra muy amenazada biosfera.   Seguir leyendo CIENTÍFICOS: ADVERTENCIA A LA HUMANIDAD. SEGUNDO AVISO

CAMBIO CLIMÁTICO: FALTAN 19 AÑOS. ALEJANDRO NADAL

ALEJANDRO NADAL
ALEJANDRO NADAL / LA JORNADA
La capacidad de la atmósfera para almacenar gases de efecto invernadero sin que se desencadene un proceso catastrófico de cambio climático es limitada. Es algo así como una cuota fija que puede ser cuantificada. Si esa cantidad es rebasada como resultado de las emisiones anuales (globales) de gases de efecto invernadero (GEI) el calentamiento podría alcanzar magnitudes verdaderamente dramáticas. Como el tiempo de residencia en la atmósfera de los distintos gases invernadero es muy largo, es importante tomar en cuenta el efecto inercial del acervo de gases acumulado y no sólo las tasas de emisiones anuales.

El quinto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) concluye que para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, el volumen de gases invernadero acumulado en la atmósfera no debe rebasar los 2.9 billones (castellanos) de toneladas de dióxido de carbono equivalente (ipcc.ch). Al ritmo actual de emisiones de gases invernadero, en sólo 19 años alcanzaremos esa cuota total: a partir de ese punto será difícil evitar que el incremento en la temperatura global promedio rebase los 2 oC.

Un aumento superior a los 2 oC respecto de la temperatura promedio del periodo 1850-1900 provocará daños muy graves en todas las dimensiones del medio ambiente. Por ejemplo, la tasa de extinción de especies se incrementará notablemente pues muchas no podrán adaptarse a las nuevas condiciones ambientales. Es casi seguro que los rendimientos de la agricultura mundial y de las pesquerías oceánicas sean perturbados seriamente. Y aunque los cambios en el ciclo global del agua no serán uniformes, se acentuará el contraste en las precipitaciones entre las regiones húmedas y secas. Además, la frecuencia de eventos atmosféricos extremos (como huracanes u ondas de calor) aumentará con severos daños para las poblaciones más vulnerables. Por supuesto, un incremento de 3 oC conduce a escenarios verdaderamente escalofriantes.

Pero numerosos científicos concluyen que incluso un incremento de 1.5 oC representa un umbral peligroso que no debe ser alcanzado. Hoy sabemos que el incremento en la temperatura global con respecto a 1880 ha sido de 0.85 oC, lo que significa que queda poco margen de maniobra. Esa meta de 1.5 oC es casi inalcanzable hoy en día; quizás por esa razón el Acuerdo de París (adoptado en la Conferencia de las partes o COP 21 en 2015) fijó la meta de no rebasar la cuota asociada a un incremento en la temperatura global de 2 oC. Es evidente que la diplomacia, la ciencia y los intereses económicos no caminan siempre por el mismo sendero.

En el Acuerdo de París cada país fijó sus compromisos de reducción de emisiones de gases invernadero de manera voluntaria. Esas promesas individuales sí están conduciendo a una reducción de emisiones, pero no al ritmo que se requiere para hacer realidad el objetivo global de dicho acuerdo. Aun si se llegan a cumplir sin contratiempos los compromisos (voluntarios) nacionales, la temperatura global promedio aumentará entre 2.6 oC y 3.1 oC para el fin de siglo.

La organización Climate Action Tracker acaba de realizar un estudio sobre los compromisos de reducciones y la capacidad de su aplicación por los principales 55 países emisores de gases invernadero. El resultado de esta jerarquización en seis niveles es alarmante. En el nivel más bajo se encuentran seis países cuya política sobre clima se considera críticamente insuficiente por ser compatible con incrementos de temperatura superiores a los 4 oC. Rusia y Estados Unidos se encuentran en esta categoría. El siguiente nivel se denomina altamente insuficiente e incluye otros seis países (entre ellos China y Japón). La política de estos seis países conduce a incrementos de temperatura de 3 oC.

