Archivo de la etiqueta: CRISTINA FERNÁNDEZ

HUMANIDAD O BARBARIE. REDH ARGENTINA

Intelectuales, representantes de organismos de derechos humanos, artistas, académicos y mujeres de la cultura llaman a una reflexión ineludible sobre las premisas que deberán abandonarse tras el colapso de la pandemia y cómo el desafío será construir otro pacto social sustentado en la solidaridad, el respeto a la legalidad internacional y a la vida humana.

1. La producción eficiente de miseria social

La sociedad de mercado que organiza el derroche de minorías poderosas, es impotente e inservible para afrontar los dramas humanos fundamentales. Se despedaza y desordena frente al coronavirus y sus consecuencias. Las economías exprimidas por la ola neoliberal exhiben sistemas de salud debilitados por su mercantilización, tabicados, organizados por la lógica de la ganancia y por una “disciplina” fiscal que solo se aplica a los bienes públicos, al estado y su acción social y se olvida cuando se trata de favorecer negocios. La desigualdad obscena se exhibe sin tapujos, hasta lo insoportable. Las diferencias entre clases sociales, entre el pueblo y los poderosos, entre distintas fracciones de la sociedad, entre las masas vulnerables carentes de todo y las castas que desbordan en consumos, están a la vista de cualquiera. La crisis humanitaria de la pandemia expresa la decadencia de esta Humanidad, sometida al despotismo del capitalismo real del presente. El reino del “Dios mercado” despoja de derechos al pueblo. La salud, la educación, la vivienda son ofrecidas a un universo de “consumidores clientes”, mientras que miles de millones de excluidos son desprovistos de esos bienes, violando sus derechos, recibiéndolos sólo en condiciones de deterioro indignos de la condición de personas, o privados directamente de ellos.

¿La época de la democracia liberal llegó a su fin? La invocación de derechos civiles, al amparo de los cuales se edifica la imponencia de un sistema de inhumanidad flagrante, permite hundir en el despojo a las mayorías a las que incluye formalmente, para transformarlas en rebaño de una fenomenal concentración económica. El capitalismo de la financiarización es un régimen de ciudadanía política vacío de democracia. Un sistema de producción eficiente de miseria social. Un modo de expropiación moral que surge ahora ante un universo absorto que contempla como muchas corporaciones y algunas insólitas políticas estatales se embarcan en un nuevo darwinismo social. Y en nombre de la escasez, que ellos solos determinan cuando se hace presente, deciden cuántos y quiénes van a morir.

2. Las vidas desnudas

Del mismo modo, en relación a la escasez ya no de insumos médicos, sino de lo que juzgan las grandes empresas que sería la baja de sus ganancias y el deseo de golpear a una decisión estatal basada en el último eslabón de lo que, si no se protegiera nada de lo demás, es lo que sobre todo importaría -la vida-, despiden miles de trabajadores. Un signo funesto, una advertencia al gobierno, un rechazo a la cuestión moral -el sentimiento último de solicitud, rescate y altruismo sin el cual la sociedad no existiría-, que dejan de lado con una brutalidad propia de sociedades sacrificiales, las que inmolan al trabajador, la trabajadora o a las y los longevos, a los que consideran un detritus. El señor Rocca será muy culto, tendrá pinacoteca, pero su mirada de desprecio a las vidas desnudas, traduce el ultraje acostumbrado a todo lo que ponga en peligro la racionalidad vacía del beneficio corporativo. Queremos una razón vitalista en una economía social de patrimonialismo público, con un peso decisivo de la intervención del estado, también en la disposición de sus recursos y empresas estratégicas. Que en ella se inserten las empresas del porte que sean y con directorios que tengan respeto a la condición humana. Pues esas serían empresas de otro carácter. No las dirigirían “muchachos” a los que alguna vez se los debería intentar convencer tocándoles el corazón. Y si esto no resultara para devolverlos a la generosidad perdida, hablándoles de antiguas hidalguías que hubieran podido tener antes del momento en que flaquearon ante la banca de Luxemburgo. Por eso resulta correcto el rumbo elegido por el gobierno al disponer la suspensión de los despidos por 60 días para los trabajadores y trabajadoras de todo el país.

Frente a los esfuerzos para conjurar la expansión mundial del virus, el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández ha elegido la salud pública como prioridad. Se la abordó con la decisión de defensa de un bien comunitario. Se decidió su preeminencia frente al objetivo del crecimiento económico. La vida precede a la ganancia.  La “soberanía del consumidor” no preside la política, sino la solidaridad social. Mientras la oferta de productos esenciales sigue la lógica de la decisión estatal, también se subsidia a la población cuyos ingresos han sido afectados por la cuarentena. Ningún plan de ajuste, ni compromiso de deuda han constituido una restricción frente a la evidencia del riesgo sanitario.  “Primero la salud”, es una consigna para esta emergencia, pero debe transformarse en la meta para la Argentina futura. Leamos estas líneas “Esa salud que, en tiempos de pandemias con ribetes bíblicos, vuelve a ser un bien comunitario que exige de todos y todas, solidaridad, humanismo y, sobre todo, compromiso social”. Las escribió Cristina antes de su regreso de Cuba.

