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MEDIOS DE PRODUCCIÓN Y RELACIONES DE PRODUCCIÓN EN EL CAMPO TEÓRICO. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

dinero y medicina

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

Más tareas para la “post-pandemia”: Crítica de (cierta) mediocridad científica.

Sálvense todas las excepciones pero una “sensación” de empobrecimiento recorre los párrafos de algunas “investigaciones” que uno va leyendo. Es la “sensación” de cierta precariedad, o mediocridad, en la producción teórica de nuestro tiempo donde predomina el refrito de los refritos, el repaso sobre lo repasado, el revisionismo nuevamente revisado y no pocas audacias proclives a la prestidigitación terminológica, tipológica y taxonómica de moda. Claro que aquella “sensación” siempre es acompañada por la perplejidad o por las limitaciones, cuantitativas y cualitativas[1], que hoy se tienen en medio de la densidad y velocidad de las marejadas “editoriales” en sus versiones librescas o de “papers”. Entiéndase aquí por “teoría” lo que propone Elí de Gortari en su Introducción a la Lógica Dialéctica. 1978[2]: “…la teoría científica no es otra cosa que la hipótesis comprobada experimentalmente… suministra una perspectiva de conjunto, y desde un nivel más elevado, para investigaciones posteriores.” No poca “producción teórica” es efímera desde su concepción. El modo de producción teórica dominante es antagónico a los intereses de la humanidad.

¿Qué Ciencia cabe esperar en centros de producción teórica infestados por reaccionarios y por el conservadurismo? Es imprescindible la crítica[3]. Abundan, por ejemplo, los trabajos efectistas inspirados en causticas de moda. Según sea el ingenio de los teóricos, se abordan temáticas con aparente “equilibrio” (lo cual quiere decir que rehúyen al compromiso político) recurriendo, sin empacho, al socorrido lenguaje de las estadísticas o los números que se ofrecen como paradigmas de la objetividad fría. A veces un poco de observación minuciosa delata los móviles verdaderos de cierta “producción teórica” que sólo sirve como peldaño en el ascenso hacia los empleos o las simpatías de alguna institución privada, de Estado o de “carne y hueso”. Incluso la ética ha sido desfigurada. Sálvense las excepciones, insistamos.”ara la “Ca Svadas ogica ificos  reptir el formto mercantil en la enseñanza de l Comunicciia de la Repescubiertolas acciones rec “En el mundo se publican alrededor de tres millones de artículos científicos al año y, aunque pueda parecer algo bueno, lo cierto es que este nivel de publicaciones está directamente vinculado a malas prácticas y a falseamiento de resultados.”[4]

Esa “práctica” trepadora se desarrolla silenciosamente, a veces con penurias y a veces con orgullo. Suele imponerse al teórico una cadena tortuosa de becas, incentivos, apoyos… tatuados a fuego bajo el imperio del burocratismo académico, mercantil o de ego puro. Esa “práctica” prolifera en feligresías que suelen estar urgidas de halagos -y auto-halagos- para resistir, hasta la ignominia, los requisitos de la ascensión. Incluyendo los besamanos. Desde luego que el desarrollo científico y la solución de los problemas de la humanidad quedan para decorar algún prólogo o algún discurso… cuando llegue la ocasión. La prioridad es recortar aseadamente el objeto de estudio -especialmente recortarle las ramas políticas- y citar párrafo por párrafo, el santoral “teórico” que reina en el contexto. Muy en particular empacharse con parrafadas de quienes firman las becas y los “apoyos” financieros, al lado de quienes puedan servir a ulteriores beneficios. Está plagado el “mercado” con caritas frescas de muchachos y muchachas “de bien”, adiestrados por el establishment para escalar lo que sea, al costo que sea, como merito principal. Especialmente si ayudan a esconder la lucha de clases. “Es harto frecuente ver a un Becario de Investigación dar clases sin estar lo suficientemente preparado; recorrer la geografía española acudiendo a mil congresos absurdos de jóvenes –o no tan jóvenes– investigadores, en los que hay veinte o treinta mesas y talleres paralelos; hacer estancias de investigación que, en muchos casos, se alargan sine die innecesariamente, pues lo mismo que muchos hacen en París, Londres o Nueva York, lo podrían hacer perfectamente en Madrid, Barcelona o Valencia; y, por supuesto, publicar y publicar papers que, en un 90% de casos, siendo generosos, van directamente a la basura porque nadie, en su sano juicio, invertiría media hora de su vida en leerlos.”[5]

