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HOMENAJE A BERTA. GRAZIELLA POGOLOTTI

BERTA 1

GRAZIELLA POGOLOTTIDe manera recurrente, en los últimos años Berta Martínez evocaba la época de Prado 111 cuando en los 50 del pasado siglo el grupo de teatro Prometeo, bajo la dirección de Francisco Morín, ofrecía regularmente sus funciones a un grupo reducido de fidelísimos espectadores. Cuentan que en una ocasión, antes de iniciar el espectáculo, un actor intentó dirigirse al «estimado público». «El público soy yo», respondió desde la penumbra una voz solitaria.

La sala era pequeña, escasamente amueblada y sujeta a las condiciones de la temperatura ambiente. Se disponía también de un escenario reducido. Atenidos a un repertorio contemporáneo, no tenían que invertir en vestuario de época. Carecían del respaldo de la prensa acreditada en los medios de más amplia circulación. Con empecinamiento de fundadores, ensayaban con rigor, seguían estrenando mes tras mes.

Trabajaban con vistas a afinar un oficio, definir un modo de hacer y conquistar, con paciencia y sistematicidad, un público potencial. Al margen de tentaciones comerciales, confiaban en el porvenir.

A contracorriente, en medio del silencio y de la soledad aparente, Prometeo pudo convocar a un notable elenco de actores. Era un tiempo de espera y de preparación. No buscaban en el teatro un medio de vida, sino un sentido de la existencia volcado hacia la necesidad de tender puentes hacia un público en formación, ese interlocutor necesario. Con el triunfo de la Revolución fue posible desplegar de nuevo la experiencia acumulada. El respaldo gubernamental abrió espacios para la profesionalización del movimiento teatral cubano. Desaparecido Prometeo, Berta Martínez se integró a Teatro Estudio, fundado en 1958, hace ahora seis décadas, surgido también en aquellos años de espera y preparación de la mano de Raquel y Vicente Revuelta.

Berta Martínez pudo desarrollar su labor de actriz en ese ámbito. Hizo mucho más. Se implicó en la dirección escénica. Con la presencia de figuras de rango notable, entre las que se contaban Abelardo Estorino, Raquel y Vicente Revuelta, coexistían en Teatro Estudio distintas concepciones acerca del modo de establecer un diálogo productivo con el público.

Coincidían todos, sin embargo, en que el disfrute de la obra tenía que remover la conciencia del espectador en lo intelectual y, al mismo tiempo, en el territorio de la sensibilidad. Para dotar de sangre y vida renovadas a los clásicos de la literatura dramática, se imponía redescubrir, mediante el estudio y la investigación, las interrogantes vigentes tras la superficie de la letra. Exigía analizar textos y contextos, transmitir ese aprendizaje a los actores y buscar eficaces fórmulas de comunicación. Berta Martínez comprendió la necesidad de conjugar gesto, palabra y música con una imagen visual impactante. Recuerdo todavía su interpretación de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, allá por los 80 del pasado siglo.

La firma del contrato matrimonial concebido como alianza de intereses se agigantaba en el centro del escenario. Con una composición inusual de fuerte impacto, la secuencia de acciones subrayaba el inminente desencadenamiento de la tragedia.

Hace muchos años, la lectura de Los miserables, de Víctor Hugo, me reveló la existencia inquietante de una realidad sumergida bajo la superficie de la ciudad. El arte auténtico constituye una vía específica de conocimiento de las zonas más profundas de la realidad.

En medio de la soledad, el desamparo y la adversidad, una generación de artistas cubanos entregó noches sin sueño a la tarea de ir edificando las bases de un oficio, al estudio y a la experimentación.

Aspiraban a contribuir con su obra al crecimiento espiritual de la sociedad en la que habían nacido. Creían en el mejoramiento humano, en la posibilidad de transformar, desde lo más íntimo, el mundo que los rodeaba. Así germinó nuestro Ballet Nacional y se exploraron los caminos de la danza contemporánea. No tenían la percepción, por aquel entonces, del alcance de la tarea fundacional que habría de cristalizar con el triunfo de la Revolución de enero. Con ese auspicio, su obra encontró, en el público naciente, el interlocutor deseado.

