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CUANDO FACEBOOK CENSURÓ LA REVOLUCIÓN FRANCESA. MAURICIO ESCUELA

La Libertad guiando al pueblo, obra de Eugène Delacroix en 1830, conservada en el Museo del Louvre de París.

A inicios de 2018, Jocelyn Fiorina, un director de teatro francés, utilizó el célebre cuadro de Eugène Delacroix, La Libertad guiando al pueblo, como promoción de su obra Disparos en la calle Saint-Roch. No era para nada un mensaje político per se, mucho menos pornográfico, sin embargo, la imagen de la mujer con el seno al aire (que representa los ideales de la Revolución Francesa), fue censurada por la red social Facebook.

Mucho ha llovido sobre las calles de París desde aquel 14 de julio de 1789, que tantos señalan como el inicio de una nueva era. Tanto sucedió después, que nuestra cultura histórica a veces no sabe reconocer sus orígenes, sobre todo a partir de la generación de contenidos que releen aquel pasado. Sobre la Revolución Francesa se escribieron toneladas de libros, en especial acerca de aquella tarde en la que el gobernador Lunay, de la Bastilla, abrió las puertas de la fortaleza y se rindió. Cuentan que el rey, enterado en palacio, preguntó si se trataba de una revuelta. «No señor, es una revolución», le dijo un ministro.

Hasta esa fecha, el significado de la palabra revolución estaba unido al movimiento de los astros, ni siquiera la conmoción vivida por Inglaterra en 1640 se consideraba  como tal; sin embargo, como anotó luego el historiador Alexis de Tocqueville, la corriente revolucionaria era una fuerza que antecedía en siglos a la toma de la Bastilla y que la sucedería para siempre, acompañando el imaginario y el movimiento de la historia.

REVOLUCIÓN Y RESTAURACIÓN

Hanna Arendt en su ensayo Condiciones y significado de la revolución, destaca que los intelectuales revolucionarios de 1789 en adelante, incluso los estadounidenses que participaron en la de 1776 contra el Imperio Británico, comenzarían a despegarse de la noción de «lo nuevo» que a pesar de ellos mismos trajo la revolución. Ninguno de ellos, obsesionados con la pureza de la Diosa Razón, quería verse involucrado como artífice de un cambio que traía consigo además periodos de terror social generalizados, como el descrito por Víctor Hugo en su clásico El 93.

Según aquellos intelectuales, en realidad la revuelta quería retrotraer los tiempos a una era fundacional e idílica, que supuestamente existió, en la que «el cordero dormía junto al león». De hecho, para ellos la revolución no era otra cosa que una restauración, y de esa manera se comenzaba a admirar la oreja peluda del capital contrarrevolucionario en la visión de estos primeros historiadores burgueses, que le temían al polvorín desatado por ellos mismos, con ayuda del pueblo desposeído y en desesperación.

A partir de allí, el burgués comenzará a validar al rey al que le cortó la cabeza, hablará de su hidalguía, así como del espíritu de matrona y de madre de María Antonieta. Es una relectura de la historia que llega hasta nuestros días, en la figura de los políticos del sistema, que celebran el 14 de julio, pero les temen a las manifestaciones de jóvenes que enarbolan las «tres palabras malditas»: Igualdad, Libertad, Fraternidad.

Sucede que, rápidamente, el nuevo orden burgués echó mano al imaginario feudal, así se comenzó a vivir un nuevo «antiguo régimen», en las sociedades modernas. El oscurantismo burgués santificaba, sobre todo, la propiedad privada y a partir de allí construyó su noción de Estado, Derecho y sociedad civil y, por ende, moralidad.

FACEBOOK Y EL ANTIGUO RÉGIMEN

Mark Zuckerberg debió ser un estudiante muy libertino, durante su etapa como universitario brillante, que hacía las primeras pruebas de lo que luego fue la red social más extensa (y peligrosa) de la historia. A juzgar por la cantidad de anuncios insustanciales que caen en la censura, bajo la etiqueta de «pornografía», leemos cierta obsesión por los placeres de la carne, quizá por conocerlos demasiado. Seguir leyendo CUANDO FACEBOOK CENSURÓ LA REVOLUCIÓN FRANCESA. MAURICIO ESCUELA

¿Y QUIÉN VERIFICA A LOS VERIFICADORES DE FACEBOOK?

