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CONTRA LA BANALIZACIÓN Y EL HEDONISMO. CINTIO VITIER

Fragmento de la Conferencia Magistral ofrecida el 27 de diciembre de 2006 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

CINTIO VITIER

MARTÍ Y BOLÍVAR

Tanto Bolívar como nuestro Héroe Nacional persiguieron los sueños de unidad entre los pueblos de Latinoamérica. 

CINTIO 3A los 48 años del triunfo y en el perenne aniversario del nacimiento de nuestro Maestro mayor, hijo a su vez del «hombre águila y rayo», ¿podemos, sin embargo, en conciencia, sentirnos satisfechos de nuestra educación revolucionaria, entendiendo por tal no solo la que se imparte en las aulas, sino también la que se manifiesta y vive en las calles y los campos de la patria?

Detrás del texto de Nuestra América hay mucho sufrimiento, pero también mucha fe, dos instancias que Martí aprendió a unir vivencialmente desde el infierno histórico del presidio político, y que fueron los dos polos generadores de su inteligencia del mundo.

Sufrimiento, fe, inteligencia: esta dialéctica no estaba prevista por los ideólogos del eurocentrismo ni podrán jamás entenderla los tecnócratas yanquis. Martí, sin desconocer ni desaprovechar la filosofía universal, halló las fuentes de su pensamiento en el bocabajo del Hanábana, en el grillete del presidio, en los pliegues épicos del Monte Ávila, en Quetzalcóatl, en Viracocha, en la mitología de los tamanacos y en el Evangelio que dijo llevar en su corazón. Y de ellos, como del dolor de «los pobres de la tierra» y del salto alegre y libre del «arroyo de la sierra», sacó sus imágenes cognoscitivas, la lengua propia de su conocimiento.

Por eso Nuestra América –documento pedagógico de suprema precisión política– está escrito en imágenes, porque precisamente él descubrió que hay una «política superior escrita en la Naturaleza», y nuestra naturaleza es inseparable de nuestra imaginación. Y de la imaginación dijo Martí: «Toda ciencia empieza en la imaginación, y no hay sabio sin el arte de imaginar, que es el de componer, y la verdadera y única poesía». Y dijo también: «Preservad la imaginación, hermana del corazón, fuente amplia y dichosa. Los pueblos que perduran en la historia son los pueblos imaginativos».

Y dijo más: «La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que esta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo». Y a María Mantilla escribió: «Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas, y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del día».

Tornando siempre al imaginístico texto de Nuestra América, complementario de la pedagogía en estado de gracia de La Edad de Oro, creemos y nos hacemos fuertes en la trinidad de propósitos que formula como pilares de la misión educacional iberoamericana y caribeña: en la necesidad de nuestra «marcha unida»; en la conjugación de lo autóctono y lo universal; en el imperativo de hacer causa común con los oprimidos y explotados.

Es a la luz de esa voluntariosa esperanza bolivariana y martiana que tiene que encaminarse definitivamente nuestra educación revolucionaria, hundiendo sus raíces en la historia, de tal modo que no haya ciudadano que, por alejadas que sus ocupaciones parezcan de la indagación histórica, desconozca el proceso, el desarrollo y el tejido de la nacionalidad; desconozca los valores en que se sustenta y lo que ha costado generar o conquistar esos valores; desconozca el fatum geopolítico, las gestas populares y las doctrinas y acciones de los hombres fundadores; desconozca, en fin, la poesía, la leyenda y la novela de la patria, sin que por ello se le oculten las caídas, los vicios y las lacras. Seguir leyendo CONTRA LA BANALIZACIÓN Y EL HEDONISMO. CINTIO VITIER

GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA: UN HIJO DE MARTÍ. IROEL SÁNCHEZ

IROEL SÁNCHEZ / LA PUPILA INSOMNE

Hoy es 19 de mayo, día en que  en 1895 José Martí cayó combatiendo contra el colonialismo  español. Poco antes había escrito: 

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

En palabras sobre un libro de Guillermo Rodríguez Rivera, Cintio Vitier dijo de Martí: “desde su caída en Dos Ríos, todos los cubanos somos o debemos ser sus hijos.” Sin dudas, Guillermo lo fue. 