Integrada a esa generación fundadora, Berta Martínez se ha marchado. Pero el sello personal de su obra permanece y contribuye a configurar la historia del movimiento teatral cubano.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

BLOQUEO VS. CULTURA. PEDRO DE LA HOZ

 

PEDRITO 2

PEDRO DE LA HOZ

¿Cómo entender que profesores y estudiantes del prestigioso Berklee College of Music, deseosos de intercambiar saberes y experiencias con sus colegas de la Isla, no pudieran viajar a Cuba, advertidos por el gobierno de Washington de que estarían en territorio hostil? ¿O que 15 agrupaciones artísticas norteamericanas cancelaran visitas previstas entre octubre del 2017 y abril del 2018? ¿O que el tercer foro binacional de editores, distribuidores y agentes literarios, que debía efectuarse en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2018, fuera suspendido por la ausencia de los representantes del vecino país?

Estos son apenas algunos de los hechos recientes que tipifican los efectos del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba en el campo de la cultura, situación prolongada en el tiempo y recrudecida luego de la firma del memorando presidencial del 16 de junio del 2017 en Miami y las nuevas regulaciones adoptadas en consecuencia el 8 de noviembre de ese año por los departamentos de Estado y del Tesoro.

Fidel y Hemingway se saludan en uno de sus encuentros tras el triunfo revolucionario en la Isla. Foto: Cortesía del autor

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“HABRÁ QUE ACOMPAÑAR A ESA VANGUARDIA JOVEN QUE USTEDES REPRESENTAN”. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

Intervención de la Dra. Graziella Pogolotti durante la sesión inaugural del Tercer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). La Dra. Pogolotti es Premio Nacional de Literatura y Enseñanza Artística, y ostenta la distinción Maestra de Juventudes otorgada por la AHS.

Vuelvo a estar con ustedes al cabo de cinco años, porque compartimos algunas jornadas en el Congreso anterior. Ustedes han transitado por una larga etapa de trabajo preparatorio de este Congreso para establecer las bases de un balance y de una perspectiva crítica en relación con el tiempo transcurrido.

Después de ese proceso, el Congreso indica una causa, señala un momento de reflexión y de apertura de perspectivas hacia el trabajo futuro, el trabajo que habrá de acompañar a esa vanguardia joven que ustedes representan.

Ya que empleo el término vanguardia, me gustaría evocar las circunstancias en las cuales este concepto tomó cuerpo entre nosotros. La noción de la vanguardia irrumpió en la década del 20 del pasado siglo y fue asumida como bandera por la generación que emergía entonces. Dicha generación fue la primera formada en la República neocolonial y a diferencia de la precedente —marcada por la desilusión derivada de la frustración de la lucha independentista con la intervención norteamericana y la Enmienda Platt—, emergió por la voluntad de transformar el mundo y de formar parte pasiva de un cauce mayor por el cual pasaban las nuevas representaciones sociales de la nación cubana. En esa década del 20, efectivamente, estaba cristalizando la FEU, la organización de los estudiantes, los trabajadores y las mujeres; se estaba estableciendo entre unos y otros una plataforma de emancipación volcada hacia un proyecto emancipatorio.

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JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

Como La Marsellesa, el Himno de Bayamo irrumpió en pleno combate. Convocatoria del canto coral, tuvo extraordinario poder unificador. Por primera vez, en un espacio público, el concepto de patria tomaba cuerpo concreto. Se personificaba, porque ella «os contempla orgullosa». La noción abstracta atravesaba la conciencia. Se fundía a través de todas las fibras. Tocaba la inteligencia, el conocimiento de las características del sistema opresor, los sueños en el ámbito de la emoción y de la sensibilidad. Por esa raigambre esencial, asociada a lo más entrañable de la memoria, sus notas conmueven en días de nostalgia y de triunfo, en la urgencia de un llamado a la salvaguarda de la nación. Entonarlo nunca puede convertirse en acción rutinaria, disuelto su significado en la grisura de la cotidianidad, inmerso en los rumores de la ciudad, como sucede a veces cuando los escolares se aprestan a entrar a las aulas.