La salud es importantísima en sí misma, pero también puede ser la síntesis de múltiples determinaciones, es decir de todos los derechos sociales, a la educación, a la cultura, a la vivienda, a la alimentación. Derechos que para cumplirse exigirán cambios de fondo. Los recursos para ello también deberán salir de una necesaria condonación de deudas soberanas, ya que el poder financiero y los países donde residen quienes lo detentan, deberán resignar sus acreencias frente a las calamidades sociales que la pandemia dejará en los países periféricos, siempre deudores. Así lo han comenzado a reclamar diversos actores de nuestra América Latina y nosotros sumamos nuestra voluntad y acción a la iniciativa.  La crisis civilizatoria que se ha puesto de manifiesto con el coronavirus nos acerca la posibilidad de una ruptura definitiva con el proyecto de “miseria planificada” que denunció Rodolfo Walsh como objetivo de la dictadura, y cuya herencia cultural y de estructura económica todavía marcan el presente argentino. La miseria puede ser planificada por los que eligen quienes tienen que morir, quienes tienen que vivir con limitados recursos, quienes en condiciones habitacionales degradadas, quienes haciendo de la colecta de desechos urbanos una forma de trabajo, lo cual muchos hacen con más dignidad que los señores que deciden el Toma y daca en los directorios, como si estuviesen sentados sobre una indiferente Rocca.

 3. Los movimientos populares argentinos

Los responsables y sus asociados locales de estas desgracias hacen anuncios que refieren a impedir que “un problema médico, se convierta en un problema financiero de larga duración”. Se trata de personas que se sienten amenazadas porque creen que si se opta por la vida se desoyen los reclamos de las fuerzas económicas. Al contrario, es en estos momentos en que se debe pensar una economía al servicio de la sociedad, como tantas veces proclamaron los movimientos populares argentinos. Solo basta con revisar los orígenes formativos del peronismo, del yrigoyenismo, del socialismo. De lo contrario solo expresarían la degradación democrática, de quienes defienden intereses de los poderes que creen solo suyos, sin comprender la cuestión más profunda, porque aún el modo exclusivista de la propiedad es un juego social complejo, y movedizo el que lo otorga. Y las más valiosas formas de propiedad son las que surgen de las más sensibles consideraciones de la condición humana. Y esta se revela en el trabajo y el habla, en la creación artística, la vitalidad del existir y la libertad en toda relación comunitaria. Lo contrario significaría salir a cualquier costo de la emergencia, restaurando la lógica de la financiarización y haciendo un pase mágico con el teletrabajo provocando que millones de personas olviden preciosos legados culturales, y de vida urbana y social. Seguir leyendo HUMANIDAD O BARBARIE. REDH ARGENTINA

UNA MIRADA HACIA AMÉRICA LATINA. GRAZIELLA POGOLOTTI

AMÉRICA LATINA 3

GRAZIELLA 1Algo, quizá insuficiente, nos enseñaron los programas escolares acerca de América Latina. De manera superficial, supimos de la conquista y la colonización y de los héroes de la guerra de independencia. A pesar de la advertencia martiana no entendimos las razones esenciales de nuestra americanidad. Nos faltó comprender la sustancia concreta y las complejidades del tejido social de países construidos desde la violencia que castró el desarrollo orgánico de sus habitantes originarios y los convirtió en marginados. Proveer brazos para la extracción de materias primas introdujo la brutal esclavitud africana. En ese contexto, distintas culturas entrechocaban, se contaminaban en cierto grado, aunque sobre todo se ejerciera el dominio de unas por encima de las otras con el sustento, en el plano objetivo, de la opresión económica y, en el plano subjetivo, de un racismo que caló en la conciencia de muchos y subsistió en términos de mala memoria, lesivo a la unidad de nuestros pueblos. Sin embargo, los marginados y olvidados han demostrado una enorme capacidad de resistencia. Empiezan a emerger en situaciones muy adversas. Sus voces y sus valores comienzan a hacerse reconocibles. Contra sus proyectos de renovación, el neoliberalismo desata el poder económico y su instrumento de acción sobre las subjetividades, el monopolio de los medios de comunicación, incluido el trabajo personalizado a través del sofisticado empleo de las redes sociales.

Los acontecimientos ocurridos tras el triunfo de la Revolución nos entregaron un aprendizaje de las realidades profundas de América, ocultas tras las vitrinas esplendorosas de algunas de sus grandes ciudades. Después de la victoria de enero de 1959, muchos vinieron a compartir nuestro trabajo, a intercambiar ideas, a ofrecer conocimientos. Algunos permanecieron para siempre con nosotros. Otros encontraron aquí refugio en días aciagos de exilio. Descubrimos el cine y la música del Brasil. Nos tocó de cerca el drama de las dictaduras que cercenaron vidas y produjeron millares de desaparecidos. Nos familiarizamos con la imagen de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo. Vivimos con intensidad la oleada transformadora que invadió el continente.

