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BANNON, EL FÜHRER COMUNICACIONAL. JORGE ELBAUM

El periplo del propagandista reaccionario que sueña con un mundo sin migrantes

JORGE ELBAUM

ELBAUM 1Bannon es el gurú de las campañas electorales de los partidos de ultraderecha y el armador de una internacional parda generadora de animadversión hacia China, los musulmanes y los africanos. Sus tentáculos, por ahora, alcanzan a Bolsonaro, Europa y los Estados Unidos.

Steve Bannon fue uno de los integrantes del equipo de campaña de Donald Trump desde 2015. Una vez elegido el magnate neoyorquino, se desempeñó como jefe de asesores de la Casa Blanca durante los primeros siete meses del mandato de Trump hasta el 18 de agosto de 2017, cuando fue despedido por sus conflictos con otros dos de los asesores del primer mandatario, su hija Ivanka Trump y su yerno Jared Kushner, propietario del periódico The New York Observer. Luego de abandonar Washington, Bannon se consolidó como referente de todos los grupos neonazis a nivel mundial y se ofreció como operador mediático y de redes sociales para constituir una internacional de la derecha alternativa, eufemismo con el que se designa a quienes se oponen a los procesos migratorios, la cooperación multilateral, la distribución de la riqueza, el mestizaje cultural y el crecimiento del sudeste asiático como expresión de la decadencia del occidente hegemonizado por Estados Unidos.

Bannon ha sido acusado por el ex director del FBI y actual fiscal especial, Robert Muellen, de ser parte de una asociación destinada a realizar maniobras informáticas ilegales y manipulación de la opinión pública para posibilitar el triunfo de su por entonces jefe, el magnate Donald Trump. Entre las investigaciones comandadas por Muellen figura la campaña en redes sociales contratada por Bannon e implementada por la empresa Cambridge Analytica, que identificaba grupos sensibles entre el electorado estadounidense, a quienes se les dirigían anuncios falsos destinados a sembrar o multiplicar la animadversión hacia los potenciales seguidores de Hillary Clinton. A los desempleados detectados se les enviaron mensajes publicitarios que manifestaban el desinterés de los demócratas en relación con la desocupación. A los veteranos de guerra se les trasmitían noticias falsas acerca de la futura clausura de los fondos federales dedicados a sus familiares. A los segmentos identificados como “patrióticos” se los inundó con información sobre los nexos entre los demócratas y la burocracia de los organismos internacionales, carentes de interés en las cuestiones domésticas.

Antes de su tarea preelectoral en Estados Unidos, Bannon había colaborado en la campaña de Nigel Farage, titular del partido británico eurófobo y reaccionario UKIP, quien terminó siendo el gran triunfador de la consulta que llevó al Reino Unido a abandonar la Unión Europea. El Brexit fue apoyado tanto por Bannon como por Robert Mercer, uno de los multimillonarios que luego financió la campaña de Donald Trump. Durante su periplo por Londres, Bannon y Mercer conocieron a Alexander Nix, entonces directivo de SCL Group, empresa dedicada a monitorear y gestionar campañas electorales. Mercer decidió invertir 15 millones de dólares en la conformación inicial de una subsidiaria de SCL Group, Cambridge Analytica (CA), que tiempo después fue denunciada por manejos turbios de redes sociales y operaciones encubiertas contra candidatos en todas partes del mundo, inclusive de Argentina.[1] Con ese aporte de 15 millones, Mercer logró que Bannon se constituyera en el vicepresidente de CA desde junio de 2014. En las primarias del partido republicano, CA, Mercer y Bannon habían trabajado para Ted Cruz. Cuando este fue derrotado por Trump, decidieron apoyar al magnate neoyorquino y CA terminó siendo contratada por Jared Kushner, yerno del magnate. [2]

