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“EL CINE ESTÁ SIENDO REDUCIDO A SU MÍNIMO DENOMINADOR COMÚN: CONTENIDO”. MARTIN SCORSESE RADIOGRAFÍA LOS PELIGROS DE LA INDUSTRIA ACTUAL

VÍCTOR LÓPEZ G.

“El arte del cine está siendo devaluada sistemáticamente, marginada, degradada y reducida a su mínimo denominador común”, y buena parte de ello la tiene la tendencia a catalogar las obras cinematográficas como “contenido”. Esta es una de las afiladas tesis que Martin Scorsese ha enunciado en su fantástico ensayo titulado ‘Il Maestro’, centrado en la figura de Federico Fellini, y publicado en la última edición de Harper’s Magazine.

En su interesantísimo escrito, el cineasta, cuya ‘Killers of the Flower Moon’ está en camino a Apple TV+, ha radiografiado la realidad actual de la industria cinematográfica, el impacto de las plataformas, la preocupante deriva de la industria y la enorme importancia del lenguaje a la hora de catalogar una obra audiovisual para que no se pervierta su valor o importancia y, así, evitar meter en el mismo cajón un vídeo de YouTube y un clásico del séptimo arte.

De lenguaje y automatizaciones

Según el bueno de Marty, etiquetar utilizando el término “contenido” “ha creado una situación en la que todo se presenta al espectador en igualdad de condiciones, lo cual puede sonar democrático, pero no lo es”, lo cual nos conduce a otro de los grandes enemigos a los que debe enfrentarse el cine actualmente: el algoritmo. Un análisis de datos automatizado que está sustituyendo a la necesaria figura del curador en las plataformas de VOD.

“Si los próximos visionados son ‘sugeridos’ por algoritmos basados en lo que ya has visto, y las recomendaciones están basadas únicamente en géneros o temáticas, ¿qué tiene eso que ver con el arte del cine? La curación no es antidemocrática o ‘elitista’, un término que ahora se usa tan a menudo que ha terminado perdiendo su significado. Es un acto de generosidad; estás compartiendo lo que amas y lo que te ha inspirado. (Las mejores plataformas de streaming, como Criterion Channel y MUBI, y medios tradicionales como TCM, están basados en la curación). Los algoritmos, por definición, están basados en cálculos que tratan al espectador como un consumidor y nada más”.

Parte del catálogo de Mubi

El status quo actual de la industria ha modificado drásticamente la importancia y el impacto del cine ya no sólo dentro el marco de la cultura, sino en unos espectadores que, según Scorsese, “no pueden depender de la industria, tal y como está, si quieren interesarse por el cine”.

“En el negocio cinematográfica, que ahora es el negocio del entretenimiento masivo audiovisual, el énfasis siempre está puesto en la palabra ‘negocio’, y el valor siempre está determinado por la cantidad de dinero que puede obtenerse de alguna propiedad; por ello, todo, desde ‘Amancer’ a ‘La Strada’, pasando por ‘2001’, ya está exprimido y listo para meterse en el cajón del ‘Arte y ensayo’ de una plataforma de streaming. Todos los que conocemos el cine y su historia tenemos que compartir nuestro amor y nuestro conocimiento con la mayor gente posible. Y tenemos que dejar claro a los actuales dueños legales de esas películas que son mucho, mucho más que una simple propiedad que ser explotada y, luego, guardada bajo llave. Se encuentran entre los más grandes tesoros de nuestra cultura, y deben ser tratadas como tal.”

Si queréis leer a Martin Scorsese decir más verdades que un santo, y proferir amor ya no sólo hacia la obra de Fellini, sino al medio cinematográfico, tenéis el ensayo completo disponible en la web de Harper’s —ya os digo que merece muchísimo la pena—. Por lo pronto, sus palabras, que seguramente causen más irritación de la que deberían, invitan a reflexionar seriamente sobre la deriva que está tomando un arte centenario condenado al simple “consumo”.

Cabe recordar que esta no es la primera ocasión en la que el director de obras maestras como ‘Uno de los nuestros’ o ‘ Taxi Driver’ incendia la opinión pública cinematográfica con sus lapidarias sentencias. Sin ir más lejos, en octubre de 2019 criticó duramente las producciones de Marvel Studios, describiéndolas como algo más próximo a una atracción de parque temático que a un largometraje, y recalcando la falta de profundidad y desarrollo de sus personajes. Aunque, si nos fijamos bien en sus palabras de entonces, todo se resume al mismo conflicto: la evolución —o involución— de la industria.

Fuente: Espinof

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT: “YO PREFIERO EL RIESGO”

FLOR DE PAZ

A los 72 años Rolando Pérez Betancourt casi se muere. Pero logró sobrevivir a una infección nosocomial contraída en una sencilla intervención quirúrgica. Tres años después llega a los 75 y, como hace tiempo, cada viernes en la noche se nos asoma en la pantalla a través de su programa televisivo La séptima puerta, esa que abre al mundo de un cine sustentado en valores ideoestéticos.

Nació en La Habana, el 25 de septiembre de 1945, cuando apenas había finalizado la Segunda Guerra Mundial. Recuerda haber escuchado hablar de la guerra y también cómo en Cuba se sentían sus estragos: las carencias materiales, la falta de alimentos… Su abuela y su madre se lo contaban.

A la izquierda, en los talleres del periódico Hoy

Es hijo de una familia muy humilde, de un padre sin trabajo y de una madre ama de casa: “viví una pobreza extrema”. Al terminar el octavo grado empezó a trabajar como aprendiz de caja en el periódico Hoy (órgano oficial del Partido Socialista Popular). Allí se hizo tipógrafo.

Fueron los viejos comunistas de aquel rotativo —que vieron a Rolando desarrollarse en los talleres de Hoy—, quienes lo llevaron al Diario de la Marina, donde se hizo diseñador empírico, a partir de lo que había aprendido en las cajas. Luego, cuando tenía 16 años, cuando Hoy Granma se unieron, el joven formó parte de los fundadores de la publicación.

—La primera página la hizo Fidel en 1965. Y a partir de ese momento empiezo a hacer las primeras páginas del periódico Granma como diseñador, aunque también escribía.

Fue cronista deportivo, porque practicó deportes. Sin ser periodista todavía —desde que trabajaba en las cajas—, subía a la redacción de madrugada, cuando la gente se iba, y practicaba en la máquina de escribir. En 1962, o principios de 1963, hizo sus primeros textos. Y un día se decidió a tocar a la puerta de Blas Roca Calderío, y le dijo:

—Blas, yo quiero ser periodista

—¿Qué nivel de escolaridad tienes?, le respondió.

—Octavo grado

—Con octavo grado puedes hacer ciertas cosas, zanjó.

Escribió en esa época algunos trabajos sobre deporte. Blas lo ayudó mucho, también Gabriel Molina, que era jefe de información del periódico, y algunos compañeros más.