Facebook deja la determinación de lo falso y lo verdadero a grupos financiados por Soros y el Congreso de los Estados Unidos, incluida la tristemente célebre National Endowment for Democracy (NED)

FACEBOOK NED

RT

En su cruzada contra las “noticias falsas”, Facebook prometió luchar por la imparcialidad. Sin embargo, cuando se trata de la verificación de hechos, parece depender de fuentes que tienen vínculos con el gobierno de EE.UU. y con entrometidos políticos de renombre.

Durante más de dos años, el gigante de los medios sociales ha estado tratando de convencer al público de que hace todo lo posible para oponerse a la propagación de información malintencionada a través de su red y presentó una gran cantidad de instrumentos o herramientas destinados a revelar y contrarrestar las narraciones falsas.

Sin embargo, parece que Facebook depende en gran medida de las decisiones tomadas por terceros en su política de “lucha contra la desinformación”.

Las presentaciones de los llamados comprobadores de hechos, junto con algunos comentarios de los usuarios, parecen ser la fuente principal en la que Facebook se basa cuando dice que una publicación es “falsa”.

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Mark Zuckerberg

¿Una solución única?

Facebook se enorgullece de que todos los “socios” con los que coopera fueron “certificados” a través de lo que se denomina “la red internacional de verificación de hechos no partidista” o IFCN.

No obstante, la elección de las personas en las que la red social confía  el poder de decidir lo que es verdadero o falso, plantea serias dudas. Esta aparentemente impresionante “red internacional” que menciona Facebook, es un proyecto dirigido por una escuela privada de periodismo con sede en Florida, el Poynter Institute for Media Studies.

El proyecto, que Facebook aparentemente usa como un único instrumento para encontrar “socios” confiables, parece ser mucho más que una iniciativa desinteresada dirigida a ayudar a las personas a navegar a través de información cuestionable.

La IFCN fue lanzada en 2015 luego de una generosa donación por un total de $ 300,000, que el Instituto Poynter recibió de dos fuentes. Una de ellas es la National Endowment for Democracy (NED), una organización de “soft-power”, que se financia principalmente a través de asignaciones anuales del Congreso de los Estados Unidos. Otra es la Red Omidyar, una fundación dirigida por el creador de eBay, el multimillonario “progresista” Pierre Omidyar.

Aunque aparentemente aún no ha ganado tanta fama, o infamia, como otro multimillonario estadounidense y renombrado fisgón político, George Soros, Omidyar también se ha mostrado últimamente como un importante patrocinador de las operaciones de cambio de régimen. Ya en 2014, los medios estadounidenses informaron que Omidyar apoyaba a grupos antigubernamentales en Ucrania que se oponían al entonces presidente Viktor Yanukovych, quien fuera derrocado durante las manifestaciones en la plaza Maidan.

Un informe de Forbes también sugería que el multimillonario era uno de los principales financiadores de Hromadske TV, con sede en Kiev, que albergaba opiniones antirrusas y respaldaba el violento golpe de 2014. Más recientemente, un grupo de periodistas reveló que Omidyar financia una amplia gama de medios de comunicación a través de fundaciones, organizaciones sin fines de lucro y otros recortes que de hecho promueven la agenda intervencionista liberal.

En particular, dos años después del lanzamiento de la IFCN, Omidyar se unió con nada menos que otro “intervencionista liberal”, Soros, para canalizar unos $ 1.3 millones en el proyecto con el propósito de apoyar su desarrollo.

El propio Instituto Poynter también tiene la Red Omidyar y el Fondo para la Democracia, otra fundación vinculada al fundador de eBay, en su lista de los principales donantes, junto con las Fundación de la Sociedad Abierta (OSF), administrada por Soros y la NED. Seguir leyendo ¿Y QUIÉN VERIFICA A LOS VERIFICADORES DE FACEBOOK?

