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MENSAJE DE ALI

Mi amiga Ali, quien reside en Estados Unidos, me incluyó entre los destinatarios del siguiente mensaje esta mañana, precisamente cuando el suceso a que se refiere alcanzaba su cresta viral.
Lo publico (con su consentimiento, desde luego) no tanto por la resonancia que alcanzó el hecho en las redes sociales –uno entre tantos que ocurren en aquel país y en un mundo cada vez más arbitrario, violento y repulsivo–, sino por su connotación hiperbólica, hasta provocar esa sensación que Ali experimenta y que, a fuer de la costumbre y en un contexto de absoluta impunidad, pudiera llamarse hastío, soberbia, indignación, tortura. (OG)
asiático, brutlidad
Querid@s amig@s,
Hoy los medios de comunicación corporativos publican  en primera plana la historia de un vuelo de United Airlines que sobrevendió pasajes. Primero ofrecieron $800 dólares en “futuros boletos” a cuatro personas que voluntariamente cancelarían su vuelo. Nadie se ofreció. Entonces, al azar, eligieron cuatro pasajeros, uno de ellos médico (de descendencia asiática), quien dijo que no podía cancelar su vuelo porque era médico y necesitaba ver pacientes, y se negó a dar su asiento. ¿Qué pasó entonces? Vino la policía y lo sacó a la fuerza del avión, arrastrándolo por el piso. La historia es aún más larga pero esta es la versión corta.

No nos deja de asombrar tanta basura y tanta hipocresía, porque al final todo, absolutamente todo, en este país pasa por el dinero.

¿Qué culpa tenía el pobre hombre si fue la aerolínea la que sobrevendió asientos?

No  sólo algunos de los pasajeros –horrorizados ante lo que estaban viendo– filmaron con sus celulares lo que sucedía, sino que, además, varios se levantaron y abandonaron el avión. 

Ojalá que a quienes estuvieron allí, este hecho les sirva de lección para crear conciencia y darse cuenta de que este sistema es, indiscutiblemente, una gran basura.

Besos,

Ali

“NOBLE DESENGAÑO” Y “DINEROS SON CALIDAD”. LUIS DE GÓNGORA

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Noble desengaño,
gracias doy al cielo,
que rompiste el lazo
que me tenía preso;
por tan gran milagro
colgaré en tu templo
las graves cadenas
de mis graves yerros,
las fuertes coyundas
del yugo de acero
que con tu favor
sacudí del cuello.
Las húmidas velas
y los rotos remos
que escapé del mar
y ofrecí en el puerto
ya de tus paredes
serán ornamento,
gloria de tu nombre,
y de Amor descuento.
Y así, pues que triunfas
del rapaz arquero,
tiren de tu carro
y sean tu trofeo
locas esperanzas,
vanos pensamientos,
pasos esparcidos,
livianos deseos,
rabiosos cuidados,
ponzoñosos celos,
infernales glorias,
gloriosos infiernos.
Compóngante himnos,
y digan, sus versos,
que libras captivos
y das vista a ciegos;
ante tu deidad
hónrense mil fuegos
del sudor precioso
del árbol sabeo.
Pero ¿quién me mete
en cosas de seso
y en hablar de veras,
en aquestos tiempos
donde el que más trata
de burlas y juegos,
ese es quien se viste
más a lo moderno?
Ingrata señora,
de tus aposentos
(más dulce y sabrosa
que nabo en adviento)
aplícame un rato
el oído atento,
que quiero hacer auto
de mis devaneos:
qué de noches frías
que me tuvo el hielo
tal, que por esquina
me juzgó tu perro,
y alzando la pierna
con gentil denuedo
me argentó de plata
los zapatos negros.
Qué de noches de estas,
señora, me acuerdo
que, andando a buscar
chinas por el suelo
para hacer la seña
por el agujero,
al tomar la china
me ensucié los dedos.
Qué de días anduve
cargado de acero,
con harto trabajo
porque estaba enfermo;
como estaba flaco,
parecía cencerro:
hierro por de fuera,
por de dentro hueso.
Qué de meses y años
que viví muriendo
en la Peña pobre,
sin ser Beltenebros,
donde me acaeció
mil días enteros
no comer sino uñas
haciendo sonetos.
Qué de necedades
escribí en mil pliegos,
que las ríes tú ahora
y yo las confieso,
aunque las tuvimos
ambos en un tiempo,
yo, por discreciones,
y tú, por requiebros.
Qué de medias noches
canté en mi instrumento:
Socorred, señora,
con agua a mi fuego,
donde, aunque tú no
socorriste luego,
socorrió el vecino
con un gran caldero.
Adiós, mi señora,
porque me es tu gesto
chimenea en verano
y nieve en invierno,
y el bazo me tienes
de guijarros lleno,
porque creo que bastan
seis años de necio.


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