Durante la entrevista. Fotos: Flor de Paz.

Más tarde, ya como periodista, hizo coberturas nacionales. Iba a las provincias y descubría todo lo que estaba haciendo la Revolución allí: los muchachos que ya tenían escuelas, el desarrollo de la salud pública…

—Escribí muchas crónicas; fui un cronista por excelencia en aquella época. Ganaba muchos premios de crónica y reportaje. Me fui formando en el periodismo literario y en lo que realmente me interesaba, ahondar en lo humano de quienes participaban en la Revolución. Aprendí, como todo periodista, a hacer periodismo noticioso, que es elemental, pero no daba la vida por una buena noticia. Canté muchas loas a la Revolución.

Cuenta que luego quiso escribir sobre ciertas contradicciones que empezó a percibir, aunque le resultó muy difícil. “No es fácil hacer un tipo de periodismo a noventa millas del imperialismo, tenemos que desarrollar un periodismo que nos cuide de ellos, pero que al mismo tiempo sea lo suficientemente crítico para ayudarnos en la formación de nuestros valores”.

—Siempre he dicho que la Revolución es verdad y que el periodismo revolucionario es la verdad, y hay que trabajar con esa verdad siempre en función de esclarecer y de que la gente participe.

Pero entonces no pudo hacer el periodismo que quería y se decidió por el cultural, por la crítica de cine. “Hace más de cuarenta años hago la sección Crónica del espectador. No existe en Cuba una sección de cine tan vieja como esa”.

En el periódico Granma, fue jefe de la página cultural y jefe de redacción por veinticinco años, hasta que se cansó y se dedicó a escribir.

La crítica de cine, un nuevo capítulo

Haberse dedicado a la crítica de cine ha sido para Rolando una especie de sueño realizado: de muchacho había sido un gran cinéfilo. Por otra parte, su determinación a dedicarse al análisis de ese arte desde el periodismo coincidió con otra circunstancia: Granma necesitó tener un crítico de cine que respondiera a los intereses del periódico.

—Porque criticar una película cubana en Cuba en aquella época no era nada fácil, como no lo era criticar la política de exhibición que tenía el ICAIC. Fue en ese ambiente que empecé como crítico de cine, y desde entonces hasta ahora he sido crítico de Granma, durante más de cuarenta años.

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PRÓXIMO ESTRENO: UNA DELGADA LÍNEA PANDÉMICA. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

Crítica “cinematográfica” sobre una película que aún no se filma 

ilustración Fernando

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

buen abad 1Todo es predecible. Pronto (antes de lo que uno imagine) aparecerá en las pantallas de las salas cinematográficas (cada día más convertidas en tele-salas caseras) o en sus variantes de exhibición “bajo demanda” (on demand), el show de la pandemia en manos de la ideología dominante. No es difícil adelantarse a las productoras fílmicas.

Protagonizado por alguno de los “galanes” más taquilleros y alguna de las mujeres más objetualizadas por el mercado de la imagen audiovisual, (en ese orden) veremos el drama desgarrador de una “historia de amor” atravesada por nociones científicas de moda y la “fatalidad” de una guerra inter-imperial entre chinos, rusos y yanquis, por el control de una vacuna milagrosa y planetaria, donde “el bien y el mal” de disputan el mercado farmacéutico trasnacional. Tendrá condimentos fuertes de horror.

Habrá escenas de alcoba y desnudez al límite, tensión dramática, violencia con sangre e insultos, diálogos perversos, miradas cándidas, vestuarios de lujo y contrastes de clase. Habrá persecuciones en automóviles en las avenidas más imposibles de las capitales mundiales más saturadas. Efectos especiales a granel, impactos sonoros, música planeada para manipular emociones y gran derroche de recursos con procedencia ignota: limusinas, aviones, yates, motocicletas y mansiones infestadas de lujuria burguesa. Podría ser una coproducción triple.

Es de esperarse que la pandemia sea usada, como todo lo que el capitalismo es capaz de manosear, a su impúdico e impune antojo sempiterno. Es de esperarse que al COVID-19 termine siendo inoculado ideológicamente y que para culpar y exculpar aberraciones de toda especie, aparezca en las pantallas como un género nuevo de maldad que amenaza a “la vida feliz burguesa” agazapada ya en algunos proyectos de “nueva normalidad”.

Y, desde luego, los mercachifles de la industria cinematográfica ya deben estar adelantando propuestas para comerciar con el número de contagios, muertes y devastaciones sufridas por causa del virus y por causa del sistema económico que hizo letal. Unos pensarán en largometrajes de acción y otros ya estarán diseñado series de 5, o más, temporadas. Quizá algunos “reality shows”, obras de teatro, novelas, cuentos y “stand up”. Nadie querrá quedarse afuera de un negocio que ayude a sublimar, con tramas cursis, el drama crudo de un sistema económico putrefacto que ha exhibido sus entrañas inhumanas.

No han tenido pudor para usar los muertos de Hiroshima y Nagasaki, los campos de exterminio financiados por los nazis, los golpes de estado y el asesinato de lideres y movimientos sociales… no hay límite para la voracidad de los mercachifles del espectáculo y sus patrocinadores. Y no hay sanción imaginable contra el abuso desaforado que somete las desgracias humanas al negocio de unos cuantos empresarios de la farándula.

La obscenidad no está sólo en el oportunismo (predecible), no está sólo en el hecho de comerciar con las tragedias humanas, tampoco está sólo en la desfachatez de acusar, en los “otros”, los defectos propios, ni en buscar compulsivamente, a quién echar la culpa de las canalladas vernáculas. La barbarie se expresa, con toda su amplitud, en el empeño desmesurado por inundar las cabezas de los pueblos con ideología chatarra basada en anestesiar conciencias con sobredosis de entretenimiento burgués. Y hacer de eso un negocio.

La obscenidad es despilfarrar dinero para fabricar historias cuyo “glamour” de mercado tiene por objeto aniquilar la crítica y suplantarla con solidaridad de clase. Empatías con el verdugo para mejorar sus ganancias. Muy mal. Pero con todo y lo obsceno, no se trata sólo de un problema moral. Se trata de una guerra semiótica, se trata del despojo y de la usurpación simbólica orquestada por los latifundistas de los “mass media” contra una población mundial ensimismada en sus miedos y en las fragilidades que se nos han multiplicado a raíz de la pandemia declarada sin consulta.

Toda esa parafernalia mediática, amasada por los monopolios de la información y las mafias de las farmacéuticas, militares y bancarias… tendrá, tarde o temprano, expresión en una y varias películas o “series” cargadas con el recetario nauseabundo del éxito mediático burgués. Repetirán su cursilería melosa, sus re-manidos  gestos de dolor, alegría y éxtasis; sus trabucadas frases, de corte psicótico y supremacista, con ambición de “slogan”. Harán lo imposible por comprimir una pandemia de magnitudes inmensas en una cápsula ideológica “pay per view”.

