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CUBA RECHAZA ENÉRGICAMENTE LA AMENAZA DE ACTIVACIÓN DEL TÍTULO III DE LA LEY HELMS-BURTON

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Foto: Ismael Francisco
El 16 de enero de 2019, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció la decisión de suspender sólo por 45 días la aplicación del título III de la Ley Helms-Burton, “para realizar una cuidadosa revisión… a la luz de los intereses nacionales de los Estados Unidos y los esfuerzos por acelerar una transición hacia la democracia en Cuba, e incluir elementos tales como la brutal opresión del régimen contra los derechos humanos y las libertades fundamentales y su inexcusable apoyo a los regímenes cada vez más autoritarios y corruptos de Venezuela y Nicaragua”.
El gobierno del Presidente Donald Trump amenaza con dar un nuevo paso que reforzaría, de manera peligrosa, el bloqueo contra Cuba, violaría flagrantemente el Derecho Internacional y atacaría directamente la soberanía y los intereses de terceros países.
Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico. La asume como un acto hostil de extrema arrogancia e irresponsabilidad, a la vez que repudia el lenguaje irrespetuoso y calumnioso del mensaje público del Departamento de Estado.
La Ley Helms-Burton entró en vigor en 1996. Se concibió para codificar y endurecer la política de bloqueo económico, comercial y financiero impuesta oficialmente en 1962, con el objetivo de subvertir y derrocar al gobierno de Cuba e imponer un régimen del agrado del gobierno de los Estados Unidos.
Consta de cuatro títulos y se aplica desde su promulgación. Se caracteriza por su extremo alcance extraterritorial, por ser violatoria de las normas y principios del Derecho Internacional, contravenir las reglas del comercio y las relaciones económicas internacionales y por ser lesiva a la soberanía de otros Estados, principalmente por la aplicación de sus disposiciones contra las compañías y personas establecidas en el territorio de estos.
Ha sido rechazada por la comunidad internacional casi unánimemente en las Naciones Unidas, en organismos internacionales especializados y en organizaciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Africana. Varios países cuentan con leyes nacionales para enfrentar los efectos extraterritoriales de esta ley.
Entre los objetivos centrales de la ley Helms-Burton ha estado entorpecer las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con terceros países y afectar su capacidad de atraer inversión directa de capital extranjero para su desarrollo. A ese propósito se dedican expresamente los títulos III y IV de la ley.
El título III establece la autorización a nacionales estadounidenses a presentar ante tribunales de los Estados Unidos demandas contra todo extranjero que “trafique” con propiedades estadounidenses que fueron nacionalizadas en Cuba en la década de 1960, en un proceso legítimo, como reconoció la Corte Suprema de los Estados Unidos, llevado a cabo por el gobierno cubano con pleno apego a la ley nacional y al Derecho Internacional.
Entre las aberraciones más significativas, dicho título extiende esta autorización a propietarios que no eran ciudadanos de los Estados Unidos al momento de producirse las nacionalizaciones y cuyas supuestas propiedades nadie ha certificado.
En virtud de lo dispuesto en la propia ley Helms-Burton, todos los Presidentes estadounidenses desde 1996, incluido Trump en 2017 y 2018, han hecho uso consecutivamente de la facultad ejecutiva de suspender la aplicación del título III cada seis meses con motivo de reconocer que consiste en el aspecto más burdo e inaceptable de esta contra el Derecho Internacional y la soberanía de otros Estados. También por comprender que su aplicación provocaría obstáculos insuperables para cualquier perspectiva de solución de las reclamaciones y compensaciones a los propietarios estadounidenses legítimos.
Por su parte, el Tribunal Popular Provincial de La Habana, el 2 de noviembre de 1999, declaró Con Lugar la Demanda contra el Gobierno de los Estados Unidos por Daños Humanos y lo sancionó a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de $181 100 millones de dólares y, el 5 de mayo de 2000, también por Daños Económicos ocasionados a Cuba y lo sentenció por valor de $121 000 millones de dólares.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ha reiterado la disposición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas.
Esta decisión que el gobierno de los Estados Unidos amenaza con adoptar, implicaría que, contrario a lo que establece el Derecho Internacional y la práctica de las relaciones internacionales, individuos y entidades extranjeras con negocios legítimos en Cuba, puedan verse ante la amenaza de afrontar reclamaciones infundadas y carentes de legitimidad ante tribunales de los Estados Unidos. Es conocida la conducta políticamente motivada y venal de algunas cortes de La Florida, frecuentemente utilizadas como un arma contra Cuba.
Para nuestro pueblo, implica encarar una vez más, de manera firme, consciente y contundente, el empeño del imperialismo estadounidense en someter a su dominio y tutelaje los destinos de la Nación cubana.
Si el título III se aplicara como establece esta ley y amenaza el anuncio del Departamento de Estado, cualquier cubano y cada comunidad del país verían cómo se presentan ante tribunales de los Estados Unidos demandas por la propiedad de la vivienda que ocupan, el centro de trabajo donde laboran, la escuela a la que asisten sus hijos, el policlínico donde reciben atención médica, los terrenos sobre los que se edifican sus barrios; y podrán constatar la pretensión de usurparnos a los cubanos la riqueza del país, la infraestructura, las tierras cultivables, las industrias, los recursos mineros, el potencial energético y las bases sobre las que se desarrollan la ciencia y la tecnología y se prestan los servicios a la población.
Todos deberíamos recordar los aberrantes contenidos del Plan Bush que describe e instrumenta detalladamente la forma en que las familias cubanas y el país serían despojados prácticamente de todo.
Durante más de veinte años, la Ley Helms Burton ha guiado los esfuerzos intervencionistas de los sectores anticubanos en los Estados Unidos para agredir a la nación cubana y menoscabar su soberanía. En virtud de su aplicación, se han aprobado cientos de millones de dólares para subvertir el orden interno en Cuba y se han dispuesto innumerables medidas para intentar provocar un cambio de régimen. Su efecto económico ha implicado un alto costo para los esfuerzos de desarrollo del país y para el bienestar de la población, con un impacto humanitario que no es mayor gracias al régimen de justica social que impera en Cuba.
La pretensión de aplicar plenamente el título III se promueve en contra del criterio de importantes agencias gubernamentales de los Estados Unidos y como consecuencia del poder e influencia que han alcanzado en el gobierno, personas cuya carrera política ha estado marcada por el resentimiento impotente contra Cuba y ha descansado en el uso de la mentira y el chantaje.
La mayoría de la opinión pública de los Estados Unidos se opone consistentemente al bloqueo económico, según reconocen las encuestas más calificadas.
La historia registra con suficiente claridad que la política de bloqueo económico y los problemas bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos no tienen su origen en las justas nacionalizaciones que, conforme a la ley y con derecho legítimo, llevó a cabo el gobierno revolucionario. Las agresiones militares, económicas y terroristas del gobierno de los Estados Unidos comenzaron contra Cuba antes de que se produjeran los actos fundamentales de nacionalización de propiedades estadounidenses.
Es sabido que todas las nacionalizaciones de propiedades extranjeras, incluidas las estadounidenses, contemplaron en ley un compromiso de compensación, que el gobierno de los Estados Unidos se negó incluso a discutir, mientras sí fue asumido por los gobiernos de los reclamantes de otros países, todos los cuales disfrutaron de debida compensación.
El Ministerio de Relaciones Exteriores reitera los postulados de la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas (Ley No. 80), y enfatiza que la Ley Helms-Burton es ilícita, inaplicable, y sin valor ni efecto jurídico. Consecuentemente, considerará nula toda reclamación amparada en ella de persona natural o jurídica, cualquiera que fuere su ciudadanía o nacionalidad.
El gobierno de Cuba se reserva el derecho de responder oportunamente a esta nueva agresión.
La Habana, 17 de enero de 2019
Fuente: CUBAMINREX
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EE. UU. E ISRAEL ABANDONAN LA UNESCO

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El 31 de diciembre, ee. uu. se retiró oficialmente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Un día después Israel abandonó, también de forma oficial, este organismo internacional. Ambos países ya habían anunciado sus decisiones de retirarse de la UNESCO, agencia a la que habían culpado de tener un sesgo propalestino. Según The Washington Post, las salidas no tendrán un gran impacto financiero para la UNESCO, ya que la agencia ha estado lidiando con una reducción de fondos desde el 2011, cuando tanto Israel como Estados Unidos dejaron de pagar sus cuotas tras la inclusión de Palestina como Estado miembro. Desde entonces, se estima que ee. uu. había acumulado 600 millones de dólares en cuotas por impagos. Israel le debe a la UNESCO un monto estimado de diez millones de dólares. (RT)

 

2018: EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE. KATU ARKONADA

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KATU ARKONADA

Se cierra un 2018 intenso en emociones y hechos políticos. Un año donde en los dos países más grandes de América Latina han ganado dos polos opuestos, que a la vez son dos caras de una misma moneda, tintada de oxímoron: la crisis de la democracia neoliberal, o del neoliberalismo democrático.