La historia de la cultura cubana está estrechamente vinculada al crecimiento de la nación. Desde su más remoto origen, aquel Espejo de paciencia relataba en versos el enfrentamiento de los lugareños con los contrabandistas  a causa del secuestro de un obispo. Sin apelar a las autoridades habían actuado de manera autónoma. El negro Salvador Golomón aparecía como héroe de la hazaña. El entorno natural se exaltaba en el elogio a los frutos de la tierra. Muy lejos todavía del contexto que conduciría a hacer insalvables las contradicciones entre los criollos y el poder colonial, el texto literario iniciaba la representación de las particularidades que definían el espacio de la isla.

Muy pronto, las inquietudes se manifestarían en el terreno de las ideas. Llama la atención que en etapa tan temprana como el siglo XVIII el obispo Morell, Arrate y Urrutia emprendieran la tarea de narrar, con los recursos entonces disponibles, la historia de la Isla. Al hacerlo, apuntaban sus particularidades y señalaban algunos atisbos de sicología social. El padre José Agustín Caballero abría una brecha  en la sustancia de un pensamiento dominado por el dogmatismo y la escolástica. Proponía un método para el acceso al conocimiento asentado en la cercanía a los datos de la realidad.

Crecido a su vera, el padre Félix Varela daría un gran salto hacia adelante. Pasaría al plano de la política, formularía una prédica emancipatoria. Exiliado de por vida, había  sembrado ideas en sus discípulos del seminario San Carlos y San Ambrosio y persistió siempre en mantener contacto vivo con su tierra de origen.

Los tiempos, sin duda, habían cambiado. La Revolución Francesa proyectó su ideario renovador y las guerras de independencia en América Latina situaron en el horizonte la posibilidad real de romper el yugo colonial que se iba haciendo muy pesado por la exacción de los bienes del país para satisfacer las necesidades de la metrópoli y la falta de acceso de los nativos a los niveles de decisión  respecto a la política imperante.  Seguir leyendo JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

PENSAR LA CIUDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

Allá por los años 30 del pasado siglo, Jorge Mañach entrevistó a Enrique José Varona. La voz del anciano era apenas un susurro. Portador de numerosas cicatrices, había algo hermoso en aquel viejo maestro. Conservaba la vivacidad de espíritu y una valentía sin desplantes. Así pudo desafiar la tiranía de Machado y abrir las puertas a los jóvenes que la combatían. Padeció las represalias. Casi al término de su existencia fue víctima del brutal allanamiento de su hogar.

Como los seres humanos, las ciudades tienen vida e historia. Cargan con las cicatrices del tiempo; son seres animados por el espíritu de la memoria. Desde esa perspectiva, debemos pensar La Habana en vísperas de su medio milenio. Tantos son los problemas que se amontonan y se atropellan para despejar el camino, que hay que definir conceptos, proponer objetivos, divulgarlos y lograr, de esa manera, la complicidad de los pobladores. El medio milenio no será una meta a cumplir sino un recomienzo abierto hacia el futuro.

La noción de urbanismo se hizo realidad concreta entre nosotros después del triunfo de la Revolución. Antes, el crecimiento de la ciudad había obedecido al anárquico rejuego del valor monetario del suelo.

Integrador de todos los factores que intervienen en la vida de la urbe, centrado en los problemas de la gente que la habita, esencialmente humanista, el urbanismo se contrapone a la visión tecnocrática, inmediatista y utilitarista. En esas circunstancias, pudo delinearse el primer plan director de desarrollo de La Habana. Se fundamentó en un análisis histórico, el de la descripción de una ciudad dispersa y extendida en el espacio, habitada ya por la cuarta parte de la población del país, deficitaria en la disponibilidad de empleos, con escasa presencia industrial, desgarrada entre las ostentosas construcciones que bordeaban la costa y la miseria de las áreas periféricas, acrecentada su demografía por el flujo constante de la inmigración interna en demanda de mejores oportunidades, beneficiada por la centralidad del aparato gubernamental, de las instituciones educacionales más importantes y los centros culturales más renombrados.

