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“YA TE PUEDES IR QUE SE SALVÓ EL ICAIC”. MANUEL PÉREZ PAREDES


Este texto se lo mandó Manuel Pérez a Camilo Pérez Casal con esta introducción: “Hoy se cumplen 50 años de que Fidel fue a la 6B a apoyar al ICAIC. Va mi texto sobre aquella noche y el contexto".
Camilo me lo mandó con el siguiente mensaje: “Me atrevo a sugerirte este extraordinario testimonio de Manolito como entrada. Muy útil en los días que se avecinan”.
Lo he puesto en cuanto lo leí. Y recuerdo que Santiago filmó aquellas palabras de Fidel porque las vi en el ICAIC.

Silvio Rodríguez

MANUEL PÉREZ PAREDES

Quedó en nuestra Historia como el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura (23 al 30 de abril de 1971). Se ha hablado y escrito bastante sobre sus repercusiones no solo en el ámbito de la cultura artística nacional.

Ahora, simplemente, me limito a recordar el clima que existía en el salón del Hotel Habana Libre donde sesionaba su Comisión 6B, y la importancia de lo que en ella sucedió.

Vale la pena alguna información previa para contextualizar ese momento.

El Congreso dividió su trabajo en siete comisiones, pero es la número 6 la que centró los debates, críticas y ataques más fuertes en torno a la actividad artística-intelectual en nuestro país en aquel momento. Su tema fue “La influencia del medio social sobre la educación”. La cantidad de ponencias (52) y recomendaciones (974), más la propia importancia del tema, determinaron que los organizadores considerasen recomendable dividir la Comisión. Así surgieron las 6A y 6B. 

El contenido de la Comisión 6A fijaba los siguientes temas: las modas, las costumbres, las extravagancias, la religión, la delincuencia juvenil, sexualidad y desviación.

Yo representé al ICAIC como vicesecretario de la Comisión 6B. En ella se discutieron ponencias e intervenciones especiales relacionadas con la importancia e influencia de la radio, la televisión, la música, el cine (particularmente las películas extranjeras que programaba el ICAIC en las salas de exhibición), y otros medios masivos de comunicación y manifestaciones artísticas. Se debatió con intensidad y pasión la influencia de estos medios en la formación de la población, en particular, la de los niños, adolescentes y jóvenes.

El ICAIC presentó al Congreso dos ponencias: “Para una definición del documental didáctico” de Julio García Espinosa, Estrella Pantín y Jorge Fraga, y “El Cine y la Educación”, escrita por Julio y por mí. Esta última, revisada por Alfredo, fijaba las posiciones de principios de la Institución en su política cultural, tanto en la producción del cine nacional como en la exhibición, desde su fundación hasta ese momento.

Este fue el único punto de debate de la noche del 27 de abril, cuya sesión presidió Raúl Roa.

Media docena de delegados del ICAIC estaban presentes, entre ellos Alfredo Guevara. También una cifra similar, o aproximada, de delegados de otras áreas de la cultura artística.

La inmensa mayoría de los presentes eran pedagogos, educadores y dirigentes de Organismos del Estado y las organizaciones políticas y de masas que atendían el área educacional o cultural. A las sesiones podían asistir también, de acuerdo con el interés de los asuntos a tratar, delegados de otras comisiones.

Por la experiencia de otras discusiones sobre diversos temas de la cultura artística desarrolladas desde el primer día en esta Comisión, se podía prever que esta sesión sería bien polémica. La realidad superó las expectativas.

El debate lo abrió un miembro del Comité Nacional de la UJC de la época. Lanzó, con pasión, una serie de interrogantes críticas sobre algunos planteamientos de la ponencia, en particular, sobre el criterio de diversidad en la política de exhibición del ICAIC, expresada en el cine que se estaba viendo en nuestras pantallas. En pocos minutos se sucedieron diversas intervenciones que añadían opiniones sobre el tema, y predominaron, con matices, las que se identificaban con el planteamiento inicial.

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PARA SANAR EL CUERPO DE LA CULTURA. JOSÉ ERNESTO NOVÁEZ GUERRERO

JOSÉ ERNESTO NOVÁEZ GUERRERO

Los hechos ocurridos este 27 de enero en la puerta del Ministerio de Cultura (Mincult) son una redición, en menor escala, del mismo guion aplicado dos meses antes en el mismo lugar. Esta vez fue un grupo más reducido y mucho menos heterodoxo.

Frente a la pluralidad de posturas y aspiraciones de noviembre, ahora todos los concurrentes estaban alineados políticamente en torno a un discurso que adversa, más o menos abiertamente, la institucionalidad cultural cubana. Los acompañaba un grupo de periodistas y comunicadores que trabajan para medios que sí son claramente financiados para adversar el Estado cubano.

La insistencia en torno al Mincult, en detrimento de otros ministerios mucho más relacionados con sus reclamos, da una idea de la importancia que tiene este Ministerio en el esquema de negación del orden social vigente. El no aceptar el diálogo ofrecido en múltiples ocasiones, y transmitido en video directo por ellos mismos, evidencia que la intención detrás de esta movida era esencialmente mediática.

El intento por capitalizar políticamente los hechos del 27 de noviembre lleva a forzar constantemente escenarios de tensión que posibiliten situaciones de conflicto. El objetivo a mediano plazo parece ser colocar regularmente en el debate público nacional este tipo de hechos, obligar a la institucionalidad a una larga cadena de explicaciones y contra demostraciones que la desgasten y dotar de una legitimidad simbólica a jóvenes figuras emergentes, con obras todavía en proceso de maduración y a otras sin obra alguna.

Se busca canalizar inquietudes artísticas legítimas, que muchas veces guardan relación con las propias carencias materiales de la actualidad, con la insuficiencia de las instituciones, etc. para irlas llevando cada vez más a posiciones con un sentido político directo.

La estrategia de fondo es ir vaciando de sentido progresivamente la institucionalidad cubana, no solo la cultural, hasta llevar al Estado a una situación de crisis donde se pueda forzar el cambio, ya sea por vía violenta, ya sea por la profunda crisis de funcionamiento, que haga inoperante el aparato.

Esto no es paranoia, es historia. Este fue el esquema que se aplicó en contra de las sociedades de Europa del Este y más particularmente en contra de la URSS. En su magnífico libro La CIA y la guerra fría cultural la investigadora Frances Stonor Saunders demuestra cómo el campo cultural era y es un espacio de batalla privilegiado.

El socialismo se realiza a través de sus instituciones. Al calor del proceso revolucionario, surgen las nuevas instituciones mediante las cuales se canalizará la voluntad política de este. La institucionalidad revolucionaria es resultado por un lado de los reclamos populares y, por otro, de la voluntad política. Esto no quiere decir, desde luego, que sean eternas o que cumplan siempre correctamente su función. Algunas tienden, con el tiempo, a enfermarse de ineficiencia y burocracia. Otras se vacían de sentido.

El deber del Gobierno revolucionario es someter a una revisión permanente el funcionamiento de la institucionalidad. Transformar prácticas, destrozar burócratas y llevar las instituciones a un funcionamiento que responda verdaderamente a las necesidades de los sectores sociales que representan. Y hacerlo mediante el diálogo permanente con el pueblo, sometidos al control crítico de este.

Pero este ejercicio necesario no tiene nada que ver con la negación total de la institucionalidad revolucionaria. Desear que un organismo funcione mejor no tiene nada que ver con desconocerlo. La estrategia que aplican sostenidamente hoy en contra del Mincult responde a un espíritu de deslegitimación y desconocimiento. De ahí que no interese entonces llegar a un diálogo resolutivo, sino generar situaciones de crisis. Interesa más el espectáculo que la palabra.

La experiencia de la URSS demuestra que, con todos los errores políticos y problemas sociales, los pueblos soviéticos vivían mejor bajo el socialismo que en el modelo neoliberal que lo sucedió. Y no porque consumieran más, el socialismo no puede ser un problema cuantitativo, sino porque tenían más oportunidades de desarrollo humano, distribuían mucho mejor la riqueza que se generaba y la esperanza y calidad de vida del pueblo era mucho más alta

Esto sin idealizar. La URSS tenía grandes y profundos problemas, como los tiene cualquier proyecto real y los cubanos hemos sacado y debemos continuar sacando múltiples lecciones de ese proceso. La principal, quizá, para el funcionamiento de las instituciones: el burocratismo es enemigo del socialismo.

Lo interesante del proceso en la URSS fue que se logró llevar a amplios sectores de la cultura y la sociedad a actuar en contra de sus propios intereses. Esta es una lección que no podemos perder de vista.

Tampoco se trata de demonizar los espacios no institucionales. En una sociedad civil rica y conectada con el mundo es normal que además de lo que se pueda gestar institucionalmente, existan numerosos proyectos paralelos. El deber de la institución es acompañarlos y apoyarlos siempre que se pueda. Ellos son parte de la riqueza cultural y espiritual de la nación. Pero hay que saber diferenciar sentidos y separar el trigo de la paja.

El ataque contra el Mincult es esencialmente contra el proyecto soberano y socialista de país. De ahí que se apele a fórmulas vagas, a reclamos políticos confusos que parecen pedir mucho y no comprometen a nada. Los conceptos son dados cargados. Pedir libertad de expresión, sin especificar la naturaleza y las formas de esta libertad, es apelar a la abstracción de las representaciones liberales, detrás de las cuales está siempre la lógica del capitalismo.

Hay mucho que sanar en el cuerpo de la cultura. Pero la solución no la traerán los especuladores del escándalo, sino las miles de cubanas y cubanos dispuestos a un diálogo inclusivo para pensar críticamente el país mejor que todos queremos.

El no aceptar el diálogo ofrecido en múltiples ocasiones, y transmitido en video directo por ellos mismos, evidencia que la intención detrás de esta movida era esencialmente mediática.

La institucionalidad revolucionaria es resultado por un lado de los reclamos populares y, por otro, de la voluntad política.

En una sociedad civil rica y conectada con el mundo es normal que además de lo que se pueda gestar institucionalmente, existan numerosos proyectos paralelos. El deber de la institución es acompañarlos y apoyarlos siempre que se pueda

Fuente: REDHCUBA

SILVIO RODRÍGUEZ: “TODAS LAS CANCIONES, HABLEN DE LO QUE HABLEN, SON POLÍTICAS”. BÁRBARA SCHIJMAN

El trovador cubano habla sobre su último trabajo, su vida y la pandemia*

Sus canciones son testimonio de honestidad y de un compromiso social que abriga y reparte desde que era muy niño. En diálogo con Página/12, se refiere a Para la espera, una obra que dedicó a siete “excelentes creadores que el mundo ha perdido”. Su música, sus lugares, sus tiempos y la gente de su vida.

En junio último Silvio Rodríguez presentó Para la espera, un trabajo compuesto por trece canciones, diez inéditas y tres divulgadas anteriormente.

BÁRBARA SCHIJMAN

Para la espera incluye algunas de las canciones que he compuesto en los últimos años. En todos los casos son primeras versiones, realizadas poco tiempo después de haberlas compuesto”, aclara Silvio. “Los instrumentos y voces que aquí se escuchan soy yo mismo, tomando apuntes para desarrollar después. Solo tres de estos temas fueron divulgados anteriormente: ‘Jugábamos a Dios’ (2010) para los créditos del filme ‘Afinidades’ –dirigido por Jorge Perugorría y Vladimir Cruz–, ‘Viene la cosa’ (2016), interpretada en múltiples conciertos en barrios de La Habana y ‘Noche sin fin y mar’ (2017), dedicado a mi querido amigo Eduardo Aute. Los 10 temas restantes son inéditos”, detalla.

El total se completa con “La adivinanza”, “Aunque no quiero, veo que me alejo”, “Conteo atrás”, “Si Lucifer Volviera al Paraíso”, “Una sombra”, “Los Aliviadores”, “Modo frigio”, “Danzón para la Espera”, “Después de vivir”, y en la instrumental “Página Final”. El disco, que llega cinco años después de Amoríos (2015), tiene de todo: melancolía, reflexión, causas justas, esperas, familia y amigos.

Trece canciones en su regreso a un formato solitario, donde se acompaña con la guitarra, pero también toca el bajo, la percusión y hace las segundas voces. Intimidad y comunión para dedicar su nueva entrega a siete amigos que murieron entre marzo y abril de este año: Tupac Pinilla, Juan Padrón, Luis Eduardo Aute, César López, Luis Sepúlveda, Marcos Mundstock y Óscar Chávez.

Se presenta como “trovador nacido en San Antonio de los Baños, Cuba, en 1946, hijo de Argelia y Dagoberto”.

–Dedicó Para la espera a siete amigos que murieron este año. El nombre del disco aparece en “Danzón para la espera”, una canción que habla sobre las esperas, la esperanza, los danzones que se van. ¿De los anhelos más profundos, hay alguno que espere especialmente?

–Algunos de los más profundos anhelos suelen vivir en una incertidumbre constante: sí pero no, pero sí, pero a lo mejor… La suerte es que uno es tan insolente (o necesitado) que apuesta.Sobre la dedicatoria, unos fueron más cercanos que otros, pero con todos tuve algún vínculo entrañable por su quehacer. En Para la espera hay canciones que visitan o se asoman a misterios. Una es “Noche sin fin y mar”, que le dediqué a Eduardo Aute, amigo de muchos años y de muchas cosas. Su familia es mi familia española. Está también “Después de vivir”, que es como una pausa, una suerte de respiro antes de soltar amarras, aunque todos los grandes cambios suelen tener sus preámbulos, sus limbos.

–Es músico de contacto, de mirada y aplauso cercano. En este contexto, ¿cómo vivió la experiencia de lanzar y presentar su nuevo disco en plataformas digitales?

–Hay que decir que ha sido el disco más gentil de los que he hecho. No tuve que ir a dar la lata a ningún sitio. Nadie tuvo que cambiar planes y movilizarse. Suavidad que nos regala el éter (aunque la musculatura se resienta).

–De chico soñaba con ser astronauta y, de hecho, muchas de sus canciones hacen referencia a la astronomía, al espacio. ¿Qué lugar ocupa lo lúdico en su música?