La victoria de Andrés Manuel López Obrador en México es una derrota del proyecto neoliberal que nunca pudo desarrollar un modelo de crecimiento basado en la apertura del mercado al capital financiero trasnacional, vía instrumentos como el Tratado de Libre Comercio, la Alianza del Pacífico, o la reforma energética fruto del Pacto por México. Un modelo que, además, necesitó de la doctrina del shock para imponerse, dejando un saldo de más de 200 mil muertos y desaparecidos,y centenares de fosas comunes en una guerra contra las drogas que en realidad sólo sirvió para ceder soberanía territorial, dejando amplias zonas del territorio mexicano en manos del narco.

De alguna manera, cuando AMLO enarbola la bandera de la lucha contra la corrupción, la gente humilde, sin necesidad de tanta teoría, ha votado contra un modelo económico, el neoliberal, que ha hecho retroceder a México a los niveles de pobreza y desigualdad de los 90.

La otra cara de esa moneda es la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, que más allá de todos los errores cometidos por el PT y las izquierdas brasileñas, es también fruto de la crisis del mismo sistema, que nunca pudo imponer a su candidato, y derivó en la victoria de un monstruo llamado Bolsonaro. Porque, al igual que en Estados Unidos la candidata de Wall Street y el complejo industrial-militar era Hillary Clinton, y no Trump, en Brasil el candidato de las élites económicas era Alckmin (con un 4 por ciento de votación en la primera vuelta) y no Bolsonaro. Seguir leyendo 2018: EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE. KATU ARKONADA

CULTURA MILENARIA VS. BOMBAS Y MASACRES. ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

Todos hemos leído, ya sea durante los años de estudiante o posteriormente, sobre la historia que yace en las tierras o arenas del llamado Oriente Medio.

De igual forma en épocas más recientes, con el descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo y gas en esa región, mucho se ha escrito sobre la importancia de contar con esas fuentes energéticas, que desgraciadamente empresas transnacionales se han lanzado sobre ellas como verdaderas aves de rapiña.

En ese pulseo entre fuerzas externas y poblaciones nacionales, no pocas veces el primer perdedor es el patrimonio cultural milenario que atesoran esos países.

Recuerdo en este comentario, lo dicho por un soldado estadounidense de los llevados a invadir y ametrallar a Irak. Cuando le preguntaron si conocía algo sobre el país al que iba a combatir, respondió No, e incluso no supo señalarlo en el mapa. Y cuando indagaron si sabía o había estudiado algo sobre la riqueza cultural de Irak, volvió a responder No. Y agregó: «nunca he estudiado sobre eso».

Por desconocimiento o quizás por incredulidad, estoy seguro que suman miles los soldados, pilotos, oficiales y otros, del país agresor, que cuando lanzan una bomba sobre una mezquita, un palacio levantado hace cientos de años o contra museos, y otros monumentos, ni se imaginan el daño que hacen a la cultura. O son parte de la anticultura.

A fin de cuentas, Estados Unidos inventó el calificativo de «daños colaterales», aplicado a los niños y mujeres víctimas de las bombas y –por qué no– a la cultura e identidad que tratan de sepultar.

Esa filosofía de guerra y destrucción –por no llamarle genocidio–  alimentó a personas y grupos fundamentalistas a «competir» con los primeros en cuanto a ver quién destruía más.

De ese vientre salió el denominado Estado Islámico, como antes había nacido Al Qaeda, o el actual Al Nusra, todos exponentes de la anticultura, todos destructores de un valioso patrimonio. Todos inicialmente «fabricados» por Estados Unidos, país que todavía hoy arma y financia a algunos de ellos como a Al Nusra.

Terminar el 2018 con heridas abiertas en Irak, Afganistán, Libia y Siria, es más que todo una derrota a la civilización, a la cultura, al patrimonio explicativo de muchas de las interrogantes que todavía hoy se tienen sobre el surgimiento de la humanidad.

Bendito el 2019 si quienes hoy derrochan dinero para armas, bombardear y destruir, ceden su maligno objetivo a los que añoran visitar Palmira, aclamado museo al aire libre, descrito por la Unesco como un «oasis en el desierto de Siria», al que acudían en tiempos de paz cada año 150 000 turistas, y que fue destruido por los terroristas del Estado Islámico.

¿Cómo pudo la humanidad permitir que fueran borrados monumentos que son Patrimonio mundial; que en Irak la mezquita Al-Nuri, de Mosul, fuera pasto del odio que la convirtió en ruinas; o que el Memorial al Genocidio armenio en Deir ez-Zor, en Siria, fuese destruido?

A esa propia nación árabe, donde son seis los sitios declarados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, debieran acudir los líderes occidentales encabezados por el de Estados Unidos, para conocer historia y cultura, aliadas silenciosas durante miles de años y que ahora los Satanás modernos hacen sucumbir.

Bombardear y matar a niños, mujeres y ancianos y luego decir que son daños colaterales, no puede admitirse como patrón de conducta de quienes quieren hacer creer al mundo que así actúan en nombre de la democracia y en defensa de los derechos humanos.

En este escenario, Siria, víctima de una feroz guerra impuesta por los grupos terroristas y con apoyo norteamericano y de algunos estados de la región, ya lleva casi ocho años de confrontación, y en este 2018 se estimaban 13,1 millones de personas necesitadas de  ayuda humanitaria, incluidos 5,6 millones de niñas y niños, de los que casi medio millón viven en zonas de difícil acceso dentro del país. Además, más de 2,5 millones de pequeños tuvieron que refugiarse  en Líbano, Jordania, Irak, Turquía y Egipto.

El terrorismo ha provocado que 6,2 millones de sirios se hayan tenido que desplazar de su lugar de origen y 5,6 millones de ellos emigraran a países vecinos y a Europa.

En Afganistán el fracaso de la ocupación estadounidense es evidente. Tras 17 años de guerra con la participación directa de Estados Unidos, las fuerzas del Gobierno controlan menos del 60 % de la nación y el resto está bajo la égida de los talibanes.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó el aumento de muertos por bombardeos en ese país, hasta octubre del 2018, en un 39 % con respecto al 2017, de los cuales en su mayoría son mujeres y niños.

Detalló que 2 798 civiles han sido asesinados en los bombardeos y 5 252 heridos, para un total de 8 050 afectados.

Actualmente una fuerza mayor a los 14 000 militares estadounidenses y de la otan está desplegada en ese empobrecido territorio, y unos 3 000 de estos fueron enviados por el presidente Donald Trump. Seguir leyendo CULTURA MILENARIA VS. BOMBAS Y MASACRES. ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

SERGIO AMADEU: “BOLSONARIO DESTRUYÓ LOS PARÁMETROS DE LA REALIDAD EN BRASIL”

Si WhatsApp quiere contribuir con la democracia, que entregue los metadatos de la elección
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El sociólogo brasileño Sérgio Amadeu. Foto: Tânia Rêgo / Agencia Brasil

NINA FIDELES Y MAYARA PAIXAO

“El debate electoral en Brasil fue anulado, nadie discutió nada, es una situación atípica que va a dar mucho trabajo para deconstruir”. La frase es del sociólogo Sérgio Amadeu, en respuesta al papel de las redes sociales en las elecciones de 2018 en Brasil.

Amadeu, profesor de la Universidade Federal do ABC, Doctor en Ciencias Política por la Universidad de Sao Paulo y defensor del software libre, estuvo en los estudios de Brasil de Fato, para participar en el programa No Jardim da Política.

En la entrevista, el científico social analiza el papel de las redes sociales, en especial de WhatsApp, en las elecciones de este año, y lo compara con el proceso electoral que llevó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2016. Amadeo habla sobre las características de las organizaciones de derecha y la influencia internacional que han adquirido recientemente.

Sobre el papel de WhatsApp en la política brasileña actual, el autor del libro digital Tudo Sobre Tod@s: redes digitais, privacidade e venda de dados pessoais, dijo: “Si el WhatsApp quiere contribuir a una democracia efectiva, que entregue los metadatos de los dos meses en que se produjeron esas elecciones”.

A continuación, la entrevista en su totalidad.

¿Cómo evalúa el uso de WhatsApp en las elecciones y qué maneras hay de contener los “fake news”?

Lo que sucedió en Brasil fue un proceso de deconstrucción de los parámetros de la realidad. Esto ya había ocurrido en la elección de Donald Trump, en Estados Unidos. Un grupo nuevo de la extrema derecha norteamericana considera que el capitalismo no se desarrolla correctamente porque existe un predominio en todo el mundo de lo que ellos llaman “marxismo cultural”. Ellos se colocan en posición de lucha contra el sistema y, obviamente, lo que usan para ello no es razonable ni históricamente sostenible, entonces se proponen destruir el debate y trabajar con dogmas. Lo hicieron en una parte de los Estados Unidos, en la elección de Trump, y funcionó.

En Brasil, lo que ocurrió fue que durante el proceso del golpe se destruyeron los parámetros de la realidad. Es obvio que los políticos son complicados, y que el PT es un partido que tiene gente que se vinculó con la corrupción. Ahora, transformar al PT en el partido más corrupto de Brasil, es perder la noción de la realidad. Con sólo mirar cualquier indicador, se logra apreciar que la corrupción es estructural en la elite brasileña y está en el poder judicial, además de ser alimentada, principalmente, por partidos de derecha. El PT se resistió mucho contra la corrupción y eso se puede demostrar.

Quien ayudó en ese proceso fue O Globo, el núcleo duro del tucanato (apelativo a los miembros del PSDB), (Rodrigo) Janot. Ellos no percibieron la nueva derecha que se aprovechaba de eso mejor que ellos. WhatsApp entró en los grupos con técnicas de big data dirigida a personas específicas con un cierto sesgo. Este preconcepto fue amplificado y la gente empezó a recibir información con “caritas bonitas”, pero los textos eran hechos por profesionales que inoculaban quirúrgicamente el odio gracias a los datos comprados en el exterior.

Si el WhatsApp quiere contribuir con la democracia, que entregue los metadatos de los dos meses en que se produjeron esas elecciones. No quiero saber lo que la gente ha hablado y cuál es el contenido de los mensajes, sólo quiero ver los datos disparados desde el exterior. No los entregan porque están protegiendo a esos grupos que asaltaron y contaminaron las elecciones en Brasil, y eso, la gente lo necesita saber. No estoy diciendo que no hay fascismo en Brasil, que no existen grupos de extrema derecha, que no exista un antipetismo. Pero eso se catapultó con una ola que nunca se vio venir. El debate electoral fue anulado, nadie discutió nada, e hicieron esa acción. Es una situación atípica que va a dar mucho trabajo deconstruir.

¿Fue preparado el camino y Bolsonaro se aprovechó de eso?

Él tomó la hegemonía. El núcleo duro del golpe no incluía a Bolsonaro. Bolsonaro es un sujeto execrable que no era tomado en serio, pero él movilizó el fascismo en Brasil. Esta derecha estadounidense conocida como alt-right o derecha alternativa, tiene un proyecto de poder mundial para radicalizar el neoliberalismo y, desde el punto de vista político, es la Dark Enlightment, una Ilustración hacia la oscuridad. Quiere destruir los parámetros de la razón.

Estos chicos tienen un proyecto de hegemonía, y usan ese término incluso. El libro Kill All Normies (Muerte a los normies: Las guerras culturales en internet que han dado lugar al ascenso de Trump y la alt-right)de la investigadora estadounidense Angela Nagel, estudia la forma en que funciona la derecha alt-right.

No es una disputa donde aparece un político desaliñado y devoto de los datos falsos, condenado a perder votos. La realidad tiene que ser destruida desde el punto de vista simbólico para que ese político, sea el que sea, tenga oportunidad en el debate. Para destruir los derechos que se alcanzaron en Brasil, tienen que convencer a las personas de que lo que tienen es malo. Cuando no se puede convencer, entonces el camino es subvertir los hechos con mentiras, “kit gay” (como llama Bolsonaro al proyecto “ escuelas sin homofobia”) y persecución.

¿Por qué Sergio Moro, que no era del grupo del Bolsonaro, se convirtió en un converso? Porque él se adecuó. Él es una correa de transmisión que sirve para destruir la economía nacional. Ahora va a perseguir a los sindicatos y a las universidades, que son los centros que van a ofrecer resistencia a esa política de desmontaje del país. Seguir leyendo SERGIO AMADEU: “BOLSONARIO DESTRUYÓ LOS PARÁMETROS DE LA REALIDAD EN BRASIL”

MUERTE A LOS NORMIES: AMPLIACIÓN DEL CAMPO DE BATALLA (CULTURAL). ÁNGEL FERRERO

ÁNGEL FERRERO

ANGEL FERRERO 3No tenía que pasar. Primero nos dijeron que Donald Trump no sería nunca candidato. Cuando fue candidato, nos dijeron que nunca ganaría las elecciones. En los medios de comunicación –lo recordaréis– aparecían encuestas, gráficas y estadísticas que nos aseguraban que la victoria de Trump era prácticamente imposible. Y, sin embargo, ocurrió. Pasado el shock, la elite del Partido Demócrata y los medios de comunicación se apresuraron a buscar un culpable para no reconocer sus propios errores durante la campaña que los llevaron a la derrota: Rusia, Wikileaks, Cambridge Analytica. Pero más allá del pánico del centro-izquierda liberal y sus medios ha habido obras que se han destacado a la hora de diseccionar el fenómeno Trump. El documental de Netflix Get me Roger Stone (2017) y Devil’s Bargain (Penguin, 2017), el libro de Joshua Green sobre Steve Bannon –el último director de campaña de Trump y uno de los principales ideólogos de la alt-right– son dos buenos ejemplos. Muerte a los normies de Angela Nagle, que Orciny Press acaba de editar en español, es otro. Colaboradora de Jacobin The Baffler, Nagle se adentra en las subculturas digitales y sus guerras culturales para explicar, de manera accesible al lector, los cambios experimentados por la derecha (pero también por la izquierda) que explican, en parte, la victoria de Trump en 2016. Es importante destacar también la tarea del traductor, Hugo Camacho, por adaptar al español los términos utilizados en los foros digitales sin tener que recorrer a un pesado aparato de notas.

Nagle describe a lo largo de su libro la “polinización cruzada” entre diferentes subculturas digitales, desde la cultura del meme y la incorrección política del foro 4Chan hasta la ‘manosphere’ –la comunidad informal de blogueros y tuiteros detractores del feminismo– en los que Bannon vio un importante potencial electoral que supo canalizar para dar la victoria a Trump en 2016. Aparte de cartografiar estas subculturas, la autora sabe situarlas en una perspectiva histórica, identificando la filosofía elitista de Nietzsche o la lamentación por una supuesta decadencia occidental –propia de los autores de la ‘revolución conservadora’ de los treinta del siglo pasado– como fuentes ideológicas de la nueva derecha estadounidense. La novedad respecto a otros movimientos conservadores y reaccionarios radica en su estilo transgresor e irreverente hacia las ideas establecidas de una determinada izquierda. Seguir leyendo MUERTE A LOS NORMIES: AMPLIACIÓN DEL CAMPO DE BATALLA (CULTURAL). ÁNGEL FERRERO

MUERTE A LOS NORMIES: LAS GUERRAS CULTURALES DE INTERNET. EKAITZ ORTEGA

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EKAITZ ORTEGA 

EKAITZ ORTEGA 1Algunos partidos políticos españoles todavía tratan de ponerse al día con las redes sociales y las posibilidades que ofrecen para llegar a un electorado que vive ajeno a los grandes medios de comunicación, en los que se detiene -como mucho- al compartir titulares de artículos que rara vez lee.

En las últimas elecciones IU montó un efectivo equipo en la cueva dedicado a crear memes, hashtags y otras fórmulas enfocadas a redes. Otros partidos, como pueden ser VOX o Ciudadanos, también cuentan con una fuerza de usuarios que no pertenecen a la nómina del partido pero que son muy activos para difundir mensajes de partido o ataques. Cualquier noticia que pueda ser utilizada como arma arrojadiza es fábrica de mensajes virales y burlas que vuelan por WhatsApp, Twitter o Facebook. Lo mismo da la visita de Mariano Rajoy al restaurante tras saber perdida la moción de censura que el chalé de Pablo Iglesias.

A partir de esa realidad nacional podemos leer Muerte a los normies, una suerte de ensayo escrito por Angela Nagle que ha publicado Orciny Press y disecciona una realidad estadounidense que ya asoma por aquí. Como resume el subtítulo del libro, trata de “Las guerras culturales en internet que han dado lugar al ascenso de Trump y la Alt-Right”. Se analiza lo ocurrido en la red desde la campaña de Barack Obama en la que surgió el famoso cartel Hope hasta la victoria de Donald Trump y cómo se han apoderado de gran parte de las redes los usuarios más violentos y agresivos.

En el libro se hace hincapié en la cantidad de blogueros blancos supremacistas, videos de Youtube, hilos en 4chan, memes de Tumblr y demás elementos virales que surgieron durante las legislaturas de Obama y la influencia que tuvieron en el apoyo a la campaña de Trump. Nagle comenta cómo los síntomas ya existían anteriormente y el aumento de la crueldad en la red surgió como efecto rebote a la corrección política y por las posibilidades que ofrece internet en cuanto a organización y posibilidad de encontrar a sus pares.

La clave del libro la ofrece  Andrew Breitbart en forma de cita: la política siempre se encuentra río abajo respecto a la cultura. Y el terreno de la cultura se encuentra ante todo en las redes, podríamos añadir. Ha caído la influencia de los grandes medios de comunicación o las tertulias radiofónicas de media mañana, el clickbait y el meme son mucho más efectivos. Un tuit falaz puede desembocar en un linchamiento en cuestión de minutos sin que los participantes lo mediten.

El lenguaje utilizado por las tribus analizadas en Muerte a los normies ataca a la derecha conservadora por rancia y la equipara a una izquierda carente de transgresión. Desde una percepción supuestamente desclasada pasan a posiciones que rodean el totalitarismo ultraliberal con toques nazis y gran violencia dialéctica. Como ejemplo cercano, esto nos puede sonar en nuestra realidad nacional a la ira con la que linchan a mujeres algunos jóvenes radicalizados y adultos que temen una supuesta caída de la (su) cultura occidental por culpa del feminismo. Todos ellos se mantienen apartados de partidos políticos que, según afirman, son incapaces de afrontar el problema por temor a la corrección política. Seguir leyendo MUERTE A LOS NORMIES: LAS GUERRAS CULTURALES DE INTERNET. EKAITZ ORTEGA

LA MISOGINIA COMO ARMA POLÍTICA EN ‘MUERTE A LOS NORMIES’, DE ANGELA NAGLE. SERGIO CHESÁN

MISOGINIA - MUERTE A LOS NORMIES

SERGIO CHESÁN

El 9 de noviembre de 2016 Donald Trump ganaba las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América. La inmensa mayoría de analistas políticos no llegaban a comprender cómo aquello que para muchos significaba una desgracia había finalmente sucedido. El error en sus predicciones había sido estrepitoso y, a posteriori, todos buscaban alguna variable oculta que pudiera explicar lo que había ocurrido. Pero aquello que había permanecido lejos del alcance de los medios de comunicación tradicionales no era otra cosa que una batalla en la red. En Muerte a los normies, Angela Nagle pone al descubierto las guerras culturales ocurridas en los años anteriores a la elección de Donald Trump y cómo el auge de una nueva derecha machista y racista, la alt-right, acabó llevándolo al mando de la nación más poderosa del planeta.

Todo había empezado en 4chan, la comunidad que vio nacer a Anonymous. Pero, ¿cómo es posible que aquellos usuarios que se habían identificado tradicionalmente con la izquierda libertaria dieran un giro hacia la derecha en tan pocos años? Para responder a esta pregunta, Nagle nos lleva a la victoria de Obama en 2008. Nuevos aires progresistas habían inundado las redes. Un sinfín de internautas celebraban juntos sus diferencias; el «yes we can» se había convertido en un canto a la libertad. En consonancia con esta nueva deriva, pronto se hicieron frecuentes las demostraciones públicas de tolerancia y se empezó a exaltar una moral centrada en la sensibilidad hacia un conjunto de nuevas identidades que podían abandonar al fin un infierno de invisibilidad fundado en el miedo y la vergüenza. Pero, como suele ocurrir con demasiada frecuencia en las redes, lo que, tras ocho años de gobierno conservador de Bush, parecía una sana regeneración de la cultura estadounidense, se acabó convirtiendo en un espectáculo puramente exhibicionista.

En Tumblr, donde la izquierda progresista había arraigado con fuerza, ese espectáculo llegó al paroxismo. Según Nagle, se había producido «una mezcla extraña de sentimentalismo, ultrasensibilidad y lo que se consideró como identidad política llena de constructos sociales radicales» (p. 60). Todo el mundo quería diferenciarse. Comenzaron a aparecer usuarios que —en lo que resultó una grotesca deformación de la teoría performativa del género de Judith Butler— decían sentirse criaturas fantásticas o mitológicas (las llamadas identidades otherkin) y que, por supuesto, se ofendían si no eran tratados con la delicadeza que merecía su situación. Incluso los medios de comunicación tradicionales, como los canales de televisión o las revistas de mayor tirada, empezaron a dar una amplia cobertura a este tipo de temáticas. Al final ocurrió lo esperado y en unos pocos años las redes parecían haberse convertido en una enorme competición para ver quién estaba más oprimido, o en otra competición, aún más cruenta, por ver quién hacía la mayor exhibición pública de virtud.

Pero eso no fue todo. En las redes sociales empezaron a sucederse linchamientos, cada vez más frecuentes, hacia todos aquellos usuarios que, queriendo o no, publicaban contenido que chocaba contra esta nueva sensibilidad. 4chan, una comunidad que había hecho del humor transgresor su seña de identidad, entró rápidamente en conflicto con lo que consideraba una tiranía de lo políticamente correcto. El conocido Gamergate, en el que se cargó contra desarrolladoras de videojuegos como Zoë Quinn, Brianna Wu y la crítica feminista Anita Sarkeesian, sirvió para unir a estos miembros de 4chancon los que se encontraban en Reddit y Twitter. Sintiéndose atacados, se abandonaron a una espiral de transgresión sin sentido. Embistieron contra el feminismo y sus aliados, contra todo lo que sonara a multiculturalidad y, en definitiva, todo aquello que se identificaban con el progresismo de Tumblr. Especialmente contra aquellos que no entendían sus códigos —ese arsenal semiótico, compuesto mayoritariamente de memes, que se iba resignificando a una velocidad vertiginosa—, a los que llamaban despectivamente «normies». Poco a poco, a golpe de chiste racista o machista, de broma sobre los nazis que acababa no siendo tal broma, fueron derivando cada vez más hacia la derecha. En palabras de Nagle: «Una de las cosas que unió a la en ocasiones nihilista e irónica cultura chanera con la cultura mucho más amplia de la órbita de la alt-right fue su oposición a la corrección política, el feminismo, el multiculturalismo y demás, y la usurpación que estas hicieron de su despreocupado mundo de anonimato y tecnología» (p. 28). Seguir leyendo LA MISOGINIA COMO ARMA POLÍTICA EN ‘MUERTE A LOS NORMIES’, DE ANGELA NAGLE. SERGIO CHESÁN

LOS DUROS Y LOS CÍNICOS SE PELEAN POR USAR LA INTERNET COMO ARMA CONTRA CUBA. ROSA MIRIAM ELIZALDE

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ROSA MIRIAM ELIZALDE

El Grupo de Tareas de Internet para Cuba del Departamento de Estado, reunido por segunda vez desde su primer encuentro en febrero, terminó sin acuerdo. La línea dura, que exige más dinero del contribuyente para acabar como sea con el gobierno revolucionario, se enfrentó a la de los cínicos, que quieren lo mismo, pero llevándose por delante todo criterio moral y con la compensación del mercado.

Del encuentro el pasado miércoles en Washington ha trascendido la indignación del jefe de la gubernamental Oficina de Transmisiones para Cuba de Estados Unidos, Tomás Regalado. El ex alcalde de Miami dijo a cuanto periodista se le atravesó en el camino estar totalmente en contra de que las empresas estadounidenses de telecomunicaciones tengan intercambios comerciales con el gobierno cubano, aunque sea para clavarle un puñal por la espalda.

Regalado calificó de “inaceptables” que “ciertos elementos” que integran la comisión, solicitaran al gobierno de EEUU “que aliviara unas partes del embargo a fin de que Cuba tuviese acceso a infraestructura de Internet”. Con él, otros duros se apuraron en declarar más o menos lo mismo, y dieron por sentado que ese punto de vista se impuso frente a los que promueven la vía negociadora con La Habana.

No es nueva esta pelea entre los duros y los cínicos por la “democratización” de Cuba vía Internet. Ambos grupos alternan sus proyectos de subversión y ya va siendo una regularidad que cuando los ultraconservadores logran imponer sus estrategias para Cuba en el ciberespacio, es porque el gobierno de Estados Unidos ha pasado a la defensiva. Apenas se percibe en la Casa Blanca posibilidades de desarrollo en la isla con el empleo de las llamadas nuevas tecnologías, termina la retórica del Tío Sam bondadoso que pacta hasta con el diablo para mejorar “el acceso a la libre información”, y la mano dura del bloqueo tecnológico se cierra amenazadoramente.

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BANNON, EL FÜHRER COMUNICACIONAL. JORGE ELBAUM

El periplo del propagandista reaccionario que sueña con un mundo sin migrantes

JORGE ELBAUM

ELBAUM 1Bannon es el gurú de las campañas electorales de los partidos de ultraderecha y el armador de una internacional parda generadora de animadversión hacia China, los musulmanes y los africanos. Sus tentáculos, por ahora, alcanzan a Bolsonaro, Europa y los Estados Unidos.

Steve Bannon fue uno de los integrantes del equipo de campaña de Donald Trump desde 2015. Una vez elegido el magnate neoyorquino, se desempeñó como jefe de asesores de la Casa Blanca durante los primeros siete meses del mandato de Trump hasta el 18 de agosto de 2017, cuando fue despedido por sus conflictos con otros dos de los asesores del primer mandatario, su hija Ivanka Trump y su yerno Jared Kushner, propietario del periódico The New York Observer. Luego de abandonar Washington, Bannon se consolidó como referente de todos los grupos neonazis a nivel mundial y se ofreció como operador mediático y de redes sociales para constituir una internacional de la derecha alternativa, eufemismo con el que se designa a quienes se oponen a los procesos migratorios, la cooperación multilateral, la distribución de la riqueza, el mestizaje cultural y el crecimiento del sudeste asiático como expresión de la decadencia del occidente hegemonizado por Estados Unidos.

Bannon ha sido acusado por el ex director del FBI y actual fiscal especial, Robert Muellen, de ser parte de una asociación destinada a realizar maniobras informáticas ilegales y manipulación de la opinión pública para posibilitar el triunfo de su por entonces jefe, el magnate Donald Trump. Entre las investigaciones comandadas por Muellen figura la campaña en redes sociales contratada por Bannon e implementada por la empresa Cambridge Analytica, que identificaba grupos sensibles entre el electorado estadounidense, a quienes se les dirigían anuncios falsos destinados a sembrar o multiplicar la animadversión hacia los potenciales seguidores de Hillary Clinton. A los desempleados detectados se les enviaron mensajes publicitarios que manifestaban el desinterés de los demócratas en relación con la desocupación. A los veteranos de guerra se les trasmitían noticias falsas acerca de la futura clausura de los fondos federales dedicados a sus familiares. A los segmentos identificados como “patrióticos” se los inundó con información sobre los nexos entre los demócratas y la burocracia de los organismos internacionales, carentes de interés en las cuestiones domésticas.

Antes de su tarea preelectoral en Estados Unidos, Bannon había colaborado en la campaña de Nigel Farage, titular del partido británico eurófobo y reaccionario UKIP, quien terminó siendo el gran triunfador de la consulta que llevó al Reino Unido a abandonar la Unión Europea. El Brexit fue apoyado tanto por Bannon como por Robert Mercer, uno de los multimillonarios que luego financió la campaña de Donald Trump. Durante su periplo por Londres, Bannon y Mercer conocieron a Alexander Nix, entonces directivo de SCL Group, empresa dedicada a monitorear y gestionar campañas electorales. Mercer decidió invertir 15 millones de dólares en la conformación inicial de una subsidiaria de SCL Group, Cambridge Analytica (CA), que tiempo después fue denunciada por manejos turbios de redes sociales y operaciones encubiertas contra candidatos en todas partes del mundo, inclusive de Argentina.[1] Con ese aporte de 15 millones, Mercer logró que Bannon se constituyera en el vicepresidente de CA desde junio de 2014. En las primarias del partido republicano, CA, Mercer y Bannon habían trabajado para Ted Cruz. Cuando este fue derrotado por Trump, decidieron apoyar al magnate neoyorquino y CA terminó siendo contratada por Jared Kushner, yerno del magnate. [2]

Luego de su periplo sietemesino por la Casa Blanca, el ex editor de Breitbart News mantuvo encuentros públicos con el partido neonazi alemán, Alternativa por Alemania, y el Frente Nacional francés, en la actualidad comandado por Marine Le Pen. En un reciente congreso de la agrupación fascista francesa celebrado en Lille, fue invitado a dirigirse al auditorio y fue concluyente al expresar que debían “portar como una medalla de honor el que les llamasen racistas o xenófobos”, dada su defensa de la identidad nacional. El tema migratorio aparece como una constante en los discurso reaccionarios de las nuevas fascistas a nivel mundial. El extraño, el extranjero, el portador de una identidad ajena a la hegemónica, es descrito como un peligro potencial de contaminación respecto de la pureza identitaria, racial, cultural o religiosa de una nacionalidad determinada. Históricamente esta ha sido una constante de las crisis producidas por el capitalismo: han recurrido al cuerpo extraño del gitano, el judío, el moro, el musulmán, el africano o el sirio para fundamentar esquemas endogámicos y defensivos. A estos grupos se los ha identificado como responsables de las crisis, evitando así transparentar el rol que juegan los intereses económicos de las fracciones más concentradas en esos desmoronamientos económicos. En su visita a Francia, Bannon citó como una de sus novelas favoritas El campamento de los santos de Jean Raspail, un escritor monárquico que imagina un futuro distópico conformado por la invasión a las Galias de sucias hordas de inmigrantes de piel oscura provenientes del mar. Seguir leyendo BANNON, EL FÜHRER COMUNICACIONAL. JORGE ELBAUM

TRUMP, SU PELÍCULA. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

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ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

Aunque la crítica no se ha pronunciado al respecto, 1 200 cines estadounidenses estrenaron el pasado mes Las profecías de Trump, también conocida como El enviado de Dios, producida a un costo de tres millones de dólares entre ReelWorks StuDios y la escuela de cine Liberty University, una institución cristiana evangélica de Lynchburg considerada como la universidad más conservadora de los Estados Unidos.

El estreno hace afilar la mirada porque es la segunda vez en la historia que un filme sale directamente de una universidad a la pantalla grande, y máxime si el hecho tiene lugar a las puertas de las elecciones bicamerales que acaban de celebrarse en ese país.

La película recoge la historia de un milagro procedente no del evangelio  –argumento harto explotado por Hollywood–, sino de la vida política estadounidense: la ascensión a la presidencia del magnate Donald Trump, empedernido mujeriego y estrella de la televisión, a quien un mandato divino le encomienda reencaminar a Estados Unidos por el sendero del bien y los valores morales extraviados por culpa de ineptos estrategas.

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DOBLE PALIZA A ESTADOS UNIDOS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

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ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1Estados Unidos fue derrotado esta semana por Cuba y una abrumadora mayoría de estados en la Asamblea General de la ONU. No solamente La Habana logró la aprobación por vigésima séptima vez consecutiva de la resolución contra el bloqueo a que la somete el poderoso vecino del norte. En votación por efectuarse en horas también derrotaría una retorcida maniobra de este, que intentaba desvirtuar el sentido de la resolución y justificar desesperadamente la brutal medida de fuerza contra el pueblo cubano.

En relación al alocado intento estadounidense de última hora, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla manifestó que Washington en sus intentos de incrementar la hostilidad contra Cuba no ha tenido límites en crear dificultades a la Asamblea General de la ONU(AGNU). Explicó que el Departamento de Estado presentó hace unos días un texto con ocho párrafos de enmiendas al   proyecto de resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba.” Pero luego aviesamente dividió ese documento en ocho enmiendas separadas que someterá… a análisis en la AGNU, añadió.

Consideró que Estados Unidos tenía como objetivo crear pretextos para justificar el bloqueo y crear la ilusión de que tiene apoyo internacional. Otra vez Washington superándose a sí mismo en cinismo. Las enmiendas están relacionadas con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sustentable, algo insólito, pues Cuba fue uno de los pocos países reconocidos por la ONU por su cumplimiento de los Objetivos del Milenio y, no obstante el bloqueo, su sistema social le permite alcanzar de seguro los objetivos para 2030. El otro tema es los derechos humanos, en que Cuba tiene un ejemplar expediente, en contraste con su acusador, violador serial de esos derechos en su territorio y en todo el planeta. El propio bloqueo es, en sí mismo, una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos, prolongada por casi sesenta años, la medida punitiva más injusta, cruel y prolongada a que haya sido sometido un pueblo.

El bloqueo, desde la fecha de su aplicación, ha provocado a la isla perjuicios por más de 134 mil 499 millones 800 mil dólares. Pero si se tomara en cuenta la depreciación del dólar respecto al oro en el mercado internacional, esa cifra asciende a 134 mil 499 millones 800 mil dólares.  Solo entre abril de 2017 y marzo del 2018, el daño equivale a 4 mil 321 millones 200 mil dólares

El bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo de las potencialidades de la economía cubana. Constituye un freno a la implementación tanto del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, como de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, como lo han expresado varias agencias de la ONU en sus informes sobre el período 2017-2018 . He aquí un fragmento del informe de la Oficina de la Coordinadora Residente en Cuba de la ONU para las Actividades en pro del Desarrollo: “Cuba es un país con un alto índice de desarrollo humano. Las autoridades nacionales han expresado su compromiso con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El bloqueo afecta la capacidad de Cuba para garantizar la calidad constante de los servicios públicos universales, como la salud y la educación, debido a la existencia de restricciones comerciales que impiden la compra de suministros médicos y materiales didácticos de empresas estadounidenses. Hay productos que no pueden adquirirse porque están hechos en los Estados Unidos o tienen componentes, inclusive tecnologías, provenientes de ese país que pueden salvar vidas, prolongarlas o aumentar la calidad de vida.

La implementación del bloqueo ha obstaculizado el acceso de Cuba a la tecnología y el equipo necesarios para el aprendizaje avanzado, la investigación científica y la innovación.”

Bajo el gobierno de Trump, el bloqueo ha sido recrudecido en todos los órdenes, pero sobe todo en la persecución de las operaciones financieras de la isla, lo que se ha convertido en un grave obstáculo para su sistema de cobros y pagos. Esto obedece a las gravosas multas impuestas por Washington a numerosos bancos de terceros países por cualquier cosa que los relacione con la economía cubana. De igual modo, las alertas de viaje emitidas a sus ciudadanos, basadas en mentiras sobre daños que supuestos rayos sónicos habrían causado a sus diplomáticos en La Habana han afectado considerablemente las visitas de los estadounidenses a Cuba.

Se anuncian nuevas medidas económicas y políticas de Estados Unidos contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. Nada de eso rendirá a sus pueblos, como no los han rendido hasta hoy sus constantes agresiones. El precio de la dignidad de los procesos emancipadores es enfrentarse con resolución y sin vacilaciones a los chantajes, castigos y crímenes del imperialismo y las oligarquías. No hay alternativa y es el único camino a la victoria.

Twitter:@aguerraguerra

VENEZUELA Y LA REELECCIÓN DE TRUMP. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

Hablar de agredir militarmente a la República Bolivariana de Venezuela se ha convertido en lo más natural en los medios hegemónicos de comunicación. Nada vale para ellos el derecho de los pueblos a su soberanía, a la no intervención, la solución pacífica de las controversias y la no amenaza y no uso de la fuerza, principios que aún forman parte de la Carta de la ONU y de muchas constituciones, incluida la de México. Principios que no pueden ser condicionados por ninguno otro, como los derechos humanos, invocados hipócrita y descaradamente por los neoliberales. Pues, qué otro patrón de acumulación que no sea el neoliberal, pisotea y viola con más ferocidad y alevosía todos los derechos humanos. Para esos medios tampoco existe la sistemática y multifacética guerra a que ha sido sometida Venezuela desde hace 16 años.

Estados Unidos es el autor principal en la imposición de este estereotipo a las audiencias de su gigantesca maquinaria mediática, pero también ha contribuido mucho a ello el ahora alicaído Grupo de Lima, cuyos gobiernos fundadores gozan de los más altos grados de impopularidad y repudio popular en nuestra región. Aunque ahora digan lo contrario, también, por acción u omisión, han llevado mucha agua al molino de la acción militar contra la patria de Bolívar.

Es este contexto, Donal Trump,  presidente de la gran potencia del norte, cargó implacablemente contra Venezuela por enésima vez la semana pasada, ahora en la Asamblea General(AG) de la ONU y luego reiteró a periodistas que “todas las opciones están sobre la mesa, todas.  Las fuertes y las menos fuertes”.  En tono amenazante añadió: ya saben lo que quiero decir con fuerte.

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EXPANSIÓN DE EE.UU. EN AMÉRICA LATINA: PROTECCIONISMO A LA TRUMP

EXPANSIÓN 1

PABLO WAHREN, SILVINA M. ROMANO, ANIBAL GARCÍA Y ARANTXA TIRADO 

Desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE. UU.,[1] a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

A continuación, expondremos qué es el “proteccionismo à la Trump” (una cosa es lo que se dice, otra es lo que se decide y otra diferente, lo que se logra), dimensionando, en primer lugar, sus efectos en EE. UU. para, en un segundo momento, abordar su impacto en las relaciones con ALC.

Proteccionismo à la Trump en EE. UU.

La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “America First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in America” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional.[2] A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE. UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.[3]

Sin embargo, esta merma no se observa en todos los sectores. El complejo industrial-militar (una de las principales fuentes de empleo en EE. UU.) sigue gozando de buena salud: la venta de armas de EE. UU. al mundo se incrementó en 2017 (en continuidad con la tendencia con los gobiernos de Obama y de acuerdo a lo prometido por Trump). El último ejercicio fiscal (octubre 2016-septiembre 2017) cerró con la venta de poco más de 41.930 millones de dólares, un incremento del 24% con respecto al mismo periodo anterior. Los departamentos de Defensa, Estado y Comercio plantean diferentes propuestas para mejorar y acelerar el proceso de ventas a otras naciones y, también, estimular el incremento de empleos en el sector. Según datos recientes, EE. UU. realiza el 57.9% de las transacciones mundiales de armamentos,[4] y con América Latina las ventas rebasaron los 343 millones de dólares en 2016, destacando las compras de México (100.899 millones), Colombia (75.990 millones), Brasil (59.310 millones) y Chile (48.798).[5]

También parece haber un repunte en las repatriaciones de dividendos de las empresas estadounidenses tras medidas como el “taxcut”. Anteriormente, las empresas sólo pagaban impuestos sobre sus ganancias cuando lo ingresaban al país; a partir de ahora ya no estarán gravadas. En el primer trimestre de 2018 ingresaron a EE. UU. 300.000 millones de dólares por esta partida, cuando el promedio trimestral de los últimos años oscilaba en torno a los 50.000.[6] Por primera vez desde 2005 las empresas estadounidenses registraron un flujo neto de capitales positivo hacia su país entre inversión extranjera directa y remisión de utilidades.[7] El dato es que las repatriaciones, hasta el momento, no se han transformado en nuevas inversiones, sino que se han destinado mayoritariamente al mercado financiero, en particular, para la re-compra de acciones de las propias empresas[8].

A su vez, las políticas proteccionistas están generando una mayor expansión de las empresas EE. UU. al exterior,[9] expansión que, tal como vienen operando desde hace décadas -si bien por un lado implica aumento de inversiones y puestos de trabajo- también es portadora de una serie de “condicionamientos” a las economías (sobre todo las periféricas), asociados a exenciones impositivas, fuerza de trabajo barata y condiciones laborales “flexibles”, etc. -cabe recordar que en esta tónica van las reformas laborales y previsionales de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, por ejemplo-. Seguir leyendo EXPANSIÓN DE EE.UU. EN AMÉRICA LATINA: PROTECCIONISMO A LA TRUMP

DONALD TRUMP: EL ARTE DE MENTIR, AL PEOR ESTILO DE HOLLYWOOD. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

La mentira política no requiere de la mano del arte para trascender, por cuanto ella misma supera con creces las transposiciones creativas. Para los estudiosos de la política norteamericana, las falsedades y exageraciones de Donald Trump no tienen comparación en los anales presidenciales de ese país
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Miente el gobierno de Trump al acusar a Cuba de ser responsable de ataques acústicos. Foto: http://www.lavanguardia.com

«Hay que tener buena memoria después de haber mentido».

La frase corresponde a Pierre Corneille (1606-1684), poeta y dramaturgo francés, autor de una de las mejores comedias de todos los tiempos, El mentiroso, con un personaje, Dorante, perteneciente a la vasta galería de charlatanes imaginativos  que van por la vida tratando de obtener lo que quieren a base de imaginación y engaño.

La mentira y el mentiroso se reiteran en la literatura y el arte, desde un principio asociándose al enredo amoroso y a las ansias de poder y gloria.

Ya en Las nubes (423 a.n.e) Aristófanes hace coincidir la mentira con la artimaña encaminada a obtener un propósito. En La Divina comedia (terminada hacia 1321) la mentira dejará de ser un concepto general para adquirir una significación de corte antropológico: «el ser mentiroso», que Dante situará en el octavo círculo del Infierno, junto a políticos corruptos, hipócritas, ladrones y fraudulentos de toda laya.

La disputa medieval metafísica entre la verdad y la mentira cobrará cuerpo teórico  en las figuras de Dios y el Diablo, este último considerado padre por excelencia de la falsedad y el engaño (recordar al presidente Chávez cuando en aquella intervención suya en la onu, después  de hablar un W. Bush desordenado en falacias, dijo, con magnífica ironía, que el lugar olía a azufre).

Un Diablo siempre dispuesto a mentir y a participar en el juego de la seducción mediante la trampa, y que alcanzará estatura de clásico en el Mefistófeles creado por Goethe en su Fausto.

El mentiroso ha sido plato fuerte de estudiosos y creadores, por cuanto en manos de ellos el concepto universal de la verdad se hace añicos ante un pragmatismo regido por el egoísmo y los fines más aviesos.

La mentira política no requiere de la mano del arte para trascender –aunque haya sucedido–, por cuanto ella misma supera con creces las transposiciones creativas que, a partir de la realidad, han hecho grandes artistas, algunos de ellos aquí citados.
Pero en ese terreno, como dijera el maestro Corneille, también «hay que tener buena memoria después de haber mentido».

Lo saben los estudiosos de la política norteamericana, para quienes las falsedades y exageraciones de Donald Trump no tienen comparación en los anales presidenciales de ese país, donde no ha faltado el «ser mentiroso» remitido por Dante al octavo círculo del Infierno.

Libros, compilaciones y artículos miles  se han escrito acerca de las mentiras del presidente formado histriónicamente bajo las premisas del reality show,   pero bastaría citar estas ligeras joyas soltadas sin inmutación alguna: «Obama nació en Kenia», «se rompió el récord de asistencia  en mi toma de posesión» (teniendo fotos comparativas en las manos que lo negaban), «acabo de hablar con el jefe de los Boy Scouts» (llamada que no tuvo lugar) y «Meryl Streep es una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood».

Hace unos  meses, Sheryl Gay Stolberg escribió un artículo titulado «Todos mienten, pero Trump es un experto», en el que aseguraba que desde «hace más de 40 años, los presidentes de Estados Unidos han mentido en aspectos importantes de sus gobiernos y han logrado salir impunes; sin embargo, con la era Trump se ha llegado a un nuevo nivel y solo el 20 % de las afirmaciones del mandatario son ciertas».  Seguir leyendo DONALD TRUMP: EL ARTE DE MENTIR, AL PEOR ESTILO DE HOLLYWOOD. ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

UN PRESUPUESTO PARA LA GUERRA. JUANA CARRASCO MARTÍN

Trump firmó para el Pentágono 717 000 millones de dólares, con lo que financia la presencia de este en 177 países, donde se emplazan 300 000 efectivos militares estadounidenses

 

Trump
Esa vuelta de página a su discurso electoral ha llevado a que Trump insista ahora en robustecer las capacidades militares estadounidenses. Autor: Juventud Rebelde

 JUANA CARRASCO MARTÍN

juana carrascoAunque el presidente Donald Trump ha repetido más de una vez que Estados Unidos no quiere ser el policía del mundo, la realidad es otra. El general del Cuerpo de Marines Joseph Dunford, actual jefe del Estado Mayor Conjunto, ha reconocido en un discurso en Kansas City, ante la convención de los Veteranos de Guerra, el lunes 23 de julio, que «hoy, más de 300 000 estadounidenses están desplegados o estacionados en 177 países».

En la ceremonia en que el General del Cuerpo de Marines recibió el Premio Dwight D. Eisenhower, por sus cuatro décadas de servicio, agregó: «Tengo el honor de representar a los más de dos millones de hombres y mujeres que sirven hoy» (…) «Puedo decir con absoluta confianza que la fuerza de hoy puede cumplir todos nuestros compromisos de alianza en todo el mundo, y puedo decir con absoluta confianza que la Fuerza Armada de Estados Unidos tiene una ventaja competitiva sobre cualquier posible adversario».

Las cifras reveladas por Dunford, considerado uno de los mayores halcones de la presidencia Trump, junto al asesor de Seguridad Nacional John Bolton y el secretario de Estado y exjefe de la CIA, Mike Pompeo, sobrepasan en mucho los datos que hasta ahora se conocían y había publicado en agosto de 2017 el prestigioso Pew Research Center, el cual estimaba que en 2016, y por primera vez en 60 años, las tropas estacionadas en el exterior eran menos de 200 000 (193 442 exactamente, o el 15 por ciento de los 1,3 millones de militares en servicio).

Regionalmente, casi el 70 por ciento de las fuerzas activas en el exterior estaban en Asia y Europa; uno de cada siete efectivos se emplazaba en el Medio Oriente y el norte de África y el tres por ciento en África subsahariana y las Américas. Queda un 14 por ciento localizado en el mar o entre territorios.

Los datos de Pew… correspondían a un análisis de la información procedente del Defense Manpower Data Center, el brazo estadístico del Departamento de Defensa; por tanto, es un registro oficial que permite deducir cuánto ha crecido el segmento militar durante el gobierno de Trump, que ya se lleva las palmas en el presupuesto eufemísticamente llamado de Defensa.

Para el año fiscal 2018 que corre hasta el 30 de septiembre y bajo la denominación de Una Nueva Fundación para la Grandeza Americana, incluyeron 626 000 millones de dólares para operaciones básicas y 65 700 millones para misiones en el exterior como Afganistán y Siria, lo que representa un importante aumento respecto a los 619 000 millones del año fiscal 2017.

Esa vuelta de página a su discurso electoral ha llevado a que Trump insista ahora en robustecer las capacidades militares estadounidenses, al punto de que acaba de firmar e hizo ley los gastos bélicos aprobados por ambas cámaras del Congreso para el año fiscal 2019 (National Defense Authorization Act John McCain), que comienza el 1ro. de octubre, bajo el    propósito de reforzar su política de America First (Estados Unidos Primero): 717 000 millones de dólares, un aumento récord del 13 por ciento en comparación con el presupuesto del año todavía en curso.  Seguir leyendo UN PRESUPUESTO PARA LA GUERRA. JUANA CARRASCO MARTÍN

ARGENTINA: AJUSTE, MILITARIZACIÓN Y ALINEAMIENTO CON EE.UU. CELAG

CELAG

Argentina: ajuste, militarización y alineamiento con EE.UU.

Desde su llegada a la Presidencia argentina, Mauricio Macri ha impulsado un viraje del país hacia el neoliberalismo puro y duro: medidas de ajuste y austeridad que están teniendo fuerte impacto negativo en la vida cotidiana de la clase media y clases populares. Este giro ha sido acompañado por una serie de lineamientos orientados a “garantizar la seguridad”, que se traducen en un aumento de la presencia de las fuerzas policiales en las calles y en un cambio en el rol de las fuerzas armadas, con un rol activo en la “seguridad interna”[1].

Todos estos aspectos marcan un quiebre respecto de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, caracterizados por una política de Derechos Humanos sumamente crítica respecto del rol jugado por las FF.AA. en la seguridad interna durante los gobiernos cívico-militares. A su vez, ello se tradujo en un apuntalamiento de la noción de “defensa” frente a la de “seguridad” y por ello entró en tensión con algunos parámetros de la guerra contra las drogas impulsada desde EE.UU.

El actual Gobierno no sólo está predispuesto a propiciar la militarización de la seguridad adscribiendo a los lineamientos de la guerra antinarcóticos, con las consecuencias que esto puede tener considerando el saldo que esta guerra está dejando en Colombia, México y América Central. El alineamiento con EE.UU. en materia de seguridad permite visualizar la injerencia en asuntos internos, como la agenda de seguridad, que es otra de las dimensiones que ha quedado a disposición de intereses de las grandes corporaciones, instituciones internacionales y gobiernos de países centrales. La geopolítica y las necesidades de “seguridad” vienen asociadas a intereses geoeconómicos, léase: recursos estratégicos (hidrocarburos) e inversiones en determinados sectores, incluido el negocio de la seguridad (venta de armas, software, cursos de entrenamiento, asesoramiento, etc.).

EE.UU. y el negocio de la seguridad

En el marco de esta decisión de otorgar un rol más protagónico a las FF.AA. en la seguridad interna, llegaron en julio a la Argentina la mitad de los doce aviones Beenchcraft T-6C Texan II que compró el Gobierno de Macri a EE.UU. Se afirma que con la llegada de estos aviones, los Embraer EMB-312 Tucano que eran utilizados para entrenamiento, serían enviados al norte del país para formar a efectivos en tareas de vigilancia y control aeroespacial en las fronteras con Paraguay y Bolivia.[2] Estas acciones pueden ser justificadas en el marco de la guerra antinarcóticos, pero contribuyen a la militarización de la frontera con países de donde proviene la migración concebida como “indeseada” por la gestión del PRO, si consideramos las medidas implementadas por el actual Gobierno para controlar la migración limítrofe[3].

En nota del Departamento de Defensa de EE.UU. (2016) que autorizaba la venta de los aviones se plantea que el Ejército argentino se embarcó en un ambicioso camino hacia la modernización de su material militar, y que esta transacción contribuirá a la política exterior y la seguridad nacional de EE.UU., al mejorar la seguridad de un “importante aliado no perteneciente a la OTAN”.[4]

La compra de armas a EE.UU. y el alineamiento sin tensiones a su política de seguridad hemisférica se hizo visible desde los primeros días del Gobierno de Macri y durante las visitas del ex-presidente Obama y del vicepresidente Kerry (2016), cuando se firmaron una serie de acuerdos de cooperación que incluyeron temas como: apertura comercial, intercambios educativos, sector energético, asistencia en la Triple Frontera, coordinación de misiones militares en África, creación de Centros de Fusión de Inteligencia, cooperación entre fuerzas de seguridad, la lucha contra el narcotráfico y terrorismo, entre otros[5] (ver tabla 1).  Seguir leyendo ARGENTINA: AJUSTE, MILITARIZACIÓN Y ALINEAMIENTO CON EE.UU. CELAG

GRÉGOIRE LALIEU: TRUMP REFLEJA LA CRISIS DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE. LEANDRO ALBANI

Gregory Lalieu.-foto Collon
Grégoire Lalieu

El periodista Grégoire Lalieu habla con La tinta sobre un nuevo mundo comandando por Donald Trump y en donde la derecha avanza en todos los continentes.

LEANDRO ALBANI / LA TINTA

LEANDRO ALBANI
Leandro Albani

El triunfo de Donald Trump en Estados Unidos dejó a muchas personas asombradas. El magnate inmobiliario, que forjó su carrera entre estafas, negociados turbios y una sobre exposición mediática, llegó a la Casa Blanca con un discurso en el que prometía un fuerte proteccionismo, la desescalada militar estadounidense en varias regiones del mundo y un combate frontal contra la inmigración.

El periodista Grégoire Lalieu escribió, junto a al investigador Michel Collon, el libro El mundo según Trump (co-editado el año pasado por Investig’Action y El Viejo Topo Investig’Action), con el objetivo de desentrañar las políticas de un outsider de la clase política, pero que acumuló sus millones siendo un alumno ejemplar dentro del sistema capitalista.

La tinta dialogó con Lalieu sobre qué le espera al mundo con Trump en la Casa Blanca, sus “promesas” de resolver las guerras en Medio Oriente, su polémica relación con los medios de comunicación y quiénes son sus seguidores en Estados Unidos.

—¿Qué importancia tiene la llegada de Trump en Casa Blanca?

—La elección de Trump refleja una profunda crisis. Una crisis económica primero, que en Estados Unidos dura desde hace años. Desde el shock del petróleo de 1973, de hecho. Aquel choque no fue la causa de la crisis, solo fue un desencadenante. De hecho, la economía de Estados Unidos enfrenta una crisis de sobreproducción. En su carrera por el máximo beneficio, las empresas estadounidenses buscan producir más. Al mismo tiempo, gran parte de la producción se ha deslocalizado y, para la gran mayoría de quienes han podido conservar sus trabajos, las condiciones laborales se han deteriorado. Esto condujo a un empobrecimiento general. Entonces, ¿a quién podrán vender sus mercancías cada vez más numerosas, si las personas se vuelven más pobres? Este es el origen de la crisis. Es una crisis de sobreproducción propia al sistema capitalista.

La globalización ha brindado algunas oportunidades para la exportación mientras la situación estaba decayendo a nivel nacional. Pero hay límites. De modo que en los últimos años, la economía de Estados Unidos salta de una crisis a otra. Cada solución encontrada en el corto plazo conduce a un nuevo problema en el mediano plazo. Durante la crisis asiática de 1997, los inversores estadounidenses invirtieron en el Nasdaq, lo que provocó una burbuja que explotó en 2001 y 2002. Luego se embarcaron en préstamos arriesgados y volvieron a obtener ganancias, pero causando la crisis de las hipotecas subprime en 2008. Estados Unidos fue salvado por China, que inyectó miles de millones de dólares para no ver cómo el valor de sus reservas se derritiera como la nieve al sol. Pero incluso hoy algunos predicen un nuevo colapso, como el economista Eric Toussaint. Aprovechando las bajas tasas de interés desde 2010, las grandes empresas privadas se han endeudado de manera masiva. Primero para comprar sus propias acciones en el mercado de valores, lo que hace aumentar el precio y permite pagar a los accionistas. Luego para especular comprando deudas de otras compañías. Las empresas no financieras como Apple, Ford o Ebay son, de ese modo, particularmente activas en el mercado de la deuda. Pero una nueva burbuja se está formando y acabará por explotar.

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La elección de Trump también refleja una crisis del imperialismo estadounidense. Estados Unidos ha multiplicado las guerras para mantener su hegemonía. Pero el balance de estos conflictos es negativo para Washington, que no pudo evitar el surgimiento de otras grandes potencias como China y Rusia. Así, hemos pasado de un mundo unipolar a un mundo multipolar en el que Estados Unidos no puede hacer lo que quiere. Lo vimos en Siria.

Finalmente, la elección de Trump también refleja una crisis política y mediática. El establishment está perdiendo legitimidad, lo que explica el éxito, tanto en Estados Unidos como en Europa, de los candidatos que se presentan como antisistema. Por lo tanto, la élite de los Estados Unidos enfrenta una profunda crisis. Y la elección de Trump, así como las reacciones virulentas que desencadenó, muestra cuánto está dividida esta élite sobre cómo resolver la crisis.

—¿En qué se diferencia Trump de la política clásica de demócratas y republicanos?

—Para decirlo de manera sencilla, la política de los demócratas y los republicanos estaba dirigida hasta ahora a controlar el mundo. Era necesario debilitar a los competidores, desde las antiguas potencias coloniales europeas hasta la Rusia y la China de hoy, pasando por la Unión Soviética. Para lograr esto, Estados Unidos ha proyectado su poder en todo el mundo, construyendo bases militares en las cuatro esquinas del globo, librando guerras y organizando golpes de Estado. El objetivo era poder controlar las regiones más estratégicas. Lo que permite a las multinacionales estadounidenses encontrar salidas para sus productos y capitales, acceder a materias primas baratas y explotar mano de obra poco costosa. Por lo tanto, a través de instituciones como el Banco Mundial y el FMI, Estados Unidos impuso su globalización neoliberal que tenía que beneficiar a las grandes corporaciones.

Pero hay otra cara de la moneda. En primer lugar, mantener este imperio estadounidense es caro, incluso muy caro. Además, la globalización neoliberal no beneficia solo a las empresas estadounidenses, ya que sufren la competencia china, en particular. Finalmente, si bien la globalización neoliberal ha beneficiado a las grandes multinacionales, también ha perjudicado a muchas empresas en el país y ha socavado sectores importantes de la economía nacional.

Trump marca una ruptura con la política clásica de los demócratas y los republicanos, porque no quiere continuar en este camino, mientras que Hillary Clinton quería continuar como antes. Para Trump, el balance de esta globalización neoliberal es negativo. Y las guerras en todo el mundo no aportan lo suficiente. Prefiere volver al mercado nacional, de modo que privilegia las relaciones bilaterales a las multilaterales. Y para aquellos que quieran beneficiarse de la protección militar de Estados Unidos, deberán pasar por el cajero. Lo explicó en su libro, que fue, de alguna manera, su programa para las elecciones. Lo confirmó cuestionando el funcionamiento de la OTAN.  Seguir leyendo GRÉGOIRE LALIEU: TRUMP REFLEJA LA CRISIS DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE. LEANDRO ALBANI

LOS GLOBOS-TRUMP: BEBÉ, PERRO, GALLO Y GALLINA. JUANA CARRASCO MARTÍN

JUANITA CARRASCO 1

JUANA CARRASCO MARTÍN

Muñecos inflables que remedan al presidente de Estados Unidos se van convirtiendo en un elemento de protesta a políticas del mandatario o una manera de hacer mofa de sus actitudes

El perro Trump. Autor Getty Images

Todo comenzó en agosto de 2016, cuando era el candidato presidencial republicano. Entonces, el colectivo anarquista INDECLINE —conocido por su «arte agresivo», según CNN— colocó su figura en yeso, a tamaño natural, completamente desnudo y como eunuco, en cinco de las más importantes ciudades estadounidenses: San Francisco, New York, Los Angeles, Cleveland y Seattle.

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