En el tercer nivel se ubican 38 países con una política sobre cambio climático insuficiente porque permite aumentos de entre 2 oC y 3 oC. En esta categoría se encuentran Brasil, la Unión Europea y México. Finalmente, sólo un grupo de cinco países se ubica en el nivel adecuado para mantener el incremento de temperatura por debajo de los 2 oC, pero con excepción de India, se trata de economías pequeñas.

El Acuerdo de París contempla el fortalecimiento periódico de los compromisos nacionales, pero las reglas precisas para hacerlo apenas están siendo discutidas en la COP23 de Bonn esta semana. El tiempo apremia pero es necesario esperar para ver qué sucede con la aplicación de esas metas nacionales. Mientras tanto, una buena noticia es que a pesar de que Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París, varios estados, muchas ciudades y decenas de empresas de ese país han ratificado sus compromisos de reducir emisiones en el marco de dicho acuerdo.

Quizás el otro aspecto positivo en este oscuro panorama es que la comunidad internacional parece decidida a mantener el esfuerzo colectivo para mitigar el calentamiento global y sus efectos. Ojalá no resulte ser demasiado tarde, porque sólo faltan 19 años y 50 días.

Twitter: @anadaloficial

LA TIERRA TIEMBLA. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Tal y como nos sucede ahora con Marte, quizá algún día seres racionales instalados en otras galaxias se interroguen acerca de la existencia de vida en la Tierra, porque en carrera desenfrenada hacia la autodestrucción, se nos ha despertado una vocación suicida.

Las señales del peligro que se cierne sobre nosotros son evidentes. Las capas tectónicas se remueven para producir terremotos de enorme dimensión. En el área caribeña que habitamos, los huracanes se multiplican y alcanzan dimensiones sin precedentes en la historia. En semanas sucesivas, Harvey dejó secuela de destrucción en Texas e Irma se ensañaba con los territorios insulares de nuestro mediterráneo americano. Agredida por el hombre, la naturaleza sangra por las heridas provocadas por el apetito insaciable de unos pocos. El cambio climático se manifiesta con daños que parecen irreversibles. En un acelerado proceso depredador, la especie parece dirigirse a la destrucción de cuanto empezó a construir desde que el bípedo se hizo de las primeras herramientas y fue capaz de levantar la mirada hacia horizontes más anchos.

En tan peligrosa coyuntura, se impone establecer una plataforma de ideas articulada a una cosmovisión que subvierta una mal entendida filosofía del progreso, estimulada por un desenfrenado apetito de ganancias en beneficio de unos pocos. El desarrollo del capitalismo y la primera revolución industrial están estrechamente asociados. El consumo de combustible –carbón y petróleo– empezó a inficionar la atmosfera. La disputa por los mercados y por las fuentes de materias primas desembocó en guerras de enormes dimensiones. El estallido de las primeras bombas atómicas fue señal palpable del exterminio que amenazaba a la humanidad. Por otra parte, la generación de necesidades de productos rápidamente desechables se convirtió en fórmula para eludir las crisis cíclicas de superproducción características del capitalismo.

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ENTREVISTA A MICHAEL LOWY. ECOSOCIALISMO, CAMBIO CLIMÁTICO Y CRISIS CIVILIZATORIA

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MICHAEL LOWY

MIGUEL FUENTES / BLOG REDH-CUBA

La siguiente entrevista fue realizada por Miguel Fuentes, licenciado en Arqueología, historiador e investigador de doctorado en el Instituto de Arqueología del University College London (Reino Unido).

Nota del entrevistador

Pongo a disposición de los movimientos sociales esta entrevista realizada al intelectual marxista Michael Lowy, uno de los referentes más importantes del pensamiento anticapitalista a nivel internacional, en torno al creciente peligro de la crisis ecológica y su importancia como problema estratégico central para el marxismo.

Reflexionando en torno a una serie de tópicos tales como el cambio climático, el ecosocialismo y los desafíos del movimiento revolucionario durante las próximas décadas, las ideas de este intelectual constituyen un claro llamado de advertencia para las filas de la izquierda anticapitalista.

Tal como queda en evidencia a partir de las palabras de Lowy, será justamente gracias a la capacidad que tengan las organizaciones de izquierda para integrar estos debates en sus respectivos ejes estratégicos, políticos y tácticos, así como también para ponerlos en el centro de sus respectivos análisis de la realidad mundial, que aquellas podrán prepararse (o no) para enfrentar el último desafío programático de la revolución socialista: el peligro del colapso de la civilización y la extinción humana, o bien, en palabras de Lowy… la amenaza de un ecosuicidio planetario.