–Las estrellas son muy atractivas a los niños, todos nos preguntamos qué hay allá; supongo que era eso. También dije que quería ser astrónomo. Lo cierto es que yo leía comics de ciencia ficción: Buck Rogers, Flash Gordon, Cadetes del Espacio y otros. Años después fui dibujante de comics. Ahora los canto. Imagínese que a mi pueblo le dicen San Antonio del Humor. Se lo ganó por haber dado a dos de los dibujantes más importantes de la historia de Cuba: Eduardo Abela y René de la Nuez; y a un tercero que, aunque nació en Asturias, vivió con nosotros desde su adolescencia: José Luis Posada. Por eso en mi pueblo hay una Bienal del Humor y un Museo del Humor. Esto no quiere decir que todos los nacidos en el Ariguanabo seamos graciosos. Yo, por ejemplo, he tenido muy mala suerte haciendo chistes. Casi nunca la gente se percata de mis bromas y me toman en serio. Aunque por suerte cuando he hablado en serio me han tomado en broma.

–El documental Silvio Rodríguez. Mi primera gran tarea, realizado por The Literacy Project (El proyecto Alfabetizador) y producido por la realizadora Catherine Murphy, que se presentó en septiembre pasado, relata su fuerte compromiso social desde muy temprana edad. ¿Se identifica con la imagen que reproduce el trabajo de Murphy?

–Nombrar y clasificar ayuda al conocimiento, por eso es bueno tener organizado lo que se sabe; pero, tratándose de personas, me parece que nadie es en realidad el cartelito que le ponen. No somos más que una vida que casualmente apareció en una geografía; los nietos de nuestros abuelos, los hijos de nuestros padres; la muchacha o el muchacho que vivía en tal calle y edificio, en un número de apartamento; el compañero de clase de muchos. Los que por alguna razón nos visibilizamos tampoco sabíamos lo que nos esperaba, mucho menos que habría nuevas clasificaciones y exámenes de rendimiento. Uno nunca se despoja de sus ancestros, de su historia, de su familia, de los rincones de su vida; todos andamos con eso a todas partes.

–Justamente, sobre los rincones de su vida, ¿cómo fueron los tiempos en San Antonio de los Baños?

–En San Antonio viví en varios lugares: en casa de mis abuelos, que fue donde nací; después en una cuartería (ustedes les llaman conventillos); luego en una casita de madera que tenía un patio común con otra familia; más tarde en casa de un primo y por último en otra casita donde mi madre peinaba señoras y yo subía por las noches a los ómnibus locales a cantar, con varios compinches. Pero lo que más tengo presente de mi pueblo es el río y el monte, a donde me escapaba cada vez que podía (y cuando no también). La mayoría de mis mejores recuerdos de infancia tienen que ver con mi pueblo. De La Habana recuerdo felizmente las noches de los viernes en que mi tío Angelito me llevaba al cine, y al final íbamos a los chinos, a comer arroz frito.

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HACE 60 AÑOS. GRAZIELLA POGOLOTTI

Hoy Graziella está de cumpleaños. Desde que la conozco –hace más de cuatro décadas– siempre he sentido por ella una admiración sustentada en su integridad, su inteligencia, su sabiduría, su constancia y su lealtad creadora a la Patria y a la Revolución. Felicidades, maestra.

GRAZIELLA POGOLOTTI

Amanecía 1961. No lo sabíamos todavía, pero estábamos entrando en un año decisivo. En Nueva York, con el rostro aún tumefacto al cabo de una serie de operaciones, de súbito me llegó la noticia. Estados Unidos había roto las relaciones diplomáticas con Cuba. Aceleré los trámites de regreso. Al llegar a La Habana me encontré con un paisaje sorprendente.  El país estaba sobre las armas. La guardia miliciana reforzaba los puntos estratégicos. Había emplazamientos artilleros en el Hotel Nacional y los milicianos aseguraban la vigilancia en los edificios más altos de la ciudad.

La fulminante victoria de Playa Girón reafirmaba la confianza en nuestra capacidad de defender, ante todo, la independencia de la Patria. Con esa convicción arraigada había que proseguir el esfuerzo por romper el pasado, lastre del legado colonial en el plano de las deformaciones estructurales de la economía, así como en el de la conformación de las subjetividades.

Por eso, la prioridad concedida a los preparativos para la defensa del país no interfirió en el sostenido impulso a la Campaña de Alfabetización, punto de partida, aunque así no lo percibiéramos en aquel momento, de una profunda revolución cultural.

Impaciente, deseosa de crecer a través de la participación en un empeño histórico, la muchachada encaró el desafío de lanzarse hacia lo desconocido. Disponía tan solo de una cartilla y de un simbólico farol para dar acceso al conocimiento letrado a los marginados de siempre. Sin percatarse de ello, los presuntos maestros se convertían en aprendices. Compelidos a compartir vivienda y quehaceres cotidianos en condiciones de suma precariedad, luego del cansancio de la faena diurna, conducían el lápiz en las manos endurecidas desde la primera infancia por los rigores del trabajo. Descubrieron la dimensión social de la cultura y la fractura existente en el seno del país. Sin que llegaran a formularlo en términos conceptuales, habían topado con la naturaleza del subdesarrollo. En efecto, la disponibilidad de servicios y de información situaba a las ciudades en el contexto de la modernidad, mientras otros territorios permanecían al margen del tiempo.

 Superar las barreras del subdesarrollo requiere un esfuerzo prolongado. Algo después de la Alfabetización, estudiantes y profesores de la universidad fuimos convocados a llevar a cabo tareas de difusión cultural en territorios entonces desfavorecidos. Me correspondió hacerlo en Moa.

La pericia del ingeniero Demetrio Presilla había logrado echar a andar la fábrica, abandonada por sus propietarios. Pero la distribución urbana conservaba la impronta imperial. Sobre una suave colina se edificaba la casa, otrora destinada a los directivos del establecimiento minero. Más abajo, tras un terreno baldío de varios kilómetros, se ubicaba el caserío improvisado destinado a los obreros.

Dotada de escuela y de un policlínico, la zona privilegiada había estado separada de las tierras viejas por una reja, solo abierta en las mañanas y en las tardes para garantizar la entrada y la salida de la servidumbre. Aquellos cubanos habían sido víctimas de un verdadero apartheid en su propio país. Dado el poco tiempo transcurrido, la Revolución no había podido transformar las condiciones físicas del lugar.  Puso, sin embargo, la escuela y los servicios médicos al alcance de todos y, fundamentalmente, derribó la reja, rescate de soberanía y dignidad para los habitantes del conglomerado urbano.

De manera conjunta, la Alfabetización y la victoria de Girón afianzaron la soberanía y la democratización de la sociedad. Desaparecidas paulatinamente las zonas de silencio, el dominio de la letra y el acceso a la información favorecieron la participación consciente de los ciudadanos en la vida pública.

En tan difíciles circunstancias se había diseñado una audaz estrategia de desarrollo con el impulso a la educación de adultos y la fundación de los primeros centros de investigación científica, aun cuando escaseaban todavía los egresados de la educación superior. Entonces, el propósito parecía quimérico.

La noción de plena soberanía incluye también el dominio del saber más avanzado. Del universo otrora preterido surgieron profesionales universitarios, artistas talentosos y científicos destacados por su contribución al adelanto de determinadas áreas del saber. La inversión en la cultura y la educación ha sido altamente rentable.

Han transcurrido más de seis décadas de asedio. Al fracaso del ataque frontal en Playa Girón sucedió el empleo de otras formas de subversión, entre las cuales se destaca el progresivo y sistemático recrudecimiento del bloqueo, destinado a privar de oxígeno a los habitantes de la nación caribeña. Y, sin embargo, el país ha sobrevivido, ha afrontado duras carencias, ha mantenido la continuidad de su práctica de solidaridad internacionalista, ratificada ante la pandemia que invade el planeta.

La clave del enigma se encuentra en el arraigo a profundas convicciones asentadas en lo esencial del espíritu de la nación, en una conducción que no subestimó el peso específico de los estímulos morales, en una prédica ajena a tentaciones demagógicas, que supo convertir en aprendizaje cada acontecimiento, y en el diseño de una estrategia que, aun en las circunstancias más difíciles, no renunció a mantener la vitalidad de una perspectiva de desarrollo.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

LECTURAS NAVIDEÑAS: NOTAS SOBRE UNA ARTICULACIÓN PLEBEYA. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

En Cuba no hay ni habrá cacerías de brujas. Tampoco impunidad. Los cubanos respetamos a quienes defienden criterios discrepantes de forma honesta. No son enemigos. Dialogamos, debatimos, confrontamos. Pero décadas de enfrentamiento al imperialismo nos han enseñado a descubrir la doble moral enemiga, la piel de oveja sobre el cuerpo del lobezno

Contra la violencia reaccionaria se irguió la Revolución. Y estableció un referente ético, político, humano, de justicia social, de inclusión, de democracia Foto: Internet

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

Una buena amiga, a la que comenté que en estos días navideños leía y releía algunos textos que expresaban sentimientos e ideas de un pequeño grupo intelectual que se arroga la representación de las mayorías en un manifiesto que llaman Articulación plebeya, y que me disponía a escribir sobre los temas que abordan, me sugirió un título: lecturas navideñas. No lo tomé en serio cuando lo dijo, pero después recordé que existieron unas Pascuas sangrientas en el ya lejano 1956, cuando la violencia de Estado ejercida por la dictadura de Batista le arrancó la vida, en apenas tres días, a 23 jóvenes cubanos. Como uno de los temas tratados es, precisamente, el de la violencia de Estado, el título me pareció pertinente. Cada asesinato, cada detenido torturado durante la dictadura batistiana, enardecía más al pueblo, porque si algo no admite el cubano es el abuso, el uso abusivo de la fuerza. La Revolución fue la respuesta a la violencia que le era consustancial al capitalismo neocolonial cubano: a la injerencia del Procónsul estadounidense (los presidentes del imperio ni siquiera se tomaban el trabajo de visitar este «paisito»), la de los marines yanquis sobre la estatua de Martí en el Parque Central o en los garitos y bares de La Habana, la del golpe de Estado que situaba en la presidencia al hombre más allegado a los intereses de Washington, la de las enormes diferencias entre ricos y pobres, o la que se ejercía, física o moral, contra las mujeres, los negros, los campesinos…

La serie televisiva Coisa mais linda producida por Netflix en Brasil –—ahora en nuestras pantallas—, ubica su trama entre los años 1959 y 1960; la sola presentación, no diría que frontal, pero sí lo suficientemente visible, del papel asignado a las mujeres y a los negros por la sociedad de la época, golpea al espectador cubano. No se trata solo de que nuestra mirada haya evolucionado. En aquellos años, precisamente, la Revolución removía en Cuba los viejos cimientos mentales e institucionales del racismo y del machismo. Una Revolución dentro de una Revolución, la calificó Fidel. No pocas películas del recién creado Icaic reflejaron ese acto revolucionario, necesariamente violento (porque enfrentaba una violencia histórica, institucionalizada) de liberación de la mujer cubana, y en general, de los oprimidos todos. Los cambios no se producían por decreto: los imponía la acción protagónica de las masas compuestas de individuos conscientes. Y el diálogo. La primera premisa del diálogo fue la alfabetización, la enseñanza general y gratuita. «No les pido que crean, les pido que lean», instaba Fidel. El diálogo creció en la Plaza, en los centros de trabajo, en las aulas; se convocó para aprobar declaraciones, congresos, constituciones, lineamientos, ayudas internacionalistas.

Cuando se repasan las luchas por la igualdad racial y de género en los Estados Unidos y en el Brasil de los años 60 del siglo pasado, se comprende cuánto había avanzado este pequeño archipiélago. Barack Obama había presumido en La Habana del significado de su elección como presidente, obviando, por supuesto, las más profundas enseñanzas de las décadas de los 60 y de los 70. La admiración de Malcolm X por la Revolución cubana y la rápida radicalización de su pensamiento tenían de trasfondo un contexto internacional de luchas populares. De ser líder de los negros, el afroamericano se había transformado en líder de los oprimidos, en un luchador anticapitalista. Ese cambio radical le costaría la vida.

Con los años, la Revolución ha podido visibilizar nuevos espacios de injusticias, y expande su fuerza rectificadora sobre ellos: el camino hacia la justicia total nunca termina. El cambio que necesita el mundo no es cosmético: para acabar con la depredación del medio ambiente —que nos trae estos virus «nuevos»—, con la violencia clasista, de género, racial y cultural —formas autónomas de violencia, pero interdependientes—, para refundar la democracia sobre bases diferentes a las ya inoperantes de la burguesía, y acceder a la justicia social, premisa de la verdadera libertad individual, para que la nave llamada mundo no naufrague, con sus ricos, sus pobres y sus desahuciados, todos pasajeros del mismo barco, es necesario un cambio de paradigmas, de modos de vida, de concepciones sobre el éxito y la felicidad.

Contra la violencia reaccionaria se irguió la Revolución. Y estableció un referente ético, político, humano, de justicia social, de inclusión, de democracia. Por eso resulta tan extraño que ese grupo clame por establecer un «nuevo» referente que huele a viejo. No puede obviarse el contexto: el imperialismo es más agresivo, acude a métodos que abiertamente contradicen la legalidad internacional, mientras la inmensa mayoría de los cubanos aprueba una Constitución que proclama el Estado socialista de Derecho. El imperialismo abandona el marco legal y ético del sistema burgués, que ya no logra sostener y reproducir su poder, y promueve golpes de Estado, fraudes electorales, asesinatos selectivos, golpes quirúrgicos, invasiones, bloqueos económicos y militares; pero hay una «izquierda» sistémica al capitalismo que persiste en enarbolar aquel marco inoperante, y une su voz y su firma a la de representantes de la derecha, y a la de conocidos e impresentables mercenarios.

Los conceptos que se proclaman de forma abstracta, el capitalismo los hace suyos. Sus portadores en Cuba se miran arrobados en el espejo roto de la Constitución del 40, de la República neocolonial. El pluralismo político (y el pluripartidismo, que defienden, algunos de forma sutil, otros abiertamente), es la base sobre la que se erige la violencia capitalista: dentro del sistema, todo, porque el dinero construye la hegemonía, y da gato por liebre. Como acertadamente dice el filósofo español Carlos Fernández Liria: «es absurdo alardear del hallazgo político de la división de poderes, ahí donde el poder no es político, sino económico».