Todo eso ya lo sabemos, todo eso es predecible y adivinable. Quizá nos sorprendan con algún hallazgo tecnológico o algún efecto “3D”. Por lo demás será más de los mismo. Ya lo sabemos antes de que lo filmen. El gran desafío radica en estar, nosotros, preparados para dar la batalla semiótica. Estar alertas y en guardia intelectual y creativa, con el pensamiento crítico afilado y las precauciones indispensables para no quedar contaminados por una ideología tóxica y paralizante, como es la ideología de clase dominante. Otra pandemia para la cual aún no contamos con vacunas suficientes y al alcance de las luchas sociales. Preparémonos.

LILIANE BLASER, “LA FUNCIÓN DEL ARTE ES COMO MÍNIMO MEJORAR AL SER HUMANO”

Liliane Blaser

Liliane Blaser es una artista con letras mayúsculas. Su obra documental ha inmortalizado la historia reciente de las luchas de las y los humildes en Venezuela, América Latina y el Caribe y el resto del mundo pobre. Con su calidez habitual nos recibe en Caracas y dedica parte de su tiempo para compartirlo con Correo del AlbaIndagamos en sus gustos artísticos y nos remontamos a los orígenes y evolución de su filmografía.

¿Qué es el cine para usted y cuáles son sus preferencias?

Como contemplación, me gusta que el cine sea fuente de placer estético, de experiencia transformante, que te ponga a pensar, sentir, reflexionar, que enriquezca tu experiencia propia con otras, que no te deje salir de la sala tal como entraste. Igual me interesa el cine político, filosófico, psicológico, la crítica social, si se pudieran dividir estas categorías. En ficción soy espectadora, me gusta compartir las vidas y recorridos que se ofrecen y su incidencia en mi subjetividad.

Pero en el hacer, es el documental el que me entusiasma, lo que llamaba John Grierson “el tratamiento creativo de la realidad”. Se me han dado más ideas en documental que en ficción, aunque algunas planean en la pista de aterrizaje, pero voy dando prioridad a las que vienen en forma de documentales.

Me gusta trabajar con la realidad directamente, y me parece, además, que hay que metabolizarla y entregarla, como punto de vista y punto de análisis, para la reflexión colectiva, que forme parte de tantos insumos que se están produciendo, también en forma de artículos, reflexiones, y que se están discutiendo, en esta búsqueda de caminos en que andamos.

¿Cómo se originan esas ideas?

A veces sin saberlo, como en el caso del primer trabajo sobre el 27 de febrero, la cinta “Venezuela, febrero 27: De la concertación al desconcierto”.  Cuando después de semanas y meses grabando hechos y secuelas, me planteé la necesidad de devolver esa parte dolorosa de nuestra historia a quienes la vivieron, la pensaron y nos la contaron, fue complejo, sobre todo recoger tantas cosas en 28 minutos. Hubo tres versiones, con modificaciones pequeñas pero sustanciales, surgidas de comentarios de compañeras y compañeros. Como práctica, pocas veces pasamos los trabajos sin foro posterior; a veces los comentarios aconsejan hacer modificaciones.

Otros documentales han surgido de manera muy distinta, por ejemplo, “La otra mirada (de cómo vivimos el 27F)” surgió de las intervenciones de unos niños de 9 a 13 años, en un videoforo sobre aquellos hechos, después de la proyección de “Venezuela…” Los comentarios de estos niños sirvieron de base para otro documental.

¿Recuerdas cómo nació “1992: El descubrimiento (Jugar o ser jugados)”?

Provino de un intento de organizar el relato de dos años de luchas populares, después del 4 de febrero, grabadas día tras día, y  establecer los ríos profundos, las concatenaciones, los sentimientos que motivaron al pueblo a continuar el camino de ese proceso aún con los protagonistas del 4F presos: marchas cotidianas por la liberación de los presos, de Chávez y sus compañeros, y la del país. Mientras la mediática quería colocar esa lucha como de destrucción de la democracia, en contraposición, el borrador primero, de urgencia y para el exterior, se llamó “Venezuela, Febrero 4: en busca de la democracia” y la versión definitiva, que es la que mencionas, señala en su título la apertura de la mirada del pueblo sobre la política y los políticos –ya esbozada en el trabajo sobre el 27F– y el comienzo de la participación protagónica de esa parte del pueblo que vio en el 4F la oportunidad de su liberación que, ojo, aún estamos construyendo.

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VOLVER AL CINE Y LA TRANSFORMACIÓN DE LAS AUDIENCIAS. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

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Hay seres —como Edmundo Aray (1936)– que la muerte no podrá arrebatarnos jamás de la memoria. Perviven en nosotros de la manera más sencilla, que suele ser la más honda e indeleble: como una sonrisa o una palabra que se eleva y, apasionada (siempre apasionada en su caso), silencia al más enardecido de los auditorios. Como si toda la razón y la bondad del mundo hablaran en su voz. Como si un duende paseara por la casa y cada una de sus ocurrencias comportara un desafío. Fiel como el más fiel, cercano siempre, tanto que ya Edmundito es cubano.
Así fue, así lo veo y es para mí este hermano escritor y cineasta venezolano, de quien me dijeron hace unos días, así de golpe, que ahora estaba muerto. Como si fuera posible matar lo que él hacía, la vida misma. 
Edmundo y yo solíamos intercambiar textos y mensajes sobre los más diversos temas, incluidos el cine, la poesía y, por supuesto, la salud y la muerte, a quien jamás llegamos a tomar en serio. Compartimos amigos, dolencias, congojas y un planeta de sueños que él insistía en llamar “Esta alegría”. 
En un signo de confianza y humildad, Edmundito tenía por costumbre pedir opiniones a algunos de sus amigos sobre los textos que llevaba en proceso de escritura. Fue así que a la altura de febrero y marzo de este año, intercambiamos pareceres acerca de su enjundioso ensayo “Ayer y hoy: resistencia y libertad”, el cual probablemente permanezca inédito, al menos en la versión que aquí se ofrece.  Y sobre el Llamamiento que le sirve de colofón, cuya fecha al pie el autor fijara en “febrero del 2021” para burlar el tiempo.
Pero aquel diálogo, como siempre sucede cuando la Muerte asecha y nos acecha, quedó pospuesto por razones mundanas y algún que otro agobio inevitable. Ambos lo vamos a lamentar todo el futuro, entre otros motivos porque estábamos hablando también de poesía. Y Edmundo era un torrente que pensaba en versos, o mejor: el verso torrencial con que pensaba el mundo.
A pesar de que todavía me debe la versión definitiva de su ensayo, aquí les va la que recibí de él la penúltima vez, porque la última, como ya dije, no me ha llegado aún. Quien sabe si –venezolano al fin–, toda esta angustia sea obra de la impuntualidad. También les dejo su mensaje de entonces.
A ver si vuelves, poeta; hoy hay reunión en la Fundación y en la Escuela la mesa está servida. No estaré yo pero estarán los otros.