#10YEARCHALLANGE ES UN PRETEXTO PARA MEJORAR SISTEMA DE RECOGIDA DE DATOS. KATE O’NEILL

KATE O’NEILL

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Enlugar de participar en el #10YearChallange de Facebook, Instagram y Twitter, en el que las personas publican fotos de hace diez años y ahora, publiqué el siguiente tweet semi-sarcástico:

“Yo hace 10 años: probablemente habría jugado con el meme de envejecimiento de la foto de perfil de Facebook e Instagram

Yo ahora: reflexiono sobre cómo se podrían extraer todos esos datos para entrenar los algoritmos de reconocimiento facial para el análisis de la progresión de la edad y el reconocimiento de la edad.”

Mi excitante tweet comenzó a generar polémica. Mi intención no era afirmar que el meme es inherentemente peligroso. Pero sabía que el escenario de reconocimiento facial es ampliamente utilizado y esta evidencia debería ser conocida por la gente. Vale la pena considerar la profundidad y amplitud de los datos personales que compartimos sin reservas.

De los que criticaron mi tesis, muchos argumentaron que las imágenes ya estaban disponibles de todos modos. La refutación más común fue: “Los datos ya están disponibles. Facebook ya tiene todas las fotos de perfil”.

Por supuesto que lo hacen. En varias versiones del meme, las personas recibieron instrucciones de publicar su primera imagen de perfil junto con su imagen de perfil actual, o una imagen de hace 10 años junto con su imagen de perfil actual. Entonces, sí: estas imágenes de perfil existen, tienen registros de tiempo en que se cargó, muchas personas tienen muchas de ellas y, en su mayor parte, son de acceso público.

Pero vamos a poner en práctica esta idea.

Imagine que desea entrenar un algoritmo de reconocimiento facial sobre características relacionadas con la edad y, más específicamente, sobre la progresión de la edad (por ejemplo, cómo es probable que las personas se vean a medida que envejecen). Idealmente, querría un conjunto de datos amplio y riguroso con imágenes de muchas personas. Sería útil si supiera que se tomaron con un número fijo de años, por ejemplo, 10 años.

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LAS REDES NO SON GRATIS, LAS PAGAS CON TUS DATOS. JUAN PABLO TOLEDO

En Internet no existe la privacidad

Toda interacción con Internet crea datos que en su mayoría son resguardados en un lugar que desconocemos. Al colocar una foto de perfil en cualquier red social, ese archivo se guarda efectivamente en un servidor privado bajo unos esquemas de privacidad que no son auditables por el usuario. Así como pasa con las fotos también sucede con las conversaciones, los correos, los archivos e información de uso: como el tiempo que se pasa en una página, el contenido de las búsquedas, los historiales de compras en Internet, datos geográficos, preferencias musicales, grupo etario y más.

Las operaciones de mercadeo que suelen derivar de la información tan detallada que cada usuario publica en Internet fueron sólo el comienzo. En un principio se supo de empresas privadas que modificaban sus estrategias de mercado teniendo en cuenta las opiniones que las personas tenían de la marca en redes sociales, pero para obtener esos datos no revisaron perfil por perfil, sino que compraban a la red social de turno toda la información que necesitaban, fuese privada o pública; mensajes directos, descripciones de fotografías o comentarios.

Más recientemente esa información ha servido para crear perfiles electorales, de forma que puedan ser utilizados para vender ya no una marca, sino un candidato a presidente o una propuesta en especial. Vale acotar que estos perfiles individuales no paran de crecer, cada vez son más detallados y completos, incluyendo actualmente el reconocimiento facial y las rutas transitadas, elementos clave para el control social.

A pesar de que Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y otras redes más pequeñas como Snapchat sean las encargadas de recopilar los datos, el estudio y la sistematización de los mismos se hace en empresas que normalmente operan fuera del radar de la mayoría de los usuarios, como Cambridge Analytica y detrás de ésta el SCL Group, quienes describen sus actividades de la siguiente forma:

“SCL Group proporciona datos, análisis y estrategias a gobiernos y organizaciones militares de todo el mundo. Durante más de 25 años, hemos llevado a cabo programas de cambio de comportamiento en más de 60 países y hemos sido reconocidos formalmente por nuestro trabajo en defensa y cambio social”.

El escándalo

Estas empresas ya no están más en las sombras, desde el escándalo mediático que se armó cuando un antiguo miembro fundador de Cambridge Analytica declaró que Facebook había entregado datos de 50 millones de perfiles para ser explotados con fines electorales por parte del comando de campaña de Donald Trump en las más recientes elecciones presidenciales de los EEUU.

Por un lado estos señalamientos generaron una caída importante de las acciones de Facebook, así como también sirvió para mermar aún más la confianza en las instituciones tradicionales del Estado-nación, ahora tachadas de manipuladoras y corruptas, con bastantes razones.  Seguir leyendo LAS REDES NO SON GRATIS, LAS PAGAS CON TUS DATOS. JUAN PABLO TOLEDO

FACEBOOK: “CARIÑO, HEMOS CREADO UN MONSTRUO.”

Quién sabe qué motivaciones se esconden detrás de las juicios de valor que emiten a menudo muchos de los fundadores u otrora dueños de los grandes ingenios y emporios tecnológicos en todas las épocas. Es acaso la maldita culpa la que los hace renegar después y casi nunca antes. De cualquier modo, ante  estas confesiones tardías, conviene seguir la misma conducta que ante las dietas fundamentalistas y las estigmatizaciones de los placeres del buen comer: si malo es mucho, peor lo poco. Hagamos lo normal: tomémoslos en cuenta, ma non troppo.  
PEPE BOZA
Sabíamos que los ejecutivos de Sillicon Valley
llevan a sus hijos a colegios libres de tecnología.

Habíamos recogido las palabras de Steve Jobs poniendo en su sitio a la tecnología respecto del aprendizaje:

«No es delante de una pantalla, sino detrás donde se forja una cabeza capaz de utilizarla correctamente».

Sabíamos también que

él mismo tenía muy limitado el acceso a la tecnología de sus propios hijos.

Habíamos citado ya a Alan Eagle, ejecutivo de Google diciendo que

«Mi hija de quinto de primaria no sabe cómo usar Google, y mi hijo de tercero de secundaria está aprendiendo ahora. […] La tecnología tiene su tiempo y su lugar […] Es súper fácil, es como aprender a usar pasta de dientes. […]. La idea de que una App en una tablet puede enseñar a leer mejor a mis hijos, con todo respeto, la encuentro ridícula»

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Ahora, Begoña Gómez Urzáiz escribe en EL País un artículo con el expresivo título: «Cariño, hemos creado un monstruo»), en el que recopila unas cuantas frases de dos de los fundadores de Facebook: Chamath Palihapitiya, ex vicepresidente de Crecimiento de Usuarios en la empresa, y Sean Parker, el inversor inicial y primer presidente. Ambos expresan de la manera más explícita la toxicidad de la plataforma y en general de todas las redes sociales. Ambos reniegan del invento y se arrepienten de su creación en términos absolutamente inequívocos.
C. Palihapitiya:

«Siento una culpa tremenda por haber creado las herramientas que están destrozando el tejido social y erosionando la misma base del comportamiento de las personas»

«Organizamos nuestras vidas alrededor de esta sensación de perfección, porque recibimos premios a corto plazo. Corazones, me gusta, pulgares alzados los igualamos a un valor, los igualamos a la verdad. Pero en realidad ocultan una popularidad falsa y amarga que te deja, admitidlo, más vacío de lo que estabas antes»

« [Cuando creamos Facebook] en el fondo, en los lugares recónditos de nuestras mentes, sabíamos que algo malo podía pasar»

Sean Parker, nos explica para qué sirve Facebook desde su creación :

«consumir la mayor cantidad de tiempo y atención posible» de cada usuario, explotando una vulnerabilidad  de la psicología del ser humano: la retroalimentación de la validación social. Cuando la gente da al like, recibe ese pequeño golpe de dopamina que les motiva a subir más contenido…»

Y añade:

«Dios sabe qué estamos haciendo con los cerebros de nuestros hijos». «Nosotros sabíamos lo que hacíamos cuando la creamos: lo entendimos conscientemente y lo hicimos de todas maneras».

Mientras tanto, Mark Zuckerberg no reniega de nada y lleva todo el año inmerso en un tour “de crecimiento personal” por cada uno de los estados de su país, que para algunos constituye una precampaña presidencial a largo plazo.Conoce el poder de su herramienta y sabe que con ella puede llegar a conseguirlo.

Y mientras tanto, nosotros, los usuarios, seguimos engordándolo alegremente.

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