¿De verdad creen los firmantes del manifiesto, que la supresión «del lenguaje político polarizante, [es la] condición para la superación de todas las formas de violencia y desigualdad»?, ¿creen de verdad que estos tienen su origen en el lenguaje polarizante? La «reconciliación» de la que hablan, ¿es entre explotados y explotadores, entre servidores del imperialismo y defensores de la independencia y la justicia social? «El “todos” de Martí, por lo tanto, no es meramente cuantitativo —insistía Cintio Vitier en mayo de 1995, en un panel en el que tuve el honor de participar—, parte de un abrazo de amor, pero también de un rechazo crítico, rechazo que no es inapelable pero que solo puede convertir en abrazo si los que engañan, yerran o “mienten”, aceptan la tesis central del discurso, que es la viabilidad histórica de una Cuba independiente y justa». Aunque desde el punto de vista semántico Patria y Socialismo no son lo mismo, lo son desde un punto de vista histórico: sin socialismo, solo nos queda el regreso al capitalismo neocolonial.

Los revolucionarios cubanos vemos cómo algunos intentan aplicar, metódicamente, los consejos de las llamadas (contra)revoluciones de colores en Cuba, para nada pacíficas. ¿Nos sentamos a observar?, ¿los dejamos hacer? Se comportan con cinismo los supuestos plebeyos cuando dicen rechazar toda acción estatal violenta. Néstor Kohan, un marxista argentino de sólida formación crítica, amigo de algunos de los autores –el dato no es superfluo, porque su malestar se ajusta a principios-, narraba así encuentros anteriores con ellos:

«En una de esas discusiones, escuché que me decían “Aquí, Néstor, [se trata de Cuba. N.K.], hay una DICTADURA” [sic]. Luego de refrenar mi tentación de carcajada, les pregunté: ¿Ustedes alguna vez han estado presos? Yo sí. ¿Ustedes alguna vez han enfrentado a la infantería de la policía con sus bastones, sus escopetas y fusiles recortados? Obviamente la respuesta fue negativa. Y continué: ¿Ustedes han participado en manifestaciones donde las fuerzas de represión y sus carros de asalto disparan los proyectiles de gases lacrimógenos directamente a la cara de la gente que se manifiesta? (…) En otra de las discusiones, algunos años después, me tomé el atrevimiento de dar un consejo. Como si fuera un viejo sabiondo y no un don nadie, simple militante de base. No aceptes dinero de la gente que te ofrece un blog de internet «para que escribas lo que tú quieras». En realidad, la frase exacta que pronuncié, en buen tono porteño de Argentina, fue: “para que escribas lo que vos querés”. NADA ES GRATIS, hermano. Si te ofrecen eso, siempre hay un peaje que pagar. Y nunca confundas al Vaticano con Camilo Torres… porque no son y nunca fueron lo mismo. Evidentemente no he sido un buen consejero. No me han hecho caso».

En Cuba no hay ni habrá cacerías de brujas. Tampoco impunidad. Los cubanos respetamos a quienes defienden criterios discrepantes de forma honesta. No son enemigos. Dialogamos, debatimos, confrontamos. Pero décadas de enfrentamiento al imperialismo nos han enseñado a descubrir la doble moral enemiga, la piel de oveja sobre el cuerpo del lobezno. Al final, este siempre salta.

Fuente: GRANMA

CUBA, DERECHOS CULTURALES: PARTICIPACIÓN Y LIBERACIÓN. ROLANDO GONZÁLEZ PATRICIO

El derecho a participar en la vida cultural se erige en la columna vertebral de los derechos culturales y la noción sobre estos ha tendido a crecer, en la medida en que se ha expandido la noción de cuanto se entiende por cultura

“Patria”, obra de Sándor González Vilar

ROLANDO GONZÁLEZ PATRICIO

La construcción de una teoría de la justicia no capitalista, en las condiciones geohistóricas contemporáneas, parece una tarea inalcanzable de espaldas al ideal de los derechos humanos. Esta afirmación sería insuficiente para negar un hecho palpable a escala internacional, donde legalidad, derechos humanos y democracia constituyen instrumentos hegemónicos empleados ininterrumpidamente para impedir la emancipación social.

Si se diferencia la esencia liberadora de los derechos humanos de su manipulación hegemónica, entonces es posible aceptar la invitación de Boaventura de Sousa Santos para hacer un uso contrahegemónico de esos derechos. Es oportuno recordar que los derechos humanos, como los conocemos hoy, si bien han tenido un elevado componente occidental, constituyen una creación intercultural y una conquista de la humanidad. La historia se encarga de recordar los costos de renunciar a determinadas conquistas.

La elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y su aprobación por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, estuvo condicionada por el contexto internacional que sigue a la derrota del fascismo. En ese período, algo que no suele subrayarse, eran notables el prestigio y la influencia del ideal socialista y creciente el empuje de los movimientos de liberación nacional.

Sin estos y otros elementos, la Declaración puede parecer un regalo de los regímenes de entonces y no una conquista. Pero la Guerra Fría marcó el posicionamiento polarizado frente a la Declaración. Por este camino su contenido tendió a ser rehén de la hegemonía del capital, toda vez que los gobiernos del socialismo histórico tendieron a confundir la médula de los derechos humanos con la manipulación sostenida por las potencias imperialistas.

Así se dilapidó el potencial liberador de los derechos humanos en el falso debate sobre la prioridad de unos derechos frente a otros. Basta un ejemplo para ilustrar el desperdicio de oportunidades. El artículo 28 de la Declaración afirma desde entonces: «Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos». La deuda del capitalismo con ese derecho es tan grande como la invisibilización de este derecho.

Justo en el artículo anterior se consagraban a escala internacional los derechos culturales. «Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten». El párrafo segundo del artículo se dedica a los derechos morales y materiales de los autores.

El derecho a participar en la vida cultural se erige así en la columna vertebral de los derechos culturales. La noción sobre estos ha tendido a crecer, en la medida en que se ha expandido la noción de cuanto se entiende por cultura. Si en la letra inicial los derechos culturales comprendían el derecho a participar en la vida cultural de la comunidad y en el progreso científico, al disfrute de las artes, y al respeto de los derechos de autor, hoy existe consenso en que abarcan mucho más. Se suman el derecho a la educación, recogido en los tres párrafos del artículo 26 de la Declaración, así como el derecho a la identidad cultural, a la información, a la creatividad, y a la cooperación cultural internacional, entre otros.

Pero esa expansión no puede explicarse sin apelar a las múltiples luchas que la sustentan. Para ilustrar esta afirmación se impone recordar al menos las contribuciones de los estados socialistas, así como las derivadas de las conferencias de solidaridad afroasiáticas de Bandung (1955) y El Cairo (1958), y los aportes del Movimiento de Países No Alineados desde 1961. No obstante, la postura hegemónica no favoreció el desarrollo de los derechos culturales, al extremo de que a fines del siglo XX se les consideraban una categoría subdesarrollada de los derechos humanos.

La ruta de los avances normativos en este terreno la ilustran el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) y no pocas convenciones, resoluciones y recomendaciones adoptadas principalmente en el seno de la Unesco y por la Asamblea General de la ONU. De las aportaciones de la Unesco sería imperdonable omitir ahora, aun cuando carecen de fuerza obligatoria, la Recomendación relativa a la participación y la contribución de las masas populares en la vida cultural (1976), y la Recomendación Relativa a la Condición del Artista (1980). Entre las contribuciones más recientes debe mencionarse la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales (2005).

Cuando el Pacto encontró lugar para los derechos culturales precisó (art. 15.1a) que los Estados partes reconocen el derecho de toda persona a «participar en la vida cultural». Obsérvese cómo el derecho a tomar parte en la vida cultural, solo en la comunidad según la Declaración, se amplía así a toda la vida cultural a escalas nacional e internacional.

Más de diez años antes de la firma del Pacto, la Asamblea General había acordado que tanto este como el referido a los derechos civiles y políticos compartieran el texto del primer artículo, dedicado al derecho a la autodeterminación: «Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural».

Mientras el Pacto se negociaba, en Cuba había surgido y triunfado una Revolución que trajo consigo un cambio fundamental de circunstancias, también en el orden cultural. Esa Revolución permitió hacer uso pleno del derecho a la autodeterminación del pueblo cubano y extenderla también al campo cultural.

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TRUMP Y EL TERORISMO CONTRA CUBA (II). ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

El sábado 27 de noviembre grupos de jóvenes de composición heterogénea se presentaron a las puertas del Ministerio de Cultura (MINCULT) en La Habana, lo que se ha prestado a las más mendaces versiones de los medios hegemónicos, convencionales y digitales. Investigadores de las redes digitales han encontrado el uso de estímulos dirigidos a activar reflejos condicionados previamente fabricados y a la creación de comunidades emocionales transitorias, proceso en el que está ausente la racionalidad y el discernimiento entre los hechos reales y los fabricados. La huelga de hambre fake del espurio Movimiento San Isidro, de presuntos artistas, y la supuestamente arbitraria condena a prisión de un dizque rapero, recibió un inusitado apoyo en las redes desde Miami basado en la mayor desinformación. Miami, centro de operaciones de la guerra de cuarta generación del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, parte fundamental de la cual es el golpe blando, no tan blando, pues vimos en la entrega anterior el papel primordial del terrorismo. Las decisiones principales sobre la subversión contra la Revolución Cubana se han tomado en Washington siempre, pero por razones prácticas el caldo se cuece en la ciudad floridana. En esta época, estamos hablando, entre otras armas, de una ciberguerra, concepto tan crucial que el Pentágono le dedica un comando especializado, así como los tiene para áreas geográficas. Y estamos hablando de una inversión multimillonaria en la creación de numerosos medios e influencers digitales, con sus ejércitos de bots que trasmiten contra la isla desde Estados Unidos.

Estoy de acuerdo con el escritor cubano Abel Prieto cuando afirma que la mayoría de los que llegaron ante el MINCULT fueron impulsados a hacerlo por el ambiente creado en las redes. Muy poco o nada conocían del San Isidro y sobre los hechos allí ocurridos.  Creo con Abel que esos jóvenes fueron honestamente a buscar el diálogo con las autoridades culturales. También coincido con él en que una minoría “participaba con total conciencia en un plan contra la Revolución…  Sabía que estaba contribuyendo a justificar con mentiras las políticas de Trump contra su país. Solo le interesaba el ´diálogo´ para convertirlo en noticia, en show, y anotárselo como una victoria”. El diálogo, en efecto se dio esa misma jornada con una representación de los congregados ante el MINCULT. Pero la minoría que menciona Abel demostró no solo no estar interesada en continuar el diálogo sino su enorme interés en hacerlo trizas cuando horas antes de la nueva cita acordada presentó, con inaudita prepotencia, una serie de demandas “no negociables” como condición para continuar las pláticas, entre ellas la presencia del presidente de la república y ¡la de reconocidos asalariados de Estados Unidos! Es sabido que Cuba revolucionaria nunca ha aceptado condiciones de nadie.

Hay –pienso yo–, una falla de información del lado revolucionario, que recién inicia su aprendizaje para desenvolverse con la celeridad y la contundencia imprescindible en la ciberguerra. No obstante, tiene las potencialidades y la creatividad política para hacerlo y la prueba es la contraofensiva desencadenada desde el 27 de noviembre, en los medios cubanos, y también en las calles, que han desarmado sicológicamente a la contrarrevolución, al punto que sus voceros comienzan a culpar al pueblo de dejarse apabullar por la “dictadura”, justo en el momento en que, arguyen, era posible derrocarla. Esperaban un muerto el 27 de noviembre y, claro, la intervención yanqui, pero se quedaron con las ganas. Se trata de un gravísimo error de juicio del imperialismo y sus asalariados en Cuba y en Miami, que no son capaces de concebir la arcilla revolucionaria de que está hecho la mayor parte del pueblo cubano, incluyendo sus nuevas generaciones. No debe olvidarse que el grito “yo soy Fidel” surgió de un sector de la multitud colmado de jóvenes, en la ceremonia luctuosa por la muerte del líder histórico de la Revolución Cubana. De manera espontánea, un contingente de jóvenes proclamó su fidelidad a la Revolución el 28 de noviembre en el Parque Trillo, donde llegó el presidente Díaz-Canel.

La buena voluntad de la mayoría de quienes acudieron a la sede del MINCULT el 27 de noviembre se demostró en el diálogo celebrado con el ministro de cultura, el poeta Alpidio Alonso, una semana después, en el que participaron varios de ellos y así se palpa en entrevistas y comentarios. Hay problemas de comunicación y de no atención o solución expedita a problemas que afectan a la creación artística. Hay errores como en toda obra humana y es deber de las instituciones rectificarlos. Es obvio que se necesitan más, y más sistemáticos espacios de diálogo y debate como han señalado tanto artistas y escritores como dirigentes de la cultura (con frecuencia también artistas).

Lo que es inadmisible es la exageración y, peor, el invento de deficiencias y errores inexistentes de las instituciones y de una inexistente represión para servir a la agenda imperialista de cambio de régimen en Cuba.

Twitter:@aguerraguerra

Fuente: LA JORNADA

TRUMP Y EL TERRORISMO CONTRA CUBA (I). ÁNGEL GUERRA CABRERA

 

ÁNGEL GUERRA CABRERA

Una escalada de sabotajes a la economía, dirigidas desde Estados Unidos, se ha producido en Cuba entre 2017 y 2020, continuada durante la pandemia de covid-19. El llamado Movimiento San Isidro (MSI), al que tanto espacio han dedicado los medios canallas en las últimas semanas no puede desligarse de esas acciones,  que junto a otras, como la supuesta acción artística desplegada por este grupo de 4 personas sin prestigio alguno en la isla, forman parte del plan de golpe blando para derrocar al gobierno cubano (véase amplia información y videos en (www.cubadebate.cu/etiqueta/movimiento-san-isidro/). Vuelta al terrorismo que Washington, salvo por breves periodos, como durante el gobierno de Obama, ha practicado sistemáticamente contra la Revolución Cubana desde 1960. Lo que explica este repunte es la influencia sin precedente concedida por el presidente Donal Trump a la extrema derecha contrarrevolucionaria de Miami, a la que entregó virtualmente la dirección de la política de asfixia económica máxima y estimuló, con las brutales acciones y retórica  contra Cuba de él mismo y de su gobierno, el surgimiento de una nueva generación de mercenarios del terror en La Florida totalmente tolerados por las autoridades yanquis y aceitados con un río de dinero, que también les permitió crear un nuevo sistema de medios de difusión contrarrevolucionarios new age. Esto significó también un incremento del uso de las redes digitales para crear fake news y posverdades, que venía desde la época de Obama, con formas más pragmáticas y moderadas.  