Luego de su periplo sietemesino por la Casa Blanca, el ex editor de Breitbart News mantuvo encuentros públicos con el partido neonazi alemán, Alternativa por Alemania, y el Frente Nacional francés, en la actualidad comandado por Marine Le Pen. En un reciente congreso de la agrupación fascista francesa celebrado en Lille, fue invitado a dirigirse al auditorio y fue concluyente al expresar que debían “portar como una medalla de honor el que les llamasen racistas o xenófobos”, dada su defensa de la identidad nacional. El tema migratorio aparece como una constante en los discurso reaccionarios de las nuevas fascistas a nivel mundial. El extraño, el extranjero, el portador de una identidad ajena a la hegemónica, es descrito como un peligro potencial de contaminación respecto de la pureza identitaria, racial, cultural o religiosa de una nacionalidad determinada. Históricamente esta ha sido una constante de las crisis producidas por el capitalismo: han recurrido al cuerpo extraño del gitano, el judío, el moro, el musulmán, el africano o el sirio para fundamentar esquemas endogámicos y defensivos. A estos grupos se los ha identificado como responsables de las crisis, evitando así transparentar el rol que juegan los intereses económicos de las fracciones más concentradas en esos desmoronamientos económicos. En su visita a Francia, Bannon citó como una de sus novelas favoritas El campamento de los santos de Jean Raspail, un escritor monárquico que imagina un futuro distópico conformado por la invasión a las Galias de sucias hordas de inmigrantes de piel oscura provenientes del mar. Seguir leyendo BANNON, EL FÜHRER COMUNICACIONAL. JORGE ELBAUM

CONSPIRACY THEORIES: CAMBRIDGE ANALYTICA. SPY CULTURE

 

cambridge analytica 1

CLANDESTIME 135

Cambridge Analytica are a big data marketing firm who, according to numerous media commentators, were the critical factor in the election of Donald Trump.  They are the subject of many officially-endorsed, fully-mainstreamed conspiracy theories proposed by different segments of the political-media spectrum.  This week we take a critical look at these theories and ask whether those who believe in them are confusing technological sophistication with real-world effectiveness.  We also examine an alternative conspiracy theory about the company and their associations.

Transcript

I am sure most (if not all) of you have heard about Cambridge Analytica, the big data marketing firm who won the presidential election for el Trumpo. While calling this a ‘conspiracy theory’ isn’t strictly accurate, since we’re talking about a private firm being hired to provide a service, it has been treated as such by the media that have covered it. What makes it particularly interesting to me is that it is an officially-endorsed conspiracy theory – certain parts of the mainstream media, senior political figures and large sections of the public believe in this. It is a socially-acceptable, politically-correct conspiracy theory.

But is it true? I am not convinced. I’ve had friends and relatives talk to me about Cambridge Analytica, including one who – somewhat ironically – claims they are secretly ruling the world. But I want to offer a different perspective on this, and explain why it is that I’m not as fearful about this as many of the people who’ve read or watched the various media on this topic.

Before we get into that, we should get everyone on the same page, in case there are people listening who either don’t know or have forgotten who Cambridge Analytica are and what they do. So I’m going to play for you this quite widely-used and well-known presentation by Alexander Nix, the CEO of Cambridge Analytica, on The Power of Big Data and Psychographics.

Now, I understand why this makes people nervous. Nix himself comes across like a Bond villain, and has a hairstyle that is reminiscent of the Joker from Batman. He is talking about big data analysis and marketing techniques that he is portraying in a way that makes them sound revolutionary, a paradigm shift in political and psychological manipulation.

The first bone of contention is whether psychographics is more effective than demographics. Cambridge Analytica and those who want to accuse them of politically-motivated black magic want you to believe it is. In his presentation Nix pulls a fast one, asking ‘why should all women receive the same messaging just because of their gender? Or all African Americans, all old people’ and so on. But for decades the use of demographics has been more complex than that, for example they’ll give a different message to a 25 year old African American woman from a poor part of Detroit than they’ll give to a better-off 50 year African American man from California. Nix is simplifying demographics to make it sound like psychographics is more sophisticated and more effective.

He goes on to say that psychographics is better because it is concerned with personality, and personality drives behaviour, and behaviour determines how you vote. Let’s take a look at this iron-clad logical syllogism for a second: personality drives behaviour in terms of intent, but economics and geographics limit behaviour in practical ways. This in turn has an influence on personality – a poor person or someone who lives in the wrong part of the country to do something they want to do might become frustrated. So, to take a relatively cliched example, you might have someone growing up on a farm in the middle of nowhere in Utah whose family is deeply Republican, but due to media exposure or whatever the person is more liberal minded. But they live in a place where they cannot explore that side of themselves, and might become resentful of that. In turn this could go one of several ways – their frustrations might lead to them changing their political views to fit in with those around them. It might result in them upping sticks and moving to San Francisco, where they might become a card-carrying liberal or they might find the local culture very alien and not what they expected, turning them into a California Republican, like Arnold Schwarzenegger.

So I’m not convinced – I think people are far more complex and unpredictable than Nix makes out, and that there are so many factors affecting what political beliefs someone has that trying to determine and influence that from a set of largely meaningless data points derived from social media profiles is, frankly, idiotic.

Meanwhile, let’s apply a little scientific method to this supposedly scientific approach to mass marketing. Ted Cruz, whose policies were pretty similar to Trump’s, was using Cambridge Analytica for considerably longer than Trump. If they were so effective then Cruz would have won the Republican nomination, backed by the unstoppable tide of big data black magic delivered by button-down British psychopaths like Nix. But Cruz didn’t win the nomination, Trump did. This effectively falsifies any claim that Cambridge Analytica was a key factor in the election – that a candidate that used them more was less successful.  Seguir leyendo CONSPIRACY THEORIES: CAMBRIDGE ANALYTICA. SPY CULTURE

TRUMP, BIG DATA Y LOS RIESGOS DE CONFIAR DEMASIADO EN FACEBOOK

TRUMP MICHAL KOSINSKI DAS MAGAZIN
El psicólogo Michal Kosinski

DAS MAGAZIN / PABLO REYES

MICHAL KOSINSKI: YO NO CONSTRUÍ LA BOMBA, SÓLO DEMOSTRÉ QUE EXISTÍA

La extraña conexión entre el psicólogo Michal Kosinski y la victoria de Trump.

Nota: Este artículo es una traducción personal al castellano del original “Ich habe nur gezeigt, dass es die Bombe gibt”, publicado por Das Magazin. La traducción no se hizo en base al original alemán, sino a una versión inglesa ahora desaparecida encontrada en aNtiDiTe Zine, y que ahora está disponible en VICE. La infografía siguiente es elaboración propia. (PABLO REYES)

El 9 de Noviembre sobre las 8:30am, Michal Kosinski se despertaba en el Hotel Sunnehus en Zurich. El investigador, de 34 años, había venido a dar una charla al Instituto Federal de Tecnología Suizo (ETH) sobre los peligros del Big Data y la revolución digital. Kosinski da estas charlas con frecuencia en todo el mundo. Kosinski es experto en psicometría, una rama de la psicología donde se miden y cuantifican variables psicológicas. Cuando encendió la televisión esa mañana, descubrió que la bomba había explotado: En contra de lo previsto por los mejores estadistas, Donald J. Trump había sido elegido Presidente de los Estados Unidos.

Durante un rato, Kosinski observó las celebraciones de la victoria de Trump y los resultados de cada estado. Tenía el presentimiento de que el resultado de las elecciones tenían algo que ver con sus investigaciones. Respiró profundamente y apagó la televisión.

Ese mismo día, una pequeña y poco conocida empresa británica ubicada en Londres enviaba una nota de prensa: “Estamos encantados de que nuestro revolucionario método de comunicación basado en datos haya jugado un papel tan importante en la extraordinaria victoria del presidente electo Donald Trump.”, firmaba un tal Alexander James Ashburner Nix. Nix es británico, de 41 años, y CEO de Cambridge Analytica. Siempre luce inmaculado en trajes a medida y gafas de diseño, con su ondulado pelo rubio peinado hacia atrás.

De estos tres individuos – el reflexivo Kosinski, el inmaculado Nix y el sonriente Trump -, uno de ellos permitió la revolución digital, otro la hizo realidad y otro se benefició de ella.  Seguir leyendo TRUMP, BIG DATA Y LOS RIESGOS DE CONFIAR DEMASIADO EN FACEBOOK