El vuelco progresista que se extendió desde Venezuela hasta el sur acrecentó nuestra proximidad. América Latina asumía un nuevo lenguaje, afirmaba simultáneamente sus valores identitarios y proponía, según las circunstancias de cada cual, modelos de desarrollo que mejoraban las condiciones de existencia de millones de ciudadanos en contraposición a las fórmulas establecidas por el neoliberalismo. Por primera vez, se escuchaba la voz de nuestros pueblos originarios.

Las derrotas electorales en algunos países nos desconcertaron y nos plantearon numerosas interrogantes. Para algunos, los recién salidos de la pobreza comienzan a pensar de otro modo. Hacen suyas las aspiraciones de la pequeña burguesía. Sin tener en cuenta lo ganado, olvidan que el regreso del neoliberalismo los privará de sus conquistas. El argumento no me resulta del todo satisfactorio. Los cambios en la conciencia no se producen con tanta rapidez, sobre todo cuando los beneficios materiales se suman a un trabajo sistemático de educación ciudadana. El asunto merece un estudio en profundidad, porque los fenómenos sociales responden a causas multifactoriales.

La vicepresidenta electa de la Argentina, Cristina Fernández, ha narrado la infame campaña difamatoria a que fue sometida por la gran prensa y por los canales privados de la televisión. Contraviniendo todo principio ético, la infamia transgredió los límites de su vida personal, llegando a poner en dudas su salud mental. Acusada sin pruebas de toda clase de delitos, sufrió el deterioro de su imagen pública y pagó un alto costo en el plano familiar con el quebranto del estado físico de su hija. El barraje propagandístico socavó lo esencial de un proyecto gubernamental de rescate de la nación, ampliación de oportunidades para los más desvalidos, impulso a la ciencia y amparo a la cultura.

El panorama actual evidencia una profunda perversión de las instituciones democráticas. Los golpes de Estado se llevan a cabo con el empleo de otros métodos. La transparencia informativa implica conocimiento y constituye una vía de ejercicio del poder mediante el acceso a la realidad en su complejidad y en las contradicciones propias de la dialéctica de todo devenir histórico. Los sucesos ocurridos en Brasil son reveladores al respecto. La feroz campaña mediática se complementó con el golpe de Estado parlamentario perpetrado contra la presidenta Dilma Rousseff, a pesar de no habérsele imputado delito alguno. Con la complicidad activa del Poder Judicial, en nombre de una causa justa, la lucha contra la corrupción, las condenas se concentran en los personeros del PT. Para conjurar su gran respaldo popular y marginarlo del proceso electoral, sin contar con pruebas y vulnerando principios constitucionales, Luis Inácio Lula da Silva es encarcelado y, por ende, privado de sus derechos políticos con el propósito de ceder el terreno a la extrema derecha.

Es lo que se denomina judicialización de la política. En verdad, la operación responde a las enormes reservas de petróleo existentes en los mares del Brasil y a las materias primas —agua incluida— conservadas en el inmenso territorio del país. Las fórmulas pueden ser aún más extremas. En el caso de Bolivia, se organizan grupos violentos con la intención de desestabilizar la nación en términos de guerra civil. En un trasfondo todavía más siniestro, en un territorio plurinacional, donde han sido reivindicadas las demandas históricas de los pueblos originarios, se recurre al racismo latente.

En todos los casos, el papel tradicional de los tres poderes ha sido anulado. En nombre de la libertad de prensa, se coartan las posibilidades de tomar medidas contra el uso sistemático de la calumnia y la difamación. Meticulosamente preparado, el golpe de Estado fascista se consumó, como trágico vuelco del desarrollo de un proyecto nacional, de rescate de la soberanía, de los riquísimos recursos mineros y de reivindicación de los plenos derechos de nuestros pueblos originarios.

Es una lección que tenemos que aprender. Nuestro conocimiento en profundidad de la América Latina sigue siendo una asignatura pendiente. De la mano del imperio, la derecha oligárquica actúa de manera cohesionada y articula el uso de la violencia con el sistemático empleo de los medios de comunicación y las redes sociales. Paliando diferencias de matices, la izquierda y los movimientos progresistas tienen que forjar, en la teoría y en la práctica, una plataforma común contra el capitalismo salvaje representado por el neoliberalismo. Lo que está en juego en este momento decisivo es mucho. Es nuestro derecho a la vida y el porvenir de nuestros hijos.

ALBERTO FERNÁNDEZ: “CUANDO LA ECONOMÍA SE MUEVA, TODOS VAN A VERSE BENEFICIADOS”

Entrevista exclusiva con el presidente electo 

Las primeras definiciones del próximo gobierno. La economía, la deuda y la justicia. La prioridad: "No hay nada más urgente que la pobreza y el hambre".  

