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GRAZIELLA POGOLOTTI: UNA EXTRAORDINARIA INTELECTUAL QUE HA PUESTO TODO SU TALENTO AL SERVICIO DE LA DESCOLONIZACIÓN, DEL MEJORAMIENTO HUMANO. ABEL PRIETO JIMÉNEZ

Palabras de elogio en el acto de entrega de la Orden Nacional “José Martí” a la doctora Graziella Pogolotti

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez condecora a la intelectual cubana Graziella Pogolotti Jacobson con la Orden Nacional José Martí.

ABEL PRIETO

Hoy es un día de alegría y orgullo para la cultura cubana y para toda Cuba. Nos hemos reunido para rendir homenaje a una de nuestras figuras esenciales: la doctora Graziella Pogolotti.

Se trata, como sabemos, de una extraordinaria intelectual que ha puesto todo su talento al servicio de la descolonización, del “mejoramiento humano”, de los ideales y valores de la Revolución. Es igualmente una educadora de enorme prestigio, ajena a toda retórica, a toda rigidez esquemática, siempre cómplice, siempre cercana a sus estudiantes, a los jóvenes, algo que ha sido una obsesión para ella: la comunicación fluida y permanente con los jóvenes. Graziella se destaca también por ser una articulista única, hondísima, de lenguaje sencillo y accesible, capaz de sorprendernos cada domingo con nuevas verdades inesperadas sobre hechos, temas y personajes históricos que creíamos conocer a fondo.

Pero, más allá de sus dotes intelectuales, Graziella es, indudablemente, una persona digna de la mayor admiración.

Desde su primer empleo en la Biblioteca Nacional hasta el cargo que desempeña actualmente como Presidenta de la Fundación Alejo Carpentier, Graziella se ha entregado a su trabajo con pasión y constancia. Nada le ha impedido trabajar intensamente a lo largo de los años, nada, ningún obstáculo, ninguna adversidad, ningún problema de salud, por grave que sea. Su desinterés y desprendimiento son proverbiales. No ha habido en ella, jamás, el más mínimo apego hacia los bienes materiales. Ha estado iluminada en todo momento por ese “sol del mundo moral” del que habló Luz y Caballero y Cintio instaló en lo más alto del itinerario de Cuba como nación. Ante cada hecho, de toda índole, grande o diminuto, proveniente de la Historia con mayúscula o de la microhistoria con minúscula, Graziella actúa con idéntica honestidad. Su vocación ética es absoluta e intransigente. Pocas veces la he visto tan angustiada como cuando ha descubierto señales turbias en la conducta de alguien en quien depositó su confianza.

Esa íntima fibra ética (pieza sustancial de su modo de concebirse a sí misma y de concebir su entorno y su relación con los demás) la condujo desde su temprana juventud hacia el lado de los que soñaban con una República independiente, basada en la igualdad, en la justicia y en la limpieza moral. Por eso hizo suya para siempre esta Revolución martiana, fidelista y socialista.

El pasado 25 de enero, a propuesta de Alpidio, nuestro Ministro de Cultura, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez firmó el Decreto Presidencial número 102, que otorga la Orden Nacional José Martí a la doctora Graziella Pogolotti Jacobson.

Esta Orden se concede, según la Ley 1239 del 2 de diciembre de 1972, a ciudadanos cubanos y extranjeros que, entre otras razones, hayan hecho “valiosos y extraordinarios aportes en la educación, la cultura, (y) las ciencias” y ostenten “méritos extraordinarios y actitudes destacadas en el trabajo creador”.

El referido Decreto Presidencial destaca su importantísima obra como escritora y su “compromiso irrestricto con la Revolución” y subraya sus contribuciones a la promoción y al estudio de las artes plásticas, el teatro y la literatura, a la enseñanza en la Escuela de Letras y Arte y en el Instituto Superior de Arte y “al impulso de las ciencias sociales en la universalización de la universidad y al aprendizaje de técnicas investigativas de la antropología cultural”.

(El Decreto Presidencial se está refiriendo en este último pasaje a una faceta poco conocida de los aportes de Graziella a aquella idea impulsada por Fidel que se llamó “universalización de la universidad”. Graziella, vicedecana de investigaciones de la Escuela de Letras, propuso un Proyecto de Investigación-Desarrollo en las áreas de los Planes Especiales del antiguo Regional Escambray, justamente donde estaba el Grupo de Teatro Escambray. Ese proyecto se extendió entre 1971 y 1974, y lo dirigió Graziella, con Helmo como segundo al mando, que era entonces un joven profesor. Fue una experiencia que nos marcó a los estudiantes de Letras que pasamos por allí, y es verdad que conocimos otro país y otra cultura. Dejó del mismo modo, según las valoraciones que he leído, una huella fecunda en las comunidades en las que trabajamos. Recuerdo a Graziella, que entonces tendría 40 años, aunque ya era un mito para todos nosotros, montando a caballo, distribuyendo el trabajo, entregada con pasión a aquella otra manera de ser útil.)

Estoy seguro de que este reconocimiento a Graziella no va a alegrar solamente a los escritores y artistas cubanos y a los trabajadores de la cultura. Maestros, profesores, periodistas, comunicadores, muchos hombres y mujeres de nuestro pueblo, reconocen su magisterio, leen su columna semanal, la siguen y la admiran. Creo que mucha gente va a entender que la patria, a través del Presidente Díaz-Canel, está premiando a una cubana muy especial.

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DIÁLOGO CON FIDEL. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

Han transcurrido seis décadas desde que la Biblioteca Nacional acogió las decisivas jornadas de diálogo de Fidel con los intelectuales cubanos. El paso del tiempo ha ido borrando de mis recuerdos muchos detalles anecdóticos, pero conservo viva la memoria de la atmósfera epocal. 

Tras el derrocamiento de la tiranía de Batista, la Revolución iniciaba la construcción de un proyecto de justicia social y de rescate de la siempre postergada emancipación nacional.  La reciente victoria de Playa Girón ratificaba ese propósito liberador. De esa manera se definía una plataforma programática que se convertiría en punto de convergencia para amplios sectores de la sociedad, así como para escritores y artistas adscritos a una pluralidad de tendencias estéticas e ideológicas. 

Algunos —muy pocos— procedían de las filas del primer partido de los comunistas cubanos. Otros habían colaborado con el Movimiento 26 de julio y se situaban en el amplio espectro de un pensamiento de izquierda, muy marcado por una perspectiva latinoamericanista y antineocolonial. Algunos profesaban un credo materialista y librepensador. Otros se inclinaban a un ideario trascendentalista de raigambre católica. Por encima de las divergencias se imponía la voluntad de hacer un país.

En su naturaleza más profunda el arte constituye una vía específica de conocimiento de la realidad, revelación de zonas ocultas tras las apariencias. De ahí la necesidad de preservar el espacio de la experimentación. Ese espíritu anticonformista e indagador se avenía al carácter de una Revolución ajena a dogmas y afincada en su diseño al examen de las realidades concretas de un país que se planteaba el desafío de alcanzar el socialismo, venciendo el subdesarrollo y el legado colonial. 

La singularidad del propósito conducía a descartar la copia mecánica de modelos prestablecidos. En el terreno de la creación artística, la Europa socialista había establecido las normativas estéticas del llamado «realismo socialista», convirtiendo en razón de Estado la propuesta aprobada por el congreso de escritores celebrado en Moscú en 1934.  Traspasada la mitad del siglo XX, eran obvias las consecuencias negativas de esa decisión. También en este terreno Cuba tenía que definir su propio camino, lo que se fue haciendo sobre la marcha, no exenta de acalorados debates.