El peligro de un ecosuicidio planetario como problema estratégico central de la izquierda Seguir leyendo ENTREVISTA A MICHAEL LOWY. ECOSOCIALISMO, CAMBIO CLIMÁTICO Y CRISIS CIVILIZATORIA

Empezamos a cruzar la línea roja del calentamiento global

Eric HoltHaus
Fuente original: Smart Grid News
Tomado de Una especie en peligro

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Estas mediciones activan todas las alarmas: es muy posible que la Cumbre de Paris se vuelva obsoleta antes siquiera de entrar en funcionamiento. Empujado por el fenómeno del Niño, el año 2016 puede ser catalogado desde ya como el “Annus Horribilis” del cambio climático

Los datos de febrero de temperaturas en el hemisferio norte sitúan la temperatura media global por encima de los 2 grados sobre la temperatura media determinada como crítica para la supervivencia del planeta. Seguir leyendo Empezamos a cruzar la línea roja del calentamiento global

Katrina

Por David Brooks

Fuente La Jornada

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La música se interrumpió cuando un huracán Katrina destapó el secreto abierto de Estados Unidos al azotar la costa del Golfo, la zona más pobre del país, y matar entre mil y dos mil personas, desplazar a un millón más e inundar 80 por ciento de la ciudad de Nuevo Orleáns hace justo 10 años.

El presidente Barack Obama marcó el aniversario con una visita a Nueva Orleáns el jueves, seguido por visitas de otras figuras distinguidas como el ex presidente Bill Clinton, el sábado (el día preciso del aniversario), y, al parecer sin ninguna vergüenza, el presidente George W. Bush, acusado de dejar que se ahogara el pueblo (aún no es muy bienvenido por los sectores más dañados por su falta de manejo en aquella emergencia).

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Las grandes figuras oficiales elogiaron la resiliencia (palabra oficial del día) de Nueva Orleáns, celebraron su recuperación, recordaron las imágenes de desesperación y brindaron por su futuro. Pero toda esta retórica está llena de farsas, engaños y formulaciones tramposas, y los actos oficiales han convertido todo esto en un espectáculo para las cámaras y muchos de los que sobrevivieron a Katrina lo saben y lo dicen, porque vivieron y viven otra realidad.

Las figuras tan distinguidas no hablaron de que unos 100 mil residentes siguen ausentes (la población antes de la tormenta era de unos 600 mil), los que nunca regresaron porque no son bienvenidos por la nueva Nueva Orleáns, donde la vivienda pública no fue reconstruida para gente como ellos. De hecho, es el caso de la famosa colonia afroestadunidense más afectada, conocida como el Lower Ninth, con decenas de casas abandonadas y con sólo 36 por ciento de su población previa a Katrina; muchos concluyen que los intereses del poder preferían que esa población jamás regresara a su colonia.

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Tampoco mencionaron cómo se clausuró para siempre el principal hospital público que brindaba servicios para los más olvidados y necesitados, ni la falta de empleo para los más pobres en la nueva ciudad, ni cómo se usó la tormenta como pretexto para desmantelar el sistema de educación pública y sustituirlo por escuelas chárter que son públicamente financiadas pero administradas de manera privada, el modelo preferido por los llamados reformadores de la educación, curiosamente apoyados por fondos buitres y multimillonarios como Bill Gates. Y casi nadie habló de la corrupción endémica antes de la tormenta, ni la que se nutrió con la reconstrucción de la ciudad, ni sobre quién lucró con todo este desastre.

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Ese 29 de agosto de 2005 y los días posteriores la tormenta dejó claro que decenas de miles de estadunidenses, si son afroestadunidenses y/o pobres, valían y valen poco o nada para los encargados de este país. Todos saben que si hubieran sido multimillonarios en colonias de lujo –y blancos– la respuesta hubiera sido diferente.