 FELIPE YAPUR y VICTORIA GINZBERG

ALBERTO FERNÁNDEZ
Imagen: Adrián Pérez

Alberto Fernández pasa el fin de semana largo en un campo en la provincia de Buenos Aires. Está en contacto con sus colaboradores pero rodeado de mucho verde, un ambiente donde él puede despejarse y Dylan correr a sus anchas. Tiene los lineamientos y las primeras medidas de su gobierno en la cabeza y, aunque trata de reservarse algunas sorpresas y elude confirmar nombres, ofrece importantes definiciones sobre el país que se viene después del 10 de diciembre. Está contento: “tengo una gran alegría porque a partir de ahora que las cosas salgan bien dependerá de nosotros. Vamos a decidir nosotros y por lo tanto vamos a prestarle más atención a los que más sufren. Esa alegría está mezclada con una gran dosis de responsabilidad, pero también tengo tranquilidad porque sabemos por dónde hay que caminar”. A veces, hace una pausa antes de contestar, aunque casi siempre tiene la respuesta rápida, se sabe que está entrenadísimo en la tarea de hablar con periodistas. Ubica el momento en que se dio cuenta que sería Presidente: cuando Cristina Kirchner anunció que irían juntos en la fórmula que él encabezaría. “Sabía que íbamos a lograrlo porque ella lo pensó muy bien. Sentí que juntos íbamos a poder hacerlo, convocando a todos”.  Y tiene muy clara su prioridad: “No hay nada más urgente que la pobreza y el hambre”. Dice que cuando termine su mandato se cumplirán 40 años de democracia y que le gustaría poder demostrar que era verdad aquel dicho de Raúl Alfonsín que señalaba que con la democracia se come, se educa y se cura. Además, adelanta una importante noticia sobre la legalización del aborto: “Va a haber un proyecto de ley mandado por el Presidente”.

–¿Cómo se siente ahora que tiene la responsabilidad de dirigir la Argentina?

–Contento, porque ahora depende de nosotros y no de otros. Que las cosas salgan bien dependerá de nosotros y eso era algo que reclamábamos. Queríamos tener la oportunidad y nos la dieron. Tengo una gran alegría porque sabemos que ahora vamos a decidir nosotros y por lo tanto vamos a prestarle más atención a los que más sufren, cosa que no pasó hasta ahora. Esa alegría está mezclada con una gran dosis de responsabilidad, pero también tengo la tranquilidad de que sabemos por dónde hay que caminar.

–Mientras tanto Macri está de descanso…

–Hace cuatro años que está de descanso.

–Pero a partir de esta situación ¿no está consumiendo usted parte de los famosos 100 días?

–Vengo a trabajar durante cuatro años y voy a poner toda la fuerza para que la gente esté mejor. ¿Qué son cien días? ¿Son días donde se le tolera cualquier cosa a un presidente? No, lo que quiero es tener cuatro años de una buena gestión. Si la gente me ve trabajar responsablemente me va a acompañar. Estoy seguro porque hablo con las mujeres y hombres de la calle, lo hago cotidianamente y todos me dicen que tienen ganas de ayudar. Lo que no tienen es ganas de ayudar a un vago que no los escucha, que no los entiende. No estoy consumiendo cien días, estoy trabajando en lo que los argentinos me dijeron que trabaje. Estoy cumpliendo con lo que prometí. No es que se puede decir una cosa como candidato y después hacer cualquier otra.

–Como “pobreza cero”.

–Pero yo no dije eso. Dije que voy a trabajar para que haya menos pobres. Lo dije antes y lo repito ahora. Voy a trabajar para que haya una mejor justicia, para unir al continente, para que la democracia se cure con más democracia. Sé que muchas veces digo cosas que a algunos no les gusta pero lo digo honestamente.

–¿Cómo cree que puede afectar a su gobierno lo que está pasando en la región?

–Nos complica humanamente ver lo que los bolivianos están viviendo. Nos complica humanamente lo que ocurre en Chile. Es muy importante la unidad latinoamericana y toda interrupción democrática es un problema y complica la posibilidad de esa unidad.  Pero hay problemas serios en muchos lados. No sé cuántos muerto hay hoy en Bolivia pero el vicepresidente (Alvaro) García Linera me dijo que era una cantidad muy importante. ¿Y qué hacen los organismos internacionales? ¿Qué hace Naciones Unidas? ¿Qué hace la OEA? ¿Qué están haciendo? ¿Cómo vamos a seguir avalando a una mujer que un día se le ocurrió autoproclamarse presidenta ante un Congreso vacío?

–¿Le llamó la atención que el gobierno argentino no haya querido calificarlo como golpe de estado?

–No, no me llamó la atención porque sé cómo piensan. Pero sí me avergüenza. Se lo dije al presidente, eso lo quiero aclarar. Hay otros problemas en Latinoamérica. Nos estamos olvidando de Ecuador, donde están deteniendo opositores bajo la falsa acusación de sediciosos. Nos olvidamos que hay un vicepresidente preso hace dos años y medio por un juicio inventado que se llama Jorge Glass. Están pasando muchas cosas que no se pueden dejar pasar por alto. Cuando hablo así dicen que mi política exterior se parece a la de Cristina. ¿Defender los derechos humanos? También me puedo parecer a Carter. La estabilidad democrática, como los derechos humanos los voy a defender siempre.  Cuando hablé con (el presidente de Chile) Sebastián Piñera, le dije que lo podía ayudar, sabía que estaba hablando con alguien que no piensa como yo pero igual le pedí que escuchara lo que está diciendo las chilenas y chilenos porque hace falta. Creo que en el continente debemos reconstruir la unidad. México toma ahora la presidencia de la Celac y ahí tenemos la posibilidad de reconstruir la unidad latinoamericana y el caribe.