Con su enorme poder de concentración y su capacidad de escucha, Fidel siguió el curso de las controversias y atendió la diversidad de criterios acerca de temas del arte, el pensamiento y la historia. En sus Palabras a los intelectuales pueden advertirse respuestas implícitas a muchos de ellos. Pero lo esencial de un discurso tantas veces mal citado trasciende lo circunstancial. Desde un punto de vista conceptual expresa una noción de la cultura estrechamente imbricada con el indispensable y emergente desarrollo de la educación. 

El auspicio de la creación artística debe complementarse con una acción liberadora sustentada en la conquista mayoritaria de las posibilidades de apropiarse creativamente de los bienes del espíritu. La formación de un ciudadano consciente, dueño del más amplio saber, constituye el cimiento indispensable para la edificación de una sociedad renovada.  Años más tarde, la continuidad de esa visión se manifestó en el impulso a la universalización de la enseñanza superior. Desde esa perspectiva, el aprendizaje rebasa lo utilitario para convertirse en puntal del pleno desarrollo humano, irrenunciable aún en las condiciones más difíciles.

En los años 90 el mundo asistía al derrumbe del socialismo europeo, al desconcierto de los movimientos de izquierda y a una agresiva reconfiguración del pensamiento de la derecha, con formulaciones tales como el proclamado fin de la historia y el choque de civilizaciones. 

Los cubanos padecimos una vertiginosa caída del Producto Interno Bruto, sufrimos la pesadilla de los prolongados apagones, así como la parálisis de la producción editorial y de la realización cinematográfica, que produjeron fuerte impacto en el sector artístico. 

En tan difíciles circunstancias prevaleció el empeño común por salvar la nación. A través de la UNEAC, el diálogo con Fidel se sistematizó en los congresos que entonces se celebraron y en las reuniones regulares de los consejos nacionales. Ante los desafíos del momento, no primaron reclamaciones gremiales. Para muchos era más perentorio abrir la agenda al análisis de los problemas que afectaban a la sociedad en aquellas circunstancias, cuando se manifestaban los rebrotes de actitudes racistas mientras muchos jóvenes se distanciaban del estudio y el trabajo.

Ámbito primordial de la cultura, espacio de convivencia y cohesión social, la ciudad fue objeto de atención sistemática. La mano de Eusebio Leal estaba salvaguardando el casco histórico de la capital. Pero los valores primordiales de La Habana se extendían mucho más allá de los límites de la zona colonial. Constituían el resultado de la obra de generaciones sucesivas, incluidos notables logros correspondientes a la etapa revolucionaria. 

A los efectos del paso del tiempo y del acelerado crecimiento demográfico se añadían intervenciones constructivas que agredían el perfil urbano de algunos barrios. El reclamo de los artistas detuvo proyectos que hubieran podido afectar el hermoso trazado de la Avenida Paseo, en el Vedado. Con total desinterés, los arquitectos se dispusieron a colaborar en la actualización de las regulaciones urbanas de la capital.

En un contexto de suma precariedad, el intercambio de ideas afianzaba el compromiso de todos en la edificación de un país.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

PARA SANAR EL CUERPO DE LA CULTURA. JOSÉ ERNESTO NOVÁEZ GUERRERO

JOSÉ ERNESTO NOVÁEZ GUERRERO

Los hechos ocurridos este 27 de enero en la puerta del Ministerio de Cultura (Mincult) son una redición, en menor escala, del mismo guion aplicado dos meses antes en el mismo lugar. Esta vez fue un grupo más reducido y mucho menos heterodoxo.

Frente a la pluralidad de posturas y aspiraciones de noviembre, ahora todos los concurrentes estaban alineados políticamente en torno a un discurso que adversa, más o menos abiertamente, la institucionalidad cultural cubana. Los acompañaba un grupo de periodistas y comunicadores que trabajan para medios que sí son claramente financiados para adversar el Estado cubano.

La insistencia en torno al Mincult, en detrimento de otros ministerios mucho más relacionados con sus reclamos, da una idea de la importancia que tiene este Ministerio en el esquema de negación del orden social vigente. El no aceptar el diálogo ofrecido en múltiples ocasiones, y transmitido en video directo por ellos mismos, evidencia que la intención detrás de esta movida era esencialmente mediática.

El intento por capitalizar políticamente los hechos del 27 de noviembre lleva a forzar constantemente escenarios de tensión que posibiliten situaciones de conflicto. El objetivo a mediano plazo parece ser colocar regularmente en el debate público nacional este tipo de hechos, obligar a la institucionalidad a una larga cadena de explicaciones y contra demostraciones que la desgasten y dotar de una legitimidad simbólica a jóvenes figuras emergentes, con obras todavía en proceso de maduración y a otras sin obra alguna.

Se busca canalizar inquietudes artísticas legítimas, que muchas veces guardan relación con las propias carencias materiales de la actualidad, con la insuficiencia de las instituciones, etc. para irlas llevando cada vez más a posiciones con un sentido político directo.

La estrategia de fondo es ir vaciando de sentido progresivamente la institucionalidad cubana, no solo la cultural, hasta llevar al Estado a una situación de crisis donde se pueda forzar el cambio, ya sea por vía violenta, ya sea por la profunda crisis de funcionamiento, que haga inoperante el aparato.

Esto no es paranoia, es historia. Este fue el esquema que se aplicó en contra de las sociedades de Europa del Este y más particularmente en contra de la URSS. En su magnífico libro La CIA y la guerra fría cultural la investigadora Frances Stonor Saunders demuestra cómo el campo cultural era y es un espacio de batalla privilegiado.

El socialismo se realiza a través de sus instituciones. Al calor del proceso revolucionario, surgen las nuevas instituciones mediante las cuales se canalizará la voluntad política de este. La institucionalidad revolucionaria es resultado por un lado de los reclamos populares y, por otro, de la voluntad política. Esto no quiere decir, desde luego, que sean eternas o que cumplan siempre correctamente su función. Algunas tienden, con el tiempo, a enfermarse de ineficiencia y burocracia. Otras se vacían de sentido.

El deber del Gobierno revolucionario es someter a una revisión permanente el funcionamiento de la institucionalidad. Transformar prácticas, destrozar burócratas y llevar las instituciones a un funcionamiento que responda verdaderamente a las necesidades de los sectores sociales que representan. Y hacerlo mediante el diálogo permanente con el pueblo, sometidos al control crítico de este.

Pero este ejercicio necesario no tiene nada que ver con la negación total de la institucionalidad revolucionaria. Desear que un organismo funcione mejor no tiene nada que ver con desconocerlo. La estrategia que aplican sostenidamente hoy en contra del Mincult responde a un espíritu de deslegitimación y desconocimiento. De ahí que no interese entonces llegar a un diálogo resolutivo, sino generar situaciones de crisis. Interesa más el espectáculo que la palabra.

La experiencia de la URSS demuestra que, con todos los errores políticos y problemas sociales, los pueblos soviéticos vivían mejor bajo el socialismo que en el modelo neoliberal que lo sucedió. Y no porque consumieran más, el socialismo no puede ser un problema cuantitativo, sino porque tenían más oportunidades de desarrollo humano, distribuían mucho mejor la riqueza que se generaba y la esperanza y calidad de vida del pueblo era mucho más alta

Esto sin idealizar. La URSS tenía grandes y profundos problemas, como los tiene cualquier proyecto real y los cubanos hemos sacado y debemos continuar sacando múltiples lecciones de ese proceso. La principal, quizá, para el funcionamiento de las instituciones: el burocratismo es enemigo del socialismo.

Lo interesante del proceso en la URSS fue que se logró llevar a amplios sectores de la cultura y la sociedad a actuar en contra de sus propios intereses. Esta es una lección que no podemos perder de vista.

Tampoco se trata de demonizar los espacios no institucionales. En una sociedad civil rica y conectada con el mundo es normal que además de lo que se pueda gestar institucionalmente, existan numerosos proyectos paralelos. El deber de la institución es acompañarlos y apoyarlos siempre que se pueda. Ellos son parte de la riqueza cultural y espiritual de la nación. Pero hay que saber diferenciar sentidos y separar el trigo de la paja.

El ataque contra el Mincult es esencialmente contra el proyecto soberano y socialista de país. De ahí que se apele a fórmulas vagas, a reclamos políticos confusos que parecen pedir mucho y no comprometen a nada. Los conceptos son dados cargados. Pedir libertad de expresión, sin especificar la naturaleza y las formas de esta libertad, es apelar a la abstracción de las representaciones liberales, detrás de las cuales está siempre la lógica del capitalismo.

Hay mucho que sanar en el cuerpo de la cultura. Pero la solución no la traerán los especuladores del escándalo, sino las miles de cubanas y cubanos dispuestos a un diálogo inclusivo para pensar críticamente el país mejor que todos queremos.

El no aceptar el diálogo ofrecido en múltiples ocasiones, y transmitido en video directo por ellos mismos, evidencia que la intención detrás de esta movida era esencialmente mediática.

La institucionalidad revolucionaria es resultado por un lado de los reclamos populares y, por otro, de la voluntad política.

En una sociedad civil rica y conectada con el mundo es normal que además de lo que se pueda gestar institucionalmente, existan numerosos proyectos paralelos. El deber de la institución es acompañarlos y apoyarlos siempre que se pueda

Fuente: REDHCUBA

FIDEL Y LA CULTURA. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

Soy una superviviente de aquellas intensas jornadas de debate en la Biblioteca Nacional clausuradas por el discurso de Fidel conocido luego con el nombre de Palabras a los intelectuales. Los participantes respondían a un variado perfil. La mayoría estaba conformada por escritores y artistas. Había también historiadores y arquitectos, en correspondencia con una concepción amplia de la cultura. Era junio de 1961, transcurridos apenas dos meses desde la victoria de Girón. Faltaba poco para la celebración del congreso que daría lugar al nacimiento de la Uneac.

La conmemoración de las efemérides no puede congelarse en un ritual evocativo de un conjunto de fotos fijas detenidas en el tiempo. Ofrece la oportunidad de convocar a la reflexión productiva, volcada hacia los grandes temas de la contemporaneidad. Raudales de tinta se han derramado en torno a un acontecimiento que sentaba las bases de la política cultural de la Revolución Cubana. Animados por intereses políticos contrapuestos, se han centrado en el análisis de la célebre fórmula “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución, nada”, síntesis de uno de los aspectos abordados en el examen del ancho campo de la cultura. Se daba así respuestas a las interrogantes sobre la libertad de creación, planteada a partir del veto interpuesto por el Icaic a la exhibición en los cines del documental PM.

El enfoque segmentado prescinde del contexto. La victoria alcanzada en Girón no implicaba el abandono del asedio al que estaba sometida Cuba. La subversión que alentaba el uso de la violencia prosiguió. Con ese respaldo, los alzados subsistían en el Escambray y en otros territorios rurales. Imponían la concentración de recursos militares y paralizaban el desarrollo económico en esas zonas. El reclamo del cese de las agresiones condujo a la Crisis de Octubre. Por lo demás, la Revolución no renunciaba a la singularidad de su proyecto. La opción socialista se fundía orgánicamente con la fidelidad a la causa descolonizadora y al compromiso internacionalista, tal y como se ratificaría en la II Declaración de La Habana, a comienzos de 1962.

El camino socialista garantizaba la defensa de la siempre postergada soberanía nacional. Sin embargo, como lo afirmaría Fidel en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, quedaba por dilucidar el mejor modo de hacerlo. Son bien conocidas las polémicas de la época al respecto, muchas de ellas estimuladas por el Che. Sin acallar la pluralidad de puntos de vista, había que construir consenso en la vida pública y en la cultura, lo cual no significaba la imposición de la homogeneidad en el pensar, sino la conjunción de voluntades diversas en función del logro de un proyecto social.

En el ámbito de la cultura, la directiva de la Uneac ratificaba el reconocimiento de la convergencia generacional y el compromiso activo de los portadores de distintas orientaciones estéticas. Alrededor de Nicolás Guillén se congregaban Lezama y Carpentier, así como Roberto Fernández Retamar, Lisandro Otero y Fayad Jamís. Pablo Armando Fernández sería el portador de las llaves de la casona de 17 y H.

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CIENCIA, CONCIENCIA Y CONSECUENCIA. PEDRO DE LA HOZ

Fernando Ortiz

PEDRO DE LA HOZ

Por los días en que el joven poeta y etnólogo en formación, a punto de irrumpir en la lírica con paso firme y sentar los pilares de la novela testimonio, visitaba al sabio en la casona de L y 27, en el Vedado, tenía muy claro ya la enorme trascendencia de la obra de aquel hombre y el valor imperecedero de sus lecciones, pero distaba mucho de imaginar que tres décadas después, alentado por Armando Hart y Abel Prieto, asumiría a plenitud la misión de multiplicar el legado del maestro, a partir de la creación, el 21 de septiembre de 1995, de la Fundación Fernando Ortiz.

Miguel Barnet y sus colaboradores, y junto a ellos la comunidad académica y el movimiento intelectual y artístico cubanos, pueden mirar con orgullo la cosecha de la Fundación a lo largo de estos 25 años, y la consecuencia con que han desplegado los objetivos y proyectos de una institución que prestigia a la sociedad civil insular.

Si como ha dicho el presidente de la Fundación, Don Fernando fue «un espejo de lo cubano que nos hizo descubrir y revalorizar zonas ocultas de la realidad», también cabe decir que, en el tiempo transcurrido, sobre la base del principio orticiano de cultivar «ciencia y conciencia», han sido fecundas las contribuciones a la vida cultural y al tejido social de la nación.

Esa labor, metódica, sistemática, persistente, muchas veces fuera del foco de los reflectores y renunciando a  golpes de efecto mediáticos, se ha sostenido desde el entendimiento de una vocación de servicio en la que el ejercicio científico dinamita compartimentos estancos para debatir e insertarse en procesos de cambio tan complejos como los que ha registrado el país en el cruce de uno a otro siglo.

Un primer anillo de interés se sitúa, por supuesto, en la promoción de la obra de Don Fernando: reediciones, rescate de textos inéditos y desarrollo de estudios acerca de los diversos campos en los que actuó el sabio. Entre las más recientes novedades destaca el ingente trabajo de clasificación, ordenamiento y depuración del epistolario del polígrafo en cuatro tomos, que abarcan el dilatado plazo de 1920 a 1963. Tantos empeños cristalizaron con la proclamación de la obra y el legado de Fernando Ortiz como Patrimonio Cultural de la Nación. 

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PRESIDENTE DÍAZ-CANEL: LA IDENTIDAD HAY QUE ABORDARLA DESDE LA CULTURA

En la reunión se analizó la implementación de la política de comunicación institucional y social del Ministerio de Cultura. Foto: Estudio Revolución

Según se dio a conocer, se trata de estructurar un programa que abarque todas las áreas de la creación para garantizar la hegemonía en los medios de contenidos de la más alta calidad, representativos de los mejores valores de la identidad nacional.

Alexis Triana, director del Centro de Comunicación Cultural, comentó que no pocos logros se constatan desde que comenzó a implementarse esta estrategia en 2017. Entre ellos, el incremento de la promoción cultural, la generación de contenidos y la producción audiovisual.

Asimismo, se consolida y desarrolla un sistema de medios de comunicación propios, que tiene sus mejores referentes en el Noticiero Cultural de la Televisión Cubana, la revista digital La Jiribilla y el periódico Cubarte.

A la par, aumenta el uso de las redes sociales para la divulgación de la cultura y crece el número de jóvenes que se acerca a estos sitios. En ese sentido, se destaca la página  web del Ministerio de Cultura, la cual desde febrero de 2017 ha puesto en circulación cerca de cinco mil publicaciones, con 200 mil visitantes y casi dos millones de visitas.

Se aprecia un mayor uso de la identidad visual del organismo y durante el año 2018 se colocaron más de 500 cápsulas audiovisuales y videos del sistema institucional de la cultura en el horario estelar de las trasmisiones de la radio y la televisión.

Al respecto, el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, consideró que “cuando de verdad se despliegan todas las herramientas de la comunicación y se ponen en función de divulgar esos contenidos, la aceptación y el resultado general terminan sorprendiendo”.

Tenemos el deber, comentó, de ofrecer una imagen de este país diferente a la que normalmente difunden los grandes medios. Existe una extraordinaria potencialidad en el Ministerio de Cultura para producir contenidos, tenemos el deber nosotros de desplegarnos y organizarnos mejor para ponerlo online.

En la reunión se conocieron también las dificultades que atentan contra la labor comunicacional. A las carencias tecnológicas y la escasa conectividad, se suman los insuficientes vínculos con instituciones como Casa de las Américas y la Red en Defensa de la Humanidad, así como con la prensa extranjera. El ejercicio regular de una crítica cultural eficaz en la prensa continúa siendo asignatura pendiente.

Entre los principales logros de la implementación de esta política está una mayor correspondencia entre las prioridades y jerarquías del Ministerio de Cultura con los contenidos que difunden los medios, a la vez que se perfecciona el trabajo conjunto con el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Sobre el tema, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros destacó como elemento fundamental la presencia, en las redes sociales y en toda la comunicación social que se haga, del pensamiento, el trabajo de los artistas cubanos, de los creadores, dando esencias de contenido para enfrentar la perversidad mediática que trata de fracturar nuestra identidad. La identidad hay que abordarla desde la cultura, apuntó.

El mandatario convocó a seguir trabajando por una mayor eficiencia en las relaciones entre la cultura y los medios. “Se han hecho esfuerzos, pero tenemos que lograr que todo lo mejor del arte cubano esté, por ejemplo, en Youtube, porque es donde la gente está buscando audiovisuales. Ahí tienen que estar los mejores musicales, los mejores animados, las mejores películas, los mejores documentales. La riqueza cultural de este país es lo que nos distingue”

Fuente: CUBADEBATE

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR, SIEMPRE EN NOSOTROS. RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

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El Capítulo Cubano de la Red “En defensa de la humanidad” hace públicas sus condolencias por el fallecimiento de uno de sus miembros fundadores, el gran poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar.

Fue una de las figuras más lúcidas de la vanguardia intelectual que acompañó con su obra y entrega personal la realización de la utopía emancipadora de la Revolución. Contribuyó de manera relevante, desde la Casa de las Américas, a promover en toda nuestra región lazos e intercambios perdurables, basados en fomentar en una auténtica cultura de la resistencia y en el reconocimiento de nuestras comunes raíces
históricas y espirituales.

Caliban, uno de sus ensayos más trascendentes, constituye un referente obligado en la construcción del pensamiento descolonizador, hoy más necesario que nunca.

A su extensa labor investigativa y ensayística, se añade su extraordinaria obra poética, crónica apasionada de los años más difíciles y hermosos de la épica revolucionaria.

A Roberto, ejemplo de lealtad, sencillez y disciplina revolucionarias, no lo vamos a olvidar nunca. Esta es también su Casa.

REDH-Cuba

La Habana, 20 de julio de 2019

DESAFÍOS ACTUALES DE LA CULTURA CUBANA. MIGUEL BARNET

 

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MIGUEL BARNET

Desde que se iniciaron los trabajos preparatorios de este IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, los intercambios en las diferentes comisiones y en los comités provinciales de la organización, se ha propiciado entre nosotros una honda reflexión colectiva en torno a los desafíos que encara la cultura cubana en los tiempos actuales, íntimamente vinculados con los que enfrenta hoy la Revolución. Varias preguntas esenciales han estado presentes en todo momento: ¿cómo podemos los escritores y artistas agrupados en la Uneac ayudar más a nuestro país en la presente coyuntura?; ¿cómo contribuir de manera más activa al perfeccionamiento de nuestra política cultural?; ¿cómo combatir con mayor eficacia los intentos de dividirnos y el impacto de la oleada colonizadora global en la sociedad cubana?; ¿cuáles propuestas podernos hacer que nos aproximen a la conquista de nuevos espacios para el crecimiento de la vida espiritual de la nación?

Se hace necesario evaluar en primer término del contexto internacional en que este foro tiene lugar.

Nuestra región logró avances en la pasada década en materia de integración, salud, educación, cultura, inclusión social y soberanía, a partir del impulso que recibieron de Fidel y de Chávez los ideales de Bolívar y Martí. A ellos se sumaron Lula y Dilma, Evo, Correa, Daniel, Néstor y Cristina Kirchner, y se llegó a crear la CELAC –reverso ético y solidario de la desprestigiada OEA– que proclamó a nuestra región como “zona de paz”.

Hoy, como sabemos, la situación ha cambiado de modo trágico. Nuestra América y el Caribe sufren la arremetida del Imperio y de una ultraderecha neofascista que actúa sin ningún pudor. Emplean sistemáticamente la mentira, las llamadas fake news y acuden a la manipulación más sofisticada de la opinión pública a través de los medios y las redes sociales; se apoyan en amañados procesos parlamentarios y judiciales para inhabilitar a líderes de izquierda; y violan las normas más elementales de la convivencia internacional, mientras legitiman la injerencia, la ley del más fuerte y las agresiones de toda índole, incluida la amenaza militar directa.

El gobierno de Estados Unidos ha resucitado la Doctrina Monroe y la filosofía del macartismo para lanzar una ofensiva abierta dirigida de manera particular contra Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Derrotar a la Revolución cubana es una de sus principales obsesiones. Ha recrudecido de manera feroz e implacable el bloqueo con la activación de la Ley Helms-Burton en todo su alcance; plan de saqueo y recolonización de carácter abiertamente extraterritorial. Persigue sin tregua las transacciones financieras de Cuba y hace lo imposible por desalentar la inversión extranjera y obstruir cada uno de los empeños del país para salir adelante.

Frente a la campaña de mentiras y tergiversaciones que nos ha acosado desde 1959, los escritores y artistas cubanos hemos sido siempre defensores de la causa de la Revolución en todos los escenarios nacionales e internacionales. El lenguaje del arte y de nuestros intelectuales ha llegado muchas veces adonde no pueden acceder diplomáticos y representantes oficiales del país. Ahora las circunstancias exigen más de nosotros. Contamos con innumerables creadores e instituciones a los que podemos acudir en esta hora decisiva. Debemos ser portadores de la verdad de Cuba dondequiera que pueda hacerse escuchar.

La dirección de la Revolución sabe que hoy, como en todas las coyunturas, puede contar con nosotros.