Ya entonces algunos problemas eran apremiantes. Se manifestaban en la carencia de viviendas, las insuficiencias del transporte, que se agravaban por la extensión de la ciudad y la distancia entre el hogar y el trabajo y en el considerable porcentaje de construcciones en regular o mal estado de conservación.

Para revertir la situación, se emprendieron dos acciones paralelas. Se concedió prioridad al desarrollo de ciudades y poblados del resto del país, mientras se formulaba, con la participación de los arquitectos más destacados, el proyecto de plan director de la capital.

Este contenía una visión de futuridad que lo situaba en la avanzada de la época. No prevalecía entonces la conciencia de los problemas derivados del deterioro del medio ambiente que predomina en la contemporaneidad. Sin embargo, se implementó un cinturón verde en torno a la zona central de la capital. Partía del antiguo bosque de La Habana —Parque Metropolitano—, se extendía por el cordón de la ciudad y alcanzaba el Parque Lenin, el Jardín Botánico y el Zoológico. Son centenares de hectáreas que oxigenan la urbe. Ahí están para disfrute de nativos y visitantes.  Seguir leyendo PENSAR LA CIUDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

REMEMBRANZAS DEL LOMERÍO. GRAZIELLA POGOLOTTI

«Cabaiguán» había sido chofer de rastras que transportaban bolos por los caminos intrincados de las montañas. Ahora estaba a cargo del camión del grupo de teatro Escambray. Laurette Séjourné —reconocidísima antropóloga franco/mexicana—  y yo,  viajábamos junto a él, apretadísimas en el limitado espacio de la cabina.

Para mostrar su habilidad, bordeaba precipicios, mientras nos explicaba el trabajo artístico del colectivo al que se había entregado con lealtad y entusiasmo, alejado durante meses, en razón de su compromiso laboral, de su natal Fomento.

Invitadas a conocer los primeros resultados del salto hacia el vacío emprendido bajo la dirección de Sergio Corrieri, compartíamos el hábitat común, una  de aquellas casamatas provisionales destinadas a la estancia transitoria de los obreros de la construcción. Se vivía bajo extrema tensión. Los últimos ensayos daban el toque final a la primera confrontación con un público que accedía por primera vez al disfrute de un espectáculo teatral.

Al cabo de meses de estudios, investigación, dudas, desaliento, debates —a veces ríspidos— había llegado la hora de la prueba decisiva. Era un lugar solitario conocido como El Bedero, en las cercanías de Cumanayagua. Un bohío tradicional constituía el único referente escenográfico. Sentadas sobre la yerba húmeda, Laurette y yo permanecíamos en la primera fila. Los espectadores se mantenían de pie. Llegados desde lejos, muchos amarraban los caballos a prudente distancia. Sin tapujos, despojada de edulcorante, La Vitrina, de Albio Paz, abordaba un conflicto latente en la zona. Los campesinos habrían de decidir el camino a tomar ante la propuesta de un cambio de vida asociado a un plan de desarrollo genético con vistas a acrecentar la producción de leche, quesos y helados.

En medio de la oscuridad de la noche, el resplandor de la electricidad se observaba en el horizonte lejano. Quienes accedieran a incorporarse al proyecto, dispondrían de agua corriente, refrigerador para la conservación de los alimentos y televisor para distraer el tiempo de ocio.

 La modernidad irrumpía en medio de tradiciones arraigadas durante generaciones. Ajena al empleo de procedimientos realistas, la presentación escénica, con sus componentes satíricos y sus rasgos de humor negro, estremecía la conciencia individual de cada espectador, lo invitaba al reconocimiento de su verdad y de la naturaleza de sus conflictos.

Concluida la representación, se abrió un debate que se extendía mientras la noche seguía avanzando. De común acuerdo, se repetiría  la función al día siguiente con el propósito de proseguir el diálogo. Acudió una multitud. Comenzaba así una gira por todo el territorio.

Para los actores del Escambray, la experiencia sobrepasó todas las expectativas. A pesar del éxito alcanzado, no hubo festejos. Muchas interrogantes quedaban por descifrar. Implicaban el papel del arte en su irrenunciable compromiso con la búsqueda de una verdad, siempre elusiva, por sujeción a realidades históricas y humanas mutantes.