–Parece complicado con un Bolsonaro desde Brasil confrontando en todo momento…

–No, yo no confronto con el pueblo de Brasil. Que Bolsonaro confronte con quien quiera.

–¿El golpismo retornó al continente?

–Golpe hubo en Bolivia y en el resto de los países son reacciones de pueblos que reclaman más progresismo. Eso hay que tenerlo claro. En Chile y en Ecuador reclaman más progresismo y en Perú también. En Bolivia también lo harán. No es verdad que tengamos un retroceso. Lo digo porque de lo contrario la gente se confundirá. Los factores de poder de Bolivia nunca soportaron que Evo Morales, un indígena, gobierne ese país. Y a la luz de los resultados no sólo fue el mejor presidente sino que es la primera vez que los bolivianos tuvieron un presidente que se les parezca. Seguir leyendo ALBERTO FERNÁNDEZ: “CUANDO LA ECONOMÍA SE MUEVA, TODOS VAN A VERSE BENEFICIADOS”

EL MISIL DE CRISTINA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

CRISTINA Y ALBERTO 2

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl sorpresivo anuncio por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de su fórmula para las elecciones de octubre irrumpió como un misil en la tranquilidad del sábado bonaerense, hizo cimbrar el espectro noticioso local e irrumpió en el internacional.  No solo despejó la interrogante sobre su candidatura, en parte una obviedad desde el telúrico lanzamiento de su libro Sinceramente nueve días antes, por su magnitud de ventas y onda política expansiva, hecho inédito en la historia editorial argentina. También sorprendió a propios y extraños no solo el colocar a la cabeza del dúo electoral a otra persona y ella de segunda. Sino que haya sido Alberto Fernández. Aunque jefe de gabinete de la presidencia con Néstor Kirchner y luego con Cristina, Fernández abandonó el gobierno de la mandataria en 2008 y posteriormente pasaron diez años sin hablarse, durante los cuales fue muy crítico con la gestión de su antigua jefa.

El anuncio de Cristina, la única gran líder popular de su país,  en un vibrante video que hace historia por varias razones, replanteó todo el tablero a las fuerzas políticas con vista a los comicios de octubre, dejó descolocado al presidente Macri, el más perjudicado por la medida, y puso la iniciativa política en manos de la expresidenta a pesar del teatro judicial montado contra ella por el gobierno y el tóxico monopolio de medios Clarín, aliados a un grupo de jueces conservadores y venales. Uno de los problemas para Macri, para su alquimista electoral Durán Barba y demás asesores es cómo sostener una campaña concebida para polarizar intensamente con Cristina, contra un personaje como Alberto Fernández, que no participó en muchos de los actos del gobierno K más detestados por la derecha y que se caracteriza por su estilo no confrontacional y dialogante. Cómo evitar que sus propios partidarios y, en espacial, sus aliados radicales presionen ahora al jefe del ejecutivo a ceder su candidatura presidencial, que no levanta, a probablemente su íntima, socia y mejor posicionada en las encuestas María Eugenia Vidal.

Toca al nuevo candidato a presidente forjar la alianza con el kirchnerismo del máximo posible de fuerzas peronistas no kirchneristas, labor que él y Cristina venían realizando desde que se reencontraron pero para la que él está mejor preparado. De hecho, no hizo más que conocerse la noticia y varios gobernadores del justicialismo endosaron la fórmula, mientras figuras importantes de la fuerza deponían sus aspiraciones presidenciales y era evidente el acercamiento del aspirante presidencial Sergio Massa, el más descafeinado peronista pero políticamente importante, no solo en una alianza electoral sino en el gobierno, donde al parecer lo quieren Cristina y Alberto .

El mensaje de Cristina es poderoso. Antes que yo, la causa -el pueblo, la patria- la combinación y la estrategia que más favorezcan a los intereses populares. En tiempos nuevos, hacer volar el pensamiento y romper esquemas. Ella ha venido elaborando con sus allegados un diagnóstico de la trágica situación económica, política, social, cultural y moral de la nación, que Macri dejará hecha trizas.  El agujero financiero con el que lidiaría el dúo Fernández es de una entidad mucho más grave que cuando ella y Néstor llegaron a reconstruir y poner en pie las cadenas productivas y la economía destrozadas por dos décadas de neoliberalismo y la crisis de 2001. Por eso Cristina subraya en su mensaje que no se trata solo de ganar elecciones sino de crear una agrupación de fuerzas populares y aliadas tan potente que sea capaz de gobernar en ese cuadro. Mediante un nuevo contrato social de los argentinos, propone su libro, sentar las bases que permitan pagar la gigantesca deuda contraída por Macri con el Fondo Monetario Internacional y, a la vez, reindustrializar, crear puestos de trabajo, elevar los salarios, hacer justicia social universal y fortalecer la soberanía, sello de los tres gobiernos kirchneristas.  Es evidente que los empresarios son imprescindibles en esa perspectiva, sobre todo los pequeños y medianos, pero también todos cuantos estén dispuestos a participar. Se trata de una coalición de salvación nacional, en la que se abrirán todas las puertas posibles y hasta las imposibles, desprendo del mensaje de Cristina y los primeros pronunciamientos de Alberto.