Estamos comprometidos con la vocación de resistencia y transformación revolucionaria de nuestra sociedad. El legado de la generación histórica que nos condujo hasta aquí se afianza y multiplica. Raúl, al frente del Partido, es depositario de la tradición emancipatoria que permanentemente nos convoca.

El presidente Díaz-Canel y la nueva generación de dirigentes, que cuentan con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo y, como parte de él, de nuestros intelectuales y artistas, son hoy expresión de continuidad, inspirada en la obra y el ejemplo de los que fundaron la Cuba que nació en 1959. Nuestro gobierno ha mostrado un estilo de trabajo incansable, transparente, en contacto directo con la población, pendiente siempre de los más necesitados, en una batalla cotidiana contra la burocracia, la corrupción, la rutina y la insensibilidad.

Luego de la aprobación por amplia mayoría de la nueva Constitución de la República, nuestra institucionalidad se halla inmersa en un proceso de cambios trascendentes que se reflejan, de un modo u otro, en la cultura.

Al ratificar la voluntad de seguir avanzando en la construcción de una sociedad socialista, caracterizada por la sostenibilidad del desarrollo económico y social, la democracia participativa, la solidaridad, la inclusión, la justicia y estrategias que promuevan la equidad; los escritores y artistas tenemos el deber de ayudar desde la creación y el pensamiento a la materialización de las aspiraciones del pueblo cubano.  Seguir leyendo DESAFÍOS ACTUALES DE LA CULTURA CUBANA. MIGUEL BARNET

HOMENAJE A BERTA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTIDe manera recurrente, en los últimos años Berta Martínez evocaba la época de Prado 111 cuando en los 50 del pasado siglo el grupo de teatro Prometeo, bajo la dirección de Francisco Morín, ofrecía regularmente sus funciones a un grupo reducido de fidelísimos espectadores. Cuentan que en una ocasión, antes de iniciar el espectáculo, un actor intentó dirigirse al «estimado público». «El público soy yo», respondió desde la penumbra una voz solitaria.

La sala era pequeña, escasamente amueblada y sujeta a las condiciones de la temperatura ambiente. Se disponía también de un escenario reducido. Atenidos a un repertorio contemporáneo, no tenían que invertir en vestuario de época. Carecían del respaldo de la prensa acreditada en los medios de más amplia circulación. Con empecinamiento de fundadores, ensayaban con rigor, seguían estrenando mes tras mes.

Trabajaban con vistas a afinar un oficio, definir un modo de hacer y conquistar, con paciencia y sistematicidad, un público potencial. Al margen de tentaciones comerciales, confiaban en el porvenir.

A contracorriente, en medio del silencio y de la soledad aparente, Prometeo pudo convocar a un notable elenco de actores. Era un tiempo de espera y de preparación. No buscaban en el teatro un medio de vida, sino un sentido de la existencia volcado hacia la necesidad de tender puentes hacia un público en formación, ese interlocutor necesario. Con el triunfo de la Revolución fue posible desplegar de nuevo la experiencia acumulada. El respaldo gubernamental abrió espacios para la profesionalización del movimiento teatral cubano. Desaparecido Prometeo, Berta Martínez se integró a Teatro Estudio, fundado en 1958, hace ahora seis décadas, surgido también en aquellos años de espera y preparación de la mano de Raquel y Vicente Revuelta.

Berta Martínez pudo desarrollar su labor de actriz en ese ámbito. Hizo mucho más. Se implicó en la dirección escénica. Con la presencia de figuras de rango notable, entre las que se contaban Abelardo Estorino, Raquel y Vicente Revuelta, coexistían en Teatro Estudio distintas concepciones acerca del modo de establecer un diálogo productivo con el público.

Coincidían todos, sin embargo, en que el disfrute de la obra tenía que remover la conciencia del espectador en lo intelectual y, al mismo tiempo, en el territorio de la sensibilidad. Para dotar de sangre y vida renovadas a los clásicos de la literatura dramática, se imponía redescubrir, mediante el estudio y la investigación, las interrogantes vigentes tras la superficie de la letra. Exigía analizar textos y contextos, transmitir ese aprendizaje a los actores y buscar eficaces fórmulas de comunicación. Berta Martínez comprendió la necesidad de conjugar gesto, palabra y música con una imagen visual impactante. Recuerdo todavía su interpretación de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, allá por los 80 del pasado siglo.

La firma del contrato matrimonial concebido como alianza de intereses se agigantaba en el centro del escenario. Con una composición inusual de fuerte impacto, la secuencia de acciones subrayaba el inminente desencadenamiento de la tragedia.

Hace muchos años, la lectura de Los miserables, de Víctor Hugo, me reveló la existencia inquietante de una realidad sumergida bajo la superficie de la ciudad. El arte auténtico constituye una vía específica de conocimiento de las zonas más profundas de la realidad.

En medio de la soledad, el desamparo y la adversidad, una generación de artistas cubanos entregó noches sin sueño a la tarea de ir edificando las bases de un oficio, al estudio y a la experimentación.

Aspiraban a contribuir con su obra al crecimiento espiritual de la sociedad en la que habían nacido. Creían en el mejoramiento humano, en la posibilidad de transformar, desde lo más íntimo, el mundo que los rodeaba. Así germinó nuestro Ballet Nacional y se exploraron los caminos de la danza contemporánea. No tenían la percepción, por aquel entonces, del alcance de la tarea fundacional que habría de cristalizar con el triunfo de la Revolución de enero. Con ese auspicio, su obra encontró, en el público naciente, el interlocutor deseado.

Integrada a esa generación fundadora, Berta Martínez se ha marchado. Pero el sello personal de su obra permanece y contribuye a configurar la historia del movimiento teatral cubano.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

BLOQUEO VS. CULTURA. PEDRO DE LA HOZ

 

PEDRITO 2

PEDRO DE LA HOZ

¿Cómo entender que profesores y estudiantes del prestigioso Berklee College of Music, deseosos de intercambiar saberes y experiencias con sus colegas de la Isla, no pudieran viajar a Cuba, advertidos por el gobierno de Washington de que estarían en territorio hostil? ¿O que 15 agrupaciones artísticas norteamericanas cancelaran visitas previstas entre octubre del 2017 y abril del 2018? ¿O que el tercer foro binacional de editores, distribuidores y agentes literarios, que debía efectuarse en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2018, fuera suspendido por la ausencia de los representantes del vecino país?

Estos son apenas algunos de los hechos recientes que tipifican los efectos del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba en el campo de la cultura, situación prolongada en el tiempo y recrudecida luego de la firma del memorando presidencial del 16 de junio del 2017 en Miami y las nuevas regulaciones adoptadas en consecuencia el 8 de noviembre de ese año por los departamentos de Estado y del Tesoro.

Fidel y Hemingway se saludan en uno de sus encuentros tras el triunfo revolucionario en la Isla. Foto: Cortesía del autor

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“HABRÁ QUE ACOMPAÑAR A ESA VANGUARDIA JOVEN QUE USTEDES REPRESENTAN”. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

Intervención de la Dra. Graziella Pogolotti durante la sesión inaugural del Tercer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). La Dra. Pogolotti es Premio Nacional de Literatura y Enseñanza Artística, y ostenta la distinción Maestra de Juventudes otorgada por la AHS.

Vuelvo a estar con ustedes al cabo de cinco años, porque compartimos algunas jornadas en el Congreso anterior. Ustedes han transitado por una larga etapa de trabajo preparatorio de este Congreso para establecer las bases de un balance y de una perspectiva crítica en relación con el tiempo transcurrido.

Después de ese proceso, el Congreso indica una causa, señala un momento de reflexión y de apertura de perspectivas hacia el trabajo futuro, el trabajo que habrá de acompañar a esa vanguardia joven que ustedes representan.

Ya que empleo el término vanguardia, me gustaría evocar las circunstancias en las cuales este concepto tomó cuerpo entre nosotros. La noción de la vanguardia irrumpió en la década del 20 del pasado siglo y fue asumida como bandera por la generación que emergía entonces. Dicha generación fue la primera formada en la República neocolonial y a diferencia de la precedente —marcada por la desilusión derivada de la frustración de la lucha independentista con la intervención norteamericana y la Enmienda Platt—, emergió por la voluntad de transformar el mundo y de formar parte pasiva de un cauce mayor por el cual pasaban las nuevas representaciones sociales de la nación cubana. En esa década del 20, efectivamente, estaba cristalizando la FEU, la organización de los estudiantes, los trabajadores y las mujeres; se estaba estableciendo entre unos y otros una plataforma de emancipación volcada hacia un proyecto emancipatorio.

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JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

Como La Marsellesa, el Himno de Bayamo irrumpió en pleno combate. Convocatoria del canto coral, tuvo extraordinario poder unificador. Por primera vez, en un espacio público, el concepto de patria tomaba cuerpo concreto. Se personificaba, porque ella «os contempla orgullosa». La noción abstracta atravesaba la conciencia. Se fundía a través de todas las fibras. Tocaba la inteligencia, el conocimiento de las características del sistema opresor, los sueños en el ámbito de la emoción y de la sensibilidad. Por esa raigambre esencial, asociada a lo más entrañable de la memoria, sus notas conmueven en días de nostalgia y de triunfo, en la urgencia de un llamado a la salvaguarda de la nación. Entonarlo nunca puede convertirse en acción rutinaria, disuelto su significado en la grisura de la cotidianidad, inmerso en los rumores de la ciudad, como sucede a veces cuando los escolares se aprestan a entrar a las aulas.

La historia de la cultura cubana está estrechamente vinculada al crecimiento de la nación. Desde su más remoto origen, aquel Espejo de paciencia relataba en versos el enfrentamiento de los lugareños con los contrabandistas  a causa del secuestro de un obispo. Sin apelar a las autoridades habían actuado de manera autónoma. El negro Salvador Golomón aparecía como héroe de la hazaña. El entorno natural se exaltaba en el elogio a los frutos de la tierra. Muy lejos todavía del contexto que conduciría a hacer insalvables las contradicciones entre los criollos y el poder colonial, el texto literario iniciaba la representación de las particularidades que definían el espacio de la isla.

Muy pronto, las inquietudes se manifestarían en el terreno de las ideas. Llama la atención que en etapa tan temprana como el siglo XVIII el obispo Morell, Arrate y Urrutia emprendieran la tarea de narrar, con los recursos entonces disponibles, la historia de la Isla. Al hacerlo, apuntaban sus particularidades y señalaban algunos atisbos de sicología social. El padre José Agustín Caballero abría una brecha  en la sustancia de un pensamiento dominado por el dogmatismo y la escolástica. Proponía un método para el acceso al conocimiento asentado en la cercanía a los datos de la realidad.

Crecido a su vera, el padre Félix Varela daría un gran salto hacia adelante. Pasaría al plano de la política, formularía una prédica emancipatoria. Exiliado de por vida, había  sembrado ideas en sus discípulos del seminario San Carlos y San Ambrosio y persistió siempre en mantener contacto vivo con su tierra de origen.

Los tiempos, sin duda, habían cambiado. La Revolución Francesa proyectó su ideario renovador y las guerras de independencia en América Latina situaron en el horizonte la posibilidad real de romper el yugo colonial que se iba haciendo muy pesado por la exacción de los bienes del país para satisfacer las necesidades de la metrópoli y la falta de acceso de los nativos a los niveles de decisión  respecto a la política imperante.  Seguir leyendo JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

PENSAR LA CIUDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

Allá por los años 30 del pasado siglo, Jorge Mañach entrevistó a Enrique José Varona. La voz del anciano era apenas un susurro. Portador de numerosas cicatrices, había algo hermoso en aquel viejo maestro. Conservaba la vivacidad de espíritu y una valentía sin desplantes. Así pudo desafiar la tiranía de Machado y abrir las puertas a los jóvenes que la combatían. Padeció las represalias. Casi al término de su existencia fue víctima del brutal allanamiento de su hogar.

Como los seres humanos, las ciudades tienen vida e historia. Cargan con las cicatrices del tiempo; son seres animados por el espíritu de la memoria. Desde esa perspectiva, debemos pensar La Habana en vísperas de su medio milenio. Tantos son los problemas que se amontonan y se atropellan para despejar el camino, que hay que definir conceptos, proponer objetivos, divulgarlos y lograr, de esa manera, la complicidad de los pobladores. El medio milenio no será una meta a cumplir sino un recomienzo abierto hacia el futuro.

La noción de urbanismo se hizo realidad concreta entre nosotros después del triunfo de la Revolución. Antes, el crecimiento de la ciudad había obedecido al anárquico rejuego del valor monetario del suelo.

Integrador de todos los factores que intervienen en la vida de la urbe, centrado en los problemas de la gente que la habita, esencialmente humanista, el urbanismo se contrapone a la visión tecnocrática, inmediatista y utilitarista. En esas circunstancias, pudo delinearse el primer plan director de desarrollo de La Habana. Se fundamentó en un análisis histórico, el de la descripción de una ciudad dispersa y extendida en el espacio, habitada ya por la cuarta parte de la población del país, deficitaria en la disponibilidad de empleos, con escasa presencia industrial, desgarrada entre las ostentosas construcciones que bordeaban la costa y la miseria de las áreas periféricas, acrecentada su demografía por el flujo constante de la inmigración interna en demanda de mejores oportunidades, beneficiada por la centralidad del aparato gubernamental, de las instituciones educacionales más importantes y los centros culturales más renombrados.

Ya entonces algunos problemas eran apremiantes. Se manifestaban en la carencia de viviendas, las insuficiencias del transporte, que se agravaban por la extensión de la ciudad y la distancia entre el hogar y el trabajo y en el considerable porcentaje de construcciones en regular o mal estado de conservación.

Para revertir la situación, se emprendieron dos acciones paralelas. Se concedió prioridad al desarrollo de ciudades y poblados del resto del país, mientras se formulaba, con la participación de los arquitectos más destacados, el proyecto de plan director de la capital.

Este contenía una visión de futuridad que lo situaba en la avanzada de la época. No prevalecía entonces la conciencia de los problemas derivados del deterioro del medio ambiente que predomina en la contemporaneidad. Sin embargo, se implementó un cinturón verde en torno a la zona central de la capital. Partía del antiguo bosque de La Habana —Parque Metropolitano—, se extendía por el cordón de la ciudad y alcanzaba el Parque Lenin, el Jardín Botánico y el Zoológico. Son centenares de hectáreas que oxigenan la urbe. Ahí están para disfrute de nativos y visitantes.  Seguir leyendo PENSAR LA CIUDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

REMEMBRANZAS DEL LOMERÍO. GRAZIELLA POGOLOTTI

«Cabaiguán» había sido chofer de rastras que transportaban bolos por los caminos intrincados de las montañas. Ahora estaba a cargo del camión del grupo de teatro Escambray. Laurette Séjourné —reconocidísima antropóloga franco/mexicana—  y yo,  viajábamos junto a él, apretadísimas en el limitado espacio de la cabina.

Para mostrar su habilidad, bordeaba precipicios, mientras nos explicaba el trabajo artístico del colectivo al que se había entregado con lealtad y entusiasmo, alejado durante meses, en razón de su compromiso laboral, de su natal Fomento.

Invitadas a conocer los primeros resultados del salto hacia el vacío emprendido bajo la dirección de Sergio Corrieri, compartíamos el hábitat común, una  de aquellas casamatas provisionales destinadas a la estancia transitoria de los obreros de la construcción. Se vivía bajo extrema tensión. Los últimos ensayos daban el toque final a la primera confrontación con un público que accedía por primera vez al disfrute de un espectáculo teatral.

Al cabo de meses de estudios, investigación, dudas, desaliento, debates —a veces ríspidos— había llegado la hora de la prueba decisiva. Era un lugar solitario conocido como El Bedero, en las cercanías de Cumanayagua. Un bohío tradicional constituía el único referente escenográfico. Sentadas sobre la yerba húmeda, Laurette y yo permanecíamos en la primera fila. Los espectadores se mantenían de pie. Llegados desde lejos, muchos amarraban los caballos a prudente distancia. Sin tapujos, despojada de edulcorante, La Vitrina, de Albio Paz, abordaba un conflicto latente en la zona. Los campesinos habrían de decidir el camino a tomar ante la propuesta de un cambio de vida asociado a un plan de desarrollo genético con vistas a acrecentar la producción de leche, quesos y helados.

En medio de la oscuridad de la noche, el resplandor de la electricidad se observaba en el horizonte lejano. Quienes accedieran a incorporarse al proyecto, dispondrían de agua corriente, refrigerador para la conservación de los alimentos y televisor para distraer el tiempo de ocio.

 La modernidad irrumpía en medio de tradiciones arraigadas durante generaciones. Ajena al empleo de procedimientos realistas, la presentación escénica, con sus componentes satíricos y sus rasgos de humor negro, estremecía la conciencia individual de cada espectador, lo invitaba al reconocimiento de su verdad y de la naturaleza de sus conflictos.

Concluida la representación, se abrió un debate que se extendía mientras la noche seguía avanzando. De común acuerdo, se repetiría  la función al día siguiente con el propósito de proseguir el diálogo. Acudió una multitud. Comenzaba así una gira por todo el territorio.

Para los actores del Escambray, la experiencia sobrepasó todas las expectativas. A pesar del éxito alcanzado, no hubo festejos. Muchas interrogantes quedaban por descifrar. Implicaban el papel del arte en su irrenunciable compromiso con la búsqueda de una verdad, siempre elusiva, por sujeción a realidades históricas y humanas mutantes.

En jornadas de intensa convivencia, Laurette Séjourné había sembrado la inquietud por profundizar en el conocimiento del otro, portador de otra memoria, de otra cultura, de otro sentido de la vida.

En el transcurso de aquella breve y singular experiencia, surgió en Laurette Séjourné la necesidad de dejar constancia testimonial en un libro. Abriría un paréntesis en sus investigaciones sobre la cultura prehispánica. La antropóloga que habitaba en ella observaba, escuchaba, formulaba preguntas.

En esta ocasión no se trataba de rescatar los restos de una cultura tronchada por el embate de la colonización. Estaba ante una realidad viviente, en pleno proceso de gestación. Remisa a la simplificación reduccionista de la terminología abstracta, su interés se volcaba hacia las repercusiones  de la Revolución Cubana en el subsuelo movedizo de la conciencia humana.

Su mirada se detuvo en el grupo de actores que compartieron con ella horas de trabajo, noches de convivencia en el albergue, conversaciones reveladoras de dudas, vacilaciones, e instantes de plenitud. Obtuvo de Sergio Corrieri algunas páginas de su diario íntimo, complementado con entrevistas a los integrantes del colectivo.

Mediante un sutil manejo del  montaje, construyó un relato que merece ser rescatado del olvido cuando se cumple medio siglo de la fundación del grupo Escambray por un número reducido de teatristas que decidieron correr todos los riesgos al saltar hacia lo desconocido para tender puentes de diálogo con interlocutores marginados hasta entonces del mundo del espectáculo.

Estaban desprovistos de las herramientas necesarias para implementar la comunicación más efectiva con un universo desconocido, sin caer en la tentación  facilista de un didactismo paternalista, sin renunciar tampoco al indispensable rigor artístico. Poco a poco, ampliaron su radio de acción con un trabajo dirigido al público infantil.

Instalados definitivamente, construyeron con sus propias manos el campamento de La Macagua. Corrieri no estuvo solo. Contó con la participación activa de sus colaboradores. Tuvo a su lado a Gilda Hernández, entrenada en la investigación social, actriz, directora, supervisora de la buena marcha de los aspectos prácticos impuestos por el vivir común.  Allá, en su modesta casita, todos sabían que habrían de encontrar una taza de café y un espacio para la reflexión, la sabrosa conversada y las confidencias. Solo la enfermedad pudo arrancarla de un sito donde había decidido echar la vida y hacer su pedacito de Revolución.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

ESCRITOR FRANCISCO LÓPEZ SACHA DISERTA EN SERBIA ACERCA DE PROCESO HISTÓRICO DE LA CULTURA CUBANA

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Francisco López Sacha, escritor cubano. Foto: ARCHIVO

Belgrado, 7 jun (PL) Sabemos lo que vale la cultura, la hemos pagado con nuestra sangre, y no se la vamos a regalar al mercado, sentenció hoy el escritor cubano Francisco López Sacha en una tribuna celebrada en esta capital.

CLOSED. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA

GRAZIELLA POGOLOTTI

Aquí y allá, en establecimientos comerciales de carácter privado se extiende, como por onda expansiva, el uso de anuncios en inglés. Esa presencia comienza a invadir el espacio público. En estas circunstancias, es imprescindible recordar que el español constituye la lengua oficial en nuestro país. Portadora de , componente esencial de nuestra cultura, integra los factores constitutivos de la nación soberana. Por demás, la ley impone la exigencia de su cumplimiento obligatorio por parte del conjunto de los ciudadanos.

Cabría suponer que entre los comerciantes de reciente estreno se manifiesta la tentación de complacer, por esta vía, a los visitantes de otros países que, en flujo creciente, llegan al nuestro, aunque no todos sean hablantes nativos del inglés.

Se trata de una apreciación errónea. Las motivaciones de los viajeros son múltiples. Muchos se solazan con los atractivos de la naturaleza, disfrutan del sol y la playa. Otros prefieren frecuentar las ciudades, interesados por los valores patrimoniales que las singularizan y por el comportamiento de un pueblo comunicativo, callejero, acogedor y cordial, tal como lo reconocieron quienes pasaron temporadas entre nosotros desde los tiempos de la colonia. En el ámbito edificado y en las gentes que lo habitan, descubren los valores de una cultura diferente, amasada a través de una historia específica.

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FALLECE EL INTELECTUAL Y POLÍTICO CUBANO ARMANDO HART DÁVALOS

Armando Hart durante la última Feria del Libro, la cual fue dedicada a su obra. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Armando Hart durante la última Feria del Libro, la cual fue dedicada a su obra. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El reconocido intelectual y político cubano, Armando Hart Dávalos, falleció a sus 87 años esta tarde en La Habana, debido a una insuficiencia respiratoria.

Hart Dávalos integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y luego del triunfo de la Revolución Cubana asumió como ministro de Educación hasta 1965 y desde 1976 hasta 1997 fungió como ministro de Cultura. Fue miembro fundador del Comité Central y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

Escribió decenas de libros sobre la cultura y la política cubana y mereció importantes distinciones.

Su cadáver será expuesto en el Centro de Estudios Martianos, en Calzada y 4, en el Vedado, a partir de las 9 de la noche de este domingo, donde será velado hasta las 10 de la mañana del lunes. Posteriormente por decisión familiar será cremado.

Premios obtenidos por Armando Hart

El Doctor Armando Hart Dávalos recibe el Premio Nacional de Periodismo. Foto: Yoandry Ávila.

  • Medalla de la UNESCO por el bicentenario del nacimiento del libertador Simón Bolívar.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Soka Gakkai (Japón).
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oriente
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana
  • Miembro de honor de la Unión Nacional de Juristas de Cuba
  • Miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba
  • Orden Félix Varela de Primer Grado, máxima condecoración que se otorga intelectuales cubanos y extranjeros
  • Orden José Martí, que se otorga a jefes de Estado o Gobierno por grandes hazañas en favor de la paz y la humanidad.
  • Medalla Raúl Roa García, otorgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.
  • Medalla Haydeé Santamaría
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Simón Bolívar, de Barranquilla, Colombia. (7 de abril de 2011).
  • Doctor Honoris Causa en Educación por la Universidad José Martí de Latinoamérica en Monterrey, México
  • Premio Nacional de Periodismo José Martí. Unión de Periodistas de Cuba

Libros escritos por Armando Hart

Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, junto a los miembros del Buró Político, Armando Hart Dávalos, Carlos Rafael Rodriguez y Blas Roca Calderio, en la Gala inaugural del VI Festival Internacional de Ballet, celebrado en ciudad de La Habana (1978). Foto: Tomás García/ Prensa Latina/ Fidel Soldado de las Ideas.

  • 1974: Discurso en homenaje a Miguel Enríquez.
  • 1975: Discurso en Dos Rios
  • 1978: Intervención en la novena reunión de ministros de cultura de los países socialistas.
  • 1983: Cambiar las reglas del juego; entrevista de Luis Báez
  • 1995: Perfiles, una colección de textos en los que analiza la vida y la obra de importantes personalidades de la política y la intelectualidad cubana, entre otras las de José Martí y su intrínseca relación con el ideario bolivariano.
  • 1995: Poner en orden las ideas
  • 1995: Retos universitarios de hoy.
  • 1995: Una pelea cubana contra viejos y nuevos demonios.
  • 1997: Aldabonazo. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1997.
  • Del trabajo cultural
  • Cambiar las reglas del juego
  • Cultura en Revolución
  • Cubanía, cultura y política
  • Hacia una dimensión cultural del desarrollo
  • Cultura para el desarrollo
  • El desafío del siglo XXI
  • Ética, cultura y política
  • 2003: 19 de mayo (discurso en conmemoracion de aniversario de fallecimiento de Jose Marti), transcripción. La Habana: Islas, 2003.
  • 2004: Aldabonazo: inside the Cuban revolutionary underground, 1952-1958: a participant’s account. Editado por Mary-Alice Waters. Macquarie University.
  • 2005: Marx, Engels, y la condición humana: una visión desde Latinoamérica, editado por Eloísa Carreras Varona y Javier Salado
  • 2008: José Julián Martí y Pérez: apóstol de nuestra América, por Armando Hart Dávalos; compilado por Eloísa Carreras Varona
  • 2009: Con la honda martiana
  • 2013: Por esto, escrito con la Dra. Eloísa Carreras Varona. La Habana: Casa Editora Abril, 2013.
  • 2014: Crónicas: Por esto II, junto con Eloísa Carreras Varona

En video, Mesa Redonda sobre Armando Hart

LA INGRAVIDEZ Y EL SUEÑO. GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

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GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

Ese juego, esa dualidad, se expresa en dos constantes de la historia cubana. La primera de ellas es la burla del cubano, eso que los estudiosos de su forma de ser han llamado el “choteo”, como en la famosa Indagación…, que Jorge Mañach publicó en 1928. La otra —casi su envés—, es esa presencia del ideal, la tendencia a entregarlo todo por una causa, el alto principio que regresa siempre en nuestra historia, cuando más muerto se le piensa.

Vitier habla —muchos han hablado— de la corruptora experiencia que vivió el pueblo de Cuba en las décadas que precedieron a la Revolución.

Pero ese pueblo burlón, que coexistía con y a veces vivía de la corrupción de la administración pública, el juego, la incredulidad en los fines de una existencia superior, demostró haber acumulado reservas morales que el entorno adverso no hizo sino, dialécticamente, potenciar.

La juventud que había vivido en el ámbito de la burla de los valores cívicos, del enriquecimiento ilícito de sus presidentes, ministros, parlamentarios, se entregó denodadamente a un proyecto que venía reclamando su materialización desde el gran siglo épico de Cuba.

Por ello, quisiera hacer ver que “choteo” e ideal son cara y cruz de una misma moneda.

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El choteo le sirvió al pueblo cubano a denunciar la corrupción que precedió a la Revolución. Foto: Internet

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¿CÓMO SE FUE HACIENDO LA CULTURA CUBANA? GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI

Acosado por la miseria y la tuberculosis, Heredia murió en el exilio. Plácido y Zenea fueron fusilados. José Martí cayó en Dos Ríos. Mientras  los poetas forjaban imágenes para una nación todavía inexistente, los pensadores labraban un ideario a través de la enseñanza. Quebrantaban la esclerosada tradición dogmática impuesta por la colonia.

El presbítero Félix Varela sentaba cátedra en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. No tuvo alumnos, formó discípulos. De manera inevitable, el camino trazado lo llevaría a la política y al debate abierto en las Cortes de España.

Perseguido, encontró refugio en una emigración sin regreso. No dejó por ello de pensar en Cuba y ejercer un magisterio espiritual. Más prudente y no menos eficaz, Luz y Caballero se entregó a la educación. En las aulas, estaban madurando los futuros combatientes. Desde entonces, ética y política comenzaban a entrelazarse de manera inseparable, visión que alcanzaría con José Martí su proyección más intensa en el verbo encendido y en la conjunción concreta de teoría y práctica.

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EN LA JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Con toda justicia, el Día de la Cultura Cubana rinde homenaje a la presentación pública del Himno Nacional en el Bayamo recién ocupado por los insurrectos. Para nosotros,  forjados  en un largo batallar contra el coloniaje, cultura y nación andan juntas. Acción y pensamiento se alimentan mutuamente en el proceso de pensar y hacer un país en tierra de huracanes, siempre amenazada, tanto por la furia combinada de los vientos y los mares como por el apetito rapaz de quienes, nunca resignados, han intentado, una y otra vez, apoderarse  de la Isla.

La raigal cubanía, afirma Abel Prieto respaldado por Fernando Ortiz, implica la asunción consciente de un destino. Se sostiene en un componente espiritual. Anida en la mente y en el corazón. Ha alcanzado su densidad mayor en el ininterrumpido batallar de siglo y medio. A pesar de los numerosos reveses, en ese  combate se iba transformando la sociedad.

La guerra contra la metrópoli española exigía la edificación  simultánea de una sociedad diferente. En gesto real y simbólico, Céspedes proclamó la independencia de Cuba y liberó a sus esclavos en Demajagua. La prédica martiana unió a los veteranos de ayer y a los obreros del tabaco. A través de Juan Gualberto Gómez tejió redes en la zona occidental de la Isla. La Cuba nueva debería surgir del esfuerzo mancomunado de blancos, negros y mestizos. En el fragor de la guerra habría de cristalizar una nación liberada también del legado infame de la esclavitud.

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