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LA CULTURA DEL ‘PUBLICA O PERECE’ Y SUS EFECTOS SOBRE LA INVESTIGACIÓN. EMILIO DELGADO LÓPEZ-CÓZAR y RAMÓN A. FEENSTRA

 

EMILIO DELGADO LÓPEZ-CÓZAR y RAMÓN A. FEENSTRA*

“Es una cuestión de publicar más, más rápido, no para ser mejor sino simplemente para estar y sobrevivir”.

“…Fragmentar una investigación que tenga una unidad global para que pese más en el currículo académico, repetir una y otra vez el mismo tema con muy pequeñas variantes, publicar diez veces lo mismo en diez sitios diferentes…”

Estas declaraciones son solo unas de tantas que hemos recogido al preguntar por los efectos que genera la cultura del “publica o perece” (la presión por publicar para tener éxito en la carrera académica) sobre el comportamiento ético de los investigadores en filosofía moral y filosofía en España.

Los investigadores perciben que la presión por obtener resultados –sobre todo de cara a los procesos de acceso, acreditación y promoción de plazas– afecta negativamente a la integridad de su investigación. El motivo es principalmente uno: la necesidad de sobrevivir en un ambiente extremadamente competitivo donde al científico se le juzga casi exclusivamente por lo que publica.

Hasta la fecha han sido numerosos los estudios que, a escala internacional, han recogido –con cifras preocupantes– datos sobre la prevalencia de las malas prácticas en la investigación (Fanelli, 2009Pupovac y Fanelli, 2015). Los estudios son abundantes sobre todo para disciplinas biomédicas.

Sin embargo, nunca antes se había desarrollado un trabajo abordando esta cuestión para áreas de conocimiento como la filosofía o la ética. Quizás porque se podía pensar que estas disciplinas están en cierta medida inmunizadas por los propios presupuestos y competencias cognitivas de estas especialidades. De ahí, el interés que ha guiado nuestra investigación: ¿Es la investigación en ética y filosofía realizada siempre de forma honesta?? ¿Afecta la cultura del “publica o perece” a estas áreas también, o podemos apreciar tendencias diferenciadas con respecto a otros campos de conocimiento?

Respuestas reveladoras

Los resultados obtenidos de una encuesta a 201 investigadores, un foro de debate con 26 participantes y 14 entrevistas en profundidad no han podido ser más reveladores. Así se muestra recientemente en el artículo “Research Misconduct in the Fields of Ethics and Philosophy: Researchers’ Perceptions in Spain” que hemos publicado en la revista Science and Engineering Ethics.

Es más, la alta y activa implicación de los investigadores participantes, así como su enorme generosidad y sinceridad, ha permitido que afloren cuestiones de calado. Aspectos no sólo relativos a la percepción de la proliferación de conductas indeseables en los quehaceres científicos, sino también acerca de las prácticas de publicación y de evaluación científica imperantes en estas áreas. Todo ello ha sido compartido en un extenso informe titulado “Investigación en Ética y Filosofía en España. Hábitos, prácticas y percepciones sobre comunicación, evaluación y ética de la publicación científica”.

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DIÁLOGO CON FREI BETTO. GRAZIELLA POGOLOTTI

No lo conozco personalmente. He seguido sus pasos a través de su modo de obrar y sus publicaciones. Recién lo escuché en el espacio de la Mesa Redonda de nuestra Televisión. Compartimos, en lo fundamental, nuestras preocupaciones sobre el mundo contemporáneo y el enfoque de los problemas de la educación, situados a contracorriente de las tendencias dominantes en la actualidad.

Coincidimos en defender, cuando gran parte del planeta bordea el abismo, la necesidad de reafirmar la posibilidad de un mundo mejor en el batallar martiano a favor del mejoramiento humano, razones de mi apego tozudo al magisterio como vía de diálogo con las generaciones emergentes.

Junto a Frei Betto, a riesgo de parecer anacrónica, sostengo el rescate de un proyecto humano volcado hacia un horizonte utópico, y por la búsqueda de una felicidad verdadera cimentada en el derecho a soñar, en la participación social responsable y en los valores del espíritu. Lo hago sin desconocer los datos de una realidad que a veces nos abruma, signada por carencias materiales y conductas condicionadas por apetitos insaciables, la envidia, la mezquindad y el arribismo.

Sin embargo, la realidad no se define por el contraste primario entre blanco y negro. Tras la tempestad, se ilumina la hermosa variedad cromática del arcoíris. Las secuelas del devastador tornado que se abatió sobre La Habana ofrecieron una muestra palpable de la diversidad de comportamientos. Se manifestaron los indiferentes y los aprovechados. Se manifestaron también quienes entregaron horas de desvelo a las tareas restauradoras más urgentes y quienes movidos por el impulso de una solidaridad espontánea prestaron ayuda a los más necesitados, ofrecieron agua al sediento y pan al que nada tenía, quienes contribuyeron, en el fango y a mano limpia, sin demandar reconocimiento alguno, a levantar escombros. Muchos eran jóvenes, de esos que observamos con mirada crítica por el modo de vestir y de acomodarse el cabello.

Las palabras de Frei Betto me inspiran una reflexión. La ciencia pedagógica es uno de los puntales básicos de la filosofía. Ambas tienen como propósito desentrañar el sentido de la vida de los seres humanos en la Tierra.

Por ese motivo, no son neutrales. Se comprometen en la política, considerando este término en su acepción más abarcadora, aquella que procede de su origen etimológico, la polis griega. Maestro itinerante, Sócrates fue condenado a muerte. Asumió su destino con la mayor serenidad. Tuvo que beber la cicuta. Giordano Bruno fue condenado a la hoguera. Para proseguir su obra, Galileo Galilei se retractó.

En los días que corren, neoliberalismo y humanismo —concepto este que no debe confundirse con humanitarismo— responden a posiciones antagónicas irreconciliables. En el terreno específico de la enseñanza, el primero propone la producción de especialistas al servicio de las demandas transitorias del mercado laboral. En el segundo caso, se trata de formar a personas para alcanzar el pleno desarrollo de sus facultades, conscientes del proceso histórico, capaces de discernir con espíritu crítico entre la diversidad de caminos que se bifurcan, responsables de sus actos en lo personal y en lo social. Ambas posiciones tienen su correlato ético. El neoliberalismo exacerba la competitividad, el individualismo exalta el triunfo de los más fuertes sobre los perdedores, débiles y vulnerables. Para lograr esos fines todo vale.

Pocos recuerdan a Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar. Acogió al niño para nutrir su inteligencia, su espíritu y su corazón. Adelantado a su tiempo, fue un precursor. Viajero infatigable, su mirada se proyectó hacia el futuro de nuestra América cuando aún no se habían iniciado las guerras de independencia. Conocía a fondo las tendencias de pensamiento dominantes en Europa. Intuyó las fisuras en la obra de los enciclopedistas, la empresa gigantesca que definió el llamado Siglo de las luces.

En una Francia que incorporó las ideas mercantilistas a partir del programa implantado por Colbert, intendente de hacienda de Luis XIV, los enciclopedistas establecieron una noción de progreso bajo el impulso de la técnica divulgada a través de las espléndidas ilustraciones que acompañaban su gran libro. Discrepante, pobre y solitario, Juan Jacobo Rousseau indagó acerca del origen de la desigualdad entre los hombres, renovó los conceptos prevalecientes sobre la educación y rindió culto a la naturaleza.

Al emprender el camino hacia Roma, donde el Libertador haría su célebre juramento, en marchas emprendidas en gran parte a pie, como peregrinos del saber y de la emancipación humana, Simón Rodríguez impuso un rodeo. Había que pasar por Ginebra, patria chica de Rousseau, para inclinarse ante la memoria del autor de Las ensoñaciones del paseante solitario, Las confesiones y Emilio.

Quise ser maestra. Cuando me someto, como siempre lo hice, al cotidiano examen de conciencia, no dejo de preguntarme si he cumplido mi propósito de manera cabal. Subestimado, mal remunerado en todas partes, el magisterio, más que oficio, es tarea de misionero. Se ejerce dentro y fuera del aula. Lo hizo Fidel con sus compañeros en la prisión de Isla de Pinos. Lo siguió haciendo ante las multitudes de la Plaza, a través de las pantallas de la televisión y en los grandes foros internacionales. Nos estaba enseñando a pensar.

Coincido con Frei Betto en que el cerebro no se reduce a un almacén de conocimientos inertes. No predico la ignorancia. Todo lo contario. Pero, el saber verdadero pasa por la mente y el corazón, es el nutriente esencial de la vida y del espíritu, lo más hermoso que guardamos oculto en nuestro interior, tal y como decía Martí a María Mantilla.

Mi residencia está en la Tierra, cuando mi tiempo se abrevia, cumplido ya mi tránsito mayor. Reclamo junto a Frei Betto la necesidad de no caer en las trampas seductoras de una supuesta modernidad, de seguir andando con la mirada puesta hacia adelante, hacia un horizonte donde perdura la llama de una utopía que ha de convocarnos a la salvación de un planeta amenazado.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

TREPADORES, ARRIBISTAS Y VIVIDORES. FERNANDO BUEN ABAD

              La cultura del esfuerzo ajeno.

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ / REBELIÓN / INSTITUTO DE CULTURA Y COMUNICACIÓN UNLa

Es muy viejo el oficio de escalar montañas ajenas apoyado en logros de otros. Es añejo el “arte” de vividores entrenados para viajar en el “sidecar” de la historia. (Jorge Falcone dixit). Hay mil metáforas ejemplificadoras de esa manía perversa que consiste en “chupar la sangre” de alguien que, por bondad o por idiotez, lo permite. Lo vio bien claro, según parece, Bram Stoker con su Drácula desde en 1897. Quizá una suerte de crítica a la cultura dominante.

Está plagada la Historia con episodios terribles producto del cálculo frio, del acomodo de ocasión, del saber estar parado en el lugar y el momento correcto para disfrutar las mieles del esfuerzo que hacen otros y (no pocas veces) sepultarlo en el olvido para calzarse glorias espurias. Trepadores, arribistas y vividores cultivan el arte del merodeo. Se acomodan o agazapan en lugares estratégicos para ir recogiendo lo que escurre del trabajo ajeno y, poco a poco, adueñarse de porciones más grandes del “pastel”. Está en el corazón del psicoanálisis, dice Alfredo Salmón.

Son expresión en miniatura del capitalismo que en su conducta condensan, en clave de individualismo, lo que la burguesía hace en clave de masas: vivir del trabajo ajeno. Son encarnación de cierta moral carroñera que sólo celebra cuando encuentra presas enormes a cambio de no hacer esfuerzos. Son sabandijas que medran en todos los rincones de la vida diaria acurrucados en la esperanza de encontrar alguien que trabaje mucho para exprimirlo con poco esfuerzo.  Seguir leyendo TREPADORES, ARRIBISTAS Y VIVIDORES. FERNANDO BUEN ABAD

LA CRISIS CIVILIZATORIA Y EL PAPEL DE LA ÉTICA. FREI BETTO

En griego, ethos significa casa en el sentido amplio de hábitat del ser humano, tanto en lo relativo a la naturaleza como a la vida social. Ethos es una casa en construcción, y en ella el ser humano se pregunta por el sentido de sí mismo, por el rumbo y el objetivo del proyecto que asume. La ética es, pues, un proceso mediante el cual conquistamos nuestra humanidad y construimos nuestra casa, o sea, nuestra identidad como persona (ser político) y como clase social, pueblo y nación.
La humanización de sí, de los otros y del mundo es un permanente “llegar a ser”, según el punto de vista apuntado por Teilhard de Chardin: cuanto más nos espiritualizamos, más nos humanizamos. Y nuestra espiritualización es una cuestión ética antes que una opción religiosa.

El ser humano tiene dos actitudes posibles ante la vida: vivir de la tradición o de la innovación. Vive de la tradición quien se somete al mundo en el que se inserta sin cuestionarlo ni cuestionarse en él. Es la tendencia predominante en este mundo globocolonizado en el que vivimos hoy.  El modo de la tradición es propio de los animales, incapaces de innovar su hábitat.  Son atávicamente presos de la naturaleza.

Al ser humano le es dado el poder de innovar, de distanciarse de la naturaleza y de sí mismo, de preguntarse por el sentido de la vida y los valores  a asumir ante el abanico de opciones que se abre a su libertad. Porque somos esencialmente seres históricos llamados a hacer historia.

La libertad no es dar rienda suelta a los deseos. Añádase que, con frecuencia, nuestros deseos no son propiamente nuestros. Son deseos de otros infundidos en nosotros por la publicidad y la trivialidad.  Libre es quien se distancia de la tradición, de las presiones circundantes y, al indagar por el sentido, actúa de acuerdo con la inteligencia.  La modernidad prefiere decir: actúa de acuerdo con la razón. Pero “la razón es la imperfección de la inteligencia”, alertó Santo Tomás de Aquino. El conocimiento no se adquiere solo mediante la razón; involucra la intuición, los sentimientos, las emociones, el sentido estético, etc. Así, la ética no nace del logos, sino del pathos, allí donde reside la emoción. Nace de la tierra fértil de la subjetividad, en la que se fortalecen las raíces de nuestros valores y principios.  Seguir leyendo LA CRISIS CIVILIZATORIA Y EL PAPEL DE LA ÉTICA. FREI BETTO

ÉTICA PARA LA EMANCIPACIÓN. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

BUEN ABAD 4FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

“Y por ética entendemos la atención reflexiva, teórica, a la moral en uno u otro plano –el fáctico o el ideal– que no son para ella excluyentes.”
Adolfo Sánchez Vázquez

Entendida como ciencia la Ética es la praxis rigurosa de todos los rigores por el bien de la humanidad. Y eso no acepta disquisiciones blandengues. Poseedora de protocolos paradigmáticos, la Ética ha madurado -a lo largo de su historia- con el instrumental necesario para intervenir en el análisis y la critica del comportamiento moral más diverso. Algunos de esos instrumentos, especialmente los de matriz más añeja, se han pulido con esmero y han perfeccionado su precisión al calor de las necesidades históricas de una humanidad cada vez más compleja, diversa y amenazada. Y el poderío teórico-metodológico de ese instrumental no puede ser sepultado por ningún delirio reduccionista tenga la factura ideológica que tenga.

Se entiende aquí la Ética como la definió Adolfo Sánchez Vázquez: ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad constituido por un tipo peculiar de hechos y donde lo científico radica en el método, en el tratamiento del objeto, y no en el objeto mismo. Con tal Ética es urgente intervenir sobre un mundo secuestrado por la Industria de la Guerra que, sólo en lo que va del siglo XX y XXI, ya ha producido monstruosidades abrumadoras muy opuestas al ideal humano de paz, desarrollo, solidaridad y fraternidad para todos por igual. Que la Ética sea la Estética del futuro.

Con la Ética es urgente intervenir en un mundo secuestrado por las Industrias de la “información” y el “entretenimiento” (en manos de 6 dueños) que ya han logrado obturar el derecho a pensar, sentir y actuar independientemente en innumerables países hoy sometidos a la dictadura de la desinformación y de las banalidades de mercado. Con la Ética es necesario fijar orientaciones firmes contra un circo de espejismos, empeñado en destruir la verdad y la realidad, para convertir en mercancía de moda esa “post verdad” de la que tanto se habla; necesitamos con urgencia Ética para la crítica al capitalismo, para diseñar el proyecto de nueva sociedad y para la práctica política revolucionaria y permanente. Ética contra las mercancías del miedo y de la mentira. Seguir leyendo ÉTICA PARA LA EMANCIPACIÓN. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

Ética y Semiótica del Informe MacBride

Fernando Buen Abad Domínguez

Algunas disquisiciones desordenadas para un Nuevo Orden de la Información y la Comunicación.

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La manera como se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría.”

K. Marx

No se habían enfriado los cadáveres en Vietnam, no salíamos aun del estupor por las carnicerías humanas que la televisión trasmitía en los horarios de meriendas y en los periódicos del desayuno… cuando la UNESCO propuso a Sean MacBride el desarrollo de un Informe mundial (1976-1980) sobre los “medios de comunicación” y el papel que jugaban y jugarían ante el Derecho de los pueblos recibir, proveerse y proveer, información y comunicación. En 1983 el 90% de los medios en USA estaban controlados por 50 empresas… en el año 2001 es 90% estaba controlado por 6 empresas.

En el corazón del Informe MacBride fluye un conjunto de preocupaciones que no sólo tienen por ingrediente las preocupaciones por los desarrollos comerciales de los medios, los avances tecnológicos y su distribución, los problemas jurídicos y los problemas de Estado. Está, también, en debate y diagnóstico el ejercicio de derechos cruciales que en el campo de la producción de información y de medios para la comunicación social deben garantizar igualdad de condiciones y libertad para las múltiples necesidades expresivas de los pueblos. Está en debate la hegemonía del capital en la producción de sentido y el papel de contra la emancipación de los pueblos. Seguir leyendo Ética y Semiótica del Informe MacBride