El MSI, en consecuencia, es parte de un conjunto de células y actividades dentro y fuera de Cuba insertas en el plan golpista estadounidense. En este plan, el terrorismo, encaminado a sembrar caos y pánico, es un ingrediente de primer orden, como lo fue en las guarimbas de Venezuela. La liquidación del socialismo en Cuba no es para transitar a la “democracia”, como proclama Washington, sino al neoliberalismo 3.0, la forma más cruel de distribución de la riqueza y entre las más autoritarias y despóticas de gobierno. Por lo visto en Chile, Bolivia, Perú, Brasil, Colombia, Honduras, Guatemala y el propio Estados Unidos, en la actualidad es cada vez más delgada la línea que separa al Estado neoliberal de uno primo hermano del fascismo.

Los miembros del MSI, que se concentró en una casa del popular barrio de San Isidro, en La Habana, son 4 o 5 artistas jóvenes y sin apenas obra. Junto a ellos, otras 14 personas, que no son artistas, se sumaron a la totalmente falsa huelga de hambre y líquido que protagonizaron. No hay más que ver en los videos difundidos por ellos mismos la sana condición física de los allí reunidos y el refrigerador repleto de comida. Eso sí, se trata de un grupo, sin excepción, al servicio de los planes de Estados Unidos contra Cuba, incluyendo su vertiente terrorista y el cobro en dólares por delante. La demanda principal de los falsos huelguistas de hambre era la liberación del músico Dennys Solís, miembro del MSI que cumple una sentencia de ocho meces por desacato. La otra, la eliminación de las tiendas que venden en divisas, una medida vital para defender la economía del recrudecimiento del bloqueo. Solís, quien había sostenido pláticas telefónicas con José Luis Fernández Figueras, de origen cubano y residente en Estados Unidos, fue citado por la policía para aclarar su relación con este,  nada menos que miembro de una organización terrorista de Miami llamada Lobos solitarios, buscado por las autoridades cubanas desde 2017 por su vinculación directa a hechos de sabotaje. Fernández Figueras le ofreció 200 dólares por seguir sus instrucciones, confiesa Solís en un video que circula en las redes digitales. “Lo que me interesaba era el dinero”, dice el artista. Al negarse a acudir a la convocatoria policial, fue citado personalmente por un agente, a quien cubrió de groserías e insultos, magníficamente documentado en otro video en las redes digitales. Es por el delito de desacato que fue sancionado a ocho meses de cárcel, sin que presentara apelación. Otro artista, el líder del grupo, Luis Manuel Otero Alcántara, se especializa en realizar performances repugnantes y ofensivos con la bandera cubana y su cuerpo. Esa labor artística mereció el reconocimiento y la alternancia con su autor de Mara Tekas, anterior encargada de negocios de Estados Unidos en Cuba, cuyo sustituto, Timothy Zúñiga Brown visitó a los huelguistas en tres ocasiones, quienes también recibieron trinos de apoyo del secretario de Estado Mike Pompeo, el subsecretario Michael Kozak y de Tekas, ahora coordinadora de asuntos cubanos del Departamento de Estado. Y, no podía faltar, el apoyo del tránsfuga Luis Almagro, secretario de la desprestigiada OEA.

Los huelguistas fueron removidos del lugar donde se encontraban y llevados a sus domicilios por la autoridad sanitaria cubana pues transgredieron gravemente las reglas de seguridad biológica emitidas durante la pandemia. El colmo habría sido que se les permitiera semejante delito. De eso y más hablaremos en la próxima entrega.

Twitter: @aguerraguerra

Fuente: LA JORNADA

EN CUBA: REVOLUCIÓN DE COLORES O CALENTARLE LA PISTA A BIDEN. RANDY ALONSO FALCÓN

Donald Trump, magnate y presidente de Estados Unidos

RANDY ALONSO FALCÓN

Donald Trump se va de la Casa Blanca doblemente derrotado: no pudo ganar la reelección presidencial, ni tampoco pudo derrocar los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua; contra los que empleó todos los métodos de castigo y agresión a su alcance.

Pero las fuerzas trumpistas no están acabadas, ni mucho menos. Están intentando dejar una profunda huella en la sociedad estadounidense y más allá. A estas alturas, todavía Trump no reconoce su amplia derrota en las elecciones; y tampoco deja de sembrarle problemas a la administración que vendrá: hace unos días hasta amenazó con atacar sitios nucleares iraníes para abortar todo propósito de diálogo con ese país.

Con Cuba, la actual administración tiene una particular rabia: más de 120 medidas punitivas que arrecian el de por sí criminal bloqueo económico, comercial y financiero, y no han podido derrocar a la Revolución.

Con esa espina y el aliento de las fuerzas de la derecha anticubana que le dieron el voto en las pasadas elecciones, la actual administración no cesa de organizar planes y provocaciones contra Cuba, esperanzados de dar la estocada final antes del 20 de enero; o al menos dejarle la pista bien caliente al gobierno de Biden para que no pueda plantearse una convivencia civilizada con el archipiélago caribeño.

El nuevo gobierno electo todavía no ha congeniado públicamente con esa derecha contrarrevolucionaria anticubana, que le votó en contra y lo acusó de “socialista” y hasta “comunista” en una feroz campaña mediática de corte maccarthista. Más bien, ha dicho públicamente que planea retornar a la política de acercamiento entre Cuba y EE.UU. que Obama solo logró comenzar en su último mandato, y que en tan poco tiempo pudo demostrar que sí es posible convivir en paz y cooperación, centrándonos en los puntos en común, respetando las diferencias.

Los vividores del conflicto, los promotores del mal contra el pueblo cubano, los que se han beneficiado de los millones y millones de dólares que Estados Unidos destina cada año a los planes agresivos y de subversión contra Cuba, andan por estos días en frenética ofensiva, intentado construir un pretexto para comprometer al futuro gobierno estadounidense con la agresiva hostilidad anticubana.

Buscan una actualizada versión de la archiconocida jugada “derribo de avionetas de Hermanos al Rescate” que forzó al presidente candidato de 1996 Bill Clinton a renunciar al acercamiento con Cuba y convertir en ley al proyecto Helms Burton para arreciar el bloqueo y dibujar el futuro neocolonial del rebelde país.

Pretenden fomentar la inestabilidad social, alentar las frustraciones, aprovechar las circunstancias difíciles de un país que ha tenido que librar una dura batalla contra la pandemia de COVID-19 en medio de arreciadas medidas de bloqueo y de la paralización de su principal fuente de ingresos, el turismo.

Apuestan al posible liderazgo desestabilizador de reducidos sectores de la cultura que han estado financiando y apadrinando durante años, y buscan confundir a sectores juveniles golpeados en sus aspiraciones y calidad de vida por la misma política de asfixia imperial contra Cuba.

Como expresara el General de Ejército Raúl Castro en un discurso ante el parlamento cubano el 19 de abril de 2018: “ …una de las permanentes apuestas de los enemigos de la Revolución es penetrar, confundir, dividir y alejar a nuestra combativa juventud de los ideales, la historia, la cultura y la obra revolucionaria, sembrar el individualismo, la codicia, la mercantilización de los sentimientos e inducir a las nuevas generaciones al pesimismo, al desapego hacia la ética y los valores humanistas, la solidaridad y el sentido del deber”.

Se pretende prender una chispa que desemboque en un estallido social al estilo de los ensayados y ejecutados en el mundo árabe o Ucrania. Y ello se alienta con total cinismo desde las redes sociales digitales, lo mismo desde el Departamento de Estado y su embajada en La Habana que desde la mafia anexionista de Miami. Quienes se alimentan informativamente sólo en esos espacios digitales pensarán que en Cuba hay una guerra civil en estos días o una protesta social generalizada. Hacia tal escenario quisieran conducir al país el imperio y sus peones de turno.

La Revolución cubana tiene la experiencia de sus más de 60 años de lucha contra las intenciones de dominación estadounidense y contra una contrarrevolución basada en el país del norte que ha recurrido hasta la invasión armada y el terrorismo para intentar derrocarla. Tiene, en especial, el apoyo mayoritario de un pueblo, cuya movilización en estos días de amenazas es la principal fortaleza y el mejor bastión ante los despropósitos. Y cuenta además, con una cultura, una intelectualidad, una pléyade de artistas y creadores raigalmente antimperialistas, que son espada y escudo de la nación ante los intentos de dominación.

Cuba vive un nuevo momento de desafío al que se le debe y da respuesta desde la inteligencia, la firmeza de principios, la capacidad de diálogo para hacer mejor al país y la fuerza esencialmente revolucionaria de su pueblo.

Nos advierte desde el siglo XIX el gran pensador cubano José Antonio Saco: “No seamos el juguete desgraciado de hombres que con sacrificio nuestro quisieran apoderarse de nuestra tierra, no para nuestra felicidad, sino para su provecho” […]”yo desearía que Cuba no solo fuese rica, ilustrada, moral y poderosa, sino que fuese Cuba cubana y no anglo-americana”.

Fuente: AL MAYADEEN

EL CHE EN LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA REVOLUCIÓN CUBANA. LEYDE E. RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

LEYDE E. RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

Son múltiples las dimensiones que trascienden de la personalidad y el ejemplo de Ernesto Guevara de la Serna (Che). Una de ellas lo constituye, sin duda, su activa participación en la formación y ejecución  de la política exterior de la Revolución cubana.

El profundo pensamiento político del Che dejó su huella imperecedera en el accionar cubano en el escenario internacional. En representación de la Revolución triunfante, desplegó un largo periplo, entre los meses de junio y septiembre de 1959, por un grupo de países afroasiáticos: Egipto, Japón, Indonesia, Ceilán[1], Pakistán, Marruecos, que incluyó también, en los Balcanes de Europa, a Yugoslavia. Luego, a fines del año 1960, presidió una delegación comercial cubana a los antiguos países socialistas de Europa del Este, la entonces Unión Soviética y, en Asia, la República Popular China y la República Popular Democrática de Corea.

De extraordinario valor histórico, para entender el alcance de la política exterior de Cuba, son los discursos pronunciados en los foros de carácter regional y mundial en los que participó. Por su trascendente actualidad, deben recordarse sus pronunciamientos en agosto de 1961 en Punta del Este, Uruguay, con motivo de la conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la Organización de Estados  Americanos (OEA). En aquella alocución denunció los nuevos métodos de dominación política y económica del imperialismo estadounidense para obstaculizar cualquier intento de unidad de los países de América Latina y el Caribe.

Desde fecha tan temprana, el Che abogaba por la necesidad de la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, una idea esbozada por Simón Bolívar y José Martí en el siglo XIX, para resistir, con dignidad y fortaleza, las crecientes ambiciones hegemónicas de la potencia norteña al sur del rio Bravo. Las palabras del Che estuvieron dirigidas a contrarrestar y denunciar una “novedosa política”, que en el siglo XXI  llamaríamos inteligente, diseñada para conquistar la “mente y los corazones” de los latinoamericanos y caribeños. A esta estrategia el gobierno de los Estados Unidos de la época, presidido por el demócrata John F. Kennedy,  denominó: “Alianza para el Progreso”, con el objetivo de conceder un total de 20 000 millones de dólares en diez años a los países de la región. Esto podríamos catalogarlo de un pago por adelantado a los gobiernos de América Latina y el Caribe, para lograr de ellos su complicidad en los intentos por aislar y hostigar en todos los ámbitos a la naciente Revolución cubana.

Lo inminente de esos planes hizo que el Che denunciara, en forma enérgica, los preconcebidos fines de la Conferencia, cuando dijo que se “quería separar a Cuba de América Latina, esterilizar su ejemplo y domesticar a los pueblos del continente”. En su magistral discurso también subrayó que la “Revolución cubana reafirmó la soberanía nacional del país, lo que permite denunciar para todos los pueblos de América, y para todos los pueblos del mundo, la reivindicación de los territorios injustamente ocupados por otras potencias”. A su regreso a la isla rebelde del Caribe comunicó al pueblo cubano sobre su denuncia al imperialismo en Punta del Este, donde por primera vez, en una conferencia latinoamericana, una voz discrepaba: Cuba.

Entre los años 1964 y 1965, el Che tuvo una intensa actividad en el plano internacional. El 11 de diciembre de 1964, en la XIX Asamblea General de la ONU celebrada en Ginebra, en nombre del gobierno cubano, acusó contundentemente las agresiones de los Estados Unidos contra Cuba, y dejó con toda nitidez los fundamentos latinoamericanistas de la Revolución que representó con cabal identificación. Para el Che, “no había enemigo  pequeño ni fuerza desdeñable, y como estableció la Segunda Declaración de La Habana: “Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres del mundo”.

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INTERVENCIÓN DE MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE CUBA, EN EL DEBATE GENERAL DEL 75 PERÍODO ORDINARIO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS.

MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

Señor Secretario General;

Señor Presidente:

Una epidemia global ha cambiado drásticamente la vida cotidiana, de un día para otro se contagian millones y mueren miles de personas cuya esperanza de vida era superior gracias al desarrollo.  Sistemas hospitalarios de alto nivel de prestaciones han colapsado, y las estructuras de salud de países pobres sufren de su incapacidad crónica.  Drásticas cuarentenas convierten en virtuales páramos a las ciudades más populosas.  La vida social no existe fuera de las redes digitales; teatros, discotecas, galerías e incluso escuelas son clausurados o redimensionados.

Nuestras fronteras se han cerrado; nuestras economías se contraen; nuestras reservas se agotan.

La vida sufre un radical rediseño de costumbres ancestrales y la incertidumbre desplaza a la certeza; hasta los mejores amigos se desconocen bajo las mascarillas que nos salvan del contagio.  Todo cambia.

Tanto como la solución a la pandemia, urge ya la democratización de esta indispensable organización para que responda de manera efectiva a las necesidades y aspiraciones de todos los pueblos.

El anhelado derecho de la humanidad a vivir en paz y seguridad, con justicia y libertad, base de la unión de las naciones, es constantemente amenazado.  

Más de 1,9 billones de dólares se dilapidan hoy en una insensata carrera armamentista, sustentada en la política agresiva y guerrerista del imperio, cuyo máximo exponente es el actual Gobierno de Estados Unidos, responsable del 38 % del gasto militar global.  Hablamos de un régimen marcadamente agresivo y moralmente corrupto, que desprecia y ataca al multilateralismo, emplea el chantaje financiero en su relación con las agencias del sistema de las Naciones Unidas y con una prepotencia nunca antes vista se retira de la Organización Mundial de la Salud, de la Unesco y del Consejo de Derechos Humanos.