En jornadas de intensa convivencia, Laurette Séjourné había sembrado la inquietud por profundizar en el conocimiento del otro, portador de otra memoria, de otra cultura, de otro sentido de la vida.

En el transcurso de aquella breve y singular experiencia, surgió en Laurette Séjourné la necesidad de dejar constancia testimonial en un libro. Abriría un paréntesis en sus investigaciones sobre la cultura prehispánica. La antropóloga que habitaba en ella observaba, escuchaba, formulaba preguntas.

En esta ocasión no se trataba de rescatar los restos de una cultura tronchada por el embate de la colonización. Estaba ante una realidad viviente, en pleno proceso de gestación. Remisa a la simplificación reduccionista de la terminología abstracta, su interés se volcaba hacia las repercusiones  de la Revolución Cubana en el subsuelo movedizo de la conciencia humana.

Su mirada se detuvo en el grupo de actores que compartieron con ella horas de trabajo, noches de convivencia en el albergue, conversaciones reveladoras de dudas, vacilaciones, e instantes de plenitud. Obtuvo de Sergio Corrieri algunas páginas de su diario íntimo, complementado con entrevistas a los integrantes del colectivo.

Mediante un sutil manejo del  montaje, construyó un relato que merece ser rescatado del olvido cuando se cumple medio siglo de la fundación del grupo Escambray por un número reducido de teatristas que decidieron correr todos los riesgos al saltar hacia lo desconocido para tender puentes de diálogo con interlocutores marginados hasta entonces del mundo del espectáculo.

Estaban desprovistos de las herramientas necesarias para implementar la comunicación más efectiva con un universo desconocido, sin caer en la tentación  facilista de un didactismo paternalista, sin renunciar tampoco al indispensable rigor artístico. Poco a poco, ampliaron su radio de acción con un trabajo dirigido al público infantil.

Instalados definitivamente, construyeron con sus propias manos el campamento de La Macagua. Corrieri no estuvo solo. Contó con la participación activa de sus colaboradores. Tuvo a su lado a Gilda Hernández, entrenada en la investigación social, actriz, directora, supervisora de la buena marcha de los aspectos prácticos impuestos por el vivir común.  Allá, en su modesta casita, todos sabían que habrían de encontrar una taza de café y un espacio para la reflexión, la sabrosa conversada y las confidencias. Solo la enfermedad pudo arrancarla de un sito donde había decidido echar la vida y hacer su pedacito de Revolución.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

ESCRITOR FRANCISCO LÓPEZ SACHA DISERTA EN SERBIA ACERCA DE PROCESO HISTÓRICO DE LA CULTURA CUBANA

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Francisco López Sacha, escritor cubano. Foto: ARCHIVO
Belgrado, 7 jun (PL) Sabemos lo que vale la cultura, la hemos pagado con nuestra sangre, y no se la vamos a regalar al mercado, sentenció hoy el escritor cubano Francisco López Sacha en una tribuna celebrada en esta capital.

CLOSED. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA

GRAZIELLA POGOLOTTI

Aquí y allá, en establecimientos comerciales de carácter privado se extiende, como por onda expansiva, el uso de anuncios en inglés. Esa presencia comienza a invadir el espacio público. En estas circunstancias, es imprescindible recordar que el español constituye la lengua oficial en nuestro país. Portadora de , componente esencial de nuestra cultura, integra los factores constitutivos de la nación soberana. Por demás, la ley impone la exigencia de su cumplimiento obligatorio por parte del conjunto de los ciudadanos.

Cabría suponer que entre los comerciantes de reciente estreno se manifiesta la tentación de complacer, por esta vía, a los visitantes de otros países que, en flujo creciente, llegan al nuestro, aunque no todos sean hablantes nativos del inglés.

Se trata de una apreciación errónea. Las motivaciones de los viajeros son múltiples. Muchos se solazan con los atractivos de la naturaleza, disfrutan del sol y la playa. Otros prefieren frecuentar las ciudades, interesados por los valores patrimoniales que las singularizan y por el comportamiento de un pueblo comunicativo, callejero, acogedor y cordial, tal como lo reconocieron quienes pasaron temporadas entre nosotros desde los tiempos de la colonia. En el ámbito edificado y en las gentes que lo habitan, descubren los valores de una cultura diferente, amasada a través de una historia específica.