En el kirhnerismo hay  compañeros preocupados por la fuerza que la derecha pueda ganar en una alianza tan amplia. Es comprensible, pero solucionar los graves problemas de este mundo exige alianzas muy heterodoxas y riesgosas. Se habla de crisis humanitaria en Venezuela, bajo cruel guerra económica, y resulta que todos nuestros países gobernados por el neoliberalismo están en escandalosa emergencia humanitaria. Solo que no hay campañas mediáticas para denunciarlo sino para meter la basura bajo la alfombra. No hay más que mirar cómo le dejaron México a AMLO. Día muy prometedor para nuestra América si venciera en Argentina la fórmula Fernández-Fernández.

Twitter; @aguerraguerra

 

POR LULA, CRISTINA, CORREA Y MADURO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1

  ÁNGEL GUERRA CABRERA

El miércoles 22 Evo Morales tuiteaba: nos unimos al pronunciamiento de la Red de Intelectuales que denuncia acción injerencista de Estados Unidos para derribar el gobierno de Venezuela, e impulsa persecución mediática y judicial contra hermanos Lula, Correa y Cristina.

Ante los continuos triunfos electorales de las fuerzas populares y progresistas y el éxito de sus gobiernos en el combate al neoliberalismo al en elevar el bienestar de nuestros pueblos, Washington y las derechas locales optaron por la tremenda. Lanzaron una contraofensiva integral basada en el esquema de las revoluciones de colores de Eugene Sharp, fundador y cabecilla de la organización ultraderechista Open Society, cuyo historial golpista y desestabilizador recorre la geografía planetaria donde quiera que haya gobiernos que no son del agrado de Estados Unidos.

Evidenciando una vez más en nuestra historia que solo respetan las reglas de la democracia representativa cuando los favorecen, el imperialismo yanqui y las derechas iniciaron una cadena de golpes de Estado contra los gobiernos progresistas. La primera víctima fue la pequeña Honduras, donde derribaron al presidente Manuel Zelaya(2009) por la fuerza de las armas, para lo que contaron con apoyo judicial, parlamentario y mediático. Siguieron los golpes contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay(2012) y contra su homóloga Dilma Rousseff(2016) en el gigantesco Brasil.

Pero también ha habido varios intentos derrotados de golpe contra los gobiernos populares. El caso paradigmático es Venezuela por haberse utilizado casi la totalidad de los recursos de la guerra no convencional, híbrida o de cuarta generación. Por solo mencionar algunas acciones muy relevantes, se produjo el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002, precedido de un paro patronal y seguido a los pocos meses del paro petrolero, que paralizó la principal industria del país a un costo de miles de millones de dólares. El golpe llegó a sacar del gobierno a Chávez pero duró escasas 48 horas al reinstalar al líder venezolano luego de un contundente contragolpe popular-militar sin precedente. Allí se soldó la unidad cívico-militar que ha vencido los numerosos intentos de derrocar al chavismo, encarnado en los últimos años por el presidente Nicolás Maduro. Entre ellos, las feroces guarimbas de 2014 y 2017, el recrudecimiento sin límites de la criminal guerra económica y mediática y el recientemente frustrado intento de magnicidio contra el mandatario venezolano. No es casual, este estaba por lanzar una verdadera revolución económica y financiera dentro de la revolución, que golpeará muy duro a la especulación contra la economía popular y rompe con el dólar como moneda de cambio.

También fueron objeto de graves intentos de derrocamiento los presidentes Evo Morales (2008) y Rafael Correa (2010), los que, dada su esencia, no pueden calificarse sino de golpes de Estado de nueva generación. Ambos requirieron de una acción enérgica de UNASUR, hoy en proceso de liquidación por el actual gobierno ecuatoriano y otros gobiernos de derecha de América del Sur.  Seguir leyendo POR LULA, CRISTINA, CORREA Y MADURO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

BASTA DE PERSECUCIÓN MEDIÁTICA Y JUDICIAL A NUESTRO/AS LÍDERES Y PROYECTOS POPULARES. DECLARACIÓN DE LA REDH

REDH.2

Podrán cortar mil flores, pero no podrán detener la primavera…

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad llama la atención sobre el interés estratégico de derribar a los gobiernos progresistas y revolucionarios de nuestra región por parte de las oligarquías locales alineadas con Estados Unidos.

Pretenden hacer caer a los gobiernos populares en pie, desarticular los avances en la unidad latinoamericana y anular los liderazgos constituidos. Sobre todo, porque estos pueden ser referencias electorales para la vuelta de las fuerzas progresistas y revolucionarias donde las han logrado destituir mediante golpes de estado institucionales o estafas y fraudes pre o post electorales. Llegan al extremo de intentar la destrucción de referencias morales e históricas de líderes que ya no están como Fidel Castro, Hugo Chávez y Néstor Kirchner.

Los medios hegemónicos efectúan un linchamiento mediático de las y los líderes populares con el que allanan el terreno psicológico en las masas para que luego el poder judicial avance en su persecución y procesamiento.