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Querido Hermano:
Te imagino en plena defensa, claro, ante la arremetida del tunante de Washington y su pandilla. En la misma estamos nosotros, como has observado, con el alma en vilo.
Te anexo el texto que revisara en estos días, diagramado de otra manera para enfatizar aún más, y con algunos ajustes.
Un fuerte abrazo.
Edmundo.

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EDMUNDO ARAY

EDMUNDITO 1Vivimos tiempos nuevos, dijimos al despuntar el siglo XXI. (Siempre vivimos tiempos nuevos). Hay cambios en América Latina. Cambios serios, perturbadores del camino emprendido en busca de un futuro digno para nuestros pueblos. El ejercicio socialdemócrata progresista ha sido gravemente golpeado por los triunfos de la derecha reaccionaria en Paraguay, Ecuador, Argentina, Colombia, Brasil. Ni qué decir de las acciones de contenido fascista del grupo de Lima y de los gobernantes pantalleros de la Unión Europea sometidos a la orientación de Washington. La derecha reaccionaria no ceja en sus esfuerzos anti-nacionales por abortar, estimulada por el Imperio, el proceso democrático, ampliamente participativo de Venezuela y las notables y ejemplares conquistas de las clases populares a lo largo del proceso revolucionario iniciado por Hugo Chávez, así como a las contribuciones a la unidad latinoamericana a través del Alba, Celac,  Unasur, Caricom, Petrocaribe.

¿Y el cine? ¿Y los cineastas? ¿Mantenemos los cimientos hacedores de estos años? ¿Somos meros observadores de los acontecimientos? ¿Enajenamos el oficio creador por el oficio de vivir? ¿Somos ciudadanos al margen de las coyunturas de la sociedad? ¿El cine documental testimonia de manera consecuente cuanto acontece en nuestros días de asedio imperial y desafueros fascistas? ¿Acaso los cineastas latinoamericanos no han sido dentro del movimiento cultural del continente y del Caribe, abanderados del proyecto bolivariano-martiano: la Patria es América.

Son interrogantes que permanentemente nos formulamos en el seno de nuestras agrupaciones, en los más diversos encuentros, en la confrontación de las películas con el público, en las aulas de formación, incluyendo las debidas revisiones curriculares, en los foros organizativos, en los organismos de fomento cinematográfico erigidos por los propios cineastas.  Al día de ayer el balance es positivo, no solo por el desarrollo de la producción, sino también por la calidad, la cual se expresa en el abordaje de nuevos temas, en el fortalecimiento argumental y dramatúrgico y en las ambiciosas propuestas estéticas. También es cierto que el espectro pudiera oscurecerse si el fervor popular es avasallado por las ambiciones del capital transnacional, dígase el neo imperialismo rapaz.

Necesario es irrumpir de nuevo, invocar la unidad de acción de los cineastas, defender sus atributos y valores, mantener su inquebrantable fidelidad a la irrevocable aventura del espíritu. Cuando la imagen es combustión ilumina las esencias más profundas de la libertad creadora. Nunca pongamos a media asta la bandera de la imaginación.

Recordemos las exigencias de Glauber Rocha: Para el cineasta su estética es una ética, es una política. ¿Cómo puede –se preguntó– forjar una organización del caos en que vive el mundo capitalista, negando la dialéctica y sistematizando su proceso creador con los mismos elementos formativos de los lugares comunes y mentirosos y entorpecedores? “El cine es un cuerpo vivo, objeto y perspectiva. El cine no es un instrumento, el cine es una ontología”. 

Es de hervores la memoria. ¡Cuántas contiendas en el curso! Se nos fueron unos, nos llevaron a otros con saña mortal, y una y otra vez abrimos y nos cerraron puertas. Pero con enconado fervor se hicieron películas, se discutieron entre compañeros, nos las pusieron entre rejas, pero también florecieron en paredes y pantallas del continente hasta alzarse altivas en los grandes festivales del mundo.

Las relaciones de dependencia y el poder que las mantiene, si bien avasalla, domina y extiende su régimen de agravios, no sepulta los viejos antagonismos, por el contrario, los recrudece, al tiempo que origina nuevas contradicciones No escapa a la lucidez de los cineastas la observación certera de este estadio del desarrollo del capital. Ni tampoco que el neo imperialismo rapaz socave su propio “orden” alimentado por una voracidad que ha conducido a una nueva relación de dependencia: la dependencia financiera, fuente de una crisis sin salida, no sólo porque opone al capital internacional contra los pueblos nacionales, como fuerza opresora, anárquica, incontrolable, sino también porque transparenta sus turbulencias: crisis espiritual, política, ideológica y moral.

La voracidad del capital financiero conduce a una crisis estructural crónica, que afecta directamente a la humanidad toda. Las aberraciones del sector financiero se traducen en una estafa a escala planetaria. Desaparecieron los parámetros. La Casa Blanca es una oscura casa protectora y benefactora de capitalistas delincuentes, de banqueros forajidos. El sistema es un gigantesco basurero. Seguir leyendo AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

UNA CARTA DE AKIRA KUROSAWA A INGMAR BERGMAN

Estimado Sr. Bergman:
 
Por favor, permítame felicitarlo en su septuagésimo cumpleaños.
 
Su trabajo toca mi corazón profundamente cada vez que lo veo y he aprendido mucho de sus obras y han sido alentadoras. Le deseo que permanezca en buen estado de salud para que pueda crear más películas maravillosas para nosotros. 
 
En Japón, había un gran artista llamado Tessai Tomioka que vivió en la era Meiji (finales del siglo XIX). Este artista pintó varios cuadros excelentes mientras todavía era joven, y cuando llegó a la edad de 80 años, de repente comenzó a pintar cuadros que eran muy superiores a los anteriores, como si estuviera en su gran etapa de florecimiento. Cada vez que veo sus pinturas, me doy cuenta perfectamente que un ser humano no es capaz de crear obras extraordinarias hasta que llega a los 80.
 
Un ser humano nace como bebé, se convierte en un niño, pasa por la juventud, la flor de la vida y, finalmente, vuelve a ser un bebé antes que termine su vida. Esta es, en mi opinión, la forma ideal de la vida. Yo creo que estaría de acuerdo en que un ser humano llega a ser capaz de producir obras puras, sin restricción alguna, en los días de su segunda infancia. Ahora tengo setenta y siete (77) años de edad y estoy convencido que mi verdadero trabajo apenas comienza.
 
Mantengámonos juntos por el bien de las películas.
Con los más cordiales saludos,
 
Akira Kurosawa. 
 
Esta carta fue la reacción de Kurosawa cuando leyó en La linterna mágica, unas memorias de Ingmar Bergman publicadas en 1987, poco antes de cumplir los 70 años, en las que el director sueco aseguraba que “probablemente lamentaría el hecho de no hacer más películas”. Todavía estarían por llegar obras tan formidables para ambos como Saraband y Los sueños de Akira Kurosawa.
 
Imágenes: Akira Kurosawa durante el rodaje de “Los siete samurais” e Ingmar Bergman a la edad de 44 años.

TRUMP, SU PELÍCULA. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

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ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Aunque la crítica no se ha pronunciado al respecto, 1 200 cines estadounidenses estrenaron el pasado mes Las profecías de Trump, también conocida como El enviado de Dios, producida a un costo de tres millones de dólares entre ReelWorks StuDios y la escuela de cine Liberty University, una institución cristiana evangélica de Lynchburg considerada como la universidad más conservadora de los Estados Unidos.

El estreno hace afilar la mirada porque es la segunda vez en la historia que un filme sale directamente de una universidad a la pantalla grande, y máxime si el hecho tiene lugar a las puertas de las elecciones bicamerales que acaban de celebrarse en ese país.

La película recoge la historia de un milagro procedente no del evangelio  –argumento harto explotado por Hollywood–, sino de la vida política estadounidense: la ascensión a la presidencia del magnate Donald Trump, empedernido mujeriego y estrella de la televisión, a quien un mandato divino le encomienda reencaminar a Estados Unidos por el sendero del bien y los valores morales extraviados por culpa de ineptos estrategas.

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“BERNIE, JAMÁS RECUPERARÁS TU DINERO”. LO QUE ESCONDE LA ENIGMÁTICA ÚLTIMA FRASE DE ‘LA VIDA DE BRIAN’

CARLOS PRIETO / EL CONFIDENCIAL

Dicen que hoy no podría rodarse una comedia religiosa como la de los Monty Python porque ofendería a demasiada gente, pero no es que su rodaje en 1978 fuera precisamente fácil…

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Los protagonistas de ‘La vida de Brian’.

Brian, un pobre diablo al que confunden con Jesús de Nazaret, es crucificado junto a otros parias y delincuentes de la Judea del año 33 d. C. Pero al mal tiempo, buena cara: antes de morir, los crucificados se ponen a cantar ‘Always Look on the Bright Side of Life‘ (Mira siempre el lado el lado bueno de la vida). He aquí el final de ‘La vida de Brian’, uno de los más celebrados de la historia del cine, aunque quizá a usted se le haya pasado desapercibido un pequeño detalle: al final de la canción, al borde de los títulos de crédito, el crucificado que lleva la voz cantante, dice una frase enigmática: “¿Quién crees que va a pagar por ver esta basura? Se lo dije: ‘Bernie, jamás recuperarás tu dinero'”. ¿Quién demonios es Bernie?

La historia del tal Bernie nos sirve para aclarar un malentendido sobre el emblemático filme de los Monty Python en estas fechas entrañables de Semana Santa: en un artículo reciente de este periódico, el senador del PSOE Tonchu Rodríguez dijo lo siguiente: “¿Los Monty Python tendrían que ir a la cárcel hoy? Porque ‘La Vida de Brian’ sería hoy delito”.

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LA LECCIÓN. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Me puse a ver una película que, de tan mala, seguí viéndola para comprobar hasta dónde podía llegar el cúmulo de sus impericias.

Historia sosa tomada muy en serio por su director, diálogos reiterativos, decorados que amenazaban con venirse abajo al primer estornudo, escenitas de sexo sin un mínimo de simulacro erótico, tiros a raudales y actuaciones tan lejos de ser consideradas que movían a la risa.

Películas similares las suelo «tumbar» antes de que alcancen los cinco minutos en pantalla, esta, sin embargo, la dejé rodar movido por un ánimo de indagación vinculado a una tendencia que ha venido tomando auge en los últimos tiempos: convertir las películas muy malas en buenas… para reírse de ellas.

El asunto no tiene nada que ver con las hoy consideradas películas de culto filmadas por Ed Wodd a ritmo de inspiradas torpezas y,  en menor  medida, las del mexicano-español Juan Orol, o aquellos filmes de ciencia ficción de los años 50 pletóricos de monstruos y naves espaciales a los que es preferible recordar envueltos en el mismo halo romántico que nos invadió en aquellos días (y pasar así por alto el trucaje de poca monta, en ocasiones imposible de ser disimulado por las cámaras de entonces).

Tampoco se refieren estas líneas a los premios Frambuesas entregados en Hollywood  –en coincidencia con los Oscar– a lo peor del año, y uno de cuyos máximos acaparadores ha sido Sylvester Stallone. Se trata entonces de películas concebidas por sus directores (las antes  mencionadas igualmente) con el ánimo de triunfar en la gran cartelera, pero que terminaron ganando el aplauso de un público ávido en  aglomerarse  en los cines para burlarse en colectivo de ellas.

El término «burla», vinculado con el  arte, no resulta en lo absoluto estimulante, pero es un hecho del cual dan fe cintas como The Room (Tom Wiseau, 2003) rodada a un costo de 6 millones de dólares y considerada por no pocos críticos como la peor película de la historia.

El filme cayó en manos de los cultivadores del cine malo que no faltan en diversos países y hasta celebran sus convenciones, a las que acuden disfrazados de los personajes impugnados y con  diálogos aprendidos de memoria para lanzarse  al ataque  bajo la máxima ( según Carlos Palencia, director de cinecutre.com) de que «ver en soledad películas malas es insoportable, pero verlas en compañía de gente que ríe a carcajadas y disfruta los comentarios y chistes en voz alta es una experiencia extraordinaria».

Un público diferente que, organizado en las redes sociales, sale a cazar filmes que muevan a la risa sin pretenderlo y para el que encontrar una película peor a la anteriormente vista es un pretexto que le permite organizar «fiestones de desquites».

Un público que, sin embargo, le hizo recuperar al actor, escritor y director de The Room el presupuesto invertido en su bodrio, y hasta obtener un dinerito extra. Un Tom Wiseau que, convertido en estrella de nuevo tipo, no ha tenido recato en insinuar que hizo su película tan mala con la mayor intención.

Fuente: Granma

DOMINIO MASCULINO DE HOLLYWOOD NO HA CAMBIADO, SEGÚN ESTUDIO

AP

Los resultados del 20mo estudio anual “Celluloid Ceiling”, sobre el empleo de mujeres detrás de las cámaras, fueron difundidos por el Centro para el Estudio de las Mujeres en la Televisión y el Cine de la Universidad Estatal de San Diego.

Hollywood

Las mujeres representaron tan solo el 18% de todos los directores, guionistas, productores, productores ejecutivos, editores y fotógrafos que trabajaron en las principales 250 películas estadounidenses estrenadas el año pasado, según un nuevo estudio.

Los resultados del 20mo estudio anual “Celluloid Ceiling”, sobre el empleo de mujeres detrás de las cámaras, fueron difundidos por el Centro para el Estudio de las Mujeres en la Televisión y el Cine de la Universidad Estatal de San Diego. Los hallazgos muestran que prácticamente no ha habido cambios en Hollywood en los últimos 20 años. En 1998, el porcentaje de mujeres detrás de las cámaras fue de 17%.

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MACARTISMO: A GUISA DE TRAILER. RING LARDNER Jr.

El Hollywood de la «Cacería de brujas»

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RING LARDNER Jr.

Una mañana de otoño de 1947 declaré en Washington ante la Comisión del Congreso sobre Actividades Antiamericanas (HUAC) como involuntario experto en el problema «la influencia subversiva en el cinematógrafo». Conducía la sesión de aquel día el presidente de la comisión y congresista por Nueva Jersey J. Parnell Thomas, un ex corredor de seguros bajo y rollizo. (…)

—Tengo la impresión —repliqué a Thomas— de que usted pretende utilizarme para desacreditar el Sindicato de Guionistas, y utilizar el Sindicato de Guionistas para desacreditar la industria cinematográfica, y menoscabar el ejercicio mismo de la libertad de expresión utilizando…

Iba a añadir algo sobre mi interpretación de la Primera Enmienda cuando volvió a interrumpirme.

—Déjese de impresiones —bufó Thomas—. Se le ha hecho una pregunta: ¿Es o ha sido usted miembro del Partido Comunista?

—Podría contestar —respondí— con la exactitud que usted me reclama, señor presidente…

—Se trata de una pregunta muy simple —continuó—. Cualquiera estaría orgulloso de contestarla; cualquier americano auténtico estaría orgulloso de contestar la pregunta «¿es ahora o ha sido en el pasado miembro del Partido Comunista?»; cualquier americano auténtico…

—Depende de las circunstancias —le dije—. Podría contestar, pero si lo hiciera me odiaría cada mañana.

—Abandone el estrado —ordenó. (…)

Fue mi primer (y tenía sobrados motivos para suponer que último) encuentro con el congresista Thomas.

Tres años después, sin embargo, volvimos a toparnos como reclusos en la Prisión Federal de Danbury, Connecticut, donde yo cumplía una condena de un año por el delito de no responder satisfactoriamente a sus preguntas.

El uniforme azul de la cárcel colgaba con holgura del individuo maltrecho y sudoroso a quien vi cruzar el patio. Pese a llevar la misma ropa, pensé que yo tenía un aspecto algo más atildado tras ocho leves horas de actividad taquigráfica en la Oficina de Clasificación y Libertad Condicional. Su trabajo como encargado del gallinero, aunque no especialmente arduo, le mantenía toda la jornada bajo el sol de agosto. Había perdido bastante peso y su cara, tan lustrosa en nuestro encuentro anterior, estaba ahora muy cetrina y arrugada, por lo que parecía diez años más viejo. De todas formas lo reconocí, y él a mí, pero no hablamos. ¿Cómo podíamos retomar nuestra plática donde la habíamos dejado? Desde mi condena por desacato al Congreso en compañía de otros nueve guionistas y directores de Hollywood, había perdido un recurso y el Tribunal Supremo se había negado a examinar las implicaciones constitucionales de nuestro caso.

Durante ese período, Thomas fue procesado por incluir a trabajadores inexistentes en la nómina de la administración y apropiarse luego de sus salarios.

Tomado del libro de memorias Me odiaría cada mañana, de Ring Lardner Jr., Ediciones Barataria, España, 2006. Traducción: José Moreno Torres

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JÓVENES PAPAS, VIEJOS COMUNISTAS. CONTRA LA POLÍTICA DE LA AMABILIDAD. DANIEL BERNABÉ

“Si ser de izquierdas —luchar contra este desbarajuste que tiene visos de llevarnos de nuevo al precipicio, llámenlo como quieran— es percibido como una opción, ahí sí, estamos derrotados”, sostiene el autor.
Jóvenes Papas, viejos comunistas. Contra la política de la amabilidad
El actor Jude Law encarna a un pontífice ultraconservador en la serie ‘El joven Papa’. HBO
Voy a empezar hablando de una serie y un documental. Curiosamente la primera es una ficción que parece anticipar un hecho plausible, mientras que el segundo, mostrándonos un suceso real, se contempla hoy como una ficción. La idea del desarrollo lineal de la historia, como una sucesión de acontecimientos que se superponen con el sosiego del calendario, nos vale para imaginar un concepto inalterable de orden pero rara vez para explicar los saltos adelante, en muy poco tiempo, o los retrocesos pintados como modernidad.

No sé si han visto la reciente El joven Papa, una de esas producciones con gusto cinematográfico de la HBO, dirigida por el italiano Sorrentino. Sin entrar a desvelar mayores tramas argumentales —y ganarme con ello sus iras— la serie gira en torno a la llegada al trono de Roma de un pontífice apenas rozando la cincuentena, norteamericano y apuesto, interpretado por Jude Law. Sin mayores datos cualquier persona pensaría que el hilo narrativo versará sobre un personaje heterodoxo y aperturista enfrentado a la curia católica, al fin y al cabo el apelativo de joven así nos lo debería indicar.

Sin embargo, la ficción dirigida por Sorrentino justo va en el sentido opuesto. Su Papa es un reaccionario que, alertado por el retroceso de la Iglesia, plantea unas medidas extremistas en la línea de expulsar a los homosexuales del ministerio, tachar a los fieles de superficiales o restaurar la liturgia en latín. El poder político vaticano le advierte de unas consecuencias que no tardan en llegar: los católicos, atemorizados, dan la espalda a la Iglesia. Lo interesante es la explicación que el joven Papa da para justificar su aparente maniobra suicida: la Iglesia católica no es una ONG, no está para repartir sonrisas ni consuelo, venderse amable como un producto más. La Iglesia Católica es misterio, infalibilidad y tradición, son los creyentes los que tienen que acercarse a ella con humildad, respeto y devoción total y desinteresada. Dios no es un coacherSeguir leyendo JÓVENES PAPAS, VIEJOS COMUNISTAS. CONTRA LA POLÍTICA DE LA AMABILIDAD. DANIEL BERNABÉ

EL MONTAJE, MI HERMOSA INQUIETUD. JEAN-LUC GODARD

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JEAN-LUC GODARD

… Ya salvaremos eso en el montaje. Una máxima bien cierta en el caso de James Cruze, Griffith, Stroheim, pero que casi no lo fue en el de Mumau o Chaplin, y que se volvió irremediablemente falsa en todo el cine sonoro. ¿Por qué? Porque en una película como Octubre (Oktiabr, 1927) (y todavía más en Que viva México [Da zdravstrouiet Mexcika, 1931]), el montaje es ante todo la última palabra del trabajo de dirección. No podemos separar el uno del otro sin correr peligro. Es como querer separar el ritmo de la melodía. Elena y los hombres (1956), al igual que Mister Arkadin (1955), representan un modelo de montaje porque cada una en su género constituye un modelo de dirección… El axioma «Salvaremos todo eso en el montaje» es, pues, típico de un productor. Lo máximo que aportará un montaje correctamente realizado de una película, por otro lado carente de interés, es precisamente, en primer lugar, la impresión de que ha habido un trabajo de dirección. Proporcionará de nuevo a lo captado del natural esa gracia efímera que tanto menosprecian el esnob y el amateur, o metamorfoseará el azar en destino. ¿Acaso existe mayor halago que la mayoría del público lo confunda, con razón, con el découpage de escenas?

Si dirigir es una mirada, montar es un latido del corazón. Prever está en la naturaleza de ambos; pero lo que uno busca prever en el espacio, el otro lo busca en el tiempo. Pongamos que usted ve por la calle una joven que le gusta. Vacila entre seguirla o no. Un cuarto de segundo. ¿Cómo se expresa esa vacilación? La respuesta a la pregunta «¿Cómo abordarla?» la encontraremos en la dirección. Pero para hacer explícita esta otra «¿La amaré?», se verá forzado a atribuirle importancia a ese cuarto de segundo durante el cual nacen ambas preguntas. Es posible, pues, que ya no corresponda a la dirección propiamente dicha expresar con tanta exactitud como evidencia la duración de una idea, o su brusca aparición en el transcurso de la narración, sino que pase a manos del montaje. ¿Cuándo? Juegos de palabras aparte, cada vez que la situación lo exija, cuando en el interior de un plano un efecto de choque pida ser reemplazado por un arabesco, cuando en el paso de una escena a otra la continuidad profunda de la película imponga con un cambio de plano superponer la descripción de un personaje a la de la intriga. Gracias a este ejemplo podemos ver que hablar de dirección todavía significa hablar automáticamente de montaje. Cuando los efectos de montaje ganen en eficacia a los efectos de la dirección, la belleza de ésta se verá duplicada, con un encanto imprevisto que desvela los secretos a través de una operación análoga a la que, en matemáticas, consiste en despejar una incógnita.  Seguir leyendo EL MONTAJE, MI HERMOSA INQUIETUD. JEAN-LUC GODARD

AL-QAEDA GANA SU PRIMER OSCAR. MISIÓN VERDAD

MISIÓN VERDAD

El evento más importante de la industria cultural gringa (la gala de los Oscar) premió la historia de los Cascos Blancos sirios (The White Helmets en inglés) como mejor cortometraje documental.

El cortodocumental premiado por Hollywood fue producido por Netflix y realizado por el director Orlando Von Einsiedel. La misma pieza audiovisual fue utilizada para promover la nominación de los Cascos Sirios al premio Nobel de La Paz el año pasado.

Esta ONG de supuestos rescatistas en zonas del conflicto sirio fue fundada en 2013 en Turquía por James Le Mesurier, ex alto oficial británico y alto representante de la ONU durante las guerras de Bosnia y Kosovo. Le Mesurier, además, formó parte de las contratistas militares Olive Security y Good Harbour International. La primera está relacionada con Blackwater (hoy Academi), famosa por sus masacres contra la población civil en Irak. La segunda fue dirigida por Richard Clark, ex asesor de seguridad de George W. Bush.

Pero más allá del prontuario de su creador, un dato quiebra el mito de que son “un grupo de personas humildes y altamente comprometidas, que están entre los más dulces y más amables que hayan encontrado alguna vez”, como dijo el director del cortometraje: a uno de sus principales dirigentes, Raed Al-Saleh, se le prohibió la entrada a los Estados Unidos por suponer un riesgo para la seguridad del país, según explicara el portavoz del Departamento de Estado Mike Tonner en su momento. Fue devuelto a Estambul cuando intentó ingresar a los Estados Unidos.

Lo mismo le sucedió a Khaled Khatib, fotógrafo del grupo, cuando este domingo quiso estar presente en la ceremonia de los Oscars. Esta vez, el Departamento de Seguridad Nacional argumentó que la prohibición de entrada se basaba en  la “información negativa” que habían hallado sobre su persona.   Seguir leyendo AL-QAEDA GANA SU PRIMER OSCAR. MISIÓN VERDAD

LA MANIPULACIÓN DE LA HISTORIA DE CUBA. EJEMPLOS PARA UN ANÁLISIS. RENÉ GONZÁLEZ BARRIOS

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RENÉ GONZÁLEZ BARRIOS / CULTURA Y RESISTENCIA

Intervención en el panel organizado por la Red En defensa de la humanidad “La historia a través del audiovisual” en el Congreso Pedagogía 2017, 3 de febrero de 2017, Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba.

Pudiera parecer herejía hablar de cine y cultura ante los panelistas que me acompañan, verdaderos gurúes en ambos temas. Lo haremos desde la perspectiva del historiador y como resultado de las experiencias de un Taller experimental llevado a efecto en el Instituto de Historia de Cuba titulado El desmontaje de la Historia de Cuba en el cine.

Para nadie es secreto que la ideología política estadounidense se sustenta, sobre todo, en el convencimiento de su superioridad cultural, haciendo de su modelo de vida, una de las fortalezas del sistema. Zbigniew Brezezinski, uno de los principales ideólogos imperiales, manifestaba en época del gobierno del presidente James Carter, entre 1977 y 1981, que “…deseaba ayudar a que Estados Unidos se ganara los corazones y las mentes de Europa del Este.” Años después, en su obra El Gran Tablero Mundial, al identificar a EEUU como única superpotencia global extensa, definía los cuatro ámbitos decisivos de su poder: militar, económico, tecnológico y cultural. Respecto a este último, refería que disfrutaba “de un atractivo que no tiene rival, especialmente entre la juventud mundial,”  y añadía:

“La dominación cultural ha sido una faceta infravalorada del poder global estadounidense. Piénsese lo que se piense acerca de sus valores estéticos, la cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnético, especialmente sobre la juventud del planeta. Puede que esa atracción se derive de la cualidad hedonista del estilo de vida que proyecta, pero su atractivo global es innegable. Los programas de televisión y las películas estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global. La música popular estadounidense es igualmente dominante, en tanto las novedades, los hábitos alimenticios e incluso las vestimentas estadounidenses son cada vez más imitados en todo el mundo. La lengua de Internet es el inglés, y una abrumadora proporción de las conversaciones globales a través de ordenador se originan también en los Estados Unidos, lo que influencia los contenidos de la conversación global. Por último, los Estados Unidos se han convertido en una meca para quienes buscan una educación avanzada.”  Seguir leyendo LA MANIPULACIÓN DE LA HISTORIA DE CUBA. EJEMPLOS PARA UN ANÁLISIS. RENÉ GONZÁLEZ BARRIOS

TENEMOS QUE ENCONTRAR EL CAMINO DE INTERVENIR EN LOS MEDIOS. KEN LOACH

“Los líderes de la clase obrera no han confiado en la fuerza de los trabajadores”

BEGOÑA PIÑA / PÚBLICO / REBELIÓN

El cineasta mantiene intacta la esperanza de cambio. En un coloquio en la Academia de Cine se confesó internacionalista y defendió la convicción en la resistencia. Su filme ‘Yo, Daniel Blake’ aspiraba al Goya a la Mejor Película Europea.

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El director británico Ken Loach, durante el encuentro mantenido con público en la Academia de Cine de Madrid.- EFE

MADRID.- “El mayor cambio que hemos sufrido en el último medio siglo es que se ha pasado de la solidaridad colectiva a la avaricia privada”. Ken Loach, generoso, brillante y siempre nutritivo, conversó con la prensa y el público en un coloquio celebrado en la Academia de Cine, que hasta el 8 de febrero le dedica un ciclo de cuatro películas. El cineasta ha viajado a Madrid para acudir a la gala de los 31 Premios Goya, donde Yo, Daniel Blake aspira al galardón a la Mejor Película Europea. Pero antes de todo ello, Público pudo charlar unos minutos con este gran y excepcional cronista de su tiempo.

Usted lleva cincuenta años luchando desde el cine por los trabajadores, los desprotegidos, la justicia social… ¿qué es lo que ha cambiado en este tiempo?

Todo ha cambiado mucho y para peor. En Gran Bretaña, después de la guerra, en los años cuarenta, se consiguió hacer real la idea de bien público, eso es lo que queríamos conseguir. Pensamos que igual que la guerra se vio como una hazaña colectiva, la paz también se haría de una forma organizada y como un logro colectivo, pero en ese periodo lo que ocurrió es que pasamos del bien común a la privatización. El bien colectivo se convirtió en privado con el thatcherismo y esa ideología se ha propagado como un veneno por toda Europa y se ha convertido en la ideología dominante. Ahora vivimos la avaricia de las grandes corporaciones, todo se rige por el deseo y el afán de dinero. El mayor cambio que hemos sufrido en el último medio siglo es que se ha pasado de la solidaridad colectiva a la avaricia privada.

Siempre ha apoyado la lucha de la gente en la calle, usted lo hace también desde el cine. Pero en España tenemos un gobierno corrupto que ha sido reelegido, a pesar de la lucha de la gente en la calle.

Desde luego es una gran lucha la que tenemos. En Gran Bretaña, nos hemos organizado muy bien para las manifestaciones y los discursos, pero el error que hemos cometido es el de no saber integrarnos en los medios de comunicación, que no son neutrales. Los medios de comunicación pertenecen a grandes corporaciones, muchas del Estado, y defienden sus intereses. Tenemos que encontrar el camino de intervenir en los medios. Se nos da mejor integrarnos en los medios sociales. Un grupo en Inglaterra hemos concluido que no vamos a poder ignorar a los medios y ahí tenemos un gran problema.  Seguir leyendo TENEMOS QUE ENCONTRAR EL CAMINO DE INTERVENIR EN LOS MEDIOS. KEN LOACH

SABER MIRAR ES SABER ASOCIAR. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Cien años después de aquellos primeros intentos de Chaplin y otros pocos por marcar la diferencia con un Hollywood ramplón y repetidor de fórmulas, sigue reinando en el mundo una subcultura de la ignorancia

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ROLANDO PÉREZ BETANCOURT / GRANMA

Difícilmente exista una definición del proceso creativo tan simple como la ofrecida por Chaplin al referirse al método para mantener el argumento de sus películas: «meter a la gente en apuros, y después hacerla salir de ellos».

Parecería una receta fácil, pero —talento mediante— ella dio lugar a un símbolo universal (el vagabundo Charlot y sus historias) hoy estudiados no solo por aquellos interesados en el cine, sino también por los que pretenden tomarle el pulso a una época en sus más diversas connotaciones, incluyendo el crack bursátil de 1929, magistralmente reflejado en Tiempos modernos (1936).

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El Chaplin que había comenzado como un estereotipo del payaso enredador creció hasta convertirse en un artista pletórico de humanidad y empatía social, a tono con una verdad que buscó y que pocos discutirían: La cultura no debe acomodar al ser humano, sino elevarlo.

Cien años después de aquellos primeros intentos de Chaplin y otros pocos por marcar la diferencia con un Hollywood ramplón y repetidor de fórmulas, sigue reinando en el mundo una subcultura de la ignorancia, que se vigoriza gracias a los encargados de alimentarla: la llamada Gran Industria del entretenimiento, que si bien satisface a muchos con productos reiterativos y envueltos en celofanes, está interesada en la fabricación de un «consumidor tipo» que acepte sin reparos —y hasta se vanaglorie— de la mediocridad intelectual recibida.  Seguir leyendo SABER MIRAR ES SABER ASOCIAR. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Julio García Espinosa: Palabras al recibir el Premio Nacional de Cine

Recuerdo muy bien cuando entregamos a Julio García Espinosa el Premio Nacional de Cine en el ICAIC, en 2004. Sus memorables palabras de agradecimiento fueron las siguientes:

Julio Garcia Espinosa

Gracias. Muchas gracias por este reconocimiento, por hacerme sentir que estoy en el ICAIC como el ICAIC está en mí. Como está en ustedes sean o no fundadores, sean o no trabajadores del ICAIC. Porque el ICAIC es una actitud, una actitud ante el cine, ante la cultura, ante la vida.

El mundo es hoy como un péndulo que se mueve entre demasiadas tinieblas y pocas luces. El largo camino hacia la luz es más que nunca nuestro propio camino. El de los cineastas cubanos, el de los cineastas latinoamericanos, el de los cineastas de todas partes. Seguir leyendo Julio García Espinosa: Palabras al recibir el Premio Nacional de Cine

Julio en mi recuerdo

Armando Hart Dávalos
Fuente: Cubadebate

Mensaje de Armando Hart a Lola Calviño, viuda de Julio García Espinosa, uno de los principales fundadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), del que llegó a ser presidente. También, de 2004 a 2007, estuvo al frente de la prestigiosa Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Murió en La Habana el pasado 13 de abril, a los 89 años.

El cineasta Julio García Espinosa dirigió siete filmes de ficción y seis documentales.
Julio García Espinosa

Apreciada y muy querida Lola, familiares, amigos, compañeros y colaboradores de Julio, junto al que libré tantas batallas por hacer avanzar el arte y la cultura en nuestra patria y por eso deseo, con el permiso de Lola, hablar de Julio, a quien llevaré por siempre en mi memoria y es a quien extraño, desde hace muchísimo tiempo. Seguir leyendo Julio en mi recuerdo