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FALLECE EL INTELECTUAL Y POLÍTICO CUBANO ARMANDO HART DÁVALOS

Armando Hart durante la última Feria del Libro, la cual fue dedicada a su obra. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Armando Hart durante la última Feria del Libro, la cual fue dedicada a su obra. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El reconocido intelectual y político cubano, Armando Hart Dávalos, falleció a sus 87 años esta tarde en La Habana, debido a una insuficiencia respiratoria.

Hart Dávalos integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y luego del triunfo de la Revolución Cubana asumió como ministro de Educación hasta 1965 y desde 1976 hasta 1997 fungió como ministro de Cultura. Fue miembro fundador del Comité Central y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

Escribió decenas de libros sobre la cultura y la política cubana y mereció importantes distinciones.

Su cadáver será expuesto en el Centro de Estudios Martianos, en Calzada y 4, en el Vedado, a partir de las 9 de la noche de este domingo, donde será velado hasta las 10 de la mañana del lunes. Posteriormente por decisión familiar será cremado.

Premios obtenidos por Armando Hart

El Doctor Armando Hart Dávalos recibe el Premio Nacional de Periodismo. Foto: Yoandry Ávila.
  • Medalla de la UNESCO por el bicentenario del nacimiento del libertador Simón Bolívar.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Soka Gakkai (Japón).
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oriente
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana
  • Miembro de honor de la Unión Nacional de Juristas de Cuba
  • Miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba
  • Orden Félix Varela de Primer Grado, máxima condecoración que se otorga intelectuales cubanos y extranjeros
  • Orden José Martí, que se otorga a jefes de Estado o Gobierno por grandes hazañas en favor de la paz y la humanidad.
  • Medalla Raúl Roa García, otorgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.
  • Medalla Haydeé Santamaría
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Simón Bolívar, de Barranquilla, Colombia. (7 de abril de 2011).
  • Doctor Honoris Causa en Educación por la Universidad José Martí de Latinoamérica en Monterrey, México
  • Premio Nacional de Periodismo José Martí. Unión de Periodistas de Cuba

Libros escritos por Armando Hart

Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, junto a los miembros del Buró Político, Armando Hart Dávalos, Carlos Rafael Rodriguez y Blas Roca Calderio, en la Gala inaugural del VI Festival Internacional de Ballet, celebrado en ciudad de La Habana (1978). Foto: Tomás García/ Prensa Latina/ Fidel Soldado de las Ideas.

  • 1974: Discurso en homenaje a Miguel Enríquez.
  • 1975: Discurso en Dos Rios
  • 1978: Intervención en la novena reunión de ministros de cultura de los países socialistas.
  • 1983: Cambiar las reglas del juego; entrevista de Luis Báez
  • 1995: Perfiles, una colección de textos en los que analiza la vida y la obra de importantes personalidades de la política y la intelectualidad cubana, entre otras las de José Martí y su intrínseca relación con el ideario bolivariano.
  • 1995: Poner en orden las ideas
  • 1995: Retos universitarios de hoy.
  • 1995: Una pelea cubana contra viejos y nuevos demonios.
  • 1997: Aldabonazo. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1997.
  • Del trabajo cultural
  • Cambiar las reglas del juego
  • Cultura en Revolución
  • Cubanía, cultura y política
  • Hacia una dimensión cultural del desarrollo
  • Cultura para el desarrollo
  • El desafío del siglo XXI
  • Ética, cultura y política
  • 2003: 19 de mayo (discurso en conmemoracion de aniversario de fallecimiento de Jose Marti), transcripción. La Habana: Islas, 2003.
  • 2004: Aldabonazo: inside the Cuban revolutionary underground, 1952-1958: a participant’s account. Editado por Mary-Alice Waters. Macquarie University.
  • 2005: Marx, Engels, y la condición humana: una visión desde Latinoamérica, editado por Eloísa Carreras Varona y Javier Salado
  • 2008: José Julián Martí y Pérez: apóstol de nuestra América, por Armando Hart Dávalos; compilado por Eloísa Carreras Varona
  • 2009: Con la honda martiana
  • 2013: Por esto, escrito con la Dra. Eloísa Carreras Varona. La Habana: Casa Editora Abril, 2013.
  • 2014: Crónicas: Por esto II, junto con Eloísa Carreras Varona

En video, Mesa Redonda sobre Armando Hart

LA INGRAVIDEZ Y EL SUEÑO. GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

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GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

Ese juego, esa dualidad, se expresa en dos constantes de la historia cubana. La primera de ellas es la burla del cubano, eso que los estudiosos de su forma de ser han llamado el “choteo”, como en la famosa Indagación…, que Jorge Mañach publicó en 1928. La otra —casi su envés—, es esa presencia del ideal, la tendencia a entregarlo todo por una causa, el alto principio que regresa siempre en nuestra historia, cuando más muerto se le piensa.

Vitier habla —muchos han hablado— de la corruptora experiencia que vivió el pueblo de Cuba en las décadas que precedieron a la Revolución.

Pero ese pueblo burlón, que coexistía con y a veces vivía de la corrupción de la administración pública, el juego, la incredulidad en los fines de una existencia superior, demostró haber acumulado reservas morales que el entorno adverso no hizo sino, dialécticamente, potenciar.

La juventud que había vivido en el ámbito de la burla de los valores cívicos, del enriquecimiento ilícito de sus presidentes, ministros, parlamentarios, se entregó denodadamente a un proyecto que venía reclamando su materialización desde el gran siglo épico de Cuba.

Por ello, quisiera hacer ver que “choteo” e ideal son cara y cruz de una misma moneda.

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El choteo le sirvió al pueblo cubano a denunciar la corrupción que precedió a la Revolución. Foto: Internet

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¿CÓMO SE FUE HACIENDO LA CULTURA CUBANA? GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI

Acosado por la miseria y la tuberculosis, Heredia murió en el exilio. Plácido y Zenea fueron fusilados. José Martí cayó en Dos Ríos. Mientras  los poetas forjaban imágenes para una nación todavía inexistente, los pensadores labraban un ideario a través de la enseñanza. Quebrantaban la esclerosada tradición dogmática impuesta por la colonia.

El presbítero Félix Varela sentaba cátedra en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. No tuvo alumnos, formó discípulos. De manera inevitable, el camino trazado lo llevaría a la política y al debate abierto en las Cortes de España.

Perseguido, encontró refugio en una emigración sin regreso. No dejó por ello de pensar en Cuba y ejercer un magisterio espiritual. Más prudente y no menos eficaz, Luz y Caballero se entregó a la educación. En las aulas, estaban madurando los futuros combatientes. Desde entonces, ética y política comenzaban a entrelazarse de manera inseparable, visión que alcanzaría con José Martí su proyección más intensa en el verbo encendido y en la conjunción concreta de teoría y práctica.

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EN LA JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Con toda justicia, el Día de la Cultura Cubana rinde homenaje a la presentación pública del Himno Nacional en el Bayamo recién ocupado por los insurrectos. Para nosotros,  forjados  en un largo batallar contra el coloniaje, cultura y nación andan juntas. Acción y pensamiento se alimentan mutuamente en el proceso de pensar y hacer un país en tierra de huracanes, siempre amenazada, tanto por la furia combinada de los vientos y los mares como por el apetito rapaz de quienes, nunca resignados, han intentado, una y otra vez, apoderarse  de la Isla.

La raigal cubanía, afirma Abel Prieto respaldado por Fernando Ortiz, implica la asunción consciente de un destino. Se sostiene en un componente espiritual. Anida en la mente y en el corazón. Ha alcanzado su densidad mayor en el ininterrumpido batallar de siglo y medio. A pesar de los numerosos reveses, en ese  combate se iba transformando la sociedad.