Paradójicamente, el país que aloja la sede de la ONU también se aparta de tratados internacionales fundamentales como el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, repudia el consensuado Acuerdo nuclear con Irán, impulsa guerras comerciales, pone fin a su compromiso con instrumentos internacionales de control en la esfera del desarme, militariza el ciberespacio, multiplica la coerción y las sanciones unilaterales contra aquellos que no se pliegan a sus designios, y patrocina el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos mediante métodos de guerra no convencionales.

En esa línea de comportamiento, divorciado de los viejos principios de la coexistencia pacífica y del respeto al derecho ajeno a la autodeterminación como garante de la paz, el Gobierno presidido por Donald Trump además manipula con fines subversivos la cooperación en el ámbito de la democracia y los derechos humanos, mientras en su propio territorio proliferan prácticamente sin control las expresiones de odio, racismo, brutalidad policial y las irregularidades del sistema electoral y el derecho al voto de los ciudadanos.

¡Urge reformar las Naciones Unidas!  Esta poderosa organización que emergió del millonario costo de vidas de dos guerras mundiales y como resultado de la comprensión universal de la importancia del diálogo, la negociación, la cooperación y la legalidad internacional no puede demorar más su actualización y su democratización.  El mundo actual necesita tanto de la ONU como aquel en el cual nació.

Algo muy especial y profundo ha fallado cuando se asiste de modo cotidiano y permanente a la violación de los principios de la Carta de la ONU y cuando es cada vez más frecuente el uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.  

No hay modo de sostener por más tiempo como algo natural e inamovible un orden internacional desigual, injusto y antidemocrático, que antepone el egoísmo a la solidaridad y los intereses mezquinos de una minoría poderosa, a las legítimas aspiraciones de millones de personas.

A pesar de las insatisfacciones y la demanda de transformación que junto a otros Estados y a millones de ciudadanos del mundo pedimos a las Naciones Unidas, la Revolución Cubana defenderá siempre la existencia del organismo al que debemos el poco pero imprescindible multilateralismo que sobrevive a la prepotencia imperial.

Más de una vez, ante este mismo foro, Cuba ha reiterado su voluntad de cooperar con la democratización de la ONU y con la defensa de la cooperación internacional que solo ella puede salvar.

Como dijo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz: “Podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar.”

Señor Presidente:

Retomando la gravedad del momento actual que muchos atribuyen únicamente a la pandemia de la COVID-19, considero fundamental advertir que su impacto rebasa con creces el ámbito sanitario.  Por sus nefastas secuelas, la impresionante cantidad de muertes, el daño a la economía mundial y el deterioro de los niveles de desarrollo social, la expansión de la epidemia en los últimos meses angustia y desespera a líderes y ciudadanos de prácticamente todas las naciones; pero la crisis multidimensional que ha desatado demuestra claramente el profundo error de las políticas deshumanizadas impuestas a ultranza por la dictadura del mercado.  

Hoy somos dolorosos testigos del desastre al que ha conducido al mundo el sistema irracional e insostenible de producción y consumo del capitalismo.  Décadas de un injusto orden internacional y de aplicación de un crudo y desenfrenado neoliberalismo que ha agravado las desigualdades y sacrificado el derecho al desarrollo de los pueblos.

A diferencia del excluyente neoliberalismo que separa y desecha a millones de seres humanos condenándolos a sobrevivir con las sobras del banquete del 1 % más rico, el virus de la COVID-19 no discrimina entre unos y otros, pero sus devastadores impactos económicos y sociales serán letales entre los más vulnerables, los de menos ingresos, lo mismo en el mundo subdesarrollado que en los bolsones de pobreza de las grandes urbes industrializadas.

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LEIVA: LA HISTORIA DEL BANDIDISMO EN SU MEMORIA. NARCISO FERNÁNDEZ RAMÍREZ

.foto de Andrés Leiva Castro
Andrés Leiva Castro. Foto del autor

NARCISO FERNÁNDEZ RAMÍREZ

Conversar sobre el bandidismo en Cuba con el General de Brigada (r) Andrés Leiva Castro es revivir los épicos años de la década del 60, del pasado siglo.

Leiva tiene 82 años y una memoria prodigiosa. Con lujo de detalles habla de las operaciones realizadas contras las bandas contrarrevolucionarias que operaban en el Escambray, y de los horrendos crímenes cometidos por esos asesinos subvencionados por el gobierno de los Estados Unidos, en su afán de destruir la Revolución

Sufrió en carne propia la crueldad de esos hombres convertidos en fieras, y en una de sus piernas y parte del cráneo, de platino desde entonces, conserva las huellas indelebles de aquel terrible encuentro donde recibió un balazo de calibre 45 en el muslo y un culatazo de pistola en la cabeza, que lo dejó prácticamente muerto.

Como creador y fundador del grupo operativo El Molino, cuyo modus operandi permitió capturar a más de 30 bandidos, incluida la famosa banda del cabecilla contrarrevolucionario Osvaldo Ramírez, sus vivencias fueron utilizadas por los realizadores del serial LCB: La otra guerra que acaba de pasar la televisión cubana, en la que sirvió de asesor sobre la epopeya miliciana contra el bandidismo.

Acerca de esa experiencia, y sus valoraciones sobre la gustada serie televisiva, conversamos en la sala de su casa del reparto Escambray, en la ciudad de Santa Clara, provincia donde reside y en la que fuera delegado territorial del MININT.

Una taza de café hecha por su esposa, hizo aún más agradable la amena charla con tan conocedor y locuaz interlocutor.

General, usted tuvo protagonismo en el serial LCB: la otra guerra en su condición de consultante. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué hizo? ¿A cuáles lugares fue?

A mí me consultaron, pero lo principal que tomaron para el serial fue el grupo especial operativo denominado El Molino. Al trabajo del grupo le dedicaron el capítulo 7, cuyo tema central fue la captura de Osvaldo Ramírez.

Les expliqué cómo se creó y cómo actuábamos. El grupo fue constituido el 6 de octubre de 1961. Éramos cuatro miembros de los Órganos de la Seguridad del Estado y seis exalzados capturados por nosotros que se nos unieron. Para engatusar al enemigo, la mayoría nos vestíamos como bandidos, con el pelo largo, barbudos y hasta con su misma peste.

Cogíamos al colaborador y preparábamos un paripé de interrogatorio. El hombre no decía nada, pero le hacíamos una carta donde afirmábamos que había cooperado con nosotros. Por la noche salíamos con él, custodiado por dos o tres hombres, como de traslado a otro sitio.

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EL VIRUS DEL DESEO DE SABER. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Publicado a finales de 2016, este texto de Luis Hernández Navarro, coordinador de Opinión de La Jornada, conserva plena vigencia, en tanto aporta elementos de honda raíz afectiva y humanista para explicarnos las razones por las que Cuba y la medicina cubana constituyen un paradigma de eficacia y éxito a nivel mundial.

Pedagogía de la solidaridad

Aminata O. Yalcouyé nació en Malí. Tiene veinticuatro años. Cuando era joven, cada día cargaba agua sobre su cabeza desde el pozo y estudiaba por las noches. Quería ser doctora. Comenzó la carrera en su país pero tuvo que dejarla al primer año porque su familia no tenía dinero. Ahora vive en Cuba y estudia medicina sin tener que pagar un peso. Los cubanos le dieron una beca.

Aminata estudia en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam). Cada día ora. Ella es musulmana. Los primeros dos años en la universidad los vivió en una residencia estudiantil en la que compartió cuarto con Sena, una joven cristiana nacida en Benin, con Paola, una chica venezolana católica, y con Julia, una alumna mexicana atea.

A Aminata le fascina la anatomía. Los exámenes la ponen nerviosa. Cada noche estudia obsesivamente, siempre detrás de su mosquitero, de cuclillas frente a su computadora. A Julia, su compañera de cuarto, le contó cómo en su país los médicos del hospital mandaban a los pacientes con el chamán, porque hay enfermedades que corresponden al doctor y males cuya curación es responsabilidad del brujo. Le platicó la manera en que la vieja del pueblo de su padre intentó envenenarla con la sopa, que su abuela le quitó de las manos justo antes de que se la llevase a la boca. Compartió c on ella que su hermana Cadí era cuasiadivina, y la acostumbró a inspeccionar siempre el lugar del cual salía para evitar dejar cabellos, porque temía que fuesen utilizados por las brujas, a veces disfrazadas de gatos.

Las historias de Aminata solían ir acompañadas de hache ké, un platillo del oeste africano. Una noche, le confesó a Julia lo inconfesable: su nombre escondido detrás del punto de la O de Aminata O . Yalcouyé es un nombre secreto, que nadie conoce, pues si se llegase a escuchar en el fondo del canal que desemboca en el mar, la belleza estructural del sonido rompería en pedazos. El agua cristalina desgarraría la palabra y nos convertiríamos todos en los mismos sonidos. Aminata tiene un nombre escondido detrás del punto en la o . y, aunque eso no se lo cuenta a nadie, esa noche se lo dijo a su amiga-hermana mexicana. Esa convivencia y esos secretos compartidos entre los estudiantes del elam , como el de Aminata y Julia, han tejido fraternidades trasnacionales. La solidaridad internacional que los cubanos han forjado a lo largo de décadas con África, el Caribe y América Latina, de la que la Escuela es apenas un eslabón más, ha revolucionado la enseñanza y la práctica de la medicina.

En la Elam se mira la medicina con lentes diferentes a las de las escuelas tradicionales donde priva la lógica de la ganancia. También la enseñanza. Las clases a las que Julia asistió durante sus dos primeros años cubanos, se hablaba mucho de los países de los que provenían los estudiantes.

Había allí alumnos de Ecuador, Bolivia, Surinam, Guyana, Mongolia, Tanzania, Palestina, El Salvador, Jamaica, República Dominicana, México, Guatemala y San Vicente. Contaban anécdotas y hacían análisis. Conversaban sobre el medio ambiente, los servicios de salud, la situación política, los movimientos sociales, los índices de desarrollo humano y su relación con la sanidad y el proceso de salud-enfermedad.

La Elam, la escuela donde estudian Aminata y Julia, es una de las criaturas educativas de Fidel Castro. Se fundó en 1999. Forma parte del Programa Integral de Salud que se desarrolla desde octubre de 1998 para atender los desastres naturales causados por los huracanes Mitch y George, que afectaron a países centroamericanos y caribeños. En ella se entrecruzan dos grandes cruzadas de la Revolución cubana: la pedagógica y la sanitaria.

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LA VACUNA CUBANA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

Cuba iniciará dentro de 4 días la primera etapa de los ensayos clínicos de una vacuna contra la covid-19, informó el 18 de agosto el Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos. De modo que el reclutamiento para el ensayo se realizará entre el 24 de agosto y el 31 de octubre. Esta fase culminará el 11 de enero de 2021 y los resultados estarán disponibles el 1 de febrero para publicarse el 15 de ese mes. Soberana 01 es el nombre del fármaco, del cual se aplicarán dos dosis a una muestra de 676 personas de entre 19 y 80 años sin alteraciones clínicamente significativas y que otorguen por escrito su consentimiento informado para participar del ensayo. El proyecto, a cargo del Instituto Finlay de Vacunas, fue registrado el 13 de agosto, cuando el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos aprobó someter a ensayos clínicos, fase I y II, al candidato vacunal. En varias oportunidades el presidente Miguel Díaz-Canel se ha reunido con el equipo de científicos que lo desarrolla para verificar los avances y ha insistido en la necesidad de contar con una vacuna cubana contra la covid-19 como una cuestión de soberanía, no obstante que otros países también estén trabajando con ese objetivo.

En la primera etapa del ensayo se espera que la administración de la vacuna sea segura y que no más de 5 por ciento de individuos presenten eventos adversos graves, mientras que en una segunda fase se busca que la proporción de sujetos con respuesta inmune sea superior, en al menos un 50 por ciento, con respecto al grupo de control. La fecha de registro del candidato tiene una gran carga simbólica por ser la del cumpleaños 94 de Fidel Castro, el indiscutible estratega e impulsor, casi inmediatamente después del triunfo de la Revolución, en 1959, del emblemático sistema de salud e investigaciones biomédicas de Cuba. De la misma manera, la constante e intensísima dedicación a conseguir la vacuna contra la covid-19 de un grupo de científicos cubanos, evoca la de aquellos a quienes Fidel encomendó en 1981 la obtención del primer interferón en la isla, misión que cumplieron en poco más de tres meses. Cuba tiene en desarrollo otros tres candidatos vacunales. Por cierto, de los pacientes del nuevo coronavirus tratados en la isla hasta el 14 de abril con Heberón(nombre comercial del interferón alfa 2b desarrollado con tecnología cubana) solo 5.5 por ciento llegó al estado de gravedad y la letalidad entre ellos fue de 0.9 por ciento.

Cuba tiene una larga tradición de administración, producción y desarrollo de fármacos profilácticos, desde que el notable médico e higienista Tomás Romay aplicó a sus hijos el péptido contra la viruela en 1796 para probar su efectividad. La isla produce 11 vacunas profilácticas y en las últimas décadas ha creado las vacunas antihepatitis B, antimeningocócica BC, contra la Haemophilus Influenzae B  y las esperanzadoras vacunas terapéuticas contra el cáncer de pulmón (Cimavax) y de páncreas (http://www.juventudtecnica.cu/contenido/candidato-vacunal-cubano-covid-19-iniciara-ensayos-clinicos-0). Anualmente, en la mayor de las Antillas se administran, en promedio, 4 800 000 dosis de vacunas, simples o combinadas, que protegen contra 13 enfermedades, incluida una pentavalente, cuyos cinco componentes se producen en el país. Surgido en 1962, el programa de inmunización de Cuba ha propiciado la eliminación de seis enfermedades, dos formas clínicas graves y dos complicaciones graves anteriormente existentes, y hecho que las restantes mantengan tasas de incidencia y mortalidad que no constituyen un problema de salud.

La Habana ha enfrentado a la covid-19 y a enfermedades como el dengue hemorrágico y la conjuntivitis hemorrágica básicamente mediante la aplicación de fármacos producidos hoy por el complejo empresarial Biocubafarma, heredero y continuador del complejo de centros de investigación creados por iniciativa de Fidel.  Biocubafarma trabaja en 16 proyectos de nuevos tratamientos y tecnologías médicas para prevenir y combatir la Covid-19. De ellos, 11 se encuentran ya en la fase de estudios clínicos o ensayos de intervención en pacientes y grupos de riesgo. Biocubafarma ha evaluado con fines preventivos cinco productos con el fin de estimular la inmunidad, tanto innata como adaptativa, en distintas personas, incluido el personal sanitario. Entre ellos, la Biomodulina T ha demostrado gran eficacia; aplicada a un grupo de ancianos, ninguno se había infectado con el coronavirus hasta la última vez que pregunté. La mejor prueba de la efectividad de los productos de la biociencia y del competente trabajo del personal de salud cubanos en el enfrenamiento a la covid-19 está en los datos sobre el comportamiento de la enfermedad en la isla. De 3842 contagiados confirmados, se han recuperado 2863, han fallecido 88 y existen 761 ingresados, de los cuales solo siete están reportados graves y 4 críticos. Todo esto bajo los dañinos efectos del bloqueo de Estados Unidos, arreciado cruelmente por Donald Trump.

Twitter: @aguerraguerr

PARA ENCONTRAR SOLUCIONES MÁS EFECTIVAS E INNOVADORAS A LOS PROBLEMAS DEL DESARROLLO DE CUBA. MIGUEL DÍAZ-CANEL Y AURORA FERNÁNDEZ

AURORA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ y MIGUEL DÍAZ CANEL BERMÚDEZ

El enfrentamiento a la COVID-19, además de talento y consagración, ha demandado mecanismos organizativos novedosos (por ejemplo, el comité de innovación coordinado por representantes del MINSAP y BioCubaFarma)

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República de Cuba

Al momento de elaborar esta contribución, nuestro país está obteniendo un indiscutible éxito en la batalla contra la COVID-19. Entre las claves de ese triunfo está el nexo estrecho y fructífero entre la gestión de gobierno, el sistema de salud y el trabajo inteligente y consagrado de numerosos científicos y profesionales, junto a todo el pueblo.

El enfrentamiento a la COVID-19, además de talento y consagración, ha demandado mecanismos organizativos novedosos (por ejemplo, el comité de innovación coordinado por representantes del MINSAP y BioCubaFarma), sistemas de trabajo coherentes, acciones concertadas, intercambios sistemáticos entre el gobierno y la comunidad científica, presididos por el presidente de la República, entre otros, todo lo cual ha permitido una respuesta social, científica, política y sanitaria capaz de enfrentar el desafío que la pandemia ha planteado (Díaz-Canel y Núñez, 2020).

Dra. Aurora Fernández González, asesora del Ministro de Educación ]Superior de Cuba.

Esa experiencia sugiere que la unidad ciencia-gobierno deberá constituirse en una pauta de trabajo, un modelo que, con las particularidades de cada caso, debe emplearse para enfrentar las tareas más importantes que demanda nuestro desarrollo. La articulación ciencia-gobierno también es clave para abordar con éxito otro de los grandes desafíos que la nación está enfrentando: el impulso al desarrollo local; entendido éste como un proceso multidimensional que según el concepto de desarrollo sostenible incluido en la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas incluye, interrelacionadas, las variables: económica, social y ambiental (Comisión Económica Para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2017) y también la dimensión institucional.

En la última década se registraron dos tendencias importantes vinculadas al tema que aquí se aborda. Por una parte, el desarrollo local pasó a ser un asunto relevante en el modelo de desarrollo económico y social cubano. Por otra, el Ministerio de Educación Superior (MES) incluyó el desarrollo local como un objetivo clave en su planificación estratégica para el período 2012-2020 e interactúa con muchos otros actores, programas y proyectos que trabajan con semejante finalidad, entre ellos la Plataforma Articulada para el Desarrollo Integral Territorial, liderada por el Ministerio de Economía y Planificación (2020) y otros organismos de la administración central del Estado, que actúa en 10 provincias bajo la conducción de sus gobiernos y cuenta con 13 instituciones nacionales asesoras, entre ellas la Red de Gestión Universitaria del Conocimiento y la Innovación para el desarrollo Local (GUCID), adscrita al Ministerio de Educación Superior.

El objetivo de este artículo es explorar dos acciones gubernamentales para fomentar el vínculo ciencia-gobierno con participación de las universidades, una desplegada desde el Ministerio de Educación Superior y la otra desde la Presidencia de la República, ambas centradas en atender necesidades del desarrollo con la utilización de la ciencia y la innovación.

Se comienza por explorar la experiencia internacional e identificar dos factores claves que han afectado los procesos de descentralización y desarrollo territorial, lo que permite destacar el papel determinante que en el éxito de esas políticas tiene la creación de capacidades a nivel local. De inmediato se precisará la centralidad de la política pública encausada al desarrollo local en el actual modelo económico y social cubano. Luego se exponen las dos iniciativas de gobierno orientadas a favorecer el desarrollo local, con énfasis en la creación de capacidades de conocimiento, ciencia, tecnología e innovación. En cada una de ellas se identifican los numerosos problemas por resolver.

Desarrollo

La experiencia internacional: claves de algunos fracasos

En América Latina se han gestado variados esfuerzos por impulsar políticas de descentralización y desarrollo territorial. Muchos no han tenido éxito. Al buscar una respuesta a esa situación se han identificado diversos factores que determinan esos adversos desenlaces, entre ellos los siguientes son muy importantes: los procesos de transferencia de decisiones, recursos y competencias de los niveles centrales a los territorios no suelen acompañarse de procesos de transferencia de conocimientos y creación de capacidades que permitan un ejercicio efectivo de las potestades atribuidas; no se favorece un verdadero diálogo multinivel donde nivel central y territorios, capacitados ambos para el ejercicio de sus funciones, puedan construir interactivamente las mejores políticas.

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FIDEL CASTRO RUZ Y LA PROYECCIÓN INTERNACIONAL DE LA REVOLUCIÓN CUBANA. RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ

SOUTH AFRICA - JANUARY 01: Fidel Castro, Cuban leader, greets Nelson Mandela at the Non Aligned Nations conference in Durban.1998. (Photo by Media24/Gallo Images/Getty Images)
Fidel, como José Martí, siempre concibió las decisiones políticas a partir de posiciones de principio y de valores morales no negociables, a la vez que con sentido del momento histórico y encomiable objetividad supo evaluar la correlación de fuerzas existente, así como adoptar las decisiones correspondientes a las exigencias políticas de cada circunstancia. Esta capacidad lo transformó en un estadista excepcional. El Che Guevara lo reconoce en su Carta de Despedida.
                  RAFAEL HIDALGO FERNÁNDEZ*
PRIMERA PARTE

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¿Por qué estas notas?

En pocas horas el líder histórico de la Revolución Cubana cumplirá 94 años. La ocasión es propicia para reflexionar sobre cómo fue la interrelación entre “Fidel Castro Ruz y la proyección internacional de la Revolución cubana”. El tema integra una de las muchas facetas de la realidad nacional que son objeto de deformación sistemática por la derecha internacional.

Estos dos artículos, ambos interrelacionados, tratan de expresar la gratitud que merece quien condujo la transformación de Cuba en baluarte internacional de dignidad, firmeza, solidaridad, internacionalismo y capacidad para encarar con éxito los más adversos desafíos internos y externos, a partir de la decisiva y consciente participación política de su heroico pueblo. Cada una de estas afirmaciones puede ser verificada por quien de forma sincera lo desee. Sobran los hechos que las avalan.

Los jóvenes que en América Latina y el Caribe luchan por cambios sociales y políticos en sus países son los destinatarios principales de ambos textos. Ellos, como es comprensible, no conocieron el magnetismo personal del líder cubano, no poseen una visión directa sobre las experiencias de construcción socialista en Cuba y, en cambio, las “conocen” principalmente por lo que desinforma la gran prensa de derecha en nuestro continente. Así lo ha confirmado el autor durante los últimos años.

Las experiencias de construcción socialista que el pueblo de Cuba protagoniza y asegura, no requieren de propaganda, sino de honestidad intelectual y de decisión para verificar los hechos que las avalan. Es este un llamado a esa honestidad y una invitación al estudio objetivo de la Revolución Cubana con sus inmensos logros humanistas; los inevitables errores de toda experiencia política, y que en su caso con valentía y honradez debaten la dirigencia del país y el pueblo; y las lógicas interrogantes de un trayecto histórico nuevo.

La osadía de las cubanas y cubanos al demostrar por más de 60 años que era falsa la tesis del “fatalismo geográfico”, al decidir, “contra viento y marea”, construir una sociedad socialista a 90 millas de la frontera sur del mayor y más brutal imperio de la historia, ¡claro que se paga caro, pero da sentido a la vida! Así piensa la mayoría revolucionaria. No constituye riesgo alguno asegurarlo.

Abordar la proyección internacional[1] de la Revolución Cubana es equivalente a reconocer, en primer lugar, el papel decisivo jugado por  Fidel Castro Ruz como inspirador[2], arquitecto, conductor y ejecutor principal de la política exterior, así como su condición de actor clave de todas las acciones de alcance internacional desarrolladas por Cuba entre 1959 y el 2016. Implica, además,  comprender la importancia de los valores morales y los principios éticos en cada una de sus actuaciones, tanto en la política interna como internacional.

Fidel, como José Martí, siempre concibió las decisiones políticas a partir de posiciones de principio y de valores morales no negociables, a la vez que con sentido del momento histórico y encomiable objetividad supo evaluar la correlación de fuerzas existente, así como adoptar las decisiones correspondientes a las exigencias políticas de cada circunstancia. Esta capacidad lo transformó en un estadista excepcional. El Che Guevara lo reconoce en su histórica Carta de Despedida.

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IGNACIO RAMONET: “LA PANDEMIA ESTÁ ESTABLECIENDO LA CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL”. MIGUEL MUÑOZ

ENTREVISTA CON EL PERIODISTA Y DIRECTOR DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA DE LE MONDE DIPLOMATIQUE
Evidentemente hay una manera de afrontar esta cuestión desde el punto de vista sanitario que demuestra lo que se sabía ya, que Cuba es una gran potencia médica. Pero que es una gran potencia con una generosidad y solidaridad espectaculares...

RAMONET
El periodista Ignacio Ramonet, en una imagen de archivo. / Efe

MIGUEL MUÑOZ*

miguel muñoz ramonetSu nombre está asociado desde hace décadas a la publicación periodística Le Monde Diplomatique tanto en Francia como nuestro país. Este periodista y catedrático de teoría de la comunicación fue también el impulsor del movimiento ATTAC, protagonistas en el movimiento antiglobalización con eventos tan destacados como el Foro Social de Porto Alegre y las sucesivas ediciones. Prolífico autor de libros, premiado en diferentes ocasiones y Doctor Honoris Causa por varias universidades. Durante el inicio del confinamiento estuvo en Cuba. Desde allí, Ignacio Ramonet (Redondela, Galicia, 1943) escribió un extenso ensayo con sus reflexiones sobre el mundo actual y futuro en medio de una pandemia sin precedentes. De esos pensamientos, y ya desde París donde reside habitualmente, tenemos el placer de hablar con él en cuartopoder.

-Ha definido la pandemia como un “hecho social total”. ¿Qué significa?

Es una expresión que algunos sociólogos utilizan. En particular, un sociólogo de gran referencia como Norbert Elias. ¿Qué es un hecho social total? Pues a veces en la historia se producen acontecimientos, por ejemplo una guerra, que tienen repercusiones en todos los ámbitos de la sociedad. Primero en la organización misma de la sociedad, en la economía, en la cultura, en la política, en la organización de la vida de la gente. La pandemia, tal y como nos ha sorprendido, ha funcionado y está funcionando como un hecho social total. Realmente hay pocos espacios en nuestra vida cotidiana y en la de las sociedades que no se hayan visto afectadas de manera particularmente impactante por la pandemia.

-Ha señalado, al igual que otras muchas personas, que el mundo y la vida no va a ser igual cuando acabe todo. Parece que lo tenemos todos claro

-Yo creo que sí. Bueno, todos no, ha habido una serie de intelectuales que han dicho que todo sería exactamente igual. Por ejemplo, aquí en Francia, Michel Houellebecq escribió un texto diciendo que después de la pandemia todo será igual. ¿En qué sentido todo seguirá igual? Bueno, seguiremos en una sociedad vertical, el capitalismo no se habrá derrumbado, las grandes empresas seguirán teniendo un rol determinante… En ese aspecto no cabe duda de que la estructuración, el esqueleto portador de la sociedad, probablemente no se va a mover, al menos en un primer tiempo. Pero sí que muchas cosas ya se están moviendo. Y podemos decir quizás que muchas han cambiado ya. Por ejemplo, la cuestión del teletrabajo. Hoy día es conocido que, en particular en nuestras sociedades desarrolladas, cantidad de gente piensa que ir a la oficina cada día tiene cada vez menos sentido. Y que durante estos meses se ha demostrado que se puede trabajar perfectamente igual desde casa.

“Vamos a ver muchos Gobiernos cambiar de color por los efectos de la pandemia”

Por otro lado, una parte del consumo virtual se ha podido hacer de manera virtual. Globalmente, la aceleración de toda la virtualidad, de todo el universo de internet, no cabe duda de que aunque ya estaba bien anclada en nuestras sociedades, ha conocido una aceleración muy notable. No es una casualidad que precisamente las empresas del GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) sean las que más han ganado y las que menos han sufrido con esta pandemia. Así podríamos decir que muchas cosas se han modificado. Probablemente también, aunque decía antes que el capitalismo se va a mantener, el neoliberalismo como lo habíamos conocido hasta ahora probablemente no va a ser posible. Porque esta pandemia tiene tres tiempos. Estamos viviendo el tiempo sanitario, que es el más importante en esta fase. Pero ya está viniendo el tiempo económico, y la pandemia económica va a ser de una brutalidad desconocida. Las cifras últimas publicadas sobre las expectativas de la economía española, la situación de los bancos en España… Todo esto da una idea de la colosal tempestad que están viviendo las economías. Y el tercer tiempo va a ser el social. No cabe duda de que si las economías sufren, quienes van a sufrir van a ser los trabajadores a todo nivel. Por consiguiente, eso va a producir aquí y allá protestas o revueltas. Y sea electoralmente o por otras vías, vamos a ver muchos gobiernos cambiar de color por los efectos de la pandemia.

-Se está haciendo también mucho hincapié, especialmente a nivel europeo, en que la crisis no la paguen los de siempre como ocurrió en 2008. ¿Debemos ser algo optimistas con esto?

-Por ejemplo, un país del Sur cualquiera. ¿De qué vive? La mayoría viven de tres cosas. La mayoría de los países de África, América Latina, de gran parte de Asia, viven de tres cosas. O bien de las exportaciones de los productos del suelo o subsuelo, la minería o la agricultura. Segundo, de las remesas que envían sus trabajadores emigrados. Y tercero, en algunos de ellos, del turismo. Estas fuentes de recursos hoy día están muy impactadas por la pandemia. El turismo está con un encefalograma plano. Las remesas, como la mayoría de estos trabajadores está en los países desarrollados, que, evidentemente, van a entrar en una crisis colosal, van a disminuir masivamente. Como por otra parte la economía está medio paralizada, las exportaciones también están de capa caída. Entonces, imagina, cuando en un país se caen estos tres recursos, obviamente el número de quiebras va a ser colosal. Cuando quiebran las empresas, quienes sufren son los bancos. Porque han dado créditos para que las empresas funciones. Por tanto, el propio sistema bancario se puede derrumbar en muchos países.

“En Europa va a haber una gran sufrimiento social aunque haya mucho capital para ayudar”

Esto es lo que normalmente podría haber ocurrido en Europa. No va a ocurrir por el acuerdo que se logró. Porque la UE, que ve venir esta situación, está dispuesta a endeudarse sin límite para que precisamente todo el sistema bancario, que es un poco el sistema de riego sanguíneo de la economía europea, no dé quiebra y colapse. En Europa va a haber un gran sufrimiento social aunque haya mucho capital para ayudar. Pero eso no va a cambiar el hecho de que mucha gente vaya a perder su empleo. En Francia, por ejemplo, el propio presidente anunció hace dos semanas que se espera en otoño próximo la pérdida de un millón de puestos de trabajo. Es enorme, si piensas que cada puesto de trabajo hace vivir a dos o tres persona.

-Cambiando de tema, hay muchas referencias, y también las describía usted en el artículo, sobre la irrupción de la vigilancia masiva digital. Supongo que en este tipo de situaciones hay riesgos y beneficios dentro de una crisis sanitaria

-La era digital, en la que ya estábamos desde hace unos 30 años, ahora ha alcanzado una normalidad. El mundo actual es el mundo de la virtualidad. Para los que aún dudaban de si estábamos en una prolongación de la era industrial, pues ahora estamos en la era virtual y de la ciberactividad. Por consiguiente, eso significa que cada vez que toco una tecla en mi computadora, teléfono o Ipad, estoy dejando una huella de lo que hago. Por consiguiente, no cabe duda de que ahora sí que se confirma algo que algunos ya habíamos predicho desde hace bastante tiempo. Y es que los datos que cada uno damos de nosotros pasan a ser una materia prima de alto valor y que probablemente pueden transformarse en la materia prima de la era digital. Eso va a tener un valor económico en la medida en la que en el mundo del 5G y Big Data, se va a trabajar exclusivamente con datos. En el mejor de los casos para conocer mejor desde el punto de vista comercial o publicitario todas las simpatías y deseos de los individuos. Pero, además, eso va a permitir a las grandes empresas digitales y a los gobiernos e institutos de inteligencia tener un conocimiento muy fino de cada uno de nosotros.

Entonces, la idea de que precisamente haya una especie de Big Brother que conozca a cada uno de los 7.000 millones de habitantes del planeta, o los 5.000 que usan constantemente internet, eso, que era ciencia ficción cuando Orwell escribió 1984, está siendo cada día más real. Yo escribí hace poco un libro llamado El imperio de la vigilancia y creo que me quedé corto. Porque con la pandemia esto se ha confirmado completamente. Antes podían decir que era un poco paranoico y cosas así pero ahora es la realidad. Seguir leyendo IGNACIO RAMONET: “LA PANDEMIA ESTÁ ESTABLECIENDO LA CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL”. MIGUEL MUÑOZ

LA VOLUNTAD DE PREVALECER: EUSEBIO LEAL. MARIO CREMATA FERRÁN

CREMATA - EUSEBIO 1
Foto: Alexis Rodríguez

MARIO CREMATA FERRÁN

CREMATA 2Pocos como él han batallado desde el corazón por conquistar el alma de los nuestros. Pocos con similar perseverancia han advertido que la cotidianidad del cubano está signada por su realidad insular. Nadie lo supera cuando se trata de convertir en credo la «habaneridad». Nadie, al menos con la devoción y el poder de convencimiento de los que él puede presumir, ha hecho notar lo urgidos que estamos de dejar espacio a la poesía.

Como su predecesor, no cambia ningún título por el de Historiador de la Ciudad. Obsesivo con su trabajo, confía más en el hacer que en el decir. Apelar a los valores de nuestra tradición ética ha sido, para él, voto a perpetuidad. Sabe que la raíz, el punto de partida de los sentimientos cubanos, es de carácter cultural, de ahí que esa sea la clave del éxito de su proyecto social.

Es un hombre de desafíos que ansía trascender en el tiempo, y que se ha empeñado en ser singular sin renunciar a ser leal. Cuando pasen los años, los habaneros y, más que eso, los cubanos, podrán susurrarle con orgullo a sus hijos lo que él mismo a los suyos cuando les hablaba de Martí: este hombre trató de dar solución a grandes enigmas y complejidades de su época, del futuro; de todos los tiempos…

Fina García Marruz le ha confesado en una carta, lapidaria: «…En su sacrificio humilde, en la entrega tenaz de sus horas, en la vehemencia prometeica con que ama a La Habana, Eusebio Leal, como en tantas otras cosas, es donde está su huella. Cuando lo olviden los hombres, todavía lo recordarán las piedras».

—Invocar aquel adagio de que la Historia es la crónica de los acontecimientos tal como fueron, mientras la Poesía nos devuelve el cómo debieron ser, supone reivindicar el imperio de la subjetividad. ¿Qué es para usted la Historia?

—Hay que desterrar los espejismos. Trasciende de la historia lo esencial. Los documentos son fuente del conocimiento, pero también una aproximación a la realidad. De un mismo acontecimiento existen numerosas versiones, y queda al historiador y al lector, beber en las fuentes de la memoria popular. La Historia es siempre una construcción que armamos con los testimonios o los documentos que tenemos a mano, muchas veces sin privilegiar una visión abarcadora, potenciando la cuestión episódica en vez del alcance global.

«Cintio Vitier me refería que Martí, enfrascado en la formulación de su proyecto nacional, se había esforzado por unir los cabos sueltos, para lo cual requirió, también, papeles. Pero el yacimiento documental no lo revela todo. No puedo permitirme optar por lo que otros desbrozaron y quedarme ahí. Las limitaciones existen. Todo es acumulación, nunca capítulo cerrado.

«Es preciso equilibrar lo escrito con lo no escrito. Sin restar mérito a aquello que es propio de las emociones, de la condición humana de los protagonistas o testigos, hay que entender la Historia como sistema donde hay claves que todavía aguardan, a la espera de ser exhumadas. Y algunas han de ser clarificadoras».

—Con apenas un sexto grado de escolaridad y los arrestos propios de los 25 años, usted se hizo cargo de la restauración del Palacio de los Capitanes Generales, al tiempo que rescató la Oficina del Historiador de la Ciudad. Con hálito retrospectivo, ¿qué considera fue lo más difícil?

—Figúrate…, creo que lo más arduo fue la lucha por hacer prender una conciencia. Recuerdo cuando todo comenzó, los años en que éramos tenidos por dementes. «Está loco, pero es trabajador», decían, como consuelo piadoso, mientras yo comprendía que ese apelativo, ¡loco!, encarnaba un atributo para bautizar lo que poco a poco pudimos ir acumulando. Y desde esa época acepté como parte mía tan noble dictado.

«Porque no pierdas de vista que el sentimiento de aproximación a estos valores que hoy emergen con claridad es contemporáneo a nosotros. Por mucho que algunos precursores batallaron para crear una conciencia acerca de lo que poseíamos, se afirmaba que era pasión romántica atribuirles amplios méritos a nuestras pequeñas ciudades del ámbito caribeño. La eterna comparación con los grandes enclaves de la cultura universal, frente a los cuales lo nuestro era pírrica fantasía.

«Ese fue el punto de partida, hasta que logramos abrir las primeras salas del Museo de la Ciudad. De entonces a acá, la historia es infinita».

CREMATA - EUSEBIO 2
Una de las galerías de la planta alta del Museo de la Ciudad. Foto: Omar Sanz

—¿Dónde reside ese sortilegio tan propio de La Habana?

—Con frecuencia se elogia el diseño de una ciudad suavemente reclinada junto al mar. O se pondera su dimensión patrimonial. Ciertamente La Habana goza de una singular monumentalidad y de marcados contrastes; es un mosaico que nos permite acercarnos a una interpretación del mundo.

«Desde el punto de vista arquitectónico aquí están sintetizados los estilos imperantes en la que fuera metrópoli: el renacimiento y hasta el “remordimiento” español, la pincelada morisca, el gótico… Las pinturas murales, que todavía emergen debajo de las sucesivas capas con que fueron cubiertas algunas paredes añosas, son un resplandor de Pompeya y Herculano en La Habana.

«Como gustaba decir a Carpentier, cuando evocaba el fabuloso barroquismo, la sustancia ecléctica: “es un estilo sin estilo”. Quiere decir que esta es tierra de convergencia, de apertura, de multiculturalidad.

«Esa riqueza me llevó a comprender que no podíamos limitarnos a un período histórico determinado; que no solo lo pretérito, sino también lo moderno ha dejado una marca, una huella indeleble. Y por supuesto, está la gente, que da sentido a la urbe y permite refrendar la naturaleza inacabada de cualquier empeño cultural». Seguir leyendo LA VOLUNTAD DE PREVALECER: EUSEBIO LEAL. MARIO CREMATA FERRÁN

VOCES EN LUCHA: FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

VOCES EN LUCHA

Vídeo y transcripción de la entrevista completa al filósofo, escritor y educador popular cubano Fernando Martínez Heredia. Un recorrido histórico sobre Cuba donde hablamos de Revolución, de soberanía, de democracia, de Fidel y de dignidad.

Entrevista realizada en La Habana, en diciembre de 2016, unos días después del fallecimiento del comandante Fidel Castro.

Esta entrevista forma parte de los materiales utilizados en el largometraje documental Tras las huellas del Che. Ante la insistencia de muchas voces que nos han pedido la entrevista completa, compartimos con el mundo la voz del maestro, quien lamentablemente nos abandonó unos meses después de esta conversación, en junio de 2017.

Como dijo Julio César Guanche acerca de la obra de Fernando Martínez Heredia, más que un pensamiento político se trata de una política hecha desde el pensamiento.

En El ejercicio de pensar, Martínez Heredia afirmó: “Lo decisivo en este momento son los ideales opuestos al capitalismo, a todas las dominaciones y a la depredación del medio, y a partir de ellos reapoderarse de la obra colosal de Marx y de la historia del marxismo, de los aportes maravillosos que ella contiene y de sus errores e insuficiencias. Y con esa formidable acumulación cultural trabajar intelectualmente y hacer política, que es para lo que sirven las buenas teorías sociales, y tratar de que el marxismo participe en la formación ética y en la inspiración de las conductas”.  ¡Qué gran tarea nos dejó!

Lee algunos de sus textos aquí

Agradecemos enormemente el trabajo voluntario en la transcripción al colaborador de Vocesenlucha Alejandro Díaz, desde México, gracias a quien podemos disfrutar de esta joya del pensamiento también en formato escrito.  —

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Siempre hacemos una primera pregunta, que consiste en tocar un poco las narices, porque preguntar quién es la persona que estamos entrevistando…, no siempre es fácil responder quién es uno, ¿no?

No ya uno es…ya estoy encallecido.

¿Quién es Fernando Martínez Heredia?

Si, ahorita yo soy científico social e historiador, definición más breve. Pero como tengo muchísima edad me alcanzó la vida para haber estado en la lucha insurreccional contra Batista; participé en el movimiento del 26 julio. Y he participado pues, como es natural entonces, en una cantidad muy grande de cosas del proceso iniciado en 1959, en sus áreas digamos fundamentales, para los jóvenes tan jóvenes como yo, que eran: la defensa de la revolución, el estudio y el trabajo, las tres cosas. De eso me llevó, después de cierto tiempito, a ser sobre todo un profesor. Muy joven fui profesor de la Universidad de La Habana, director de lo que sería la Facultad de Filosofía en la actualidad; y también, me llevó a formar parte de un grupo que quería que tuviéramos una filosofía marxista de la revolución cubana, porque no nos gustaba la que venía de la Unión Soviética, y mucho menos nos gustaba el pensamiento de los capitalistas, claro.

Entonces, ahí hicimos también una revista de la que yo fui director llamada Pensamiento Crítico. Creo que fue la primera vez en el mundo que se usó la expresión pensamiento crítico; 1966, duró 5 años. Este otro trabajo duró cerca de 10. Pero como pasa siempre, las cosas cambian y yo cambié de lugar, y entonces trabajé otra vez con el Instituto de Reforma Agraria, con el que yo había colaborado al inicio mismo de la revolución. Lo que era la revolución agraria, con el Ministerio de la Industria Azucarera de Cuba también, pero siempre participando en actividades de tipo internacionalista latinoamericano durante más de 30 años, quizá 40. Entonces me dediqué otra vez a las investigaciones sociales desde mediados de los 80, en el Centro de Estudios sobre América primero, y después de los últimos 20 años aproximadamente, he estado en el Centro de Investigaciones de la Cultura Cubana, que llaman Juan Marinello, por un antiguo intelectual; del Ministerio de Cultura, que es investigación cultural, yo soy el director ahí y comparto con otras cosas de siempre, del estudio de cuestiones cubanas y latinoamericanas. Siempre he sido historiador, digamos, por vocación y por interés, y he publicado, incluso, algunos libros en ese medio… ya bastante.

Qué importante la historia, para conocer la identidad de los pueblos, ¿no? Contar lo que ha pasado.

Y los conflictos… también. Digo, porque la identidad es interesante y los conflictos también, a veces se olvidan.

¿Los conflictos de las identidades? ¿A qué se refiere?

No, los conflictos que viven los pueblos. Las identidades nunca andan solas, andan en medio de grandes conflictos, y de dominaciones, y de resistencias y, por tanto, de conflictos que a veces se vuelven luchas.

Le vamos a plantear una pregunta peculiar: ¿Quién es Cuba?

Ante una pregunta como esta, para un cubano, Cuba es demasiado; entonces, ¿cómo te va a decir qué es Cuba?, si es algo más allá de las palabras. Pero, si nos ponemos a tratar de ayudar, Cuba es como tantísimas partes del mundo, un país que le costó mucho trabajo serlo realmente, a tal punto que le llamaron Juana, no Cuba.

El primer nombre que le pusieron fue Juana, que era una señora de la familia real, del reino de España. O sea, es casi simpático si no fuera algo terrible; se llama el colonialismo. Es decir, como la mayor parte del planeta, Cuba fue víctima del colonialismo, pero durante mucho tiempo, 400 años casi. Y entonces, su historia escrita con ciudades, con instituciones como autoridades, así como las que suele haber, empezó sobre los años del 12, 13 del siglo XVI en adelante, es decir, a inicios casi del siglo XVI hasta el final del siglo XIX. Esto quiere decir, fue colonia mucho tiempo de una potencia que llegó a ser la mayor de Europa en un momento dado, España. Después empezó a decaer bastante, pero seguía siendo la metrópoli de Cuba. Cuba, decimos, una isla pequeña en términos relativos, la tierra de Cuba es la mitad de toda la tierra emergida del Caribe; todas las otras islas sumadas, sólo suman igual que Cuba. Y quizá esto nos ayudó, porque el capitalismo tuvo en el Caribe su vanguardia territorial. Las pequeñas islas fueron objeto de saqueos del medio ambiente, de terribles relaciones sociales con esclavos traídos en masa, de asesinatos masivos de la población autóctona. Y se producían allí, digamos, alimentos tropicales, por llamarles en español, que servían para completar el sistema económico de Europa, en el sentido, cada vez más, de cómo alimentar a los trabajadores de un capitalismo que era juvenil, que no siempre los alimentaba mucho. Y que los llevaba muy duramente, pero tenía que ir interesando a la gente. En ese sentido, Cuba no era tan importante, porque los medios de transporte, fuera del naval, no tenían desarrollo realmente. Al ser tan grande es en las pequeñas islas donde se da el protagonismo del capitalismo. Estas pequeñas islas fueron abandonadas alrededor de la mitad del siglo XIX, al revés pasa con Cuba; pero mientras tanto Cuba es muy importante para España, desde el punto de vista militar y de comunicaciones. Cuba es una colonia militar y de comunicaciones, pero es la más importante de todas, en ese terreno. Por eso le llamaban el antemural de las indias, que es un término militar y, la llave del nuevo mundo, que es un término del transporte naval. Entonces esto hace que todo el que producía, por ejemplo, el oro y la plata de América, para Europa sabía qué cosa era Cuba. Cuba era conocida por todos, desde el fondo de América del Sur hasta Acapulco, hasta Tampico, porque todos los años había que venir hasta acá, hasta el puerto de la Habana trayendo las riquezas y organizarse aquí como una flota de guerra y atravesar el Atlántico hasta España. Entonces, esto hace de la parte oeste del país una colonia militar importantísima, una colonia de comunicaciones importantísima. La parte centro y este no tiene ese destino, es sobre todo ganadera y esa sí se entiende con las pequeñas islas y con otros poderes. Se entiende a través del comercio, entonces le llamaban contrabando, pero eso no tiene importancia, el comercio es inevitable. Proveía de cosas necesarias para la subsistencia de esclavos para las funciones del trabajo en esas islas. Proveía de cuestiones de interés para los comerciantes ya fueran piratas o fueran comerciantes realmente, o corsarios de otras naciones de Europa.

“La gran revolución haitiana, a partir de 1791, fue la más grande, la más profunda de las revoluciones de América”

A fines del siglo XVIII es que viene el cambio grande, grande, grande, el del desarrollo ahora sí, de una industria en Cuba, de algo productivo que es la producción de azúcar. La producción de azúcar en los últimos 20 años del siglo XVIII, empieza a dispararse primero por factores que son demasiado largos para contarlos acá, pero, a continuación, por la gran revolución haitiana, a partir de 1791. La más grande, la más profunda de las revoluciones de América, sin duda. Y acabó, a la vez, con el mayor productor de azúcar del mundo, que era Saint-Domingue, como se llamaba aquella posesión haitiana para Francia, que era la metrópoli.

Entonces ya Cuba era Cuba. Se me olvidó decirlo, pero Cuba es un nombre arbaco o arahuaco, es decir, de autóctonos, que quiere decir tierra alta y se impuso porque eso de Juana era demasiado, pero Saint-Domingue se volvió Haití, que también es un nombre arahuaco, cuando los negros de Haití la liberaron, aunque en su mayoría habían nacido en África, prefirieron llamarse indígenas y ponerle este nombre. Fueron un ejemplo peligrosísimo para el país de al lado, de todos los países del mundo era el más cercano a Cuba, geográficamente. Sin embargo, acá, se estaba desarrollando algo tan importante que tuvo un respaldo militar demasiado grande. Entonces se trajeron 300.000 esclavos de África en 30 años nada más, de 1790 a 1820. Se trajeron aproximadamente un millón, en los 85 años que duró esto. O sea, la esclavitud de Cuba no es un atraso antiguo, arcaico; es algo moderno, modernísimo, es del siglo de la gran industria, del siglo de la revolución francesa, de todas esas cosas bonitas en la constitución, por eso es tan monstruosa.

Los dueños de los esclavos de Cuba, que una gran parte eran criollos de Cuba, no españoles, leían a Rousseau, sabían quienes eran Goethe y Hegel, sabían demasiado. Se daban hasta el gusto de ser liberales en algunas cosas, excepto en cuestiones políticas. Porque ellos eran los dueños de Cuba, los dueños de los esclavos de Cuba, los dueños de un negocio sensacionalmente amplio, que se amplió una y otra vez, durante décadas, y para eso lo mejor es seguir siendo súbdito de España.

De esta manera la burguesía de Cuba, que así le puedo llamar ya, aunque se sentía muy moderna, aunque se sentía superior a los jovencitos pobres que venían de España, de tal modo que le llamaban blanco sucio. ¿Por qué?, porque era blanco, venía de España pero no tenía dinero. No estaba limpio, no tenía dinero, el dinero era el equivalente general de las mercancías. Y entonces, así se formó, por primera vez, la moderna Cuba, con una población que pasó de un cuarto de millón a fines del siglo XVIII, a un millón, cincuenta años después; y, a un millón y medio otros cincuenta años después más. ¿Qué quiere esto decir?Se compuso incluso étnicamente, esa cantidad de coloridos de piel y de otras cosas del pelo, etcétera, que tenemos los cubanos, viene de ahí.

”La esclavitud de Cuba no es un atraso antiguo, arcaico; es algo moderno, modernísimo, es del siglo de la gran industria, del siglo de la revolución francesa, de todas esas cosas bonitas en la constitución, por eso es tan monstruosa”.

Ciento veinticinco mil chinos completaron la expedición, los trajeron para trabajar también como sirvientes contratados. Una cantidad de miles procedentes del Estado español, pero menor, muchísimo menor, también formaron parte; así se hizo un país monstruoso repito porque estaba en la punta de la tecnología mundial. Aquí se trajo la primera máquina de vapor en 1799, Cuba tuvo el ferrocarril antes que España. Fue el primer país de América Latina que tuvo ferrocarril. El primer país de América Latina que tuvo teléfono, telégrafo, cables submarinos también. Se usó el vacío en la fábrica como método, dos años después que se inventó en Francia. Es decir, la contabilidad y la demografía eran tan buenas como Europa, en la primera mitad del siglo XIX. Es decir, estaba en la punta de la tecnología mundial pero no por razones propias, era porque formaba parte del negocio del capitalismo mundial. Eso es lo que yo llamo los turnos de los países, en el sistema mundial del capitalismo. Ese largo turno de Cuba, la cambió completamente, claro, ya le hizo ser de un modo que pesó para siempre. No fue eterno, sin embargo, tenía que seguir moviéndose. Porque en la segunda mitad del siglo XIX, los países de Europa que habían empezado con las guerras napoleónicas a proteger el azúcar de remolacha, ya lo protegieron del todo, el negocio europeo, prácticamente después de una gran corrida con Inglaterra en la sexta década. Inglaterra nos ayudó muchísimo a traer más esclavos, a pesar de todo lo que los ingleses dicen, que ellos estaban contra la esclavitud, porque era un negocio para Inglaterra, hasta los años 50 del siglo XIX. Pero después, ya no había mercado para el azúcar de Cuba en Europa, y entonces el mercado principal de América, era único prácticamente, era Estados Unidos; y pronto se convirtió en el mercado fundamental del azúcar de Cuba. Así empezó Cuba a ser, desde el punto de vista económico, una neocolonia de Estados Unidos. Pero si esa fuera la historia, sería una historia de economía, una historia de razas, una historia de componentes más o menos puestos uno junto al otro, o uno encima de otro. Pero el asunto cambió mucho por un problema de otro tipo, que es las representaciones de la población de Cuba, de que ellos eran un pueblo, y que eran diferente a los demás.

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LA VOZ HUMANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

ILUSTRACIÓN GRAZIELLA 2

GRAZKIELLA 2Yo también esperaba con impaciencia el anuncio del ingreso en la primera fase de la recuperación. Durante las interminables jornadas de reclusión forzosa, dispuse de tiempo para meditar. Me preguntaba si nos habíamos hundido en una pesadilla o si, por el contrario, la violenta sacudida producía un despertar del adormecimiento y un rescate de valores esenciales. La eficaz conducción de las políticas públicas centradas en la prioridad concedida a la preservación del ser humano, la fortaleza de un sistema de salud articulado desde la comunidad, y la participación del saber científico acumulado en la toma de decisiones nos han preservado de sufrir la pandemia en todo su horror. No hemos visto el derrumbe de los moribundos en las calles, el abandono de los pacientes por el colapso de los hospitales y por falta de recursos para acceder a la atención médica. Tampoco conocimos el desbordamiento de la capacidad de los cementerios. En suma, escapamos al espanto y a la sensación de desamparo.

Sin embargo, hemos percibido los efectos sicológicos del aislamiento, tanto por carencias afectivas como por esa necesidad, característica de la especie, de un intercambio vivo y plural. Recuerdo un lugar del Piamonte donde los hombres se reunían en un café para seguir en la televisión los partidos de fútbol. Todos disponían de equipos en sus hogares. Hubieran podido contemplar el espectáculo acomodados en un butacón con vestuario casero. Apremiados por el pequeño estratega sujeto con demandas participativas y protagónicas que todos llevamos dentro, preferían desplazarse para compartir opiniones apasionadas, sobre todo cuando se trataba de un desafío entre el Juventus y  el Milán. Algo similar sucede con nuestras animadas peñas de la afición pelotera. Locuaz y callejero, el cubano tiene la capacidad poco frecuente en otros países de entablar diálogo fluido con desconocidos y comunicar su  parecer sobre lo humano y lo divino. Solidario, también informa sobre la inminente llegada de la mercancía que todos esperan. Al iniciar la jornada laboral, indaga sobre el estado de salud de los familiares de los colegas más cercanos, comenta el último episodio de la telenovela y transmite las noticias más recientes, por no mencionar la pequeña y lamentable dosis de brete intercalado. Todavía no se ha generalizado la adicción esquizoide al móvil que induce a ignorar la presencia del amigo sentado en la cercanía.

El intercambio múltiple favorece la práctica del ejercicio del pensar. Años atrás, los campesinos del Escambray tuvieron la opción de decidir acerca de un cambio radical en sus estilos de vida. Se les ofrecía la posibilidad de incorporarse a pueblos de reciente construcción, dotados de todos los beneficios que ofrece la modernidad: servicios de agua corriente y electricidad, así como escuelas multigrado para sus hijos, lo cual significaba romper con el tradicional apego al terruño propio. En la zona, estudiantes universitarios recogían sus historias de vida.  Los campesinos solicitaban su presencia para que el diálogo los «ayudara a pensar». En otro plano, lo saben bien los sicólogos, contribuye a la búsqueda de soluciones y al reconocimiento de la verdad. En todos los campos del saber, el debate en caliente revela la complejidad de la interrelación multicausal de los fenómenos, plantea nuevas interrogantes y, por ende, abre nuevas vías al conocimiento. En el intercambio se va entretejiendo la cultura, esa señal identitaria de nuestra especie. El teatro vive en el intercambio activo entre la escena y su público. La participación multitudinaria en los festivales de cine evidencia que siguen respondiendo a una necesidad profunda, del magnetismo que emana de la vivencia compartida. Algo similar sucede con los conciertos de Silvio en los barrios.

A pesar de todas estas consideraciones, la pandemia está ahí. Hemos logrado conjurar su expansión, pero formamos parte de un  mundo interconectado. Es un mal invisible que se transmite por portadores asintomáticos. Hay que mantener las precauciones y encontrar el justo equilibrio entre las medidas sanitarias y las exigencias de la economía y de la subjetividad humana.

La pandemia ha descorrido el velo interpuesto sobre la realidad oculta de una humanidad enferma, situada al borde de un abismo sin regreso, enajenada por ilusorias promesas de felicidad, por la creencia en la universalidad de una errónea visión de la modernidad sustentada en la acumulación de bienes perecederos. Bajo el dominio del capital financiero, los medios de comunicación masiva y buena parte de las redes sociales modelan conciencias y fabrican demandas fútiles con olvido del fundamental derecho a la vida.  Algunos pretenden salvar la economía.  En verdad, procuran el rescate de las empresas con sacrificio de derechos sindicales conquistados en lucha secular y entrega del dinero de los contribuyentes al salvataje de las compañías en quiebra. Pocos se plantean la restauración de políticas públicas para garantizar el acceso a la salud y a la educación. Pero, en medio del caos reinante, una voz humana se dejó escuchar. Fue su último aliento mientras le ahogaba la rodilla del policía clavada en el cuello. Fue un disparo solitario de enorme resonancia, porque encarnaba la voz de muchos otros, aparentemente silenciosos. La llaga purulenta del racismo seguía estando ahí como subsisten los prejuicios que se levantan en su condición de muros insalvables entre los hombres. Por otra parte, mientras las llamas devoran aceleradamente la Amazonia, es hora de refundación y recomienzo. Es hora también de encontrar, en la voz humana, la palabra congregante.

Fuente: JUVENTUD REBELDE