Otro sector, más profesionalizado, que ha podido saborear la mieles de sus méritos y goza con lisonjas variopintas, oficia de “consultor” incluso cuando nadie lo consulta. Valga lamentar las escenas que se verifican a menudo cuando, en su insistencia por pertenecer a ciertos circuitos de poder académico o científico, los dejan en la puerta, les regatean las sillas o no los dejan acercarse a los “poderosos” o a los “famosos”, a punta de codazos, endógenos o exógenos. Más de uno padece estados depresivos por eso. La “producción teórica”, en no pocos de esos cenáculos profesionalizados, suele ser sólo una cazuela de sofismas adosada con palabrerío de época para engordar la demagogia de los jefes. Realmente lastimoso. Algunos deambulan como profesores eméritos. “Ciertamente hay ahora más científicos de gran nivel y más Ciencia excelente que en ninguna otra época, pero también es cierto que nunca como ahora ha habido tanta Ciencia mediocre y casi superflua.”[6]

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HOMENAJE A LA CIENCIA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

graziellaCiencia, cultura y educación son ramificaciones de un mismo árbol. Las raíces se hunden en lo más fecundo de la tierra y el tronco se nutre de lo más avanzado del mundo, tal y como pensaba José Martí. Cuando la idea de la nación era todavía sueño de poetas que empezaba a adquirir voz propia en el verso de José María Heredia, la matriz de todo había estado en el pensamiento filosófico de José Agustín Caballero y Félix Varela, que sacudía las prisiones del dogmatismo imperante para afincar acción y prédica en la enseñanza.

Se comenzaba entonces a pensar y sentir en cubano. Con vocación de servicio, volcado hacia la salud y el bienestar del país, Tomás Romay introdujo la vacuna contra la viruela. Para conocer el perfil de la Isla, Felipe Poey se dedicó al estudio y descripción de los peces. Como ocurría en los campos de la cultura y la educación, se trataba de esfuerzos individuales, mientras la universidad permanecía anquilosada. Unos pocos podían marchar al extranjero para completar su formación e introducir en la Isla las ideas de renovación.

El médico Albarrán entregó sus aportes a otros países. Poco reconocimiento ha tenido, más allá de nuestras fronteras, la decisiva contribución de Carlos J. Finlay en beneficio de la humanidad, toda vez que viabilizó, entre otras cosas, la construcción del canal de Panamá al descubrir las vías de contagio de la letal fiebre amarilla.

El panorama no cambió mucho durante la República neocolonial. El coloniaje se traduce en subdesarrollo. La dependencia opera en el campo de la economía, reduce los países a la condición de productores de materias primas con escaso valor agregado y coarta el impulso a la formación de un pensamiento científico propio.

A pesar de las buenas intenciones de Enrique José Varona y del impulso transformador de Julio Antonio Mella, la Universidad alentó el espíritu revolucionario, pero no pudo modificar su estructura y sus funciones. Egresaba médicos, abogados y contadores. No había lugar para economistas, biólogos, sicólogos o sociólogos. Preparaba graduados en ciencias físico-matemáticas y físico-químicas cuyo destino profesional se limitaba al ejercicio de la docencia en la enseñanza media. No había laboratorios ni demanda laboral para la investigación científica.

La Revolución asumió el desarrollo de la educación y de la ciencia como elementos sustantivos e inseparables de su proyecto emancipador. La Campaña de Alfabetización ofreció nuevas oportunidades a los marginados de ayer. Seguir leyendo HOMENAJE A LA CIENCIA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL AÑO 2017 BATIÓ EL RÉCORD DE CO2 DE LOS ÚLTIMOS 800.000 AÑOS

MANUEL ANSEDE

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU alerta de los efectos desastrosos en el clima

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Tráfico en el Puente del Centenario, en Sevilla. Paco Puentes

La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera sigue batiendo récords, según alerta hoy el informe anual de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU. En 2017, la concentración media de los principales gases culpables del calentamiento global —incluyendo el dióxido de carbono (CO2), el metano y el óxido de nitrógeno— alcanzó la cifra de 405 partes por millón, la más alta desde que comenzaron los registros modernos hace 38 años y también la más elevada en muestras de hielo de hasta 800.000 años de antigüedad. En 2016 fue de 403 partes por millón, una cantidad inimaginable hace una década, cuando se detectaban 385 y los expertos y las ONG ecologistas pedían alcanzar un límite seguro de 350.

El informe, elaborado a partir de contribuciones de más de 500 científicos de 65 países, confirma que 2017 fue uno de los tres años más calurosos desde que comenzaron los registros en 1880, tras 2016 y quizá empatado con 2015, como ya adelantó la Organización Meteorológica Mundial en enero. En el caso de España, 2017 sí fue el año más cálido desde que empezaron las mediciones. En todo el planeta, la temperatura promedio en la superficie se situó entre 0,38 y 0,48 grados por encima de la media del periodo de referencia 1981-2010.

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EL INTERCAMBIO DE MEMORIA YA ES POSIBLE. IRIS OROPESA MECÍAS

Iris Oropesa

IRIS OROPESA MECÍAS / JUVENTUD REBELDE

En fecha reciente unos días comentábamos sobre un trasplante de pene y escroto, y hoy vamos por el camino de otro intercambio, pero no se asuste, que no nos repetiremos. De hecho esta vez el «implante» de un cuerpo a otro es de una naturaleza totalmente distinta e igual de inesperada. Los saltos de la ciencia suelen ser así, algo descabellados y hasta con tonos de comicidad. Por eso nos toca ahora acercarnos al trabajo de un grupo de científicos norteamericanos que esta misma semana ha logrado trasplantar la memoria de un animal a otro.

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Los investigadores apuntaron al Alzheimer y el estrés postraumático como blancos de las implicaciones médicas de este estudio. Autor: Pinterest

Para hacernos una idea: sería como si se pudieran poner en el cerebro de otro perro, por ejemplo, las costumbres o los juegos que uno ha enseñado al suyo, y observar cómo minutos después del traspaso la nueva mascota reacciona a las órdenes como si hubiera pasado meses practicando. Algo muy parecido lograron estos neurólogos, pero entre dos caracoles. Y ese aparentemente simple hecho da para rescribir lo conocido de la neurología de la memoria.

¿Parece exagerado? Ya veremos.

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LA CIENCIA COMO HERRAMIENTA REVOLUCIONARIA. ISMAEL CLARK ARXER

Academia de Ciencias

ISMAEL CLARK ARXER / BLOG REDH-CUBA

Apreciar la ciencia como un factor asociado al progreso en el devenir humano es criterio de probable intuición general, pero identificarla y esgrimirla como herramienta para la transformación social y la dignificación de las personas no ha sido nada común. Tal es sin embargo, como se puede demostrar, uno de los rasgos sobresalientes de Fidel Castro Ruz como luchador revolucionario.

Cuando se le destaca con justicia entre los grandes revolucionarios y estadistas del siglo XX se mencionan ante todo su extraordinario talento político, su enorme capacidad de persuasión e infatigable espíritu de lucha, a lo cual se suma, como en pocos otros casos, una singular capacidad para la dirección militar.

A estas virtudes básicas vendría a sumarse, con el paso del tiempo, una inusual capacidad para estudiar, analizar e interpretar complejos fenómenos de la contemporaneidad, con profundidad no habitual entre los dirigentes políticos mundiales.

Los factores mencionados son de tal relevancia que no debe producir extrañeza el hecho de que se pase por alto, a menudo, la faceta sobre la que pretendo ganar la atención del lector: su clara comprensión de lo que significa la ciencia utilizada como herramienta al servicio del progreso social.

Lejos de la tendencia de aquellos que han recelado y aún recelan del avance científico, avizorando en él únicamente peligros y amenazas para el futuro de la Humanidad, Fidel percibe desde temprano en el conocimiento un instrumento de liberación y un factor potencial contribuyente de primera importancia para la dignificación y al bienestar de la gente y a la promoción de la equidad y la justicia social, dentro de una proyección de transformación revolucionaria.

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PRESENTE DE CIENCIA Y PENSAMIENTO. ORFILIO PELÁEZ Y ORTELIO GONZÁLEZ

ORFILIO PELÁEZ   / ORTELIO GONZÁLEZ

Quizá alguno lo creyó utopía, irrealizable proyecto el de fundar sobre la estructura de un país subdesarrollado y marcado por los cercos de los poderosos del mundo, una nación orgullosa de su capital científico y técnico. Pero Fidel, el veedor de futuros nobles y certeros, no se equivocaba. Cuba podía ser tierra de mujeres y hombres de ciencia y pensamiento. Así se levantó la Isla y así navega: sembrando curas para los dolores del mundo y conocimientos para los enigmas de hoy.

Fidel

Una visionaria frase marcó el punto de partida de lo que sería una colosal obra: «El futuro de nuestro país tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente (…) lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia».

Así lo dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro en el acto para conmemorar el vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, el 15 de enero de 1960, en el Paraninfo de la entonces Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

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CIENCIA, CULTURA, NACIÓN. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

ciencia_cubanaEnero convida a meditar sobre la función social del conocimiento. La rápida traducción práctica de los saberes científicos en aplicaciones tecnológicas que transforman el trabajo humano, introducen cambios en nuestra  en nuestra cotidianidad.  Multiplican productos de toda índole y conduce a valorar en términos de beneficios económicos tangibles la contribución al desarrollo. Desde ese punto de vista, la experiencia cubana demuestra que las inversiones en este terreno redundan en beneficios comerciales por la venta de artículos de alto valor agregado.

No se ha divulgado de la misma manera el significado del conocimiento en la construcción de hegemonías. En un proceso secular, la burguesía se valió de ese recurso para desplazar a la nobleza parasitaria. La ciudad fue su ámbito natural. En ella se fundaron universidades, se configuraron las llamadas profesiones liberales. De ella se nutrieron médicos, juristas, pensadores abiertos al humanismo, administradores constituidos en simiente de las ideas mercantilistas. La Gran Bretaña afirmó su poderío en el dominio de los mares. Para acelerar los cambios, Cromwell encabezó una revolución. Más tarde la enciclopedia ofreció una síntesis del saber acumulado y la Revolución francesa estremeció el mundo al derribar estructuras periclitadas y al internacionalizar la ideología de la burguesía triunfante. Seguir leyendo CIENCIA, CULTURA, NACIÓN. GRAZIELLA POGOLOTTI

LA CIENCIA NO ES UN LUJO. AGUSTÍN LAGE DÁVILA

AGUSTÍN LAGE DÁVILA* / GRANMA

La ciencia tiene un papel preponderante en las sociedades. En Cuba constituye además una promesa de salud para el pueblo, como dijera Fidel.

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En su discurso al inaugurar el Centro de Inmunología Mo­lecular el 5 de diciembre de 1994 Fidel dijo: «Es un orgullo en pleno periodo especial inaugurar este Centro que no es un lujo, es una promesa de salud para nuestro pueblo y es una promesa de ingresos para nuestra economía». Lo dijo con un énfasis muy evidente, y lo escuchamos muy de cerca.

Esa advertencia enfática nos hacía ver que existían (y aún existen) compañeros que piensan que la ciencia es un lujo, un gasto improductivo, o al menos no inmediatamente productivo, que solo pueden permitirse las sociedades opulentas del norte, o los diletantes del sur ; o quizá algo relacionado con un distante futuro de lo que podemos ocuparnos «después».  Seguir leyendo LA CIENCIA NO ES UN LUJO. AGUSTÍN LAGE DÁVILA