La guerra contra la metrópoli española exigía la edificación  simultánea de una sociedad diferente. En gesto real y simbólico, Céspedes proclamó la independencia de Cuba y liberó a sus esclavos en Demajagua. La prédica martiana unió a los veteranos de ayer y a los obreros del tabaco. A través de Juan Gualberto Gómez tejió redes en la zona occidental de la Isla. La Cuba nueva debería surgir del esfuerzo mancomunado de blancos, negros y mestizos. En el fragor de la guerra habría de cristalizar una nación liberada también del legado infame de la esclavitud.

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A LOS OCHENTA AÑOS DE ROGELIO MARTÍNEZ FURÉ. MIGUEL BARNET

Rogelio Martínez Furé. Foto: Juvenal Balán

Me parece mentira que aquel joven espigado, de estirpe matancera y tez aceitunada hasta la quinta esencia de la mulatez, acabe de cumplir este agosto ya 80 años. El Seminario de Etnología y Folclore del año 60 lo atrajo como un imán. Su solicitud contenía, lo recuerdo bien, un expediente muy nutrido, que entre otras cosas, reseñaba una novela sobre Haití que acababa de escribir y nunca publicó. Había matriculado Derecho en la Universidad de La Habana pero abandonó los estudios jurídicos para dedicarse por entero a la investigación folclórica y a la selección de lo mejor de la poesía africana.

De aquel seminario fue él de los pocos que permaneció sin vacilación a pesar de las estadísticas y las áridas asignaturas de bibliotecología y economía política. En todo sobresalió, pero fueron las noches de juergas bohemias y los estudios sobre los cabildos y las ceremonias funerarias de la Regla de Ocha a lo que más tiempo dedicó, dedicamos mejor, en esos años de formación académica.

Tanto Argeliers León como el resto de los muy talentosos profesores que tuvimos, lo señalaron como el más dotado. Yo siempre admiré su devoción por los valores permanentes de la cultura popular cubana porque su visión no era localista sino universal y proteica como la del maestro que ambos veneramos: Don Fernando Ortiz.

Me incitó a escribir los primeros orikis de la poesía cubana contemporánea. Visitamos innumerables sitios del país donde resonaban los tambores batá evocando a la variedad de culturas yorubas y congas que habían arribado en los barcos negreros a las costas cubanas.  Seguir leyendo A LOS OCHENTA AÑOS DE ROGELIO MARTÍNEZ FURÉ. MIGUEL BARNET

MENSAJE A ESCRITORES, ARTISTAS, ACADÉMICOS Y AMIGOS NORTEAMERICANOS DE LA CULTURA CUBANA

REDH-Cuba

Nosotros, artistas y escritores cubanos, nos dirigimos a ustedes a partir del insólito cambio de política hacia nuestro país hecho público en Miami el pasado 16 de junio por el Presidente de los Estados Unidos.

En un discurso anticuado, obsoleto, cargado de falsedades y estereotipos que responden a la lógica de la Guerra Fría, se pronunció por abolir los pasos positivos que se dieron en la administración anterior. Sus palabras estuvieron dirigidas en particular a un auditorio que no representa a la mayoría de la emigración cubana y ha estado asociado al terrorismo contra Cuba y otros países de la región.

Aspiramos a seguir trabajando juntos para construir en el campo cultural una relación fecunda y sobre bases de igualdad, que favorezca el mutuo enriquecimiento espiritual de ambas naciones.

En la tradición ética y martiana de nuestro pueblo no ha habido ni habrá espacio para el odio.

Es más necesaria que nunca ahora la denuncia de esta nueva política y del brutal bloqueo que hemos padecido durante casi sesenta años.

Reciban nuestro sincero y eterno agradecimiento.

Miguel Barnet, poeta y escritor; Digna Guerra, directora coral; Luis Morlote, realizador audiovisual; Pedro de la Hoz, crítico y periodista; Arístides Hernández (Ares), artista plástico; Alex Pausides, poeta; Lesbia Vent Dumois, artista plástica; Rolando Núñez, actor; Guido López Gavilán, compositor y director de orquesta; Rosalía Arnáez, locutora y promotora cultural; Nieves Laferté, diseñadora escénica; Margarita Ruiz, curadora.

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Secretariado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba