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BOLIVIA: LA OEA CON EVO, COMO PINOCHET CON ALLENDE. ALEJANDRO PEDREGAL

EVO

 

ALEJANDRO PEDREGAL*

ALEJANDRO PEDREGALComo ha narrado el jurista valenciano Joan Garcés, asesor personal y amigo de Salvador Allende, el domingo 9 de septiembre de 1973 el presidente chileno se reunió con el comandante en jefe del Ejército chileno, Augusto Pinochet, y el general Orlando Urbina en su residencia de Tomás Moro. Ahí, les anunció que en las próximas horas convocaría a la ciudadanía a un plebiscito para resolver el conflicto entre el poder ejecutivo y el legislativo, con el fin también de apaciguar las tensiones que vivía el país y los rumores de golpe de Estado; golpe que llevaban promoviendo los Estados Unidos de Nixon y Kissinger desde la victoria electoral de Allende, como lo demuestra el asesinato del general René Schneider en 1970. En aquella reunión, Pinochet le confesó a Allende que confiaba en que aquel gesto resolviera la situación y se comprometió a mantener el orden constitucional y atajar cualquier atisbo de insurrección en el Ejército. Apenas unas horas más tarde, de regreso en su casa para el cumpleaños de su hija, Pinochet se comprometía con el golpe que se daría dos días más tarde y sellaba con su firma su participación en él; golpe al que se dice que aún no estaba ligado. Sin embargo, otras versiones han mantenido que en la misma reunión con Allende, y al conocer los planes de la convocatoria para el plebiscito, Pinochet le pidió al presidente que retrasara el anuncio hasta el martes, ya que el lunes tenía otros compromisos en su agenda que no podía cambiar, a lo que Allende no puso inconveniente. Por supuesto, como es conocido, el plebiscito, que debía anunciarse en un acto público en la Universidad Técnica del Estado, no llegó a ser convocado: el martes era 11 de septiembre y esa mañana temprano había comenzado el golpe militar que bombardearía La Moneda y conduciría a Allende a la muerte.

La sucesión de aquellos episodios de la tragedia chilena parecen reflejarse hoy, con extraña similitud, en el golpe que sufre Bolivia. Y es que, como Pinochet hiciera con Allende, el presidente Evo Morales, exiliado en México, ha señalado la traición de la OEA para marcar los tiempos del golpe. Así, en rueda de prensa el miércoles 13 de noviembre, indicó que “la Cancillería [boliviana] acordó con la OEA entregar el informe oficial [de la auditoría sobre las elecciones] el día 12 y ellos pidieron que fuera el 13. Sorpresivamente, el domingo nos informó el personal de Luis Almagro que iban a publicarlo”. El domingo 10 de noviembre, sorprendido por el movimiento de la OEA, Evo convocaba nuevas elecciones, sin percatarse de que aquel informe era sólo una etapa más para desencadenar la intervención del Ejército, con el fin de obligarle a dimitir a cambio de frenar un baño de sangre. Así, el presidente Evo concluía desde México que “la OEA tomó una decisión política y no técnica ni jurídica”.

Sin embargo, ahí no concluyen las sospechas que se ciernen sobre el papel que ha jugado la OEA en este golpe. Como ha señalado el periodista mexicano Luis Hernández Navarro en La Jornada:

“La OEA desempeñó un papel clave en la preparación y legitimación del golpe. Envió a Bolivia como jefe de la misión al mexicano Arturo Espinosa, un furibundo enemigo de Evo Morales. El funcionario se vio obligado a renunciar ante su absoluta falta de imparcialidad. Finalmente, el organismo presentó un informe preliminar sobre los comicios, basado en una muestra de tan sólo 333 actas, de un total de 34.555. Allí señala que encontró irregularidades (que van desde una tachadura hasta una firma) en 23 por ciento de esas actas. Sin embargo, no se tentó el corazón para llamar a realizar nuevas elecciones.”

(Algo que, cabría añadir, sí hizo el presidente Evo.)

Pero no se acaban ahí las suspicacias sobre el propio contenido del informe de la OEA y sus conclusiones. El lunes 11, el bioinformático, docente e investigador argentino Rodrigo Quiroga publica un elaborado estudio donde detalla una serie de análisis sobre la posibilidad de manipulación de los resultados electorales y, por tanto, sobre el presunto fraude en los comicios del pasado 20 de octubre en Bolivia; fraude sobre el que supuestamente se fundamentan las protestas detrás del golpe de Estado. Entre la minuciosa información que reune, Quiroga destaca que, a partir de su propia investigación, al “mirar la distribución de votos a cada partido, por mesa, según el porcentaje de participación”:

  1. “Los votos del MAS (el partido del presidente Evo) [ofrecen] una distribución normal, [que] denota la polarización regional de la elección”.
  2. Es cierto que “hay posibles irregularidades con algunas mesas”, siendo éstas “al menos 588”, correspondiendo a un total de 95.955 votos, las que habría que revisar. Sin embargo, reemplazando “esas mesas por promedios para cada provincia” se pone en evidencia que “no hay ningún indicio de fraude masivo”.
  3. Quiroga concluye así que “la victoria de Evo es incuestionable”, pero que “la diferencia de 10 sí está en duda”.

El mismo 11 de noviembre aparece otro informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR) aún más revelador, cuya publicación fue acompañada por diversas entrevistas a uno de sus autores en diferentes medios. En el documento se destaca que:

  1. Tanto las averiguaciones como  las conclusiones del informe preliminar de OEA son de dudoso valor, y se explica que la misma OEA recomendó el uso del sistema rápido de recuento (TREP) y acordó con el gobierno boliviano detenerlo para informar de nuevo una vez las actas escrutadas estuviera alrededor del 80%, como así se hizo, lo que desmonta toda sospecha sobre el cacareado “apagón informático” durante el recuento. Del mismo modo, se señala que de nuevo la OEA exigió reanudar el TREP, algo que también se hizo.
  2. Además, el informe indica que, a pesar de que el TREP no tiene validez legal, el informe de OEA dedica el 90% de su contenido a la fragilidad del sistema informático del TREP.
  3. Se subraya también que el informe de la OEA, además de no mostrar irregularidades masivas, expresa que es “difícil de explicar” que en los últimos 5% de los votos contabilizados Morales sacara un 60%”, mientras para el CEPR ese dato es razonable, ya que estos votos proceden de regiones con un fuerte apoyo histórico hacia el MAS.
  4. El documento destaca entre sus conclusiones que “la politización de un proceso normalmente independiente parece inevitable cuando la OEA saca conclusiones infundadas sobre la validez de un acto electoral”, y que esto supone “una grave violación a la confianza pública, algo incluso más peligroso en el contexto de una polarización política aguda y con la violencia política postelectoral que ha ocurrido en Bolivia”. Por ello, el CEPR sugiere a la OEA que retire “sus insostenibles alegaciones” y que tome “medidas para asegurar la neutralidad en procesos de observación electoral por parte de la OEA en el futuro”.

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BOLIVIA: EL GOLPE DENTRO DEL GOLPE. KATU ARKONADA

TUTO QUIROGA 4
Jorge “Tuto” Quiroga,  principal articulador del golpe de Estado en Bolivia y avieso representante de los intereses de EE.UU.
KATU 1¡Yo no soy cualquiera, soy artesano, carajo!

Este grito desesperado del padre de Pedro Quisbert Mamani, asesinado por la represión gubernamental en la masacre de Senkata, sintetiza un proceso de cambio boliviano que los golpistas no terminan de entender. Si algo hicieron Evo Morales y el MAS, por encima incluso de la nacionalización de los recursos naturales o la convocatoria de una Asamblea Constituyente, fue devolver la dignidad a las y los condenados de la tierra, a los nadies, a las clases populares de una Bolivia convertida en Estado Plurinacional.

Mientras tanto, como ha escrito Álvaro García Linera, en el lenguaje político de la clase media tradicional se impone el odio racial. El odio al indio. Se constata que Evo Morales siempre fue la cristalización de los sueños e imaginarios de las mayorías sociales, y por eso el odio focalizado contra él, que es el odio contra todo un pueblo. Pero, además, esa clase media está unida en su odio, y por eso permiten los asesinatos con bala y justifican un gobierno demencial en el que un señor misógino y maltratador de mujeres es puesto a la cabeza de la cacería contra el MAS.

En cambio, lo popular es por definición fragmentado. Pero en esa debilidad está su potencia, y por eso la insurrección popular al golpe, como la del año 2003 en El Alto, está conformada por una red de microliderazgos regionales que ni siquiera el mismísimo Evo Morales puede controlar, mucho menos el gobierno golpista.

Las movilizaciones regionales piden en primer lugar la renuncia de la autoproclamada presidenta, Jeanine Áñez, identificación de los autores materiales e intelectuales del golpe de Estado y las masacres posteriores en Sacaba o Senkata, y el retorno de la democracia y el estado de derecho a Bolivia.

Entre todas estas demandas, quizás la más importante para entender lo sucedido en Bolivia es la de esclarecer quiénes son los responsables intelectuales del golpe de Estado.

No lo es ciertamente Jeanine Áñez, un títere desechable como en su momento lo fue Michel Temer en Brasil. Tampoco Carlos Mesa, que nunca tuvo ningún liderazgo en los días posteriores a las elecciones presidenciales del 20 de octubre, y quien de hecho ni siquiera se puede atribuir el 36 por ciento de los votos obtenidos, pues sabe perfectamente que él sólo concentró el voto anti-Evo, sin que eso implicara ninguna adhesión a su proyecto. Y a pesar de su proyección mediática, tampoco el actor principal de este golpe es Luis Fernando Macho Camacho, a quien le tocó justamente interpretar ese papel, el de un toro que embiste y concentra los focos para que otros puedan moverse en las sombras pasando inadvertidos. Ni siquiera Vladimir Yuri o Kaliman, comandantes en jefe de la Policía y Fuerzas Armadas, detonadores de un golpe cívico, político, policial y militar, se pueden otorgar la responsabilidad principal.

El golpe dentro del golpe de Estado se ha ejecutado de manera impecable, de modo que los anteriores líderes opositores, policiales y militares, creen que son los responsables de haber forzado el asilo político de Evo Morales. Pero las responsabilidades trascienden Bolivia y apuntan directamente a Estados Unidos.

Es sabido que Yuri Calderón fue agregado militar en la embajada de Bolivia en Washington hasta diciembre 2018, y Kaliman fue agregado militar entre 2013 y 2016. También es de sobra conocido en círculos políticos la relación de la Fundación Nueva Democracia, de Óscar Ortiz, con la Fundación Atlas, el IRI del Partido Republicano y la NED.

Sin embargo, el principal articulador del golpe se llama Jorge Quiroga. Tuto Quiroga fue vicepresidente del dictador Banzer, y presidente de Bolivia entre 2001 y 2002. Desde entonces sus vínculos con las diferentes agencias del Departamento de Estado no han dejado de crecer, así como con la OEA, siendo el responsable de la misión de observación electoral que avaló el fraude cometido por Juan Orlando Hernández en Honduras.

Ahora mismo, las principales instrucciones del Departamento de Estado respecto de Bolivia llegan por medio de Tuto Quiroga, quien ha sido no sólo el principal articulador del golpe, sino también el responsable de la autoproclamación de Áñez por medio del ex diputado de Podemos (partido de Tuto) Luis Vásquez Villamor, jurista que encuentra un fallo del Tribunal Constitucional de 2001 (basado a su vez en la Constitución de 1967, sin validez desde la aprobación de la CPE en 2009) que permite a la derecha justificar legalmente el golpe de Estado.

La principal misión de Tuto Quiroga ahora es operar el retorno de la DEA y la Usaid a Bolivia, expulsadas durante el gobierno de Evo, para poder deshacer la situación de poder dual que se vive, donde los golpistas controlan el ejecutivo, pero si siguen manteniendo la represión pronto van a comenzar las fisuras en la policía, y, sobre todo, en el ejército. Del lado del proceso de cambio la situación no es fácil tampoco, pues, aunque hay un control de una parte del territorio y de dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la polarización se ha transformado en odio y la amenaza de represión gubernamental, también contra diputados y senadores, es un hecho.

Si la contrarrevolución ha triunfado, al menos momentáneamente, por un exceso de democracia, entendida esta como igualación y distribución de la riqueza, como afirma García Linera, la respuesta sólo puede ser una radicalización de las posiciones democráticas. Una radicalización que implique no sólo la rebelión contra la dictadura, sino también el regreso de Evo Morales para pacificar el país.

El factor Evo es decisivo en esta ecuación, si no regresa y se pierde la cohesión en el movimiento popular, lo que ahora es un factor de pacificación, puede ser en el futuro de desestabilización.

Ahora es cuando, toca cuidar a Evo, pero también garantizar su regreso a Bolivia con el debido acompañamiento de la comunidad internacional. El futuro del proceso de cambio boliviano depende de ello.

*Politólogo especialista en América Latina

Fuente: LA JORNADA

ELECCIONES ENTRE CACERÍAS, EL PLAN DEL GOLPE EN BOLIVIA. MARCO TERUGGI

Imagen: AFP

MARCO TERUGGI

Me escribe una compañera que tuvo que irse de Bolivia. Es perseguida junto a su compañero a quien, le dijeron, lo buscan para “liquidarlo”. Desde antes que Evo Morales fuera forzado a renunciar comenzó a circular una lista de nombres; su aplicación se aceleró una a partir de ese momento. Fue Arturo Murillo, ministro del gobierno de facto, quien se encargó de ponerlo negro sobre blanco: habló de “cazar” a tres dirigentes, luego de perseguir parlamentarios acusados de “sedición” y “subversión”. La ministra de comunicación Roxana Lizárraga señaló a “periodistas y pseudoperiodistas”, y el jueves el canal Telesur fue sacado de los televisores bolivianos.

La estrategia de descabezamiento y persecución es parte de la arquitectura del golpe de Estado que se mueve según una serie de pasos previstos. El primero, fue forzar la renuncia de Evo y Álvaro García Linera. El segundo, construir un gobierno de facto, materializado a partir de la autoproclamación de Jeanine Añez. El tercero, iniciado desde antes y profundizado en estos días, es el de la persecución de dirigentes, junto con el inicio de las represiones militarizadas. Esto último fue anunciado con el decreto para eximir de responsabilidad penal a las Fuerzas Armadas y una partida adicional de cuatro mil ochocientos millones de dólares.

El cuarto paso es el que está en desarrollo sin haberse concretado aún, la convocatoria a elecciones generales, para lo cual se deben nombrar nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral y de los Tribunales Electorales Departamentales. Este es el punto de mayor complejidad para quienes están al frente del golpe de Estado. El nombramiento de autoridades del TSE debe pasar por el poder legislativo, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) tiene los dos tercios. El gobierno de facto y los poderes reales tras el golpe buscan forzar el acuerdo con el MAS para que acepten la convocatoria electoral según sus condiciones. Eso significa lograr que el MAS reconozca a Añez como presidenta, imponer las autoridades electorales, y, en simultáneo proscribir a Evo. Esto último ya comenzó con el “inicio del proceso de investigación” que anunció el Fiscal General Juan Lanchipa.

El quinto y último paso será la elección como tal. No existe aún acuerdo dentro del bloque golpista acerca de la fecha. Fernando Camacho afirmó que el plazo para la contienda es hasta el 19 de enero –el 20 culminaría el mandato de Evo– mientras que otras voces ya han planteado que no existen.

condiciones para lograr la elección en enero. Este punto es central en la estructura del golpe de Estado que desde el inicio se presentó como democrático y así fue respaldado por el presidente Donald Trump y su administración, por el secretario de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro y por la Unión Europea.

Pero la ficción democrática que encubre el golpe requiere la convocatoria a elecciones. Añez se presentó desde el primer momento como presidenta interina y la misma OEA, que niega que haya existido un “quebrantamiento institucional” -como sí pidió, por ejemplo, Uruguay que sea incorporado en la última resolución- urge al gobierno de facto y a los actores políticos que logren esa convocatoria. Lo que debaten los golpistas, sin acuerdo interno hasta el momento, es sobre los tiempos y condiciones para esas elecciones. Buscan garantizar la proscripción de Evo Morales, algunos sostienen realizar lo mismo con el MAS, y, a su vez, tener un TSE bajo control.

Mientras eso sucede, la persecución se profundiza, las represiones policiales y militares han asesinado a más de treinta personas, el dolor y la rabia crecen. Ante eso existen resistencias en las calles y en el poder legislativo que avanzan de conjunto, aunque no necesariamente de forma coordinada. El MAS, ya lo ha anunciado, trabaja para lograr la salida electoral en las condiciones menos desfavorables. ¿Podrá? Varios parlamentarios están bajo amenaza en un contexto de impunidad golpista absoluta que ha llegado, como se vio, a autoproclamar sin quorum y perseguir hasta a los muertos.

Fuente: PÁGINA 12

¡BASTA DE MENTIRAS! ENCUENTRO CON EVO Y ÁLVARO. Por ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA

Los medios de difusión dominantes, capitaneados por Estados Unidos, intentan imponer un relato absolutamente falso sobre el golpe de Estado en Bolivia. Respecto a este peligro y la urgente necesidad de contrarrestarlo coincidíamos un grupo de compañeras y compañeros el martes 10 en un inolvidable y productivo encuentro con Evo Morales y Álvaro García Linera, presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, al que también asistió el siempre propositivo Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Nos acogen la amable hospitalidad del embajador de Venezuela en México, Francisco Arias Cárdenas y su esposa, así como del embajador de Bolivia José Crespo.

Debe quedar claro: en Bolivia no hubo nada parecido a un fraude electoral, mucho menos el “descomunal fraude” de que hablan sin pruebas medios como El País de Madrid, Clarín de Buenos Aires o CNN en español, que algunas personas todavía tienen por serios, cuando no son más que bocinas del ministerio de propaganda del imperio. Ni siquiera el sesgado informe “preliminar” de la OEA se atreve a afirmar que haya existido fraude en las elecciones generales del 20 de octubre y solo se refiere a irregularidades en relación con una muestra de actas cuya selección despierta muchas sospechas ya señaladas por el análisis que hizo el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas, prestigioso grupo de estudios con sede en Washington. El análisis(http://cepr.net/), un exhaustivo trabajo estadístico sobre los datos reales de las elecciones bolivianas “no encuentra evidencia de que hubo irregularidades o fraude que afecten el resultado oficial que le dio al presidente Evo Morales una victoria en primera vuelta.”

Lo que sí ha sido fraudulenta y traicionera es la actuación en las elecciones bolivianas de la OEA y, sobre todo, de su secretario general Luis Almagro. Primero, la OEA ofrece un informe el 21 de octubre en el que sin presentar pruebas de irregularidades que lo ameritaran y tomándose atribuciones de las que carece, recomienda ir a una segunda vuelta electoral en una grosera intervención en los asuntos internos de Bolivia. Esto envalentonó al ladrón y genocida candidato opositor Carlos Mesa.  Propició que se abriera cause al racismo y al fascismo anidados en importantes sectores de las clases medias tradicionales y que ya venían desatándose anteriormente. Mesa llamó a sus partidarios a protestar contra el “fraude”. De manera extraña, quien acusaba de fraude hizo que sus huestes quemaran cuatro Tribunales Electorales con papelería incluida. Raro, pues se supone que nadie más interesado en disponer de las pruebas del fraude que quien aduce ser víctima de este. Pero no para ahí. Cientos de indígenas y seguidores del oficialista MAS, entre ellos muchas mujeres, fueron vejados, apaleados o quemadas sus casas, particularmente en Santa Cruz, por los grupos de choque fascistas cruceños y más tarde los de Cochabamba y La Paz. Es escandaloso el caso de la alcaldesa masista a quien le cortaron el cabello, golpearon, empujaron por la calle, orinaron y vertieron pintura encima.

En medio de esta ferocidad derechista, Evo Morales, con el fin de relajar tensiones y pacificar el país llamó el 25 de octubre a la OEA a realizar una auditoría de la elección y se comprometió a acatar sus resultados.  Cuando se dio a conocer el informe preliminar de la auditoría que recomendaba convocar a nuevas elecciones, toda una canallada de Almagro, Evo, consciente de que el documento equivalía a una tea incendiaria, lo aceptó en el mismo ánimo de paz y anuncio la elección de nuevas autoridades electorales.

Pero ya en ese momento las turbas fascistas quemaban o amenazaban con quemar las casas de ministros del gobierno, líderes del MAS, gobernadores y legisladores con las familias adentro o eran amenazados de muerte sus familiares más cercanos si no renunciaban a sus cargos. En eso estalló el motín policial, cuya característica principal es que los efectivos policiales se encerraron en los cuarteles y negaron a controlar el orden público. Era también justo el momento en que las movilizaciones convocadas por el MAS parecían capaces de inclinar la correlación de fuerzas del lado del gobierno. Entonces vino el llamado del comandante de las fuerzas armadas en un discurso televisado a que el presidente renunciara, lo que hizo girar nuevamente hacia la derecha el balance de fuerzas. Ello obligó a Evo a presentar la renuncia (aun hoy no aceptada por la Asamblea Nacional), a esconderse y a acogerse al asilo en México, en una sucesión de hechos que pusieron en grave peligro su vida, incluyendo un frustrado intento de emboscada por el ejército en el aeropuerto de Chimoré, ya a bordo del avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo conduciría a este país, frustrado por miles de sus simpatizantes que se interpusieron entre los militares bolivianos y la aeronave.

Encima de todo esto, aprovechando el vacío de poder, la derecha animó la autoproclamación de una perfecta desconocida  como presidenta interina, siempre con el total apoyo de Washington y la activa participación de su antiguo hombre de confianza en Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, que ha hecho correr ríos de dinero para comprar desde jefes militares hasta marchistas. Pero la autoproclamación viola toda la línea sucesoria establecida por la Constitución. ¿Qué es todo lo que vengo relatando sino un golpe de Estado clásico? Frente a una tormenta de balas y mucha sangre la heroica resistencia indígena y popular continúa. El asimétrico enfrentamiento entre ejército y fuerzas de seguridad, de un lado, y masas desarmadas del otro, es de alta tensión y, creo, de incierto pronóstico su desenlace.

Twitter:@aguerraguerra

ALBERTO FERNÁNDEZ: “CUANDO LA ECONOMÍA SE MUEVA, TODOS VAN A VERSE BENEFICIADOS”

Entrevista exclusiva con el presidente electo 

Las primeras definiciones del próximo gobierno. La economía, la deuda y la justicia. La prioridad: "No hay nada más urgente que la pobreza y el hambre".  

 FELIPE YAPUR y VICTORIA GINZBERG

ALBERTO FERNÁNDEZ
Imagen: Adrián Pérez

Alberto Fernández pasa el fin de semana largo en un campo en la provincia de Buenos Aires. Está en contacto con sus colaboradores pero rodeado de mucho verde, un ambiente donde él puede despejarse y Dylan correr a sus anchas. Tiene los lineamientos y las primeras medidas de su gobierno en la cabeza y, aunque trata de reservarse algunas sorpresas y elude confirmar nombres, ofrece importantes definiciones sobre el país que se viene después del 10 de diciembre. Está contento: “tengo una gran alegría porque a partir de ahora que las cosas salgan bien dependerá de nosotros. Vamos a decidir nosotros y por lo tanto vamos a prestarle más atención a los que más sufren. Esa alegría está mezclada con una gran dosis de responsabilidad, pero también tengo tranquilidad porque sabemos por dónde hay que caminar”. A veces, hace una pausa antes de contestar, aunque casi siempre tiene la respuesta rápida, se sabe que está entrenadísimo en la tarea de hablar con periodistas. Ubica el momento en que se dio cuenta que sería Presidente: cuando Cristina Kirchner anunció que irían juntos en la fórmula que él encabezaría. “Sabía que íbamos a lograrlo porque ella lo pensó muy bien. Sentí que juntos íbamos a poder hacerlo, convocando a todos”.  Y tiene muy clara su prioridad: “No hay nada más urgente que la pobreza y el hambre”. Dice que cuando termine su mandato se cumplirán 40 años de democracia y que le gustaría poder demostrar que era verdad aquel dicho de Raúl Alfonsín que señalaba que con la democracia se come, se educa y se cura. Además, adelanta una importante noticia sobre la legalización del aborto: “Va a haber un proyecto de ley mandado por el Presidente”.

–¿Cómo se siente ahora que tiene la responsabilidad de dirigir la Argentina?

–Contento, porque ahora depende de nosotros y no de otros. Que las cosas salgan bien dependerá de nosotros y eso era algo que reclamábamos. Queríamos tener la oportunidad y nos la dieron. Tengo una gran alegría porque sabemos que ahora vamos a decidir nosotros y por lo tanto vamos a prestarle más atención a los que más sufren, cosa que no pasó hasta ahora. Esa alegría está mezclada con una gran dosis de responsabilidad, pero también tengo la tranquilidad de que sabemos por dónde hay que caminar.

–Mientras tanto Macri está de descanso…

–Hace cuatro años que está de descanso.

–Pero a partir de esta situación ¿no está consumiendo usted parte de los famosos 100 días?

–Vengo a trabajar durante cuatro años y voy a poner toda la fuerza para que la gente esté mejor. ¿Qué son cien días? ¿Son días donde se le tolera cualquier cosa a un presidente? No, lo que quiero es tener cuatro años de una buena gestión. Si la gente me ve trabajar responsablemente me va a acompañar. Estoy seguro porque hablo con las mujeres y hombres de la calle, lo hago cotidianamente y todos me dicen que tienen ganas de ayudar. Lo que no tienen es ganas de ayudar a un vago que no los escucha, que no los entiende. No estoy consumiendo cien días, estoy trabajando en lo que los argentinos me dijeron que trabaje. Estoy cumpliendo con lo que prometí. No es que se puede decir una cosa como candidato y después hacer cualquier otra.

–Como “pobreza cero”.

–Pero yo no dije eso. Dije que voy a trabajar para que haya menos pobres. Lo dije antes y lo repito ahora. Voy a trabajar para que haya una mejor justicia, para unir al continente, para que la democracia se cure con más democracia. Sé que muchas veces digo cosas que a algunos no les gusta pero lo digo honestamente.

–¿Cómo cree que puede afectar a su gobierno lo que está pasando en la región?

–Nos complica humanamente ver lo que los bolivianos están viviendo. Nos complica humanamente lo que ocurre en Chile. Es muy importante la unidad latinoamericana y toda interrupción democrática es un problema y complica la posibilidad de esa unidad.  Pero hay problemas serios en muchos lados. No sé cuántos muerto hay hoy en Bolivia pero el vicepresidente (Alvaro) García Linera me dijo que era una cantidad muy importante. ¿Y qué hacen los organismos internacionales? ¿Qué hace Naciones Unidas? ¿Qué hace la OEA? ¿Qué están haciendo? ¿Cómo vamos a seguir avalando a una mujer que un día se le ocurrió autoproclamarse presidenta ante un Congreso vacío?

–¿Le llamó la atención que el gobierno argentino no haya querido calificarlo como golpe de estado?

–No, no me llamó la atención porque sé cómo piensan. Pero sí me avergüenza. Se lo dije al presidente, eso lo quiero aclarar. Hay otros problemas en Latinoamérica. Nos estamos olvidando de Ecuador, donde están deteniendo opositores bajo la falsa acusación de sediciosos. Nos olvidamos que hay un vicepresidente preso hace dos años y medio por un juicio inventado que se llama Jorge Glass. Están pasando muchas cosas que no se pueden dejar pasar por alto. Cuando hablo así dicen que mi política exterior se parece a la de Cristina. ¿Defender los derechos humanos? También me puedo parecer a Carter. La estabilidad democrática, como los derechos humanos los voy a defender siempre.  Cuando hablé con (el presidente de Chile) Sebastián Piñera, le dije que lo podía ayudar, sabía que estaba hablando con alguien que no piensa como yo pero igual le pedí que escuchara lo que está diciendo las chilenas y chilenos porque hace falta. Creo que en el continente debemos reconstruir la unidad. México toma ahora la presidencia de la Celac y ahí tenemos la posibilidad de reconstruir la unidad latinoamericana y el caribe.

–Parece complicado con un Bolsonaro desde Brasil confrontando en todo momento…

–No, yo no confronto con el pueblo de Brasil. Que Bolsonaro confronte con quien quiera.

–¿El golpismo retornó al continente?

–Golpe hubo en Bolivia y en el resto de los países son reacciones de pueblos que reclaman más progresismo. Eso hay que tenerlo claro. En Chile y en Ecuador reclaman más progresismo y en Perú también. En Bolivia también lo harán. No es verdad que tengamos un retroceso. Lo digo porque de lo contrario la gente se confundirá. Los factores de poder de Bolivia nunca soportaron que Evo Morales, un indígena, gobierne ese país. Y a la luz de los resultados no sólo fue el mejor presidente sino que es la primera vez que los bolivianos tuvieron un presidente que se les parezca. Seguir leyendo ALBERTO FERNÁNDEZ: “CUANDO LA ECONOMÍA SE MUEVA, TODOS VAN A VERSE BENEFICIADOS”

REDH: EL GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA ES UN GOLPE CONTRA LA REGIÓN

BOLIVIA REPRESIÓN

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH), reitera el más enfático rechazo al golpe de Estado contra el Presidente Evo Morales, su gobierno y la institucionalidad democrática del Estado Plurinacional de Bolivia, que ha sumergido al país en una escalada de violencia contra el pueblo, su proyecto histórico e incluso contra terceros países.

Denunciamos la persecución sistemática contra las organizaciones políticas, sociales, indígenas, campesinas y contra toda iniciativa o movilización reivindicatoria del retorno a la institucionalidad democrática.  Con operativos de represión masiva y con la identificación selectiva de objetivos a ultimar, la estrategia civil y militar del golpe ha dejado, en apenas cinco días, el saldo de 24 personas muertas, cientos de heridos y arrestos masivos sin respeto a ningún procedimiento o derecho.

El pueblo boliviano se ha volcado a las calles para defender un proceso de cambio que no sólo levantó los índices económicos del país hasta colocarlo como un ejemplo internacional, sino que, gracias a sus políticas públicas redistributivas, logró garantizar niveles de vida sin precedentes y derechos universales, tales como a la educación, la salud, la vivienda, y otros.  Más aún, Bolivia emprendió un acelerado proceso de concreción de la igualdad, contenida en su refundación plurinacional, que reconoce la existencia de los 36 pueblos originarios que comparten el proyecto constitucional del ‘Vivir Bien’.

Denunciamos al mundo el carácter racista y sexista del golpe que se impone en Bolivia, con expresas arremetidas violentas contra los pueblos originarios, ultrajes contra las mujeres “de pollera” –que por primera vez fueron reconocidas como sujeto político en el proceso de cambio– y contra mujeres políticas como la Presidenta del Senado, la Presidenta del Tribunal Electoral, la Ministra de Salud y otras.

El golpe de Estado, impulsado por las élites económicas, pretende volver a imponer el neoliberalismo y con éste la cesión de soberanía, en beneficio de codiciosos proyectos foráneos de saqueo de los abundantes minerales y otros recursos que posee el país. Igualmente, ambicionan beneficiarse de la privatización de importantes infraestructuras y otras condiciones favorables creadas en el proceso de cambio.

Alertamos sobre las extensiones regionales de la vulneración de la democracia, que se expresa en la embestida contra las instancias de integración soberana, como UNASUR y ALBA, que inhibe las capacidades de acción y de proyecto propio de Bolivia y del conjunto de países.   El golpe de Estado en el Estado Plurinacional de Bolivia es un golpe contra Latinoamérica y el Caribe, contra su proyecto de futuro como región.

Denunciamos que la difamación sistemática de los países con proyecto propio, especialmente Cuba y Venezuela, se enmarca en una estrategia deliberada para forzar el alineamiento de todos los países de la región al proyecto geoeconómico hemisférico estadounidense y a los intereses de sus corporaciones.

La persecución y criminalización de las acciones solidarias entre pueblos hermanos, como se expresa en la vulneración de los derechos y garantías de los médicos/as de Cuba, así como contra las representaciones diplomáticas de Venezuela y la propia Cuba, incurren en transgresiones de la legislación internacional  y los principios de convivencia pacífica entre los pueblos.

Llamamos a las y los defensores de los derechos humanos y de la igualdad en el mundo entero a levantar sus voces en defensa del pueblo boliviano, contra el etnocidio y genocidio encubierto que avanza impunemente en el Estado Plurinacional de Bolivia.

Apelamos a la solidaridad comunicacional del mundo a visibilizar por todos los medios la verdad sobre el golpe de Estado y a la denuncia de los atropellos al libre ejercicio de la comunicación y el periodismo que impone el gobierno de facto.

Instamos a las organizaciones internacionales, tales como la ONU, el Movimiento de Países No Alineados, otras agrupaciones de naciones y países, al Papa Francisco, a premios Nobel de la Paz y a otras personalidades y entidades de buena voluntad a respaldar la propuesta de dialogo impulsada por el Presidente Evo Morales, para que la paz retorne a Bolivia y el país vuelva a su curso democrático y soberano.

#NoAlGolpeDeEstadoEnBolivia

Red en Defensa de la Humanidad

Nuestra América, 16 de noviembre de 2019

GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA: DEBATES PENDIENTES Y SILENCIOS CÓMPLICES. NÉSTOR KOHAN

ilustración néstor bolivia

NÉSTOR KOHAN

NÉSTORNuestra época, posterior a la crisis del 2008, es la del neocolonialismo imperialista. Las cadenas de formación de valor se desglosan, tercerizan y globalizan mientras la producción capitalista -manteniendo el control de las empresas y estados centrales-  se relocaliza en sus unidades productivas desplazándose y amplificándose hacia el Sur Global. Se intensifica la superexplotación de la fuerza de trabajo (mayormente feminizada y precarizada). La búsqueda voraz y desbordada de los recursos naturales del Tercer Mundo se torna fundamental y vital para disminuir el valor del capital constante y contrarrestar la caída de la tasa de ganancia en plena crisis capitalista mundial. Un proceso que en tiempos de catástrofes ambientales, cambios climáticos y escasez de recursos no renovables supera el viejo colonialismo del reparto del mundo en «zonas de influencia». Las asimetrías entre distintas formaciones sociales alientan una nueva división internacional del trabajo, reproduciendo jerarquías, dependencias, dominaciones y profundizando el desarrollo desigual del capitalismo a escala mundial.

En ese contexto, nuestra América está atravesada por múltiples contradicciones. Pero la principal y determinante es la puja entre: a) la dominación geopolítica, económica y cultural del imperialismo norteamericano (principalmente las firmas multinacionales y el aparato político-militar de Estados Unidos que las protege); y b) el bloque latinoamericano de las clases subalternas (clase obrera, campesinos sin tierra, segmentos laborales precarizados sometidos a la superexplotación del capital) y los movimientos rebeldes en lucha (de los cuales los pueblos originarios constituyen la gran mayoría a escala continental, acompañados de otros cada vez más movilizados como el de las mujeres antiimperialistas y los ambientalistas, entre varios más).  En suma: múltiples contradicciones y diversas formas de lucha, incluyendo desde los movimientos sociales que han llegado al Estado hasta espacios de resistencia extrainstitucional, legales, semilegales y clandestinos.

En ese horizonte social, epocal y geográfico, Bolivia constituye una sociedad abigarrada en la cual durante las últimas cuatro décadas (desde el decreto privatizador 21060 del 29-8-1985 en adelante) en el campo popular han convergido dos movimientos históricos: la tradición indígena y comunitaria, y la tradición obrera minera. Dos corrientes heterogéneas cuyas rebeldías y demandas a veces se encontraron y otras no. Evo Morales y el MAS como movimiento político lograron articular y entrecruzar ambas tradiciones (no a partir de un supuesto «significante vacío», según la jerga de Ernesto Laclau, sino proponiendo un proyecto histórico-político integrador y descolonizador, nítidamente definido en sus determinaciones de hegemonía popular sobre la vieja «república» colonial, dependiente y racista). Los resultados, a la vista.

De ser el segundo país más pobre de América Latina, Bolivia pasó a tener el mayor crecimiento del PBI, mayor disminución de la pobreza, más radical reparto de la renta y una notable disminución de la inflación, contrastando con la crisis económica de todos sus vecinos de la región. No inició (todavía) la transición al socialismo, pero el siglo XX demostró que el socialismo no se puede construir en un país aislado.

Hasta ahora sí logró una sociedad muchísimo más igualitaria en un contexto de crisis capitalista mundial, aguda y sistémica, donde el capital subsumió formal y realmente la mayoría de los intentos de iniciar la transición al socialismo. Todo esto lo logró colectivamente y con la dirección política, por primera vez en la historia, de un presidente indígena. ¡Un ejemplo para todo el «alter-mundismo» (no solo latinoamericano) que había que extirpar de raíz, como antes había sucedido con el amigo de Evo, Hugo Chávez!

Por eso el aparato político-militar de los Estados Unidos (país cuyo embajador había sido expulsado de Bolivia, así como también la USAID, la NED y otras agencias de espionaje estadounidense) planificó, organizó y orientó la modalidad del golpe de Estado contra Evo Morales, quien ganó legalmente las últimas elecciones por una diferencia de 648.439 votos, es decir, por 10,5 puntos, sin ningún tipo de «fraude»1. Para conocer nombres y apellidos concretos de funcionarios norteamericanos involucrados, cantidades de dinero, tipos de armas, vías de introducción de las mismas en Bolivia, fundaciones e iglesias evangélicas involucradas y otros detalles de «la cocina» del golpe de Estado sugerimos consultar el artículo de Alfredo Jalife Rahme2.

¿Por qué esta vez Estados Unidos no puso a la cabeza del golpe boliviano a un dictador militar clásico, como Barrientos, Banzer, García Meza o Videla, Pinochet, Stroessner? Porque el complejo militar-industrial estadounidense (Eisenhower dixit) y la Casa Blanca decidieron reconvertir a las Fuerzas Armadas latinoamericanas en una mucho más dócil y manejable policía interna antinarcóticos (sin abandonar las doctrinas contrainsurgentes), que ya no se ocupe de ejercer su control, incluso despótico, sobre el mercado interno y el Estado-nación. Las viejas Fuerzas Armadas adoctrinadas y entrenadas en Panamá, Escuela de las Américas y West Point podían desencadenar, sin dejar de ser fascistas, genocidas ni dependientes, una inesperada guerra de Malvinas o producir un Noriega que se saliera de control. Seguir leyendo GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA: DEBATES PENDIENTES Y SILENCIOS CÓMPLICES. NÉSTOR KOHAN

EVO, EL GOLPE Y MÉXICO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

EVO LLEGA A MÉXICO 2

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl recibimiento de Evo Morales como refugiado político por el gobierno de AMLO hace resplandecer la política exterior mexicana de soberanía, autodeterminación y asilo a los perseguidos políticos en proceso de rescate por el tabasqueño. Fue emotivo escuchar a Evo expresar “López Obrador me salvó la vida”. Y es que en realidad, su vida pendió de un hilo desde que los principales jefes militares y policiales golpistas de Bolivia le “sugirieron” renunciar hasta que pudo abordar el avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo trajo al Anáhuac.  Durante las décadas neoliberales la diplomacia de México fue gradualmente perdiendo independencia y se subordinó a los designios de Washington.  Sobresalen en aquella época las desleales actitudes   del presidente Ernesto Zedillo en relación con Cuba, antes y durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana (1999); el grotesco “comes y te vas” del presidente Vicente Fox a Fidel Castro, que puso en el más absoluto ridículo al guanajuatense (2002). Luego vendría el triste papel, otra vez de Fox, de enfrentarse junto a Bush a la mayoría de América Latina y el Caribe en un desafortunado intento de defender el neoliberal Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), derrotado ignominiosamente en Mar del Plata (2005) por una insubordinación de los presidentes progresistas dentro de la Cumbre de las Américas, principalmente Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Lula da Silva y Tabaré Vázquez.  Mientras, en las calles, protestaba contra el intento bushista una gran movilización convocada por los movimientos populares, cuyo líder más notable era Evo Morales, entonces por llegar a la presidencia de Bolivia. Pero tal vez nada colocó al Estado mexicano en una tesitura tan bochornosa y obsequiosa hacia Washington   como su ingreso al Grupo de Lima (2017) y el haber asumido una actitud de abierta hostilidad hacia Venezuela bolivariana durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El golpe de Estado contra Evo va dirigido a liquidar un proyecto social extraordinariamente exitoso en nuestra región por sus logros de participación política democrática, cuya expresión más elevada es la creación del Estado Plurinacional de Bolivia, el que acogió en su seno a todos los pueblos originarios de Bolivia. Añádase el fin del analfabetismo, la igualdad de derechos para las mujeres, que ocupan la mitad de los cargos de elección popular, incluyendo entre ellas un 63 por ciento de mujeres indígenas. Sorprendente, en los 14 años de Evo, Bolivia, de ser el país más pobre de América del sur pasó a lograr la mayor taza de crecimiento económico de toda América, aunada a una inigualable reducción de la desigualdad, la pobreza extrema y la pobreza.  El gran desempeño económico, social y de estabilidad de este modelo, a contramano del neoliberal, ha sido una pesadilla para Estados unidos y las derechas locales. Ello explica que el golpe se haya planeado con más de un año de antelación y puestas en marcha sus distintas fases desde entonces. Evo expulsó de Bolivia a la DEA, a la AID y al embajador Phillip Golberg, pero el personal de la CIA estacionado en la embajada continuó atando los hilos de una conspiración muy abarcadora, que va desde políticos genocidas y ladrones como Carlos Mesa y Jorge Quiroga(exiliado en Estados Unidos para escapar a la justicia boliviana), hasta los ricos empresarios fascistas, separatistas y racistas de Santa Cruz de la Sierra, herederos ideológicos de los líderes que en su departamento intentaron una asonada golpista contra Evo en 2008.  Estos fascistas iniciaron en Santa Cruz una espiral de atropellos a indígenas y militantes del MAS, partido de Evo, que en casos llegó al asesinato, y que en los días previos al golpe trasladaron a La Paz. Allí, además de repetir las agresiones racistas contra indígenas profanaron y quemaron banderas wiphalas, que representan a los pueblos indígenas y constituyen un símbolo nacional reconocido por la Constitución.

Estos hechos han enfurecido a la población originaria y a muchos mestizos, algunos de los cuales comienzan a darse cuenta de lo que significa la ausencia de Evo y un eventual desmantelamiento del proceso de cambios como los vistos en Ecuador y Argentina, que les arrebataría todos los derechos adquiridos con la Asamblea Constituyente y el Estado Plurinacional.  Esa es la intención que se aprecia de los golpistas. Ya comienzan a llamar al país república en lugar de Estado Plurinacional. Con la ilegal autoproclamación como “presidenta constitucional” de la senadora opositora Janine Áñez esta situación no puede más que agravarse. La autoproclamada ya ha sido reconocida por los mismos gobiernos que reconocen al títere Guaidó, incluidos los de la obsecuente Unión Europea. Se trata de una persona con profundos prejuicios racistas, que por eso mismo, por la clase social a la que pertenece y sus antecedentes sumamente conservadores complace a la oligarquía y a Estados Unidos pero nada a los indígenas y al pueblo boliviano, sean simpatizantes o no de Evo.  La resistencia ya comenzó.

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EL GOLPE EN BOLIVIA: CINCO LECCIONES. ATILIO A. BORÓN

ATILIO A. BORON

ATILIO 3La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro.  Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.

Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante. Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasi monopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.

Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”. Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo. Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.

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RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD: #NoAlGolpeEnBolivia

PRONUNCIAMIENTO URGENTE DE LA REDH

Nuestra América, 9 de noviembre de 2019

LOS DOS TIEMPOS DE LA OFENSIVA DESESTABILIZADORA CONTRA EVO MORALES. HUGO MOLDIZ MERCADO

HUGO MOLDIZ MERCADO

La ofensiva general, en dos tiempos, contra el Proceso de Cambio y la continuidad de Evo Morales en la presidencia del Estado Plurinacional ha ingresado en su recta final, a dos semanas de que en Bolivia se celebren las elecciones generales de este 20 de octubre y que adquieren un valor geopolítico de gran importancia por el efecto que vaya a tener una semana después en Argentina y Uruguay.

No hay que ser brujos para detectar que esta dura arremetida de la derecha boliviana, respaldada desde fuera del país por Estados Unidos y de políticos bolivianos que se encuentran prófugos de la justicia, forma parte de la nueva estrategia general de desestabilización que se desarrolla contra Evo Morales desde el 21 de febrero de 2016, cuando una inédita forma de conspiración político-mediática logró impedir que en un referéndum diera visto bueno a la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado que habilitaría al líder indígena para las elecciones de este año.

El resultado de ese referéndum —en la que tuvo una activa participación la embajada de Estados Unidos, cuyo encargado de Negocios se reunió con Carlos Valverde, quien hizo detonar el llamado “caso Zapata”—, cargó de excesivo optimismo a la oposición y le hizo ignorar la relación de fuerzas real en el país, que de todas maneras seguía siendo favorable en términos generales al Proceso de Cambio. Convencidos de que Morales estaba debilitado, en las dos siguientes semanas a ese acto electoral, los pedidos de renuncia del presidente del Estado Plurinacional no cesaron, aunque estaban focalizados en reducidos grupos de opinadores con cobertura mediática y dirigentes políticos con escasa representación.

El debate de alta intensidad sobre la legitimidad de Evo Morales después del referéndum del 21 de febrero subió de tono en septiembre de 2017, cuando un grupo de diputados y senadores del MAS presentó un Recurso Abstracto de Inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) para habilitar a Evo Morales para las elecciones de 2019, sobre la base de derecho preferente establecido en la CPE y en la Convención Americana. El 28 de noviembre de ese mismo año, una sentencia constitucional dio curso favorable al recurso constitucional.

La carta empleada por el gobierno y el MAS, de otras cuatro que tenía a mano para lograr el mismo resultado (renuncia de Evo tres meses antes de las elecciones, convocatoria a dos tipos de referéndum y el llamado a una nueva Asamblea Constituyente), dejó desubicada a la oposición por unas semanas, que solo atinó a volver a la queja como método de oposición.

Pero luego este bloque de oposición (partidos de derecha, medios de comunicación, jerarquía católica, algunos empresarios, dirigentes cívicos y plataformas ciudadanas) dio paso a una nueva escalada de su ofensiva.

Tres son los frentes desde donde la oposición llevó adelante esta nueva fase de la estrategia anti-Evo: el internacional, el político-conspirativo interno y el mediático nacional.

En el plano internacional la oposición recurrió a tres tipos de actores: primero, organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En ninguno de los dos tuvo éxito debido a la legalidad de la sentencia constitucional que habilitó a Morales, la constatación de que en Bolivia había disensos en democracia y a la existencia de jurisprudencia internacional, como la de Oscar Arias, quien fue habilitado para ir a la reelección en Costa Rica. El segundo actor fue Estados Unidos, a través del Departamento de Estado y el Senado estadounidense que, cada uno por separado, emitieron declaraciones en las que le pedían a Morales respetar el resultado del 21 de febrero y le instaba –el primero- a no presentarse en las elecciones. El tercero, organismos privados de derechos humanos con vínculos con la derecha continental, analistas y medios de comunicación internacional.

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OPOSICIÓN INCENDIA LA DEMOCRACIA EN BOLIVIA. HUGO MOLDIZ MERCADO

HUGO MOLDIZ MERCADO

HugoMoldizUna combinación de discurso medioambientalista y la defensa del resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016, cuando se rechazó la propuesta de cambio de un artículo de la Constitución, para habilitar a Evo Morales para las elecciones de 2019, forma parte de la estrategia opositora para generar un ambiente de convulsión social hacia el 20 de octubre.

El fragmentado y heterogéneo bloque opositor de derecha encuentra en su ataque, cada vez más punzante y violento, a la democracia y a la institucionalidad del Estado Plurinacional, el punto de convergencia de su abierta oposición a la continuidad del Proceso de Cambio y del presidente Evo Morales.

Dos hechos de envergadura, aparentemente desconectados, se han encargado de confirmar los alcances de su estrategia general: los focos de incendio que afectan al bosque seco de la Chiquitania y, por otra parte, la violencia física desatada por destacamentos juveniles, cuasi paramilitares, contra militantes del MAS en la ciudad oriental de Santa Cruz y la quema de una sede de campaña oficialista en la subtropical parte sur de los Yungas de La Paz.

Los llamados a que el gobierno decrete desastre nacional a partir de los hechos de la Chiquitanía y la convocatoria a un paro indefinido a partir del 10 de octubre para que los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) renuncien, son apenas los pretextos o motivos aparentes para incendiar la democracia boliviana. La causa principal es que Evo Morales está en camino a conquistar un nuevo periodo de gobierno.

Los incendios en la Chiquitania, que forma la zona de tránsito entre el Chaco y la Amazonía, todavía no alcanzan a ser controlados a plenitud, a pesar de los esfuerzos desplegados con recursos propios y con el apoyo de la comunidad internacional a la que el gobierno no se ha negado nunca en la medida que sea canalizada a través del Estado y en el marco del Acuerdo de París.

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¡SALVEMOS LA AMAZONIA! ¡SALVEMOS EL PLANETA! RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

INCENDIO AMAZONIA 4

“Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo”.
Fidel Castro Ruz
Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo,
Río de Janeiro, 12 de junio de 1992

La Red en Defensa de la Humanidad se suma a la movilización mundial en protesta por el desastre ecológico que están produciendo los incendios en la Amazonia y en contra de las corporaciones transnacionales y los políticos directamente responsables de la catástrofe.

Como dijera Fidel hace veintisiete años, la especie humana “está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida”. Y añadía una categórica exhortación: “Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño.”

En los últimos días, las extensas nubes de humo sobre la Amazonia constituyen una gravísima señal de alarma. Sin embargo, no puede verse como un hecho aislado. Su principal causa es el sistema capitalista y su concepción de crecimiento económico infinito que da prioridad a la producción y reproducción del capital en lugar de a la producción y reproducción de la vida. Lo que sucede hoy en la Amazonia, sucede también en vastas áreas en África y otras regiones del planeta.

Empresarios y políticos neoliberales, en su ambición desenfrenada en busca de mayores ganancias, no escuchan las crecientes e inquietantes advertencias de las instituciones científicas y de los defensores de la Amazonia, y emprenden y aprueban proyectos cada vez más agresivos sin tener en cuenta las consecuencias irreparables de su acción. Los intereses expansivos de las transnacionales mineras, petroleras, acuíferas, y del agronegocio, han encontrado un aliado incondicional en el actual gobierno neofascista de Brasil.

Bolsonaro ha venido promoviendo la deforestación de la Amazonia, el debilitamiento de todo control y fiscalización sobre las empresas y la reducción de los fondos para la protección y conservación de la región. Ha convertido en una práctica la persecución de líderes y comunidades indígenas y campesinas que defienden sus derechos y sus territorios. Estos pueblos, con sus culturas, cosmovisiones y saberes milenarios, son los que mejor han defendido –y en muchos casos lo han garantizado al precio de sus vidas–, la conservación de esta gran región como el mayor reservorio de biodiversidad del planeta, cuya pérdida o deterioro implicará un daño irreversible a la ya precaria salud de los ecosistemas a nivel global.

Ante estos hechos, la Red en Defensa de la Humanidad expresa su solidaridad con todos los pueblos originarios de nuestra Amazonia, víctimas de las políticas de despojo y de la más cruel violencia del capital transnacional, y denuncia la actitud del gobierno de Jair Bolsonaro, que además de propiciar el ecocidio, da la espalda a su gente, y solo después de veinte días de incendios anuncia, para enfrentarlo, la militarización de la región, lo que puede constituirse en un peligroso paso para propiciar el control de una zona geopolítica estratégica, a través del tutelaje internacional y la intervención directa de las transnacionales, escudados en una supuesta filantropía.

Es necesario recordar que la “ayuda” de otras naciones de sesgo imperial ante desastres similares, ha sido utilizada históricamente como pretexto para la intervención, la desestabilización y el saqueo, en lo cual las grandes potencias han contado siempre con las más diversas herramientas de dominación y, por supuesto, con la manipulación constante de la opinión pública. Debemos defender el principio de que si existe voluntad real de ayuda, esta debe encauzarse por la vía de los Estados y los organismos internacionales con pleno respeto a la soberanía.

Denunciamos la falsa moral de los países que han sido los mayores responsables de la crisis ecológica a nivel mundial, (entre ellos los miembros del G7) y que expresan hoy su preocupación por la Amazonia, obviando todo tipo de conexión entre los incendios y el desarrollismo capitalista. Son las transnacionales de estos mismos países las que se extienden por los reductos naturales del mundo en búsqueda de recursos de toda índole, tierras y fuentes de energía. Ninguna aparente polémica afecta al vínculo medular entre un gobierno neoliberal y entreguista como el de Bolsonaro, los poderes transnacionales y las grandes potencias. Apoyamos, en contraste, las acciones impulsadas por el gobierno del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, que ha demostrado un espíritu de unidad en la adversidad, y verdadera preocupación por enfrentar el incendio no sólo en su país, sino en la región, y aplaudimos también el llamado realizado por su gobierno y el de la República Bolivariana de Venezuela para que se concreten acciones regionales que permitan abordar la emergencia con celeridad y eficacia.

La Red en Defensa de la Humanidad, haciéndose eco de las expresiones de preocupación y dolor ante la tragedia de muchas personas sensibles del planeta, exige al gobierno de Brasil que sean tomadas medidas urgentes para salvaguardar la vida de los pueblos y culturas que están en peligro hoy en la Amazonia. Con los incendios, están siendo privados, además, del sustento material y espiritual de su existencia. Cuando arde un árbol, siempre arde una casa.

Exhortamos al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, a activar los recursos establecidos por los instrumentos normativos internacionales para garantizar de manera inmediata la protección de los más de cuatrocientos pueblos afectados y, a su vez, de la soberanía de los ocho países amazónicos. Instamos a promover denuncias ante la Corte Penal Internacional y otras instancias competentes de embestidas como éstas contra el medio ambiente, que deben ser consideradas como crímenes contra la Humanidad.

Alentamos a trabajar en la impostergable articulación de plataformas populares en un frente de acción común y coordinado ante los desastres ecológicos y sociales, que permita una comunicación alternativa, veraz, certera y oportuna, al tiempo que convocamos a revelar y difundir con énfasis la conexión causal existente entre el sistema capitalista y la debacle ambiental que estamos presenciando. Esto hace imprescindible enlazar las luchas anticapitalistas y la de los movimientos ambientales en defensa de la Amazonia y de otras zonas del planeta.

Convocamos a realizar actividades en todos nuestros países, movilizaciones populares, plantones, marchas, mítines y denuncias a través de las redes sociales, o lo que es lo mismo,  a utilizar toda posible tribuna para mostrar este crimen contra la naturaleza, acusar a sus responsables y advertir sobre el peligro de  que el impacto mediático que ha tenido esta tragedia sea utilizado por las grandes potencias imperialistas para  intervenir en la Amazonia y consolidar y legitimar el despojo de manera concertada con autoridades venales.

Hacemos un llamado, además, a la transformación de nuestras lógicas de consumo y contra la contaminación y degradación ambiental que estas producen, vinculadas al modo de producción capitalista y su inviable paradigma civilizatorio.

¡Salvemos la Amazonia! ¡Salvemos el planeta! Como dijera Fidel en 1992: “Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.”

27 de agosto de 2019

Red en Defensa de la Humanidad

JUAN RAMÓN QUINTANA: “BOLIVIA DEJÓ DE SER UN PROTECTORADO ESTADOUNIDENSE CON EVO MORALES”. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

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LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Juan Ramón Quintana conoce al monstruo por dentro. Egresó del Colegio Militar del ejército boliviano con el grado de subteniente y se retiró de esa institución como Mayor, porque no estaba de acuerdo con la corrupción. En 1988 asistió a la Escuela de las Américas, en Estados Unidos. No duda en definir a la Bolivia de antes de Evo Morales como un territorio tutelado absolutamente por Washington.

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Juan Ramón Quintana durante la entrevista con La Jornada.

Juan Ramón es, también, sociólogo y durante 11 años estuvo al frente del Ministerio de la Presidencia con Evo Morales. Esa institución es el instrumento ejecutivo más importante del mandatario. Articula un gabinete de 20 ministros y la relación con los movimientos sociales. Es, también, una fuerza de contención contra la oposición. Actualmente es Embajador del Estado Plurinacional de Bolivia en Cuba.

Cuando fue ministro, Quintana era visto por algunos como una especie de medio de contención de un equipo de fútbol, que permitía pasar o al balón o al jugador de la escuadra rival, pero no a los dos al mismo tiempo. Otros, en cambio, lo describían como el mariscal de campo de un conjunto de fútbol americano.

A su paso por la Ciudad de México, Juan Ramón Quintana conversó con La Jornada sobre las relaciones de su país con nuestro vecino del norte, la repostulación de Evo Morales para un nuevo periodo presidencial y el impacto en Bolivia del reflujo del ciclo progresista en América Latina. Presentamos aquí, partes de la entrevista.

–Evo Morales ha sido Presidente durante 12 años, ¿por qué volverse a repostular? ¿No hay dirigentes de recambio?

–Hay varias razones para la repostulación del presidente. La más importante es la necesidad de dotar al Estado Plurinacional de proyección estratégica para los próximos años. No hay ningún líder que sea capaz de articular, de unir al pueblo boliviano como lo hace Evo Morales. Su liderazgo ha sido capaz de poner fin a un Estado colonial, a un Estado republicano excluyente, a un Estado paria tutelado desde el extranjero.

“Es necesario no sólo darle estabilidad y seguir impulsando el crecimiento de Bolivia, sino convertir al país en un actor estratégico geopolítico fundamental de la región. Durante mucho tiempo nos acostumbraron a vivir como súbditos, marginados, invisibles, ninguneados por unos y por otros. Hoy en día, este nuevo Estado está empezando a proyectarse internacionalmente, a adquirir un peso geopolítico gravitante en la región. Nunca, el Estado boliviano había sido tan importante para la región.

Pero, además de eso, nunca habíamos logrado los bolivianos construir una identidad, un orgullo nacional. Nunca habíamos logrado mirarnos en el espejo tal como somos. Nunca nos habíamos acercado tanto al ser nacional. Lo que había ocurrido durante mucho tiempo era un vaciamiento de nuestra identidad, una fractura de nuestra identidad, una suerte de despojo del ser nacional. Evo ha transformado todo eso.  Seguir leyendo JUAN RAMÓN QUINTANA: “BOLIVIA DEJÓ DE SER UN PROTECTORADO ESTADOUNIDENSE CON EVO MORALES”. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

MARX Y LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA. JUAN J. PAZ Y MIÑO-CEPEDA

JUAN PAZ Y MIÑO 2

JUAN J. PAZ Y MIÑO-CEPEDA

La teoría de Karl Marx (1818-1883) ingresó a Nuestra América Latina al comenzar el siglo XX, aunque algunos intelectuales, así como inmigrantes europeos, la conocían con anterioridad. Pero la difusión amplia de esa teoría, así como la búsqueda de interpretaciones ajustadas a las realidades de la región a fin de orientar las luchas políticas fue obra de los partidos marxistas, que inicialmente se identificaron bien como Socialistas o bien como Comunistas. Los anarquistas y los anarcosindicalistas convivieron con estos partidos en la misma época, aunque tuvieron más influencia en unos países (México, Argentina) que en otros.

Los partidos marxistas definieron y marcaron el espacio de la izquierda política en la región. Fueron fundamentales en el origen de las organizaciones clasistas de los trabajadores, pero también de campesinos e indígenas, como ocurrió en Ecuador, donde el Partido Comunista (1931) fue el gestor de la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI, 1944) y de la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE, 1944). Además, dieron paso a la superación histórica del viejo bipartidismo (conservadores y liberales). Sus intelectuales, así como la difusión del ideario y la acción política en el ejercicio de la lucha de clases, igualmente generaron una conciencia favorable -y hasta inédita- con los sectores populares y particularmente con los trabajadores.

La Constitución Mexicana de 1917, pionera en inaugurar el constitucionalismo social latinoamericano, no solo fue una consecuencia teórica de la Revolución de 1910, sino del espacio afirmado por la izquierda política. Los códigos del trabajo, que también se irán adoptando en los distintos países con el avance del siglo XX (en Ecuador el Código del Trabajo se expidió en 1938), provenían del ambiente social y cultural creado precisamente por el espacio político de la izquierda, en el que, sin duda, tuvo decisiva influencia la Revolución Rusa (1917). El hecho de que los códigos laborales hayan sido acusados de “comunistas” y resistidos a su debido tiempo por los empresarios, da cuenta del avance logrado por las izquierdas.

Los populismos latinoamericanos de la primera mitad del siglo XX pueden ser ubicados en el espectro de la izquierda política, aunque no son necesariamente marxistas. Así, la Revolución Juliana (1925-1931) en Ecuador inauguró el intervencionismo estatal en la economía, la institucionalización de la cuestión social en el Estado con las primeras leyes y entidades protectoras del trabajo, la seguridad social, los impuestos directos con el de rentas a la cabeza, y además, un largo proceso de lucha por la superación del régimen oligárquico.

Tampoco es una ubicación tajante y definitiva. En Chile, la dictadura de Carlos Ibáñez (1927-1931), con apoyo de liberales y conservadores, más la ilegalización del Partido Comunista, combinó la participación económica del Estado con cierto enfoque social. Pero el tenentismo en Brasil desde 1922, libró una constante batalla antioligárquica y uno de sus líderes, Luis Carlos Prestes, se reconocía como socialista revolucionario. Esa lucha es un antecedente para la revolución de los treinta y los gobiernos de Getulio Vargas (1930-1945 y luego 1950-1954) impulsaron el Estado Novo, con una modernización económica significativa, reforma social y “populismo”.

En rápido repaso, por la misma época Uruguay estabilizó su democracia y las instituciones progresistas; Costa Rica suprimió sus fuerzas armadas; en Argentina tomó impulso la Unión Cívica Radical (UCR) que llevó al triunfo a Marcelo Torcuato Alvear (1922-1928) e Hipólito Yrigoyen (1928-1930), quienes modernizaron al país, y solo después de la “década infame” (1930-1943) ascendió Juan Domingo Perón (1946-1955) con quien se marcó una política “populista” inédita. En Perú aparecieron el APRA fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre y el Partido Comunista fundado por Carlos Mariátegui; en Bolivia surgió la Federación Obrera del Trabajo antecesora de la COB, y años más tarde se produciría la impactante Revolución Nacional iniciada por la alianza minero-campesina, que posibilitó el largo gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) entre 1952 y 1964. En México, el ascenso de Lázaro Cárdenas (1934-1940) volvió sobre la reforma agraria y nacionalizó el petróleo, dando continuidad a los “populismos” clásicos.  Seguir leyendo MARX Y LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA. JUAN J. PAZ Y MIÑO-CEPEDA

BASTA DE PERSECUCIÓN MEDIÁTICA Y JUDICIAL A NUESTRO/AS LÍDERES Y PROYECTOS POPULARES. DECLARACIÓN DE LA REDH

REDH.2

Podrán cortar mil flores, pero no podrán detener la primavera…

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad llama la atención sobre el interés estratégico de derribar a los gobiernos progresistas y revolucionarios de nuestra región por parte de las oligarquías locales alineadas con Estados Unidos.

Pretenden hacer caer a los gobiernos populares en pie, desarticular los avances en la unidad latinoamericana y anular los liderazgos constituidos. Sobre todo, porque estos pueden ser referencias electorales para la vuelta de las fuerzas progresistas y revolucionarias donde las han logrado destituir mediante golpes de estado institucionales o estafas y fraudes pre o post electorales. Llegan al extremo de intentar la destrucción de referencias morales e históricas de líderes que ya no están como Fidel Castro, Hugo Chávez y Néstor Kirchner.

Los medios hegemónicos efectúan un linchamiento mediático de las y los líderes populares con el que allanan el terreno psicológico en las masas para que luego el poder judicial avance en su persecución y procesamiento.

Al igual que en los casos de Lula en Brasil y de Rafael Correa en Ecuador, se ha puesto en marcha, una vez más, esa arquitectura de la impunidad sobre la principal referente del campo popular y progresista en la Argentina: Cristina Fernández de Kirchner, así como sobre otras ex autoridades y militantes de su proyecto. La impunidad que les brinda ocupar todos los espacios de poder, les permite inventar cualquier cosa. No necesitan pruebas. Su palabra “superior”, heredera de las “democracias blancas” con las que forjaron a sangre y fuego nuestros estados nacionales, les es suficiente. Como en Brasil donde sólo hizo falta la “convicción” de un juez, formateado en Estados Unidos, de que Lula era culpable para enviarlo a la cárcel con el solo fin de que la preferencia popular sobre su candidatura a presidente no se haga realidad. O en Ecuador que intentan anular judicialmente a Rafael Correa al buscar incriminarlo en un supuesto secuestro frustrado de un personaje probadamente delictivo. O pueden inventar todo tipo de calumnias confesadas por empresarios que compran su impunidad a cambio de acusaciones.

Pero cuando las pruebas son convincentes y señalan a sus mercenarios o sicarios, como los drones que explotaron cerca del primer mandatario venezolano, no son suficientes para que los monopolios mediáticos reconozcan el obvio magnicidio, y en cambio acusen a sus propias víctimas. En medio de países en los que se fragua la explosiva mezcla de consecuencias sociales del retorno de las políticas neoliberales, se vuelve a desatar una ofensiva sobre quienes representan proyectos de justicia social.

Sin embargo, las rebeldías populares crecen por todos los resquicios del blindaje represivo y mediático. Por ello los gobiernos de derecha están desplegando una progresiva militarización de nuestras sociedades de manera “preventiva”. Obedecen al propósito de Washington de llenar con sus bases militares nuestros territorios y reformar y unificar las doctrinas militares, con el retorno de la doctrina de seguridad nacional. Apuntan a reorientar a la fuerza militar hacia supuestos enemigos internos.

Repudiamos la gira por Suramérica del jefe del Pantágono, James Mattis, quien vino a asegurar el creciente control estadounidense sobre nuestros recursos naturales, la subordinación de nuestros estados nacionales y el designio estratégico de derribar por la fuerza al presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros. Los pueblos nuestroamericanos que hemos sufrido más de 500 años de dominación, no abandonaremos los caminos emancipatorios que construimos día a día. Por el contrario, defendemos a nuestros y nuestras líderes populares con los que seguiremos construyendo la senda de la Patria Grande.

¡Basta de persecución a Cristina Fernández de Kirchner y a Rafael Correa!

¡Basta de la ofensiva integral contra el gobierno y el pueblo de Venezuela!

¡Libertad a Lula!

Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia; Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; Dilma Rousseff, ex presidenta de la República Federativa de Brasil​​​​; Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, República Argentina; Pablo González Casanova, ex rector UNAM y Premio Internacional José Martí de la UNESCO, México; Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, República de Cuba; Jorge Arreaza, Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela ; Ernesto Villegas, Ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela ; Ricardo Patiño Aroca,​ ex Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador; Danny Glover, Estados Unidos; Fernando Morais, Brasil; John Saxe Fernández, México; Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico; Gabriela Rivadeneira, Ecuador; Martín Almada, Paraguay; Fernando González LLort, Cuba; Jorge Veraza, México; Iraida Vargas, Venezuela; Fernando Rendón, Colombia; Galo Mora, Ecuador; Héctor Díaz-Polanco, México; Frei Betto, Brasil; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Piero Gleijeses, Estados Unidos; Leonardo Boff, Brasil; Stella Calloni, Argentina; Pavel Egüez, Ecuador; Mario Sanoja, Venezuela; Hugo Yasky, Argentina; James Early, Estados Unidos; Fernando Buen Abad Domínguez, México/Argentina; Gilberto López y Rivas, México; Gustavo Espinoza Montesinos, Perú; João Pedro Stédile, Brasil; José Pertierra, Estados Unidos; Manuel Dammert, Perú; Teresa Castro, México; Pilar Bustos, Ecuador; Carlos Molina Velázquez, El Salvador; Daniel Kovalik, Estados Unidos; Alejandro Zúñiga, Australia; María Nela Prada, Bolivia; Estela Bravo, Estados Unidos; Irene León, Ecuador; Bill Fletcher, Jr., Estados Unidos; Oscar Bonilla, Ecuador;  H. Bruce Franklin, Estados Unidos; Héctor Béjar Rivera, Perú; Lachlan Hurse, Australia; Rosa Salazar, Ecuador; Manuel Robles, Perú; Consuelo Sánchez, México; Jane Franklin, Estados Unidos; Juan Cristóbal, Perú; Vicente Otta, Perú; Nelson Valdés, Estados Unidos; Orlando Pérez, Ecuador; Rick Sterling, Estados Unidos; Winston Orrillo, Perú; T. M. Scruggs, Estados Unidos; Eduardo González Viana, Perú; Margot Palomino, Perú; José Agualsaca, Ecuador; Oswaldo Galarza, Ecuador; Ricardo Ulcuango, Ecuador; Manuel Azuaje Reverón, Venezuela; Reinaldo Iturriza, Venezuela; Eleazar Díaz, Venezuela; María Fernanda Barreto, Venezuela; María Fernanda Barreto, Venezuela; Rosa Miriam Elizalde, Cuba; Enrique Ubieta, Cuba; Manuel Santos Iñurrieta, Argentina; Edwin Jarrin Jarrin, Ecuador; Soledad Buendía, Ecuador; Omar Olazábal, Cuba; Judith Valencia, Venezuela; Sonia González, México

Miguel Barnet, Presidente de la Unión de Escritores y Artistas, Cuba; Axel Kicillof, ex ministro de Economía de la República  Argentina; Farruco Sesto, ex ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela; Ignacio Ramonet, Francia; Gerardo Hernández Nordelo, Cuba; Carlos López, Argentina; Arnold  August, Canadá; Luis Morlote, Cuba; Peter Phillips, Estados Unidos; Gerry Condon, Estados Unidos; Ana Jaramillo, Argentina; Florencia Saintout, Argentina; Carlos Fazio, México; Hernando Calvo Ospina, Colombia/Francia;  Oscar Laborde, Argentina; Juan Carlos Junio, Argentina; Víctor Hugo Morales, Argentina; Banbose Shango, Estados Unidos;  Luis Hernández Navarro, México; Ammar Jabour, Venezuela; William Castillo, Venezuela; Luis Toledo Sande, Cuba; Bill Hackwell, Estados Unidos; Iroel Sánchez, Cuba; Jeanie Kimber; Canadá; Ilka Oliva Corado, Guatemala/ Estados Unidos;  Ramón Pedregal Casanova, España; Barbara Barnet, Estados Unidos; Federico Thea, Argentina; Vicente Zito Lema, Argentina; Gustavo Campana, Argentina; Alicia Castro, Argentina; Carlos Raimundi, Argentina; Juliana Marino, Argentina; Ariel Basteiro, Argentina; Cheryl LaBash, Estados Unidos; Berta Joubert-Ceci, Estados Unidos; Telma Luzzani, Argentina; Jorge Drkos, Argentina; Sergio Arria, Argentina; John Pokrajac, Estados Unidos; Antonio Pinto, Estados Unidos; Roger D. Harris, Estados Unidos; Paul Larudee, Estados Unidos; Félix Salvador Kury, Estados Unidos; Gennaro Carotenuto, Italia; Eduardo Mernies, Uruguay; Amanda Bloom, Estados Unidos; Marcelo Brignoni, Argentina; Carlos Aznáres, Argentina; Jorge Elbaum, Argentina; Fernando Borroni, Argentina; Hector Bernardo, Argentina; Alicia Entel, Argentina; Héctor “gallego” Fernández, Argentina; Martin Ogando, Argentina; Manuel Bertoldi, Argentina; Diana Broggi, Argentina; Luis Wainer, Argentina; Nicolás Canosa, Argentina; Juan Marino, Argentina; Lautaro Rivara, Argentina; Daniel Siciliano, Argentina; Alí Mustafá, Argentina; Laura Berardo, Argentina; Pascual Manganiello, Argentina; Rodolfo Amawi, Argentina; Virginia King, Argentina; Leonardo Moyano, Argentina; Adriana Rossi, Argentina; Julio Ferrer, Argentina; Matias Caciabue, Argentina; Yemil Harcha, Chile/Palestina; Margaret Flowers, Estados Unidos;  Kevin Zeese, Estados Unidos; Chuck Kaufman, Estados Unidos; Agustina Ruiz Barrea, Argentina; Laura Vázquez, Argentina; Michel Chossudovsky, Canadá; Sara Flounders, Estados Unidos; Silvina Romano, Argentina; Gonzalo Carbajal, Argentina; Santiago Liaudat, Argentina; Gonzalo Armua, Argentina; Fabián Curotto, Argentina; Rosario Pacheco, Venezuela; Freddy Fernández, Venezuela; Vladimir Sosa Sarabia, Venezuela; Juan Ramon Guzmán, Venezuela;  Fatima Rallo Gutierrez, Paraguay; Claude Marks, Estados Unidos; Carol Costa, Estados Unidos; Gail Walker, Estados Unidos; Bill Camp, Estados Unidos; Bill Martínez, Estados Unidos; Camilo Mejia, Nicaragua/Estados Unidos; Greg Klave, Estados Unidos; Netfa Freeman, Estados Unidos

Secretaría de la REDH

Pablo Sepúlveda, Chile/Venezuela; Omar González, Cuba; Atilio Borón, Argentina; Carmen Bohórquez, Venezuela; Hugo Moldiz, Bolivia; Katu Arkonada, País Vasco; Ángel Guerra, Cuba/México; Luciano Vasapollo, Italia; Marilia Guimaraes, Brasil; Nayar López, México; Chandra Muzaffar, Malasia; David Comissiong, Barbados; Alicia Jrapko, Estados Unidos; Paula Klachko, Argentina; Roger Landa, Venezuela; Ariana López, Cuba.

Fuente: REDH-CUBA

EVO MORALES: “TRUMP, EL MEJOR JEFE DE CAMPAÑA DE AMLO”. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Se ve a López Obrador como un líder progresista, del pueblo…

He estado más de 12 años en la presidencia, pero hay resultados. Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a uno plurinacional. Nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el pueblo. Hemos parido programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo, la nacionalización del agua y de la luz.

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El presidente de Bolivia, Evo Morales, hace unos días, en La Paz, durante la inauguración de la Casa Grande, nueva sede del gobierno. Foto Afp/Presidencia de Bolivia

Son pasadas las seis de la tarde. Han transcurrido más de 12 horas desde que Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, comenzó su gira por varias comunidades del país. El avión presidencial acaba de aterrizar en el aeropuerto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en Cochabamba. Nada más desembarcar, el mandatario le da a La Jornada una entrevista.

El presidente Evo está interesado en lo que pasa en México a raíz del triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Cuidadoso, dice con ironía, que él pensó que, con sus amenazas y su muro, el Trump –como le llama al mandatario estadunidense– fue el mejor jefe de campaña de AMLO.

A continuación, algunos aspectos de la entrevista, en la que habló de su repostulación en 2019, el balance de su gobierno y la ola conservadora en América Latina.

–Presidente: se acaban de realizar elecciones en México. Triunfó Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué opinión le merece el futuro gobierno?

–No tengo por qué meterme en políticas internas de otros países, pero se ve como un presidente electo progresista, del pueblo. Pero es él quien tiene que decir. Al momento, yo pensé que el mejor jefe de campaña para López Obrador ha sido el Trump, con sus amenazas, con su muro… Pero bueno, finalmente es un Estado soberano. Esperamos que mire hacia el sur.

–Usted tomó posesión por primera ocasión el 22 de  enero de 2006 ¿Por qué pensar en repostularse nuevamente en 2019?

–Usted sabe dónde vivo. Entré al Chapare, en la zona del Trópico de Cochabamba, para mejorar la economía, para sobrevivir con mi papá. Lamento mucho que mi padre me abandonó muy joven. Mi madre igual. Tenía muchas ganas de estudiar. Me dediqué a la agricultura casi 10 años. Pero iba a ser dirigente sindical. No quería serlo, porque estaba mejorando mi economía personal. Finalmente acepté. Ahí estaba la base militar de Estados Unidos, ahí mandaba la DEA. No había soberanía para Bolivia.

“Cuando llegué a la zona del Trópico en Cochabamba nunca pensé ser dirigente, menos presidente. En mi experiencia siempre digo: el cargo no se busca, el cargo nos busca. Eso pasó conmigo, sindicalmente, políticamente.

“En las elecciones nacionales de la Federación, en 1997, fui propuesto para ser diputado. Lo rechacé. No quería, pero me obligaron. Ese año fui el diputado con más votación de toda Bolivia. Y se presenta esta situación de ser presidente y juramos el 22 de enero de 2006. Garantizamos la refundación de Bolivia mediante la Asamblea Constituyente, y, gracias a la unidad del pueblo boliviano, derrotamos a los separatistas y golpistas. Consolidamos el proceso democrático, el proceso de cambio.

“Yo he estado más de 12 años de presidente. Pero hay resultados. Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a un Estado Plurinacional. Económicamente nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el Estado, para el pueblo. Hemos parido junto al pueblo boliviano programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo la nacionalización del agua, de la luz y de otros servicios. En 2005 ganamos las elecciones con 54 por ciento de votos. Fuimos ratificados con 64 por ciento. En la última elección tuvimos 62 por ciento. A pesar de eso la derecha nos acusa de dictadura.

Los movimientos sociales se plantean continuar con nuestra revolución. Y para eso quieren que Evo siga al frente. Quieren que termine las grandes obras. Nunca había soñado ser presidente, y como tal, hacer estos cambios junto al pueblo boliviano.  Seguir leyendo EVO MORALES: “TRUMP, EL MEJOR JEFE DE CAMPAÑA DE AMLO”. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

BOLIVIA: EL ANTICIPO DE UNA LUCHA INTENSA EN 2018. HUGO MOLDIZ MERCADO

HugoMoldiz

HUGO MOLDIZ MERCADO

El año 2017 termina en Bolivia con mucho movimiento y con el anuncio anticipado de que en 2018 se librará una dura lucha por el poder entre el bloque indígena campesino obrero y popular liderado por el presidente Evo Morales, que lleva adelante el proceso de cambio más profundo de toda la historia de este país ubicado en el corazón de Sudamérica, y una heterogénea oposición político-mediática que, respaldada por Estados Unidos, en doce años no le ha podido presentar a la población una propuesta alternativa frente a lo que se está haciendo, pero que hoy se siente ganadora

Las elecciones generales serán en 2019, pero sería un error pensar que la dinámica revolución y contrarrevolución está sometida a plazos meramente electorales e institucionales. No cabe duda, que como aconteció en los períodos 2000-2005 y 2006-2009, aunque en condiciones distintas, la construcción de una relación de fuerzas para la materialización de cualquiera de los dos proyectos en disputa será resuelta, principalmente, en otros escenarios distintos al electoral, aunque también, como ocurrió en los períodos señalados, tendrá su remate en la disputa electoral.

La perspectiva de la que parten los bloques en disputa no es igual. Uno es un bloque en el poder que, después de doce años, necesita reinventarse –rectificando todo aquello que deba rectificar y afianzando todos sus aspectos positivos-, para preservar el poder político conquistado. El otro bloque, en rigor todavía no constituido como tal, pero con grandes posibilidades de lograrlo, aspira a recuperar su condición de clase dominante del que fuera desplazado luego de 181 años en el poder.

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