Al igual que en los casos de Lula en Brasil y de Rafael Correa en Ecuador, se ha puesto en marcha, una vez más, esa arquitectura de la impunidad sobre la principal referente del campo popular y progresista en la Argentina: Cristina Fernández de Kirchner, así como sobre otras ex autoridades y militantes de su proyecto. La impunidad que les brinda ocupar todos los espacios de poder, les permite inventar cualquier cosa. No necesitan pruebas. Su palabra “superior”, heredera de las “democracias blancas” con las que forjaron a sangre y fuego nuestros estados nacionales, les es suficiente. Como en Brasil donde sólo hizo falta la “convicción” de un juez, formateado en Estados Unidos, de que Lula era culpable para enviarlo a la cárcel con el solo fin de que la preferencia popular sobre su candidatura a presidente no se haga realidad. O en Ecuador que intentan anular judicialmente a Rafael Correa al buscar incriminarlo en un supuesto secuestro frustrado de un personaje probadamente delictivo. O pueden inventar todo tipo de calumnias confesadas por empresarios que compran su impunidad a cambio de acusaciones.

Pero cuando las pruebas son convincentes y señalan a sus mercenarios o sicarios, como los drones que explotaron cerca del primer mandatario venezolano, no son suficientes para que los monopolios mediáticos reconozcan el obvio magnicidio, y en cambio acusen a sus propias víctimas. En medio de países en los que se fragua la explosiva mezcla de consecuencias sociales del retorno de las políticas neoliberales, se vuelve a desatar una ofensiva sobre quienes representan proyectos de justicia social.

Sin embargo, las rebeldías populares crecen por todos los resquicios del blindaje represivo y mediático. Por ello los gobiernos de derecha están desplegando una progresiva militarización de nuestras sociedades de manera “preventiva”. Obedecen al propósito de Washington de llenar con sus bases militares nuestros territorios y reformar y unificar las doctrinas militares, con el retorno de la doctrina de seguridad nacional. Apuntan a reorientar a la fuerza militar hacia supuestos enemigos internos.

Repudiamos la gira por Suramérica del jefe del Pantágono, James Mattis, quien vino a asegurar el creciente control estadounidense sobre nuestros recursos naturales, la subordinación de nuestros estados nacionales y el designio estratégico de derribar por la fuerza al presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros. Los pueblos nuestroamericanos que hemos sufrido más de 500 años de dominación, no abandonaremos los caminos emancipatorios que construimos día a día. Por el contrario, defendemos a nuestros y nuestras líderes populares con los que seguiremos construyendo la senda de la Patria Grande.

¡Basta de persecución a Cristina Fernández de Kirchner y a Rafael Correa!

¡Basta de la ofensiva integral contra el gobierno y el pueblo de Venezuela!

¡Libertad a Lula!

Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia; Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; Dilma Rousseff, ex presidenta de la República Federativa de Brasil​​​​; Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, República Argentina; Pablo González Casanova, ex rector UNAM y Premio Internacional José Martí de la UNESCO, México; Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, República de Cuba; Jorge Arreaza, Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela ; Ernesto Villegas, Ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela ; Ricardo Patiño Aroca,​ ex Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador; Danny Glover, Estados Unidos; Fernando Morais, Brasil; John Saxe Fernández, México; Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico; Gabriela Rivadeneira, Ecuador; Martín Almada, Paraguay; Fernando González LLort, Cuba; Jorge Veraza, México; Iraida Vargas, Venezuela; Fernando Rendón, Colombia; Galo Mora, Ecuador; Héctor Díaz-Polanco, México; Frei Betto, Brasil; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Piero Gleijeses, Estados Unidos; Leonardo Boff, Brasil; Stella Calloni, Argentina; Pavel Egüez, Ecuador; Mario Sanoja, Venezuela; Hugo Yasky, Argentina; James Early, Estados Unidos; Fernando Buen Abad Domínguez, México/Argentina; Gilberto López y Rivas, México; Gustavo Espinoza Montesinos, Perú; João Pedro Stédile, Brasil; José Pertierra, Estados Unidos; Manuel Dammert, Perú; Teresa Castro, México; Pilar Bustos, Ecuador; Carlos Molina Velázquez, El Salvador; Daniel Kovalik, Estados Unidos; Alejandro Zúñiga, Australia; María Nela Prada, Bolivia; Estela Bravo, Estados Unidos; Irene León, Ecuador; Bill Fletcher, Jr., Estados Unidos; Oscar Bonilla, Ecuador;  H. Bruce Franklin, Estados Unidos; Héctor Béjar Rivera, Perú; Lachlan Hurse, Australia; Rosa Salazar, Ecuador; Manuel Robles, Perú; Consuelo Sánchez, México; Jane Franklin, Estados Unidos; Juan Cristóbal, Perú; Vicente Otta, Perú; Nelson Valdés, Estados Unidos; Orlando Pérez, Ecuador; Rick Sterling, Estados Unidos; Winston Orrillo, Perú; T. M. Scruggs, Estados Unidos; Eduardo González Viana, Perú; Margot Palomino, Perú; José Agualsaca, Ecuador; Oswaldo Galarza, Ecuador; Ricardo Ulcuango, Ecuador; Manuel Azuaje Reverón, Venezuela; Reinaldo Iturriza, Venezuela; Eleazar Díaz, Venezuela; María Fernanda Barreto, Venezuela; María Fernanda Barreto, Venezuela; Rosa Miriam Elizalde, Cuba; Enrique Ubieta, Cuba; Manuel Santos Iñurrieta, Argentina; Edwin Jarrin Jarrin, Ecuador; Soledad Buendía, Ecuador; Omar Olazábal, Cuba; Judith Valencia, Venezuela; Sonia González, México