Pocos libros han tenido en tan breve plazo una vida tan intensa como Por el camino de la mar o Nosotros los cubanos. No menos intenso fue su autor que llegó a definirnos con este ensayo que según Vitier es un “tratado de historia de Cuba que sólo pudo escribirse desde los años que hemos vivido de Revolución”. Ahora que El Guille se nos ha ido, su “clásico”, que sólo pudo ser escrito por quien como él fue un cubano esencial y cultísimo, nos es cada vez más imprescindible para conocernos y mejorarnos como hijos de Martí. 

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Palabras en la presentación de la primera edición del libro Por el camino de la mar o Nosotros los cubanos*. Por Cintio Vitier

Ojo avizor para la política ha tenido nuestra poesía desde Heredia hasta hoy. La completez del hombre se nos dio en la figura de José Martí, encarnación unitiva de palabra y acción, de historia y poesía, de inmanencia y trascendencia. Mayores o menores, desde su caída en Dos Ríos, todos los cubanos somos o debemos ser sus hijos.

Cuando parecía que la palabra poética se hermetizaba hasta su total separación de la política, José Lezama Lima escribió en Orígenes, en enero de 1953, “Secularidad de José Martí”, donde se lee: “Sorprende en su primera secularidad la viviente fertilidad de su fuerza como impulsión histórica, capaz de saltar las insuficiencias toscas de lo inmediato, para avizorarnos las cúpulas de los nuevos actos nacientes”. Seguir leyendo GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA: UN HIJO DE MARTÍ. IROEL SÁNCHEZ

ESE SOL DEL MUNDO MORAL (Prólogo). CINTIO VITIER

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Cintio Vitier

PRÓLOGO

En su Filosofía del Derecho  Hegel  distinguió  entre la moralidad o voluntad  individual y subjetiva del bien, y la eticidad o realización del bien mismo —“elemento universal  y sustancial  de la libertad”— en objetivaciones históricas e institucionales  como la familia, la sociedad civil y, por modo culminante, el Estado. Sin entrar a discutir tan ilustre distinción, no nos consideramos obligados, en las páginas que siguen, a respetar estrictamente ése ni ningún otro vocabulario técnico o sistemático, de los muchos que se han  propuesto a lo largo de  la  vasta  y  secular elaboración  de la “ciencia de la conducta”. No es éste un libro de  indagación filosófica sino un conjunto de reflexiones que se orientan con ánimo empírico, y mediante un lenguaje abierto, hacia la captación de un proceso espiritual concreto: el de la progresiva concepción de la justicia, y las batallas por su realización, en la historia cubana.

vitierEl propósito hasta cierto punto “descriptivo” no significa que el autor, aspirante vitalicio a poeta y a cristiano, deje de influir para bien o para mal, inevitablemente, en el perfil que se presenta de los hombres, las ideas y los hechos. Perfil que no pretende ser exhaustivo ni siquiera completo. Faltan aquí, es evidente, innumerables nombres y sucesos, e incluso aspectos específicos del tema, como el tratamiento de los problemas morales, íntimos y públicos, en la narrativa cubana, o el papel desempeñado por la prensa en las diversas fases de la integración nacional, o el reflejo de algunos caracteres morales en determinados rasgos estilísticos (como los que pueden discernirse, por ejemplo, en la prosa de Varona). Falta, sobre todo, un aspecto fundamental que espera por autores especializados: el  de la gradual “concientización” de las masas obreras  a través  de sus propias luchas y experiencias. No sería nuestra menor satisfacción despertar el  interés de los estudiosos por esas y otras cuestiones conexas. Seguir leyendo ESE SOL DEL MUNDO MORAL (Prólogo). CINTIO VITIER