Este fin de semana, en las celebraciones y actos se manifestó todo esto, pero fuera del guión oficial se recordó que, sí, fue un desastre natural, pero también un desastre causado por la avaricia, el cinismo, la corrupción y por una imperdonable irresponsabilidad de la cúpula política y económica de este país.

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Vale recordar que el desastre natural ya se había pronosticado años atrás nada menos que por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, así como por expertos. Todos sabían que se habían destruido las barreras naturales por el desarrollo de terrenos y el mal manejo de un ecosistema frágil, pero perfecto para enfrentar tormentas de este tipo. Todos sabían que la infraestructura para evitar una inundación de una ciudad que, como Holanda, está en gran parte bajo el nivel del mar, ya estaba deteriorada. Y todos sabían que era posible una tormenta de las características y comportamiento de Katrina. Los responsables de hacer algo al respecto, sobre todo la clase política local, estatal y federal, así como los intereses económicos que determinan en gran medida lo que se llama el desarrollo en este país, no hicieron nada.

El resultado fue lo que ahora se considera el desastre natural más costoso en la historia del país. Pero también es el mayor desastre no natural en la historia del país, que para siempre ofrecerá las imágenes del tercer (más bien, cuarto) mundo que existe dentro del país más rico del mundo. (No hay nada mejor para captar todo esto que una de las series dramáticas de televisión más inteligentes jamás creadas, Treme, del gran ex periodista David Simon, fundamental no sólo para entender a fondo la Nueva Orleáns posterior a Katrina, sino Estados Unidos hoy día).

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Como escriben Melissa Harris-Perry y James Perry en The Nation, hace una década el pueblo de Nueva Orleáns se enfrentó, dramática e intensamente, con muchos de los temas económicos, políticos, sociales y raciales que han venido a definir nuestra realidad nacional esta década: circunstancias educativas impredecibles, vivienda devastada, oportunidades económicas severamente limitadas, actos de violencia policiaca y un sistema de injusticia criminal.

El huracán interrumpió la música en Nueva Orleáns, esencia de esa cuna de cultura estadunidense, que surge de los descendientes de esclavos africanos, franceses pobres de una vieja colonia llamada Luisiana (por el rey Luis de Francia), de culturas indígenas estadunidenses, y las corrientes de todo el Caribe. Pero no la logró callar.

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El sábado el aniversario se festejó con música y baile, con desfiles al ritmo de lo que llaman los second line, las famosas bandas de vientos, así como se suele hacer en Nueva Orleáns tanto para funerales como para el carnaval, para celebrar todo lo que es parte de la vida, pues. Como comentó un residente, nos juntamos para celebrar una tragedia.

Fueron los miles de actos anónimos de solidaridad, y no la respuesta oficial, lo que rescató –y sigue rescatando– a Nueva Orleáns y sus alrededores (en ese sentido, Katrina es algo parecido al terremoto en México en 1985). La música de Nueva Orleáns es la ruta sonora de esa solidaridad. Ese es su regalo al mundo.

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Efectos del cambio climático: Osa polar se muere de hambre

osa-polar-famélicaLa fotógrafa especializada en especies árticas Kerstin Langenberger ha compartido una foto en Facebook absolutamente descorazonadora. Es la estampa de un ejemplar de oso polar hembra extremadamente delgado. La imagen, tomada en Noruega y viralizada de inmediato, se ha convertido en un icono de los daños del cambio climático en el planeta.

Kerstin Langenberger ha señalado que pese a que los expertos del archipiélago de Svalbard dicen que la población de osos es estable, lo cierto es que el calentamiento global se está sintiendo en gran magnitud en el Ártico.

Langenberger ha advertido del riesgo que corre esta especie y cientos más debido al calentamiento global. Con el deshielo, hay menos alimento, y así acaban los animales, hambrientos.

La impactante fotografía está acompañada de un mensaje, “Sí, he visto osos en buen estado, pero también he visto especies muertas o desnutridas, Osos que caminan en las orillas buscando comida, tratando de cazar alces, comiendo huevos de aves, musgo y algas, me doy cuenta que los osos gordos son casi siempre machos”, escribió la fotógrafa en su muro.

Todo un alegato para cuidar el planeta.

(Con información de Huffintong Post)

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