Miguel Barnet, Presidente de la Unión de Escritores y Artistas, Cuba; Axel Kicillof, ex ministro de Economía de la República  Argentina; Farruco Sesto, ex ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela; Ignacio Ramonet, Francia; Gerardo Hernández Nordelo, Cuba; Carlos López, Argentina; Arnold  August, Canadá; Luis Morlote, Cuba; Peter Phillips, Estados Unidos; Gerry Condon, Estados Unidos; Ana Jaramillo, Argentina; Florencia Saintout, Argentina; Carlos Fazio, México; Hernando Calvo Ospina, Colombia/Francia;  Oscar Laborde, Argentina; Juan Carlos Junio, Argentina; Víctor Hugo Morales, Argentina; Banbose Shango, Estados Unidos;  Luis Hernández Navarro, México; Ammar Jabour, Venezuela; William Castillo, Venezuela; Luis Toledo Sande, Cuba; Bill Hackwell, Estados Unidos; Iroel Sánchez, Cuba; Jeanie Kimber; Canadá; Ilka Oliva Corado, Guatemala/ Estados Unidos;  Ramón Pedregal Casanova, España; Barbara Barnet, Estados Unidos; Federico Thea, Argentina; Vicente Zito Lema, Argentina; Gustavo Campana, Argentina; Alicia Castro, Argentina; Carlos Raimundi, Argentina; Juliana Marino, Argentina; Ariel Basteiro, Argentina; Cheryl LaBash, Estados Unidos; Berta Joubert-Ceci, Estados Unidos; Telma Luzzani, Argentina; Jorge Drkos, Argentina; Sergio Arria, Argentina; John Pokrajac, Estados Unidos; Antonio Pinto, Estados Unidos; Roger D. Harris, Estados Unidos; Paul Larudee, Estados Unidos; Félix Salvador Kury, Estados Unidos; Gennaro Carotenuto, Italia; Eduardo Mernies, Uruguay; Amanda Bloom, Estados Unidos; Marcelo Brignoni, Argentina; Carlos Aznáres, Argentina; Jorge Elbaum, Argentina; Fernando Borroni, Argentina; Hector Bernardo, Argentina; Alicia Entel, Argentina; Héctor “gallego” Fernández, Argentina; Martin Ogando, Argentina; Manuel Bertoldi, Argentina; Diana Broggi, Argentina; Luis Wainer, Argentina; Nicolás Canosa, Argentina; Juan Marino, Argentina; Lautaro Rivara, Argentina; Daniel Siciliano, Argentina; Alí Mustafá, Argentina; Laura Berardo, Argentina; Pascual Manganiello, Argentina; Rodolfo Amawi, Argentina; Virginia King, Argentina; Leonardo Moyano, Argentina; Adriana Rossi, Argentina; Julio Ferrer, Argentina; Matias Caciabue, Argentina; Yemil Harcha, Chile/Palestina; Margaret Flowers, Estados Unidos;  Kevin Zeese, Estados Unidos; Chuck Kaufman, Estados Unidos; Agustina Ruiz Barrea, Argentina; Laura Vázquez, Argentina; Michel Chossudovsky, Canadá; Sara Flounders, Estados Unidos; Silvina Romano, Argentina; Gonzalo Carbajal, Argentina; Santiago Liaudat, Argentina; Gonzalo Armua, Argentina; Fabián Curotto, Argentina; Rosario Pacheco, Venezuela; Freddy Fernández, Venezuela; Vladimir Sosa Sarabia, Venezuela; Juan Ramon Guzmán, Venezuela;  Fatima Rallo Gutierrez, Paraguay; Claude Marks, Estados Unidos; Carol Costa, Estados Unidos; Gail Walker, Estados Unidos; Bill Camp, Estados Unidos; Bill Martínez, Estados Unidos; Camilo Mejia, Nicaragua/Estados Unidos; Greg Klave, Estados Unidos; Netfa Freeman, Estados Unidos

Secretaría de la REDH

Pablo Sepúlveda, Chile/Venezuela; Omar González, Cuba; Atilio Borón, Argentina; Carmen Bohórquez, Venezuela; Hugo Moldiz, Bolivia; Katu Arkonada, País Vasco; Ángel Guerra, Cuba/México; Luciano Vasapollo, Italia; Marilia Guimaraes, Brasil; Nayar López, México; Chandra Muzaffar, Malasia; David Comissiong, Barbados; Alicia Jrapko, Estados Unidos; Paula Klachko, Argentina; Roger Landa, Venezuela; Ariana López, Cuba.

Fuente: REDH-CUBA

A %d blogueros les gusta esto: